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RECORDAR QUE DE LOS APUNTES TAMBIEN SALEN LAS PREGUNTAS

DE EXAMEN!!!
Anatomía del Sistema respiratorio

El sistema respiratorio es el encargado transportar un volumen de aire en las vías respiratorias


cuyo objetivo es ofrecer un volumen de oxígeno a las células para su metabolismo que es
intercambiado en el alveolo y la salida de un volumen de CO2 producto del metabolismo en los
diferentes tejidos.

Relaciones anatómicas de las vías respiratorias

Las vías respiratorias se dividen en vías de conducción y vías de intercambio, las primeras son
aquellas vías en las cuales observaremos únicamente un flujo de aire que lo conducirá hacia
aquellas áreas en la cuales ocurre el intercambio. Entre los órganos conductores de las vías
respiratorias encontramos la nariz, faringe, laringe, tráquea, bronquios y bronquiolos hasta el
bronquiolo Terminal, en las vías de intercambio solo encontramos el bronquiolo respiratorio que es
donde se ubica el alvéolo que es el encargado directamente de los procesos de intercambios de
gases con respecto al sistema circulatorio.

En ocasiones vemos referidas la clasificación de las vías respiratorias con respecto a su ubicación
en la estructura del cuerpo humano, al ser así de dividen en vías respiratorias superiores que son
las que se ubican fueran de la caja toráxica y vías respiratorias inferiores que se ubican dentro de la
caja toráxica, ésta última descripción será la que utilizaremos en esta unidad.

Configuración externa de las vías respiratorias

Cuando mencionamos la configuración externa de las vías respiratorias, el órgano sobre el cual
hacemos más énfasis es el pulmón ya que sus referentes anatómicos nos permiten conocer y
comprender de una manera detallada la forma en que se desarrolla su función en condiciones de
normalidad y frente a procesos patológicos.

Los pulmones son dos masas esponjosas situados en la caja toráxica y formados por los
bronquios, el pulmón derecho es más grande que el izquierdo; en el se encuentran tres divisiones
conocidas con el nombre de lóbulos que son el Superior, el medio y el inferior que están
delimitados por las cisuras Oblicua y horizontal. El lóbulo superior es más pequeño que en el
pulmón izquierdo y el medio tiene forma de cuña.

El pulmón izquierdo es más largo y debido a la presencia del corazón se divide en dos lóbulos
gracias a la cisura oblicua, que son el superior y el inferior. El lóbulo superior presenta una amplia
escotadura cardiaca en su borde anterior, como consecuencia de la profusión cardiaca. Por eso
motivo, parte de la cara anterior del pericardio o saco pericárdico no está cubierta por el tejido
pulmonar. La porción anteroinferior del lóbulo superior posee una pequeña proyección
denominada língula.

Superficie de los pulmones

Cada uno de lo pulmones tiene tres caras pulmonares que son la costal, mediastínica y
diafragmática, que se denominan según sus relaciones anatómicas.

CARA COSTAL DEL PULMÓN

Esta cara es suave y convexa, se relaciona con la pleura costal, que la separa de las costillas,
cartílagos costales, y músculos intercostales íntimos. La porción posterior de esta cara se relaciona
con las vértebras torácicas, por eso esta porción se conoce con el nombre de porción vertebral de
la cara costal.

CARA MEDIASTINICA DEL PULMÓN

Esta cara medial es cóncava, porque se relaciona con el mediastino medio, que contiene el
pericardio y el corazón. Dos terceras partes del corazón, se encuentra en el lado izquierdo y por eso
la concavidad pericárdica es lógicamente más profunda en el pulmón izquierdo, La cara
mediastínica del pulmón posee la escotadura del corazón. Esta cara también posee la raíz del
pulmón, alrededor de la cual la pleura forma una cubierta, El ligamento pulmonar cuelga hacia
abajo desde el manguito pleural que rodea la raíz del pulmón.

CARA DIAFRAGMÁTICA

Esta cara cóncava y profunda, que suele conocerse como base del pulmón, se apoya en la cúpula
convexa del diafragma. La concavidad es mayor en el lado derecho. En el plano lateral y posterior,
la cara diafragmática se caracteriza por un borde fino y punzante que se introduce en el receso
costodiafragmático de la pleura.

Bordes del pulmón

Cada pulmón tiene tres bordes: Anterior, posterior e inferior; el borde anterior del pulmón es
fino y punzante y se superpone al pericardio, tiene una escotadura o indentación en donde se
ubica el corazón. El borde anterior de cada pulmón separa la cara costal de la mediastínica y se
corresponde más o menos con el borde anterior de la pleura.

El borde posterior del pulmón es ancho y redondeado y se encuentra en la concavidad profunda


conocida como surco paravertebral, a cada lado de la región torácica de la columna vertebral.

EL borde inferior del pulmón circunscribe la cara diafragmática del pulmón y separa ésta de la
cara costal.

Marcas de superficie de los pulmones

El vértice del pulmón está representado en una línea superolateral que se dirige desde la
articulación esternoclavicular hasta el punto situado 2,5cm craneal al tercio medial de la clavícula;
desde aquí sigue un trayecto inferolateral hasta la unión entre los tercios medial y lateral de la
clavícula.

El borde anterior del pulmón derecho se corresponde prácticamente con el borde anterior de la
pleura derecha. Este borde anterior se acerca al plano medio a la altura del segundo y al cuarto
cartílago costal. Por debajo del cuarto cartílago costal, la superficie del pulmón derecho se separa
progresivamente de este plano y abandona el esternón por detrás del sexto cartílago costal.

El borde inferior del pulmón quedan reflejados por una línea que se traza desde el extremo
inferior del borde anterior ( en su cruce con la 6 costilla en la línea medioclavicular), la 8 costilla en
la línea axilar media y la 10 costilla en la línea escapular media. Estos bordes terminan
aproximadamente 2,5cm lateral a la apófisis espinosa de la vértebra T10. El borde inferior se sitúa
dos costillas por encima de la pleura en cada una de las tres dimensiones mencionadas. En los
niños, el borde inferior del pulmón se encuentra aproximadamente una costilla por encima, con
relación al adulto.

Con respecto a las cisuras, la proyección del cisura oblicua es esencialmente la misma en cada
pulmón y queda indicada por una línea que va desde la apófisis espinosa de la vértebra T2-3,
rodeándole tórax, hasta la sexta unión costocondral. La proyección de la cisura horizontal del
pulmón derecho está representada por una línea que se dirige desde el borde anterior del pulmón
a lo largo del cuarto cartílago costal hasta la cisura oblicua.

Pleuras

Las pleuras son dos capas de tejido epitelial que recubren los pulmones y la caja toráxica, están
formadas por dos hojas de íntimo contacto: la externa está adherida a la cara interna de la pared
costal y se denomina pleura parietal, esta pleura recibe diferentes nombres según las porciones
con las que se asocia: pleura costal (costillas y esternón), pleura mediastínica (mediastino) y cúpula
pleural (vértice del pulmón). La interna se encuentra finamente plegada a la superficie de los
pulmones y recibe el nombre de pleura visceral, ésta pleura se une con la parietal en el hilio
pulmonar.

Entre las dos pleuras normalmente no existe separación, solo hay unos centímetros cúbicos de
un líquido seroso que aumenta la adhesión entre las pleuras que se conoce con el nombre de
líquido pleural. Este espacio intrapleural es virtual, pero se puede hacer real ante la ubicación de
aire, sangre o líquido en él.

Las principales funciones de la pleura son las de mantener en contacto el pulmón con la caja
toráxica, de forma que el pulmón se expanda cuando lo haga la caja toráxica siguiendo fielmente
los movimientos respiratorios, permitir que las hojas pleurales se deslicen suavemente sobre si,
para permitir los movimientos respiratorios.
Vías Respiratorias Superiores

Nariz

En su porción externa es una estructura cartilaginosa prominente localizada en la parte frontal de


la cara, que abre las vías respiratorias por dos orificios situados en su plano inferior conocidos
como orificios nasales o narinas. A través de éstos orificios ingresa el aire a las cavidades nasales
que están separadas en un principio por una cavidad cartilaginosa y luego ósea que se conoce con
el nombre de tabique nasal. Las fosas nasales se comunican en la faringe con unos orificios
conocidos con el nombre de coanas nasales.

La cavidad nasal no es lisa, posee grandes repliegues óseos en su pared, que se conocen con el
nombre de cornetes. En las fosas nasales se distinguen tres regiones que son el vestíbulo, el área
respiratoria y el área olfatoria.

El vestíbulo

Es la porción más anterior y dilatada de las fosas nasales, su mucosa está formada por epitelio
estratificado pavimentoso no queratinizado y una lamina propia de tejido conjuntivo denso. Los
pelos y las glándulas cutáneas presentes constituyen una primera barrera de entrada de partículas
gruesas de polvo en las vías aéreas.

Área Respiratoria

Comprende la mayor parte de las fosas nasales, la mucosa de esta región está formada por un
epitelio cilíndrico seudoestratificado ciliado con numerosas células caliciformes. Este epitelio
descansa sobre una lámina basal ala que sigue la lámina propia fibrosa que contiene glándulas de
tipo mixto, cuya secreción permite mantener húmedas las paredes de las cavidades nasales. La
lámina propia se apoya en el periostio subyacente.

Área Olfatoria

Es una región situada en la parte superior de las fosas nasales y es la encargada de responder a la
sensibilidad olfativa.

La nariz participa en tres funciones bien diferenciadas: forma parte de uno de los órganos de los
sentidos (olfato), gracias a su mucosa olfatoria, colabora en la fonación mediante la modulación de
la voz y conduce el aire del exterior hacia la faringe, haciéndolo apropiado a las vías respiratorias
es decir humidificándolo, filtrándolo y calentándolo. En el interior de la nariz drenan otras
estructuras como los conductos lagrimales y los senos paranasales.

Senos paranasales

Son cavidades en los huesos frontal, maxilar, etmoidal y esfenoides, revestidos por epitelio de tipo
respiratorio, que se presenta plano y con pocas células caliciformes. El moco que se produce en
ellos es drenado a las fosas nasales, las aberturas que permiten este drenaje no son muy amplias y
pueden obstruirse con facilidad ante procesos infecciosos o alérgicos.
Faringe

La faringe se subdivide en tres porciones según las áreas con las cuales está haciendo contacto, la
porción más superior de ella se denomina como nasofaringe está en contacto con la nariz, la
porción media es la orofaringe y esta en contacto con la región posterior de la cavidad oral, y la
laringofaringe que está unida a la laringe.

La faringe en su porción apical tiene forma de embudo, su función es la de conducir el aire hasta la
laringe, en la faringe drena la trompa de Eustaquio, que es un conducto que comunica con el oído
medio.

La faringe esta revestida por epitelio de tipo respiratorio, que es sustituido por epitelio
estratificado pavimentoso en la región en la cual la faringe entra en contacto con el paladar
blando.

Laringe

Tubo de forma irregular que se une a la faringe y a la traquea, en su estructura hay una serie de
cartílagos irregulares unidos entre sí por tejido conjuntivo fibroelástico que la mantiene de forma
permanente abierta. Hay nueve cartílagos, tres de ellos impares y de mayor tamaño que son: el
cartílago tiroides ubicado en la parte anterior del cuello y se conoce como manzana de Adán, el
cartílago cricoides, más caudal y conecta con la traquea, y el cartílago de la epiglotis más superior y
móvil que permite cerrar la laringe para evitar el paso de alimento a las vías respiratorias, estos
tres primeros son de tipo hialino.

Adicionalmente a ellos existen tres pares de cartílagos más pequeños que se conocen con los
nombre de cuneiformes, aritenoides y corniculados que son de tipo elástico. Las funciones que
cumplen la laringe son tres: Conducción del aire, procesos de defensa sobre cuerpos extraños que
ingresen a las vías respiratorias y de fonación. En la mucosa de la faringe encontramos dos partes
de pliegues que sobresalen en la luz de la faringe, el primer par constituye las cuerdas vocales
falsas o pliegues vestibulares, la lámina de ellas es laza y contiene numerosas glándulas, y el
segundo par inferior son las cuerdas vocales verdaderas que presentan un eje de tejido conjuntivo
elástico al que siguen externamente los llamados músculos de la laringe, que modificaran la
apertura de las cuerdas vocales para la fonación.

El revestimiento epitelial no es uniforme a lo largo de toda la laringe, en la cara ventral u parte de


la cara dorsal de la epiglotis así como en las cuerdas vocales verdaderas, el epitelio esta sometido a
fricción y desgaste por lo cual es de tipo estratificado, pavimentoso no queratinizado, en las demás
regiones es de tipo respiratorio con cilios que se mueven en dirección de la faringe. La lámina
propia es rica en fibras elásticas y contiene pequeñas glándulas de tipo mixto, estas glándulas no se
encuentran en las cuerdas vocales. No hay submucosa bien definida.
Tráquea

Al tráquea es un tubo cilíndrico de unos 12 cm de longitud que comunica la laringe con los
bronquios. Está formada por una serie de anillos superpuestos que la dotan de una cierta
movilidad para poder adaptarse a los movimientos del cuello. Estos anillos tienen más del 50% de
su cuerpo compuesto por cartílago de tipo hialino, lo que mantiene siempre la tráquea permeable
e impide su colapso aunque existan presiones negativas en su interior; estos cartílagos están
revestidos de pericondrio que se continua con un tejido conjuntivo fibroso, que permite la unción
de los cartílagos entres o, lo que le confiere cierta extensibilidad al tubo traqueal. Su función
primordial consiste en la conducción del aire desde la laringe a los bronquios.

En su interior la tráquea está tapizada por epitelio de tipo respiratorio, la lámina propia es de tejido
conjuntivo laxo, rico en fibras elásticas. Contiene glándulas, principalmente de tipo mucoso, cutos
conductos se abren en la luz traqueal.

La secreción tanto de las glándulas como de las células caliciformes, forma un tubo mucoso,
continuo, que es transportado en dirección a la faringe por los movimientos ciliares, constituyendo
una barrera las partículas de polvo que entran junto con el aire inspirado. En la tráquea se
describe una capa submucosa, separada de la mucosa por una capa elástica, resultante de la
condensación local de fibras elásticas.

Vías Respiratorias Inferiores

La tráquea se ramifica originando los bronquios que al cabo de un corto trayecto, penetran en los
pulmones a través del hilio. Desde la tráquea hasta los sacos alveolares, las vías respiratorias se
dividen 23 veces, las primeras 16 generaciones de conductos constituyen la zona de conducción de
la vía respiratoria la cual transporta el gas desde y hacia el exterior. Está conformada por los
bronquios, bronquiolos y los bronquiolos terminales. Las siete generaciones restantes conforman
las zonas transicional y respiratoria, en las cuales tiene lugar el intercambio gaseoso.

Pulmón

Los pulmones constituyen los órganos fundamentales de la respiración, su principal función


consisten a oxigenar la sangre venosa mixta. Los pulmones de una persona sana son normalmente
suaves, esponjoso y tienen poco peso; son muy elásticos y se retraen hasta aproximadamente un
tercio de su tamaño cuando se abre la cavidad torácica. Los pulmones tienen una forma cónica, y
se hallan contenidos dentro de un saco pleural, se separan entre sí por el corazón y los grandes
vasos del mediastino medio. <los pulmones se fijan al corazón y la tráquea por las estructuras de
sus raíces pulmonares (arterias y venas pulmonares, bronquios principales) y al pericardio por los
ligamentos pulmonares. Cada pulmón se compone de vértice, base, raíz e hilio.
Vértice del pulmón

El extremo superior del pulmón, redondeado y en punta, se extiende más allá del orificio toráxico
superior dentro de la raíz del cuello. A este nivel, se halla en íntimo contacto con la cúpula que
forma la pleura cervical o cúpula pleural.

Base del pulmón

En la cara diafragmática y cóncava del pulmón, que se relaciona con la cúpula del diafragma. La
base del pulmón derecho es más profunda, porque la cúpula derecha se eleva hasta un novel
superior, El borde inferior es fino y punzante en la zona donde se introduce dentro del receso
costodiafragmático.

La raíz del pulmón

La raíz sirve como inserción del pulmón u es la vía a través de la cual entran y salen del pulmón las
estructuras hiliares. Conecta la cara medial del pulmón con el corazón u la tráquea, esta rodeada
por la zona de reflexión de la pleura.

El hilio del pulmón

Es la zona en donde s e inserta la raíz del pulmón y contiene los bronquios principales, los vasos
pulmonares, los vasos bronquiales, los vasos linfáticos y los nervios que entran y salen del pulmón.

Bronquios Primarios

Los bronquios principales, uno a cada lado, descienden lateralmente desde la bifurcación de la
tráquea, a la altura del ángulo esternal, hasta las raíces de los pulmones. Al igual que la tráquea,
las paredes bronquiales están reforzados por anillos cartilaginosos en forma de C. Cada bronquio
principal muestra un patrón de ramificación característico, conocido como árbol bronquial.

El bronquio principal derecho es más ancho, corto y vertical que el lado izquierdo. Mide
aproximadamente 2,5cm de longitud y entra directamente en la raíz del pulmón. El bronquio
principal izquierdo mide 5cm y desciende lateralmente, por debajo del arco de la aorta y anterior
al esófago y a la aorta descendente. En los bronquios primarios la mucosa es igual a la de la
tráquea, en las ramas menores el epitelio suele ser cilíndrico ciliado. La lámina propia esta formada
por fibras elásticas, sigue a la mucosa una capa muscular lisa, formada por hacer musculares
dispuestos en espiral que rodena completamente el bronquio. Exteriormente a esa capa muscular,
existen glándulas del tipo mucosas o mixtas, cuyos conductos abren en la luz bronquial.
Las piezas cartilaginosas están rodeadas por un tejido conjuntivo rico en fibras elásticas. Esta capa
conjuntiva, frecuentemente llamada capa adventicia, continúa con las fibras conjuntivas del tejido
pulmonar próximo

Bronquios Secundarios

Cada bronquio primario se divide en bronquios secundarios o bronquios lobares dos en el pulmón
izquierdo y tres en el derecho, que se distribuyen en cada lóbulo del pulmón. Cada bronquio lobar
da origen a los bronquios terciarios o bronquios segmentarios que se distribuyen en los segmentos
concretos del pulmón denominados segmentos broncopulmonares y ellos a su vez se dividen en
segmentos lobulillares para cada lobulillo.

Bronquiolos

Cuando los bronquios alcanzan un tamaño muy pequeño y no tienen cartílago en la pared se
denomina bronquiolos, éstos a su vez continúan subdividiéndose, disminuyendo su diámetro,
aumentando su número y adelgazando el grosor de su pared. El último bronquiolo que no se
subdivide es el bronquiolo termina que carece de cartílago y de glándulas mucosas, aunque el
epitelio que posee continua siendo cilíndrico.

El epitelio de los bronquiolos presenta regiones especializadas denominadas cuerpos


neuroepiteliales, cada uno de ello esta constituido por 80-100 células que contienen gránulos de
secreción y reciben terminaciones nerviosas colinérgicas. Su secreción tiene efecto local. La lámina
propia de los bronquiolos es delgada y rica en fibras elásticas, la mucosa se continúa con una capa
muscular lisa cuyas células se entrelazan con las fibras elásticas, éstas se prolongan hacia fuera y se
continúan con la estructura esponjosa del parénquima pulmonar.

Bronquiolo Terminal

La estructura del bronquiolo Terminal es similar a la del bronquiolo, solo que su pared es más
delgada, esta revestida en su interior por epitelio columnar bajo o cúbico, con células ciliadas y no
ciliadas, Los bronquiolos terminales poseen también células clara no ciliadas, que presenta
gránulos secretores de función poco conocida.

Bronquiolo Respiratorio

El bronquiolo respiratorio es un tubo corto, en ocasiones ramificado, revestido por el epitelio


simple que varía del columnar bajo a cuboide, pudiendo presentar cilios en la porción inicial. El
músculo liso y las fibras elásticas están bien desarrolladas, aunque forman una capa más delgada
que la del bronquiolo Terminal, Los alvéolos son expansiones sacciformes de la pared de los
bronquiolos y están recubiertos por un epitelio capaz de realizar intercambios gaseosos. De los
bronquiolos respiratorios, se desprenden unos conductos largos y tortuosos que se conocen con el
nombre de conductos alveolares.

Alveolo

El conducto alveolar termina en un alvéolo sencillo o en sacos alevolares formados por diversos
alvéolos, éstos son pequeñas evaginaciones en forma de saco, en ellos se pueden distinguir unas
células que forman las paredes y otras que se encuentran en el lado de las paredes sin formar
parte de ellas, entre las primeras se diferencian los Neumocitos Tipo I, que son células de tipo
epitelial que forman las paredes, u los Neumocitos tipo II, que secretan una sustancia tensoactiva
denominada surfactante pulmonr.

En la superficie de los alvéolos se permite la difusión de los gases ingresando Oxígeno hacia el
interior del cuerpo y retirando CO2 producto del metabolismo corporal.

Fisiología Respiratoria

Introducción

La respiración, según se usa generalmente el término, incluye dos procesos: la respiración externa,
absorción de 02 y eliminación de co2 del cuerpo como un todo; y la respiración interna, el
intercambio gaseoso entre las células y su medio líquido.

El aparato respiratorio está formado por un órgano de intercambio de gases (los pulmones) y una
bomba que ventila los pulmones. La bomba consiste en: las paredes del tórax; los músculos
respiratorios, los cuales aumentan o disminuyen el tamaño de la cavidad torácica; los centros
cerebrales que controlan los músculos; y las vías y nervios que conectan al cerebro con los
músculos. En reposo, un hombre normal respira 12 a 15 veces por minuto. Quinientos ml de aire
por respiración o 6 a 8 litros/min. Son inspirados y espirados. Este aire se mezcla con el gas de los
alvéolos y, por simple difusión, el 02 entra a la sangre de los capilares pulmonares, mientras que el
co2 pasa a los alvéolos. De esta manera, 250 ml de o2/min. Entran al cuerpo y 200 ml de co2 son
expulsados del mismo. En el aire espirado también se encuentran vestigios de otros gases
provenientes del intestino. El alcohol y la acetona son espirados cuando se encuentran en
cantidades apreciables en el cuerpo. En realidad, se han identificado más de 250 substancias
volátiles diferentes en el aliento de los humanos.

Inspiración y Espiración

Los pulmones y las paredes del tórax son estructuras elásticas. Normalmente no existe más que
una delgada capa de líquido entre los pulmones y la pared torácica. Los pulmones se deslizan
fácilmente sobre dicha pared, pero se resisten a ser alejados de ella de la misma manera que dos
piezas de vidrio mojadas resisten la separación. La presión en el "espacio" entre los pulmones y la
pared torácica (presión intrapleural) es subatmosférica. Los pulmones son distendidos; cuando se
expanden en el nacimiento, y al final de una espiración tranquila su tendencia a separarse de la
pared torácica es justamente balanceada por la tendencia de ésta a regresar en la dirección
opuesta. Si la pared torácica se abre, los pulmones se colapsan; y si estos pierden su elasticidad, el
tórax se expande y toma la forma de barril.

La inspiración es un proceso activo. La contracción de los músculos inspiratorios aumenta el


volumen intratorácico. Durante la respiración tranquila, la presión intrapleural, que es cercana a
2.5 mm hg (con relación a la atmosférica) al iniciarse la inspiración, decrece hasta cerca de -6 mm
hg, y los pulmones son arrastrados a una posición más expandida. La presión en las vías
respiratorias se vuelve ligeramente negativa, y el aire fluye hacia los pulmones. Al final de la
inspiración, el regreso de los pulmones retrae al tórax a la posición espiratoria donde las presiones
de regreso de los pulmones y de la pared torácica se equilibran. La presión en las vías respiratorias
se torna ligeramente positiva y el aire sale de los pulmones. Durante la respiración tranquila, la
espiración es pasiva en el sentido de que no se contraen músculos que hagan disminuir el volumen
intratorácico. Sin embargo, los músculos inspiratorios se contraen algo en la primera parte de la
espiración. Esta contracción ejerce un efecto frenante sobre las fuerzas de retracción y retrasa la
espiración.

Los esfuerzos inspiratorios intensos reducen la presión intrapleural a valores tan bajos como -30
mm hg, produciendo correspondientemente mayores grados de inflación pulmonar. Cuando
aumenta la ventilación, el grado de desinflación pulmonar también aumenta por contracción activa
de los músculos espiratorios que disminuyen el volumen intratorácico. Los efectos de la gravedad
sobre la presión intrapleural se tratan más adelante.

Conductos respiratorios
Después de pasar por las fosas nasales y la faringe donde es calentado y toma vapor de agua, el
aire inspirado pasa por la tráquea hasta los alvéolos a través de los bronquios, bronquiolos y
conductos alveolares.
Entre la tráquea y el saco alveolar, los conductos respiratorios se dividen 23 veces. Las primeras 16
divisiones forman una zona conductora del aire (transporta desde y hacia el exterior. Están
formados los bronquios, bronquiolos y bronquiolos terminales. Las siete divisiones restantes
forman zonas de transición entre funciones de conducción y respiración donde ocurre el
intercambio gaseoso y están integradas por los bronquiolos respiratorios, conductos alveolares y
sacos alveolares. Estas múltiples divisiones aumentan considerablemente la superficie total de
corte transversal de las vías respiratorias. Consecuentemente, la velocidad del flujo del aire en las
vías respiratorias pequeñas declina a valores insignificantes. Se ha calculado que la circunferencia
agregada después de la decima sexta división de los conductos respiratorios (bronquiolos
termínales) es 2,000 veces la circunferencia de la tráquea.
Los alvéolos están rodeados por los capilares pulmonares, y las estructuras entre el aire y la sangre
capilar, a través de las cuales difunden el o2 y el c02 en general son excesivamente delgadas .

En los humanos hay 300 millones de alvéolos y el área total de las paredes alveolares en contacto
con los capilares es cercana a 70 m2 en ambos pulmones.

Los alvéolos están tapizados por dos tipos de células epiteliales. Las células de tipo i son células
planas con grandes prolongaciones citoplásmicas y son las células primarias de revestimiento. Las
células de tipo ii (neumocitos granulosos) son de mayor espesor y contienen numerosos cuerpos
lamelares de inclusión. Estas células secretan el agente. Puede haber otros tipos especiales de
células epiteliales y el pulmón también contiene macrófagos en alvéolos pulmonares (map),
linfocitos, células plasmáticas, células captadoras y descarboxiladoras de precursores de aminas y
células cebadas. Las células cebadas contienen heparina, varios lípidos, histamina y polipéptidos
que participan en las reacciones alérgicas.
Control del tono bronquial

La tráquea y los bronquios tienen cartílago en sus paredes pero relativamente poco músculo liso.
Ambos están recubiertos por un epitelio ciliado que contiene glándulas mucosas y serosas. Los
cilios y las glándulas carecen del epitelio de los bronquiolos y bronquiolos terminales, y sus
paredes no contienen cartílago. Sin embargo, sus paredes contienen más músculo liso del que la
mayor cantidad, en relación al grosor de la pared, está en los bronquiolos terminales. Las paredes
de los bronquiolos y de los bronquiolos terminales están inervadas por el sistema nervioso
autónomo. Hay abundantes receptores muscarínicos y la descarga colinérgica causa
broncoconstricción. Hay receptores b2 adrenérgicos en las paredes de los bronquiolos, y los
agonistas b inhalados o inyectados, como el isoproterenol, causan broncodilatación. Sin embargo,
no parece que los receptores b2-adrenérgicos estén inervados.

Además, hay una inervación de los bronquiolos que no es colinérgica ni adrenérgica, pero que
produce broncodilatación y hay pruebas de que el piv es el mediador responsable para la
dilatación. Los leucotrienos ltc4, ltd4 y lte4, son potentes broncoconstrictores, sobre todo cuando
se administran por inhalación.

Todavía se discute acerca de la función de los músculos bronquiales, pero en general, se supone
ayudan a mantener una ventilación uniforme. La estimulación de los receptores sensoriales en las
vías respiratorias, provocada por irritantes y substancias como dióxido de azufre, producen una
broncoconstricción refleja mediada por vías colinérgicas. Además, los músculos bronquiales
protegen a los bronquios durante la tos. Hay un ritmo circadiano en el tono bronquial, con una
constricción máxima cerca de las 6 a.m. y una dilatación máxima cerca de las 6 p.m. es por esto
que los ataques de asma son más graves, tarde en la noche o en horas de la madrugada. Los
estimulantes b2 como el isoproterenol son benéficos en el asma y el antagonista muscarínico
atropina produce alivio en los asmáticos con un broncospasmo debido a la hiperactividad
colinérgica, pero no en pacientes cuyo broncospasmo se daba a otras causas. El enfriamiento de
los conductos respiratorios causa broncoconstricción, y el ejercicio desencadena ataques asmáticos
debido a que disminuye la temperatura de los conductos.

La cantidad de aire que penetra a los pulmones con cada inspiración (o la cantidad que sale con
cada espiración) se llama volumen de ventilación pulmonar. El aire inspirado con un esfuerzo
inspiratorio máximo que exceda al de ventilación pulmonar es el volumen inspiratorio de reserva.
El volumen expelido por un esfuerzo espiratorio activo, después de la espiración pasiva, es el
volumen espiratorio de reserva, y el aire que queda en los pulmones después de un esfuerzo
espiratorio máximo es el volumen residual. El espacio ocupado por el gas, en la zona conductora
de las vías respiratorias, que no se intercambia con el de la sangre de los vasos pulmonares es el
espacio muerto respiratorio. La capacidad vital, o sea la mayor cantidad de aire que puede ser
espirada después de un esfuerzo inspiratoria máximo, frecuentemente se mide en la clínica como
un índice de la función pulmonar. Exige información de utilidad sobre la fuerza de los músculos
respiratorios y otros aspectos del funcionamiento pulmonar. La fracción de la capacidad vital
espirada en un segundo (capacidad vital cronometrada; también llamada volumen de espiración
forzada en 1 seg. O vef 1 seg. Da valiosa información adicional; la capacidad vital puede ser normal,
pero la capacidad vital cronometrada está bastante reducida en enfermedades como el asma, en
las cuales está aumentada la resistencia de las vías respiratorias debido a la constricción
bronquiolar. La cantidad de aire inspirado por minuto (ventilación pulmonar o volumen
respiratorio por minuto) normalmente es de 6 lt./min. Aproximadamente (500 mi/respiración x 12
respiraciones/min). La ventilación voluntaria máxima (wm) o, como antes se le llamaba, la
capacidad respiratoria máxima, es el mayor volumen de gas que puede entrar y salir de los
pulmones en un minuto, por esfuerzo voluntario. La vvm normal es de 125 a 170 lt./min.

Músculos Respiratorios

El movimiento del diafragma produce 75% del cambio en el volumen intratorácico durante la
inspiración tranquila. Insertado alrededor de la base de la caja torácica, este músculo se arquea
contra el hígado y se mueve hacia abajo como un pistón cuando se contrae. La distancia que se
desplaza varía de 1.5 hasta 7 cm en la inspiración profunda. Los otros músculos inspiratorios
importantes son los músculos intercostales externos, que corren oblicuamente hacia abajo y hacia
afuera de una costilla a otra. Las costillas pivotean como si estuviesen apoyadas en la espalda, de
manera que cuando se contraen los intercostales externos, éstos elevan las costillas inferiores. Esto
empuja al esternón hacia afuera y aumenta el diámetro anteroposterior del tórax. El diámetro
transverso cambia en realidad poco, si es que cambia. Tanto el diafragma como los músculos
intercostales externos pueden mantener por sí solos la ventilación adecuada en reposo. La sección
de la médula espinal por encima del tercer segmento cervical es mortal al no dar respiración
artificial, pero no la sección por debajo de la salida de los nervios frénicos, los cuales inervan el
diafragma (tercero al quinto segmento cervicales). También en los pacientes con parálisis de
ambos nervios frénicos pero con inervación intacta de los músculos intercostales, la respiración se
dificulta pero es suficiente para mantener la vida. Los músculos escaleno y esternocleidomastoideo
del cuello son músculos inspiratorios accesorios, que ayudan a elevar la caja torácica durante la
respiración profunda y difícil.

Una disminución en el volumen intratorácico y espiración forzada resultan cuando los músculos
espiratorios se contraen. Los intercostales internos tienen esta acción porque corren oblicuamente
hacia abajo y hacia atrás de costilla a costilla y, por tanto, empujan a las costillas hacia abajo
cuando se contraen. Las contracciones de los músculos de la parte anterior de la pared abdominal
también ayudan en la espiración llevando a las costillas hacia abajo y hacia adentro e
incrementando la presión intraabdominal, que empuja el diafragma hacia arriba.

Glotis

Los músculos abductores de la laringe se contraen al principio de la inspiración, separando las


cuerdas vocales y abriendo la glotis. Durante la deglución o la náusea, hay contracción refleja de
los músculos abductores que cierran la glotis e impiden la aspiración de los alimentos, líquidos o
vómito a los pulmones. En los enfermos inconscientes o anestesiados, el cierre de la glotis puede
ser incompleto y entrar vómito a la tráquea, causando una reacción inflamatoria en el pulmón
(neumonía por aspiración).

Los músculos laríngeos están inervados por los vagos. Cuando los músculos abductores se
paralizan hay estridor inspiratorio. Cuando los abductores son los paralizados, los alimentos y
líquidos entran a la tráquea, causando neumonía por aspiración y edema.
Ventilación Alveolar

A causa del espacio muerto, la cantidad de aire que llega a los alvéolos (ventilación alveolar) con
un volumen respiratorio por minuto de 6 lt./min., es de 500 a 150 ml multiplicados por 12
respiraciones/min, o sean 4.2 lt./min. También debido al espacio muerto, la respiración rápida y
superficial produce una ventilación alveolar mucho menor que la respiración profunda, lenta, con
el mismo volumen respiratorio por minuto.

Composición del Aire Alveolar

El oxígeno continuamente difunde del gas que ocupa los alvéolos (gas alveolar) hacia la sangre, y el
co2 continuamente difunde hacia los alvéolos desde la sangre. Para alcanzar el estado de
equilibrio, el aire inspirado se mezcla con el gas alveolar reemplazando al o2 que ha penetrado a la
sangre y diluyendo al co2 que ha entrado en los alvéolos. Parte de esta mezcla es espirada. El
contenido en o2 del gas alveolar decrece y el contenido en co2 sube hasta la siguiente inspiración.
Puesto que el volumen de gas alveolar es cercano a dos litros al final de la espiración (capacidad
funcional residual) cada incremento de 350 ml en el aire inspirado y espirado cambia muy poco la
po2 y la pco2 en efecto, la composición del gas alveolar permanece notablemente constante, no
solo en reposo sino en otras condiciones.

Efecto de las variaciones en la frecuencia y profundidad respiratorias sobre la ventilación alveolar.

Muestreo del Aire Alveolar

Teóricamente todo el aire que sale en cada espiración, excepto los primeros 150 ml, es aire
alveolar; pero siempre se mezcla algo en la interfase entre el gas del espacio muerto y el aire
alveolar. Una última porción del aire espirado es la que se toma para análisis. Usando los aparatos
modernos, con una válvula automática adecuada, es posible recoger los últimos 10 mi espirados
durante la respiración tranquila.

Capacidad de Difusión

El oxígeno se mueve del alvéolo hacia los capilares a través de la membrana delgada formada por
las células epiteliales, las células endoteliales y sus membranas básales fusionadas. La po2 del aire
alveolar es de 100 mm hg., mientras que en la sangre venosa de la arteria pulmonar es de 40 mm
hg. No hay prueba de que intervenga otro proceso distinto a la difusión pasiva en el movimiento de
O2 hacia la sangre a lo largo de este gradiente de presión. El o2 se disuelve en el plasma y penetra
a los eritrocitos donde se combina con la hemoglobina. La difusión a la sangre debe ser muy
rápida, puesto que el tiempo que dura cada ml de sangre en los capilares es corto. Sin embargo, la
difusión de o2 es adecuada, en estado de salud, para elevar la po2 de la sangre hasta 97 mm hg.,
valor justamente por debajo de la po2 alveolar. Esta disminuye a 95 mm hg. En la aorta debido al
corto circuito fisiológico.

La capacidad de difusión del o2 en los pulmones es la cantidad de o2 que cruza la membrana


alveolar, por minuto, por mm hg. De diferencia en la po2 entre el gas alveolar y la sangre en los
capilares pulmonares. Es normalmente cercana a 20-30 ml/min/mm hg. En reposo. Como
resultado de la dilatación capilar y de un incremento en el número de capilares activos, la
capacidad de difusión del o2 sube a valores de 65 o más durante el ejercicio. La capacidad de
difusión para el o2 está disminuida en enfermedades como la sarcoidosis o la intoxicación por
berilio (beriliosis) que causan fibrosis de las paredes alveolares y producen bloqueo alveolocapilar.

La pco2 en la sangre venosa es de 46 mm hg, mientras que en el aire alveolar es de 40 mm hg, y


el co2 difunde dé la sangre a los alvéolos a lo largo de este gradiente. La pco2 de la sangre que
abandona los pulmones es de 40 mm hg. El co2 atraviesa todas las membranas biológicas con
facilidad y la capacidad de difusión pulmonar del co2 es mucho mayor que la del o2. Por esta razón
la retención de co2 rara vez es un problema en los pacientes con bloqueo alveolocapilar, en los
cuales la reducción en la capacidad de difusión para el o2 es grave.Circulación pulmonar

Consideraciones Anatómicas

El lecho de los vasos pulmonares se parece al de la circulación general, excepto que las paredes de
la arteria pulmonar y de sus grandes ramas tienen un espesor cercano a 30% del grosor de la pared
de la aorta y los pequeños vasos arteriales, a diferencia de las arteriolas de la circulación mayor,
son tubos endoteliales con muy poco músculo en sus paredes. Hay también algo de músculo liso
en las paredes de los vasos poscapilares. Los capilares pulmonares son grandes y hay múltiples
anastomosis, de manera que cada alvéolo se asienta en una cesta de capilares. Los conductos
linfáticos son más abundantes en los pulmones que en cualquier otro órgano.

Regulación de la respiracion

Sistemas reguladores

Dos mecanismos nerviosos separados regulan la respiración. Uno se encarga del control voluntario
y otro del automático. El sistema voluntario está localizado en la corteza cerebral y envía impulsos
a las motoneuronas respiratorias a través de los fascículos corticospinales. El sistema automático
está situado en la protuberancia (puente) y el bulbo raquídeo, y el impulso eferente motor de este
sistema para las motoneuronas respiratorias está situado en las porciones lateral y ventral de la
médula espinal.

Las motoneuronas de los músculos espiratorios son inhibidas cuando son activadas las que inervan
los músculos inspiratorios y viceversa. Esta inervación recíproca no es debida a reflejos espirales y
en este aspecto difiere de la inervación recíproca de los flexores y extensores de las extremidades.
En su lugar, los impulsos en las vías descendentes que excitan agonistas producen también la
inhibición de los antagonistas, probablemente excitando a las interneuronas inhibidoras.

Centros Bulbares

La descarga rítmica de las neuronas del bulbo raquídeo produce la respiración automática. Las
neuronas respiratorias son de dos tipos: aquéllas que descargan durante la inspiración (neuronas i)
y aquéllas que descargan durante la espiración (neuronas e). Muchas de éstas descargan a
frecuencias que aumentan durante la inspiración, en el caso de las neuronas i, y durante la
espiración, en el caso de las neuronas e. Algunas descargan a frecuencias decrecientes, y algunas
descargan a la misma frecuencia elevada durante la inspiración o la espiración. Las neuronas i son
inhibidas activamente durante la espiración y las neuronas e durante la inspiración.

El área bulbar encargada de la respiración, clásicamente ha sido denominada Centro Respiratorio,


pero en realidad existen 2 grupos de neuronas respiratorias. El Grupo Dorsal de neuronas cerca del
núcleo del fascículo solitario es el origen de los impulsos rítmicos para las neuronas motoras
frénicas contralaterales. Estas neuronas también actúan sobre las del Grupo Ventral. Este grupo
tiene 2 divisiones. La cranel esta constituida por neuronas del núcleo ambiguo que inervan los
músculos ipsolaterales accesorios de la respiración, principalmente a través del vago. La caudal
está formada por neuronas del núcleo retroambiguo que aportan el impulso inspiratorio y
espiratorio a las motoneuronas que inervan los músculos intercostales. Las vías de estas neuronas
para las motoneuronas espiratorias son cruzadas, pero aquéllas para las inspiratorias son tanto
cruzadas como directas.

Influencias Pontina y Vagal

La descarga rítmica de las neuronas del centro respiratorio es espontánea, pero es modificada por
los centros pontinos y por los impulsos aferentes de los nervios vagos que parten de los receptores
pulmonares. Las acciones recíprocas de estos componentes pueden ser analizadas valorando los
resultados de los experimentos resumidos diagramáticamente. Cuando todos los nervios
craneales, incluyendo los vagos, son seccionados y el tallo cerebral es cortado transversalmente
por arriba del puente, la respiración continúa regularmente. Sin embargo, si se hace una sección
transversal adicional en la porción inferior del puente, las neuronas inspiratonas descargan
continuamente y hay una contracción sostenida de los músculos inspiratorios. Este paro
respiratorio en inspiración se llama apneusis. El área pontina que impide la apneusis se denomina
centro neumotáxico y está situada en el núcleo parabraquial y el núcleo de kólliker fuse. El área en
la parte caudal de la protuberancia (puente) que causa la apneusis se conoce como centro
apnéustico.

Cuando el tallo cerebral se corta transversalmente en la porción inferior del puente y los nervios
vagos se dejan intactos, la respiración continúa regularmente. En un animal apnéustico, la
estimulación del cabo proximal (central) de uno de los vagos cortados produce, después de un
periodo moderado de latencia, una inhibición relativamente prolongada de las neuronas
inspiratorias. Existen receptores de estirameinto en el parenquima pulmonar que hacen relevo
en el bulvo raquideo a través de aferentes vagales y la inflación rapida del púlmon inhiben la
descarga inspiratoria.

Regulación de la actividad respiratoria por parte del Sistema Nervioso


La regulación de las funciones que sobre el sistema respiratorio se ejecutan tiene también su
influencia por parte del sistema nervioso autónomo en sus componentes simpático y
parasimpático. Estos sistemas van a tener variación específica sobre la frecuencia respiratoria y en
la musculatura lisa del árbol bronquial, de ésta manera encontraríamos que el efecto específico
según los receptores específicos sería el siguiente:

Igualmente la actividad que se desarrolla por parte del sistema nervioso no es única lo cual implica
una serie de actividades y trabajos que se desarrollan de la mano con lo que es el centro
respiratorio, quimiorreceptores, no se podría ejecutar un trabajo independiente en cada uno de
ellos.

Regulación de la Actividad del Centro Respiratorio

Un incremento en la PCO2, en la concentración de h+ de la sangre arterial o una caída de PO2,


aumentan la actividad del centro respiratorio, y los cambios en la dirección opuesta tienen un
efecto inhibidor ligero. Los efectos de las variaciones en la química sanguínea sobre la ventilación
están mediados por los quimiorreceptores respiratorios, células receptoras en el bulbo y en los
cuerpos carotídeos y aórticos, sensibles a los cambios en la composición de la sangre, que inician
impulsos que estimulan el centro respiratorio. Además del control químico respiratorio básico,
otros aferentes proveen controles no químicos para los "ajustes finos" que afectan la respiración
en situaciones particulares.

Control Químico de la Respiración

Los mecanismos químicos reguladores operan para ajustar la ventilación de manera que la pco2
alveolar se mantenga constante, que los efectos del exceso de h+ en la sangre sean combatidos y
que la PO2 se eleve cuando disminuya a un nivel potencialmente peligroso. El volumen respiratorio
por minuto es proporcional a la tasa metabólica, pero el enlace entre el metabolismo y la
ventilación lo hace el CO2 y no el O2. Los receptores en los cuerpos carotídeos y aórticos son
estimulados por una elevación en la PCO2 sanguínea y de la concentración de h+, así como una
caída en la PO2. Después de la desnervación de estos quimiorreceptores, la respuesta a la
disminución de la PO2 es anulada; el efecto predominante de la hipoxia después de la
desnervación de los cuerpos carotídeos es una depresión directa del centro respiratorio. La
respuesta a cambios en la concentración de h+ de la sangre arterial, en el orden de ph de 7.3 a 7.5,
también es anulada, aunque cambios más grandes siguen teniendo algo de efecto. Por otra parte,
la respuesta a los cambios en la pco2 arterial, sólo se afecta ligeramente; se reduce no más de
20%.
Cuerpos Carotídeos y Aórticos

Hay un cuerpo carotídeo cerca de la bifurcación de la carótida a cada lado, y usualmente hay dos o
más cuerpos aórticos próximos al cayado de la aorta. Cada cuerpo carotídeo y aórtico (glomus)
contiene islotes de células de 2 tipos llamadas i y ii rodeados por capilares sinusoidales
fenestrados. Las células tipo ii, que probablemente son gliales, rodean a las de tipo i o células
glómicas. Las terminales no mielinizadas de las fibras del nervio glosofaríngeo se encuentran a
intervalos entre las células tipos i y ii. Hay razón para creer que los receptores sensibles a la presión
parcial de O2 son estas terminaciones nerviosas. Las células tipo i contienen una catecolamina,
probablemente dopamina, y hacen conexiones sinápticas recíprocas con las terminaciones
nerviosas. La dopamina inhibe la descarga en los nervios del cuerpo carotídeo, pero a pesar de
esto hay pruebas de que las células del glomus en alguna forma condicionan las terminaciones
nerviosas para hacerlas más sensibles al O2.

Fuera de la cápsula de cada cuerpo, las fibras nerviosas adquieren una vaina de mielina; sin
embargo, sólo miden 2 a 5 um de diámetro y conducen a la velocidad relativamente lenta de 7 a 12
m/seg. Las fibras aferentes de los cuerpos carotídeos ascienden al bulbo a través del seno
carotídeo y los nervios glosofaringeos, las fibras de los cuerpos aórticos, por los vagos. Se ha
demostrado que hay un aumento del trafico de los impulsos, según la po2 de la sangre
perfundida disminuya, o que la pco2 aumente.

Quimiorreceptores del Tallo Cerebral

Los quimiorreceptores que median la hiperventilación producida por los incrementos de la PCO2
arterial después de haber sido desnervados los cuerpos carotídeos y aórticos se encuentran en el
bulbo raquídeo y, por lo tanto, se llaman quimiorreceptores bulbares. Se localizan cerca del centro
respiratorio, pero están separados del mismo. La reacción al CO2, por ejemplo, se encuentra
deprimida durante la anestesia y el sueño natural, pero no experimenta cambios por la hipoxia.
Esta observación experimental indica que el CO2 no actúa directamente sobre las neuronas
inspiratorias.

Los quimiorreceptores bulbares sobre la superficie ventral del tallo cerebral. Vigilan la
concentración de h+ del líquido cefalorraquídeo y del líquido intersticial del cerebro. El CO2
penetra rápidamente por las membranas, incluso las barreras hematoencefálica y
hematocefalorraquídea, en tanto que h+ y hco3 penetran con lentitud. El CO2 que entra al
encéfalo y lcr es prontamente hidratado. El h2co3 se disocia, de manera que la concentración local
de h+ sube. La concentración de h+ en el líquido intersticial cerebral es paralela a la PCO2 arterial.
Los cambios producidos experimentalmente en la PCO2 del lcr tienen efectos pequeños, variables,
sobre la respiración mientras la concentración de h+ se mantiene constante, pero un incremento
en la concentración de h+ en lcr estimula la respiración. La magnitud del estímulo es proporcional
al aumento de h+. Por lo tanto los efectos del CO2 sobre la respiración son debidos principalmente
a su entrada en el líquido cefalorraquídeo y el líquido intersticial cerebral donde incrementa la
concentración de h+ y estimula los receptores sensibles al h+.

"Quimiorreceptores" Pulmonares y Miocárdicos

La bradicardia y la hipotensión producidas por inyecciones de veratridina y nicotina en la


circulación coronaria (reflejo de bezold-jarisch) y la circulación pulmonar, se deben a la
estimulación de "quimiorreceptores" de algún tipo en los vasos coronarios y pulmonares. Tales
inyecciones también producen breves periodos de paro respiratorio (apnea), pero los efectos sobre
la respiración de los estímulos provenientes de estos receptores son probablemente insignificantes
en condiciones fisiológicas.

Respuestas de la Ventilación a Cambios en el Equilibrio Acidobásico

En la acidosis metabólica debida, por ejemplo, a la acumulación de cuerpos cetónicos ácidos


circulantes en la diabetes sacarina, hay estimulación respiratoria pronunciada (respiración de
kussmaul. La hiperventilación disminuye la PCO2 alveolar ("expulsa CO2) y así produce una caída
compensadora en la concentración sanguínea de h+. Por lo contrario, en la alcalosis metabólica
debida, por ejemplo, a vómitos prolongados con pérdida de hcl, la ventilación se deprime y la pco2
arterial sube, elevando la concentración de h+ hacia la normalidad. Si hay incremento en la
ventilación que no sea secundario a una elevación en la concentración arterial de h+, la caída en la
PCO2 disminuye la concentración de h+ abajo de lo normal (alcalosis respiratoria); inversamente, la
hipoventilación que no es causada por una caída en la concentración de h+ del plasma causa
acidosis respiratoria.

Respuesta de la Ventilación al CO2

La PCO2 arterial se conserva normalmente a 40 mm hg. Cuando hay una elevación en la PCO2
arterial, debida a un incremento en el metabolismo tisular, se estimula la ventilación y la tasa de
excreción pulmonar de cü2 aumenta hasta que la PCO2 arterial se normaliza, suprimiendo el
estímulo. La operación de este mecanismo de retroacción conserva en equilibrio la expulsión y
producción de CO2.

Cuando se inhala una mezcla gaseosa que contiene CO2, la PCO2 alveolar sube, elevando la PCO2
arterial y estimulando la ventilación tan pronto como la sangre que contiene más CO2 llega al
bulbo. La eliminación de co2 aumenta y la PCO2 alveolar baja hacia la normalidad. Por esta razón
los incrementos relativamente grandes en la PCO2 del aire inspirado (por ejemplo, 15 mm hg)
producen incrementos relativamente pequeños en la PCO2 alveolar (por ejemplo, 3 mm hg). Sin
embargo, la PCO2 no cae a la normalidad y se alcanza un nuevo equilibrio en el cual la pco2
alveolar está ligeramente elevada y la hiperventilación persiste en tanto se inhale CO2.
Hay por supuesto, un límite superior para esta linealidad. Cuando la PCO2 del gas inspirado es
cercana a la PCO2 alveolar, la eliminación de CO2 se dificulta. Cuando el contenido de CO2 del gas
inspirado es mayor de 7% las PCO2 alveolar y arterial comienzan a subir abruptamente a pesar de
la hiperventilación. La acumulación resultante de CO2 en el cuerpo (hipercaonia) deprime al snc ,
incluyendo el centro de la respiracion y produce cefalea, confusión y finalmente coma.

Aparato respiratorio

El aparato respiratorio o sistema respiratorio es el encargado de captar oxígeno (O2) y eliminar el


dióxido de carbono (CO2) procedente del anabolismo celular.1 El aparato respiratorio
generalmente incluye tubos, como los bronquios, las fosas nasales usadas para cargar aire en los
pulmones, donde ocurre el intercambio gaseoso. El diafragma, como todo músculo, puede
contraerse y relajarse. En la inhalación, el diafragma se contrae y se allana, y la cavidad torácica se
amplía. Esta contracción crea un vacío que succiona el aire hacia los pulmones. En la exhalación, el
diafragma se relaja y el aire es expulsado de los pulmones. En humanos y otros mamíferos, el
sistema respiratorio consiste en vías respiratorias, pulmones y músculos respiratorios que median
en el movimiento del aire tanto dentro como fuera del cuerpo.

El intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del ser vivo con su
medio. Dentro del sistema alveolar de los pulmones, las moléculas de oxígeno y dióxido de
carbono se intercambian pasivamente, por difusión, entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el
sistema respiratorio facilita la oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono y
otros gases que son desechos del metabolismo y de la circulación. El sistema respiratorio también
ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en el cuerpo a través de la eficiente eliminación
de dióxido de carbono de la sangre.

En humanos, el sistema respiratorio consiste en las vías aéreas, pulmones y músculos respiratorios,
que provocan el movimiento del aire tanto hacia adentro como hacia afuera del cuerpo. El
intercambio de gases es el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, del cuerpo con su medio.
Dentro del sistema alveolar de los pulmones, las moléculas de oxígeno y dióxido de carbono se
intercambian pasivamente, por difusión, entre el entorno gaseoso y la sangre. Así, el sistema
respiratorio facilita la oxigenación con la remoción contaminante del dióxido de carbono (y otros
gases que son desechos del metabolismo) de la circulación.

El sistema también ayuda a mantener el balance entre ácidos y bases en el cuerpo a través de la
eficiente remoción de dióxido de carbono de la sangre.

El hombre utiliza respiración pulmonar, su aparato respiratorio consta de:


Sistema de conducción: fosas nasales, boca, epiglotis, faringe, laringe, tráquea, bronquios
principales, bronquios lobulares, bronquios segmentarios y bronquiolos.

Sistema de intercambio: conductos y los sacos alveolares. El espacio muerto anatómico, o zona
no respiratoria (no hay intercambios gaseosos) del árbol bronquial incluye las 16 primeras
generaciones bronquiales, siendo su volumen de unos 150 ml.

La función del aparato respiratorio consiste en desplazar volúmenes de aire desde la atmósfera a
los pulmones y viceversa. Lo anterior es posible gracias a un proceso conocido como ventilación.

La ventilación es un proceso cíclico y consta de dos etapas: la inspiración, que es la entrada de aire
a los pulmones, y la espiración, que es la salida. La inspiración es un fenómeno activo,
caracterizado por el aumento del volumen torácico que provoca una presión intrapulmonar
negativa y determina el desplazamiento de aire desde el exterior hacia los pulmones. La
contracción de los músculos inspiratorios principales, diafragma e intercostales externos, es la
responsable de este proceso. Una vez que la presión intrapulmonar iguala a la atmosférica, la
inspiración se detiene y entonces, gracias a la fuerza elástica de la caja torácica, esta se retrae,
generando una presión positiva que supera a la atmosférica y determinando la salida de aire desde
los pulmones.

En condiciones normales la respiración es un proceso pasivo. Los músculos respiratorios activos


son capaces de disminuir aún más el volumen intratorácico y aumentar la cantidad de aire que se
desplaza al exterior, lo que ocurre en la espiración forzada.

Mientras este ciclo ventilario ocurre, en los sacos alveolares, los gases contenidos en el aire que
participan en el intercambio gaseoso, oxígeno y dióxido de carbono, difunden a favor de su
gradiente de concentración, de lo que resulta la oxigenación y detoxificación de la sangre.

El volumen de aire que entra y sale del pulmón por minuto, tiene cierta sincronía con el sistema
cardiovascular y el ritmo circadiano (como disminución de la frecuencia de inhalación/exhalación
durante la noche y en estado de vigilia/sueño). Variando entre 6 a 80 litros (dependiendo de la
demanda).

Se debe tener cuidado con los peligros que implica la ventilación pulmonar ya que junto con el aire
también entran partículas sólidas que puede obstruir y/o intoxicar al organismo. Las de mayor
tamaño son atrapadas por los vellos y el material mucoso de la nariz y del tracto respiratorio, que
luego son extraídas por el movimiento ciliar hasta que son tragadas, escupidas o estornudadas. A
nivel bronquial, por carecer de cilios, se emplean macrófagos y fagocitos para la limpieza de
partículas.
Control de la ventilación

La ventilación es controlada de forma muy cuidadosa y permite la regulación del intercambio


gaseoso, es decir que los niveles normales de PaO2 y PaCO2 arteriales se mantengan dentro de
límites estrechos a pesar de que las demandas de captación de O2 y eliminación de CO2 varían
mucho. El sistema respiratorio se puede considerar un sistema de control de lazo cerrado ya que
posee un grupo de componentes que regula su propia conducta, estos componentes pueden ser
clasificados como: sensores que reúnen información y con ella alimentan al controlador central, en
el encéfalo, que coordina la información y a su vez envía impulsos hacia los músculos respiratorios
efectores, que causan la ventilación.

Sensores (entradas)

Los sensores protagonistas en el control de la respiración son los quimiorreceptores, estos


responden a los cambios en la composición química de la sangre u otro líquido. Se han clasificado
anatómicamente como centrales y periféricos.

Quimiorreceptores centrales cerca de la superficie ventral del bulbo raquideo están rodeados
por el líquido extracelular del cerebro y responden a los cambios de H+ en ese líquido. El nivel de
CO2 en la sangre regula la ventilación principalmente por su efecto sobre el pH del LCR.

Quimiorreceptores periféricos se hallan dentro de los cuerpos carotídeos, en la bifurcación de


las arterias carótidas primitivas, y en los cuerpos aórticos por encima y por debajo del cayado
aórtico, estos responden al descenso de la PO2 arterial y al aumento de la pCO2 y de los H+, estos
son los responsables de cualquier aumento de la ventilación en el ser humano como respuesta de
la hipoxemia arterial.

En los pulmones también existen receptores sensoriales que intervienen en el control del calibre
de las vías aéreas, la secreción bronquial, así como en la liberación de mediadores por las células
cebadas u otras células inflamatorias, esta información llega a los centros superiores a través de las
fibras sensoriales del nervio vago. Los receptores asociados a la vía vagal son los siguientes:

Receptores de estiramiento pulmonar en el músculo liso de las vías aéreas, producen impulsos
cuando se distiende el pulmón, y su actividad persiste mientras el mismo se encuentre insuflado.

Receptores de sustancias irritantes entre las células epiteliales de las vías aéreas y son
estimulados por gases nocivos y aire frío.2
Receptores J o yuxtacapilares las terminaciones nerviosas de estas fibras se encuentran situadas
en el parénquima pulmonar en la vecindad de las paredes alveolares y los capilares pulmonares,
son estimulados por el edema y la fibrosis pulmonar intersticio y dan lugar a la sensación de disnea
en estos pacientes, además se señala que tiene un importante papel en la regulación de la
secreción de surfactante pulmonar.3

Existen otros receptores correspondientes al sistema de control respiratorio o que de alguna


manera pueden modificar la frecuencia ventilatoria:

Receptores nasales y de las vías aéreas superiores la nariz, la nasofaringe, la laringe y la tráquea
poseen receptores que responden a la estimulación mecánica y química. Se les atribuyen diversas
respuestas reflejas, como estornudos, tos y broncoconstricción.

Barorreceptores arteriales los barorreceptores de la aorta y los senos carotídeos por el aumento
de la presión arterial puede causar hipoventilación o apnea reflejas. La disminución de la presión
arterial causará hiperventilación.

Dolor y temperatura La estimulación de muchos nervios aferentes puede general cambios en la


ventilación. El dolor muchas veces causa un período de apnea seguido de hiperventilación. El
calentamiento de la piel puede causar hiperventilación.

Controlador central

El control de la ventilación es una compleja interconexión de múltiples regiones en el cerebro que


inervan a los diferentes músculos encargados de la ventilación pulmonar. El proceso automático
normal de la respiración se origina en impulsos que provienen del tallo cerebral, sin embargo, se
puede tener cierto control voluntario dentro de determinados límites ya que los estímulos de la
corteza se pueden priorizar respecto a los del tallo cerebral.2

Tallo cerebral periodicidad de la inspiración y espiración es controlada por neuronas ubicadas en


la protuberancia y en el bulbo raquídeo, a estas se les denomina los Centros respiratorios, es un
conjunto algo indefinido de neuronas con diversos componentes.

Centros respiratorios bulbares: la región dorsal del bulbo está asociada con la inspiración,
estas son las responsables del ritmo básico de la ventilación, y la región ventral con la espiración.

Centro apneústico: se ubica en la parte inferior de la protuberancia. Los impulsos desde este
centro tienen un efecto excitador sobre el área inspiratoria del bulbo.
Centro neumotáxico: parte superior de la protuberancia en este centro se desactiva o inhibe la
inspiración y así se regula el volumen inspiratorio y consecuentemente la frecuencia respiratoria.

Corteza: en cierta medida la ventilación tiene un carácter voluntario, la hiperventilación


voluntaria puede disminuir a la mitad la PCO2, si bien la alcalosis consiguiente puede causar
tetania con contracción de los músculos de las manos y los pies, sin embargo la hipoventilación
voluntaria es más difícil, el tiempo durante el cual se puede retener la respiración es limitado, por
diversos factores, incluyendo la PCO2 y la PO2 arteriales.

Otras partes del cerebro: sistema límbico y el hipotálamo, pueden afectar el patrón de la
respiración, por ejemplo en alteraciones emocionales.

Efectores (salidas)

Como actuadores del sistema respiratorio están el diafragma, los músculos intercostales,
abdominales y los músculos accesorios. En el contexto del control de la ventilación es fundamental
que estos diversos grupos trabajen conjuntamente en forma coordinada. Hay evidencias de que en
algunos neonatos, en particular los prematuros, existe falta de coordinación en la actividad de los
músculos respiratorios, en especial durante el sueño. Por ejemplo, los músculos torácicos pueden
realizar el trabajo inspiratorio mientras los músculos abdominales efectúan el trabajo espiratorio.

Adaptación a alturas

El organismo siempre conserva una atracción inspirada de oxígeno de 21 % (FiO2) porque la


composición de la tierra es constante pero a medida que va aumentando la altitud irá bajando la
presión atmosférica y por lo tanto la concentración de oxígeno que inspiramos también disminuirá.

Se da entonces el fenómeno de la hipoxia cuyas consecuencias son:

Inmediatas

Hay taquicardia y aumento del gasto cardíaco, aumento de la resistencia de la arteria pulmonar,
hiperventilación (que si es excesiva puede llevar a una alcalosis metabólica), cambios psicóticos, el
aumento de la frecuencia respiratoria y aumento de la presión venosa es por aumento del tono
enérgico.

Crónicas
Aumento de la masa de glóbulos rojos, aumento del p50, compensación renal de la alcalosis
respiratoria, aumento de la densidad de capilares musculares y aumento del número de
mitocondrias y sus enzimas oxidativas.

Definición de los órganos

Vía nasal: Consiste en dos amplias cavidades cuya función es permitir la entrada del aire, el cual
se humedece, filtra y calienta a una determinada temperatura a través de unas estructuras
llamadas cornetes.

Faringe: Conducto muscular membranoso, que ayuda a que el aire se vierta hacia las vías aéreas
inferiores.

Epiglotis: Cartílago perteneciente a la laringe que funciona como una tapa al impedir que los
alimentos entren en la laringe y en la tráquea al tragar, de manera que se cierra para no permitir el
paso de comida durante la deglución si la propia persona no la ha deseado. También marca el
límite entre la orofaringe y la laringofaringe.

Laringe: Conducto cuya función principal es la filtración del aire inspirado. Además, permite el
paso de aire hacia la tráquea y los pulmones, y también tiene la función de órgano fonador al pasar
el aire por las cuerdas vocales, produciendo el sonido.

Tráquea: Brinda una vía abierta al aire inhalado y exhalado desde los pulmones.

Bronquio: Conducto tubular fibrocartilaginoso que conduce el aire desde la tráquea hasta los
bronquiolos.

Bronquiolo: Conducto que conduce el aire desde los bronquios hasta los alvéolos.

Alvéolo: Divertículo terminal del árbol bronquial donde se produce la hematosis (Permite el
intercambio gaseoso entre el aire inspirado y la sangre, de manera que en su interior la sangre
elimina el dióxido de carbono y recoge oxígeno).

Pulmones: Órganos cuya función es realizar el intercambio gaseoso con la sangre, por ello los
alvéolos están en estrecho contacto con los capilares.

Músculos intercostales: Músculos torácicos cuya función principal es la de movilizar un volumen


de aire que sirva para, tras un intercambio gaseoso apropiado, aportar oxígeno a los diferentes
tejidos.

Diafragma: Músculo que separa la cavidad torácica (pulmones, mediastino, etc.) de la cavidad
abdominal (intestinos, estómago, hígado, etc.). Interviene en la respiración, descendiendo la
presión dentro de la cavidad torácica y aumentando el volumen durante la inhalación y
aumentando la presión y disminuyendo el volumen durante la exhalación. Este proceso se lleva a
cabo, principalmente, mediante la contracción y relajación del diafragma.

Las vías nasales se conforman de:


Células sensitivas.

Nervio olfativo.

Pituitaria.

Cornetes.

Fosas nasales.

Cifras gasométricas en sangre

PaO2: Presión arterial de oxígeno. Medida en mmHg o kPa (equivalencias en SI).

PaCO2: Presión arterial de dióxido de carbono.

PACO2: Presión alveolar de dióxido de carbono.

Presión alveolar de dióxido de carbono (PACO2)= 0,863 VCO2/VA

Diferencia o gradiente alvéolo-arterial de carbónico. Normalmente es cero ya que PACO2 =


PaCO2

Diferencia o gradiente alvéolo-arterial de oxígeno = PAO2-PaO2×D (A-a) O2

PAO2: Presión alveolar de oxígeno.

Presión alveolar de oxígeno (PAO2)= PiO2- PaCO2/R

PiO2: Presión inspiratoria de oxígeno.

A nivel del mar esto supone: [(760-47)×FiO2]

R: Cociente respiratorio, aproximadamente 0,8 (relación entre consumo de O2 (VO2) y


producción de CO2 (VCO2))

FiO2: Fracción inspiratoria de oxígeno (aprox. 21 %, a nivel del mar).

Para calcular los valores normales de la D(A-a)O2, en función de la edad se puede emplear la
siguiente ecuación: D(A-a)O2= 2,5 + (0,21 × edad). En el nivel del mar, la presión parcial ejercida
por el contenido de vapor de agua es de 47 mmHg y la del dióxido de carbono es de 40 mmHg, lo
que hace que la presión del aire alveolar seco sea de 713 mmHg (760 − 47 = 713).

VA: Ventilación alveolar, es la diferencia entre la ventilación pulmonar y la ventilación del espacio
muerto.
Anatomía del sistema respiratorio

Los miles de millones de células que conforman nuestro cuerpo requieren de un suministro casi
constante de oxígeno para realizar su función y también necesitan que el dióxido de carbono que
se produce durante el metabolismo sea desechado al exterior. Ambos gases se transportan en la
sangre y el sistema respiratorio es el encargado de incorporar el oxígeno a la sangre y extraer el
dióxido de carbono de ella. Este intercambio de gases se hace con el aire que nos rodea y se
produce en ambos extremos de la cadena respiratoria. En el extremo pulmonar se carga oxígeno a
la sangre y se descarga el dióxido de carbono que contiene a la atmósfera, mientras que en el
extremo celular se hace el proceso inverso, es decir, se descarga el oxígeno a los tejidos y se carga
el dióxido de carbono procedente del metabolismo. Además de esta función principal, el sistema
respiratorio se ve involucrado en el olfato y en el habla.

Para cumplir su función principal deben suceder al menos cuatro procesos distintos llamados
técnicamente en conjunto respiración:

Ventilación pulmonar: que es el movimiento de entrada y salida del aire exterior a los pulmones
logrando de esta manera que los gases en el interior de ellos se renueve frecuentemente. A este
proceso se le llama comúnmente ventilación o respiración.

Respiración externa: es el intercambio de gases (carga de oxígeno y descarga de dióxido de


carbono) entre las cámaras llenas de aire en los pulmones y la sangre que fluye a través de estos.

Transporte de los gases respiratorios: es el acarreo del oxígeno y el dióxido de carbono entre los
pulmones y los tejidos del cuerpo y es llevado a cabo por el sistema cardiovascular usando la
sangre como vehículo de transporte,

Respiración interna: que es el intercambio de gases (carga de dióxido de carbono y descarga de


oxígeno) entre las células de los tejidos y la sangre del sistema corporal. Este proceso también se
conoce como respiración celular.

Los dos primeros son de la competencia exclusiva del sistema respiratorio, pero para lograr el
objetivo principal de suministrar oxígeno y desechar el dióxido de carbono resultan indispensables
los otros dos.

Anatómicamente el sistema respiratorio se puede dividir en los órganos siguientes:


La nariz: que puede separarse en la nariz externa y la cavidad nasal interna.

La faringe.

La laringe.

La tráquea.

Los bronquios y sus ramificaciones.

Los pulmones y sus estructuras terminales o alveolos.

Funcionalmente se pueden diferenciar dos zonas en el sistema respiratorio:

La zona respiratoria: que es donde se produce el intercambio de gases y está constituida por
estructuras microscópicas, los bronquiolos, los conductos alveolares y los alveolos.

La zona conductora: que incluye el resto de los pasajes respiratorios, los que proporcionan
conductos bastante rígidos que permiten que el aire llegue a las zonas de intercambio, pero
también limpian, humedecen y tibian el aire de entrada para que entre a los pulmones con menos
contaminantes y mejor temperatura y humedad.

Algunos autores consideran al diafragma como parte del sistema respiratorio, ya que este músculo
juega un importante papel en el aumento y disminución del volumen de la cavidad del tórax para
producir la inspiración y la expiración del aire a los pulmones, pero para nosotros el diafragma es
parte del sistema muscular.

No es razonable tratar la anatomía del sistema respiratorio en toda su extensión en un solo


artículo, por ello, lo hemos fragmentado en varios temas. Usted podrá ganar acceso a estos usando
los enlaces que siguen:

La nariz y las estructuras vinculadas.

La faringe y sus partes (nasofaringe; orofaringe; y laringofaringe).

La laringe y la producción de voz.

La tráquea.

Los bronquios y sus ramificaciones.

Los pulmones y su cobertura.

Anatomía de la nariz
Aunque coloquialmente todos consideremos como nariz solo a la parte externa de esta, en
realidad técnicamente está compuesta por dos partes principales: la nariz externa y la cavidad
nasal interna.

La nariz no es uno de los órganos del rostro preferidos, más bien se ha utilizado con cierto aire
despectivo en la comunicación entre los hombres y a diferencia de frases poéticas como "tus labios
sensuales" o "tus ojos verdes como el mar" es frecuente escuchar "no metas tus narices en este
asunto" o "te darás de narices si sigues así". Una injusticia con la pobre nariz, que requiere más
respeto, ya que está involucrada en funciones muy importante como:

Proporciona una vía para la respiración.

Humedece y tibia el aire inspirado.

Limpia el aire inspirado de materias extrañas filtrándolo.

Sirve como cámara de resonancia para el habla.

Alberga los receptores olfatorios.

Tratemos ahora algunos detalles de las dos principales estructuras que forma la nariz.

Nariz externa

Las superficies de la nariz externa con nombre son:

La raíz: que es el área entre las cejas.

El puente y el dorso: que forman el margen anterior.

El ápice: que es donde termina el dorso anteriormente, y que se conoce como la punta de la
nariz.

Surco nasolabial o filtrum: ubicado justo inferior al ápice como un surco poco profundo vertical.

Las aberturas nasales o narinas externas: que son las "puertas" al exterior por donde entra y sale
el aire de la respiración.

Las alas: que flanquean lateralmente a las narinas.

Internamente la nariz externa está sostenida por un esqueleto que incluye :

Los huesos nasal y frontal superiormente, los que forman la raíz y el puente respectivamente.

El hueso maxilar lateralmente.

Placas de cartílago hialino inferiores que conforman el tabique divisorio central, las zonas
laterales y las alas.

La cavidad nasal
Anatomía básica del tracto respiratorio superior

Esta cavidad yace dentro y posterior a la nariz externa y está dividida por un tabique central
conocido como tabique nasal. El aire inspirado entra a la cavidad nasal a través de los orificios
nasales o narinas externas que comunican al exterior. El tabique está hecho de cartílago hialino
anteriormente, y posteriormente por el hueso vómer y la placa perpendicular del hueso etmoides.

La cavidad nasal es continua posteriormente con la porción nasal de la faringe a través de las
narinas internas o posteriores también llamadas coanas .

El techo de la cavidad nasal la forman dos huesos del cráneo, el etmoides y el esfenoides mientras
el piso lo conforma el paladar que lo separa de la cavidad bucal ubicada debajo. El paladar a su vez,
está soportado anteriormente por las apófisis maxilares y por los huesos palatinos dando lugar a lo
que se conoce como paladar duro, mientras la porción posterior no soportada por huesos es el
paladar blando muscular.

El vestíbulo es la zona de la cavidad nasal justo superior a las narinas externas y está recubierto de
piel que contiene glándulas sebáceas y glándulas sudoríferas y numerosos folículos pilosos que
producen las vibrisas, unos pelos cortos que funcionan como filtros para retener las partículas
gruesas como fibras, polvo y polen que vienen con el aire inspirado. El resto de la cavidad nasal
está recubierta por dos tipos de membranas mucosas:

La mucosa olfatoria: que recubre el requicio de la porción superior y contiene los sensores de los
olores.

La mucosa respiratoria: constituye el resto de la mucosa de la cavidad nasal, y es tejido


epitelialcilios y que contiene además células caliciformes dispersas, que descansan en una lámina
propia con abundantes glándulas mucosas y serosas las que se diferencian en que las glándulas
mucosas segregan moco, mientras las serosas producen un líquido acuoso que contiene enzimas.

En conjunto, estas células glandulares segregan cerca de un litro de fluido diario que contiene
lisozima, una enzima anti-bacterial que ataca químicamente y detruye a las bacterias que son
atrapadas junto al polvo y otras partículas por el pegajoso moco. Además de la lisozima también se
producen defensinas, unos antibióticos naturales que ayuda a mantener a raya a los
microorganismos invasores. Otra función de la película de moco acuoso es la humedecer al aire
inspirado.

Las células ciliadas mantienen un movimiento ondulatorio que transporta la película de moco
contaminado hacia la garganta para ser tragada y digerida por los jugos estomacales, normalmente
no nos damos cuenta de este trabajo de los cilios, pero cuando respiramos aire de un ambiente
frío los cilios se tornan perezosos permitiendo que el fluido gotee y acumule en la cavidad nasal
para correr al exterior a través de las fosas nasales.

Las mucosas nasales están muy pobladas de plexos de vasos capilares y de venas de paredes finas
muy superficiales que calientan el aire inspirado, la alimentación sanguínea de estos capilares
reacciona muy rápidamente a los cambios de temperatura del aire ambiental, de modo que por
ejemplo, cuando salimos al exterior con muy baja temperatura desde el hogar cálido, la afluencia
de sangre a los plexos se incrementa notablemente para tratar de tibiar el aire que pasa por la
cavidad nasal. El hecho de que exista está abundancia de vasos superficiles explica la razón de los
sangramientos nasales que pueden ser frecuentes y notables.

En el interior de la cavidad nasal existen unas protuberancias mediales curvadas que nacen de
cada pared lateral llamadas cornetes, los cornetes son pliegues recubiertos de membrana mucosa
y son tres: cornete superior, cornete medio y cornete inferior. Inferiormente a cada cornete hay
una ranura denominada meato. Estos cornetes producen dos efectos positivos:

Incrementan el área de contacto del aire de entrada con la superficie de la mucosa expuesta.

Aumentan la turbulencia y generan movimientos curvos y retorcidos del aire durante su paso por
la cavidad nasal. Los gases contenidos en el aire se mueven a lo largo del camino tortuoso
impuesto por los cornetes sin gran dificultad, pero las partículas sólidas más pesadas en
suspensión, tienden a ser expelidas en las curvas contra las superficies recubiertas de moco y de
esta forma atrapadas. El resultado es finalmente que muy pocas partículas por encima de 4 mµ
pueden continuar su camino hacia el interior del cuerpo.

Además de la riqueza sanguínea, las mucosas nasales están abundantemente inervadas con
terminales sensoras nerviosas y su contacto con irritantes, como ciertos polvos, el polen y similares
disparan el estornudo, una respuesta defensiva primaria para expeler los contaminantes atrapados
en la nariz a través de una violenta corriente de aire.

La cavidad nasal está rodeada de oquedades óseas llamadas senos paranasales+. Estos espacios
vacíos están ubidados en los huesos de la cabeza: frontal, esfenoides, etmoides y maxilar, y
además de dar ligereza al esqueleto óseo de la cabeza, humedecen y tibian el aire inspirado en
conjunto con la cavidad nasal. Dentro de los senos paranasales se produce moco el que finalmente
fluye a la cavidad nasal impulsado por el efecto de succión que produce la inspiración del aire por
la nariz.

Faringe (Órgano del Sistema respiratorio y del Sistema digestivo)

La faringe es un órgano tubular de aspecto cónico que conecta la cavidad nasal y la boca
superiormente a la laringe y el esófago inferiormente. Coloquialmente la conocemos como
garganta y se extiende unos 13 cm desde la base del cráneo hasta a sexta vértebra cervical

En la faringe se pueden diferenciar tres regiones con composición celular distinta en la mucosa que
las recubre, no obstante, las paredes de todas las partes del órgano están compuestas de músculos
esqueléticos.

Estas regiones son:

Nasofaringe.

Orofaringe.

Laringofaringe.

A continuación algunas particularidades anatómicas de las tres regiones.


Nasofaringe

Es la región posterior a la cavidad nasal y se ubica inferior al hueso esfenoides y superior al nivel
del paladar blando . Sirve solo como pasaje para el aire de la respiración ya que se encuentra por
encima del lugar por donde los alimentos entran al cuerpo. Además existe un mecanismo de
protección que impide que los alimentos puedan penetrarla superiormente. Cuando se traga, el
muscular paladar blando, así como la protuberancia conocida como úvula (la campañilla), se
mueven superiormente cerrando con ello la nasofaringe para evitar que los alimentos pasen a la
cavidad nasal. Este mecanismo de protección falla cuando uno se ríe y en tales casos los líquidos
tragados pueden ser expulsados como un aerosol por la nariz.

Las aberturas de comunicación entre la nasofaringe y la cavidad nasal son las coanas o narinas
internas. El epitelio de recubrimiento estratificado con cilios de ambas regiones es continuo y se
relevan en el trabajo de impulsar el moco producido en la cavidad nasal hasta ser tragado y
digerido por los jugos gástricos.

Situada alto en la pared posterior de la nasofaringe, están las amígdalas faríngeas o adenoides+
que atrapan y destruyen los patógenos que entran a la nasofaringe junto con el aire.

Las trompas de Eustaquio (conocidas así a partir del S. XVI en honor del anatomista Eustachius),
luego conocidas como tubas o trompas auditivas y en la actualidad llamadas tubos
faringotimpánicos, son estructuras anatómicas que drenan las cavidades del oído medio, y que
permite además, que la presión en el oído medio se equilibre con la presión atmósférica. Consisten
en aberturas en las paredes laterales de la nasofaringe, las que a su vez presentan superiormente
un pliegue arqueado de la mucosa conocida como amígdala tubal. Dada su posición estratégica las
amígdalas tubales protegen al oído medio de las infecciones que fácilmente podrían propagarse
desde la nasofaringe.

Orofaringe

La orofaringe está situada posterior a la cavidad bucal y es continua con esta a través de una vía
arqueada conocida como fauces. Corre inferiormente al nivel del paladar blando de modo que
dada la localización, por la orofaringe pasan tanto los alimentos como el aire de la respiración.

A medida que la nasofaringe se diluye en la orofaringe, el recubrimiento epitelial va cambiando de


pseudoestratificado columnar a epitelio escamoso estratificado, el que proporciona, dada su
adaptación estructural, una mejor resistencia al rozamiento y a los efectos químicos que
acompañan el paso de los alimentos.

En la mucosa de la orofaringe están incluidas dos tipos de adenoides: las pareadas adenoides
palatinas que yacen en las paredes laterales de las fauces; y las adenoides linguales en la base de la
lengua.

Laringofaringe

Como continuación de la orofaringe, la laringofaringe también funciona como conducto común


para alimentos y aire y está recubierta por epitelio escamoso estratificado. Se extiende desde su
fusión con la orofaringe a la altura de la epiglotis y posterior a esta última hasta la laringe, lugar en
el cual las vías respiratoria y alimenticia divergen. En ese punto la laringofaringe es continua con el
esófago posteriormente. El esófago es por donde los alimentos se conducen al estómago, mientras
que el aire entra a la laringe anteriormente. Cuando se traga, el pasaje de aire se cierra
temporalmente y los alimentos toman la vía adecuada, es decir continúan por el esófago.

Externa a la mucosa de la laringe hay dos capas de músculos esqueléticos, las fibras de la capa
interna corren longitudinales, pero aquellas de la capa exterior o músculos constrictores faríngeos
rodean las paredes como si el conducto estuviera dentro de tres puños colocados uno sobre otro.
La contracción secuencial de los "puños" impulsa los alimentos al esófago inferior.

Laringe

Es un órgano perteneciente al sistema respiratorio, de forma básicamente tubular y constituye uno


de los pasajes por donde pasa el aire inspirado durante la respiración en su camino a los pulmones,
y que contiene además las cuerdas vocales generadoras de la voz. Se extiende unos 5 cm entre el
nivel de la cuarta y la sexta vértebras cervicales.

La laringe está anclada superiormente al hueso ioides y proporciona una abertura superior a la
laringofaringe, mientras que inferiormente es continua con la tráquea.

La laringe cumple dos funciones principales:

Funciona como una válvula de compuerta que permuta el paso al conducto continuatorio
correcto de los alimentos o del aire de la respiración. Los primeros al esófago rumbo al estómago y
el segundo a la tráquea que lo conduce a los pulmones.

Como alberga a las cuerdas vocales, es el órgano que produce la voz.

La estructura de la laringe está soportada por un complicado esqueleto de nueve cartílagos


conectados por ligamentos y membranas. Sus cartílagos, con la excepción del de la epiglotis, son
del tipo hilaino. A continuación se brindan algunos detalles de estos:

Cartílago tiroides: es el más grande de todos, tiene forma de escudo y está constituido por la
fusión de dos placas de cartílago. Tiene una prominencia en la linea media conocida como
prominencia laríngea que resulta obvia externamente en el cuello como la Nuez de Adam. Esta
protuberancia es más grande en los hombres que en las mujeres debido a que las hormonas
sexuales estimulan su crecimiento durante la pubertad.

Cartílago cricoides: se sitúa inferior al cartílago tiroides y recuerda un anillo colocado en lo alto
de la tráquea y anclado a esta inferiormente.

Cartílagos aritenoides: son pareados, tienen forma piramidal y en ellos se anclan las cuerdas
vocales.

Cartílagos cuneiformes y cartílagos corniculados: son dos pares de cartílagos pequeños, los que
en conjunto con los cartílagos aritenoides forman parte de las paredes laterales y posterior de la
laringe.
El noveno cartílago es el de la flexible epiglotis, que recuerda a una cuchara en la forma, y está
hecha de cartílago flexible recubierto casi completamente de papilas gustativas. La epiglotis se
extiende desde la parte posterior de la lengua hasta el aro anterior del cartílago tiroides.

La epiglotis funciona como una válvula de cierre de la entrada de la laringe cuando se traga. Si por
ella solo está pasando aire, la entrada de la laringe es una ancha abertura y los bordes libres de la
epiglotis se proyectan hacia arriba, pero cuando uno traga tira de la laringe hacia arriba y entonces
la epiglotis cubre la entrada de la laringe para evitar el paso de alimentos a los pasajes
respiratorios. Cuando alguna otra cosa que no sea aire penetra la laringe se dispara el reflejo de la
tos que actúa para expulsar la sustancia.

Debajo de la mucosa de la laringe, a cada lado, están los ligamentos vocales, compuestos
principalmente de fibras elásticas, y que anclan el cartílago aritenoides al cartílago tiroides. Estos
ligamentos forman el núcleo de los pliegues de la mucosa conocidos como cuerdas vocales
verdaderas, de apariencia blanco perlado ya que no tienen vasos sanguíneos+. Las cuerdas vocales
vibran produciendo sonido cuando por la abertura medial entre ellas pasa el aire procedente de
los pulmones. A la abertura medial entre las cuerdas vocales se le conoce como glotis.
Superiormente a las cuerdas vocales verdaderas hay otro par de pliegues similares llamados
pliegues vestibulares o cuerdas vocales falsas que no juegan papel alguno en la producción de
sonidos.

La porción superior de la laringe, que tiene contacto con los alimentos, está recubierta de epitelio
escamoso estratificado, pero por debajo de las cuerdas vocales, lugar a donde los alimentos no
llegan, el recubrimiento epitelial es escamoso pseudoestratificado columnar con cilios que actúan
como filtros de polvo. Contrariamente a los cilios de la faringe estos cilios conducen el moco hacia
arriba en dirección a la faringe a fin de sacar continuamente el moco de los pulmones.

Producción de voz

El habla se produce por la acción intermitente de la expulsión de aire de los pulmones combinada
con la apertura y cierre de la glotis. Los diferentes tonos de sonido se logran cambiando, por medio
de los músculos intrínsecos de la laringe, la longitud de las cuerdas vocales y la abertura de la
glotis. Estos músculos intrínsecos primariamente mueven el cartílago aritenoides. A medida que
cambia la tensión y la longitud de las cuerdas vocales el tono del sonido emitido cambia,
generalmente a más tensión de las cuerdas más rápido vibran y más alto es el tono. La glotis se
amplía cuando se generan tonos bajos y se estrecha para los tonos agudos manipulada por las
cuerdas vocales+. Como la laringe en la pubertad se agranda y las cuerdas vocales se hacen más
largas y gruesas, lo que hace que vibren a menor frecuencia, explica el cambio del tono de voz en
esta etapa de la vida.

El volumen de la voz depende de la cantidad de aire expulsado a través de las cuerdas vocales,
mientras más fuerte es la corriente de aire mayores son las vibraciones y más alto es el volumen.
La corriente de aire la crean los músculos del tórax, abdomen y la espalda.

En realidad los sonidos que salen de las cuerdas vocales no son mas que zumbidos, la verdadera
voz con calidad depende de la actividad coordinada de varias estructuras sobre la glotis.
Primeramente la propia longitud de la laringe funciona como cámara de resonancia para mejorar y
amplificar el sonido, en este sentido tanto la cavidad nasal como la oral, así como los senos
frontales participan también. Finalmente la buena pronunciación para producir un habla de calidad
depende de la conformación del sonido en consonantes y vocales reconocibles, y este último
trabajo lo hacen los músculos de la faringe, la lengua, el paladar blando (la parte posterior del cielo
de la boca) y los labios.

Anatomía de la tráquea humana

La traquea es un órgano tubular que desciende a continuación de la laringe a lo largo del cuello
hasta el mediastino? y termina dividiéndose en los dos bronquios primarios en medio del tórax. La
tráquea humana tiene entre 10 y 12 cm de longitud y unos 2.5 cm de diámetro.

Las paredes de la tráquea presentan varias capas de tejidos, y del interior al exterior estas capas
son:

Mucosa: tiene las mismas células caliciformes que contienen los epitelios pseudoestratificados
que aparecen en la mayoría del tracto respiratorio. Sus cilios constantemente impulsan el moco
cargado con polvo y otros desechos hacia la faringe. Este epitelio descansa sobre una bastante
gruesa lámina propia con abundantes fibras elásticas+.

Submucosa: es una capa de tejido conectivo profundo a la mucosa y contiene glándulas


seromucosas? que participan en la creación de la lámina de moco dentro de la tráquea.

Adventicia: es la capa mas externa y está constituida por tejido conectivo reforzado
internamente con entre 16 a 20 cartílagos hialinos en forma de anillos. La adventicia está fundida
con el pericondrio? de los anillos. Los anillos de cartílago dan cierta rigidez al lumen de la tráquea a
fin de que no colapse hacia el interior y no se expanda al exterior por los cambios de presión que
se producen durante la inspiración y la expulsión de los gases respiratorios, pero dada la
abundante presencia de fibras elásticas en el cuerpo de la tráquea, esta es muy flexible y se
extiende durante la inspiración para luego recuperar su longitud en la expiración. La parte
posterior de los anillos de cartílago es abierta y colinda con el esófago. Los extremos de la abertura
están conectados por fibras musculares lisas que constituyen el músculo traqueal, y además hay
tejido conectivo holgado. Como esta zona de la tráquea no es rígida, el esófago se puede expandir
anteriormente cuando la comida que se ha tragado pasa por él. El músculo traqueal puede
contraerse para reducir el lumen de la traquea lo que hace que el aire expirado desde los
pulmones alcance mayor velocidad. Esta acción ayuda a expulsar el moco de la tráquea cuando se
tose.

El último cartílago de la traquea es más amplio, y una cresta de cartílago, llamada carina, se
proyecta posteriormente desde su cara interior marcando el punto donde termina la tráquea al
dividirse en los dos bronquios primarios. La carina yace a la izquierda de la linea media. La mucosa
de la carina es altamente sensible y produce una tos violenta cuando un objeto extraño hace
contacto con ella+.

Anatomía de los Bronquios


Los bronquios primarios, derecho e izquierdo, nacen de la bifurcación de la tráquea
aproximadamente a nivel de la séptima vértebra torácica (T7) en la persona de pie, luego corren de
forma oblicua dentro del mediastino? para hundirse en la depresión medial del pulmón del lado
correspondiente, llamada hilio.

El bronquio derecho se diferencia del izquierdo en que es mas ancho, corto y vertical, y cuando el
aire alcanza los bronquios ha sido tibiado, liberado de la mayor parte de las impurezas y
humedecido durante el trayecto por los conductos superiores del tracto respiratorio.

Pasajes conductores respiratorios

Ya dentro de los pulmones, los bronquios primarios se subdividen en bronquios secundarios o


lobulares, tres en el derecho y dos en el izquierdo, cada uno de los cuales suple un lóbulo
pulmonar. A su vez, los bronquios secundarios se vuelven a subdividir en bronquios terciarios, y
estos en cuaternarios, de quinto orden... etc para subdividirse repetidamente hasta 23 órdenes de
ramificación de los pasajes de aire dentro de los pulmones. Los pasajes de aire con diámetro
menor de 1 mm se denominan bronquiolos, y ya los de menos de 0.5 mm, bronquiolos terminales.
Dada la estructura profusamente ramificada de los pasajes de aire pulmonares, al conjunto de
estos se le conoce como árbol bronquial o respiratorio.

El árbol bronquial se puede separar funcionalmente en dos zonas, la zona conductora, y la zona
respiratoria veamos ahora algunos detalles anatómicos de ambas.

Zona conductora

La composición de los tejidos de las paredes de los bronquios primarios imita el de la tráquea, pero
a medida que estos se van haciendo menores se producen cambios importantes en la estructura, y
estos cambios se pueden resumir como:

Anillos de cartílago: Los aros de cartílago típicos de la tráquea y los bronquios primarios se
sustituyen por placas irregulares de cartílago, y cuando se alcanzan los bronquiolos este soporte
desaparece, pero se mantienen fibras elásticas en las paredes en todo el árbol bronquial.

Epitelios: las mucosas epiteliales adelgazan a medida que cambian de epitelio columnar
estratificado a epitelio columnar, y finalmente a epitelio cuboidal en los bronquiolos terminales.
Los cilios, tan comunes en los conductos del tracto respiratorio superior, son escasos y las células
productoras de moco no existen en los bronquiolos, de modo que las partículas que viajan en el
aire y que se encuentran por debajo del nivel de los bronquiolos se eliminan por macrófagos?
presentes en los alveolos (pequeños sacos de aire dentro de los pulmones que serán descritos más
abajo).

Musculos lisos: la cantidad relativa de fibras musculares lisas presentes en las paredes aumenta
a medida que los conductos se hacen menores, para llegar a una capa completa de músculos en los
bronquiolos. La presencia de la capa muscular, y la ausencia de cartílagos en los bronquiolos que
impida su constricción, les permite generar una resistencia considerable al paso del aire bajo
ciertas condiciones.

Zona respiratoria
La zona respiratoria se define por la existencia de sacos de aire de paredes finas llamados alveolos,
los que comienzan a aparecer en la zona donde los bronquiolos terminales alimentan a los
bronquiolos respiratorios dentro de los pulmones. En los bronquiolos respiratorios, que son los
bronquiolos más pequeños, aparecen los alveolos como protuberancias dispersas surgidas de las
paredes. Los bronquiolos respiratorios conducen a los conductos alveolares, conductos tortuosos
cuyas paredes consisten en arreglos difusos de anillos de células de musculatura lisa, fibras de
tejido conectivo, y abundantes protuberancias que recuerdan "bolsillos al revés", que son los
alveolos. A su vez los conductos alveolares conducen a racimos terminales de alveolos conocidos
como sacos alveolares semejantes a racimos de uvas, en los cuales las uvas son los alveolos y el
racimo en conjunto es el saco alveolar. La mayor parte del volumen de los pulmones está
constituido por los alrededor de 300 millones de alveolos llenos de gas. Es fácil darse cuenta que
esta estructura proporciona una enorme superficie para el intercambio de gases.

Ramas terminales del árbol bronquial

Las paredes del alveolo están compuestas principalmente por una capa simple de células de tejido
epitelial escamoso llamadas células tipo I, rodeadas por una lámina basal endeble. Tal pared es
extremadamente delgada. La superficie exterior del alveolo está recubierta por una "telaraña"
densa de capilares pulmonares. Ambas partes, la pared alveolar y la pared capilar con sus
respectivas láminas basales fundidas constituyen la membrana respiratoria, que presenta gases a
un lado y sangre circulando al otro, es decir, forma la barrera gas-sangre. El intercambio de gases
se produce al difundir estos a través de la fina membrana alveolar, de modo que el oxígeno pasa
del interior del alveolo a la sangre, mientras el dióxido de carbono lo hace en sentido contrario.
Las células tipo I también son la fuente primaria de la enzima convertidora de angiotensina que
juega un papel en la regulación de la presión sanguínea.

Diseminadas entre las mayoritarias células tipo I están las células cuboidales de tipo II que
segregan un fluido que contiene agentes tensoactivos, el cual recubre las superficies húmedas
alveolares en contacto con los gases. Estas sustancias tensoactivas reducen la tensión superficial
del agua (el componente mayoritario del fluido que cubre la pared interior del alveolo) lo que
favorece que el alveolo mantenga la forma de "burbuja" de gas tal y como sucede cuando le
agregamos un detergente al agua si queremos hacer "pompas de jabón", note que con agua sola
nunca conseguiremos hacer tales burbujas estables. Si los tensoactivos no existieran dentro del
alveolo este colapsaría durante la expiración.

Los alveolos tienen además otras tres características.

Están rodeados por fibras elásticas finas del mismo tipo que las que recubren el resto del árbol
respiratorio.

Existen poros abiertos que conectan los alveolos adyacentes, lo que permite que la presión se
iguale en todo el pulmón, y también que cada alveolo sea funcional aun con la obstrucción del
conducto bronquial que lo comunica con el resto del árbol, como puede suceder por una
enfermedad.
En la superficie interior del alveolo se mantienen merodeando libremente los macrófagos
alveolares, también llamados "células del polvo" que son "devoradores" notablemente eficientes, y
aunque un gran número de micrororganismos infecciosos entran al alveolo con la corriente de aire,
su actividad es neutralizada por los macrófagos alveolares y generalmente estos son estériles. La
particularidad de que los alveolos son "un callejón sin salida" hace que los macrófagos muertos o
viejos simplemente sean arrojados a la corriente de cilios que los transporta a la faringe y así evitar
que se acumulen en el alveolo+.

Anatomía de los pulmones

Nuestro cuerpo está dotado de dos pulmones, los que ocupan toda la cavidad torácica excepto el
mediastino? en el cual radica el corazón, los grandes vasos sanguíneos, los bronquios, el esófago y
otros órganos.

Anatomía general de los pulmones

Cada uno de los pulmones, que recuerda un cono, está suspendido en su respectiva cavidad
pleural? y conectado al mediastino por anclajes vasculares y bronquiales a los que colectivamente
se les llama la raíz.

Los pulmones terminan superiormente en una punta estrecha llamada ápice mientras sus paredes
anterior, lateral y posterior mantienen un contacto cercano con las costillas para formar la
curvatura continua llamada superficie costal. La superficie inferior en cóncava, descansa en el
diafragma y se denomina la base. La superficie que "mira" al mediastino, es decir, la superficie
medial de ambos pulmones presenta una hendidura llamada hilio. Por el hilio entran y salen a los
pulmones los vasos sanguíneos, tanto sistémicos como respiratorios. Lo mismo sucede con los
bronquios, los que casi inmediatamente que alcanzan los pulmones comienzan a ramificarse.

Los dos pulmones no son de igual tamaño debido a que el corazón está ubicado algo oblicuo, con
su ápice ligeramente a la izquierda del plano medio del cuerpo, lo que obliga al pulmón izquierdo a
tener una concavidad en su aspecto medial para dar cabida al ápice del corazón, resultando más
pequeño que el pulmón derecho. La cavidad en el pulmón izquierdo que alberga al ápice del
corazón se llama muesca cardíaca.

Los pulmones están divididos en lóbulos, los que son dos en el pulmón izquierdo, superior e
inferior, separados por la cisura oblicua, mientras el pulmón derecho presenta tres, superior, medio
e inferior separados por las cisuras oblicua y horizontal. Cada lóbulo a su vez, está conformado por
los segmentos bronquiopulmonares que recuerdan una pirámide y que están separados unos de
otros por un tabique de tejido conectivo. Cada segmento es una unidad funcional con cierta
independencia y está alimentado por su arteria y vena propias, así como recibe el aire de uno de
los segmentos bronquiales de forma individuali. En ambos pulmones existen 10 segmentos
bronquiopulmonares arreglados en un patrón muy similar pero no idéntico entre un pulmón y el
otro. La subdivisión más pequeña del pulmón, aun visible a simple vista, son los lobulillos, los que
se ven en la superficie pulmonar como hexágonos cuyas dimensiones varían entre unos 4 y 20 mm
y son alimentados por un bronquiolo grande y sus ramificacionesi.

La anatomía macroscópica de los pulmones consisten mayoritariamente en espacios llenos de aire


(alveolos y sacos alveolares). La integridad de los pulmones como órgano individual se mantiene
principalmente por un entramado de fibras conectivas elásticas (estroma). Esto da como resultado
que sea un órgano blando y esponjoso que en conjunto pese alrededor de 1 kg y cuya elasticidad
reduce el trabajo necesario para respirar.

Inervación pulmonar

A los pulmones llegan fibras motoras del sistema nervioso autónomo, principalmente fibras
parasimpáticas y más raramente fibras simpáticas, además de fibras viscerales sensoriales. Estas
fibras nerviosas entran a los pulmones desde el plexo pulmonar que se encuentra en la raíz y
corren a lo largo de los tubos bronquiales y los vasos sanguíneos dentro del pulmón. Las fibras
parasimpáticas constriñen los tubos de aire mientras las simpáticas los dilatan.

Suministro sanguíneo a los pulmones

Los pulmones están irrigados por dos tipos de circulación sanguínea, la pulmonar, de gran volumen
y baja presión procedente del ventrículo derecho del corazón, y la bronquial, que es la
alimentación sistémica de sangre a los tejidos pulmonares, nacida en la arteria aorta del corazón.
Ambas difieren por tanto en tamaño, origen y función.

La sangre venosa sistémica que será oxigenada en los pulmones se distribuye por las arterias
pulmonares que yacen anteriores a los bronquios primarios. Estas arterias, una vez dentro del
pulmón, se ramifican profusamente a los largo y en conjunto con los bronquios hasta terminar en
la red de capilares pulmonares que rodean el alveolo

Después de oxigenada la sangre en los alveolos, los capilares venosos tributan a las vénulas, y estas
a las venas pulmonares las que finalmente corren de vuelta al hilio y conducen la sangre al
corazón. La red de vasos venosos pulmonares serpentean en conjunto con los respectivos
bronquios y el tejido conectivo del tabique que separa los segmentos bronquiopulmonares.

En contraste con la circulación pulmonar de alto volumen y baja presión, la circulación bronquial es
de bajo volumen y elevada presión, llega a los pulmones por la vía de las arterias bronquiales para
proporcionar la sangre de alimentación a las células de los tejidos pulmonares. Estas arterias
pulmonares nacen en la aorta y entran a los pulmones por el hilio. Dentro de los pulmones se
ramifican y corren junto a las ramificaciones de los bronquios alimentando todos los tejidos
pulmonares excepto los alveolos que se alimentan de la circulación pulmonar.

Aunque cierta cantidad de sangre venosa bronquial se drena de los pulmones a través de las
diminutas venas bronquiales, existen numerosas anastomosis entre las dos circulaciones, de modo
que la mayoría de la sangre venosa bronquial pasa por alto el circuito sistémico y retorna al
corazón por la vía de las venas pulmonares.

Envoltura de los pulmones

Los pulmones está recubiertos por una membrana serosa fina de dos capas llamada pleura. La
pleura parietal cubre las paredes torácicas y la cara superior del diafragma, luego continúa
alrededor del corazón y entre los pulmones formando la pared lateral del mediastino y encierra
ajustadamente la raíz pulmonar. A partir de ahí, la pleura continúa como pleura visceral o
pulmonar para cubrir la superficie externa de los pulmones, sumergiéndose dentro, y cubriendo
las cisuras. Note que con este recorrido una de las capas de la pleura es solidaria a la pared del
tórax mientras la otra lo es a la superficie del pulmón.

La pleura produce el fluido pleural que llena el resquicio entre las dos capas membranosas
conocida como cavidal pleural. Esta secreción lubricante le permite a los pulmones deslizarse
fácilmente sobre las paredes del tórax durante los movimientos respiratorios. Aunque el fluido
pleural permite a ambas capas deslizarse libremente una sobre la otra, la separación entre ellas se
mantiene inmóvil debido a la elevada tensión superficial del fluido pleural interpuesto, y esto
implica que el pulmón está aferrado firmemente a la pared torácica quedando obligado a
expandirse y contraerse pasivamente con los cambios de volumen de la cavidad torácica que se
alternan con la respiración.

La pleura también paticipa en la separación de la cavidad torácica en tres cámaras, la central o


mediastino, y las dos laterales, cada una de las cuales contiene un pulmón. Esta
compartimentación hace a su vez que se reduzca notablemente la interferencia de un órgano móvil
con otro, por ejemplo, el corazón con los pulmones, además de limitar la posibilidad de que las
infecciones se extiendani.