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FACTORES DE VINCULACION ENTRE LOS SUJETOS DE LA RELACION

JURÍDICO TRIBUTARIA

I.- LA RELACION JURÍDICO - TRIBUTARIA

Es el vínculo jurídico obligacional surgido en virtud de las Normas reguladoras de las


obligaciones tributarias que permiten al fisco como sujeto activo, la pretensión de una
prestación pecuniaria a título de tributo por parte de un sujeto pasivo que está obligado a
la prestación.

Los sujetos de esta relación son el sujeto activo o acreedor tributario, que es el Estado o la
entidad pública a la cual se le ha delegado potestad tributaria por ley expresa, y el sujeto
pasivo o contribuyente, quién se halla obligado a realizar la prestación dineraria objeto de
la relación jurídico tributaria. Pudiendo ser persona natural o jurídica.

II.- LA OBLIGACIÓN TRIBUTARIA Y SUS ELEMENTOS

La obligación es una relación jurídica que otorga al acreedor una auténtico derecho
subjetivo para exigir una determinada conducta del deudor, quién en contraposición
detenta un deber jurídico de prestación. En el ámbito tributario, está obligación es de
derecho público, definida como el vínculo entre el acreedor y el deudor tributario,
establecido por Ley, que tiene por objeto el cumplimiento de la prestación tributaria,
siendo exigible coactivamente.

Como toda obligación legal, la obligación tributaria tiene los siguientes elementos:

a) SUJETOS DE LA OBLIGACION

El Acreedor Tributario, es aquél a favor del cual debe realizarse la prestación tributaria.
El gobierno central, los gobiernos regionales y locales, así como las entidades de
derecho público con personería jurídica propia, cuando la Ley les asigne esa calidad
expresamente.

El Deudor Tributario, es la persona obligada al cumplimiento de la obligación tributaria,


como contribuyente - aquél que realiza, o respeto del cual se produce el hecho
generador de la obligación tributaria - o responsable - aquél que, sin tener la condición
de contribuyente, debe cumplir la obligación atribuida a éste.
b) EL OBJETO DE LA OBLIGACIÓN

Constituido por la prestación que puede ser dineraria, pago de un tributo, o el


cumplimiento de un hecho, como la presentación de un formulario.

c) LA RELACION JURIDICA

Es el vínculo jurídico que enlaza a los sujetos de la obligación para el cumplimiento de la


prestación tributaria. Así el deudor como sujeto pasivo queda restringido en su libertad
de prestación pues queda obligado a dar, hacer o no hacer en favor del acreedor; si la
relación jurídica no existiera el acreedor no tendría acción contra el deudor para
compelerlo a realizar la prestación.

III.- FACTORES DE VINCULACIÓN ENTRE LOS SUJETOS DE LA RELACIÓN JURÍDICO


TRIBUTARIA.-

Nos referimos a los puntos de conexión o criterios de vinculación que establecen el mejor o
adecuado “asiento” en la relación jurídico tributario, siendo éstos aquellos que la ley de
importancia como tal.

Pues, para que el vínculo obligacional entre el sujeto activo y el sujeto pasivo se consolide,
es necesario tener en cuenta algunos factores subjetivos y otro objetivo por los cuales el
sujeto activo tiene derecho a la pretensión tributaria frente al sujeto pasivo.

Refiriéndonos de esta forma a los diversos criterios de vinculación o puntos de conexión


entre determinados hechos económicos y el Estado, que se atribuye el derecho a gravarlas.

En general se pueden hallar diversos factores de conexión o de vinculación, los que pueden
estar referidos a personas naturales o jurídicas, y ser éstos como hemos mencionado de
naturaleza subjetiva u objetiva; así tenemos:

FACTORES SUBJETIVOS:

EN PERSONAS NATURALES:

Ciudadanía
Nacionalidad
Residencia
Domicilio

EN PERSONAS JURÍDICAS:

Lugar de constitución

Sede de Dirección efectiva


FACTORES OBJETIVOS:

LEX RESITAE

A continuación desarrollaremos cada uno de estos factores:

1.- FACTORES SUBJETIVOS:

A) EN PERSONAS NATURALES.-

CIUDADANIA.- Es una condición de pertenencia a la comunidad política del Estado al


cual pertenezco, con el cual tengo deberes y derechos. Según el artículo 30º de la
Constitución Política del Perú: “Son ciudadanos los peruanos mayores de dieciocho
años. Para el ejercicio de la ciudadanía se requiere la inscripción electoral”. La
ciudadanía está ligada generalmente a la capacidad de ejercicio como noción del
Derecho Civil, la cual es la atribución de la persona de ejercitar por sí misma los
derechos que tiene por la capacidad de goce.

Pero la incidencia de este factor de vinculación en la relación jurídica tributaria, radica


en la capacidad jurídica del sujeto pasivo, en tanto titular de la obligación tributaria. Así
para adquirir la capacidad jurídico tributaria bastará la existencia de una persona
individual o colectiva acompañada de un patrimonio con prescindencia del tipo de
capacidad que le otorgue o asigne el Derecho Civil. Así puede ser sujeto pasivo de la
obligación tributaria incluso un menor de edad, por el sólo hecho de ser titular de una
renta o patrimonio afecto a tributo.

La Doctrina es uniforme al no exigir capacidad de ejercicio al sujeto pasivo de la


obligación tributaria. Así Rodríguez Lobato escribe que “en el derecho privado la
actuación de la persona sólo es válida si posee, además de la capacidad de goce que
todas tienen, capacidad de ejercicio. En cambio, en el Derecho Tributario basta la
capacidad de goce para estar en aptitud de ser sujeto pasivo de la obligación fiscal”.

La capacidad jurídica tributaria, es una capacidad especial, que consiste en la aptitud


potencial de realizar un hecho imponible, que el legislador ha estimado, para el
nacimiento de una obligación impositiva, esto significa que un elemento especial de esta
capacidad va a ser inevitablemente la existencia de cierto patrimonio. Ya que siendo el
sujeto pasivo el obligado a una prestación pecuniaria sería absurdo considerar capaz
tributariamente a aquella persona que no posee ningún bien con que hacer frente a la
prestación a que está obligada.

Sobre el tema, debe distinguirse la definición de capacidad contributiva, que es la


posibilidad pecuniaria del sujeto de cumplir con la obligación tributaria, por ello se
podrá tener capacidad jurídica tributaria y no necesariamente capacidad contributiva,
en tanto, teniendo esta última calidad, de hecho tendrá la primera, puesto que
“difícilmente a quien tenga capacidad contributiva el legislador deje de atribuirle
capacidad jurídica-tributaria”.
El artículo 21º del Código Tributario, determina la capacidad tributaria de las personas
para fines impositivos, estableciendo la vigencia de la norma especial (tributaria) sobre
la norma general (civil) al señalar que esta última forma de capacidad puede estar
limitada al no existir y sin embargo, tener vigencia la capacidad tributaria. En
consecuencia, conforme a nuestra legislación tendrán capacidad tributaria, tanto para
asumir obligaciones como para ejercer sus derechos por sí, los mayores de dieciocho
años a tenor de lo dispuesto por el Código Civil, concordante con el art. 30º de la C.P.P..
En tanto, quienes solamente tengan capacidad de goce podrán también ser capaces
tributariamente, pero que el ejercicio de sus derechos lo efectuarán mediante sus
representantes legales, que para estos efectos le asigna la Ley.

NACIONALIDAD.- Es el vínculo jurídico que asocia a una persona natural o jurídica a un


determinado Estado. Jiménez de Arechaga la define como “una relación jurídica entre
una persona y el Estado, que se caracteriza por la existencia de derechos y deberes
recíprocos”. Se trata pues de un vínculo entre la persona y la nación jurídicamente
organizada (Estado). La Nacionalidad puede ser adquirida de dos modos: originario y
derivado.

El Modo Originario admite tres posturas jurídicas: sistema de ius sanguini en aplicación
del derecho de sangre, que consiste en otorgar la infante la nacionalidad que tienen los
padres en el momento en que se produce su nacimiento. Sistema de ius soli en
aplicación del derecho de tierra, consiste en el otorgamiento de la nacionalidad del
Estado en cuyo territorio se produjo el nacimiento. Sistema Dual consiste en la
aplicación simultanea y paralela de los anteriores sistemas dentro de un mismo Estado.

El Modo Derivado, se sustenta en hechos o circunstancias posteriores al nacimiento de


una persona. Admite dos posturas jurídicas: adquisición con expresión de voluntad es el
caso de la naturalización, en donde debe existir un concurso de voluntades, la del
extranjero de convertirse en nacional de otro Estado, y la concesión graciosa de dicho
cuerpo político de acceder a la petición; en razón de haberse acreditado la radicación en
el territorio de un Estado, con ánimo de permanencia física y realización personal dentro
de él. Sin expresión de voluntad la nueva nacionalidad se adquiere sin haber
manifestado su voluntad de desearla, surge como simple consecuencia de la realización
de un acto diferente, que no tiene ninguna relación directa con la nacionalidad como
status jurídico: es el caso del acto jurídico del matrimonio.

Este factor de vinculación ha sido tomado en cuenta para fijar por ejemplo el domicilio
fiscal de personas naturales no domiciliadas en el país, para asegurar el cumplimiento de
la obligación teniendo en cuenta el lugar en el que realizan actividades gravadas,
aplicándose el artículo 12º del C.T. si no se señaló domicilio fiscal y debe éste
presumirse.

Todos los nacionales peruanos están obligados a acatar las disposiciones emanadas del
Poder Tributario del Estado, así como los extranjeros que realicen actividades gravadas
por Ley con tributos, de acuerdo a las normas establecidas, pues es característica de la
nacionalidad la reciprocidad de derechos y deberes entre ambos sujetos.
RESIDENCIA.- Según Fernández Sessarego la Residencia es un dato de hecho, de carácter
sociológico, verificable objetivamente. Definido como el lugar donde la persona vive
usualmente, sola o con su familia de ser el caso. La Residencia Habitual es la
permanencia ininterrumpida del sujeto pasivo durante un determinado período de
tiempo en el territorio nacional, intervalo temporal que varía según las legislaciones de
los diferentes países, o también cuando, sin permanecer en el territorio del país, radique
en el mismo el núcleo principal o la base de las actividades empresariales, profesionales
o de sus intereses económicos.

Este factor de vinculación entre los sujetos de la relación jurídico tributario, es utilizado
por la norma tributaria, a fin de presumir el domicilio fiscal de la persona natural que no
cumplió con señalarlo en su oportunidad. Así el inciso a) del artículo 12º del CT.
establece “se presume como domicilio fiscal de las personas naturales, el lugar donde
tienen su residencia habitual, entendiéndose por ésta el lugar donde aquellas
permanecen ininterrumpidamente más de seis meses dentro del año fiscal”.

Cuando el legislador hace referencia a la expresión residencia habitual incide en dos


elementos: Un primer elemento que es el tiempo y un segundo elemento, de carácter
subjetivo, que es la intencionalidad().

El tiempo, como primer elemento, nos lleva a señalar que la residencia es un domicilio
que no es ocasional o accidental, no es tampoco un lugar de tránsito como podría serlo
para un turista sino que tiene una permanencia temporal que el legislador ha estimado
en mayor a seis meses(). Este tiempo que se pasa en el territorio nacional debe ser
continuo o completado dentro del año natural gravable.

En latinoamericano la permanencia física en un país es fácilmente comprobado a través


del pasaporte. Situación distinta se vive en Europa donde la permanencia física un país
es de difícil prueba. En el caso español señala BAENA AGUILAR que “La inexistencia física
de controles de las entradas y salidas de territorio español en el pasaporte o documento
análogo impide el control efectivo del número real de dias que se permanece en
Escritura. Este aserto resulta cierto, dado el funcionamiento actual del movimiento de
viajeros a nivel mundial y sobre todo europeo (supresión de trabas a la libre circulación y
establecimientos de personas en el seno de la C.E.E.) Por consiguiente, en el caso de que
en el pasaporte o documento análogo no hubiese constancia de las salidas al extranjero,
deberá acudirse a cualquier otra medida de prueba admitida en Derecho - Art.115 de la
Ley General Tributaria, aunque sea indirecto accesorio (consumos de agua, electricidad,
teléfono, movimientos de cuentas corrientes, tarjetas de crédito, etc) como sistemas
alternativos para decir el número de días de permanencia real en España, la apreciación
de estas pruebas debe hacerse con cuidado ya no los datos no suelen aportar una
solución definitiva, sino meras presunciones “hominis”, legales, que para ser admitidas
como medios de prueba deben presentar entre el hecho mostrado y el que trata de
deducir un enlace preciso y directo según las reglas del criterio romano; o, con otras
palabras, son pruebas de libre apreciación por quien interpreta y aplica la norma.

La intencionalidad como segundo elemento, de carácter subjetivo concretiza la voluntad


que se tiene para ser residente, superando efectivamente los seis meses que plantea la
residencia, antes de ello simplemente esta voluntad queda como decisión interna
personal que llega a materializarse a efectos tributarios. “De ser involuntaria la
residencia aunque con carácter de habitual, como en la prisión o en el destierro, no
puede hablarse de domicilio.

DOMICILIO.- Es un concepto jurídico, definido como el lugar donde se ubica a la persona


para efectos de sus relaciones civiles. El artículo 33º del Código Civil, establece que “el
domicilio se constituye por la residencia habitual de la persona en un lugar”. Y el artículo
39º del mismo cuerpo de leyes, estipula “el cambio de domicilio se realiza por el
traslado de la residencia habitual a otro lugar”. En otras palabras, la regla general
consiste en que donde está la residencia habitual del sujeto, allí está también su
domicilio. El domicilio Fiscal encuentra su basamento preliminar en los citados artículos
que prevén las pautas para el establecimiento del domicilio común, es decir, del
domicilio civil. El Domicilio Fiscal resulta así una especie de domicilio especial, que se
encuentra circunscrito exclusivamente a lo tributario, y en este contexto se le define
como aquél lugar que es contribuyente escoge de modo particular para el cumplimiento
de todas sus obligaciones tributarias, sean sustantivas o procesales.

El domicilio fiscal tiene la peculiaridad de tenerse por estable en tanto no sea


comunicado su cambio formalmente a la Administración Tributaria.

El establecimiento del domicilio tributario tiene significados diferentes, para el sujeto


pasivo, si se relaciona éste con el Derecho Tributario Sustancial, Derecho Tributario
Forma y Derecho Tributario Procesal primer caso sirve para fijar la sujección de la
obligaciones, para establecer la competencia de la administración fiscal, para cumplir
mediante la función de recaudación, para la acotación; en el segundo caso para las
notificaciones la acotación, liquidación y en el tercer y último caso para las
reclamaciones e impugnaciones judiciales().

La elección del domicilio tributario puede ser directa o indirecta. Será directa cuando el
propio deudor fije su domicilio tributario. La designación por parte del contribuyente se
fundamenta en el hecho de que toda persona, y en el caso tributario, también entidades
sin personería jurídica, tienen derecho a elegir de su residencia.

En nuestro país el domicilio tributario que elige el contribuyente es aquel que señala en
el Registro Unico de Contribuyentes, la designación del domicilio ha de contener todos
los datos necesarios para su fácil y exacta ubicación en caso contrario se tiene por no
señalado.

La elección del domicilio será indirecta cuando la norma tributaria y en última instancia
administración Tributaria designen el domicilio del deudor tributario, siempre y cuando
éste no lo haya hecho. Cuando el deudor tributario no elija su domicilio fiscal se ubica
dentro de las posibilidades de presunto de domicilio fiscal establecidas en los artículos
12 al 15 del C.T.

Este factor de vinculación hace más simple, rápido y económico el cumplimiento de las
obligaciones tributarias, la precisión sobre el lugar del domicilio mejora la recaudación
del Acreedor Tributario, ya que las verificaciones, inspecciones y fiscalizaciones se hacen
más eficientes. Saber donde encontrar al Deudor Tributario para conocer su situación
tributaria, mediante el examen de su documentación, sus libros y aún las inspecciones
domiciliarias en sus fábricas, negocios o escritorios, cuando no el mismo allanamiento
de esos lugares, es de tanta importancia como la de conocer donde hay que enviarle la
liquidación del tributo para su pago. La propia estimación de algunos impuestos, sobre
bases ciertas o presuntas, esta también demostrando la importancia que tiene el
conocimiento del domicilio en esta materia.

Este factor de vinculación es de tal importancia, que la norma tributaria ha previsto que
en caso no sea indicado por el deudor tributario, se presumirá su existencia sin prueba
en contrario, de acuerdo a lo establecido en el artículo 12º del CT.

B) PERSONAS JURÍDICAS.-

AQUEL DONDE SE ENCUENTRE SU DIRECCIÓN O ADMINISTRACIÓN EFECTIVA.- Este


factor de vinculación, es utilizado por la norma tributaria en su inciso a) artículo 13º del
Código Tributario, para determinar el domicilio fiscal de las personas jurídicas que no
han cumplido con señalarlo en su oportunidad, a fin de que el Estado aplicando su ius
imperium pueda hacer efectiva la obligación tributaria. Para tal efecto, se presumirá
como domicilio el lugar donde esté ubicado el local u oficina desde donde los
administradores, llámense gerentes, directores u otros, de manera habitual administren
o dirijan las actividades de la empresa. Por ejemplo, una empresa de acero quirúrgico
tiene sus instalaciones en Ate Vitarte, pero las oficinas desde donde despacha el
Gerente, funcionarios y administradores funciona en Lince; entonces, su domicilio fiscal
se presumirá en Lince.

LUGAR DE CONSTITUCIÓN.- De acuerdo a lo establecido por el Código Civil, artículo 77º,


“la existencia de la persona jurídica de derecho privado, comienza el día de su
inscripción en el registro respectivo, salvo disposición distinta de la Ley”, y la Ley General
de Sociedades en los artículos pertinentes a la constitución de las empresas allí
reguladas, en esta inscripción se establece el lugar de constitución y funcionamiento del
ente jurídico creado. Para efectos tributarios sólo se autoriza la emisión del número de
Registro Único de Contribuyentes como persona jurídica a aquéllas que acrediten su
existencia legal a través de su inscripción registral, caso contrario serán consideradas
como un tipo de contribuyente distinto

2.- FACTORES SUBJETIVOS:

LEX RESITAE.- Que aplica el principio de “lugar donde se encuentre la cosa”.

Factor de Vinculación regulado por la norma tributaria, para determinar el domicilio de la


persona natural o jurídica que no lo ha señalado, así está establecido en inciso c) de los
artículo 12º y 13º del Código Tributario. Debe precisarse que se trata de cualquier bien que
posea la persona natural o jurídica sino específicamente el que genera la obligación
tributaria. Por ejemplo, para el caso de personas naturales, tratándose de inmuebles, se le
considerará domiciliado en el inmueble de su propiedad, sin embargo, si se trata de
sueldos, salarios o retribuciones por servicios personales, se presumirá que su domicilio
será su centro de trabajo.
CONCLUSIONES

Los factores de vinculación de la relación jurídico tributaria son de suma importancia al


establecer el más adecuado asiento y base de conexión entre los sujetos de la relación jurídico
tributaria.

Existen diversos factores de conexión o de vinculación, entre los sujetos de la relación jurídica
tributaria, establecidos tanto para personas naturales como para personas jurídicas.

La capacidad civil o tributaria tienen que ver con las dimensiones privadas de la persona
humana y la ciudadanía con su participación en la vida pública.

La nacionalidad como factor, vincula a la persona y la nación jurídicamente organizada


(Estado), en este caso para fines tributarios.

El domicilio como factor de vinculación hace más simple, rápido y económico el cumplimiento
de las obligaciones tributarias, la precisión sobre el lugar del domicilio mejora la recaudación
del Acreedor Tributario, y de no ser señalado por el contribuyente, la norma tributaria ha
previsto en aras de hacer exigible la obligación la presunción de un domicilio teniendo en
cuenta principalmente la residencia habitual, en el caso de la persona natural.
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