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Doctrina Social de la Iglesia

Escuela: Ingeniería Civil. Sección “D”.

Alumno: Gonzales Espinoza Franz Rodrigo

Tema: San Agustín, Capítulo 2.

En esta segunda parte, podemos como San Agustín se da cuenta de la verdadera doctrina,
cómo empieza a sentir el amor de Dios, y sobre todo, empieza a escucharlo, como él mismo se
lo dice al obispo. Muchas veces nosotros somos iguales a él, solo hablamos de nosotros
mismos y no nos paramos un momento a escuchar lo que Dios quiere decirnos, que nos ama
infinitamente y que siempre está dispuesto a aceptarnos a su lado, sin importar cómo nos
hayamos comportado antes, nunca es tarde para regresar con Dios, y sobre todo, aceptarlo a
Él, a sus enseñanzas, a sus planes de salvación y a su infinitio amor y misericordia.

Podemos apreciar en todo momento su respeto hacia la dignidad humana y los derechos de las
personas. El cambio con respecto a la primera parte es sumamente increíble. Llegando hasta el
punto de arriesgar su propia vida para ganar la libertad de los prisioneros de batalla, podemos
ver cómo San Agustín exalta la vida de todos, sus prójimos, porque sabe que todos somos
reyes e hijos de Dios. Siempre ve la vida por sobre todo lo demás.

En todo momento, San Agustín emprendió una búsqueda por el bienestar y por el bien
común, quizás en un primer momento no; pero cuando escuchó a Dios, pudo darse cuenta del
verdadero significado de la felicidad. Ayudar a los demás y buscar siempre que todos sintieran
el amor de Dios fue algo que siempre lo llenó de dicha, pues estaba cumpliendo uno de los
mandamientos más importantes de Dios Padre. Un ejemplo claro lo tenemos cuando intentó
negociar con los vándalos, y lo consiguió, pero se vio opacado por la decisión del gobernador.

En este caso, San Agustín pudo darse cuenta claramente de lo que había causado su ceguera
de poder, si ya desde un principio empezó a dudar, al final pudo darse cuenta totalmente de
que nada valía sarificar vidas humanas, y mucho menos para quitarle a Dios lo que es de Dios.

En un principio, buscó defender la voluntad del emperador y la emperatriz madre, pasando por
alto la subsidiariedad del pueblo, imponiéndose incluso a la voluntad de Dios expresada a
través del obispo Ambrossio. Sin embargo, al volverse obispo, enderezó su camino y empezó a
comunicar su palabra, haciendo respetar siempre la palabra de Dios y esparciendo sus
enseñanzas. Se dio cuenta de que dejarse guiar por Dios es lo mejor que le puede pasar a una
persona, y sobre todo, a su alma.

San Agustín luchó fervientemente por la búsqueda del bien común, aprendiendo de sus
errores del pasado, empezó a usar la habilidad y el don que le había regalado Dios para el bien.
Podemos ver que incluso al rey de los bandidos las palabras del obispo le causaron efecto,
pues en el asalto a la ciudad, pidió que no les hicieran nada a los libros. En su Laborde obispo,
siempre luchó por la paz entre los hombres, que son todos hermanos, y en hacer respetar la
palabra de Dios, porque solo Dios es el bienestar universal, lo que todos necesitamos para ser
felices.
1. ¿Crees que San Agustín puede enseñarte algo para cambiar tu vida?

Sí, y podemos aprender muchas cosas de él. Por ejemplo, lo más resaltante a mi parecer,
es que nunca va a ser tarde para volvernos a acercar a Dios. Pues Él es nuestro Padre, es
infinitamente amoroso e infinitamente misericordioso. Otra de las enseñanzas es que solo
con Dios podemos encontrar la verdadera felicidad, al igual que San Agustín, que no era
feliz; pero al encontrarse con Dios sintió un júbilo que solo pudo expresar y agradecer
dedicándose enteramente a Él. San Agustín es un ejemplo a seguir para todos, que somos
pecadores, pues nos demuestra que podemos arrepentirnos, y no importa el momento,
Dios siempre va a estarnos esperando. Además, nos enseña que el poder, la riqueza y la
fama no son nada en esta vida terrenal, pues solo son cosas materiales de las que
podemos, y debemos, desligarnos. Pues solo por el espíritu se es feliz, y no hay nadie que
nos pueda hacer más feliz que Dios.