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FORMAS SIMPLES Y COMPUESTAS DEL SUBJUNTIVO

ÁNGELA DI TULLIO
Universidad Nacional del Comahue
LAURA KORNFELD
Universidad Nacional de General Sarmiento/ Universidad de Buenos Aires

1. INTRODUCCIÓN

Numerosos trabajos dialectológicos, históricos y gramaticales confir-


man la distinción que propuso J.M. Lope Blanch (1961) sobre las dife-
rencias temporales y aspectuales que separan el español peninsular y el
americano en el empleo del perfecto simple y compuesto del modo
indicativo. Además del claro predominio de la forma simple en el ame-
ricano, los tiempos se distribuyen de modo diferente desde el punto de
vista de su significado denotativo. Así, ambos dialectos coinciden en atri-
buir al perfecto compuesto el significado de ‘ligado con el presente’ –o
‘anterior al presente’, de acuerdo con un análisis a la Reichenbach, (véase
Pardo 1983, entre otros)–, lo que explica la agramaticalidad de (1a):
1. Modo Indicativo: Pretérito simple /Pretérito perfecto
a. ??San Martín ha muerto en 1850.

Sin embargo, el español peninsular marca mucho más estrictamente


la distancia temporal del perfecto compuesto con el presente, dando
lugar a su consideración como un “presente ampliado” o, menos acadé-
micamente, un “pasado de las veinticuatro horas”. La interpretación
“estricta” del rasgo ‘ligado con el presente’ incide en la selección de los
adjuntos, que deben remitir directamente al momento de la enuncia-
ción (véase 1b). En cambio, en el español peninsular el perfecto simple
es compatible con modificadores que señalen una distancia temporal
con respecto al momento de habla (véase 1c-d), pero el español ameri-
cano no tiene esas restricciones (1e):
1. b. Hoy he entregado los boletines.
c. Ayer entregué los boletines.

Análisis del discurso: lengua, cultura, valores (Actas I Congreso)


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d. *Hoy entregué los boletines (agramatical en español peninsular).


e. Hoy entregué los boletines (gramatical en el español americano).

Si bien pueden señalarse algunas otras diferencias estilísticas, la dife-


rencia central entre el español americano y el español peninsular con-
siste, pues, en la interpretación de la relación de los tiempos con el
momento del habla que se pone de manifiesto en los ejemplos de (1).
Pese a que la diferencia en los tiempos del indicativo parece bien
establecida, nada se dice en la bibliografía sobre el subjuntivo, de lo que
cabría deducir que en ese modo los valores temporales del español ame-
ricano coinciden con los del peninsular. Entre las correspondencias de
los tiempos del indicativo y los del subjuntivo, Rojo y Veiga (1999) esta-
blecen las siguientes:
2. a. Creí que estabas enfadada conmigo. No creí que estuvieras~estuvie-
ses enfadada conmigo. Imperfecto/imperfecto.
b. Pensé que llegarían antes de la noche. No pensé que llegaras~llega-
ses antes de la noche. Pospretérito/imperfecto
c. Nuestro profesor afirma que Bruto mató a César. Nuestro profesor
niega que Bruto matara a César. Pretérito/pretérito
d. Tus primos han llegado sin problemas. Ojalá que tus primos hayan
llegado sin problemas. Perfecto/Perfecto.
e. Estimo que mañana habremos alcanzado el máximo de ventas. Dudo
que mañana hayamos alcanzado el máximo de ventas. Antefuturo/
Perfecto.

Evidentemente, en el subjuntivo se reducen algunas de las distincio-


nes que en el indicativo están marcadas por formas diferentes, pero se
advierte un paralelismo con el perfecto simple y el compuesto del indi-
cativo: el perfecto del subjuntivo corresponde a los tiempos que esta-
blecen una relación directa con el presente, y el imperfecto con los que
no suponen tal relación. Diferentes gramáticos (entre otros, Bello
1847/1970: §654; RAE 1931: §299.c y Esbozo: §3.15.2; Alarcos, 1994: §222,
§229) habían notado este paralelismo entre indicativo y subjuntivo, de
acuerdo con el cual el pretérito compuesto del subjuntivo expresa una
acción o situación pasada reciente, de efectos actuales o sucedida en un
espacio de tiempo aún no terminado, y el imperfecto expresa acciones,
hábitos o situaciones pasadas no recientes, o sucedidas en espacios de
tiempo ya terminados (Borrego, Gómez Asencio y Prieto de los Mozos,
2000).
Esta descripción permite prever, entonces, la distribución de ambos
tiempos: los ejemplos de (3) se refieren a un pasado desprendido del
presente, mientras que los de (4) respetan la restricción de las 24 horas
señaladas para el perfecto compuesto del indicativo.
3. a. Quizás viniese ayer (= 4d en Ridruejo 1999: 3216)
b. Espero que mi hermano viniera ayer (= 43c en Ridruejo, 1999: 3229)
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c. No es discutible que viniera (= 72b en Ridruejo, 1999: 3237).


4. a. Quizás haya venido esta mañana.
b. Espero que mi hermano haya venido hoy.
c. No es discutible que ya haya venido.

De este modo, la diferencia de proximidad con respecto al presente


que señalábamos entre los perfectos simple y compuesto del indicativo
en español peninsular a partir de los ejemplos (1b) y (1c) se reproduce
en el contraste entre los ejemplos de (3) y (4). Sin embargo, ya Bello
notaba la posibilidad de que en el subjuntivo esa distinción temporal se
viera neutralizada. Así, refiriéndose a la aceptabilidad de oraciones
como Es dudoso que Marco Antonio haya sido un hombre tan disoluto y aban-
donado como Cicerón le pinta, observaba: “Creo que el uso tolera esta prác-
tica, por opuesta que parezca a la correspondencia que he manifestado
entre el subjuntivo común y el indicativo” (1847/1970:§657).
Actualmente, los datos del español americano muestran que la forma
compuesta puede combinarse con adjuntos temporales de ambos tipos,
en contraste con los ejemplos de (3), restringidos al español peninsular:
5. a. Quizás haya venido ayer/esta mañana.
b. Espero que mi hermano haya venido ayer /hoy.
c. No es discutible que (ya) haya venido.

Este contraste entre la alternancia del perfecto compuesto y el


imperfecto en el español peninsular, frente al uso prácticamente exclu-
sivo del compuesto en el español americano, que es compatible con
cualquier referencia temporal, se ilustra en los siguientes ejemplos
–que, como se puede comprobar, se hallan en contextos similares:
6. a. Me molestó mucho que dijera que yo le había dado mi palabra de
fichar por el Atlético de Madrid cuando él sabe que no es cierto. [El
Mundo, España, 08/08/95].
b. Que el otro día haya dicho que faltó fibra, no significa que los juga-
dores no la tengan [Argentina, Clarín, 08/01/1997].
c. A mí no me duele que os vendierais el chalet y el yate [Gironella. Los
hombres lloran solos. España].
d. Si me duele que no hayas venido conmigo, lamento aún más que
hayas tenido que disculparte de esa manera [Cano Gaviria, Una lec-
ción de abismo, Colombia).

En la próxima sección repasamos los contextos sintácticos relevantes


que admiten la alternancia temporal en subjuntivo, esto es, aquellos
casos en los que el tiempo de la subordinada no está regido por el tiem-
po verbal de la principal. En la sección 3 proponemos una explicación
basada en los rasgos formales que caracterizan el pasado simple y com-
puesto del subjuntivo en cada variedad, y en la sección 4 rastreamos la
evolución diacrónica de esta variación dialectal.
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2. CONTEXTOS QUE ADMITEN LA ALTERNANCIA TEMPORAL EN SUBJUNTIVO

Se suele relativizar el contenido temporal de las formas del subjunti-


vo, aduciendo que están determinadas por el tiempo del verbo princi-
pal. Sin embargo, como han señalado Suñer y Padilla (1990), tal corre-
lación temporal estricta es característica solo de una clase acotada de
construcciones, las de valor prospectivo, como algunos predicados que
seleccionan subordinadas sustantivas, los volitivos querer, desear (véase los
ejemplos de 7) y los de influencia ordenar, recomendar, exigir y similares
(8), así como las subordinadas finales (9):
7. a. Quiero que me lo digas/* dijeras/*hayas dicho/*hubieras dicho.
b. Quiso que me lo dijeras/?digas/*hayas dicho/*hubieras dicho.
8. a. Me pide que se lo entregue /* entregara/*haya entregado /*hubie-
ra entregado.
b. Me pidió que se lo entregara/?entregue/*haya entregado /*hubie-
ra entregado.
9. a. Lo dice para que lo aplaudan/*aplaudieran/*hayan aplaudido/
*hubieran aplaudido.
b. Lo dijo para que lo aplaudieran/?aplaudan/*hayan aplaudido/
*hubieran aplaudido.

Asimismo, como las relativas con subjuntivo dependen, por lo general,


de verbos de significado prospectivo, como buscar, necesitar y similares, se
asimilan al paradigma expuesto –Busco un amigo que me acompañe/Buscaba
un amigo que me acompañara–. En cambio, otros contextos, como los de
(10) y (11), admiten más de una forma temporal del subjuntivo. Nótese
que en las oraciones de (10) el cambio de tiempo conlleva una diferente
ubicación temporal, de simultaneidad con el presente y de anterioridad
con el perfecto. Así, en No cree que se lo diga se entiende que la acción no
ha ocurrido todavía, mientras que en No cree que se lo haya dicho se la ubica
como anterior. Por el contrario, en las de (11) el predicado tiene un sig-
nificado retrospectivo y le impone esa orientación temporal a su comple-
mento, de manera que ambas versiones son prácticamente sinónimas;
quien agradece el consejo que acaba de recibir, por ejemplo, puede
hacerlo mediante cualquiera de las dos oraciones de (11a) sin diferencias
semánticas apreciables, lo mismo que en los otros casos:
10. a. No cree que se lo diga/haya dicho.
b. Espera que se lo entregue/haya entregado.
c. Dudo de que lo aprueben/hayan aprobado.
11. a. Te agradezco que me lo digas/me lo hayas dicho.
b. Lamento que no se lo entreguen/no se lo hayan entregado.
c. Me alegro de que lo aplaudan/que lo hayan aplaudido.

El subjuntivo de las oraciones independientes está regido por opera-


dores modales como ojalá o quizás, que admiten todos los tiempos con
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las diferencias de significado previsibles –deseo realizable o posibilidad


en el presente y pretéritos simple y compuesto; deseo irrealizable o
imposibilidad en el pretérito pluscuamperfecto:
12. a. Ojalá se lo diga/haya dicho/dijera/hubiera dicho.
b. Quizás lo aplaudan/hayan aplaudido/aplaudieran/hubieran aplau-
dido.

Entre las subordinadas adverbiales, las concesivas se caracterizan por


un empleo del subjuntivo que no está necesariamente asociado al signi-
ficado modal, sino a ciertas condiciones textuales. En efecto, el llamado
“subjuntivo polémico” (Vallejo 1922)1 indica que la objeción, aunque
verdadera, se desestima como poco relevante para la realización del
contenido expuesto en la oración principal. Así, se rechaza el argumen-
to de que nieve o haya nevado, en (13a) y (13b) respectivamente, sean
obstáculos para el viaje:
13. a. Aunque nieve, es preciso viajar.
b. Aunque haya nevado, es preciso viajar.

Entre los antecedentes relevantes para la discusión acerca de los


contextos en los que los tiempos del subjuntivo pueden alternarse, se
cuenta la polémica entre Pardo (1983) y Veiga (1996). En un trabajo
basado en datos del español de Venezuela, Pardo (1983) retoma el
análisis semántico de los tiempos verbales propuesto por Reichenbach
y extiende al subjuntivo un trabajo previo referido a los tiempos del
indicativo (Pardo y Baquero 1981). Nota que las oposiciones del indi-
cativo se neutralizan en el subjuntivo, de manera que los valores tem-
porales de ‘pasado’, ‘presente’ y ‘futuro’ se reducen a los rasgos
[+pasado] [-pasado], que corresponden, respectivamente, a las formas
compuestas –haya cantado, hubiera cantado– y simples –cante, cantara-
cantase–. Desde el punto de vista descriptivo, afirma que, contra lo
notado por Bello y Cuervo, la forma compuesta haya cantado es la “pre-
ferible” y la forma simple cantara-cantase la “tolerada por el uso” en
contextos como Desea que María haya cantado ayer; esto es, que los
hablantes prefieren sistemáticamente la forma compuesta para refe-
rirse al pasado y la consideran la “correcta según los principios del sis-
tema lingüístico” (Pardo y Baquero 1981:599). En particular, sostiene
que cantara/-se nunca es equivalente al indicativo canté, sino que úni-
camente puede aparecer como expresión subjuntiva del imperfecto
cantaba o del condicional cantaría.
Veiga (1996), cuyas ideas se retoman luego en Rojo y Veiga (1999),
critica explícitamente esos juicios de Pardo (1983), atribuyendo el
rechazo de formas como El profesor niega que Bruto matara a César a un
1
Denominado también “temático”, “dialéctico” o “presuposicional”.
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esfuerzo por adaptar los datos a su teoría. Sostiene que “la oposición for-
mal cantara-se/haya cantado es el resultado de la transformación al sub-
juntivo de la oposición formal indicativa canté/he cantado” (1996: 44),
por lo que defiende la correspondencia entre Nuestro profesor afirma que
Bruto mató a César y su “variante subjuntiva” Nuestro profesor niega que
Bruto matara a César. Por otra parte, aduce que pares como Lamento que
María haya cantado/ cantara no pueden interpretarse como meras
“expresiones de una misma relación temporal diferenciadas estilística o
diastráticamente” (1996:45), sino que responden a lógicas temporales
distintas, una de ellas vinculada al momento del habla y otra corres-
pondiente a un pasado independiente.
El problema que se esconde detrás de esta discusión, que parece
netamente teórica, es en realidad de índole empírica: Pardo se basa en
los datos del español venezolano, en el que efectivamente, como en las
otras variedades del español de América, El profesor niega que Bruto mata-
ra a César, resulta marcado o apenas “tolerado”, frente a la preferible
haya matado. A su vez, Veiga (1996) se rige por las intuiciones de los
hablantes peninsulares, quienes distinguen ambas formas en función de
su proximidad con el momento de habla.
Según nuestro conocimiento, Menegotto (2004) fue la primera en
advertir que en la alternancia entre las formas compuesta y simple del
pretérito del subjuntivo intervienen factores dialectales, al igual que en
los perfectos del indicativo. En efecto, en todos los contextos que admi-
ten variación temporal en el subjuntivo se establece en el español
peninsular la distinción según la distancia relativa que separe el evento
del presente de la enunciación –escasa con la forma compuesta; amplia
con la simple–, como se ejemplifica en (14):
14. a. No cree que hoy se lo haya dicho /ayer se lo dijera.
b. Te agradezco que ahora me lo hayas dicho/lo dijeras en ese
momento.
c. Ojalá ya se lo haya dicho/entonces se lo dijera.
d. Quizás anoche lo hayan aplaudido/el lunes pasado lo aplaudieran.
e. Aunque esta mañana haya nevado /hace unos días nevara, es preci-
so viajar.

En el español americano, en cambio, la forma simple es poco usada


en los contextos de alternancia. Como ha notado Menegotto (2004), la
diferencia entre el español peninsular y el español americano supone
juicios cruzados de agramaticalidad: mientras que el español americano
no acepta las oraciones de (3), repetida en (15), el peninsular no admi-
te el uso de la forma compuesta para referirse a un pasado no ligado
directamente al presente (véase 16):
15. a. Quizá viniese ayer [Ridruejo 1999: 3216] (gramatical en español
peninsular)
b. *Quizá viniese ayer (agramatical en español americano)
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16. a. Quizá haya venido ayer (gramatical en español americano)


b. *Quizá haya venido ayer (agramatical en español peninsular)

3. ANÁLISIS DE LOS DATOS

Aunque, como se ha dicho, la bibliografía resalta el paralelismo


entre los tiempos del indicativo y los del subjuntivo consideramos, sin
embargo, que las diferencias entre ambas variedades destacadas en la
sección anterior justifican un análisis más detallado de los datos dialec-
tales.
Respecto de las formas del subjuntivo, Kornfeld (2005) parte de los
datos de (15) y (16) señalados por Menegotto (2004), pero nota que la
alternancia parece regida en español americano por diferencias de
aspecto, más que de tiempo: el compuesto –haya cantado– tiene valor
perfectivo, mientras que el simple –cantara– se especializa para usos
imperfectivos. Es por ello que el español americano no admite el uso
del imperfecto si el evento es delimitado, por lo que la oración (15) es
agramatical, contra lo que sucede en español peninsular.

En cambio, la forma simple del pasado del subjuntivo sí puede utili-


zarse en español americano, como en (17), siempre que el aspecto del
evento no se interprete necesariamente como perfectivo2:
17. Lamento que estuvieras nerviosa

En otros términos, en el español americano la forma simple del pasa-


do del subjuntivo es incompatible con el rasgo aspectual ‘perfectivo’, lo
que lleva, posiblemente, al predominio de la forma compuesta. Por el
contrario, el español peninsular, dialecto para el cual la oración de (15)
sí es aceptable, manifiesta valores temporales en la oposición entre las
formas compuesta y simple, contrastando la interpretación de ‘pasado
inmediato’ del compuesto con la interpretación de ‘pasado no inme-
diato’ de la forma simple. Ello provoca que la forma simple sea más fre-
cuente que en el español americano, puesto que puede expresar alter-
nativamente tanto aspecto perfectivo como imperfectivo, si se respeta la
distancia con respecto al momento de habla. Los únicos casos de agra-
maticalidad correspondientes a esa forma serán, pues, las que “violen”
ese valor, como en (18a); la forma compuesta, por su parte, no puede

2
Por lo demás, un contraste aspectual similar se ha notado en las condicionales contra-
fácticas: mientras que los verbos que por su significado léxico fuerzan una lectura perfectiva
requieren pluscuamperfecto del subjuntivo (a), con los que tienden a interpretarse como no
perfectivos puede utilizarse el imperfecto (b):
a. Si hubiera viajado, lo habría conocido.
b. Si estuviera allí, lo habría conocido.
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aparecer en el español peninsular refiriendo a un evento sin relación


directa con el presente, en contraste con el español americano, tal
como muestran (18b)-(18c):
18. a. *Quizá viniese hace un rato.
b. *Quizá haya venido la semana pasada (agramatical en el español
peninsular)3
c. Quizá haya venido la semana pasada (gramatical en el español ame-
ricano)

Con el fin de analizar cómo interactúan los valores semánticos gra-


maticalizados en el interior del paradigma verbal, trataremos de forma-
lizar las observaciones anteriores. En el caso de los tiempos perfectos
del indicativo, hemos dicho en la introducción que la diferencia entre
el español americano y el español peninsular está vinculada con la inter-
pretación temporal de cada forma. En la bibliografía se acepta que las
diferencias semánticas entre ambos dialectos para el rasgo ‘ligado con
el presente’ del pretérito compuesto consisten en que en el español
peninsular se interpreta como un pasado inmediato, mientras que la
lectura de ese rasgo es más laxa en el español americano. Proponemos
aquí una explicación formalizada: la diferencia dialectal se debe a que
en el español americano el pretérito perfecto simple carece del rasgo
[ligado con el presente], que sí está vigente en el español peninsular.
De este modo, los rasgos asociados a los tiempos perfectos del indicati-
vo en cada dialecto se representarían formalmente como en (19):
19. a. Español peninsular:
pretérito perfecto compuesto: [+pasado], [+perfectivo], [+ligado
con el presente]
pretérito perfecto simple: [+pasado], [+perfectivo], [-ligado con el
presente]
b. Español americano:
pretérito perfecto compuesto: [+pasado], [+perfectivo], [+ligado
con el presente]
pretérito perfecto simple: [+pasado], [+perfectivo]

La interpretación de ‘inmediatamente anterior’ –o restricción de las


24 horas– en el caso del español peninsular se deriva, en realidad, de la
oposición del rasgo [+/-ligado con el presente] entre los dos tiempos
perfectos. En cambio, el rasgo [ligado con el presente] no opone los
dos tiempos perfectos del indicativo en el español americano sino que
únicamente los diferencia, en la medida en que está actualizado en una
sola de las formas, el perfecto compuesto.

3
Cabe notar que las oraciones (15b) y (17b) son gramaticales si se agrega un contexto
que permita establecer una relación directa con el presente (por ejemplo, Quizá haya venido
la semana pasada/Quizá haya venido ayer... pero no lo hemos visto todavía).
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Por su parte, el pretérito perfecto simple se define únicamente por


los rasgos [+pasado], [+perfectivo], por lo que es utilizado como el
pasado perfecto por defecto en el español americano, independiente-
mente de la distancia del evento con respecto al presente (véase 20a)4.
Por el contrario, el rasgo [+/- ligado con el presente] sí es opositivo en
el caso del el español peninsular, lo que explica que (20b) sea agrama-
tical en esta variedad.
20. a. Hoy entregué los boletines (gramatical en el español americano)
b. *Hoy entregué los boletines (agramatical en el español peninsu-
lar).

Como se ha dicho repetidamente, el paradigma temporal se reduce


para el subjuntivo en ambos dialectos. De acuerdo con el esquema de
(19), el pretérito perfecto simple del indicativo se opone simultánea-
mente al imperfecto (por el rasgo aspectual [perfectivo]) y al pretérito
perfecto compuesto –por el rasgo temporal [ligado con el presente],
que es diferencial en el español americano y opositivo en el español
peninsular–. En cambio, en el subjuntivo no hay formas simples que se
opongan por medio del rasgo aspectual [+/- perfectivo]. En el caso del
español americano, el contraste entre la interpretación perfectiva y la
imperfectiva para un evento se expresa, entonces, por la oposición
entre la forma compuesta y la simple, como muestra el contraste entre
(16) y (17). Por el contrario, el español peninsular no toma en cuenta
la diferencia aspectual, sino que opone las formas compuesta y simple
por el rasgo temporal [+/- ligado con el presente], como se ve en (18a-
b). A los tiempos del subjuntivo en cada dialecto les correspondería,
pues, la representación formalizada de (21):
21. a. Español americano:
pretérito simple: [+pasado], [-perfectivo]
pretérito compuesto: [+pasado], [+perfectivo]
b. Español peninsular:
pretérito simple: [+pasado], [-ligado con el presente]
pretérito compuesto: [+pasado], [+ligado con el presente]

En otros términos, ante la reducción del paradigma verbal en el sub-


juntivo, cada dialecto selecciona uno solo de los dos rasgos que apare-
cen como distintivos para la forma compuesta en el indicativo: el espa-
ñol peninsular selecciona el rasgo temporal [+ligado con el presente]
–y mantiene la interpretación restrictiva de ‘inmediatamente ligado con
el presente’, por la oposición con la forma simple– y el español ameri-
cano, el rasgo aspectual [+/- perfectivo]. Al contrario de lo que se ha

4
Excepto en la zona andina, donde la relación se invierte y el tiempo perfecto por defec-
to es el compuesto.
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propuesto en la bibliografía, entonces, suponemos que, al menos en el


caso del español americano, no hay un paralelismo real entre los tiem-
pos del indicativo y del subjuntivo.

4. UN BREVE REPASO DIACRÓNICO

Como se ha sugerido anteriormente, las diferencias dialectales seña-


ladas podrían deberse o bien a la pérdida de una distinción por parte
del español americano o bien a la adquisición de una nueva distinción
por parte del peninsular a través del proceso de gramaticalización de la
categoría de la ‘distancia temporal’. Los estudios diacrónicos que tratan
la oposición entre las formas perfectas del indicativo pueden ayudar a
echar luz sobre esa disyuntiva.
Desde los primeros documentos del español, las expresiones tempo-
rales como hoy, agora, esta mañana, esta semana, este año se combinan
mayoritariamente con el perfecto compuesto. Sin embargo, la distribu-
ción de la forma compuesta es más limitada que la del perfecto simple,
ya que expresa anterioridad o bien por medio de un adverbio temporal
en relación directa con el presente: Tú, Pármeno, ¿qué te parece de lo que
hoy ha pasado? (Rojas, La Celestina) o bien por la modificación de un
adjunto de frecuencia, que indica la reiteración de un evento que se
prolonga hasta el presente, como en muchas vegadas vos he dicho (Don
Juan Manuel, Libro del caballero y del escudero). La falta de una clara dis-
tinción entre el perfecto simple y el compuesto en el español preclási-
co, señalada repetidamente, se basa en la amplitud de contextos de la
forma simple, que indica anterioridad sin ninguna referencia al pre-
sente o en combinación con las expresiones temporales vinculadas al
momento de de la enunciación, como lo muestran los siguientes pasa-
jes, extraídos del CORDE:
22. a. Dios ponga en ti la su bendicion/que hoy posiste en todos edifica-
cion [Beneficiado de Úbeda, Vida de San Ildefonso, 1303-1309
CORDE].
b. Mas bien creo que no soy lueñe de Camalot, ca esta mañana me
partí dende para ir a caça. [Anónimo, El baladro del sabio Merlín con
sus profecías, 1400-1498, CORDE]
c. ¡Agora salió por la puerta, agora salió tras el gallo por aquel tejado!
[A. Martínez de Toledo. Arcipreste de Talavera, Corbacho, 1438, CORDE]
d. ¡Quiero hacer cuenta que hoy me nací, pues de tal peligro me esca-
pé! [F. de Rojas. La Celestina, 1499-1502, CORDE].

Moreno de Alba (2006) observa que el perfecto simple predomina


claramente sobre el compuesto cuando se realizan estadísticas globales
sobre un corpus del español conformado por textos de diversos tipos y
diversas épocas, pese a lo cual destaca el creciente aumento del com-
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FORMAS SIMPLES Y COMPUESTAS DEL SUBJUNTIVO 11

puesto a partir del siglo XVIII en obras teatrales y en textos argumenta-


tivos españoles. El actual sistema de oposiciones del español peninsular
ya estaba plenamente vigente a fines del siglo XIX; los datos estadísticos
(apud Moreno de Alba, 2006: 56) procedentes de textos literarios espa-
ñoles del siglo XX (de acuerdo con Bull, 1947) –57% de perfecto com-
puesto frente a 43% del perfecto simple– y los que proceden de otros
varios géneros (según Kock, 1991) –41% y 59%, respectivamente– indi-
can un porcentaje equilibrado entre las dos formas. Esta innovación
gramatical del español europeo es ajena al español de América, que
conserva el predominio del perfecto simple, aunque la forma com-
puesta puede ser escogida por motivos estilísticos para referirse a accio-
nes con consecuencias todavía presentes en el momento de la enuncia-
ción, estén o no dentro del ‘ahora’ estricto del hablante.
Resulta más difícil establecer en el subjuntivo porcentajes similares a los
del indicativo, sobre todo debido a la polisemia de la forma simple –cuyo
valor básico corresponde a la irrealidad–; no obstante, se observa el pre-
dominio de la forma compuesta en el pasado de las subordinadas sustan-
tivas del español anterior al siglo XVIII, como se ilustra en los siguientes
ejemplos en los que la forma compuesta no corresponde a un pasado liga-
do al presente, sino a hechos alejados del ahora de la enunciación:
23. a. Preguntado si éste, por dicho ó semejas ha dado á entender que
haya dicho alguna cosa en este Sancto Oficio contra el dicho Pedro
Charte, dixo que nó [Proceso de Pedro de Ocharte, México, 1571,
CORDE].
b. Si esto hizo el rey bárbaro, no es maravilla que lo haya hecho el rey
Clodoveo cuando iba á hacer guerra con Alarico… y que el Gran
Capitan, Gonzalo Fernández de Córdoba, haya tenido este mismo
cuidado, como se escribe en su Vida [P. de Rivadeneira, Tratado de
la religión y virtudes, 1595, CORDE].

Aunque Veiga (2006) no se refiera explícitamente a la evolución del


par imperfecto/perfecto compuesto en el subjuntivo, alude a que estas
formas, correspondientes a la anterioridad no irreal, son las que cam-
bian más tardíamente; en particular, la forma simple, cuya evolución
principal está estrechamente vinculada a los esquemas condicionales.
Un dato significativo es que a menudo no se registran ejemplos de la
forma simple en el CORDE, pero sí en los textos peninsulares modernos
del CREA –por ejemplo, en las subordinadas que funcionan como objeto
directo de Le agradezco.

5. REFLEXIONES FINALES

En este trabajo se ha descrito una diferencia dialectal entre el espa-


ñol peninsular y el americano escasamente notada en la bibliografía:
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12 ÁNGELA DI TULLIO Y LAURA KORNFELD

la alternancia entre las formas simple y compuesta del pasado del sub-
juntivo. Nuestro análisis no solo da cuenta de las diferencias semánti-
cas, sino que además proporciona una explicación plausible de las
diferencias de frecuencia entre las formas simple y compuesta en cada
dialecto.
El contraste entre las dos variedades, sumado a las variaciones indi-
viduales entre hablantes, sugiere que los sistemas verbales se rigen por
estrictas relaciones entre valores lingüísticos –en el sentido saussureano
del término–. De este modo, la introducción o el borrado de rasgos for-
males, así como la reconsideración de su estatuto como rasgos opositi-
vos o diferenciales, desencadenan reordenamientos relevantes en el sig-
nificado denotativo de los tiempos verbales.
La aparición, desaparición o cambio de estatuto de los rasgos pue-
den deberse a factores endógenos, como parece haber sido el caso en
español peninsular entre los siglos XVIII y XIX con la interpretación
estricta y opositiva del rasgo [+/- ligado con el presente] para las formas
simples y compuestas. También pueden influir factores exógenos, como
la influencia de otras lenguas o sustratos. Así, en el español de Galicia,
por influencia del gallego, no hay formas compuestas ni en el indicati-
vo ni en el subjuntivo; es factible que el sustrato también influya en el
predominio de las formas compuestas en la zona andina –Perú, Bolivia,
noroeste argentino.

6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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