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¿Cuál es la situación de la Vaquita Marina?

La vaquita marina desaparecería en el 2018, es una incapacidad de


proteger nuestra biodiversidad. Una de las causas principales de la
caída de las poblaciones de este mamífero es su captura en las redes
agalleras y de enmalle de la pesca ribereña y de altura, legal e ilegal.
Con el inicio de la pesca de la totoaba en la década de los años cuarenta
del siglo pasado, inició un periodo de mortalidad importante para ambas
especies, con registros de hasta 10 vaquitas capturadas por día al inicio
de los años setenta (Urbán y Guerrero-Ruiz 2008). El cierre de la pesca
de la totoaba, dentro de este último periodo, redujo la presión sobre la
vaquita, sin embargo, la pesca del camarón y de otras especies
(tiburones, por ejemplo) continúan siendo un factor de presión relevante
sobre la especie. Recientemente, la pesca ilegal de la totoaba, la cual
tiene una alta demanda en el mercado asiático, ha incrementado el
riesgo de captura de vaquitas.

Describe su entorno geográfico a partir del video y del siguiente texto


de la SEMARNAT:
su ecosistema es compartido por otras especies exclusivas, Existen pocas, y son
muy variadas, estimaciones del tamaño de la población de la vaquita marina. Ello
se debe, en gran medida, a la dificultad de observar a los animales en su medio
natural. Sin embargo, las distintas estimaciones muestran una tendencia a la
reducción del tamaño poblacional de la especie. Mientras que entre finales de la
década de los setenta y ochenta la población se calculaba entre 200 y 500
animales, a mediados de 2014 se había reducido a 97, con menos de 25 hembras
en etapa reproductiva (CIRVA, 2015). La vaquita marina es exclusiva de México. Su
hábitat se encuentra en el norte del Golfo de California, desde las costas altas del Mar Cortés,
entre Sonora y Baja California.

Prefiere vivir en lagos turbios de pocas profundidades a lo largo de las costas, razón por
la cual tiende a quedar atrapada en redes, o fallecer ahogada o por heridas ocasionadas por el
roce con objetos penetrantes. Rara vez nada a más de 30 metros de depresión.