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CARATULA

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INDICE

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EL CONTRATO

Un contrato, en términos generales, es definido como un acuerdo privado, oral o escrito,


entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento
pueden ser exigidas. Es un acuerdo de voluntades que genera derechos y obligaciones
para las partes.[1] Por ello se señala que habrá contrato cuando varias partes se ponen
de acuerdo sobre una manifestación de voluntad destinada a reglar sus derechos.

Doctrinariamente, ha sido definido como un negocio jurídico bilateral o multilateral,


porque intervienen dos o más personas (a diferencia de los actos jurídicos unilaterales
en que interviene una sola persona), y que tiene por finalidad crear derechos y
obligaciones (a diferencia de otros actos jurídicos que están destinados a modificar o
extinguir derechos y obligaciones, como las convenciones). También se denomina
contrato el documento que recoge las condiciones de dicho acto jurídico.

En el Derecho romano clásico, a su vez, el contrato se refiere a la concreta situación de


estar ligadas las partes por un vínculo jurídico que crea derechos y obligaciones. No se
refiere al acto jurídico mediante el cual las partes contraen dichos derechos, sino a lo
contratado (contractus, lo contraído), la relación jurídica que ha quedado
indisolublemente constituida mediante la convención generadora.

Las partes en un contrato son personas físicas o jurídicas. En un contrato hay dos polos
o extremos de la relación jurídica obligacional, cada polo puede estar constituido por
más de una persona revistiendo la calidad de parte.

El contrato, en general, tiene una connotación patrimonial, y forma parte de la categoría


más amplia de los negocios jurídicos. La función del contrato es originar efectos
jurídicos.

En cada país puede existir un concepto de contrato diferente, y esa divergencia tiene
que ver con la realidad socio-cultural y jurídica de cada país (existen ordenamientos en
que el contrato no se limita al campo de los derechos patrimoniales únicamente, sino
que abarca también derechos de familia como, por ejemplo, los países en los que el
matrimonio es considerado un contrato).

CONCEPTO LEGAL DE CONTRATO

La mayoría de los Códigos civiles contienen una definición de “contrato”. Muchos de


ellos, siguen los lineamientos del Código civil francés, cuyo artículo 1101 expresa que

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“El contrato es la convención por la cual una o más personas se obligan, con otra u
otras, a dar, hacer, o no hacer alguna cosa”.

El Código civil alemán prescribe que “para la formación de un negocio obligacional por
actos jurídicos, como para toda modificación del contenido de un negocio obligacional
se exige un contrato celebrado entre las partes, salvo que la ley disponga de otro modo”.
Mientras el Código civil suizo señala que “hay contrato si las partes manifiestan de una
manera concordante su voluntad recíproca; esta manifestación puede ser expresa o
tácita”.

El Código Civil soviético solo expresaba que “Los actos jurídicos, esto es, los actos que
tienden a establecer, modificar o extinguir relaciones de Derecho Civil, pueden ser
unilaterales o bilaterales (contratos)”.-

OBJETO DEL CONTRATO

Es uno de los elementos estructurales del contrato, junto al consentimiento y a la causa.


Un contrato sin objeto resulta incoercible. Siendo el acuerdo de voluntades expresión
de un querer común, su objeto está dado por “lo que se quiere”; interrogarse sobre la
existencia del objeto equivale entonces a verificar si “lo que se quiere” se quiere del
contrato, de la obligación o bien de la prestación. Si el contrato posee un objeto propio.

Con el sustantivo objeto del contrato se "designa la prestación a propósito de la cual se


produce el acuerdo de voluntades y en torno a la cual se ordena la economía del
contrato"; "esa prestación es el elemento a falta del cual las partes no hubiesen pensado
en formar el contrato" (PLANIOL, RIPERT-BOULANGER). Pero, "si nos atenemos a los
datos del análisis jurídico, un contrato no tiene objeto, tiene efectos, y esos efectos
consisten en la producción de obligaciones; son esas obligaciones las que tienen
un objeto" (autores citados).

Nos ocuparemos de la aptitud de este objeto, vale decir, de los requisitos que la ley le
impone para considerarlo válido.
Técnicamente es posible distinguir:

a) El objeto inmediato del contrato, que consiste en la obligación generada.

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b) El objeto mediato del contrato, que a su vez es el objeto de la obligación, vale decir,
la cosa o el hecho, positivo o negativo, que constituye el interés del acreedor.

El objeto de la obligación consiste en el bien apetecible para el acreedor, sobre el cual


recae su interés implicado en la relación jurídica. "En una palabra —dice BARBERO—
es el quid del cual la relación extrae su razón de ser para el sujeto".

Así, el objeto de la obligación de entregar la cosa vendida que tiene a su cargo el


vendedor, es la cosa misma; esta cosa, precisamente, es lo que pretende el comprador,
acreedor de aquella obligación. El contenido de la obligación es cierta conducta
humana, a la que se designa técnicamente comoprestación; se trata del
comportamiento del deudor destinado a satisfacer el interés del acreedor respecto de
ese objeto.

Cuando la obligación es de dar, la calidad de objeto corresponde a la cosa. Problemático


es hallar el objeto en las obligaciones de hacer y en las de no hacer: en las de hacer se
considera objeto a la ventaja o utilidad que deriva del hecho debido (por ejemplo en el
transporte, el ser trasladado a determinado lugar); y en las de no hacer, la ventaja o
utilidad que deriva de la abstención debida (por ejemplo, en la cláusula de no establecer
un comercio competitivo en determinado radio, la ventaja o utilidad que surge de tal
abstención). En ambos casos, la consiguiente prestación es, la actividad de transportar,
y la efectiva abstención de concurrir en competencia.

En síntesis: 1. El contratante, como acreedor de la obligación creada por el contrato,


satisface su interés de manera directa por medio de la obligación que, a través de ese
contrato, ha sido creada
2. El objeto inmediato del contrato de compraventa —por ejemplo— son las
obligaciones de dar que tienen a su cargo el vendedor y el comprador; y el objeto
mediato del contrato de compraventa, la cosa (que a su vez es el objeto de la obligación
del vendedor) y el dinero (que a su vez es el objeto de la obligación del comprador).

DIFERENCIA. –

"OBJETO DEL CONTRATO" VS "OBJETO DEL ACTO JURÍDICO"

Si bien es cierto que el contrato es una especie de acto jurídico, no es concebible que
sus objetos sean distintos. Así, mientras que el Art. 1403 del C.C. expresa que el objeto
del contrato debe ser licito; el mismo código en su Art. 140, se contradice al expresar

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que el objeto del acto jurídico debe ser física y jurídicamente posible. Sin embargo, las
comisiones reformadora y revisora del código civil postergaron su solución.

Dando lugar a dos posiciones doctrinarias distintas: la primera, que ubica el objeto del
contrato en la relación jurídica, es decir, en la exigencia de su licitud. y la segunda, que
encuentra que el objeto del acto jurídico en su finalidad, es decir, en
los bienes o servicios que finalmente se obtienen.

1. Definición

De conformidad con el Art. 1402 el objeto del contrato consiste en crear, modificar,
regular o extinguir obligaciones. En suma el objeto del contrato, es en esencia, una
fuente creadora de obligaciones de dar, hacer y no hacer.

Consiste en crear, regular, modificar o extinguir obligaciones (Art. 1402 del C.C.) licitas
y posibles (Art. 1403 del C.C.). Es un elemento esencial y común del contrato, pues, por
ser un acto jurídico, no puede carecer de el, ya que ello acarrearía su ineficacia.

El objeto de los contratos son las obligaciones que el crea (ej obligaciones del
comprador y del vendedor) y que esas obligaciones a su vez tienen por
objeto prestaciones (sea de dar cosas, de hace o de no hacer); además que todo
contrato es un acto jurídico.
Remisión: es por eso que se remite el código civil sobre el objeto de los contratos rige
lo dispuesto a los actos jurídicos.

 objeto del contrato >> son >> obligaciones que el crea


 obligaciones >> tienen por objeto >> prestación: dar, hacer o no hacer.
 todo contrato es un acto jurídico.

 OBJETO INMEDIATO DEL CONTRATO: obligaciones que el crea, modifica o extingue.


 OBJETO MEDIATO DE UN CONTRATO: prestaciones de esas obligaciones ya sea de
hacer, dar o no hacer.

El objeto de los actos jurídicos pueden ser: art. 953 respecto a los actos jurídicos.
 Cosas que estén en el comercio
 Hechos que no sean imposible, ilícitos o prohibidos

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a. Creación de una relación jurídica

Es una función contractual que menos dificultades presenta, pues a parte de las
limitaciones impuestas por normas imperativas (la ley o las buenas costumbres) es
posible crear relaciones jurídicas patrimoniales que satisfagan las necesidades de los
contratantes.

En tal sentido el Art. 1354 establece que las partes pueden determinar libremente
el contenido de los contratos, siempre que no sea contrario o norma legal de carácter
imperativo. En todo caso, de acuerdo al artículo V del Título Preliminar, es nulo el acto
jurídico contrario a las leyes que interesan al orden público o a las buenas costumbres.

En consecuencia, salvo estas limitaciones, mediante el contrato las partes


pueden crear toda clase de obligaciones utilizando para ello tanto los contratos típicos
como los atípicos.

b. Regulación de Una relación jurídica

El término empleado por nuestro Código ha causado cierta confusión, pues para
algunos autores piensan que la expresión regular es el equivalen de la expresión
modificar. En todo caso, la modificación supone un cambio de lo existente, la
regulación no tiene ese alcance. En materia contractual las partes pueden regular o
precisar los alcances de una relación jurídica o bien interpretarla o estableciendo
reglas de detalle (procedimientos de ejecución modalidades de ejercicio de los
derechos) que no implica la modificación de la relación jurídica original.

Normalmente las partes obligadas pueden considerar conveniente regular los


alcances de sus respectivas obligación sin aumentarlas, disminuirlas ni modificarlas.

c. Modificación de una relación jurídica

Es frecuente que por diferentes circunstancias las partes se vean precisadas en


modificar las obligaciones existentes originalmente en el contrato, es decir, modificar
el contenido del contrato sin extinguir supone un cambio de las condiciones u
obligaciones existentes.

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d. Extinción de una relación jurídica

Esto ocurre cuando las partes deciden Poner término al contrato antes de su
vencimiento. Esta figura jurídica se le conoce con el nombre de “distracto”, que es el
contrato cuyo objeto es resolver una relación jurídica patrimonial existente entre las
partes.

Es de advertir que el distracto sólo puede tener lugar para poner fin a una relación
jurídica cuyas prestaciones aún no han sido ejecutadas o cuya ejecución sea continua
o periódica como una especie de distracto existe el mutuo disenso, que es la
resolución convencional de una relación jurídica patrimonial nacida de un contrato,
sobre esto LEÓN BARANDIARÁN sostiene que el mutuo disenso sólo puede operar
en los contratos bilaterales (prestaciones recíprocas) y no en uno unilateral, porque
entonces se confundiría con la remisión.

2. Licitud de la obligación

El Art. 1403, se refiere a la licitud de la obligación y a la posibilidad de la prestación


y de su objeto, indicando lo siguiente:

“Art. 1403.- La obligación que es objeto del contrato debe ser lícita.
La prestación en que consiste la obligación y el bien que es objeto
de ella, deben ser posibles”.

La obligación debe ser lícita, pues si fuera contraria al orden público, las buenas
costumbres y en general a la ley, sería ilícita y con ello arrastraría su invalidez. En
otras palabras debe encontrarse conforme con el ordenamiento legal.

Distinta, por lo demás, es la situación de la prestación, que es, el objeto de la


obligación y que sólo puede ser posible o imposible física o jurídicamente, al igual que
el bien, el servicio o la abstención que son objeto de la prestación.

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Todo contrato tiene un contenido obligacional. Es decir que al crear obligaciones,
las partes se están obligando a dar, hacer o no hacer algo. Estas obligaciones generan
el cumplimiento de determinadas prestaciones cuyo objeto pueden ser bienes o
servicios.

En el caso de las obligaciones de dar, comprende prestaciones de entregar bienes


o dinero, en las obligaciones de hacer, las prestaciones están referidas al
cumplimiento de determinados servicios, y en las obligaciones de no hacer, la
prestación es una abstención de no dar o no hacer algo.

En cualquiera de estos casos, el objeto del contrato debe ser lícito (crear,
modificar, regular o extinguir obligaciones), y el objeto de las prestaciones que se
obligan deben ser posibles física y jurídicamente, es decir que la obligación de dar,
hacer o no hacer deben ser posibles, así como el objeto de ellas (bienes, servicios o
abstenciones).

3. REQUISITOS DEL OBJETO:


el objeto de los contratos debe reunir los siguientes requisitos.

 POSIBILIDAD.
· posibilidad física.
· posibilidad jurídica.

La prestación debe ser física y jurídicamente posible.


Hay imposibilidad física cuando materialmente no es factible de realizar, como en el
clásico ejemplo de obligarse a tocar el cielo con las manos.

Pero tal imposibilidad, para tener virtualidad, debe ser absoluta, esto es, debe existir con
relación a cualquier sujeto y no respecto del propio deudor; así, quien no tenga habilidad
manual, puede sin embargo obligarse mediante un contrato de locación de obra a
construir un mueble, de manera que, si no logra que un tercero lo construya, queda
sometido al pago de indemnización.

Hay imposibilidad jurídica cuando el obstáculo proviene del Derecho (como si alguien
se obliga a hipotecar un automóvil, que sólo es susceptible de prenda). El art. 953 del
CC dispone que las cosas (objeto mediato) deben "estar en el comercio", lo cual sucede

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cuando su enajenación no está "expresamente prohibida o sujeta a una autorización
pública"; la inalienabilidad, por lo tanto, puede ser absoluta o relativa, y resultar de la ley
o de la voluntad de partes (como en el caso del contrato de donación en el que el
donante prohíbe la venta de los bienes donados por cierto plazo). Pero la norma
contiene un exceso verbal, pues si bien no se puede transferir el dominio de las cosas
que están fuera del comercio, nada impide otros contratos que tienen por objeto
relaciones reales de tono menor (por ej, una cosa recibida por donación con prohibición
de venderla puede ser dada en locación; cierto espacio en una plaza pública puede ser
dado en concesión para que funcione una calesita).

La imposibilidad física o jurídica, para tener relevancia, debe ser actual al momento del
contrato. Si es sobreviniente, rigen las reglas de la imposibilidad de pago: la obligación
es válida, pero se extingue porque la prestación es "física o legalmente imposible"

 LICITUD. Ilícito, que no sea contrario a la ley, moral y buenas costumbres.


· Corretaje matrimonial, herencias futuras, del extranjero para violar leyes extranjeras.
la prestación no puede consistir en un hecho ilícito, ni en un hecho contrario a la moral
y las buenas costumbres.

A diferencia de la imposibilidad jurídica, aquí no juega un obstáculo legal, sino


directamente un comportamiento contrario a la ley; en aquel caso el hecho está
impedido, en éste, está sancionado.

La jurisprudencia ha considerado prohibidos: el contrato de venta de influencia; el


contrato de locación de obra cuando ésta hubiera debido ser realizada en un lugar
prohibido; el contrato por el cual un tasador reconoció a terceros una participación en
sus honorarios; el contrato de corretaje matrimonial; la donación hecha a su compañera
por un hombre que estaba divorciado por su culpa; etcétera.

 DETERMINACION. debe estar determinado o determinable al momento del contrato.

El objeto habrá de ser cierto o determinado. Basta que la determinación de una cosa
exista en cuanto a su especie o género. Si su calidad y circunstancias no se han
expresado, deberá cumplirse entregando una cosa de calidad media.

También se entiende determinada la cantidad para la existencia del contrato, "siempre


que sea posible determinarla, sin necesidad de nuevo convenio entre los contratantes".

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Basta pues con que la cantidad sea determinable, esto es, determinada de forma
indirecta. Incluso cabe la determinación de la cosa mediante su atribución contractual al
arbitrio de un tercero, que vinculará a las partes, salvo cuando haya faltado
evidentemente a la equidad.

La imposibilidad del mismo puede proceder tanto de causas legales (ilicitud) como de
causas materiales. Por otra parte la imposibilidad puede ser originaria o sobrevenida,
absoluta o relativa, total o parcial. La imposibilidad originaria, absoluta y total da lugar
en principio a la nulidad del contrato por falta de uno de sus requisitos esenciales.
La imposibilidad sobrevenida plantea el problema de determinar cuál de las partes del
contrato habrá de soportar (económicamente) dicho riesgo. La imposibilidad parcial
plantea el problema de determinar la posible validez o subsistencia parcial del contrato.
Imposibilidad relativa es aquélla que afecta a algunas personas (concretamente al
deudor de la obligación contractual), pero no a todas. Plantea pues el problema de si
deberá equipararse o no, según los casos, a una imposibilidad absoluta.

No es preciso que el objeto del contrato tenga un valor económico, ni de cambio, ni de


uso (patrimonialidad del objeto), aunque eso es lo que ocurre en la mayoría de los
contratos. Basta que la parte que se beneficia de la cosa o servicio, o que pretende que
se beneficie un tercero como consecuencia del contrato, tenga un interés legítimo al
respecto, y que el daño derivado del incumplimiento del contrato (no obtención de la
cosa o servicio objeto del mismo) pueda ser económicamente valorado (normalmente a
través de una indemnización monetaria). Esa valoración económica es indispensable
para poder aplicar la responsabilidad patrimonial derivada del incumplimiento de una
obligación contractual.

 PATRIMONIABILIDAD. la prestación debe consistir en la entrega de una cosa


susceptible de apreciación pecuniaria.

La obligación —objeto inmediato del contrato— ¿puede tener una prestación de valor
extrapatrimonial, o sea, no susceptible de valor económico?
Ha de advertirse, por lo pronto, que la consideración de patrimonialidad depende
muchas veces del ambiente jurídico-social.

Para IHERING, la obligación puede corresponder a un interés extrapatrimonial. "Si me


intereso por una persona, por un objeto, por una situación, es porque yo siento que

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dependo de ella, desde el punto de vista de mi existencia o mi bienestar, de mi
satisfacción o mi felicidad. Los intereses son, pues, las condiciones de la vida en su
sentido lato", aunque en alcance subjetivo y con carácter relativo: "lo que para uno
constituye parte de la vida en su plenitud, es decir, el bienestar, está desprovisto de todo
valor para otro".

La obligación nacida del contrato debe tener corno prestación la entrega de una cosa
por definición, objeto material susceptible de valoración económica, o "el cumplimiento
de un hecho positivo o negativo susceptible de una apreciación pecuniaria”. Pero el
interés del acreedor puede ser extrapatrimonial, habida cuenta de la multiplicidad de
variantes que puede presentar el ejercicio de la autonomía de la voluntad. El CC prevé
expresamente que ciertos derechos reales pueden tener un objeto "de mero placer" o
"de mero recreo"; y el daño moral integra la reparación por incumplimiento del contrato.

Sólo es necesario que el comportamiento debido por el deudor tenga significado


económico; así, verbigracia, el interés extrapatrimonial de aprender una lengua muerta
puede dar lugar a un contrato, porque basta que la actividad docente de quien se
compromete a enseñarlo (prestación del deudor) sea "susceptible de una apreciación
pecuniaria", o sea, que pueda cobrar por ello, aunque de hecho no lo haga.

De allí, pues, que, asumiendo el distingo entre el objeto y el contenido de la obligación,


el contenido (prestación) debe ser susceptible de valoración económica, pero
el objeto (interés del acreedor) puede ser extrapatrimonial. la prestación "debe ser
susceptible de valoración económica y corresponder a un interés, aun cuando no sea
patrimonial del acreedor”.

CONCLUSIONES

 El contrato es una especie de acto jurídico, no es concebible que en


nuestro código civil sus objetos sean distintos. en ese sentido, el código
civil argentino (Art. 1167) hace la precisión pertinente (Art. 1167).
 El código civil boliviano, así como el español (Art. 719) utiliza como sinónimos
los términos de contrato y convenio. pero, si consideramos que los contratos
tienen por naturaleza las relaciones jurídicas patrimoniales y los convenios, las
extrapatrimoniales; dicha sinonimia no estaría bien empleada.

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 El código civil español (Art. 1271) no considera como impedimento la
contravención del orden publico en el objeto del contrato.
 Los códigos civiles mexicano, español y peruano consideran que el objeto del
contrato no solo debe ser licito y determinable, sino, además, posible. a
diferencia de los códigos civiles argentino y boliviano, que solo hacen referencia
a que debe ser determinable por lo menos en especie.
 Los códigos civiles de Argentina, España y México permiten que el objeto del
contrato sea sobre bienes futuros.

BIBLIOGRAFIA

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