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V. E.

Michelet

EL SECRETO
DE LA
CABALLERIA
Esoterismo y simbolismo
del Caballero

EDICIONES OBELISCO
OTROS TITULOS

¡ASI SEA!
Hermandad Yo Soy

EL MENSAJE DE LAS MANOS


(Quirología práctica)
Alberto Pérez Solanilla

LA MAGIA MEDITERRANEA
Montserrat Castillo

LA MEDITACIÓN
(Guía práctica)
K.A. Beyer

EL MAGO DE LOS CRISTALES


Francisco Bostrom

LA OBTENCIÓN DE LA VERDAD
J . Krishnamurti

GUIA PRACTICA PARA


LA INTERPRETACIÓN
DE LOS SUEÑOS
J . A. López Benedí

EL ALQUIMISTA
Paulo Coelhp

EL LIBRO DE LAS NINFAS


Paracelso

LA CRUZ DE CARAVACA
(Acompañado de una cruz
de metal auténtica)
Anónimo

EL LENGUAJE DE LAS VELAS


Hannah M. Giménez

LA MONADA JEROGLIFICA
John Dee
V. E. M ichelet

EL SECRETO
DE LA
CABALLERIA

1
EDICIONES OBELISCO
Si este libro le ha interesado y d esea que le m antengam os inform ados de n u es­
tras p u b lica cio n es, escríbanos indicándonos qué tem as son de su interés (A stro-
logia, Autoayuda, C iencias O cultas, Artes M arciales, Naturism o, Espiritualidad,
Tradición, Trabajo S ocial) y gustosam ente le com p lacerem os.

C o lecció n La Aventura Interior


El secreto de la Caballería PRÓLOGO
V. E. M ich elet

K sh ata sig n ifica d o lo r, y K sa triy a o g u errero es a q u el


que sa lv a a lo s h om bres d e l d o lo r. Una o p o rtu n id a d
com o ésta, de em p ren d er una g u erra en f a v o r d e la
1* edición: m ayo d e 1993 V erdad y en co n tra d e la s fu e r z a s d e la ig n oran cia, se
o frece m uy rara vez a un hom bre.

Ilustración portada: Mercé Viladomíu B h a g a va d G ita


© by Carm elo H. R íos, por el prólogo, 1992 (R eservados todos lo s d erechos
para todos los países)
© by E d icion es O b elisco, S. A. 1993 (R eservados todos los d erechos para la
presente ed ició n ) En el devenir de los tiempos, el ideal Caballeresco ha
unido en un mismo designio a Oriente y a Occidente:
Edita: E d icion es O b elisco, S. A. la búsqueda de Aquello que está perdido. Santo Grial
C on sell de Cent. 591 4 o para unos, Piedra caída de los Cielos para otros.
0 8 0 1 3 Barcelona
Fax 9 3 -4 4 7 00 46 Reencuentro, quizás, con la Unidad del Ser en el Co­
razón del hombre.
D ep ósito Legal: B. 19 322 - 1993 El símbolo intemporal del Caballero, bien anclado
I.S.B.N.: 84-7720-300-8 en el inconsciente de los pueblos, de sus culturas y
tradiciones, refleja el secreto ideal de la humanidad, el
P rin ted in Spain maravilloso destino del hombre en su erranza a través
Im preso en los talleres de R om an ya/V alls, S. A. de C apellades (B arcelona)
del Universo. El ser humano, vagabundo y peregrino
en el escenario del mundo, estrella caída de la bóveda
celestial ve en el ideal del hombre bueno o de ley, al
Caballero andante a la búsqueda de lo que en sí mismo
Ninguna parte de esta p u b licación, incluido el d iseñ o de la cubierta puede ser hay de más puro y perfecto, más allá de las estrellas.
reproducida, alm acenada, transm itida o utilizada en manera alguna ni por nin­
gún m ed io, ya sea e lé c tr ic o , q u ím ico, m ecán ico, ó p tic o , de grabación o
El héroe, aquel que es capaz de sacrificar su propia
electrográfico, sin el p revio con sentim ien to por escrito del editor. vida en la defensa de causas aparentemente perdidas,

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de combatir contra dragones, derrotar gigantes o res­ para el mundo. Debe de acudir siempre a la llamada de
catar damas utópicas en innaccesibles torreones, todos aquellos que sufren, que dudan o que tienen hambre y
ellos símbolos, tal vez, de pruebas en el sendero y sed de una evolución más alta. Como San Martín han
estados de consciencia en la vía de la purificación del de rasgar su capa para cubrir al infortunado, y como
ser, sigue representando para el mundo el ejemplo del Oswald Wirth, recordar que el ideal iniciático es la
hombre universal, del aventurero de una dimensión de filantropía, el humanitarismo, el ejercicio del Bien
vida, aquí y ahora, que ha de acercarnos al enigma de Supremo sobre esta Tierra, ya que, como nos enseña
nuestra propia existencia en el escenario cósmico. Es San Pablo, si no poseemos la Caridad, nada somos.
el guerrero del alma que ha de combatir, solo, por la
conquista de la libertad interior, en nombre de toda una Porque tuve hambre y me disteis de comer,
Humanidad exiliada de su verdadero origen divino. tuve sed y me disteis de beber, fui huésped y
Cíclicamente, en civilizaciones sinnúmero, de Este me recogisteis, desnudo y me cubristeis, en­
a Oeste, hemos visto reaparecer, resurgir de sus ceni­ fermo y me visitasteis, estuve preso y vinisteis
zas, al guerrero del espíritu o al Caballero Andante. a mí.
Sus gestas prodigiosas, sus nobles hechos de armas, su M ateo, XXV, 35-36
devoción sin límites por la Dama de sus sueños, han
sido inspiración de poetas y trovadores, de monjes y de Damos la bienvenida a este hermoso libro de Victor
sabios que vertieron en sus páginas y en sus cantos esa Emile Michelet, hombre que conoció bien el círculo de
llamada que desde lo más profundo de la historia y de los Iluministas de finales del siglo XIX. Entre sus
nuestra propia alma nos impulsa también a nosotros, contemporáneos y amigos, encontramos a Villiers de
simples mortales, a cabalgar en los senderos perdidos L'Isle Adam, Stanislas de Guaita, Barrés, Mallarmé y
y secretos del mundo, en la Santa Erranza de nuestro otros literatos, así como ocultistas y místicos de la talla
origen. de Papus, Péladan, Sédir o le Maître Phillippe...
Ese Caballero Andante, que en su iniciación Vamos a soñar despiertos, también, con la mágica
mistérica recibía el derecho a portar armas y a impartir erranza de los Templarios y con las hazañas de los
justicia, jamás debe dejar de existir y de vivir en no­ Caballeros de la Tabla Redonda. Cabalgaremos al lado
sotros mismos, aportándonos la Fe pura y renovada en de Arturo y de Ginebra, de Galahad y de Perceval,
un secreto designio oculto a los profanos ojos de la escucharemos, como mudos espectadores, las palabras
ignorancia por el velo de la irrealidad, ese velo que ha de Merlín, palabras provenientes de regiones donde
de ser ésta de los ataques de la obscuridad, y de aque­ sopla el Espíritu, que nos hablan de un Amanecer lu­
llos indignos de penetrar en el santuario secreto de la minoso del hombre en su peregrinaje hacia lo Divino,
iniciación. hacia esa luz que es parte de nosotros, que Es nosotros,
La Caballería luminosa ha de ser una Esperanza hacia ese maravilloso devenir de la Energía hacia la

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Unidad —como diría Teilhard de Chardin— destino
glorioso del hombre en la gran aventura cósmica.
Meditando sobre los hechos históricos, y también
sobre los mitos y las gestas de aquellos héroes de le­
yenda, llegaremos, tal vez a creer en un futuro en el que
el Amour Parfait, el amor santo de los Cátaros, de los PREÁM BULO
puros, de los Trovadores de Occitania o de Francisco
sea, algún día, proclamado regente de nuestras vidas y
de nuestros destinos. EL PERSONAJE DEL CABALLERO
Hemos llegado a creer que los Caballeros del San­ en las Leyendas y en la Historia
to Grial y el propio Rey Arturo, como los Cátaros y los
cantores de esa siempre herética Occitania, como los
Fieles de Amor de Dante o el Bien Amado Francisco,
no fueron hombres del pasado, sino hombres del futu­
ro...

La luz brilla en la obscuridad, y las tinieblas no


lo han comprendido.

Juan, I, 5

Carmelo H. Ríos

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El Sím bolo del Caballo

— Qu ’e s t-c e qu i p a ss e ici si tard.


C o m pagn on s d e la m a rjo la in e ?
G a i! G ai! Beau c h e v a lie r!
— Ce so n t les c h e v a lie rs du roi.
C om pagn on s d e la m a rjo la in e!
G ai! G ai! Beau ch eva lier!

Las canciones infantiles, al igual que las canciones


populares, conservan vivo el recuerdo de las tradicio­
nes ricas en significados enigmáticos o misteriosos.
¿Qué son los caballeros? ¿Qué es el rey?
Los caballeros, según el concepto popular, son los
hombres que representan el heroísmo al servicio de la
justicia. Caballero es aquel que acude en defensa de los
débiles protegiéndolos de los fuertes. Y rey, quien­
quiera que sea un verdadero maestro, quienquiera que
sepa gobernarse a sí mismo. ¡Salve a aquel que puede
ser su propio rey! Pero en estos dos conceptos: caba­
llero y rey, ¡cuántos significados ocultos se esconden
tras la sombra del caballo o de la corona! El rey, el
hombre que ostenta el cetro, el bastón coronado por la
mano de la justicia con los tres primeros dedos levan­
tados, ¿es acaso tan sólo el jefe político de un pueblo?
También puede ser aquél cuyo reino es secreto y se
halla en su interior. El Areopagita que, para simplifi-

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car la presentación de los símbolos, únicamente revela la Cordelière”, quiénes rodeaban sus armas con un cor­
la actividad sobre un plano, escribe que se denomina dón de siete nudos entrelazados con lazadas de amor. El
“santos, reyes, señores, dioses, en cada jerarquía, a las cordón es un símbolo del círculo mágico. Ninguna insti­
principales órdenes a través de las cuales las órdenes tución, al igual que ningún hombre, perdura eternamen­
subalternas participan en los dones de Dios” (I). te. Tras haber resistido el paso de los siglos, el prestigio
¡Prestigiosa figura la del caballero, situada en la de la caballería comenzó a palidecer. Su leyenda, que
cima de la jerarquía de los tipos humanos! La leyenda ocultaba entre sus velos sus más íntimos secretos, había
y la historia, la poesía y la novela se asociaron para sido contada en lengua romance. Fueron las novelas de
construirle un pedestal desde el que surge iluminada caballería. Muy pronto comenzaron a ser escritas por
de una gloria misteriosa. Durante siglos, las imagina­ novelistas mediocres, personas de espíritus pobres y
ciones se dejaron fascinar por los relatos de sus fabu­ decadentes, que, demasiado débiles para alcanzar a com­
losas hazañas y de sus heroicas aventuras. Las mujeres prender los significados de esta gran aventura, la defor­
que guardan en sus manos las coronas victoriosas re­ maron, ahogándola en absurdas peripecias, vagamente
servan a estos héroes románticos, en lo oculto de su vinculadas a un hecho maravilloso, superficial y artifi­
corazón, una palpitante emoción. Pero su entusiasmo cioso, despojado de su principio vivificador, y a unido
no se detuvo aquí. Algunas quisieron ser nombradas una sosa galantería. Entonces, tanto Cervantes como Ariosto
“caballero”, como Clorinda, la bella adversaria de se tomaron a risa estas necias producciones. Pero la risa
Tancredo, o más tarde, como Elizabeth de Inglaterra del genio es afectuosa incluso con lo que ridiculiza. En
quién, el mismo día de su acceso al trono, hizo que la el fondo de sus generosos corazones Cervantes y Ariosto,
armasen “caballera”. Actualmente, podemos reveren­ sentían una gran ternura, por la caballería. ¿Acaso no
ciar a estas “caballeras”, recostadas sobre sus lápidas lloraron también ellos al ver, a la luz dorada de los ter­
sepulcrales, con sus hermosas manos entrelazadas con­ cetos imperecederos que la misma estocada asesinaba
firmando así la Unidad, envueltas en el manto forrado enlazados a Paolo Malatesta y a Francesca de Rímini, los
de marta que la misteriosa ley heráldica reserva exclu­ amantes que aquel día habían leído poco antes la hermosa
sivamente a la caballería. historia de Lanzarote?
Existieron órdenes de “Caballeras”, como por ejem­ En todas las categorías humanas, existen siempre
plo la de las Caballeras del Hacha que, en Tortosa, lleva­ dos tipos de personajes: aquellos cuyos pies carnales
ban un hacha roja sobre el pecho y en el año 1.149 impi­ han hollado el suelo del planeta y aquellos que, engen­
dieron que los Moros asaltasen su ciudad. Más tarde, la drados por el genio o forjados por la leyenda, sólo han
reina Ana de Bretaña creó la orden de “las Caballeras de proyectado sobre éste la sutil sombra de los tipos idea­
les. Sin embargo, a menudo los segundos se nos reve­
lan más vivos que los primeros. ¿Aquiles o Macbeth no
(I) N o m b res divin os, XII, 4. Cf. A p o c a lip sis, X X I, 24. están mil veces más vivos que cualquier hombre vul-

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iíar? ¿No han influido mucho más en nuestros espíritus inm ortales de paso por nuestro mundo, fueron ri­
Merlín o Antar que nuestro anónimo vecino? tualm ente armados caballeros.
Asimismo existen dos tipos de caballeros: los de la A lo largo de estas páginas, me gustaría hacer
historia y los de la leyenda; por ejemplo, de una parte una distinción entre los caballeros reconocidos
los Templarios y de la otra, los caballeros de la Tabla por la historia y aquellos forjados por la leyenda,
Redonda. Unos y otros son parientes tan próximos que aunque probablem ente los entrem ezclaré. Así, a
se les podría confundir. ¡No les separemos en nuestra través de los siglos, los caballeros de la Tabla
gratitud! Unos y otros han encantado nuestras imagi­ Redonda se han im puesto de tal form a que su
naciones y han influido en los espíritus, en las costum­ existencia parece triplem ente real. ¿No guardan
bres y en las formas sociales. el vaso sagrado tan heroica y fielmente como hacen
Los unos y los otros pertenecen a un mismo tipo: los Tem plarios con su herm ético Bafomet?
el del caballero. Este podría igualmente llamarse Su recuerdo se mantiene tan vivo que incluso hoy
Perceval o Hugo de Payens. en día sus efigies impresas rústicamente en rojo y
Estam os acostum brados a considerar al caba­ negro (los colores heráldicos del diablo), circulan por
llero como a una criatura de la Edad Media. Am­ los más sórdidos tugurios y entre las manos más gro­
pliem os nuestros h o riz o n te s, él ha ex istid o en seras. Los valets de los juegos de cartas llevan los
cualquier tiempo, en todas las naciones nobles. El nombres de los de Lanzarote del Lago y de su hermano
C ab allero de G alia, edu cad o en el santuario consanguíneo Héctor de los Mares. Figuran allí como
druidico; el Kchatrya de la India, instruido por un adolescentes, en el puesto de los valets, o más bien de
Gurú bram ánico; el Aquiles hom érico, iniciado los variéis (lacayos), es decir como aprendices de
por el centauro Quirón; o Rostem del Shah-Naméh. Caballero (I). Todavía no tienen derecho a la efigie
El mundo se ha visto en todas partes bajo distintas ecuestre. Las cartas de juego han conservado los cua­
arm aduras . Siem pre debe sufrir las mismas p ru e­ tro valets del Tarot y han suprimido los cuatro caballe­
bas antes de conquistar su título. El bello ad oles­ ros.
cente Teseo arranca de una pesada piedra la espa­ En las setenta y ocho láminas del Libro de Hermes,
da que su padre Egeo, al que no conoce, esco n d ie­ y en cada una de las cuatro divisiones de los arcanos
ra allí para él. Tam bién Sohrad debe extraer de menores, el jinete, o mejor dicho, el caballero, ocupa
una gruesa piedra la espada que Rostem, su padre un lugar privilegiado. Jerárquicamente viene detrás
desconocido, ocultara para él. Del mismo modo el del rey y de la reina, es el guarda a caballo que man­
joven Arturo consigue sacar, él solo, de una roca, tendrá la paz en el matrimonio Real. ¿Habré formulado
su espada Excalibur. Si los A rgonautas han sido
co n sag rad o s en el secreto m ístico , C icerón y
(I) Durante el sig lo X IV , el título de “V alet “ era tan h on orífico que los
O vidio, personajes que han dejado testim onios m ism o reyes se sentían o rg u llo so s de llevarlo.

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aquí,medio en broma, la ley hermética del ternario : el por turnos, lo superior con lo inferior y lo inferior
Azufre, el Mercurio y la Sal? Aquí el caballero es la sal con lo su perior” (I). Se dice que los anim ales son
de la tierra. la representación de las posibilidades del hombre.
Su nombre proviene del caballo, y está tan vincu­ Víctor Hugo, cuyos conocimientos son bastante in­
lado al animal que si por desgracia fracasara, se le ciertos, pero que a menudo cuenta con la visión del
consideraría indigno de cabalgarlo y, en ese caso, durante genio, había vislumbrado esta doctrina al escribir: “Los
una solemne ceremonia de degradación, se le corta­ animales no sino el reflejo de nuestros vicios y de
rían las insignias de sus espuelas de oro a ras del talón. nuestras virtudes, vagando ante nuestros ojos” (2).
¿No conserva todavía el lenguaje popular el dicho: Descubrí con gran satisfacción esta frase diez años
“ganarse las espuelas”? El caballero está tan unido a su después de haber escrito en “Las Puertas de Hierro” :
montura que comparte con ella los peligros y la gloria. “ Los animales son las estatuas vivientes de las pasio­
Si estas célebres monturas no igualan a los caba­ nes humanas”. El simbolismo atribuye al caballo el
llos de Aquiles, que eran de origen divino y a los que poder de la mediación. Y cuando le añade las alas, es
se alimentaba con ambrosía, al menos Babieca, la ye­ decir el emblema de la ascensión, está creando a Pegaso,
gua del Cid; Viellantu, el caballo que llevaba Rolando;
o Dahir, en el que cabalgaba Antar; o Raskuh, que era Aquel que salta por encima de los abismos
el caballo que llevaba Rostem, permanecen todavía del éxtasis, y conduce a su dueño a los últimos
vivos en la memoria de los hombres. Los cuatro her­ confines, del mundo maravilloso, hasta el lí­
manos Aymon montaban el mismo caballo; lo que sig­ mite de lo divino.
nifica que una misma voluntad surgía de su fraternal
amistad. Este emblema de unión se halla de nuevo Indudablemente, Pegaso es el supremo mediador.
desdoblado en el sello de los Templarios. Para demostrar que sólo conduce hasta el final al ca­
¿Quién es, pues, el caballo? ¿Es únicamente “la ballero perseverante, inaccesible a la duda, como mínimo
más noble conquista que el hombre haya realizado lo desconcierta siempre una o dos veces, aún cuando
jamás”, tal y cómo nos lo enseñara en la escuela el este caballero se llame Perseo o Bellérophon.
pomposo Buffon? ¿Qué lugar ocupa en el mundo del El caballo es una creación de Neptuno. Pero, ¿por
símbolo? “La forma del caballo, dice el Areopagita, qué este cuadrúpedo terrestre tiene como autor al dios
denota obediencia y docilidad.”
Si el animal es blanco, indica el resplandor
(I) J era rq u ía C e le s te X V , 8. - Este sim b o ü sm o se aplica de forma adecua­
más cercano a la luz divina; si es negro “ F arcane” ; da en el A p o c a lip sis, VI, 2, 3, 4 y 8.
el arcano; si es bayo, el poder y la energía del (II) L os M isera b les, I. V, 5. Se podría objetar que, com o planeta, N eptuno
no fue descubierto hasta el sig lo XIX por Leverrier. Sin em bargo, los antiguos
fuego; si es pío, la capacidad de servir de vínculo astrólogos, que disponían de otros m edios de in vestigación distin tos al te le sc o ­
entre los extrem os, y de ju n tar providencialm ente, pio, ya lo con ocían .

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del Mar? El mito griego se apoya siempre sobre una Ahora bien, aquel que fue situado por Zeus dentro
base astrológica. Al decir de los astrólogos antiguos, de los treinta grados de la zona del Zodiaco que tiene
el caballo era “obra” del dios planetario Neptuno y a Sagitario por epónimo es el centauro Quirón, maes­
también del dios planetario Marte y estos dos dioses, tro de todos los conocimientos, benéfico iniciador de
junto con Minerva, eran los únicos con derecho a la todos los héroes que tomaron parte en grandes aventu­
estatua ecuestre. ras, tanto en asedio de Troya, como en la búsqueda del
En Arcadia, los Hipocráticos celebraban una serie Vellocino de Oro. Misterioso personaje, este centauro
de festejos dedicados a Neptuno Hippios, o caballero, Quirón que, cansado de soportar la enorme melancolía
durante los cuales se dispensaba a los caballos de toda de ser inmortal, imploró a Zeus el favor de morir, y el
labor y se les paseaba por las calles o por los campos, dios, apiadado, ¡atendió su significativa plegaria!
magníficamente enjaezados y adornados con guirnal­
das de flores. Es la misma fiesta que celebraban los
romanos con el nombre de Consualia, y que actual­
mente siguen celebrando los bretones, presidida por
San Gildas, como la fiesta del Perdón de los caballos.
Observemos que las antiguas monedas armoricanas
llevan una cabeza de caballo.
La tradición astrológica sitúa al caballo bajo la
influencia del signo zodiacal de Géminis. Al ser éste
un signo doble el símbolo lo es también : De una parte
estaba el caballo terrestre que conducía a los vivos, y
de otra el caballo marino que conducía a los muertos
cuando, bajo la dirección del Mercurio psicopompo
provisto de su varita de oro, debían atravesar las co­
rrientes del Océano celeste (I) , las grandes aguas es­
pirituales mencionadas en el Génesis y en todas las
cosmogonías. Si tanto el caballo como el caballero
“corresponden” a Géminis; Sagitario, su signo opues­
to y complementario es el que rige al caballero militan­
te.

(I) O disea. XX IV .

20 21
Capítulo I

El secreto de
la Caballería Legendaria

Prefiguración de la caballería histórica.


Los Caballeros de la Tabla Redonda
A la búsqueda del Grial

“El mundo sólo permanece estable a través del secreto”


afirma el Zohar. Si los destinos de nuestra civilización
son pesados en la olímpica balanza uno de cuyos platillos
lleva el sello providencial y el otro el sello fatal, en algún
lugar, a la sombra de una cripta o aparentemente confun­
didos entre la multitud, existen unos reyes desconocidos
que, presintiendo el juego de esta balanza, depositan en
sus platillos el peso de sus acciones o de sus sortilegios.
El mundo cuenta con jefes secretos. Los más acérrimos
racionalistas sospechan de la existencia de estos dirigen­
tes ocultos (I). Descartes, al que unía una profunda

(I) N o creo que carezca de interés el citar aquí lo que un historiador, mi


lam entado am igo Frédéric M asson, quien superaba a cualquier historiador
acad ém ico, me escribiera el 14 de a g osto de 1904 co m o respuesta a una carta
en la que le felicitab a por ciertas páginas llenas de clarivid en cia : “ ... Buscar
en la H istoria la influencia de las sectas secretas, i pero D ios m ío! Si es lo único
que hago: Pero escu ch a ésto , M ichelet: El día en que intenté indicar que ciertos
rasgos de la historia só lo resultaban ex p lica b les m ediante la intervención de
las socied ad es secretas, el día que afirm é esta verdad — d icien d o que no sabría
cóm o proporcionar pruebas,— lo d o un sector de la prensa se v o lv ió de forma
violenta contra mí y me criticó duram ente. ¡¡A h. pero !! ...

23
amistad con Morin de Villefranche y que debido a su que se alimentaba cada orden? Los miembros de la
origen bretón conservaba un espíritu mucho más alado orden ignoraban incluso su existencia. Los Maestres
que su nefasto método, desde el año 1620 hasta el 1623 eran los únicos que lo sabían. ¿Actualmente, el dignatario
recorrió toda Alemania en busca del secreto de los ma-sónico que ostenta el ambicioso título de Príncipe del
Rosa-Cruces, quiénes le esquivaron. También Condorcet Soberano Secreto, sabe leer en los planos de Hiram, la
intentó penetrar en el secreto de los Templarios. ¿De égrégora de su Sociedad? ¿Fue a causa de una iniciación
qué Logia provino la persecución que le llevó al sui­ por lo que Francisco Primero pidió a Bayard que lo arma­
cidio en su prisión? se caballero? Firdousi explica los esfuerzos del rey Kaus
Si el secreto se divulgase, el mundo se volvería para conocer el secreto. Resultaría inútil buscar un refle­
inestable. Durante el transcurso de los tiempos, ¡cuán­ jo del secreto en la constitución aparente de las órdenes,
tas frentes importantes fueron golpeadas debido a la o en el ceremonial con el que se “armaba” al caballero.
imprudenciade la divulgación: Sócrates (I), Al Hallaj, A lo largo del milenio que los historiadores denominan
Giordano Bruno! Esquilo tuvo gran dificultad a la la edad Media el ceremonial ha variado. Cada pieza de
hora de disculparse. El secreto jamás será divulgado. la armadura aparece como el emblema de una cualidad
No puede serlo. Pero es revelado en todas partes. Dante moral exigida al escudero que es ascendido al grado de
e Ibn Arabi, Petrarca y Rabelais, así como otros mu­ caballero: la cota de malla, la espada, las espuelas. Sin
chos, alzan en sus fuertes manos resplandecientes an­ embargo, un mismo gesto se impone en todas las épocas,
torchas, ofuscadas por velos todavía más brillantes. incluyendo la nuestra: “la acolada”, el espaldarazo, es
En el silencio secular de la piedra, los constructores de decir, el golpe en el hombro con la hoja plana de la
catedrales inscribieron el eco de la Palabra perdida que espada. Golpe inmemorial, puesto que ya existía una
sólo podrán escuchar los predestinados. Un secreto expresión latina que decía “percutere equitem”, “golpear
reside en las órdenes de caballería, sean históricas, al caballero”. Todos estos ritos son exteriores, al igual
legendarias o novelescas. Si los místicos muros del que los de la degradación cuando, sobre el indigno caba­
castillo del rey Arturo, en Camelot, ocultan el secreto llero tendido, con las armas quebradas y las espuelas
de los caballeros de la Tabla Redonda, Clemente V ha aserradas, tembloroso bajo los pliegues del paño mortuorio,
arrojado celosamente su blanco manto papal sobre el eran pronunciadas las plegarias de los muertos, frente a
manto blanco con la cruz roja que envolvía el secreto su escudo que tenía la punta vuelta hacia arriba.
Templario. ¿Quién conocía entonces el secreto del Sería inútil buscar el rostro del secreto dentro de
la organización administrativa de la caballería feudal.
(I) N o resultará vano meditar sobre los tres p rincipales acusadores que
Ni el caballero mesnadero, al que se le encomienda
provocaron la condena de Sócrates: (Platón, A p o lo g ía de S ó cra tes, p a ssim ). partir a la guerra, la bandera desplegada precediendo
Propongo traducirlo así: “hombre sab io, observador de las co sa s del c ie lo , que
habiendo estudiado todo lo que perm anece ocu lto, atribuye la superioridad a las
a su hidalgo infanzón y a sus vasallos, ni el bachiller
órdenes inferiores del verbo". (el bajo caballero) que no posee más que su espada,

24 25
podrían llegar a sospechar siquiera de qué fuerzas activas legendaria, ya que ésta es la prefiguración de la caba­
y misteriosas son los agentes sumisos. Y, sin embargo, llería real, pues al desarrollarse sobre el plano ideal, no
todos estos ritos exteriores, toda esta organización ha resultado manchada por las debilidades inherentes
aparente, se establecen sobre modelos animados por a las realizaciones humanas. Su sangre, al estar vivi­
una vida secreta. La sociedad medieval, al igual que ficada por una respiración más próxima al arquetipo,
la sociedad antigua, se construye sobre el conocimien­ es más generosa. ¿Acaso no se ha afirmado que la
to iniciático, y desde lo más alto hasta lo más bajo de Jerusalén celeste debe bajar del cielo a la tierra?
la auténtica jerarquía, inhala el aliento de una cripta Pienso que es superfluo dar credibilidad a la opi­
escondida. A la caballería le corresponde el gremio de nión propagada por escritores ignorantes, según la cual
los obreros. Cualquier caballero, corporación o ciu­ los mitos y las leyendas serían frutos espontáneos del
dad, muestra su personalidad, que se formula simbó­ espíritu popular. Daría lo mismo decir que la fábula
licamente en el blasón. Ya que la base del arte herál­ ingeniosamente tejida alrededor de los más profundos
dico es el arcano (I), que es inmemorial. ¿Acaso no conocimientos permitidos a la inteligencia humana,
censuraron los antiguos poetas el orgullo de Amphiaraos, sería la obra inconsciente de las masas sin cultura. Me
uno de los siete que acudieron a Tebas, quién, puesto extraña que un músico de talento como Wagner haya
que era adivino, presentó en el combate su escudo vacío, podido estar de acuerdo con semejante necedad. ¡Aca­
negándose a inscribir en los blasones la proyección so no dijo: “El mito es el poema primitivo y anónimo
esquemática de su destino, que él consideraba superior del pueblo!”.
al de sus compañeros? Gérard de Nerval, cuya afectuo­ Baudelaire se aproximaba a la verdad cuando lo
sa genialidad profundiza bien en las cosas, afirma que calificaba de “la marca divina de todas las fábulas
el blasón es la clave de la historia de Francia. Por esta populares” . Ya que un significado múltiple y lumino­
misma razón la historia de Francia jamás ha sido escri­ so siempre es el alma del que la leyenda es el cuerpo,
ta. El secreto palpita en las formas simbólicas que y al igual que hiciera Oberón a través de la voz inspi­
ofrecen a todas las miradas el arte y la leyenda, la rada de Shakespeare, cualquier personaje de leyenda
historia y las instituciones sociales. podría proclamar: “Nosotros, los espíritus, no sólo somos
Busquemos ante todo este aspecto oculto y velado lo que parecemos ser” . Es cierto que los Maestros del
del secreto de la caballería, dentro de la caballería Verbo proyectan sus invenciones en la memoria popu­
lar, que es un receptáculo maravilloso de maravillosos
(I) El blasón o escu d o de una nación, de una ciudad, o de un linaje se conceptos. Este es el origen del adagio “vox populi,
estab lecía m ediante un cá lcu lo astrológico. Representaba las d ireccion es atri­
buidas a esta nación, a esta ciudad o a este linaje a partir de su “ascen dente”.
vox Dei”. Esa es la respuesta a esta pregunta de La
Estas d iv isa s tam bién deben ser estudiadas cab alísticam en te. D e tal forma que, Fontaine: (I)
leyendo un blasón construido según las reglas estab lecid as, un espíritu lo su ­
ficien tem en te instruido, puede percibir, de forma inm ediata, ciertas rev ela cio ­
nes sobre las criaturas cu yo punto in icial del d estin o sim b oliza. (I) Libro VIH, fábula 26.

26 27
“ Le peuple est juge récusable: ¿Qué es la orden de la Tabla Redonda? Merlín, el
En quel sens est donc véritable mago, el Proteo céltico, el maestro del Heptacordio,
Ce que j ’ai lu dans certain lieu formuló las reglas de esta orden que reunió alrededor
Que sa voix est la voix de Dieu?” (*) de una mesa redonda construida según sus planos, a
cincuenta caballeros que juraban consagrar todas sus
La caballería legendaria se mueve en dos ciclos fuerzas a una obra misteriosa : la búsqueda del Santo
muy célebres: el ciclo bretón de la Tabla Redonda y Grial. ¿Cincuenta? Más bien cuarenta y nueve. En
el ciclo francés de las canciones de gesta que, poco a efecto, aunque alrededor de la Tabla Redonda había
poco, va dejando lugar a las novelas de caballería. cincuenta asientos, uno de éstos, el que estaba situado
Ambos giran alrededor del mismo eje secreto. a la derecha del rey Arturo, se hallaba vacío. Estaba
La tradición céltica ha cristalizado en el ciclo de la reservado al caballero perfecto que hubiera conquis­
Tabla Redonda. La civilización druidica, tan venerada tado el sublime cáliz, depositándolo triunfalmente sobre
durante la antigüedad, según el testimonio de César, tan la mesa. Los imprudentes que osaron ocupar el asiento
difundida que se extendía desde Irlanda hasta más allá de reservado al único predestinado, fueron instantánea­
Delfos, conservó su influencia mucho tiempo después mente fulminados o destrozados por unas manos invi­
de haber adoptado la fórmula del cristianismo. sibles; hasta el día en que un anciano desconocido,
Durante el siglo VIII, todavía quedaban druidas y totalmente vestido de blanco, introdujo en la sala a un
hasta el XII persistió esta iglesia ¿Culdeana? (1), inde­ hermoso joven al que hizo sentar en el asiento vacío.
pendiente de la de Roma, a la que inspiró. Entonces apareció sobre el respaldo de la silla el nombre
A lo largo de varios siglos, durante casi mil años, de Galaad, el caballero conquistador del Grial, escrito
toda Europa disfrutó con la lectura de las novelas de en letras doradas.
la Tabla Redonda. Estos relatos, originarios de las dos Aquí, penetramos en la mística del Número. ¿Por
Bretañas, ya tan sólo nos son transmitidos por autores qué eran cincuenta estos caballeros? Cincuenta es sie­
decadentes que, en las numerosas leyendas que de­ te al cuadrado más la Unidad. Para todos los espíritus
formaron a su manera, no alcanzaron a ver más que una que se interesan por las virtudes cualitativas de los
serie de aventuras de amor y de bravura. Los actuales números, para los Pitagóricos, los Cabalistas, los Ára­
eruditos que han vuelto a sacar a la luz las obras de bes nobles y los Padres de la Iglesia, cincuenta es el
estos autores, tampoco han visto otra cosa (2). número del perdón y de la libertad, el de las Puertas de
la Luz. San Ireneo lo atribuye al Espíritu Santo.
(* ) N .T . “ El p u e b lo e sju e z recusable: ¿Q ué hay de cierto pues en aquello
que le í en alguna parte, que decía que su voz es la voz de D ios? “
La caballería de la Tabla Redonda se inscribe con
(1) O b servem os el parecido con ¿“Caldeana"? bastante libertad en los círculos del tiempo y del espa­
(2) N os sonreím os al ver com o el excelen te erudito Paulin Paris se burla cio. Cabalga sobre el suelo de las dos Bretañas, pero
de su com pañero, Luis M oland, porque éste, más penetrante, atribuye a estas
n o v ela s un esolerism o al que aquél perm anece ajeno. las normas del tiempo protegen su duración. ¿Cuántos

28 29
años vivió Merlín? Más de cien. ¿Acaso no encarna al considerado irresoluble, denominado exotéricamente
genio céltico, hijo de los siglos? Por ello esta caballe­ la cuadratura del círculo.
ría no es la institución fortuita de un inspirado maes­ Más pequeña que la mesa de la Tabla Redonda, la
tro. Se halla vinculada a dos órdenes anteriores vivi­ mesa cuadrada de José de Arimatea sólo tenía capaci­
ficadas por dos expresiones iniciáticas diferentes: por dad para doce comensales, tantos como signos hay en
una parte a la caballería druidica, cuyo recuerdo nos el Zodiaco. Doce es el número de la plenitud. Pero esta
es legado por los Mabinogion; —¿no es el gran bardo mesa tenía la virtud de poder alargarse proporcional­
Taliésin, el iniciador de Merlín?— por otra parte a una mente al número de los que llegaban y eran dignos de
caballería nacida durante los primeros años del cristia­ sentarse en ella. Había también un décimotercer asiento
nismo, cuyo gran maestre, es un discípulo directo de que siempre estaba vacío. El indigno imprudente que
Jesús: José de Arimatea. Este llegó a Bretaña con su osaba sentarse allí era fulminado. ¿Proviene de entonces
hermana Enigée y su cuñado Bron y trajo consigo el la superstición popular que dice que cuando en una comi­
Grial o cáliz sagrado, y también la mesa sobre la cual da se reúnen trece personas alrededor de una misma mesa,
debía reposar. Así pues, si la Tabla Redonda fue cons­ una de ellas morirá durante el transcurso del año?
truida por manos hábiles, aunque desconocidas, según El objetivo que se proponían los caballeros de la
los planos de Merlín, la anterior mesa, de forma cua­ Tabla Redonda, la gran aventura por la que debían
drada, había sido construida por el mismo José de exponerse a los peligros, las renuncias y los sacrifi­
Arimatea según los planos de un ángel. cios, era la búsqueda del Grial. ¿Qué era este cáliz
Sin em bargo anteriorm ente otra mesa, la más maravilloso? Todas las mitologías y todas las tradicio­
misteriosa de todas, también había llevado el Grial: nes religiosas poseen su cáliz sagrado. Todas disponen
la de la Santa Cena, el día en el que, en el sublime de un recipiente o de una copa donde los predestinados
cáliz de esm eralda, Jesús transform ara el vino en beben el licor de la iniciación. En la Ilíada, Vulcano
su sangre sagrada. ¿Cuál era la forma de esta ofrece de beber a su madre Juno en un vaso de esencia
m esa? N inguna h isto ria lo recoge. El genial divina, y el licor que escancia y que beben los dioses
Leonardo da Vinci, obligado por las necesidades del es el néctar, el cual, según Homero, es un vino tinto
arte pictórico, dibujó un rectángulo oblongo. ¿Qué muy espirituoso de inefable fragancia. En todas partes
había adivinado? Aquel que adivine la forma de esta el vino es el símbolo de la iniciación. Baco, el inicia­
mesa desconocida, entrará en posesión de un arcano. dor, es el dios del vino. En las bodas de Caná, el gran
Tres mesas han llevado el Grial. Aquel que logre comensal convierte el agua en vino, sustituyendo así el
convertir la forma de la mesa de la Tabla Redonda de conocimiento común por una revelación segura. Pero,
Merlín en la de la mesa cuadrada de José de Arimatea, según la opinión de Nonnos (I), si Baco bebió vino en
por medio de la forma desconocida de la mesa de la
Santa Cena, habrá hallado la solución de un problema (I) L os D io n isía co s, últim o canto.

30 31
la tierra, bebida de su invención, en el Olimpo bebe el El cáliz de los bardos, al igual que el Grial, puede
néctar celeste, brebaje de inmortalidad y de curar las heridas mortales e incluso resucitar a los
incorruptibilidad con el queTetis embalsama las fosas muertos. Pero cuando el resucitado retornaba a la vida,
nasales del difunto Patroclo, a fin de protegerlo de la lo hacía mudo para siempre. Pues los secretos del vaso
descomposición. En el Olimpo, la ambrosía con la que milagroso no debían ser profanados por la divulga­
se alimentan los dioses está encerrada en un vaso sa­ ción. Los elegidos que eran admitidos en sus miste­
grado. Pero, mientras que ningún Prometeo llevó este rios, se habían comprometido al silencio. Tras haber
vaso a los hombres, el santo Dhavantari, formado de sido introducido en ellos, Taliésin canta: “he perdido
una parte de la substancia de Vishnú, trajo del cielo a el habla”.
los magos hindúes, el vaso sagrado conteniendo la Como el Grial, este vaso, benéfico para sus elegi­
ambrosía, el Amrita, o sea la palabra misma de Dios. dos, resulta nefasto a todos los que desean aproximársele
Según la tradición Persa y sobre el resplandeciente sin ser dignos. Otorga, bien una felicidad extática, o
Bérézat, Mitra, levantando el cáliz sagrado hacia las una terrible desgracia. Su conocimiento resulta fatal
resguardadas alturas, realiza el eterno sacrificio. a quiénes lo usan para el mal.
En Occidente, los bardos bretones hablaban de un Para quien pertenece a la Tradición de Occidente,
cáliz misterioso, el vaso Azewladour, con un entu­ este cáliz es el mismo Grial, que a su debido tiempo los
siasmo apenas contenido. Taliésin, uno de los más druidas enviaron a Palestina para que fuese llenado
célebres entre ellos, dijo: “Este vaso inspira el genio con la nueva sangre dispuesta con tal fin. Cuando
poético. Otorga la sabiduría. Revela los secretos del ningún mortal, ninguna orden, merecen poseerlo, el
porvenir, los misterios del mundo, todo el tesoro de Grial abandona la tierra y sube de nuevo al cielo,
los conocimientos humanos” . Este vaso de los bardos, donde permanece sostenido por las manos de los ánge­
al igual que el Grial, iba acompañado de una lanza les. ¿Cuál fue su origen?
ensangrentada. Sus bordes, como los del Grial, se En el momento de la sublevación de Lucifer y de
hallaban adornados de una hilera de perlas. La perla las legiones dispuestas a obedecerlo, cuando el gran
es el símbolo de la perfección espiritual; del acceso a arcángel rebelde fue precipitado a los abismos, una
las Luces supremas. Antaño, se la denominaba “unión”, esmeralda se desprendió de su corona y cayó sobre la
dado que representaba la unión del alma humana con tierra. ¿Qué cataclismos cósmicos alegorizan estos
el principio divino. En el Apocalipsis, las doce puertas combates celestes? ¿Qué sucedió en el espacio desco­
de la ciudad celeste están hechas de perlas, arcano nocido cuando los Titanes fueron vencidos por los dioses,
simbolismo que proyecta su eco en la palabra popular; cuando, víctima de la derrota, el Titán Hiperión fue
ya que, ¿no solemos escuchar, cuando se alaban las reemplazado por Helios, el Sol? La esmeralda es la
cualidades excepcionales de una persona “que es una piedra profètica, según el simbolismo de las gemas.
perla”? Antes de realizar cualquier vaticinio, los antiguos

32 33
adivinos colocaban una esmeralda debajo de su len­ bordes, el Verbo con forma humana llevase a cabo el
gua. La esmeralda caída de la corona de Lucifer sobre rito del sacrificio prefigurador, quién obtuvo la cus­
la tierra fue tallada en forma de vaso por un ángel fiel. todia de este cáliz? ¿Quién sabe? ¿El discípulo encar­
El ángel la talló sobre ciento cuarenta y cuatro lados, gado de los detalles materiales de la comunidad, es
que es el número del cuadrado de doce, que a su vez es decir Judas, lo llevó junto al equipaje, en sus brazos,
el número de la realización y de la plenitud (I). Así fue cerca de su corazón que ya soñaba con convertir el
creado el Grial que el ángel entregó a Adán en el Pa­ beso, el gesto del amor, de la ternura afectuosa o de
raíso terrenal, donde permaneció después de su expul­ la más pura amistad, en el signo de la traición? Fuera
sión. como fuera su alma, él, al igual que sus once compa­
En este momento interviene en la leyenda un epi­ ñeros, también era un iniciado.
sodio sumamente misterioso: al tercer hijo de Adán, Lo cierto es que el cáliz vuelve a ser localizado en
Set, se le permitió entrar en el Paraíso terrenal, donde manos de Poncio Pilatos. Cuando José de Arimatea,
permaneció durante cuarenta años. Cuarenta es el número como recompensa por los servicios que le había pres­
de la expiación. Al abandonar el Paraíso — embriaga­ tado, acudió ante él y le pidió el cadáver de Cristo,
do por los recuerdos— llevó de nuevo el Grial al mundo este funcionario de manos limpias, atendiendo la pe­
de los hombres. tición de su oficial, también le entregó el Grial. José
Desde entonces, ¿qué fue del sublime cáliz hasta el de Arimatea recogió en este cáliz la sangre del Cruci­
día en que apareció y fue levantado de la desconocida ficado que todavía brotaba de su costado. Enterró en
mesa de la Santa Cena por la mano que transmutó el el sepulcro el cuerpo de su Maestro y, pasado algún
vino iniciático? ¿Sobrevoló las alturas invisibles, sos­ tiempo, fue encarcelado por los Judíos. Permaneció
tenido por unos dedos angélicos? ¿Permaneció oculto encerrado durante cuarenta años. ¿No sabemos ya que
en algún santuario Celta? ¿Y después de que en sus cuarenta es el número de la expiación? Sin embargo,
estos cuarenta años de prisión le resultaron sumamente
leves, ya que durante los primeros tiempos, Cristo entró
en su celda y le entregó el Grial, en cuyo lado él mismo
(I) De p aso, ob servem os que tanto Platón com o A ristóteles coin cid en al
afirmar que cada vez que fin aliza un período de 144 años, un cam bio radical, había escrito una misteriosa palabra. ¿Cuál era esta
más bien fun esto, se produce en el etatuto de una nación. Sí sum am os 144 a palabra? Quizás no resulte imposible adivinarla ...
1792, fecha de la caída de la monarquía francesa, el resultado es 1936. Ahora
bien, a través de unos cá lcu lo s muy d iferen tes, en uno de los com entarios más Aquí, la leyenda del Santo Grial deja transparentar
in g en iosos de las p red iccion es de Nostradam us, el Sr. Pierre Piobb, da 1933 la luz de su significado: mientras que el común de los
(1 7 8 9 + 144) com o fecha de la primera m anifestación del G allo, es decir del
personaje que debe renovar el estad o de Francia. Por otro lado, si a 1792 le
cristianos recibe sus enseñanzas a través de los evan­
restam os 144, ob tenem os 1648, fecha del fam oso tratado de W estfalia, m edian­ gelios anónimos “según” éste o “según” Aquel, los
te el cual se esta b leció , bastante mal por cierto, el estatuto de Europa, vuelto
a d ilu cid a r en 1792, en el tratado de V ien a (1 8 1 4 ), e in clu so en el tratado de
caballeros bretones de la Tabla Redonda, una vez con­
V ersalles (1 9 1 9 ). quistado el Grial, poseerán el cáliz de esmeralda que

34 35
contiene la sangre del gran sacrificado voluntario y con el que el rey Arturo lleva a cabo una serie de
que por tanto lleva grabada en su hermosa materia la combates épicos contra los Sajones en el suelo de Gran
escritura misma del gran iniciador, del dios resucita­ Bretaña y también contra los Romanos en suelo fran­
do. cés. Un personaje domina el mundo de la Tabla Redon­
Cuando Vespasiano destruyó Jerusalén, José de da con toda la fuerza de su genio: Merlín. Este profeta,
Arimatea, liberado, fue junto con su hermana Enigea nacido de un demonio y de una virgen muy pura, con­
y su cuñado, Bron a establecerse a Gran Bretaña lle­ serva de su origen los dos elementos del genio. Conoce
vando consigo el Grial. En el país de Hofelise, actual­ el pasado y también el futuro. El es quien aconseja a los
mente conocido como el país de Gales, y con el fin de caballeros. El es quien ha establecido los planos de la
guardar el Grial y poder hospedar a sus guardianes, Tabla Redonda. El es quien regula la disposición de
construyó el Castillo de la Aventura a cuyo alrededor las batallas. Su arpa embruja a las potencias enemigas,
no lardó en levantarse la ciudad de Corbénic. José de domina a los demonios, evoca a los ángeles y deleita
Arimatea permaneció soltero y murió sin hijos, pero a las hadas, hasta el día en que él mismo se dejará
los descendientes de su sobrino Josephé se sucedieron encantar por una mujer, por Viviana. ¡El amor es la
en el Castillo de la Aventura y de una hija de esta rama trampa en la que sucumbió tanto el genio de Merlín,
de la familia nacería más tarde el caballero que final­ como el heroico entusiasmo de sus mejores discípulos;
mente conquistaría el Grial, el puro Galaad. Tuvieron delosGauvain, losPerceval, los Lanzarote, los Tristán!
que pasar las generaciones. Pero el tiempo no es más El profeta, vencido por el encanto femenino, se ador­
que una ficción, y poco importa la fecha exacta en la meció en el interior del bosque de Brocelandia, en
que se constituyó la orden de estos caballeros de la brazos de Viviana, dentro del círculo que ella misma
Tabla Redonda, dispuestos a cualquier proeza con tal cerró con una guirnalda de rosas. Pero hasta el mo­
de conquistar el cáliz sagrado. Así pues, esta orden mento en que Merlín se entregue a su cautividad vo­
renovada por el prestigioso encantador en quien se luptuosa, es él quien imparte todas las órdenes. En
encarna el genio céltico, Merlín, es la continuación de las batallas, él es quien lleva el estandarte sobre el que
la orden creada por José de Arimatea, aquél que poseía está bordado el Dragón de oro, emblema que represen­
el Grial. La orden de la Tabla Redonda está formada tó el espíritu céltico hasta el siglo XII.
por cuarenta y nueve caballeros y su jefe, el rey, es uno Todos los caballeros son sus discípulos, su jefe, el
de ellos, es decir primero Uter-Pendragón, y después rey Arturo primero. Van transcurriendo las generacio­
su hijo Arturo. Otros muchos caballeros, menos famo­ nes, pero él continúa allí, siempre en plenitud de
sos o con menos proezas en su haber, permanecen fie­ forma. ¿Se intentará determinar el puesto de estos
les a él. Por debajo de éstos, están sus vasallos, y final­ caballeros, en la escala de los siglos? ¡Qué preocupa­
mente, los “soudiers”, los soldados. Así pues, la ción más inútil! No forman parte del tiempo. Al rey
orden es la cabeza visible de un considerable ejército Uter-Pendragón le sucedió su hijo Arturo. ¿Cuándo?

36 37
¡Cuánta razón tuvieron los historiadores al aceptar una cuadrada el Grial cubierto por una bandeja de plata. Si
especie de edad media convencional y algo dudosa, el Grial está hecho de una materia inmutable, su tapa,
rodeada de una aureola de fama y de encantamientos! esta bandeja (o plato), es de plata, metal que corres­
El Castillo de la Aventura, donde permanece ocul­ ponde a la luna, astro que rige los cambios y la
to el sublime cáliz, el Santo Grial, también se encuen­ mutabilidad ordinaria de las cosas. La única y ¿telética?
tra rodeado de brumas impenetrables. ¡Cuántas bata­ verdad que encierra el cáliz sagrado puede ser recubierta
llas, cuántas proezas y cuántas horas amargas o deses­ por símbolos tan diversos como tipos de alma existan.
peradas aguardan al caballero que desea traspasar sus Junto al Grial, sobre la mesa, el buen caballero ha visto
murallas! Todos intentan la gran aventura. ¡Pero hay “la lanza que sangra”, la lanza cuya punta siempre
tantos que pierden el tiempo en los brazos engañosos está manchada de sangre. La lanza es el símbolo de
de sus amantes! Como lo hiciera demasiado a menudo la unidad y la renovación a través de las heridas. La
Monseñor Gauvain, hijo de la hermana de Arturo; aunque de Aquiles poseía el poder de curar las heridas que
era tan buen caballero que estuvo casi a punto de había causado. El dios Marte sujeta su lanza con la
conquistar el Grial. Esta hazaña tuvo lugar en el punta clavada en el suelo de la tierra para removerla
Castillo de la Aventura. En él entró, vencedor de hos­ a fin de renovar su fecundidad.
tilidades humanas o sobrehumanas inmune ante los De existir personas en situación de reconocer
hechizos, hasta la sala en la que se hallaba el vaso la exactitud del antiguo símbolo, ciertamente somos
sagrado sobre la mesa cuadrada. Exceptuando a Perceval aquellos de nosotros que durante cuatro años hemos
el Galo, él es el único que ha podido soportar esta visto la lanza de Marte clavada en el suelo de Francia
visión sin morir. He aquí lo que vio: junto a la mesa, para hacer que brotase un nuevo orden. Esta lanza que
herido, estaba tendido el Rey Pescador. Este rey pes­ vio Gauvain al lado del Grial, es la misma con la que
cador, que se apoderó del símbolo del pez, fue casti­ el soldado Longinus traspasó el costado del Crucifi­
gado a causa de una vana curiosidad. Encargado de la cado, haciendo que la sangre de la que debe surgir la
custodia del Grial, levantó la tapa para ver lo que había renovación del mundo se vertiera en el Grial.
en su interior. Pero, al no haber sido juzgado digno de Gauvain no pudo llevarse el Cáliz ni la lanza. Sin
conocer el secreto, un ángel le atravesó las dos piernas embargo, grandes eran sus virtudes, ya que al menos
con su espada, y, al igual que todos los suyos, espera pudo soportar esta visión sin ser fulminado y consi­
todavía al caballero de la Tabla Redonda, predestina­ guió salir vivo del Castillo de la Aventura.
do que llegará vencedor hasta él, designado por el cielo Un caballero, mejor aún que Gauvain, penetró en
para apoderarse del Grial, y, en virtud de su gesto, el temible castillo. Para conseguirlo tuvo que realizar
podrá curarle, a él “al rey ¿desdeñado?” grandes proezas. Combatió por tres veces con diez
Gauvain vio a este rey, pero no poseía el poder de caballeros a la vez. Se enfrentó al ataque de dragones
curarlo. Vio también. ¡O Maravilla! Sobre la mesa y demonios y, cuando finalmente ya estaba seguro de

38 39
haber conseguido el Grial, en una cripta en la que enfundada en su vaina. Era la misma espada que anta­
escaseaba la luz descubrió una gran lápida sepulcral ño, el rey Salomón, tras adornar su empuñadura con
sobre la que se podía leer la siguiente inscripción: doce gemas, había destinado al caballero perfecto; aquel
“Aquí descansará Lanzarote” . ¿Podremos, cualquiera que conquistase el Grial.
de nosotros, conquistar algo que no sea nuestra propia Una inscripción en la vaina anunciaba que tan sólo
tumba? Lanzarote no era un caballero puro. Una pasión él podría sacar la espada de la piedra. Gauvain y Percival
total y devoradora le había hecho caer en falta con la lo intentaron en vano y Lanzarote no se atrevió siquie­
esposa del rey Arturo, Ginebra, la más hermosa de las ra a hacer la prueba. Pero, en cuanto Galaad hubo
mujeres. Grandes dones maravillosos como la belleza rozado la preciosa empuñadura, la hoja saltó al aire
o el genio son expiados con creces por aquellos a quienes libre por ella misma. A pesar de todo, Percival era tan
se los brinda el destino. buen caballero que algunos le atribuyen la conquista
Pero, en el momento de alcanzar su máximo es­ del cáliz sagrado. También él había penetrado en el
plendor, el amor terrenal encierra a sus mártires en un Castillo de la Aventura y había llegado hasta la sala en
encantamiento tan tremendo que trastorna el pobre juicio la que delante del Grial yacía el rey pescador, allí
de los hombres. Tan alto eleva a sus heroicas víctimas, quedó maravillado por el mismo espectáculo que cau­
que éstas aparecen aureoladas de oro. Al llorar, con tivara a Gauvain. Pero no supo pronunciar las pa­
sus emociones creemos que la falta adquiere derecho labras mágicas. Se olvidó de preguntar: “¿Qué es el
de ciudadanía en su sublimidad. Hermosas parejas caras Grial?” Quizás porque su espíritu no estaba totalmente
a nuestros corazones, Lanzarote y Ginebra, Tristán e colmado por el afán de saber. Y, en cuanto vio el cáliz,
Isolda, no sois acaso las ilustraciones generosas de la se rompió el encantamiento y Percival se encontró trans­
gran palabra: ¡Félix culpa! Al igual que Petrarca, no­ portado a un desierto.
sotros también amamos “a aquellos que han llenado El privilegio de conquistar el sublime cáliz estaba
los libros de sueños, Lanzarote, Tristán y los demás reservado al hijo de Lanzarote, a Galaad, el predesti­
caballeros errantes” (I). nado al que todos esperaban. El era el caballero total­
El gran caballero Lanzarote, sentía sobre sus puros mente puro, a pesar de que había sido concebido en
impulsos el peso de su conciencia destrozada. Un día pecado.
en que cabalgaba por una ribera en compañía de su hijo Lanzarote había prestado considerables servicios
Galaad y de sus amigos Gauvain y Percival, los cuatro a un tal rey Pellés, descendiente en línea directa de
compañeros divisaron, flotando sobre las olas como Enigea, la hermana de José de Arimatea. Este rey,
una barca, una piedra sobre la que yacía una espada maravillado ante las proezas de Lanzarote, deseaba
ardientemente que su descendencia fuese también la
suya. El rey Pellés tenía una hija que, de no haber
(I) Petrarca, el triunfo d e l am or, III. existido la reina Ginebra, hubiese sido la más hermosa

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de las mujeres. Se la ofreció a Lanzarote como esposa; orden de los caballeros de la Tabla Redonda desapa­
pero para Lanzarote, el más fiel, el más devoto, el más reció de la faz del mundo? Este mundo se derrumbaría
perfecto de los amantes, no podía existir en el mundo el día en que no diera a luz algún caballero deseoso
otra mujer que la reina Ginebra. Por ello, a pesar de de emprender la gran aventura. El rey Arturo no ha
sentir gran admiración por la maravillosa belleza de la muerto. Duerme en la isla de Avalón, junto a su
joven, declinó tan halagadora oferta. espada Excalibur, mientras los bretones esperan su
Al ser imprescindible que el rey Pellés tuviese un regreso.
nieto que descendiese del linaje de Enigée; nieto pre­ Tampoco Merlín ha muerto; sigue durmiendo en
destinado, cuyo padre debía ser Lanzarote, le tendie­ el bosque de Brocelandia, es decir en el bosque de
ron a éste una trampa: una noche le dijeron que Gine­ Paimpont, no muy lejos de la ciudad de Rennes, y su
bra le esperaba en una de las habitaciones del castillo. arpa, según dicen algunos, permanece escondida en
El acudió volando. Pero era la hija del rey Pellés quien la cueva de Fingal, en Escocia. Cuando llegue el
le aguardaba silenciosa, con el corazón palpitante debido Antecristo para intentar apoderarse del Santo Grial,
a su inmenso y desdeñado amor. Al surgir el alba el Arturo y Merlín se despertarán para defender el su­
caballero reconoció a aquella que había confundido blime cáliz.
con Ginebra. Cegado por la furia, tomó su espada dis­ ¿Y si la Tabla Redonda sólo permanece en nues­
puesto a matarla. Pero estaba tan hermosa con sus ojos tros recuerdos, qué ha sido del cáliz? Se dice que los
bañados en lágrimas, bajo los cabellos en desorden, ángeles se lo llevaron a Siria. Pero no se trata de la
que se apiadó de ella y huyó al bosque a lamentarse de Siria conocida por los geógrafos, en donde todavía
esta infidelidad involuntaria hacia su único amor. están los Drusos, hermanos de los Templarios. Sin
Así fue cómo la descendiente de la familia de José duda, se trata de la Siria que canta Homero en uno de
de Arimatea se convirtió en la madre de Galaad, del sus misteriosos versos: “una isla llamada Siria, más
caballero perfecto, que, mejorando a su ilustre padre, allá de Ortygie y donde están las revoluciones del Sol”.
por mantenerse puro de todo amor terrenal, no abando­ Algunas ciudades animadas de centros místicos han
nó el Castillo de la Aventura sin llevarse el Santo pretendido orgullosamente poseerlo: Irlanda, Lyon,
Grial. Desde el momento en que Galaad depositó el Gênes. ¿Preferiremos la versión que escogiera Wol fram
sublime cáliz sobre la Tabla Redonda y se sentó en el von Eschenbach? Según ésta, el héroe Titurel levanta
asiento, hasta entonces vacío, en el que su nombre se un templo para proteger el cáliz sagrado. El arquitecto
inscribió en letras de oro, los caballeros lueron es Merlín, a quién José de Arimatea había proporcio­
cincuenta, al inmediatamente igual que la orden de los nado el plano del templo de Salomón. A su alrededor
cincuenta caballeros que constituyera antaño el se afligen los socios de la “Massenie del Santo Grial” .
emperador Constantino a fin de guardar el Lábaro. ¿Confiaron éstos su secreto a los constructores de
¿Una vez logrado el objetivo de sus esfuerzos, la catedrales? Una cadena de oro pende entre el cielo y

42 43
la tierra fuera del tiempo en el tiempo, que une a todos
los caballeros que arden por conocer el inefable cáliz
tallado en la esmeralda luciferina, dónde, cubiertas
por la bandeja de plata, se ocultan la sangre nutritiva
del sacrificio y la palabra de ambrosía de la revelación.
Capítulo II

La Caballería Histórica

Animada del mismo espíritu que la Caballería legen­


daria. - La Caballería de Occidente y la Caballería de
Oriente: los Templarios y los “Asesinos ” del viejo de
la montaña también son los guardianes de la simbóli­
ca Tierra Santa. - La obra y los planes de los Templa­
rios. - El enigma de su fin.

Dado que todo lo que hay en el mundo, tanto lo que está


arriba como lo que está abajo, se halla organizado de
un modo trinitario, el Grial encerraba en su translúcida
esmeralda, tres órdenes de revelaciones. La tercera,
suprema, concernía a la Ciudad celeste que representa
en brillantes imágenes la revelación johanita. Ahora
bien, en este período de gloria desconocido al que se
llama edad media surgen órdenes de caballería que
inquietan a la historia, cuyo objetivo principal era
establecer la ciudad terrestre según el modelo de la
ciudad celestial; como la orden, apasionadamente dis­
cutida, de los guerreros blancos marcados con una cruz
roja: los Templarios, quienes ante el símbolo del
“Bafomet”, incomprensible a los profanos, juraban
proteger y defender “la iglesia católica, apostólica y

44 45
johanita”. Así es como se explica la filiación que une y sólo se hallaban sometidos a los consejos generales
la caballería legendaria de la Tabla Redonda a la caba­ de la orden, como el Papa a los concilios, eran los que
llería histórica de los Templarios y que vincula el es­ dirigían el mundo cristiano. En una bula, el Papa
píritu céltico con la corriente johanita del espíritu Inocencio III se jacta de estar afiliado al Temple, mientras
católico; filiación con la que enlazan, esparcidos por que en el siglo siguiente, el rey de Francia, Felipe el
el mundo, separados por el tiempo y el espacio pero Hermoso, escribe al Papa diciéndole que tanto él como
unidos por una cadena hermética, los caballeros de la su sobrino han intentado en vano convertirse en her­
Rosa-Cruz. La orden de la caballería ideal prefigura manos del Temple. Si más tarde persiguió con tanto
la orden de la caballería realizada. Antes de que la ahinco a los Templarios, ello es debido a que, aparte de
caballería visibles y tangible agrupara hombres cuyos las razones políticas y financieras, les guardaba un
pies habían hollado la tierra, su modelo, la caballería doble resentimiento: los Templarios habían rechazado
legendaria, había proyectado en el mundo del espíritu su afiliación y además, cuando fue perseguido por los
la sombra de su perfil imperecedero. Y como los siglos amotinados, le dieron hospitalidad.
han derramado sobre ellas sus nubes de polvo dorado, En 1118, en tierra de Palestina, nueve caballeros
ambas se entremezclan en el prestigio con el que he­ cruzados de origen francés: Hugo des Payens, Godofredo
chizan nuestras imaginaciones. de Saint-Audemar y otros siete más, constituyen la
Entre todas las órdenes de caballería, ninguna tuvo un orden religiosa y militar de los Templarios cuyo objeto
destino tan extraordinario como los Templarios. Nin­ es proteger a los peregrinos que viajan a Tierra Santa.
guna ejerció tanta influencia sobre la dirección del El rey de Jerusalén les confiere la investidura, hospe­
mundo, influencia que perduró largo tiempo después dándolos junto al lugar en que se levantaba el Templo
de su desaparición. A pesar de que la orden duró de Salomón. Esotéricamente, tenían la misión de re­
ciento noventa y cuatro años, se llevó consigo al país construir el Templo simbólico. ¿Los Franc-Masones
de la muerte su secreto jamás traicionado; un secreto no pretenderían más adelante llevar a cabo la misma
tan importante que después de más de seis siglos, obra?
numerosos hombres de diversos horizontes espiritua­ La orden de los Templarios nace en la Cruzada.
les se inclinan aún sobre sus misterios. En su afán por Las Cruzadas también tienen su secreto. Ocultaban
ayudarlos, apologistas y detractores escriben sobre ellos algo más que la mera conquista del Sepulcro. Había
con una pasión que recuerda los furores del famoso que sobreexcitar el entusiasmo bélico de las masas
proceso de 1309. ¡Saludemos siempre a quienes es proporcionándoles un ideal al alcance de su corazón.
denegada la frialdad de la imparcialidad! La seda de Las Cruzadas resultaban necesarias para salvar a Eu­
plata y de sable del “Baucéan” todavía es blanco de las ropa de la invasión. Dos civilizaciones se enfrentaban:
batallas de los historiadores. Los veintidós grandes la de la Cruz y la de la Media Luna, Dos razas chocaban
Maestres de la orden, que “ocupan el lugar de Dios” entre sí. Tres siglos antes, habían sido los sarracenos

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los que invadieran Francia hasta la victoria de Carlos necesario comprender los significados, es que un gran
Martel. A través de las Cruzadas se consigue satisfacer espíritu se manifiesta por la adhesión a la unanimidad
esta necesidad de expansión mundial que siempre ha de sus pares. Existe una comunión de los genios, al
obsesionado al espíritu céltico desde la antigüedad, en igual que una comunión de los santos.
el curso de la cual diseminó en distintos continentes Si la orden de los Templarios se creó entre la pri­
colonias todavía reconocibles hoy en día, incluso en mera y la segunda cruzada, medio siglo después de que
tiempos presentes, obedeciendo a un impulso ancestral, el Viejo de la Montaña hubiese creado su famosa or­
la tercera república francesa ha llevado a cabo el anti­ den, parece evidente que la orden de la caballería cris­
guo plan druídico de crear un imperio africano. tiana y la orden de la caballería musulmana son idén­
Aunque las Cruzadas retrasaron más de un siglo ticas y fraternas. El gran sultán Saladino le pide al
el desbordamiento de los Turcos en Europa, han con­ cruzado francés, Hugo de Tabarie que lo arme caba­
frontado el espíritu europeo y el espíritu árabe en este llero. El genio del Tasso muestra el parentesco entre
gran misterio de la guerra donde los adversarios se los modelos caballerescos de Oriente y de Occidente.
oprimen y se destrozan, mutuamente atraídos por el Hoy en día, si los lectores pueden disfrutar con las
odio pasajero que es la cara horrible del amor eterno. publicaciones de nuestras antiguas novelas de caballe­
En todas partes se ha dicho que los Cruzados habían ría, mejoradas o deformadas según el gusto moderno,
llevado a Occidente diversos conocimientos y costum­ también las novelas de caballería musulmanas, deno­
bres tomados de la civilización musulmana. Y todo minadas “Hamsiades” porque casi todas narran las
ello es cierto en lo que concierne a las costumbres y a maravillosas aventuras de Hamsa el Ismaelita, se
los hábitos familiares de la vida pragmática. Pero las transmiten a través de las monótonas voces de los
relaciones y los acuerdos entre los altos espíritus de la rapsodas populares turcos y árabes, que permanecen
cristiandad y del Islam se han llevado a cabo en todas arrodillados ante las tacitas de “kaoua” en medio de
las épocas. Los eruditos superficiales, desconocedo­ graves auditorios.
res de las fuentes secretas de las que se alimenta la vida Entre todas las órdenes de caballería, existen dos
espiritual del mundo, se obstinan en pretender, siem­ realmente misteriosas, los Templarios y los “Assacis”
pre de acuerdo con el partido que hayan tomado, que (“Asesinos”). Espero que se me permita retomar el
tal o cual orden de conocimientos fue inventada en tal nombre con el que nuestro querido Joinville designaba
o cual nación que la transmitió a las otras. En realidad, a estos últimos, puesto que el nombre de “Assassins”
los conocimientos de tono superior se encuentran en (“Asesinos” ) con el que normalmente se les conoce
todas las tradiciones y no son más que las variantes, ¡sufrió un desgraciado destino! Si los “Assacis”, más
más o menos brillantes, de una tradición única. No se alejados de nosotros y de distinta raza, afectan menos
ha afirmado en vano que todo fue revelado a Adán. a nuestra memoria que estos Templarios convertidos
Uno de los corolarios de esta palabra, de la que es en dueños de la Europa medieval, en contrapartida

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abruman nuestras imaginaciones con el peso de su En 1108. cuando Hugo des Payens y sus ocho com­
sangrienta aureola y de sus secretos sepultados.(I) ¿Ha pañeros fundaron la orden del Temple, los caballeros
conocido la historia un personaje más impenetrable francos apenas lograban mantener la paz en el reino de
que su primer gran maestre, el Viejo de la Montaña, Jerusalén. En Europa, las agrupaciones feudales se
este Hassan Sabah que, durante sus treinta y cinco declaran la guerra entre sí, de tal forma que la Iglesia
años de reinado, había dirigido los destinos de una intenta crear cuerpos de caballeros apaciguadores,
parte del mundo sin abandonar una sola vez su castillo encargados de mantener la paz entre los beligerantes;
de Alamut, y habiendo dejado sólo dos veces su habi­ por la misma razón durante estos últimos años algunos
tación para salir a la terraza? (II) de los fundadores de la Sociedad de las Naciones, como
La orden musulmana de los caballeros Ismaelitas, Léon Bourgeois, imaginaban una especie de gran
denominados “Assacis”, y la orden cristiana de los gendarmería internacional cuyo destino sería reprimir
caballeros johanitas del Temple están constituidas las veleidades belicosas de las poblaciones actuales.
exactamente sobre el mismo modelo, y ello no se debe La Iglesia también está muy preocupada por los rápi­
a que la segunda, creada después que la primera, imi­ dos progresos de un movimiento religioso surgido de
tara a su predecesora, sino a que tanto la una como la la Gnosis, que pronto enfrentará la Iglesia Cátara a la
otra estén construidas sobre las mismas doctrinas Iglesia romana, y que originará el nacimiento de órde­
secretas, sobre un esoterismo único e invariable que nes tan brillantes como los Caballeros Faidits de la
surge a través del mundo bajo velos diferentes como Paloma del Paráclito. Por ello observa con alegría la
la luz única se descompone en rayos multicolores a aparición de iniciativas tan efectivas como la de Hugo
través del prisma. des Payens y sus ocho compañeros.
Oficialmente, la misión de este grupo será prote­
ger a los peregrinos que viajan a Tierra Santa y alentar
(I) “A ssasin ” es sim plem ente el plural de la palabra árabe “assas”, que su fatigada marcha ayudada por el bordón del que cuelgan
sig n ifica guardián. Realm ente existen nombres q u e... C om o las personas, han las conchas de Santiago. Pero los verdaderos objetivos
acabado muy mal. Los “A ssa cis”, al igual que los T em plarios, eran los
guardianes de la Tierra Santa m ística. A lgu n os am antes Je la etim ología
son secretos y el Abstracto al que invocan dirigirá su
hacen porvenir esta palabra de la H achis, al igual que hacen que cab allo energía y proporcionará a su acción un magnífico de­
provenga de “e q u u s”.
(II) V illicrs de l’Isle-A dam se proponía escribir una obra sobre el V iejo
sarrollo. A lo largo de diez años, con aliento insospe­
de la M ontaña. Dom inaba a fondo este tema con el que me entretuvo en chado, la orden de los nueve Templarios aumentó en
d iversas o ca sio n e s m ediante brillantes charlas, desgraciadam ente ya o lv id a ­ un número considerable; llega a adquirir tanta fuerza
das. In clu so lleg ó a mostrarme una m aleta llena, según decía de docum entos
relacionados con su casa, algunos de los cu ales trataban de la orden de los que el Papa convoca un concilio en Troyes cuyo único
H ospitalarios que su antepasado, Philippe de V illiers de r is le -A d a m , Gran objetivo es ocuparse de los compañeros de Hugo de
M aestre, esta b leció en M alta en 1530, desp u és de haberse visto ob ligad o a
ceder Rodas a los T urcos, siete años antes. “Mi casa”, afirmaba V illiers, “es Payens. Así pues, en 1118 existe un Papa. ¿Cuál es su
una de las más antiguas de Francia, es decir, del mundo". Lo cual era cierto. nombre? Quizás fuera el de Pascalll, ¡poco importa!

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El no es quien manda a la cristiandad. No, lo hace el predominio del espíritu, la actividad marcial, el
un joven monje de veintisiete años, cuya febril activi­ poder y el apostolado. Durante mucho tiempo, sólo el
dad y férrea voluntad están al servicio de una imagina­ escudo de los príncipes tuvo derecho sólo al campo de
ción audaz y certera, de un penetrante genio. Se trata gules, del mismo modo sólo los Templarios lo tienen
de uno de esos espíritus excepcionales que desorientan al manto blanco. En 1210, se enteran de que los
a la autoridad puntual, haciéndola dudar entre la cano­ caballeros Teutónicos se permiten llevar este manto
nización y el anatema. En efecto, si más tarde, a este blanco. Los Templarios impugnan esta usurpación. El
Bernardo se le colocó en la categoría de los grandes Papa Inocencio III, que es uno de los suyos, les da la
santos fue debido a que murió a tiempo de evitar la razón y prohíbe a los Teutónicos este atentado al pri­
excomunión. vilegio de los Templarios. Algunos dicen que se trata
¡Qué lejanas luces observaba con sus ardientes de una pueril querella de costumbres. No todas estas
ojos, este “contemplador” elocuente y discreto, para aparentes formas exteriores esconden un significado.
que el “altísimo poeta”, el vertiginoso genio afiliado a Los Caballeros Teutónicos, cuya Orden es exclusiva­
los “Fieles del Amor”, el mismo Dante, le hubiese mente nacional, tienen derecho a llevar una compacta
escogido como revelador que le comentará la suprema cruz “alésée” de sable. El negro (o sable) es el color de
y paradisíaca visión en la que “en el centro de la rosa “las sombras ¿cimerinas?” de las tinieblas del instinto.
sempiterna” aparece “ el Amor que mueve el sol y Esta cruz gamada de sable de los Caballeros Teutónicos
todas las estrellas! ¡La más grandiosa confrontación era la misma que estaba pintada bajo el ala de los
del genio humano con el Infinito! aviones alemanes que bombardearon París en 1918.
Es este joven monje, de gran autoridad, el que Una vez admitido en la orden, el caballero del Temple
suscita el Concilio de Troyes y hace que se le confíe la debe ceñirse los riñones con un cordelillo que recibe
misión de proporcionar una constitución a la orden de su iniciador, y que es el símbolo de su iniciación, la
Templaría. Esta constitución ha desaparecido. Han figura del círculo mágico del que debe rodearse para
sobrevivido otros reglamentos que los ingenuos histo­ protegerse de las fuerzas adversas.
riadores se han apresurado a estudiar con la falaz Si se confiara en las apariencias, se podría afirmar
esperanza de descubrir la clave del enigma. Más o que la misión de los Templarios tuvo que llevarse a
menos es como si al poseer las ropas de un muerto, se cabo en Asia. Allí, en Persia, en Irak, en Siria, atrin­
les diese la vuelta para buscar los secretos de su alma. cherados en castillos feudales colgados en las alturas
Este concilio de Troyes decide que los guerreros del se reúnen los miembros de la orden Ismaelita de los
Temple llevarán sobre la armadura, un manto blanco, “Assacis”, quienes se visten más o menos como sus
sobre el cual, dieciocho años más tarde, el Papa Eugenio cofrades cristianos del Temple, ya que sobre la túnica
ÍII fijará una cruz roja. El blanco, color lunar, simbo­ blanca llevan un cinturón rojo. Se cubren la cabeza
liza el reflejo de lo absoluto, el rojo simboliza el fuego, con el gorro rojo denominado frigio, el tocado de Mitra,

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que resurgirá a lo largo de la Revolución Francesa en Mientras que en Asia los “Assacis” construyen en
las cabezas de los sans-culottes e incluso hoy en día en las alturas que ofrecen puntos estratégicos poderosas
las monedas francesa, al frente de la famosa “sembra­ fortalezas, como la de Alamont en Persia y la de
dora” de roty, que por una ironía, puede que impuesta Masziat en Siria, los Templarios se apresuran a domi­
por el símbolo mitráico, siembra al viento contrario ya nar los países de Europa ocupándolos con sus casti­
que los símbolos poseen una fuerza interior que se llos. Los turistas modernos se maravillan al visitar las
apodera de aquellos que creen apropiárselos. ruinas de estas fortalezas asiáticas. Cerca de Alepo,
En la constitución de la orden de Europa y de la todavía permanece en pie la colosal fortaleza de Kalaat-
orden de Asia, todo es idéntico. Cada una de ellas el-Hoesn, llamada también “el Krak de los Caballe­
conlleva una doble jerarquía cuyos grados se corres­ ros”, que posee la clave del paso entre el Oriente y el
ponden de forma exacta. mar. Entre estos gigantescos muros que cobijaron a
los Hospitalarios cabría cómodamente una de nuestras
TEMPLARIOS ASSACIS subprefecturas.
Es un castillo de este tipo, a la vez ciudadela for­
Caballeros Réfik midable y retiro maravilloso, el que se había construi­
Escuderos Fédavi do para vivir, prisionero invisible de su inmenso po­
Hermanos Lassik der, el misterioso Hassan Sabah que fue el primer Sheik-
el Djébal, el primer Viejo de la Montaña. Vivió allí
durante treinta y cinco años, sin abandonar su habita­
Así es la jerarquía exotérica que abarca la mayor ción desde la que gobernaba una parte del mundo. Sólo
parte del ejército. Está gobernada por una jerarquía dos veces salió a la terraza, sin dignarse echar una
esotérica en la que probablemente sólo los grandes ojeada a los maravillosos jardines sobre los que estaba
maestres conocen los secretos de las dos Ordenes. suspendida, tan voluptuosos como los de Armide. Jar­
dines que embriagaban con sus perfumes a los “fédavis”
y a los “réfiks”, perfumes que emanaban de las abun­
TEMPLARIOS ASSACIS dantes flores y de las frescas fuentes en las que los
surtidores verticales subían y bajaban desdepilas que
Gran Maestre Sheik el Djebal parecían de turquesa. El, el todopoderoso Sidna o
(o Viejo de la Montaña) Señor, estaba pálido a fuerza de inclinar su encanecida
cabeza sobre los manuscritos herméticos que sus dis­
Grandes Priores Dais cípulos más selectos le llevaban de la magnífica bi­
blioteca del castillo. Manuscritos que contenían teso­
Priores Da'ílkebirs ros de filosofía y de toda clase de conocimientos que

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se hacía traer de todos los rincones del mundo: tesoros un jefe escogiese, para embriagar a sus soldados, pre­
de Grecia, de Egipto, de Persia, de la India, que un día cisamente una substancia cuyas propiedades destru­
quemarían los Mongoles de Gengis-Khan, al igual que yen la energía y el valor! Para imponer una obediencia
quemaron los Cruzados la biblioteca de Trípoli, Ornar ciega, el Sheik disponía de medios menos pueriles.
la biblioteca de Alejandría, o en 1914 los Alemanes la La orden de los “Assacis”, al igual que la orden del
de Lovaina. Una ley satánica exige que la masa bestial Temple, dura dos siglos. Ambas se desmoronan al al­
de la humanidad destruya los más bellos testimonios canzar la cumbre de su poder. Es como si una misma
del impulso entusiasta de su “élite” hacia las cimas estrella brillara en su destino común. Su alianza viene
espirituales. demostrada por los actos. En 1118, el gran maestre del
Hassan Sabah había en principio consagrado su Temple que acaba de nacer obliga a Balduino II, rey
estudiosa juventud a seguir la enseñanza sufí de Muvaffik de Jerusalén, a aliarse con el gran maestre de los
Ed Din, el gran maestro de Khorassan, junto a su “Assacis”, el cual, mediante un tratado secreto, se
íntimo amigo Ornar Khayam. Los cuartetos báquicos compromete a entregar un viernes la ciudad de Damas­
de este sabio poeta velan un esoterismo que quisieron co a los Cruzados. En compensación, cuando el gran
penetrar a lo largo de todas las épocas los comentaris­ maestre de los Hospitalarios, rivales de los Templa­
tas más numerosos, hay que reconocerlo, que los que rios, obliga al rey Amaury a invadir Egipto, los Tem­
en Occidente se empeñaron en saborear el “bouquet” plarios le niegan su ayuda. Los Templarios de Asia
encerrado en la divina botella de nuestro Rabelais. hablan habitualmente el árabe. La orden cuenta en su
¡Qué indiferencia tan amarga debía dominar al seno con caballeros musulmanes. Si entre sus afiliados
dominador de Asia, para hacerle tomar la decisión hay papas, también hay sultanes, y tanto unos como
de gobernar desde el fondo de su habitación! otros reciben la misma iniciación. El secretario de uno
¡Este Viejo de la Montaña que había sufrido la de los grandes maestres es un musulmán.
primera muerte del adepto, la muerte para el mundo Existe un rasgo de semejanza muy curioso : los
profano! La leyenda propagada entre el vulgo cuenta Assacis son Ismaelitas; los Templarios son Johanitas.
que sabía inspirar una fanática devoción a sus subor­ Los Ismaelitas, para quienes Ismael es el último Califa
dinados, enviando sus espíritus, bajo los vapores del visible del que descienden, según parece, los Wahabitas
hachís, a frecuentar los jardines paradisíacos en los que desde 1924 se han convertido en dueños de la
que las huríes dispensan inefables voluptuosidades. Meca, representan en el mundo islámico lo que los
Que el secreto de su poder residiese en la utilización de Johanitas representan en el mundo cristiano. Los fie­
un euforizante, sería lamentable, e incluso imposible, les del profeta del Apocalipsis y de un evangelio que
ya que el cannabis indio se hallaba al alcance de todo pasa por ser más místico que los otros tres canónicos,
el mundo. Releguemos estas historietas al apartado de son los guardianes de la parte reservada de la doctrina
las anécdotas fantasiosas. Además, ¡cómo admitir que cuyos misterios propagan, Pedro y sus sucesores, bajo

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unos símbolos más accesibles a las masas. La crónica conocimientos superiores, de los secretos de la Gran
de Turpin permite a Carlomagno realizar el proyecto Ciencia. Pero toda religión está obligada a exigir de
de establecer la iglesia cristiana de manera trinitaria: sus fieles un acto de fe ciega, en el sentido literal de
una iglesia de San Pedro en Roma; una iglesia de San­ esta presentación. Es mejor que la masa ignore para
tiago en España y una iglesia de San Juan en Éfeso. Los siempre que detrás de un muro de sombra saludable,
tres jefes invocados son los tres apóstoles admitidos resplandece la belleza deslumbrante de este sentido
en los resplandores del Tabor. El Papa Calixto II, pro- simbólico. (I) La masa sólo podría percibir inquietan­
tector-o protegido- de los Templarios, al aprobar la tes deformaciones; ¿cómo podría acceder a este
crónica de Turpin considera muy natural el proyecto simbolismo, cuando vemos - ¡con extrañeza! una inte­
de Carlomagno. ligencia como la de Pascal, destinadamente cerrada a
Los Ismaelitas no se escondían al declarar que del esta belleza, arrojarse en la fe, en ese sentido literal
Corán únicamente aceptaban sus significados simbó­ que considera absurdo, con la salvaje decisión de un
licos. A pesar de haber nacido de ellos, los Assacis jugador de cara o cruz? ¡Ah! Este conmovedor Pascal
tenían la prudencia de gritar en alto: “Creemos en lo es la prueba palpable de la angustia en la que se debate
que dice el Corán”, Pero, a mediados del siglo trece, la un espíritu superior, si no ha sabido escaparse de los
imprudencia del tercer Viejo de la Montaña, Hassan II, limbos agnósticos. Dos hombres han presentido la
causó la pérdida de su orden. Se atrevió a proclamar lejana existencia de una certeza: Pascal y Nietzsche, y
que el conocimiento del sentido simbólico exime de la desesperados al no poder aproximársela uno renunció
observación del sentido literal. Llegó incluso a abolir a la inteligencia y el otro se sumió en la locura.
las prácticas de culto y una especie de vértigo le empujó Se les podría decir lo que se murmuraba a sí
a dejar que se evaporaran los secretos de su orden. mismo un espíritu más lúcido, Gérard de Nerval,: “Las
Esto le llevó a un final que no se hizo esperar: durante religiones y las fábulas, los santos y los poetas, se han
el cuarto año de su reinado, fue apuñalado por su cu­ mostrado siempre de acuerdo al explicar el enigma
ñado y, a partir de entonces, la orden comenzó a decaer fatal, pero tú lo has interpretado mal...” (I)
hasta su total destrucción. Las compañías secretas que miden los aconteci­
Es cierto que el Islam, sabedor de que su poder mientos con el peso de su voluntad, sólo pueden ser
reside en sus sociedades secretas, siempre se ha mos­ juzgadas a ciegas por la historia que no ve en ellas más
trado tolerante a este respecto. Pero resulta evidente que las apariencias y que les atribuye una serie de
que una autoridad religiosa no puede dejar que se
publique que el sentido literal de sus enseñanzas care­
ce de importancia. Sólo unos pocos espíritus escogi­ (I) Con más razón todavía, d ebem os dejar reposar sobre sus cum bres
dos pueden llegar a percibir que toda religión estable­ •‘los sentidos más elev a d o s”, com o el sentido a n agógico del que hablan con
todos los m aestros de la E scolástica, dos céleb res Franciscanos de muy distinta
cida es una presentación, en forma simbólica, de los expresión pero de una m ism a iniciación : R abelais y San Buenaventura.

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actos y de planes, de acuerdo con su estado de ánimo. los herederos de los hierofantes que, en una gran época
Ha rodeado el gorro rojo de los “Assacis” con una muy lejana, vigilaban los tesoros del conocimiento
aureola de terror y de sangre. De los Templarios no guardados en el Templo, sobre cuyo modelo está cons­
sabe qué pensar. Los encierra con los numerosos enig­ truido el Templo de Salomón. Seguros de actuar según
mas de los que ha perdido la esperanza de conseguir los principios revelados por los depositarios de la única
alguna vez la llave. ¿Cómo no iba a sentirse descon­ sabiduría, persiguen un grandioso objetivo: construir
certada dada la rapidez con la que los caballeros del la ciudad terrestre, organizar una sociedad en la que
manto blanco y la Cruz roja se convierten en árbitros todas las clases de los tres mundos: cristiano, judío
de la Cristiandad? Algunos años después de que san y musulmán serán jerárquicamente ajustadas en paz y
Bernardo hubiese formulado su regla externa, los prosperidad. Se preparan para ello con extraordinaria
Templarios, abandonando su papel inicial de protecto­ maestría. Dominan las finanzas y crean las Bolsas; se
res de peregrinos, construyen castillos feudales en los apoderan de la industria mediante la protección con
principales puntos estratégicos de Europa. Las nacio­ que rodean las corporaciones y el comercio de las Hansas,
nes no entrarán en guerra a menos que, de considerarlo antigua institución druidica que retoman a fin de re­
necesario, arrojen su espada en la balanza. Son los unir los principales puertos de Europa.
dueños de las finanzas. En tiempos de San Luis, la Hansa de París se con­
Se rumorea que poseen fabulosas riquezas. Dis­ vertirá en una municipalidad de la que deriva la que
ponen de tantos bancos como de fortalezas. ¿De dónde existe actualmente. Supongamos que la feudalidad
han obtenido, en tan poco tiempo tales cantidades de industrial y financiera de nuestro tiempo, en lugar de
oro, si, además de poseer los secretos de la antigua considerarse a sí misma como único objetivo y de
ciencia sacerdotal, al igual que sus aliados los Assacis, malgastar su salvaje energía en la inquietud, entre lu­
no hubiesen contado también entre sus jefes con prac­ chas internas que la desgarran y ruidosas amenazas de
ticantes del arte de Hermes? Felipe el Hermoso estaba sus esclavos, obedeciera de forma inconsciente a una
muy bien informado de todas estas cosas. Pero no pudo autoridad espiritual, que además de ser dueña de la
detener de ellos regalos como los que sus lejano suce­ espada, dirige sus esfuerzos hacia el bien común del
sores , Enrique II y Carlos IX, recibieron de Nostradamus. mundo y le asigna el puesto que le corresponde dentro
En cada país, los Templarios enlazaron las provincias de la armoniosa economía de una verdadera civiliza­
por medio de las redes que trazaban sus encomiendas, ción. Percibiríamos así un aspecto de la acción templaria.
poderosas construcciones, muchas de las cuales toda­ Economía, “oikonomia”, es como denominan los
vía siguen en pie en tierras de Francia. En París, el Padres de la Iglesia a la función del Mesías.
Temple es una fortaleza que proporciona asilo a pro­ Confundidos por la pasión, los detractores y los
tegidos de todas las clases sociales. Esta es la razón por apologistas de los Templarios no han seguido el traba­
la que estos caballeros se denominan Templarios. Son jo de organización social, desarrollado por los caba­

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lleros cuya Cruz roja ostentan actualmente las institu­ memorable noche del 12 al 13 de octubre de 1307 en
ciones que se dedican a mitigar los horrores de la la que en toda Francia fueron arrestados los jefes de
guerra. Si Saint Yves d ’Alveydre consiguió percibir los Templarios, entre ellos el ilustre Gran Maestre
este tema con más claridad, es por que estaba mejor Jacques de Molay, el Visitador de la orden, el Gran
armado para profundizar en los secretos de la historia; Prior de Normandía, Hugo de Pérauld, el Gran Prior
este misionero de la Sinarquía ha demostrado que los de Aquitania, y Guy Dauphin.
Templarios han dado a Francia y a Europa una cons­ Entonces se inicia este proceso de siete años que
titución fundada en el conocimiento hierofante y que sigue siendo uno de los enigmas más extraños de
han establecido las bases del Temple sobre los autén­ nuestros anales. Sobre la explanada del Pont Neuf, en
ticos planos del Gran Arquitecto, planos que los Masones la punta más baja de la Isla de la Cité, entre los dos
de hoy parecen ignorar totalmente. También les atri­ brazos del Sena, debería levantarse un monumento
buye la creación de los Estados Generales, cuya fun­ expiatorio en el lugar en el que el 13 de marzo de 1314
ción regular hubiese evitado a Francia un buen nú­ (I), el Gran Maestre Jacques de Molay, desde lo alto de
mero de experiencias desastrosas, si el Estado político la hoguera ya en llamas, emplazó a que lo acompaña­
no los hubiera destruido por oponerse a su precario sen en la muerte y a que compareciesen junto a él ante
despotismo. Si se quiere buscar en el simbolismo an­ el tribunal eterno, al Papa Clemente V, en un plazo de
tiguo la correspondencia entre la organización del cuarenta días, y al rey Felipe el Hermoso, antes de
Cosmos y la de la ciudad terrestre, es decir del estado finalizar el año. En ese lugar, se levantó una estatua
social, se encuentra en el escudo de Aquiles. Si se ecuestre de bronce, pero por una curiosa coincidencia,
quiere instituir una Sociedad de las Naciones que sea no es la de Jacques de Molay, si no la de un rey que fue
algo más que una comedia siniestra, sus principios asesinado porque se propuso llevar a cabo “el gran
habrá que buscarlos en los versos Homéricos. designio” que en 1606 le había sugerido un heredero
Hacia los Templarios, entonces en pleno apogeo del espíritu templario, el misterioso Rosa-Cruz Ireneo
de su poder, se volvió Bonifacio VIII, este anciano Agnostus. El famoso “gran designio” de Enrique IV,
papa juzgado de manera muy diferente cuando los consistente en establecer por la fuerza los Estados
caballeros en leyes de Felipe el Hermoso le encerraron Unidos de Europa bajo la hegemonía de Francia, iba a
en Anagni. Ellos no parecen haber tomado partido en ser realizado... ¿Qué mano puso entonces el cuchillo
la disputa, y su gran heredero espiritual, el Gibelino en manos de Ravaillac, un maestro de escuela embru­
afiliado a la “Santa Fede”, Dante, lanza indistintamen­ tecido? Durante todo el año que lo precedió, este espe­
te en el infierno eterno de sus terribles tercetos al papa
y al rey.
El rey Felipe el Hermoso llevó a cabo el mayor d í Según el calendario Juliano. De acuerdo con el calendario G regoriano,
golpe de estado conocido de la historia, durante la sería el 22 de marzo.

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rado asesinato era tema de conversación en ciertas cortes los cuatro animales divinos que acompañan a los
europeas. Antes de que el primer Borbón sucediera al cuatro evangelistas y que sostienen el trono del Dios
último Valois, este mismo “gran designio” había sido del Apocalipsis. Pero ni los torpes magistrados del rey
la culminación de un plan de inspiración franciscana político, ni, más adelante, los historiadores mediocres,
que debían ejecutar Luis y Enrique de Guisa; uno cegados por las apariencias, eran idóneos para buscar
convirtiéndose en Papa y el otro, en rey de Francia. en la monstruosa estatua los tres significados superio­
Dos o tres puñaladas en las salas del Castillo de Blois, res susurrados por sus formas, que hay que entender se­
sofocaron este plan ignorado por los historiadores. gún el método que por lo demás formula el Doctor Seráfico:
Si Bertrand de Goth se había convertido en el Papa scilicet allegorice, moraliter et cinagogice (I).
Clemente V gracias a la autoridad de Felipe el Hermo­ Así fue como desaparecieron los caballeros del
so, era porque se le había encomendadodar el golpe de Temple, llevándose el secreto en cuya sombra palpita­
gracia a los caballeros del Temple, desde lo alto de la ba la hermosa esperanza de la ciudad terrestre. Pero el
cátedra de Pedro. Parece haber intentado eludir sus Abstracto al que estaba subordinado su esfuerzo, pro­
tortuosos compromisos. En cualquier caso, la orden siguió en las regiones desconocidas su vida inaccesi­
suprimida por él no fue nunca condenada. En el pro­ ble, nutrida de su devota sangre, y más de una vez, en
ceso intentado contra los Templarios, seis naciones el transcurso de ios tiempos, dejó fluir su inspiración
reconocieron su inocencia. Sin duda, en todo rebaño en los espíritus capaces de acogerla.
hay ovejas negras. ¿Qué manada carece de ellas? Los Bienaventurados aquellos a los que sobrecoge una
inquisidores atribuyeron a los caballeros acusados las hermosa emoción, al evocar sobre la pantalla imagi­
confesiones que quisieron. Realmente, algunos sím­ naria dónde se inscriben las grandes figuras de la poe­
bolos herían su ignorancia. Como el famoso Bafomet, sía y de la historia detrás de Merlín el mago que alza
el pretendido ídolo de los caballeros que para el espí­ el estandarte blanco con el Dragón de Oro, al mártir
ritu soez de los inquisidores no podía ser más que la Jacques de Molay, que levanta en su puño quemado el
imagen del diablo : ¿qué era entonces este misterioso asta del Baucéan, el célebre estandarte que bajo el
Bafomet, cuyas letras aparecen en la fórmula que lo “contrepal” (en heráldica es una banda o pieza que
designa: “TEMpli Omnium Hominum Pacis ABbas ocupa el centro del escudo) de plata y de sable lleva
(leídas cabalísticamente de derecha a izquierda)? escrita la divisa: ¡Non nobis, Domine, non nobis, sed
Se trataba de la representación escultórica de un Nomini tuo da gloriam! Este nombre, cuya expansión
arcano, figura que bajo unas formas apenas cambian­ cósmica piden mañana y tarde nuestros nietos en la
tes, cubre con sus grandes alas los estremecimientos más sencilla y misteriosa de todas las plegarias, es el
internos de su secreto. Es el Khéroub de Asiria y de
Israel, el Kharouf árabe, la Esfinge de Egipto y de
Grecia; e s e l “pantáculo” queenuna sola figura funde (I) ¡Se trataría en tonces de un Tem plario m uy primario!

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que forman los cuatro hierogramas cuyas claves se los Hospitalarios, al menos su tradición se había per­
hallaban encerradas en los santuarios de la alta anti­ petuado en una sucesión de espíritus fieles.
güedad. Cuatro hierogramas que el discípulo de Aseguran que la lista de grandes Maestres no se
Aristóteles, Alejandro Magno, fue autorizado a profe­ interrumpió jamás. Una lista que llega hasta nuestros
rir, en tono inmutable, ante el tabernáculo de Israel, tiempos, desde Marc Larménius, sucesor directo ini­
y cuyo eco resonaba en los graves Misterios de las ciado por Jacques de Molay, y el segundo sucesor
Bacanales: “ ¡Iod! ¡Hévohé!” La meta de los Tem­ Teobaldo de Alejandría. En ella figurarían Duguesclin,
plarios era muy similar a la de Alejandro y a la de de Chabot-Montmorency, Felipe-el-Regente, y tres
Carlomagno. Borbones inmediatos. Entre ios afiliados, junto al
En su lecho de muerte, el caballero Ignacio de calvinista Bochard (1663), están Fénelon (1669), que
Loyola, suplicaba a Dios para la Orden que había fun­ como se sabe fue amigo del Masón Ramsay, y Massillon
dado, el favor de tener siempre enemigos, ya que co­ (1703); después el rey de Prusia, Federico II, cuyos
nocía el juego de fuerzas en conflicto en el mundo. soldados adornaban su uniforme con emblemas muy
Puede suceder que los enemigos sean los más fuertes, significativos; Dupuis, el famoso autor de “El Origen
y esto fue lo que les ocurrió a los Templarios. Los de todos los cultos” ; Dulaure, el duque de Sussex; La
historiadores han atribuido su caída a la codicia de sus Bourdonnais y otros muchos.
enemigos, excitados por sus riquezas. No existía otra Sea como fuere, mucho tiempo después de la abo­
causa secreta. Jules Michelet, quien aparte de sus es­ lición de la Orden Templaria, el Baucéan figuró en la
trechas previsiones, tiene a veces ráfagas visionarias, consagración secreta de los reyes de Francia (I) enar-
escribe que este es el acontecimiento más importante bolada por las corporaciones denominadas “Frères
de toda la Edad Media. En efecto, se trata del aborto Charbonniers” (2) porque la más poderosa de ellas era
de una gran esperanza. Felipe el Hermoso era el ejecutor la de los Carboneros, cuyo trabajo resultaba tan im­
suscitado por el genio malvado de la tierra. Napoleón prescindible para la industria como lo es hoy el de los
juzgaba “este enigma irresoluble”.
Incluso le había preocupado, a él, que era consciente (1) P aralelam ente a la consagración pública de R eim s, en la que el rey
de lo que debía a las sociedades secretas. ¿Cuál fue la renovaba el pacto co n clu id o entre C lo d o v eo y Saint Rem i en nombre de los
causa de que, en 1808, enviara con tanta urgencia una m unicipios autónom os de La G alia, ex istía una consagración secreta, en la que
el rey debía vestirse con el ropaje sim b ó lico proporcionado por las corpora­
importante fuerza militar a la iglesia de San Pablo y San cion es. Fue al vestirse para este cerem onial cuando el rey D agoberto “se puso
Luis, donde hicieron celebrar un oficio en memoria de los calzon es al revés”(* ). Q uizás habría que buscar en la canción un sentido
distinto al literal. N o hace falta recordar que se trata de un monarca m ucho
Jacques de Molay aquellos que por aquel entonces se más próxim o a nosotros que aquel lejano m erovingio.
jactaban de ser los sucesores de los Templarios? (2) N. T. “Les Frères Charbonniers” (o “ H erm anos Carbonarios",
siem pre habían sido considerados conspiradores.
Algunos han pretendido que si la sucesión material (*) N. T. En Francés, en el original : “ C ’est le bon roi Dagobert qui a mis
de los Templarios había sido atribuida a sus enemigos sa culotte à l’en vers” .

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mineros. Su nombre fue retomado por los Carbonari,
cuya influencia se dejó sentir con gran fuerza durante
el siglo XIX, Carbonari de Bazard, d e B u c h e z y d e
Lafayette. Estas corporaciones son las que, de acuer­
do con los Franciscanos, facilitaron el camino a Juana
de Arco.
¿Es admisible considerar a los Rosa-Cruces des­ Capítulo III
cendientes de los Templarios? El fabuloso caballero
Christian Rosenkreutz nacería setenta años después La Caballería en la Epopeya
del golpe de estado de Felipe el Hermoso, según y en la N ovela
explica la leyenda de origen alemán que inventó a este
personaje. En realidad, los Rosa-Cruces no han cons­
tituido jamás una Orden excesivamente rígida. Si cier­ Dante, heredero del espíritu del Temple- Los
tas asociaciones de espíritus curiosos por conocer el caballeros Fieles de Amor- La caballería
secreto reino de Hermes adoptaron esta denominación, amorosa- Los caballeros de la Paloma del
sólo estuvieron ligadas temporalmente al tallo de la Paráclito- El símbolo y las realidades en las
gran Rosa en la que se inscribe la Cruz simbólica. Los novelas de caballería.
hombres a ella vinculados se hallan dispersos por el
tiempo y el espacio, nacidos en siglos distantes, en
patrias separadas y el misterioso Gran Maestre Elias Es el secreto de la caballería el que infunde a los gran­
Artista sabe reconocer a los suyos. des poemas épicos de nuestra era su entusiasmo inte­
No entra dentro de los objetivos del presente rior. Alejados, por un meritorio esfuerzo, de la densa
estudio investigar si el espíritu de la caballería del incomprensión difundida por la crítica oficial de los
Temple se ha refugiado en el seno más o menos sofo­ tres últimos siglos, algunos comentaristas, escalona­
cado de tal o cual sociedad secreta. ¿Pero qué espíritu dos a lo largo del tiempo, han intentado buscar por este
independiente y clarividente no deploraría el asesinato lado la clave del secreto de la epopeya. La enseñanza
de esta Orden, cuyos elevados proyectos se proponían vulgar considera que el poema épico, en virtud de su
una sintética construcción de la cristiandad según los tradición y de la técnica del género, refuerza el relato
datos del antiguo conocimiento sacerdotal? de las hazañas bélicas con invenciones de un maravi­
lloso más o menos convencional destinado a servir de
distracción y de elemento decorativo. Lo que los es­
píritus alimentados con tales conceptos consideran
maravilloso o fantástico, es una serie de extraño bati­

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burrillo. ¿Cómo podrían comprender que Homero re­ De este modo reconoce a los tres espíritus que le
vela las causas y los efectos de las acciones humanas, introdujeron sucesivamente en los tres grados de su
tal y como las ve desarrollarse en el mundo sobrehu­ iniciación: Virgilio, Beatriz y San Bernardo. Siguien­
mano en el que el Vidente contempla, el adepto medi­ do un acuerdo secular, los pintores siempre dan a la
ta, el santo se exalta y el gran poeta respira? ¡Qué imagen del gran Florentino la expresión tensa del que,
lamentable barbarie frente a esta antigua civilización en el mundo de la visión, es el visitante del infierno, y
que, en tales poemas sabía venerar a las auténticas sobre la tierra el partidario vencido que doblega sus
hierofanías! ¡Dichosa Italia por haber dado a luz a hombros de proscrito, bajo el peso del exilio. Jamás
cuatro poetas, de muy diferente grandeza, que cada piensan en esclarecer su rostro con la mayor alegría
uno según su fuerza, han penetrado en el indispensable que se le permite al hombre que es un artista: realizar
secreto! Dante, Petrarca, Tasso y Ariosto, llenaron sus su obra exactamente según su voluntad. Por muy apa­
ojos con los reflejos de la verdadera luz. A ellos se une sionado que sea, siempre es lo bastante dueño de su
Boccacio. Resulta indignante constatar que, en lengua alma como para dar forma a la substancia poética se­
francesa, ningún poeta fue instruido en el secreto de la gún su voluntad. Dirige el vuelo tembloroso de Pegaso
epopeya, pues, si Ronsard, este gracioso cantor del hacia el punto preciso que se propone alcanzar. Es el
Carpe Dietn, o Voltaire, este hombre de espíritu, en­ único poeta que ha poseído totalmente esta
sayaron la obra épica el primero no nos inspira más que voluptuosidad, solamente comparable a la de los gran­
piedad y el segundo disgusto. Incluso el gran burlón des místicos. Al mismo tiempo, está:
de los caballeros errantes, Cervantes, no permanecía
ajeno en absoluto al secreto caballeresco puesto que, Triste por haber probado voluptuosidades
en Lepanto, había luchado al lado de los caballeros de demasiado elevadas,
Malta. Amargado por haber conocido secretos
El gran siglo de la civilización europea, el XIII, ha demasiado profundos.
dejado innegables testimonios de su grandeza : las
catedrales y la Divina Comedia. Es en estos monu­ Un estúpido tópico de nuestros días repite que Dante
mentos donde sobrevive el eco del secreto caballeres­ ha expresado los conocimientos y los conceptos de su
co. Dante, alcanzaba la madurez en los años del proce­ época. Pero una de las necesidades del genio es sobrepa­
so contra los Templarios, del que sus versos profieren sar las ideas y las modas de su tiempo. Su pensamiento
una furiosa resonancia. Está totalmente imbuido por el se sumerge en el mismo corazón de la realidad invariable.
espíritu Templario. Es al gran animador de esta Orden, El hombre que piensa igual que su época, desaparece con
San Bernardo, a quien escoge como revelador del su­ ella. ¿Qué podría perdurar, en edades futuras, de un
premo Misterio paradisíaco, cuando dice: “... tanto espíritu que aceptara las versátiles afirmaciones de las
ch'io giunsi V a sp etto mió col Valore infinito. ” insignificantes doctrinas contemporáneas?

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Dante, que reprocha ásperamente a Felipe el Her­ Los Fieles de Amor constituían una hermandad de
moso la destrucción de los Templarios, es, al igual que adeptos dispersos, pero dispuestos a reconocer a los
ellos, johanita. Dice pertenecer al “rebaño de san Juan”, suyos, según el matiz de su inspiración. Por ello salu­
es decir, a una Florencia que figura en la geografía daron al joven desconocido que se revelaba a través
simbólica. En la ciudad terrestre de Florencia, perte­ del primer verso de la Vita nuova. El Romance de la
necía al partido de los Blancos, que de buena gana se Rosa, de forma simbólica, cuenta como su autor,
volvían hacia los Puros, los Cátaros. Veinte años antes Guillermo de Lorris, entró a formar parte del número,
de su nacimiento, en la ciudad del lis de gules, los jamás limitado, de los Fieles de Amor. Tiene veinte
Cátaros se habían adueñado del poder. años y estamos en primavera. Llega hasta el río de la
El águila, que es el pájaro de San Juan, es la que Ciencia en el que debe “lavarse bien y hacer relucir su
conduce al poeta a la región del Fuego (I), o sea a un rostro refrescado y lavado” a fin de que fuesen elimi­
cierto grado de iniciación. De esta misma forma, el nadas las suciedades del mundo vulgar. Entonces entra
pájaro jupiteriano ha conducido a Ganímedes. Ade­ en el “vergel del Amor”, vallado por una muralla alta
más, el águila es el símbolo del elemento Fuego de los y “cuadrada”.
hermetistas. Sí es ella quien, en la esfera de Júpiter, De este mismo modo, antes de entrar en el Purga­
le abre a Dante la filosofía del Misterio, también es ella torio, Dante lavó su rostro con el rocío recogido de las
quien le transporta a la región de los fieles de amor. flores por la mano de su guía Virgilio; pero cuando
Cuando en el ilustre soneto pide a “toda alma apasio­ tuvo que acceder a los planos superiores, a la entrada
nada, a todo corazón generoso” acoger su signo de del Paraíso bebió el agua de Eunoé, el río de la sublime
reconocimiento, los caballeros Fieles de Amor se doctrina. Si eran muy pocos los que lograban llegar
apresuran a responder, como Guido Cavalcanti, miem­ hasta Eunoé, más numerosos eran los que iban a la
bro de una poderosa familia Cátara, a este ardiente orilla del “río de la Ciencia”. Allí se bebía el Amor,
joven. ¿Quiénes son? Aquellos que levantan sus mi­ y allí saciaban su sed los Caballeros y las damas deseo­
radas hacia la Venus Urania, cuya esfera es la de la sas del “gai s?avoir”. Según Ariosto, así lo hicieron
retórica, es decir, la de la simbólica amorosa? Rolando, Renaud y Angélica. A pesar de tratarse de
Recordemos aquí el último verso de la Divina un tratado de alquimia, los críticos y los profesores
Comedia, cuando el sujeto se ha elevado a la cima consideran el Romance de la Rosa como una obra
sublime: puramente literaria.
Los Fieles de Amor son los buscadores de la “gaie
“L'Amor che muove il solé e l ’altre stelle”. (*) Science”, “gaya Ciencia”, es decir, aquellos cuyo es­
píritu evoluciona en la primera zona de los conoci­
mientos iniciáticos. El águila no les lleva hasta las
(*) N.T. El Am or que m ueve al sol y a las dem ás estrellas. cumbres. ¿Eran acaso, como fustiga Aroux, Cátaros

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hábilmente camuflados? Aroux, realmente mucho más tan, las herejías se asfixian y las ortodoxias se adorme­
inteligente y perspicaz que el mediocre Ozanam, no ve cen.
más que lo que ven los espíritus sistemáticos. Para él, Los Fieles de Amor son una sociedad secreta como
no sólo Dante, sino cualquier caballero, cualquier las que poblaron la Edad Media, pero estas sociedades
poeta, cualquier gentil dama es Albigense, incluyendo están jerarquizadas, y estos Fieles ocupan el lugar más
al Caballero de la Triste Figura nacido de la imagina­ alto de la jerarquía; al igual que los maestros de obras
ción de Cervantes. A los Cruzados del Norte que en­ que construyeron las catedrales donde se daban cita
traban en la derrotada ciudad de Béziers y que pregun­ estos Filósofos del Fuego. Llegaban a París desde todos
taban cómo distinguirían a los católicos de los Cátaros, los rincones del mundo para reunirse con sus cofrades
el atroz legado Pedro de Castelnau les respondía con el sábado, día de Saturno, en el atrio delante del cual
la célebre frase: “¡Matadlos a todos! ¡Dios reconocerá una Catedral que no conocemos (I) guardaba los mis­
a los suyos!” El vibrante erudito Aroux no es tan terios de Notre-Dame, de la Madona de Dante, de
feroz, pero respondería: “ ¡Todos son Cátaros! Existen Petrarca, de Marsilio Ficino, de Leonardo y de la Vir­
discriminaciones difíciles. La Iglesia de Toulouse rei­ gen celeste que también podía ser la suprema Sofía.
vindicaba como suyos a San Benito, San Pedro Las cofradías obreras de los compañeros también eran
Damián, Francisco de Asís, Bernardo, Tomás de Aquino, secretas y hubo reyes que intentaron ser admitidos en
Buenaventura y a Cruzados como Cacciaguida, el ellas.
bisabuelo de Dante; Roberto Guiscard; Godofredo de Estos Fieles habían propagado por toda Europa
Bouillon, el Caballero del Cisne, y muchos más. Por una tropología amorosa de la que los trovadores nos
otra parte en sus homilías sobre el Cantar de los Can­ han transmitido la gracia decorativa y las lánguidas
tares, san Bernardo no rechazaba las doctrinas cátaras, apariencias. Al trovador cátaro Pedro Vidal, se le apa­
solamente exhortaba a sus fieles a que se abstuvieran, reció un día un joven caballero, resplandeciente de
y Tomás de Aquino jamás les ha atacado. joven belleza, coronado de rosas y de zafiros, que iba
Inscribir a un Dante en una secta, aunque su base montado sobre un palafrén cuyo pelaje tornasolado
fuera gnóstica, es como encerrar a un león en un cesto brillaba como la garganta de las palomas torcaces. Éste
de mimbre. El iniciado que ha franqueado el umbral de le dijo: “Pedro Vidal, ¡yo soy el Amor!, esta dama que
las puertas de la Luz, aquél al que Eunoé proporcionó me acompaña es Gracia, esta damisela es Pudor y este
el agua del tercer bautizo, aquel que recogió el ramo de escudero, Lealtad!”
oro en el bosque sagrado, respeta todas las formas En el sur de Francia y en Italia es donde la caba­
dogmáticas y culturales a través de las cuales se han llería amorosa afirmó sus alegorías, de las que supo
presentado a las masas las realidades ocultas. Puede
llegar a adoptar una, pero no le resulta indispensable.
(I) Fue destruida por un incendio. Solam ente co n o cem o s la que fue term i­
Respira en una región en la que las fórmulas se marchi­ nada por V iollet-L e-D u c en el año 1858.

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mantener la elegante fuerza bastante tiempo, antes de con gran fuerza la influencia de estas ilustres damas
que cayeran en la sosería. Pero, en toda la cristiandad del mundo cátaro, designadas por nombres feéricos:
la mujer adquiere una aureola azulada en el mundo Esclarmonda de Foix, madre de las Perfectas del Tabor,
caballeresco. En el proceso de los Templarios, los su hija Escaronia, su romántica coadjutora Riscenda
acusadores han insistido en su misoginia de forma muy del Theil, su sobrina Ermesenda, Esmengarda, la bella
especial. Sin duda, sus dirigentes temían que sus afi­ Castraise, ilustrada por las poesías del trovador Ra­
liados pudieran ser presa de la seducción femenina; món de Miraval. Cada uno de estos caballeros tenía su
pero en la sociedad organizada por ellos, querían “agapéte”, su amante mística, cuya imagen contem­
conceder a las mujeres el derecho electoral, que ac­ plaba fuera del ciclo carnal. Esta concepción de la
tualmente les está claramente negado. Una de las re­ mujer, desarrollada en la época dorada de la caballería,
glas del Temple que ha llegado hasta nosotros decide persiste en la poesía y en la novela, incluso cuando son
que la orden ya no contará más con hermanas. Lo que desprovistas de sus significados latentes.
significa que San Bernardo las había admitido. Salvo honrosas excepciones, no conocemos más
Gracias a un prodigioso golpe de genio, los maes­ novelas de caballería que la caricatura llevada a cabo
tros de la poesía medieval han presentado a la mujer cuando este género, ya en plena decadencia, fue a caer
bajo los significados que el esteta Dante, a semejanza en manos de unos fabricantes, totalmente despreocu­
de los teólogos que comentan las Escrituras, exige del pados de sus significados alegóricos; los ilegibles
poema: literal, alegórico y moral. ¿Acaso la Laura de “Scudéry” y otros cuentistas decadentes. ¿Ha podido
Petrarca, no se nos ofrece así triplemente sugestiva? Don Quijote matar para siempre con su lanza al dragón
Pero, sólo Dante tiene poder para situar a su Beatriz que fue el adversario de tantos románticos caballeros?
en los vapores dorados de la anagogía, y dotarla del Cervantes considera los cuatro primeros libros del
cuarto y supremo significado. Romance de Amadís como una obra maestra. Sin duda,
Junto al caballero aparece la Dama, la criatura sabe que los géneros literarios se reducen a un número
femenina dominadora de su propia y fatal debilidad, demasiado pequeño como para que alguno de ellos
imantada por una fuerza interior sacada de las atmós­ muera. Los hay que experimentan eclipses ya que, al
feras superiores; no ya una mujer, sino la encarnación igual que todas las cosas de este mundo, se hallan
del misterioso Amor. “Ecce deus fortior me”; he aquí sometidos a las modas. Nada indica que la Novela de
a un dios más fuerte que yo, exclama Dante cuando ve caballería no renacerá, revestida de nuevas aparien­
a la joven a la que transpondrá al plano visionario. Los cias. Bastaría con la aparición de un artista de talento.
caballeros han aprendido los secretos en las cortes de ¿No hemos vuelto a ver en la realidad palpable
amor, antes de que éstas cayeran en la frivolidad. Los renacer al caballero, si no esotéricamente “armado”, al
caballeros de la Paloma del Paráclito, incluso después menos reconocido por su valentía? La maquinaria
de haber sido “faidits” (proscritos) han experimentado destructiva de las guerras modernas parecía haber

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anulado el valor personal del combatiente, de capital guna castellana en apuros. “Resulta indudable, afirma
importancia tanto en la época de las Cruzadas como en Fauriel, que en todos los países de Europa en los que
la guerra de Troya. Ahora bien, durante el transcurso existieron caballeros surgiera también otro tipo muy
de la última guerra, hubo caballeros voladores que particular de éstos a los que conocemos con el nombre
combatieron en el cielo. No basta con ser un excelente de caballeros errantes”. Y cita como prueba el impues­
soldado para convertirse en un Guynemer o en un to que en el año 1241, les impusiera el rey Enrique III
Nungesser. ¿El nombre de Guynemer, al decir de la de Inglaterra, el cual tenía enormes necesidades de
canción de Rolando, no es el del tío de Ganelón? dinero.
Según uno de los temas más corrientes de las no­ La mayoría de las veces, esta condición de caba­
velas de caballería, el caballero andante cabalga arma­ llero errante era accidental y transitoria. De este modo,
do en busca de aventuras. Penetra en un bosque en el los “pellegrini d ’Amore” citados por Dante, se con­
que se enfrenta a leones, dragones, gigantes o a cul­ vierten en misioneros de la secta; en los caballeros
pables caballeros. Si resulta herido, encuentra cobijo errantes de los Fieles de Amor. También existían ermi­
en el refugio de un ermitaño. Llega hasta algún castillo taños, personajes consagrados por propia voluntad a la
asediado por un temible enemigo, en el que está sitiada vida contemplativa y con un carácter demasiado inde­
una bella princesa a la que rescata y que se enamora de pendiente como para poder formar parte de un “Kenedl”
su salvador. o clan, es decir, una comunidad o “lann”. El “lann”,
De estos acontecimientos, unos podrían inscribir­ que actualmente forma parte de la composición de la
se en el plano de la realidad y otros en el alegórico. Al mayoría de los nombres de las localidades bretonas,
lado de estos caballeros dependientes de una Orden, era la aldea constituida jerárquicamente según el mo­
había también caballeros solitarios, caballeros andantes delo de los druidas, una especie de monasterio que
en busca de alguna aventura con la que hacer fortuna. englobaba a toda la población laica. El ermitaño vivía
Según Sicille, el perspicaz autor de “El Blasón de los alejado de estas aglomeraciones, en una cabaña que él
colores”, los caballeros andantes se vestían de verde. mismo se había construido y se dedicaba a interpretar
El sinople es el color venusiano que significa ardiente las voces del bosque de manera adivinatoria. Es el
vitalidad, y, tal y como todavía recuerda el pueblo, sucesor del Ovate céltico, un meditabundo solitario
esperanza. El color de las armaduras tiene siempre un cuya autoridad espiritual amansa a las fieras e infunde
significado: vemos como aparece el caballero negro, respeto a los hombres.
y el caballero bermejo. El caballero andante, que, al Al estar protegido por un halo de veneración y
igual que más tarde sus semejantes: el buscador de también de superstición, ni los más temibles bandidos
fortuna o el benjamín de la familia que partía a las osarían desvalijar su cabaña. También era el banquero
islas, no poseía nada más que su espada, la ponía tem­ benévolo de los pobres, ya que los campesinos le
poralmente al servicio de algún señor feudal, o de al­ confiaban sus ahorros. Al igual que, y a través de trans­

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formaciones superficiales, los tipos humanos se per­ brazos desnudos: el valor de la sinceridad es que ven­
petúan en el tiempo, también podemos ver aparecer cerá a la pasión. En cuanto al dragón, ¿acaso no es
la figura del ermitaño en los Morabitos Musulmanes o el símbolo doble, universalmente aceptado, del “Guar­
en un personaje como el del Padre de Foucault. Pero dián del Umbral”, es decir, del primer obstáculo que
incluso estos Ovates o ermitaños todavía existían en debe de vencer aquel cuyo espíritu quiere evadirse
Bretaña hace una veintena de años (y probablemente, del mundo familiar? Existen un sinmúmero de leyen­
actualmente sigan existiendo). Dentro de la Institu­ das locales en las que un santo vence al dragón que
ción de “los mendigos de la parroquia”, se consideraba tenía atemorizado a todo el país. Así lo hizo San Marcelo
que éstos habían nacido para las inquietudes de las en París y su recuerdo se halla conmemorado en el
cosas celestes y no para las labores de la tierra. Portal sur de Notre-Dame, al menos mediante una
Estos mendigos oficiales eran alimentados por los moderna reproducción medio fiel a la anciana escul­
campesinos, para quienes actuaban como intermedia­ tura que hay que ver, si loque buscamos es su sentido
rios con el mundo divino. Eran los encargados de hermético, en el Museo de Cluny. Pero existen dos
llevar a cabo una serie de misiones espirituales, como tipos de dragones, el bueno y el malo, parientes de
por ejemplo la de reemplazar en la peregrinaciones ambas serpientes del caduceo; está el dragón de oro y
a aquellos labradores enfermos u ocupados en las la­ el dragón negro. Los Chinos han sabido conservar la
bores del campo, así como de decir las oraciones en duplicidad del símbolo en toda su pureza original.
nombre del común de los mortales que no tiene tanta Recordemos que el estandarte de los Celtas que Merlín
influencia como él con los Poderes sobrenaturales. levantaba a los cuatro vientos, llevaba el dragón de
Eon de l’Etoile, un gentilhombre de Loudéac, a fina­ oro, pudiendo así conducir a través de los campos de
les del siglo XIII era un ermitaño que vivía en el Cataluña a las tropas del “Tractus armoricanus”,
bosque de Brocéliande cuando se le apareció Merlín y enfrentándolas contra los Hunos de Atila. ¿Quién sabe,
le aconsejó que, en misa, abriera su espíritu a las pri­ si en estos mismos campos, después de catorce siglos,
meras frases del Evangelio. Fue entonces cuando aban­ y permaneciendo invisible en la atmósfera oculta, no
donó su soledad a la sombra de los robles para ir a seguía flotando también a la cabeza de la armada de
predicar en Bretaña un gnosticismo algo vago al que Mangin? pues el mundo de hoy sigue impregnado por
convirtió en una moda bastante efímera. los recuerdos de la caballería. ¿Quién de nosotros no
En el bosque en el que se introduce, el caballero ha seguido alguna vez el ritual del roscón de Reyes,
errante es atacado por leones y por dragones. El león, que permanece hasta nuestros días, legado por la Tabla
animal solar, simboliza aquí la pasión interior: para Redonda? “La ciencia del pasado no significa nada, a
los alquimistas es representa el símbolo del “fuego menos que pueda evocar ante ti la totalidad del futu­
secreto” . Hércules debe luchar sin armas contra el ro”, afirma Slowacki. El pasado y el futuro, los dos
león del bosque de Nemea y estrangularlo con sus polos de esta ficción que es la del tiempo, están atra­

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vesados por el mismo eje. El mundo caballeresco que
se llevó consigo su secreto en una urna sellada, se alejó
bajo la tumba sucesiva de los siglos y fue creando
distintos puntos de vista, como velos de distintos co­
lores. Pero esta lejana urna que permanece cerrada, a
veces desprende unos vapores que se propagan por Apéndice
nuestra atmósfera en la que ninguna belleza ha difun­
dido en vano el perfume de su aliento. Gracias a su
leyenda y a su ejemplo, que bajo la protección de Los Padres de la Iglesia y los Escolásticos atribuyen
algún genio, se ha refugiado en obras inmortales, la cuatro sentidos a las Escrituras; el primero o literal y
caballería no ha dejado de participar en la dirección otros tres que van escalonándose en el sentido figura­
del mundo, de este mundo que tan sólo puede perma­ do: “Las Escrituras tienen varios sentidos: el sentido
necer estable a través del secreto. histórico o literal y el sentido espiritual, que a su vez
se divide en otros tres sentidos: alegórico, moral y
anagògico” (Tomás de Aquino, “Suma”, t. I, Ia parte,
p. I).
“Hago las similitudes a través de los profetas”, nos
dice la Biblia (Hos. XIII, I).
Los cabalistas hacen las mismas afirmaciones y
alguno de ellos le atribuye siete sentidos al Cantar de
los Cantares: “Separa y reconoce las cosas utilizando
tu inteligencia y de este modo comprenderás aquello
que haya sido expresado con una metáfora o con una
hipérbole, así como todo aquello que indique la acep­
ción primitiva de los términos. Y entonces, todas las
profecías se te convertirán en algo comprensible y
evidente, mientras que a Dios, tus creencias le resul­
tarán de lo más razonables y agradables”. (Mciimónides,
“Guía de los perplejos”).
Molitor les atribuye cuatro sentidos: literal,
alegórico, simbólico y anagògico. Cada uno de estos
sentidos se halla representado por una palabra cuya
inicial, y siguiendo el orden, es una de las cuatro letras

82 83
de la palabra “Paraíso” o “Pardés”, (sabemos que en
hebreo las vocales no están consideradas como letras):
“Pasbut, Ramnés, Dérath, Sod”. Estos cuatro sentidos
corresponden a las cuatro orillas del Edén.
Dante desea que la poesía posea estos cuatro senti­
dos. (II convito I). ¡Y tiene derecho a ser exigente! Jamás ÍNDICE
hubiera tomado a Virgilio como maestro si en su obra no
hubiese podido hallar estos sentidos secretos.
Y, por otro lado, escuchemos a Bocaccio: “Los
poetas de la antigüedad, y en la medida de lo que su
propia inteligencia pudiera permitirles, siguieron las P ró log o......................................................................... 7
huellas del Espíritu Santo. Estas huellas de la ciencia El Personaje del Caballero....................................... 11
eterna se hallan ocultas tanto en las Santas Escrituras, El Símbolo del Caballo............................................. 13
como en los escritos de los poetas: y bajo este velo es El Secreto de la Caballería Legendaria.................23
donde se conservan las verdades que deberán ser total­ La Caballería Histórica............................................. 45
mente demostradas al final de los siglos. La utiliza­ La Caballería en la Epopeya y la N ovela..............69
ción de símbolos para cubrir estas verdades, posee Apéndice....................................................................... 83
estas ventajas: la de presentar a un mismo tiempo el
texto del libro y el misterio que permanece oculto en
él: la de ejercitar simultáneamente la reflexión de los
sabios y el instinto de los simples, así como la de poder
alimentar en público el alma de los débiles, siendo
capaz sin embargo de llegar a elevar en el más profun­
do silencio, el pensamiento de las inteligencias más
sublimes.
Una escuela de poetas contemporáneos recibe
el nombre de “Simbolista”. Resulta muy curioso que
ninguno de estos poetas se haya preocupado por llegar
a conocer el mundo del símbolo. Y de este mismo
modo, los pintores contemporáneos desconocen total­
mente el simbolismo de los colores. La extraordinaria
obra llevada a cabo por Frédéric Portal en este aspecto,
debería servirles de vademécum.

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WU-WEI, la Vía del no-hacer
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toda tu vida
Phil Lauí >’ Jim Leonard
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PERDON
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CONCIENCIA SENSORIAL
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EL REGRESO
Lara Ribera
EL LIBRO DE HENOCH
Anónim o
COMO INTERPRETAR
LOS SUEÑOS
J. A. López Benedi
Símbolo intemporal, bien anclado en el inconsciente
de los pueblos, de sus culturas y tradiciones,
el Caballero refleja un ideal de la humanidad:
el maravilloso destino del hombre en su erranza
a través del Universo.
Vagabundo y peregrino en el escenario del mundo,
estrella caída de la bóveda celestial,
el Caballero es un héroe capaz combatir dragones o
derrotar gigantes. Sus gestas prodigiosas y sus
nobles hechos de armas han sido inspiración de
poetas y trovadores, de monjes y de sabios que
vertieron en sus páginas esa llamada desde lo más
profundo de nuestra propia alma que nos empuja a
todos a la Búsqueda del Origen.

ISBN 84 -7 7 2 0 -3 0 0 -8

Q 788477 203001

LA AVENTURA INTERIOR