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El Apego

EL APEGO

ENSAYO

El apego es la relación afectiva más íntima, profunda e importante que

establecemos los seres humanos. Este apego afectivo se caracteriza por ser una relación

que es duradera en el tiempo, suele ser estable, relativamente consistente, y es permanente

durante la mayor parte de la vida de una persona. Ejemplos de relaciones de apego son las

que se desarrollan entre las parejas y entre los hijos e hijas y sus madres/padres y a veces

entre profesionales y sus pacientes y/o alumnos. Aquí nos centraremos en el apego entre

los hijos/as hacia sus madres/padres.

En la actualidad se considera que el apego es uno de los aspectos más importantes

en el desarrollo de los niños, debido a las siguientes.

 Primero, el apego es una necesidad biológica que todos los seres humanos

tenemos (de igual importancia que comer o respirar), esto quiere decir que los niños y los

adultos necesitan vivir vinculados a otras personas que los cuiden y los quieran.
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El Apego

 En segundo lugar, el apego es importante porque es el “espacio vital de

crecimiento del niño”, es decir, que la calidad del apego que reciba el niño/a va a influir

en cómo se comportará y desarrollará en el futuro.

 Finalmente, el apego es lo que da al niño un sentido de seguridad, autoestima,

confianza, autonomía y efectividad para enfrentar el mundo, de acuerdo a la calidad

afectiva que reciba de sus padres. (Pallamares, 2010)

Teniendo en cuenta todas estas razones, es muy importante aclarar que el apego no

incluye todas las instancias de crianza y relación que se establecen con el niño/a. El apego

se forma específicamente en aquellos momentos donde ellos sienten o expresan algún

malestar sea porque se sienten solos, están enfermos, se hicieron daño, etc. y el modo

cómo los padres calman ese malestar.

De una forma más clara y directa es posible afirmar entonces que la calidad del

apego que los hijos establecen con uno está determinada por el modo como se suele

calmar los diversos malestares que pueden sentir o vivir. Si por ejemplo, un niño se cae,

llora, y los padres lo retan, o si a un bebé se lo deja llorar por mucho tiempo, o si se deja

solo a un niño o niña por largos periodos, entonces todos esos son modos que no calman al

niño, sino que lo dejan con más malestar (y por ende, son modos inadecuados de

establecer apego). Por lo tanto, el apego es una relación afectiva estable, duradera, íntima

que determina en gran parte el desarrollo presente y futuro del niño/a, y que se forma en

los miles de momentos en donde un infante expresa su necesidad de ayuda y lo que los

padres hacen con ese malestar.
 Desde este punto de vista, inevitablemente surgen

muchas preguntas e interrogantes sobre el modo más adecuado de cuidar y calmar a los

niños.
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Históricamente, los padres y madres hemos recibido muchos consejos y guías que

se contraponen con lo que las investigaciones en apego han demostrado.

◾el apego sólo se forma con contacto piel a piel en el momento del parto: si bien este

momento es muy importante para el desarrollo del niño y el desarrollo del vínculo con la

madre, ha sido un error pensar que aquellas madres que lo hacen tendrán buen apego y las

que no lo hacen no lo tendrán. El apego no se forma en un solo instante de minutos u

horas, sino en el día a día de la relación con el niño, desde el nacimiento hasta la adultez.

◾las instancias de juego son las principales para formar un apego sano: el juego es

una instancia vital para el desarrollo del niño, pero no tiene sentido jugar si por otra parte,

no se los suele calmar y apoyar cuando lo necesitan. Algunos padres y madres sólo

interactúan de modo positivo con los niños en el juego, pero no los calman adecuadamente

cuando les pasa algo negativo.

◾la lactancia es otra de las principales instancias para formar un apego sano:

aunque nadie duda de los impresionantes beneficios de la leche materna, es un error pensar

que solo se hace apego en este momento ya que tal como se ha mencionado el desarrollo

del apego es una actividad diaria y continua referida a calmar el stress de los niños.

◾a los bebés y niños/as no se les debe tomar siempre en brazos, de lo contrario se

mal acostumbrarán y mal criarán: los estudios han mostrado lo contrario. Aquellas madres

o padres (o cuidadores importantes para el niño) que suelen siempre calmar al niño, darle

contacto afectivo y físico continuo, suelen tener niños “mejor comportados”, más

calmados y menos descontrolados. El contacto físico constante da seguridad al niño, y lo

protege de futuros problemas afectivos y conductuales.


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◾si a un niño se lo consiente en todo, se “mal criará”: los niños que se tildan de

“mal criados” no es porque se les da todo, sino porque los padres en algunas ocasiones les

dan todo, pero en otras cambian su conducta de modo inconsistente, es decir el niño/a se

confunde y se siente inseguro del cariños de su padre y madre. Si a un bebé o niño se le da

todo en términos de cariño, se le está enseñando a confiar, querer y comunicarse con los

otros y a calmarse a sí mismo.

◾los bebés tienen que aprender a ser independientes desde temprana edad dormir

solos, jugar solos, aprender a estar solos, etc.: los bebés no están biológicamente

preparados para aprender a estar solos ¡ningún ser humano lo está! Entonces, cuando se

busca que los niños sean independientes a temprana edad, en el fondo lo que se está

haciendo es fomentar su soledad, y su falta de confianza en el cariño de los padres. De a

poco hay que ayudarlos a desarrollar su autonomía, pero estando siempre atentos a

apoyarlos.

◾cuando un bebé o niño hace una pataleta se la debe ignorar: los estudios son

claros en mostrar que cuando se hace eso, el niño aumenta más su rabia, frustración, y por

ende, no solo hace más pataletas, sino que siente rencor hacia sus padres si esto se hace de

un modo relativamente continuo.

En conclusión, la importancia del apego en la crianza nos dice que tenemos que

entregar todo el cariño, afectividad, contacto físico, que podamos a los niños. Es de ese

modo como ellos aprenderán a enfrentar el mundo de un modo adecuado.

Es importante tener en cuenta ciertas habilidades fundamentales que pueden ayudar

a fomentar un apego sano con los hijos. Más de 30 años de estudios han mostrado que son

4 las habilidades fundamentales que se deben tratar de aplicar de un modo secuencial.


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Atención: aquí se refiere a la habilidad básica de atender, contactarse afectivamente y

comprometerse con el desarrollo del niño.

Mentalización: Nos dice que esto se refiere a la habilidad de saber empatizar y

comprender lo que le está ocurriendo a un niño especialmente en momentos de stress. Esto

implica no criticar ni inferir intenciones negativas en el niño “él es un manipulador”; “ella

es agresiva y le gusta pelear”, sino más bien hacer el esfuerzo por comprender qué está

tratando de expresar un niño con su malestar “se enojó porque quiere que lo tomen en

brazos “Aquí se refiere al proceso de entender qué le pasa a uno como padre y madre

cuando los niños/as expresan cosas negativas. Es decir, entender que muchas veces

solemos culparlos de cosas que nos molestan a nosotros.

Regulación: por último, lo anterior no tiene sentido si es que uno no se tranquiliza

y enfrenta al niño/a de modo que se calme y disminuya su malestar (no que lo aumento).

Son muchas las cosas que los padres hacemos que dejan al niño más estresado y molesto.

Debemos estar atentos para esforzarnos y mejorar en esto.

Los vínculos afectivos son una necesidad que forma parte del proyecto de desarrollo de un

niño recién nacido. Si esta necesidad no es satisfecha, el niño, adolescente, joven o adulto

sufrirá de "aislamiento o carencia emocional".

El Apego (o vínculo afectivo) es una relación especial que el niño establece con un

número reducido de personas. Es un lazo afectivo que se forma entre él mismo y cada una

de estas personas, un lazo que le impulsa a buscar la proximidad y el contacto con ellas a

lo largo del tiempo. Es, sin duda, un mecanismo innato por el que el niño busca seguridad.

Las conductas de apego se hacen más relevantes en aquellas situaciones que el niño

percibe como más amenazantes enfermedades, caídas, separaciones, peleas con otros

niños. El llorar es uno de los principales mecanismos por el que se produce la llamada o
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reclamo de la figura de apego. Más adelante, cuando el niño adquiere nuevas capacidades

verbales y motoras, no necesita recurrir con tanta frecuencia al lloro. Una adecuada

relación con las figuras de apego conlleva sentimientos de seguridad asociados a su

proximidad o contacto y su pérdida, real o imaginaria genera angustia

Si bien tradicionalmente la figura con la que se establece el vínculo de apego más

fuerte ha sido con la madre, hoy en día asistimos a una acentuación de la implicación del

padre en los cuidados de la primera infancia. Motivos de horarios laborales, número de

hijos, recursos económicos, etc., determinan la necesidad de una corresponsabilidad por

parte ambos progenitores en las labores de atención al bebé. Aun aceptando esta realidad,

no hay que perder de vista que desde un punto de vista biológico y evolutivo, es la madre

la que está en disposición de efectuar una relación especialmente fuerte con el hijo. La

importancia del buen establecimiento del vínculo de apego, ya en las primeras etapas, va

tener unas consecuencias concretas en el desarrollo evolutivo del niño. Podemos afirmar

con rotundidad que dedicar tiempo al bebé, en una interacción de cuidado y atención, por

parte de las figuras de apego, es la mejor inversión para garantizar la estabilidad

emocional del niño en su desarrollo.

El vínculo de apego no debe entenderse como una relación demasiado

proteccionista por parte de la madre hacia el bebé, sino como la construcción de una

relación afectiva en la que la atención y los cuidados de la madre en las primeras etapas el

niño se siente atendido en sus necesidades, va a propiciar la paulatina adquisición, desde

una plataforma emocional adecuada, de los diferentes aprendizajes y, por tanto, de los

primeras conductas autónomas.


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Si bien el niño quizás tardará unos meses en desarrollar el apego hacia la figura

principal, el vínculo emocional de la madre hacia el bebé se desarrolla rápidamente

teniendo lugar en los momentos posteriores al parto.

El apego puede formarse con una o varias personas, pero siempre con un grupo

reducido. La existencia de varias figuras de apego es, en general, la mejor profilaxis de un

adecuado desarrollo afectivo dado que el ambiente de adaptación del niño es el clan

familiar y no exclusivamente la relación dual madre-hijo.

Como se verá más adelante, el momento en que el niño experimenta un vínculo de apego

más fuerte es alrededor de los 2 años de edad, produciéndose un alto nivel de protestas

ante la separación de la figura de apego y la aparición de personas nuevas o extrañas.

Esta etapa suele coincidir con la incorporación de muchos niños a las guarderías y algunos

de ellos pueden vivir este cambio del entorno vital con cierta angustia. Los primeros días

pueden significar un verdadero suplicio por parte del niño y también de la madre. La

guardería supone la primera salida del niño de su entorno más próximo. Supone también el

momento de empezar a asimilar los diferentes aprendizajes y, lo que es más importante, el

inicio de la relación con sus iguales (sus compañeros). El niño pasa de ser el protagonista a

ser uno más dentro de un colectivo y esto puede crearle cierto desasosiego.

La incorporación de un niño con dos años o menos, no debería efectuarse de forma

repentina y con tiempos prolongados, probablemente bajo las presiones laborales,

necesidades horarias u de otro tipo por parte de los padres.

Lo ideal es que los primeros contactos se produzcan en compañía de la madre u

otras figuras de apego secundarios abuelos, tíos por tiempos breves para posteriormente

irlo dejando sólo en intervalos más espaciados. Hay que tener en cuenta que a edades de

1o 2 años, el niño no dispone de estructuras cognitivas suficientemente maduras como


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para interpretar que, la separación de su madre en un entorno nuevo, es un hecho temporal.

La marcha de la madre es vivida, en un primer momento, como una pérdida real e

irreparable no entiende que más tarde vendrá a recogerle y los mecanismos innatos de

supervivencia se ponen en marcha llanto, pataletas. La angustia o ansiedad de separación

puede dispararse en algunos casos. No se trata tampoco de dramatizar la situación pero sí

de minimizar sus posibles consecuencias negativas.

Al respecto, es de elogiar las empresas que han creado en su seno guarderías para

los hijos de sus trabajadores, proporcionándoles un entorno más cercano y fomentando una

interacción más frecuente.

Es fundamental, en la educación del niño, proporcionarle una cierta seguridad

afectiva que no dé sobre-protección para que pueda construir su personalidad sobre una

plataforma más sólida. Si el niño percibe, desde edades muy tempranas, que sus padres

están a su lado no para concederle todos los caprichos, sino para ayudarle en el sentido

más amplio crecerá con mayor seguridad y autonomía.

Sabemos que vínculos de apego no establecidos debidamente a su tiempo pueden

repercutir en la posterior relación social y con los padres. La confianza, la seguridad en

uno mismo, el respeto al otro, empiezan a construirse antes de lo que creemos.

Hoy en día, por desgracia, es habitual encontrar en la conducta problemática de

muchos adolescentes, vínculos de apego no establecidos desde las primeras etapas. No se

puede construir la relación de los hijos sólo a base de proporcionarles necesidades

materiales. El escucharles, el intentar conectar con lo que les preocupa en el día a día, el

establecer espacios de tiempo y de calidad de juego con ellos, son vitales para construir

una sólida relación padres-


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El niño crece y la madre tiene necesidad de auxiliarse, por la tanto es importante la

elección de la niñera que van escoger para su hijo, como sus cualidades, pues las

impresiones que reciben en la primera edad son las más profundas, así como un vaso

conserva siempre el olor de la sustancia que ha contenido siendo nuevo y como la lana una

vez tinta o recobra jamás su blancura primitiva, por consiguiente no debe confiarse el niño

por muy tierno que sea, más que a manos virtuosas que no oiga ninguna palabra que deba

olvidarse más tarde, ni se acostumbre a un lenguaje incorrecto que le será precioso

abandonar después.

BIBLIOGRAFÍA

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http://www.craneosacral.org/INFANCIA/apego.htm

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https://bibliotecamujernaturalyenergiafemenina.files.wordpress.com/2015/10/jove-

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El Apego

Pallamares, A. (31 de Mayo de 2010). Psicología Infantil. Obtenido de

http://psinfantil.blogspot.com.co/2010/05/apego-seguro.html