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Staff
Moderadoras de traducción
Alysse Volkov & Meri

Traductoras
∞PurpleGirl∞ EstherMaslow
Mave Meri
micafp_2530 Andrea Gds
Lipi Sergeyev Aree.rd
Yira Patri Bliss
Alysse Volkov UsakoSerenity

3
Correctoras
Flopy AlysseVolkov
Cande34 *Andreina F*
Kat Cooper

Revisión Final
Alysse Volkov & *Andreina F*

Diseño
orwzayn
Índice
Sinopsis Capítulo 13
Capítulo 1 Capítulo 14
Capítulo 2 Capítulo 15
Capítulo 3 Capítulo 16
Capítulo 4 Capítulo 17
Capítulo 5 Capítulo 18
Capítulo 6 Capítulo19
Capítulo 7 Capítulo 20
Capítulo 8 Capítulo 21
Capítulo 9 Capítulo 22
Capítulo 10 Próximo libro
Capítulo 11 Sobre el autor
4 Capítulo 12
Sinopsis
“Reclínate y abre tus piernas para mí...”

S
er doctor en Nueva York nunca ha sido fácil. Especialmente
para alguien como yo, que tiene un consultorio privado y un
equipo incompetente que insiste en dejarme para
reemplazarlos.
En los últimos seis meses, he realizado un Papanicolaou 1 , tres
“exámenes de mamas” y entré al quirófano en varias cirugías
reconstructivas. (Esto sería aceptable si todavía estuviera interesado en
medicina general, pero no lo estoy. Se supone que sea un maldito
psicólogo...)
Cuando mi equipo finalmente recobró el sentido y decidió traer a
alguien más competente al consultorio el mes pasado me entusiasmé.
Hasta que me di cuenta de que nuestro nuevo “doctor” era nada
más y nada menos que la mujer con la que se suponía me encontraría
para cenar hace dos semanas. La misma mujer que me plantó con
5 nada más que un “ya no puedo encontrarme contigo, lo siento”,
después de que acordamos pasar nuestras charlas en línea a la
realidad.
No he olvidado ninguna de las fantasías indecentes de las que me
habló y nunca eliminé nuestros mensajes sucios. Y si piensa que voy a
actuar como un “profesional” y pretender que esa mierda nunca pasó,
le espera otra cosa...

1 También llamada citología vaginal, es una exploración complementaria que se


realiza para diagnosticar el cáncer cervicouterino.
1
EL DOCTOR
NUEVA YORK, NUEVA YORK
Traducido por Meri & Andrea Gds
Corregido por Flopy & Cande34

Garrett
S i un consultorio privado fuera votado como el número uno en el
estado y se encontrara entre los cinco primeros en el país por
enésimo año consecutivo, el premio para eso necesitaba ser una
eliminación completa de mañanas como hoy. Esta era la tercera
mañana de esta semana que me encontraba cara a cara con una
6
paciente que me hacía perder el tiempo. Cara a cara con una
paciente que me quería “personalmente” para examinar su coño.
—Por enésima vez, señorita Aberdeen... —Hice clic en mi pluma—.
No hay absolutamente nada malo con usted. Sus exámenes de orina y
sangre son cien por ciento claros, y actualmente está perdiendo ambas
de nuestras mañanas. Tengo pacientes que realmente me necesitan
para algo serio hoy.
—Lo sé, y yo soy uno de ellos. —Sonrió y tiró juguetonamente del
dobladillo de su vestido de papel por encima de sus muslos—. Siento
que algo extraño pasa ahí abajo.
—¿Ahí abajo? Seguramente es capaz de decir las palabras “en mi
vagina”, si a eso se refiere.
—Bueno. Algo sucede... en mi vagina. —Se mordió el labio y sonrió
otra vez.
No lidiaré con esta mierda hoy...
Tomé su historial médico y comencé a escribir mi nota de “nada
está mal con este paciente”. Esta era su cuarta cita de Papanicolaou
en cuatro meses, la definición misma de la palabra “innecesario”.
—Como mencioné, señorita Aberdeen —dije, sacudiendo la
cabeza—. Es libre de irse a casa y debe irse.
—No estoy convencida. —Cruzó los brazos—. ¿No puedes
comprobarlo?
—No.
—¿No? No puedes decirme “no”.
¿Preferirías “joder, no”?
—No tartamudeé, señorita Aberdeen. No.
—¿No tomaste el Juramento Hipocrático? —Movió su dedo en mi
cara—. ¿No hay una línea allí que dice que debes tratar a la gente con
calidez y simpatía? Estoy bastante segura que su significado es, que tú
debes cuidar a tus pacientes, es decir, a mí, y debes creer en ellos
cuando dicen que tienen dolor.
—En primer lugar, usted no es mi paciente, y esta no es mi
especialidad. En segundo lugar, sabe muy bien que su médico principal,
el Dr. Laurel, siempre tiene libres los jueves, así que ni siquiera debería
estar aquí ahora mismo.
—También sé que ha realizado varias otras pruebas de
Papanicolaou en su ausencia antes. He tratado de reservar una cita
con usted en su área, pero su asistente siempre dice que está ocupado.
»Lo que sea. —Entrecerró sus ojos en mí—. Me gustaría que pusiera
su cabeza entre mis piernas y examinara mi vagina, Dr. Ashton. Hágalo
7 ahora, o le dejaré una crítica muy mala y negativa de dos estrellas.
—¿Por qué no sólo hacer una crítica de una estrella?
—No bromeo contigo. Mi hija trabaja para la sección local en The
New York Times, los golpearé a ti y a tu trabajo tan duro, que te llevará
años reconstruir tu reputación.
Rodé mis ojos y me puse un par de guantes.
—Inclínese hacia atrás sobre el papel, por favor.
Sonrió y se inclinó hacia atrás, viéndose como si este fuera el
punto culminante de su vida. Busqué una enfermera y esperé a que
entrara en la habitación, asegurándome de que hubiera alguien aquí
para dar testimonio de esta mierda.
La enfermera se sonrojó mientras llenaba el carro de preparación
y lo empujaba más cerca de mí. Cuando me di cuenta de que
literalmente iba a encenderse y reírse cada vez que murmuraba una
sola palabra, acepté que hoy no era mi día.
—Ponga los pies en los estribos y separe sus piernas para mí,
señorita Aberdeen.
—Con mucho gusto. —Siguió mis instrucciones, abriendo sus
piernas mucho más allá de lo necesario.
Me senté en el taburete entre sus piernas, encendí la luz de
examen y cogí el espéculo. Me aseguré de que este fuera el examen
más rápido, y más eficiente nunca antes visto. Había hecho demasiados
de estos en los últimos meses, y seguramente podría hacerlo con los ojos
vendados.
Suspirando, limpié su cuello uterino para las células necesarias;
notando una pequeña irregularidad, pero no lo suficiente para justificar
este examen.
—De acuerdo, señorita Aberdeen —dije, quitándome los guantes
y arrojándolos a la papelera—. Ahora puede sentarse.
—¿Qué? ¿Eso es todo? —No se movió—. Todavía no has
acariciado mi pelvis. ¿Y mis pechos? ¿No se supone que debes darles
masajes y comprobar si hay bultos?
Jesucristo...
—Tuvo un examen de los senos con el Dr. Laurel hace cinco
semanas, así que estoy bastante seguro de que los resultados siguen
igual. Pero si lo desea, puedo hacer que la Enfermera Johnson se quede
en la habitación con usted y complete una nueva prueba. Incluso haré
que se registre en el sistema como pro-bono.
—Haré todo lo que necesite que haga, Dr. Ashton. —La Enfermera
Johnson se sonrojó y soltó una risita nerviosa.
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—Paso. —La señorita Aberdeen se incorporó y cruzó los brazos.
—Eso pensé. —Tomé su historial y escribí algunas notas—. Como
dije antes de empezar, nada se halla alarmantemente mal con usted
“allá abajo”, aunque parece estar desarrollando una infección de
hongos menor.
—Le dije que era algo serio. Incluso suena serio, tan serio que
apuesto a que no hay una cura para ello.
—Venden la cura para esto en Wal-Mart —le dije—. La mayoría de
las mujeres pueden diagnosticar una infección de hongos por sí mismas.
—Bueno, prefiero tener un toque más personal. —Se inclinó hacia
delante y colocó su mano en mi hombro—. ¿Seguro de que no quiere
usar sus dedos largos y gruesos para ir un poco más profundo y
asegurarse de que no sienta nada más dentro de mí?
Me levanté de inmediato y arranqué su hoja de prescripción de
mi bloc de notas.
—Debería desaparecer dentro de cuarenta y ocho horas, si
consigue rellenar esto hoy y sigue las instrucciones.
—¿Y en el caso de que no siga las instrucciones? ¿Puedo verlo
para una revisión?
Le di una mirada en blanco.
—Que tenga un buen día, señorita Aberdeen. Gracias por su
ayuda, Enfermera Johnson. —Salí de la habitación antes de que
ninguna de las dos pudiera decir otra palabra, y me dirigí directamente
al escritorio de mi ayudante, Emily.
—¿Puedo ayudarle con algo, Dr. Ashton? —Me miró al
acercarme.
—Sí. Podría haber jurado que acordamos la necesidad de ser
absolutamente el último recurso para los pacientes ambulatorios del Dr.
Laurel en sus días libres.
—Usted era el único y último recurso. Todos los demás se hallaban
ocupados con una consulta a las ocho.
Perfecto…
—¿Tengo revisiones para hoy?
—Muchas. —Levantó una caja y me la entregó—. El premio por
ser el consultorio privado número uno en el estado llegó por correo ayer
por la tarde. Tu cita de las diez de la mañana reprogramó para las
cuatro en punto, la de la una en punto quiere cambiar la sesión en
persona por una telefónica, y he repuesto todos los jarrones en tu oficina
con un surtido fresco de caramelos Twizzlers.
—Gracias, Emily. ¿Eso es todo?
9 —En realidad, una última cosa. La Dra. Ryan ha vuelto de Hawái y
se encuentra en tu oficina esperando por ti. Dice que es importante.
—Estoy seguro de que no lo es. —Llevé la caja del trofeo por el
pasillo hasta mi oficina.
Efectivamente, la Dra. Ryan, también conocida como Dra.
“Nunca estoy aquí”, se hallaba sentada en mi tumbona hecha a
medida para pacientes y hablando por teléfono.
Me sentía, de hecho, sorprendido de verla aquí tan temprano
desde que recientemente se convirtió en una celebridad. Era el tercer
miembro de mi personal que casi había perdido por el mundo de la “TV
Médica”. Cada vez que me daba vuelta, se encontraba firmando un
nuevo acuerdo para un libro, apareciendo en un show de televisión, o
de presentadora en una costosa conferencia. Todo excepto
practicando medicina.
—No luce feliz de verme el día de hoy, Dr. Ashton. —Terminó su
llamada telefónica mientras tomaba asiento en mi escritorio—. ¿Qué
hice ahora?
—Nada. Literalmente.
Se rio.
—Sabes, realmente no tengo idea de por qué le gustas tanto a mi
esposo.
—¿Viniste a mi oficina para hablar de tu vida personal? Tendré
que cobrarte por eso.
—Nunca. —Sacó un documento grueso de su bolso y lo deslizó
hacia mí—. Necesito que firmes la declaración conjunta para nuestro
nuevo programa especial de residencia. Eres el único doctor que no lo
ha firmado.
—¿Programa de residencia? Podría jurar que tenemos tres de esos
ya, y que acordamos traer a bordo un nuevo Doctor.
—Un residente es un Doctor.
—Es un doctor que necesita una niñera. —Pasé a través de las
páginas—. Acordé usar los nuevos fondos para un Doctor certificado,
licenciado y útil. No firmaré esto.
—Todos los demás están de acuerdo, y ya hemos seleccionado a
un muy talentoso candidato, así que no voy a discutir contigo. Y si
recuerdo, fue una votación doce a uno y el voto en contra fue tuyo, así
que, técnicamente, nunca acordaste nada y tienes que concedernos
el resto a nosotros.
Suspiré y garabateé mi firma en la primera y última página del
documento.
»Solo para que sepas —dijo ella—, las enfermeras susurran mucho
sobre ti últimamente. Estás haciendo esa cosa de nuevo.
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Levanté mi ceja, esperando por una explicación.
»Ser cerrado, enojarte más rápido de lo normal y, bueno… solo ser
una versión mejorada de ti, supongo. —Sonrió—. Sé que este consultorio
es el legado de tu familia, pero realmente necesitas una vida fuera de
estas paredes.
—No, necesito que los Doctores dentro de estas paredes
aparezcan y hagan sus malditos trabajos.
—¿Ves? ¿Ves cuán irritable estás por mi tratando de ser
agradable contigo?
—Salga de mi oficina, Dra. Ryan.
—Me voy. —Tomó el documento y se puso de pie—. Por cierto,
¿qué le pasó a esa dulce y agradable mujer que te presenté hace unas
semanas?
—No funcionó.
—¿No funcionó o no dejaste que funcionara?
—Ambas. —La mujer en cuestión era su amiga de la infancia y
era, en efecto, “agradable y dulce”, pero en el segundo que empezó a
balbucear sobre querer matrimonio y “al menos cuatro niños” en la
primera hora de la cita, rápidamente perdí todo el interés.
—Bueno, hazme un favor —dijo la Dra. Ryan mientras caminaba
hacia la puerta—. Dale una oportunidad a las citas en línea o intenta
encontrar un pasatiempo para tus raros días de descanso. Nunca
repetiré esto o admitiré haberlo dicho, pero… eres malditamente
atractivo para pasar el resto de tu vida solo.
—Muchas gracias, Dra. Ryan. ¿Tendré que pagarle por el no
deseado psicoanálisis, o es gratuito su mal consejo?
Levantó su dedo medio y dejó mi oficina, cerrando la puerta
detrás de ella.
Desconocido para ella y mi personal, sí tenía un pasatiempo: sexo.
Simplemente no había tenido tiempo de deleitarme en los pasados seis
meses, debido a una sobrecarga de trabajo, gracias a ella. Y
definitivamente era fanático de las citas en línea. Bueno, lo era, hasta
que conocí muchas buscadoras de relaciones profundas seguidas.
Ahora, simplemente buscaba algunos sitios donde mantenía
cuentas casuales y seguía con la pseudo-amiga que hice: JerseyGirl7.
La conocí en NewYorkMinute, el más exclusivo y privado sitio para
los profesionales de élite en la ciudad. Un sitio que fue construido
alrededor de la idea de que un encuentro necesitaba suceder entre las
primeras tres conversaciones. Cada perfil era sin nombre ni foto, con
una simple serie de eficaces párrafos y un porcentaje de “habilidad
11
para emparejar” basada en las preguntas respondidas.
Por alguna razón, JerseyGirl7 fue una coincidencia del cien por
ciento para mí, pero nunca le pedí reunirnos en persona porque no
confiaba en los resultados. Por un lado, pensé que tenía que haber
respondido como una broma para tener alto emparejamiento conmigo
sexualmente, y segundo, no tenía la energía o el tiempo para perder en
otra potencial decepción.
No solo eso, de hecho, disfrutaba tenerla como pseudo-amiga,
incluso si tenía un sentido del humor inteligente y tendencia a revelar un
poco demasiado sobre sus más profundas y sucias fantasías.
Con ella fresca en mi mente, entré en NewYorkMinute y vi un
mensaje de ella con fecha de hace un par de horas.
Asunto: Tengo una cita este fin de semana y necesito tu consejo…
Así que… creo que este viernes es el día que finalmente tendré sexo
después de estos meses de sequía.
Envíame un correo cuando tengas oportunidad o cuando termines
con tus supuestos “pacientes”. (No tienes que seguir mintiendo sobre ser
Doctor, ¿sabes? Nunca nos vamos a conocer, así que, ¿cuál es el punto de
fingir constantemente ser algo que no eres? Solo dime realmente lo que
haces para vivir, y también te diré lo que hago yo. :-))
PD: Tenías razón sobre mi última cita. No terminó bien y era un
idiota como predijiste, pero ya eres lo suficientemente arrogante y no
acariciaré tu ego por otro segundo.
JerseyGirl7.
Releí la última línea de su correo electrónico unas cuantas veces
más y sonreí antes de cerrar la aplicación.
Trataré con ella cuando me vaya…

12
2
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por ∞PurpleGirl∞
Corregido por Alysse Volkov

Garrett
C uando salí del trabajo, eran las nueve de la noche y mi
tolerancia a la incompetencia había alcanzado un nuevo
mínimo. Tuve que reprender a los internos de mi departamento por
descuidar sus informes de los pacientes, pasar por una sesión de dos
horas con un matrimonio miserable que estaba mejor divorciado y
13
obligarme a terminar de leer un informe de cuarenta páginas sobre una
nueva técnica de terapia.
En algún momento entre el estrés, agoté mi último suministro de
caramelos Twizzlers, y lo último que quería hacer esta noche era unirme
a mi equipo para la cena de celebración “Práctica número uno en
Nueva York, otra vez”. En cambio, me encontré puliendo el trofeo en mi
sala de estar, colocándolo justo al lado de los premios de los años
anteriores en mi estante.
Los miré todos por un largo tiempo, sabiendo que mi padre se
hallaba en algún lugar arriba diciendo: “Jodidamente te lo dije, hijo”. Al
encender las luces, me dirigí a mi cocina y me serví un vaso de bourbon,
bebiéndolo rápidamente antes de servirme otro. Luego saqué mi
teléfono e inicié sesión en la aplicación NewYorkMinute, notando que
JerseyGirl7 me envió un segundo mensaje para el día.
Asunto: El Consejo.
Tus “pacientes” deben estar realmente volviéndolo loco hoy, ya que
te encuentras demasiado ocupado para responder. (Esta cosa de Doctor es
toda una farsa…) Por lo tanto, haré mis preguntas breves:
1.) Yo y el chico acabamos de intercambiar fotos y él es sexy y hace
agua la boca. Esto no tiene absolutamente nada que ver con este correo
electrónico. Solo quería restregar este hecho en tu cara.
2.) ¿Crees que debería usar un vestido con medias o un top muy
revelador con vaqueros ajustados? Como hombre, ¿cuál dice
“definitivamente estoy interesada en acostarme contigo después de esta
cita”?
3.) Dijo que “no podía esperar para sorber [mí] coño”… ¿Qué
significa eso?
4.) Realmente necesito que esto funcione. A diferencia de ti,
preferiría no pasar otro mes confiando solo en mis fantasías y mi mano…
TAMBIÉN… Si alguna vez nos encontramos y quiero darte un
pequeño obsequio por todos tus consejos durante estos meses, ¿qué sería
apropiado? ¿Un equipo médico falso? ¿Una colección del mejor porno?
JerseyGirl7.
Sonreí y envíe una respuesta inmediata.
Asunto: Re: El Consejo.
Mis “pacientes” me volvieron loco hoy, pero no tanto como mi
personal. (No tengo ninguna razón para mentirte acerca de mi ocupación).
Muchas gracias por mantener breves las preguntas tristes y patéticas de
esta semana.
1.) Viendo que estoy lejos de ser gay, no estoy seguro de por qué
me importaría si el tipo que estás a punto de ver es “sexy” o
14 “increíblemente caliente”.
2.) Deberías ponerte un vestido. Sin medias.
3.) Significa que no tiene idea de cómo comer coño.
4.) Te he contado sobre el peligro de hacer tus suposiciones tontas
cuando se trata de mi vida sexual…
TAMBIÉN… Un paquete al por mayor de caramelos Twizzlers sería
“apropiado”, pero tus labios envueltos alrededor de mi polla serían
preferidos.
D-Doctor.
Ella me envió un correo electrónico de vuelta.
Asunto: Re: Re: El Consejo.
Definitivamente sabe cómo comer coño. Deberías VER todos los
mensajes sucios que me ha enviado. Estoy segura de que son mucho más
inmundos que cualquier cosa que hayas enviado a alguien.
JerseyGirl7.
Asunto: Re: Re: Re: El consejo
Dudo mucho eso...
D-Doctor.
Me desplacé a través de nuestro interminable hilo de mensajes,
todo el camino hasta el momento que comenzaron, cuando me di
cuenta de que esta mujer definitivamente tenía una obsesión por hablar
sobre el sexo. Lo cual era bastante irónico porque desde el momento en
que nos “conocimos”, ella no tuvo sexo en absoluto. Todas sus citas
terminaron en desastre, por una razón u otra, y había aprendido más
sobre su uso del vibrador personal de lo que siempre quise saber.
Creo que necesitamos llevar esto finalmente fuera de línea…
Antes de que pudiera responder a mi último mensaje, le envié
otro.
Asunto: Tu cita
Puedo garantizar que va a ser otra decepción. Personalmente creo
que deberías cancelarlo para que puedas ahorrarte algo de tiempo
perdido.
D-Doctor.
Asunto: Re: Tu cita
Y puedo garantizar que no será así. Él es un ochenta por ciento de
coincidencia. Ochenta por ciento. No solo eso, sino que también he
adjuntado capturas de pantalla de algunos de sus mensajes más recientes.
Lee y aprende cómo hablar sucio, “Doctor”. Lee y aprende…
15 JerseyGirl7.
Logré leer un mensaje: “Voy a lamer y sorber totalmente tu coño
mojado, y no puedo esperar a que veas mi polla. Es del tamaño de una
salchicha…” antes de poner los ojos en blanco.
Asunto: Re: Re: Tu cita
¿Te gustaría apostar?
PD: Ningún hombre debería comparar su pene a una salchicha.
Puedes hacerlo mejor… Mucho mejor.
D-Doctor.
Asunto: Re: Re: Re: Tu cita
Absolutamente. ¿Qué obtengo cuando gane?
PD: Estás celoso de que tu pene no sea lo suficientemente grande
como para ser mencionado…
JerseyGirl7.
Asunto: Re: Re: Re: Re: Tu cita
Quieres decir, cuando pierdas. Y cuando eso suceda, quiero una
llamada telefónica.
Podemos renegociar si ganas, pero estoy bastante seguro de que no
será necesario.
PD: Entonces, ¿te gustaría que te envíe una foto? Dudo mucho que
pueda caber en un marco, así que tendré que enviarte dos…
D-Doctor.
Asunto: Re: Re: Re: Re: Re: Tu cita
¿Una llamada telefónica? ¿Eso es? Estás dentro.
Tomaré lo mismo como “premio” en realidad, así puedo frotar mi
noche en tu cara.
PD: Por muy tentador que suene… acordamos que ninguna foto,
nunca. ¿Recuerdas?
JerseyGirl7.
Asunto: Sin imágenes
Acordamos ninguna foto, pero previamente acordamos que dejarías
de decirme lo mucho que querías que alguien te inclinara sobre una silla y
te dejara sin aliento y, sin embargo, eso es todo de lo que hablamos
anoche…
Responde la pregunta ¿Es eso un sí o un no para mí de enviarte las
fotos? Creo que mi polla cabría perfectamente dentro de tu boca
inteligente…
D-Doctor.
16 JerseyGirl7 se ha desconectado…
3
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Aree.rd
Corregido por Flopy

Natalie
M e sonrojé mientras re-leía los mensajes recientes de D-Doctor
al día siguiente, rodando mis ojos ante su oferta de enviarme
una foto de su polla, a pesar de que casi dije que sí.
¿Por qué no dije que sí?
17 Sonriendo, decidí que trataría con él más tarde hoy. Tenía una
reunión de emergencia y una cita que atender primero.
Cuando mi taxi llegó a la acera de Manhattan Medical, le di un
billete de diez dólares al conductor y cubrí mi cabeza con el gorro de mi
impermeable. Corrí por la acera con el cambio de emergencia,
emocionada sobre lo que la repentina reunión con el jefe significaba
para mi carrera.
Durante toda la semana, no pude evitar escuchar a mis colegas
hablar sobre cómo el jefe ofrecía paquetes de bonificaciones
adicionales a ciertos internos y residentes. Tan duro como trabajé, sabía
que definitivamente también merecía uno de esos.
Tomando el elevador hasta el último piso, tomé una respiración
profunda y toqué en la puerta del jefe.
—¡Pasa, pasa! —dijo, su voz tranquila y acogedora, como
siempre.
—Buenos días, Jefe Tomlin.
—Buenos días, Dra. Madison. —Sonrió—. Gracias por venir y
reunirse conmigo en su día libre, y con tan poca antelación.
—El placer es mío, señor.
Hizo un gesto para que tomara asiento, e hice mi mejor esfuerzo
para no lucir demasiado emocionada.
Sí, felizmente aceptaré la bonificación de mil dólares… Sí,
felizmente aceptaré la bonificación de mil dólares…
—Dra. Madison, la llamé aquí hoy porque tengo buenas y malas
noticias. —Su repentino cambio de tono me atrapó desprevenida—.
¿Cuál quiere primero?
—Las buenas noticias.
—Muy bien. Bueno, la buena noticia es que es una interna
fenomenal, y quiero decir fenomenal. Su profesionalismo, puntualidad, y
entusiasmo por nuestros pacientes se encuentran entre unos de los
mejores que he visto. Ha demostrado una gran habilidad para el
diagnóstico, y no tengo duda de que será una fenomenal medico en su
deseada especialidad después de que complete su residencia.
—Aprecio los cumplidos, Jefe Tomlin. —Comencé a decir la
palabra “gracias” pero dudé. Necesitaba escuchar las malas noticias
primero.
—La mala noticia es… —Se quitó sus gafas de lectura y pasó su
mano a través de su cabello gris—. Desafortunadamente, tenemos que
revocar nuestra oferta para unirse a nuestro programa de residencia
aquí.
18
—¿Qué?
—Accidentalmente aceptamos diez aspirantes más para nuestro
puesto, así que decidimos poner los nombres al azar y elegir cuáles
ofertas teníamos que rescindir. Siete era tu número, lo siento.
Me mordí la lengua, impidiéndome de gritar: “¡¿Qué Mierda?!”.
Este era mi futuro del que hablaba, y él se hallaba sentado ahí
limpiando sus gafas, actuando como si esta conversación fuera sobre
algo tan simple como una nueva política de uniformes. Como si no
hubiera ya planeado los siguientes años de mi vida completando una
residencia aquí en Manhattan Medical.
—Dra. Madison, entiendo completamente que esta sincronización
puede ser terrible…
—¿Terrible? Quedaban semanas para que comenzara —dije
furiosa—. Esto tiene que ser ilegal.
—No, ¿dejar que diez personas extra comiencen a trabajar
cuando no podemos pagarles? —De hecho, tuvo el descaro de
sonreír—. Ahora, eso hubiera sido ilegal.
Lo miré fijamente.
»De acuerdo, fue un mal chiste. Lo siento. —Sacudió la cabeza—.
De todos modos, aunque no seamos capaces de tenerla entre nuestro
personal en nuestro mandato actual, nuestro departamento de
Recursos Humanos trabajó horas extras los últimos meses para llamar a
cada hospital en el estado para ayudarnos a encontrar una solución a
nuestro vergonzoso dilema. —Sacó una carpeta y ojeó las hojas—.
Enviamos sus calificaciones, su registro de asistencia y, por supuesto,
cartas de recomendación de cada Médico que quedó impresionado
con su trabajo en sus rondas.
Sonriendo, deslizó la carpeta a través del escritorio hacia mí, pero
no me atreví a abrirla. Todo lo que podía ver ahora mismo era el sueño
de toda una vida deslizándose con cada segundo que pasaba.
»Recursos Humanos determinó que el Grupo de Bienestar Park
Avenue, es el que mejor se adapta a usted, dada su especialidad y su
amor por la terapia. El equipo se sentía emocionado por ofrecerle un
lugar y su oferta salarial es bastante alta, la más alta que he visto para
esa posición.
—¿En serio? —No pude contenerlo más tiempo. —¿Me pide que
haga mi residencia en una consulta privada? ¿Es algún tipo de broma?
—El Grupo de Bienestar Park Avenue es, de hecho, la consulta
privada número uno en el estado, y se halla dentro del top diez del país.
Tienen un personal de Médicos de clase mundial que son reconocidos
en sus respectivos campos y unas instalaciones que rivalizan con los
mejores hospitales. No sólo eso…
19
Me desconecté. No podía soportar escuchar otra palabra.
En todos mis años de aspirante a Médico, siempre me imaginé
corriendo a través de las paredes del hospital número uno del estado. El
hospital en el que actualmente me encontraba sentada, en el mismo
que quemé mi trasero como interna. Nunca, nunca soñé con ingresar
en una consulta privada, y mucho menos trabajar en una, porque
siempre sentí que sus relaciones doctor-paciente eran demasiado
pequeñas. Muy poca variedad en los casos para realmente retarme.
»¿Me escucha, Dra. Madison? —La voz del jefe interrumpió mis
pensamientos.
—No, señor —admití—. Para nada.
—Me lo imaginé. —Se puso de pie y caminó hacia mí, colocando
sus manos en mis hombros—. Recursos Humanos pasó mucho tiempo
trabajando en ese archivo que acabo de darle. Es todo lo que necesita
saber sobre el Grupo de Bienestar Park Avenue, y porque creemos que
esto cambiará totalmente su carrera. Estas cosas pasan por una razón,
¿sabes?
Estas cosas pasan cuando contratan personas que no saben
contar…
Me obligué a sonreír y extendí mi mano. —Gracias por ser un gran
mentor, Jefe Tomlin.
—No, gracias a usted por ser una de las mejores estudiantes que
tuve el placer de enseñar. —Sacudió mi mano—. Y, oye, esto es sólo un
pequeño contratiempo. En el momento que complete su residencia,
llámeme. Moveré el cielo y el infierno para conseguirle estar entre el
personal oficial aquí.
No tenía la energía para analizar ese último comentario justo
ahora. Simplemente tomé el archivo que me dio, di las gracias una
última vez, y salí de su oficina. No queriendo prolongar más mi cruel
cambio de destino, tomé el elevador hacia el nivel inferior y me dirigí al
vestidor de internos. Saqué mi bata blanca, mis cambios de uniforme y
rápidamente metí todos mis libros de texto y carpetas en mi mochila.
Ignorando los “¿Qué pasa, Natalie?” y “¿Por qué lloras?” de mis
colegas, salí del hospital y arrojé el archivo sobre el Grupo de Bienestar
Park Avenue en el primer basurero que vi

Más tarde esa noche, me senté frente al hombre que conocí en la


aplicación de citas NewYorkMinute, Charles Landon. Me sentía
20 determinada a dar la vuelta a este día y tenía muchas ganas de
restregar esta noche en el rostro de D-Doctor diciéndole sobre todas las
maneras en que Charles me follaría.
¿Por qué me excitaba por decirle a un extraño sobre mi
inexistente vida sexual y fantasías?
—Um, ¿vas a pedir algo para beber, Natalie? —Charles agitó su
mano frente a mi cara y me di cuenta de que el mesero me miraba
tocando su bloc de notas.
—Oh, sí. —Eché un vistazo a la sección de vinos en el menú—.
Tendré una copa de Château Guiraud.
—Una excelente selección, señorita. —El mesero sonrió—. También
podría sugerir…
—Ese vino cuesta setenta dólares la copa —interrumpió Charles,
frunciendo el ceño—. No lo creo. ¿Puedes elegir algo más, por favor?
—Oh, lo siento. —dije—. No me di cuenta que era tan caro. —Miré
el menú de vinos nuevamente—. ¿Puedo tener el Château Piedmont,
entonces?
—Ese cuesta trece dólares la copa. —Charles sacudió la
cabeza—. ¿Qué tal el Shirley Temple?
—Señor —dijo el mesero, luciendo tan confundido como yo—. El
Shirley Temple no es un vino. Es una manera fantasiosa en que nuestros
clientes adolescentes ordenan Ginger Ale con un chorrito de jarabe de
fruta y una cereza al marrasquino.
—También tiene un razonable precio de cuatro dólares. —Charles
arrebató mi menú de bebidas y se lo tendió al mesero—. Sólo estamos
aquí por las bebidas y la atmosfera. Iremos a Burger King después,
gracias.
—De acuerdo… —El mesero me dio una mirada de ¿qué
demonios? y me forcé a sonreír—. Un Shirley Temple y un vaso de agua.
—Sin limón. —Charles agitó su dedo—. Todos ustedes cobran por
el limón aquí.
El mesero sacudió su cabeza. —Volveré enseguida.
—Entonces, ¿cómo estuvo tu día hoy, Natalie? —Charles no dejó
que el tema de su tacañería perdurara más que un segundo.
—Estuvo… —Hice una pausa, contemplando si debería decirle
sobre que me dejaron ir y reasignaron en otra práctica de último
momento, pero ni siquiera le dije a mi mejor amiga aún—. Estuvo
estupendo, realmente, realmente estupendo.
—El mío también. Especialmente ahora. He estado esperando
conocerte en persona desde hace un tiempo.
21
—Yo también. —Tomé un sorbo de mi Shirley Temple al segundo
que el mesero lo dejó.
—¿Les gustaría compartir unos palitos de pan para acompañar
sus bebidas? —preguntó—. ¿Una servilleta de cortesía, tal vez?
—Posiblemente. Denos un minuto, por favor. —Charles le indicó
que se alejara—. ¿Sigues interesada en venir a mi casa esta noche,
Natalie?
Asentí. Todavía seguía un poco sin palabras sobre el hecho de
que realmente estaría llevándome a Burger King después de esto. Eso, y
el hecho de que iba tener que engañarme mentalmente para pensar
en algo más que en su tacañería, si esto iba a funcionar para mí.
»¡Excelente! Bueno, hay algo que realmente necesito decirte
antes de que nos vayamos. Algo bastante importante.
—Déjame adivinar, ¿eres casado? —Colgué mi bolso sobre mi
hombro preparándome para un “sí”.
—¡Ja! —Se rio—. Nunca. Esto no es tan serio. Es sólo que… bueno,
¿recuerdas todos esos mensajes sexuales que te envié durante estas
semanas?
—Los recuerdo muy bien.
—Bueno, bien, pero debo confesarme. Sólo podremos tener cierto
tipo de sexo, porque yo…
—¿Porque tú qué?
—Porque…. —Bajó su voz—. Tengo agenesia del pene.
¿Agenesia del pene? Sacudí mi cabeza en total incredulidad. No
podía ser.
—¿Quieres decir disfunción eréctil? —pregunté—. No hay por qué
susurrar. Es, de hecho, mucho más común de lo que puedes creer, y no
es gran cosa. Lo digo porque no es posible que te refieras a agenesia
del pene. Eso significa…
—Significa que nací sin un pene. —Me entrecerró los ojos—. Sé
exactamente lo que significa, es exactamente el porqué lo dije.
Parpadeé. —¿Me lo repites?
—Me escuchaste. La mayoría de las mujeres son cerradas de
mente, tontas y egoístas para comprender esto, pero espero que tú no
seas una de esas, ¿lo eres?
Me recliné en mi silla. Ni siquiera me encontraba segura de qué
decir.
Todas esas semanas que me tentó con mensaje tras mensaje
sobre cuán grande y dura estaba su verga, cómo planeaba llenar [mí]
22 coño, ¿y ahora sacaba la tarjeta de no tengo pene?
—¿Dijiste o no que el tamaño de tu verga era del tamaño de una
enorme salchicha? —pregunté—. ¿No me dijiste eso apenas la semana
pasada?
—Tal vez. O tal vez el mensaje se cortó antes que pudiera terminar
de escribir. Tal vez quise decir que mi verga era más como un embutido
de hamburguesa —dijo inexpresivo—. Y ahora pareciera que me juzgas
—dijo suspirando—. Parece que sólo eres una juzgadora y cerrada de
mente como las otras mujeres que conocí.
—Esto no es sobre tú no teniendo una verga —dije, elevando mi
voz—. Es sobre ti mintiéndome. ¡Deseaba follarte!
Todo el restaurante calló en silencio, y mis mejillas enrojecieron,
pero no paré de hablar.
»Pero, ¿sabes qué? También te mentí. Hoy fue un día de mierda
para mí. Realmente, realmente de mierda, tanto que esto fue la cereza
en la punta de una semana de mierda porque mi hospital decidió
transferirme a una práctica privada antes de que mi residencia pudiera
empezar.
—Eso suena horrible, Natalie. —Intentó alcanzar sobre la mesa y
acariciar mi mano, pero me sacudí hacia atrás.
—Sí, ¿y sabes qué más es horrible? —Me levanté de la mesa—.
Perder todas esas semanas hablando en línea, solo para venir hasta
aquí y conocer a alguien que me mintió descaradamente. Podríamos
haber sido amigos, si sólo me hubieras dicho la verdad desde el
principio.
—¿En verdad?
—Sí, en verdad.
—Bueno, ¿es demasiado tarde para ser amigos ahora? ¿Y
realmente te irás sin ofrecerte a pagar por la mitad de tu bebida?
No le respondí. Me volví, salí del restaurante y detuve al primer taxi
que vi.
—Hoboken, Nueva Jersey, por favor —dije al conductor—.
Condominios de Green Garden.
—De inmediato, señorita.
Saqué mi teléfono para así poder desahogarme sobre esta
desastrosa noche con mi compañera de cuarto, pero antes de que
pudiera desplazarme hacia abajo a su nombre, noté un nuevo mensaje
instantáneo de D-Doctor.
D-DOCTOR: ¿Tu cita ya ha “sorbido” tu coño? ¿Estoy
interrumpiendo?
23 JERSEYGIRL7: No, y no interrumpes nada… si te digo lo que pasó
en mi cita esta noche, ¿prometes no reírte?
D-DOCTOR: Probablemente no.
JERSEYGIRL7: Hablo en serio.
D-DOCTOR: También yo. Dime qué sucedió y te diré si es algo por
lo que valga la pena reír o no.
JERSEYGIRL7: Bueno, ¡no lo es! La cita fue increíble y el sexo fue
todo lo que esperaba y más.
D-DOCTOR: Tu cita se suponía que era a las siete y sólo son las
siete y treinta y cinco. Esto dice mucho sobre el nivel de tus
expectativas…
JERSEYGIRL7: Bien, bien. Él me mintió sobre todo… incluso mintió
sobre tener un pene.
D-DOCTOR: ¿Lo repites?
JERSEYGIRL7: Leíste mi mensaje. Significa exactamente lo que
escribí.
D-DOCTOR: Llámame. 555-1874.
Miré su mensaje, en absoluta incredulidad de que me hubiera
dado su número telefónico. Sé que acordamos una llamada telefónica
después de que yo perdiera la apuesta, pero, ¿tan pronto? ¿El mismo
día?
JERSEYGIRL7: ¿Qué tal si re-negociamos la cosa de la llamada
telefónica? ¿No crees que deberíamos continuar manteniendo las
cosas en “realidad virtual” así podemos seguir siendo amigos?
D-DOCTOR: 555-1874.
Tragué saliva y volví a mirar su número, finalmente presioné llamar
después de unos minutos.
—¿Sí? —respondió al primer timbre, y con esa sola palabra, su
profunda y sexy voz me tomó completamente por sorpresa.
Esperé a ver si decía algo más, pero la línea permaneció en
silencio.
—¿Hola? —dije—. Estoy bastante segura de que eres el que me
pidió que te llamara… ¿Hola?
—Hola —dijo, y luego segundos después, una profunda risa llegó a
través de la línea.
—¿Me pediste que te llamara, así podrías burlarte de mi situación?
—Quería que me llamaras para poder ponerte en altavoz. Estoy
revisando por dos algunos reportes de mis enfermeras esta noche y
tendré que hacer mil cosas, si voy a terminarlas para la mañana.
24
Cierto… Pensé que era lindo que continuara desplegando la farsa
de ser Doctor conmigo, pero dada mi noche de esta noche, ni siquiera
podría burlarme de él ahora.
»¿Tu cita al menos se disculpó por desperdiciar tu tiempo? —
Finalmente dejó de reírse.
—No, me fui después de que me preguntó si iba a dividir el costo
de nuestra bebida de cuatro dólares. Dijo que solo me invitaba allí para
que pudiéramos entrar en ambiente, y él probablemente pensó que yo
no causaría una escena después de que me contara sobre su agenesia
de pene. En realidad planeaba llevarme a Burger King para la cena real
más tarde.
—Ya veo. —Su risa regresó, y me encendió completamente—.
Creo que tú y yo deberíamos encontrarnos, JerseyGirl7.
Silencio.
—Um… ¿Solo quieres que nos encontremos?
—Quiero que follemos. Pero pensé que decir eso primero sería
rudo. No obstante, si estás de acuerdo en eso, creo que finalmente
terminarías tus meses de miseria.
—No —dije con firmeza, aunque cada palabra que dijo me
humedeció las bragas—. No creo que sea una buena idea.
—¿Por qué no?
—Porque ni siquiera te conozco.
—No tienes que conocerme para follarme. —Hizo una pausa—.
Claramente no conocías al hombre con quien acabas de salir. Ni
siquiera sabías que nació sin pene.
—Eso no es justo.
—No te las has arreglado para pasar de una cita con cualquiera
de los hombres con los que te encontraste en la aplicación. La última
vez que revisé, todas fueron fallidas.
—¿Y?
—¿Cuántos de ellos fueron un cien por ciento de compatibilidad
contigo, como yo lo soy?
Me quedé callada.
»Exactamente —dijo—. Creo que está en los intereses de ambos si
me dejas follarte de la manera que has estado deseando todos estos
meses. Puedo garantizarte que no seré una decepción, y de verdad sé
cómo comer coños.
Necesitaba colgarle a este hombre justo ahora. Cualquier hombre
que pudiera empaparme las bragas en segundos con solo su voz, se
encontraba destinado a ser problemas.
25
—Aun así, no creo que sea una buena idea. —Fueron las únicas
palabras que pude decir.
—Entonces dame tres razones de por qué no.
—Una: ni siquiera conozco tu nombre.
—Es Garrett.
—Bien, Garrett. ¿Vas a ser un caballero y preguntarme el mío?
—Primero voy a pedirte las otras dos razones de por qué no puedo
follarte. Esas son mucho más importantes al momento.
—¿Está bien, señorita? —El conductor del taxi me miró a través del
espejo retrovisor y yo le disparé una sonrisa tranquilizadora. Pillé un
vistazo de mi reflejo y vi que mi rostro lucía completamente sonrojado.
—¿Hola? —habló Garrett otra vez—. ¿JerseyGirl7?
—¿Sí?
—¿Cuáles son las otras dos razones de por qué no puedo follarte?
—Dos, la verdad no eres Doctor. Has estado engañándome con
algo tan simple como eso por meses, así que hay una alta posibilidad
de que puedas ser un asesino serial.
—Nunca me has dicho qué haces para vivir y no he asumido
nada en absoluto. Aparte del hecho de que creo que disfrutaría del
sabor de tu coño contra mi boca. ¿Cuál es la inútil razón número tres?
Me detuve, pensando en cualquier razón posible, pero cada
nervio de mi cuerpo me rogaba que dejara de jugar juegos y aceptara
su ofrecimiento.
»Exactamente —dijo, con la voz baja—. No hay una tercera razón
y tus primeras dos razones no tienen sentido para nada. ¿Qué vas a
hacer dentro de dos viernes a partir de ahora?
—Nada que sepa.
—Respuesta equivocada —dijo—. Me estarás follando… Dilo.
—Estaré follándote —susurré, sin creer que de verdad decía eso
en voz alta.
—Bien. Estoy feliz de que finalmente pudiéramos ponernos en la
misma página. ¿Dónde quieres ir para la parte de la “cita”?
—¿Eh? —Me sentía confundida—. ¿La parte de la cita?
—Eres una romántica sin esperanza —dijo—. Siempre me has
dicho que necesitas estar mentalmente excitada antes del sexo,
preferiblemente en una cita. Entonces, ¿dónde quieres ir para la parte
de la cita?
26 —No a Burger King.
—Por supuesto que no a Burger King.
—Bueno —dije, sin querer una recapitulación del fiasco de esta
noche—. ¿Qué tipo de restaurante quieres que escoja? Como, dame
un rango de precio.
—¿Rango de precio? Rango de precio… —Sonaba como si
estuviera probando esas dos palabras en su boca, como si no estuviera
seguro de qué querían decir. Luego soltó una baja y pecadora risa que
me hizo desear saber cómo se veía él, para poder verlo por mi cuenta—
. No hay rango de precio. Solo dime dónde quieres ir.
—¿Qué tal a Delilah’s?
—Esa es la versión más sofisticada de Burger King. —Había una
sonrisa en su voz—. ¿Qué tal si escoges un lugar que podrías disfrutar de
verdad?
Mentalmente pasé por la larga lista de restaurantes exclusivos y
elegantes de Manhattan que siempre deseé probar.
—Siempre he deseado ir a Per Se —dije—. Pero he oído que es
bastante difícil obtener una mesa allí, no obstante.
—Per Se, será —dijo—. Y no será difícil para mí.
—¿Porque eres así de importante?
—Algo así. ¿Puedes a las ocho?
—Sí. A las ocho.
—Vale, JerseyGirl7. Te veré en Per Se en dos viernes desde ahora a
las ocho y puedes decirme tu nombre real entonces. No me dejes
plantado.
—No lo haré. —Colgué, preparada para finalmente llamar a mi
compañera de piso y contárselo todo, pero D-Doctor me envió un
mensaje final.
D-DOCTOR: Te sugiero extremadamente que no uses bragas la
noche que nos conozcamos. No las necesitarás…

27
4
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por Mave
Corregido por Alysse Volkov

Garrett
—¿Dr.mañana—.
Ashton? —Emily tocó a mi puerta el lunes por la
Dr. Ashton, tiene un visitante esperando.
—No estoy aquí.
—Todos podemos ver que está aquí a través de las persianas de
28 su oficina, señor.
—Entonces cierra las persianas de mi oficina.
Negó con la cabeza y dio un paso atrás. —El Dr. Ashton lo verá
ahora, señor Baxter.
Segundos después, el Sr. Baxter, un viejo cliente mío que tenía
demasiado tiempo en sus manos, entró a mi oficina. Cerró la puerta
detrás de él y comenzó su ritual habitual antes de dirigirse a mí. Caminó
hacia las ventanas del otro lado de la habitación, bajando la mirada a
las calles. Luego sonrió y caminó hacia el otro lado de mi oficina,
admirando mis premios antes de finalmente posarse en mi sillón negro
hecho a medida.
—¿Qué lo trae hoy sin cita, señor Baxter? —le pregunté mientras
dejaba mi pluma.
—Solo quería hablar sobre el clima con alguien.
—¿Puedo sugerir tener esta conversación con alguien que no
cobra por hora? —le digo—. ¿Quizás su esposa?
—Esa es la cosa. Ella no quiere hablar conmigo ahora porque le
dije que ya no quiero tener sexo.
Suspiré y miré el reloj en mi pared. Realmente necesitaba
aumentar mis precios pronto para evitar que mierdas como estas
sucedieran.
—De acuerdo, señor Baxter —le dije, tratando de sonar lo más
comprensivo posible—. ¿Por qué no quiere tener sexo con su esposa
nunca más?
—Ah, ah, ah. —Movió su dedo hacia mí—. Si respondo esa
pregunta, me enviarán una factura por esta sesión. Solo estoy aquí
porque me hallaba en el vecindario y simplemente me detuve para
hablar sobre el clima.
Lo miré fijamente.
»Ha estado lloviendo mucho últimamente, ¿no es así?
No dije nada.
Me sonrió y se levantó del sofá.
»Bien, gracias por charlar conmigo sobre el clima, Doc. Le veré
para nuestra sesión oficial de la próxima semana.
En el momento en que salió de mi oficina, comencé a tipiar un
correo electrónico a nuestro portero, insistiendo en reafirmar las reglas
para no dejar que la gente subiera sin emergencias o citas reales. Iba
por el quinto párrafo cuando Emily y cada Médico en la consulta
29 simplemente entraron a mi oficina sin llamar.
—¿Estoy viviendo en la dimensión desconocida hoy? —Los miré—.
Podría haber jurado que la regla personal número uno que tengo aquí
no es tan difícil. Cuando mi puerta está cerrada…
—Déjenme en paz —dijeron todos al unísono, riendo.
—Sabemos que no vendrías a la sala de conferencias para dar la
bienvenida a nuestro nuevo residente, así que decidimos traerte esto. —
Emily tomó un caramelo Twizzler de mi escondite sin preguntar y se lo
metió en la boca. Luego marcó un número en mi teléfono de escritorio,
mientras que los otros doctores se agolparon alrededor de mi escritorio.
Esta es definitivamente la dimensión desconocida…
El sonido de una llamada sonó por el altavoz del teléfono y una
mujer respondió en el medio del quinto timbre.
—¿Hola?
—¡Hola! —dijeron todos los Doctores al unísono—. ¡Este es el Grupo
de Bienestar Park Avenue!
¿Ensayaron esto?
—Natalie, esta es la Dra. Laurel hablando —dijo nuestra
ginecóloga de clase mundial, pero nunca en su consultorio—. Estamos
muy contentos de darte la bienvenida a nuestra familia como residente
y solo queríamos darte una llamada colectiva antes de comenzar.
Sabemos que tu especialidad deseada puede cambiar con el tiempo,
pero aquí todos somos una gran familia feliz, así que esperamos contar y
trabajar contigo.
—Vaya… —La residente por la que no voté o no quise pareció
impresionada—. Muchas gracias, gracias por la cálida bienvenida.
Realmente lo aprecio. —Parecía feliz.
—Realmente te apreciamos, también —dijo Emily—. ¿Sigues
dispuesta a venir para tu primer recorrido de práctica este viernes?
—Absolutamente. Las cinco en punto, ¿verdad?
—¡Sí! Cinco en punto. ¡No puedo esperar para conocerte el
viernes, Natalie! Hasta entonces.
—Hasta entonces. Muchas gracias a todos.
—¡De nada! —dijeron los Doctores al unísono una vez más, algo
más que claramente ensayaron, y luego se dispersaron lentamente de
mi oficina.
—¿Te escuché decir que no puedes esperar para conocer a esta
residente Natalie? —le pregunté a Emily.
—Sí. ¿Por qué?
—¿Los Doctores estuvieron de acuerdo en contratar a un
30 residente sin siquiera darle una entrevista? ¿No es la entrevista la primera
regla de contratación?
—Te juro que nunca me escuchas —dijo, sacudiendo la cabeza—.
Manhattan Medical tuvo un error en Recursos Humanos. Te lo dije hace
meses. En pocas palabras, conseguimos a una residente increíble en el
acuerdo, y la Dra. Laurel y la Dra. Taylor realmente se reunieron con ella
en varias ocasiones. Simplemente no le dejaron saber para qué la
entrevistaban realmente, ya que Manhattan Medical quería mantener
su secreto en secreto.
—Qué conveniente.
—Extremadamente. —Robó otro caramelo Twizzler de mi jarrón y
finalmente cerró mi puerta.
Ahora sabía que no existía forma de que pudiera llegar al próximo
viernes sin algún tipo de alivio del estrés, así que saqué mi teléfono y me
conecté a NewYorkMinute. Me desplazaba al nombre de JerseyGirl7 en
mi bandeja de entrada para preguntar si estaría dispuesta a verme
antes, cuando noté que ya se hallaba en el medio de enviarme un
mensaje.
JerseyGirl7 está escribiendo…
JERSEYGIRL7: Hola. ¿Podría hacerte una pregunta…?
D-DOCTOR: Hola. Puede que tenga una respuesta...
JERSEYGIRL7: ¿Estás dispuesto a reunirte conmigo este viernes en
lugar del próximo? ¿Serías capaz de reprogramar algunas de tus
“citas”? Esa noche voy a estar en Nueva York para una reunión ese
mismo día, así que pensé en preguntar.
D-DOCTOR: Sí, estoy muy dispuesto a *follarte* este viernes en
lugar del próximo. Eso no es un problema en absoluto. ¿Misma hora?
JERSEYGIRL7: A la misma hora. Ah, y, ¿finalmente quieres
intercambiar fotos para que sepas a quién buscar o viceversa?
D-DOCTOR: No, sigamos siendo interesantes… Nos vemos a las
ocho de la noche. Estaré sentado en la mesa número doce.

31
5
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Meri
Corregido por Flopy

Natalie
E l viernes, me paré en el vestíbulo de un brillante edificio de
vidrio que se hallaba enclavado entre dos condominios en
Park Avenue. Había unos pocos sofás negros y sillas artísticamente
colocadas alrededor del piso de mármol, y un ascensor en el centro
con brillantes puertas plateadas. Las palabras “Bienestar Park Avenue”
32
se encontraban grabadas en una pared frente a mí, con una larga lista
de nombres de médicos debajo.
Esto definitivamente no parece una práctica privada...
—¿Disculpe? —Me acerqué al guardia de seguridad—. Tengo una
visita programada para esta noche. ¿A qué piso debo ir para el Centro
de Bienestar Park Avenue?
Levantó una ceja, como si no pudiera decir si bromeaba o no.
Luego se rio.
—Todos los pisos son parte de la práctica, señorita —dijo,
presionando el botón para llamar el elevador—. Sin embargo,
probablemente estés buscando a la señorita Emily. Piso dieciséis.
—Gracias. —Entré y golpeé el número dieciséis cuando las puertas
se cerraron.
En el momento en que el ascensor se detuvo y reveló el
decimosexto piso, mi mandíbula cayó. Parecía más un lobby de un
centro vacacional que un departamento de práctica privada. Las
ventanas panorámicas del piso al techo daban una vista perfecta de la
lluvia; había suntuosas tumbonas frente a la ciudad, y el enorme
escritorio de cristal en el centro de la habitación era la única pista
mostrando que este podría ser un lugar para el cuidado de la salud.
Algunas mujeres vestidas con batas azul claro compararon notas y
rieron, una doctora con una bata blanca y vestido negro sostenía el
teléfono del escritorio junto a su oreja.
—¿Eres Natalie? —Una rubia burbujeante se plantó frente a mí—.
¿Natalie Madison?
—Sí, soy yo.
—¡Pues, genial! ¡Llegas justo a tiempo! Déjame conseguir tu
abrigo. No querrás que se ponga polvoriento cuando pasemos por las
secciones en renovación.
Me quité el abrigo y ella sonrió cuando se lo entregué.
»Supongo que irás a un lugar especial después de esto.
Asentí.
»Haré tu primera gira corta, entonces. De todos modos, la mayoría
de los Médicos se han ido por el día.
Atrapé a las enfermeras señalando en mi dirección mientras ella
se alejaba, y comencé a arrepentirme de llevar mi atuendo de cita
aquí. Mi vestido era negro y sin tirantes, deteniéndose justo en el medio
de mis muslos. El corte en la parte delantera era lo suficientemente bajo
como para que la parte superior de mis senos se extendiera un poco
sobre la tela, y mis tacones de aguja rojos y plateados no eran
33 apropiados para conocer a mis futuros compañeros de trabajo.
Sin embargo, Emily no mencionó mi atuendo cuando regresó.
Simplemente enlazó su mano con la mía y comenzó a pasearme
alrededor del decimosexto piso.
Hablaba a un kilómetro por minuto, abriendo puertas aquí o allá,
presentándome a algunos de los médicos que seguían sentados en sus
oficinas. Cuando me di cuenta de que iba a llevarme literalmente a
recorrer los veinticinco pisos de este edificio, tomé nota mental de traer
zapatos planos todos los días.
—Esto es lo que llamamos nuestro pasillo de tratamiento —dijo,
mientras caminábamos por el quinto piso—. Tenemos dieciocho salas
de tratamiento para pacientes internos y cinco salas para pacientes
nocturnos. Es raro mantener a alguien de la noche a la mañana, pero si
lo hacemos, tú o uno de los otros residentes deberán tomar notas hasta
la mañana.
—Entendido. —La seguí de vuelta al ascensor—. ¿Cuál es el
código de vestimenta para los residentes aquí?
—¿Código de vestimenta? —Se rio—. La proporción entre
hombres y mujeres en el personal aquí es de sesenta y cinco a treinta y
cinco, y la proporción en el consejo es incluso más estricta. Creo que
setenta por ciento de mujeres y treinta por ciento de hombres. Dicho
esto, no existe un “código de vestimenta”, y dudo mucho que lo haya.
La mayoría de las enfermeras y los internos usan sus ropas favoritas, y los
médicos usan lo que quieran debajo de sus batas blancas.
—¿Qué? —Fui completamente asombrada por los números
revelados—. ¿En las prácticas hay del sesenta y cinco al setenta por
ciento de mujeres?
—Por supuesto, es así. —Sonrió y me indicó que volviera al piso
dieciséis—. ¿Por qué crees que somos el número uno en el estado?
—Yo...
—Exacto. —Guiñó un ojo—. Creo que los únicos dos médicos más
impecables que no conociste son el Dr. Laurel y el titular de la práctica,
el Dr. Ashton… ­—Chasqueó los dientes—. El Dr. Laurel hace más trabajo
fuera de la consulta que cualquier médico en el personal, por lo que
probablemente solo lo veas durante las reuniones mensuales de
personal, y el Dr. Ashton…
—¿Qué pasa con el Dr. Ashton? —dijo una voz profunda desde
atrás, sorprendiéndonos a los dos.
Lentamente volteé y jadeé cuando vi al hombre que acababa
de hablar. Sin lugar a dudas, el hombre más sexy que vi en mi vida,
instantáneamente me hizo pensar en sexo. Sus brillantes ojos azules
chispeaban bajo las luces fluorescentes del vestíbulo, y él se pasó una
mano por el cabello negro y corto, como si estuviera leyendo mi mente.
34
Sobre una camisa gris con cuello en V, llevaba su bata blanca,
poniendo a cada médico que alguna vez la usó en vergüenza total por
la forma en la cual la tela se aferraba a sus músculos.
—Le decía a nuestra nueva residente, la Dra. Natalie Madison,
que usted y el Dr. Laurel eran los únicos médicos que aún debía
conocer —dijo Emily—. Me alegro de que falte solo uno, pero no voy a
prometer que vea al Dr. Laurel pronto. —Me miró—. Gracias por venir,
Natalie. Iré por tu abrigo.
Se alejó, dejándome sola con el Dr. Ashton.
Se supone que los Doctores no son tan sexys… No hay forma de
que este hombre sea un “verdadero” médico…
—Encantado de conocerla, Dra. Madison —dijo, extendiendo su
mano.
—Encantada de conocerlo también, Dr. Ashton. —No podía dejar
de mirarlo aun si lo intentaba, y por cierto, sus labios se curvaron en una
sonrisa pecaminosa, seguramente sobre él sabiéndolo.
—¿Emily te mostró mi oficina? —Sus dedos acariciaron mi palma,
prendiendo fuego a mi piel con un simple toque.
—No, creo que su puerta se hallaba cerrada cuando pasamos
antes.
—No debería haber sido así. —Lentamente soltó mi mano—. Por
favor, acepte mis disculpas.
Asentí. La forma en la cual me miraba en ese momento me hizo
desear haber usado bragas.
»¿Le gustaría que le mostrara mi oficina ahora mismo?
¿Personalmente?
Diablos, sí...
—No. Yo, um… en realidad necesito salir. Tengo un lugar en el que
estar pronto.
Me miró de arriba abajo, sus labios se separaron lentamente
mientras miraba mi vestido.
—¿Este “lugar en el que debe estar” involucra a un novio?
Empecé a explicar que era un tipo al azar con el que me hice
amiga en línea hace meses, pero me detuve. A él realmente no le
importaba a dónde iba a ir, y yo necesitaba poner fin a esta estúpida
fantasía de jefe-empleada antes de poder comenzar.
—Sí. Es un novio, un novio serio y de muy largo plazo.
—Bueno, lamento mucho escuchar eso. —Sonrió de nuevo
cuando Emily regresó con mi abrigo—. Tengo muchas ganas de trabajar
con usted, Dra. Madison.
35
—Tengo muchas ganas de trabajar con usted también, Dr.
Ashton.
6
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducción por micafp_2530
Corregido por Alysse Volkov

Natalie
—¿E ste hombre es tu Jefe? —Shannon miró la fotografía
profesional del Dr. Ashton en el sitio web del Grupo Park
Avenue mientras compartíamos el asiento trasero de un taxi—. ¿Me
tomas el pelo en este momento?
36 —Ojalá. —No hice más que fantasear con la posibilidad de que
sus labios tocaran los míos desde el momento en que abandoné la
consulta privada. Continuamente volví a jugar con la forma en que me
miraba de arriba abajo, la forma en que acariciaba mi mano, y ahora
me maldecía a mí misma por no aceptar su oferta de esa visita personal
a la oficina. De hecho, cuanto más lo pensaba, más me preguntaba
cómo iba a poder hacer cualquier trabajo a su alrededor.
¿Cómo trabajan las mujeres allí cuando él está cerca?
—Bueno, tendrás que mantenerme informada de todo lo que
sucede cuando comiences oficialmente allí. —Shannon me devolvió el
teléfono y miró por la ventana—. ¿Crees que hay una posibilidad de
que este D-Doctor esté tan caliente como tu Jefe?
—Lo dudo. —Miré la sexy foto del Dr. Ashton una última vez y cerré
la pantalla—. Pero creo que el sexo con él será increíble.
—Ojala. Recuérdame por qué me suplicaste que te acompañe
en tu cita de esta noche. ¿Te sientes tan nerviosa?
—No te estoy pidiendo que me acompañes —dije—. Solo necesito
que vayas al restaurante primero, busca su mesa, y solo llámame y dime
cómo se ve, así estaré preparada si no es tan lindo como espero que lo
sea. Ah, y también necesitaré que confirmes que no emite ninguna
vibración de asesino en serie.
—En ese caso, simplemente me acercaré a él y preguntaré
cuándo fue la última vez que asesinó a alguien —dijo rotundamente—.
¿Funciona para ti?
—De hecho, sí. Eso es perfecto. ¿Puedes hacer eso?
—No. —Se rio y el taxi se detuvo justo en frente de Per Se unos
segundos más tarde.
La seguí y me senté en un banco que pertenecía al café de al
lado.
»Ya hablando en serio —dijo Shannon—, ¿segura de que no
quieres entrar y conocerlo por ti misma y no solo hacer que lo mire
desde lejos? Creo que así es como la mayoría de la gente suele hacer
estas cosas…
—Estoy segura. Quiero que lo revises primero.
—Está bien, entonces. —Se encogió de hombros y subió los
escalones, omitiendo a todos en la línea con relativa facilidad.
Minutos después, llamó a mi teléfono.
—¿Sí? —respondí—. ¿Lo ves?
—Todavía no, pero guau… Este lugar es realmente agradable.
¿Cómo es que nunca hemos hecho una reserva aquí para nosotras? —
Hizo una pausa—. No importa. Solo eché un vistazo al menú.
37 ¿Trescientos veinticinco dólares por el especial del chef? ¿Por persona?
Estas personas están fuera de sus malditas mentes…
—Es un restaurante de cinco estrellas, Shannon.
—Bien… ¿En qué mesa dijo el D-Doctor que te estaría esperando
otra vez?
—En la doce.
—Vale, eso queda en la parte de atrás. —Hizo una pausa por un
momento y escuché el sonido de varios vasos que se escuchaban en el
fondo—. Creo que lo veo. Está mirando su teléfono.
—¿Es atractivo?
—No puedo decirlo todavía, pero aprieta la mandíbula por
alguna razón. También llena un traje bastante bien.
Como si ya pudiera decir lo que pasaba por mi mente, no me dio
ni un segundo para hacer otra pregunta antes de enumerar los detalles.
»Su traje es gris oscuro —dijo—. Y parece que está hecho a
medida. Por la forma en que se adapta a su cuerpo, estoy bastante
segura de que tiene que entrenar. Además, corbata de seda azul, de
diseñador probablemente, gemelos plateados brillantes y zapatos de
punta de ala de cuero perfectamente brillante. ¿Es esta la parte en la
que camino hasta él y le pregunto si es un asesino en serie?
—No, pero aprecio el hecho de que lo recuerdes. —Dejé escapar
un suspiro de alivio, sintiéndome esperanzada de que uno de los
hombres que conocí en línea podría finalmente estar a la altura de
todas nuestras conversaciones. Empecé a dirigirme al restaurante, lista
para decirle a Shannon que podía colgar, pero la escuché respirar
hondo y me detuve en seco.
»¿Qué sucede? —le pregunté—. Shan, ¿sigues ahí?
—Sí, estoy aquí. —Su voz era baja—. Simplemente me miró.
—Está bien, bueno… —Entré al baño en lugar de moverme al
comedor—. ¿Cómo es él?
—Es tan sexy como el infierno.
—Puedes hacerlo mejor que eso. Descríbelo a él.
—Um… —Suspiró, nunca una buena señal—. Tiene cabello negro
azabache, ojos azules profundos, y consiguió todo eso de “te puedo
embarazar con una sola mirada”.
—¿Y en una escala de uno a diez? —Miré mi reflejo en el espejo
del baño, ajustando la parte superior de mi vestido por última vez—.
¿Qué es él?
—Es un maldito cincuenta —dijo—. Pero sabes, él me recuerda a
la imagen de tu Jefe que me enseñaste en el camino hasta aquí.
38 —¿El Dr. Ashton? —Puse los ojos en blanco—. Por favor. No tengo
que lidiar con volver a verlo hasta que empiece mi residencia.
—Bueno, si no te interesa ver a tu Jefe hasta que comiences tu
residencia, quédate afuera porque lo he pasado cinco veces y estoy
bastante segura de que el tipo al que llamas D-Doctor es el Dr. Ashton.
¿Qué diablos? Salí del baño y me dirigí lentamente al comedor,
agarrando un menú y sosteniéndolo en mi cara mientras caminaba
hacia la trastienda.
Me coloqué detrás de una pantalla floral mientras levantaba la
mirada otra vez, mientras él miraba su reloj y apretaba su mandíbula.
Oh. Mi. Maldito. Dios…
No quería creerlo, pero indudablemente era él. Y, de repente,
todo lo que me envió durante los últimos meses se resumió y tenía
perfecto sentido. Las afirmaciones de la noche anterior sobre leer los
informes de sus enfermeras, la necesidad de corregirme con “soy un
jodido Doctor” cada vez que lo llamaba en broma “quizás pasante”, y
el mismo nombre de usuario D-Doctor.
Él no inventaba nada...
—No puedo hacer esto —susurré al teléfono—. ¿Qué diablos se
supone que debo hacer ahora?
—Ve allí y ríete con él sobre esto ya que te acaba de ver hace un
par de horas. Eso es lo que yo haría.
Contemplé ese escenario durante dos segundos completos antes
de sacar la idea. Le conté a este hombre mis fantasías más asquerosas,
le conté casualmente sobre mi deseo de ser follada hasta que no
pudiera respirar, y no me sentía dispuesta a hacerle saber que la misma
mujer que una vez le contó todas las formas en que usé mi vibrador era
su nueva residente.
Lo observé por unos minutos más, en parte incapaz de alejarme
de lo sexy que era, en parte aún con total incredulidad. Cuando volvió
a mirar su reloj, di media vuelta y rápidamente me alejé.
—Vámonos, Shannon —dije—. Nos vamos. —Terminé la llamada y
salí. Caminé por la acera mientras contemplaba mi próximo
movimiento, y luego sentí mi teléfono vibrar en mis manos. Dr. Ashton.
Miré fijamente la pantalla de mi teléfono cuando sonó, finalmente
fue al buzón de voz.
Llamó de nuevo.
Y otra vez.
Mierda…
Pasé mi dedo sobre el botón de ignorar, tentada a dejar que esta
39 noche muriera y actuar como si nunca lo hubiera conocido, pero no
pude obligarme a hacerlo.
—¿Hola? —respondí.
—Hola. ¿Te olvidaste de que te encontrarías conmigo esta
noche?
—De ningún modo…
—Entonces, ¿debería asumir que llegarás tarde?
Dios, su voz… —No, um. Lo siento.
—¿Lo sientes por qué?
—Es que no puedo. No voy a encontrarme contigo esta noche.
Guardó silencio por varios segundos.
—Creo que por lo menos merezco una explicación de ti.
—Simplemente no puedo ir —dije, tragando—. Pero quiero que
sepas que tengo una buena razón para no aparecer. Lo prometo.
—Entonces, dime cuál es esa maldita razón, ya que haces
exactamente lo que dijiste que no harías al plantarme.
—Solo tienes que creerme en esto… Es una muy buena razón.
—Ya veo. —Su voz era tensa—. Hubiera apreciado que me
llamaras y me hicieras saber que siempre has planeado hacerme perder
el tiempo, especialmente después de todos estos meses en que nos
hemos enviado mensajes en línea. Hubiera apreciado que lo hicieras
antes de que llegara aquí y de que estuviera más de treinta minutos
esperándote.
—Lo siento mucho. —Me alejé de la entrada una vez que vi a
Shannon bajar los escalones—. Realmente no planeaba plantarte esta
noche hasta el último minuto.
—¿Decidiste esta mierda en el último minuto?
—Sí, pero… No hay ninguna razón por la que todavía no podamos
seguir enviándonos mensajes en línea después de esto. Tal vez ahí es
donde debería haber quedado de todos modos. Todavía podemos ser
amigos, ¿verdad?
Me colgó en mi cara.

40
7
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Dos semanas después…

Traducido por Bliss


Corregido por Flopy

Garrett
Asunto: Crítica del New York Times…
Dr. Ashton, por favor lee la crítica de cinco estrellas de tus
servicios de una de mis pacientes regulares, una tal señorita Rachel
41
Aberdeen. Presta especial atención a las partes donde dice que, aunque la
desatendiste a “tratar apropiadamente sus pechos” y que “tienes una boca
bastante llena de sarcasmo”, que jura que eres el único hombre, además
de su esposo, al que confía su “parte privada más apreciada”.
La verdad aprecio que te encargues de mis pacientes mientras
estoy fuera :-)
—Dr. Laurel.
Ruedo los ojos y borro su correo electrónico, sin molestarme en
abrir lo adjunto. No necesitaba hacerlo, ya que casi cada miembro del
personal en este piso se encargó de esto ellos mismos al deslizar la
versión de copia dura bajo mi puerta.
En cualquier otro momento, le habría respondido con algo
sarcástico, pero me sentía completamente fuera de juego y me hallaba
seguro de que JerseyGirl7 tenía la culpa.
Desde la noche que me dejó plantado en Per Se, estuve más
irritable y molesto que lo usual. Nunca fui plantado ni un día en mi vida,
y honestamente estuve buscando encontrarme con ella y hacer todo lo
posible para llevar a la vida cada sucia fantasía que me contó.
Cuando me dijo que no iba a ir, inmediatamente borré su número
de teléfono y la bloqueé en NewYorkMinute; aunque sí mantuve el
archivo de nuestros interminables hilos de mensajes. Además, traté de
armar una rápida cita de reemplazo con otras mujeres, pero todo esto
fue inútil.
No podía encontrar a nadie que fuera compatible a mí por más
del cincuenta por ciento en NewYorkMinute, y las pocas mujeres que sí
pillaban mi ojo en el bar por las pasadas semanas, no podían mantener
una conversación para salvar sus vidas. No tenían mierda con el nivel de
sarcasmo y agudeza que disfruté de JerseyGirl7.
Tal vez no debería haber borrado su número tan pronto…
—¿Dr. Ashton? —Una voz suave de repente me sacó de mis
pensamientos y levanté la mirada, viendo a la incorporación más nueva
al personal: Natalie. Con su abrigo blanco colgando ampliamente
usaba un vestido brillantemente rojo que se sujetaba a sus caderas en
todas las formas correctas y exponía la parte superior de sus pechos. Sus
ojos eran de una asombrosa sombra de verde, y su cabello largo y
caoba caía más allá de sus hombros en un manojo de largos bucles.
Que trabajes conmigo va a ser un problema, y definitivamente
necesito mantenerte lejos de mí…
—¿En qué puedo ayudarte, Dra. Madison? —dije, conteniendo un
gemido, mientras ella deslizaba la punta de un bolígrafo entre sus
perfectos labios rosados.
—Me dijeron que tenía que reportarme a ti por los primeros meses
42 de mi residencia aquí, mientras terminan de preparar algunas de mis
especificaciones finales —dijo ella—. Así que, ¿dónde quieres que me
quede esta mañana?
Encima de mi escritorio…
—No se supone que tengamos que tomar nuevos residentes hasta
que abramos nuestra ubicación de expansión bajando por la calle —
dije—. Así que, ya que de alguna forma te las arreglaste para entrar
antes de eso, compartirás una oficina conmigo por ahora. —Señalé al
nuevo escritorio de cromo en la esquina lejana del cuarto.
Me encontraba bastante seguro de que nunca acordé compartir
mi oficina con alguien, y que el miembro y residente número uno nunca
debería ser sometido a algo así, pero cuando todos los Doctores
acordaron que nunca jamás trabajaría con otro residente después de
esto, cedí lo mejor.
»¿Hay algo que necesite de mí, Dra. Madison?
—En realidad, ¿te importaría guiarme en el archivo Weisman y en
el encargo que recibí en mi correo electrónico esta semana? —Le hizo
clic a su bolígrafo—. Nunca he tratado con un paciente con esa
condición antes, y no puedo leer algunas de las letras escaneadas en el
papel de la sesión.
—Seguro. —Hice una nota mental para escribir más prolijamente
en los siguientes meses—. Iré en esto contigo en alrededor de diez
minutos.
—Gracias. —Sonrió y se acercó al nuevo escritorio, sus tacones
rojo brillante chasqueando a lo largo de mis pisos de mármol, y me
tomó todo para actuar como un completo profesional y para no
pronunciar ni una palabra de lo sexy que era. Esta era mi segunda vez
estando alrededor de ella y se las arregló para ponerme diez veces más
excitado que cuando la vi por primera vez al final de su recorrido. Ya
me sentía diez veces más atraído a ella que con cualquier otra mujer
que he conocido alguna vez.
Agradecidamente, ella fue una completa profesional por el resto
del día, y eso me hizo de alguna forma más fácil imitarla.
Pacientemente respondí todas sus preguntas bien investigadas, dejé
que se sentara en una sesión de terapia con un cliente al que no le
importó, e incluso ofrecí a invitarla a una cena ligera al final del día.
Ella declinó.
Así que, le ofrecí hacer lo mismo en su segundo día.
Declinó otra vez. Luego declinó por los siguientes cuatro días de
trabajo en fila, por lo que no fui por el quinto.
Aun así, mientras los primeros días de su residencia se
43 desarrollaban, me di cuenta de lo mucho que de verdad necesitaba la
ayuda adicional, lo beneficioso que era tener a alguien más a mi lado…
A pesar de que nunca les admitiría esto a los otros Doctores. Sus votos
de veinte a uno todavía eran una tontería.
No me golpeó hasta la segunda semana de la residencia, que
algo acerca de Natalie se hallaba completamente apagado. Al menos,
para mí.
Aunque me aseguré de mantener mis ideas incesantes de
doblarla sobre mi sillón o de tomarla contra mi ventana en la parte
trasera de mi mente, en cualquier momento que intentaba hacer una
charla simple con ella, me cambiaba el tema. Como si fuera incapaz de
incluso hablarme del clima o de aceptar mi sugerencia de probar el
NewYorkMinute si quería conocer nuevas personas fuera de la práctica.
Si pasaba caminando por el salón de descanso cuando se encontraba
sentada sola, simplemente me sonreía, se levantaba, e inmediatamente
se iba.
Se salía del camino para asegurarse de que nunca estuviéramos
solos juntos, al menos que estuviéramos en mi oficina, y honestamente
quería jalarla a mi lado y decirle que se relajara. Sexy como el demonio
o no, dudaba de que alguna vez durmiera con alguien con quien
trabajaba. Hace tiempo consideré que eso se hallaba fuera de
cuestión, y que ella no sería la excepción.
Me permití pasar otra semana entera mientras era testigo de su
extraño comportamiento y juré preguntarle qué le pasaba al siguiente
lunes cuando viniera.
—¡Dr. Ashton! —me llamó Emily desde el escritorio de recepción
mucho después de que Natalie se fuera por el fin de semana—. ¡Dr.
Ashton!
Gemí y me dirigí al escritorio principal.
—¿Sí? ¿Los teléfonos de la oficina ya no funcionan más?
—Sí funcionan, pero tres representantes del seguro me tienen en
suspenso por esas líneas justo ahora, así que no tuve elección. —Señaló
al teléfono en su escritorio—. De todos modos, Natalie acaba de
llamarme desde un teléfono público, en pánico. Cree que dejó su
teléfono celular en tu oficina. ¿Puedes llamarlo y revisar por mí?
—Seguro. —Empecé a dirigirme de vuelta a mi oficina, pero me
detuve y me giré—. No tengo su número de teléfono.
—Ah, cierto. —Lo garabateó en un papel amarillo, mientras un
asegurador regresaba a la llamada.
Saqué mi teléfono de mi bolsillo y marqué el número, caminando
a mi oficina. Al segundo que di un paso adentro, lo escuché vibrar y lo
divisé escondido bajo un montón de archivos.
44 Tomándolo, me dirigí de vuelta hacia Emily, pero bajé la mirada a
su pantalla y todo se detuvo. Todo en mí se sentía seguro de que este
tenía que ser algún tipo de broma.
Las palabras “D-DOCTOR llamando… ¿Responder? ¿Declinar?” se
hallaban al frente y al centro, y al segundo que la llamada terminó,
llamé a su teléfono otra vez para asegurarme de que veía esta mierda
correctamente.
Bastante seguro, su pantalla se iluminó otra vez con “D-DOCTOR”
cuando la segunda llamaba entraba.
Necesitando más prueba, fui a su registro de llamadas y borré mis
últimas dos llamadas para que nunca supiera que la llamé. Entonces,
contra mi mejor juicio, me desplacé por sus aplicaciones, solo para
confirmar las cosas que corrían en mi mente.
Presioné el familiar ícono pequeño animado del Puente de
Brooklyn que dirigía directamente a la aplicación de citas
NewYorkMinute, y al segundo que este se abrió, las palabras
“Bienvenida de vuelta, ¡JERSEYGIRL7!” estallaron en la pantalla.
¡¿Qué mierda?! ¿Ella ha estado aquí? Todo este puto tiempo…
—¡Doctor Ashton! —llamó Emily desde el escritorio de recepción
otra vez—. ¡Todavía tengo a Natalie en espera en el teléfono público
por aquí! ¿Encontró lo que buscaba?
—Sí. —Me quedé mirando el teléfono y me salí de la aplicación—.
Encontré exactamente lo que buscaba…

45
8
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Lipi Sergeyev
Corregido por Alysse Volkov

Natalie
—E ntonces, ¿dices que nunca vas a decirle que fuiste tú
quien lo plantó? —Shannon se sentó frente a mí en
nuestra cafetería favorita—. Realmente no creo que sea tan importante,
y tal vez se ría de ello. ¿Sabes?
46 —No, no veo un punto en ello. —Tomé un poco de café con
leche—. Tenemos una muy buena relación de trabajo en este
momento, y realmente me gusta trabajar en una práctica privada,
mucho más de lo que pensé que lo haría. Ha sido genial.
—Bueno, bien por ti. ¿Es un buen Jefe?
—Sí, en realidad. No ha sido más que agradable y paciente
conmigo cuando se trata de todos los gráficos que tengo que hacer, y
realmente no quiero echarlo a perder. No puedo permitirme echarlo a
perder.
—Supongo. Entonces, al trabajar junto a él, ¿te sientes menos
atraída por él?
Demonios, no… —Sí, un poco. —Mentí porque no podía obligarme
a admitir la verdad sobre el Dr. Ashton. El hombre básicamente
caminaba y respiraba sexo, y todos en esa oficina lo sabían. Demonios,
incluso sus pacientes lo sabían. De hecho, me sentía bastante segura de
que el veinte por ciento de sus pacientes eran perfectamente normales
y solo reservaban sus sesiones de terapia de trescientos dólares por hora
para así poder coquetear y mirarlo fijamente.
Pensé que podría manejarlo al principio. Honestamente creía que
sus simples gestos de comprarme café por la mañana, ofrecerme
comprar el almuerzo o permitirme sentarme en las sesiones
eventualmente me afectarían, pero todas las noches, cuando me
hallaba sola en mi cama, mis dedos encontraban su camino por debajo
de mis bragas y todo lo que podía pensar era él.
Hacía lo mejor que podía para evitar estar cerca de él porque no
necesitaba mucho para que me excitara, pero con cada segundo
vistazo que me daba y cada bocado de sus preciados caramelos
Twizzlers, me acordaba de que de verdad, realmente, quería sentirlo
dentro de mí.
—Uups. —Shannon se levantó de la mesa cuando su
buscapersonas sonó—. Este es uno de mis internos. Tengo que irme.
—Nos vemos en casa más tarde —le dije—. Pero, espera. Dime,
¿la residencia en Manhattan Medical es todo lo que pensaste que
sería? ¿Es tan genial como solíamos soñar?
—Absolutamente no. —Sonrió, mintiendo como una buena mejor
amiga—. Es absolutamente horrible y creo que lo odiarías totalmente.
—Gracias.
Me dio un abrazo y se fue del café.
Me tomé mi tiempo para beber el resto de mi café con leche, y
decidí ir al trabajo una hora antes para hacer un trabajo adicional para
el Dr. Ashton. En el momento en que entré en “nuestra” oficina, noté
inmediatamente que el escenario era diferente.
47 Movió mi escritorio a una esquina, y colocó dos estanterías al lado
que se encontraban llenas de archivos. No solo eso, sino que instaló una
pantalla plegable que separaba mi lado de la oficina del área donde
los pacientes se sentaban en la tumbona. Oh, y él se llevó los dos
jarrones de caramelos Twizzlers de “Gracias por ser un gran residente”
que acababa de darme ayer. Los movió a su escritorio, dándole seis
puestos de dulces y a mi ninguno.
¿Qué demonios sucede?
—Buenos días, Dra. Madison. —Encendió las luces mientras
entraba en la oficina segundos después—. Llega temprano esta
mañana.
—Sí, quería venir a trabajar un poco en la carta de Letterman
antes de reunirnos con él hoy.
—No nos reuniremos con él —dijo, con la voz entrecortada—. Solo
seré yo. Tendrá que irse de mi oficina cuando venga y hacer su trabajo
en el salón de descanso hasta que termine la sesión. Tendrá que salir de
mi oficina cada vez que me encuentre con un paciente por el resto de
la semana.
Parpadeé, completamente confundida.
»Además —dijo, señalando las estanterías—. ¿Ves esos archivos
que he colocado allí?
No respondí. Solo asentí.
»Necesito todos clasificados para el final de la semana, por lo que
le sugiero que comience con los pacientes que son más corrientes en
las sesiones. Hará su trabajo mucho más fácil. ¿Alguna pregunta?
Parece que tienes algo que decir.
¿Eres bipolar?
—Um… ¿Por casualidad te olvidaste de tomar cualquier med… —
Dudé en continuar cuando noté que entrecerraba sus ojos hacia mí,
desafiándome a completar esa oración—. Con todo respeto, Dr.
Ashton, necesito practicar algo. Ese es el objetivo de una residencia. No
puedo archivar documentos todo el día.
—Eso es exactamente lo que vas a hacer todo el día.
—No… —Crucé los brazos, odiando el hecho de que incluso en
medio de él siendo un completo idiota, todavía tenía la capacidad de
excitarme—. El programa que usted y su equipo gentilmente prepararon
dijo que mis primeros tres meses los pasaría trabajando directamente
con usted y aprendiendo sobre las mejores formas de manejar la terapia
cognitiva. No dicen nada sobre leer gráficos y archivos todo el día.
—¿Me desafía?
—Le estoy advirtiendo. —No iba a dejar que me empujara, no
importa cuán húmedas se encontraban mis bragas en este momento—.
48
No me importa hacer los archivos en orden correlativo, y no me importa
trabajar horas extras para hacerlos.
—No le pago horas extras.
—Independientemente —dije, entrecerrando los ojos para
mirarlo—. No me importa hacer esos archivos en orden de importancia,
pero si usted cree que va a obstaculizar mi carrera de alguna manera
porque tiene un mal día y no ha tomado sus medicamentos, usted tiene
que pensarlo dos veces, Dr. Ashton.
—¿Es así, Dra. Madison?
—Sí, eso es así. —Miré directamente a sus hermosos ojos azules—.
Eso es muy cierto.
—Ummm… —Una ligera sonrisa cruzó sus labios, pero no la dejó
quedarse—. Entonces, lo que dice es que le prometieron un cierto tipo
de resultado para la residencia y esperas que yo aparezca y honre
exactamente lo que te dijeron, ¿correcto?
—Sí. Eso es exactamente lo que digo.
—Entonces, la idea de que cambie repentinamente de opinión
en el último momento y no cumplir con lo que originalmente
concordamos sería, ¿cómo puedo poner esto…? ¿Jodido?
—Um, sí… —No estaba segura de a dónde iba con esto—. Sí,
supongo que podrías decir que estaría “jodido”. ¿Eso significa que
entiende a dónde voy?
—No. —Me miró fijamente—. No, demonios, no es así. Significa
que eres una residente. Eso significa que me informas sobre esta parte
de tu programa y haces exactamente lo que te digo que hagas, ya sea
que pienses que es importante para tu carrera o no.
Me mordí la lengua antes de que las palabras “¿Quién diablos
crees que eres?” pudieran salir de mi boca.
»Incluso le hice un favor —dijo, sacando una pequeña hoja de
papel de su bolsillo y entregándomela—. Escribí los archivos más
importantes para usted. Los veinte primeros que necesito terminados
mañana a las nueve en punto, específicamente los archivos de la
familia Yarbrough. Sin excepciones. ¿Estamos claros?
No le respondí. Me quedé parada allí con mis dientes apretados,
con las palabras que realmente quería decir metidas debajo de mi
lengua.
»¿Dra. Madison? —Se acercó a mí, cerrando la brecha entre
nosotros—. Dije, ¿estamos claros?
—Claro como el cristal, Dr. Ashton. —Forcé una sonrisa—. Le
entiendo completamente.
49
—Bien. —Me miró de arriba abajo y luego se dirigió hacia la
puerta—. Ah, y por cierto —dijo, mirando por encima de su hombro—.
Todo lo que probablemente sientas en este momento está más que
justificado. Es exactamente como me sentí cuando me plantaste,
JerseyGirl7.
Mi mandíbula inmediatamente cayó al suelo.
»Lástima que no pude probar qué tanto se podía abrir tu boca la
noche que se suponía que íbamos a encontrarnos —dijo, luciendo
mucho más molesto de lo que lo hacía hace unos minutos—. Si su
expresión conmocionada es una indicación, su boca es bastante
impresionante.
9
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por Bliss
Corregido por Flopy

Garrett
T omé dieciséis niveles de pasos hasta mi piso temprano la
mañana siguiente, necesitando aclararme la mente y
encontrar una forma para disculparme con Natalie. Bueno, de alguna
manera, iba a disculparme por todo lo que le dije ayer. Aun así, iba a
hacer que hiciera más papeleo de lo que era necesario porque
50
necesitaba ser castigada en algún tipo de manera por arruinar nuestra
amistad en línea perfectamente buena. Pero no iba a evitar que se
sentara en las sesiones conmigo.
Tenía más que razón en necesitar conseguir tanta práctica como
fuera posible, y yo no iba a retenerla. Eso, y la verdad es que ella era
bastante impresionante cuando se trataba de analizar las sesiones más
tarde. Encontraba su perspicacia y su intelecto bastante refrescante.
—¡Buenos días, Dr. Ashton! —me saludó Emily cuando emergí del
elevador.
—Buenos días, Emily. ¿Algo que tenga que saber antes de
encerrarme en la oficina?
—Tu cita de las tres canceló, así que moví tu sesión de las cinco a
las cuatro. El Dr. Laurel acaba de firmar un nuevo acuerdo literario, así
que asegúrese de felicitarlo. El Dr. Anderson acaba de descubrir que su
esposa está embarazada, haga lo mismo. Y necesitaré que firme esos
resultados de laboratorio que envió cuando lleguen hoy al mediodía.
—Muchísimas gracias, Emily.
—Un placer.
Entré a mi oficina y bloqueé la puerta. Luego encendí las luces y
parpadeé varias veces para asegurarme de que lo que veía en este
momento era real.
Natalie se encontraba sentada en mi escritorio. En mi silla. Con mis
tiras de caramelos Twizzlers.
Se hallaba reclinada con sus tacones rojos perfectamente
posados encima de un montón de libros, y se veía como si hubiera
reorganizado todo en mi oficina de como estuvo cuando empezó por
primera vez aquí. Luciendo incluso más sexy que ayer, sus labios se veían
cubiertos de un rosa brillante y levantaba una ceja; mirándome como si
estuviera esperando a que le dijera algo.
No lo hice.
Apagué las luces y salí de mi oficina completamente, sabiendo
que tenía que estar imaginando esta mierda.
Era mejor que estuviera imaginando esta mierda…
Fantaseé con envolver esa boca tentadora alrededor de mi polla
mientras ella se sentaba en mi escritorio hace unas horas, así que asumí
que esta era una proyección vívida del mundo real de aquello.
Además, ¿qué razón tendría ella para estar en el trabajo cuatro horas
antes?
Regresé a mi oficina, encendiendo las luces una vez más, pero
51
Natalie seguía allí; viéndose tan atrevida y descarada como siempre.
—¿Puedo ayudarle con algo, Dr. Ashton? —dijo ella—. ¿Hay un
problema?
—Sabes jodidamente bien que hay un problema. —Puse mi
maletín en el suelo—. Pero, ¿sabes qué?
—¿Qué? —Cruzó los brazos.
—No voy a regañarte por sentarte en mi escritorio a la medida por
el que pagué una fortuna, ni voy a regañarte por reorganizar mi oficina
sin mi permiso.
—Sentarme y mover los muebles de su oficina no es un crimen, Dr.
Ashton.
Rodé los ojos, apegándome al tema en mano.
—Voy a apagar esas luces otra vez, y luego voy a irme a una
caminata de quince minutos. Quince. Minutos. Al segundo que vuelva,
voy a encender las luces una vez más, ¿y sabes qué pasará entonces?
Tú no estarás sonriéndome con suficiencia, y además no habrás tenido
un Twizzler robado colgando fuera de tu maldita boca.
Miré a su escritorio y vi que devolvió las dos jarras de Twizzlers a su
escritorio.
»Hablando de caramelos Twizzlers —dije—. Esas jarras ya no te
pertenecen más, son solo para gente que aparece cuando se supone
que lo hagan.
No dijo nada, solo me miró furiosa y tomó otro mordisco.
»Quince minutos, Natalie —dije, apagando las luces—. O verás.

52
10
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Mave
Corregido por Alysse Volkov

Natalie
E
los míos.
l Dr. Ashton entró en su oficina quince minutos más tarde,
deteniéndose en seco una vez que sus ojos se encontraron con

—Sigue en mi maldita silla —dijo.


53 —Lo estoy. —Crucé los brazos—. Estaré feliz de salir de ella cuando
te disculpes por tu comportamiento grosero y poco profesional de ayer.
—Si tiene que pedirle a alguien que se disculpe, entonces la
persona probablemente no lo siente.
—Tengo la sensación de que estás arrepentido.
—No lo estoy. —Cogió su maletín y lo puso en su escritorio, justo al
lado de donde mis pies se apoyaban encima de los libros.
Murmuró unas pocas palabras y me sentía segura de haberle
escuchado decir: “Desearía haberte hecho venir en mi boca esa
noche…” pero no del todo segura.
»¿Completó esos archivos de Yarbrough, Dra. Madison?
—No, no lo hice.
—¿No, no lo hizo? —Levantó una ceja—. ¿Al menos los comenzó?
—Para nada. —Me encogí de hombros—. Me encontraba muy
conmocionada emocionalmente después de salir del trabajo ayer, así
que pensé que lo entenderías si no las hacía. Si no, puedo explicar
amablemente esta situación a Recursos Humanos.
Sus ojos se abrieron y parecía como si estuviera a punto de perder
la cabeza.
»Puedo comenzar con ellos hoy, si lo desea —dije, sonriendo—.
Pero como puede suponer, probablemente necesitaré más tiempo para
terminarlos ya que comenzaré un día tarde.
—Déjese de juegos, Dra. Madison. —Caminó alrededor del
escritorio hacia donde yo me encontraba—. Le doy cinco segundos
para decirme qué ha hecho con esos malditos archivos porque le dije lo
importante que era para mí ayer.
Levanté mi mano y conté hasta cinco con mis dedos uno por uno.
—¿Ahora qué?
—Ahora, les digo a todos mis compañeros que creo que debemos
considerar despedirla, pero tengo la sensación de que jodes conmigo
en este momento. ¿Dónde está el trabajo?
Me levanté de su silla e inmediatamente se acercó a mí,
inmovilizando mi culo contra el borde de su escritorio.
»No haga que le pregunte de nuevo… —dijo.
—Deja de intentar intimidarme y solo discúlpate para que
podamos volver a como estaban las cosas —le dije—. Sé que te sientes
molesto porque tu ego se magulló, pero no voy a defender tu retorcida
versión de acoso sexual.
—Ni siquiera he comenzado a acosarla sexualmente, Dra.
Madison. —Se inclinó cerca y sus labios casi rozaron los míos—. Cuando
54
lo haga, lo sabrá. Créeme.
—¿Tienes alguna idea de lo que acabas de decir? —Mis bragas
se hallaban empapadas—. No creo que quisiste que sonara de esa
manera.
—Quise decirlo exactamente como sonó. —Su boca
inmediatamente cubrió la mía y mis brazos rodearon su cuello,
arañando su piel mientras deslizaba una mano debajo de mi vestido.
Mientras controlaba mis labios con los suyos, deslizando su lengua
más y más profundamente en mi boca, empujó mis bragas hacia un
lado y frotó su pulgar contra mi hendidura empapada.
Gruñó cuando sintió lo mojada que estaba, y contuve el aliento
cuando sentí su polla endureciéndose contra mi muslo. No tuve que
bajar la mirada para saber que era enorme, y el hecho de que lo
sintiera a través de sus pantalones y su bata de laboratorio hizo que mis
mejillas se ruborizaran.
—Desabróchame los pantalones —susurró contra mi boca—.
Ahora.
No lo dudé. Moví mis manos hacia la hebilla de su cinturón,
apresurándome para liberar su polla, pero antes de que pudiera siquiera
pasar el cuero por el primer bucle, sonó su teléfono.
Los dos nos congelamos de inmediato y luego nos alejamos
lentamente el uno del otro.
»Por favor, haz los archivos de Yarbrough —susurró, todavía
jadeando—. Y para el registro, esto nunca sucedió, y no puede volver a
suceder.
—Estoy de acuerdo en que nunca sucedió. —Toqué mis labios
hinchados—. Y completé los archivos de Yarbrough. Estaré encantada
de dártelos cuando te disculpes por haber sido un Dr. Jekyll y Hyde2
ayer…
Por un segundo pareció como si estuviera a punto de decir las
palabras “Lo siento”, pero se sentó en su escritorio y levantó su teléfono
antes de que pudiera pasar al buzón de voz.
—Dr. Ashton al habla… —Mantuvo sus ojos en mí—. Sí. Sí. Bien,
vale. Los firmaré de inmediato. —Colgó el teléfono y luego sacó un
caramelo rojo de su jarrón—. Dra. Madison, creo que tú y yo debemos
redefinir cómo funciona esta relación empleado-jefe. Tú estás por
debajo de mí. Yo estoy por encima de ti. Por lo tanto…
No le di la oportunidad de terminar esa línea de pensamiento.
Abrí el cajón izquierdo de su escritorio y saqué los archivos de
Yarbrough, colocándolos sobre su escritorio.
—Tienes razón —le dije, molesta por lo loca que me hizo sentir—.
55 Necesitamos redefinir cómo funciona la llamada relación empleado-
jefe. Simplemente enviémonos correos electrónicos cuando no estemos
sentados frente a un paciente.
Regresé corriendo a mi lado del consultorio, pero no antes de
derribar el jarrón de sus preciados caramelos Twizzlers al suelo.

2 Hace referencia a la novela escrita por Robert Louis Stevenson y publicada por
primera vez en inglés en 1886, que trata acerca de un abogado, Gabriel John
Utterson, que investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y el
misántropo Edward Hyde. El libro es conocido por ser una representación vívida de un
trastorno psiquiátrico que hace que una misma persona tenga dos o más identidades
o personalidades con características opuestas entre sí.
11
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por Bliss
Corregido por Flopy

Garrett
—N atalie, ¿terminaste de leer ese nuevo estudio que te
envié por correo electrónico esta mañana? —Me serví
una taza de café en el salón de descanso una mañana—. Si estás
interesada en aprender más, puedo pagarte para tomar el curso en
línea, si te gustaría.
56
Ella se hallaba sentada callada en su mesa, lentamente untando
abundante queso crema en una rosquilla.
»¿Natalie? —Di un paso más cerca de ella—. Natalie, sé que me
escuchas hablarte.
—¡Buenos días, Enfermera Johnson y Dr. Clemons! —los saludó
Natalie con la mano cuando entraron al salón—. ¿Cómo les va el día
hasta ahora?
Ellos dijeron—: Bastante bien. —Y—: El mío va bien. ---A la vez.
—Es bueno escucharlo. —Natalie tomó un mordisco de su pan y
se quedó mirando más allá de mí.
Molesto, saqué mi teléfono de mi bolsillo y tamborileé en mi
bandeja de entrada; odiando que de verdad permanezca fiel a su
comunicación solo por correo electrónico conmigo.
Me senté en la mesa frente a ella y escribí un correo.
Asunto: Nuevo Estudio /Curso
¿Terminaste de leer ese nuevo estudio que te envié por correo esta
mañana? Si te interesa aprender más puedo pagarte para tomar el curso
en línea, si te gustaría.
PD: ¿Por cuánto tiempo vas a mantener esta mierda?
—Doctor Ashton.
Su teléfono vibró contra la mesa y abofeteó su pantalla,
escribiéndome una respuesta.
Asunto: Re: Nuevo Estudio /Curso
Sí, terminé de leer ese estudio. De verdad disfruté al leerlo; gracias,
y definitivamente me gustaría tomar ese curso en línea.
PD: Por tanto, tiempo que te tome para que me trates como tu
residente (o como tu amiga) otra vez. Relación jefe-empleada o no, no
aprecio la forma en que me hablaste.
PDD: Por cierto, eres, en gran medida, el Doctor más ineficiente con
quien alguna vez he trabajado en mi carrera.
—Doctora Madison.
Asunto: Re: Re: Nuevo Estudio /Curso
Lo pagaré tan pronto regrese a mi oficina y te daré la información
para entrar. Puedes empezar a tomar el curso la semana que viene.
PD: Una amiga no me habría dejado plantado a último minuto sin
darme una razón. Relación jefe-empleada o no, no aprecio la forma en la
que me dejaste plantado.
PDD: No has trabajado en este campo el tiempo suficiente para
tener realmente una “carrera”.
57
—Doctor Ashton.
Asunto: Re: Re: Re: Nuevo Estudio/Curso
Puedo empezar a tomar el curso cuando me apetezca… Y la única
razón por la que te dejé plantado —una MUY, MUY BUENA RAZÓN
añadiría— es porque no quería empezar mi nuevo trabajo con el peso de
haber dormido previamente con mi Jefe en los hombros. No quería tener
el recuerdo de estar debajo de ti en tu cama cada vez que trabajáramos
juntos aquí…
—Doctora Madison.
Asunto: Re: Re: Re: Re: Nuevo Estudio /Curso
De verdad necesitas trabajar en tu uso de BLOQUEO DE
MAYÚSCULAS. Enfatizas todas las palabras equivocadas. Y, por cierto… SI
de verdad hubieras aparecido, no habrías tenido el recuerdo de haber
estado debajo de mí en mi cama.
Lo habrías tenido de haber estado en cuatro…
—Doctor Ashton.
12
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Lipi Sergeyev
Corregido por Alysse Volkov

Natalie
A hora me arrepiento de haber dicho que trabajar en un
consultorio privado era menos desafiante que trabajar en un
hospital. Esto era, sin duda, mucho más difícil y empezaba a luchar por
primera vez en mi carrera.
58 Pensé tontamente que mis primeras semanas fueron un plano de
lo que estaría haciendo durante el resto de mi residencia; simplemente
seguir al Dr. Ashton u otro médico por unos meses a la vez y tomar
exámenes aquí o allá. Pero en el momento en que los coordinadores del
programa me sentaron en una sala de juntas privada y me presentaron
más detalles sobre el programa y sobre cómo iba a cambiar, me di
cuenta de que alucinaba.
De lunes a miércoles eran los días que pasaba con el Dr. Ashton,
la tensión entre nosotros era cada vez más caliente y más explosiva por
segundo. La energía lujuriosa era prácticamente palpable cada vez
que compartíamos la misma habitación. Comenzaba a volverse tan
obvio, que en medio de nuestra última sesión con una mujer que sufría
problemas de ira fuera de lugar, se detuvo a mitad del discurso y nos
miró a los dos, gritando—: ¡Jesús! ¿Ustedes dos se follarán ya?
Los jueves eran los “días de investigación, cuando pasaba horas
en el tercer piso de la práctica, realizando estudios en el laboratorio,
dividiendo mi tiempo entre el psicólogo y el psiquiatra. (Y dado que esto
era solo un día a la semana, ambos me dieron suficiente trabajo de
“estudio en solitario”, así que tenía que venir los fines de semana y
terminar. Nunca terminaba…) El peor día de todos era el viernes, lo que
definitivamente era una broma cruel sobre mí por parte del universo. Los
viernes fueron designados para ser “el día necesario”, lo que significaba
que, incluso si me hallaba a la mitad de completar una tarea de
investigación o ponerme al día con algunos gráficos muy atrasados, si
alguno de los médicos de la junta me necesitaba para hacer algo que
no querían hacer, yo era su chica.
Y definitivamente me hicieron su chica.
Mis viernes eran un carrete interminable de reparación de suturas
menores, sesiones de “solo quiero que alguien me escuche durante
veinte minutos”, chequeos físicos básicos, exámenes rectales, exámenes
de laboratorio, exigencias de “por favor recupere las notas de la
enfermera sobre la historia familiar de mi paciente de hace veinte años
ahora”. Comenzaban en el segundo en que entraba por la puerta a las
siete en punto de la mañana, y tenía la suerte de salir por las puertas de
Bienestar Park Avenue a las diez de la noche.
Así que, técnicamente, temía a los viernes, pero también temía los
jueves porque me empujaban cruelmente a los viernes sin pensarlo dos
veces.
—Te ves como una mierda absoluta hoy. —Shannon se dejó caer
a mi lado en nuestro sofá la noche del jueves—. Como, naturalmente,
eres hermosa, por lo general, pero apenas puedo reconocerte ahora
mismo con esas grandes bolsas grises debajo de tus ojos.
Se inclinó más cerca y me olió. »¿Y qué es ese olor? ¿No te has
duchado en toda esta semana?
59 —Muchas gracias, Shannon —dije—. Siempre puedo contar
contigo para hacerme sentir mejor acerca de mi vida.
—No hay de qué.
Me sacudí para salir de mi suéter y lo arrojé al otro lado de la
habitación. —Un médico me pilló a la salida hoy y me pidió que lo
ayudara a sostener a un bebé mientras preparaba la sala para una
tomografía axial computarizada. El bebé me miró durante dos segundos
y vomitó sobre mí. Es como si quisiera confirmar el estado de mi vida por
mí, ¿sabes?
—Lo siento. —Se rio y me dio un abrazo de lado—. El lado positivo,
eres uno de los residentes mejor pagados en el estado. Ganas quince
mil más que yo al año trabajando allí, así que eso tiene que contar para
algo, ¿verdad?
Lentamente giré la cabeza para mirarla y le di una mirada vacía.
Se rio aún más fuerte. »¿Cómo van las cosas con el Doctor Sucio3?
—¿Doctor Sucio? ¿Así es como le llamamos al Dr. Ashton ahora?

3En inglés Dirty Doctor como el título del libro, ya que dirty puede ser traducido como
sucio, obsceno o indecente.
—Sí, de alguna manera no me siento bien llamándolo “Dr.
Veintitrés centímetros” como tú. Además, creo que suena mejor.
Traté de reír, pero no salió nada, salvo un tirón seco. —Todavía
encuentra maneras creativas para empujarme a que hable con él otra
vez.
—¿Todavía le das el tratamiento de correo electrónico?
Asentí, pero él honestamente me rompía con cada día que
pasaba. Todo lo que necesitó era una sonrisa sexy, una lamida de sus
labios carnosos, o un “seguro que puedes decir gracias por esto”,
cuando me traía el desayuno y el café caliente todas las mañanas. (Me
encontraba segura de que mi correo electrónico “Asunto: Gracias por
el desayuno realmente lo aprecio” llegaría pronto a su fin). —Sabes,
sería mucho más fácil odiarlo si no fuera tan condenadamente atractivo
y querido. Por cada persona que trabaja allí.
—¿Querido? Pensé que dijiste que él es el más grosero de todos
los médicos.
—Oh, definitivamente lo es. —Me senté en el sofá—. Pero todos lo
aman porque, aparte de su peste de vez en cuando, en realidad es
bastante generoso.
Parecía como si no me creyera.
—Él paga el veinte por ciento de la atención de sus pacientes
60
cada mes, y asume el doble de casos pro-bono que los siguientes tres
Médicos principales combinados.
—Bromeas. ¿Cómo lo averiguaste?
—Revisaba su escritorio el otro día, tratando de averiguar dónde
escondió mi teléfono celular. —Sonreí ante su enésimo intento fallido de
romper mi silencio—. Vi esta lista de notas y un montón de cheques
recortados a ello. Todos eran pagos para los pacientes que no podían
pagar su tarifa o que no tenían seguro de salud. Y las notas eran una
lista muy completa de al menos cincuenta cosas que ha aceptado
gratis este año. Cincuenta.
—Bueno, tal vez no es tan malo después de todo. Quiero decir,
claramente te gusta y viceversa, así que tal vez cuando ustedes dos se
cansen de jugar estos juegos infantiles, al menos puedan ser amigos
nuevamente.
—No iría tan lejos. —Cogí mi teléfono vibrando contra la mesa de
café—. Él va a darme esa disculpa, o al menos reconocer que no tenía
que ser tan grosero.
Rodé la pantalla y vi un mensaje del propio médico
Asunto: Mañana. (Como día necesario)
El Dr. Laurel no vendrá mañana. Tendrás que manejar sus tres citas
matutinas. Una enfermera estará disponible.
—Doctor Ashton.
Asunto: Re: Mañana. (Como día necesario)
¿Dr. Laurel? ¿No son sus citas matutinas por lo general todas las
pruebas de Papanicolaou?
—Doctora Madison.
Asunto: Re: Re: Mañana. (Como día necesario) Sí.
¿Es eso un problema? ¿Te incomoda tocar coño?
—Doctor Ashton.
Asunto: Re: Re: Re: Mañana. (Como día necesario) No, yo solo…
No he hecho uno de esos en mucho tiempo y solo hice algunos como
pasante. Sin embargo, estoy segura de que estaré bien.
—Doctora Madison.
Asunto: Re: Re: Re: Re: Mañana. (Como día necesario)
No tiene muchas opciones… La enfermera que ha sido asignada
para ayudarle estará tomando notas de observación sobre su desempeño
para la Dra. Laurel para “calificar” más adelante.
61 Por mucho que hayas tocado tu propio coño por la noche con los
pensamientos de follarme, creo que esto debería ser bastante fácil para ti.
—Doctor Ashton.
13
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Aree.rd
Corregido por Flopy

Natalie
A la mañana siguiente, mi corazón se aceleró cuando enfrenté
al primer paciente del día. Mis guantes estaban asegurados,
la enfermera dispuso perfectamente los instrumentos en el carrito para
fácil acceso, y una vagina se hallaba justo frente a mi rostro.
62 —¿Dra. Madison? —susurró la enfermera por detrás—. ¿Dra.
Madison?
—¿Sí?
—¿Cuándo planea empezar el examen?
—Uh, justo ahora. —Pegué mi taburete lo más cerca posible de la
camilla con el paciente que podía—. ¿Podría poner sus pies en los
estribos para mí, por favor?
—Ya están en los estribos, Doctora —siseó la paciente—. Justo
como han estado desde hace diez minutos, y hace veinte minutos. Más
tiempo y mis piernas pueden agotarse. ¿Le parece que estoy en buena
forma física?
—No… quiero decir, sí. Quiero decir… —Suspiré. Parecería que me
hubieran pedido que realizara una neurocirugía. Nunca fui buena en
esto. Por una muy buena razón.
—¿Dra. Madison? —susurró la enferma nuevamente—. ¿Necesito
llamar al Dr. Ashton para esto? Tiene otra cita en veinte minutos y ni
siquiera ha comenzado esta.
—No, lo tengo —dije, cogiendo el espéculo—. Lo tengo. —
Acerqué el espéculo al paciente, preparándome para insertarlo, pero lo
dejé caer al suelo.
—Bien, eso fue todo. —La paciente se sentó—. Tráigame a alguien
más. Ahora.
Ni siquiera refuté. Me quité los guantes y salí de la habitación,
directamente a la oficina del Dr. Ashton. Sabía que se encontraba ahí, y
aunque dijo a todos que no lo molestaran hasta después del almuerzo,
toqué su puerta de todos modos.
—¿Alguien aquí conoce lo que significan las palabras “no
molestar”? —Terminó su oración mientras abría la puerta—. ¿Tienes una
fobia al coño? ¿Es por eso que parece que lloras sobre tu asignación en
este momento?
—No. —Dejé salir una risa nerviosa—. Es sólo que…
—En cualquier momento, Dra. Madison. Puedes completar esa
oración si te esfuerzas lo suficiente.
—En resumen, herí severamente a un paciente la primera y
segunda vez que hice una prueba de Papanicolaou. Jodí todo y casi le
cuesto al hospital una denuncia, dos veces. Finalmente se resolvió y el
Jefe se dio cuenta que fue un error honesto, pero…
—Los evitaste lo más posible por el resto de tu tiempo en tus años
de interna, lo cual es técnicamente trampa, pero desde que pensaste
que la salud de las mujeres nunca estuvo en tu futuro, ¿decidiste no
aprender apropiadamente?
63
Asentí y tomó mi mano, llevándome a través del área de
recepción y hacia el ala de salud femenina. Entró a la habitación y
tomó la historia médica, inmediatamente entró en un modo que nunca
vi de él desde que comencé aquí: Un Doctor dulce y compasivo.
—Señorita Farmington, soy el Dr. Ashton y me gustaría completar
su examen el día de hoy. ¿Se sentiría cómoda conmigo haciéndolo?
—Sí. —Se sonrojó—. Absolutamente.
—Preste mucha atención, Dra. Madison —dijo suavemente—.
Vamos a hacer cuatro de estos juntos el día de hoy, así esto no volverá
a pasar. —Me indicó que me pusiera guantes y, en segundos, toda su
atención estuvo en el paciente.
Observé mientras realizaba el examen con facilidad, sin perder la
concentración mientras se mantenía ocupado con pequeñas charlas y
risas. Le tomó diez minutos completar la parte que me sentía aterrada
de hacer, y veinte minutos para completar la prueba de senos y pelvis.
Completó los dos exámenes siguientes de la misma manera,
instruyéndome suavemente a prestar atención a lo “fácil” que era, y
para cuando terminó, me sentía confiada de que podía hacer el
examen final sola.
—Ponga estos en el escritorio por mí. —Le tendió a la enfermera
un portapapeles—. Gracias por su ayuda hoy. Veré a la Dra. Madison
completar el último ella sola.
La enfermera me deseó buena suerte y dejó la habitación.
—¿A qué hora es el último paciente? —pregunté.
—Ahora. —Cogió un portapapeles—. Desnúdate y ponte sobre la
mesa.
—¿Qué?
—Me escuchaste. —Su voz era baja—. Desnúdate y ponte sobre
la mesa. Voy a ayudarte con tu problema, personalmente.
—Con todo el respeto, no necesito que me hagas la prueba del
Papanicolaou.
—Bien, porque no planeaba hacerla para nada. —Me miró de
arriba abajo antes de salir de la habitación.
Me quedé congelada, completa y totalmente en shock. La mitad
de mi quería dejar caer toda mi ropa justo ahí y dejarle tenerme al
segundo que regresara a la habitación. Y la otra mitad de hecho quería
la misma maldita cosa.
Me quité los zapatos, bragas y mi falda, tomando asiento en el
borde de la cama de pacientes antes de cubrir mi regazo con un trozo
64 de papel blanco almidonado.
Un golpe vino de la puerta y él preguntó si estaba lista.
—Sí… —Mi voz era tan suave que apenas podía escucharla.
La puerta se abrió y entró con un portapapeles en sus manos.
—Señorita Madison —dijo, mirándome como si realmente fuera un
paciente—. Soy el Dr. Ashton y estaré cuidando de su coño el día de
hoy.
—Estoy bastante segura de que ese no es el guion…
—Lo es hoy. —Sonrió, se sentó en el taburete frente a mí y sacó su
pluma—. Pero primero, algunas preguntas personales. ¿Fuma
regularmente?
—No.
—¿Actualmente está en algún tipo de droga recreativa?
—No.
—¿Actualmente folla con otras personas?
—¿Qué?
—Sí o no —dijo—. ¿Actualmente folla con otras personas?
—No estoy “follando” a nadie.
—Bien. —Escribió en su portapapeles—. ¿Cuándo fue la última vez
que tuvo relaciones sexuales?
—No puedo responder esa pregunta.
—Puedes y lo harás.
Sacudí mi cabeza. —Hace un año.
Dejó caer su pluma al suelo en estado de shock, pero en lugar de
levantarla, simplemente sacó otra de su bolsillo y negó con la cabeza.
—¿Te viniste?
—¿Qué?
—Me escuchaste. —Bajó la voz—. ¿Te viniste?
—No.
—Interesante. —Dejó el portapapeles abajo, tomó un par de
guantes y se los puso como si este fuera un examen real—. Recuéstese
en la cama, por favor.
No hice ningún movimiento. Simplemente lo miré, mitad
encendida, mitad más allá de encendida, así que se levantó y
gentilmente me empujó hacia atrás contra la cama él mismo.
Me sonrió y rápidamente se quitó los guantes, arrojándolos en el
basurero al otro lado de la habitación.
65 »Es un hábito. Dudo mucho que los necesite contigo el día de hoy.
—¿Qué quieres decir?
Evitó mi pregunta. —Pon tus piernas en los estribos y extiéndelas
para mí.
Lentamente seguí sus órdenes y miré al brillante y blanco techo.
En segundos, sentí sus manos acariciando suavemente el interior
de mis muslos. Luego, lo escuché soltar una risa baja.
—Es grosero reírse del cuerpo de un paciente —dije—. Esa es la
primera regla del buen trato con los pacientes. Con todos tus años de
experiencia, deberías saberlo.
—No me estoy riendo de mi paciente. —Arrastró un dedo sobre mi
empapada hendidura—. Sólo me pregunto qué te hizo deshacerte del
vello que tenías antes aquí abajo.
Mi cuerpo entero se sonrojó.
»Definitivamente tenías vello aquí cuando te toqué en mi oficina
hace unas semanas… —Me sonrió—. Para el registro, no me importa, de
ninguna manera.
—Bueno, probablemente nunca vuelvas a verlo otra vez después
de hoy, así que, si te importa o no, realmente no importa. Además…
Inmediatamente dejé de hablar una vez que lo sentí soplar contra
mi clítoris, una vez que lo sentí lanzar esa gruesa lengua contra él. Sus
manos continuaron acariciando mis muslos, y cuando comenzó a besar
mi coño como si estuviera besando mi boca, perdí todo tren de
pensamientos.
Mi respiración se ralentizó mientras enterraba su cabeza en mi
coño y deslizaba dos dedos profundamente dentro de mí.
»Ahhh… —Sentí mis piernas debilitarse por estar en los estribos,
pero no me dejó moverme.
Gimiendo, me incliné y agarré un puñado de su cabello mientras
chupaba mi clítoris en su boca.
Oh. Dios. Mío.
»Garrett… puedes… —Grité, mientras él comenzaba a follarme
aún más fuerte con sus dedos, mientras el sonido de ellos entrando y
saliendo de mi empapado coño llenaba la habitación—. ¿Puedes…
reducir la velocidad? Ve… más… despacio…
—Shhh… —Sopló contra mi clítoris nuevamente, haciéndome
gemir aún más fuerte, pero no disminuyó la velocidad en absoluto.
Continuó atormentándome con el perfecto y sensual ritmo de su
lengua, y cada vez que intentaba cerrar mis piernas, apretaba su
agarre en ellas y las mantenía separadas.
66
Mi coño comenzó a pulsar contra su boca y eso sólo lo hizo
torturarme más.
»Vente en mi cara, Natalie… —susurró—. Vente para mí.
Cuando comenzó a alternar entre frotar su pulgar y su lengua
contra mi clítoris, cerré mis ojos. Mi cuerpo comenzó a temblar bajo su
fuerte agarre, e intenté mantener cierta semblanza de control, pero no
sirvió de nada.
Grité mientras mi cuerpo entero se sacudió contra la mesa,
enviando algunos de los suministros del carrito a estrellarse contra el
suelo. Sentí que continuaba besando mi coño, mientras ola tras ola de
placer me recorría una y otra vez.
Para el momento que estuve quieta otra vez, no podía sentir mis
piernas y me hallaba bastante segura de que no sería capaz de
pararme por las siguientes dos horas, siquiera.
Garrett arrastró su lengua contra mí una última vez antes de
ponerse de pie y mirarme.
»Eres sexy como el infierno cuando te vienes —dijo suavemente—.
Espero ver eso mucho más a menudo.
Manteniendo sus ojos en los míos, agarró unas toallas suaves del
gabinete y limpió entre mis piernas hasta que estuvo satisfecho con su
trabajo.
Luego, después de recoger mi falda y colocarla a mi lado,
caminó hacia la puerta. »Tendremos que reunirnos aquí para un
seguimiento por las próximas cuarenta y ocho horas. Solo para estar
seguros de que estás completamente satisfecha con tu tratamiento…

67
14
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por Yira patri
Corregido por Alysse Volkov

Garrett
A sunto: Progreso.
Escuché que terminaste una prueba de Papanicolaou por ti
misma hoy. ¿Te gustaría una medalla?
—Doctor Ashton.
68
Asunto: Re: Progreso.
Corrección: Terminé dos pruebas de Papanicolaou por mi cuenta
hoy. Y sí, si tú me la ofreces. Me gustaría una medalla.
—Doctora Madison.
Asunto: Re: Re: Progreso.
Estaría encantado de premiarte con una bajo tres
condiciones/demandas.
—Doctor Ashton.
Asunto: Re: Re: Re: Progreso.
Lístelas y le dejaré saber si puedo aceptarlas o no.
—Doctora Madison.
Asunto: Re: Re: Re: Re: Progreso.
1.) Empiezas a hablarme nuevamente fuera de los correos
electrónicos/cuando necesites mi ayuda para algo. (Me disculpo por la
forma en que te traté y me disculparé en persona, si concuerdas con este
punto)
2.) Tú admites que lamentas haberme dejado plantado esa noche.
3.) Me encuentras en la sala de examinación número seis en treinta
minutos para que yo pueda darte el premio personalmente… (Pista: en
realidad no es una medalla)
—Doctor Ashton.
Asunto: Re: Re: Re: Re: Re: Progreso.
1.) De acuerdo, estoy de acuerdo con esto. (Definitivamente quiero
la disculpa en persona.)
2.) Me arrepiento de haberte dejado plantado esa noche, pero solo
porque creo que realmente nos llevamos bastante bien y podríamos haber
tenido una buena conversación al respecto. (Por otra parte, me hubieras
follado antes de comenzar aquí, por lo que una parte de mí todavía no se
arrepiente de haberte plantado. :-))
3.) Ya estoy aquí esperando. (Pista: Esperaba que no fuera una
medalla :-).)
—Doctora Madison.

69
15
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por Meri
Corregido por Flopy

Garrett
¿E n qué demonios estoy pensando?
Iba a tener que despedir a esta mujer. Mejor pronto que
tarde.
Exactamente veintidós horas después de devorar su coño en una
70 sala de exámenes, lo hice de nuevo.
Y otra vez dos días después de eso.
Y luego, cada dos días, solo porque sí.
Todavía tenía que completar su primer examen oficial para mí
porque lo mantuvimos posponiendo debido a nuestro "tiempo de
examen en la habitación", y comencé a sentirme cada vez más como
los otros Doctores aquí.
Solo hacía las cosas que quería hacer, cuando quería hacerlas, y
sinceramente no era bueno para mí o para Natalie.
Lo que era peor, fue el no poder dejar de sentir la sensación de
que realmente me gustaba más allá de lo que sea que estuviéramos
haciendo. Era la mujer más inteligente que jamás conocí,
definitivamente la más sexy, y sentía como si fuera el tipo perfecto de
persona con la que podía verme saliendo fuera de la oficina.
Eso, en sí mismo, era un gran problema.
No era el tipo monógamo de citas; al menos no me sentía listo
ahora, y mi oficio se hallaba por encima a todo. Siempre.
Aun así, comencé a darme cuenta de que, aunque ambos
éramos adictos al trabajo, de alguna manera todavía encontrábamos
una forma de pasar el tiempo juntos todos los días. En la sala de
descanso, durante el desayuno en la biblioteca de la planta baja,
después de las horas de oficina en el ala de investigación
recientemente renovada.
Incluso le envié un regalo la noche anterior...
Necesito ponerle fin a esto. Y pronto.

71
16
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Alysse Volkov
Corregido por Alysse Volkov & *Andreina F*

Natalie
A sunto: El “Doctor Sucio” me envió flores hoy.
Estoy adjuntando una imagen. ¡¿Qué tan lindas son estas?! (Creo
que realmente le gusto). También me envió una dulce invitación escrita a
mano para una “cita de compensación” dentro de unas semanas.
72 —Natalie.
Asunto: Re: El “Sucio Doctor” me envió flores hoy.
También te envió flores ayer. ¿Tratas de ponerme celosa? (Y por
supuesto que realmente le gustas **rodando los ojos**. Es bastante obvio
a partir de esa sonrisa tonta permanente que te hace volver a casa todos
los días). Por favor, no lo plantes esta vez…
Espera, ¿no lo llamas más “Dr. Veintitrés centímetros”? Por cierto,
¿por qué no me has dicho nada acerca de experimentar estos supuestos
“veintitrés centímetros” todavía?
—Shan-Shan.
Asunto: Re: Re: El “Doctor Sucio” me envió flores hoy.
No, ayer me envió la cena y vino. El otro ramo de flores era de
anteayer. Gran diferencia. :-) Y sí, estoy tratando de ponerte celosa, pero
solo porque vi algunas de tus notas de Manhattan Medical en el mostrador
hoy y eso me puso celosa… (Lo que todavía me molesta, alternativa
increíble o no. Lo siento. :-)) Definitivamente no lo voy a plantar. De
hecho, insiste en recogerme esa noche.
¡Oh! Y, de hecho, me gusta el nombre “Doctor Sucio” por el
momento, y la única razón por la que no te he contado sobre sus
“veintitrés centímetros” es porque todavía no hemos tenido relaciones
sexuales.
PD: ¿Crees que es posible que realmente podamos ser un cien por
ciento de emparejamiento como sugirió la tonta aplicación
NewYorkMinute?
—Natalie.
Asunto: Re: Re: Re: El “Doctor Sucio” me envió flores hoy.
¿Cien por ciento de emparejamiento?
Veamos: los dos son obstinados, discutidores y de mal genio cuando
los empujan. También claramente no tiene moral cuando se trata de tener
relaciones sexuales orales en una sala de examen después de las horas de
trabajo, entonces… Sí. Cien por ciento emparejados.
En una nota más seria, sí. Creo que algo podría pasar de esto en el
futuro. Los veo a ustedes dos saliendo durante años, eventualmente.
TAMBIÉN… Desde que mencionaste Manhattan Medical, adjunto un
memo interno que salió a principios de esta semana. Sé que disfrutas de
Bienestar Park Avenue, pero si te sientes un poco tentada, lee esto. (Si no,
elimínalo).
—Shan-Shan.
Asunto: Re: Re: Re: Re: El “Doctor Sucio” me envió flores hoy.
No necesitaré leerlo, pero gracias por enviármelo de todos modos.
:-) Te llamaré en mi hora del almuerzo.
73
—Natalie.
17
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Aree.rd
Corregido por Kat Cooper

Natalie
D emasiado para esto…
Odio que comenzara real y verdaderamente a gustarme este
hombre...
Tomó un par de semanas para que el Dr. Ashton arruinara todos
74 mis recuerdos de lo que me hizo en la sala de exámenes, junto con
todas las cosas dulces y aleatorias que hizo por mí. Las escenas de él
dándome orgasmos con nada más que su lengua, fueron borradas por
la manera en que entró al trabajo los últimos días esta semana.
Volvió a ser un desquiciado y psicótico Jefe, tratándome
terriblemente sin razón alguna.
El divisor de la oficina reapareció entre nuestros espacios, las
estanterías se hallaban a mi lado nuevamente, rebosantes con archivos,
y cuando le pregunté por qué hacía haciendo esto de nuevo,
simplemente explotó sobre mí.
Mientras hablaba por teléfono con lo que sonaba como un
paciente molesto, entré a la página web de Manhattan Medical e inicié
sesión en el portal de empleados.
Finalmente abrí el mensaje interno que Shannon envió y me di
cuenta de que probablemente era el destino enviándome un mensaje.
Era un mensaje de Recursos Humanos, que reveló que despidieron a dos
residentes por imprudencia el mes pasado, y el hospital buscaba
remplazarlos rápidamente sin mucha fanfarria o atención.
Abrí mi cajón y saqué mi hoja de vida, esperando por un milagro
que me aceptaran nuevamente. Y si no era aceptada, iba a aplicar en
otros lugares y esperar por opciones de transferencia con el nuevo
semestre.
Encontrar el amor en Bienestar Park Avenue, además de días
agitados, no era suficiente para soportar constantemente el
comportamiento cambiante del Dr. Ashton. Asombrosa lengua o no.
—¿Dra. Madison? —me llamo una vez colgó el teléfono—. ¿Dra.
Madison?
Saqué mi teléfono y le envíe un correo electrónico.
Asunto: ¿Sí?
¿En qué puedo ayudarlo el día de hoy, Dr. Jekyll/Hyde?
—Dra. Madison.
Suspiró y se levantó de su escritorio, caminando hacia el mío.
—No vamos a pasar por esa mierda de sólo correos electrónicos
otra vez.
—¿No? —Escribí en la sección de educación de la Universidad de
Maryland—. Te dije antes que no puedes tratarme como te dé la gana y
lo hiciste de nuevo, sin ninguna razón.
—Hay una razón. —Su voz era tensa—. Una muy buena razón.
—Entonces, ¿cuál es? —Dejé de escribir y lo miré—. ¿Qué podría
75 posiblemente hacerte pensar que puedes tenerme debajo de ti
gritando tu nombre en esa sala de exámenes un día y luego pisotearme
como basura al siguiente?
—Te lo he dicho antes, técnicamente nunca te he tenido debajo
de mí —dijo caminando detrás de mi escritorio—. Y para ser honesto, la
razón es... —Miró a mi pantalla, respirando ásperamente mientras las
palabras “Gracias por completar la primera parte de la solicitud de
residencia en Manhattan Medical” aparecían en mi pantalla en negrita.
»¿Aplicas para otras residencias mientras estás aquí? —Sonaba
molesto, pero noté una nota de dolor en su voz—. ¿Cuánto tiempo has
estado haciendo esto a mis espaldas?
—Sólo hoy, cuando comenzaste a ser un idiota condescendiente
otra vez. —Apreté mis dientes.
—¿Estás segura que sólo hoy?
No tuve oportunidad de responderle antes de que un nuevo
correo de Shannon apareciera en mi pantalla, y sabía que no existía
nada que pudiera hacer para evitar que lo viera.
Asunto: ¡Emergencia! (¿Es ahora? LOL)
¿Se supone que debo llamar a tu oficina ahora para que puedas
decirle a Doctor Sucio que hay una emergencia que tienes que atender o es
en una hora? No puedo recordar...
Házmelo saber...
—Shan-Shan.
»¿Así que también eres una mentirosa? —El Dr. Ashton apretó su
mandíbula.
—Mejor que ser un psicópata que no sabe cómo tratar al
residente más inteligente que ha tenido.
—También eres la residente más sexy que he tenido, Natalie. —
Cerró la brecha entre nosotros—. Y ese es el jodido problema.
—¿Mi aspecto te hace tratarme mal? —Estreché mis ojos hacia
él—. ¿Eres un terapeuta y realmente dejaste que esas palabras salieran
de tu boca? ¿En serio?
—Natalie...
—No. —Mi sangre hervía—. Tu razonamiento es absolutamente
mierda. Suena más como, me gustas, Natalie, pero sólo soy un alfa
estúpido que se siente asustado de ser un caballero, así que te trataré
mal como mi forma de expresar “me gustas” cada vez que quiera.
—Eso no es así.
—¿No? —Traté de retroceder, pero pasó un brazo alrededor de mi
cintura y me jaló contra su pecho—. ¿Eso no suena al menos un poco
creíble para ti?
76
—En lo más mínimo.
—Entonces, ¿por qué constantemente me traías, y sólo a mí,
desayuno y café al trabajo todos los días? ¿Todos. Los. Días?
—Compartimos una oficina. Sería grosero no hacerlo.
—Entonces, ¿por qué ha habido entregas al azar de flores y vino
todas las noches a mi casa?
—Tal vez me siento mal por romper las reglas de fraternización y
quiero compensártelo.
—¿Y la invitación escrita a mano en el correo de parte tuya?
—¿Por Per Se? —Su expresión se suavizó, pero no se mantuvo por
mucho tiempo.
—Sí, tu maldito Per Se para dentro de cuatro semanas a partir de
ahora porque dijiste que “realmente, realmente querías” una cena de
compensación. —Mi pecho subía y bajaba, y me sentía a punto de
gritar—. ¿Cuál es tu excusa para eso?
—Nunca he sido plantado un día en mi vida. Necesito que corrijas
eso.
—¿Sabes qué? —Me aparté y dirigí hacia la puerta, odiando que
estuviera más que húmeda, que podía ver claramente la impresión de
su endurecida polla a través de sus pantalones—. Jódete, Dr. Ashton. Jó.
De. Te.
—Felizmente te tomaré la palabra. —Me acorraló en la puerta y
agarró el pomo antes de que pudiera girarlo. Luego me giró—. Sí,
jodidamente me gustas, Natalie. Mucho más de lo que debería.
—¿Qué tan fácil fue decir eso?
—Mucho. Quítate la ropa. —Se hallaba frente a mí en segundos,
su boca en la mía, sus manos en mi cabello mientras yo luchaba por
abrir la cremallera en el lateral de mi vestido.
Impaciente, apartó mi mano lejos y abrió mi vestido él mismo.
Luego me empujó hacia el sillón y desabrochó sus pantalones.
»Ponte de rodillas... —susurró en mi oído y lentamente lo hice. Se
movió detrás de mí y agarró mi cola de caballo, tirando suavemente
hacia atrás.
Escuché el sonido de él abriendo un condón, y lo siguiente que
sentí fue a él deslizando lentamente su polla dentro de mí. Centímetro a
centímetro.
Definitivamente son veintitrés centímetros...
—Ahh... —murmuré, y besó mi cuello.
Clavé mis uñas en el cuero mientras ordenaba que me
77 mantuviera quieta, mientras mi cuerpo se ajustaba completamente a su
gruesa longitud.
Besó mi cuello suavemente, pero hubo un abrupto final a su
dulzura. De repente agarró mis caderas y martilló su polla dentro de mí
implacablemente, haciéndome chillar de placer. Su mano izquierda
ahuecó mi boca para amortiguar mis fuertes gritos, y usó la otra para
sostenerme contra él.
Cerrando mis ojos, le dejé tener total control y cedí a él, sin
enfocarme en nada más. Mientras mordía mi piel duramente, susurró—:
Tu coño se siente tan jodidamente bien... jodidamente bien...
El teléfono en su escritorio sonó mientras empujaba en mí
profundamente. Esperaba que simplemente lo dejara sonar mientras
continuábamos, pero me jaló por el cabello y susurró—: Contéstalo.
—¿Qué?
—Me escuchaste. —Se deslizó dentro de mí otra vez—. Contesta
el teléfono. Responde.
—¿Ahora?
—Ahora mismo. —Abofeteó mi trasero, nunca perdiendo el ritmo.
Con él todavía entrando en mí, recogí el teléfono.
—Oficina del Dr. Ashton —respondí sin aliento—. ¿Cómo puedo…?
—Reprimí un gemido—. ¿Cómo puedo ayudarlo?
—Hola, mi nombre es Hannah Yates. Esperaba contactar al Dr.
Ashton sobre mi cita esta tarde. Quería dejarle saber que iría un poco
antes... ¿Y que si eso estaría bien?
—Estaría más que bien —susurró en mi oído—. Dile que está más
que bien.
—Um, señora, es... —Me mordí el labio mientras su pulgar
masajeaba mi clítoris—. Estoy segura de que estaría más que bien. Le
dejaré saber. Que tenga un buen día.
—No. ¡Espere! ¿Le podría decir también que estoy lista para
hablar sobre mi vida sexual? Dígale que me puede hacer esas
preguntas esta vez, para que no sea incómodo.
Asentí, como si pudiera verme, incapaz de decir nada mientras mi
cuerpo comenzaba a temblar y sacudirse.
»¿Hola? ¿Está ahí?
—¿Lo está, Dra. Madison? —Besó mi cuello—. ¿Estás ahí?
—Sííííí... —Gemí y dejé caer el teléfono, cayendo sobre su
escritorio. Me atrapó antes de que mi rostro pudiera golpear la madera,
y luego agarró el teléfono.
78 —Señorita Yates, soy el Dr. Ashton, ¿Sigue en la línea? —Entró en
mí más duro mientras encontraba su propia liberación, sosteniéndome
contra él mientras mantenía su voz tranquila como siempre—. Sí... Sí, le
decía a la Dra. Madison que estaría completamente bien, así no tiene
que —Besó mi cuello—, no tiene que comprobar más tarde... Bien... Sí,
esa oferta sigue en pie... Correcto... Bien, la veo entonces.
Colgó el teléfono y se apartó de mí lentamente antes de
apoyarme contra el sillón. Se quitó el condón y lo tiró, luego caminó de
vuelta hacia mí y me ayudó a ponerme el vestido. Me miró, ligeramente
preocupado.
»¿Estás bien?
Asentí. Nunca antes me follaron así, y me sentía bastante segura
de que lo estaría repitiendo en mis sueños en los próximos meses.
»¿Planeas quedarte el resto del día, o...? —Miró su reloj—. ¿Es casi
hora de fingir tener una emergencia con Shan-Shan, así puedes irte y
seguir aplicando para Manhattan Medical?
—No, yo... —Mis mejillas se sonrojaron—. No iba a fingir.
—Así que, ¿hay una emergencia?
—No. —Admití—. Pero puede haberla en algunos minutos. Nunca
sabes.
—¿Y ese “Doctor Sucio” como me dices a mis espaldas? —Lucía
algo divertido.
—Tengo un apodo diferente para ti, en realidad.
—¿Te importaría decirme cuál es?
—Nunca. —Sonreí—. Pero si quieres que lo cambie, puedes olvidar
la cosa de alfa-idiota como hoy e intentar ser un poco más romántico.
—¿Y si no lo hago?
—No quieres saber la respuesta a eso, pero incluye volver a las
conversaciones solo por correo.
—Ummm. —Ajustó mi sostén y se paró para abrochar sus
pantalones—. Bueno, la veré mañana, Dra. Madison. Disfrute el resto de
su día. Sin preguntas.
—¿En serio?
Asintió y caminó hacia la puerta manteniéndola abierta para mí.
—De verdad. —Me puse de pie e inmediatamente agarré el lado
del sillón por apoyo, sintiendo cuan débil y adoloridas se encontraban
mis piernas. Atrapé a Garrett sonriendo mientras lentamente me
tambaleaba hacia él.
Conteniendo su sarcasmo, presionó un beso contra mi frente
79 antes de salir de la habitación.
»Te veo mañana.
18
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por EstherMaslow
Corregido por Alysse Volkov

Garrett
A sunto: Gracias por las fresas cubiertas de chocolate que me
enviaste ayer.
No tuve oportunidad de verte hoy en la oficina, pero me
encantaron. (Sí, eso cuenta como ser más “romántico”. Sin embargo, la
80 nota extra sobre realmente disfrutar de cómo mi coño se siente en contra
de tu polla no lo hace. O_o.)
—Doctora Madison.
Me reí y colgué el teléfono.
Cerré la puerta de mi oficina y me dirigí al ala, asegurándome de
que todo estaba oscuro y en su lugar. La luz al final del pasillo de la sala
de estudio seguía encendida, así que me dirigí hacia ella y cuando
entré vi a Natalie leyendo y sorbiendo una taza de café.
Inmediatamente me miró y se sonrojó. —Pensé que te habías ido
por el día.
—Aún no. —Saqué el asiento frente a ella—. ¿Qué estudias?
—El caso de la familia London —dijo—.Vinieron a investigar la
semana pasada, así que saqué sus archivos de tus archivos. Llevas
mucho tiempo tratándolos y encontré algo extraño. Algo realmente
extraño.
—¿Viene una pregunta?
—Tal vez. —Recogió algunos otros archivos—. En realidad hay
algo raro en el veinte por ciento de todos tus pacientes.
—Todavía espero la pregunta.
—Cada vez que dejo ciertos archivos en el escritorio, vuelven en
una hora, sin marcar. No hay ningún método de pago en el archivo; sí,
lo comprobé ilegalmente, pero sólo porque investigaba. —Me miró—.
Este mes, no se ha hecho ni un solo pago por ninguna persona que
hayas visto. ¿Intentas declararte en bancarrota o eres tan generoso a
puerta cerrada?
Sonreí, pero no contesté.
»Estamos hablando de una pérdida de más de doscientos mil
dólares aquí —dijo—. ¿Puedes permitirte perder esa cantidad de
dinero?
—No es una pérdida, pero aunque lo fuera, sí. La generosidad de
mi padre se me pegó —le dije—. Dirijo la clínica de la misma manera
que él lo hacía en su mayor parte.
Me miró fijamente por mucho tiempo antes de decirme nada
más. —Dr. Ashton…
—Garrett —la corrijo—. Creo que definitivamente estamos en
base al nombre de pila ahora.
—Sí, bueno, Garrett. No te lo tomes a mal, pero no me pareces del
tipo súper filántropo.
—¿Cómo te parezco exactamente?
81 —Un idiota. —Se rio y le entrecerré los ojos—. Sin embargo, un
atractivo y encantador idiota.
S rio, poniendo los ojos en blanco.
—Es bueno saberlo. Gracias por ese torpe cumplido.
—Eres más que bienvenido —dijo—. Pero en serio, es muy dulce
de tu parte seguir los pasos de tu padre.
—Gracias. —La miré—. Supongo que mi práctica no fue tu
primera opción para completar tu residencia.
—Ni siquiera te encontrabas en mi lista, sin ofender. Sólo
Manhattan Medical, como siempre ha sido mi sueño.
—¿Todavía tienes esperanzas de volver allí?
Asintió. —Pero no es nada contra ti. Era sólo…
—Tu sueño. —Me incliné hacia delante y besé sus labios,
cogiéndonos desprevenidos—. Avísame pronto cuando tengas tiempo
libre en tu horario fuera de la oficina. Realmente necesito hablarte de
algo que me ha estado molestando por un tiempo.
—¿Ya terminas las cosas conmigo? —Parecía sospechosa—. ¿Es
eso lo que es esto?
—No. —La besé de nuevo—. Acabamos de empezar.
19
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por Meri
Corregido por Kat Cooper

Natalie
Asunto: Su solicitud de residencia en Manhattan.
Miré esa línea de asunto el lunes por la mañana, demasiado
ansiosa por abrirla, demasiado nerviosa por lo que diría. Me distraje
abriendo cada otro correo electrónico en mi bandeja de entrada,
82 incluidos los correos no deseados que nunca abrí, y luego me preparé
para la gran revelación.
Asunto: Su solicitud de residencia en Manhattan.
Estimada señorita Natalie Madison,
Gracias por aplicar al Programa de Residencia Médica de
Manhattan. Realmente apreciamos su entusiasmo por nuestra misión.
Sin embargo, lamentamos informarle que no podemos extenderle
una oferta para nuestro programa en este momento. Por favor, siéntase
libre de llamar a nuestra oficina si tiene alguna pregunta, y no dude en
solicitarla nuevamente durante el próximo trimestre.
Recursos humanos,
Manhattan Medical.
Forcé un bulto en mi garganta, y no dejé ni una sola lágrima en mi
ojo. Simplemente no se hallaba destinado a ser para mí, y además,
empezaba a encajar y enamorarme de cierto médico aquí en Bienestar
Park Avenue de todos modos.
Estaré feliz y agradecida por eso...
Eliminé el correo electrónico y salí del salón de descanso,
regresando a mi espacio compartido con Garrett. Recogí las tarjetas de
citas de Emily en el camino y me aclaré la garganta cuando entré en la
oficina.
—¿Dr. Ashton? —pregunté, caminando hacia su escritorio.
—¿Sí?
—Um, ¿has mirado el horario del día? —Se lo di—. Esto no puede
ser correcto. Es un paciente completamente nuevo y está reservado
para las tres sesiones de la mañana.
—No, lo es. —Miró por encima del papel y me lo devolvió—. Esto
es exactamente correcto.
—No puede ser —dije—, no hay información sobre este paciente
en nuestro sistema. Todo lo que tenemos son las iniciales del paciente:
F.N.T.M. Entonces, ¿este es el código para un viejo amigo tuyo?
—No. —Se rio y cerró la puerta—. Y esas letras no son iniciales de
un paciente. Son un acrónimo. —Presionó un dedo contra mi boca
antes de poder hacer otra pregunta. —Follando con Natalie Toda la
Mañana.
Me sonrojé. —¿Esto cae bajo tu “ser más romántico” también?
—No, solo caliente e insaciable. —Sonrió y me empujó contra el
escritorio.

83
20
EL DOCTOR
Nueva York, Nueva York
Traducido por Alysse Volkov
Corregido por Alysse Volkov & *Andreina F*

Garrett
A sunto: ¿Tienes que decirme algo importante?
Corrí todo el camino hasta aquí cuando recibí tu mensaje de
voz, así que ahora estoy sentada en tu oficina. ¿Dónde estás?
—Doctora Madison.
84
Asunto: Re: ¿Tienes que decirme algo importante?
Estoy en una reunión. Estaré contigo en un momento, y solo tomará
cinco minutos.
—Doctor Ashton.
—Bien, Dr. Ashton… —La Dra. Laurel se hallaba sentada en el
centro de la mesa de conferencias, flanqueada por cada Médico que
tenía un interés en la práctica—. En nombre de todos los demás aquí,
me gustaría decir que te apreciamos por traer esta “relación” a nuestra
atención, y te respeto cada día más por el hecho de que, incluso como
dueño de la mayoría, realmente pones lo que es mejor para la práctica
primero.
Hubo murmullos de acuerdo de los otros Doctores.
»Dicho eso, las reglas que acordamos cuando llegamos a bordo
son bastante simples. Ningún Médico puede entablar una relación con
ningún empleado aquí, sin importar su nivel de empleo o nivel, por lo
que ya sabe que uno de ustedes tiene que irse.
—Lo hago.
—Estoy segura de que no tengo que adivinar cuál de ustedes va
a ser, pero dado que esto afectará nuestro programa de residencia,
usted será responsable de trabajar con el equipo de coordinación y
obtener un reemplazo para la Dra. Madison.
—Entendido. —Comencé a pararme de la mesa, pero ella
levantó la mano.
—Y también… —Dejó escapar un suspiro exasperado de efecto
dramático—. ¿Te das cuenta de que hemos gastado más de cuatro mil
dólares en tu suministro de caramelos Twizzlers en el último año,
correcto?
—No lo sabía. —Me dirigí a la puerta—. Pero ahora que lo sé,
intentaré llegar a cinco mil.

85
21
LA RESIDENTE
Nueva York, Nueva York
Traducido por UsakoSerenity
Corregido por Kat Cooper

Natalie
M e recliné en la silla de Garrett, esperando pacientemente
que me viera y girara los ojos al respecto, pero cuando entró
en la habitación, parecía como si alguien le hubiera chupado la vida.
—¿Pasa algo? —Me senté—. ¿Querías verme porque algo te ha
86 pasado?
—Algo así. —Caminó alrededor del escritorio y me ayudó a
ponerme de pie, sentándome en su silla y luego jalándome a su
regazo—. Tengo algunas buenas noticias y algunas malas noticias,
Natalie —dijo mientras metía un mechón de cabello detrás de mi
oreja—. ¿Qué quieres escuchar primero?
Negué. De repente empezaba a tener un mal caso de déjà vu y
no me gustó el episodio en el que participé la última vez.
—Lo siento —dije mientras me ponía de pie—. ¿Qué dijiste?
—Dije que tengo buenas y malas noticias. Elige cuáles quieres
primero.
—Las malas noticias.
—De acuerdo —dijo haciendo una pausa por unos segundos,
tirando de mí y volviendo a sentarme—. Tengo que dejarte ir de
Bienestar Park Avenue. Con efecto inmediato.
—¿Qué?
—Para que conste, creo que tienes mucho talento, más que
inteligencia, y naciste literalmente para practicar medicina, pero...
—¿Me estás despidiendo? —Mis ojos se abrieron—. Acabo de
tener relaciones sexuales contigo hace menos de veinticuatro horas, y
vine todo el camino hasta aquí para hablar contigo en mi día libre.
¿Para esto me llamaste aquí?
—Si me dejaras terminar...
—No tengo que hacerlo. —Negué—. ¿Me despides, sí o no?
—Sí y no.
—Guau. Simplemente, guao —exclamé mientras cruzaba los
brazos—. Sabes, por una fracción de segundo, realmente pensé que lo
nuestro podría funcionar. Realmente he esperado que un día dijeras
que querías salir conmigo, pero nunca hubiera adivinado que esto es lo
que tenías bajo la manga.
—Hablaré de nuestra vida personal en un minuto.
—No tendremos una vida personal después que hayamos
terminado con esta conversación.
—Siento disentir.
—Entonces espero ver que hagas eso de rodillas más tarde.
Tuvo la audacia de sonreír. —¿Puedo terminar ahora, o hay algo
más que tu boca inteligente quiera decir primero?
—Hay algo más. —Apreté los dientes bajando la voz cuando una
enfermera pasó por su puerta—. Te he jodido, Garrett. Numerosas veces.
87 —Puedo recordar vívidamente cada una.
—Me has tenido en tu auto, en tu sillón, en toda esta oficina y tú...
—Apenas pude encontrar la fuerza para terminar—. De hecho, pensé
que significaba algo para ti.
—Lo haces —dijo estrechando su mano en la mía—. Y por mucho
que me gustaría oírte hablar más sobre todos los lugares donde hemos
tenido sexo, tengo un paciente que viene a verme dentro de veinte
minutos, y te prometí que nuestra reunión solo tomaría cinco minutos.
Aparté la vista de él y miré por la ventana, esperando que dijera
lo que fuera que tuviera que decir.
»Natalie... —Ahuecando mi barbilla en sus manos e inclinando mi
cabeza así lo enfrentaba otra vez—. Le pedí a Manhattan Medical que
te considere nuevamente para su programa, y han acordado trabajar
de nuevo con nosotros para que puedas regresar.
—¿Qué?
—Tuve la oportunidad de ir a donde quería completar la
residencia de mis sueños, y por mucho que a todo el mundo le guste
tenerte aquí, creo que deberías tener la oportunidad de hacer lo
mismo.
Me quedé boquiabierta. —Oh...
—Sí, oh. —Sonrió—. Esto ha estado en proceso durante las últimas
semanas cuando te vi triste después de que regresaste del almuerzo
con tu amiga, pero no puedo mentir y decir que esa es la única razón
por la que trabajé duro en este trato.
—Entonces, ¿cuál es la otra razón?
—No tomes esto por el camino equivocado, pero no puedo
concentrarme en una mierda cuando compartes una oficina conmigo
—dijo pasando el pulgar por mi labio inferior—. Apenas puedo
concentrarme sabiendo que te encuentras en el mismo edificio que yo,
y esta es una forma de remediar eso.
—¿Es eso así?
—Sí. —Se burlaba de mí—. Sí, eso es muy cierto... —dijo
inclinándose hacia delante, mordiendo mi labio y luego susurrando—: Y
creo que este arreglo funcionará aún mejor para nosotros, ya que no
creo que deba trabajar directamente con una mujer que quiero que
sea mía.
—Repítelo...
—Me escuchaste. —Sonrió—. Realmente me gustaría salir contigo.
—¿Exclusivamente?
—Exclusivamente.
88 —Bueno... —Mordiéndome la lengua para evitar sonreír—, tengo
algunas demandas antes de poder aceptar eso.
—Me sorprendería si no lo hicieras. Enlístalas y lo pensaré.
—Primero, tienes que eliminar todos esos otros sitios de citas de los
que me hablaste una vez.
Buscando en su bolsillo me entregó su teléfono celular. —Ya lo
hice.
—Dos, no podemos tener sexo todo el tiempo. Tenemos que ir a
lugares fuera de tú oficina.
—Podemos hacerlo. ¿Tres?
—Tres, tienes que darme “las buenas noticias”. Si esas fueron las
malas, entonces estoy realmente emocionada por eso.
—No deberías. —Sonriendo, tomó una hoja de papel y me la
entregó—. La buena noticia es que puse un precio a esos jarrones que
derribaste y rompiste hace unas semanas durante tu ataque en mi
oficina. La buena noticia es que también recibí una factura muy
asequible que reemplazará dichos vasos y los caramelos Twizzlers.
Le di una mirada en blanco.
»Me debes doscientos dieciocho dólares, junto con treinta y
cuatro centavos. Eso cubre todo, incluidos cuatro paquetes adicionales
de caramelos Twizzlers —dijo—. Ahora, puedo deducir esto del cheque
final que recibirás hoy, o puedo follarte hasta la mierda en mi sillón hasta
que te disculpes por el daño.
—Garrett —dije, algo preocupada por esta adicción a los
dulces—. ¿Bromeas en este momento?
—Para nada. —Sonrió y se recostó—. ¿Qué va a ser?
—Bueno, ambas son bastante atractivas, pero creo que iré con la
opción dos.
—Eso pensé. —Me besó—. Cancelaré mi cita. Levántate y cierra
la puerta...

89
22
LA RESIDENTE
(Bueno, LA DOCTORA porque tengo la licencia ahora)
Nueva York, Nueva York
Un par de años después…

Traducido por Alysse Volkov


Corregido por Alysse Volkov & *Andreina F*

Natalie
90 A sunto: Aniversario.
Realmente no puedo creer que he estado saliendo con este
hombre por más de cuatro años… ¿Puedes tú?
Recibí tu tarjeta de “Felicitaciones” esta mañana y te traeré un
postre de la cena de celebración más tarde.
Buenas noches.
—Natalie.
Asunto: Re: Aniversario.
Definitivamente puedo creer que has estado saliendo con “este
hombre” durante más de cuatro años. La forma en que ustedes dos me han
mantenido despierta casi todas las noches con su ridículo sexo ha hecho
que el tiempo pase demasiado lento para mí…
No me traigas ningún postre, solo dame un poco de sueño pasando
la noche en su casa esta noche. ¡POR FAVOR Y GRACIAS!
Buenas noches.
—Shan-Shan.
Me reí y metí mi teléfono en mi bolso, mirando a Garrett
mientras recorría las calles de Manhattan.
—¿Vas a seguir insistiendo en que vayamos a Per Se por cada hito
y celebración? —pregunté.
—Sí. —Me sonrió—. Creo que es importante que hagamos de esto
una tradición.
—O, tu ego todavía no se ha recuperado de mí, plantándote,
hace años —le dije—. Fue hace años, Garrett. Realmente creo que ya
es hora de que lo superes.
—Estoy en ello. —Puso su mano sobre mi muslo—. ¿No quieres ir
más allí?
No me molesté en responder eso. Sabía que me encantaba todo
lo que se refería a Per Se, sobre todo porque su misión personal era
llevarme allí una vez al mes desde que regresé a Manhattan Medical.
»Todavía tienes que responder mi pregunta sobre mudarte
conmigo —dijo cuándo nos acercamos a un semáforo—. Dijiste que
decidirías justo después de obtener la licencia, por lo que hablas de
cosas que sucedieron hace años…
—Solo he tenido licencia por un año.
—Eso no cambia el hecho de que prometiste darme una
respuesta. —Llevó el automóvil a un lugar que el dueño del restaurante
designó solo para él hace mucho tiempo—. Necesito una respuesta,
Natalie.
—¿Ahora mismo? —Me estuve inclinando por el sí, pero
honestamente disfrutaba del estado de nuestra relación tal como
91
estaba. Ahora que tenía licencia y tenía horas de trabajo constantes, lo
encontraba en su oficina para desayunar todas las mañanas, lo veía
por las noches en citas regulares todos los fines de semana, y no parecía
tener problemas para pasar la noche en mi casa más de lo que yo me
quedaba en la suya.
Hasta hace poco, eso es.
—Está bien… —Apagó el auto y tomó mi rostro entre sus manos—.
¿Qué te impide contestar que sí?
—Compromiso —dije en voz baja.
—¿Compromiso? Solo estoy saliendo contigo, y solo he estado
saliendo contigo por años.
—No, quiero decir… Más que eso —admití—. Mudarnos juntos es
un gran paso, y solo me gustaría comprometerme al menos antes de
hacerlo.
—Ya veo… —Soltó mi rostro y se reclinó en su asiento, suspirando.
Luego se desabrochó el cinturón de seguridad.
»En ese caso —dijo, sonriendo y tocando una pequeña caja que
sobresalía del interior del bolsillo de su pecho—. Espero totalmente un
“sí” después de la cena de esta noche… Dos de hecho.

Fin.
Próximo libro
Hoy es oficialmente el peor día de mi
vida...
Me levanté cinco horas tarde después
de una imprudente aventura de una noche
con el hombre más sexy, tonto y arrogante
que he conocido. (Y este idiota en realidad
dejó una nota: “Creo que anoche me
mentiste acerca de ser “experimentada”.
Tuviste un orgasmo tres veces, y eso fue
antes de llegar a tu habitación. También me
cuesta creer tu “usualmente uso seda o
lencería”. Tus cajones están llenos de
bragas de abuelita de algodón; el mejor
hombre que alguna vez has follado...”).
Mis dos mejores clientes de Relaciones
Públicas me dejaron por mi competidor
número uno, mi compañera de cuarto
accidentalmente blanqueó mi mejor traje, y
92 mi cafetería favorita fue cerrada por
“problemas de salud”.
Aun así, ninguna de esas cosas atenuó mi entusiasmo por lo que
se suponía que sería la mejor sesión de mi carrera para las cuatro de la
tarde. Estuve a punto de contratar al cliente mejor pagado en la historia
de mi compañía, al asumir un trabajo llamado “imposible” que ningún
publicista había podido manejar.
Pero a las cuatro en punto, no había ningún atleta, personalidad
televisiva o celebridad que apareciera. En cambio, esa sexy y arrogante
pareja de una noche entró en mi oficina con su familiar sonrisa
humeante y se presentó como mi nuevo y engreído cliente...
Steamy Coffee Collection #3
Próximamente…
Sobre el autor
Whitney G. es una optimista de veintiocho
años que está obsesionada con los viajes, el té y el
gran café. También es una de las autoras más
vendidas del New York Times & USA Today de
varias novelas contemporáneas y cofundadora de
The Indie Tea, un blog inspirador para autores de
romance indie.
Cuando no está chateando con los lectores
en su página de Facebook, puedes encontrarla en
su sitio web en http://www.whitneygbooks.com o
en Instagram: @whitneyg.author. (Si no está en
ninguno de esos lugares, probablemente esté
encerrada trabajando en otra loca historia).

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