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Castigo y perdón de Ra

El dios Ra gobernaba directamente Egipto, sin necesidad de un monarca, pero sus subditos no le
eran fieles e ignoraban sus preceptos y órdenes. Entonces Ra se dirigió a Nut -materia primitiva de
la que le surgió al comienzo de la creación-, quien le recordó que los hombres nacieron de sus
lágrimas para ahora volverse contra él. Nut le informó de que el instrumento para aterrorizar a la
humanidad era el ojo de Ra y le recomendó, junto a otros dioses, que se vengara de sus
conspiradores. Cuando la humanidad se enteró, huyó hacia los desiertos.

Tan cruel fue el ataque de su ojo, convertido en leona, que Ra se apiadó de la humanidad y organizó
su rescate. Durante la noche, la leona aprovechó para dormir. Decidió mezclar barro rojo de Asuán
con cerveza y cubrir todo el desierto para que la leona creyese que era sangre humana.
Efectivamente, al levantarse, se bebió el líquido y se intoxicó. Se encontraba tan débil que la
humanidad consiguió escapar.

Ra ascendió a los cielos a lomos de la «vaca divina», una de las manifestaciones de Nut. Abandonó
Egipto, pero lo dejó en manos de su hijo Thot, que gracias a él, el pueblo egipcio conoció los
jeroglíficos, la ciencia, las matemáticas y la medicina.

Isis y los siete escorpiones buscan a Seth


Isis planeó una venganza contra su hermano Set y salió de su casa a buscarle, acompañada de siete
escorpiones adiestrados para pasar desapercibidos. En su camino, acudieron a la casa de una
acaudalada mujer a quien pidieron alojamiento y ésta les cerró la puerta. Isis y sus alacranes se
sintieron muy ofendidos.

Más tarde, una humilde campesina abrió su casa a Isis y a su acompañamiento, mientras uno de los
escorpiones volvió a casa de la mujer que les negó el asilo para vengar su falta de hospitalidad y
atacar a su hijo, dejándole al borde de la muerte.

Cuando Isis se enteró de lo sucedido se apiadó y no quiso dejar morir a un inocente, corriendo a
salvar a la criatura. La mujer rica, arrepentida, agasajó a Isis y a la campesina.

Horus y el trono egipcio


Su madre lo escondió en los pantanos de papiros para protegerlo de su tío Set. Al crecer, Horus
reclama el trono de Egipto ante Ra y el resto de dioses importantes. Todos, salvo Ra, apoyan a
Horus contra Set y, éste, propone un combate cuerpo a cuerpo para tomar una decisión final. Pero
el resto de dioses deciden pedir consejo a la gran diosa Neit. Ésta se decanta claramente por Horus,
heredero legítimo del trono egipcio y amenaza con el desplome del cielo si no se cumple su deseo.
Ofrece a sus dos hijas como esposas a Set para suavizar el agravio.

Los dioses celebran su decisión salvo Ra, quien se enfrenta con Horus acusándole de cobarde. La
situación se complica aún más con el intento de seducción por parte de la diosa Hathor hacia Horus
y su rechazo. Se crea un tribunal con todos los dioses; unos plantean que el trono debe permanecer
en el hijo y otros que debe recaer sobre el mayor de los dos. Finalmente, Ra consulta a Osiris a
través de una «carta a los infiernos» y el trono recae sobre Horus.
Punishment and forgiveness of Ra
The god Ra ruled Egypt directly, without the need of a monarch, but his subjects were not
faithful to him and ignored his precepts and orders. Then Ra turned to Nut-primitive matter
from which he emerged at the beginning of creation-who reminded him that men were born
of his tears to turn against him now. Nut informed him that the instrument to terrorize
humanity was Ra's eye and recommended him, along with other gods, to take revenge on
his conspirators. When humanity found out, he fled to the deserts.
So cruel was the attack of his eye, turned into a lion, that Ra took pity on humanity and
organized his rescue. During the night, the lioness took the opportunity to sleep. He decided
to mix Aswan red mud with beer and cover the desert so that the lioness believed it was
human blood. Sure enough, when he got up, he drank the liquid and became intoxicated.
He was so weak that humanity managed to escape.
Ra ascended to the skies on the back of the "divine cow", one of the manifestations of Nut.
He left Egypt, but left it in the hands of his son Thoth, who thanks to him, the Egyptian people
knew the hieroglyphics, science, mathematics and medicine.

Isis and the seven scorpions look for Seth


Isis planned a revenge against her brother Set and left her home to look for him,
accompanied by seven scorpions trained to go unnoticed. On their way, they went to the
house of a wealthy woman to whom they asked for accommodation and she closed the door.
Isis and her scorpions were very offended.
Later, a humble peasant opened her house to Isis and her accompaniment, while one of the
scorpions returned to the house of the woman who refused them the asylum to avenge her
lack of hospitality and attack her son, leaving him on the verge of death.
When Isis found out what happened, she took pity and did not want to let an innocent person
die, running to save the child. The rich woman, repentant, entertained Isis and the peasant
woman.

Horus and the Egyptian throne


His mother hid him in the papyrus swamps to protect him from his uncle Set. When growing,
Horus reclaims the throne of Egypt before Ra and the rest of important Gods. All, except
Ra, support Horus against Set and, this, proposes a hand-to-hand combat to make a final
decision. But the rest of the gods decide to ask for advice from the great goddess Neit. This
clearly opts for Horus, legitimate heir of the Egyptian throne and threatens the collapse of
heaven if his desire is not fulfilled. He offers his two daughters as wives to Set to soften the
grievance.
The gods celebrate their decision except Ra, who confronts Horus accusing him of being a
coward. The situation is further complicated by the attempt of seduction by the goddess
Hathor towards Horus and his rejection. A court is created with all the gods; some state that
the throne should remain in the son and others that should fall on the older of the two. Finally,
Ra consults Osiris through a "letter to the underworld" and the throne falls on Horus.