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METODO HISTORICO – GRAMATICAL

La Iglesia protestante fundamentalista considera este método como el único


que lleva al significado verdadero de las Escrituras. Algunas veces se le ha
llamado método filológico, entendiendo por Filología no solamente el estudio
comparativo de las palabras, sino un programa total para comprender una pieza
de literatura, lo que incluye la lingüística pero también historia, contexto cultural y
crítica literaria.
También se le llama método literal en contraste con el método místico o
alegórico, y en otros casos método crítico, porque utiliza en la interpretación
bíblica los métodos y procedimientos característicos de una buena erudición.
El espíritu de este método de interpretación tiene como propósito descubrir el
significado y la intención originales del texto. Su meta es la exégesis - extraer el
significado del texto - y no eiségesis - darle un significado.
Es muy difícil para cualquier persona acercarse a las Escrituras libre de
prejuicios y suposiciones que distorsionen el texto. El peligro de tener conceptos
teológicos preconcebidos es que al interpretar las Escrituras esos conceptos
tienden a gobernar la interpretación en lugar de que la interpretación corrija
nuestros conceptos. El problema más grande con teólogos como Bultmann y
Tillich es que han adoptado ciertos principios teológicos y filosóficos tan rígidos,
que encuentran difícil aceptar una interpretación de un pasaje de las Escrituras
que no esté conforme con su sistema.
Un ejemplo ilustrativo de cómo la posición teológica de uno puede distorsionar
la interpretación, es la forma en que ha sido tratada la parábola de las Diez
Vírgenes (Mat 25:12). Los teólogos arminianos la usan para probar que los
cristianos pueden caer de la gracia. Los calvinistas usan el texto para probar que
puede haber profesiones de fe sin participar realmente de la salvación. Otros
sacan alguna doctrina del Espíritu Santo sobre la base de que el aceite simboliza
a dicho Espíritu, mientras que otros ven en la parábola parte de un programa
profético todavía no cumplido. Sin embargo, nosotros sabemos que la parábola
no es más que una simple lección sobre el concepto de la disposición y
apercibimiento espiritual para el encuentro con el Señor.
En el estudio de las normas de interpretación histórico-gramatical, el orden en
que trataremos esas normas no será necesariamente el orden cronológico en que
se hace la interpretación. El intérprete piensa y hace muchas cosas al mismo
tiempo, y lo importante es conocer los elementos que constituyen el método que
nos ocupa.

1. ESTUDIO DE LAS PALABRAS AISLADAS. Las palabras son las unidades


del pensamiento en nuestra vida intelectual y la expresión hablada o escrita. Son
los ladrillos con que construimos nuestras formulaciones conceptuales, y todo
estudio serio de las Escrituras debe comprometerse en el estudio de estas
unidades básicas, ya que esas Escrituras han sido dadas al hombre en lenguaje
humano
Hay tres maneras importantes de estudiar las palabras desde el punto de vista
de la hermenéutica:
a) Estudio etimológico. Es el estudio de las palabras por la manera en que se
han formado. Este estudio tiene que ver mayormente con la interpretación
basada en los textos originales hebreo y griego, para lo cual se puede acudir a los
léxicos y diccionarios, que son fruto de años de estudios e investigación por parte
de eruditos.
Aunque el análisis etimológico de las palabras griegas y hebreas es de valor
limitado, en algunos casos es útil para la compresión de conceptos. Por ejemplo
tenemos la palabra “obispo”, derivada del griego  que a su vez es una
combinación de  que significa encima o sobre, y ( que significa mirar,
observar. De allí obispo significa “un sobreveedor, superintendente o supervisor.
La palabra “apóstol” viene del prefijo  que significa fuera de, o lejos de, y
 que significa enviar. Por eso un apóstol es un enviado de un
representante oficial.
A veces encontramos en la Biblia una familia de palabras, derivadas de la
misma raíz, como por ejemplo, “kopher”, “kippur” y “kopporeth”, que han sido
traducidas como rescate, redención y expiación, y todas son derivadas de la raíz
“kaphaf” que significa cubrir, y contienen la idea de rendición o expiación
cubriendo la falta cometida. Esto aclara el concepto del pecado o pecador
cubierto por la sangre de Cristo, y tipificado por la sangre de los sacrificios en el
AT.
b) Estudio comparativo. Consiste en el estudio de todas las ocurrencias de
una palabra hebrea o griega en las Escrituras por medio de una concordancia y al
examinar los contextos en que ocurren, podemos “sentir” la connotación o el
significado de esa palabra. Por otro lado, puede revelar lo variado que puede ser
el uso de esa palabra, y evitar así que el intérprete quede con un concepto
incompleto y prematuro de ella. Por ejemplo las palabras “alma”, “espíritu” y
“corazón”, tienen una gran riqueza de significados en la Biblia, y sólo un estudio
comparativo puede corregir el concepto superficial que muchos han adquirido.
Hch 20.
Otra manera de hacer el estudio comparativo de las palabras es por medio de
los sinóninos, para lo cual hay diccionarios de sinónimos tanto del AT como del
NT.
Notando qué palabra o palabras un escritor bíblico utiliza como sinónimos de
otra, nos puede aclarar el significado que ese escritor da a la palabra sobre la
cual tenemos duda.
Hay dos partes del NT que son ricas en sinónimos, como los pasajes en
Efesios y Colosenses en que Pablo discute las mismas ideas; los pasajes en I
Cor., Ef. y las epístolas pastorales en que Pablo habla acerca del orden
eclesiástico, dones y ministerios, y por supuesto los Evangelios.
Ejemplos del uso de sinónimos son: Mat 20:21 - habla de Cristo “sentado en
su reino” y Mr 10:37 dice “en tu gloria”. Entonces son dos conceptos idénticos.
Mat 13:9 usa la expresión “entrar en la vida”, mientras que Mr 9:49 dice “entrar en
el reino de Dios”, indicando también conceptos iguales.
c) Estudio cultural. El significado corriente de una palabra es mucho más
importante que el etimológico para los fines del intérprete. A fin de interpretar
correctamente la Biblia, es necesario estar familiarizado con los significados que
las palabras van adquiriendo con el correr del tiempo y bajo la influencia de la
práctica cultural de un pueblo, y que es el significado dado por los escritores
bíblicos.
Debemos recordar que la Biblia es un libro condicionado al contexto cultural del
hombre de la época o épocas en las cuales fue escrita, y que utiliza las
connotaciones y significados de las palabras propias de esas épocas en su uso
normal, corriente, y no técnico ni científico.
Consideraremos el caso de las palabras griegas  y  que significan
casa y hogar. Sin embargo, entre nuestro concepto de casa u hogar, y el
concepto que había en el primero siglo de la era Cristiana hay una diferencia.
Este es un punto importante en la controversia sobre el bautismo de los niños o
infantes. Uno de los argumentos usuales es la mención que se hace en el NT del
“bautismo de la casa”, que la “casa” u “hogar” incluye a los niños, y que por lo
tanto éstos eran bautizados y por ellos se les debe bautizar también ahora. Sin
embargo, esta prueba se debilita o destruye si es que consideramos que en los
tiempos neo-testamentarios, la “casa” u “hogar” incluía eventualmente a los
animales que en ella vivían, por lo que si somos consecuentes con el argumento,
deberíamos bautizar también a las mascotas de la casa.
Otros ejemplos son, las “súplicas” mencionadas en Heb 5:7, relacionadas con
la costumbre romana de llevar una rama de olivo al dignatario a quien se iba a
pedir un favor, como muestra de sinceridad, y cuando el Señor menciona que si
“somos obligados” a llevar carga por una milla, está haciendo referencia a una
costumbre persa muy conocida, por la cual un mensajero oficial podía obligar a
cualquier habitante de una localidad a llevar carga por una milla, o cumplir
servicio que ese mensajero le ordenase. De allí que la enseñanza de Jesús es
que el cristiano no debe ayudar solamente por una milla de obligación, sino por la
segunda milla de amor y gracia.

2. ESTUDIO DE LAS PALABRAS EN SU CONTEXTO. Si bien las palabras


son las unidades del pensamiento y de nuestra expresión hablada o escrita, éstas
ocurren dentro de una frase u oración, dentro de un contexto, y muchas veces
este contexto nos dice mucho más sobre el significado de las palabras que una
simple investigación filológica.
Para la comprensión de las Escrituras y por lo tanto para su interpretación, se
requiere del intérprete un conocimiento general de la gramática y de la sintaxis.
Cada idioma tiene su propia sintaxis, y al aprender hebreo o griego el estudiante
aprende la sintaxis de esos idiomas, pero los estudiantes que trabajan solamente
ne el castellano, deben tener por lo menos un conocimiento general del sujeto,
predicado, tiempo, género, participio, preposición, etc. Lo importante aquí para el
estudiante de la hermenéuti-ca es una sensibilidad gramatical, más que el
aprender toda una lista de reglas. Y la mejor manera de lograr esa sensibilidad
gramatical es un sano hábito de buena lectura, sobre todo de obras literarias de
calidad.
En la consideración del contexto, debemos tener en cuenta los siguientes
aspectos:
a. El primer contexto de cualquier texto es la Escritura en su totalidad. Esto es
lo que está implícito en el adagio “La Escritura interpreta a la Escritura”. La Biblia
entera es el “habitat” el “universo” de cualquier pasaje en particular. Establece la
perspectiva general, gobierna las premisas fundamentales y pone los límites del
significado para el intérprete.
En la literatura existente en el campo de la hermenéutica, hay un consenso
sobre el “círculo hermenéutico” o “espiral”, que se puede expresar así: “Podemos
comprender un pasaje particular solamente si conocemos lo que toda la Escritura
enseña; pero sólo podemos conocer lo que toda la Biblia enseña conociendo el
significado de sus partes”.
b. El segundo contexto es el Testamento en que se encuentra el pasaje. Cada
Testamento tiene sus propias características. La diversidad en las Escrituras es
en muchas maneras mayor que la unidad. El intérprete tiene que enfrentar cada
Testamento con la actitud mental que corresponde a la esencia, la composición,
la configuración histórica y el lugar que ocupa ese Testamento en el progreso de
la revelación divina.
Algunas de las diferencias entre el AT y el NT son las siguientes:
1) En el contenido: el AT contiene la promesa, el NT el cumplimiento. El AT
señala la venida de Cristo en el futuro, el NT señala a su sacrificio en la cruz en el
pasado. El AT es el capullo, el NT la flor.
2) En cuanto a la forma: el AT es profético, mientras que el NT es kerigmático
o apostólico. El AT es predominantemente simbólico, mientras este simbolismo
es mínimo en el NT.
3) En su lenguaje: El AT está escrito en hebreo casi totalmente con excepción
de algunas partes de Daniel y unos pocos versículos en Jeremías y Esdras;
mientras que el NT está totalmente escrito en griego helenístico.
c. El tercer contexto es el libro particular en que se encuentra el pasaje. El
hecho de que el Espíritu Santo empleó profetas y apóstoles con sus personales
idiosincrasias, sus trasfondos culturales y sociales, da a cada libro un sello
definido y diferente. Cada uno desarrolló sus pensamientos de manera diferente
de acuerdo a las especiales circunstancias y según propósitos distintos, y con su
estilo característico.
Por eso, para comprender muchos pasajes en Gálatas, por ejemplo, el
intérprete debe conocer los pormenores de la herejía que se había introducido en
esa iglesia. Para comprender el Apocalipsis hay que conocer algo de la historia
del martirio de la iglesia primitiva, porque de lo contrario podemos embarcarnos
en cualquier clase de especulaciones proféticas.
Conociendo el propósito de Pablo al escribir la carta a los Romanos y el de
Santiago en su epístola, se solucionan las aparentes contradicciones entre
algunos pasajes de ambas epístolas, como Rom 3:24 y Stgo 2:24. Conociendo
las circunstancias especiales en las cuales Juan escribió su primera carta,
comprenderemos su expresión en 1 Jn 3:9 (no pueden practicar el pecado = no
pueden continuar pecando como práctica). Igualmente tenemos el caso de
aparente contradicción entre Gál 4:10.11 y Rom 15:5,6.
d. El cuarto contexto es lo que antecede y lo que sigue al pasaje. El material
que antecede inmediatamente al pasaje o versículo bajo estudio es como el radar
que guía al intérprete en su acercamiento, y el material que sigue es el radar que
le guía en su salida. Tomando en consideración esos materiales, tenemos el
marco de referencia dentro del cual tiene que ser entendido dicho pasaje.
Por ejemplo, para comprender la enseñanza medular de la sección central y
final del capítulo 3 de Romanos, que en cierta forma es también el corazón del
plan de salvación de toda la Biblia, debemos conocer la argumentación que va
desarrollando Pablo en los pasajes anteriores sobre el pecado y la culpa del
hombre, y lo que dice sobre la fe y la justificación en los capítulos 4 y 5.
Uno de los capítulos más controvertido de toda la Biblia en cuanto al contexto,
y que nos muestra la importancia de este estudio es el capítulo 7 de Romanos,
donde nuestra interpretación de dicho pasaje dependerá del concepto que
tengamos en cuanto al tema del contexto. Algunos argumentan que el contexto
trata sobre la santificación, y que por lo tanto Pablo está describiendo sus
experiencias precristianas para mostrar la inutilidad de la ley para lograr nuestra
santificación. Hay una cantidad enorme de literatura escrita sobre el particular, y
el debate todavía no ha terminado.
e. En el estudio del contexto se debe tomar en cuenta las siguientes
indicaciones:
1) “El primer paso en la interpretación es ignorar la división moderna en
capítulos y versículos” (Robertson).
2) El contexto puede presentar paralelismo armónico (palabras o expresiones
similares) o antitéticos (pala-bras o expresiones opuestas) que ayudan a aclarar
el significado de una palabra o expresión oscura. Ejemplo del primer caso son las
expresiones “contrato” hecho con Abraham y “promesa” de Gál 3:17; ejemplo del
segundo caso es las expresiones antitéticas “la paga del pecado es muerte” y “la
dádiva de Dios es vida eterna” en Rom 6:23. Otros ejemplos los podemos
encontrar en Sal 7:13; Isa 46:11; 2 Tim 2:13.
3) A veces una afirmación se debe tomar en sentido limitado o restringido
cuando el contexto así lo indica. Ej. “Ni éste pecó ni sus padres” en Jn 9:3; y “ la
oración de fe salvará al enfermo” en Stgo 5:15-16.
4) Hay cosas en que el contexto inmediato es lo único que puede aclarar el
sentido en que una palabra dada es usada: Mat 26:27-29; Ef 5:31-32.
Fe en Gál 1:23; Hch 17:31; Rom 14:23; Mat 8:26; Hch 6:5; Heb 4:2
Carne en Rom 8:1; Ez 11:9; 2 Cor 3:2-8; Gál 3:3; Gén 2:24; Jn 1:14; Luc 24:29;
Mat 26:41
Sangre en Mat 27:25; Hch 17:26; Ef 1:7; Jn 1:13; Heb 12:4
5) Se debe tomar en cuenta los excursos en algunos pasajes, especialmente
en las epístolas Paulinas. Ej. Ef 3:2-21; Fil 3:18-21; Rom 4:2-3; 9:25-28
6) Cada palabra sólo puede tener un significado en un pasaje dado. Aunque
esto parezca superfluo, sin embargo hubo en el pasado una tendencia de origen
alegorista que afirmaba que en la interpretación debería usarse todos los
significados posibles de una palabra. Y aún hasta hoy, muchos predicadores con
el fin de presentar sermones originales e inéditos, sorprenden a sus auditorios
con manipulaciones semejantes. Pero éste es un método totalmente
antigramatical y arbitrario, que se presta para muchas interpretaciones
equivocadas, errores y aún necedades. En nuestro hablar común y corriente
usamos cada palabra en una frase con un solo sentido fijo o definido, excepto
cuando queremos decir algo con doble sentido intencionalmente, cosa que está
condenada por la Biblia misma.
Lo mismo es válido en los casos en que una palabra es usada varias veces en
el mismo pasaje. Normalmente ningún autor usa una palabra en el mismo
contexto con dos o tres significado diferentes, pues esto traería confusión. Pero
hay algunas excepciones a esta regla, sobre todo cuando se usan las palabras en
sentido figurado o simbólico; en estos casos el mismo contexto hará
suficientemente clara la diferencia de significados, como en Mat 8:22, 2 Cor 5:21
y otros.
7) Hay casos en los cuales el contexto inmediato no ayuda nada. (Prov.,
Ecles) - Luc 12:49-59 - (13:1-9)

3. ESTUDIO DE LOS PASAJES PARALELOS


Este principio es virtualmente igual al estudio de las palabras sinónimas,
solamente que trata con pasajes y no palabras aisladas. Es muy raro encontrar
repeticiones en la literatura secular, pero una de las características más notables
de las Escrituras es que se repite muchas veces de una u otra manera, y
lógicamente es una gran ventaja para la aclaración de muchos pasajes oscuros y
difíciles. Debemos reconocer en esto nuevamente la providencia divina para
nuestro beneficio.
Hay tres tipos principales de pasajes paralelos:
a. Paralelos verbales. Es cuando la fraseología de un pasaje es semejante a
la de otro. Se pueden presentar dos casos de paralelos verbales:
1) Paralelos aparentes: cuando hay similitud en la fraseología son iguales, y
que no hay ningún provecho de su estudio o comparación (Mat 24:43 y Luc
12:39), o cuando la fraseología es similar pero los conceptos son diferentes,
como en Sal 91:12 y 1 Ped 2:8.
2) Paralelos reales: cuando hay similitud en la fraseología, y el concepto
expresado o el contenido es el mismo. Ejemplo de paralelos reales son todos los
pasajes que mencionan al Hijo del Hombre; todas las referencias de Pablo a la
carne (griego,  la frase “traigo en mi cuerpo las marcas de Jesús” en Gál
6:7, 2 Cor 4:19, y la frase “vestido de Cristo” en Gál 3:27, Rom 13:13-14 y Col
3:12-14; la frase “varón conforme al corazón de Dios” en Hch 13:22, 1 Sam 2:25 y
13:14.
Para este estudio son muy útiles las concordancias y buscar la palabra griega
original.
b. Paralelos conceptuales. Es cuando dos o más versículos o pasajes en las
Escrituras tienen el mismo concepto o enseñanza aunque no usen las mismas
palabras.
Ej. 2 Cor 4:10, 11:23-35, Fil 2 y Heb 2 tratan sobre el carácter de la
encarnación; Rom 3 y Heb 10 tratan sobre la expiación; 1 Cor 15 y Apoc 20
hablan sobre la resurrección de los muertos, y Mat 24 y 25 con 2 Tes 2 tratan
sobre el mismo tema del fin de los tiempos. Conceptos similares a “el amor
cubrirá multitud de pecado” de 1 Ped 4:8 encontramos en 1 Cor 13, Sal 32:1 y
Prov 10:12.
c. Paralelos históricos y biográficos. Es cuando dos o más libros de la Biblia
relatan los mismos eventos. Antes de interpretar cualquier pasaje de tipo
histórico o biográfico, se debe consultar esos pasajes paralelos para tener un
cuadro más completo.
El estudio de los cuatro evangelios, y especialmente los sinópticos, no dará un
cuadro más completo sobre la vida y los hechos de Jesús. La vida de Pablo está
relatada en Hechos, pero también hay muchos datos proporcionados por él
mismo en sus epístolas. Los libros de Samuel, Reyes y Crónicas tienen también
mucho material histórico en común.
Al consultarse los pasajes paralelos debe buscarse primeramente en el mismo
libro o en otros libros del mismo autor, luego en los libros de la misma época, y
luego en cualquier otro libro de la Biblia. Esto se debe a que a veces el significado
de una palabra o expresión varía según la época en que se emplea, el autor que
emplea, y aún como hemos visto anteriormente, según el texto o contexto en que
se usa.
Ej. “obras” en Romanos y Gálatas significa lo opuesto a la fe, es la práctica de
la ley antigua como fundamento de la salvación. En Santiago, por el contrario,
significa la obediencia y santidad producidas por la verdadera fe. “Arrepentirse”
en el NT se usa en el sentido de cambiar de mente el pecador, como convicción
íntima y cambio de sentimiento en cuanto al pecado. En el AT mientras tanto,
tiene significados diferentes según el contexto, pero nunca en el sentido dado en
el NT. Ej. se dice que “Dios se arrepintió”, cosa que nunca dicen los autores del
NT. Puede ser antropomorfismo.

4. ESTUDIO DEL GENERO LITERARIO


Hay formas especiales de expresión del pensamiento que no pueden
entenderse por medio de un examen gramatical común, y son las figuras de
dicción o figuras gramaticales, las literarias y los géneros literarios. Es
indiscutible la importancia del estudio de los géneros literarios para la
comprensión de las Escrituras, ya que mucho de ellas y en cierto sentido toda la
Escritura está expresada en cierta clase de género literario.
Ej. hay un debate crítico sobre el género de los Evangelios Sinópticos.
Algunos críticos aseguran que los Evangelios son documentos pre-literarios, y
son simple colecciones inconexas de los hechos y enseñanzas de Jesús,
mientras que sus contrarios insisten en que son composiciones literarias, porque
difieren mucho de la literatura ordinaria por la singularidad de su material y por
originalidad con que este material fue preservado por la Iglesia.
Hay tres círculos de género literario en las Escrituras, cada uno más amplio
que el anterior.
a. Figuras de dicción o tropos (son las elegancias del lenguaje que dan mayor
energía y gracia a la expresión). Una figura de dicción puede ser una palabra,
una frase o una oración completa que es usada por el autor con un sentido
diferente al que le correspondería normalmente. Las figuras de dicción más
comunes son:
1) La metáfora. Es la comparación, semejanza o paralelismo entre dos cosas
expresada en forma implícita: Ej. Os 7:8; Sal 18:2; Luc 13:32- el León de Judá =
Sal 71:3 = 84:11; el Señor como nuestro escudo y fortaleza.
Tipos especiales de metáforas son el antropomorfismo (asignar miembros
corporales a Dios, como en Ex 15:16, Sal 34:15, Stgo 5:4), y el antropopatismo
(atribuir a Dios emociones, pasiones y deseos humanos como en Gén 6:6, Deut
13:17, Ef 4:30, Stgo 4:5).
2) El símil consiste en comparar un objeto con otro que en mayor grado tiene
las mismas cualidades y funciona como la metáfora, pero haciendo la
comparación explícita por el uso de las palabras “como”, “semejante a cual”. Ej.
Ex 24:17, Dan 12;3, Mat 13:43.
3) La hipérbole es la exageración intencional y evidente de una idea para
enfatizar su importancia, como en Jn 21:25, Mat 24:2, Deut 1:28, Núm 13:33.
A veces hay combinación de metáfora e hipérbole, como en Mat 7:3, o de otras
figuras entre sí.
4) La metonimia es designar una cosa con el nombre de otra, basada en la
conceptual idea de relación, más que semejanza, como cuando se pone la causa
por el efecto, el símbolo por la realidad simbolizada, etc. Ej. 1 Tes 5:19, Luc
16:29, Isa 22:22, Jn 13:8, 1 Jn 1:7.
5) La sinécdoque, semejante a la metonimia, pero fundada la relación más en
el aspecto físico o material que conceptual. Cambia el sentido propio de la
palabra por otro figurado en virtud de cierta conexión existente. La parte se pone
por el todo o el todo por una parte; el género por la especie o la especie por el
género; el individuo por la clase o la clase por el individuo, el plural por el singular
o viceversa. Ej. Dan 12:2; Sal 16:9; 1 Cor 11:26,27; Hch 24:5, etc. Luc 12:1
(Metonimia + sinécdoque).
6) La prosopepeya (personificación), cuando se personifica las cosas
inanimadas, atribuyéndoseles hechos o acciones humanas. Ej. 1 Ped 4:8; Isa
55:12; Sal 85:10,11.
7) Apóstrofe se dirigen palabras a personas muertas o ausentes, o cosas
inanimadas o abstractas como si tuvieran oídos y vida. Ej. 2 Sam 18:33; 1 Cor
15:55; Apoc 6:16.
Hay una diversidad enorme de figuras de dicción, tales como la elipsis, la
paradoja, la ironía, el eufemismo, la braquilogia, la litotes, la interrogación, la
antítesis, el clímax, etc. Sin embargo, queremos insistir en que lo más útil para el
estudiante será una sensibilidad particular a estas expresiones y figuras, y el uso
de buenos comentarios en los cuales se explican dichas figuras o lenguaje
figurado, en lugar de hacer un esfuerzo por memorizar todas las formas
existentes y sus nombres.
b. Figuras literarias son formas especiales más extensas de expresión literaria,
usadas generalmente dentro del contexto de una obra mayor. Ej. parábolas,
alegorías, fábulas, mitos y acertijos.
1) Parábola es una narración, dentro de la esfera de lo posible, o natural, que
ilustra principios que rigen en la esfera espiritual. Este tipo de figura literaria será
estudiado con más detalle en la hermenéutica especial, dada su importancia en la
enseñanza del Señor Jesucristo.
2) La alegoría es un realidad una metáfora extendida, o un conjunto de
metáforas unidas, representando cada una de ellas una realidad espiritual. Suele
ser tan clara la naturaleza alegórica, que es casi imposible una interpretación
literalista o al pie de la letra. Es en este detalle (la imposibilidad de una
interpretación literal) que obliga a considerar el pasajero relato como alegoría, lo
que distingue nuestro sistema de hermenéutica del sistema alegorista que hemos
estudiado anteriormente, el que además de un sentido lógico, natural y literal,
quería ver un sentido alegórico en cada pasaje bíblico. Gálatas - Sara y Agar.
Ej. Jn 6:51-65, Sal 80:8-13, Gál 4:21-5:1, Ez 17:3-10, Jn 15:1-8, 6:26-51
3) La fábula es una alegoría poco usada en la Escritura, en la que alguna
circunstancia se expone en forma de narración personificando cosas o animales
con el propósito de mostrar alguna enseñanza moral. Ej. 2 Re 14:9, Jue 9:7-20
4) Adivinanza es un dicho presentado intencionalmente en lenguaje oscuro
propuesto para que el oyente lo resuelva, sin propósito de enseñanza. Ej. Jue
14:14
5) Enigma es un dicho presentado intencionalmente en lenguaje oscuro o
difícil para encubrir la verdad propuesta. Luc 22:26; Jn 4:13-14.
6) Proverbio es un refrán o dicho común que expresa una verdad general en
forma concreta. Mat 15:26; Luc 11:10.
c. Géneros literarios. Cada libro de las Escrituras puede ser clasificado dentro
de algún tipo de género o molde literario, y los trabajos sobre introducción bíblica
de los eruditos siempre tratan de especificar este género literario.
La Biblia, siendo en realidad una biblioteca sagrada, está compuesta por libros
de diferentes géneros literarios, como históricos, biográficos, poéticos, proféticos,
doctrinales, apocalípticos, sapienciales, epistolares y un género muy particular y
único en la literatura universal: los Evangelios.
El género que el intérprete atribuya a un libro o pasaje dado, moldeará
inevitablemente su interpretación, por lo que es tan importante un conocimiento
correcto de dicho molde o género literario. Ej. nuestra exégesis del Cantar de los
Cantares, uno de los libros más controversiales en cuanto al género, dependerá
de si lo consideramos alegórico, en cuyo caso representará las relaciones entre
Dios y el hombre, o entre Israel y Dios, o Cristo y su Iglesia, o Cristo y el creyente,
etc.; y si lo tomamos en sentido literal (aunque reconociendo el material poético
que contiene), lo interpretaríamos con la justificación teológica de la sexualidad
humana (se está considerando parabólico).
El drama de la crítica racionalista está centrado juntamente en este punto al
considerar la mayoría de los libros de la Biblia como míticos o legendarios,
incluyendo a los Evangelios.

5. ESTUDIO DEL TRASFONDO CULTURAL


Desde los tiempos del apogeo cultural griego y su influencia sobre la cultura
del Imperio Romano, ya se consideraba las Humanidades o Artes Liberales como
parte importante en la preparación de todo hombre culto, y al fundarse las
universidades en la Edad Media, las ya clásicas siete Artes Liberales fueron la
base del curriculum.
Cuando surgió el Renacimiento a finales de la Edad Media, produjo los
grandes humanistas que fueron los eruditos de ese período, eruditos con una
pasión tremenda por recobrar las obras clásicas de los autores griegos y latinos.
Sin embargo, ellos insistieron que no bastaba con un estudio del idioma, sino que
era indispensable conocer la historia y la cultura de esos pueblos antiguos. Por
consiguiente para ellos la Filología significaba además del estudio de las palabras
y la gramática, toda la investigación escolarizada de la cultura y la historia del
período clásico.
Este concepto de la Filología fue asimilado por Lutero y Calvino ya en tiempos
de la Reforma e influyó en sus propios sistemas de interpretación. La
hermenéutica de los Reformadores era tanto histórico y cultural como gramatical.
Nuestro propio sistema de interpretación se mantiene en esa misma tradición.
Las contribuciones de la Arqueología a la comprensión del AT demuestran la
íntima relación que existe entre los libros bíblicos con la historia y la cultura de la
época en que fueron escritos. Es notable cómo muchos pasajes permanecieron
oscuros y opacos aún cuando los eruditos llegaron a conocer las palabras y la
gramática, pero que recién después del siglo y medio de investigación y
descubrimientos arqueológicos hemos llegado a conocer el significado pleno,
porque se ha descubierto el contexto histórico y cultural.
El conocimiento del trasfondo cultural tiene también una función preventiva.
Del estudio de la cultura uno puede descifrar la connotación original de una
palabra, su “usus loquendi”. Las sectas y cultos heréticos son generalmente a-
culturales; imponen a las Escrituras un significado acorde con sus propias
creencias, sus tradiciones o ideologías ignorando la cultura de los escritores
originales, y violando así un principio de interpretación fundamental. Es lo que
han hecho los maestros de la Ciencia Cristiana al no dar ningún valor a los
estudios histórico-culturales del mundo bíblico antiguo; y es lo que han hecho
teólogos como Tillich, quienes aún conociendo ese trasfondo histórico y cultural,
han impuesto un concepto moderno existencial sobre la doctrina de la expiación.
En el estudio del trasfondo histórico y cultural, debemos considerar los
siguientes aspectos:
a. Contexto geográfico. La geografía es el contexto espacial de la Biblia. Es
muy útil para el intérprete conocer el clima, los ríos, valles, montañas, flora y
fauna y las estaciones de las tierras bíblicas. Para comprender bien la historia de
las diez plagas de Egipto, el intérprete debe conocer la geografía de Egipto, su
flora y fauna; para entender el libro de los Hechos es necesario conocer la
geografía de las regiones abarcadas por Pablo en sus viajes. Muchos de los
pasajes e historias del AT se hacen mucho más claros cuando conocemos la
ubicación geográfica de las ciudades y pueblos.
Hay también muchas referencias geográficas en el libro de los Salmos y
referencias al clima, flora y fauna de Palestina (“el rocío de Hermón que
desciende sobre los montes de Sión”, Sal 133:3; “la gloria del Líbano”, “la rosa de
Sarón”, etc.).
No es necesario insistir en el tema por ser tan obvio. Cada evento en las
Escrituras tiene su ubicación geográfica, y parte de la tarea de interpretación de
esos eventos consiste en descubrir tanto como sea posible de la geografía,
porque en mayor o menor grado, ayuda a comprender el texto.
b. Contexto histórico. Si cada evento bíblico tiene su marco de referencia
espacial o geográfico, también tiene su marco de referencia histórico o temporal,
ya que dichos eventos ocurren en el tiempo y en la historia.
Gracias a las intensas investigaciones efectuadas por los eruditos durante más
de cien años, ahora tenemos una abundancia extraordinaria de material histórico
con relación a los documentos bíblicos, aportadas por las excavaciones
arqueológicas, los estudios de las tabillas de arcilla, inscripciones en los
monumentos y papiros, los trabajos de historiadores de los primeros siglos de la
era cristiana, los descubrimientos en las pirámides de Egipto, etc.
La importancia del contexto histórico ha sido muy bien expuesto por HH
Rowley con las siguientes palabras: “Una religión que esté enraizada y
fundamentada en la historia, no puede ignorar esa historia. Por lo tanto, la
comprensión histórica de la Biblia no es algo superfluo de lo que pueda
prescindirse en la interpretación bíblica, dejando a todo un cuerpo de ideas y
principios divorciados del proceso por el cual nacieron” (La Relevancia de la
Interpretación Bíblica).
Un claro ejemplo de la importancia de lo que estamos considerando y de la
absoluta necesidad de conocer la historia para llegar a la profundidad del texto
bíblico, es el caso de la crucifixión del Señor Jesucristo. Necesitamos conocer
históricamente cómo llegaron los judíos al lugar en que se encontraban en el
tiempo y espacio; el origen histórico de las sectas judías de esos días (fariseos,
saduceos, esenios y herodianos); el sistema legal judío y las funciones del
Sanedrín; necesitamos saber porque estaban los Romanos en Palestina; su
sistema legal y los arreglos políticos entre ellos y los judíos: el origen histórico de
la crucifixión y cómo era administrado por los romanos.
Otro ejemplo es el libro de Apocalipsis cuya interpretación requiere un
conocimiento de la historia del primer siglo de la era cristiana. La ignorancia de
ese lapso de la historia, y la suposición de que el libro es simplemente una
relación de símbolos apocalípticos desconectados de la historia, harán que
nuestra interpretación sea imposible o equivocada, o en el mejor de los casos
muy superficial.
c. Contexto cultural. Usamos el término cultural en su sentido estrictamente
antropológico. Los antropólogos dividen la cultura de un pueblo en cultura
material y cultura social.
1) Cultural material se refiere a todas las cosas, herramientas, objetos,
viviendas, armas, vestimentas, etc., que un pueblo dado utiliza en el tiempo de su
existencia.
2) Cultura social se refiere a todas las costumbres, prácticas, ritos religiosos,
etc., que una sociedad observa en su existencia social.
Aquí nuevamente nos encontramos con una cantidad muy grande de material
bíblico que requiere para su comprensión cabal, un conocimiento de las
diferentes culturas involucradas. Estos datos sobre las diferentes culturas, se
pueden encontrar en los comentarios, diccionarios bíblicos enciclopedias bíblicas,
y en libros especializados en el tema.
Encontramos en la Biblia muchas culturas, y para su correcta interpretación
debemos reconocer la cultura específica que sirve de contexto a un pasaje dado.
Ej. Gén 1-11 presupone un trasfondo mesopotámico, la historia de José en Egipto
y el éxodo suponen una cultura egipcia; los viajes de Pablo presuponen una
cultura greco-romana, y la cultura reflejada en la carta a los Colosenses es un
contexto muy diferente al de Hebreos.
El intérprete debe investigar la práctica cultural de todo evento bíblico, como
por ejemplo: los ritos de la pubertad, los ritos matrimoniales y funerarios, las
estructuras políticas, sistemas legales, estructuras familiares, prácticas agrícolas
y comerciales, la práctica de la esclavitud, el trato de los cautivos, sistemas
monetarios y económicos y las prácticas religiosas. El discurso de Pablo en el
Areópago (Hch 17) obliga al intérprete a un conocimiento por lo menos somero de
la filosofía griega. Detrás de muchas referencias paulinas en Colosenses hay un
trasfondo filosófico-religioso.
El principal propósito del estudio del contexto cultural de las Escrituras es
ayudar al intérprete a conocer el significado exacto que las palabras tenían para
los escritores bíblicos, determinar el “usus loquendi”, y por lo tanto, conocer el
significado y connotación originales de una palabra, frase o costumbre, y para
poder construir así, su interpretación sobre la base del significado literal de los
textos bíblicos.
La revelación viene al hombre a través de una forma cultural porque Dios tiene
que venir al hombre en su ambiente cultural concreto, y hablarle en términos de
su cultura específica. De otra manera la revelación no tendría significado. La
revelación está presente en las Escrituras, dentro, con, y bajo lo cultural, de
manera tal que lo cultural nunca puede llegar a ser revelación, pero tampoco
puede ser aislada de las formas culturales.