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«Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos.

Proclaman
abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia
todo el orden social existente. Que las clases dominantes tiemblen ante una Revolución
Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen,
en cambio, un mundo que ganar». (Karl Marx y Friedrich Engels; «Manifiesto del Partido
Comunista», 1848)

Karl Marx

«Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1. que la existencia de las clases
sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2. que
la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3. que
esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas
las clases y hacia una sociedad sin clases». (Carta a Joseph Weydemeyer, 1852)

Friedrich Engels

«Así, pues, el Estado no es de ningún modo un poder impuesto desde fuera de la


sociedad. (...) Es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de
desarrollo determinado; es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una
irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos
irreconciliables, que es impotente para conjurar. Pero a fin de que estos
antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna no se devoren a sí
mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder
situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque,
a mantenerlo en los límites del «orden». Y ese poder, nacido de la sociedad, pero que
se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el Estado». (El origen
de la familia, la propiedad privada y del Estado, 1884)

Vladimir Ilich Uliánov

«Lo fundamental en la doctrina de Marx es la lucha de clases. Así se dice y se escribe


con mucha frecuencia. Pero esto no es exacto. De esta inexactitud se deriva con gran
frecuencia la tergiversación oportunista del marxismo, su falseamiento en un sentido
aceptable para la burguesía. En efecto, la doctrina de la lucha de clases no fue creada
por Marx, sino por la burguesía, antes de Marx, y es, en términos generales,
aceptable para la burguesía. Quien reconoce solamente la lucha de clases no es aún
marxista, puede mantenerse todavía dentro del marco del pensamiento burgués y de
la política burguesa. Circunscribir el marxismo a la doctrina de la lucha de clases es
limitar el marxismo, bastardearlo, reducirlo a algo que la burguesía puede aceptar.
Marxista sólo es el que hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al
reconocimiento de la dictadura del proletariado». (El Estado y la Revolución, 1917)
Iósif Vissariónovich Dzhugashvili

«¿Existe una ley económica fundamental del socialismo? Sí, existe. ¿En qué
consisten los rasgos esenciales y las exigencias de esta ley? Los rasgos esenciales y
las exigencias de la ley económica fundamental del socialismo podrían formularse,
aproximadamente, como sigue: asegurar la máxima satisfacción de las necesidades
materiales y culturales, en constante ascenso, de toda la sociedad, mediante el
desarrollo y el perfeccionamiento ininterrumpidos de la producción socialista sobre
la base de la técnica más elevada». (Problemas económicos del socialismo en la
URSS, 1952)
Enver Hoxha

«El único camino justo es responder al desafío de los revisionistas con la unidad de
las fuerzas de los marxistas-leninistas, con una resuelta e intransigente lucha contra
los renegados revisionistas. A los golpes y a las presiones de los revisionistas,
internos y externos, no se les pueden hacer frente siguiendo una línea centrista,
vacilante, ni tampoco preocupándose solamente por conservar una unidad falsa y
formal. Al partido no se le puede salvar, con lamentaciones ni se le debe sacrificar
para salvaguardar el «prestigio» de alguien, en un momento en que este «prestigio»
se está explotando sin escrúpulos para enterrar la gran causa de la clase obrera y del
socialismo». (Los revisionistas modernos en el camino de la degeneración
socialdemócrata y de la fusión con la socialdemocracia, 1 de abril de 1964)

Georgi Dimitrov

«Uno no puede eliminar el fascismo, conceder derechos democráticos a las masas


trabajadoras, y pretender consolidar y desarrollar estos derechos sin desafiar la
propia regla interna del capitalismo, ya que como hemos recalcado el fascismo no es
más que la despiadada dictadura terrorista del gran capital. La erradicación del
fascismo no se puede completar sin desafiar al gran capital. Por tanto no se pueden
conceder derechos democráticos a los trabajadores si el gran capital conserva todo
su poder político y económico» (Informe en el Vº Congreso del Partido Obrero
(comunista) Búlgaro, 1948)
Equipo de Bitácora (M-L)