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CONCLUSIÓN

Como se ha descrito anteriormente el SOP es una condición compleja y común en


muchas mujeres con implicaciones psicológicas, reproductivas, metabólicas y
neuroendocrinas. Es una enfermedad con manifestaciones a lo largo de la vida y
representa una gran carga desde muchos puntos de vista para la salud de las
pacientes con este padecimiento.

Tanto el hiperandrogenismo como la resistencia a la insulina contribuyen de manera


principal en la fisiopatología del SOP. La resistencia a la insulina ocurre en la
mayoría de las mujeres con SOP, especialmente en aquellas que tienen sobrepeso,
lo que condiciona un alto riesgo de síndrome metabólico, prediabetes y DM2.

El papel que cumple el médico general y el ginecólogo debe estar enfocado en el


apoyo, la educación, el abordaje de los factores psicológicos y en promover el estilo
de vida saludable asociado a la terapia médica específica según sea necesario.

El tratamiento para la gran mayoría de las pacientes debe tener como principal
aspecto el cambio en el estilo de vida y un enfoque multidisciplinario con el fin de
prevenir las complicaciones a largo plazo. Pequeñas metas alcanzables deben ser
la prioridad inicial, como por ejemplo la pérdida de un 5% del peso corporal resulta
en una mejoría clínica significativa incluso si las mujeres permanecen clínicamente
en el rango de sobrepeso u obesidad no saludable.

Abordar el hiperandrogenismo es clínicamente importante y es crucial el control de


las complicaciones metabólicas a largo plazo, como la dislipidemia, DM2 y los
factores de riesgo cardiovascular, también se debe considerar la detección de las
anomalías metabólicas en los familiares de alto riesgo.

En general, al realizar este trabajo y revisar la literatura actual es importante recalcar


que se necesita más investigación con respecto a esta condición compleja. Mientras
tanto, es importante conocer y tener presentes pautas integrales basadas en la
evidencia para guiar a las pacientes con esta enfermedad y a los médicos en el
manejo óptimo del SOP.
Finalmente consideramos que el SOP no solo debe ser manejado por el ginecólogo
debido a la gran cantidad de mecanismos fisiopatológicos complejos que hacen de
esta enfermedad un verdadero desafío. Por tanto se hace fundamental el trabajo en
conjunto entre diferentes especialidades médicas para el mejor control y
seguimiento de la enfermedad, así como también para prevenir la aparición de
enfermedades crónicas no transmisibles que puedan causar problemas que
comprometan la calidad de vida de la paciente a largo plazo.