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MANUEL ARIZA Fonología y fonética históricas . del español A ARCO/LIBROS, S. L.

MANUEL ARIZA

Fonología yfonética históricas . del español

A

ARCO/LIBROS, S. L.

MANUEL ARIZA

,,

,,

,,

FONOLOGIA YFONETICA HISTORICAS DELESPANOL

A

ARCO/ LIBROS, S. L.

Colección: Bibliotheca Philologi,ca

Dirección: LIDIO NIETO J1MÉNEZ

©by ARCO/LIBROS, S.L., 2012 Juan Bautista de Toledo, 28. 28002 Madrid ISBN : 978-84-7635-847-4 Depósito Legal: M-29.941-2012 Impreso en España por Publidisa (Sevilla)

A mis padres, en el alma; a mi familia, en el corazón .

.

ÍNDICE

PRÓLOGO

 

13

l. DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

19

 

1.1.

El latín clásico

19

 

1.1.1.

Vocalismo

19

1.1.2.

Consonantismo

 

20

 

1.2 . El latín hablado

 

21

 

l. 2.1.

Vocalismo

 

22

1.2.2. Teonas sobre la pérdida de la cantidad vocálica

23

1.2.3. Cronologí,a

 

25

1.2.4. El vocalismo átono

25

 

1.3.

Consonantismo

26

APÉNDICE

 

32

2.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

37

 

2.1. Época visigoda

 

37

2.1 .1. La diptongación

37

 

2.1.1.1.

Panorama general

38

2.1.l .2.

Cronología

39

2.1.1.3.

Causas

39

2.1.1.4.

El problema del acento

44

2.2. La

sonorización

45

 

2.

2.1 .

Cronologí,a

.

46

2.2.2.

Causas

47

2.3. Cronología relativa

 

51

2.4. Otras palatalizaciones tempranas

52

2.5. Los siglos

oscuros

54

 

2.5.1. Vocalismo

54

2.5.2. Consonantismo

 

54

8

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

ÍNDICE

 

9

3.

EL VOCALISMO (I). LA INFLEXIÓN

 

59

6.

LA EVOLUCIÓN DEL CONSONANTISMO

105

3.1.

Una cuestión previa

 

59

APÉNDICE

64

 

7.

LAS

LABIALES

111

 

7.1. La oclusiva sorda /P /

112

4.

EL VOCALISMO (n) . LAS VOCALES TÓNICAS

67

7 .1. 1. Situación

112

4.1.

/A/

 

67

7.1.2. Situación

interna

118

 

4.1

.1.

AJ

67

7.1.3. Situación

implosiva

119

4.1

.2.

AU

70

7.2. La sonora B

120

 

4 .2. Las vocales abiertas

 

73

7.2.1.

El

124

 

4 . 2.1. ~······· · ····· · ··· ························· ······· ······· · ····· ·· ······ · ·· · ·····

73

 

7.2

.2. ¿Existió /v/?

125

4.2

.2. Q

 

78

7.2.3.

Cronología

127

 

4.3. Las vocales medias cerradas

 

80

7.2.4.

Pérdida de / o/ intervocálica

128

 

4.3

.1 .

80

7.2

.5.

B/V inicial y posconsonántica

128

 

4

.3 .2.

82

7 .2.6. La B implosiva

129

 

4.4. Las vocales cerradas

 

84

7.2.7 . BY

130

 

4.4

. 1.

84

7.2.8.

Grupos con B

131

4.4

.2 .

84

 

7.3. La fricativa sorda

133

APÉNDICE

 

85

 

7.3.

1.

Posición inicial

134

 

7.3.2.

Grafía y pronunciación

136

7.3.3. Mantenimiento deF

139

5.

EL VOCALISMO ÁTONO 5. 1. Las átonas iniciales

 

89

7.3.4. F antietimológica

140

90

7.3.5 . Cambio

de labiales

141

 

5.1. 1.

La

vocal A

91

7.3.6.

La F en

interior de

pa labra

141

5. 1. 2.

La voca l E

92

7.3.

7.

E l grupo

142

5

.1.3.

La

v ocal !.

.~

.

93

APÉNDICE

143

5

.1 .4.

La

voca l 0

 

93

 
 

5.1

.5 . La

voca l U

94

 

5.2 . Las átonas internas

 

94

8.

LAS DENTALES

145

 

5.2

.1. Pro tónicas o intertónicas

 

94

8.1.

La

oclu siva sorda / t/

146

5.2

.2. Postónicas

95

8.2.

La

aproximan te sonora / et/

147

 

5.3.

Finales

 

96

 

8. 2. l. Si tuación no

147

 

5.3.1.

La vocal A

97

8.2

.2. Situación intervocálica

147

 

5.3. 1.1 . / a/> /e/

 

97

8.2.3. Dental más /

151

 

5

.3.2 . La vocal O

98

8.2.4. Denta l más

151

 

5.3.2 .1.

5.3.2.2.

Pérdida

/O/> /

de / 0 /

E/

98

99

 

8.3.

8.2.5. La /d/ implosiva

Las dentoalveolares /~/ y h/

152

155

5.3 .3. La voca l E

 

99

APÉNDICE

 

157

 

5.3.3.1.

Pérdida extrema de /e/

100

 

5 .3 .3.2.

101

APÉNDICE

102

9.

LAS PALATALES

159

 

9.1. Introducción

159

9.2.

E l fonema africado sordo/§/

160

10

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

ÍNDICE

11

9.3. El

fonema

fricativo sordo /8/

162

12.2.5 . Las diversas palatalizaciones con /1/

206

9.4. El fonema fricativo rehilado sonoro /Z/

 

164

12.2.6.

Teorí,as sobre la palatalización

207

9.5. El

fonema

no rehilado sonoro Ji/, actual /y/

165

12 .3 . Yeísmo y lleísmo

208

9.5.1.

En situación

inicial

165

12.4.

/ r / - /1/ implosivas

211

 

9.5.2 . En situación

intervocálica

 

166

APÉNDICE

 

213

 

9.5 .3.

En posición posconsonántica

166

9.5.4.

Explicación de esta pluralidad de soluciones

166

9.6. Las alveolares /s/ y / z/

 

169

13. LA REVOLUCIÓN FONOLÓGICA DEL SIGLO DE ÜRO

219

 

9.6.1. La

alveolar

sonora /z/

171

13.1. El ensordecimiento de las sibilantes

222

9.6.2. La alveolar sorda /s/

171

13.2. Confusiones de sibilantes

224

APÉNDICE

 

173

13.3. El eje norte/sur

225

 

13.4. La velarización

227

APÉNDICE

 

231

10.

LAS VELARES

.:

181

 

10.1.

La

oclusiva so rda /

k/

182

10.2.

La

sonora /g/

182

BIBLIOGRAFÍA

 

239

10.3.

Los grupos con L En situación implosiva

 

183

 

10 .4.

184

10.5 . Los grupo s con labiovelar

185

APÉNDICE

 

187

11.

LAS NASALES

 

193

11.1. La nasal labial /

m /

193

 

11.1.1.

Situación

implosiva

194

 

11.2. La nasal dental /n/

 

194

 

11.2.1. Palatalización de / ni inicial

195

11.2.2. Situación implosiva

195

11.2.3. Epéntesis de / n/

195

11.2.4. El grupo

MN

196

APÉNDICE

197

12.

LAS LÍQUIDAS

 

199

12.1. Las vibrantes / r / - /'t/

199

 

12. l. l. La

12 .1.2.

La

vibrante

vibrante

múltiple /f:/ simple / r /

200

201

12 .1.3.

La secuencia romance N'R

201

 

12.2. Las laterales / 1/ y/!/

 

202

 

12.2.1. lateral /

La

202

La

12.2.2. lateral

/!/

203

12.2 . 3 . La

crono lo gía de l a palatalización de / 11/

204

12.2.4.

La palatalización de / 1/ inicial

205

PRÓLOGO

Es obligado realizar un capítulo preliminar en el que se traten asuntos fundamentales, especialmente el problema del cambio lin-

güístico1.

Comenzaré, pues, por exponer cuál va a ser el planteamiento de

mi libro. Como en mi primer libro, voy a seguir un planteamiento

mayoritariamente fonológico, es decir, voy a estudiar fundamental-

mente la evolución de los fonemas del latín al español. Así pues, he

de partir, aunque sea sucintamente, del estado de la cuestión en el

latín hablado. En realidad los grandes cambios se producen en una época que iría del siglo 1 d. C. (por decir una fecha) hasta comien-

zos del siglo vm; después ya lo que hay son pequeños reajustes que culminan a principios del siglo xvn

Por otra parte, me gustaría que mi libro conjugase al mismo tiempo la erudición y la pedagogía. No puedo pretender el tópico

de "enseñar deleitando" porque deleitarse con la fonología es algo

reservado a mentes perturbadas como la mía. Parto de la base de que el estudiante de esta materia tiene los suficientes conocimientos teóricos como para no tener que expli- car ahora qué diferencia hay entre sonido y fonema; aun así, se- guramente tendré que especificar algunos términos según vayan surgiendo.

El cambio lingüístico

Básicamente las preguntas primordiales al respecto son:

l. ¿Por qué se producen los cambios? 2. ¿Cuáles son las causas del cambio?

1 Sobre lo que hay una ingente bibliografía. Se puede consultar, por ejemplo , el libro de S. Núñez: Lenguaje e historia, Barcelona, 1993.

14

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

l. La primera pregunta es relativamente fácil de contestar: las lenguas cambian porque si no estarían muertas. Esto que acabo de decir es al mismo tiempo una gran verdad y una gran tontería. Es verdad porque una lengua muerta como la que se hablaba en Egipto en la época de los faraones no puede cambiar, no puede evolucionar, es un fósil, por decirlo de alguna forma. Eso mismo cabe decir de otras lenguas desaparecidas como el ibero, etc. Pero

lenguas muertas como el latín 2 , que en

realidad siguen "viviendo" por haberse "transformado", "reencar- nado'', en otras lenguas (las lenguas romances). Sé que he eludido contestar al fondo de la pregunta. Lo haré ahora: las lenguas cambian porque hay un elemento que es funda- mental en todas las lenguas: la variación. Efectivamente una lengua no consiste en el famoso hablante ideal chomskiano, monolítico, ni siquiera es esa lengua modélica que solemos aprender cuando estudiamos un idioma, no: una lengua es un plurisistema lleno de variantes diatópicas, diastráticas y diafásicas. La variación sincróni- ca es, por una parte, la esencia de toda lengua viva, y, por otra, el germen y el fundamento del cambio lingüístico. Quiere ello decir que aunque establezcamos la siguiente se- cuencia para explicar la pérdida de la / d/ intervocálica en la ter- minación -ADO:

11 al mismo tiempo hay otras

-ado > aºo > ao > au

esta secuencia no se da 'a lo largo del tiempo sino en el tiempo, en una misma sincronía, y la aparición de una o de otra forma de- penderá de múltiples factores de tipo sociolingüístico - clase social, situación, tipo de discurso, etc.- . Se puede decir que, con alguna que otra excepción, todo cambio lingüístico ha sido antes una va- riación diatópica, diastrática o diafásica. 2. Las causas del cambio son múltiples; podríamos dividirlas, en un principio, en causas internas y causas externas. Hay que decir que las unas no excluyen a las otras, pues, en muchas ocasiones, las causas pueden ser múltiples. Causas internas son aquellas cuya explicación se basa en el pro- pio sistema, por ejemplo: ¿por qué se produjeron una serie de pala- talizaciones en el latín hablado?, pues, entre otros motivos, porque

había un vacío articulatorio en

esa zona del paladar 3 .

2 Por más qu e se hable en los círculos re ligiosos católicos y, por lo tan to, pueda incre- mentarse su léxico.

' Solo existía la semivocal /i/ .

PRÓLOGO

15

Las causas externas son aquellas debidas a factores ajenos al sistema, como pueden ser el influjo de otra lengua, los factores sociales e históricos, etc. Esta somera exposición necesita una complementación. La lin- güística histórica como ciencia nace en el comparatismo lingüístico

y se desarrolla en un primer momento con la llamada escu~la_neo- gramática4. A ellos se deben fundamentalmente el es~ablec1m1ento de las leyes fonéticas de cada lengua y de la Romama en general.

En este sentido el Manual de Gramática Histórica Española de don Ra-

món Menéndez Pidal (1904-1987) sigue siendo libro de obligada consulta 5 . Es interesante destacar que a los neogramáticos se debe precisamente el descubrimiento de la variación, al menos de la va- riación geográfica con los estudios de dialectología. Hito fundamental tanto para la diacronía como para la sincro- nía fue el estructuralismo; para nuestro campo de estudio tiene un fundamental relieve la noción de fonema y su diferencia sobre el sonido, así como también la noción de la lengua como un sistema o, si se quiere, como un sistema de sistemas. En España debemos la introducción del estructuralismo al profesor Alarcos, cuya Fonolo- gía española sigue siendo un libro básico. Nadie hoy puede dedicarse a la fonética histórica sin tener en cuenta la fonología. Es más: confundir cambio fonético con cam- bio fonológico conduce a error. El primero no afecta al sistema, el segundo sí, por ello se puede afirmar que los cambios fonológicos son regulares, y los fonéticos, no 6 . Pondré ejemplos: el yeísmo es un cambio fonológico porque afecta al sistema en cuanto supone la pérdida de un fonema /!/, por ello allí donde se da no tiene ex- cepción: toda/!/ se convierte en /y/. Sin embargo, la pérdida de

/ d/ -acabao- no es sistemático, la / d/ se pierde dependiendo de

diversos factores; no es sistemático porque no influye en el sistema

fonológico. La última gran escuela es el generativismo, que tuvo un gran predicamento en la década de los sesenta y setenta. Sin embargo, en el fondo no es más que una vuelta a los neogramáticos, pues

'Un buen resu men sobre las principales teorías sobre el cambio fonético se encuentra en

F. García Santos: Cambio fonético y Fonética acústica, Salamanca, 2002.

5 La Gramática Histórica Española de V. García de Diego (1970) es muy inferior en calidad , aunque siempre hay algún dato aprovechable.

6 Otra cosa es que todo cambio fonológico haya sido antes un cambio fonético, lo que seguramente es así en la mayoría de las ocasiones.

16

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

todo se reduce a "generar" reglas (las antiguas leyes) 7 , muy com- plejas, a veces incomprensibles y no raras veces falsas. En resumen:

que nada han dicho que no supiéramos 8 . Pero, junto a las grandes escuelas, no podemos olvidar otros métodos o aspectos que contribuyen en mayor o menor medida al enriquecimiento de nuestra ciencia. De ellos el que tiene una espe- cial relevancia es la fonética experimental. Afortunadamente con-

11 tamos con espléndidos fonetistas que han contribuido de manera decisiva en la discusión y el esclarecimiento de fenómenos concer-

nientes a la fonética histórica, entre ellos el de la sonorización de las consonantes sordas intervocálicas, por poner un ejemplo 9 . No puedo acabar esta introducción sin hablar brevemente de la

Si don Ramón Menéndez Pidal fue

la máxima figura en España de la escuela neogramática, su ingen- te obra es un ejemplo de amplitud de miras, de análisis filológico riguroso, abrió caminos en varios campos como la dialectología, el estudio de grafías, la lengua literaria, etc., etc., y, lo que es más im- portante, desde el Centro de Estudios Históricos se formaron una serie de discípulos que amplió considerablemente las perspectivas

del análisis lingüístico. Los nombres de A. Alonso, Tomás Nava- rro Tomás, Dámaso Alonso, Américo Castro, R. Lapesa, etc., son muestra señera de lo que decimos. Pero si tuviéramos que definir en pocas palabras cuál es la característica de la Escuela Lingüística Española sería: rigurosidad en el análisis y provecho de todo lo que de bueno pueden tener las distintas escuelas y metodologías para el esclarecimiento de los cambios lingüísticos y el devenir de nuestra lengua.

"escuela lingüística española" 10

7 He de hacer excepción de los libros de C. Pensado: El orden histórico de los procesos fonoló- gicos, Salamanca, 1983, y Cronología relativa del castellano, Salamanca, 1984. Libros de impres- cindible consulta.

8 Sé que soy muy duro y que no es político hablar así, pero , si hay algún interesado, basta con que consulte estos dos libros, por mencionar alguno: C. Peregrín Otero, Evolución y revolución en romance, Barcelona, 1971y1976, y P. Martín Butragueño, Variación lingüística y

teoría fonológica, México, 2002.

9 Quiero

citar sus nombres: E. Martínez Celdrán, A. Veiga,J. F. García Santos , J. Villena.

Sus trabajos serán utilizados profusamente en mi libro.

10 Vid. D. Catalán: La escuela lingüística española y S!l concepción del lenguaje, Madrid, 1955, y Lingüística íbero-románica, Madrid, 1974.

PRÓLOGO

Nuestro libro

17

Como he dicho anteriormente, desde un planteamiento fono- lógico, inevitable hoy, he intentado aprovechar los logros de las diversas teorías y métodos existentes, siguiendo con ello las ense- ñanzas de mi inolvidable maestro Rafael Lapesa, a quien debo mi poco saber y mucho de mi forma de ser y de comportarme. Hay que decir que en numerosas ocasiones hacemos referen- cias a lo que sucede en los dialectos hispánicos e incluso en las otras lenguas romances. La razón es clara: muchas veces para establecer una cronología o para sustentar una teoría necesitamos saber qué ocurre en las otras lenguas. Por ejemplo: la diptongación de las vocales abiertas tónicas del latín vulgar: ¿cuándo y cómo y por qué ocurre la diptongación? Se hace necesario examinar el panorama pan-romance del fenómeno para poder intentar establecer las cau- sas y la cronología. En muchas ocasiones hay diversas teorías sobre un fenómeno concreto; hemos procurado presentar las teorías existentes y exa- minar sus pros y sus contras; y siempre he dado mi opinión al res- pecto. He de decir que es posible pensar que las causas pueden ser múltiples 11 . He intentado ser lo más claro y didáctico que he podido. No sé si lo he conseguido. Precisamente por ello he decidido incluir un apéndice en cada capítulo, en donde amplío o puntualizo determi- nados aspectos. Voy a seguir el sistema de transcripción fonética de la RFE, que es el que tradicionalmente se emplea en los estudios diacrónicos del español, con una salvedad: en vez del signo /e/ para la palatal africada sorda, voy a emplear/§/. En cuanto a la bibliografía, he procurado que sea lo más com- pleta posible. He dudado si excluir aquellos estudios realmente poco afortunados, por emplear un eufemismo; al final los he in- cluido, salvo aquellos que contienen datos falsos que pueden lle- var a confusión. Como en muchas ocasiones critico las teorías del siempre admirado Corominas, he optado por citar el Diccionario etimológico por su primera edición, para no incluir en mi crítica al profesor Pascual, salvo cuando haya alguna modificación entre las dos ediciones.

11 Vid. las publicaciones de Y Malkiel o W. Nowikow (1995).

r 18

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

Finalmente, quiero expresar mi agradecimiento a mis amigos Rosalía García Cornejo, Lola Pons y Antonio Salvador, que pacien- temente han leído este libro y me han hecho juiciosas y sabias ob- servaciones. Ni que decir tiene que los errores que haya son en- teramente míos. Y también un cariñoso recuerdo a mis alumnos cacereños que "corrigieron" la primera versión.

1

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

Para estudiar la evolución fonética del español hay que partir necesariamente de los cambios que ocurrieron en el llamado latín vulgar, y que hoy se prefiere denominar, con más propiedad, la- tín hablado. Deducimos que un cambio ha ocurrido en el latín hablado cuando este se produce en todas las lenguas romances; por consi- guiente, antes de que se produjese la ruptura del Imperio Romano de Occidente en el siglo v; es más, si el fenómeno ocurre también en el rumano, debemos suponer que el hecho es anterior al año 275, que es cuando Rumanía (la Dacia) se separa del Imperio. En cuanto al método reconstructivo, la base, para decirlo en pocas palabras, es el estudio comparativo de lo que ocurre en las diversas lenguas romances; así, por poner un ejemplo, si en el latín FORTIA no se ha mantenido el sonido dental en ninguna lengua romance, hay que suponer que /t/ había evolucionado a otro so- nido - el que sea- antes del siglo 111 d. C., que es cuando la Dacia (Rumanía) se separa del Imperio, como acabamos de decir.

1.1. EL LATÍN CLÁSICO

Conviene, pues, recordar cuál era el sistema fonológico del la- tín para observar sus primeros y tempranos cambios.

1.1.1. Vocalismo

El vocalismo del latín clásico constaba de diez fonemas vocáli- cos, establecidos en dos subsistemas con tres grados de abertura:

20

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

vocales largas

IV

/e/

/a/

/o/

/ü/

vocales breves

/i/

/e/

/a/

/6/

/ií/

A ellos habría que añadir, en todo caso, los tres diptongos lati-

se discute si eran monofonemáticos

nos -AE, OE, AU 1 - sobre los que o bifonemáticos.

l. l. 2. Consonantismo

El sistema consonántico se agrupaba en tres haces de correla- ción: labiales, dentales y velares:

labiales

dentales

velares

/p/

/f/

/b/

/ti

/si

/d/

/k/

(h2)

/g/

Como se ve, cada haz constaba de una oclusiva sorda, una oclu- siva sonora y, en los haces labial y dental, además había una frica- tiva sorda. Había además varios' subsistemas. Un subsistema de nasales, un

subsistema de líquidas y

un subsistema semivocálico 2 :

Nasales: /m/, /n/ Líquidas: /r/, /1/ Semivocales::/!/, /11/

Quitando este último subsistema, todos los demás fonemas te- nían también en situación intervocálica una realización geminada. Así pues, para poner un ejemplo, el sistema de las labiales era:

/p/

/b/

/pp/ /bb/

/f/

/ff/

1 Según Lehmann (2005: 164) hay también un ejemplo de diptongo El en deinde, pero no es un diptongo sino un hiato.

2 Se discute sobre si los grupos KW y GW eran monofonemáticos o bifonemáticos: Janssen (1956), Mariner (1971), Touratier (1971), Bertoli (1979), etc.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

21

Bien entendido, una geminada no es realmente una consonan- te doble, sino -como es sabido- una consonante más larga, y, por consiguiente, hipertensa 3 . Como se puede comprobar, en el consonantismo había una zona articulatoria vacía: la palatal 4 , por lo que no debe extrañar que los principales cambios del latín hablado comenzasen por arti- c.ular sonidos en esa zona del paladar.

1.2. EL LATÍN HABLADO

Sea cual sea la denominación que se dé a ese sintagma 5 , lo que designa es la variedad del latín no culto, no literario, que, sin duda, tenía múltiples realizaciones dependiendo de todas las variables posi- bles -geográficas, sociales, expresivas-. Estas variables serán, en par- te, las responsables de la diversificación lingüística de la Romanía. Y, al mismo tiempo, ese latín hablado tenía muchos y muy im- portantes elementos unitarios, que debían recorrer todo el Impe- rio y la mayoría de la masa hablante, pues son fenómenos que han pasado a la totalidad o a la casi totalidad de las lenguas romances. Lo paradójico es que conocemos lo que sucedía en el latín ha- blado por manifestaciones escritas, aunque también por el método de reconstrucción filológica a través del comparatismo. Efectiva- mente, son diversos tipos de textos los que reflejan en mayor o menor medida el habla de la época. El único literario es el Satiricon de Petronio, los demás textos no son literarios sino inscripciones -especialmente interesantes son las de Pompeya (año 79 a. C.)-, tablas de maldición - defixionum tabellae- e incluso cartas. También es importante algún texto científico -como la Mulomedicina de Chi- ron-y algún libro de viajes -como la Peregrinatio de la virgen Egeria o Eteria-. Por último, no falta alguna referencia en los gramáticos latinos tardíos, entre los que hay que destacar especialmente el fa- moso Appendix del gramático Probo 6

3 Para este concepto vid . el capítulo siguiente.

4 Salvo la semivocal /i/, que sin duda era un alófono de /i/ .

5 Vid., entre otros, los trabajos de Graur (1929), Herman (1967, 1997), Vaanánen (1968), Engels (1970), Manczak (1980), etc.

6 Se discute la fecha de este texto, pues Probo es un gramático del siglo III, pero el texto que se h a conservado no parece ser realmente suyo, por lo que habría que pensar en algún monje medieval, en torno a fines del siglo vr.

22

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

1. 2.1. Vocalismo

Como acabamos de ver, el latín clásico contaba con dos subsis- temas vocálicos - el de las vocales largas y el de las breves-, y, por lo tanto, con diez fonemas de este tipo. Esta diferenciación cuantitati- . va se perdió en el paso del latín al romance, pues no ~e ha cons~rva­ do en ninguna lengua romance. Pero antes de.contmuar conVIene

. - como veremos- la evoluc10n del vocalis-

mo hacia el romance va a depender de si la vocal es tónica o átona.

Quiere esto decir que en un momento inde.termir_iado d.el la~ín ~a­ blado la realización vocálica varió según la mtens1dad, s1mphfican- dose el sistema cuando la vocal era átona. La pérdida de la cantidad vocálica pud? hacer que ambos su~­ sistemas se fusionasen en uno, y eso es precisamente lo que ocurno en el sardo:

realizar una puntualización sobre el acento lat.J.no.

.

,

Y es necesario porque

I- i- e- e- a- a- 6- 6- u-u

\/

\/

e

\/

a

\/

o

\/

u

sistema que los romanistas consideran el más antiguo de la Roma-

nia7.

Junto a esta tendencia simplificadora, existió una tendenci~ in- novadora por la que el timbre comenzó a ser un elemento aglut.J.na- dor de algunas diferencias vocálicas; así, entre la vocales cer:adas breves y las medias largas se produjo un indudable acercamiento articulatorio, es decir: se produjo la fusión entre /e/ e /i/, y entre /6/ y /u/. Este hecho seguramente se debió a que - como dice Straka (1979)- "en las lenguas en las que no hay diferencia de tim- bre cerrado y abierto las vocales largas son siempre más cerradas

que las mismas vocales breves"ª.

. En consecuencia, con lo que acabamos de decir, en la mayona de la lengua hablada del Imperio se debió producir, a partir del siglo 111 d. C., el siguiente reajuste del sistema tónico:

,

I- i- e- e- a- a- 6- 6- u-u

\/

1

\/

a

1

Q

\/

9

1

u

Quedando, pues, un sistema de siete vocales tónicas, que es el sistema que se suele conocer por "romance común" y que es la base

7 D. Alonso (1962), Lausberg (1965) , etc. 8 P.173.

DEL IATÍN AL ROMANCE. EL IATÍN HABIADO

23

del vocalismo tónico de casi todos los países románicos, menos el sardo -que ya vimos-, el siciliano y el rumano 9 Precisamente este último sistema, asimétrico, podría ser la clave para explicar la causa, o una de las causas, de la evolución del voca- lismo tónico. Efectivamente, si examinamos el siguiente esquema:

I-i- e-e-a - a- 6-6-ü-u

1

\/

1

\/

a

\/

o

\/

u

podemos comprobar cómo el rumano coincide con el sardo en la evolución de las velares, y con el romance común en las palatales, lo que podría indicar dos cosas:

a) Que ambas tendencias coexistieron y por eso pudo triunfar una solución "mixta". b) Que la solución "común" había comenzado prontamente - antes del año 275- por las palatales, pero todavía no se ha- bía producido en las velares, de ahí su fusión de tipo sardo.

1.2.2. Teorías sobre la pérdida de la cantidad vocálica latina

¿Por qué se produjo la pérdida de la diferenciación cuantitativa latina? Hay un hecho incuestionable: todas las lenguas indoeuro- peas 10 han perdido la primitiva diferenciación cuantitativa; incluso en griego ya hay confusiones de cantidad en el siglo na. C., por lo tanto se trataría, en el fondo, de una tendencia común a las len- guas indoeuropeas. Para varios romanistas 11 la diferenciación basada en el timbre

ya existía en el latín hablado; era, pues, un rasgo redundante que

acabó imponiéndose; pero esto no cuadra con el hecho de que en

el sardo - y en el siciliano- no haya trazas de diferenciación por el

timbre, como hemos visto. Menos aún es admisible sostener - como quiere Pulgram (1975)- que "el latín hablado por el pueblo había perdido el rasgo de cantidad y sustituido por el timbre en el siglo

m a. de C.", pues, como bien dice Roncaglia (1966), "es imposible

9 Para otros sistemas vocálicos vid . D. Alonso ( 1962), Lausberg (1965).

'º Lengu as germán icas, célticas, etc ., salvo el lituano y e l letón, que la conservan en sílaba tónica (Roncaglia, 1966).

11 Safarewicz (1952), Herman (1968), Pulgram (1975 y 1979), Franceschi (1976), Straka (1979), etc.

24

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

admitir que la lengua literaria tuviese un sistema fonológico funda- do sobre un principio totalmente ajeno a la lengua hablada". Más ponderado es Lloyd (1993: 127), que considera que "la cantidad y el timbre normalmente van de la mano en las lenguas que hacen distinción fonológica de cantidad en las vocales", por lo que es po- sible pensar que las diferencias de timbre ya existían, de alguna forma, en el latín preclásico 12 También se ha hablado de un influjo prerromano, con varias perspectivas: en primer lugar se ha citado el influjo de las lenguas

el osco tenía solo siete vocales y el umbro-

falisco cinco, con diferencias, al parecer, de tipo cualitativo, lo que pudo favorecer que esas diferencias pasasen al latín o que incre- mentasen una tendencia ya existente en el latín. A ello habría que sumar que muchas otras lenguas prerromanas como el celta, el ibero, el vasco tampoco tenían diferencias cuantitativas en su vo- calismo. Por otra parte tanto Consentio como San Agustín hablan de que la no expresión de la cantidad era vitium Afrorum Jamiliare "un defecto del habla familiar de los africanos'', pero no es posible

pensar que lo que podía ser la realidad fónica de una pequeña provincia se extendiese al resto del Imperio, y más cuando por la misma época (siglo v) el gramático Sergio nos dice que es dificil saber qué vocales son largas por naturaleza, lo que indica su no pronunciación. , Para otros 14 la causa estuvo en la monoptongación del diptongo AE. Es decir, que el sistema se encontró con un fonema vocálico largo, pero, contrariamente a la norma, abierto, lo que rompía la armonía existente en la relación larga = cerrada, breve = abierta. Esto produjo un desequilibrio que, a la larga, acabó por imponer el timbre, puesto que - como dice Viiiiniinen- la monoptongación de AE a favor de /f(/ indica que ya predominaba el timbre sobre la cantidad.

suritálicas 13 , puesto que

oposiciones

cu antitativas quedaría reducida prácticamente a la lengua literaria y al habla de las personas

cultas, cuando ejercían de tales". 13 Devoto (1930), Klausenburger (1975) .

12 Rodríguez Pantoj a (1996: 571) considera que "la vigencia plena de las

14 Lausberg (1965), Alarcos (1968). En contra C. Fernández, vid. apéndice.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

1.2.3. Cronología

25

Ya a fines del siglo 1 a . C. Varrón da como propias del habla rústica las monoptongaciones de OE y de AE, monoptongaciones que, por otra parte, se daban también en umbro. No solo eso, en las inscripciones de Pompeya, además de las citadas monoptonga- ciones -y también de AU- son frecuentes las confusiones entre I y e, y entre 6 y ü., y Probo nos da un ejemplo del cambio /u/> /o/:

"columna non colomna". Lo que se puede asegurar es que en el año 275, cuando la Da- cia (Rumanía) se separa del Imperio, ya se había generalizado la diferencia de timbre en las vocales medias palatales, no así en las velares, como hemos visto. Esto iría a favor de la consideración de que fue la monopton- gación de AE la motivadora del cambio, pero no necesariamente, pues es sabido que las vocales velares suelen ser más resistentes a los cambios que las palatales, como se ve por la solución del rumano 15 Los datos actuales han sido confirmados por Herman (1983), que solo encuentra un ejemplo de confusión de velares en el latín de la Dacia, frente a muchos ejemplos de palatales, lo que coincide con lo que sucede en otras zonas del Imperio. Esto parece contra- decir la opinión de Sampson (1983) de que el sistema asimétrico del rumano debió ser empleado en buena parte del Imperio en el siglo m.

1.2.4. El vocalismo átono

Esta evolución del vocalismo latino expuesta hasta ahora hace referencia exclusivamente al vocalismo tónico. En el vocalismo áto- no todas las lenguas romances cuentan con solo cinco vocales, ya que su menor intensidad ha impedido una diferenciación entre vocales medias; así pues, el sistema quedó reducido a

I- i- e- e- a- a- 6- o- u-u

\

1

/

\/

\

[/

e

a

o

u

15 Algunos fonetistas estiman que la "fortaleza" de las velares se debe a sus características artic ul atorias: redondeam iento de los labios y ve lo del paladar.

,.

1

26

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

No solo eso, su debilidad en el latín hablado hizo que pudie- sen caer en determinados contextos fónicos dando lugar a grupos consonantes extraños que, a veces, dieron origen a lo que solemos llamar yod, como estudiaremos en el apartado siguiente. En el Appendix Probi hay nada menos que dieciséis ejemplos de pérdida de vocal átona interna, la mayoría son de consonante +

vocal + L -speculum non speclum, vetulus non veclus, ang;ulus non an- glus, stabulum non stablum, vapulo non baplo, etc.-, pero también hay

alguno de L +vocal+ consonante -calida non calda-y uno con neu- tralización de velares -frigida non fricda- . La evolución del vocalismo final fue más tardía y tiene unos condicionamientos morfológicos importantes, en los que no pode- mos entrar aquí.

1.3. CONSONANTISMO

Layad

En la expos1c10n sobre el consonantismo latino, veíamos cómo en el haz consonántico no había consonantes palatales. Una parte importante de la zona articulatoria, el paladar duro, no era utilizado por sonido consonántico alguno 16 Por otra par- te, en el latín hablado sin duda eran muy activas tendencias muy frecuentes en diversas lenguas de todas las épocas, entre ellas las de la asimilación en contacto o las relajaciones de consonantes implosivas. Una de estas tendencias es la de convertir los hiatos en dipton- go; así, por poner un ejemplo, una palabra como FI- LI- U constaba de tres sílabas. En el latín hablado, se debió pronunciar como FI- LIU, lo que originó que la vocal /i/ pasase a ser una semiconso- nante /j/. Lo mismo ocurrió cuando la vocal era /e/: PA- LE- A >

PA- LIA.

Tampoco es raro encontrar en las lenguas procesos que llevan a vocalizar algunas consonantes implosivas; es lo que debió ocurrir en el latín hablado con las consonantes velares cuando iban segui- das de nasal o lateral. En latín era bastante frecuente que /g/ cerrase sílaba cuan-

16 Sí por la semivocal /i/ .

DEL LATÍN AL ROMANCE . EL LATÍN HABLADO

27

do la siguiente comenzaba por /n/ -LIG-NA-. Sin duda esa con- sonante velar aflojó su articulación en el habla, haciéndose fri- cativa y finalmente vocalizándose en /i/. Sabemos esto porque en todas las lenguas romances el grupo /GN/ ha palatalizado en /Q./, lo que indica que la evolución GN >IN >IN>~ fue anterior al siglo m d. C. y ocurrió al mismo tiempo que la de NI > NY >

~· Por otra parte, la caída de la vocal átona interna en la fre- cuente secuencia 17 -ECULU produjo un inestable grupo K'L-, en donde de nuevo la consonante velar implosiva se vocalizó: ECULU > EK'Lu > EYLU > EY!--U > E!--U. A esta secuencia hay que añadir ter- minaciones similares, como -ocuLu, -EGULA, etc. De nuevo sabe- mos que esto ocurrió porque la palatalización de /l/ se produce en todas las lenguas romances. Pero estoy adelantando aconteci- mientos. Estamos observando cómo en el latín hablado surge una reali-

dad fonética nueva por la ruptura de un hiato latino o por vocali- zación de una velar implosiva. Esta realidad era de carácter palatal y podía tener realizaciones de tipo semiconsonántico - [y], si era el primer elemento de un grupo vocálico, o de tipo semivocálico - [i] si era el segundo elemento de un grupo vocálico 18 A estas rea- lizaciones es a lo que llamamos YOD. Por comodidad expositiva,

a ambas se les suele representar con Y; así haremos la evolución PALEA > PALYA, en donde, repito, la y griega 19 indica una yod con realización, en este caso, semivocálica. Es un concepto muy útil para la tradición filológica, y sirve para explicar el origen de una serie de hechos importantísimos que ocurrieron tanto en el latín hablado como más tarde. El principal

es que la yod pudo palatalizar a la consonante contigua, producien-

do así una nueva serie de fonemas de la serie palatal, que -no lo olvidemos- no contaba con realizaciones en latín. También pudo influir en la vocal anterior, cerrándola. A este hecho llamamos in-

flexión, y de él hablaremos en el capítulo 3. Este proceso de palatalización ocasionado por una semivocal

17 Por ser un a termin ación de diminutivo.

18 A estas realizaciones, esp ecialmente los gen erativistas, llaman glide, pero es término confuso. Vid A. Veiga (2000) .

19 Q ue ah ora la RAE qu iere que llamemos ye, así es q ue e n 'Juan y Pedro" vemos que los nombres prop ios se u nen por una ye. En fin .

28

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

o una semiconsonante no solo ocurrió en el latín hablado, sino, como veremos, en protorromance y en otras épocas, incluso en nuestros días de forma esporádica, como, por ejemplo, en el hipo- corístico Taño por Antonio. Menéndez Pidal estableció hace muchos años cuatro tipos o grupos con yod:

Yod primera: constituida por TY y KY: FORTYA, MINACYA Yod segunda: constituida por dos grupos: A) yod con consonante lateral: LY: PALYA, B) yod con consonante nasal /n/: NY: ARANYA Yod tercera: también con dos grupos: A) uno labial MY, BY, B) y otro no labial: GY, DY. Todos ellos tienen en común que son con- sonantes sonoras.

Estos tres grupos surgen en el latín hablado, y a ellos hay que añadir una yod que surge en época protorromance, la llamada yod cuarta, constituida por tres grupos: (a) los grupos consonánticos latinos KT y KS (x): LACTE, AXE, (b) la llamada yod de metátesis, es decir, la de los grupos RY, SY, PY: RIPARIA, (c) yod producida por una síncopa: TEPIDU.

Nosotros

nos vamos a centrar ahora en las tres primeras 20

La primera palatalización fue la de TY, de la que hay testimo- nios en los siglos 11 y 111 y que afectó a todas las lenguas romances, aun cuando después cada lengua haya tenido su propia evolución; así en español, esta yod.primera evolucionó hasta el actual fonema /8/ -TITIONE >tizón-. Muy poco posterior debió ser la palatalización de KY, pues ya en el siglo 11 se encuentran grafías que reflejan confusión con TY como tercia por tertia. Esta palatalización es también general en to- das las lenguas romances. En español ambos orígenes se han con-

fundido en sus resultados, pero en algunas lenguas romances se han mantenido diferenciados los resultados. Es lógico que originariamente ambos resultados fuesen dife- rentes, ya que la TY se palatalizaría en una prepalatal y KY en una postpalatal.

La bibliografía es muy amplia. Además de los manuales, se puede consultar Straka (1965), Nandris (1970), Martinet (1973), Posner (1979), Pensado (1984).

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

29

Pensado (1984). DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO 29 Figura 1 Dado que tanto /t/

Figura 1

Dado que tanto /t/ como /k/ son fonemas oclusivos sordos, no es de extrañar que la palatal resultante tuviese esos rasgos, siendo, por tanto, una palatal africada sorda ¡g¡. Paralelamente debieron sufrir el mismo proceso las correspon- dientes consonantes sonoras cuando iban con una yod, es decir: DY y GY. Por lo tanto, surgió una palatal sonora que pudo tener varias realizaciones -como veremos más adelante-, pero, y esto es impor- tante, confluyó con la semivocal latina/!/. En consecuencia, nos encontramos con el siguiente proceso evolutivo, todo él cumplido antes del siglo v:

l. Aparición de la yod por ruptura de un hiato latino:

TITIONE > tityone ERICIU > ericyu RADIA > radya FUGIO > fugyo

2. La yod palataliza a la consonante precedente:

tityone > tit'ione ericyu > erik'yu

radya

fugyo

> rad'ya

> fugyo

3. Los resultados de los dos orígenes de la yod primera y los de la tercera se unifican 21 respectivamente en ¡g¡ e /i/:

'

'

tisyone, erisyu

raiya, fuiyo

4. La yo d se funde con la consonante precedente:

21 Vid. apéndice.

11

¡,

30

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

tigone, eri§u raja, fuio En esquema, por poner un ejemplo:

titione > tityone > tigyone > ti~one> ti8ón

Como dijimos, a los grupos vistos hasta ahora hay que añadir el grupo de labiales, fundamentalmente BY, PY y MY . Como hace tiempo dijo Straka (1979), las consonantes labiales son muy resis- tentes a la palatalización, no solo por su lejanía articulatoria al pa- ladar duro, sino también por sus propias características articulato- rias, por ello solo en ocasiones pudo producirse la palatalización de BY - FOVEA > hoya. Ni MY ni py palatalizan. Vimos anteriormente que en el latín hablado se había produci- do también la palatalización de la llamada yod segunda, es decir: la yod que acompaña a /1/ o a /n/. En ambos casos la yod palataliza a la consonante y se funde con ella:

PALEA> palya > pa! ya> pa!a (OCULU) > OCLU > oylu > oy!u> o!u ARANEA > aranya > arauya > araua LIGNU > leynu > leYIJU > leuu

En consecuencia, con lo estudiado hasta ahora, hemos visto cómo aparecía en el latín hablado una serie de sonidos consonán- ticos palatales inexisten~es en el latín clásico:

/§/: oclusivo sordo, procedente de TY, KY2 2 /i/: fricativo sonoro, procedente de DY, GY2 3 /!/:líquido, procedente de KYy K'L /:u/: nasal, procedente de NYy GN

Las semivocales latinas

Como hemos señalado, en el latín había un subsistema semivo- cálico constituido por los fonemas /i/, /l]/. No todos los lingüis- tas están de acuerdo en que fuesen fonemas independientes, sino meros alófonos de las respectivas vocales cerradas. Incluso Bertoli (1979) y Lloyd (1987) consideran que /vi sí era un fonema, pero no /i/. Sea ello como fuere, este subsistema se perdió en el latín

22 Y de

"Y de G +e, i,

K + e, i, como veremos.

además de la sem ivocal latina, que veremos a continuación.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

31

hablado puesto que /i/ -ianua, peior~ se integró con la yod tercera en el sistema consonántico y algo parecido ocurrió con /l]/, que se consonantizó. Ya desde el siglo 1. d. C. hay confusiones gráficas entre .b. y y, lo que supone que se confundían los sonidos /l]/ y /b/. Por consi- guiente, hay que suponer que hubo un proceso de igualación que consistió en que, por una parte, /l]/ se consonantizó -/l]/ > /b/-, y, por otra, la consonante labial, que era oclusiva, se hizo fricativa - /b/ >/o/- . Así igualaron sus pronunciaciones AMAUIT y AMABIT en una solución amaoit.

El sistema consonántico del latín hablado

Según todo lo que hemos estudiado, el sistema consonántico del latín hablado era el siguiente:

labiales /p/ -/ b/

/f/

dentales

/ ti

-/ d/

/si

- Líquidas: / r/ - /1/ - /!/

Nasa l es: / m /

/

n / - I TJ I

palatales

¡§¡ - lil

velares

/ k/ - /g/

Más sus correspondientes fonemas geminados. De este sistema hemos de partir para explicar la evolución del consonantismo de las lenguas romances.

32

APÉNDICE

El acento

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

Todos los críticos han señalado cómo - con las pocas excepcio- nes que veremos- el acento latino se ha mantenido en las lenguas romances de forma general. Dejando fuera el tema de si el acento latino era tonal o dinámico, lo que no nos interesa, conocemos las leyes que regulaban cuál era la vocal tónica de una palabra, en resumen: l. el acento no podía ir nunca en la última sílaba, 2. si

la penúltima sílaba era larga 2 4, recaía sobre ella el acento, 3. si la penúltima era breve, el acento recaía en la antepenúltima. El único problema se plantea cuando en la penúltima sílaba hay un grupo de muda más líquida; en concreto si hay un grupo de oclusiva más /r/ tipo INTEGRUM, en donde se discute si la pro- nunciación debió ser [ínte-grum] o [intég-rum]2 5 . Sea como fuere,

y quizá por la tendencia a la paroxitonía del latín hablado, nos

consta que en muchas ocasiones se produjo el cambio acentual en

este tipo de sílaba,

así INTEGRUM dio entero o CATEDRA dio cadera 26

No es de extrañar que durante un tiempo alternasen ambas pro- nunciaciones, piénsese que todavía hoy podemos pronunciar [múi]

o [mwz1 , o compárese la diferente pronunciación entre suboficial y

suborden.

Desde luego sí sabemos que en latín hablado hubo un despla- zamiento acentual en los casos de dos vocales en hiato, es decir, en MULIERE el acento recaía en la /i/ dado que la la vocal anterior era /E/. Ello obedeció a que estos hiatos tendieron a hacerse dip- tongos, dando lugar a los distintos tipos de yod, lo que, de nuevo, debió ocurrir antes del siglo m. Estos diptongos se originaron bien porque se cerró una vocal media - PALEA > palja- , bien porque la vocal cerrada en hiato se unió a la vocal contigua - CILI- A > cilja- . No es de extrañar esta evolución, pues la tendencia a convertir un hiato en diptongo siempre ha sido y sigue siendo una tendencia

del español - amatis > amades > amaes > amais, regina > reína> reina,

hoy rial por real, etc.- .

24 Bien por naturaleza (vocal larga), bien por posición (sílaba trabada).

25 Es un tema muy debatido, vid. M. Rodríguez Pantoja (1987), y R. Carande y M. Ariza:

del latín vulgar", Verba, 18, 1991 , pp. 189-200, recogido

"Sobre algunos cambios acentuales en M. Ariza (1994).

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL LATÍN HABLADO

33

Vocalismo

Puede extrañar que no haya hablado de las "teorías" genera- tivistas sobre la evolución del vocalismo latino. La verdad es que no van a aparecer en mi libro por el simple argumento de que esa moda, aparentemente novedosa, afortunadamente ha pasado; y digo esto porque los estudios generativistas de fonética histórica no han añadido nada a lo que ya sabíamos, salvo decir las cosas de forma mucho más compleja y con una fórmulas pseudocientíficas. En el fondo, además, no son más que una vuelta a los supuestos neogramáticos. Para ello no hay más que examinar las diez reglas que propone Geuljans (1980) para explicar la evolución del voca- lismo, o, mejor, el estudio de Peregrín Otero (1988). La profesora Fernández Martínez (1987 y 1989) considera que

] un rasgo distintivo en liza con

la cantidad", y deduce que la monoptongación de AE, "lejos de te- ner un papel activo en el cambio del sistema vocálico, sufrió las consecuencias del mismo en su propia evolución hasta el romance"

"el timbre sería desde siempre [

(1987: 158 y 159).

Layad

No todas las palatalizaciones ocurren por la existencia de una yod, cosa que algunos confunden 27 Una vocal palatal pudo tam- bién ocasionar la palatalización de la consonante precedente, como veremos, e incluso, como ocurre en el francés, una vocal abierta como la /a/ - CANE >chien, CASTELLU > chateau- . También conviene advertir que no toda yod palataliza; así nunca ocurre la palatalización con MY, a veces tampoco con BY, y por supuesto tam- poco con varios grupos de la yod cuarta. Como decíamos, no en todas las lenguas coinciden los resulta- dos de TY y de KY. Hay que decir que la palatalización es general en toda la Romanía, lo que, de nuevo, nos habla de una evolución anterior al año 275. En italiano y retorrománico la diferencia en- tre ambos grupos es constante, en las demás lenguas hay muchas interferencias entre las soluciones de ambas yod. De todas las ma- neras parece que en la Romanía occidental la solución de TY fue

34

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

una consonante sonora, frente a la de KY, que generalmente dio resultados sordos 28 . Un poco más tardía debió ser la palatalización de K seguida de vocal palatal -FACERE- puesto que no se produce en el sardo y en algunas zonas del sur de Italia, pero en rumano, lo que indica una palatalización ya a comienzos del siglo m como muy tarde. Esta fecha viene confirmada porque su resultado sonoriza en la

111 Romania occidental. Además en la mayoría de las lenguas su evolu- ción corrió paralela a la de KY. Respecto a la yod segunda hay que señalar que uno de sus oríge- nes, el provocado por la vocalización de K'L 29 , c'L 3 º, no coincide en sus resultados con LY en todas las lenguas romances; efectivamente, parece que la palatalización solo ocurrió en la Romania occidental, mientras que en la oriental solo se produce la vocalización de la lateral-AURICULA >rumano urechie, italiano orecchio-, mientras que en la occidental hay una palatalización similar a la de LY -francés oreille, provenzal aurelha, catalán orella, portugués orelha, castellano oreja- . Esto significa que la palatalización ocurrió después del siglo

m y que todavía no era general en el siglo v.

Conviene puntualizar. Como vimos, la vocal átona interna pare- ce que comenzó a caer muy pronto, de ahí el testimonio del Appen- dix Probi, pero estos procesos son fonéticos, no fonológicos, y por lo tanto no tienen una,cronología más o menos exacta; de hecho la pérdida de las vocales átonas internas llega hasta nuestros días. Quiere ello decir que es posible que durante mucho tiempo convi- vieran las soluciones "conservadoras" con las "innovadoras'', por lo que es posible que lo que sucedió es que en unas lenguas predomi- nó una de las tendencias y en otras otra. La explicación, por otra parte, viene dada por el distinto com- portamiento de la K al perderse la vocal átona, es decir, pudo unir- se a la sílaba siguiente o pudo, en implosiva, vocalizarse:

aurek'la > aure-kla > aurek-la > aureyla > aurey!a> aure!a

En lo que se refiere a la yod tercera, ya veremos en el capítulo de las palatales un estudio pormenorizado de las distintas evolucio-

28 Hoy en castellano es sorda /8/ por evolución tardía. Vid. el capítulo de las palatales . 29 Y también de T'L, que había pasado a K'L como se ve en el Appendix Probi: vetulus non

veclus.

Es decir : el grupo originado por l a pérdida de una vocal átona.

DEL LATÍN AL ROMANCE . EL LATÍN HABLADO

35

nes, por lo que aquí solo diremos que también palatalizó la G segui- da de vocal palatal, menos, de nuevo en dialectos sardos, en donde se mantiene como velar. En el resto de la Romania se confunde con los resultados de /i/, menos en rumano, en donde se mantienen diferenciados los resultados, aunque a veces hay confusiones.

2

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

Vamos a estudiar en este capítulo dos de los fenómenos más importantes y controvertidos de la evolución fonológica del latín al romance: la diptongación de las vocales tónicas abiertas y la so- norización de las consonantes oclusivas en situación intervocálica, además de otros fenómenos fonéticos importantes. Pero antes, conviene hacer algunas precisiones. Sabemos poco del periodo que va del siglo v al comienzo de la aparición escrita de las lenguas romances. Es decir, desde la ruptura del Imperio de occidente por la invasión de los pueblos bárbaros hasta al menos el siglo x. Ysabemos poco no ya por el retroceso cultural que supusie- ron las invasiones germánicas, sino porque los textos están escritos en un latín más o menos académico.

2.1. ÉPOCA VISIGODA

Aun cuando existen hipótesis que hacen adelantar estos fenó- menos a época latina, nosotros hemos preferido ubicarlos en esta época, que podríamos llamar visigoda, es decir: entre el siglo v y el vm, por cuestiones metodológicas. Es decir: al ser dos fenómenos que - como veremos- no se dan en todas las lenguas romances, hay que suponer que ocurrieron en época posterior a la unidad del Imperio, por lo tanto después del siglo v.

2.1 .1. La diptongación

Las vocales medias abiertas tónicas del latín hablado l ec/ / Q/ diptongaron en muchas de las lenguas romances - TERRA > tierra,

38

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

FORTIA > fuerza-.Varios son los problemas que se plantean, funda- mentalmente: 1. ¿Cuáles son las causas de la diptongación?, 2. ¿cuál es la cronología? Quizá convendría hablar someramente de un problema ele- mental: ¿los diptongos son elementos monofonemáticos o bifone- máticos? Dicho en otras palabras, el sistema vocálico del español, ¿tiene tres o cuatro grados de abertura?, es decir, es:

/i/

/e/

/a/

/o/

/u/

o

/i/

/e/

/je/

/a/

/we/

/o/

/u/

Es una vieja discusión en la que no podemos entrar, pero que puede afectar a la consideración evolutiva originaria en el sentido de que si consideramos que son monofonemáticos nos encontra- ríamos con que se habría mantenido la vieja estructura del latín hablado con cuatro grados de apertura. Pero el examen pormeno- rizado de las ventajas e inconvenientes de esta posibilidad se escapa del objeto de este libro. Por consiguiente, solo diré que, sin duda en una etapa incipiente, las formas diptongadas fueron meros aló- fonos de /f:c/ y de /Q/.

2.1.1.1. Panorama general

La diptongación no se ha producido en todas las lenguas ro- mances ni con los mismos condicionamientos. No hay diptonga- ción lógicamente donde no hay vocales abiertas tónicas, es decir:

en el sardo o en los dialectos del sur de Italia. En el rumano, por su parte, solo diptonga la /f:c/, evidentemente 1 . Pero, dejando las lenguas romances con sistemas vocálicos marginales, en el resto de las lenguas romances no ha habido diptongación en el gallego portugués; y en el catalán y en el provenzal solo hay diptongación condicionada por una yod. Además, tanto el francés como el italiano presentan una dife- rencia importante: la diptongación solo se produce en sílaba libre, y no en sílaba trabada, frente a lo que ocurre en el rumano o en el español, en donde la estructura silábica no influye.

1 Puesto que no tiene /Q/, como se vio en el capítulo anterior.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

39

Según el conocido principio de la geolingüística, esta diferen- ciación nos diría que es una innovación que no llegó a las áreas extremas del Imperio. Volveremos sobre ello.

2.1.1.2. Cronología

Desde hace mucho tiempo se había dicho que la diptongación obedecía a tendencias latentes ya en latín (Goidanich 1907), y de hecho varios filólogos han considerado que esta se producía ya en el latín hablado -Vasiliu, Corominas, Schürr, etc.-. Straka (1979) consideraba que la diptongación de /f:c/ se produjo a mediados del siglo 111, mientras que la de /Q/ se retrasó hasta principios del siglo 1v; esta diferencia cronológica se basa, claro, en el resultado del rumano, ya examinado. Ningún gramático de época imperial o tardía habla de la dip- tongación, por más que Sergio y Servio hablen de la existencia de dos tipos de E, pero ello no es en sí determinante, pues la dip- tongación pudo estar incipiente y no sentirse, por tanto, como un fenómeno destacable. Algún ejemplo hay en inscripciones de época latina; así Tovar (1976) encontró formas como dieo, niepos, Patierna en inscripciones del siglo II, incluso hay un ejemplo de diptongo de velar: puosuit en una inscripción del año 157 d. C. En las inscripciones de Pompeya solo hay un ejemplo de eerat. En época más tardía, Gil (1970) regis- tró formas como feriendo (San Isidoro), y valiente, parientibus en textos del 711. Nótese que casi todos los ejemplos son de la vocal palatal. Lo dicho no indica necesariamente que la diptongación fue- se una realidad fonológica extendida, generalizada, en todo el Imperio; al contrario, la no diptongación del gallegoportugués y, en general, del catalán 2 , indica que esta no puede ser considerada como un fenómeno perteneciente al latín hablado 3 .

2.1.1.3. Causas

Son varias las causas que se han aducido, unas externas y otras internas. Las externas suelen atribuir la diptongación a influjo de

' Que solo diptonga con yod. 3 Pese a las teorías de Schürr, de las que hablaremos más adelante.

r

1111•

40

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

n sustrato. Uno de los romanistas que más ha hablado de este as-

considera que la diptongación es de

Pnflujo germánico ya que en la lengua de francos, burgundos y lon- 1 obardos existía la tendencia a alargar las vocales en sílaba libre, lo gue a la larga produjo la diptongación; ello unido a una tendencia

~rnilarexistente en el latín hablado: Esta h~pótesisfue _rechazada or Dámaso Alonso (1962) por vanos motlvos. En pnmer lugar Porque deja sin explicar la diptongación peninsular y la rumana, y ~n segundo lugar porque cómo se puede producir un mismo efec- to -la diptongación- "por fuerzas distintas, en épocas distintas y según modos distintos, sobre pueblos distintos" ya que

u ecto es Wartburg (1952), que

l. La invasión de los tres pueblos germánicos no fue coetánea 4 .

2. La duración de la dominación de cada pueblo fue también distinta 5 . 3. El número y el comportamiento de los distintos pueblos ger- mánicos fue diverso 6

Por todo ello, Dámaso Alonso considera que, en todo caso, el influjo germánico serviría para explicar por qué el francés y el ita- liano no diptongan en sílaba trabada. También Alarcos habló de la posibilidad de un influjo de sustra- to . Los aborígenes en un primer momento habrían identificado las dos vocales medias con una sola que es lo que ellos poseían, pero,

más tarde , "pour imiter Jes /

une position articulatoire semblable a celle de leurs propres vo-

yelles /e, o/, ils corrigeraient la position des organes; par consé- quent, la voyelle deviendrait, au cours de son émission, une voyelle d'ouverture variable". Es verdad que -como veíamos en el capítulo anterior- varias lenguas prerromanas de la Península solo poseían

ecl / Q/ latins ils adopteraient, d'abord,

dos vocales medias, pero, como dice Jungemann (1965), el hecho

ue la diptongación se dé en otras lenguas románicas es un serio in- ¿onveniente para aceptar la teoría sustratística, aunque "sería absur- do negar categóricamente la posibilidad del influjo eusquera sobre

las vocales castellanas". También Dámaso Alonso y Hilty hablan de

~burgundos en el año 443, los francos hacia el año 490, y los longobardos en el

568.

, Los burgundos solo dominaron un siglo (hasta el año 534), el reino longobardo duró unos dos siglos (hasta el año 774), y el reino franco "se continúa con la historia de Francia" . , Los francos fueron muy numerosos, mientras que el de los burgundos debió ser muy l' Jitado. Por otra parte , frente a una política de coexistencia de francos y burgundos con los :~inanohablantes,los longobardos practicaron una política de exterminio.

de

DEL LATÍN AL ROMANCE . EL PROTORROMANCE

41

la posibilidad de que el sustrato sea una de las causas de la diptonga- ción peninsular, pero indudablemente no puede ser la principal. Las causas internas son las que atribuyen la diptongación a ele- mentos del mismo sistema. Casi todas estas teorías tienen en co- mún la consideración de que hubo una motivación primigenia. El mérito de buscar una explicación unitaria está en que las lenguas romances presentan un panorama bastante complejo. Sin entrar en lo que ocurre en pequeñas zonas dialectales, podemos encon- trarnos con el siguiente estado de la cuestión:

a. Hay lenguas que no diptongan: gallego-portugués, sardo y par- te del siciliano. En estos dos últimos la falta de diptongación es explicable porque no tienen vocales abiertas medias.

b. El rumano solo tiene diptongación de / c:tl porque en el sistema de las velares presenta el sistema del sardo.

c. Hay lenguas en las que parece que la diptongación está con-

dicionada por la metafonía, es decir, por la existencia de una vocal cerrada final; así ocurre en dialectos del sur de Italia.

d. En otras parece ser que es la existencia de una yod la que provo-

ca la diptongación, como sucede en catalán y provenzal.

impedir la dipton-

gación. f. Unas lenguas distinguen entre sílaba libre (con diptongación) y sílaba trabada (sin ella). Esto ocurre en francés e italiano. Otras diptongan independientemente de la forma silábica, como su- cede en el castellano, leonés-aragonés, rumano, friulés, dalmá- tico y valón.

A ello hay que añadir que en algunos dialectos se han produci- do diptongaciones en época tardía. Como se puede apreciar, bus- car una explicación unitaria es realmente una ardua tarea. Por ello tienen mucho mérito los romanistas que han intentado una expli- cación global. En este sentido hay que destacar la figura del suizo F. Schürr, que a lo largo de su vida científica - más de treinta años- dedicó múltiples estudios a dar una explicación unitaria de la diptonga- ción románica. Schürr (1956 y 1970) parte de la base de que hubo una diptongación primitiva y general en todo el Imperio, por lo que, en su opinión, aquellas lenguas en las que no se produce -ga- llegoportugués- es porque los primitivos diptongos se monopton- garon 7. Esta diptongación primitiva se debió a metafonía, es decir:

e . En otras, como en el castellano, la yod pudo

7 Hay diptongos en algunas zonas de Portugal, pero al parecer son recientes .

42

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

al influjo de una vocal cerrada final-/!/, /l]/ 8 y después se gene- ralizó en todas las palabras aunque tuviesen otra vocal final. No era nueva esta hipótesis, puesto que ya la había propuesto mucho antes Schuchardt. Como hemos visto, al parecer la vocal cerrada

final produce la diptongación en algunos dialectos del sur de Italia, pero nada hace suponer que ese hecho ocurriese de forma general en el resto de la Romania 9 Esta primera hipótesis de Schürr mereció la crítica de Dámaso

de Alarcos 10 , así como de otros filólogos españo-

les, a las que respondió Schürr (1964) considerando que, junto a las vocales cerradas finales en la diptongación, influyó también la existencia de una yod - lo que, en principio, ocurre en catalán-. Suponiendo que esto es así, no se explica que en castellano la yod -como veremos- pueda cerrar la vocal anterior. Finalmente, a estos dos condicionamientos añadió (1969, 1971y1976) la diptongación

decir, en posición inicial absoluta 11 . De estas yod con-

dicionadas, se produjo la extensión y generalización a otros contex- tos fónicos. No es el momento de detallar los inconvenientes de la teoría de Schürr, que se basa fundamentalmente en supuestos indocumen- tados o en malas interpretaciones de lo que dijeron otros filólogos. Pese a ello sus teorías merecieron la aceptación, parcial o total de eminentes filólogos como Lüdtke, Lausberg, Tekavcic, etc., aun- que bien es cierto que también el rechazo de otros muchos. Importante fue el libro de Weinrich (1958) por cuanto presen- taba una novedosa teoría, no ya sobre la diptongación en gene- ral, sino especialmente sobre la diferenciación entre sílaba libre y trabada. Weinrich expone que había cuatro posibles estructuras silábicas en latín: vocal breve+ consonante breve, vocal larga+ con- sonante larga 12 , vocal breve+ consonante larga y vocal larga+ con- sonante breve:

Alonso (1959) y

antihiática, es

v+c,v+c,v+c,v+c

8 Para la metafonía vid. el capítulo 5. 9 Es más, en zonas del asturiano central donde hoy hay metafonía, esta es claramente poste- rior a la diptongación, puesto que ha cerrado el elemento abierto del diptongo: güiyu, nuichi. 10 En mi Manual (1989), realicé una crítica pormenorizada a las tesis del sabio suizo que no creo necesario repetir aquí. 11 El diptongo se produjo, en su opinión, para evitar un hiato cuando la palabra anterior ter minaba en vocal. Yo tampoco lo creo. 12 Es decir: geminada.

DEL 1ATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

43

La tendencia fue eliminar los tipos silábicos extremos, es decir:

aquello~ que.era12. m_uy b:eves o muy largos, quedando reducido a los med10s -v + e, v + e - ; ahora bien, en el caso de la estructura v+ e se produjo el "alargamiento" vocálico para igualarse con las otras dos estructuras, de ahí que el francés e italiano solo dipton- guen en sílaba trabada. En 1969 Hilty intenta llegar a una solución de compromiso, ad- mitiendo parcialmente diversas teorías, la de Schürr, Alarcos, etc. En resumen, considera que la diptongación ha provenido de di- versas tendencias: (a) diptongación metafórica condicionada, (b) influjo suritálico, (c) tendencias de sustrato. Unos años más tarde, en 1972, Spore estimó que, en el fondo la diptongación se debió a un deseo de mantener las diferencias entre las vocales medias. Según él hubo un largo periodo en que lo que hubo fue un semi- dipton~o que posteriormente se convirtió en un pleno diptongo o se retrajo (el caso del gallego-portugués). Considera que la dipton- gación condicionada de los dialectos del sur de Italia no tiene nada que ver con la diptongación en general y, por lo tanto, es de época posterior. Lo menos admisible es su suposición de que originaria- mente la diptongación fue un fenómeno occidental y que, por lo tanto, la del italiano y rumano fuesen importadas. ~a última teorí~ unitari~y novedosa es la de F. Miret ( 1998), que considera que la d1ptongaoon, que es un reforzamiento articulato- rio, está en estrecha relación con los procesos de debilitamiento de las vocales átonas 13 ; sin embargo, la evolución del vocalismo átono es distinta en el francés (muy fuerte) y en el italiano (muy débil) y su diptongación es similar. Después de este pequeño resumen 14 , conviene hacer alguna re- consideración:

l. En principio, la diptongación no estaba generalizada en tiem- pos del Imperio porque no es general en todas las lenguas ro- mances.

2. La diptongación está condicionada a la existencia del sistema romance común con dos vocales medias (/ti -y/ ¡ Q-9/) 1 5.

tónicas medias se alar-

3. En época temprana 16 las vocales abiertas garon.

IS En parte ya lo habían dicho Van Coe tsem y Buccini (1990).

14 También un buen resumen en Lloyd (1987) y un examen muy pormenorizado en Miret (1998).

15

O de una - / t; -e / como en el rumano.

16 Al menos antes del siglo 111, que es cuando la Dacia se separa del Imperio.

1

1

44

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

4. El proceso de diptongación debió ser muy lento y no consoli-

darse hasta época visigoda, como pronto, por lo que originaria- mente debió haber vacilaciones de todo tipo. 5. Es posible pensar que en esta época primitiva, en alguna len- guas - como el portugués y el catalán- una tendencia conserva-

dora impidió que se llegase a la diptongación.

6. Según la geolingüística, el panorama que presentan la Península Ibérica y el rumano, con diptongación general, frente al centro de la Romania -francés e italiano- con diptongación solo en sílaba libre, indicaría que la más antigua sería la de las áreas extremas, y, por lo tanto, la diferenciación silábica sería más moderna.

7. También hay que considerar que las diptongaciones condicio- nadas por una vocal cerrada final (metafonía) o por una yod, son relativamente "modernas" 17

2.1.1.4. El problema del acento

En todas las lenguas romances en las que las vocales han dip- tongado, el resultado es un diptongo de tipo creciente, es decir, con la vocal cerrada en primer lugar. Puesto que el proceso con- sistiría en un alargamiento vocálico que llevaría a la diferenciación -~ > e~ > y~ > jé- que es efectivamente el resultado más general, en la serie velar la evolnción habría sido > Q > OQ > 9Q > wó. Ahora bien, en diferentes zonas, que ahora no hacen al caso, existieron y existen formas como ja o we, wa y otras variantes que necesitan una explicación. ¿Por qué cambió el elemento "tónico" del diptongo? Para explicar estas vacilaciones Ascoli pensó que había habido un cambio acentual wó > úo >wé. Otros señeros romanistas - Meyer Lübke, Menéndez Pidal, etc.- partieron de una acentuación úo > úe >wé. Claro es que la acentuación en la vocal más cerrada, en la glide, "choca" con el concepto de diptongo, puesto que se supone que para que haya un diptongo debe haber una vocal cerrada de tipo semivocálico o semiconsonántico. La explicación estaría, según Alarcos (1968) , en que fonológicamente "los fonemas/~, Q/, aun- que realizados ya como diptongos, funcionaron aún largo tiempo como unidades fonemáticas, y añade que solo cuando se genera-

17 Así Fernández González (1975) considera que la diptongación del sur de Francia no se dio hasta el siglo XIII.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

45

lizó una de las variantes, los diptongos dejaron de ser una unidad fonemática independiente y "quedaron como realizaciones de la combinación de dos fonemas sucesivos". El hecho es que todavía hoy en el leonés occidental y en zonas de Calabria y Sicilia, y en otras zonas de Italia 18 , en retorrománico y en francoprovenzal se dan formas vacilantes, en las que el acento parece recaer en la vocal más cerrada /ía, úe/, etc., lo que hace que algunos 19 hablen de que se trata de diptongos decrecientes con realizaciones semivocálicas de /e/ . No creo en ello. En todo caso, lo que podemos afirmar sería que la tonicidad recorre toda la sílaba; con ello explicaríamos las vacilaciones señaladas e incluso el hecho de que la tónica desaparezca en determinados contextos,

como en

el sufijo -ellu > -iello > illo 20

2.2. LA SONORIZACIÓN 21

Bajo este epígrafe vamos a tratar de una importante evolu- ción del consonantismo latino que se produjo especialmente en la Romania occidental: aquel por el que las consonantes simples intervocálicas se hicieron sonoras:

/ -p-/ > / -b-/, /+/ > / -d-/, etc. (LUPU >lobo, SECURU >seguro)

pero también el que las geminadas se hayan simplificado:

/pp/ > /p/, /tt/ > /t/, etc. (CAPPA> capa, CATTU >gato)

y que las oclusivas sonoras se hayan hecho aproximantes (fricativas, en la terminología tradicional):

/b/ > /b/, /d/ > /d/, etc.

que posteriormente han podido perderse. Estos hechos evidentemente no son aislados, sino que están es- trechamente relacionados, así es que se puede decir que se produ- jo una reacción en cadena:

18 Como en la Toscana oriental. Vid. para todo ello Sánchez Miret (1998: 114-115). 1 ' Sánchez Miret (1997) .

20 De ell o hablaremos más detenidamente en el capítulo 3.

21 Vid. mi estudio "Fricatización, sonorización, degeminación", en So!Yre fonética histórica del español, Madrid, 1994. Buenos resúmenes en Lloyd y Pensado.

46

/pp/ >/pi

/p/ > /b/ /b/ > /b/

FONOLOGÍA YFONÉTICAHISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

El problema es decidir cuándo y por qué se produjo esta reac- ción en cadena.

2.2.1. Cronología

Hay ejemplos de sonorizaciones en época temprana; así, antes del siglo v Vaananen 22 registra en Pompeya tridicum, pagatus, bom- peiana, opordet, galliga; hay también en Portugal imudauit, y cubresina y pudore en la Mulomedicina. Algunos ejemplos no son pertinentes por tratarse de sonorizaciones en inicial o tras consonante, que es fenómeno que poco o nada tiene que ver con lo que estamos tra- tando; de la misma manera formas del Appendix Probi como camera non cammara, aqua non acqua, etc., con una geminación ¿expresiva? nos habla de un fenómeno muy frecuente en el italiano, el de la ge- minación antietimológica. En este sentido no deja de ser revelador que el gramático Probo no recoja ejemplos de sonorización 23 Tanto Barbarino como Gil (1970) insisten en que los ejem- plos de sonorización se dan sobre todo en la zona occidental del Imperio y, dentro de la }'enínsula, los ejemplos de sonorización más antiguos se dan eh Avila y Salamanca. Para la época mozára- be hay ejemplo de sonorización en textos latinos mozárabes (V. Rodríguez, 1985) y en el romance andalusí parece que la sonoriza- ción estaba muy extendida 24 Respecto a la degeminación, quizá habría que distinguir entre las geminadas nasales y líquidas y las demás geminadas. Pero antes habría que señalar que quizá el sistema de las geminadas latinas no presentaba una estructura tan sólida como el de las consonantes simples; así Graur (1929: 33) hace hincapié en que el latín no tenía geminadas sonoras 25 -salvo líquidas y nasales-:

22 Para este punto véase Vaananen (1968), Battisti (1949), Pensado (1984), Bustos (1960), Grandgent (1952), Tovar (1964).

23 Hay un ejemplo ababalsamum por opobalsamum, pero es una confusión de cultismos, tan frecuente en todas las épocas.

24 Vid Galmés (1983), Hilty (1979) , Ariza (2004).

25 Las había, como resultado de la asimilación consonántica de un prefijo: abbreuiare,

adducere, etc.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

47

D'une maniere générale, on peut affirmer que le latin ne gémine que les occlusives sourdes, les sonantes nasales et liquides et la si- fflante den tale sourde. 11 ya bien quelques exemples de ff ce sont ou bien des mots grecs, ou bien des onomatopées.

Es decir, de la misma manera que es dificil hoy afirmar que haya un sistema de geminadas en francés, pese a que en el párrafo reproducido hay ccyff Hay pocos ejemplos antiguos de degeminación: iloro o anisen una tabella defixionum de Cartago de los siglos 11 o m, y garrulus non garulus en el Appendix Probi. Gómez Moreno (1966) mostró ejemplos de aparente degeminación de 1-1 en textos visigodos -ela, uila, galus-; de la misma manera, los ejemplos de ultracorrección señalados anteriormente hablan claramente de una tendencia a la simplificación. Parece que la simplificación de geminadas ya era general en época mozárabe. De todas maneras, podemos avanzar que la evolución de 1-1 y n- o fue distinta y más tardía que la del resto de las geminadas. Finalmente, sin duda existió ya en el latín la fricatización de /b/, puesto que se confundió con /g./. Los testimonios son abun- dantes, tanto en el Appendix Probi como en otros textos latinos vul- gares -baculus non vaclus, vapulo non baplo, serbus, iubeni, etc.-. Es posible incluso que existiese una tendencia a la fricatización en determinadas zonas del Imperio a la vista del CINEUS (< CINAEDUS) en un vaso del siglo m hallado en Palencia (Robles, 1985), en don- de incluso apreciamos la pérdida; a ello irían también formas como austo o eo en inscripciones de los sigfos 11 y m 26 .

2.2.2. Causas

Dos son fundamentalmente las causas que se han aducido: una, que la atribuye a influjo de sustrato; otra, a causas estructurales.

a. El sustrato Como hemos visto, el reajuste del sistema se produce en la de- nominada Romania Occidental; es más, la base entre la separación lingüística de la Romania en Oriental y Occidental, que se marca- ría por una línea imaginaria que iría desde la Spezia hasta Rimini, sería precisamente el de la sonorización de las sordas intervocáli-

20 En el famoso ejemplo calcostegis non calcasteis del Appendix Probi puede tratarse de pérdi- da de una palatal /y/ más que de una velar.

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FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

cas. Precisamente esta línea marcaría el territorio que ocuparon los celtas. Como por otra parte en el celta parece haber existido lo que se llama "lenición céltica" 27 , el fenómeno, por consiguiente, se debería a los hábitos articulatorios de los celtas. Esta sonorización sería la que provocaría el cambio de todo el sistema, como explica- remos más adelante. Esta tesis tiene dos inconvenientes:

l. En el veneciano y en zonas del sardo hay sonorización y no es tierra de celtas. 2. En el altoaragonés y bearnés hay una cierta tendencia a la con- servación de las sordas intervocálicas.

Para el altoaragonés y bearnés hay que recordar que los Pirineos no fue tierra de celtas. De todas maneras, se suele admitir que, si no la causa primor- dial, el sustrato explicaría por qué la reestructuración triunfó en la zona occidental del Imperio y no en la oriental.

b. Motivos estructurales

Nadie pone en duda hoy que los tres fenómenos -sonorización, degeminación y fricatización- están íntimamente relacionados. Es más, hoy predomina la opinión de que no se trata de tres fenó- menos diferentes, sino de un único movimiento articulatorio. Para explicar esto último conviene hacer un inciso sobre los rasgos per- tinentes del sistema consonántico del español en particular y de las lenguas romances en general. Tradicionalmente se consideraba que la marca distintiva entre /ti y /d/ -pongo por caso- era la existencia o no de sonoridad:

base de comparación

marca distintiva

/ti consonante oral dental oclusiva

sorda

/ d/ consonante oral dental oclusiva

sonora

Sin embargo, después de los estudios de A. Veiga (1983 y 1985) y de E. Martínez Celdrán (1992) se considera que la diferencia no es la examinada, sino que el rasgo pertinente es el de la tensión articulatoria:

base de comparación

marca distintiva

/t/ consonante oral dental

tensa (oclusiva)

27 Es decir, la pronunciación "lenis, suave" (=sonorizada) de las consonantes sordas.

DEL IATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

49

/d/ consonante oral dental

floja 28 (aproximante) 29

Efectivamente es evidente que en los cambios /tt/ > / t/, /t/ > ¡di y/ d/ > /d/ obedecen a un descenso en la escala de tensión, y, al mismo tiempo y concomitan temen te, de la duración. Volviendo a nuestra evolución, es evidente que en los cambios /tt/ > /t/, /t/ > /d/ , /d/ > /d/ una hipertensa, la geminada 30 , se ha hecho tensa, una tensa / d/ se ha hecho floja, etc. Por lo tanto hay un descenso en la escala de tensión, o, si se quiere, en la dura- ción31 . Otra cosa es: (a) ¿por qué ese descenso de tensión solo se produ- ce en la Romanía occidental?, (b) ¿por qué no afectó a la hipertensa /rr/ ni a la tensa /l/ (procedente de LY) ?, (c) ¿por qué las gemina- das /11/ y /nn/ no se simplificaron, salvo en gallegoportugués?, (d) ¿por qué sonorizó/~/> /i/ (procedente de TY)?, (e) y, finalmente, ¿por qué se produjo el descenso en la escala de tensión? Dejando fuera la simpática pero poco creíble teoría de Straka

, todas las preguntas tienen que ver con las hipótesis sobre

qué fue lo que motivó esta reestructuración del sistema consonán- tico; así es que vamos a examinar las ventajas e inconvenientes de las diversas hipótesis.

(1979)

32

1. La fricatización fue el motor del cambio 33

Ya vimos como había algún ejemplo de fricatización e incluso de pérdida de sonoras latinas, y que no cabe ninguna duda de que /b/ se hizo fricativa y confluyó con la /1)/ semivocálica. Además hay fricatización de / d/ y/ g/ en los dialectos centrales del sardo y en zonas del sur de Italia, en donde no hay ni sonorización ni degeminación. Sin embargo hay lenguas en las que las sonoras

28 La diferencia sorda/sonora no constituiría-como se ha probado- un rasgo pertinente . Por otra parte, lo oclusivo/fricativo no es rasgo distintivo de las sonoras, que pueden tener ambas realizaciones, pero, en todo caso, las realizaciones fricativas constituyen la mayoría de las realizaciones.

29 Martínez Celdrán ha mostrado que hay que diferenciar entre las auténticas fricativas -que acústicamente son ruidos- de las aproximantes /o/, /d/, /g./, /y/, que tienen armó- nicos y, por ello, para estos sonidos se emplea el término de "aproximantes".

Una consonante geminada no es la suma de dos oclusivas por cuanto no hay dos ex-

de una / tt/ es que esta tiene un silencio, una

plosiones, lo único que diferencia una / t/ oclusión, mayor.

" Ya Bassols seña ló que una geminada era una consonante larga.

"'E l descenso de "fortaleza" articulatoria se debería a periodos de hambre.

" Como defienden Colbett, Menéndez Pida!, etc.

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FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

¡ d/ y/ g/ son oclusivas, como el italiano y el n~mano, por lo que, si esta fue la causa, no debió ocurrir antes del siglo v.

2. La degeminación fue el motor del cambio

Es cierto que hay lenguas en las que ha habido degeminació~ y no ha habido sonorización, como en el rumano y en el aragones. Ahora bien, la degeminación rumana es, en opinión de Bichakjan

(1977), de influjo eslavo y no tiene nada que ver c~n la de la ~o­ mania occidental. Por otra parte, no todas las gemmadas se sim- plificaron, como sucedió con /11/ y / nn/, qu~ en muchas zo?as

se pa la talizaron, e incluso

las geminadas 1-1 y n -n, y seguramente tambien se manteman sm

palatalizar en época mozárabe.

hasta hace poco e~ _Bielsa se man_tem~n

Por otra parte, no solo sonorizaron las conso.~antes simp.le~ que tenían un correlato geminado, sin<: que !ambien se sononzo la palatal africada procedente de TY - /s/ > /z/ - que nunca tuvo realizaciones geminadas. Hay que reconocer que el hecho de que en gallegoportugué.s la /n/ y la /1/ intervocálicas hayan caí~o, p_uede .~avorecer la hi- pótesis de la degeminación, pues fue la s1mphficaoon ~e .s,us pares geminados - /nn/ y /ll/- los que provocaron la desapanoon de las simples para no coincidir 34 .

3. La sonorización fue el motor del cambio

.

Habida cuenta de los inconvenientes señalados, solo cabe consi- derar que fue la sonorización de las sordas intervocálicas la que

explica dos hechos importantes:

,

.

a. Por qué hay sonorización en /s/ sin que haya una gemmad.a;

b. Por qué las geminadas sonoras se comportan de manera dis- tinta. Sobre este punto clave voy a detenerme ahora.

Si fue la sonorización la que provocó la reacción en cadena del sistema para mantener las diferenciaciones fonológicas, ello no podía suceder obviamente con las consonantes sonoras, que no podían evolucionar. Pero la simplificación de las geminadas. ~~a­ les35 provocó que en el sistema tendiera a desaparecer la opos1oon simple/geminada, y más cuando había una. seri~,de nuevos fon:- mas en los que no había una forma con gemmac10n, como ocurna

34 Que es un maravilloso ejemplo de harakiri lingüístico.

35 Las geminad as sonoras, pocas, /

b b / , / d d /, /gg/ se simplificaron y coincidieron con

los resultados de los fonemas sonoros simples.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

51

con ¡§¡,/!/ o /i/; esta evolución era problemática cuando, como digo, los fonemas simples eran sonoros, pues la simplificación ha- ría que coincidieran con los simples, como ocurrió con la nasal labial: /mm/ > / m/. Esta evolución sería la esperable en las demás nasales y líquidas, sin embargo no ocurrió así de forma general. En este primer acercamiento al problema no creo convenien- te detenerme en una pormenorizada exposición de los resultados, por lo que solo diré que no ofrece ninguna duda el que la evo- lución de las geminadas nasales y líquidas fue posterior al de las demás geminadas En consecuencia creo que fue la sonorización de las sordas in- tervocálicas las causantes del reajuste, que en ello influyó el sustra- to celta y que quizá el mismo sustrato actuó en la desaparición de las geminadas, de las que carecía el celta.

2.3. CRONOLOGÍA RELATIVA

En principio se puede decir que cuando hoy se conserva una

sorda intervocálica latina se trata de un cultismo, es decir de una palabra que no estaba en uso en la época de ~a sonorizació~, sería el caso, por ejemplo, de DIGITAL. En los cultismos, las gemmadas líquidas y nasales se simplifican, como ocurre en PELLICULA > pelí- cula%.

Ahora bien, nos vamos a encontrar en numerosas ocasiones con que hay un mantenimiento de la sorda intervocálica latina por haberse perdido con anterioridad una vocal átona. Quiere esto de- cir que, como veremos, las vocales átonas empezaron a caerse en el latín hablado y, hasta cierto punto, se siguen cayendo en nuestros días. Por lo tanto dependerá de la cronología de la caída de la átona para que la consonante sorda se conserve o se sonorice. Si la caída es temprana, la sorda se mantendrá porque ya no estará en situación intervocálica; en caso contrario nos encontraremos con el resultado sonoro. Así en MASTICARE > mascar, EPISCOPO > omspo nos muestran una pérdida de la átona anterior a la sonoriza- ción; por el contrario en ATTONITU > atuendo o en SEMITA> senda resulta claro que la pérdida de la átona se produjo después de la sonorización.

36 Fren te a la forma popular pelleja.

''

52

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

Como decíamos, durante un amplio periodo de tiempo las átonas internas tendieron a perderse; este hecho explica que en ocasiones tengamos resultados con y sin sonorización, como, por ejemplo arrendar-rentcP.

2.4. ÜTRAS PALATALIZACIONES TEMPRANAS

Como decíamos en el capítulo anterior, hay una serie de pa- latalizaciones que ocurrieron en el latín vulgar, que son las deno- minadas por Menéndez Pidal yod primera - TY- yod segunda -LY y NY- y yod tercera - BY, DY, GY- . El maestro agrupó otra serie de evoluciones más tardías en un grupo al que denominó yod cuarta. Este último grupo tenía, a su vez, tres apartados: un primer aparta- do estaba constituido por los grupos latinos KT y KS (= x) - LACTE, AXE- . El segundo por la yod de los grupos RY, PY y SY (yod de me- tátesis); el tercero por la yod producida por una síncopa - TEPIDU > timo-. De todos estos solo nos vamos a ocupar del primer grupo. Es decir, de los grupos de velar más consonante . Ya vimos cómo las ve- lares implosivas tendieron a vocalizarse en el latín hablada3 8 , por lo tanto no debe extrañar que esto mismo ocurriese en otros contex- tos fónicos. Se admite generalmente que hubo en primer lugar una fricatización de la consonante - xt, xs o ht, hs- y una posterior voca- lización - yt, ys- . Estas yod pudieron palatalizar a la consonante en contacto; ahora bien, la palatalización no es general en laRomania, por lo que cabe suponer que la vocalización no se había generaliza- do en la época imperial. Veamos los siguientes ejemplos:

KT: latín: nocte, rumano: noapte, italiano: notte, francés: nuit, pro- venzal: nuech, portugués: noite, catalán: nit, castellano: noche. KS: latín: maxella, r umano: masea, italiano: mascella, ant. francés:

maissel,e, provenzal: maisela, portugués: meijella, catalán: maixella,

castellano: mejilla.

El panorama presentado muestra a las claras que la vocalización debió producirse a partir del siglo m por los resultados del ruma- no. Por otra parte, parece que la vocalización se produjo antes en

37 _Existió renda a fines de l a Edad Med ia. Corominas considera que no son palabras patri- momales por la falta de diptongación de la tónica. 38 Vid. lo dicho para la yod segunda.

DEL LATÍN AL ROMAN CE . EL PROTORROMANCE

53

KS, ya que sus resultados afectan a un área mayor; así en italiano KS da /S/ -mascella-y KT da /tt/ -notte-. Efectivamente, mientras que KS da ya una palatal /s/ en el mo- zárabe, KT se encuentra en sus fases iniciales -Xt -yt-. De la misma manera, en la Península es general el resultado /s/ para KS, pero para KT nos encontramos con que solo el castellano y casi todo el leonés tiene palatalización. En cuanto a las diferencias entre el resultado de uno y otro hay que decir que es el esperado. Como / ti es una oclusiva sorda, la palatal resultante es una oclusiva (= africada) sorda/§/, mientras que, como / s/ es una fricativa sorda, la palatal resultante es una fricativa sorda / s/. Además, como son palatalizaciones tardías, no se sononzan. Se ha discutido cuál ha sido la causa de estas evoluciones. Para unos 39 es de influjo osco-umbro, ya que en esta lengua se atestigua la evolución KT > HT > YT 40 Sin embargo no deja de ser chocante que en el antiguo territorio osco-umbro, en el centro y sur de Italia, no se produzca la vocalización y se hace dificil aceptar un influjo suritálico en francés. También se ha aducido 41 la posibilidad de que la vocalización esté motivada por un sustrato celta ya que la vocali- zación, al menos, se da en la Romania occidental, pero esto ocurre solo con KT ya que, como hemos visto, no sucede así con KS, que palataliza también en zonas no celtas. Creemos que la evolución de estos grupos está motivada por la inestabilidad de las oclusivas velares en situación implosiva. Ya vi- mos cómo la vocalización de velares en el latín hablado fue uno de los orígenes de la yod segunda; no debe extrañar, por consiguiente, que esa inestabilidad afectase también a K seguida de otras conso- nantes en época algo posterior El que se produjese una fricatización de la velar implosiva no es de extrañar porque , por ejemplo, se si- gue produciendo hoy en el español, en donde muchas veces llega a pronunciarse una auténtica aspirada - ahto- en las zonas donde hay esta articulación, o, incluso, una realización interdental - afJto- 42

39 Lausberg (1965), Rohlfs (1966) .

Pero no Ja de KS. 41 D. Alonso (1962), Wartburg (1971), Jungemann (1955) y Bustos (1960) consideran que el sustrato celta puede ser concausa de la evolución.

42 Para la inmensa mayoría de los hispanohablantes la misma pronunciación tienen dos palabras como apto y acto.

54

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

2.5. Los SIGLOS OSCUROS

Hasta aquí hemos hablado de fenómenos que se supone ocu- rrieron desde el siglo v al vm, es decir, en época visigoda. Esta última fecha viene dada por la invasión árabe del 711. Por lo tanto se trataba de fenómenos que tenían su reflejo en el mozárabe pe- ninsular, pese a lo poco que sabemos de su lengua y que presenta vacilaciones de todo tipo, que no es el caso exponer aquí 43 Pero de esta fecha al siglo xn, que es cuando se comienza a escribir en romance, lo que contamos es con textos escritos en un latín más o menos bueno y, por consiguiente, con más o menos elementos romances. Por medio de ellos podemos saber someramente qué es lo que ocurrió. Sí parece que a partir del siglo vm se podría hablar de la frag- mentación lingüística peninsular y que cada reino evolucionó su sistema de forma diferente. Por consiguiente, conviene recordar cómo era el sistema fonológico que van a heredar los distintos rei- nos peninsulares.

2.5.1. Vocalismo

En el vocalismo se habría extendido la diptongación de las voca- les tónicas abiertas en los reinos centrales - León, Castilla, Aragón- frente a la no diptongación de los reinos periféricos - Galicia y Cataluña- , aun cuando la diptongación todavía presentaría gran- des vacilaciones.

2.5.2. Consonantismo

El sistema consonántico debió ser el siguiente:

Labiales

/pi - lb/

/f/ - /b/

Dentales

/ti - Id/

Palatales

¡§¡ - /i/

/s/ - fil /s/ - /z/

Nasales: /m/ - /ni - /nn/ - ITJI Líqu id as:/!/ - / 11/ - /l/, /r/ - /rr/

---

45 Vid. Ariza (2004).

Velares

/k/ - /g/

/r/ - /rr/ --- 45 Vid. Ariza (2004). Velares /k/ - /g/ DEL LATÍN AL ROMANCE.

DEL LATÍN AL ROMANCE. EL PROTORROMANCE

55

Algunas explicaciones sobre el sistema expuesto:

Labiales: Los fonemas sonoros proceden de /p/ sonorizada /b/ y de /y/ y /b/ el fricativo /b/. Dentales: Seguramente el fonema sonoro tenía ya dos alófonos [d]

y [d].

Palatales: Los fonemas africados proceden de la yod primera TY, KY; el fricativo /s/ del grupo latino KS; el semivocal /i/ de la yod tercera DY, GYy de la semivocal latina /i/; la /z/ de la /s/ inter- vocálica que se había sonorizado . Velares: Seguramente el fonema sonoro tenía dos alófonos [g] y

[g].

Nasales: El fonema palatal procedía de la yod segunda nasal NY Líquidas: El fonema palatal procedía de la yod segunda LY

Como vemos, era un sistema muy irregular, por lo que sufrió va- rias modificaciones que vamos a estudiar. Queremos insistir en que desconocemos cuándo ocurrieron exactamente estos cambios den- tro del espacio comprendido entre los siglos VIII al XI, al menos. Las labiales, dentales y velares no sufrieron ningún cambio 44 En las palatales, en toda la Península las africadas ¡g¡ y ¡i¡ adelan- taron su articulación y se hicieron dentoalveolares/$/ y/?./, con lo que incrementó el sistema de las dentales. En el castellano y en parte del leonés se palatalizó el grupo latino KT > ¡g¡_ En las nasales, lo más importante es que la geminada /nn/ se palatalizó en casi todas las zonas, menos en gallego-portugués que se simplificó. En las líquidas la geminada /ll/ se palatalizó en casi todas las zonas peninsulares, menos en gallego-portugués que se simplificó. Este hecho seguramente propició que en el castellano la/!/ pro- cedente de LY dejase de ser lateral y pasase a central /z/. También en esta época la geminada /rr/ se hizo vibrante múltiple /f/. En zonas pirenaicas se mantuvieron las geminadas. A consecuencia de estos cambios, el sistema castellano que va- mos a encontrar en el siglo xn es el siguiente:

Labiales /p/ - /b/

/f/ - /b/

dentales

/ti - Id/

/~/ - /?-/

palatales

fil

/s/ - /z/

/s/ - /z/

¡g¡ -

velares /k/ - /g/

44 Salvo, quizá, en el castellano por la aspiración de / f/ inicial .

56

APÉNDICE

Soóre la sonorización

FONOLOGÍA Y FONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

La teoría de Weinrich y de Martinet sobre la variación por foné- tica sintáctica es poco convincente. Se basa en lo que, para poner un ejemplo, ocurre hoy en la realización de las sonoras por fonéti- ca sintáctica, en donde la realización puede ser oclusiva o fricativa dependido del contexto fónico -[ kan dúóas ], [la óúóa] - ; en aquel entonces eso ocurría con las consonantes, que, en un contexto so- noro - en su opinión- , sonorizaban, es decir, tenían una realización débil, y precedida de pausa o de consonante era una realización fuerte: [las túnas], [la dúna ] 45 Esto, que parece muy hipotético, y lo es, no resulta tan raro si pensamos que la diferencia entre ambas no era sorda/sonora, sino - como hemos visto- tensa/floja. De todas formas, para admitir esta teoría, tendríamos que en- contrar alguna lengua en la que se hubiera producido la sonori- zación en inicial, lo que no ocurre 46 Lo que sí es cierto es que la dicotomía fuerte-débil operó en las nasales y líquidas. Veamos:

los fonemas fuertes, los hipertensos, los geminados /nn/ /11/ /rr/ solo se daban en situación intervocálica, mientras que los "débiles'', los simples, se daban en cualquier contexto fónico, así es que en inicial solo existían los archifonemas /N/ /L/ /R/. Como es sabi- do, en estos casos el a:rthifonema puede coincidir fonéticamente con cualquiera de los fonemas de la oposición; por lo tanto, tene- mos las siguientes estructuras:

Débiles

-/!/ -

-/n/ -

-/r/ -

 

/L/-

/NI-

IR/-

Fuertes

-/ll/-

-/nn/-

-/rr/-

Cuando las geminadas evolucionan a, respectivamente /!/, /f)./, /í/, la realización de los archifonemas resultantes pudieron coincidir bien con el fuerte, bien con el débil, así en español /L/ y /NI han coincidido con el débil, no así /R/. Por el contrario, en el catalán la /L/ coincidió con el fuerte, palatalizando, y en el leonés, se palatalizaron tanto /L/ como /N/. Hay que señalar que - como dijimos- la evolución de las gemi-

45 Vid .J. Walsh (1991) .

46 Sí con / k/ inicial, pero eso es un caso muy particular que no podemos tratar aquí. Vid. el capítulo 10.

DEL IATÍN AL ROMANCE . EL PROTORROMANCE

57

nadas nasales y líquidas es tardía. Al parecer todavía no se daba en época mozárabe ni quizá en la época en la que entraron viejos ara-

bismos47; incluso

geminadas en Bielsa (Aragón) 48 . Estas geminadas pueden simpli-

ficarse, o pueden palatalizarse. Es decir, pueden coincidir con el

fonema simple

En este sentido el portugués y el rumano tienen evoluciones un tanto sorprendentes. En portugués, al simplificarse la geminada, la simple, para no coincidir, ha desaparecido:

hace años Badía (1950) encontró restos de estas

o bien pueden mantenerse diferenciados de él.

49

/

!!/ > / !/, / !/ > 0 50 : cavalo, fio

En rumano, la consonante simple evolucionó a /r/

/!!/ > /!/, 11/ > /r/

Como decíamos, la geminada pudo palatalizarse, que es lo que ocurrió en gran parte del sur de Italia y de Sicilia, en el sardo, en el gascón, en zonas del provenzal, y en las lenguas peninsulares, salvo en gallego-portugués, que se simplificó. Esta última palatalización pudo no tener consecuencias al unirse a la palatal lateral proce- dente de LY como ocurre en el aragonés o en catalán, o reajustar el sistema de las palatales haciendo que la vieja palatal lateral pasase a central, como sucede en el leonés -/y/ (vieyo) - o en el castellano - /z/ (vieio) - . Otro tanto cabe decir de la geminada nasal, que pudo mante- nerse en las zonas en donde perduraron las geminadas -italiano, sardo- , simplificarse - norte de Italia, retorrománico, francés, pro- venzal y portugués 51 - , o palatalizarse coincidiendo con el resultado de NY - español y catalán- .

47 Puesto q ue las geminadas árabes dan resultad os palalates. Vid . Ariza (1994: 42) .

48

49

Vid. J. Al li e r es (1986 : 95-109).

Lo que ocurre en el no rte de Italia, en retorrománico, en francés y en provenzal.

50 Ylo mismo ocurre con la nasal: / nn / > / T)./ , / ni> O.

51 Causando la desaparición de la / n/ intervocálica.

3 EL VOCALISMO (I). LA INFLEXIÓN 3.1. UNA CUESTIÓN PREVIA Se llama inflexión al cierre

3

EL VOCALISMO (I). LA INFLEXIÓN

3.1. UNA CUESTIÓN PREVIA

Se llama inflexión al cierre de una vocal producida por una yod. Se distingue de la metafonía en que esta es el cierre vocálico provocado por una vocal cerrada final1. Para poner un ejemplo:

Inflexión: TRÜCTA >trucha en vez de *trocha, ya que / Ü/ debe- ría haber dado / o/ . Metafonía: VENI > vine, asturiano central PERRU > pirru.

Por consiguiente, conviene no confundir dos fenómenos que tienen un fondo común: una vocal cerrada influye sobre la vocal tónica cerrándola. Es necesario no confundirlas porque tienen ám- bitos distintos y seguramente cronologías distintas. Así pues, la evolución del vocalismo tónico sería

 

A

E

Q

o

1

u

Sin inflexión

a

je

e

we

o

u

Con inflexión

e

e

o

u

u

Ejemplos:

Sin inflexión:

A>a:

PATRE > padre

PETRA > piedra

E> e:

PÍSCE >pez

Q>we:

PÓRTA > puerta

Ü>Ü:

PÜLLU > pollo

60

Con inflexión:

FONOLOGÍA YFONÉTICA HISTÓRICAS DEL ESPAÑOL

A>e:

LACTE > leche

I:;:> e:

LECTU > lecho

E> i:

VINDEMIA >vendimia

Q>o:

FOLIA> hoja

Ü>u:

PLUVIA > lluvia

La inflexión no es un fenómeno panrománico, ni siquiera pe- ninsular, afecta solo al vocalismo castellano. Es decir, en los dialec- tos centrales -leonés y aragonés-, la yod no cierra las vocales. Por lo tanto es un fenómeno tardío. No todas las yod inflexionan de la misma forma. Si examinamos el siguiente cuadro de Menéndez

Pidal2:

Clases de yod

 

Q

   

o

 

e

 

a

   

TY, CY

 

fórtia

 

pettia

 

lutea

 

mafüia

 

minacia

l.ª

       

e;:, z

 

fuerza

pieza

 

loza

 

maleza

 

amenaza

   

LY C'L

 

fólia

hoja

1reg(u)la

 

cusculiu

cllia

 

palea

1

11

> j

 

reja

coscojo

ceja

paja

2.ª

             

NYGN

 

sómniu

1 lngeniu

engeño

1

cunea

 

ligna

 

aranea

 

1-g

sueño

 

cuña

leña

araña

         

 

 

GY, DY

1

pódiu

.

poyo

1 plílegiu

poleo

 

flígio

fas tidiu

 

exagiu

 

y

huyo

hastío

ensayo

3.ª

       

rubeu

1vindemia

 

BYMY

1

fóvea

hoya

 

nerviu

 

labiu

1 nervio

ruyo

 

vendimia

labio

royo

   
   

CT> ch

 

nócte

noche

 

lectu

 

tructa

 

strictu

1

factu

1

1 lecho

1

X>j

trucha

estrecho

 

hecho

4.ª

   

1

córiu

cuero

1 materia

madera

1 auguriu

agüero

1

cereu

cirio

1 riparia

ribera

 

síncopas

1 coll(g)o

cojo

gre(g)e

1 grey

1co(g)ltat

1tepi(d)u

1proba(v)i

varias

 

cuida

 

tibio

 

probé

TABLA 1

comprobamos cómo parece haber una progresión de menos a más:

la yod primera no inflexiona nunca y la cuarta casi siempre. Ya

2 Las líneas verticales negras indican inflexión, las de puntos que la inflexión solo se da en algunas palabras.

EL VOCALISMO (I). LA INFLEX IÓ N

61

Menéndez Pidal dijo que "lo decisivo en la inflexión es la fecha o duración de la yod y el timbre diverso de la vocal precedente" 3 El único que ha intentado dar una explicación a las diversas formas de inflexión ha sido el profesor Alarcos al plantearse que "cabe for- mular una serie de preguntas: ¿por qué las dos vocales abiertas no se comportan paralelamente; por qué las cerradas E,O llevan cami- no diferente ante unos mismos tipos de yod; por qué alguna vocal ofrece vacilación de resultados junto a una yod idéntica? Por ejem- plo: por qué junto a FÓLIA hoja, resulta SóMNIU sueño; por qué junto a ÓCULU ojo, tenemos VETULU viejo; por qué PÜGNU puño, CÜNEA cuña; mientras LÍGNA leña y STAMINEA estameña; por qué CORRIGIA correa, frente a FASTIDIU hastío; por qué LÜCTA lucha, si STRICTU es- trecho; por qué CICóNIA cigüeña, si TERRóNEU terruño" 4 Quizá sea conveniente ir poco a poco examinando cada yod

antes de continuar con la explicación de Alarcos.

a. La yod primera. Como hemos visto, la yod primera no in- flexiona -MALÍTIA > malezd5, PETTIA > pieza, PLATEA >plaza, FóRTIA >fuerza, PÜTEU > pozo-. Esto parece indicar que la fu- sión de la yod con la consonante palatalizada debió ser muy temprana, por lo que no pudo influir sobre la vocal tónica 6

b. La yod segunda. Para Menéndez Pidal LY inflexiona a las vo- cales abiertas, con lo que no está de acuerdo Alarcos, para el que solo inflexiona ó -óCULU > ojo-, pero no E -VETULU > viejo-. Esta forma diptongada sería un dialectalismo arago- nés para don Ramón; por el contrario, para Alarcos sería la evolución esperada. Para Alarcos espejo vendría de SPfCULu 7 , y reja de REGULA, por lo que no habría habido inflexión En cuanto a la yod nasal el panorama es complejo. Rechaza Alarcos los supuestos de Menéndez Pidal por cuanto estima -con razón- que INGENIU > ant. engeño es un semicultismo 8 , y que en sóMNIU