Sie sind auf Seite 1von 16

Resumen-Prácticas Profesional.

Farmacología
______________________________________________________________________

FFÁ
ÁRRM
MAAC
COOSS Q
QUUEE SSEE U
UTTIILLIIZZA
ANN EEN
N EELL SSIISSTTEEM
MAA IIN
NMMU
UNNIITTA
ARRIIO
O::

1) Fármacos para la modulación del sistema inmunitario:

El sistema linfático está formado por células linfoides, tejidos y órganos como el
bazo, el timo, las amígdalas y los ganglios linfáticos. Su principal propósito es
proteger al organismo de los patógenos.

La primera línea de protección frente a los patógenos son las defensas


inespecíficas que sirven de barreras a los microbios o a los peligros
medioambientales (Incluyen las barreras físicas, como la capa epitelial de la
piel y las membranas mucosas respiratoria y gastrointestinal, como también
fagocitos, las células asesinas naturales (NK), fiebre e interferones, inflamación).

La defensa específica puede actuar contra sólo una especie única de


bacteria y ser ineficaz frente a todas las demás. Este tipo de defensa se
conoce como la respuesta inmunitaria. Los agentes extraños que provocan
una respuesta inmunitaria se llaman antígenos. La principal célula de la
respuesta inmunitaria que interactúa con los antígenos es el linfocito.

Las dos principales divisiones de la respuesta inmunitaria son la inmunidad


mediada por anticuerpos (humoral) y la mediada por células.

*Inmunidad humoral y anticuerpos: La inmunidad humoral se inicia cuando un


antígeno encuentra un tipo de linfocito (conocido como célula B) en donde se
divide rápidamente para formar células plasmáticas, cuya principal función es
segregar anticuerpos específicos para el antígeno que ha iniciado la agresión.
Circulando a través del organismo, los anticuerpos (inmunoglobulinas)
interactúan físicamente con el antígeno para neutralizarlo o marcar el agente
extraño para su destrucción. Algunas células B, llamadas células B de memoria,
recuerdan la interacción antigénica inicial. Si el organismo se expusiera al
mismo antígeno en el futuro, el sistema inmunitario será capaz de fabricar
cantidades incluso mayores de anticuerpos en un período más corto para
combatirlos. Ejemplo en las enfermedades tales como sarampión, varicela y
paperas se genera inmunidad de por vida.

Las vacunas se administran a veces para producir estas células de memoria


antes de la exposición al antígeno de tal forma que cuando el organismo se
exponga al germen real pueda preparar una respuesta rápida y eficaz.
Las vacunas son agentes biológicos que se usan para estimular el sistema
inmunitario.

Tipos de vacunas:

* Vacunas con microorganismos muertos.


*Vacunas con microorganismos vivos atenuados (son incapaces de producir
enfermedad).
* Vacunas toxoides (las toxinas fueron modificadas para eliminar sus
propiedades peligrosas).

La vacunación o inmunización administra al paciente un microorganismo


modificado, inofensivo o su toxoide de tal forma que se presenta una
respuesta inmunitaria en las siguientes semanas o meses. Como resultado de la
vacunación, se forman células B de memoria. Algunas inmunizaciones se
administran sólo una vez, mientras que otras requieren vacunaciones de
seguimiento, denominadas de refuerzo, para proporcionar protección
mantenida.

El tipo de inmunidad conseguida a través de la administración de una vacuna


se denomina inmunidad activa en donde el sistema inmunitario del paciente
es estimulado para producir anticuerpos mediante la exposición al antígeno o
a la vacuna, mientras que la inmunidad pasiva se presenta cuando se
transfieren anticuerpos preformados de una persona a otra. Por ejemplo, los
anticuerpos maternos atraviesan la placenta y proporcionan protección al
feto y al recién nacido. Los fármacos empleados para inmunidad pasiva se
administran cuando el paciente se ha expuesto ya a un patógeno virulento o
está en muy alto riesgo de exposición y no hay tiempo suficiente para
desarrollar inmunidad activa. Debido a que estos fármacos no estimulan el
sistema inmunitario del paciente, no se producen células de memoria y los
efectos protectores duran sólo 2 a 3 semanas. Los paciente inmunodeprimidos
pueden recibir estos agentes para prevenir las infecciones.

*Inmunidad mediada por células y citocinas: Implica a los linfocitos llamados


células T. Existen dos grandes tipos de células T llamadas células T
colaboradoras (CD4) y células T citotóxicas (CD8).
Las células T colaboradoras son responsables de activar la mayoría de las otras
células inmunes, incluidas las células B. Las células T citotóxicas circulan por
todo el organismo matando directamente ciertas bacterias, parásitos, células
infectadas por virus y células cancerosas. Estas células no producen
anticuerpos, pero si citocinas (proteínas similares a las hormonas que regulan la
intensidad y la duración de la respuesta inmunitaria). Algunas citocinas
destruyen directamente organismos extraños, mientras que otras inducen
inflamación o aumentan el poder lítico de los macrófagos.
INMUNOESTIMULANTES: Son fármacos eficaces que estimulan el sistema
inmunitario para luchar contra enfermedades. Dentro de este se encuentran
los interferones y las interleucinas producidas por tecnología de ADN.

Interferones: Son citocinas secretadas por linfocitos y macrófagos que actúan


retrasando la propagación de las infecciones virales y aumentan la actividad
de los leucocitos existentes. Estos agentes tienen propiedades antivirales,
anticancerosas y antiinflamatorias.

Interleucinas: Las interleucinas son otra clase de citocinas, sintetizadas


fundamentalmente por linfocitos, monocitos y macrófagos. Ejercen amplios
efectos sobre la función inmunitaria, incluida la estimulación de la actividad de
las células T citotóxicas, producción de células B y células plasmáticas y la
promoción de la inflamación.

INMUNODEPRESORES: Los fármacos usados para inhibir la respuesta


inmunitaria se denominan inmunodepresores. Los mecanismos de acción de
los fármacos inmunodepresores suprimen algún aspecto de la función de la
célula T.

Se usan en pacientes que reciben tejidos u órganos trasplantados, para evitar


su rechazo (los anticuerpos a veces destruyen el tejido trasplantado en unos
pocos días o semanas posteriores como también puede aparecer un rechazo
crónico del trasplante meses e incluso años después de la cirugía), como
también se usan para tratar trastornos autoinmunitarios.

Como el sistema inmunitario queda suprimido, las infecciones son frecuentes y


el paciente debe protegerse de situaciones en las que es probable la
exposición a los patógenos. El tratamiento profiláctico con antiinfecciosos
puede llegar a ser necesario si la función inmune se suprime de forma
excesiva.

Los inmunodepresores incluyen los glucocorticoesteroides, los antimetabolitos,


los anticuerpos y los inhibidores de la calcineurina.

2) Fármacos para la inflamación y la fiebre:

Inflamación: La inflamación es un sistema inespecífico de defensa del


organismo. La inflamación aparece en respuesta a múltiples estímulos
diferentes, incluida la lesión física, la exposición a sustancias químicas tóxicas,
al calor extremo, a microorganismos invasores o a la muerte de células. El
objetivo fundamental de la inflamación es contener la lesión o destruir el
microorganismo. Los signos de inflamación incluyen la tumefacción, el dolor, el
calor y el rubor o enrojecimiento del área afectada.
La inflamación puede clasificarse como aguda o crónica: Durante la
inflamación aguda, como la causada por una lesión física leve, se necesitan
normalmente de 8 a 10 días para que desaparezcan los síntomas y se
restablezca la normalidad. Si el organismo no puede contener o neutralizar al
agente dañino, la inflamación debe continuar durante períodos más largos y
se hace crónica.

Papel de la histamina en la inflamación: Si la lesión es producida por


patógenos, sustancias químicas o traumatismos físicos, el tejido dañado libera
mediadores químicos (histamina, leucotrienos, bradicinina, complemento y
prostaglandinas) que actúan como “alarmas”.
La histamina es un mediador químico clave de la inflamación. Se almacena
dentro de los mastocitos localizados debajo de las membranas epiteliales
como la piel, el árbol bronquial, el aparato digestivo y a lo largo de los vasos
sanguíneos. Los mastocitos detectan los cuerpos extraños o la lesión y
responden liberando histamina, que inicia la respuesta inflamatoria en pocos
segundos. Cuando se libera en el lugar de la lesión, la histamina dilata los vasos
sanguíneos, de esta forma, el plasma, las proteínas del complemento y los
fagocitos acceden al área para neutralizarlos agentes extraños.

Farmacoterapia con antiinflamatorios: La mayoría de los fármacos


antiinflamatorios son inespecíficos, es decir, el fármaco mostrará las mismas
acciones inhibitorias, independientemente de que la inflamación sea debida a
una lesión, una respuesta autoinmunitaria o una alergia.

*Fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE): El ácido acetilsalicílico,


naproxeno y el ibuprofeno, tienen propiedades analgésicas, antipiréticas y
antiinflamatorias. Se prescriben ampliamente para la inflamación leve a
moderada. Los AINE actúan inhibiendo la síntesis de las prostaglandinas-
ciclooxigenasa (son lípidos que se encuentran en todos los tejidos que
promueve la inflamación dependiendo del tejido en que se hallen).

*Glucocorticoides sistémicos (corticoesteroides): Los glucocorticoides son


hormonas naturales liberadas por la corteza suprarrenal, inhiben la biosíntesis
de las prostaglandinas y poseen la capacidad de suprimir la liberación de
histamina. Estos fármacos pueden tratar casos graves de inflamación.
Cuando se usan como fármacos para tratar trastornos inflamatorios, las dosis
son muchas veces mayores que la cantidad presente de forma natural en la
sangre. Ejemplo: Prednisona.
La desventaja es que tiene múltiples efectos secundarios graves como
osteoporosis, insuficiencia suprarrenal, hiperglucemia, úlceras pépticas,
cambios de humor, desequilibrio electrolíticos, etc, como también los
glucocorticoides pueden enmascarar las infecciones que puede sufrir el
paciente, haciendo que progresen con rapidez y permanezcan ocultas.
El exceso de glucocorticoides puede provocar la enfermedad del Síndrome
de Cushing.

Fiebre: La fiebre es un mecanismo de defensa natural para neutralizar los


organismos extraños. Muchas especies de bacterias son eliminadas por una
fiebre alta. Los fármacos usados para tratar la fiebre se denominan
antipiréticos.

La fiebre alta prolongada puede llegar a ser peligrosa, especialmente en niños


pequeños, en los que la fiebre puede desencadenar las convulsiones febriles.
En adultos, una fiebre excesivamente elevada puede lesionar los tejidos
corporales, reducir la agudeza mental y conducir al delirio o al coma.

Tratamiento de la fiebre con antipiréticos: El objetivo del tratamiento


antipirético es reducir la temperatura corporal mientras se trata la causa
subyacente de la fiebre, generalmente una infección. Aunque la mayoría de
las fiebres están causadas por procesos infecciosos, los fármacos mismos
pueden ser la causa como por ejemplo (antiinfecciosos, ISRS, fármacos
antipsicóticos convencionales, anestésicos volátiles y bloqueantes de la
despolarización neuromuscular, inmunomoduladores, fármacos citotóxicos,
AINE). Se utilizan el Ibuprofeno, Paracetamol y Ácido acetilsalicílico.

3) Fármacos para las infecciones bacterianas:

Un organismo que puede causar una enfermedad se denomina patógeno. Los


patógenos humanos incluyen los virus, las bacterias, los hongos, los organismos
unicelulares y los animales pluricelulares. Los patógenos pueden penetrar en el
organismo a través de roturas de la piel o mediante ingestión, inhalación o
contacto con una membrana mucosa como la nasal, la urinaria o la vaginal.
Tras conseguir su entrada en el organismo, los patógenos generalmente
causan la enfermedad por uno de los dos mecanismos básicos. Algunos
patógenos crecen rápidamente y producen la enfermedad, superando las
defensas corporales y trastornando la función celular normal. Un segundo
mecanismo es la producción de toxinas. Incluso pequeñas cantidades de
algunas toxinas bacterianas pueden perturbar la actividad celular normal y, en
casos extremos, producir la muerte.

El principal objetivo del tratamiento antimicrobiano es ayudar a las defensas


del organismo a eliminar el patógeno. Los medicamentos que logran este
objetivo matando a las bacterias se denominan bactericidas. Algunos de estos
fármacos no matan a las bacterias, sino que retrasan su crecimiento
dependiendo de las defensas naturales del cuerpo a estos fármacos que
retrasan el crecimiento se denominan bacteriostáticos. Algunos
antibacterianos son eficaces contra muchas especies diferentes de patógenos
se los denominan como antibióticos de amplio espectro y los antibióticos de
espectro reducido son eficaces contra sólo uno o un grupo limitado de
microorganismos.

Idealmente deberían realizarse pruebas de laboratorio para identificar el


patógeno específico antes de iniciar un tratamiento antiinfeccioso.

Agentes antibacterianos:

Penicilinas: La penicilina debilita la pared celular y permite que entre el agua,


matando así a las bacterias. Las bacterias grampositivas son las que con
mayor frecuencia son afectadas por las penicilinas, incluidos los estreptococos
y los estafilococos. Estos compuestos están indicados para el tratamiento de la
neumonía, la meningitis, las infecciones cutáneas, óseas y articulares, las
infecciones gástricas, las infecciones de la sangre y las válvulas, la gangrena
gaseosa, el tétanos, el ántrax y la anemia de células falciformes en los niños.
Ejemplo: Amoxicilina, ampicilina, penicilina G sódica, potásica,
La alergia a la penicilina es uno de los efectos secundarios más comunes,
incluyen la erupción cutánea, prurito y fiebre.

Cefalosporinas: Son bactericidas y actúan uniéndose a las proteínas ligadas a


la penicilina para inhibir la síntesis de la pared celular bacteriana. El principal
uso terapéutico de las cefalosporinas es para las infecciones gramnegativas y
para pacientes que no toleran las penicilinas. El efecto secundario incluye las
erupciones cutáneas; signo común de alergia que puede aparecer varios días
después de iniciar el tratamiento.
Ejemplo: Cefotaxima.

Tetracicilinas: Las tetraciclinas actúan inhibiendo la síntesis de proteínas


bacterianas. Son los fármacos de elección para unas pocas enfermedades: la
fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, el tifus, el cólera, la enfermedad de
Lyme, las úlceras pépticas causadas por Helicobacter pylori y las infecciones
producidas por clamidias. Presentan pocos efectos adversos graves, pero
varios efectos secundarios pueden limitar el tratamiento con estos agentes. Las
náuseas, los vómitos y la diarrea son comunes. Dado el amplio espectro de
estos medicamentos, el riesgo de sobreinfección es relativamente alto.
Ejemplo: Tetraciclina.

Macrólidos: Los macrólidos inhiben la síntesis de proteínas ligándose al


ribosoma bacteriano. Son eficaces frente a la mayoría de bacterias
grampositivas y muchas especies gramnegativas. Los usos habituales incluyen
el tratamiento de la tos ferina, la enfermedad del legionario y las infecciones
por estreptococos. Los efectos secundarios más comunes son molestias
digestivas, diarrea y dolor abdominal. Pueden aparecer sobreinfecciones, ya
que los macrólidos son agentes de amplio espectro.
No existen contraindicaciones al tratamiento con macrólidos, excepto si ha
habido reacciones alérgicas previas.
Ejemplo: Eritromicina y Azitromicina.

Aminoglucósidos: Los aminoglucósidos son bactericidas y actúan inhibiendo la


síntesis de proteínas bacterianas e induciendo la síntesis de proteínas
anormales. Se reservan normalmente para las infecciones sistémicas graves
causadas por organismos aeróbicos gramnegativos. Los aminoglucósidos son
capaces de producir efectos adversos graves en ciertos pacientes. De
especial interés son sus efectos sobre el oído interno (mareo, pérdida del
equilibrio y dolor de cabeza persistente) y los riñones. La función neuromuscular
también puede verse afectada en pacientes que reciben aminoglucósidos.
Ejemplo: Gentamicina.

Fluoroquinolonas: Las fluoroquinolonas son bactericidas y afectan a la síntesis


de ADN inhibiendo enzimas bacterianas. Las aplicaciones clínicas incluyen las
infecciones de los tractos respiratorio, GI y genitourinario, y algunas infecciones
de la piel y de los tejidos blandos.
Una ventaja importante de las fluoroquinolonas es que la mayoría se absorben
bien por vía oral y puede administrarse una o dos veces al día.
Ejemplo: Ciprofloxacino.
Los efectos secundarios más comunes las náuseas, los vómitos y la diarrea. Los
efectos adversos más graves son las arritmias y la insuficiencia hepática.

Sulfamidas: Tienen amplio espectro de actividad frente a bacterias


gramnegativas y grampositivas. Las sulfamidas impiden el crecimiento
bacteriano inhibiendo la síntesis de la vitamina esencial del complejo B, ácido
fólico, que es fundamental para el crecimiento celular. Se utilizan en el
tratamiento de las infecciones urinarias, neumonía y las infecciones del
intestino delgado. Los efectos adversos incluyen la formación de cristales en la
orina, las reacciones de hipersensibilidad, las náuseas y los vómitos.
Ejemplo: Trimetoprim-Sulfametoxazol.

Tuberculosis: Es una enfermedad pulmonar causada por Mycobacterim


tuberculosis aunque puede afectar a otros órganos del cuerpo (viajando a
través de la sangre o el sistema linfático) en la cual en la fase activa, la
tuberculosis se transmite con facilidad de persona a persona a través de la tos,
los estornudos o el esputo contaminado.

Se trata con múltiples fármacos antiinfecciosos durante un período prolongado


de tiempo, debido a que las micobacterias tienen una pared celular resistente
a la penetración de los fármacos antiinfecciosos. Para que los medicamentos
alcancen a los microorganismos aislados en los tubérculos, el tratamiento debe
mantenerse de 6 a 12 meses.
Una segunda diferencia en la farmacoterapia de la tuberculosis es que se
administran de forma conjunta por lo menos dos antibióticos y a veces cuatro
o más. Durante el período de tratamiento de 6 a 24 meses, pueden usarse
diferentes combinaciones de fármacos. Una tercera diferencia es que los
fármacos antituberculosos se usan ampliamente para prevenir la enfermedad
además de para tratarla.

El paciente debe hacerse una prueba cutánea de tuberculina, un cultivo de


esputo e informar el contacto estrecho con una persona recientemente
infectada con TB.

Fármaco para tratar la TB: Isoniacida.

4) Fármacos para las infecciones fúngicas, protozoarias y helmínticas:

Infecciones fúngicas (Hongos): Son organismos uni- o pluricelulares


cuyo principal papel en el planeta es descomponer las plantas y animales
muertos devolviendo sus elementos al suelo para ser reciclados. Los hongos
incluyen las setas o champiñones, las levaduras y los mohos.
La mayor parte de la exposición a los hongos patógenos se produce a través
de la manipulación del suelo contaminado o por inhalación de las esporas
fúngicas. De este modo, muchas infecciones afectan a la piel, incluidos el pelo
y las uñas, y al tracto respiratorio. Los pulmones son utilizados por los hongos
invasores como puerta de entrada al organismo para infectar los órganos
internos.

Los pacientes con defensas inmunitarias intactas se afectan por infecciones


adquiridas en la comunidad y las infecciones fúngicas oportunistas adquiridas
en un entorno nosocomial con defensas inmunitarias suprimidas.

*Clasificación de la micosis: Estas enfermedades fúngicas se dividen en


superficiales y sistémicas.

Las micosis superficiales afectan al cuero cabelludo, la piel, las uñas y las
mucosas, como la cavidad oral y la vagina. En la mayoría de las infecciones, el
hongo invade sólo las capas superficiales de estas regiones. Las micosis de este
tipo se tratan a menudo con fármacos tópicos. Las infecciones fúngicas
superficiales se denominan en ocasiones dermatofíticas.

Las micosis sistémicas son las que afectan a los órganos internos, típicamente
los pulmones, el cerebro y los órganos digestivos. Estas infecciones afectan a
múltiples sistemas corporales y a veces mortales en pacientes con sistemas
inmunitarios suprimidos. Las micosis de este tipo requieren a menudo
medicamentos orales o parenterales agresivos.
FÁRMACOS PARA LAS INFECCIONES FÚNGICAS SISTÉMICAS: La enfermedad
fúngica sistémica o invasiva puede requerir farmacoterapia intensiva durante
períodos largos de tiempo. Los pacientes que pueden sufrir micosis sistémicas
incluyen aquellos que reciben tratamiento prolongado con corticoesteroides,
presentan quemaduras extensas, reciben agentes antineoplásicos, son
portadores de catéteres intravasculares o han recibido recientemente
trasplantes de órganos. La anfotericina B y el fluconazol son los fármacos de
elección.

Farmacoterapia con los antifúngicos azoles: Los fármacos de esta clase tienen
amplios espectros y pueden usarse para tratar casi cualquier infección
fúngica, sistémica o superficial.
El efecto adverso más común de los azoles sistémicos son las náuseas, vómitos,
dolor abdominal y diarrea.
Ejemplo: El clotrimazol es el fármaco de elección para las infecciones fúngicas
superficiales de la piel, la vagina o la boca. El fluconazol se usa tanto para las
infecciones sistémicas como para las tópicas.

FÁRMACOS PARA LAS INFECCIONES FÚNGICAS SUPERFICIALES: Los fármacos


antifúngicos superficiales son mucho más seguros porque la penetración en las
capas más profundas de la piel o las membranas mucosas es escasa y sólo
pequeñas cantidades se absorben y pasan a la circulación.
Los efectos secundarios son sensación de quemazón o escozor en el sitio de la
aplicación, la sequedad de la piel, la erupción cutánea o la dermatitis de
contacto. Muchos agentes para las micosis superficiales están disponibles,
como cremas, geles, polvos o ungüentos de libre dispensación, como también
de forma oral.
Ejemplo: Nistatina.

Las micosis superficiales extensas pueden tratarse con agentes antifúngicos


tópicos y sistémicos para asegurar que la infección se elimina de las capas
más profundas de la piel o de la membrana mucosa.

Infecciones protozoarias: Los protozoos son organismos unicelulares.


Estos parásitos a menudo crecen en condiciones donde los servicios sanitarios
y la higiene personal son deficientes y la densidad de la población alta.
Además, las infecciones protozoarias a menudo aparecen en pacientes
inmunocomprometidos como los que se encuentran en estadios avanzados
del sida o los que reciben fármacos antineoplásicos.

*Farmacoterapia para el Paludismo: El paludismo (o malaria) se inicia con la


picadura de un mosquito infectado, que es el vector del parásito, este parásito
ingresa en el interior del huésped humano y se multiplica en el hígado en
donde al cabo de 14 a 25 días después de la infección inicial son liberados a
la sangre, infectando a los eritrocitos produciendo su ruptura liberando más
parásitos o merozoítos ocasionando fiebre alta y escalofríos.

La farmacoterapia de la malaria intenta interrumpir el complejo ciclo vital de


Plasmodium.
Los objetivos del tratamiento antimalárico incluyen los siguientes:

Prevención de la enfermedad: Fármacos antipalúdicos profilácticos antes y


durante su visita y una semana después de abandonar la zona. Ej: Proguanil.

Tratamiento de los ataques agudos: Los fármacos se usan para interrumpir la


fase eritrocítica y eliminar los merozoítos de los eritrocitos. Ej: Cloroquina.

Prevención de la recaída: Los fármacos se administran para eliminar las formas


latentes del parásito que residen en el hígado. Ej: Fosfato de primaquina.

Farmacoterapia de las infecciones protozoarias distintas de la malaria: Estas


infecciones incluyen amebiasis, toxoplasmosis, giardiasis, tricomoniasis, etc.
Estas infecciones aparecen con mayor frecuencia en áreas donde los sistemas
sanitarios públicos son deficientes y la densidad de la población alta.

La amebiasis es una enfermedad del intestino grueso donde produce úlceras,


como también puede invadir al hígado y causar abscesos. El principal síntoma
de la amebiasis es la disentería, una forma grave de diarrea.
Los fármacos usados para tratar la amebiasis incluyen aquellos que actúan
directamente sobre las amebas en el intestino y aquellos que se administran
para sus efectos sistémicos sobre el hígado y otros órganos.
Ejemplo: Metronidazol.

Infecciones helmínticas: Los helmintos constituyen varias especies de


gusanos parasitarios más complejos que los de los protozoos. La enfermedad
helmíntica más común en todo el mundo es la Ascariasis producida por el
nematodo Ascaris lumbricoides.

Los helmintos pasan por varias fases en su ciclo vital que incluyen las formas
inmaduras y maduras. Las formas inmaduras de los helmintos penetran en el
organismo a través de la piel o el tracto digestivo (intestino) aunque algunas
especies forman quistes en el músculo esquelético o en órganos como el
hígado.

La farmacoterapia con antihelmíntico se inicia cuando la infestación es grave


o aparecen complicaciones (obstrucción física del intestino, la malabsorción,
un riesgo aumentado de infecciones bacterianas y fatiga grave). La
farmacoterapia se dirige a eliminar los parásitos localmente en el intestino y
sistemáticamente en los tejidos y órganos que han invadido.
Ejemplo: Mebendazol.

Informe al paciente que algunos tipos de gusanos serán expulsados con las
heces a medida que son eliminados.
5) Fármacos para las infecciones virales:

Virus: Los virus son agentes inanimados que infectan a las bacterias, plantas y
animales. Un virus posee sólo unas pocas docenas de genes en forma de
ácido ribonucleico (ARN) o en forma de ácido desoxirribonucleico (DNA), que
contienen la información necesaria para la replicación viral. Algunos virus
también tienen una envoltura lipídica que las rodea. Esta envoltura contiene
unas glucoproteínas y proteínas que son reconocidas como extrañas por el
sistema inmune del huésped en la cual estimulan a las defensas del cuerpo
para que eliminen al invasor. Infectan a su huésped localizando y penetrando
en una célula diana, deben estar dentro de la célula del huésped para
producir infección y replicarse.

Muchas infecciones virales, como las causadas por los rinovirus que producen
el resfriado común, son autolimitadas y no precisan intervención médica
alguna, los síntomas se resuelven al cabo de 7-10 días. En otros casos se
requieren de tratamiento farmacológico para prevenir la infección o para
aliviar los síntomas. Por ejemplo, VIH es uniformemente mortal si no se trata.

Enfermedades:

HIV-SIDA: El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) se caracteriza por


una inmunodepresión profunda que conduce a la aparición de infecciones
oportunistas y tumores malignos. La infección por VIH aparece tras la
exposición a líquidos corporales contaminados, la mayor parte de las veces,
sangre o semen. La transmisión puede producirse a través de las relaciones
sexuales (oral, anal o vaginal) o a través del contacto de líquidos infectados
con piel o membranas mucosas rotas o pinchazos de agujas. Poco tiempo
después de penetrar en el organismo, el virus se une al receptor CD4 sobre los
linfocitos T4.

Los fármacos antirretrovirales para el VIH-sida retrasan el crecimiento del virus


de la inmunodeficiencia humana, pero no curan la enfermedad. El objetivo
del TARGA (tratamiento antirretrovirales de gran actividad) es reducir el ARN
del VIH en plasma a su nivel más bajo posible. El tratamiento antirretroviral
debe continuarse durante toda la vida del paciente.

Los antirretrovirales para el VIH-sida se clasifican en los siguientes grupos,


según su mecanismo de acción:

Inhibidor de la transcriptasa inversa de nucleósido, no nucleósido y nucleótido:


Estos inhibidores bloquean la transcriptasa inversa (es una enzima producida
por el VIH que la emplea para convertir su ARN en ADN). Al bloquearla se evita
la multiplicación del VIH. Ejemplo: Nevirapina y Zidovidina.

Inhibidor de la proteasa: Los fármacos de la clase de inhibidores de la


proteasa bloquean la enzima viral proteasa, evitando que el nuevo VIH
inmaduro pueda convertirse en un VIH maduro capaz de infectar a otros
linfocitos CD4. En general se toleran bien y las molestias digestivas son los
efectos secundarios más comunes. Ejemplo: Saquinavir.
Inhibidor de la fusión (entrada): Este tipo de medicamento interfiere en la
entrada del virón VIH a la célula humana. Por medio del bloqueo del ciclo de
replicación, estos agentes frenan la aparición de la infección del sida.

Inhibidor de la integrasa del VIH: Estos inhibidores bloquean la integrasa (una


enzima del VIH). El VIH emplea la integrasa para ingresar su ADN vírico ene l
ADN del linfocito CD4 huésped. Al bloquear la integrasa se impide la
multiplicación del VIH.

VIRUS HERPES: Los virus herpes simple son una familia de virus ADN que
producen lesiones ampollosas en la piel, los genitales y otras superficies
mucosas. Los virus herpes se adquieren habitualmente a través del contacto
físico directo con una persona infectada, pero también se pueden transmitir
de madres infectadas a sus recién nacidos, produciéndoles en ocasiones una
enfermedad grave del SNC.

Existen dos tipos de virus herpes, de tipo 1 (causa infecciones en la boca, labio
y en los ojos) y de tipo 2 (causa infecciones en los genitales). Dentro de este
último podemos encontrar al Citolomegalovirus, varicela-zóster, herpes 6 que
causa hepatitis o encefalitis en pacientes inmunodeprimidos.

Farmacoterapia para el virus herpes: Los objetivos farmacológicos son aliviar


los síntomas agudos y prevenir las recidivas. Los fármacos antivirales usados
para tratar los virus del herpes no curan a los pacientes; el virus permanece en
los pacientes para el resto de sus vidas.

Las infecciones iníciales por VHS-1 y VHS-2 se tratan habitualmente con


tratamiento antiviral oral durante 5 a 10 días. Los antivirales más comúnmente
prescritos incluyen Aciclovir, Famciclovir y Valaciclovir. En pacientes
inmunocomprometidos, puede estar indicado el Aciclovir IV. El herpes
oftálmico se trata con la aplicación local de gotas o ungüento (Vidarabina). El
Aciclovir oral se usa cuando las gotas o los ungüentos tópicos están
contraindicados.

GRIPE: La gripe es una infección viral caracterizada por la aparición de


síntomas agudos que incluyen dolor de garganta, estornudos, tos, fiebre y
escalofríos. Las partículas virales infecciosas se propagan fácilmente a través
de las gotitas transportadas por el aire. En pacientes inmunodeprimidos una
infección por gripe puede ser mortal.

El mejor enfoque de la infección de la gripe es la prevención mediante la


vacunación anual. La inmunidad adecuada se alcanza aproximadamente 2
semanas después de la vacunación y dura desde varios meses hasta un año.
Los antivirales pueden usarse para prevenir la gripe o para disminuir la
gravedad de los síntomas agudos.

Farmacoterapia para la gripe: Los antivirales se reservan para pacientes que


presentan mayor riesgo de complicaciones graves de la gripe. Se utilizan
Amantadina, quimioprofilaxis, rimantadina. El tratamiento con estos antivirales
se inicia algunas veces de forma simultánea con la vacunación.
Los inhibidores de la neuraminidasa, se utiliza para tratar las infecciones activas
de la gripe. Si se administran dentro de las 48 horas siguientes al inicio de los
síntomas. Ejemplo: oseltamivir (Vía oral) y zanamivir (Vía inhalatoria).

HEPATITIS VIRAL: La hepatitis viral es una infección común causada por varios
virus diferentes. Todos los virus de las hepatitis producen inflamación y necrosis
de las células hepáticas. Los síntomas de la hepatitis pueden ser agudos o
crónicos. Los agudos incluyen fiebre, escalofríos, fatiga, anorexia, náuseas y
vómitos. La hepatitis crónica puede producir fatiga prolongada, ictericia,
cirrosis hepática y, en última instancia, insuficiencia hepática.

Farmacoterapia de la hepatitis viral:

*HEPATITIS A: La hepatitis A se propaga por vía fecal-oral, el 20% de los


pacientes infectados por el VHA requieren hospitalización por los síntomas
relacionados con la infección, la mayoría se recuperan sin farmacoterapia y
desarrollan inmunidad frente al virus para toda la vida. Como todas las formas
de hepatitis, el mejor tratamiento para el VHA es la prevención. La vacuna del
VHA, está indicada en niños que viven en comunidades o estados con altas
tasas de infección, en personas que viajan a países con altas tasas de
infección por VHA.

La profilaxis o tratamiento postexposición de un paciente recientemente


expuesto al VHA incluye las inmunoglobulinas de la hepatitis A (IgHA), un
solución concentrada de anticuerpos. El tratamiento de la infección aguda
por VHA es sintomático. No está indicado ningún fármaco específico; la
infección es autolimitada en adultos sanos.

*HEPATITIS B: Se transmite fundamentalmente a través de la exposición a


sangre y líquidos corporales contaminados. Los principales factores de riesgo
incluyen la adicción a drogas por vía parenteral, las relaciones sexuales con
una pareja infectada y la homosexualidad masculina. Los trabajadores
sanitarios están en riesgo debido a la exposición accidental a agujas o líquidos
corporales contaminados con el virus.

El tratamiento de la infección aguda de la hepatitis B es sintomático, porque


no se dispone de ningún tratamiento específico. El mejor tratamiento para la
infección por el virus de la hepatitis B es la prevención mediante la
inmunización. Tradicionalmente, la vacuna de la hepatitis B se ha indicado
para los trabajadores sanitarios y otras personas expuestas de forma rutinaria a
la sangre y los líquidos corporales.

La profilaxis postexposición al virus de la hepatitis B incluye las


inmunoglobulinas de la hepatitis B (IgHB). Las indicaciones para este
tratamiento incluyen la probable exposición al virus de la hepatitis B a través
de las vías perinatal, sexual o parenteral, o la exposición de un niño a un
cuidador con hepatitis B.

La farmacoterapia está indicada una vez que la hepatitis crónica se convierte


en activa. Las dos estrategias básicas para eliminar el virus son administrar
antivirales que frenan la replicación viral o administrar inmunomoduladores
que refuerzan las defensas corporales.

Interferón alfa: del 30% al 40% de los pacientes responden tras 4 meses de
tratamiento. Del 5% al 10% de estos pacientes recaen tras completar el
tratamiento.

Lamivudina: del 25% al 45% de los pacientes responden al tratamiento que


dura 1 año o más.

Adefovir: aproximadamente el 50% de los pacientes responden a 48 semanas


de tratamiento.

Los síntomas de la hepatitis B pueden aparecer hasta 10 años después de la


exposición y tiene una probabilidad mucho mayor de progresar a hepatitis
crónica, en donde en la fase final de la infección es la cirrosis hepática.

HEPATITIS C: Se transmite fundamentalmente a través de la exposición a sangre


o líquidos corporales infectados. A diferencia de las hepatitis A y B, no existe
ninguna vacuna para prevenir la hepatitis C. Además, no se recomienda la
pro-profilaxis postexposición del virus de la hepatitis C con inmunoglobulinas,
porque su eficacia no ha sido demostrada. La farmacoterapia actual para la
infección crónica del virus de la hepatitis C incluye varios tipos de Interferón y
el antiviral ribavirina.

6) Fármacos para el cáncer:

El cáncer o carcinoma es una enfermedad caracterizada por una división


celular anormal e incontrolada. Se piensa que el cáncer es el resultado de un
daño en los genes que controlan el crecimiento celular. Una vez dañada, la
célula ya no responde a las señales químicas normales que frenan su
crecimiento. Las células cancerígenas pierden sus funciones normales, se
dividen rápidamente e invaden las células que la rodean. Las células
anormales con frecuencia viajan a lugares distantes donde pueblan nuevos
tumores, un proceso llamado metástasis.

Entre las causas del cáncer encontramos carcinógenos químicos, físicos y


biológicos (humo del tabaco, sustancias químicas, exposición a grandes
cantidades de rayo X, luz ultravioleta, predisposición genética a ciertos tipos
de canceres).

Tratamiento del cáncer: cirugía, radioterapia y quimioterapia

La posibilidad de curación es mucho mayor si un cáncer se trata en los


estadios precoces, cuando el tumor es pequeño y está localizado en una sola
zona.

La cirugía se realiza para extirpar un tumor que está localizado, o cuando el


tumor está presionando nervios, las vías respiratorias u otros tejidos vitales. La
cirugía disminuye el número de células cancerosas del cuerpo.
La radioterapia es una forma eficaz de destruir las células tumorales por medios
no quirúrgicos; esta tiene más éxito para cánceres localizados, en los que las
altas dosis de radiación pueden dirigirse directamente al tumor y limitarse en
esa zona.

El tratamiento farmacológico del cáncer a veces se llama quimioterapia.


Como los fármacos se transportan en la sangre, tienen el potencial de
alcanzar las células cancerosas en prácticamente cualquier localización.

El tratamiento farmacológico antineoplásico tiene tres propósitos generales: la


curación, la paliación o la profilaxis. Los fármacos antineoplásicos a veces se
administran para intentar la curación total o la erradicación completa de las
células tumorales del cuerpo. También pueden administrarse después de la
cirugía o de la radioterapia para tener un efecto curativo, una técnica
llamada quimioterapia adyuvante. Cuando el cáncer está demasiado
avanzado, los agentes antineoplásicos son un tratamiento paliativo para
reducir el tamaño del tumor y aliviar la intensidad del dolor y tal vez aumentar
la esperanza de vida del paciente o mejorar su calidad de vida.

Antineoplásicos: Los agentes antineoplásicos se caracterizan todos porque


matan las células cancerosas o al menos detienen su crecimiento.

Agentes alquilantes (mostazas nitrogenadas): Los agentes alquilantes impiden


la reproducción de las células al dañar su ADN. Se usan para tratar diferentes
canceres, incluyendo el cáncer de pulmón, seno, ovárico, leucemia, linfoma y
el sarcoma. Al dañar el ADN pueden afectar a las células de la médula ósea
en las cuales son las formadoras de nuevos glóbulos, lo que puede surgir riesgo
de leucemia.
Ejemplos: ciclofosfamida.

Antimetabolitos: Los antimetabolitos interrumpen las vías metabólicas de las


células tumorales al intentar sintetizar proteínas, ADN o ARN; las células
cancerosas mueren o su crecimiento se ralentiza. Estos agentes dañan las
células durante la fase en la que se copian los cromosomas de la célula. Se
usan para tratar leucemias, cáncer de seno, ovario, tracto intestinal, etc.

Los tres tipos de antimetabolitos son los análogos del ácido fólico
(metotrexato), los análogos de purinas y los análogos de pirimidinas
(fluorouracilo). Las contraindicaciones son la insuficiencia hepática, cardíaca y
renal.

Antibióticos antitumorales: El grupo de antibióticos antitumorales contiene


sustancias que se obtienen de bacterias capaces de matar a las células
cancerosas. Ejercen su acción al cambiar el ADN dentro de las células
cancerosas para impedir que crezcan y se multipliquen. Todos los antibióticos
antitumorales deben administrarse intravenosamente o por instilación directa
por medio de un catéter en una cavidad corporal.
Ejemplo: doxorrubicina.
Productos naturales (extractos vegetales y alcaloides): Estos productos
naturales actúan evitando la división de las células cancerosas. Los alcaloides
de la vinca, la vincristina y la vinblastina, son dos fármacos antiguos que
derivan de más de 100 alcaloides aislados de la planta vincapervinca. Se
utiliza para el tratamiento de leucemias pediátricas, los linfomas y los tumores
sólidos. Los taxanos, se originaron a partir de la corteza del tejo, un árbol de
hoja perenne, está aprobado para el cáncer metastático de ovario y de
mama.

Hormonas y antagonistas hormonales: Las hormonas alteran significativamente


el crecimiento de algunos tumores. En la quimioterapia para el cáncer se usa
una serie de hormonas como glucocorticoesteroides, progestágenos,
estrógenos y andrógenos. Además se ha descubierto que varios antagonistas
hormonales tienen actividad antitumoral (citrato de tamoxifeno). Las hormonas
y los antagonistas hormonales actúan bloqueando sustancias que son
esenciales para el crecimiento tumoral.

Moduladores de la respuesta biológica: Los moduladores de la respuesta


biológica y la inmunoterapia son tratamientos que estimulan el sistema
inmunitario del cuerpo para deshacerse de las células tumorales. Los fármacos
de esta subclase incluyen los siguientes:

Interferones: Son proteínas naturales producidas por las células T en respuesta a


las infecciones virales y a otros estímulos biológicos. Los interferones se unen a
receptores específicos de las membranas de las células cancerosas y suprimen
la división celular. Ejemplo: Interferón alfa-2a y b.

Interleucina-2: Activa los linfocitos T citotóxicos y promueve otras acciones de


la respuesta inmunitaria. Ejemplo: Aldesleucina.

Anticuerpos monoclonales: Atacan sólo un tipo específico de célula tumoral,


se consideran inmunoestimulantes generales. Se une a su célula diana y la
célula cancerosa muere, o es marcada para ser destruida por otras células de
la respuesta inmunitaria.