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Peticiones de perdón

Peticiones de perdón:

Lector:“Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”.


Todos: Perdónanos, Señor, por dejarnos cautivar por el tener.

Lector: “Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados”


Todos: Perdona, Señor, nuestra indiferencia.

Lector:“Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra”.


Todos: Perdona nuestras incomprensiones.

Lector: “Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados”.
Todos: Perdónanos por nuestros juicios.

Lector:“Dichosos los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”.


Todos: Perdónanos por habernos negado a perdonar.
Lector:“Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios”.
Todos: Perdona nuestra falta de caridad y verdad.
Lector: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los hijos de Dios”.
Todos: Perdona nuestra violencia y autosuficiencia.
Lector: “Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los
cielos”.
Todos: Perdona nuestras infidelidades.
Lector: “Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo
por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el
cielo”.

POEMAS PARA CONTEMPLAT A CRISTO

“En la cruz está la vida y el consuelo

y ella sola es el camino para el cielo.

En la cruz está el Señor de cielo y tierra

y el gozar da mucha paz, aunque haya guerra.

Todos los males destierra de este suelo

y ella sola es el camino para el cielo.

Es una oliva preciosa la santa cruz,

que con su aceite nos unta y nos da luz.

Alma mía, toma la cruz con gran consuelo.


Que ella sola es el camino para el cielo”.

(Santa Teresa de Jesús)

“Cristo, cristal purísimo

que no se rompe nunca.

Cristo, creo en tu cruz

que nutre nuestra arteria.

Bebo debajo de tu trono de espinas,

duermo en tu ala siempre viva,

y no hay porque pedirte por los hombres

porque todos los hombres están en tu memoria,

en tu luz desbordante con que nos amas sin méritos.

Sé que te desvives hasta morir, de nuevo,

en cada instante, por los son

que son ingratos con los otros.

Cristo, cristal purísimo

que no se rompe nunca.

Cristo, creo en tu cruz

que nutre nuestra arteria”. (Gloria Fuertes)

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ORACIÓN PARA NO DORMIR


Pedro lo siguió de lejos
(Mt., 26, 58)

Oh, Señor, en esta hora


en que también se confunde
la distancia con el miedo,
si Tú me ves que me aparto
de tu agonía y que duermo
para no ver al que sufre
ni ver mi interior desierto,
mírame, que yo te sigo,
aun como Pedro de lejos.
Mírame y en tu mirada
sostenme para que el fuego
de tanto amor me despierte
siempre que me venza el sueño.

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PARA DECIR LO QUE PASÓ AQUEL VIERNES…

Para decir lo que pasó aquel viernes


en los palacios de Jerusalén: la sangre,
los insultos, los golpes, la corona
de espinas,
los gritos, la locura, la ira desatada
contra el más bello y puro de los hombres,
contra el más inocente…

para decir lo que pasó aquel viernes


solo valen las lágrimas.

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ANTE LA CRUZ

Ante la cruz me llamas


en tu agonía.
Ante la cruz me llamas.
Y he aquí que tropiezo
con las palabras.

Porque si dices ante


¿no me pides, Señor,
sino que mire
frente a frente la cruz
y que la abrace?

Si te miro, Señor,
y Tú me miras,
es un horno de amor
lo que en ti veo,
y lo que veo en mí,
Señor, no es nada,
nada, nada, Señor,
sino silencio.

Un silencio vacío:
si Tú lo llenas
se habrá hecho la luz
en las tinieblas.

Y si en la cruz te abrazo
y Tú me abrazas,
el silencio, Señor,
es más palabra.

Ante la cruz, Señor,


aquí me tienes,
ante la cruz, Señor,
pues Tú lo quieres.
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A CRISTO CRUCIFICADO (Reflexión, oración y poesía)

Es fácil admirar a los hombres y mujeres que destacan y brillan por cualquier motivo, es fácil
situarse detrás de líderes fascinantes, la vida de los famosos se vende en las revistas, ¿pero
quién conoce el nombre de los crucificados de nuestro mundo? ¿Quién se interesa por la
suerte de los marginados? Y sin embargo, Cristo estuvo entre ellos. El cristiano no puede dejar
de lado la cruz del Señor. La cruz fue el suplicio de Jesús y…, ¡es la marca del cristiano!. ¿Por
qué pues hemos hecho de la cruz sólo un simple adorno, una joya para nuestros cuellos? ¿Por
qué olvidamos tan fácilmente el mensaje y la vida de la cruz? Decimos muy fácilmente que el
cristiano es el discípulo de Jesús, que nuestra vida es el seguimiento de las huellas del Señor.
Pero cuando en ese seguimiento aparece la sombra de la cruz… ¡ay!… ¡qué pocos continúan!
¡Cuánto nos parecemos a aquella semilla que cayó en terreno pedregoso, que brota
enseguida, pero que al llegar la tribulación, sucumbe! ¡Qué poco cuenta la cruz en nuestros
planes personales!

ORACIÓN

Padre, ilumina nuestra vida con la luz de Jesús, quien no vino a ser servido, sino a servir. No
permitas que desfiguremos el rostro auténtico de Jesús. No dejes que, cobardemente,
rehuyamos la cruz. La cruz es dura, y no la soportamos, por eso, danos tu gracia, sé, hoy,
nuestro Cireneo, oh Señor. Que nuestra vida sea como la de Él: servir. Grano de trigo que
muere en el surco del mundo. Oh, Jesús, Buen Señor, que das la vida por los
hombres, permítenos asociarnos al misterio de tu cruz.