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L. aparieign dela Histo ‘ria del tiempo supuso una con- vulsién en el mundo eultural, pues jamés una obra de una dis. ciplina tan severa como la fisica habja tenido acceso a un pili co tan amplio. Su autor, Stephen Hawking, considerado el fisico tedrico mas brillante del si- glo Xx después de Einstein, aparecia, ‘en su postracién or ganica, como un ‘sfmbolo del triunfo de Ia inteligencia y el amor a la vida frente a In adver. sidad. Sin embargo, Hawking es un sim bolo que no quiere serlo: el mismo ha afirmado en varias ‘ocasiones que no quiere que se es- riba su biografia Quizé porque su biografia humana se confunde con su biografia cientifiea: su entusiasmo por Ia ciencia, sus investigaciones tedricas, etc., arrojan mas luz sobre la perso- nalidad de su autor que cual- quier biografia al uso. Ast pues, hacer accesibles para 1 gran pblico las teorias fi ris recientes a través del esta dio de la personalidad y la obra dde Stephen Hawking ha sido el propésito de Kitty Ferguson, El resultados este libro leno de pparadojas, donde tanto las ideas que tenemos sobre los fendme- ‘nos cientificos como sobre las personas no son lo que pare- cen ser: los princi pios pueden ser ff nales, el espacio vacio no lo estd y Jos agujeros negros no son negros..y un hombre que apa rentemente debie- ra ingpirar compa: sién revela una mente privilegiada que nos ayuda a comprender «las le yes que desvelan la compleja danza ‘geométriea ereadora del mundo y dela vidas, Pero esta obra va més alld y se adentra en ls ti sas investigaciones de una teo- ria que pueda explicarlo absolu- tamente todo, la bisqueda del Santo Grial de lafisiea moderna. oFrasqzatasss7 Kitty Ferguson Stepher Hawking su vida obra Critica ‘ Stephen Drakontos @ Q = & 0 Kans Ferguson estudis musica en la prestigiosa Juilliard ‘School of Musie de Nueva York y se Stephen Hawking: su vida y su obra dedicé a esta actividad profesional- te durante algunos ahos. Sin go, tras una estancia en la ridge, decidié parse plena- de su segun- el propésito de er asequibles el gran puibli- jas complejas, desarrolla en este campo iiltimos aiios. nacié la idea de escribir una ygrafia» de Stephen Hawking sbida como guia para entender storia del tiempo, su obra mas ida. Kitty Ferguson ha pu- sado ademas Black Holes in time. bs | oS a = @ 2 4 a= tL las claves de la ISAO Se UTE mT ed Drakontos Directores Josep Fontana y Gonzalo Pontén © de (a fotografia: Renée Levine Stephen Hawking: su vida y su obra Hacia una Teoria de Todo Kitty Ferguson Critica Barcelona ‘Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorizacion esrita de tos ttulaes del copsrit ajo Tas sunciones esableidas en Tas les, I reproduccion total o parcial de eta obra Vor cualquier medio o procedimiento, comprendidos In reprogafiay et tratamiento inicpanticn, 4 la Gistribucign de ejemplares de ella mediante alquiler 0 présamo nablisos Titulo original STEPHEN HAWKING, QUEST FOR A THEORY OF EVERYTHING Primera edicidn publicada por Franklin Wats, in, Nueva York Haduecion eastellana de ANTONI MENDEZ Diseto de le coleccién y cubierta: ENRIC SATUE © 1091: Kitty Ferguson © 1992 de fa traduecién castellana para Espaa: CRITICA (Grijalbo Comercial, $.A.), Arag6, 385, 08013 Barcelona ISBN: #4-7428-557-X Depdsito leg: B.31.363-1992 TImpreso en Espatia 992, - HUROPE, S.A., Recaredo, 2, 08005 Barcelona de las iustaciones: MMP Cambridge/Melvyn Sibson: p. 4; Washington Post Writers Group Berke Breathed: p. 2%. Pliego de laminas: Stephen Hawking: pp. 1s 2.3, 5, 6 8: Y. Ferguson: pp. 4, atviba, v7 Gillman & Soame: p. 4, abajo; Woodfin Camp & [Assoviates, Inc: pp. 9 (Julian Calder), 10 (Homer Sykesy: Miriam Berkley: ps 1, arriba “ames Digole,oraror de ta Universidad de Cambridge: p. 1 abajo: 'AP/Wide World Photos: p12 La figura 45 se reproduce por cortesia de Cliford Will: la figura 7. por eortesia de ohn A. Wheeler, y la figura 9-1. por cores de Andrew Dunn Fotografia dela pagina 4: Stephen Hawking con so esposa Jane y sus hijos Robert (aft “nquierda) Tim, el 15 de junio de 1989, dia en que reeibio el doetorado honorario en ciencias de la Universidad de Cambridge A Yale La autora desea agradecer a Stephen Hawking el tiempo y la pa- ciencia que ha dedicado en ayudarla a entender sus teorias. También desea agradecer la ayuda de las siguientes personas, que han leido y revisado diferentes partes de este libro: Larry F. Abbott, James Bardeen, Sidney Coleman, Paul Davies, Bryce DeWitt, Yale Fer- guson, Matthew Fremont, Don Page, Joanna Sanferrare, Herman Vet- ter, Tina Vetter y John A. Wheeler. No obstante, cualquier error en este libro es exclusiva responsabi lidad de la autora. EXLIBRISSenDegt The Doster http://thedoctorwho1967.blogspot.com.ar/ e11900.blogspot.com.ar/ http://librosrevistasinteresesanexo.blogspot.com.ar/ «La mayor busqueda de toda la ciencia» n Cambridge existe una vieja y estrecha calle llamada Free School Lane. Comienza en la iglesia de Saint Benet, del siglo x1, tuerce tras pasar las bicicletas atadas a la cerca del patio de la iglesia y las flores y ramas que caen a través de los barrotes de hierro y luego se ensancha al llegar a un muro de dsperas y negras piedras, con estre- chas ventanas que pertenecen a la parte trasera del Corpus Christi College, construido en el siglo x1v. Cerca, al otro lado de la calle, en una placa junto a una puerta de estilo gético puede leerse: THE CAVENDISH LABORATORY. Otras puertas en Cambridge conducen a espléndidos patios muy antiguos. El patio que se encuentra al otro lado de la puerta del «Vie- jo Cavendish» no es uno de ellos. Nada queda del convento de Frailes del siglo xt que habia alli ni de los jardines que crecieron posterior- mente sobre sus ruinas. En lugar de eso se encuentra un pavimento gris de asfalto y unos edificios con aspecto de fabricas, frios como. una prision. Sin embargo, durante un siglo, hasta que la Universidad de Cambridge construyo los «Nuevos» Laboratorios Cavendish en 1974, este era uno de los mas importantes centros de investiga de fisica del mundo. En estos edificios, «J. J.» Thomson deseubri6 el electron, Ernest Rutherford demostré la estructura del étomo... y la lista continiia interminablemente. Aqui, en la Cockcroft Lecture Room, en las gradas, frente a una pizarra y una pantalla de proyeccion, se reunieron el 29 de abril de 1980 cientificos y autoridades académicas con motivo de la leccién inaugural del Lucasian Professor de matemiaticas. Se trataba del ma- tematico y fisico de treinta y ocho afos Stephen William Hawking. El titulo de la conferencia era una pregunta: «Se vislumbra el fin 10. Stephen Hawking de la fisica tedrica?». Hawking asusté a la audiencia anunciando que asi lo creia y la invité a acompanarle en un sugestivo viaje a través del tiempo y del espacio para buscar el Santo Grial de la ciencia: la teorfa que explique e! universo y todo lo que en él ocurre. Stephen Hawking estaba sentado en silencio en una silla de rue- das mientras uno de sus alumnos leia su conferencia para el puiblico alli reunido. A juzgar por su aspecto, Hawking no parecia una elec- cin prometedora para dirigir ninguna aventura. Para él la fisica te6- rica es la gran evasion de una prisién mucho mas siniestra que cual- quicra de los edificios del Viejo Cavendish. Desde los veinte aos ha vivido con una incapacidad creciente y la certeza de una muerte pre- matura, Hawking padece esclerosis lateral amiotrdfica, conocida en Norteamérica como la enfermedad de Lou Gehrig en recuerdo del ju- gador de los Yankee que murié de dicha dolencia. En el caso de Haw- ing el desarrollo de la enfermedad ha sido lento, pero en la época ‘en que se convirtié en Lucasian Professor ya no podia andar, escribir © alimentarse por si mismo. Ni siquiera podia mantener la cabeza al- zada, Su habla era confusa y casi ininteligible excepto para aquellos que le conocian mejor. Para esta conferencia habia dictado esmera- damente el texto con anterioridad para que pudiese leerlo un estu- diante. Sin embargo, Hawking no era ni es un invalido, sino un acti- vo y brillante matematico y fisico a quien alguien ha considerado el mas importante desde Einstein. La Lucasian es una prestigiosa céte- dra que una vez ocupé sir Isaac Newton. . Iniciar su cétedra prediciendo el final de su propio campo de es- tudio fue una audacia tipica de Hawking. Dijo que, en su opinién, era muy probable que la denominada «eorfa de Todo»* se descu- briera antes de finales de siglo, dejando desocupados a los fisicos te6- ricos como él. Desde aquella conferencia, muchos han considerado a Stephen Hawking como el portaestandarte de la biisqueda de una teoria que explique el universo. Sin embargo, la teoria candidata a la que él Ila- mé «Teoria de Todo» no era una de las suyas sino la Hamada «super- gravedad N=8», una teoria que en opinign de muchos fisicos podria * Del inglés Theory of Everything: aunque existen otras traducciones posibles (Teoria Global, etc.), hemos adoptado la que, a nuestro entender, se ajusta mas al sentido de la expresién inglesa. (N. del &.) La mayor biisqueda de toda ta ciencia 11 unificar todas las particulas y fuerzas de la naturaleza. Hawking siem- pre puntualiza que su trabajo es solo una parte de una obra mucho ‘mayor en la que han participado fisicos de todo el mundo y que, ade- més, es s6lo una parte de un viejo proyecto: el anhelo de entender el universo es casi tan antiguo como la misma conciencia humana. Desde siempre hemos observado la existencia de unas leyes en la na- turaleza que hemos intentado explicar con mitos, religin y posterior- ‘mente con matematicas y con ciencia. Es posible que estemos atin tan alejados como nuestros remotos antecesores de la comprensién total de estas leyes, pero a la mayoria de nasotros nos gusta pensar, como a Stephen Hawking, que no es asi. Stephen Hawking ha dicho que no desea que nadie escriba su bio- grafia y, aunque este libro trata bastante sobre su vida y sobre él como persona, no se trata de una biografia en sentido estricto. De hecho, no aprenderiamos mucho acerca de Hawking con una «biografian. Para comprenderle debemos ahondar un poco en su ciencia y com- partir su entusiasmo por ella. Cuando le entrevisté en diciembre de 1989 y junio de 1990 hablamos casi todo el tiempo de la parte cienti- fica del libro. Esta ciencia es lo que desearia que conociéramos sobre él, Este es un libro leno de paradojas. En la ciencia, y con la gente, Jas cosas a menudo no son lo que parecen y las piezas que deberian encajar se resisten a hacerlo, Se dardn cuenta de que los principios pueden ser finales; que circunstancias crueles pueden llevar a la feli- cidad, mientras que la fama y cl éxito pueden no conducir a ella; que elespacio vacio no esti vacio; que los agujeros negros no son negros, y que un hombre cuya apariencia inspira desazén y ldstima nos lleva sonriente hacia donde deberian estar, pero no estén, los limites de! tiempo y el espacio. Dondequiera que miremos en nuestro universo vemos que la rea- lidad es sorprendentemente compleja y esquiva, a veces incluso ex- trafia, no siempre facil de aprehender ¢ imposible de predecir. ;Pue- de alguna teoria cientifica explicarlo verdaderamente todo? 2 «Nuestro objetivo no es otro que la descripcion completa del universo en que vivimos» maginese que nunca hubiera visto nuestro universo. gExiste algin conjunto de reglas tan completo cuyo estudio permitiera descu- brit cémo es exactamente? ;Podrian aprenderse durante una vida? Mu- chos fisicos creen que puede hacerse en mucho menos tiempo. Pien- san que el «reglamento basico es corto y que contiene un conjunto de principios bastante simples. Tal vez haya un tinico principio detras de todo lo que ha sucedido, sucede y sucederd en nuestro universo. Stephen Hawking cree que el conjunto de reglas (la Teoria de Todo) puede estar a nuestro alcance. Excavando en las ruinas de la antigua ciudad de Ur, en Mesopo- tamia, los arquedlogos desenterraron un precioso tablero incrustado Junto con pequefias piezas talladas. Evidentemente se trataba de un Juego complicado, pero nada sabemos de las reglas del mismo. Sélo podemos deducirlas a partir del disefto del tablero y de las piezas. Algo parecido ocurre con el universo: es un magnifico, elegante y misterioso juego. Obviamente existen unas reglas, pero nadie nos ha facilitado el manual. Sin embargo, el universo no es una hermosa reliquia muerta como el hallazgo de Ur sino un juego que continia, Nosotros y todo lo que conacemos (y mucho mas que desconocemos) somos parte del juego. Si existe una Teoria de Todo, nosotros y todo en el universo debemos estar obedeciendo sus principios, incluso cuan- do estamos intentando deseifrarlos. Quiza piense que el conjunto completo de regias del universo lle- naria una enorme biblioteca, que habria reglas sobre cdmo se forman ¥ se mueven los cuerpos celestes, cmo funciona y deja de funcionar el cuerpo humano, cémo se relacionan entre silos seres humanos, como imteractiian las particulas subatémicas, cémo se congela el agua, c6- 1 Stephen Hawking mo erecen los arboles, como ladran los perros... Intrincadas reglas dentro de reelas que. a su vez, estdn dentro de otras reglas. ;Como puede todo ello reducirse a unos pocos principios? Lo cierto es que, durante siglos, la ciencia ha evidenciado que a menudo la naturaleza es menos complicada de lo que parece a pri- mera vista. La idea de que todo en ella se deduce de algo extremada- ‘mente simple no es nueva ni rebuscada. El fisico norteamericano y premio Nobel Richard Feynman nos introduce en este proceso recordandonos que en un tiempo tuvimos algo que llamabamos movimiento, algo que llamabamos calor y tam- bién algo que llamabamos sonido. Escribe Feynman: Después de que Isaac Newton describiera las leyes del movimien- 10, pronto se descubrié que algunas de estas cosas aparentemente dis- tintas no eran sino diferentes aspectos de una misma cosa, Por ejem- plo, los fenémenos de sonido podian entenderse completamente como movimiento de atomos del aire y, por tanto, el sonido ya no se consi- deré un fenémeno aparte del movimiento. También se descubrié que Jos fenémenos de calor podian entenderse facilmente a partir de las lkyes del movimiento. De esta forma, grandes apartados de la fisi teérica se sintetizaron en una teoria simplificada.' Reglas detris de las reglas Toda la materia del universo en la que normalmente pensamos (la gente, elaire, el hielo, las estrellas, los gases, los microbios, este libro...) est formada por diminutos constituyentes lamados étomos. A su vez, los étomos estén formados por objetos menores llamados particulas y por un gran espacio vacio. Algunas de estas particulas estan forma- das por particulas atin mas pequenas. Las particulas de la materia que nos son mas familiares son los protones y neutrones de los niicleos de los atomos y los electrones que orbitan alrededor de estos niicleos. Las particulas de la materia (que pertenecen a una clase de particulas denominadas fermiones) po- seen un sistema de mensajes mediante los que interactiian y varian en determinados aspectos. Un grupo de seres humanos puede tener un sistema de mensajes consistente en cuatro servicios distintos: el La descripciin del universo 1S teléfono, el fax, el correo y las palomas mensajeras. No todos los hu. manos enviarian y recibirian mensajes, ni se influirian unos a otros utilizando los cuatro servicios. No iremos muy errados si equipara- mos el sistema de mensajes (a los que llamamos fuerzas) entre fer- miones con estos cuatro servicios. Existen otras particulas que trans- portan estos mensajes entre fermiones y a veces también entre si; se trata de las particulas «mensajeras», mas propiamente denominadas bosones. Todas las particulas del universo son fermiones 0 bosones, Una de las cuatro fuerzas es la gravedad. La fuerza gravitatoria que nos mantiene en el suclo puede entenderse como el resultado de canensajes» ttansportados por ciertos bosones denominados gravito- nes entre las particulas de los atomos de nuestro cuerpo y las de los ‘tomos de la Tierra, comunicando a estas particulas que se atraigan unas a otras. Existe una segunda fuerza, la electromagnética, consis- tente en «mensajes», transportados por otros bosones llamados fo- tones, entre los protones del micleo atémico y los electrones que lo rodean, as{ como entre los mismos electrones. A nuestra escala, mu- cho mayor que la de los dtomos, los fotones se manifiestan en forma de luz. Un tercer servicio de «mensajes» lo constituye la fuerza fuer- te, responsable de que el nticleo atémico se mantenga unido. Existe, por tiltimo, un cuarto tipo denominado fuerza débil, causante de la radiactividad, La actividad de estas cuatro fuerzas es responsable de todos los mensajes» e interacciones entre todos los fermiones del universo. Sin estas cuatro fuerzas cada fermién (esto es, cada una de las particulas de la materia) viviria aislado, suponiendo que existiera, sin prestar atencién a los demas y sin tener contacto ni ejercer influencia alguna sobre ellos. Dicho lisa y llanamente, todo aquello que no ocurre por mediacién de una de las cuatro fuerzas, simplemente no ocurre. El conocimiento completo de las fuerzas nos proporcionaria, pues, €! co- nocimiento de los principios sobre los que se basa todo lo que ocurre en el universo. Hemos condensado ya considerablemente las ideas basicas. Gran parte del trabajo de los fisicos en este siglo ha consistido en aprender mas y mas acerca de las cuatro fuerzas, como actian y cémo se relacionan. Pensemos en nuestro sistema humano de comu- nicaciones. Tal vez descubrirfamos que el tekéfono y el fax no son ser- Vicios distintos sino dos manifestaciones distintas de un mismo servi 16 Stephen Hawking cio. Este descubrimiento «unificaria» ambos servicios. De forma parecida, los fisicos han intentado, con cierto éxito, unificar las fuer- zas y esperan, en tiltima instancia, encontrar una teoria que explique las cuatro fuerzas como distintas manifestaciones de una «superfuer~ za, ¥ que unifique los bosones y los fermiones en una tinica fami Suelen referirse a tal teoria con el nombre de teoria unificada. Una teoria que explique el universo, la Teoria de Todo, debe ir mas alla y responder a la pregunta: {Cudles fueron las «condiciones ini- ciales» 0 «condiciones de contorno en el origen del universo»? Las «condiciones de contorno» incluyen también a las condiciones en ¢ quier «frontera» del universo, como por ejemplo los confines del mis- mo o el centro de un agujero negro. Un conocimiento completo de la «superfuerza» podria proporcionarnos informacién sobre las con- diciones de contorno, o tal vez sea necesario conocer estas condicio- nes de contorno antes de entender la superfuerza. Las dos cosas es- tan intimamente relacionadas. Los fisicos teéricos trabajan en ambas direcciones para llegar a la Teoria de Todo. Leccién de lenguaje Antes de proseguir, hay algunos términos que debemos conocer. En primer lugar, cuando los cientificos emplean la palabra predecir no se refieren a adivinar el futuro. La pregunta «;Predice esta teoria la velocidad de la luz?» no se refiere a si la teoria nos dice cual sera la velocidad de la luz el préximo martes, sino que significa: «,Nos permitiria esta teoria averiguar la velocidad de la luz si no pudiéra- mos medirla?». Precisemos tambien el significado de la palabra teorta. Una teo- ria no es la Verdad con mayliscula, ni una regla, ni un hecho, ni la diltima palabra. Es como un barco de juguete; para averiguar si flota se coloca en el agua, se pone a prueba. Si se hunde se construye un hareo diferente Algunas teorias son buenos barcos, flotan durante mucho tiem- po. Quiz sepamos que tienen algunas erietas, pero a efectos practi- cos nos sirven perfectamente. Algunas nos funcionan tan bien y es- tan tan sdlidamente apoyadas por el experimento y la comprobacién que empezamos a considerarlas como verdad. Los cientificos, a sa- La descripeién del universo 17 biendas de lo complejo y sorprendente que es nuestro universo, son extremadamente cautos en llamarlas asi. Aunque algunas teorias tie- nen el soporte de muchos éaitos experimentales y otras son poco mas que un destello a los ojos de un tedrico (algunos barcos brillantemente jsefiados nunca han sido probados en el agua), es un error conside- rarlas como «verdad» cientifica absoluta. En la Historia del tiempo, Stephen Hawking nos dice que una teoria cientifica es «simplemente un modelo del universo, 0 de una parte de él, y un conjunto de reglas que relacionan las magnitudes del mo- delo con las observaciones que realizamos. Esto solo existe en nues- tras mentes, ¥ no tiene otra realidad (cualquiera que sea lo que esto pueda significar)».’ La manera mas facil de entender esta definic es utilizar algunos ejemplos. Cuando, con un cilindro de cartulina sobre la mesa, Hawking dice a sus estudiantes: «Aqui tenemos el universo», lo que hace es mos- trarles un modelo del universo. Evidentemente, un «modelo» no tie- ne por qué ser algo como un cilindro de cartulina o un dibujo que podamos ver y tocar. Puede ser una imagen mental o, incluso, una historia; unas ecuaciones matematicas 0 los mitos sobre la creacién. Volviendo al cilindro de cartulina, gen qué se parece al universo? Para ser una teoria completa de este ha de explicar de qué forma se relaciona e! modelo con lo que vemos a nuestro alrededor, con las «