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RESUMEN DE LA ESENCIA DE LA LIBERTAD EN

SCHELLING
Schelling al comienzo de su obra menciona claramente que en todo sistema
filosófico es necesario entender que es la libertad. Por ello hace un recuento
crítico de algunos filósofos y sus respectivas posiciones, pero se va centrar en
la filosofía de Spinoza.
Nuestro autor discrepa de la forma de libertad spinoziana, la acusa de
determinista. La libertad — menciona — no puede ser netamente formal,
eliminando de ella la voluntad, los deseos, pasiones; Spinoza le quita lo activo,
lo vivo a la libertad y lo hace algo meramente vacío. Por otro lado, nuestro
autor tomando la idea de totalidad spinoziana de dios hace hincapié en que
debemos entender de otra forma la relación de libertad para no entrar en
contradicciones.
Toma la voluntad como lo más importante, ya que si no habría voluntad Dios no
habría creado a la criatura y al mundo. Distingue dos formas de voluntad en
dios: la voluntad del fundamento y la voluntad del amor, las dos son diferentes,
pero ninguna de las dos puede prescindir de la otra voluntad para la creación.
De lo dicho, deduce que en su creación “el hombre” la voluntad también ejerce
un papel importante, el hombre necesariamente tiene que tener una voluntad
ilimitada para actuar, pero si el hombre actúa malvadamente por voluntad
propia se podría pensar que Dios es imperfecto por permitir que su creación
posea tal cosa.
Para salir de este problema, nuestro autor hace una distinción entre totalidad y
parte, menciona que la parte de esa totalidad tiene una independencia a esa
totalidad. Así como el ojo está dentro de algo más grande sin dejar de tener
una vida por si misma (independencia), de la misma forma el hombre no deja
de tener una vida propia (independencia) de la totalidad que vendría a ser
Dios.
Para finalizar, Schelling hace uso de la dialéctica (dos cosas contrarias que se
necesitan mutuamente, uno no puede existir sin el otro) para pulir la noción de
libertad que quiere dar. Menciona que cualquier persona no podría sentir frio si
en él no hubiera calor, de la misma forma no podría sentir calor si no hubiera
antes frio en él; la misma metodología sucede en el amor y el odio, tienen que
estar en el ser humano, pero tenerlos no lo hace negativo o lo priva de la
virtud. Con esto, niega que la racionalidad sea el fundamento del mundo, y
pone en su lugar el impulso vital, el deseo, con lo cual se anticipa de alguna
manera a las concepciones de Schopenhauer y al vitalismo filosófico posterior.
La libertad humana sólo puede ser “libertad“ si es libertad para el bien y para el
mal, al que reserva una entidad positiva, en contra de otras tradiciones, que lo
concebían negativamente como ausencia de bien.