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La Comunidad Terapéutica (breve repaso de su historia y algunas definiciones del modelo)

Elena Goti | Julio 2003

La Comunidad Terapéutica (CT)

La CT es una modalidad de tratamiento para el abuso de drogas que tiene hoy en día, una amplia aceptación;
generada hace más de 40 años desde un ámbito no profesional sólo recientemente va ganando espacio en el mundo
académico y de la investigación. Su valor social es contundente e indiscutido y esto se hace evidente al comprobar la
gran cantidad de programas de tratamiento para el abuso de drogas que adhieren a sus principios básicos.

Este artículo está dividido en dos partes: en la primera repasaremos la historia de la CT y en la segunda haremos una
definición del modelo CT.

¿De dónde surgen las CT?

En un trabajo muy ameno y muy interesante de 1977, Frederick Glaser rastrea la CT hasta sus orígenes más remotos.
Es ese trabajo cita a Phito Judaeus quien en 25 ac. ya describe las actividades de una comunidad que habitaba
Egipto, cerca de Alejandría. También cuenta que, en un Rollo del Mar Muerto, llamado la Regla de la Comunidad o El
Manual de Disciplina se describe el problema por el cual la gente ingresaba en dicha comunidad y que,
asombrosamente! resulta casi una transcripción de lo que vemos hoy en día como modo de vida, cultura y
sufrimientos de los cientos de jóvenes adictos que son asistidos actualmente en las comunidades. Incluso sus
códigos de convivencia nos remiten a los vigentes hoy en día en nuestras CT.

Tanto que el Dr. Glaser concluye que, si otorgamos credibilidad a la historia podemos aprender de ella que la CT
tiene dos milenios de antigüedad y fuertes raíces religiosas.

Si hacemos un camino retrospectivo y partimos de la CT, el hilo conductor nos hará pasar primero por Alcohólicos
Anónimos (AA), más allá por el grupo Oxford y por la Asociación Cristiana de Jóvenes, nos internaremos en la
Reforma Protestante y en ciertos grupos cristianos primitivos hasta llegar a los Esenios, de los cuales trata el Rollo
del Mar Muerto citado más arriba.

Para encontrarnos con la CT específicamente para drogadictos debemos, sin embargo, llegar a la mitad del siglo XX.
Porque, a pesar de que está documentado que el hombre desde siempre consumió sustancias psicoactivas (SPA) que
le posibilitaron cambios en sus estados de conciencia, su uso estaba limitado a contextos claramente determinados
que eran, principalmente, ciertos rituales religiosos, celebraciones, privilegios ligados a las castas, la preparación
para las guerras, etc. y no hay registros de consumos masivos que excedieran estos contextos y que preocuparan a
las autoridades o que exigieran algún tipo de reacción desde la sociedad.

Ubicándonos en el mundo occidental en la etapa en que salía de la larga noche de la Edad Media, cuando se hacía
sentir el peso de la Inquisición, se sabe que el consumo no reglado de SPA, el que no fuera por motivos médicos era
siempre por lo menos, condenado y los consumidores eran considerados transgresores, poseídos, culpables de algo,
con destino final la cárcel, el hospicio o la hoguera.

Ya en el Siglo XIX, a lo largo del período 1800 – 1950, tuvo lugar un proceso muy gradual durante el cual se dejó de
considerar a los consumidores de SPA como pecadores, desclasados, escorias sociales y se los incluyó entre los
ciudadanos con respecto de los cuales la sociedad debía ofrecer una respuesta terapéutica.
Esta evolución en la concepción del consumidor de SPA ocurrió tomada de la mano con el nuevo lugar asignado a lo
religioso frente a los secular y con el gran avance de las ciencias.

Coincidentemente durante el mismo período 1800 – 1950 y en el campo específico de la Salud Mental, se dejó de
considerar a los enfermos mentales como personas que padecían fenómenos sobrenaturales y a encerrar en asilos y
cárceles (Pinel sacó las cadenas a los “locos” en 1793 en París) y se los tomó como personas enfermas a quienes la
sociedad debía dar respuesta terapéutica.

La influencia de los aportes del Psicoanálisis en este cambio de visión del enfermo mental fue determinante.

Esta coincidencia temporal de visión del abusador de drogas y del enfermo mental, lleva naturalmente a esperar que
ambas evoluciones por concomitancia sumarían sus aportes y daría respuestas conjuntas: pero esto no fue así y el
tratamiento de los adictos no se benefició de los nuevos abordajes e instrumentos que el campo de la Salud Mental
aportó al tratamiento de la neurosis y de la psicosis.

Nos dice Nyswander en 1956 mostrando su desaliento trabajando con adictos a opiáceos en el Centro de Lexington
para el Tratamiento de Narcóticos: “en una búsqueda cuidadosa de la bibliografía no se pudo encontrar un sólo
informe en que la psicoterapia haya permitido a un número significativo de pacientes drogadictos volver a la
comunidad a vivir una vida como individuos normales”.

La explicación es bastante simple: los adictos se mostraron irreductibles y no respondieron a los tratamientos
existentes en ese momento.

Y si bien no hubo una declaración formal de por medio, en los hechos los adictos fueron considerados “intratables”,
por lo menos con los instrumentos disponibles entonces.

Durante los 40 y 50 se produjo una evolución interesante: los AA que eran un movimiento de autoayuda, una red de
apoyo informal, pasaron a ser reconocidos como un programa de apoyo en el tratamiento de alcohólicos: es un
cambio de calificación muy interesante e importante que determinó lo que vino después.

En los 50 entramos de lleno en la historia moderna de la CT, de manos de su iniciador, Charles E. Dederich quien
nació en 1914 en Ohio, USA. Era un ejecutivo exitoso. Durante 20 años Dederich fue un bebedor excesivo y hacia el
final de este período era definitivamente, un alcohólico. Como le ocurre a la mayoría de los alcohólicos, pronto
perdió su trabajo y acabó pasando los días encerrado en su casa de Los Ángeles, sencillamente, be-bien-do. Hacia
1957, la situación era tan extrema que su esposa lo echó de casa. A partir de ese día, Dederich entró en contacto con
AA y logró la sobriedad. Empezó a asistir a sus grupos; iba a varios grupos en el mismo día; caminaba de un grupo a
otro. Poco a poco empezó a hablar en los grupos y tanto habló que tuvieron que pedirle que se callara, hasta el
extremo de pedirle que no asistiera, cosa que él no podía hacer.

Esta característica suya, - su necesidad de hablar, de ser protagonista – fue decisiva para lo que vino después: abrió
un grupo de AA en su casa de los Ángeles.

Escuchemos a Naya Arbiter: “CD participaba de AA pero quería un abordaje más desafiante y más interactivo para
lograr la abstinencia. Empezó a acoger en su casa grupos de AA a los pronto que se sumaron heroinómanos y
estimulaba las discusiones. Enseguida – por razones económicas – los heroinómanos en recuperación empezaron a
vivir juntos: así se formó la primera CT. Dederich observó que contra todas las predicciones, los heroinómanos
podían mantenerse “sobrios” por períodos que se fueron haciendo cada vez más largos. Desde el púlpito, los
estimulaba a prolongar sus períodos de abstinencia y los condenaba cuando recaían.

Y así, de manera casi fortuita, Dederich comprobó que en este tipo “diferente” de organización social que se empezó
a llamar a sí misma Synanon, se podía obtener abstinencia de la heroína sin intervención médica, respuesta que la
sociedad “exterior” no tenía y que era muy buscada y muy preciada.

El senador Thomas J. Dodd en declaración al Senado de USA en Septiembre de 1962 dice: “el ingrediente central de
Synanon es el cerrado tejido comunitario o quizás el clima social, tipo familia, donde duros drogadictos se ayudan
unos a otros a encarar la vida de otra manera.

“En Synanon ellos encuentran una familia, un grupo humano, una sociedad donde cada individuo puede vivir como
un miembro de la comunidad en vez de como un paciente, un recluso o un prisionero. Es este tipo de entorno
protegido, este tipo de atmósfera familiar lo que cada día es más reconocido como necesario para la estabilidad
emocional de los seres humanos”.

La década del 60 marca el comienzo de un largo recorrido buscando, elaborando, construyendo la CT; estos primeros
grupos (destaco Daytop) se transformaron en la piedra fundacional de la CT como sistema de tratamiento.

El hecho de que por primera vez se logra éxito en la recuperación de drogadictos, las puso en un lugar
paradigmático. El dato es que del 2 al 4% de éxito demostrado por los programas de la época se pasó al 40 y al 70%
en CT.

Recordemos que en ese momento, muchos de los residentes de Synanon y por ende sus operadores – que eran
residentes recuperados – habían pasado por largos tratamientos de psicoterapia no exitosos, frustrantes. Esto selló
un tanto la tendencia de no incluir la psicología en los movimientos de autoayuda; es más, en algunos casos se la
llegó a considerar contradictoria y opuesta a las actividades de recuperación y todo debido a la experiencia anterior
por la que algunos habían pasado.

La brecha entre Salud Mental y los tratamientos para abusadores de drogas siguió y se amplió en los 70.

Fue recién hacia mediados de los 80 en que, reconociendo los resultados logrados en el tratamiento de drogadictos,
se inician los primeros movimientos de acercamiento desde el campo de la Salud Mental hacia el de la Autoayuda en
general, buscando – posiblemente - expandir hacia otras patologías sus técnicas y estrategias gestálticas, cognitivas,
conductistas, confrontacionales, sistémicas, etc.

Este movimiento se consolidó en los 90 y los profesionales hicieron pasantías (más o menos prolongadas) en CT, se
integraron en sus equipos, aprendieron de la autoayuda e hicieron aportes, adaptaron sus técnicas; desde la CT, los
operadores a su vez valoraron el input que llegaba desde el ámbito profesional.

Pero la integración real entre ambos campos llegó con la “epidemia” del abuso de cocaína ya que su fuerte
componente psi y el régimen ambulatorio, obligaron a ambos grupos a trabajar juntos, si se esperaban resultados
exitosos; tanto que podemos asegurar que hoy en día la brecha entre prácticas es historia pasada y que no hay CT
que no cuente en sus equipos con operadores, voluntarios y profesionales de diferentes ramas académicas.

Hecho este repaso histórico a vuelo de pájaro, voy a presentar ahora algunos aspectos teóricos que hacen a la
definición del modelo CT, señalando que cada una le imprimirá luego su toque particular.
Aspectos Teóricos del Modelo “CT”

Como afirma George DeLeon en varios de sus trabajos, el elemento distintivo de la CT, lo que la distingue de otras
modalidades de tratamiento es el uso deliberado e intencional de la comunidad como método primario para facilitar
el cambio psicológico y sociológico en los individuos.

En CT el terapista, el método, el maestro, es la comunidad

El uso de la comunidad como método asume que un individuo va a querer cambiar y aprender más a través de su
afiliación con otros que están embarcados en la misma lucha: de ahí que la percepción de comunidad sea
fundamental entre los participantes, el staff, los profesionales, los voluntarios.

O sea, la comunidad no es un lugar donde están los adictos guardados y adonde van profesionales a hacer terapia; la
comunidad no es un lugar donde los adictos pasan el día alejados de las tentaciones de la calle, esperando entre
grupo y grupo.

La comunidad consiste en un entorno social compuesto de pares, operadores, profesionales, directivos quienes al
ser modelo de cambio personales exitosos o simplemente modelos de vida, sirven de guía al proceso de
recuperación.

Todas las actividades de CT están diseñadas para producir cambios terapéuticos y educacionales en los participantes
y todos los participantes son mediadores de esos cambios terapéuticos y educacionales.

Desde lo teórico, la CT comparte una concepción original y propia sobre,

1 - el abuso de drogas

2 - el residente

3 - la vida sana

4 - la recuperación

1 - Sobre el Abuso de Drogas

La CT entiende el Abuso de Drogas como un problema de toda la persona, donde la adicción es un componente, no
la esencia.

Con respecto a los Efectos, para la CT una vez instalado el abuso, éste va a impactar en algunas o todas sus áreas de
funcionamiento tanto que podemos encontrar distorsiones en lo afectivo, en lo cognitivo, en la conducta, en el
carácter, problemas médicos y psicológicos; los valores están confundidos, no existen o son antisociales.

Frecuentemente hay déficit en las habilidades necesarias para desenvolverse en un trabajo.

Con respecto a las Causas, el abuso de sustancias es visto como un comportamiento con múltiples determinantes,
donde la dependencia psicológica es secundaria a la amplia gama de circunstancias que influencian y que toman
control sobre los comportamientos del sujeto y que hacen que, invariablemente, los problemas y situaciones que
son asociadas con displacer se transforman en señales para recurrir a las drogas.

Por ello se considera el abuso de drogas como un problema de toda la persona.


2 - Sobre el Residente

Hay dos grandes grupos posibles de personas que piden ayuda en una CT.

El primero está integrado por personas que nunca han tenido un estilo de vida satisfactorio, convencional; los
valores de la cultura general faltan o no son tomados en cuenta; provienen de un ambiente donde el abuso de
drogas es más una respuesta social que un problema personal.

Para este grupo la experiencia en CT puede ser llamada “habilitación” o sea la posibilidad de pertenencia a una
sociedad organizada y el desarrollo de un estilo de vida productiva y convencional, por primera vez en sus vidas.

Para el segundo grupo el abuso de drogas es un problema psicopatológico, de personalidad o de malestar


existencial.

Para ellos el término es “rehabilitación”, porque se habla de una vuelta a un estilo de vida previo, conocido pero
dejado de lado temporalmente.

Sin embargo, a pesar de las diferencias de procedencia, una vez instalado el consumo y la adicción los dos grupos
comparten similitudes: presentan problemas de socialización, en sus aptitudes cognitivas y emocionales, y
problemas psicológicos que ponen en evidencia inmadurez, baja autoestima, trastornos del carácter y de la conducta
y características antisociales.

En CT no se debate sobre si todas estas disfunciones son causa o consecuencia del consumo: para CT hay que
cambiarlas para lograr una recuperación estable.

Por lo tanto, los residentes siguen básicamente el mismo régimen general: las diferencias individuales son
reconocidas en planes específicos de tratamiento que modifican pasos pero no el curso general de la experiencia en
CT.

3 - Sobre qué es un estilo de vida sana

El objetivo general de la CT es que sus residentes lleguen a llevar un estilo de vida sana.

Para lograrlo, el residente es orientado específicamente a través de la autoayuda / ayuda mutua (self-help) a asumir
responsabilidades personales.

Se enfatiza el presente (aquí y ahora) como opuestos a lo histórico (antes y cuando); los comportamientos pasados
son explorados solamente para ilustrar patrones de conducta disfuncional, actitudes negativas y aspectos a cambiar
ahora, en el presente.

La sobriedad es un requisito para llevar una vida sana, pero la vida sana es requerida para mantener la sobriedad.

La concepción de vida sana enfatiza valores explícitos que guían cómo los individuos se relacionan consigo mismo,
con sus pares, con sus seres queridos, con la sociedad más amplia. Estos valores incluyen verdad, honestidad,
solidaridad, una ética de trabajo, de aprender a aprender, de independencia económica, de preocupación por los
pares, el amor responsable, la responsabilidad, la responsabilidad familiar, el compromiso comunitario y hasta de
buen ciudadano.

4 - Sobre la Recuperación

Los objetivos de Recuperación en CT son globales y la detoxificación, la interrupción del consumo más que un
objetivo es casi un prerrequisito.
El objetivo primario individual es el cambio de patrones de comportamiento negativos, de pensamientos y de
sentimientos que predisponen al uso de drogas; el objetivo primario social es desarrollar un estilo de vida sana, sin
uso de drogas.

La recuperación estable es la integración exitosa entre ambos objetivos

Comentarios

Cierro este artículo a lo largo del cual hemos hecho un repaso de la historia de la CT y presentado algunas de sus
fundamentaciones teóricas diciendo que, a modo de todo organismo vivo, la CT nació a partir de antecesores que le
dejaron herencias, que fue joven y que creció y que desde entonces es proceso, es desarrollo, es cambio, es futuro
abierto.

Y que actualmente sus fundamentos teóricos y las acciones concretas que emprende tienen muchos puntos en
común con campos profesionales actuales y desde esta posición este abordaje se vuelve muy valioso para que
profesionales y terapeutas se incorporen y puedan enriquecerse mutuamente.

Firmado: Elena Goti

"La Comunidad Terapéutica: un desafío a la droga."

1990 – Editorial Nueva Visión

http://www.lasdrogas.info/opiniones/121