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Trabajos y Publicación del Master Oficial en Estudios Internacionales

y del Programa de Doctorado Cooperación, Integración y

ensayos Conflicto en la Sociedad de Internacional Contemporánea.

Departamento de Derecho Internacional Público,


Número 8 Relaciones Internacionales e Historia del Derecho
(agosto de 2008) UPV/ EHU
ISSN: 1887-5688

Derechos humanos y globalización: una relación entre el trabajo infantil y


las empresas transnacionales
Amalia M. Toledo Hernández

1. INTRODUCCIÓN

El trabajo infantil y sus peores formas son un asunto grave, real y preocupante en el
mundo de hoy. Obtener datos precisos del alcance del problema es muy difícil, puesto que
gran parte de este tipo de empleo se esconde en empresas clandestinas, prostíbulos y otros
establecimientos donde se trabaja en condiciones infrahumanas, o en el servicio doméstico.
Otra parte aún mayor se encuentra en granjas, minas y talleres aislados del resto del mundo.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en 2006 había 200 millones de
niños y niñas de entre 5 y 17 años trabajando. Niños y niñas que trabajan largas horas, la
mayor parte del tiempo en condiciones peligrosas e insalubres, y expuestos a un gran daño
físico y psicológico. Abusos de toda índole, enfermedades y condiciones adversas para su
salud, lesiones corporales, malnutrición y explotación son algunos de los efectos y traumas
que sufren. Razón por la cual la comunidad internacional ha priorizado la lucha por la
abolición del trabajo infantil.
Conscientes de la importancia y las repercusiones que el empleo de menores ocasiona,
hemos escogido evaluar el derecho internacional ante la explotación infantil y el
comportamiento de las empresas transnacionales (ETN). Para esto exponemos brevemente el
desarrollo de los derechos de los niños y niñas en general y el reconocimiento de éstos como
sujetos de derecho en el mundo laboral. Abordamos también algunos de los intentos que han
nacido de los movimientos en pro de los derechos de la niñez.
Asimismo, pasaremos revista sobre la principal organización que dirige sus esfuerzos a
la defensa de los derechos laborales y distinguiremos cuál ha sido el enfoque que ha adoptado.
Del mismo modo, echaremos un vistazo sobre los mecanismos que se han creado para velar
por el cumplimiento de los instrumentos internacionales por parte de los estados miembros.

1
TRABAJOS Y ENSAYOS Número 8, agosto de 2008
Amalia M. Toledo Hernández: Derechos humanos y globalización: una relación entre el
trabajo infantil y las empresas transnacionales

Por otra parte, destinamos un apartado a la evaluación del comportamiento de las ETN que,
por su naturaleza transnacional, su versatilidad económica y jurídica, su enorme poderío
económico y financiero, su importante influencia política y social, sin duda, ha repercutido
seria y negativamente en el trabajo infantil. Para terminar, pasaremos revista de dos casos de
ETN y de cómo se han enfrentado a la crítica internacional en relación a la explotación
infantil.

2. LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS COMO SUJETOS DE DERECHO

A través de la Historia podemos constatar que niños y niñas han sido fuerza laboral. Sus
manos han sido parte esencial del mundo del trabajo. Ciertamente, a lo largo de la Historia la
lucha por mejorar las condiciones laborales de los y las trabajadoras ha pasado por distintas
etapas. Y esta batalla de los trabajadores adultos ha sido la base para los derechos de los niños
y niñas trabajadores.

2.1. Desarrollo sobre la edad mínima para la admisión al empleo

La OIT, desde su creación, ha sido precursora de la campaña contra el trabajo infantil y


forjadora de los derechos de todos los niños y niñas. Para contrarrestar la explotación infantil
en el campo laboral ha promovido convenciones que limitan la edad mínima de admisión al
empleo según el sector económico, e incluso, según las condiciones culturales. La primera de
ellas, el Convenio Núm. 115, fue adoptada en 1919. La misma restringía a 14 años la edad
para trabajar en la industria, con la excepción de aquellas empresas en las que sólo miembros
de una familia fueran empleados1. Al año siguiente, se aprobó el Convenio Núm. 58 sobre la
edad mínima en el sector marítimo, en el que también se estableció la edad de 14 años como
mínimo para emplear menores en buques, salvo en las empresas marítimas familiares. En
1921, la OIT reglamenta el sector agrícola2. Este instrumento, al igual que los anteriores,
prohibió el trabajo de niños y niñas menores de 14 años en la agricultura, insistiendo en que el
trabajo no podía perjudicar la asistencia escolar. Estas primeras convenciones se circunscribía
sólo a establecer la edad mínima para emplear menores en los sectores industriales, marítimos

1
Convenio Núm. 115 sobre la edad mínima (industria), 1919, art. 2.

2
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o agrícolas; estableciendo estos límites se priorizaba el objetivo de escolarización de los niños


y niñas trabajadores3.
Este periodo supuso el reconocimiento de los derechos de la niñez en el ámbito
económico. Sin embargo, quedaba un vació en las áreas de trabajo que no fueran la industria,
la mar o la agricultura. Fue así como, en 1932, se aprobó el Convenio Núm. 33 sobre la edad
mínima (trabajos no industriales), quedando finalmente cubiertas todas las formas de empleo.
En este Convenio, por primera vez, la comunidad internacional se posiciona contra todo tipo
de trabajo que fuera perjudicial para la salud o el desarrollo normal de los niños y niñas4. Para
ello, hace una clasificación de los trabajos que podían ejercer, dependiendo de su edad y del
impacto que pudieran tener en su escolarización5. En síntesis, el Convenio Núm. 33 permitía
a niños y niñas de 13 años laborar en trabajos ligeros, creando una edad mínima de 14 años
para empleos que no cayeran dentro de esta categoría y que fueran más demandantes, y
requiriéndole a los estados parte la adopción de una edad mínima mayor para trabajos
peligrosos. Con esto, se establecía un régimen más complejo y abarcador.
Las anteriores convenciones fueron revisadas entre las décadas de 1930 a 1960,
aumentándose todas las edades mínimas para la admisión al empleo de 14 a 15 años. La
prohibición del trabajo ligero a menores de 13 años también fue modificada y aumentada a 14
años. El empleo de niños y niñas en el sector agrícola no sufrió cambio alguno. Cabe señalar
que los instrumentos discutidos no definían el concepto niño, creando la incertidumbre de si
los y las adolescentes de 16 a 18 años podían ser encasillados dentro de esta expresión6. Sin
embargo, con el periodo de revisión, se comenzaron a delimitar los linderos de la noción de
niño: menores de 15 años, o aquellos y aquellas que aún estaban obligados por ley a asistir a
la escuela. Durante estos años se aprobaron dos tratados más que atendieron la problemática
de la edad mínima en trabajos peligrosos7.
El activismo de la OIT permitió un importante giro con la creación de un instrumento
que se centró en la regulación de todos los sectores económicos y en todos los y las menores

2
Convenio Núm. 10 sobre la edad mínima (agricultura), 1921.
3
D.M. Smolin, “Conflict and Ideology in the International Campaign Against Child Labour”, Hofstra Labor and
Employment Law Journal, vol. 16, 1999, p. 410.
4
Convenio Núm. 33 sobre la edad mínima (trabajos no industriales), 1932, arts. 1(3) (b), 2, 3, 5.
5
En el Convenio se estableció la categoría de trabajo ligero, que para aquellos países en donde la educación era
obligatoria se limitaba a dos horas de trabajo, mientras que si la educación no era compulsoria, la labor podía
extenderse a cuatro horas y media, exceptuando, en ambas circunstancias, el trabajo dominical o en días festivos.
Ibidem, art. 3(1)(c), 3(2)(a), 3(4)(b).
6
Smolin, op. cit., p. 410.

3
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trabajadores, conteniendo la definición internacional más completa de la edad mínima de


admisión al empleo. Este nuevo convenio, conocido como el Convenio Núm. 138 sobre la
edad mínima, 1973, modificó los anteriores tratados, aunque no los revoca. En él, se enuncia
el propósito de “lograr la total abolición del trabajo de los niños”, requiriendo el compromiso
de los estados parte de legislar a favor de la prohibición de esta práctica y de implantar un
programa que aumente periódicamente las edades mínimas para el empleo8. En aras a
profundizar en el trabajo infantil y las normas internacionales aplicables, dejaremos la
discusión del Convenio 138 para otro apartado del presente estudio.

3. ACCIONES DE FINALES DEL SIGLO XX

3.1. Declaración y Convención de los Derechos del Niño

Más allá de la perspectiva de la edad mínima, la gesta sobre los derechos de los niños y
las niñas captó mayor atención durante el decenio de 1990. Fue en este periodo que la
comunidad internacional mostró una preocupación sin precedentes sobre el bienestar de éstos
y el trabajo infantil. Las acciones tomadas dieron lugar a una mejor compresión de la
situación de los niños y niñas como sujetos de derecho. Como resultado, se reconocieron los
derechos humanos de la niñez, se crearon normas para su implementación y defensa, y se
establecieron programas de protección y supervisión.
Definir al niño o a la niña como sujeto de derecho y crear las condiciones sociales para
ello no ha sido tarea fácil. Como parte integral de esta lucha, el 20 de noviembre de 1959, la
Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución 1386 (XIV), conocida como
la Declaración de los Derechos del Niño (DDN). Los diez principios que componen esta
declaración nos invitan a una profunda reflexión sobre la dignidad del ser humano, con un
enfoque especial en la niñez. Pensando en la mayor felicidad de la infancia y teniendo como
base los postulados de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, este instrumento
tiene como guía que todo niño y niña pueda tener una infancia feliz y pueda gozar, para su
bienestar propio y el de la sociedad, de los derechos y libertades que en él se enuncian. Hace

7
Convenio Núm. 112 sobre la edad mínima (pescadores), 1959; Convenio Núm. 123 sobre la edad mínima
(trabajo subterráneo), 1965.
8
Convenio Núm. 138 sobre la edad mínima, 1973, art. 1.

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también un llamado a los padres y madres, a todas las personas, a las organizaciones, a las
autoridades locales y a los gobiernos nacionales a que reconozcan estos derechos y luchen por
su observancia9.
Entre los muchos derechos que reconoce, prohíbe que se emplee, antes de una edad
mínima adecuada, a un niño o a una niña y a que se le someta a ocupaciones que perjudiquen
su salud o educación, o interfieran con su desarrollo físico, mental o moral10. Sin duda la
DDN fue un intento sólido de universalizar estas normas, de darles carácter de norma
internacional y de sentar las bases para obligar a los Estados a afirmar y defender los derechos
de la niñez.
El reconocimiento de los niños y niñas como sujetos de derechos encuentra su mayor
esplendor en la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), aprobada el 20 de
noviembre de 1989 por las Naciones Unidas. Ésta es de trascendental importancia por ser el
primer instrumento internacional sobre los derechos de la niñez jurídicamente vinculante, que
comprendía los derechos de las tres generaciones: los derechos civiles y políticos, los
derechos económicos, sociales y culturales, y aquellos que conjugan ambos y que plantean,
entre otros, el derecho a un medio ambiente saludable y a una vida en paz. Nos atrevemos a
señalar que es el instrumento más completo y detallado sobre los derechos de la infancia.
Además, es de aceptación global, pues ha conseguido la ratificación de casi todos los países
del mundo, salvo de Estados Unidos y Somalia, incrementando así el protagonismo de los
niños y niñas en la tarea de lograr el respeto universal de los derechos humanos. Los
gobiernos nacionales se han comprometido a proteger y asegurar los derechos de la infancia y
han aceptado su responsabilidad ante la comunidad mundial para el cumplimiento de esta
obligación. El consenso global que ha conquistado este instrumento ha creado un sentido de
deber legal en los Estados que, hay autores que arguyen que, si por un lado el tratado es ley
para los países que se han adherido al mismo, es norma consuetudinaria para aquellos que no
lo han ratificado11.
La CDN en su primer artículo define que es niño o niña el ser humano menor de 18
años de edad, precisando con ello las fronteras de la niñez. Acto seguido se impone la

9
Declaración de los Derechos del Niño, 1959, Preámbulo.
10
Ibidem, Principio 9.
11
M.G. Bullard, “Child Labor Prohibitions are Universal, Binding, and Obligatory Law: The Evolving State of
Customary International Law Concerning the Underpowered Child Labour”, Houston Journal of International
Law, vol. 33, 2001, p. 163.

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responsabilidad a los Estados de tomar acciones afirmativas para garantizar la supervivencia y


el desarrollo de la infancia12. Por lo cual, es requisito para proteger a la niñez luchar:

“Contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que


pueda ser peligroso o [entorpezca] su educación, o que sea nocivo para su salud o
para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”13.

Asimismo, reconoce que los niños y niñas tienen el derecho a estar protegidos contra
todas las formas de explotación perjudiciales para cualquier aspecto de su bienestar14. En el
inciso 2 del artículo 32, garantiza su aplicación obligando a los estados parte a que adopten
medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales. Para que los y las menores
gocen de un pleno desarrollo, salvaguarda su derecho a una educación obligatoria y gratuita
en los niveles primarios y a una enseñanza secundaria accesible a todos/as15. La protección de
estos derechos redundará en beneficios futuros para ellos y ellas, permitiéndoles tener a su
disposición los medios necesarios para que se conviertan en miembros útiles en la edad
adulta. Este instrumento es promotor del movimiento en pro de los derechos de la niñez y es
ejemplo de la unidad global en torno al respeto y la defensa de los derechos humanos,
particularmente, de los miembros de la sociedad que representan el futuro de la humanidad.

3.2. Otros intentos de reconocimiento de los derechos de los niños y niñas

Otra iniciativa en pro de los derechos de los infantes ha sido la creación del Programa
Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC, por sus siglas en inglés),
iniciado en 1992 por la OIT. Se encarga de movilizar la acción internacional, incluyendo la
cooperación técnica, en apoyo de los programas nacionales para combatir el trabajo infantil.
La opinión pública también ha jugado un papel predominante en la concienciación social
sobre el problema que representa la explotación laboral infantil. Gracias a ella, se ha
conseguido que la sociedad civil y los consumidores tomen conciencia de que los niños y
niñas no pueden formar parte, ni pueden ser víctimas de la creciente competencia por

12
Convención sobre los Derechos del Niño, 1989, art. 6.
13
Ibidem, Art. 32(1).
14
Ibidem, arts. 34, 35, 36.
15
Ibidem, art. 28.

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mercados más baratos16. Esto ha tenido su impacto en las ETN, que han comenzado a adoptar
códigos corporativos de conductas y políticas autorreguladoras para evitar los abusos
laborales.
Durante el siglo XX, especialmente luego de la década de los 90, los/as niños/as dejaron
de estar huérfanos/as y desamparados/as en un mundo que, hasta entonces, les negó sus
derechos como seres humanos. Los Derechos Humanos promueve el deber de toda sociedad
de respetar a sus miembros, incluyendo a los niños y las niñas. Éstos son agentes activos del
mundo laboral y, por ello, se les ha reconocido unos derechos económicos que los protegen
contra la explotación laboral.

4. EL DERECHO INTERNACIONAL SOBRE EL TRABAJO INFANTIL

4.1. Trabajo infantil

El trabajo infantil es la fuente principal de abuso y explotación de niños y niñas17. La


OIT define este tipo de empleo como aquel que:

“[E]s física, mental, social o moralmente perjudicial o dañino para el niño y la


niña, e interfiere con su escolarización, privándole de la oportunidad de ir a la
escuela, obligándole a abandonar prematuramente las aulas o exigiéndole que
intente combinar la asistencia a la escuela con largas jornadas de trabajo
pesado”18.

En este sentido, queremos distinguir entre el trabajo infantil aceptable y el inaceptable.


El primero de ellos, no entorpece el pleno desarrollo personal y la educación de éstos. Este
tipo de trabajo, incluso, es altamente beneficioso y positivo para los niños y niñas,
preparándolos para que se conviertan en miembros útiles de la sociedad en su vida adulta. No
obstante, el trabajo infantil puede cruzar los lindes de lo permisible si se transforma en un
forma de esclavitud y/o explotación, si provoca la separación familiar, si los y las expone a

16
J. Martin y D. Tajgman, Erradicar las peores formas de trabajo infantil. Guía para implementar el Convenio
núm. 182 de la OIT, Ginebra, Organización Internacional del Trabajo y Unión Parlamentaria, 2002, p. 19.
17
M.G. Bullard, op. cit., p. 140.

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condiciones graves y peligrosas, y si ofende y menoscaba su dignidad. Para atender esta


situación, la OIT, en 1999, adopta el Convenio Núm. 182 sobre las peores formas de trabajo
infantil, cuya meta final es la eliminación efectiva de estas formas de trabajo.
La denuncia pública de las horrendas condiciones del trabajo infantil ha desencadenado
una acción internacional para erradicarlo. Entre las característica más impactantes de este tipo
de trabajo encontramos que los niños y niñas trabajan por míseros salarios, muchas veces
hasta inexistentes; laboran por largas jornadas, impidiéndoles su escolarización; trabajan en
condiciones peligrosas e insalubres, que atentan contra su seguridad física, psicológica y
social; y, además, se hallan en estados graves de malnutrición19. Es necesario adoptar medidas
gubernamentales y empresariales, que contengan estos abusos.

4.2. Causas

La respuesta a la pregunta de por qué existen hoy tantos niños y niñas que tienen que
trabajar en condiciones infrahumanas es compleja, sus causas son diversas y varían de un país
a otro. Al enumerar algunas de las causas, es forzoso concluir que la pobreza es la principal
fuerza motriz del trabajo infantil20. Familias que viven en condiciones paupérrimas, cuyos
ingresos no alcanzan ni para la alimentación más básica, se ven obligadas a enviar a los niños
y niñas a trabajar. Los ingresos obtenidos por el trabajo infantil, por bajos que sean, son
cruciales para la supervivencia de la familia21. Como resultado, se crea un ciclo que perpetúa
la pobreza. La pobreza empuja a trabajar bajo condiciones miserables, el tiempo no sobra para
instruirse o la educación no ofrece perspectiva de mejoras, la malnutrición se presenta, por lo
cual las posibilidades futuras no son más halagadoras.
También juegan un papel importante las concepciones populares, las costumbres y las
tradiciones locales. Nos referimos a las tendencias de pensamiento, a los hábitos, a las formas
cotidianas en que se conduce la sociedad. Entre éstas podemos mencionar la idea de que el
trabajo es bueno para forjar el carácter y adquirir experiencia en la vida; la tradición de que
los niños deben seguir los pasos de sus padres en un oficio determinado y que deben

18
J. Martin y D. Tajgman, op. cit., p. 15.
19
Central Latinoamericana de Trabajadores, “El trabajo infantil en América Latina: posiciones, respuestas y
propuestas de los trabajadores”, Revista Jurídica de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, vol. 33,
1999, p. 420.
20
Convención sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999, Preámbulo.
21
R.A. Senser, “Outlawing the Crime of Child Slavery”, Freedom Review, vol. 24, 1993, p. 232.

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aprenderlo y practicarlo desde muy temprana edad; o el indeseable endeudamiento familiar,


creando la servidumbre por deuda22. Además, se suman a esta lista la idea de que las niñas se
preparan mejor para su vida adulta trabajando, ya en trabajos domésticos, ya en la
prostitución, en lugar de invertir tiempo y dinero en su educación.
La falta de acceso a la educación básica y la pobre calidad de la misma es otro factor
que lleva a las familias a preferir que sus hijos/as trabajen. Hay un considerable número de
comunidades que no tienen instalaciones escolares adecuadas mientras que en otras la
educación no es tan siquiera una alternativa viable. La educación suele ser de muy baja
calidad y los progenitores entienden que ésta no responde a las condiciones y necesidades que
les rodean. Asimismo, la falta de poder político de los niños y niñas les hace vulnerables y de
fácil manipulación ante sus patronos23. Los niños y niñas que trabajan, de ordinario,
desconocen sus derechos, no dan mayores problemas, se quejan menos y son más dóciles que
los adultos, uno de los grandes atractivos que los empleadores ven en el trabajo infantil24.
No podemos dejar fuera la globalización y la creciente competencia en los mercados
mundiales, fenómenos que provocan que la economía internacional requiera fuentes de bienes
a más bajo coste para ser competitiva. A raíz de esto, los estados han pasado por alto las leyes
que prohíben el trabajo infantil, priorizando el desarrollo y supervivencia de sus economías25.
Por lo antes dicho, gran cantidad de niños y niñas se ven forzados a entrar al mundo laboral
sin ser aptos. Todo este conjunto de factores les ha llevado a trabajar desde edades muy
tiernas, impidiéndoles adquirir una formación adecuada que mejore sus expectativas de una
vida futura decente, condenándoles a la pobreza.
Examinadas las características y las causas del trabajo infantil, es necesario que
retomemos los instrumentos internacionales que mejor abarca esta problemática, en particular,
las peores formas de trabajo infantil.

22
J. Martin y D. Tajgman, op. cit., pp. 25-26
23
Robert A. Senser ofrece un testimonio de un juez del Tribunal Supremo de India, quien señala que los niños
que trabajan en la confección de alfombras son castigados con palizas, marcados con varas de hierro caliente,
incluso colgados boca abajo desde un árbol para sembrarles temor y mantenerlos trabajado durante extensas
horas diarias entre 6 a 7 días de la semana. Vid. How the Global Economy Promotes Child Labor, 1995,
http://www.senser.com/clali.htm, (Enero 2008).
24
M.G. Bullard, op. cit., pp. 150-151.
25
Ibidem, pp. 156-157.

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4.3. Instrumentos internacionales sobre el trabajo infantil

La Convención 182 representa un hito en la historia de la OIT26. Fue adoptada por


unanimidad por representantes de los gobiernos, empleadores y trabajadores de los estados
miembros. Sólo dos años después de su aprobación fue ratificada por más de la mitad de los
miembros de la OIT, acto que demuestra el reconocimiento de la comunidad internacional
sobre la necesidad de instituir guías que contengan los abusos del trabajo infantil. Vigente
desde noviembre de 2000, persigue el ideal de erradicar, con carácter de urgencia,
determinadas formas de trabajo infantil27.
En consonancia con la CDN, este Convenio define, en su artículo 2, el término niño
como toda persona menor de 18 años28. Subsiguientemente, enuncia que la expresión “todas
las formas de trabajo infantil” abarca todas las formas de esclavitud o de prácticas análogas, la
prostitución y la pornografía de menores, la utilización de los niños y niñas en actividades
ilícitas, y el trabajo que por su naturaleza o por las condiciones en que se realiza es peligroso
y perjudicial para la salud, la seguridad o la moral de los y las menores29. Sobre este último
tipo de trabajo infantil, el artículo 4 dispone que serán los Estados los encargados de definirlo
mediante legislación al efecto y previa consulta con las organizaciones de empleadores y
trabajadores. Asimismo, los Estados Partes tienen el deber de “establecer o designar
mecanismos apropiados para vigilar la aplicación de las disposiciones” del presente
instrumento30.
La Convención le exige a los estados una gran responsabilidad y empeño para asegurar
que los niños y niñas tengan a su disposición los medios para su adecuado desarrollo31.
Empero, esto también es un arma de doble filo, pues los incentivos para promover estas
acciones son menores que las inversiones que ofrecen las ETN. Aún así, es deber primario de

26
B.L. Apt, et al., “International Human Rights”, International Lawyer, vol. 35, 2001, p. 728.
27
Convención Núm. 182, art. 1.
28
Cabe señalar que ambos instrumentos son complementarios. La Convención de los Derechos del Niño plasma
los derechos de la niñez en todos sus ámbitos, pero algunas de sus disposiciones están estrechamente
relacionadas con las normas internacionales sobre el trabajo infantil. Véanse los artículos 32, 34, 35, 36.
29
Ibidem, art. 3
30
Ibidem, art. 5.
31
La Convención obliga a los Estados a elaborar y poner en práctica programas de acción para eliminar las
peores formas de trabajo infantil; a establecer sanciones penales para garantizar su aplicación; a adoptar
medidas para impedir la ocupación de niños y niñas en las peores formas de trabajo infantil y para rescatarles; a
tener en cuenta la situación de las niñas y de otros menores especialmente expuestos a riesgos; y a cooperar
internacionalmente. Ibidem, arts. 6-8.

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los gobiernos proteger a su fuerza laboral de pobres e injustas condiciones de trabajo, sin que
con ello se liberen de responsabilidad las ETN.
Este instrumento está acompañado por la Recomendación Número 90 sobre las peores
formas de trabajo infantil, 1999, que sirve como marco de referencia para la acción destinada
a erradicar las peores formas de trabajo infantil. En este sentido, recomienda que los
programas estatales impedirán la ocupación de niños y niñas en las peores formas de trabajo
infantil. También estimula a los estado a rescatarles de estos ambientes; a protegerles contra
las represalias y a garantizarles su rehabilitación y reinserción en la sociedad; a identificar
aquellas comunidades en donde hay niños y niñas particularmente expuestos a riesgos; y a
sensibilizar la opinión pública. Finalmente, en el apartado sobre la aplicación del Convenio
182, exhorta a los estados a tratar como actos delictivos todas las formas de esclavitud y
prostitución infantil; a cooperar internacionalmente en cuanto al intercambio de datos que
ayuden a la búsqueda y procesamiento de quienes violen los estatutos estatales; a hacer
partícipes a las organizaciones de empleadores, de trabajadores y de la sociedad civil; y a
desarrollar y poner a la disposición de los progenitores programas de creación de empleos y
de formación. Sin duda, políticas públicas que reflejen estas recomendaciones permitirán la
consecución del objetivo último de erradicación del trabajo infantil inaceptable.
Otro de los instrumentos internacionales prioritarios en cuanto al trabajo infantil y la
edad mínima de admisión al empleo, es el Convenio 138. Este innovador instrumento
establece un enfoque flexible y progresivo sobre el problema, en especial para los llamados
países en desarrollo. Su objetivo se centra en el establecimiento de una edad mínima según los
niveles de desarrollo económico de los Estados y según el trabajo.
Sin ánimo de detenernos en los detalles, puede destacarse que el convenio prioriza la
educación antes que el trabajo32. También reconoce las diferencias de desarrollo económico
entre los Estados, permitiendo que “el miembro cuya economía y medios de educación estén
insuficientemente desarrollados” establezca una edad mínima general menor que los Estados
con economías más fuertes, limitada a la persistencia de tales condiciones económicas y
educativas33.

32
Convenio Núm. 138 sobre la edad mínima, 1973, art. 2(3).
33
Ibidem, art. 4(4).

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5. LA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DEL TRABAJO34

¿Qué es y cuál es la labor de la OIT? La OIT es una organización especializada de las


Naciones Unidas que procura fomentar la justicia social y los derechos humanos y laborales
reconocidos por la comunidad internacional. Fue creada en 1919, pero no es hasta 1946 que
se convierte en el primer organismo especializado de las Naciones Unidas. Realiza su labor a
través de tres órganos principales: la Conferencia Internacional del Trabajo, que establece y
adopta las normas internacionales del trabajo, y sirve de foro para el debate de cuestiones
sociales y laborales de importancia global; el Consejo de Administración, donde se adoptan
las decisiones acerca de la política pública de la OIT y se establecen el programa y el
presupuesto a presentar en la Conferencia; y la Oficina Internacional del Trabajo, encargada
de ofrecer cooperación técnica. Estos órganos tienen la singular característica de contar con
una estructura tripartita en la que participan representantes de los gobiernos, empleadores y
trabajadores. Su tarea principal estriba en formular las normas internacionales del trabajo,
fijando unas condiciones mínimas en materia de los derechos laborales fundamentales que,
entre otras, incluye la abolición del trabajo forzoso.

5.1. Mecanismos de supervisión de la OIT

Para supervisar la observancia de los convenios, la OIT dispone de un sistema de


monitoreo. Se trata de un sistema de presentación periódica de informes o memoriales por
parte de los estados miembros. Además, cuenta con procedimientos especiales que permiten
examinar quejas y reclamaciones que traten sobre el incumplimiento de las obligaciones en
que hayan incurrido los estados.
La OIT consta de dos organismos reguladores: la Comisión de Expertos en Aplicación
de Convenios y Recomendaciones, y la Comisión de Aplicación de Normas de la Conferencia
Internacional del Trabajo. La primera de ellas está compuesta por 20 expertos independientes
y, en su reunión anual, se dedica a examinar los informes de los Estados y comentarlos. El
otro organismo está integrado por representantes de los gobiernos, empleadores y
trabajadores. Está facultado para revisar las observaciones de la Comisión de Expertos,

34
Véase la página oficial de la OIT: http://www.ilo.org/public/spanish/standars.

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escuchar el punto de vista de los gobiernos y de los interlocutores sociales, y hacer


recomendaciones tripartitas a la Conferencia sobre las medidas que sean pertinentes.
Sobre los procedimientos especiales, la OIT prevé dos maneras de atender las denuncias
de inobservancias de los convenios. Las reclamaciones, por una parte, son realizadas por
cualquier organización de empleadores o trabajadores que alegue el incumplimiento de un
estado miembro de los convenios de la OIT. Las quejas, por otra parte, son presentadas por
cualquier miembro ante la Oficina Internacional de Trabajo, contra otro que, a su parecer, no
ha adoptado medidas para el cumplimiento satisfactorio de un convenio ratificado por ambos.
A parte de estos dos procedimientos, la OIT no ha establecido ningún otro mecanismo de
supervisión que permita reclamaciones de individuos. Por lo tanto, la efectividad de estos
tratados depende enteramente de que los Estados pongan en vigor las disposiciones
contenidas en ellos, pero más aún, que se comprometan con los objetivos y propósitos de los
mismos.
¿Qué sucede cuando un Estado no es parte de los convenios? En 1998, la OIT aprobó
una declaración relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo35. En ella se
dispuso que todos los estados miembros, independientemente de su adhesión a los convenios,
tienen el deber derivado de su mera pertenencia a la OIT de respetar, promover y hacer
realidad cuatro derechos fundamentales, entre los que se encuentra la abolición del trabajo
infantil. Conforme a esto, todos los Estados Miembros están obligados a presentar un informe
anual que “tratará sucesivamente cada año de una de las cuatro categorías de principios y
derechos fundamentales” 36. Así, la OIT reafirma su compromiso contra el trabajo infantil y
hace responsables a los Estados Miembros de tomar las acciones pertinentes para la
consecución de estos principios fundamentales.

6. LAS ETN Y EL TRABAJO INFANTIL

En todos los países, desarrollados o en vías de desarrollo, las políticas nacionales


conceden un papel predominante a las fuerzas del mercado, más que a la protección de los
derechos humanos. Esto, junto con el inmenso poder económico y hasta político que ostentan

35
Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, adoptada por la
Conferencia Internacional del Trabajo en su 86ª reunión en Ginebra en junio 1998.
36
Ibidem, Sec. III(2).

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las ETN, no ofrece un escenario alentador para los derechos humanos. Los gobiernos, ávidos
por recibir las inversiones extranjeras, ofrecen grandes concesiones a las ETN; las empresas,
sedientas de obtener ganancias, ignoran las condiciones laborales de sus empleados, y la
pobreza, en lugar de reducirse, llega a límites más críticos.
Una ETN es “una empresa que se dedica a la inversión extranjera directa y que posee o
37
controla actividades de valor agregado en más de un país” (traducción nuestra) . Su fin
último es la maximización de las ganancias. Es decir, que buscará la obtención de un mayor
margen de beneficio, mediante una producción al menor coste posible, con unas ventas de
bienes al mayor precio posible38. En esta ecuación es imprescindible la producción de bienes
a bajo coste y, desgraciadamente, una fuente barata de mano de obra es la infantil. Por ello,
las actividades de las ETN inciden de manera significativa y perjudicial en el trabajo infantil.
¿Quién o qué gobierna a las ETN? Las entidades corporativas son personas jurídicas
sujetas al Derecho corporativo. Kent Greenfield destaca que este derecho poco dicta sobre la
dirección interna de las ETN39. Los directivos de las empresas tienen amplias prerrogativas a
la hora de determinar políticas internas de todo tipo. La responsabilidad social y económica
de las ETN es, en muchos casos, completamente voluntaria. De tal manera “que están sujetas
a su propia autorregulación, y no al control de los gobiernos” 40.
La dependencia histórica en el trabajo infantil y los objetivos de negocio son barreras
importantes en la eliminación de las prácticas de explotación infantil en el trabajo. Los bajos
salarios y las escasas normas sobre empleo tampoco benefician al desarrollo humano de los
países. Teniendo en cuenta que las ETN están compuestas de redes globales de producción, la
capacidad de regulación y la vigilancia de las condiciones laborales se reducen al máximo.
Además, la dimensión de control de las ETN sobre los mercados internacionales les conceden
la alta capacidad de influencia en las condiciones laborales. La acumulación de plusvalías
tiene una posición superior que la erradicación del abuso en el trabajo infantil.
En sentido estrictamente jurídico, las ETN no son responsables de la creación de las
paupérrimas condiciones de empleo de los trabajadores infantiles. Los gobiernos son los

37
J.D. Dunning, Multinational Enterprises and the Global Economy, United State, Addison-Wesley Publising
Co., 1993, p. 3.
38
C.M. Kern, “Child Labor: The Internacional Law and Corporate Impact”, Syracuse Journal of International
Law and Commerce, vol. 27, 2000, p. 191.
39
K. Greenfield, “Ultra Vires Lives! A Stakeholder Analysis of Corporate Illegality (With Notes on How
Corporates Law Could Reinforce International Law and Norms)”, Virginia Law Review, vol. 87, 2001, p. 1280.
40
OXFAM, “Las empresas transnacionales: inversión, empleo y marketing”, Cambiar las reglas. Comercio,
globalización y lucha contra la pobreza, 2002, p. 175,

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primeros que permiten a las empresas sortear leyes laborales para obtener beneficio41. No
obstante, las ETN son directamente responsables de generar muchas de las presiones que
reducen los salarios y debilitan los derechos de empleo.

6.1. Responsabilidad social corporativa

La opinión pública está impactando tremendamente en las formas en las que hoy día las
empresas conducen sus negocios. Los consumidores también están exigiéndole a las ETN
responsabilidad social. Las ETN, por tanto, se han visto obligadas ha responder de varias
maneras. Algunas alegan que su compromiso con los derechos humanos y los derechos
laborales se verifica a través del cumplimiento de las legislaciones nacionales42. Otras han
incorporado a las políticas empresariales los sistemas de etiquetación, en los que se certifica
que durante el proceso de producción no se ha recurrido a la mano de obra infantil. El ejemplo
de esta estrategia lo encontramos en la producción de zapatos de Reebok.
También vemos como otras ETN han empezado a adoptar pautas o directrices de
responsabilidad social. En esta tendencia –iniciada por Levi Strauss & Co., en 199143–, se han
adoptado códigos de conducta que establecen “normas en asuntos como la seguridad del
trabajador, las disposiciones sobre seguridad social y el cumplimiento de las leyes nacionales
en cuestiones como las horas extraordinarias” 44. También atienden problemas como el trabajo
infantil, incorporando a prácticas dirigidas a la erradicación efectiva de este tipo de empleo.
Los códigos de conducta empresarial establecen sistemas de vigilancia y aplicación, en
los que sobresalen las auditorias sociales como medio de monitoreo. Éstas suelen practicarse a
través de visitas sorpresas a las fábricas de producción, donde se realizan entrevistas
confidenciales a los trabajadores y sus representantes, y con inspectores independientes que,
en ocasiones, están constituidos por miembros de grupos de derechos humanos y de grupos
laborales, entre otros. “Cuando han sido rigurosos, [estos] códigos han generado beneficios

http://www.maketradefair.com/es/index.php?file=08042002183834.htm (Enero 2008).


41
C.M. Kern, op. cit., p. 185.
42
L. Compa, et al, “Enforcing International Labor Right Through Corporate Codes of Conduct”, Columbia
Journal of Transnational Law, vol. 33, 1995, p. 686.
43
El Código de Conducta de Levis Strauss, adoptado en 1991, está divido en dos partes. Por una parte, se
detallan los compromisos a los que se obliga la empresa, mientras que en la segunda se establecen las guías
sobre las prácticas laborales. En esta última se detallan las condiciones laborales que adoptará le empresa en
diversos sectores, entre ellos, el trabajo infantil. También se creó y elaboró un sistema de monitoreo y puesta en
marcha de los compromisos asumidos. Ibidem, pp. 677-678.
44
OXFAM, op. cit., p. 197.

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reales”, pero la realidad ha demostrado que muchos carecen de efectividad45. Un estudio


realizado por la OIT a doscientos quince códigos concluyó que la erradicación del trabajo
infantil no figuraba en más de la mitad de los mismos46. De manera que, es forzoso concluir
que los códigos de conducta, si bien son una iniciativa en una dirección correcta, no son el
remedio para garantiza condiciones laborales adecuadas. Es necesario un compromiso serio
de las ETN sobre los derechos laborales y un mayor reforzamiento de las pautas de
responsabilidad social que adopten.

6.1.1. Revisión de casos de ETN

Existen muchos ejemplos sobre las medidas de responsabilidad social que han ejecutado
las ETN, pero brevemente nos detendremos en las respuestas dadas por Nike y Reebok. La
empresa transnacional Nike ha estado sujeta a numerosos ataques de la opinión pública
internacional relacionados con las condiciones laborales de todos sus empleados. En
consecuencia, la empresa adoptó un sistema de vigilancia a través de auditorias
independientes. También, en 1998, anunció una política empresarial acerca de la edad mínima
de sus empleados: 18 años para los trabajadores de sus fábricas de zapato y 16 años para las
demás. Dicha política incluyó programas de aumento salarial sistemático, de educación
voluntaria, de préstamo a pequeñas empresas en Vietnam, Indonesia, Pakistán y Tailandia,
entre otros47. Aún cuando Nike puede y debe hacer más, indiscutiblemente, las medidas
adoptadas representan un ejemplo de responsabilidad social corporativa y pueden revertir en
significativos dividendos para los trabajadores infantiles y la propia empresa.
Reebok ha sido otra de las ETN que se ha visto envuelta en escándalos relacionados con
la utilización de niños y niñas en la manufactura de sus productos. Al igual que Nike, se ha
unido a la tendencia de asunción de pautas de responsabilidad social corporativa. Ha
desarrollado iniciativas innovadoras en pro de organizaciones de derechos humanos,
auspiciando conciertos de rock como medio de recaudación de fondos y creando el Premio en
Derechos Humanos a activistas de los derechos humanos48. También ha desarrollado un
código de conducta empresarial y ha establecido la Fundación Reebok, dedicada, entre otras

45
Ibidem.
46
Federación Sindical Mundial, Las actuaciones de las empresas transnacionales y su efectos para los derechos
de los trabajadores y de los pueblos, 2007, http://www.wftucentral.org/?p=853&language=es (Enero 2008).
47
C.M. Kern, op. cit, p. 194.
48
L. Compa, op. cit, p. 679.

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cosas, a prestar recursos materiales y técnicos a programas u organismos en países en


desarrollo que se dediquen a la promoción y protección de los derechos humanos.
Como vemos, hay muchas formas de transformar las acciones de las ETN para atender
la protección de los derechos laborales de todas las personas, sin que con ello las empresas
pierdan ganancias. Es responsabilidad de los gobiernos hacer valer los derechos laborales,
pero es también un deber para las ETN conducirse de acuerdo a unas prácticas corporativas
que promuevan la abolición del trabajo infantil.
Aún queda mucho por andar. A pesar de las iniciativas corporativas, las ETN no están
obligadas a adoptarlas ni aplicarlas. Se necesita de su buena voluntad para que las medidas de
responsabilidad social sean efectivas, y sabemos que llegar a ese estadio no es tarea fácil.
Coincidimos con Braulio Moro en que una forma de atajar las violaciones de los derechos
humanos en las que incurren las ETN es mediante la creación de un observatorio
transnacional permanente que “sea capaz de proporcionar los elementos de juicio necesario
para procesar a los responsables de esas violaciones”49. Quizás así, las ETN tendrán un
incentivo de mayor peso para respetar la dignidad de los trabajadores.

7. CONCLUSIONES

Entendemos que el trabajo infantil es un problema que hay que atacar de forma urgente.
Mientras los niños y niñas continúen siendo explotados económicamente y sean privados de
una educación básica, de una niñez saludable, feliz y digna, el futuro de las naciones del
mundo estará condenado a la miseria. Los niños y niñas víctimas de las peores formas de
trabajo infantil serán adultos analfabetos sin perspectivas de escapar de sus desfavorables
condiciones, ni podrán contribuir al desarrollo de su sociedad. Por lo tanto, es fundamental
garantizar una infancia decente, que los prepare para la edad adulta, de forma tal, que sean
personas de provecho que aporten al progreso económico de sus familias y países.
Indudablemente, se ha hecho mucho, pero no podemos cruzarnos de brazos a esperar a
que se produzcan más instrumentos en contra del trabajo infantil. La ratificación de los
convenios internacionales estimula la acción internacional, mas en ningún caso la reemplaza.
Es imperativo que los gobiernos tomen acción inmediata en la creación de legislación que

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progresivamente elimine las peores formas de trabajo. También es necesario que supervisen la
observancia de las leyes sobre el trabajo infantil.
Las ETN no están exentas de responsabilidad y obligaciones. Sin efectivas normas de
autorregulación corporativa, cualquier tentativa contra el trabajo infantil estará destinada al
fracaso. El objetivo primordial de las empresas debe tomar otro giro: producción de bienes de
calidad a un bajo coste, y su venta al más alto beneficio posible. Las prácticas empresariales
contra el trabajo infantil deben ir en aumento. Todo el esfuerzo que las ETN realicen
contribuirá a la abolición del trabajo infantil.
También creemos que la movilización y la sensibilización de la opinión pública sirven
para concienciar a la sociedad sobre lo que representa el trabajo infantil. Esto ayudará a crear
un empuje que estimule aún más la cooperación internacional en cuanto a este asunto.
Creemos que la sociedad civil tiene la capacidad de generar cambios en las estructuras
sociales, políticas y económicas, y de presionar a las ETN para buscar alternativas y adoptar
medidas en pro de los derechos laborales de los niños y niñas.
La erradicación del trabajo infantil es un asunto de todos y todas. Les corresponde a los
gobiernos, a las ETN y a los miembros de la sociedad civil hacer valer los derechos de la
niñez. Sólo así, lograremos un mundo que sabe, lucha y considera el valor de los derechos
humanos y, a su vez, sea capaz de obtener beneficios económicos.

49
B. Moro, “Las empresas transnacionales como agentes centrales de la globalización neoliberal, elementos de
discusión para una propuesta de políticas alternativas”,Bilbao, Lan Harremanak, 2006, p. 52.

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