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La mecánica cuántica hizo que se tambaleasen realmente los fundamentos de la

física... Se vio que tanto la luz como la materia poseen una naturaleza doble, son
a la vez partículas y ondas, algo inaceptable desde el punto de vista de la física
clásica.

La luz, como onda electromagnética, por una parte, y el electrón, como partícula
elemental según la concepción original, por otra, son por lo tanto entes ambiguos
realmente extraños... Si habíamos supuesto que la luz es una onda y el electrón
una partícula, resulta que ambos pueden aparecer tanto como partícula y como
onda... Las dos descripciones en pugna, 'partícula vs. onda', son incompatibles
con el marco de la física clásica: la una posee una acotación espacial, la otra se
extiende por todo el espacio.

De manera que hay algo en el trasfondo que no es ni partícula ni onda, sino las
dos cosas simultáneamente, algo que no podemos construir, y que tampoco cabe
que visualicemos a base de hábilmente 'pensar juntas' ambas formas de aparición.
Tal ambigüedad se sitúa allende de nuestra capacidad imaginativa.

Todo está relacionado con todo de una forma global e íntima, y esto se basa en el
hecho de que todo está 'junto', y que la relación de todo con todo no es la de
interacción recíproca... En la esfera de lo viviente, aparece con gran claridad que
el Todo es, en un sentido muy complejo, más que la suma de sus partes.

Hans-Peter Dürr:

Extractos de su libro "Ciencia y Religión" (2009). Págs. 20-24