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COLEGIO TECNICO DE COMPUTACION CTS

CHIQUIMULILLA, SANTA ROSA

NOMBRE:
NAYELI MAELÍ PEÑA CARPIO

CATEDRA:
PSICOLOGIA

CATEDRATICA:
HELLEN MARISOL

CLAVE:
15

GRADO:
QUINTO MEIBI

CHIQUIMULILLA, SANTA ROSA


DISLEXIA

La dislexia es la dificultad de aprendizaje que afecta a la lectoescritura, es de


carácter específico y persistente. Se da en personas que no presentan ninguna
discapacidad física, motriz, visual o de cualquier otro tipo. Asimismo, las personas
con dislexia tienen un desarrollo cognitivo normal. En términos más técnicos,
en psicología y psiquiatría se define la dislexia como una discrepancia entre el
potencial de aprendizaje y el nivel de rendimiento de una persona, sin que exista
cualquier tipo de problema, ya sea sensorial, físico, motor o deficiencia educativa.

La dislexia es una discapacidad específica del aprendizaje en la lectura. Los niños


con dislexia tiene dificultad para leer con precisión y fluidez. Puede que también
tengan dificultad con la comprensión lectora, la ortografía y la escritura.
A pesar de estos últimos descubrimientos aún no se tiene certeza de cuál es la
etiología exacta de la dislexia, aunque, en resumen, podríamos decir que la dislexia
tiene un origen neurobiológico, con una importante carga hereditaria y que
predomina la teoría del déficit fonológico como causa principal de las dificultades
lectoras en disléxicos. Por lo que, en general, podríamos aclarar que las causas de
la dislexia corresponderían a la disfuncionalidad de alguna región o regiones
cerebrales implicadas en la ejecución de la lecto-escritura. Teniendo en cuenta que
cada sujeto disléxico tendrá afectados distintos sistemas neuronales, lo que
explicaría la variada sintomatología de la dislexia y destacaría la importancia
de establecer un diagnóstico diferencial riguroso para poder determinar las
estrategias de intervención más adecuadas en cada caso.

Atendiendo a su carácter específico, los disléxicos son niños y niñas inteligentes


que sólo presentan dificultades en tareas relacionadas con la lectura y la escritura.
Por tanto, no se consideran disléxicos los niños que tienen un retraso
intelectual o madurativo, niños con alguna discapacidad psíquica o física o
niños no escolarizados o que estén en situaciones ambientales desfavorables.

Algunas de las características presentes en los disléxicos son la dificultad en el


lenguaje escrito, en la ortografía, lectura, dificultad para aprender y escribir
otro idioma, dificultades matemáticas, para la comprensión de textos, a veces
también se presentan problemas con el lenguaje hablado, con la percepción de
las distancias y el espacio, con el ritmo y lenguajes musicales y confusión
entre la izquierda y derecha. Si bien son cuestiones diferentes, un 40% de los
disléxicos también presentan Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad
(TDAH); lo que provoca distracción, inquietud motora, inestabilidad emocional y
comportamientos impulsivos.
Existen otra serie de causas que pueden dar lugar a la aparición de la dislexia:
Causas neurológicas consistentes en una pequeña disfunción cerebral (la dislexia
no cursa con ningún otro tipo de deficiencia intelectual). Se sabe que los disléxicos
tienen menor actividad de algunas funciones cerebrales, e incluso que utilizan
partes distintas para una misma función que los no disléxicos.
Causas emotivas (trastornos emocionales, tensiones). Las presiones que pueden
llegar a recibir de su entorno por su trastorno asumiéndolo erróneamente como un
retraso, puede llegar a agudizar el problema.
Causas asociativas (dificultad para asociar una palabra con un sonido y con su
significado). Las conexiones cerebrales que realizan estas funciones se presentan
con muy baja actividad.
Causas metodológicas (por aplicación incorrecta del método de enseñanza de
lectura-escritura). En algunos casos, el individuo desarrolla el trastorno por no
comprender o no distinguir los conceptos de 'fonema' y 'grafía'. Se trata de una falta
de conciencia fonemática que el niño tiene y que le genera gran dificultad para
relacionar palabras y sonidos, y acaba inventando otras palabras.

Síntomas y consecuencias de la dislexia


La dislexia es un trastorno del aprendizaje con síntomas muy variados: confusión
de letras y sílabas, dificultades con la ortografía, diversos problemas de lectura y
escritura y a veces problemas en la coordinación psicomotriz. Se calcula que afecta,
en mayor o menor grado, al 15% de la población española. Aunque en la mayoría
de casos es fácil de corregir con la intervención adecuada, de no hacerse de forma
temprana puede generar en consecuencias muy negativas como fracaso
escolar, bullying y enfermedades como depresión o trastornos alimenticios.
A veces el origen de la dislexia es un accidente cerebrovascular, un traumatismo
cranoencefálico o un tumor, es lo que se conoce como dislexia adquirida. Pero en
la mayor parte de los casos la dislexia es evolutiva, sin que se sepan concretamente
las causas, aunque es probable que se deba a un factor genético.
Las consecuencias de la dislexia: desde fracaso escolar a depresión o
bullying
El verdadero problema de la dislexia está en que no se diagnostique o se haga
demasiado tarde. El niño o niña puede acabar estigmatizado al ser considerado
injustamente como perezoso o vago o terminar siendo blanco de burlas por el
resto de compañeros (acoso escolar o bullying) por sus problemas de lectura,
locución, de psicomotricidad u otras dificultades de aprendizaje.
Estas situaciones mantenidas en el tiempo y sin un tratamiento adecuado pueden
provocar secuelas emocionales en el niño de distinta índole e intensidad:
depresión, ansiedad, fobia escolar o trastornos del sueño o de la alimentación.
En ocasiones, padres y maestros centran su atención en los déficits cognitivos
producidos en el procesamiento fonológico que sufren los disléxicos, obviando la
dimensión emocional que subyace en este tipo de dificultades del aprendizaje. La
dislexia genera, en un alto porcentaje de casos, efectos socio emocionales y de
concentración, a los que hay que prestar la atención que merecen desde el mismo
momento es que se hace el diagnóstico.
INDICADORES DE RIESGO:
Preescolares (niños de 3 a 5 años) · Desarrollo lento del vocabulario y retraso en el
desarrollo del habla con dificultades para articular o pronunciar palabras. · Torpeza
al correr, saltar y brincar. · Dificultad para seguir instrucciones y aprender rutinas ·
Falta de atención y aumento de la actividad e impulsividad. · Dificultad para abotonar
y abrochar o subir un cierre o cremallera. · Retraso para memorizar los números, el
abecedario, los días de la semana, los colores y las formas. · Falta de control y
manejo el lápiz y de las tijeras. · Aparición de conductas problemáticas en sus
habilidades sociales.
Educación infantil (0-6 años) Lenguaje: • Problemas de pronunciación, habla
ininteligible • Dificultad para entender órdenes sencillas • Dificultad para entender
preguntas • Desarrollo lento en la adquisición de palabras y/o frases • Dificultad para
expresar deseos o necesidades a través del lenguaje oral • Dificultad para rimar
palabras • Falta de interés en relatos o cuentos Motricidad: • Torpeza en motricidad
gruesa (como correr, saltar) • Equilibrio pobre • Torpeza en la manipulación fina
(como atarse botones o ponerse los zapatos). • Evitación de actividades como
dibujar, hacer trazos, etc.

A continuación enumeramos algunas cuestiones a tener en cuenta para tratar


con un alumno disléxico, a fin de ayudarlo en su proceso de aprendizaje para
llevar de la mejor manera esta dificultad.

5 consejos para tratar la dislexia en el aula

1 – Sugiere al alumno a que utilice recursos visuales para estudiar, ya que resultan
muy útiles.

2 – Incentiva su creatividad, ya que es una habilidad que los disléxicos suelen


desarrollar muy bien.

3 – Al ser olvidadizos y desorganizados, es mejor que se les den tareas o consignas


específicas, concretas y cortas; motivándolos a llevar una agenda donde anotar
todos los datos y fechas importantes del curso.

4 – Si además de dislexia el alumno presenta TDAH, es aconsejable que se siente


en primera fila. Además, jamás se debe usar de “ejemplo negativo” para el resto de
los estudiantes.

5 – En cuanto a las evaluaciones, no se debería limitar el tiempo para realizarlas;


así como es mejor que éstas se realicen de manera oral y no escrita. Además, en
el caso de las pruebas y trabajos escritos, no debería penalizarse al disléxico por
las faltas de ortografía, y los errores preferentemente deberían marcarse de forma
más amigable y no con tinta roja de forma sistemática, ya que esto solo aumentaría
su frustración.