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CONSUMO NACIONAL DE Zn, Pb, Cu, Au, Ag, Sñ, Fe, etc.

Los cuatro principales metales base (cobre, zinc, estaño y plomo) han tenido un desempeño
negativo, con un retroceso promedio de 5% en el 2013. En términos generales, estos metales se
han visto negativamente influenciados por dos factores: (i) las revisiones a la baja en las
estimaciones de crecimiento mundial, y de China en particular, y (ii) las expectativas de una menor
intensidad de uso de los metales base por este último país. Estos factores generaron una serie de
preocupaciones sobre la posibilidad de mayores correcciones a la baja en sus precios.

El próximo año será un punto de inflexión para los metales base luego de los shocks
macroeconómicos adversos que originaron los fuertes retrocesos del presente año; por lo tanto,
las diferencias microeconómicas deberían adquirir mayor importancia.

Posteriormente al 2014, sin embargo, se debería esperar una convergencia gradual hacia menores
precios en la medida en que: (i) China converja a un nivel más bajo de crecimiento; (ii) China entre
en una etapa menos intensiva en consumo de estos commodities, y (iii) otros países emergentes
logren compensar o mitigar esta nueva fase de crecimiento e intensidad de consumo de China.

En el caso de los metales preciosos, los retrocesos han sido significativamente mayores. El oro
retrocedió 20% respecto de sus niveles de inicios de año, mientras que la plata (que mantiene una
alta correlación con éste, pero que también posee una mayor volatilidad) cayó 28%. La demanda
por estos metales, en especial, por el oro, se ha visto impulsada en los últimos años por las
continuas inyecciones de liquidez de las principales economías desarrolladas y las tasas de interés
excepcionalmente bajas. En ese contexto, el oro se convirtió en un importante activo refugio para
preservar valor ante las presiones depreciatorias de las monedas, los riesgos de inflación futura y
los riesgos de cola (provenientes principalmente de la Eurozona).

Metal por metal

Diferencias idiosincrásicas de cada metal permitirían establecer los futuros posibles ganadores. En
términos individuales, sin embargo, hay algunas diferencias en el nivel de reacción/recuperación
de algunos de estos commodities, relacionadas a factores microeconómicos específicos, que
permiten hacer una distinción más clara entre ellos.

1. Estaño

A futuro el consenso de analistas continúa esperando un mercado con déficit de oferta y, por lo
tanto, mayor soporte para el precio. Este metal se recuperó drásticamente en los últimos meses-
23% de aumento desde su nivel más bajo en inicios de julio-. Una serie de regulaciones a los
envíos de estaño por Indonesia (principal exportador mundial del metal con 40% de participación)
generaron presiones a la baja en sus exportaciones y mayores temores de disrupciones futuras de
oferta. Así, aumentos en los niveles de pureza requeridos (de 99.85% a 99.9%) y nuevas exigencias
a los productores para que comercien en las bolsas nacionales antes de que exporten el metal
empezaron a impactar negativamente en la disponibilidad del estaño a nivel mundial, lo que
redujo sus niveles de inventarios en la bolsa de Londres y dio soporte a su precio.

2. Plomo y zinc
Si bien para la mayoría del resto de metales base el balance de mercado continúa siendo débil
(con excesos de demanda esperados), el panorama luce mucho mejor comparativamente para el
plomo y el zinc. Más aún, este último tendría un mayor soporte por el lado del costo marginal. Así,
estas características permitieron que los precios no se mantengan bajos por mucho tiempo, con
recuperaciones del 14% y 8% desde sus niveles más bajos alcanzados en el año.

3.Cobre

Luego de varios años de déficits de oferta, a futuro se espera un mercado bien abastecido, dada la
mayor cantidad de proyectos mineros. Un aspecto positivo de este metal, que permitiría una
convergencia gradual y no abrupta hacia menores precios, es su relativa diversificación en uso
(30% de su demanda se destina al sector construcción, mientras que otro 30% se destinaría a
generar productos electrónicos).

4. Oro

En el 2013, una serie de factores le restaron atractivo al oro: (i) un relativamente mejor contexto
macroeconómico, (ii) la ausencia de presiones inflacionarias en EEUU, (iii) la mayor fortaleza del
dólar (producto en parte de los mayores estímulos monetarios en Japón), (iv) la menor percepción
de riesgos de cola, (v) el mayor apetito por riesgo hacia la renta variable de países desarrollados y
(vi) el efecto ‘búsqueda de tasa’ en un escenario de tasas bajas y niveles de liquidez sin
precedentes. Estos factores se reflejaron en las correcciones a la baja en las proyecciones del
consenso de analistas y en el fuerte deterioro de las posiciones especulativas en el mercado de
futuros.

De esta manera, si bien en un entorno con inflación los inversionistas institucionales demandarían
una mayor cantidad de oro con fines de cobertura, el contexto actual no sería propicio para que
ese escenario se materialice.

La importancia de China

Actualmente China representa alrededor del 40% del consumo mundial por metales base, un
porcentaje significativamente mayor al 20% que representaba hace diez años. Por estos motivos,
China se ha convertido en un agente determinante sobre lo que se debería esperar a futuro acerca
de estos commodities.

Por un lado se tiene que el consumo por persona de metales base generalmente aumenta con el
ingreso. Se puede diferenciar tres etapas de acuerdo a la intensidad de uso de estos commodities.
A niveles bajos de ingreso, el consumo tiende a ser más sensible a cambios positivos en la
economía; a medida que el ingreso aumenta, el consumo de metales modera su ritmo, para
finalmente alcanzar un nivel de saturación a niveles de ingreso mayores a los US$15,000 por
persona ajustados por paridad del poder de compra (PPP).

En el caso de China, dado su nivel de ingreso actual, la intensidad de consumo de metales base
estaría cercana a su segunda etapa. Por ello no se anticipan caídas abruptas en el precio de los
metales base. Más aún, en ese escenario, otras economías emergentes podrían ofrecer un soporte
adicional que evitaría mayores retrocesos.
Por otro lado, el consumo por persona de metales base también depende del tipo de crecimiento
de cada país. Así, un crecimiento orientado al sector industrial genera mayores presiones al alza
sobre los commodities, en la medida en que es más intensivo en su uso, a diferencia de uno
orientado al sector servicios.