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El desarrollo de la Historia Erudita en Argentina Post Casero:

Mitre y el Estado Nación

Introducción

En el presente informe de lectura pretendemos enfatizar el desarrollo de la


Historiografía Argentina en la segunda mitad del siglo XIX, en torno al surgimiento y
consolidación de una historia erudita en el ámbito local. Tomando como eje de análisis la
historiografía desarrollada por Bartolomé Mitre a partir de su obra Historia de Belgrano y
de la independencia argentina (1859), y planteándonos las siguientes problemáticas:
¿Cómo infería en esta obra la historia erudita? ¿Cuál era su objeto de estudio? ¿Levantó
detractores? ¿Cuáles eran su visión sobre la historia?

Para resolver estos cuestionamientos analizaremos los textos sugeridos por la


cátedra, evaluaremos una parte del desarrollo historiográfico post Casero remarcando el
papel que jugó Bartolomé Mitre. Pero no se entrara en analizar al proceso de
institucionalización de la historia erudita después del debate Mitre-López.

Desarrollo

El siglo XIX es conocido como el “Siglo de la Historia”, en la que la “historia” se


convirtió en una disciplina científica. Este desarrollo tuvo lugar en Europa precisamente en
Prusia de la mano de Leopold Von Ranke en las primeras décadas de ese siglo, quien llevó
a cabo la profesionalización e institucionalización de la Historia. El contexto influyo en la
labor de Ranke, ya que esta profesionalización cumplía objetivos políticos, fue el mismo
Estado prusiano en proceso de consolidación quien apoyo y financió sus investigaciones en
el fin de legitimarse. Para esta tarea, escribir la historia, Ranke enfatizo el aspecto erudito
de la misma, el historiador debía reconstruir el pasado a través de los documentos, en
especial las fuentes primarias. Este proceso no fue único, pero si pionero, dándose en varios
estados a lo largo del siglo decimonónico y Argentina no fue la excepción.

Aquí el proceso de se dio a partir de la segunda mitad de ese siglo, precisamente


después de la Batalla de Caseros. Estuvo acompañado por la figura de Bartolomé Mitre y
sus sucesivos aportes históricos en obras, memorias, artículos, etc. Muchos lo consideran
como “el padre de la historia Argentina” pero lo cierto es que su obra Historia de Belgrano
y de la independencia Argentina (en sus cuatros ediciones) marca un antes y un después en
la historiografía Argentina, ocupando un lugar fundacional en la misma. Devoto señala “la
obra de Mitre puede y debe considerarse el único ejemplo historiográfico maduro de la
historia de la Revolución de Mayo en el cuarto de siglo posterior a Caseros”1.

Historia de Belgrano y de la independencia argentina (1859) comenzó como un


artículo biográfico sobre el héroe que se fue ampliando hasta convertirse en un libro
propio, en la cual “la dimensión del héroe individual daba paso crecientemente a un héroe
colectivo, y a la vida de una personaje de la revolución, a la propia historia de la
revolución”2. En líneas generales la obra Mitre proponía una mirada de la Revolución de
Mayo desde la perspectiva de Belgrano que desde su punto de vista ocupaba un lugar
central “como eslabón de la cadena que une las tradiciones coloniales a los principios
revolucionarios”3. Además remarcaba en su figura la virtud republicana por la cual la
revolución se impregnaba con un carácter republicano. Y enfatizaba que la idea de
independencia y libertad ya se encontraban presente en la revolución sobretodo en el seno
de la clase letrada porteña, en la que formaba parte Belgrano y a partir de allí se difundía
en el Pueblo.

En esta obra Mitre pretendía legitimar al Estado nacional argentino que se estaba
construyendo, a partir de la búsqueda de un origen común. Devoto señala: “cualquier relato
nacional debía ser necesariamente sobre los orígenes ello implicaba otorgar un espacio
relevante a un preciso momento: el de la emancipación”4. Por eso la Revolución de mayo
se convirtió en ese origen común que debía unir a todos los argentinos y eliminar las
diferentes que impregnaban en aquel entonces para construir y legitimar al Estado-Nación.
Agrega Devoto citando a Bartolomé Mitre “El libro fue precisamente escrito para

1
Devoto Fernando. Interpretar la revolución de Mayo. Un itinerario historiográfico decimonico y sus
contextos, En Gonzales Bernaldo de Quiroz, P. Independencia Iberoamericana. Nuevos Problemas y
aproximaciones. Buenos Aires, Ed FCE, Año 2015, pág. 334
2
Ídem pág. 335
3
Devoto, Fernando y Pagano, Nora. Capítulo 1: Surgimiento y consolidación de la Historiografía Erudita. En
Devoto F. y Pagano N.; Historia de la historiografía argentina. Bs. As. Ed. sudamericana. Año 2009 pág. 24
4
Devoto Fernando. Interpretar la revolución de Mayo. Un itinerario historiográfico decimonico y sus
contextos, En Gonzales Bernaldo de Quiroz, P. Independencia Iberoamericana. Nuevos Problemas y
aproximaciones. Buenos Aires, Ed FCE, Año 2015, pág. 328
despertar el sentimiento de la nacionalidad argentina, amortiguada entonces por la
división de los pueblos. Por eso nos empañamos en estudiar en sus páginas los orígenes
del sentimiento nacional”5.

Se considera a La Historia de Belgrano y de la independencia argentina como la


iniciadora de la historia erudita en el país, ya que Mitre se valió del trabajo minucioso en
los documentos para validar su obra. Argumentaba que en la verdad histórica la necesidad
de conocer los hechos debía tener un trasfondo material que lo legitimase y ese lugar lo
ocuparon las fuentes, por eso se preocupaba constantemente en sus obras en mostrar la
numerosa documentación que había examinado, que daban veracidad a lo que escribía.
Mitre lo mostraba en el Prefacio de su obra, “lugar que donde se despliega la larga
enumeración de los documentos en que se basa la verdad histórica de nuestro trabajo y la
exactitud de nuestros juicios”6. A partir de la erudición Mitre no solo validaba su labor,
también desautorizaba las críticas que se hacían en torno su obra.

“La construcción de una historiografía erudita fue el producto de un desarrollo


gestado en medio de las cambiantes condiciones de posibilidad que tuvieron lugar durante
la mitad del siglo XIX”7. Estas condiciones donde se desarrolló no fueron las mismas que
tuvieron en Europa, en especial Prusia, que contaba en ya desde las primeras décadas del
siglo XIX con institutos académicos, universidades, academias, bibliotecas privadas y
públicas, e incluso con una larga tradición erudita desde tiempo medievales. En Argentina,
como en el resto de Sudamérica, la situación fue muy diferente. Las universidades aun no
tenían un carácter científico estaban orientada hacia la abogacía o teología, los institutos y
sociedades fueron efímeros como el Instituto Histórico y Geográfico fundado de
Montevideo en 1843. Pero existieron otro tipo de instituciones que cumplieron el rol
legitimador, como los Archivos Públicos de Buenos Aires creación estatal en 1821 y los
archivos y bibliotecas privadas. Todo esto condiciono para que quienes escribieron los
relatos históricos no fueran historiadores profesionales sino intelectuales, escritores y
políticos, incluso algunos sin formación universitaria como el mismo Mitre. Y el desarrollo
de los relatos tuvieron una impronta en el modelo francés, es decir, que “nuestros

5
Ídem pág. 340
6
Devoto y pagano pág. 25
7
Ídem pág. 16
historiadores eruditos recorrieron los meandros transitados por los republicanos
franceses…8”. En este contexto fue donde se encontró Bartolomé Mitre al escribir su obra
sobre Belgrano.

En las décadas siguientes en fervor de los debates que se constituyeron entre Mitre y
otros intelectuales, su obra se fue corrigiendo y ampliando en paralelo a un proceso de
consolidación del formato erudito. Que implicaba un conjunto de operación técnicas, en la
que se destacaban la crítica de las fuentes y su confrontación (Devoto-Pagano, 2009).

Los debates entre Mitre y algunos intelectuales marcaron las últimas décadas del
siglo XIX y tuvieron gran importancia al permitir una profundización de la obra del
primero, a la que corrigió en sucesivas ediciones hasta 1889. Entre los polemistas de sus
planteamientos se pueden mencionar Vélez Sarsfield, Florencio Varela, Manuel Estrada,
Juan B. Alberdi, y el principal: Vicente F. López. En estos debates no solo se practicaba
operaciones intelectuales sino también políticas, a pesar de en su mayoría fueran liberales.
Se puede mencionar que este debate tuvo tres etapas.

Una primera etapa de estos debates se dio en la década del 60 con Vélez Sarsfield,
quien tenía una interpretación más radical de la Revolución de Mayo, revalorizaba el papel
de los pueblos del interior colocándolo en el centro de la escena, como la figura de Güemes
y proponía reconstruir el ambiente social donde se intervenían estos personajes. Estas
críticas salieron de su periódico El Nacional y en su libro: Rectificaciones históricas:
General Belgrano, General Güemes (1864) mientras las respuestas de Mitre también
salieron de la prensa (La Nación) y en libro: Estudios históricos sobre la Revolución de
Mayo: Belgrano y Güemes (1864). Sarsfield en líneas generales reprochaba a Mitre por la
magnitud de la imagen que había adquirido Belgrano que se encontraba por encima de los
pueblos, y por la poca dimensión de que le daba a Güemes que se hallaba en pluma del
primero en el mismo nivel que San Martin y Bolívar. En respuesta Mitre “se consideraba
en una posición equidistante entre el protagonismo de los héroes y el que le correspondía a
las fuerzas sociales colectivas”9 y la figura de Güemes no rebasaba la de un caudillo local.

8
Ídem pág. 17
9
Ídem pág. 27
Una segunda etapa la constituyo el debate con Juan B. Alberdi también en la década
del 60. Este colocaba a la revolución de Mayo dentro del contexto de las “revoluciones
atlántica”, donde los gobiernos juntitas se dieron en varias ciudades hispanoamericanas
remarcando que las causas eran generales como las transformaciones de la economía
atlántica y los acontecimientos políticos europeos, etc. Las críticas a Mitre fueron incluidas
en Belgrano y sus historiadores (1865) afirmaba la falsa historia es origen de la falsa
política, identificándolo con los intereses de la minoría ilustrada porteñas que subyugaban
al interior. La resistencia la encarnaban los caudillos del interior que representan la
verdadera soberanía del pueblo.

Pero estos debates iban más allá de la mera interpretación ya que también se puso a
la erudición en el centro de la cuestión. Como se mencionó más arriba, Mitre no solo
validaba con los documentos sus afirmaciones sino que también ponía en dudas los
argumentos de sus detractores, por eso en su insistencia tanto en los Prefacios y apéndices
en mostrar la fuentes consultadas. En respuesta, sus polemistas también ponían en duda su
fuentes documentales, por ejemplo Vélez Sarsfield mostraba una línea de intervención
heurística no documentada haciendo énfasis al “problema de la mayor o menor
confiablidad de las fuentes públicas en relación de las privadas (y el jurista cordobés se
inclinaba por estas últimas)”10, dicho de otra manera Vélez ponía en duda las fuentes a las
que tanto recurría Mitre. Pero la cuestión también tenía un tinte político y regional de
fondo, tanto Sarsfield y Alberdi eran del interior, el primero cordobés y el segundo
tucumano, frente al porteñísimo de Mitre. Por eso la insistencia de revindicar el papel del
Pueblo, de los caudillos y de Güemes frente a la figura sobreestimada de un héroe porteño
como Belgrano.

Finalmente una tercera etapa del debate y la más importante, tuvo lugar en la década
del 80 con Vicente F. López. Interpretativamente este último veía a la Revolución de
mayo como un proceso que vino a romper “la paz” del orden administrativo colonial y
llevo al Rio de la Plata a un desorden violento, para él la revolución fue un fracaso. Sus
críticas fueron disparadas desde la Revista del Rio de la Plata (1872-1877), su obra Año

10
Devoto Fernando. Interpretar la revolución de Mayo. Un itinerario historiográfico decimonico y sus
contextos, En Gonzales Bernaldo de Quiroz, P. Independencia Iberoamericana. Nuevos Problemas y
aproximaciones. Buenos Aires, Ed FCE, Año 2015. pág. 339
XX. Cuadro general y sintético de la Revolución, en artículos de periódicos como Debate
histórico. Refutaciones a las comprobaciones históricas sobre la historia de Belgrano
(1881). Pero el debate también se dio en torno a lo metodológico, en el que algunos
historiadores ven erudición versus historia filosofante. “El intercambio protagonizado por
Vicente F. López y Mitre ofrece múltiples planos analíticos entre los que es posible
recortar aquellos que remiten a las vías de producción del conocimiento sobre el pasado,
la reconstrucción e interpretación de los hechos históricos y la construcción del punto de
vista”11. El primero prefería los testimonios orales, el pasado vivido, como también lo hacía
Mitre. A fin a cabo fue hijo de Vicente López y Planes, por su casa en su niñez pasaron
muchos personajes que tuvieron un rol protagónico en la historia, por eso le daba
importancia a lo vivido

Sin embargo Vicente F. López también utilizaba las fuentes documentalistas para
dar validez a lo que decía pero no le daba absoluta confianza y veracidad que le daba Mitre
a esos testimonios del pasado.

Conclusión

En la segunda mitad del siglo XIX tuvo lugar en la Argentina el desarrollo de la


historiografía local, surgiendo de la pluma de Mitre en su obra más completa: Historia
Belgrano y de la independencia Argentina. Esta se apoyó en la historia erudita, en la que
Mitre para legitimar el estado nacional que se estaba construyendo, del que él era parte.
Este proceso que es coetáneo en otros países tanta sudamericanos como europeos, se utilizó
a la Historia para buscar el fundamento de estos nuevos países en construcción por eso se
buscó el origen común y que se lo encontró en la Revolución de mayo en caso argentino.
Este último es objeto de estudio de Mitre en su obra, es decir legitimar al estado nación a
través de su origen en la revolución en general y en la figura de un héroe, Belgrano, en
particular. Y así lograr el fin de los conflictos que imperaban en su época y consolidar al
Estado Nacional Argentino.

11
Devoto, Fernando y Pagano, Nora. Capítulo 1: Surgimiento y consolidación de la Historiografía Erudita. En
Devoto F. y Pagano N.; Historia de la historiografía argentina. Bs. As. Ed. sudamericana. Año 2009 pág. 45
Para eso jugó un papel crucial la erudición al validar a través de la documentación
el origen del estado. Por eso Pagano afirma “la historia de la erudición es un fenómeno
correlacionado con el proyecto de consolidación del Estado Nacional y emergencia de su
burocracia especializada. Desde allí surgía nuevas demandas al conocimiento
histórico….y desde allí se brindaba sentido y legitimidad a tales saberes”12.

Pero también tuvo su protagonismo los debates que se tornaron contra Mitre y su
obra, en los que podía inferir la critica a su objeto de estudio. Frente a la figura de un héroe
en particular (Belgrano), Vélez Sarsfield ponía al Pueblo, a la masa popular, mientras que
Alberdi lo veía en los caudillos como defensores frente subyugamiento porteño.
Fundamental fue el debate Mitre-López que para muchos historiadores fue el momento
fundacional de la historiografía Argentina.

Bibliografías

 Devoto Fernando (2015). Interpretar la revolución de Mayo. Un itinerario


historiográfico decimonico y sus contextos, En Gonzales Bernaldo de Quiroz, P.
Independencia Iberoamericana. Nuevos Problemas y aproximaciones. Buenos Aires,
Ed FCE, pp 327-347
 Devoto, Fernando y Pagano, Nora (2009): Capítulo 1: Surgimiento y
consolidación de la Historiografía Erudita. En Devoto F. y Pagano N.; Historia
de la historiografía argentina. Bs. As. Ed. Sudamericana, pp 7-71

12
Devoto, Fernando y Pagano, Nora. Capítulo 1: Surgimiento y consolidación de la Historiografía Erudita. En
Devoto F. y Pagano N.; Historia de la historiografía argentina. Bs. As. Ed. sudamericana. Año 2009 Pág. 18