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LA RESILIENCIA

La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la


Lengua es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones
límite y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al
concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar
las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que también
podemos salir fortalecidos de ellas.

La resiliencia implica reestructurar nuestro carácter en función de las


nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las
personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las
adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan
esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

¿CÓMO PODEMOS SER MÁS RESILIENTES?


La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros
genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede
predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que
todos podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son
resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo
de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí
solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando
cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.

LA BIBLIA NOS ENSEÑA A SER RESILIENTES nos da pautas para ser


resilientes

EL DOLOR ES TEMPORAL Y TIENE QUE ACABAR.


Una de las cosas que debemos tener en cuenta para superar las crisis es
que ellas tienen que terminar “te digo en esta mañana tu dolor tiene que
terminar”. ‘aunque parezca oscuro e interminable, no durará mucho tiempo’
1Pedro 1:6 Así que alégrense de verdad. Les espera una alegría inmensa, aun cuando
tengan que soportar muchas pruebas por un tiempo breve.

CREER EN PACIENCIA.
¿Cómo crecer en paciencia?
Un joven le pidió oración a un anciano pastor y le dijo –Pastor, deseo que
usted ore por mí para que yo tenga paciencia.
¿Cuantos aquí necesitan paciencia?

El anciano respondió:

–Sí, oraré por ti para que tengas tribulaciones.


–Oh, no, Pastor –replicó el joven–, es paciencia lo que quiero.

–Entiendo –dijo el pastor–; oraré para que puedas tener tribulaciones.

El anciano abrió su Biblia y leyó al asombrado joven:

ROMANOS 5:3 “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,
sabiendo que la tribulación produce paciencia”.

AFERRARSE A LA ESPERANZA

La historia de Job ofrece un ejemplo supremo de resiliencia. Temprano en


su vida, Job había comprendido que Dios es misericordioso y justo.

No entendía la razón de su sufrimiento; no encontró apoyo en su esposa; su


propiedad y sus hijos fueron destruidos; y, además, contrajo una enfermedad
terrible.

No obstante, nunca perdió su fe en Dios y soportó hasta que terminó la


tragedia.
Job 19:25-26 »25 Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive, y un día por fin estará
sobre la tierra. 26 Y después que mi cuerpo se haya descompuesto, ¡todavía en mi
cuerpo veré a Dios! Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos. ¡Este
pensamiento me llena de asombro!

En el corazón mismo del libro de Job surge su afirmación resonante de


confianza: "Yo sé que mi Redentor vive".

En el antiguo Israel un redentor era un miembro de la familia que liberaba a


un esclavo o que se hacía cargo de una viuda.

Este familiar tenía que cumplir unos requisitos para poder redimir.

 Ser un familiar muy cercano.

FILIPENSES 2:6-8 Aunque era Dios, no consideró que el ser igual a Dios fuera algo a
lo cual aferrarse. En cambio, renunció a sus privilegios divinos;* adoptó la humilde
posición de un esclavo* y nació como un ser humano. Cuando apareció en forma de
hombre, se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían
los criminales.

 Tener los recursos para pagar el rescate

En un sentido espiritual, todos éramos esclavos del pecado hasta que


Jesús nos compró y nos hizo libres de las ataduras del pecado.
Sin embargo no tenemos que estar bajo esclavitud. La Biblia dice que
Jesús pagó por nuestra libertad:
1 Timoteo 2:6a NTV “Él dio su vida para comprarles la libertad a todos”.

 Tener el amor suficiente para querer hacerlo.

Juan 3:16 »Pues Dios amó tanto al mundo que dio a su único Hijo, para que todo el
que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

Demasiadas personas gastan sus vidas en busca de un significado y libertad


en los callejones hechos por los hombres. Aquí está la amarga verdad: “Sin
embargo, no pueden redimirse de la muerte pagándole un rescate a Dios. La
redención no se consigue tan fácilmente, pues nadie podrá jamás pagar lo
suficiente” (Salmos 49:7-8a NTV).

Qué tremenda fe tenía Job, especialmente a la luz del hecho de que no


estaba consciente de la conferencia que habían tenido Dios y Satanás.

Job pensaba que Dios era el causante de todos esos desastres que habían
caído sobre él. De cara a la muerte y a la decadencia, Job seguía esperando
ver a Dios, y lo esperaba mientras estuviera en su cuerpo.

NUESTRA ESPERANZA ES LA RESURRECCIÓN

Cuando el libro de Job fue escrito, Israel no tenía una doctrina bien
desarrollada de la resurrección. A pesar de que Job luchó con la idea de que
Dios estaba en contra de él en ese momento, creía firmemente que al final
Dios estaría de su lado. Esta creencia era tan fuerte que Job llegó a ser el
primero que habló acerca de la resurrección del cuerpo

¿A qué esperanza se aferró Job?

¿Cómo podemos aprender a aferrarnos también a esta esperanza,


durante nuestra propia adversidad?

Piensa en ocasiones en las que pasaste por algo terrible.

¿Qué esperanza te sustentaba?

¿Qué palabras que te dirigieron fueron útiles?

¿Qué aprendiste que te permitirá ayudar mejor a alguien que está


pasando por una gran adversidad ahora?
SALMO 46:1-3 Nuestro Dios es como un castillo que nos brinda protección. Dios
siempre nos ayuda cuando estamos en problemas. Aunque tiemble la tierra y se hundan
las montañas hasta el fondo del mar; aunque se levanten grandes olas y sacudan los
cerros con violencia, ¡no tendremos miedo!