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LA ETICA SU IMPORTANCIA, LIDERAZGO ETICO, TECNICAS

E IMPORTANCIA.

CURSO : LIDERAZGO EMPRESARIAL

PROFESOR : MBA ADM WALTER GARCÍA ÑECO

ALUMNOS : CESAR PIZARRO SANTAMARIA

Chiclayo, Diciembre de 2017


PREGUNTA INDAGATORIA ¿CÓMO INTERPRETAN LA SIGUIENTE
FRASE: LA ÉTICA ES "HACER LO POSIBLE DENTRO DE LO DESEABLE"?
A nuestro entender, tiene tres elementos para nuestro análisis .
Primero, qué es posible hacer sin perder de vista el entorno, las circunstancias, la realidad
de la empresa, nuestros competidores.
Segundo, ¿qué es lo deseable? ¿A qué aspiramos como empresa? ¿Tenemos bien definidos
nuestros objetivos éticos?. "Las mejores compañías tienen muy claro lo que hacen,
permanecen abiertas a las nuevas oportunidades y entienden a la perfección quiénes son. Son
mucho más competitivas cuando no compiten. Siguen sus valores y cultivan sus virtudes;
entonces el éxito llega como algo muy natural".
Y tercero, ¿cómo conjugamos lo posible con lo deseable? ¿Cómo lo concretamos éticamente?
Y, ¿en qué medida? Ética es, también, etimológicamente hablando, modo o forma de vida,
carácter. Los directivos deben guiarse por un "carácter" que han de llevar al resto de la
empresa. El contenido de ese "carácter" - modo de hacer- son los valores.
"Estos valores no son abstracciones ni simples palabras en una hoja de papel.
Necesariamente están personificados en los ejecutivos, gerentes y empleados.
Los valores, como la cultura en general, deben vivirse”. Todos conocemos que en
muchas empresas esos principios son recogidos en valores corporativos, códigos de conducta
que rigen la manera de hacer -¿el modo de vida?- de una empresa.
La ética tiene que ver con la persona, con lo que, realmente, pensamos, con nuestros
principios. La dirección de una empresa es ética cuando se rige por unos principios que se
llevan a la práctica empresarial.
LA IMPORTANCIA DE L A “ÉTICA, L A DIRECCIÓN CENTRADA EN LA INTEGRIDAD”,
“EL LIDERAZGO ÉTICO FUNDAMENTADO EN VIRTUDES” Y L A “ ÉTICA D E L
LIDERAZGO”
LA IMPORTANCIA DE L A “ÉTICA, L A DIRECCIÓN CENTRADA EN LA INTEGRIDAD”
Una vez expuestos los diferentes modelos de liderazgo desarrollados a lo largo de décadas
pasadas, convendría, a nuestro juicio, reflexionar en torno a las razones por las que la
ética deviene fundamental para un modelo de liderazgo que se quiera presentar
consistente en la era postindustrial del siglo XXI.

- La primera razón se justifica en que los líderes tienen que cortejar la buena voluntad de
los empleados para que éstos pongan sus talentos al servicio de los objetivos de la
organización. Esto no puede lograrse ejerciendo arbitrariamente el poder conferido por el
puesto, o simplemente repartiendo premios y castigos. Los empleados deben hacer suyas
la misión y los valores de la compañía, y por eso deben ser tratados con respeto.
La afirmación anterior se pone especialmente de manifiesto cuando nos adentramos en
las empresas post- industriales, en donde el liderazgo es una relación bidireccional entre
el patrón y el empleado. Como observaba el sociólogo Daniel Bell, una sociedad post-
industrial es una sociedad en la que la mayoría de las personas están empleadas en trabajos
que tienen relación con “hacer cosas” o “cultivar cosas”: “en el trabajo diario, los hombres
ya no cotejan la naturaleza, ni como extranjera o benéfica, y pocos ahora manipulan
artefactos”.
Muchas más personas trabajan hoy en día en ambientes cooperativos sirviéndose de sus
mentes más que de sus manos. El valor de las inteligencias de los empleados, su
competencia y su creatividad, o lo que ahora se viene en llamar “capital humano”, han
cambiado.

- La segunda razón de por qué la ética es importante para desarrollar con éxito un
liderazgo empresarial a la altura de nuestro tiempo es por la influencia que la ética de un
líder empresarial ejerce en la ética de los empleados, de acuerdo con lo analizado por el
modelo de liderazgo relacional. En otras palabras, el ejemplo que proporcione el líder en
sus seguidores deviene fundamental.

- La tercera razón de por qué la ética es crucial en el liderazgo empresarial se justifica en


que, por una parte, en las sociedades post-industriales las personas ya no respetan a los
demás simplemente por su cargo en el trabajo, y por otra, porque la sociedad en general
rechaza el uso coercitivo o manipulador del poder. Por el contrario, se acepta el poder
ejercido con respeto y responsabilidad.
Un líder que es moralmente digno de respeto posee lo que Johann Ciulla llama “poder
referente”. La gente sigue voluntariamente a los líderes que respetan. De este modo, el
poder y la autoridad en el liderazgo empresarial proceden fundamentalmente del respeto
y la confianza. Los líderes tienen que ganarse la confianza y el respeto a través de sus
acciones en la empresa y de su trato con los stakeholders. Puesto que la habilidad de
construir y mantener la confianza es central en el liderazgo, las escuelas de negocios
necesitan emplear más tiempo en dar formación ética a sus estudiantes.
La confianza y el respeto son difíciles de instaurar por los líderes en las organizaciones.
Sin embargo, una vez que lo consiguen, los resultados son asombrosos. En aquellas
empresas que operan con un alto nivel de confianza y respeto hay más buena voluntad, y
menos necesidad de una vigilancia costosa. Asimismo, las organizaciones que poseen
niveles altos de confianza son potencialmente más innovadoras porque los empleados no
tienen miedo de asumir riesgos. Las personas también se adaptan mejor al cambio porque
se sienten seguros.
Francis Fukuyama realizó observaciones similares sobre los beneficios de la confianza
dentro de las culturas, y concluyó que el bienestar de una nación y su competitividad están
condicionados por el nivel de confianza existente en la sociedad. Las sociedades en donde
las personas operan con un alto nivel de confianza son social y económicamente mejores
que las sociedades con bajas cotas de confianza.

La importancia de l a “El liderazgo ético fundamentado en virtudes”


Buscamos llevar a la práctica un objetivo: una buena dirección bajo un liderazgo ético.
Todos sabemos que el liderazgo lo ejerce una persona con un grado alto de
responsabilidad. Podríamos hablar, de hecho, sobre distintos modelos de liderazgo. Pero
lo que vamos a reseñar aquí es el liderazgo ético, es decir, el liderazgo fundamentado en
virtudes.
Cuando la literatura analiza los casos de diferentes líderes que han dejado su huella en la
historia política, económica, social, uno de los más estudiados es el de Hitler. Sin entrar
en posibles discusiones de fondo.
A la pregunta, ¿fue Hitler un líder?, se podría responder: para su pueblo, en aquel
momento, sí lo fue. A la pregunta, ¿fue un líder que ejerció un liderazgo ético? La respuesta
rotunda sería: no. ¿Puede haber malos líderes? Puede haber líderes nefastos, como Hitler.
En la empresa, puede haber líderes que fracasan. Es decir, líderes éticos que llevan a su
empresa a malos resultados económicos.
Hay líderes, también, que no son éticos y que llevan a su empresa al "éxito", que obtienen
buenos resultados.
La ética tiene que ver con el largo plazo. Se hace muy difícil separar el liderazgo, del liderazgo
ético. No digo que en la práctica se haya dado, se dé, o se pueda seguir dando liderazgo sin
ética. Pero un liderazgo sin ética, desde mi punto de vista, es menos liderazgo. ¿Por qué?
Porque se inculcan las virtudes propias de la persona, de toda persona, incluida el líder.
Si el líder que es persona, no se fundamenta en virtudes, va en contra de la condición humana,
por tanto, de su propia condición, de sí mismo. Si va en contra de sí mismo, ¿a quién liderará?
Y, sobre todo, ¿cómo ejercerá su liderazgo?
El liderazgo no es único pero es personal, en tanto y cuanto se ejerce desde la persona y hacia
personas. Se hace complicado referirse a modelos de liderazgo, pero sí se pueden encontrar
cualidades, ingredientes comunes a los líderes, como también podemos establecer un retrato
de los mismos.
El liderazgo ético debería estar (puede estarlo, o no) fundamentado en virtudes, en la
propia condición humana, en el respeto a la persona, centro de toda empresa, en valores
antropológicos, propios del hombre.
El liderazgo ético es, necesariamente, antropológico aunque parezca una tautología.
Antropológico porque toma como referencia primera y última al propio hombre, a la
persona. Antropológico porque lleva al liderazgo a la raíz de la condición humana. Sólo
desde el profundo respeto a la persona es posible entender el liderazgo ético.
Habitualmente, se nos llena muy pronto la boca con afirmaciones del tipo: "las personas
son la clave de la empresa", "las personas son nuestro activo más importante", "el corazón
de la empresa"...Y aceptamos de buen grado que sea, realmente así, que son afirmaciones
que van más allá de las buenas intenciones.
Estaríamos de acuerdo. Pero la pregunta a resolver sería: ¿a qué concepción de persona
no s estamos refiriendo?, ¿qué subyace a nuestro concepto persona?, ¿Qué contenido le
damos? En definitiva, ¿cuál es nuestra noción de persona? Porque la idea que tengamos,
es la que pondremos en la práctica, ¿o no? Sobre todo, si queremos conjugar la teoría con
la práctica. En este punto es donde resulta, estratégicamente decisiva, la concepción que
tengamos de la persona. Para ello, deberíamos tener “muy a mano” las virtudes
fundamentales que son, como sabemos, siete. Dejaremos de lado las virtudes teologales
y nos centraremos en las otras cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Las
cuatro (de hecho, las siete) han de guiar el liderazgo ético porque están fundamentados
en la persona (directivo líder y ético) y se dirige a personas.
La primera de todas, la prudencia es la virtud empresarial por excelencia. No se entiende
un liderazgo ético sin ejercer la prudencia. La prudencia ha de regir nuestra conducta y,
por tanto, ha de estar presente en todas nuestras actuaciones. Ser prudente es virtud
fundamental del liderazgo ético. Junto a la prudencia, estaría la templanza.
La templanza tiene que ver con el ánimo sereno, equilibrado en su justa medida para
transmitir la serenidad en una empresa de que las cosas se están haciendo de la mejor
forma posible. Virtud imprescindible para no perder la calma en los momentos difíciles,
para saber mediar en asuntos delicados, para llevar adecuadamente una negociación. Al
lado, justo al lado de la templanza, está la fortaleza.
La fortaleza es virtud de ánimo -animus espíritu, principio vital - donde el líder se
mantiene vivo donde los demás desfallecen. Atañe al carácter. Y el líder ético tiene el
carácter forjado tras la repetición de actos - auténticos hábitos - en la búsqueda del mayor
bien posible, para la mayoría de las personas de su empresa. De ánimo bien dispuesto,
centrado en principios arrastra, con su ejemplo, a quienes le rodean.
De poco servirían las virtudes anteriores sin la justicia. Las personas de la empresa han
de percibir, claramente, que el líder es justo en su manera de hacer. Si la justicia está
presente en la dirección, gana credibilidad ante sus subordinados. Cuando l la
arbitrariedad, la prepotencia o la simple falta de criterios están presentes en la conducta
del directivo, se pierde toda posibilidad de llevar a término un liderazgo ético.

Estamos convencidos que en los próximos años, aparecerán estudiosos rigurosos sobre la
importancia de las virtudes en el trabajo directivo. La revisión de los clásicos como
Aristóteles junto con el pulso del trabajo directivo diario, en empresas concretas,
aportarán -no nos cabe la menor duda- mayor profundidad en la dirección de empresas.
Será el momento de dar un paso más en una dirección centrada en valores y encaminada
hacia un liderazgo fundamentado en virtudes.
Es indudable que referirse, hoy en día, a valores en el mundo de las empresas, todavía,
suena para muchos como algo que está fuera de lugar. Sólo algunas empresas hacen un
esfuerzo real por introducirlos en su realidad empresarial. Si cambiamos valores por
virtudes, entonces, el asunto adquiere un grado de complicación mucho mayor. Si
implantar valores resulta difícil, pretender aplicar las virtudes, todavía lo es mucho más.
Las reticencias son mayores. Es cierto que por correr más, no llegaremos antes. Hemos
de dar un paso tras otro. Directivos líderes centrados en valores. Pero en el horizonte
hemos de contemplar el liderazgo ético fundamentado en virtudes porque, lo que cuenta,
realmente, son las personas.

La importancia de l a “ Ética d e l L i d e r a z g o ”
Repetidamente he invocado la importancia del sistema de valores de la empresa y de la
ética del directivo; no obstante, creo que será útil ofrecer una visión de conjunto sobre
este último concepto. Al hacerlo no desearía plantearlo en términos de moral sino en los
de una elección de eficacia.
Una dirección no puede ser eficaz si no dispone de fuertes poderes que le permitan
concebir y realizar los cambios necesarios y siempre difíciles. Cuando, como hoy, el
personal de base ya no es objetivo sino sujeto de la empresa, el poder no puede ser
desempeñando de modo duradero, a no ser que esté en manos de una dirección que sepa
ejercer el liderazgo, comprobándose que más allá de las reglas, sin duda útiles, de la
gestión participativa, el liderazgo supone una especial forma de la ética de los directivos.
A continuación expondré algunas reflexiones sobre esta ética, que no deberán verse como
concluyentes sino a modo de opciones que den pie a una dialéctica.
Procedimientos caducados. Una serie de comportamientos de los directivos, que eran
aceptados en otros tiempos y considerados como normales, tropiezan en nuestros días con
reacciones negativas que comprometen el liderazgo. Veamos algún ejemplo:
- El jefe autoritario solía condicionar la eficacia de sus subordinados a la obediencia,
eligiendo al poco de su llegada a al puesto la ocasión de darles un "buen golpe", a fin de
que supieran quién mandaba, operación que acostumbraba a ir acompañada de la
eliminación del "incómodo" que por su "cabeza dura" -en palabras de aquel tipo de jefe-
se mostraba recalcitrante y rebelde a dejarse dominar por un entrante. Estas - prácticas -
que sólo habrán de suponer un recurso en casos extremos y justificados-, si constituyen
el principal componente de la autoridad, tienen grandes probabilidades de caer en el
fracaso.
Basándose en las ideas que el ejemplo sugiere, no resultará difícil extender este
razonamiento hasta encontrar otros muchos que puedan ser exponentes de conductas no
aceptadas e incluso plenamente rechazadas por el personal de cualquier empresa,
precisamente por no acomodarse al modelo cultural, a los valores, aspiraciones y
conceptos de vida imperantes.
¿De dónde ha de proceder hoy día el liderazgo? Dos podrían ser las características más
relevantes y comúnmente extendidas entre los directivos que ejercen en sus empresas un
destacado liderazgo:-creíble en su compromiso -previsible en su comportamiento.
Si profundizamos en el análisis de estas dos características e intentamos descubrir qué las
origina, encontraremos que se fundamentan en la competencia profesional, lo que no ha
de interpretarse como que deba ser o se le exija o considere como infalible, pero sí que se
le atribuye cierto calibre y algunos puntos fuertes y nivel de aptitudes superiores a la
media, sin que ello dé a entender que se trata de un ser excepcional. Lo que más
claramente podemos aprender de este análisis es que, trascendiendo este umbral de “no
excepcionalidad”, el liderazgo de un directivo se deriva fundamentalmente de valores y
de su carácter, principalmente por el desarrollo armónico de estas cualidades: integridad
intelectual y profesional, valores empresariales y valores morales y humanos.
Las tres se hallan en los directivos eficaces, aunque en dosis muy variadas. Veamos cada
una de ellas
-Integridad intelectual y profesional. Ante todo, la integridad intelectual ha de ser
considerada como un respeto a los hechos y a la racionalidad, así como el rechazo de
argumentos tediosos Es en definitiva la honestidad intelectual que inspira respeto y
confianza. Puede vincularse al profesionalismo, entendiendo éste no como virtuosismo
profesional, sino como espíritu de método y respeto a las reglas de toda profesión -lo que
suele llamarse "reglas del arte"-, incluso en aquello que éstas tienen de limitación. Ello
inspira respeto y confianza.

-Valores empresariales. El liderazgo a la cabeza de una empresa sólo puede ejercerse si


quien lo asume sabe comportarse como "un empresario", expresando y poniendo en
práctica los valores y disciplinas vitales de toda empresa- (espíritu de decisión y
responsabilidad, respeto por las limitaciones de financiación, criterios de rentabilidad,
búsqueda del progreso, innovación, sentido y aceptación del riesgo, tenacidad,
perseverancia, competitividad, previsión, creatividad, pragmatismo, movilidad, etc.).
Junto a todo ello, descentralización del "logro a alcanzar”, ofreciendo a personas y
equipos ocasiones para la iniciativa y la consecución de los resultados bajo una actuación
responsable.
-Valores morales y humanos. El dirigente que aspire a ejercer un liderazgo debe
sujetarse a las reglas; pero su conducta debe ir más allá. Así, no temerá ejercer con firmeza
los poderes que le han sido otorgados; pero lo hará con un estricto respeto a las personas,
cosa que implica varias exigencias:
 Abstenerse de comportamientos abusivos
 Actuar con lealtad y justicia en los compromisos adquiridos - Inspirar confianza
con criterios estables y comportamientos previsibles (salvo casos excepcionales)
 Respetar también a los que han fracasado y demostrarles que la ineficacia
observada no equivale a indignidad.
No debe olvidarse, antes al contrario, la capacidad de comprensión de las personas, de
contacto e identificación con los demás. Ello, unido al dominio de sí y la madurez de
comportamiento, contribuyen poderosamente al liderazgo. El buen gusto humano no está
reñido con la posición de jefe. Cuando un directivo posee estos valores, los demás aceptan
de él una gran firmeza y, por supuesto, aceptan sus defectos.
Ahora bien, la ética del liderazgo comporta todavía algunos componentes que deseo
considerar:
1. Claridad de intereses. Los directivos habrán de actuar como si sus actos
hubieran o pudieran ser algún día revelados públicamente. Esta conducta les ayudará a
evitar las situaciones en que sus intereses personales entran en conflicto con los de
aquéllos que tienen a su cargo y, si sobreviene tal conflicto, les permitirá abrirse a la
instancia de la cual dependen.
El directivo debe resolver en múltiples ocasiones conflictos de valores en las decisiones
que han de adoptarse. En estos casos habrá de elegir aquéllos en los que se fundamenta
su modelo de comportamiento, a fin de no ofrecer la imagen de lo arbitrario.
Consecuentemente, el directivo ha de obrar como si algún día hubiera de justificar frente
a la sociedad su actuación en nombre de los principios que eligió como principales
rectores de su misión.
2. Servicio al interés general. La empresa ha de conseguir beneficios; pero no sólo
esto. Está al servicio del interés general, en la medida en que en ella convergen intereses
económicos, técnicos, de desarrollo personal, de empleo, etc. Este enfoque adquiere una
especial relevancia cuando se refiere al problema sucesorio. El directivo verdaderamente
capacitado cuida’ de formar a su sucesor. Esto ha de extenderse desde el presidente de la
empresa hasta cualquier directivo, teniendo muy en cuenta que cuanto más generalista es
el dirigente más laboriosa será la preparación del sustituto y por consiguiente, el plazo de
búsqueda y de trabajo "codo a codo" entre el directivo y su "delfín" requerirá más tiempo.
En suma, cada directivo debe saber que su capacidad de liderazgo depende en alto grado
de las cualidades de su carácter y su temperamento. El ejercicio de aquéllas y la
manifestación de éste, generan su ética. De ella depende su auténtico liderazgo.
En suma, cada directivo debe saber que su capacidad de liderazgo depende en alto grado
de las cualidades de su carácter y su temperamento. El ejercicio de aquéllas y la
manifestación de éste, generan su ética. De ella depende su auténtico liderazgo.
TÉCNICAS DE LIDERAZGO CON LAS NUEVAS TENDENCIAS
ADMINISTRATIVAS: LIDERAZGO Y ÉTICA, DEMOSTRANDO UNA
ACTITUD PROACTIVA.
 Liderar capacitando a los liderados: Un buen líder no teme una eventual
competición y siempre tiene en mente los mejores intereses de su empresa, lo que le
lleva a capacitar a los asistentes para que algún día, si es necesario, sean capaces de
asumir el liderazgo.
 Aprendizaje continuo: Un buen líder siempre está buscando el conocimiento que le
permita mejorar sus técnicas de liderazgo. Los ejemplos incluyen la lectura de libros,
su participación en cursos, conferencias y talleres y el intercambio de experiencias
con otros profesionales.
 Ser flexible: Las reglas y rutinas excesivamente rígidas agotan cualquier buen
liderazgo. Tenga en cuenta que los cambios son inevitables en el camino del
verdadero progreso, y la mentalidad muy conservadora impide el crecimiento de la
productividad.
 Conocer a quienes usted lidera: El entusiasmo es tan importante como la
inteligencia y la habilidad. Trate de averiguar los intereses que mueven a su equipo y
siempre intente descubrir lo que los estimula y anima.
 Ser coherente: Nadie confía en los líderes con humor inestable, que a veces son
efusivos y a veces, indiferentes, que en un momento son cordiales y en el otro, son
desagradables. Lo ideal es ser considerado, comedido y profesional en las actitudes y
reacciones.
 Admitir sus propios errores: Un verdadero líder admite los errores y los corrige con
humildad. Nunca evita las responsabilidades ni las transfiere a sus subordinados.

Ejemplos:
A lo largo de la historia, han sido numerosos los personajes que han marcado un hito en
el campo del liderazgo empresarial. Cada uno con distintas personalidades y
peculiaridades, pero todos con ciertos rasgos en común.
Para que exista un buen líder deben reunirse determinados atributos, como buscar la
excelencia con ambición, tener la capacidad de pensar globalmente o saber transmitir
seguridad a los equipos. Por todos son conocidos líderes empresariales como Steve Jobs,
John Ford, Rockefeller o Mark Zuckerberg. Pero hay otras muchas figuras que, sin hacer
tanto ruido mediático, han conformado un ejemplo en el mundo empresarial y han tenido
una gran capacidad de liderazgo.
A continuación te presentamos cinco figuras son un ejemplo de éxito en diferentes
ámbitos.
1. Fred Smith, el atípico empresario que fundó FedEx:
En 1970 se le ocurrió la idea de crear una empresa de servicio de paquetería que ofreciera
servicios durante la noche. Lo que al principio pareció una locura a todo el mundo, hizo
que 13 años después su empresa FedEx se convirtiera en líder del sector, con
aproximadamente 1.000 millones de dólares de facturación anual.
Las capacidades intuitivas y carismáticas de Fred Smith como líder hicieron posible su
éxito. Su espíritu decidido y magnético lo llevaron a seguir su instinto pese a las críticas.
Fred Smith opta por un liderazgo participativo que, junto con su personalidad empática y
familiar, lo hacen uno de los líderes más queridos por sus empleados, a quienes trata con
el mismo respeto indistintamente del eslabón jerárquico en el que se encuentren.
Su lema es “Gente-Servicio-Utilidades”, quedando clara la importancia que da al valor
humano por encima del material. Una de las cosas más importantes en el CEO de FedEx
es que sabe cómo transmitir su pasión por aquello que hace, lo que genera un entusiasmo
genuino en sus casi 300.000 empleados.
2. Marc Benioff, el comprometido CEO de Salesforce:
Este empresario constituye uno de los pilares de la innovación y la estrategia de venta.
Pese a que su compañía no es una de las más conocidas por la gente de a pie, Salesforce
es la máxima potencia en desarrollo de tecnología para servicios al cliente.
Durante su juventud hizo prácticas de programación para Steve Jobs y a los 26 años ya
se erigió vicepresidente de Oracle.
Su filosofía laboral se basa en que las empresas son la mayor plataforma para el cambio
social. Con este ideario fue el creador del Modelo de Filantropía Integral Corporativa del
“1-1-1”, seguido por cientos de empresas. Esto quiere decir que dona a comunidades en
las que la empresa está involucrada el resultante del 1% del Capital Privado, 1% del
producto y 1% de las horas de sus empleados.
3. Indra Nooyi, la mujer al mando de PepsiCo:
La actual CEO de PepsiCo fue la primera persona en presidir la compañía sin haber nacido
en Estados Unidos. Es considerada por la revista Fortune como una de las ejecutivas más
poderosas del mundo.
Antes de ponerse a la cabeza de la gran compañía de refrescos, también trabajó en
empresas tan importantes como Motorola, The Boston Consulting Group o Johnson &
Johnson.
Fue nombrada presidenta de PepsiCo en el 2006 y ha llevado a cabo una transformación
profunda de la marca hacia un modelo que minimice el impacto medioambiental y sea
más sostenible. Además, fue la impulsora de la fusión con Quaker Oats, así como de la
adquisición de Tropicana y otras muchas operaciones enriquecedoras que se han
traducido en beneficios para la empresa.
Desde que es la encargada financiera, los beneficios anuales de la compañía han crecido
en 3.800 millones de dólares, consiguiendo así situarse en el quinto puesto de los mejores
CEO de la historia de PepsiCo.
4. Jack Welch, el hombre que llevó General Electric a lo más alto:
Elegido el mejor ejecutivo del siglo XX por Fortune, Welch no sólo fue CEO de General
Electric Co. durante 20 años, sino que ha aprovechado sus conocimientos sobre liderazgo
para escribir sobre las claves del éxito.
Durante sus años de mandato, realizó reestructuraciones integrales y dinamizó los
procesos para eliminar la burocracia que tanto dinero hacía perder a la empresa.
Cada año, Jack Welch premiaba con bonos al 20% de la plantilla más productiva. Por
contrapartida, despedía al 10% con peores resultados. Este método se hizo notar ya que
en cinco años el personal se vio mermado en más de 100.000.
Ésta es sólo una de las reglas para el liderazgo que el poderoso ejecutivo enumera en su
libro “Winning”. El resto pueden resumirse en preceptos como los siguientes:
 Preocuparse por cultivar las relaciones con los subordinados tanto como con los
superiores.
 Tener el coraje de tomar decisiones impopulares, ya que las decisiones éticas no
siempre son las que gustan a todo el mundo.
 Tener siempre presente que el cargo no define a la persona, y que hay que
mantener la sencillez y la humildad en todo momento.
5. Howard Schultz, el humilde emprendedor que expandió Starbucks al mundo
entero
Proveniente de una familia de clase baja, durante su juventud Howard Schultz descubrió
una pequeña empresa de café que de la que se enamoró. Sin embargo, cuando quiso
aportar su idea de vender expreso italiano, los fundadores se negaron.
Fue entonces cuando fundó su propia cadena: Il Giornale. Poco tiempo después
compraría Starbucks y comenzaría a construir su emporio.
Además de ser el encargado de llevar las cafeterías de estilo italiano a Estados Unidos (y
posteriormente al mundo entero), Howard Schultz es famoso por ser uno de los jefes
mejor valorados por sus empleados.
Hay numerosos ejemplos que hacen a Howard Schultz un líder muy particular. Hace unos
años decidió contratar a 10.000 veteranos de guerra como personal, siendo consciente de
lo difícil que era para ellos incorporarse al mercado laboral. También es de las pocas
empresas que pagan las matrículas de la universidad a su plantilla.
Una de las cosas que más motiva a este CEO es conseguir que su empresa perdure cuando
él ya no esté al mando, y afirma que todas las decisiones se han de tomar, a fin de cuentas,
con el corazón.
En 2008, y debido a la acusada crisis que hubo a nivel mundial, Starbucks estuvo a punto
quebrar. Howard Schultz decidió un día cerrar todas sus tiendas de Estados Unidos
durante unas horas para dar una charla motivacional a todos sus gerentes. Así fue como
este bache sirvió para que Starbucks saliera mejor parado que nunca, puesto que logró
triplicar sus ganancias y llegar a tener 945 millones de dólares en beneficios.
Como ya hemos hablado en anteriores ocasiones, ejercitar el liderazgo no es tarea sencilla
y va evolucionando con el tiempo, pero sí que hay ciertas claves siempre vigentes para
conformar a un buen líder. Una muy importante es la de predicar con el ejemplo, ya que
llevar una coherencia entre el discurso y la acción es primordial para ganar el respeto
del resto del equipo.
Estos 5 ejemplos citados comparten una serie de cualidades nada fáciles de encontrar,
como son la empatía para con sus empleados o la primacía del liderazgo sobre la
dirección.
Conocer estos casos puede servir de inspiración y así ha sido para muchos directivos y
consejeros de otras grandes empresas, quienes han seguido los pasos de sus maestros para
alcanzar su propio éxito profesional.
Es imprescindible que existan figuras admiradas por sus dotes de liderazgo, para que así
puedan crear escuela y que sus habilidades no queden en el olvido tras su paso por el
mundo empresarial.
EL CASO LA POLITICA DE ETICA DE LA EMPRESA BACKUS
1. ¿Para que existe la política de Ética en de la Empresa BACKUS?
En concordancia con nuestro Modelo de Gestión, y el compromiso de Backus para
establecer un buen gobierno corporativo, es vital que la Empresa y sus Colaboradores
sean regidos por un estricto código ético.
La integridad de sus Colaboradores es la base de las relaciones de Backus con sus clientes,
proveedores y la colectividad. Por ello, se requiere de los más altos estándares de
conducta ética de los Colaboradores en el cumplimiento de sus responsabilidades con la
Empresa.
Esta política es de aplicación obligatoria para todos los Colaboradores de Backus
(Ejecutivos, Funcionarios, Empleados y Operarios), y debe ser respetada por todas las
personas o instituciones que realicen labores complementarias, tales como, proveedores
de bienes o servicios, contratistas y consultores.
Esta política incorpora los principios consagrados en la Constitución y leyes del Perú,
prácticas de buen gobierno corporativo de SABMiller, lineamientos, procedimientos y
otras políticas de Backus.

2. ¿Cómo define el Gerente General de Backus a la Ética?


SABMiller requiere que todas sus empresas en el mundo la representen muy bien en los
países en donde operan; por ello en Unión de Cervecerías Peruanas Backus y Johnston
S.A.A., y en las empresas filiales de toda la Operación Perú, quienes en adelante se
identificarán como Backus, hemos reafirmado como nuestros, los valores morales
expresados en esta Política de Ética. Comprendemos que el liderazgo, el éxito, la
rentabilidad y el lugar en la economía global que mantengamos, dependerá tanto de
nuestro Modelo de Gestión como de una conducta ética practicada a todo nivel.
En Backus, entendemos como Colaborador a los Ejecutivos, Funcionarios, Empleados y
Operarios, todos los que de una forma u otra representamos a la Empresa. La manera en
que realicemos nuestro trabajo, será ei reflejo de nuestra conducta. Por lo tanto, nuestras
acciones representan la imagen de Backus y su forma de hacer negocios. Por ello, tenemos
la obligación de comportarnos con honestidad, decencia y transparencia, cumpliendo con
la ley y sus reglamentos, y actuando con responsabilidad social, ya sea dentro o fuera de
la Empresa.
El cumplimiento de la Política de Ética es de carácter obligatorio para todo Colaborador,
y debe ser respetada por toda persona que realiza labores complementarias, tales como
proveedores de bienes o servicios, contratistas y consultores.
Este documento contiene la Política de Ética, junto con los lineamientos para nuestros
proveedores y nuestra Política de Protección al Colaborador Integro, proceso a través del
cual los Colaboradores y cualquier interesado pueden, sin miedo a represalias, alertar a la
Empresa de actividades ilícitas o de fraude. Estas actividades son intolerables en Backus,
por lo cual intentamos facilitar todos los canales de comunicación y transparencia para
cada Colaborador.
Tal como lo hemos plasmado en nuestra política, la ética es una actitud, un código de
conducta, una forma de vida que se respalda en el Manifiesto del Alcohol de SABMiller.
Si todos nos comprometemos de corazón a la ética como parte de nuestra vida diaria
estaremos “Trabajando Juntos” para mantener la reputación ejemplar que es sinónimo del
éxito de SABMiller.

3. ¿Cómo considera Backus en su política de calidad a la Integridad,


y para quienes se aplica esta política?
La integridad de sus Colaboradores es la base de las relaciones de Backus con sus clientes,
proveedores y la colectividad. Por ello, se requiere de los más altos estándares de
conducta ética de los Colaboradores en el cumplimiento de sus responsabilidades con la
Empresa.
Esta política es de aplicación obligatoria para todos los Colaboradores de Backus
(Ejecutivos, Funcionarios, Empleados y Operarios), y debe ser respetada por todas las
personas o instituciones que realicen labores complementarias, tales como, proveedores
de bienes o servicios, contratistas y consultores.

4. ¿Qué opinas sobre los principios que se orientan para trabajar en Backus?
La Ética es una actitud positiva para realizar una gestión administrativa o de negocios de
la manera más honesta, decente y transparente. No significa simplemente hacer las cosas
de forma legal en una situación dada, sino hacer lo que es moralmente correcto.
Los Colaboradores deben cuidar que en toda actividad en la que estén involucrados se
evite cuestionar la integridad, responsabilidad, reputación y respeto de Backus por los
Derechos Humanos y el Medio Ambiente.
SABMiller requiere que todos sus Colaboradores actúen dentro del código de conducta
de SABMiller, lo cual le dará a Backus la reputación de ser:
 Transparente y sincera en todos sus acuerdos e informes a las partes interesadas.
 Apolítica.
 Social y ambientalmente responsable.
 Intachable en la calidad de sus productos y servicios y tratos con todos los interesados.
 Consistente en el cumplimiento de sus obligaciones legales y morales.
 Líder en la aplicación de las mejores prácticas de gobierno corporativo de SABMiller.

Backus considera obligatorias las siguientes prácticas éticas para todo Colaborador:
 Tratar justamente a todas las personas de manera sensible, honesta, con equidad y
respeto a los derechos humanos.
 Actuar con honestidad, franqueza e integridad en todos sus tratos.
 Actuar siempre de manera intachable e incuestionable.
 Cumplir los mandatos constitucionales, legales y reglamentaciones del Perú; así
como, las políticas y procedimientos de Backus.
 Comunicar las infracciones y comportamientos o prácticas inmorales dentro de la
organización, así como reportar cualquier amenaza de recriminación por hacerlo.
 Usar la información solamente para el propósito para el cual se planeó y respetar la
confidencialidad de ia información corporativa en todo momento
 Evitar conflictos de interés con los negocios de Backus y comunicar cualquier
conflicto que se pueda presentar.
 Ser responsables del buen uso, conservación y seguridad de los bienes de la Empresa
bajo el cuidado del Colaborador.
 Aceptar su responsabilidad por acciones y decisiones.
Todo Colaborador tiene la obligación de comportarse y actuar éticamente, y buscar
orientación cuando tengan dudas o necesite mayor información en asuntos concernientes
a la ética corporativa.
Backus apoya a su Colaborador en su actitud de acatar estrictamente los lineamientos
éticos corporativos.
Backus no acepta, ni permite, ni deja impune el hecho de que un Colaborador se involucre
en cualquier forma de conducta ilegal o criminal.
Backus respeta a sus competidores, por lo tanto:
 No denigrará a sus competidores o sus productos.
 No denigrará a ninguna persona contratada por los competidores.
 No tratará de obtener ventaja competitiva por medio del uso de ataques personales
a sus competidores.

6. ¿Qué opinas sobre los lineamientos de la Política de Protección al


Colaborador Integro?
Backus no tolera la falta de ética y conducta inmoral en el Colaborador o en los
proveedores de bienes y servicios, contratistas o consultores de la empresa.
Backus provee a cada Colaborador y partes interesadas un medio de comunicación
independiente, cuando los canales tradicionales de comunicación no sean apropiados,
seguros o involucren riesgos para el Colaborador y/o las partes interesadas, de este modo
se asegura la confidencialidad al hacer una denuncia.
Backus reconoce que tomar la decisión de denunciar problemas de fraude, abuso,
corrupción, incumplimiento de la ley, riesgos de salud y seguridad, daños al medio
ambiente, etc. puede ser difícil. Por lo tanto:
Motivamos y fomentamos que cada Colaborador reporte cualquier caso desde su inicio,
para evitar que las situaciones salgan de control.
Backus apoyará y evitará que el Colaborador sea víctima de represalia y/o venganza. Su
carrera o relación con la empresa no será afectada de ninguna manera.
Asimismo, estará protegido si hace un reporte de Buena fe y con dudas razonables y
después de ser investigado, el asunto tiene una explicación conveniente.
Si el Colaborador o proveedor informante lo desea, Backus hará lo que esté bajo su
alcance para respetar el anonimato y confidencialidad.
Si alguien intenta persuadir para que un Colaborador no reporte un asunto, mediante
críticas negativas, amenaza o cualquier comportamiento hostil contra su persona, por
haber reportado alguna situación, será sancionado drásticamente.

¿Qué información es protegida?


Información protegida es la información provista de Buena fe, con la cual una persona
pretende, razonablemente, demostrar que una o más de las siguientes situaciones se está
presentando, se ha presentado, o se puede presentar en el futuro:
 Actos criminales o violaciones a las libertades individuales.
 Acoso sexual.
 Violación de leyes y fraude económico.
 Discriminación.
 Injusticias, marginación por raza o creencias religiosas.
 Riesgos a la salud o seguridad de individuos.
 Daños al medio ambiente y bio-diversidad.
 Ocultar cualquier información pertinente relacionada con los puntos anteriores.

¿Cómo reportar conductas?


Se deberá reportar las conductas y situaciones no éticas, así como todo y situaciones no
éticas? incidente relacionado, al Jefe inmediato o Vicepresidente respectivo.
Si esto no es posible, podrá contactarse con el responsable de la División de Recursos
Humanos, de la Oficina Central, Planta Industrial o Centro de Distribución o con la Línea
Interna de Ética anexo 3014. , Todas las llamadas serán recibidas por el Asesor Legal
Interno. La confidencialidad está garantizada.
Para reportar casos de robo flagrante, puede contactar al Departamento de Seguridad
Industrial marcando el anexo 4041.
Si desea tratar el asunto con una entidad independiente, comuníquese con la Línea de
Apoyo, llamando al 311-3015 a cualquier hora del día. En esta línea el personal que
atiende tiene la capacidad de recibir su reporte y procederemos a investigar manteniendo
su confidencialidad.
IMPORTANCIA DE LA ÉTICA EN EL LIDERAZGO ANTE LOS RETOS DEL SIGLO
XXI, EXPLICAN EL LIDERAZGO ÉTICO FUNDAMENTADO
EN VIRTUDES, ¿POR QUÉ EL LIDERAZGO DEBE SER ÉTICO?
Importancia de la ética en el liderazgo ante los retos del siglo XXI, explican
el liderazgo ético fundamentado en virtudes,

Una vez expuestos los diferentes modelos de liderazgo desarrollados a lo largo de décadas
pasadas, convendría, a nuestro juicio, reflexionar en torno a las razones por las que la
ética deviene fundamental para un modelo de liderazgo que se quiera presentar
consistente en la era postindustrial del siglo XXI.
- La primera razón se justifica en que los líderes tienen que cortejar la buena voluntad de
los empleados para que éstos pongan sus talentos al servicio de los objetivos de la
organización. Esto no puede lograrse ejerciendo arbitrariamente el poder conferido por el
puesto, o simplemente repartiendo premios y castigos. Los empleados deben hacer suyas
la misión y los valores de la compañía, y por eso deben ser tratados con respeto.
La afirmación anterior se pone especialmente de manifiesto cuando nos adentramos en
las empresas post- industriales, en donde el liderazgo es una relación bidireccional entre
el patrón y el empleado. Como observaba el sociólogo Daniel Bell, una sociedad post-
industrial es una sociedad en la que la mayoría de las personas están empleadas en trabajos
que tienen relación con “hacer cosas” o “cultivar cosas”: “en el trabajo diario, los hombres
ya no cotejan la naturaleza, ni como extranjera o benéfica, y pocos ahora manipulan
artefactos”.
Muchas más personas trabajan hoy en día en ambientes cooperativos sirviéndose de sus
mentes más que de sus manos. El valor de las inteligencias de los empleados, su
competencia y su creatividad, o lo que ahora se viene en llamar “capital humano”, han
cambiado.
- La segunda razón de por qué la ética es importante para desarrollar con éxito un
liderazgo empresarial a la altura de nuestro tiempo es por la influencia que la ética de un
líder empresarial ejerce en la ética de los empleados, de acuerdo con lo analizado por el
modelo de liderazgo relacional. En otras palabras, el ejemplo que proporcione el líder en
sus seguidores deviene fundamental.

- La tercera razón de por qué la ética es crucial en el liderazgo empresarial se justifica en


que, por una parte, en las sociedades post-industriales las personas ya no respetan a los
demás simplemente por su cargo en el trabajo, y por otra, porque la sociedad en general
rechaza el uso coercitivo o manipulador del poder. Por el contrario, se acepta el poder
ejercido con respeto y responsabilidad.
Un líder que es moralmente digno de respeto posee lo que Johann Ciulla llama “poder
referente”. La gente sigue voluntariamente a los líderes que respetan. De este modo, el
poder y la autoridad en el liderazgo empresarial proceden fundamentalmente del respeto
y la confianza. Los líderes tienen que ganarse la confianza y el respeto a través de sus
acciones en la empresa y de su trato con los stakeholders. Puesto que la habilidad de
construir y mantener la confianza es central en el liderazgo, las escuelas de negocios
necesitan emplear más tiempo en dar formación ética a sus estudiantes.
La confianza y el respeto son difíciles de instaurar por los líderes en las organizaciones.
Sin embargo, una vez que lo consiguen, los resultados son asombrosos. En aquellas
empresas que operan con un alto nivel de confianza y respeto hay más buena voluntad, y
menos necesidad de una vigilancia costosa. Asimismo, las organizaciones que poseen
niveles altos de confianza son potencialmente más innovadoras porque los empleados no
tienen miedo de asumir riesgos. Las personas también se adaptan mejor al cambio porque
se sienten seguros.
Francis Fukuyama realizó observaciones similares sobre los beneficios de la confianza
dentro de las culturas, y concluyó que el bienestar de una nación y su competitividad están
condicionados por el nivel de confianza existente en la sociedad. Las sociedades en donde
las personas operan con un alto nivel de confianza son social y económicamente mejores
que las sociedades con bajas cotas de confianza.
¿Por qué el liderazgo debe ser ético?

Los valores, como la cultura en general, deben vivirse". Todos conocemos que en muchas
empresas esos principios son recogidos en valores corporativos, códigos de conducta que
rigen la manera de hacer -¿el modo de vida?- de una empresa.
La ética tiene que ver con la persona, con lo que, realmente, pensamos, con nuestros
principios. La dirección de una empresa es ética cuando se rige por unos principios que
se llevan a la práctica empresarial.
Buscamos llevar a la práctica un objetivo: una buena dirección bajo un liderazgo ético.
Todos sabemos que el liderazgo lo ejerce una persona con un grado alto de
responsabilidad. Podríamos hablar, de hecho, sobre distintos modelos de liderazgo. Pero
lo que vamos a reseñar aquí es el liderazgo ético, es decir, el liderazgo fundamentado en
virtudes.
Cuando la literatura analiza los casos de diferentes líderes que han dejado su huella en la
historia política, económica, social, uno de los más estudiados es el de Hitler. Sin entrar
en posibles discusiones de fondo.
A la pregunta, ¿fue Hitler un líder?, se podría responder: para su pueblo, en aquel
momento, sí lo fue. A la pregunta, ¿fue un líder que ejerció un liderazgo ético? La
respuesta rotunda sería: no. ¿Puede haber malos líderes? Puede haber líderes nefastos,
como Hitler. En la empresa, puede haber líderes que fracasan. Es decir, líderes éticos que
llevan a su empresa a malos resultados económicos.
Hay líderes, también, que no son éticos y que llevan a su empresa al "éxito", que obtienen
buenos resultados.
La ética tiene que ver con el largo plazo. Se hace muy difícil separar el liderazgo, del
liderazgo ético. No digo que en la práctica se haya dado, se dé, o se pueda seguir dando
liderazgo sin ética. Pero un liderazgo sin ética, desde mi punto de vista, es menos
liderazgo. ¿Por qué? Porque se inculcan las virtudes propias de la persona, de toda
persona, incluida el líder.
Si el líder que es persona, no se fundamenta en virtudes, va en contra de la condición
humana, por tanto, de su propia condición, de sí mismo. Si va en contra de sí mismo, ¿a
quién liderará? Y, sobre todo, ¿cómo ejercerá su liderazgo?
El liderazgo no es único pero es personal, en tanto y cuanto se ejerce desde la persona y
hacia personas. Se hace complicado referirse a modelos de liderazgo, pero sí se pueden
encontrar cualidades, ingredientes comunes a los líderes, como también podemos
establecer un retrato de los mismos.
Siguiendo a Bennis, sus cualidades son:
- la integridad
- la dedicación
- la magnanimidad
- la humildad
- la apertura mental y la creatividad
Los cinco ingredientes que comparten serían:
- visión
- pasión
- integridad
- confianza
- curiosidad y atrevimiento
Su retrato es:
- tienen un gran interés por conocerse a sí mismos
- tienen un sentido de propósito fuertemente definido
- poseen la capacidad para generar y mantener la confianza
- tienen una fuerte inclinación a la acción

Me gustaría subrayar la primera cualidad, la integridad, por razones explicadas


anteriormente. Paralelamente, podríamos decir algo similar al liderazgo centrado en
virtudes.
El liderazgo ético debería estar (puede estarlo, o no) fundamentado en virtudes, en la
propia condición humana, en el respeto a la persona, centro de toda empresa, en valores
antropológicos, propios del hombre.
El liderazgo ético es, necesariamente, antropológico aunque parezca una tautología.
Antropológico porque toma como referencia primera y última al propio hombre, a la
persona. Antropológico porque lleva al liderazgo a la raíz de la condición humana. Sólo
desde el profundo respeto a la persona es posible entender el liderazgo ético.
Habitualmente, se nos llena muy pronto la boca con afirmaciones del tipo: "las personas
son la clave de la empresa", "las personas son nuestro activo más importante", "el corazón
de la empresa"…Y aceptamos de buen grado que sea, realmente así, que son afirmaciones
que van más allá de las buenas intenciones.
Estaríamos de acuerdo. Pero la pregunta a resolver sería: ¿a qué concepción de persona
no s estamos refiriendo?, ¿qué subyace a nuestro concepto persona?, ¿Qué contenido le
damos? En definitiva, ¿cuál es nuestra noción de persona? Porque la idea que tengamos,
es la que pondremos en la práctica, ¿o no? Sobre todo, si queremos conjugar la teoría con
la práctica. En este punto es donde resulta, estratégicamente decisiva, la concepción que
tengamos de la persona. Para ello, deberíamos tener “muy a mano” las virtudes
fundamentales que son, como sabemos, siete. Dejaremos de lado las virtudes teologales
y nos centraremos en las otras cuatro: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Las
cuatro (de hecho, las siete) han de guiar el liderazgo ético porque están fundamentados
en la persona (directivo líder y ético) y se dirige a personas.
La primera de todas, la prudencia es la virtud empresarial por excelencia. No se entiende
un liderazgo ético sin ejercer la prudencia. La prudencia ha de regir nuestra conducta y,
por tanto, ha de estar presente en todas nuestras actuaciones. Ser prudente es virtud
fundamental del liderazgo ético. Junto a la prudencia, estaría la templanza.
La templanza tiene que ver con el ánimo sereno, equilibrado en su justa medida para
transmitir la serenidad en una empresa de que las cosas se están haciendo de la mejor
forma posible. Virtud imprescindible para no perder la calma en los momentos difíciles,
para saber mediar en asuntos delicados, para llevar adecuadamente una negociación. Al
lado, justo al lado de la templanza, está la fortaleza.
La fortaleza es virtud de ánimo –animus espíritu, principio vital - donde el líder se
mantiene vivo donde los demás desfallecen. Atañe al carácter. Y el líder ético tiene el
carácter forjado tras la repetición de actos - auténticos hábitos - en la búsqueda del mayor
bien posible, para la mayoría de las personas de su empresa. De ánimo bien dispuesto,
centrado en principios arrastra, con su ejemplo, a quienes le rodean.
De poco servirían las virtudes anteriores sin la justicia. Las personas de la empresa han
de percibir, claramente, que el líder es justo en su manera de hacer. Si la justicia está
presente en la dirección, gana credibilidad ante sus subordinados.
Cuando la arbitrariedad, la prepotencia o la simple falta de criterios están presentes en la
conducta del directivo, se pierde toda posibilidad de llevar a término un liderazgo ético.
Estamos convencidos que en los próximos años, aparecerán estudiosos rigurosos sobre la
importancia de las virtudes en el trabajo directivo. La revisión de los clásicos como
Aristóteles junto con el pulso del trabajo directivo diario, en empresas concretas,
aportarán –no nos cabe la menor duda- mayor profundidad en la dirección de empresas.
Será el momento de dar un paso más en una dirección centrada en valores y encaminada
hacia un liderazgo fundamentado en virtudes.
Como escribe Pérez López en palabras acertadísimas: “Cuando un hombre de empresa
no es capaz de mover a su gente más que a través de motivos económicos, es tan mal
profesional como el médico que es incapaz de otra cosa que no sea atacar los síntomas
que el enfermo dice que tiene. Cuando es capaz de mover a las personas a través de los
trabajos que les ofrece y del aprendizaje profesional que le proporciona, ya está en otro
nivel profesional; ya no es tan sólo un estratega sino un ejecutivo. Cuando es capaz de
llegar a los subordinados a descubrir el valor y el sentido de lo que están haciendo,
entonces, y sólo entonces, es un líder”.
Es indudable que referirse, hoy en día, a valores en el mundo de las empresas, todavía,
suena para muchos como algo que está fuera de lugar. Sólo algunas empresas hacen un
esfuerzo real por introducirlos en su realidad empresarial. Si cambiamos valores por
virtudes, entonces, el asunto adquiere un grado de complicación mucho mayor. Si
implantar valores resulta difícil, pretender aplicar las virtudes, todavía lo es mucho más.
Las reticencias son mayores. Es cierto que por correr más, no llegaremos antes. Hemos
de dar un paso tras otro. Directivos líderes centrados en valores. Pero en el horizonte
hemos de contemplar el liderazgo ético fundamentado en virtudes porque, lo que cuenta,
realmente, son las personas.
Y si no hay virtud, ¿dónde queda la persona? Si la dirección centrada en valores y el
liderazgo fundamentado en virtudes no se llevan a la práctica, ¿de qué nos sirven?