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MATERIA:

RESGUARDAR Y ELABORAR DOCUMENTOS ELRCTRÓNICOS.

NOMBRE DEL ALUMNO:

Quiroz Morales Luis Miguel.

NOMBRE DEL DOCENTE:

Beatriz Gómez Franco.

GRADO B1

GRUPO “A”

HISTORIA DE LA TEOLOGÍA.

Para comprender en qué consiste la Historia de la Teología es necesario tener muy


claro antes qué es la Teología. La Teología es la «ciencia (logos) de Dios (thèos)».
Esta definición nominal es insuficiente para distinguirla de la Teología natural o
Teodicea. El conocimiento de la Teodicea se consigue con las solas fuerzas de la
razón. La Teología, en cambio, es el conocimiento de los misterios divinos que se
obtiene con la ayuda de la fe y reflexionando en la divina revelación.

Por lo tanto la Teología se puede definir como «ciencia de la revelación» o «ciencia


de la fe» (intellectus fidei). Puede llamarse «ciencia» aquel ámbito de conocimiento
humano que responde a requisitos de rigor y objetividad (Cfr. B. MONDIN, Storia
della teologia, vol. 1, Edizioni Studio Domenicano, Bologna 1996, 7-18).

XXXXX-Esto se logra si la Teología atienda a tres cosas:

 Deber ser crítica: debe tener en cuenta y tomar distancia -cuando el caso lo
requiera- de sus presupuestos (pre-juicios) y de los múltiples
condicionamientos que la acompañan;
 Debe ser metódica: debe ser conducida según las normas, los criterios y el
método que se derivan de su objeto;
 Debe ser sistemática: es decir, orientada, hacia una comprensión coherente y
exhaustiva de toda la verdad que Dios se ha complacido en darnos a
conocer a través del camino de la historia del a salvación.

La Teología tiene dos fuentes: la fe (que es el principio arquitectónico) y la razón


(que es principio hermenéutico).

En la fuente de la fe, el ingrediente principal es la Sagrada Escritura («alma de la


teología», regla áurea, autoridad principal) y también la Tradición en cuanto
vehículo perenne de la Palabra revelada. Otro ingrediente importante es el
Magisterio eclesiástico. Luego los Padres de la Iglesia y los teólogos.

En la fuente de la razón entran todos los géneros de saberes (todas las formas de
conocimiento que la cultura pone a disposición del teólogo).

Como la comprensión de la fe sucede en un determinado momento histórico y en


un preciso contexto cultural, la Teología ha de tener una historia. El hombre es un
ser histórico y cultural. Nuestro conocimiento está fuertemente señalado por la
historia. Todo conocimiento está determinado por una cierta precomprensión de la
realidad. La interpretación que cada autor hace de la Palabra de Dios está
fuertemente señalada por la historicidad. De esta manera, la Teología deja de ser
algo estático, está abierta a los signos de los tiempos.

La Teología es momento fundamental de la Tradición: es el momento en el cual la


Tradición toma conciencia de sí misma, sube hasta su propio origen, se apropia de
sus contenidos y busca actualizarlos según las instancias del momento presente,
como respuesta a los «signos de los tiempos». Sin embargo la vía principal para
recorrer la Tradición es el Magisterio, que posee el carisma certum veritatis.
Además, están otros caminos secundarios: los Padres, la liturgia, el sentido común
de los fieles, el consenso de los teólogos…. La Teología no puede dejar a un lado
estas vías.

La Historia de la Teología es la historia de la «inteligencia de la fe» (intellectus fidei).


Forma parte dela historia de la Iglesia, pero es una disciplina aparte, en cuanto que
concentra su atención en «el pensamiento de la Iglesia en torno a su propia fe».

El primer deber del estudioso de la Historia de la Teología es definir los horizontes


culturales y los instrumentos conceptuales y metodológicos que han dado origen a
las diferentes teologías.

En su trabajo el teólogo tiene dos interlocutores: un interlocutor eterno, es decir,


Dios y su Palabra, y un interlocutor temporal: el mundo y su cultura. De Dios recibe
la palabra de la verdad, mientras del mundo asume los receptáculos de la verdad,
los «marcos culturales». El teólogo debe buscar individuar las instancias, los
interrogativos, los desafíos del ambiente cultural al cual trata de dar una respuesta
asumiendo la luz de la fe y las verdades reveladas por Dios.

Intentaremos descubrir cómo la Palabra de Dios, contenida en la Sagrada Escritura


y la Tradición, ha interpelado a los teólogos de cada época. Buscaremos averiguar
cómo esos teólogos han hecho entrar en diálogo su razón y su fe, cómo han
profundizado en la verdad cristiana y han hecho resonar sus virtualidades ante su
inteligencia, ante la cultura y ante los hombres de su tiempo.

En el n. 16 del Decreto Optatam totius, el Concilio Vaticano II recomienda el método


genético en la enseñanza de la Teología, de modo que la fase especulativa vaya
precedida de una fase histórica o de memoria de los temas bíblicos fundamentales,
de los testimonios de la patrística y de la historia de los dogmas. En este sentido, la
Historia de la Teología es una verdadera introducción a la Teología porque, al
analizar el proceso histórico de la Teología cristiana, se educa a la inteligencia en el
empeño de pensar en la fe y desde la fe.
«Resumiendo y concluyendo, el objetivo de la Historia de la Teología es mostrar
cómo se ha elaborado la Teología en el transcurso de los siglos, determinar sus
fuentes, su autoridad, sus principios, sus instrumentos de trabajo; evidenciar sus
desarrollos; ilustrar las figuras y las escuelas principales; destacar el aporte dela
Teología al desarrollo de la Tradición y a la vida de la Iglesia»