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Técnicas de Obtención de Grano Metalográfico en

el Rango Milimétrico y Centimétrico Mediante


Diversos Tratamiento Térmicos y Mecánicos
Proyecto Fin de Carrera

Mariola Roldán Galán

8 de julio de 2007
Índice general

1. Tratamientos térmicos en el Aluminio 2


1.1. Tratamiento térmico de bonificado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2
1.2. Solubilización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
1.3. Temple . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
1.4. Maduración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 15
1.5. Tratamiento térmico de recocido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
1.6. Tratamientos termomecánicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 30
1.6.1. Conformación en frı́o y endurecimiento en frı́o . . . . . . . . . 31
1.6.2. Conformación en frı́o y endurecimiento por precipitación . . . 33

1
Capı́tulo 1

Tratamientos térmicos en el
Aluminio

Se va a explicar los fundamentos de los tratamientos térmicos de bonificado,


encaminados a aumentar la resistencia y obtener caracterı́sticas mecánicas determi-
nadas, y a los tratamientos de recocido, cuyos objetivos pueden ser los de destruir
total o parcialmente un estado de acritud, homogenizar el material, hacer desapare-
cer tensiones internas, conseguir una estructura estable, etc. El tratamiento térmico
de bonificado está fundamentado en la variación de solubilidad en el aluminio de los
elementos de aleación, en función de la temperatura. Las aleaciones comerciales se
pueden considerar divididas en dos grandes grupos: Aleaciones bonificables, aquellas
en las que el tratamiento de bonificado se traduce en un incremento notable de sus
caracterı́sticas de resistencia Aleaciones no bonificables, aquellas en que la mejora
conseguida en el bonificado es tan pequeña que, prácticamente, el único método de
aumentar su resistencia es proporcionarles acritud, es decir, someterlas a un proceso
de deformación plástica en frı́o.

1.1. Tratamiento térmico de bonificado


Consta esencialmente de tres etapas perfectamente definidas: solubilización, tem-
ple y maduración. En primer lugar se ha de calentar la aleación a temperatura y
tiempo determinados, seguido de un enfriamiento brusco. El tratamiento de precip-
itación posterior puede realizarse a temperaturas próximas a la ambiente (madu-
ración natural) o calentarse a temperaturas moderadas, entre 100 y 250 C (madu-
ración artificial).

El aluminio puede formar soluciones sólidas con la mayorı́a de los metales consid-

2
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 3

Figura 1.1: tratamiento térmico de bonificado en las aleaciones de aluminio

erados como elementos de aleación. Las modificaciones de las propiedades, logradas


por el tratamiento térmico de bonificado de las aleaciones de aluminio, son debidas
a reacciones de solución y precipitación de ciertos constituyentes en función de la
temperatura.

La variación de solubilidad sólida de los elementos de aleación con la temperatura


es la causa fundamental de los efectos del tratamiento térmico sobre las propiedades
de la aleación. Esta variación de solubilidad está reflejada en los diagramas de equi-
librio.

Como ejemplo representativo se muestra el diagrama parcial aluminio-cobre y


consideremos por ejemplo una aleación que contenga un 4 % de cobre, el tratamiento
térmico de solubilización consistirá en calentar a una temperatura comprendida en-
tre 500 C y 580 C, con lo cual se habrá conseguido que todo el cobre quede disuelto
en el aluminio, sin que se haya llegado al principio de fusión del material.

Si una vez lograda la solubilización se enfriase lentamente la aleación, todo el


cobre disuelto durante el calentamiento anterior volverı́a a precipitar en forma de
Al2Cu. Pero si se enfria rápidamente hasta la temperatura ambiente, retendremos
el cobre en solución sólida sobresaturada.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 4

Figura 1.2: Diagrama parcial de equilibrio Al-Cu

Esta solución sólida sobresaturada es indispensable para que se produzcan pos-


teriormente las reacciones de precipitación, conocidas con el nombre de maduración.

El que se trate de una solución sólida sobresaturada implica que existirá cierta
tendencia a precipitar el exceso de elemento soluto. Las propiedades mecánicas están
fuertemente influenciadas por el tamaño, dispersión y morfologı́a de las partı́culas
precipitadas y el tratamiento de maduración consiste precisamente en someter a la
solución sólida sobresaturada a unas condiciones (temperatura y tiempo) tales que
conduzcan a una estructura de precipitación a la que corresponda las propiedades
mecánicas deseadas.

La maduración natural consiste en una evolución espontánea, en el curso de la


cual la sobresaturación del aluminio en elementos de aleación tiende a atenuarse
progresivamente, por formación de aglomeraciones submicroscópicas de átomos del
soluto que dificultan las deformaciones plásticas y endurecen la aleación. La veloci-
dad de esta precipitación varia de unas aleaciones a otras y puede ser necesario desde
unos pocos dı́as a varios años.

La precipitación puede ser acelerada por un calentamiento a temperatura mod-


erada y superior a la ambiente. Este tratamiento térmico de precipitación constituye
la maduración artificial.

El endurecimiento observado a la temperatura ambiente se atribuye a la con-


centración localizada de átomos de cobre formando las zonas de Guinier-Preston,
designadas por GP. Consisten en regiones ricas en cobre, de dos dimensiones y de
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 5

Figura 1.3: Efecto de la velocidad de enfriamiento sobre la microestructura de la


aleación aluminio-cobre.

forma parecida a un disco, orientadas paralelamente a los planos de la base de la red


CCC de la matriz. El diámetro de estas zonas se considera del orden de 30 a 50 Å y
no sufren modificaciones con el tiempo de maduración a la temperatura ambiente.
Sin embargo su numero se incrementa con el tiempo, hasta lograr una distancia me-
dia entre las zonas de aproximadamente 100 Å, cuando se consigue la maduración
completa.

A temperaturas de maduración de 100 C y más altas desaparecen las zonas GP


y son reemplazadas por la estructura designada θ” . Las dimensiones de esta fase son
del orden de 500x500x50 Å y es fuertemente coherente con la matriz, ocasionando
importantes deformaciones de la red de la solución sólida en las proximidades de los
precipitados. El endurecimiento que proporciona al material la aparición de esta fase
es debido a las dificultades que para atravesar estas zonas, fuertemente perturbadas,
tienen las dislocaciones del material.

Al elevar la temperatura de maduración por encima de los 200 C, o prolongar el


0
tiempo, aparece una segunda fase precipitada θ , la cual coexiste con la fase θ” en
un determinado en determinado campo de tiempo y temperatura. Las dimensiones
0
de la faseθ son notablemente más grandes, y la cohesión con la matriz es solamente
parcial, no oponiéndose prácticamente al progreso de las dislocaciones del material.
0
Por tanto la aparición de esta fase θ puede ser generadora de ablandamiento, en
0
especial al disminuir la presencia de θ” y aumentar θ .

Al seguir aumentando la temperatura, mayor que 300 C, y el tiempo aparece la


fase de equilibrio θ ( Al2Cu ) no coherente y de dimensiones elevadas, del orden de
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 6

algunas centésimas o décimas de milı́metro. El crecimiento de la fase precipitada es


la causa de un ablandamiento general.

La evolución del proceso de maduración podrı́a resumirse mediante el siguiente


esquema:

0
SSS GP θ” → θ → θ” (Al2Cu)

0
Figura 1.4: Estructura y morfologı́a de las fases θ” , θ y θ en una aleación Al-Cu
(Cı́rculos negros o átomos de Al y cı́rculos blancos o átomos de Cu)

En resumen, durante el proceso de maduración natural, en una primera etapa


tiene lugar una concentración de átomos de soluto en determinados puntos de la
solución sólida como resultado de fluctuaciones estadı́sticas, seguida por la difusión
a esos puntos de otros átomos de soluto, pero sin que se produzca propiamente pre-
cipitación de una nueva fase. La concentración localizada de átomos forma aglom-
eraciones planas, zonas GP, que producen el reforzamiento del material.

En la maduración artificial, realizada a temperatura superior a la ambiente, la


difusión de los átomos de soluto conduce a la precipitación de unas fases de tran-
sición coherentes con la matriz que produce el endurecimiento del material. Si se
eleva mas la temperatura o se prolonga el tiempo, se precipitan las fases estables
correspondientes al equilibrio, cuya presencia proporciona un ablandamiento gener-
alizado de material.

Algo parecido podrı́a exponerse, con distintas fases, para otras aleaciones de alu-
minio.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 7

1.2. Solubilización
La temperatura de solubilización, para un tiempo determinado, conviene sea la
más elevada posible, ya que al aumentar dicha temperatura aumenta el porcentaje
de constituyentes endurecedores disueltos y, en su consecuencia, la posibilidad de
elevar las caracterı́sticas mecánicas. Sin embargo existe un lı́mite superior, que es la
temperatura de comienzo de fusión de la aleación empleada, y que en el caso general
de aleaciones comerciales vendrá regida por la eutéctica que posea más bajo punto de
fusión. Excedida ligeramente esta temperatura, la aleación empieza a ”quemarse”,
ya que se funden todas aquellas zonas en donde existe la eutéctica. Esto trae consigo
la caı́da de caracterı́sticas mecánicas y tiene el inconveniente de que la aleación no
se puede, en general, regenerar por nuevo tratamiento térmico.

En la Fig. 3 se representa, de un modo general la influencia de la temperatura de


solubilización sobre la carga de rotura (R), lı́mite elástico (E) y alargamiento (A) de
una aleación bonificable. En dicha figura se indica también la zona de temperaturas
de iniciación del quemado. Como puede comprobarse, las caracterı́sticas mecánicas
pasan por un máximo y descienden rápidamente para temperaturas de solubilización
superiores o inferiores. De ello se deduce la existencia de una temperatura óptima de
solubilización. Para temperaturas inferiores a ella, las caracterı́sticas mecánicas son
insuficientes como consecuencia de una solubilización incompleta del constituyente
activo de la aleación. Por el contrario, si la temperatura es demasiado elevada, la
caı́da de caracterı́sticas mecánicas se explica. Por el fenómeno de quemado, es decir,
de una fusión parcial de eutécticas complejas en los lı́mites de grano que se traduce
en una descohesión fragilizante e incluso la posibilidad de aparición de grietas en el
temple.

La presencia de eutécticas fundidas en los limites de grano y las grietas pro-


ducidas como consecuencia del temple, dará lugar a un acusado descenso de las
caracterı́sticas de resistencia y ductilidad. Las eutécticas globulares, mas o menos
esféricas, tienen un efecto menor tanto sobre las grietas de temple como sobre las
propiedades mecánicas de la aleación bonificada.

Fijada la temperatura correspondiente al tratamiento de solubilización, es nece-


sario determinar el tiempo durante el cual debe estar el material a dicha temperatu-
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 8

Figura 1.5: Influencia de la temperatura de solubilización sobre las caracterı́sticas


mecánicas

ra. Dicho tiempo es función, evidentemente, del tipo de producto, aleación, moldeo
o procedimiento de fabricación usado y del espesor. Estos factores establecen las
condiciones en que el material se encuentra antes del tratamiento, es decir las pro-
porciones en que el soluto está en solución y el tamaño y distribución de las fases
precipitadas.

El mecanismo propio de la solidificación produce granos heterogéneos en los


cuales la composición quı́mica varı́a del centro a la periferia y ocasiona concentra-
ciones de elementos de bajo punto de fusión en las uniones intergranulares. Es, por
tanto, necesario, para establecer la homogeneidad, emplear calentamientos prolon-
gados que permitan la difusión de estos elementos hacia el interior de los granos.
Las piezas moldeadas, presentan en general estructuras heterogéneas y bastas, por
consiguiente, se hace lento y difı́cil alcanzar el equilibrio de concentración por di-
fusión. La difusión será tanto más rápida cuando. los granos sean más pequeños.
Como consecuencia de esto, las piezas coladas en arena requieren tiempos más ele-
vados que las coladas en coquilla de grano mucho más fino. En los productos forjados
el trabajo mecánico y los calentamientos sufridos en el curso de su transformación
producen el fraccionamiento de los granos y facilitan la migración de los átomos del
soluto, eliminando segregaciones y homogeneizando la aleación. Una caracterı́stica
importante de la solubilización es que su cinética es casi independiente de la tem-
peratura. Es indudable que al aumentar la temperatura, aumentará notablemente
la solubilidad de los constituyentes activos de la aleación y, por ejemplo, en cinco
minutos se disolverá más cobre a 500◦ C que a 425◦ C; pero el tiempo necesario para
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 9

Figura 1.6: Influencia de la temperatura de la temperatura de solubilización sobre


las caracterı́sticas mecánicas

saturar la solución sólida es, aproximadamente, el mismo a ambas temperaturas,


lo cual se pone en evidencia por las caracterı́sticas mecánicas logradas después del
temple y maduración correspondiente.

No debe existir, por tanto, interés en prolongar este tiempo, ya que pueden pre-
sentarse problemas relacionados con la recristalización, con la economı́a del proceso
y en el caso de aleaciones plaqueadas disminución de la resistencia a corrosión Por
último, conviene señalar, que para los productos forjados que presenten acritud,
la velocidad de calentamiento en e1 tratamiento de solubilización puede afectar al
tamaño de grano. La velocidad de calentamiento debe ser lo más rápida posible,
porque proporciona el tamaño de grano más fino. Una conclusión importante que se
deduce de todo lo anterior es que no puede pretenderse alcanzar las caracterı́sticas
mecánicas correctas empleando una temperatura de solubilización inferior a la ópti-
ma y compensando esto con tiempos de permanencia muy prolongados.

1.3. Temple
Posteriormente al tratamiento térmico de solubilización, la aleación debe ser en-
friada enérgicamente para que la solución sólida quede sobresaturada a la temperatura-
ambiente. Esta operación denominada temple, reviste gran importancia ya que debe
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 10

proporcionar las condiciones óptimas para el tratamiento de maduración posterior.


En efecto, para que después de la maduración las caracterı́sticas mecánicas sean
máximas, es preciso que la concentración de la solución sólida inmediatamente de-
spués del temple sea sensiblemente la misma que a la temperatura de solubilización.
lo cual se consigue mediante un enfriamiento rápido de la aleación, por inmersión
en fluido apropiado que nos proporcione la velocidad critica de temple necesaria.
Se desprende que en esta operación son varios los factores a considerar para obten-
er la velocidad de enfriamiento adecuada, entre los que figuran como principales
la naturaleza (calor especı́fico) y temperatura del fluido utilizado, que definen su
potencial refrigerante, la repartición de masas en el material a enfriar, que viene
definida por la relación superficie volumen de las piezas tratadas, por Último, el
tiempo transcurrido desde que el material pasa de la temperatura inicial a la fi-
nal dependiente del grado de mecanización de la operación de temple. La velocidad
crı́tica de temple puede definirse como la mı́nima velocidad de enfriamiento que es
capaz de retener los átomos de soluto en solución, es decir, que evita la descomposi-
ción de la solución sólida y depende principalmente de la composición de la aleación.

Figura 1.7: Influencia de la velocidad de temple sobre las caracterı́sticas mecánicas


de la aleación 7075

La velocidad de enfriamiento, además de afectar las caracterı́sticas mecánicas,


tiene una influencia significativa sobre la resistencia a la corrosión de la mayorı́a de
aleaciones de aluminio.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 11

Como ejemplo de corrosión provocada por temple defectuoso, se presentan las


micrografı́as de las figuras 13 y 14 correspondientes a una chapa de revestimiento de
un alerón de avión, fabricado en aleación Al-Cu Mg 4,2 plaqueada con aluminio. En
la figura 13 se aprecia una intensa corrosión intergranular, que afecta casi al 50 por
100 de la sección. Observada con mayores aumentos una sección de la chapa (Fig.
14), se ve claramente que el lı́mite de los granos no es continuo, sino formado por
una hilera de finos precipitados que predisponen al material para sufrir una corrosión
de tipo intercristalino, ya que estos precipitados, ricos en cobre, en los lı́mites de
los granos dan lugar a la formación de zonas que favorecen extraordinariamente la
propagación de la corrosión.

Figura 1.8: Aleación 2024. Corrosión intergranular. Aumentos: X 100. Ataque: mez-
cla de ácidos

Figura 1.9: Aleación 2024. Precipitado en borde de granos. Aumentos: X 500.


Ataque: mezcla de ácidos.

Si la aleación no es enfriada rápidamente, se verifica una precipitación prefer-


encial de constituyentes ricos en cobre en los lı́mites de grano, con el consiguiente
empobrecimiento en cobre de la solución, sólida adyacente a dichos lı́mites. El -
Potencial electroquı́mico correspondiente resulta ası́ netamente anódico respecto al
centro de los granos (con contenido normal de cobre) y el resultado es una gran sus-
ceptibilidad a la corrosión intergranular que una vez iniciada es como un cáncer de
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 12

la aleación que prosigue fatalmente su proceso destructivo. En aleaciones Aluminio-


Magnesio se presenta una diferencia electroquı́mica entre compuestos ı́ntermetálicos
relativamente anódicos, poco espaciados en los contornos de los granos, y la solución
sólida de los granos, presentando una diferencia de potencial muy inferior que en
el caso de las aleaciones Aluminio-Cobre. La corrosión aumenta al aumentar dicha
velocidad hasta alcanzar un máximo para 25◦ C/seg. A partir de dicho valor dis-
minuye el efecto corrosivo para adquirir un valor mı́nimo para 500◦ C/seg., en cuyo
momento se hace prácticamente asintótico. La corrosión es principalmente del tipo
de picaduras para los valores mı́nimos e intercristalina para los máximos.

Figura 1.10: Curva de la C para la corrosión intergranular de la aleación 2024-T4

Señalemos, por último. un método original utilizado para estudiar el efecto de


la velocidad de enfriamiento sobre la susceptibilidad a la corrosión de las aleaciones
de aluminio de elevada resistencia mecánica, tales como las 2024 y 7075. Se utiliza
una probeta Jomminy, ligeramente modificada, de las utilizadas para determinar la
templabilidad de los aceros. El ensayo consiste en someter la probeta al tratamiento
de solubilización y, posteriormente, enfriarla por un extremo con lo cual se obtienen
velocidades de enfriamiento variables a lo largo de la probeta que posteriormente
es sometida a un ensayo de corrosión acelerada. Para grandes velocidades de enfri-
amiento la corrosión es de tipo picadura, encontrando el primer tipo de corrosión
intergranular, aunque ligera y con grandes picaduras, a 4,4 cm. del extremo templado
(21◦ C/seg.). A 4,8 cm. del extremo templado todo el ataque es de tipo intergranular.

Naturalmente aquellas aleaciones con elementos aleantes de potencial no tan dis-


imilar al del aluminio como el del cobre, son menos susceptibles a los efectos de una
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 13

Figura 1.11: Influencia de la velocidad de temple sobre la resistencia a la corrosión,


en NaCl 3,5 %

Figura 1.12: Efecto de la velocidad de enfriamiento sobre la corrosión.


CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 14

velocidad de temple insuficiente, tal es el caso de las aleaciones Al-Mg-Si tı́picas de


la construcción civil y arquitectura.

Ahora bien, es evidente que al ser las velocidades crı́ticas de temple elevadas
serán difı́cilmente alcanzables en el núcleo de piezas de gran sección.

Por consiguiente. las caracterı́sticas mecánicas y la resistencia a la corrosión son


inevitablemente afectadas en productos de elevada sección, si bien esta disminución
de propiedades es mas o menos acusada según el tipo de aleación.

Cuando se trata del temple de productos delgados, hay que considerar otro fac-
tor: el tiempo de transición que transcurre entre la salida de la pieza del horno de
solubilización y su inmersión en el medio de refrigeración.

A la salida del horno de calentamiento el producto está necesariamente cierto


tiempo al aire, lo que da lugar a un retrasa en el temple (a no ser que el medio de
refrigeración sea el aire o niebla. Si se necesita, pues, una gran velocidad de enfri-
amiento como en el caso del temple en agua, es preciso que la permanencia en el
aire sea lo más corta posible y no sobrepase un valor máximo.

El temple en agua es el medio que se utiliza más ampliamente par ser el más efec-
tivo. Las mayores velocidades de enfriamiento corresponden al agua a la temperatura
ambiente, velocidad que disminuye al aumentar la temperatura de la misma. Por
tanta, si se requieren medios de enfriamiento más suaves se empleará agua caliente,
agua hirviendo y también aire agitado o aire en calma. Asimismo pueden utilizarse
distintos tipos de aceites.

Desde el punto de vista de las caracterı́sticas mecánicas y de la resistencia a


la corrosión es preciso enfriar suficientemente deprisa el material en el transcurso
del temple, siempre se ha de tener presente el problema de las tensiones residuales
originadas por dicho enfriamiento rápido y cuyas exigencias son claramente opuestas
a las señaladas anteriormente. Las tensiones de temple tienen su origen en el gra-
diente térmico existente entre las diferentes capas del material sometido al proceso
de enfriamiento. Se comprende fácilmente que piara reducir las tensiones de temple
tendremos que reducir la eficacia de los cambios térmicos, retardando el grado de
enfriamiento para lo cual será necesario utilizar medios de enfriamiento menos ac-
tivos.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 15

Figura 1.13: Efecto del grado de enfriamiento sobre la tensión residual en cilindros
de 76 mm. de diámetro de las aleaciones 2024 y 355 templados desde 500 C y 525
C respectivamente

Ahora bien, las tensiones de temple. pueden ser atenuadas por otras medios co-
mo la acción de tratamientos térmicos posteriores al temple. Ası́, el tratamiento de
maduración artificial produce un alivio de tensiones y más aún si se efectúa a tem-
peratura algo más elevada, si bien ello da lugar a un detrimento de las propiedades
mecánicas. E1 mismo efecto produce el tratamiento de estabilización necesario para
las piezas que trabajan en caliente, caso, por ejemplo de los pistones y culatas. Otro
medio, es someter los productos a un ligero estirado.

1.4. Maduración
La tercera etapa del tratamiento de bonificado consiste, como ya se indicó an-
teriormente, en una evolución estructural consecutiva al temple y que se denomina
maduración o envejecimiento, natural si se realiza en las proximidades de la temper-
atura ambiente, caracterizada por la formación de aglomeraciones submicroscópicas
de átomos que dificultan las deformaciones plásticas y endurecen la aleación, y ar-
tificial cuando se realiza un calentamiento voluntario, netamente superior a la tem-
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 16

Figura 1.14: Diagrama de tensión residual para la la aleación 2014 templada en agua
frı́a desde 500 C
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 17

peratura ambiente, generalmente entre 1000 C y 2500 C, tratamiento que acentúa el


fenómeno y hace evolucionar las aglomeraciones de átomos hacia fases intermetálicas
más voluminosas.

La maduración artificial conduce a valores más elevados para la carga de rotura,


lı́mite elástico y dureza, si bien se obtienen valores sensiblemente menos elevados
para los alargamientos.

En algunos casos se aplica la maduración a productos que, no han sido sometidos


previamente al tratamiento de solubilización. Ası́, en algunas aleaciones de moldeo
las condiciones de enfriamiento subsiguientes a la solidificación en coquilla mantienen
en solución suficiente cantidad de constituyente activo para que, posteriormente,
ofrezcan una respuesta vigorosa al tratamiento de maduración artificial.

Maduración natural Durante la maduración natural, no se aprecian cambios mi-


croestructurales, ya que los efectos endurecedores son atribuibles únicamente
a la aglomeración de átomos. Contrariamente a lo expuesto para la velocidad
de solubilización, la velocidad de maduración depende en grado elevado de
la temperatura. En algunas aleaciones, la velocidad de maduración se dupli-
ca cada 50 C que se eleve la temperatura, dentro del margen -100 C a + 250 C.

Figura 1.15: Maduración a diversas temperaturas después del temple, aleación 2014-
T4

En la citada figura ,y para temperaturas inferiores a los 50◦ C se observan tres


etapas sucesivas. La primera presenta una pendiente extremadamente débil y
corresponde al denominado -perı́odo de incubación. Posteriormente la madu-
ración acelera su velocidad, y, por último, la velocidad decrece y la carga
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 18

de rotura tiende asintóticamente hacia un determinado nivel. La maduración


presenta el carácter de no estar jamás totalmente concluida, y en algunas
aleaciones, como la 6061, siguen madurando de una forma apreciable a la tem-
peratura ambiente después de un perı́odo de diez años. En cambio, y bajo un
aspecto industrial, se admite que para la aleación considerada anteriormente,
la estabilidad de caracterı́sticas se alcanza al cabo de cuatro dı́as para tem-
peraturas próximas, a 20◦ C.

Se comprueba que los perı́odos de incubación son función de la temperatura


y que son tanto más pequeños cuanto mayor es la temperatura. Durante este
perı́odo de incubación la aleación queda en un estado denominado temple fres-
co y, puesta que las aleaciones san entonces relativamente blandas y dúctiles,
existe la posibilidad de efectuar las operaciones de enderezado o conformación
con más facilidad que después que la maduración se haya desarrollado total-
mente.

La introducción de acritud localizada y tensiones residuales en los produc-


tos hechurados después del temple puede tener un efecto perjudicial sobre la
caracterı́stica de fatiga o sobre la resistencia a corrosión bajo tensiones. Por
tanto, en algunas, aplicaciones crı́ticas, puede ser preferible el hechurado antes
del tratamiento térmico de, bonificado con el fin de evitar los efectos señalados.

Por ejemplo, las aleaciones aluminio-silicio-magnesio maduran bastante más


lentamente, e industrialmente se requieren alrededor de quince dı́as de madu-
ración a temperaturas de 20◦ C para alcanzar niveles de caracterı́sticas mecánicas
admisibles.

Las aleaciones aluminio-cinc-magnesio presentan velocidades de maduración


aún más pequeñas, existiendo la misma influencia de la temperatura.

Maduración artificial La maduración artificial de una aleación de aluminio con-


siste, en un tratamiento térmico voluntario después del temple y a temper-
aturas netamente superiores a la ambiente. La maduración artificial permite
obtener una amplia variedad de caracterı́sticas mecánicas para cada tipo de
aleación, caracterı́sticas que san función de la temperatura y tiempo del tratamien-
to. En general, aumenta la carga de rotura, limite elástico y dureza, y dismin-
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 19

uye él alargamiento, siendo caracterı́stico el hecho de que el incremento del


lı́mite elástico es más pronunciado que .el aumento de la carga de rotura cor-
respondiente.

En el caso de la maduración artificial tiempos demasiado prolongados pueden


proporcionar resultados contrarios a los perseguidos y producir una pérdida de
las caracterı́sticas mecánicas del material. Si se consideran las curvas represen-
tativas de la carga de rotura y lı́mite elástico en función del tiempo resulta que
para cada temperatura existe una rama ascendente que pasa por un máximo
y presenta posteriormente una rama descendente.

Para cada temperatura existe un tiempo de maduración que podemos consid-


erar como óptimo, el cual es preciso alcanzar para lograr las máximas carac-
terı́sticas mecánicas, pero no sobrepasar, pues ello implicarı́a una disminución
de las mismas.

Empleando siempre los tiempos óptimos, a las temperaturas elevadas corre-


sponden caracterı́sticas mecánicas menores que a las temperaturas más bajas.
Y a medida que se eleva la temperatura del tratamiento: de maduración los
máximos se hacen más crı́ticos (téngase en cuenta que la escala de tiempos
es logarı́tmica), lo que exige un control más exacto del tratamiento por el
mayor peligro de cometer errores con relación a las condiciones óptimas. Es-
ta deducción experimental presenta una gran utilidad práctica, y por eso en
el tratamiento industrial es preferible acomodarse a maduraciones durante
tiempos relativamente largos y a temperaturas relativamente pequeñas para
obtener las caracterı́sticas mecánicas óptimas.

Cuando deba considerarse la resistencia a corrosión, el tiempo, de maduración


tiene una gran importancia y puede diferir del que proporciona, para una tem-
peratura dada, las máximas caracterı́sticas mecánicas. Ello es debido a que la
magnitud y morfologı́a de la precipitación obtenida tiene una influencia muy
significativa sobre la resistencia a corrosión y tipo de ataque corrosivo de de-
terminadas aleaciones.

Este mismo tipo de precipitación, con la consiguiente susceptibilidad a cor-


rosión intergranular, puede producirse en la maduración artificial si se emplean
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 20

Figura 1.16: Variación de las caracterı́sticas mecánicas en función de la maduración


artificial para dos aleaciones de aluminio

tiempos de tratamiento insuficientes, ya que la precipitación se inicia en los


lı́mites de grano, que son las zonas que necesitan menor aporte de energı́a. En
cambio, si para la misma temperatura se aumenta el tiempo de tratamiento,
la precipitación se generaliza dentro de los propios granos, disminuyendo la
diferencia de potencial de disolución entre los granos y sus lı́mites, quedando,
eliminadas las causas de la corrosión selectiva, y si el material llega a sufrir
corrosión, ésta será del tipo picaduras, mucho menos peligrosa que la inter-
granular. Los tiempos necesarios para esta homogeneización de la precipitación
son, en general, superiores a los que dan -para la misma temperatura las car-
acterı́sticas mecánicas máximas.

Otro caso en el que es necesario emplear combinaciones tiempo-temperatura


superiores a las que dan las caracterı́sticas mecánicas máximas es el de -piezas
que vayan a trabajar a temperaturas elevadas, por la necesidad de estabilizar
la estructura y dimensiones de las mismas.

En cuanto al enfriamiento de las aleaciones después del tratamiento térmico


de maduración artificial, parece ser que la velocidad de enfriamiento no tiene
influencia sobre las caracterı́sticas finales.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 21

Existe una influencia del tiempo de espera o parada entre el temple y la madu-
ración artificial.

En numerosas aleaciones de aluminio el tiempo de parada o espera entre el


temple y la maduración artificial prácticamente no influye sobre las carac-
terı́sticas mecánicas máximas, que pueden obtenerse.

Por ejemplo, en el caso de las aleaciones Al-Si-Mg el tiempo de espera es per-


judicial, obteniéndose caracterı́sticas mecánicas inferiores que si se realizase
la maduración inmediatamente a1 temple; por el contrario, actúa en sentido
favorable en el caso de ciertas aleaciones del tipo AI-Zn-Mg-Cu, las cuales pre-
sentan mejores caracterı́sticas mecánicas en el estado de temple y maduración
artificial si dicha maduración se efectúa algún tiempo después del temple, es
decir, sobre un estado de maduración natural previa, bastante avanzado.

1.5. Tratamiento térmico de recocido


Recocidos de restauración y recristalización Este tipo de tratamiento se re-
aliza, sobre un metal o aleación con acritud, con el principal objeto de restituir
total o parcialmente sus posibilidades de deformación.

Cuando se calienta un material en estado de elevada acritud se obtiene después


del enfriamiento un nuevo estado estructural, que depende de la acritud inicial,
de la temperatura alcanzada y del tiempo a dicha temperatura. Al efectuar
los recocidos a temperaturas crecientes, para una acritud determinada y un
tiempo fijo, se presentan diversas etapas esquematizadas en la figura 17.

a)Disminuyen ligeramente la resistencia a la tracción, el lı́mite elástico y la


dureza, y simultáneamente se amortiguan las tensiones internas, aumentando
el alargamiento. Esta primera etapa se conoce con el nombre de restauración,
y para las aleaciones de aluminio, estas variaciones son ya apreciables por enci-
ma de 100 C.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 22

Figura 1.17: Representación esquemática del proceso de recocido, en un material


con acritud
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 23

b)A partir de cierta temperatura la variación de propiedades se hace más


acusada, disminuye sensiblemente la relación lı́mite elástico/carga rotura y se
observa la aparición de nuevos granos cristalinos, entrándose en la etapa clásica
de recristalización, que puede ser parcial o total.

c)A temperaturas superiores a la de recristalización total se produce un lento


crecimiento, de los granos cristalinos a expensas de sus vecinos, lo que conduce
a una disminución de las propiedades mecánicas, y en determinadas condi-
ciones puede producirse una recristalización secundaria, caracterizada por la
formación de granos gigantes.

Figura 1.18: Representación micrográfica esquemática del proceso de recocido en un


aluminio.

La figura 18 (a) representa al material en estado de acritud inicial y revela


granos alargados en el sentido de la deformación. La figura 18 (b) representa
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 24

la etapa de restauración; la orientación propia del estado de acritud se conser-


va sensiblemente y las variaciones estructurales sólo se manifiestan en el seno
de los granos cristalinos, sin que exista jamás la aparición de nuevos cristales.
Únicamente la difracción por rayos X ha puesto en evidencia la poligonización
y formación de subgranos, confirmados con la utilización del microscopio elec-
trónico. Las figuras 18 (c) y 18 (d) corresponden a la recristalización parcial, se
observa la aparición de nuevos granos cristalinos, de orientación algunas veces
muy diferentes a los primitivos y que desarrollándose a expensas de ellos van
aumentando en tamaño y número a medida que se emplean temperaturas de
recocido más elevadas. La figura 18 (e), representa la estructura micrográfica
de una aleación de aluminio con una recristalización total. Los nuevos granos
se han desarrollado suficientemente para entrar en contacto con sus adya-
centes, habiendo desaparecido totalmente los granos primitivos. Por última, y
a temperaturas superiores, los granos cristalinos tienden a crecer lentamente
a expensas de sus vecinos, con formación de granos de tamaño muy superior,
según se representa en la figura 18 (f).

En el tratamiento de recristalización total se desea obtener un grano fino ya


que, aparte de que éste proporciona mejor ductilidad.

El tamaño de grano obtenido por recristalización es un factor muy importante


y debe ser sometido a alguna medida de control. Es primordial la influen-
cia que sobre las dimensiones del grano ejercen los factores de fabricación; la
homogeneidad del material, el grado de acritud, la temperatura y tiempo de
recocido.

El tamaño de grano es también fundamentalmente afectado por la composi-


ción. Generalmente, los elementos de aleación e impurezas, favorecen la finura
de grano. Si se considera conjuntamente la acción del tiempo y de la tem-
peratura se obtienen las curvas isotérmicas de ablandamiento, tales como las
representadas en la figura 19 para una aleación Al-Mg, en estado inicial duro.

La primera parte de cada una de estas curvas presenta una débil pendiente
(pequeña disminución de la dureza al aumentar el tiempo), siendo tanto más
corta en la escala del tiempo cuanto más elevada es la temperatura.
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 25

Figura 1.19: Curvas isotérmicas de ablandamiento. Aleación 5056

Posteriormente aparece, para cada temperatura, un segundo tramo de pen-


diente más elevada (gran disminución de dureza al aumentar el tiempo) que
corresponde a la recristalización parcial. Al final de estos tramos las diferentes
curvas tienden a hacerse asintóticas a un mismo valor de la dureza, es decir el
correspondiente a la recristalización total.

El examen de la figura 21 demuestra que el término temperatura de recristal-


ización, frecuentemente utilizado, no tiene sentido si se emplea solo y sin datos
complementarios, es decir si no se precisa la duración del tratamiento, ya
que la recristalización total puede obtenerse con combinaciones de tiempo-
temperatura muy diversas.

Para un tiempo, y temperatura de recocido determinadas, el tamaño de grano


resultante de la recristalización, es tanto más fino cuanto mayor es la acritud
previa y que para acritudes muy pequeñas no se produce la recristalización
aunque si la restauración. Existirá una acritud, llamada acritud crı́tica a la
cual corresponderá un tamaño de grano máximo después del recocido. Por
otra parte, la temperatura de recristalización total (en realidad, combinación
tiempo - temperatura) es tanto más elevada cuanto más débil es la acritud
inicial, de lo que se deduce que no es correcto considerar, como es corriente, la
acritud o deformación crı́tica como una caracterı́stica de la aleación, sino que
en realidad en cada aleación existe una acritud crı́tica para cada recocido, y
esta acritud crı́tica es tanto menor cuanto más elevada sea la temperatura del
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 26

recocido.

Figura 1.20: Tamaño de grano de recristalización para un recocido (tiempo y tem-


peratura) determinado, en función de la acritud previa

Un mismo nivel de resistencia, por ejemplo el correspondiente a material


semiduro, puede alcanzarse, bien por una deformación en frı́o determinada,
o bien por una deformación en frı́o mayor, seguida de un recocido de restau-
ración o de recristalización parcial.

Los recocidos de este tipo suelen llamarse recocidos parciales y presentan


diversas ventajas, de las cuales la más importante es que proporcionan un
alargamiento y capacidad-, de conformación superiores a las del material que
haya alcanzado, la misma resistencia por deformación en frı́o sin recocido pos-
terior.

En particular, los recocidos parciales son utilı́simos para resolver problemas,


de embutición de chapas muy delgadas. Otras ventajas son la menor dispersión
de propiedades mecánicas, la eliminación de tensiones residuales y la mayor
homogeneidad de propiedades en el sentido del espesor.

Los recocidos parciales tienen la ventaja, sobre el recocido de recristalización


total, de aminorar los riesgos de crecimiento excesivo de grano en aquellas
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 27

Figura 1.21: Comparación entre un material. solamente con acritud (a) y con acritud
más recocido parcial (b)

zonas en que se hayan producido deformaciones crı́ticas.

El enfriamiento después del recocido, de las aleaciones no bonificables, no es,


en general, crı́tico, pudiendo efectuarse al aire. No obstante, en el caso de las
aleaciones Al Mg, sı́ el enfriamiento, después de un. recocido de recristalización
total (por ejemplo, a 4000C), es muy rápido, el Mg queda en solución sobresat-
urada y tiende a precipitar, posteriormente, de forma continua en los limites
de grano, sensibilizando el material a la corrosión bajo tensiones. Este incon-
veniente, que es particularmente importante para aleaciones con un contenido
de Mg superior a 4.5 %, puede salvarse efectuando el enfriamiento lentamente
en el horno (durante unas 24 horas), con lo que se consigue que la precipitación
se produzca en forma de partı́culas aisladas, que no son peligrosas.

Otra caracterı́stica de las aleaciones de Al-Mg en estado de acritudes que pos-


teriormente y a temperatura ambiente experimentan una disminución de su
lı́mite elástico y un aumento del alargamiento, que equivalen a una restau-
ración espontánea, que se prolonga durante tiempos, muy largos, del orden de
años, y por ello es conveniente estabilizarlas mediante un recocido de corta
duración a 120◦ -200◦ C.

Recocido de las aleaciones bonificables Si se desea ablandar estas aleaciones


con objeto de hacer posibles operaciones de conformación en frı́o no muy sev-
eras, es suficiente someterlas a un recocido a temperaturas próximas a 3500
C, pudiendo enfriar posteriormente al aire. Este tipo de recocido es apropiado
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 28

especialmente cuando el endurecimiento de la aleación se debe a la acritud


provocada por previas conformaciones en frı́o.

Sin embargo, cuando se desee obtener el máximo ablandamiento y capacidad de


conformación y particularmente si el endurecimiento se debe a encontrarse la
aleación bonificada (bien por haber sido realmente sometida a este tratamien-
to, bien como efecto residual de anteriores conformaciones en caliente en que
el enfriamiento no haya sido suficientemente lento), entonces es preciso aplicar
un recocido de coalescencia que precipite totalmente los constituyentes activos,
dando lugar a una estructura completamente estable. El recocido de coalescen-
cia se efectúa a temperaturas entre 400◦ C y 440◦ C, durante 2 a 3 horas, y en
él es fundamental que la velocidad de enfriamiento sea suficientemente lenta,
ya que, en caso contrario y dado que la temperatura es bastante elevada, parte
de los constituyentes quedarán en solución sobresaturada y se producirán pos-
teriormente efectos de maduración natural, con el consiguiente endurecimiento
de la aleación.

Recocido de homogeneización En la práctica industrial se opera siempre en


condiciones más o menos apartadas de las de equilibrio y, por tanto, el re-
sultado es una estructura segregada intergranularmente, que se manifiesta en
una solidificación dendrı́tica, algunas veces no uniforme en cuanto a tamaño
de las dendritas, y en una distribución, interdendrı́tica de las partı́culas de la
segunda fase a eutéctica. Por otra parte, las paredes del molde pueden originar
en la periferia del sólido otra zona de estructura dendrı́tica, como consecuencia
de un posible sobreenfriamiento.

La relativamente baja ductilidad de la estructura ası́ formada reduce la apti-


tud al trabajo del material y es causa de heterogeneidades en los productos
obtenidos; los productos obtenidos presentan irregularidades superficiales en su
estructura aparentes con los tratamientos superficiales, que hacen inutilizable
el material cuando se destina á aplicaciones ornamentales. En consecuencia,
se hace con frecuencia preciso un tratamiento que elimine este defecto como
operación previa a cualquier otro proceso metalúrgico.

Este pretratamiento consiste en un calentamiento prolongado a elevada tem-


peratura y tiene por objeto provocar una modificación de la estructura de
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 29

colada, igualando la composición quı́mica a niveles microscópicos por difusión


y redisolución de las fases segregadas y precipitando los elementos que, como el
manganeso, hayan quedado en solución sobresaturada en el proceso de solidi-
ficación. Es decir, llevar el material a un estado lo más próximo al de equilibrio.

El tratamiento térmico de homogeneización se aplica a lingotes en estado de


colada o a tochos ligeramente forjados y proporciona diversas ventajas en
los procesos de fabricación posteriores, tales como: mejorar la plasticidad en
caliente, haciendo más: fácil la laminación, estrusión y forja; favorecer la re-
spuesta de las aleaciones a los tratamientos térmicos; mejorar la maleabilidad
y capacidad de conformación en frı́o; aumentar las caracterı́sticas mecánicas
y la resistencia a fatiga; facilitar el control de la recristalización y tamaño de
grano, etc.

Las temperaturas empleadas suelen ser las más elevadas posibles, naturalmente
sin caer en el peligro de fusión de eutécticas. Para las aleaciones bonificables
son, pues, del orden de las utilizadas en el tratamiento de solubilización. Los
tiempos de homogeneización son función de la importancia de las heterogenei-
dades o segregaciones a reabsorber. Pueden variar de 5 a 48 horas, según el
tipo de aleación, dimensiones de las piezas, forma, carga del horno, etc.

Recocido de piezas moldeadas El recocido de piezas moldeadas tiene por ob-


jeto, fundamentalmente, eliminar las tensiones residuales producidas durante
la solidificación y estabilizar tanto la estructura como las dimensiones de la
pieza. En general, este recocido no modifica sustancialmente las caracterı́sticas
mecánicas correspondientes al estado, bruto de colada, si bien puede disminuir
ligeramente la carga de rotura y aumentar algo la plasticidad.

El enfriamiento consiguiente al proceso de moldeo puede retener en solución


cierta cantidad de constituyentes activos, siendo este efecto tanto más acusado
cuanto más elevada haya sido la velocidad de enfriamiento. Posteriormente, en
servicio, estos constituyentes pueden precipitar, ocasionando cambios dimen-
sionales en la pieza.

Vemos, pues, que el recocido de las piezas moldeadas proporciona a éstas una
estructura y dimensiones estables, por lo cual se le suele llamar recocido de
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 30

estabilización.

En resumen, si bien todos estos tratamientos tienen en común producir la pre-


cipitación de constituyentes activos, retenidos en solución sólida, con la con-
siguiente estabilización de la estructura y dimensiones de la pieza, el recocido
se caracteriza por conseguir que esta precipitación sea tal que las propiedades
mecánicas después del recocido sean muy similares a las del estado bruto de
colada, independientemente de que la aleación sea o no bonificable.

1.6. Tratamientos termomecánicos


Las aleaciones de aluminio para uso comercial se especifican como productos
forjados y materiales fundidos. Los productos forjados incluyen estampaciones, ex-
trusiones, placa, chapa, banda, barra, alambre, tubo y papel (lámina), mientras que
las fundiciones pueden conseguirse en formas fundidas en arena, a presión y por
gravedad. Las aleaciones pueden clasificarse en las que se pueden tratar térmica-
mente y las que no; es decir, las que son susceptibles de endurecimiento por precip-
itación y las que no. Los principales elementos de aleación añadidos al aluminio son
cobre, magnesio, manganeso, silicio, nı́quel, hierro y titanio.

ara las aleaciones de aluminio para forja y laminación endurecibles es de gran


importancia práctica la combinación de tratamientos térmicos, conducentes al en-
durecimiento, con procesos de conformación en frı́o y en caliente. El proceso de en-
durecimiento es el mismo que el realizado en las aleaciones de aluminio fundidas. La
combinación de conformación (en estado frı́o o caliente) con tratamientos térmicos
se conoce con el nombre de tratamiento termomecánico. Los procesos de conforma-
ción en frı́o que suelen ir acoplados a un tratamiento de endurecimiento, después
del enfriamiento y antes del almacenaje pero también, en algunos casos más raros
después de un tratamiento cı́clico de endurecimiento, se presentan frecuentemente
en la fabricación y trabajo posterior de trabajos semielaborados. Estos tratamientos
mecánicos realizados en la fabricación de semielaborados consisten en laminación en
frı́o, estirado en frı́o, forja en frı́o en matriz abierta, estirado y enderezado, (realizado
en máquinas endurecedoras por laminación, prensas para enderezar e instalaciones
semejantes o a mano). Se realizan con alguno de estos fines:

o Para dar al producto semielaborado la forma que interese para su aplicación


CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 31

en servicio. En general, las formas más habituales son piezas perfectamente planas
o bien con diferentes ángulos que se pueden obtener por procesos de doblado. De-
bido a los procesos de conformación plástica en frı́o, el material se endurece por
acritud. Este endurecimiento provoca el aumento de la resistencia mecánica, de la
dureza, del limite elástico del material y provoca a su vez una disminución en la
plasticidad del material, reduciendo su ductilidad. Estas propiedades mecánicas se
ven afectadas, en el mismo sentido, con los tratamientos térmicos de endurecimiento
por precipitación. Asimismo, los procesos de endurecimiento por acritud afectarán
a la propiedad de la conductividad eléctrica, haciendo al aluminio o a sus aleaciones
menos conductoras a medida que la acritud introducida es mayor.

o Para eliminar, en parte, las tensiones propias que podrı́an influir en la esta-
bilidad de la forma y, sobre todo, que pudieran ocasionar un alabeo posterior en el
mecanizado con arranque de viruta.

Mediante la combinación del tratamiento de endurecimiento y la conformación


en frı́o se consigue modificar las caracterı́sticas mecánicas de la conformabilidad, de
la conductividad eléctrica o de la estructura de grano en contraste con las que se
obtendrı́an por un endurecimiento puro y único. Con vistas a un trabajo posterior
interesa, sobre todo, convertir la conformidad necesaria de aleaciones endurecibles
en un estado de conformidad más favorable. La conformación en caliente, proyecta-
da con precisión y acompañada muy a menudo de tratamientos térmicos posteriores
sirve como tratamiento termomecánico para mejorar determinadas caracterı́sticas
como la dureza, la resistencia a la rotura, la resistencia a la fluencia y la resisten-
cia a la fatiga. En la tabla siguiente se puede apreciar la variación de los valores
de dureza para la aleación 2014. Se pretende con ello conseguir un tamaño de gra-
no de recristalización apropiado ası́ como una distribución conveniente de defectos
reticulares y precipitaciones. Se emplean especialmente estos tratamientos para las
aleaciones de alta resistencia AlZnMgCu (7075).

1.6.1. Conformación en frı́o y endurecimiento en frı́o


Una conformación en frı́o entre el enfriamiento y el almacenamiento en frı́o acel-
era, en general, el curso del endurecimiento, es decir, la resistencia a la tracción y
el lı́mite elástico 0.2más rápidamente que cuando el material no se ha deformado.
Esto sucede particularmente en el comienzo del almacenamiento en frı́o. Si el almace-
namiento en frı́o continúa, el efecto de la conformación en frı́o realizada previamente
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 32

Figura 1.22: dureza

puede actuar de forma retardada. En algunos materiales puede suceder, según el gra-
do de conformación, que el material conformado y a continuación endurecido en frı́o
no alcance los valores de resistencia a la tracción del material endurecido en frı́o y
no conformado. El curso del endurecimiento después de una conformación en frı́o
para la aleación 2014 se representa en la figura 1.

El aumento del limite elástico de la aleación 2014 conformada en frı́o es menos


que el aumento del mismo lı́mite para el material sin conformar. Esta influencia
de la conformación en frı́o se encuentra también, aunque en menor medida, en las
aleaciones 2024 y 7075. Un factor de influencia importante además del grado de
conformación es el momento en que se realiza la conformación en frı́o después del
enfriamiento. Cuanto más tarde se consiga la compactación en frı́o después del en-
friado, tanto menor es, en general, su influencia en el endurecimiento en frı́o. Una
conformación en frı́o realizada en un material totalmente endurecido en frı́o conduce
a otro aumento de los valores de la resistencia por compactación en frı́o, los cuales
se superponen al aumento de resistencia conseguido por endurecimiento.

De las consideraciones precedentes, se obtienen para la práctica las siguientes


conclusiones:

o Los procesos de enderezamiento después del enfriamiento deben realizarse de


tal modo que el endurecimiento en frı́o sea influenciado lo menos posible (intervalo
de tiempo después del enfriamiento, antes de realizar el enderezamiento, grado de
conformación).

o El estirado y recalcado en frı́o, para eliminación de tensiones internas, (orig-


inadas por el enfriamiento después del recocido de disolución) deben mantenerse
en grados de conformación en frı́o relativamente pequeños. También, en este caso,
deben ser elegidos los grados de conformación de manera que se puedan conseguir
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 33

Figura 1.23: Variación del limite elástico de un alambre de 0.5 mm de diámetro de la


aleación 2014 después del recocido de disolución con diversos grados de conformación
y diferentes tiempos de almacenaje.

los valores de resistencia mecánica deseados mediante el almacenamiento en frı́o


siguiente;

o Mediante una conformación en frı́o después de finalizado el endurecimiento en


frı́o puro se consiguen valores más altos de resistencia mecánica que con un simple
endurecimiento en frı́o; en este caso es inevitable un retroceso considerable de los
valores del alargamiento a rotura.

1.6.2. Conformación en frı́o y endurecimiento por precip-


itación
Cuando se realiza una conformación en frı́o después del enfriamiento, se consiguen
los valores máximos de la resistencia a la tracción y el lı́mite elástico mediante un
almacenamiento en frı́o durante menos tiempo que cuando se realiza éste sin una
conformación en frı́o previa. A causa de la compactación en frı́o, aumenta el número
de defectos reticulares. Con ello se facilita la formación de núcleos de las fases de pre-
cipitación. Exactamente como en el endurecimiento en frı́o, puede también en este
caso, impedir una conformación en frı́o para que no se alcancen los máximos valores
de resistencia del material no conformado y endurecido térmicamente. Los valores
máximos alcanzables de resistencia a la tracción y del limite elástico dependen, si la
temperatura de almacenamiento es constante, del grado de los conformación en frı́o
precedente, ası́ como de una permanencia eventual a temperatura ambiente antes
de la conformación en frı́o. Ası́ pues, a veces puede ser conveniente, para elimi-
CAPÍTULO 1. TRATAMIENTOS TÉRMICOS EN EL ALUMINIO 34

nar la influencia desfavorable que produce el almacenaje a temperatura ambiente


sobre el almacenamiento térmico en chapas de 6061, que se empiece lo antes posi-
ble con el almacenamiento térmico después del enfriado, el cual debe interrumpirse
para enderezar las chapas a temperatura ambiente y a continuación terminar con el
almacenamiento térmico. En la fabricación de placas integrales, se mecaniza con ar-
ranque de viruta hasta el 90 % del volumen de la placa después del almacenamiento
térmico. Mediante el almacenamiento térmico no se pueden eliminar la mayor parte
de las tensiones propias originadas en el enfriamiento a causa de la limitación de la
temperatura del almacenaje utilizada, de tal manera que las placas se alabean en
el mecanizado. Para destruir en su mayor parte estas tensiones propias, se someten
tales placas a estirado del 1 al 3 % después del enfriamiento y antes del almace-
namiento térmico. Un conformado en frı́o (estirado 0 recalcado) del 1 al 3 % después
del enfriado lleva consigo una resistencia elevada contra la corrosión bajo tensión,
debido a que se eliminan en su mayor parte las tensiones surgidas en el enfriado.
Otro ejemplo, tomado de la experiencia, es la fabricación de alambres de 6061. car-
acterı́sticas deseadas, como son alta conductividad eléctrica simultáneamente con
elevados valores de resistencia mecánica.