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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Guía para profesionales

PETER J. HAWKINS

HIPNOSIS Y ESTRÉS

Guía para profesionales

BIBLIOTECA DE PSICOLOGÍA DESCLÉE DE BROUWER

Título de la edición original:

HYPNOSIS AND STRESS A Guide for Clinicians © 2006, John Wiley & Sons, Chichester, West Sussex, England

Traducción: Jasone Aldekoa

© EDITORIAL DESCLÉE DE BROUWER, S.A., 2007 Henao, 6 - 48009 Bilbao www.edesclee.com info@edesclee.com

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Impreso en España - Printed in Spain ISBN: 978-84-330-2175-5 Depósito Legal: BI-2275/07 Impresión: RGM, S.A. - Bilbao

Índice

Sobre el autor

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Prólogo

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Prefacio

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Reconocimientos

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1. Contextualizaciones

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2. Hipnosis y Estrés

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3. La sesión de hipnosis: Cuestiones clínicas

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4. Fortalecimiento del ego

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5. Enfoques hipnoanalíticos

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7. Tratamiento de problemas específicos (2)

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8. Niños y familias

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Epílogo

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Índice de materias

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Relación de guiones clínicos de hipnosis

353

Bibliografía

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Sobre el autor

Peter Hawkins fue director fundador y actualmente es Presidente de la Escuela Europea de Psicoterapia. Es también profesor visitante de hipnosis y psicoterapia en el centro ISMAI en Portugal. Durante los últimos 30 años Peter Hawkins ha impartido numerosos cursos sobre hipnosis y psicoterapia en multitud de países y en la actualidad imparte cursos para profesionales en Italia, España y Portugal. Es autor de numerosos volúmenes y artículos sobre hipnoterapia, que han sido traducidos a diversos idiomas entre los que se encuentran el ruso, el chino, el griego y el español. Es también Co-Director de dos Institutos Ericksonianos, en Madrid (España) y Oporto (Portugal) y miembro del Equipo de Redacción del European Journal of Clinical Hypnosis. Durante su carrera profesional ha dirigido multitud de proyectos de la Unión Europea sobre psicología de la salud y psico- terapia en Rumania, Uzbekistán y países de Europa del Este. Con fre- cuencia lo encontramos entre los ponentes de conferencias y talleres internacionales.

Prólogo

Se diría que el Dr. Hawkins se adhiere a la proposición de Hipó- crates según la cual: “Nada debería omitirse en un arte que interesa al mundo entero, un arte que puede ser beneficioso para aliviar el sufrimiento humano y que no pone en riesgo ni la vida ni el bienes- tar humano”. De hecho, la hipnosis, cuando la aplican adecuada- mente los profesionales experimentados, puede ser muy beneficiosa para muchos humanos sufridores y puede mejorar el bienestar glo- bal. No existen pruebas de que la hipnosis sea perjudicial para la vida humana. Es cierto que durante años se ha concebido erróneamente la hipnosis; sin embargo, a pesar de las controversias que la rodean, durante la segunda mitad del siglo XX se ha producido un renaci- miento de interés por el estudio científico y las aplicaciones clínicas de la hipnosis. El Dr.Hawkins ha dedicado muchos años al estudio científico y a la aplicación de la hipnosis, así como a la docencia en universidades. Ha viajado por todo el mundo para participar en congresos científi- cos y para enseñar el arte y la ciencia de la hipnosis; ha presentado ponencias, ha dirigido seminarios y ha demostrado la aplicación de la hipnosis a estudiantes licenciados y doctorados en psicología, y

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también a psicoterapeutas, médicos y otros profesionales sanitarios. Ha visitado la mayoría de los países europeos, desde Irlanda hasta Portugal y España, desde Europa Central hasta Finlandia, así como Italia y Grecia. También ha impartido esta ciencia en los Balcanes, en Asia Central, Norteamérica y el Lejano Oriente. El Dr. Hawkins ha coordinado muchos programas europeos inter- universitarios sobre terapias psicológicas y es cofundador de la Escuela Europea de Psicoterapia. A solicitud de sus colegas griegos, preparó una introducción a la hipnosis clínica que fue publicada en Grecia y muy bien acogida por la comunidad científica y por los demás lectores de este país. Aunque este libro esté destinado a los profesionales y, especialmente, a los profesionales interesados en la psicoterapia, puede ser útil e iluminador para el lector sofisticado y para cualquier persona interesada en los procesos de curación. En el libro, el Dr. Hawkins presenta con gran habilidad, tanto para el neófito como para el experto, una integración de enfoques tradi- cionales basados en la sugestión con los enfoques más facilitadores de Erickson y Rossi, que condujeron a nuevas visiones y aprendiza- jes. Presenta técnicas hipnóticas sofisticadas y útiles para la induc- ción y el manejo de una variedad de problemas relacionados con el estrés y subraya también la importancia de las metáforas y del relato de historias, porque éstos pueden facilitar el rapport, estimular la actividad inconsciente y permitir al individuo desarrollar una mayor sensación de auto-estima y bienestar. Los seis estudios de caso y la riqueza de los guiones incluidos en el libro son de especial interés porque representan diferentes enfo- ques terapéuticos para problemas específicos y ofrecen al profesional muchas ideas útiles, entre otras, sobre el fortalecimiento del ego, el manejo y la motivación de la catarsis, el hallazgo de recursos inter- nos, el manejo del estrés, el control del dolor, el tratamiento de pro- blemas sexuales o de sueño, de enuresis o del trastorno por estrés postraumático. A lo largo de todo el libro se subraya el valor de la hip- noterapia para el manejo del estrés, en la medida en que éste se rela- ciona con una amplia gama de problemas. Evidentemente, todos los

PRÓLOGO

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problemas comentados se relacionan con el estrés, y todos ellos han sido cuidadosamente seleccionados para demostrar enfoques psico- terapéuticos apropiados. Es particularmente interesante la referencia del Dr. Hawkins a la psiconeuroinmunología, así como la presenta- ción que hace de pruebas científicas contemporáneas que relacionan el estrés con el sistema inmunológico. El autor se centra y contempla cuestiones importantes que nor- malmente suelen ser pasadas por alto o ignoradas en otros libros sobre hipnosis. Entre estas cuestiones se incluyen el manejo de la catarsis y los factores curativos de la psicoterapia. Defiende con con- vencimiento el punto de vista según el cual cada individuo dispone del potencial para implicarse en la búsqueda inconsciente y en el uso de recursos y capacidades inconscientes para resolver sus problemas. La respuesta al problema se halla en el propio individuo. El terapeu- ta actúa sólo como facilitador, cuyo rol consiste en animar al indivi- duo a renunciar a su papel de paciente y en ayudar al individuo a des- cubrir y hacer uso de las potencialidades internas adoptando un rol activo en su propio tratamiento. Los profesionales experimentados también hallarán en este libro material muy apropiado que les per- mitirá acceder a insights y utilizar sus propios recursos creativos en su trabajo terapéutico. Debería mencionarse que la revisión de la literatura que ha reali- zado el Dr. Hawkins es completa y actualizada. Cubre importantes aspectos teóricos y debates así como informes y artículos interesan- tes e iluminadores sobre el trabajo clínico y experimental. Debería elogiarse su interés por examinar la idoneidad y validez de diferentes intervenciones terapéuticas porque ello ayuda a disipar cualquier malentendido sobre las posibilidades y limitaciones inherentes a la hipnosis. Un enfoque tan crítico es fundamental no sólo para el esta- tus científico de la hipnosis sino también para los terapeutas que deseen evaluar y/o aplicar intervenciones fiables y efectivas en sus prácticas clínicas. Aunque el autor se refiera ampliamente a estudios científicos cuantitativos a fin de apoyar la aplicación de intervenciones hipnóti-

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cas efectivas, cuestiona la deificación y el empleo exclusivo de tales enfoques unilaterales, especialmente en la investigación psicotera- péutica. Subraya las ventajas derivadas de la aplicación de modelos de investigación cualitativa, cuyo estilo es predominantemente her- menéutico o interpretativo, porque tales modelos contemplan accio- nes y experiencias subjetivas del paciente en un contexto colaborador con el terapeuta. Aún así, reconoce el papel contemporáneo de ambos enfoques y anima a los profesionales a utilizar tanto los métodos de investigación cuantitativa como cualitativa para evaluar el trabajo terapéutico. Muchos de nosotros hemos atestiguado y nos hemos sentido impresionados por el uso eficaz que el autor hace de la hipnosis con procedimientos psicodinámicos y catárticos al ayudar a los pacientes

a descubrir e iluminar el origen de acontecimientos y experiencias traumáticas. En su trabajo terapéutico, el Dr.Hawkins demuestra también el empleo efectivo de un enfoque técnicamente integrador

para el tratamiento de una amplia variedad de problemas relaciona- dos con el estrés. Considero que el lector de este libro logrará captar

la ingenuidad del autor y obtendrá una visión más idónea del funda-

mental papel que puede desempeñar la hipnosis moderna en manos de un profesional experto.

Dr. Nikitas Polemikos Profesor de Psicología, Universidad de Aegean, Grecia.

Prefacio

No pretendo ser un experto en jardinería, aún así sé que la cuida- dosa y atenta preparación del suelo y de la flora joven puede dar lugar a plantas mucho más sanas. Es preferible sembrar las semillas en un ambiente protegido en el que exista un equilibrio apropiado de los constituyentes de la tierra y donde el acceso al agua y al calor sean óptimos. Cuando las condiciones son las correctas, la semilla germi- na y de la tierra surge un pequeño brote. A medida que las lluvias pri- maverales riegan la joven planta y progresivamente ésta disfruta de los primeros soles estivales, crece y se fortalece y, con el tiempo, bro- tan pequeños capullos que llegarán a florecer. Según transcurre el verano las frutas maduran, cambiando su color de verde a amarillo y después a rojo, y, en algún momento, caen al suelo donde las semillas germinarán una vez más y florecerán en un suelo rico. De este modo comienza una vez más el proceso de crecimiento, a medida que el invierno se convierte en primavera, y la primavera en verano, y el verano en otoño y en invierno, una vez más –un ciclo continuo cuyas modificaciones suelen ser, a menudo, imperceptibles. Es el mismo lugar y sin embargo constituye un lugar diferente en el tiempo y en el espacio y en la evolución.

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Este libro va dirigido, en primer lugar, a profesionales en activo (psicólogos, médicos, dentistas, terapeutas y psicoterapeutas) y no trata de debatir las teorías actuales sobre hipnosis, aunque se destine la atención necesaria a las bases teóricas de las intervenciones y a las cuestiones de investigación. A fin de ser útil para el profesional que

comienza a aprender las técnicas hipnóticas, se presentan una serie de “guiones clínicos” a lo largo del texto, no sólo para inducir al “tran- ce” sino para las consiguientes intervenciones clínicas. Sin embargo, debería mencionarse que estos guiones abreviados no deben ser nece- sariamente seguidos al pie de la letra. Han de ser utilizados como “plantillas” para construir intervenciones innovadoras y, normalmen- te, más prolongadas que sean las idóneas para los pacientes y sus pro- blemas. Los hipnoterapeutas expertos aprenden a confiar rápida- mente en la creatividad de su propio “terapeuta interno”, así como a recurrir al “paciente como terapeuta”. Por ello, tras un tiempo, se espera que el usuario olvide completamente los guiones y se limite

a

“hacer terapia” de un modo similar a los músicos que improvisan

y

se limitan a “interpretar la música desde su corazón”. Con todo, las

improvisaciones de los músicos se basan en el conocimiento racional de las estructuras y técnicas musicales, juntamente con muchas horas de experiencia. En consecuencia, implícitamente se reconoce que no existe un modo estándar de practicar la hipnoterapia y, por lo tanto, es imposible escribir un manual de “auto-aprendizaje” para los pro- fesionales o los pacientes. El principal objetivo de este texto es estimular las creatividades

e imaginaciones internas de los profesionales de modo que sean

más capaces de asistir a sus pacientes a emplear sus propios re- cursos para hallar soluciones a sus problemas relacionados con el estrés. Sin embargo, debería subrayarse que el entrenamiento ade- cuado en psicoterapia es un prerrequisito para la práctica de la hip- nosis, independientemente de que el profesional sea un psicólogo, un médico, un psiquiatra, un dentista o un asistente social. A la luz de esta afirmación, se ofrece una atención considerable al comen- tario de temas que con excesiva frecuencia se ignoran en libros sobre

PREFACIO

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hipnosis; por ejemplo, el manejo de la catarsis, y la importancia de los factores curativos de la psicoterapia. En el contexto de las intervenciones clínicas, se ha realizado un esfuerzo por adoptar una perspectiva integradora y holística que combine los enfoques tradicionales con el ericksoniano. Aunque son pocos los estudios “científicos” que defienden muchas de las inter- venciones clínicas propuestas, puede afirmarse que son clínicamente válidas porque los pacientes, con frecuencia, mejoran sin saber por qué lo hacen. Con todo, está aumentando la cantidad de estudios que defienden la eficacia de la hipnosis clínica y en el texto se incluyen las referencias oportunas a las investigaciones más recientes existentes. El enfoque para la práctica de la hipnosis que se ha adoptado en este libro, tanto dentro de la psicoterapia como en contextos médicos más tradicionales, trata de aplicar un principio democrático y recí- proco que implica la elección y auto-determinación, marco dentro del cual el paciente y el terapeuta trabajan conjuntamente para hallar soluciones. Este punto de vista promulga la idea de que los pacientes disponen de recursos conscientes e inconscientes pero requieren de la asistencia cuidadosa de un facilitador que les ayude a “cantar la can- ción”. Implica también que los individuos participan en su propia “enfermedad” y, por consecuencia, en su propia salud, a través de la combinación de factores mentales, físicos y emocionales. La influen- cia del trabajo de Erickson y Rossi es evidente en todo el libro, aun- que es importante reconocer que la teoría, práctica e investigación extraídas de la psicoterapia genérica también constituyen una contri- bución significativa. Sin olvidar que los aprendizajes experienciales aportados por mis pacientes y estudiantes durante muchos años de práctica como hipnoterapeuta han sido extremadamente significati- vos en el desarrollo de los protocolos clínicos. Algunos de los casos ejemplificadores presentados en el libro tuvieron lugar en una única sesión de demostración durante un semi- nario. Las demostraciones realizadas frente a un grupo de profesio- nales constituyen un contexto excelente para la hipnosis clínica, del mismo modo que la práctica privada frente a un público es también

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inherentemente estimulante e interesante. Mesmer debió haber reco- nocido este hecho mientras ejecutaba sus “milagros” curativos fren- te a un grupo. Sin embargo, también debería señalarse que la mayo- ría de los pacientes que padecen problemas vinculados con el estrés, a menudo con complejos historiales, suelen requerir más de una se- sión y, con frecuencia, bastantes. Hasta la fecha no se han propues- to prescripciones relativas al número de sesiones requeridas para problemas específicos, porque son demasiadas las variables intervi- nientes que se relacionan con el paciente, el problema, el contexto general y la estrategia global de tratamiento. Cada profesional indi- vidual, en colaboración con el paciente, es el más idóneo para deter- minar el número de sesiones, su frecuencia y duración a incluir en un contrato inicial, así como el número y frecuencia de los “segui- mientos”. En definitiva, la terapia requerirá “la duración que necesi- te” recordando que “no se puede ganar siempre”. Erickson (1977) lo resume del siguiente modo:

Debes hacerlo lentamente, debes hacerlo gradualmente, y debes hacerlo según el orden en el que el paciente lo asimile. Cada día se necesitan cierto número de calorías, pero no las ingieras todas en el desayuno; si lo haces, sufrirás molestias gástricas. Las distribuyes y no te las comes en un único bocado. Las ingieres en múltiples bocados. Con la psicoterapia se procede de un modo similar, como te diría alguien que disponga de formación analítica. Te introducirás lenta, fácil y suavemente en las cuestiones. En la psicoterapia hipnó- tica afrontas todo tan lenta o rápidamente como el paciente pueda soportar el material. (p. 20).

El título Hipnosis y Estrés es tan inclusivo que se hubiera podido cubrir casi todo el campo de la hipnosis clínica, lo que hubiera con- vertido el libro en un tomo inacabable. Se podría decir que cualquier problema psicológico o físico que refleja la condición humana dispo- ne de un elemento de estrés en lo que respecta a la etiología, el mane- jo, los exámenes diagnósticos, la espera y recepción del diagnóstico, el tratamiento o el temor a las recaídas. Jung (1938/1969) nos recor- daba esto de un modo bastante irónico cuando escribió:

PREFACIO

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Podrías decir, pongamos por caso, que la vida es una enfermedad con un pronóstico muy malo: persiste durante años, para concluir con la muerte; o que la normalidad es un defecto constitucional general; o que el hombre es un animal con un cerebro fatalmente aumentado. Este tipo de pensamiento es la prerrogativa de quejas habituales pro- pias de las malas digestiones. (pp. 64-105).

Los aspectos comentados y los problemas relacionados con el estrés descritos han sido seleccionados fundamentalmente porque son el reflejo de mi propio trabajo clínico con pacientes durante un período de más de tres décadas. Evidentemente hay omisiones con respecto a problemas y cuestiones específicas (p.ej. adicciones, pro- blemas cardiovasculares), pero espero haber incluido suficientes pau- tas que puedan permitir al profesional hacer uso de la hipnoterapia con sus propios pacientes. Aunque el texto no pretende ser una guía clínica completa que sustituya lo que los profesionales ya estén reali- zando, espero que les permita ser expertos más creativos e intuitivos en sus propias esferas. A lo largo del libro al individuo que es hipnotizado o comentado en el contexto de un problema nos referimos como al paciente. En principio, el empleo del término “paciente” frente al término menos peyorativo de “cliente” puede parecer que se contrapone con la po- sición fenomenológica-humanista global previamente descrita. Sin embargo, muchas de las sintomatologías contempladas y las inter- venciones sugeridas son igualmente relevantes tanto para los médicos como para los terapeutas o psicólogos, aunque estos últimos prefe- rentemente emplean el concepto “cliente”. Además, los “pacientes” son considerados como responsables de su propia salud y de sus vidas. Evidentemente, uno de los principios fundamentales del enfo- que filosófico global es la auto-hipnosis y la auto-determinación. Recientemente paseaba por el puerto viejo de Chania, en Creta, cuando advertí el siguiente mensaje escrito en uno de los muros de la parte vieja de la ciudad: “Sólo estoy seguro de saber una cosa. Lo que sé es que no sé nada”. Esta afirmación, que estaba escrita en griego moderno, es una paráfrasis de la vieja sentencia atribuida a Sócrates.

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Me parece que ésta puede ser una actitud apropiada para todos los psicoterapeutas tanto antes de su entrenamiento como después de él. Tras una vida entera dedicada a practicar terapia sigue siendo verda- dera, porque entonces uno reconoce incluso más los límites de su propio conocimiento. El entrenamiento en psicoterapia no concluye nunca. Espero que este libro aporte información que permita a los profesionales ser mejores “técnicos”, pero sobre todo a ser profesio- nales más creativos, compasivos y éticos, capaces de hacer uso de sus inspiraciones y recursos internos para asistir en la facilitación del proceso curativo del paciente. A medida que lees o consultas este libro probablemente percibirás contradicciones, paradojas, incoherencias, confusiones, repeticiones y cuestiones para las que no encuentres respuestas. Obviamente se puede decir que el libro es una metáfora del modo en que se organiza nuestra propia vida personal y el mundo en general. Esta aseveración es también aplicable al campo de la psicoterapia y la hipnoterapia. En algunas circunstancias, como todos los “artistas”, reconoce- mos que nuestra inspiración y creatividad interna no fluye, que care- cemos de la improvisación creativa y que la innovación y espontanei- dad están en un estado inactivo. En esos instantes nos puede apete- cer abandonarlo todo y convertirnos en conductores de camiones de larga distancia, tomarnos unas vacaciones o simplemente no hacer nada. Quizá esto es algo bueno, ser capaz de reconocer que no somos dioses y no podemos caminar sobre el agua, que no podemos facili- tar el proceso curativo de todos los pacientes. Tomarse un tiempo para evadirse de lo que, a la postre, es una tarea muy estresante, es algo muy valioso, porque si no cuidamos de nosotros mismos, ¿quién lo va a hacer? Un tiempo de restablecimiento, un diván sobre el que relajarnos puede favorecer que la inspiración vuelva a fluir desde nuestro corazón, que puede ser, pero que no podemos forzar. En algún instante futuro, antes o después, la creatividad volverá a fluir del mismo modo que brotan las notas improvisadas del músico o las palabras de poeta. Sin embargo, mientras suceda esto, mientras esperamos que la pasión se restablezca y fluya una vez más, podemos

PREFACIO

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seguir siendo “técnicos” psicoterapeutas que hacemos uso de las téc- nicas de nuestro repertorio, lo que también será de considerable beneficio para nuestros pacientes. Soy de la opinión de que todos los terapeutas, en algún momento, deberían considerar la posibilidad de retirarse de la profesión por efecto de los sentimientos de cansancio o simplemente porque sientan que su trabajo terapéutico es satis- factorio pero básico, carente del don especial y de la creatividad. Si nunca te has sentido así, quizá deberías abandonar la profesión o, alternativamente, tratar de caminar por encima del agua. Por favor, ¡hazme saber si te mojas o no! Hace una década escribí:

Me gustaría sugerir que el empleo de la hipnosis en la atención sani- taria está vigente y es favorable. Dispone de un pedigrí bien estable- cido, que no siempre ha sido reconocido. Cuenta con una reputación maliciosamente fundamentada, que se sigue promulgando a través de los medios populares de comunicación y también, desafortunada- mente, a través de algunos departamentos de psicología y escuelas médicas. Existe un debate teórico muy floreciente y una gran canti- dad de informes sobre trabajo clínico y experimental. Pero es impres- cindible que tanto los psicólogos como los médicos académicos y practicantes participen en este debate mediante la investigación empírica y clínica sostenida, tanto cuantitativa como cualitativa y que las instituciones introduzcan el estudio de la hipnosis en su currículo. (Hawkins, 1994a, p. 6).

Estas afirmaciones siguen teniendo vigencia en la actualidad. Durante la última década se ha publicado una cantidad considerable de artículos de investigación y estudios clínicos y la mayoría de los mismos han sido contemplados en este libro. Sin embargo, es tal la riqueza del material publicado que sólo se han citado los más rele- vantes. Estoy convencido de que hay omisiones, pero espero inspirar al lector para que las detecte y las resuelva, y para que sigua actuali- zándose con futuras publicaciones. Esto, por supuesto, es parte del proceso de desarrollo profesional continuo.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Deseo una larga vida de esfuerzos creativos y divertidos a todos los estudiantes de hipnosis clínica y a los profesionales expertos que lean este libro.

Peter J. Hawkins ISMAI, Instituto de la Universidad de Maia, Portugal

Reconocimentos

Mencionar a todas las personas que han contribuido a las ideas e

inspiración que subyace a este libro requeriría, en sí, un libro com- pleto. Sin embargo, me siento obligado a agradecer de forma especial

a algunas personas. Judith, mi esposa, por su paciencia y compren-

sión, y a los siguientes colegas que han creado, para mi disfrute, los contextos estimulantes para comentar y diseminar mi trabajo sobre

hipnoterapia: Antonio Capafons, José Góngora, Agostinho Almeida y

el Grupo de Hipnosis ISMAI en Portugal, Ana Almeida, Richard Page,

Joannis Nestoros, Nikitas Polimikos, Eleanor O’Leary, Adriana Baban, Marcella Matucci y el Grupo de Hipnosis de Roma, Jarl Wahlstrom, Geoff Graham, Filippo Petrucelli, Guillem Feixas y el Grupo de Hip- nosis de Barcelona, Ana Paula Relvas, Laura Barnaby, Juan Abellán

y los estudiantes de hipnosis de Castellón en España. Mis más sinceras gracias a todos los estudiantes y profesionales que han participado en mis cursos a lo largo de todo el mundo, en Rusia, China, Asia Central y la mayoría de los países europeos, por- que es de ellos de quien he aprendido todo lo que sé. Por último, aunque no por eso de menos valor, un tributo a todos mis pacientes de quienes he aprendido la mayor parte de lo que sé sobre psicoterapia.

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Contextualizaciones

Un hombre llegó una noche a un bar y aparcó su coche en la acera próxima. Entró al local, bebió multitud de tragos y salió del mismo un par de horas después. Caminó hasta su coche y buscó las llaves en los bolsillos de la chaqueta y del pantalón, pero no podía encontrar- las, en consecuencia comenzó a mirar alrededor del coche y de la acera. Un policía advirtió su presencia, se le aproximó y le preguntó que qué hacía, a lo cual el hombre replicó que se limitaba a buscar las llaves perdidas. El policía con actitud muy amable le ofreció ayu- da y ambos comenzaron a buscar las llaves. Tras un rato de búsque- da, y sin que las llaves hubieran aparecido aún, el policía pregun- tó al hombre si estaba seguro de haber perdido las llaves en un lugar particular. El hombre le replicó que no había perdido las llaves en la proximidad del coche sino entre unos arbustos que estaban a unos metros de distancia. El policía reaccionó con sorpresa y algo de enfa- do porque había desperdiciado un tiempo considerable buscando las llaves. “¿Entonces, por qué estamos mirando aquí?” preguntó el poli- cía, a lo que el hombre replicó: “¡Porque aquí hay más luz!”.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Introducción

Las intervenciones clínicas que aplican los psicoterapeutas suelen derivarse, al menos en alguna medida, de las creencias teóricas y filo- sóficas que sostienen, juntamente con los aprendizajes importantes que han desarrollado a partir de su experiencia en el trabajo con pacientes. Esto conduce algunas veces a cierto grado de inflexibili- dad, donde el locus de intervención se localiza más en la escuela o creencia a la que se adhiere el terapeuta que en los pacientes mismos. El “mapa” o “historia” se presenta como la visión del campo en ese momento –por ejemplo, la hipnoterapia– y la construye el terapeuta a partir de su formación y la lectura de libros o revistas que presen- ten investigaciones contemporáneas. Sin embargo, en el contexto de la psicoterapia es controvertido decidir en qué consiste la investiga- ción “buena” (Salmon, 1983; Murcott, 2005), como se comentará más adelante. Por ello, lo más probable es que el “mapa no constituya el territorio”. En otras palabras, siempre existen vías alternativas para construir la realidad clínica. El enfoque adoptado en este libro se genera, esencialmente, alrededor del concepto de “utilización” y cuyo punto de partida es el paciente en lugar de las “historias” o los mar- cos teóricos y filosóficos. También debería reconocerse que los tera- peutas no siempre pueden actuar a partir de la reflexión y la delibe- ración, y que gran parte de su contribución a la sesión terapéutica suele consistir en intervenciones espontáneas e intuitivas basadas en la utilización de las conductas verbales y no verbales del paciente. Sólo una vez concluida la sesión puede extraerse el sentido teórico de las intervenciones. Aunque el énfasis de este libro se halle en el desarrollo de enfoques clínicos en hipnoterapia, es fundamental reconocer la importancia de los aspectos contextuales de la psicoterapia en general y de la hipno- terapia en particular. Las restantes páginas del presente capítulo se destinarán al examen de los principales contextos en los que se prac- tica la hipnosis clínica.

CONTEXTUALIZACIONES

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El contexto político

Aunque el énfasis de la hipnoterapia se halle en el cambio perso- nal –por ejemplo, en el manejo del estrés y sus consecuencias psico- somáticas– es importante reconocer las dimensiones políticas de la psicoterapia. Para empezar se podría decir que la hipnoterapia y la psicoterapia son actividades políticas en la medida en que se reco- nozca la relación de poder que se define tanto implícita como explí- citamente entre los profesionales y sus pacientes. El reconocimiento del paciente como ser humano racional, inteli- gente y creativo con capacidad de hallar soluciones para sus proble- mas repara la perspectiva médica convencional según la cual el pro- fesional dispone de todas las respuestas. La tendencia del profesional a aconsejar, prescribir, asesorar, diagnosticar, interpretar y analizar, aunque algunas veces sea apropiada, no debería ser efectuada de for- ma compulsiva siguiendo la máxima “el doctor es quien sabe”. Tal y como manifiesta elocuentemente Heron (1998a):

El diagnóstico, clasificación, interpretación, análisis, evaluación –un modo inacabable de pinchar e incitar intelectualmente al cliente– es el recurso preferente del ayudante para mantener convencionalmen- te a raya y reprimidas las angustias del cliente y, sobre todo, para mantener las propias angustias del ayudante firmemente atrancadas, de modo que la cuestión de la competencia catártica del ayudante en ningún momento se convierta en el punto de mira. Un diagnóstico al día mantiene a raya la angustia. El ayudante y el cliente están atrapa- dos en las distorsiones complementarias y, consecuentemente, soste- nidos sin lo que originalmente fue establecido desde su interior. (p. 10)

El punto de vista adoptado en este libro consiste en que los pacien- tes disponen de las respuestas para sus problemas, pero que la actua- lización de tales potenciales requiere, a menudo, asistencia profesio- nal. Aún así, esta perspectiva no modifica el hecho de que, algunas veces, se requieran algunas intervenciones sociales o médicas extrín- secas. Tampoco se suscribe a ninguna idea que implique que los mé-

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

todos de hipnoterapia y desarrollo personal constituyan la panacea para el cambio positivo. Con todo, como manifiesta Madanes (2001) “La terapia posibilita verbalizar lo inaceptable. La terapia es cambio y rebelión” (p. 23). Un corolario importante del punto de vista que defiende que el paciente dispone de recursos para hallar soluciones a sus problemas, consiste en que éste puede aprender “a hacerlo por sí mismo”. Enseñar auto-hipnosis al paciente es uno de los aspectos más signifi- cativos de la política de la hipnoterapia, porque transfiere el poder desde el profesional al paciente. Constituye un profundo acto de des- profesionalización, que reconoce la calidad esencial de los seres humanos de ser auto-directivos y de poseer el control de sí mismos. En la actualidad se confía cada vez más en que los individuos parti- cipan en su propia (enfermedad) salud en un grado considerable, y una vez que lo reconocen pueden ser motivados a participar de for- ma significativa en su propio “tratamiento”. A menudo, los profesio- nales de la salud, incluidos los psicólogos, médicos y terapeutas, minan el potencial de las personas para manejar sus propias vidas de un modo personal y autónomo. Esto puede reducir a las personas al estatus de “consumidoras” pasivas que dejan de tomar parte en su propio tratamiento y curación, un proceso al que Illich (1975) se refe- ría como “yatrogénesis estructural”. Debería admitirse que la relación entre el terapeuta y el paciente se define implícitamente (es decir, políticamente). Bannister (1983) afirma sucintamente este hecho en el siguiente párrafo:

La psicoterapia sucede dentro del contexto de una institución (con o sin muros) y la institución se produce en el contexto de una sociedad. De esto se deriva que, en psicoterapia, los temas políticos de la insti- tución y de la sociedad, sus estructuras de poder, son inmanentes. Los terapeutas y los clientes nadan en aguas políticas. (p. 139).

Bannister defiende que la relación doctor-paciente es el estilo más tradicional de relación y se corresponde con el modelo médico implí- cito en la psiquiatría. Sin embargo, el paciente suele ver al terapeuta como persona importante y significativa sobre la que desarrolla una

CONTEXTUALIZACIONES

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transferencia positiva. Con todo, la alianza terapéutica puede verse positiva o negativamente influida por el estatus social del terapeuta, su aspecto físico (altura, peso, atuendo, expresión facial), por el mobi- liario del despacho (p.ej. diván psicoanalítico), por la terapia frente a frente, por los cuadros, plantas, diplomas enmarcados, etc. Aunque muchos de los ejemplos presentados en este libro sugie- ren enfoques que asisten al paciente a buscar soluciones para su estrés individual, se reconoce que muchos de los problemas son el resultado de situaciones políticas más amplias; por ejemplo, la po- breza, la geografía, la educación, la vivienda, el racismo, el sexismo, la delincuencia callejera, la inseguridad en el trabajo, las deudas, la falta de procesos democráticos percibidos, la centralización en la toma de decisiones, etc. Muchos “consumidores de terapia” necesi- tan ayuda material en lugar de, o juntamente con, la psicoterapia. Su angustia se vincula más estrechamente a situaciones ambientales que a profundos anhelos o insatisfacción internos. Los pacientes, aún así, no son víctimas pasivas del determinismo psicológico o político, sino agentes del mundo social. Evidentemente, en esto existe una gran paradoja porque la experiencia psicoterapéutica sugiere que los individuos son coectáneamente responsables de sus actos y, sin embargo, incapaces de justificarlos a un nivel personal. Esta pers- pectiva justifica un enfoque que conlleve tanto las dimensiones per- sonal como la política (Halmos, 1978). Pirsig (1974), en su libro El Zen y el Arte para el Mantenimiento de una Moto, lo afirma expresa- mente del siguiente modo:

Los programas de naturaleza política son importantes y son también productos de calidad social que sólo pueden ser efectivos si la estruc- tura subyacente de valores sociales es la correcta. Lo valores sociales son los idóneos sólo si el individuo los considera correctos. El lugar para mejorar el mundo es, en primer lugar, nuestro propio corazón y cabeza y manos, y después trabajar en el exterior. (p. 121).

Los terapeutas disponen de suficientes destrezas para ayudar al individuo a manejar el estrés así como algunas consecuencias psico-

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somáticas y conductuales, pero normalmente no suelen estar en una posición que les permita actuar como agentes de cambio político. Es fundamental que reconozcan las limitaciones de sus intervenciones profesionales y colaboren con otros profesionales sanitarios, trabaja- dores sociales y políticos para promover el cambio tanto a nivel per- sonal como político. Los individuos necesitan manejar satisfactoriamente su estrés per- sonal a fin de evitar consecuencias negativas. Sin embargo, existen también importantes motivos económicos. Tanto en Europa como en Estados Unidos, cada año se pierden muchos millones de días labo- rables a consecuencia del estrés. El estrés laboral puede ser también motivo de graves riesgos de litigio para todos los empresarios y orga- nizaciones, lo que también puede ser muy costoso. En consecuencia, las organizaciones disponen, juntamente con las obvias consideracio- nes éticas y humanitarias, de fuertes razones económicas y financie- ras para manejar y reducir el estrés laboral.

El contexto personal

Se reconoce que la psicoterapia es una tarea muy exigente y estre- sante que puede conducir a “quemarse” y de ello se derivarán los pro- blemas psicosomáticos consiguientes. Madanes (2001) sostiene que muchos terapeutas acaban sintiéndose limitados por emociones negativas como la ira, la frustración, el miedo, la decepción y la inde- fensión. Ella aboga por el cultivo de emociones positivas como el amor, la gratitud, la curiosidad, la compasión, la determinación, la flexibilidad, la confianza, la vitalidad y el deseo a contribuir. Debería recordarse que los terapeutas llevan una vida muy similar a la de sus pacientes en el sufrimiento, en los problemas de salud y, al final, en la muerte. En consecuencia, es esencial que los terapeutas desarro- llen modos para permanecer “sanos” y seguir funcionando a nivel óptimo. Si no proceden así, su salud sufrirá y serán incapaces de dar a sus pacientes el servicio que requieren.

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El bienestar psicológico del terapeuta puede mantenerse y fortale- cerse mediante, por ejemplo, el desarrollo de redes de apoyo entre profesionales. Éste es un método de desarrollo personal usado por el autor en cursos de formación en psicoterapia e hipnosis clínica orga- nizados para profesionales. La co-terapia (Heron, 1998b) es un méto-

do de terapia auto-dirigida que permite al terapeuta manejar el estrés de su vida diaria con la cooperación de un grupo de apoyo de su gre- mio. De este modo se mantiene un grado de salud psicosomática. Aún así, la co-terapia, terapia cooperativa o terapia dual no equivale a la supervisión. Todo terapeuta debería poder acceder a una supervisión regular (Clarkson, 1996), de alguien diferente a su co-terapeuta. En este mismo orden, la co-terapia no es lo mismo que la terapia no recí- proca, porque ésta es de “dirección única” y normalmente suele efec- tuarse con fines financieros/económicos.

A fin de convertirse y seguir siendo un terapeuta efectivo, también

se requiere de dos elementos de equipamiento esenciales: un diván y una papelera. Un diván es un mueble muy valioso para el terapeuta que puede ser usado para:

• Tumbarse cuando uno esté exhausto, cuando se esté agobiado o no se sepa relativizar –para relajarse, para restablecerse, para meditar, para efectuar auto-hipnosis y curación psicofisiológi- ca, para recibir un masaje.

• Para retirarse cuando pensemos que ya lo sabemos todo– para saber prescindir de nuestras asunciones.

• Para la co-terapia –para elaborar el estrés (histórico/actual) de nuestras propias vidas; para soñar sobre nuestras esperanzas y aspiraciones, para celebrar nuestros logros y fortalezas; para validar a compañeros y colegas (ellos también necesitan alaban- zas y ánimos); para elaborar nuestro propio dolor, sentimientos de impotencia, ansiedades existenciales, preocupaciones sobre la enfermedad, incapacidad, senilidad, vejez, muerte, etc.

La papelera permite a los terapeutas eliminar todas sus asuncio- nes sobre los pacientes que atienden, juntamente con las teorías y téc-

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nicas que les impiden estar co-presentes con los pacientes, a fin de garantizar el máximo rapport y empatía. Tales explicaciones relativas a las conductas, pensamientos y sentimientos de nuestros pacientes, así como de los propios, representan sólo una verdad parcial. Consti- tuyen las “historias” a través de las cuales tratamos de dar sentido a los problemas de nuestros pacientes. La psicoterapia puede definirse como un tema en el que nunca sabemos de qué hablamos, ni si lo que decimos es verdad o no, ni si lo que hacemos funciona o no. En otras palabras, los paradigmas (historias) que empleamos constriñen nues- tras visiones y, por lo tanto, el potencial de nuestra efectividad tera- péutica, y consecuentemente el funcionamiento del paciente. Cuando sabemos qué debería estar haciendo/experimentando el paciente con respecto a unos modelos sociales/evolutivos normativos, entonces ten- demos a “luchar” para comprender qué ocurre y luchamos también para determinar resultados terapéuticos específicos. En la “no lucha” el terapeuta no necesariamente abandona al paciente a su libre albe- drío, sino que hace uso de lo que ocurre. Lo que conlleva permanecer co-presente con el paciente –atendiendo, sosteniendo, empatizando, tocando, desafiando, confrontando, permitiendo, informando, enfati- zando, abreviando, riendo, etc. Al estar co-presentes con el paciente nosotros estamos en su compañía mientras se halla sumergido en el proceso de renacimiento autónomo, definiendo éste último en térmi- nos de funcionamiento potencial del individuo. Al participar en nues- tro rol de “partera”, satisfacemos las tres necesidades psicológicas de todos los seres humanos: la necesidad de ser queridos, respetados y atendidos como individuos únicos; la necesidad de comprender lo que está sucediendo en nuestras vidas (incluido el funcionamiento físico) y la necesidad de auto-dirigirse y disponer de la sensación de control sobre nuestras propias vidas (Heron, 1998a). Cuando el terapeuta está co-presente con el paciente se producen cambios festina lente (literalmente apresurarse lentamente) sin que el paciente ni el terapeuta traten de hacer nada ni provocar nada. ¡Recordemos a la tortuga y a la liebre! En esencia, esto significa que

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el terapeuta vacía su mente de cualquier fantasía que pueda tener en relación a la naturaleza de los problemas (diagnósticos, pronósticos, estrategias terapéuticas preferidas, etc.). Sólo entonces puede el tera- peuta escuchar realmente con lo que Reik (1948) denomina el “tercer oído”. Entonces el paciente es capaz de narrar su historia. Escu- chando el “relato” del paciente, la narración y la renarración, el “rela- to” divaga como una novela con una mochila de preocupaciones. Se refiere a los acontecimientos simples que dan continuidad y contexto a la vida, y aporta su sentido esencial. A medida que se descubren las historias, se genera una perspectiva diferente mientras el paciente “elabora”, muchas veces con dolor y angustia asociadas, sus miedos, ira, culpabilidad, tristeza, dolor, remordimiento y soledad, así como esperanzas y sueños. Además de arrojar a la papelera las asunciones, prejuicios y ses- gos, los terapeutas también deben eliminar los escombros de sus pro- pias vidas. Esto conlleva colocarse en la posición de pacientes. Para hacerlo con efectividad, alguien como un co-terapeuta, debe estar co- presente con el terapeuta –para escucharle sin enjuiciarle, de modo que pueda relatar su propia historia. Como terapeutas debemos recordar también que no somos indispensables. Es síntoma de arro- gancia creer que el paciente nos necesita. ¡Cómo va a estar co-pre- sente el terapeuta con el paciente si el terapeuta cree que éste real- mente le necesita! Como terapeutas necesitamos confiar con optimismo en los tre- mendos recursos que las personas enfermas y asustadas disponen para mejorar. Debemos mostrarles que tenemos confianza en ese potencial y al mismo tiempo, sin embargo, alejarnos del rol que nos hace sentir que nosotros somos los sanadores y ellos las pobres vícti- mas. Todos nosotros somos pacientes potenciales, todos somos seres humanos, ninguno de nosotros es indispensable, todos somos vulne- rables. Para maximizar nuestra eficacia como terapeutas es funda- mental que nos cuidemos. ¿Ha acabado el tiempo o nos hemos que- mado? (Hawkins, 1994b, p. 852).

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Supervisión y modelo científico-practicante

El modelo científico-practicante es un método que fomenta el aprendizaje reflexivo y que aporta también una evaluación creativa del funcionamiento personal y profesional. Clarkson (2003) ofre- ce una metáfora de auto-supervisión basada en el modelo científico- practicante. Modelo que, a su entender, consta de cinco elementos (pp. 295-96):

• Una idea u objetivo, una finalidad, un contrato o una medida de resultados

• Un paradigma científico

• Unidades de análisis o atención, por ejemplo, transacciones, imágenes de sueños, tipo de relación

• Una actitud de interés, de curiosidad hacia las propias destrezas y hacia el proceso

• El deseo de contribuir al cúmulo común de conocimiento clí- nico.

Para más información relativa al modelo científico-practicante y a las cuestiones de supervisión puede recurrirse a Clarkson y Aviram

(1998).

El contexto de investigación

Es básico que los hipnoterapeutas reconozcan la escasez de prue- bas de investigación relativas a la eficacia de las intervenciones hip- nóticas, y las existentes generalmente no satisfacen los criterios de la medicina y psicoterapia basada en pruebas, incluso cuando las prue- bas clínicas son convincentes. También debería mencionarse aquí que son inapropiados los métodos mediante los cuales la ciencia médica evalúa la eficacia de las intervenciones sanitarias. Las subvenciones son una cuestión fundamental en el sentido de que los ensayos clíni- cos suelen ser extraordinariamente caros y, generalmente, sólo las

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empresas farmacéuticas pueden permitírselos. En consecuencia, la mayoría de los proyectos de investigación suelen valorar la eficacia de intervenciones farmacológicas en lugar de valorar las intervenciones psicoterapéuticas.

El ensayo randomizado (aleatorio) controlado

El ensayo randomizado controlado constituye el método de inves- tigación más puro (Murcott, 205; Roberts, 2005; Iphofen, Corin & Ringwood-Walker, 2005). En pocas palabras, en el ensayo randomi- zado controlado los pacientes son asignados al azar a intervenciones clínicas en las que los grupos son igualmente tratados en lo que res- pecta a la diferencia con el grupo investigado. Siempre que se garan- tice un número suficiente de pacientes en el ensayo, es posible decir que cualquier diferencia entre los grupos de debe a la intervención y no a otros factores. En los ensayos clínicos, el diseño de ensayo ran- domizado controlado suele verse mejorado mediante el uso de place- bos y ciegos (para más detalles se remite al lector a Roberts, 2005). Sin embargo, es obvio que tales métodos no son los idóneos para la evaluación de la hipnoterapia, lo que también podría explicar la demora general en la publicación de resultados en los campos de medicina complementaria y alternativa. Roberts (2005) sintetiza en el siguiente párrafo las razones de la naturaleza problemática del ensa- yo randomizado controlado para la evaluación de la hipnoterapia:

Se ha comentado que el concepto de distribución aleatoria, es decir, la asignación de los pacientes a la terapia sobre la base de una tirada de moneda, se encuentra en conflicto directo con la naturaleza de muchas terapias complementarias en las que la toma de decisiones conjunta y la elección y creencias del paciente son fundamentales. Además, el concepto de distribución aleatoria también plantea cues- tiones éticas. Normalmente se defiende que para que un paciente participe en un ensayo en el que será asignado aleatoriamente a un tratamiento, tanto el paciente como el doctor deben estar en estado

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de equilibrio. Con esto pretendemos decir que genuinamente desco- nocen cuál de los tratamientos sería más eficaz. Si el paciente o el doctor creen que una de las opciones de tratamiento se adaptaría mejor que las demás, entonces deberían recibir ese tratamiento y no deberían participar en los ensayos. El requisito ético de los ensayos está en conflicto con el sistema de creencias implicado en tratamien- tos como la hipnoterapia, donde la atención óptima sólo puede lograrse cuando tanto el paciente como el terapeuta han confiado en el tratamiento. Esto no equivale a decir que el tratamiento funciona sólo gracias a la fe sino que la confianza en la mejoría es un concep- to fundamental en el desarrollo de un tratamiento efectivo de gran calidad. (p. 18).

Se podría cuestionar que es extremadamente difícil encontrar psicoterapeutas o pacientes genuinamente equilibrados; del mismo modo que sería virtualmente imposible estandarizar intervenciones hipnoterapéuticas porque se comprometería el principio funda- mental relativo a la personalización del tratamiento. Ya se ha subra- yado que los guiones clínicos presentados en este libro deben ser adaptados y ajustados individualmente a las necesidades del pacien- te. Tampoco se ha de olvidar que la hipnoterapia tiene lugar en el con- texto de una relación terapéutica profunda. Roberts (2005) defiende que el ensayo parcialmente randomizado o el ensayo preferente puede convertirse en el compromiso metodológico apropiado. La in- vestigadora señala:

Es posible captar pacientes para un ensayo en el que reciban la tera- pia que ellos mismos seleccionen, cuando existe una preferencia, pero que sean asignados al azar cuando no expresen ninguna preferencia de tratamiento. Esto nos permite construir en el diseño de estudio el concepto de que la elección y la creencia son conceptos fundamenta- les en el tratamiento pero también nos permitirá observar separa- damente las ventajas presentes en grupos que no manifestaron nin- guna preferencia, permitiéndonos de este modo extraer la diferencia en las ventajas experimentadas por aquellos que no seleccionaron su propia terapia. Con todo, sigue presente el riesgo de que concluya-

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mos con grupos diferentes y de que perdamos algunas de las venta- jas metodológicas del diseño de ensayo randomizado controlado pero dependiendo de nuestra hipótesis, éste podría ser un compro- miso aceptable. Los ensayos constituyen el mejor modo de demostrar la eficacia y la relación coste-eficacia, pero deben ser diseñados de un modo que permitan el funcionamiento de los mecanismos de la terapia del mis- mo modo que lo harían en la práctica, y haciendo uso de resultados que sean sensibles no sólo a los cambios en la enfermedad sino también al cambio holístico que se ha derivado de la terapia. Por con- siguiente, el diseño de ensayo debe ser efectuado por equipos con experiencia metodológica pero también con conocimiento de hipno- terapia –su aplicación y mecanismos. El diseño de ensayos debería permitir la incorporación de métodos múltiples para afrontar todos los aspectos de la terapia. (pp. 18-19).

Murcott ha defendido también que los ensayos randomizados con- trolados que han sido dirigidos hasta el momento probablemente no han sido suficientemente sofisticados como para medir adecuada- mente los resultados de terapias complementarias. La escasez de pruebas favorables a las terapias complementarias dice más sobre la ingenuidad en la metodología de investigación que sobre los trata- mientos estudiados. La práctica actual consistente en tratar de importar los métodos de exploración e investigación que se han generado a partir de la psico- logía general y de aplicarlos al dominio psicoterapéutico, es, en esen- cia, una tarea inútil (Mair, 1989). Wilson y Barkham (1994) manifes- taban que: “Hay un exceso de confianza en la lógica del ensayo clíni- co aleatorio, que es lejano y extraño para la rica experiencia de la psi- coterapia” (p. 49). Estos autores añaden que los ensayos de resultados comparativos raramente son adaptables a la práctica individual salvo que se ejecuten en colaboración con colegas y en un centro de inves- tigación bien equipado. Éste es un argumento muy fuerte en el con- texto de la práctica individual, donde los hipnoterapeutas quieren eva- luar la efectividad de su trabajo. En otro nivel, podría decirse que los

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estudios de resultados se basan en una falsa premisa científica según la cual se pueden capturar y cuantificar piezas de realidad. Esto es importante en el contexto relativo a los factores curativos inespecífi- cos, que serán comentados más adelante en este mismo capítulo. Si existen determinados factores comunes a las terapias, es necesario poder identificar cuáles de éstos son efectivos. Rice y Greenberg (1984) lo expresan acertadamente cuando sugieren que para respon- der a cuestiones sobre la efectividad del tratamiento, debe alcanzarse una visión más clara de lo que sucede entre el paciente y el terapeuta. Un modo de lograrlo consiste en examinar cualitativamente el proce- so de las sesiones en lugar de centrarse exclusivamente en los resulta- dos. En cualquier circunstancia, el estudio de los resultados debería relacionarse con el estudio del proceso, y no hay razón para no com- binar ambos (Treacher, 1983). Laing (1983) capta la esencia de este problema cuando manifiesta:

La experiencia no es un hecho objetivo. Un hecho científico no nece- sita ser experimentado. Las diferencias o correlaciones, similitudes y disimilitudes que experimentamos como acontecimientos sólo algu- nas veces se corresponden a esas diferencias o correlaciones que con- sideramos objetivamente reales. Cualquier criatura sabe que las apa- riencias son engañosas. Debemos aclarar un espacio para la discusión de la experiencia como tal, porque los métodos usados para investigar el mundo objeti- vo, aplicados a nosotros, son, necesariamente, ciegos a nuestra expe- riencia, y no pueden relacionarse con ella. Tal método ciego, aplicado a nosotros ciegamente, puede destruirnos en la práctica, como ya lo ha hecho en la teoría. (p. 9).

Evidentemente, la falta de pruebas científicas sobre la efectivi- dad de la mayoría de los enfoques de medicina complementaria y alternativa puede llevarnos a conclusiones erróneas y a otras razo- nes para su continua falta de recomendación de uso por parte de los servicios nacionales de salud (House of Lords Select Comittee,

2000).

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Medicina basada en evidencias

La medicina basada en evidencias consiste en el uso consciente, explícito y juicioso de las mejores pruebas actuales para la toma de decisiones sobre la atención a los pacientes individuales (Sackett, Rosenberg & Gray, 1996; véase www.cebm.net para más detalles). Sin embargo, las “mejores pruebas actuales” generalmente se basan en el uso de ensayos randomizados controlados que, como ya hemos visto, es problemático en el contexto de la evaluación de la hipnote- rapia. Sin embargo, Sackett et al. ofrecen una perspectiva más opti- mista de la medicina basada en evidencias en el contexto de la medi- cina complementaria y alternativa:

La práctica de la medicina basada en evidencias implica integrar la experiencia clínica individual con la mejor prueba clínica externa disponible de investigación sistemática. Por experiencia clínica indi- vidual nos referimos a la competencia y al juicio que los profesiona- les clínicos individuales adquieren a través de la experiencia clínica y de la experiencia práctica. La pericia aumentada se refleja de muchos modos, pero sobre todo a través de diagnósticos más efectivos y efi- cientes y en la identificación más meditada y en el uso más compasi- vo de los predicamentos, derechos y preferencias del paciente indivi- dual al tomar decisiones clínicas sobre su atención. Mediante la mejor prueba clínica externa disponible nos referimos a la investiga- ción clínicamente relevante, muchas veces de las ciencias básicas de la medicina, pero especialmente de la investigación clínica centrada en el paciente sobre la exactitud y precisión de las pruebas diagnós- ticas (incluido el examen clínico), el poder de los señaladores pro- nósticos y la eficacia y seguridad de los regímenes terapéuticos, de rehabilitación y preventivos. Las pruebas clínicas externas invalidan las pruebas diagnósticas y los tratamientos previamente aceptados y los sustituyen por otros nuevos que son más poderosos, más exactos, más eficaces y más seguros. (p. 71).

Aunque esta definición extendida se refiere a la práctica de la medicina, también puede aplicarse, con algunas modificaciones, a las

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prácticas de psicoterapia e hipnoterapia. Los buenos terapeutas em- plean tanto la pericia clínica individual como las mejores pruebas externas disponibles, lo que les promociona como profesionales que se basan en evidencias. Incluso cuando existen suficientes pruebas externas, el juicio clínico atento con respecto a las necesidades indi- viduales de los pacientes sigue siendo un requisito esencial. A este respecto Sackett et al. afirman:

Las evidencias clínicas externas pueden informar pero nunca susti- tuir la pericia clínica individual, y es precisamente esta pericia la que decide si las pruebas externas son aplicables al paciente individual y, en caso afirmativo, cómo deberían ser integradas en la decisión clí- nica. (p. 71).

Inherente a estos puntos de vista está la asunción de que la psico- terapia basada en pruebas no necesita adherirse rígidamente al positi- vismo basado en la investigación, pero que puede acogerse a un cam- bio filosófico, científico, político y social en dirección hacia una pers- pectiva expandida de lo que constituye las evidencias científicas (Chwalisz, 2003). Con todo, el desarrollo y la implementación de meto- dologías pluralistas para la evaluación de la hipnoterapia son extre- madamente caros y costosos en lo que a tiempo respecta y no suelen contar con apoyo financiero. En este punto el dilema fundamental se encuentra entre la ejecución de proyectos de investigación cualitativa a pequeña escala, que no satisfacen los requisitos actuales sobre los cri- terios basados en evidencias, y los que sí lo hacen. Los “compromisos” metodológicos han sido criticados por Wilson (2005) quien comenta:

Animaría a los investigadores a desarrollar evaluaciones metodoló- gicamente robustas de esta compleja intervención y a buscar recursos para efectuar evaluaciones comprensivas a gran escala que atraigan la atención de los servicios sanitarios. (p. 20).

Un elemento a considerar con respecto a las pruebas es la cuestión del “tratamiento satisfactorio”, que no debería ser equiparado a la “cura”, la cual implica una eliminación “total” de la patología y la inducción de un estado de bienestar sano. Convertir tales esperanzas

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en objetivo de la hipnoterapia para problemas relacionados con el estrés es probablemente utópico en muchos casos, y ofrecer cura a los pacientes puede ser ingenuo e irresponsable. Las cuestiones relativas a los objetivos terapéuticos deberían ser comentadas con los pacien- tes en la sesión inicial y debería alcanzarse cierto grado de acuerdo con respecto a objetivos realistas. Evidentemente, también deberían ser tomadas en consideración durante la planificación de cualquier proyecto de investigación.

Metodologías alternativas

Algunas de las críticas de los ensayos aleatorios controlados y de los estudios de resultados pueden ser resueltas mediante el desarrollo de modelos fenomenológicos más cualitativos de investigación sobre la acción, que se centren en las experiencias de los pacientes y en la relación terapéutica. Reason y Bradbury (2001a) definen la investiga- ción sobre la acción del siguiente modo:

Un proceso participativo y democrático interesado en el desarrollo de conocimiento práctico para el logro de fines humanos universales, basado en una visión participativa universal… trata de aunar la acción y la reflexión, la teoría y la práctica, en participación con otros, a fin de alcanzar soluciones prácticas a cuestiones de gran preocupación para las personas, y desde una perspectiva más global el florecimien- to de personas individuales y de sus comunidades. (p. 1).

Tales métodos se distinguen de las metodologías cuantitativas en lo que respecta a las interpretaciones de las acciones y experiencias. Tanto el terapeuta como el paciente pueden reflexionar sobre accio- nes y experiencias designadas y tratar de extraer sentido de ellas, con respecto a objetivos terapéuticos mutuamente acordados. De este modo, se construye el conocimiento sobre lo que sucede en la terapia (proceso), los efectos de la terapia (resultado) y el sentido que esto tie- ne tanto para el terapeuta como para el paciente. Este enfoque de

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investigación plantea un modo de estudio más igualitario que genera “comprensiones contextuales locales” sobre la base de que el sentido de las acciones y de los acontecimientos es una parte intrínseca del “contexto naturalista” (Henwood & Nicolson, 1995). En este mismo orden, se podría afirmar que el desarrollo de métodos experienciales de investigación basados en la experiencia subjetiva es más acorde a los marcos teóricos propios de la orientación humanista y a los enfo- ques hipnoterapéuticos presentados en este libro. Esto es particular- mente visible en la interrogación cooperativa (Reason & Rowan, 1981; Reason, 1988, 2001; Reason & Heron, 1995; Heron, 1996, 2001; Heron & Reason, 1997; Reason & Bradbury, 2001a; el lector intere- sado en hallar más documentación de Reason puede recurrir a www.bath.ac.uk/carpp.htm), que implica la participación colabora- dora tanto del experimentador (es decir, el profesional clínico) como de los sujetos (es decir, los pacientes). La mayoría de la investigación sobre psicoterapia tradicional im- plica muy poca colaboración auténtica, el paciente es pasivo y depen- diente y es el receptor de un programa terapéutico unilateralmente designado y dirigido por el terapeuta. La metodología de la interro- gación cooperativa se deriva de una epistemología cuádruple:

• Conocimiento experiencial –a través de la empatía, la compa- sión y la resonancia.

• Conocimiento presentacional –expresión a través de la narra- ción, el dibujo, el movimiento y la imágenes estéticas.

• Conocimiento propositivo –inspirado en conceptos e ideas teó- ricas.

• Conocimiento práctico –consumación de las otras formas de conocimiento en la intervención clínica.

Dentro del dominio de la práctica clínica estas formas participati- vas de interrogación cuentan con una dimensión política porque transfieren poder a las personas a través de procesos de construcción y uso de su propio conocimiento (Reason & Bradbury, 2001a). Tal dimensión política está implícita en el enfoque clínico general adop-

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tado en este libro. Información adicional sobre la investigación en acción de la práctica profesional puede hallarse en las siguientes direcciones: www.bath.ac.uk/~mnspwr/ y www.human-inquiry.com. Un ejemplo de enfoque de investigación cooperativa parcial en el área de la hipnosis para el tratamiento de problemas de sueño con niños se presenta en el Capítulo 8. Además de los métodos de interrogación cooperativa existen muchos otros métodos cualitativos que podrían ser útiles para la eva- luación de la psicoterapia, incluidas la observación, las entrevistas, los enfoques del constructo personal, la etnografía, los procedimien- tos analíticos de tarea (Greenberg, 1991), estudios de caso clínicos (Hilliard, 1993), grounded theory (Henwood & Pidgeon, 1995; Glaser & Strauss, 1967) y el análisis fenomenológico interpretativo (Smith, Jarman & Osborn, 1999). Todos ellos han sido sistemáticamente revi- sados en Bannister, Burman, Parker, Taylor y Tindall (1994), Denzin y Lincoln (1994) y McLeod (1994). Debería cuestionarse la complementariedad de los enfoques tradi- cionales cuantitativos, sobre todo positivistas, y los enfoques cualita- tivos previamente mencionados, que son de estilo predominantemen- te hermenéutico o interpretativo, y que están muy influidos por la fenomenología clásica (véase Stevenson & Cooper, 1997). En la inves- tigación psicoterapéutica se requiere del estudio intensivo del pacien- te individual (o grupos de pacientes) de modo que puedan desarro- llarse perspectivas ideográficas y nomotéticas en un marco de plura- lismo metodológico. Lo que no significa que los métodos cualitativos sustituyan a los métodos tradicionales más cuantitativos, sino que ambos enfoques se combinen de forma complementaria y sinergética. Renni y Toukmanian (1992) defienden que ambas formas de cono- cimiento, el paradigmático y el narrativo, pueden combinarse en la investigación de dos modos fundamentalmente:

• Garantizando que cada equipo de investigación incluya investi- gadores que sean expertos en cada modalidad

• Empleando datos de los métodos narrativo y paradigmático en diferentes fases del programa de investigación

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Bergin y Gardfield (1994) han favorecido activamente este desa- rrollo del pluralismo metodológico en la psicoterapia. Estos autores señalan:

La creciente aceptación de enfoques narrativos, descriptivos y cuali- tativos constituye un cambio de actitud ciertamente significativo que probablemente se hará más y más manifiesto en la conducta e infor- mes de los interrogatorios. Nos hallamos inmersos en un tipo de plu- ralismo que no abandona las virtudes de los enfoques tradicionales de investigación sino que los complementa con una variedad de técnicas más flexibles para llegar a la complejidad de los fenómenos con los que tratamos. (p. 828).

A lo largo del libro se incluyen referencias a estudios de investiga- ción, fundamentalmente cuantitativos, que defienden el uso de las intervenciones hipnóticas. Información y detalles sobre bibliografía reciente relativa a la investigación en el campo de la hipnosis puede hallarse en un documento de Solloway (2004) o en la siguiente direc- ción: www.hypnosis-reserch.org. Existen pocas pruebas de investiga- ción “científica” que defiendan las intervenciones ericksonianas salvo los numerosos estudios individuales de casos, que en sí mismos son muy convincentes.

El contexto de la psicoterapia

Aunque este libro se refiera básicamente al uso de la hipnosis para ayudar a las personas a manejar problemas relacionados con el estrés, existen otros factores terapéuticos que desempeñan un rol importan- te en el proceso de curación. Por ello es necesario que el hipnotera- peuta conozca y contemple estos factores “adicionales” por motivos que serán obvios. La investigación relevante ha demostrado que:

(i) Diferentes terapias tienen, en general, similares resultados (ii) No existe un único enfoque terapéutico que sea claramente su- perior a otro para el tratamiento de problemas específicos.

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Esto ha sido afirmado como el veredicto del pájaro dodo según el cual “todos han ganado y todos deben recibir sus premios” (Luborsky,

1995).

Factores comunes

Sobre la base de revisiones de investigaciones sobre resultados de psicoterapia, Lambert (1992) concluía que el 40% de la mejoría tera- péutica podía atribuirse al “cambio extraterapéutico” (p.ej., aconteci- mientos fortuitos, apoyo social, fortalecimiento del ego, etc.), el 35% a “factores comunes” que se hallan en todas las terapias indepen- dientemente de la orientación teórica del terapeuta y el 15% a las “técnicas” de las psicoterapias específicas (p.ej., desensibilización sis- temática, hipnosis). Aunque ninguna psicoterapia sea superior a otra, todas ellas son preferibles y superiores a la ausencia de tratamiento (Lambert & Bergin, 1994). El enfoque de los factores comunes (p.ej., Frank, 1973; Lambert & Bergin, 1994) busca determinar los ingre- dientes nucleares que comparten diferentes terapias con el objetivo final de crear tratamientos más parsimoniosos, eficaces e integrado- res basados en tales elementos comunes. Sin embargo, las diferentes escuelas psicoterapéuticas no demues- tran igualmente todos los factores relevantes. Normalmente, una escuela considera uno o dos factores (normalmente uno) como cen- trales y relega los restantes a un estatus secundario. A continuación se comentan los factores comunes de forma separada, pero es obvio que no son discretos y que entre ellos suelen ocurrir solapamientos con mucha frecuencia.

La historia

Todas las psicoterapias se basan en una “historia” o “mapa” teóri- co que normalmente explica la etiología del problema o problemas

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

presentados, así como el modo en que se mantiene la sintomatología

y cómo ha de ser tratada. Algunas historias terapéuticas son extre-

madamente elaboradas (p.ej., psicoanálisis), mientras que otras son más parsimoniosas (p.ej., terapia conductual radical). Generalmente éstos son intentos de justificar la historia en términos de investiga- ción y pruebas clínicas, aunque las metodologías de investigación usadas, muchas veces, son parte de la historia. El punto de vista ante- rior también se aplica a la hipnosis clínica y, por ello, es necesario que el profesional clínico que haga uso de la hipnosis para problemas

relacionados con el estrés vincule la “historia de la hipnoterapia” así como la “historia del estrés” de un modo que sea comprendido, cons- ciente e inconscientemente, por el paciente, porque ello reducirá con- siderablemente cualquier resistencia y aumentará la efectividad de las intervenciones. Inherente a la historia se encuentra la profun- da creencia de que el paciente puede mejorar si participa en los ritua- les terapéuticos asociados. Cuando el paciente comparte su creencia con el terapeuta, se establece una intensa expectativa y esperanza en

el resultado terapéutico satisfactorio, y ello actúa como un poderoso

placebo. Beecher (1959) consideraba que hasta el 35% de una res- puesta terapéutica ante cualquier tratamiento médico podría ser atri- buible al efecto placebo.

El ritual

El ritual terapéutico promulga esencialmente la “historia”: por ejemplo, en las terapias psicodinámicas un concepto teórico clave es

la importancia de las experiencias tempranas y los “rituales” hipnoa-

nalíticos, como los enfoques del cuestionamiento ideodinámico de dedos o de los estados del ego, tratan de descubrir estas experiencias tempranas. De hecho, gran parte del material presentado en los siguientes capítulos está constituido por los rituales de la hipnosis. En el próximo capítulo se presenta un buen ejemplo relativo a la importancia del ritual descrito por Mesmer.

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La relación terapéutica

La investigación ha demostrado que uno de los factores más influ- yentes en el resultado de la psicoterapia es la relación entre el terapeu- ta y el paciente (Bergin & Lambert, 1978; Luborsky, Crist-Christoph, Alexander, Margolis & Cohen, 1983; Clarkson, 1998). El afecto ético y mutuo entre el paciente y el terapeuta constituye uno de los factores terapéuticos más influyentes sobre el cambio. Es básico reconocer que los terapeutas no pueden ayudar sino influir sobre sus pacientes; algunas veces los pacientes mejoran porque quieren complacer a sus terapeutas. Los terapeutas también deberían comunicar a los pacien- tes su interés y la conveniencia de invertir en la relación terapéutica en interés del propio paciente. Murcott (2005) sintetiza la investiga- ción relativa a la relación terapéutica en el contexto de la medicina complementaria y concluye que la calidad de la relación entre el pro- fesional y el paciente influye de forma concreta sobre los resultados. Discutiblemente, también, el instrumento hipnótico más podero- so en el tratamiento de cualquier individuo es la relación hipnotera- péutica. Como la hipnosis es más una experiencia colaboradora que algo que se aplique al paciente unilateralmente, es más crucial dedi- car tiempo y esfuerzo al desarrollo de la relación positiva que con- centrarse exclusivamente en el desarrollo de la experiencia técnica con la hipnosis. La alianza terapéutica se ve fortalecida mediante ciertas características de la personalidad del terapeuta; por ejemplo, la empatía, la proximidad y la sinceridad (Truax & Carkhuff, 1967). Más adelante se comentan con detalle estas “condiciones nucleares”. Además, para generar el cambio, los pacientes necesitan coraje, lo que sólo puede hallarse en el contexto de una relación afirmativa. Si el paciente no quiere mejorar o no está preparado para ello, no le será posible recibir ayuda de ningún terapeuta; es decir, el paciente siem- pre debería tener la motivación para ser curado. En el contexto de la hipnoterapia la voluntad del inconsciente para participar en la tarea terapéutica debería ser garantizada ideodinámicamente (explicacio- nes detalladas en el Capítulo 5).

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Clarkson (2003, p. 7) ha identificado un marco psicoterapéutico integrador que contiene cinco modalidades posibles de la relación cliente-psicoterapeuta, a saber:

• La alianza de trabajo

• La relación transferencial/contratransferencial

• La relación reparadora/evolutivamente necesaria

• La relación persona a persona

• La relación transpersonal

Clarkson señala:

El marco relacional con cinco entradas de Clarkson aporta un prin- cipio integrador, que se centra en las similitudes y diferencias entre los distintos enfoques de psicoterapia y distingue qué tipo de relación tiende a favorecer cada enfoque. Ha sido diseñado para facilitar la flexibilidad y el alcance recomendado a cualquier psicoterapeuta, independientemente de su formación. (p. 7).

Según Clarkson, estas relaciones están presentes en todas las rela- ciones psicoterapéuticas en diferentes momentos dependiendo del número de factores (p.ej., la fase de la terapia, la naturaleza del pro- blema y el foco terapéutico). El análisis de Clarkson es igualmente aplicable a la hipnoterapia como a cualquier otra psicoterapia y apor- ta un examen iluminador sobre la importancia de las relaciones en los contextos hipnoterapéuticos.

Catarsis

Los términos “catarsis”, “abreacción” o “descarga emocional” pue- den ser usados como sinónimos aunque se adoptará “catarsis” como término preferente en los siguientes comentarios. Las definiciones de este concepto varían, pero las dos que se presentan a continuación son representativas.

Una liberación o descarga emocional tras recordar una experiencia dolorosa que ha sido reprimida porque era intolerable para la con-

CONTEXTUALIZACIONES

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ciencia. Algunas veces se produce un efecto terapéutico por efecto de la descarga parcial de desensibilización de las emociones dolorosas y del aumento de insight. (American Psychiatric Association, 1980, p. 1). Una compleja serie de procesos psicodinámicos mediante los cua- les el ser humano se purga de una sobrecarga de angustia debida a la frustración acumulada de necesidades humanas básicas. Tal y como se ha definido es un fenómeno peculiarmente humano, atribuible a un ser somático con capacidad de amar, comprender y auto-dirigirse. Se asume que la alta vulnerabilidad de tales capacidades activas en un cuerpo y mundo físicos, es compensada mediante un proceso restau- rador, que libera a la persona de la tensión incapacitante. (Heron, 1998a, p. 6).

A nuestro parecer, es un aspecto de la psicoterapia para el cual muchos terapeutas están insuficientemente preparados, aunque la catarsis se produce habitualmente en todos los enfoques terapéuticos. El término catarsis se deriva del griego catarsis, que significa “limpiar o purificar” y siempre ha desempeñado un rol importante en diversos rituales sociales, así como en el drama, la religión o el deporte (Scheff, 1979). Estas actividades ofrecen ocasiones para experimen- tar y expresar pensamientos y sentimientos significativos pero cultu- ralmente sancionados. Muchos enfoques de psicoterapia han subrayado el valor de la catarsis en diferentes grados dentro de sus respectivos sistemas (Nichols & Zax, 1977; Hawkins, 1986; Heron, 1998a). La catarsis era considerada como la esencia del tratamiento psicoanalítico, como se ha demostrado en el famoso caso de Anna O. descrito por Breuer y Freud (1895/1955) en Estudios sobre Histeria. En el núcleo de estos sistemas terapéuticos se encuentra la creencia de que la descarga emocional del material traumático reprimido trae consigo la libera- ción de la tensión emocional, generando así un alivio de los síntomas físicos y psíquicos. Sin embargo, debería señalarse la importancia que se concede al insight como componente del cambio terapéutico, por lo menos en la mayoría de los enfoques. En general se considera que la catarsis es una condición necesaria, pero no suficiente, para que se produzca el cambio terapéutico.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Es probable que al emplear la hipnosis con pacientes, en algún momento, se produzca una reacción emocional o catarsis incluso cuando esto no haya sido pretendido por el terapeuta. A menudo, los terapeutas no se hallan preparados para manejar tales explosiones emocionales y manejan indebidamente la situación porque carecen de formación o suficiente comprensión de tales sucesos. Los dos factores más comunes en el manejo inapropiado de la catarsis suelen ser el cerramiento prematuro y que tenga un desarrollo “demasiado pro- fundo y demasiado rápido”. El autor es partidario de que los terapeu- tas acepten la expresión emocional en cualquier contexto terapéutico. De este modo los pacientes aprenden a reconocer, aceptar y expresar sus sentimientos. Incluso cuando la catarsis no sea el principal foco de la terapia, en general es conveniente permitir a los pacientes que lloren o expresen ira cada vez que surjan estos sentimientos. Evidente- mente, cada vez que un paciente relata o renarra su historia, descar- ga emoción a través de la expresión verbal y no verbal. Las cuestiones relacionadas con el manejo efectivo de la catarsis en el contexto de la hipnosis se comentan en el Capítulo 5, donde se detallan los enfoques hipnoanalíticos para el manejo del estrés, aun- que debería recordarse que los pacientes pueden sentirse emocional- mente molestos en cualquier circunstancia; por ejemplo, al establecer una cita o durante una entrevista.

Reducción de la ansiedad y apoyo emocional

Éste es probablemente uno de los procesos más importantes en psi- coterapia. Cuando el paciente se refiere a los acontecimientos estre- santes de su vida se generan en él ansiedad y otros sentimientos nega- tivos hacia familiares y amigos. Sin embargo esto no ocurre cuando habla con el terapeuta. Alexander (Alexander & French, 1946) ha de- nominado a este proceso “experiencia emocional correctiva”. Es importante que los terapeutas mantengan la calma y sean capaces de soportar estados afectivos desagradables generados en los pacientes o en sí mismos. Cuando una persona se encuentra estresada esto dete-

CONTEXTUALIZACIONES

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riora la concentración, la memoria y la atención. En consecuencia, la reducción de la ansiedad libera estas importantes funciones cognitivas

y capacita al individuo a hacer uso de sus recursos para resolver pro-

blemas. También debería subrayarse que el alivio de la ansiedad cau- sa muchas veces la reducción o incluso la eliminación de los síntomas

psicopatológicos en la mayoría de los trastornos psicosomáticos.

Provisión de nuevos contextos cognitivos

Cualquier sistema de psicoterapia ofrece al paciente un nuevo con- texto cognitivo que le permite interpretar y comprender su propia conducta y funcionamiento psicosomático y los ajenos. Con apoyo del

terapeuta, las situaciones vitales y las personas son interpretadas por

el paciente como menos amenazantes. En el hipnoanálisis, los pacien-

tes suelen ser capaces de re-evaluar experiencias tempranas y esto les aporta un nuevo contexto cognitivo en el que pueden disponer de más voluntad e intención para la toma de decisiones importantes en la vida y para la formulación de objetivos terapéuticos claves.

Persuasión y sugestión

Las persuasiones del terapeuta sobre la efectividad de sus méto- dos terapéuticos particulares, y la sugerencia al paciente de que la terapia será satisfactoria son elementos fundamentales en cualquier psicoterapia. Jerome Frank (1973) se refiere al “levantamiento de moral” y al “aumento de la esperanza” como prerrequisitos necesa- rios para cambiar los hábitos de pensamiento y de conducta. La ins- tauración en el paciente de una sensación de esperanza realista es uno de los ingredientes más importantes de una terapia satisfactoria (McDermott & Zinder, 1999; Zinder & Taylor, 2000). Si los pacien- tes pueden prever la posibilidad de resolver sus problemas relacio- nados con el estrés, se sentirán de forma más positiva hacia sus pre- dicamentos. Curiosamente, Lynn y Hallquist (2004) han manifesta- do recientemente que el éxito de Erickson en el uso de intervencio- nes hipnóticas en psicoterapia puede haberse debido al modo en que

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

éste generaba una serie de respuestas positivas en sus pacientes y un contexto terapéutico facilitador.

Identificación con el terapeuta

El paciente suele identificarse con el sistema de valores del tera- peuta. El tono de voz del terapeuta informa al paciente sobre lo que se considera normal o anormal por parte del terapeuta. Por lo tanto, es extremadamente importante que la personalidad del psicoterapeu- ta se caracterice por la flexibilidad y la libertad de posturas ideológi- cas y morales extremas. Debería recordarse que la psicoterapia, en primer lugar, trata de satisfacer las necesidades del paciente y no las necesidades del terapeuta.

Desarrollo del auto-control y de la autonomía

Según Strupp (1983), la adquisición de auto-control y autonomía son objetivos claves para cualquier psicoterapia. Como hemos señala- do anteriormente, ser auto-directivo es una de las necesidades huma- nas básicas. En el contexto de la hipnoterapia, enseñar auto-hipnosis al paciente al comienzo de la misma puede ser útil para proporcio- narle la sensación de independencia y autonomía.

Ensayo y confrontación

Por último, el ensayo y la confrontación del problema presentado son también características comunes a todas las psicoterapias (Strupp, 1983). Independientemente de lo suceda en el despacho del profe- sional no será significativo si ello no ayuda a los pacientes a superar los problemas que tienen en la vida. En el contexto de la hipnotera- pia, una técnica usada con frecuencia consiste en pedir a los pacien- tes que se imaginen en un momento futuro cuando el problema esté resuelto. Sólo cuando logren hacer esto sin dificultad deberían ser animados a “hacerlo de forma real”, si esto es lo apropiado en rela- ción a los problemas que presentan.

CONTEXTUALIZACIONES

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Condiciones nucleares

Rogers (1971, 1980) concedía mucho más énfasis a la persona, o cliente, que a los problemas que éste presentaba. Este autor manifes- taba que a fin de que el cliente pueda auto-dirigirse dentro de la rela- ción terapéutica, el terapeuta debía mostrar empatía, congruencia y apoyo positivo incondicional.

Empatía

En la empatía, los terapeutas examinan con los pacientes, la exac- titud de sus comprensiones. Prestar atención al lenguaje corporal de los pacientes puede facilitar esta comprobación. Las claves no verba- les como el enrojecimiento, el tartamudeo, un cambio en la respira- ción, la tensión mandibular, la posición de puños cerrados o las feli- citaciones hacia sí mismo pueden ser claves valiosas para ayudarnos en el establecimiento de la empatía. El tono de voz es otro indicador valioso; por ejemplo, en la ira puede aumentar el tono y el volumen; en el miedo puede ser alto y sofocado; en la tristeza bajo, quebrado y desdibujado; en el amor cálido y aceptante. La empatía tiene más que ver con una actitud que con una técnica. Requiere creatividad por parte del terapeuta para introducirse en muchos mundos diferentes de los pacientes a través de los puntos de vista de éstos. O’Leary (1993) afirma:

La empatía puede asemejarse a dos diapasones en una misma clave. Cuando una se estanca, la otra recoge el sonido emitido por la pri- mera sin perder nada de su propia naturaleza esencial. La empatía es la sintonización en la longitud de onda del cliente. Los terapeutas deben sintonizarse con esa longitud de onda particular. (p. 113).

Congruencia

La congruencia se refiere a la habilidad del terapeuta para ser auténtico. No depende de su rol profesional, sino que usa su perso- nalidad para crear una relación genuina y auténtica. Para alcanzar la

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

congruencia, los terapeutas deben saber cómo están respondiendo durante la terapia y hacérselo saber al cliente cuando así convenga. O’Leary señala:

La congruencia no es la auto-apertura. Los terapeutas no expresan todo lo que experimentan en el momento particular a fin de ser congruentes. Más bien la congruencia se produce en el contexto de la relación terapéutica y garantiza que el foco de atención sean más las necesidades del cliente que las del terapeuta. (p. 135).

Apoyo positivo incondicional

El apoyo positivo incondicional se refiere a una actitud positiva, de no enjuiciamiento y aceptante por parte de los terapeutas hacia los pacientes. La incodicionalidad permite a los pacientes la libertad para revelarse en la relación terapéutica, sabiendo que el terapeuta los acep- tará sin enjuiciarlos. Es a través de esta experiencia del sentimiento de ser incondicionalmente aceptado por el terapeuta cuando el paciente aprende a aceptarse a sí mismo. Por su propia naturaleza, la incondi- cionalidad se opone al diagnóstico y clasificación; los terapeutas pien- san en sus pacientes como en individuos que experimentan dificulta- des particulares en su vida en un momento concreto. La incondicio- nalidad conlleva el valor incondicional de los pacientes. Los terapeu- tas lo logran mediante la escucha del paciente. Pietrofesa, Hoffman y Splete (1984) señalaban que, para muchos pacientes, puede ser su pri- mera experiencia de ser aceptados de un modo incondicional.

Compasión

Además de las tres condiciones nucleares citadas por Rogers, exis- ten otros factores vinculados al terapeuta cuya importancia también ha de ser considerada. Según Brandon (1976):

El auténtico meollo de toda ayuda externa que la convierte en efec- tiva es la compasión (p.6)… Sin ella las relaciones entre las perso- nas son como hojas secas al son del viento. La apertura, la intimi-

CONTEXTUALIZACIONES

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dad y la sensibilidad son los condimentos de la compasión. Estas cualidades se refieren a ver profunda y directamente en la otra per- sona y a sentir sus necesidades y deseos. El comienzo de la compa- sión tanto hacia uno mismo como hacia los demás se encuentra en la reducción de la cantidad de juicios. Compasión significa dar espa- cio a la persona; abrir puertas en lugar de cerrarlas; formular pre- guntas en lugar de dar respuestas. La compasión es el proceso de contacto profundo con la fuente primordial de amor. Es la comuni- cación directa desde los recesos más internos de la propia existen- cia (pp. 48-9).

Fromm (1956) señalaba que la compasión contiene ingredientes de atención, responsabilidad, respeto y conocimiento (p. 20). Erickson (1965) también nos recuerda la importancia de reconocer las nece- sidades del paciente como personalidad humana. A este respecto señala:

No es suficiente la mera realización de un diagnóstico correcto de la enfermedad y el conocimiento del método de tratamiento correcto. Tan importante como eso es que el paciente sea receptivo a la tera- pia y cooperativo en su transcurso. Sin la plena cooperación del paciente los resultados terapéuticos se demoran, distorsionan, limi- tan o incluso se impiden… Tratar de llevar a cabo una terapia con un paciente sólo aparentemente sensible, razonable e inteligente cuando el paciente puede encontrarse gobernado por fuerzas y emociones inconscientes que no son ni mostradas abiertamente ni siquiera conocidas, pasar por alto la posible información significativa de la mente inconsciente, puede llevarnos fácilmente a fracasar o a obte- ner resultados insatisfactorios… Los terapeutas tampoco deberían impedir que sus pacientes muestren debilidades humanas o irracio- nalidad… Los terapeutas que deseen ayudar a sus pacientes nunca deberían ironizar, condenar o rechazar alguna parte de la conducta del paciente sólo porque sea obstructiva, incomprensible o incluso irracional. La conducta del paciente es parte del problema que lo ha traído a consulta; constituye el contexto personal dentro del cual debe tener efecto la terapia; puede ser la fuerza dominante en la rela- ción total paciente-doctor. (p. 57).

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

La tarea del terapeuta no debería consistir en hacer proselitismo del paciente con sus propias creencias y puntos de vista… Es necesa- rio generar una situación terapéutica que permita al paciente usar su propio pensamiento, sus propias comprensiones, sus propias emo- ciones del modo que mejor le permitan adaptarse a su propio esque- ma de vida. (p. 65).

Análisis de seis categorías de intervención

Heron (2001) ha “operativizado” muchos de los elementos esen- ciales comentados previamente en un número de categorías básicas con sus respectivas destrezas de intervención. Las seis categorías se agrupan bajo dos designaciones:

Intervenciones autoritarias

(i)

Prescriptiva –dar consejo, ser enjuiciador/ crítico/ evaluador

(ii)

Informativa –ser didáctico, informativo, interpretativo

(iii) Confrontador –desafiante, proporcionar feedback directo Intervenciones facilitativas

(iv)

Catártica –animar al paciente a liberar tensión a través de la risa, el llanto, el temblor o el tartamudeo.

(v)

Catalítica –reflejar, animar la resolución auto-dirigida del problema

(vi)

De apoyo –aprobar, confirmar y validar al paciente como ser humano. Una intervención de apoyo afirma el valor y el merecimiento del paciente.

Este modelo ofrece al profesional diferentes formas de conducta de ayuda que puede usar al trabajar con un paciente. Aunque este libro se refiera fundamentalmente a hipnosis y a su aplicación con los pacientes que experimentan problemas relaciona- dos con el estrés, es obvio que los profesionales necesitan ser cons- cientes de todos los factores que influyen sobre los resultados clíni- cos. Conocer los factores terapéuticos comunes a todas las terapias, incluyendo las condiciones nucleares necesarias para una ayuda efec-

CONTEXTUALIZACIONES

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tiva, es fundamental a este respecto. A fin de ser un buen hipnotera- peuta, en primer lugar es necesario ser un buen terapeuta, con las destrezas apropiadas en cada una de las categorías descritas por Heron. Los hipnoterapeutas no son meros técnicos, sino profesiona- les creativos, capaces de usar sus destrezas de formas imaginativas que permitan al paciente “cantar su canción”. Gran parte de lo que se escribe en este libro se refiere a técnicas y estrategias, pero éstas deben ser aplicadas de formas parsimoniosas, creativas y éticamente sensibles que respeten la integridad y autonomía del paciente.

2 Hipnosis y estrés

Cuenta una historia Zen que una mujer no podía decidir por cuál de las dos puertas que había en el recinto debía salir al mundo exterior. Tras algunas horas de indecisión apiló algunas alfombras contra una de las puertas y cayó dormida inmediatamente. Por la mañana se levantó temprano y contempló el problema una vez más. Una de las puertas estaba libre, pero la otra estaba bloqueada por el montón de alfombras. Suspiró y exclamó que ya no le quedaba alternativa.

Estrés

Vivimos en un mundo que, aunque supuestamente más civilizado, produce cada vez más estrés en los individuos. La sociedad altamen- te comercial y competitiva orientada al consumo demanda de las per- sonas que tengan buen aspecto, alcancen cierto estatus mediante sus posesiones y calificaciones y dispongan de los últimos accesorios en tecnología y moda. En consecuencia, existen pocas oportunidades para que los individuos satisfagan sus necesidades espirituales e

60

HIPNOSIS Y ESTRÉS

intrapersonales. Muchos se quedan en el camino debido a la falta de recursos financieros, sociales o personales que frustran sus esfuerzos por satisfacer sus necesidades sociales o psicológicas. Paralelamente se ha producido un aumento de la inseguridad ciudadana, del bulling, de la contaminación y de la congestión por tráfico, por mencionar sólo algunos ejemplos. ¿Es de sorprender que aumente el estrés o los problemas relacionados con el estrés? El término “estrés” presenta diferentes significados para personas distintas. Las definiciones contemporáneas del estrés se refieren al estrés ambiental externo como estresor (p.ej., problemas laborales, conflictos familiares, traslados al trabajo), y a la respuesta ante el estresor como estrés o angustia, y el concepto de estrés como algo que conlleva cambios bioquímicos, fisiológicos, conductuales y psicológi- cos. Los investigadores también han diferenciado entre el estrés que es peligroso y perjudicial (distrés) y el que es positivo y benéfico (eutrés) (Ogden, 2000, p. 232). Hanson (2004) se refiere al “estrés agradable” y al “estrés desagradable”. Esta autora señala:

En el estrés agradable probablemente se incluyen aspectos como dirigir el mundo, ganar una fortuna, disponer de una agenda muy apretada, saber qué vas a hacer durante cada minuto del día, contar con un objetivo y saber dónde estás y qué eres. Éste es el tipo de estrés fantástico –el que produce una hormona denominada dehi- droepiandrosterona, o DHEA-S. Esto nos lleva a mejorar la función cerebral y la memoria, a fortalecer las defensas del cuerpo, potenciar el sistema inmunológico, mejorar la piel y alargar la vida. El estrés desagradable es el que nos esclaviza sin solución visible: puede origi- narlo una deuda interminable, la melancolía, la ruptura de una rela- ción o el estar sometido a un maltrato, y este estrés trae consigo el aumento de la presión sanguínea, la desesperación, palpitaciones, dolores de cabeza, molestias gástricas, insomnio y un aumento de las infecciones menores. Son las personas pertenecientes a la escala social más baja, con trabajos cuyos salarios son bajos y que conti- nuamente se hallan en situaciones indefensas, las más propensas a sufrir el tipo de estrés más destructivo. (p. 8).

HIPNOSIS Y ESTRÉS

61

Estresores

Son muchos los estresares que pueden afectar al individuo, algunos de los cuales pueden ser actuales, mientras que otros pueden ser his- tóricos (es decir, relacionados con experiencias previas en la vida del individuo). Los estresores actuales son comunes a la mayoría de las vidas individuales y se relacionan con las experiencias vitales, así como con las situaciones físicas y ambientales (véase Figura 2.1). Holmes y Rahe (1967) desarrollaron una escala de experiencias recien- tes (EER), que ofrecía un listado de posibles cambios o acontecimien- tos vitales. Éstos se clasificaban, en términos de “estrés” objetivo, entre muy severos (p.ej., muerte del cónyuge, muerte de un miembro fami- liar próximo, divorcio, mudanza o jubilación) y de escasa gravedad (p.ej., vacaciones, cambio en hábitos alimenticios, cambio en hábitos de sueño). Se suponía que las puntuaciones en la ERR indicaban el nivel de estrés de la persona y concomitantemente su estado de salud. Sin embargo, son muchos los problemas asociados con la ERR y que fueron revisados por Ogden (2000, pp. 234-6). Una cuestión significa- tiva se refiere a la cronicidad de las experiencias vitales, que no ha sido reconocida por Holmes y Rahe. Existen muchas experiencias vitales que son continuas y crónicas. Moos y Swindle (1990) identificaron las siguientes:

• Estresores de salud física (p.ej., condiciones médicas; interven- ciones médicas)

• Estresores vinculados al hogar y al vecindario (p.ej., seguridad, limpieza, contaminación)

• Estresores financieros

• Estresores laborales (p.ej., problemas interpersonales, carga de trabajo, fechas límite)

• Estresores maritales/de pareja (p.ej., problemas emocionales con la pareja)

• Estresores vinculados con la criaza de hijos

• Estresores vinculados con la familia ampliada

• Estresores vinculados con el círculo de amigos

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Estos autores señalaban que los acontecimientos vitales no debe- rían ser evaluados de forma aislada, sino que deberían ser integrados en dos facetas de la vida individual: recursos sociales continuos, como las redes de apoyo social y los recursos financieros, y los estre- sores continuos. En la actualidad se ha reconocido que no todo el estrés se deriva de los acontecimientos vitales principales. Sucesos más nimios, como perder un autobús, coger un catarro o comprobar que llueve, también pueden ser estresantes y suelen ser considerados como dificultades cotidianas. Kanner, Coyne, Schaefer y Lazarus (1981) midieron estos estresores menores con la Escala de Dificultades, según la cual las difi- cultades más frecuentemente manifestadas eran:

• Preocupaciones sobre el peso y figura corporal

• Salud de un miembro de la familia

• Subida de precios de productos de consumo diario

• Mantenimiento del hogar

• Demasiadas cosas que hacer

• Colocación indebida o pérdida de objetos

Figura 2.1: Estresores actuales e históricos

ESTRESORES COTIDIANOS COMUNES

Estresores de enfermedad Estresores químicos incluidos alimentos/bebidas Estresores vinculados con el trayecto al
Estresores de enfermedad
Estresores químicos
incluidos alimentos/bebidas
Estresores vinculados con
el trayecto al trabajo
Estresores derivados del dolor
Estresores fóbicos
Estresores físicos
Estresores ambientales
Estresores de decisión
Estresores financieros

Estresores de cambio Estresores emocionales Estresores sociales Estresores laborales Estresores familiares

sociales Estresores laborales Estresores familiares SOBRECARGA DE ESTRÉS TRAUMA GRAVE p.ej. guerra, violación

SOBRECARGA DE ESTRÉS

laborales Estresores familiares SOBRECARGA DE ESTRÉS TRAUMA GRAVE p.ej. guerra, violación adulta, tortura,

TRAUMA GRAVE p.ej. guerra, violación adulta, tortura, desastres naturales/civiles, asalto, enfermedad física grave, terrorismo, combate militar

enfermedad física grave, terrorismo, combate militar ESTRESORES HISTÓRICOS p.ej., abuso físico o sexual durante

ESTRESORES HISTÓRICOS p.ej., abuso físico o sexual durante la infancia, hospitalización, bullying, alienación, separación y aflicción por muerte de familiar

HIPNOSIS Y ESTRÉS

63

Estos autores también hallaron que las experiencias positivas hacen más llevaderas las dificultades, reduciendo su impacto sobre la salud. Las experiencias positivas mencionadas, contempladas en la escala, son, entre otras, las siguientes:

• Relacionarse bien con la pareja

• Relacionarse bien con amigos

• Finalizar una tarea

• Sentirse sano

• Dormir suficiente

• Salir a comer

• Ambiente familiar agradable

En un estudio reciente, Steptoe, Wardle y Marmot (2005) mos- traban que los estados positivos, es decir, felices, son protectores y están directamente relacionados con procesos biológicos relevantes para la salud. En su investigación se demostraba que los efectos positivos en hombres y mujeres de mediana edad se asociaban con la reducción en la actividad neuroendocrina, inflamatoria y cardio- vascular.

Los efectos del estrés

Cuando los estresores son intensos y prolongados, pueden condu- cir a una sobrecarga de estrés con efectos fisiológicos, conductuales, emocionales y cognitivos inmediatos (Figura 2.2). Éstos son caracte- rísticos de la denominada reacción de “lucha o huida”, un término acuñado por Cannon (1932), quien describía los reflejos primitivos de la activación simpática y adrenal en respuesta al peligro percibido y a otras presiones ambientales. Hans Selye (1956) definió adicional- mente los efectos nocivos del estrés sobre la salud. Los individuos normalmente pueden sobrellevar cierto grado de estrés mediante el empleo de diversas estrategias. Sin embargo, algu-

64

HIPNOSIS Y ESTRÉS

Figura 2.2. Efectos a corto plazo del estrés

SOMÁTICOS

CONDUCTUALES

EMOCIONALES

COGNITIVOS

p. ej.

p. ej.

p. ej.

p. ej.

mayor tensión muscular, aumento presión sanguínea & ritmo cardíaco,

atracones de comida & bebida, aumento del consumo de cafeína & azúcar, tabaquismo,

aumento de ansiedad, depresión & ira, indefensión, desesperación,

aumento de la tendencia a la distracción, menor concentración,

sudoración, molestias

problemas del sueño como reducción auto-estima,

deterioros de la

gástricas, dolores de

pesadillas, problemas

agitación, cansancio,

memoria,

cabeza, nauseas &

sexuales, aparición de

irritabilidad, sentimientos preocupación,

vómitos, suspiros,

conductas impropias,

de pánico, aumento de

errores por

temblores, tics,

reducción de aficiones

hipocondría, aumento

aumento del

descoordinación

de problemas personalidad existentes

temor

nas de éstas pueden ser inefectivas o incluso aumentar el estrés; por ejemplo, el exceso de consumo de comida, tabaco, etc. Si la persona continua estando estresada, de ello se pueden derivar problemas psi- cosomáticos más graves, como la morbilidad cardiovascular, junta- mente con otras posibles consecuencias sobre el estilo de vida y una disminución de la calidad de vida (Figura 2.3).

Figura 2.3. Problemas a largo plazo del estrés.

TRASTORNOS

PROBLEMAS

TRASTORNOS

PROBLEMAS

SOMÁTICOS

CONDUCTUALES

EMOCIONALES

COGNITIVOS

p. ej.

p. ej.

p. ej.

p. ej.

jaquecas, hipertensión, alcoholismo, exceso

ansiedad crónica,

problemas de

problemas

trabajo, conducta

depresión, fobias,

memoria,

gastrointestinales,

obsesiva, obesidad,

cambio de personalidad, pensamientos

problemas cutáneos,

problemas de sueño,

enfermedad mental

obsesivos,

asma bronquial,

problemas relacionales,

problemas

diabetes mellitus,

problemas sexuales

académicos

disfunción inmune,

problemas musculares

HIPNOSIS Y ESTRÉS

65

Perspectiva interactiva del estrés

Hasta el momento se ha conceptualizado el estrés como una res- puesta automática ante un estresor externo. Esta perspectiva también se refleja en la teoría de los acontecimientos vitales, que sugiere que los individuos responden ante las experiencias de la vida con una res- puesta de estrés que, en consecuencia, se relaciona con el estado de salud. Un punto de vista diferente sugiere que el individuo no res- ponde pasivamente ante los estresores, sino que interactúa con ellos (Lazarus & Cohen, 1973, 1977; Lazarus, 1975). Lazarus defendía que el individuo valora la situación potencialmente estresante como estre- sante o no estresante, un proceso al que se refiere como valoración primaria. El individuo procede también con una valoración secunda- ria, que conlleva la evaluación de los pros y contras de sus estrategias de afrontamiento o manejo. La forma de las valoraciones primaria y secundaria determina que la persona muestre o no una respuesta de estrés. Si el suceso es valorado como un estresor, entonces pueden eli- citarse cambios psicofisiológicos (Figura 2.2). Algunos de los efectos psicofisiológicos del estrés pueden considerarse como adaptativos, porque preparan al individuo para responder, o como no adaptativos, si pueden ser nocivos para su salud. El estrés también se ha conceptulizado como el resultado de la capacidad de una persona para la auto-eficacia (Lazarus & Folkman, 1987), la resistencia (Maddi & Kobasa, 1984) y el dominio (Karasek & Theorell, 1990). De esto se deriva que el manejo y el auto-manejo satisfactorio reducen el estrés, mientras que el fracaso en la auto- regulación genera una respuesta de estrés con los concomitantes cambios psicológicos. Se cree que el fracaso prolongado en la auto- regulación produce enfermedades relacionadas con el estrés y, por supuesto, la enfermedad misma puede ser un suceso estresante. Si la enfermedad se considera estresante, esto mismo podría exacerbarla y reducir los cambios a favor de la recuperación.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Enfermedades relacionadas con el estrés

Las enfermedades relacionadas con el estrés pueden ser el resul- tado de cambios conductuales o fisiológicos, o una interacción entre ellos. La investigación ha demostrado que el estrés puede influir sobre conductas específicas relacionas con la salud así como sobre un cambio conductual más general. Conductas específicamente relacio- nadas con la salud y que pueden verse afectadas son:

• Tabaquismo (p.ej., Lichtenstein, Weiss & Hitchcok, 1986; Carey, Kalra, Carey, Halperin & Richard, 1993).

• Abuso de alcohol (p.ej., Herold & Conlon, 1981; Violanti, Marshall & Howe, 1983; Cappell & Greeley, 1987).

• Dieta (p.ej., Michaud, Kahn & Musse, 1990; Conner, Fitter &

Fletcher,1999).

• Prácticas sexuales insanas (p.ej., Irons & Schneider, 1997).

• Abuso de sustancias psicoactivas.

En un nivel más general, la investigación sugiere que los individuos que experimentan altos niveles de estrés muestran una mayor tenden- cia a participar en conductas peligrosas que potencian la enfermedad o los accidentes (Wiebe & McCallum, 1986; Irons & Schneider, 1997). En particular, el individuo puede aumentar su consumo de alcohol, cigarrillos, café y dulces, así como reducir la cantidad de ejercicio físi- co que realiza. Todas estas conductas están vinculadas al desarrollo de diversas enfermedades (Baer, Garmezy, McLaughlin, Pokorny & Wernick, 1987) y al aumento de los accidentes (Johnson, 1986). La enfermedad también puede relacionarse con el estrés a través de vías fisiológicas. Ogden (2000, p. 242) sintetiza esto del siguiente modo:

• El estrés puede causar un incremento de la secreción de ácidos en el estómago lo que puede provocar úlceras.

• El estrés provoca un aumento de las catecolaminas, que gene- ran un aumento de la formación de coágulos sanguíneos, favo- reciendo así las posibilidades de un ataque cardíaco.

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• El aumento de las catecolaminas puede conducir a la enferme- dad de riñón.

• Los ataques al corazón pueden verse favorecidos por el estrés a través de un aumento en la respuesta cardiovascular y del aumento de posibilidades de daño o perjuicio a las arterias vía la formación de placas y depósitos grasos.

• El estrés causa un aumento de los corticoesteroides, lo que pue- de dar lugar a una artritis.

• El estrés causa un aumento en las catecolaminas y los cortico- esteroides, lo que afecta al sistema inmunológico, haciendo así que el individuo sea más susceptible a la infección.

Psiconeuroinmunología

La psiconeuroinmunología se basa en la predicción de que el esta- do psicológico de una persona puede influir sobre su sistema inmu- nológico y, consecuentemente, sobre su salud. Diversos factores psi- cológicos influyen sobe el funcionamiento del sistema inmunológico. Entre ellos se incluyen el estado anímico, la supresión del pensa- miento y el estrés. Un estado anímico positivo parece aumentar el funcionamiento del sistema inmunológico, mientras que un estado anímico negativo lo reduce (Stone, Cox, Valdimarsdottir, Jandorf & Neale, 1987; Cohen, Doyle & Turner, 2003). El estrés puede afectar sobre el sistema inmunológico de la persona y puede conducir a la prolongación de cualquier problema y a una sintomatología psicoso- mática adicional (Adler, Felton & Cohen, 1991; Walter, Johnson & Eremin, 1993; Black, 1994; Walter & Eremin, 1995; Gruzelier, Levy, Williams & Henderson, 2001; Kielcolt-Glaser, Marucha, Atkinson & Glaser, 2001). Varios estudios recientes también han demostrado que el estrés puede comprometer el sistema inmunológico, lo que lo hace más vulnerable a las infecciones oportunistas (Glaser, Lafuse, Bon- neau, Atkinson & Kielcolt-Glaser, 1993; Castes et al., 1999; Dhabhar,

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Satoskar, Bluethmann, David & McEwen, 2000; Kiecolt-Glaser et al., 2001). Inversamente, la hipnosis puede modular el funcionamiento del sistema inmunológico alterando la actividad hipotalámica (Rossi, 1986/1993, 2002; Rossi & Cheek, 1988; Kiecolt-Glaser & Glaser, 1992; Ruzyla-Smith, Barabasz, Barabasz & Warner, 1995; Solloway,

2004b).

Hay pruebas de que la supresión del pensamiento se relaciona con el desarrollo de la enfermedad, mientras que la expresión del mismo puede aumentar la actividad inmune (p.ej., Gross & Levenson, 1997; Petrie, Booth & Pennebaker, 1998). Existen también datos controver- tidos sobre la influencia del estrés en el crecimiento de tumores (Laudenslager, Ryan, Drugan, Hysen & Maier, 1983) y en la actividad linfocítica (Kiecolt-Glaser & Glaser, 1986). Recientemente, Rossi (2002) presentaba pruebas que sugieren que una clase especial de genes se expresan frecuentemente (expresión de genes vinculada al estado y a la conducta) en una amplia gama de experiencias huma- nas, asociadas con estados de activación cambiantes, incluidos el des- pertar, el dormir y los sueños. Estos genes podrían estar asociados con experiencias estresantes. Rossi sugiere también que “la experien- cia consciente de la novedad, enriquecimiento ambiental y ejercicio físico voluntario puede modelar la expresión de genes para codificar recuerdos y aprendizajes nuevos” (p. 12). Este autor se refiere al pro- ceso como “expresión de genes dependiente de la actividad o de la experiencia”, que puede excitar a los genes que codifican las proteí- nas que conducen a la neurogénesis, es decir, la generación de nue- vas neuronas y sus conexiones en el cerebro. Rossi (2003a) propone la creación de una nueva disciplina, “ciencia del genoma psicosocial”, para examinar el modo en que las experiencias de la vida cotidiana pueden estimular la expresión de genes dependientes de la actividad y la neurogénesis, de modos que optimicen la ejecución, la salud y el bienestar. De interés central a la ciencia del genoma psicosocial es una clase especial de genes tempranos inmediatos (o “terceros men- sajeros”) que pueden ser activados en pocos segundos y hasta uno o

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dos minutos en respuesta a señales importantes. Tienen un rol espe- cial en la mediación de la activación psicológica y de la ejecución óptima así como de la respuesta al estrés (Morimoto, 2001). Multitud de estudios de investigación han demostrado el modo en que el estrés psicosocial puede deteriorar el funcionamiento celular-genómico en el sistema inmune (Glaser et al., 1990, 1993; Malarkey, Glaser, Kiocolt-Glaser & Marucha, 2001). La investigación relativa al uso de intervenciones hipnóticas para el fomento del funcionamiento celular-genómico es alentadora, aun- que por el momento no conclusiva (Castes et al., 1999). En este ins- tante es crucial hallar más información sobre los “terceros mensaje- ros” y su asociación con las respuestas de estrés, dolor y curación (Samad et al., 2001). Una de las hipótesis sugiere que las experiencias vitales traumáticas y el estrés crónico pueden generar la desincro- nización de las dinámicas circadianas y ultradianas del ciclo básico descanso-actividad de entre 90 y 120 minutos al nivel celular-genó- mico (Kaufer, Friedman, Seidman & Soreq, 1998; Cho, 2001; Rossi, 2002, 2005). Rossi, Lippencott y Bessette (1995, p. 11) sospechan que el estrés medio de la “asociación libre” sobre los propios problemas durante el período de descanso ultradiano puede llegar a reactivar la codificación dependiente del estado de los problemas inducidos por trauma/estrés, lo que conduce a la recuperación de la memoria rela- tiva a sus fuentes. Aunque el campo de la inmunología sigue avanzando rápidamen- te, debe recordarse que las técnicas metodológicas actuales para la evaluación del sistema inmunológico siguen careciendo de sofistica- ción. Es básico que cada estudio sea críticamente evaluado dentro del contexto de las limitaciones actuales. Sin embargo, a medida que se amplia la literatura relativa a la investigación, el profesional debe res- petar la creciente contribución de la psicoinmunología a nuestra comprensión de las enfermedades relacionadas con el estrés y de la psicopatología, y sus implicaciones para la psicoterapia en general y para la hipnoterapia en particular.

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Factores mediadores

Se puede postular la existencia de diversos factores mediadores entre el estrés y la enfermedad (McDaniel, Moran, Levenson & Stoudemire, 1994), entre estos factores se incluyen el ejercicio físico (p.ej., King, Blair & Bild, 1992), el género (Stoney, Mathews, McDonald & Johnson, 1990), los estilos de manejo (Moos & Schaefer, 1984), los acontecimientos vitales (Schmale & Iker, 1966; Greene, 1966; Engel, 1971), la personalidad (Kissen, 1967; Creer & Morris, 1975; Lezna, 1977; Friedman, Thoresen & Gill, 1986; Grossarth- Maticek, Eysenck, Vetter & Frentzel-Beyme, 1986) y el apoyo social (p.ej., Wills, 1985). Es importante que el profesional reconozca estos factores al trabajar con pacientes que presenten problemas relacio- nados con el estrés.

Catarsis y estrés

Heron (1998a) desarrolló un enfoque explicativo útil para com- prender el estrés, basado tanto en principios psicodinámicos como humanísticos. Asumía que la persona individual comienza la vida con tendencias y recursos inherentes positivos, incluyendo algunas nece- sidades básicas dialécticamente organizadas. Entre ellas se halla la necesidad de amar y cuidar de los otros, la necesidad de ser auto- directivo y auto-afirmativo, con la capacidad para auto-actualizarse y “curarse”, y la necesidad de entender tanto nuestros contextos exter- nos como internos. Madames (2001) ha sugerido una cuarta necesi- dad; a saber, la necesidad de arrepentirse de los errores, de los daños causados a otros y de perdonar a los demás por los daños que nos han ocasionado. Estas asunciones básicas se derivan del trabajo de los psicólogos humanistas, en particular de Carl Rogers (1951) y de Abraham Maslow (1973). Con todo, para que el ser humano pueda alcanzar el “funcionamiento pleno” o la “auto-actualización”, es esen- cial que en etapas a menudo críticas del desarrollo se produzcan con-

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textos óptimos (Erickson, 1950). Esto es imposible de lograr porque las prácticas sociales y políticas distorsionadas (parentales, educati- vas, médicas, legales) se producen a lo largo de nuestras vidas de for- mas tanto abiertas como encubiertas y bloquean la satisfacción de las necesidades psicológicas básicas. Heron sugiere que si las necesida- des se satisfacen a través de una interacción sana con las demás per- sonas y con la sociedad, el individuo se convertirá en un ser humano pleno y psicosomáticamente sano. Una tarea importante del terapeu- ta debería ser asistir al paciente en la satisfacción de sus necesidades personales, no sólo a través del proceso mismo de la terapia, sino también a través de la relación terapeuta-paciente. Cuando se frustran las necesidades psicológicas básicas la perso- na experimenta “estrés”. Tales prácticas negativas y distorsionantes supuestamente son más influyentes durante los primeros años de vida. Por ejemplo, la necesidad de ser amado incondicionalmente (y su forma activa, la necesidad de amar a los demás) no se satisface porque el amor (aprobación) sólo se concede de forma condicional, es decir, antes de dar amor es necesario que la criatura participe de conductas que son aprobadas por los progenitores, el profesorado y otros adultos significativos. Las experiencias de separación se produ- cen a lo largo de la vida –por ejemplo, hospitalización y divorcio– generando experiencias emocionales negativas, es decir, una respues- ta de dolor. La necesidad de información suele frustrarse a menudo a través de prácticas educativas, médicas o legales alienantes. La frus- tración de las necesidades psicológicas genera emociones negativas como las de tristeza, ira, miedo, turbación y vergüenza, que natural- mente se “descargan” en forma de reacciones fisiológicas y conduc- tuales (catarsis). Sin embargo, tales emociones, con frecuencia, se reprimen y éstas, junto con las experiencias asociadas a las mismas, se disocian de la conciencia, pero siguen actuando como un funcio- namiento dinámico influyente sobre lo psicosomático. Heron se refie- re a este proceso como enquistamiento: “La angustia se obstruye, de modo que el dolor –que sería demasiado grande para que la criatura lo experimentara y resolviera– no accede a la conciencia o distorsio-

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na la conducta, pero sigue estando latente como una línea de estrés en el sistema. Ésta es una forma muy intensa de inhibición protecto- ra automática”. Las sociedades modernas “civilizadas” son esencialmente no- catárticas, y no se fomentan las efusiones emocionales salvo en for- mas abreviadas en lo que a lugar, tiempo e intensidad respecta. Heron (1998a) sintetiza este punto de vista del siguiente modo:

No es exagerado caracterizar a nuestra sociedad de no-catártica. Las prácticas de crianza de los niños y niñas son en su mayoría anti- catárticas: desde los primeros años de vida las criaturas están condi- cionadas a manejar sus emociones desapacibles de dolor, miedo e ira controlándolas y conteniéndolas, aguantándolas en el interior. Los niños no lloran, las niñas no se enfadan; los niños y niñas pronto aprenden que la aceptación social sólo se gana mediante la oculta- ción y enterramiento completo de sus heridas personales. (p. 8).

Sin embargo, alguna catarsis “esencial” se autoriza socialmente, como en las artes expresivas (drama, música, poesía), prácticas deportivas o religiosas (Scheff, 1979) así como en los sueños, la risa y la intimidad. La dinámica reprimida o “estrés histórico” sigue afec- tando el plano psicosomático con respecto al funcionamiento tanto físico como psicológico, y puede ser un factor contribuyente en el desarrollo de algunas enfermedades graves como el cáncer (p.ej., Kissen, 1966, 1967; Siseen, Brown & Kissen, 1969). Por el contrario, según sugiere Heron (1998a), la descarga de la angustia produce un profundo efecto terapéutico:

La descarga de la angustia produce el efecto de deshacer el cons- tructo distorsionado, liberando la mente para establecer una valora- ción discriminante de lo que realmente sucedía en los incidentes tempranos críticos y en las subsiguientes repeticiones. La inteligen- cia de la persona, previamente ocluida e inhibida por la tensión emo- cional, a medida que se descarga la tensión, reevalúa espontánea- mente las situaciones que inducen a la tensión y a sus subsiguientes efectos. En este caso el insight básico es dinámico: la persona obser-

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va claramente qué es lo que realmente necesitaba como persona auténtica, observa cómo esta necesidad, interrumpida y paralizada, juntamente con el dolor asociado a ella, ha sido la fuerza del motivo oculto tras una serie de conductas distorsionadas. Los insights aso- ciados liberan de sus estereotipos opresores a otros personajes del drama inicial, de tal modo que ahora son vistos en su globalidad, como seres humanos con todas sus facetas. (p. 22).

La teoría desarrollada por Heron es muy próxima, en términos de sus proposiciones centrales, a la teoría propuesta por Breuer y Freud

(1985/1955):

(i) La neurosis está causada por “… traumas físicos. Una expe- riencia que evoca afectos angustiosos –como los de temor, ansiedad, vergüenza o dolor físico– puede operar como un trau- ma si no se ha producido una reacción energética ante tal suce- so que provoque un afecto suficiente como para liberarlo…” (pp. 6&8).

(ii) La neurosis se cura satisfactoriamente “… trayendo a la luz el

recuerdo de los acontecimientos que la provocaron y activando el afecto acompañante; el paciente debe describir los hechos con el mayor detalle posible e ‘inducir afecto a las palabras’”. (p. 6). (iii) La tarea del terapeuta “… consiste solamente en inducirle (al paciente) a reproducir las impresiones patogénicas que la

causaron (la neurosis), verbalizándolas con una expresión de afecto…” “Para ello el terapeuta debe superar la resistencia, o defensa, una fuerza física en los pacientes… que se opone a que las ideas patogénicas se hagan conscientes”. (pp. 268, 278 & 283).

(iv) La neurosis es esencialmente “una fracturación de la concien- cia” entre la memoria y el afecto y, por lo tanto, la cura de la neurosis se deriva de la curación de esta fractura –lo que “eli- mina la fuerza operativa de la idea que no se exteriorizó en el primer instante…”. (pp. 12 & 17).

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Esta perspectiva estableció los cimientos de muchos enfoques psi- coterapéuticos de tiempo limitado (p.ej., Alexander & French, 1946; Moreno, 1946; Davanloo, 1978; Reich, 1961; Perls, 1969). En el núcleo de estos sistemas terapéuticos se encuentra la creencia de que los estresores históricos son mecanismos inconscientes y dinámicos derivados de experiencias tempranas traumáticas reprimidas (p.ej., un duelo ocluido, un abuso sexual, etc.) que están “presionando para la resolución”. La represión natural puede aumentarse mediante el desarrollo de las denominadas estrategias de manejo como las con- ductas compulsivas o adictivas (p.ej., alimentos, alcohol, drogas, taba- co), que a su vez pueden conducir a los problemas físicos y mentales graves previamente comentados. La enfermedad puede surgir a tra- vés de procesos de conversión histérica o somatización, esto es, cuan- do las emociones como la ira y la culpa se convierten en somáticas. Heron (1998a) defiende que son cuatro los principales empujes para el proceso de reintegración:

• Imaginería emocionalmente provocadora procedente del exte- rior.

• Apertura progresiva de las asociaciones e imágenes del interior.

• Presión física del exterior.

• Energización voluntaria del organismo procedente del interior.

Las primeras dos estrategias pueden ser desarrolladas a través de la hipnoterapia, mientras que las dos últimas intervenciones genéri- cas son de orientación bioenergética. Sin embargo, no hay motivo para que un enfoque integrador de hipnoterapia no incorpore cada uno de estos cuatro enfoques.

Hipnosis

Introducción histórica breve

Aunque nunca ha tenido un gran impacto en las filosofías y tecno- logías de atención a la salud, la hipnosis ha sido parte de la cultura médica influyéndola de un modo encubierto. Su popularidad ha cre-

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cido y decrecido según las épocas (Gauld, 1992). Desde los “templos de curación” de la Antigua Grecia, en Epidaurus por ejemplo (Nestoros, Vasdekis, Pataukou-Parassiri & Sfakianakis, 1998), hasta momentos más recientes, particularmente en los trabajos de Mesmer, Braid, Elliotson, Charcot, Freud y Erickson, por mencionar sólo uno pocos, la hipnosis ha participado de los quehaceres clínicos y médicos.

Mesmer

Anton Mesmer (1733-1815) es habitualmente reconocido como el padre del hipnotismo moderno. Mesmer logró algunas curaciones sorprendentes y dramáticas, a menudo con individuos que eran incu- rables para los enfoques de la medicina tradicional. Durante los “rituales hipnóticos” hasta 30 pacientes eran “magnetizados” hacién- doles sostener barras de hierro de entre 25 y 30 centímetros que se proyectaban de un largo tubo de roble repleto de virutas de hierro, agua y cristal cargado. Él pasaba entre los pacientes, acariciando sus brazos y miembros doloridos, haciendo “pases” a los demás con su vara, y ocasionalmente fijando a los pacientes con una mirada y obli- gándolos a dormirse. Gradualmente, los pacientes individuales comenzaban a sentirse inquietos y agitados hasta que se producía la “crisis”. Un paciente gritaba, comenzaba a sudar y a convulsionar, y otros le seguían hasta que la mayoría de los presentes se ventilaban emocionalmente. Mesmer defendía que el magnetismo animal pro- ducía la crisis, pero que la “cura” estaba influida por la crisis misma. También debería mencionarse que Mesmer creaba una atmósfera de confianza estableciendo una buena relación con sus pacientes, per- mitiéndoles así “prescindir de sus defensas”, de modo que pudieran sentirse cómodos para que se produzca la descarga. También debía haber observado que los estados emocionales son “contagiosos” y que se requiere cierto grado de expectancia. En 1784 una Comisión de Investigación sobre magnetismo animal concluía que no existía el fluido magnético al que aludía Mesmer y que los efectos terapéuticos eran el resultado de la imaginación, el

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contacto físico y la imitación –de hecho, las condiciones necesarias de la psicoterapia moderna. Hoareau (1998) sugiere que Mesmer ofrecía las condiciones (es decir, factores comunes) necesarias para la psico- terapia, a saber: una base teórica (el fluido universal), una técnica cla- ramente definida (la reorganización de los fluidos en el cuerpo enfer- mo), un “psicoterapeuta” que desarrolla su práctica dentro de una estructura ritualizada y los “pacientes” que se encuentran en un esta- do de “creencia receptiva”.

Elliotson y Esdaile

Posteriormente, en el siglo XIX, Elliotson y Esdaile, entre otros, popularizaron las propiedades anestésicas del magnetismo con pre- ferencia a las “crisis” inducidas por Mesmer. Elliotson (1791-1868) publicó su propia revista, el Zoist, en la que se describían con todo detalle testimonios de doctores que habían ejecutado numerosas ope- raciones quirúrgicas sin dolor recurriendo al mesmerismo. Desafor- tunadamente, él confiaba en la frenología y en la clarividencia, por ello sus investigaciones sobre hipnotismo fueron pasadas por alto. Con todo, su práctica fue muy amplia y dejó una gran cantidad de registros de curas bona fide (Erickson, 1934). Esdaile (1808-59) fue estimulado para el estudio de la hipnosis a través de la lectura de los informes de Elliotson (Erickson, 1934). Operó satisfactoriamente a cientos de pacientes bajo los efectos del “trance mesmeriano” y siguió empleando el mesmerismo como anal- gésico hasta que en 1847 se generalizó el uso del cloroformo. Sin embargo, la teoría del “magnetismo animal” fue totalmente rechaza- da por Abbé de Faria, un cura portugués (Faria, 1906) y por James Braid (1843). Faria observó que la susceptibilidad hipnótica no dependía de ningún poder especial del hipnotizador, sino casi com- pletamente de la habilidad natural del paciente. Observó también que la sugestión sólo se requería para inducir a los miembros susceptibles de la audiencia a un estado sonanbular. En sus ejecuciones tipo Vaudeville sugería con una voz tranquila pero autoritaria que la per-

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sona debía “dormirse”. Demostró que no era necesario asumir la exis- tencia del magnetismo animal y, además, que el estado de trance podía lograrse a través de la sugestión, estableciendo así las bases de los procesos típicos de inducción que se adoptan en la actualidad.

Braid

Braid rechazó la idea del magnetismo y desarrolló sus propias teo- rías sobre el aumento de susceptibilidad y sugestibilidad. En 1843 publicó su obra The Rationale of Nervous Sleep Considered in Relation with Animal Magnetism, y “de neurohipnología, a través de hipnolo- gía, se derivó el término hipnosis” (Waxman, 1986, p. 4). Inicialmen- te, Braid lanzó la idea del estado artificialmente inducido mediante la fijación ocular sobre un objeto luminoso. Sin embargo, posterior- mente reconoció que podía obtenerse el mismo resultado mediante la concentración sostenida en la voz del hipnotizador. En sus últimas publicaciones, Braid (1846, 1855/1970) abandonó gran parte de sus teorías fisiológicas iniciales y se dedicó más a los aspectos psicológi- cos del hipnotismo, demostrando que los fenómenos observados eran el producto de la imaginación del paciente poderosamente influido por las sugestiones deliberas o accidentales del terapeuta.

Charcot y Bernheim

En la década de los ochenta del siglo XIX se generó la controver- sia entre dos escuelas de hipnotismo representadas por Charcot en Saltpêtrière y Bernheim en la Universidad de Nancy. Bernheim defendía que la hipnosis era el resultado de la sugestión, e insistía en que las personas normales podían ser hipnotizadas. Inicialmente adoptó sus puntos de vista de Lièbault (1823-1903), quien tuvo un considerable éxito en el tratamiento de pacientes mediante la suges- tión hipnótica. Sugería con mucha calma a sus pacientes que estaban preparados para dormirse, y muchos de ellos entraban en el estado de trance. Una vez en el “trance” les ofrecía sugerencias que serían úti- les para eliminar sus síntomas. En su opinión las sugerencias hechas

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eran las que tenían importancia y no los medios para alcanzar el esta- do hipnótico. El enfoque de Liébault fue probablemente el cambio más obvio desde la hipnosis negativa a la positiva; el uso de la suges- tión tranquila activaba el sistema nervioso parasimpático del pacien- te y producía un estado de trance que era más calmado que histérico (Shone, 1994). Berheim (1886/1957) describía la hipnosis como la:

Exaltación de la excitabilidad refleja ideo-motora, que influye sobre la transformación inconsciente del pensamiento en movimiento, desconocido a la voluntad… En general, el mecanismo de sugestión puede ser sintetizado en la siguiente fórmula: aumento del reflejo ideo-motor, ideo-sensibilidad e ideo-excitabilidad. (p. 138).

Este mismo investigador propuso el concepto de grado de hipno- sis: un sujeto podía ser leve, moderada o profundamente hipnotizado, y desarrolló una escala de nueve grados de hipnosis. Para Berheim los fenómenos de sugestión “no estaban en función del estado magnéti- co (Mesmer), ni del estado hipnótico (Braid), ni del sueño inducido (Liébault) sino de ciertas características fisiológicas del cerebro, esti- muladas en el estado de vigilia” (Hoareau, 1998, p. 63). Charcot, por su parte, desarrolló una teoría patológica y sugirió que la hipnosis era una condición patológica de pasividad que pro- gresaba desde el letargo y la catalepsia hasta el sonambulismo, más que de actividad aumentada. En 1882, Charcot publicó un documen- to sobre el hipnotismo en la Academia de las Ciencias, donde ofrecía una descripción detallada del estado de trance. Este hecho supuso un cambio radical en la actitud negativa hacia la hipnosis en Francia. En 1884 y 1885, Charcot logró reproducir “artificialmente” parálisis no orgánicas mediante el uso de la hipnosis. Fue también pionero en el descubrimiento de los recuerdos inconscientes en sus estudios sobre amnesia dinámica, en los que mostraba que los recuerdos olvidados podían recuperarse bajo el estado hipnótico. Las demostraciones de Charcot en Saltpêtrière ejercieron mucha influencia y motivación en Freud durante su estancia en Paris. Charcot murió en 1895, tras lo

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cual la hipnosis fue tratada en Francia con cierto escepticismo, a excepción del trabajo de investigación de Pierre Janet, quien influyó considerablemente sobre los investigadores norteamericanos. Janet contempló el estado hipnótico como una supresión del control per- sonal conducente a la reducción de la facultad crítica y al aumento de la probabilidad de la implantación de una sugestión (terapéutica) y su transformación en acción o creencia.

Freud y Breuer

Freud, quien junto a Joseph Breuer estableció las ideas de la regre- sión hipnótica y la psicoterapia dinámica, relegó posteriormente la hipnosis a favor de la nueva escuela de psicoanálisis, un paso que tuvo un profundo efecto negativo en el desarrollo de la hipnosis. Sigmund Freud había estudiado inicialmente bajo la dirección de Charcot y durante la mayor parte de su vida tuvo un gran interés por la hipnosis. En 1889 cambió de la perspectiva de Charcot a la de la escuela de Nancy, subrayando el poder de la sugestión frente a la his- teria, creyendo que los pacientes, bajo los efectos de la hipnosis, recordaban recuerdos reprimidos en un proceso beneficioso. Se dice que Freud no era muy buen hipnotizador, y se limitaba a un simple estilo autoritario para la inducción, y, en 1986, rechazó el ritual de inducción hipnótica como innecesario y demasiado tendente a fomentar avances amorosos indeseados en los pacientes. Sin embar- go, podría decirse que aunque Freud abandonó los enfoques directos autoritarios para la inducción de la hipnosis, su procedimiento de permitir que los pacientes se reclinen en un diván y procedan con la asociación libre podría entenderse como una forma indirecta de inducción hipnótica. Sustituyó el procedimiento hipnótico por el sim- ple hecho de colocar su mano sobre la frente de paciente para ayu- darle a establecer lo que él consideraba que era la relación social apropiada de dominio del doctor sobre el paciente. Freud describe del siguiente modo su empleo del modelo de Berheim para acceder al inconsciente y eliminar los síntomas mediante la sugestión directa:

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Este sorprendente e intrusivo experimento me sirvió como modelo. Decidí comenzar por asumir que mis pacientes sabían todo sobre lo que tenía un significado patogénico y que sólo era cuestión de obli- garles a comunicarlo. De este modo llegué a un punto en el que, tras formular a la paciente alguna pregunta como: “¿Durante cuánto tiempo has senti-

do este síntoma?” o “¿Cuál fue su origen?”, me encontraba con la res-

puesta “No lo sé realmente”, entonces procedía del siguiente modo. Colocaba mi palma sobre la frente de la paciente o cogía su cabe-

za

entre mis manos y decía: “Vas a pensar en ello bajo la presión de

mi

mano. En el momento en que mi presión ceda, vas a ver algo fren-

te a ti o algo surgirá en tu cabeza. Atrápalo. Eso es lo que estamos buscando. Bien, ¿qué has visto o qué se te ha ocurrido?” (Breuer & Freud, 1985/1955, p. 110).

A continuación procede explicando su método de presión manual como una forma de “comunicación que podría reemplazarse por cualquier otra señal o por algún otro ejercicio que influya físicamen- te sobre el paciente para una hipnosis ‘momentáneamente’ intensifi- cada”. Este énfasis en la comunicación, más que en la sugestión, es el principal cambio de foco de atención de la sugestión hipnoterapéuti- ca al trabajo hipnoterapéutico (es decir, el uso ideográfico del len- guaje y la señalización mente-cuerpo) que ha constituido el núcleo de atención de las tres últimas décadas (Rossi, 1996, p. 184). El concep- to de trabajo hipnoterapéutico se comenta en detalle en el Capítulo 3. Durante la primera parte del siglo XX se produjo un declive en el uso de la hipnosis con fines psiquiátricos. Ellenberger (1970) comen- ta los cambios culturales, sociales, políticos y científicos que condu- jeron a este declive en lo que él denomina “la primera psiquiatría dinámica”. Sin embargo, una gran cantidad de trastornos funciona- les generados durante la Primera Guerra Mundial ocasionaron una revitalización temporal del interés por la hipnosis. Brown (1920, 1921) empleó el tipo de regresión freudiano, permitiendo a los solda- dos revivir sus experiencias en combate bajo la hipnosis e inventó el término “hipnoanálisis”.

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La aceptación de la hipnosis en la medicina actual se debe en gran parte a los esfuerzos de pioneros en el estudio experimental de la hip- nosis, que se produjeron durante la segunda y tercera décadas del siglo XX. Los primeros investigadores fueron Clark Hull y su enton- ces estudiante Milton Erickson. Hull (1933/1968) mantenía que la hipnosis es un estado de activación –una perspectiva coherente con los puntos de vista actuales. En la hipnosis clínica se produjo un movimiento gradual de distanciamiento de las técnicas de inducción directa. Esto no sólo era evidente en el trabajo de Freud, sino también en el de Jung (1902/1957) y Perls (Perls, Hefferline & Goodman, 1951). Rossi (1996) comenta:

Vemos cada una de sus principales innovaciones –asociación libre, imaginación activa e imagen Gestalt– como rituales suaves de induc- ción que evocan un estado especial de comunicación terapéutica y expectación que cambia el locus de control desde la autoridad del terapeuta a la creatividad inherente del paciente. Sin embargo, todos estos nuevamente renombrados rituales de inducción retienen algo de las señales reveladoras de la hipnosis naturalista. (p. 191).

Erickson y Rossi; la directiva implícita

Aunque Erickson utilizó muchas variedades de sugestión directa a lo largo de su carrera, fue pionero en el uso de las sugestiones indi- rectas para la “utilización del sistema de creencias y recursos internos propios del paciente” (Erickson & Rossi, 1979, p. 119). Erickson y Rossi consideraron la “implicación” como la esencia de las dinámicas de sugestión porque lo importante no es lo que dice el terapeuta sino lo que el paciente hace con lo que dice el terapeuta. Al formular las implicaciones psicológicas es importante reconocer que el terapeuta sólo aporta el estímulo; el receptor crea el aspecto hipnótico de las implicaciones psicológicas en un nivel inconsciente. Erickson explicaba que su enfoque era naturalista en el sentido de que observaba atentamente la conducta natural de sus pacientes y uti- lizaba continuamente su propio lenguaje, visión del mundo y recursos

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internos para ayudarles a resolver sus propios problemas a su ma- nera. A este respecto, un enfoque ericksoniano es estratégico y el terapeuta es activamente responsable de establecer los objetivos, pla- nificar el tratamiento y ofrecer las intervenciones destinadas a lograr tales objetivos. Erickson creía que las personas, en sí mismas, dispo- nen de todos los recursos necesarios para resolver sus problemas. Sin embargo, en ciertos contextos son incapaces de acceder a tales recur- sos, quizá porque no confiaron en la existencia de tal recurso o por- que la red social no les motivó o no permitió su aparición en un con- texto particular. Como los recursos se recobran y reasocian mediante técnicas indirectas, el paciente (y el terapeuta) a menudo no son cons- cientes de lo que se ha logrado mediante la terapia hasta que no haya transcurrido cierto tiempo y hasta que la experiencia con las personas significativas ofrezca la oportunidad de actualizar los cambios. Milton Erickson murió en 1980, pero dejó un legado de seguido- res entusiastas, un número considerable de contribuciones al campo y muchas escuelas de psicología aplicada basadas en sus principios nucleares de terapia y sugestión estratégica indirecta, y basadas en procesos inconscientes hipotéticos y formas indirectas de comuni- cación humana (p.ej, Haley, 1973, 1976; Lankton & Lankton, 1983; Rossi, 1996).

¿Qué es hipnosis?

Son muchas las definiciones de hipnosis y varían según la pers- pectiva teórica, pero las dos presentadas en los siguientes párrafos son representativas de la mayoría de las profesadas en la actualidad:

La hipnosis conlleva habitualmente una introducción al procedi- miento durante el cual se informa al sujeto que se le presentarán sugerencias de experiencias imaginativas. La inducción hipnótica es una sugestión inicial ampliada para el uso de la propia imaginación y puede contener elaboraciones adicionales de la introducción. El procedimiento hipnótico se emplea para motivar y evaluar las res- puestas a las sugestiones. Al emplear la hipnosis, una persona (el su-

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jeto) es guiada por otra (el hipnotizador) para responder a sugeren- cias de cambios en la experiencia subjetiva, alteraciones en la per- cepción, sensación, emoción, pensamiento o conducta. Las personas también puede aprender a auto-hipnotizarse, que consiste en el acto de administrarse a sí mismas procedimientos hipnóticos. Si el sujeto responde a las sugerencias hipnóticas, se dice que se ha inducido la hipnosis. Muchos opinan que las respuestas y experiencias hipnóti- cas son características de un estado hipnótico. Unos creen que no es necesario recurrir al término “hipnosis”como parte de la inducción hipnótica mientras que otros lo consideran esencial. Los detalles de los procedimientos y sugerencias hipnóticas varían dependiendo de los objetivos del profesional y de los fines de la tarea clínica o investigadora. Entre los procedimientos tradicionales se in- cluyen las sugerencias para relajarse, aunque la relajación no sea nece- saria para la hipnosis y se pueda hacer uso de una amplia gama de su- gerencias, incluso las destinadas a aumentar el estado de alerta. Suge- rencias que permiten la evaluación del grado de hipnosis comparando las respuestas a escalas estandarizadas tanto en los contextos clínicos como en los de investigación. Aunque la mayoría de los individuos son responsivos a, como mínimo, algunas sugerencias, las puntuaciones en escalas estandarizas oscilan entre las altas y las insignificantes. Tra- dicionalmente las puntuaciones se agrupan en las categorías de baja, media y alta. De mismo modo que con otras medidas positivas de los contratos psicológicos como la atención o la conciencia, la saliencia de la evidencia de haber alcanzado la hipnosis aumenta con la puntua- ción del individuo. (American Psychological Association, 2005).

El término “hipnosis” denota una interacción entre una persona, el “hipnotizador” y otra persona, el “sujeto o sujetos”. En esta interacción el hipnotizador trata de influir sobre las percepciones, sentimientos, pensamientos y conducta de los sujetos pidiéndoles que se concentren en ideas e imágenes que puedan evocar los efectos pretendidos. Las comunicaciones verbales que utiliza el hipnotizador para alcanzar tales efectos se denominan “sugestiones”. Las sugestiones difieren de los tipos cotidianos de instrucciones en que, a través de ellas, el sujeto experimenta una respuesta “satisfactoria” como de disponer de la cali- dad de involuntariedad o falta de esfuerzo. (De Draft BPS Statement preparado por BSECH, Septiembre 2000; www.ucl.ac.uk/hypnosis).

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Spiegel y Spiegel (2004) señalan que “la experiencia hipnótica auténtica puede definirse como hipnosis formal sólo si es inducida a sabiendas por el profesional, respondida por el sujeto de un modo sensible y disciplinado y concluida por la señal del operador” (p. 35). Cuando alguien es “hipnotizado” entra en un estado de “trance” que puede ser construido como un estado alterado de la conciencia o un estado mental especial. Esta “teoría del estado” de la hipnosis está en contraste con las teorías del no-estado que proponen una explica- ción más sociocognitiva que psicológica. El lector puede recurrir a Kirsch y Lynn (1995) para profundizar en el debate de los teóricos del “estado” y “no-estado”. Los individuos a menudo entran en trance o en un proceso de trance de forma natural y espontánea cuando ini- cian actividades que “absorben su atención”, como ver la televisión, leer un libro, practicar sexo, escuchar música o practicar auto-hipno- sis. La hipnosis formal anima a sus pacientes a:

• Centrar su atención (p.ej., escuchando la voz del terapeuta)

• No prestar atención al entorno (p.ej., cerrando los ojos)

• Absorberse en alguna actividad, imagen o sentimiento (p.ej., imaginando su lugar favorito).

Este proceso suele ser más satisfactorio si los pacientes están motivados y son cooperativos y si tienen expectativas positivas de un resultado satisfactorio. Existen también algunos profesionales que creen que algunas personas, altamente hipnotizables, disponen de mucha capacidad para entrar en trance, en comparación con los poco hipnotizables. Por ejemplo, Spiegel y Spiegel (1978) enfocan la hipnotizabilidad mediante el uso del Perfil de Inducción Hip- nótica o PIH (al que nos referiremos más adelante en el Capítulo 3) juntamente con un inventario de personalidad. Estos autores con- cluyen:

De los datos emergen tres tipos fundamentales de personalidad: los dionisíacos, los apoloníacos y los odiséacos. Los dionisíacos son intuitivos, sentidos y confían en los otros; tienden a ser muy hipnoti-

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zables. Los apoloníacos son lógicos, organizados y prefieren liderar a seguir. Tienden a ser poco hipnotizables. Los odiséacos fluctúan entre la acción y la desesperación y son más equilibrados en la dia- léctica entre el sentimiento y el pensamiento. (p. 96).

Cuando los pacientes se hallan en trance generalmente son más abiertos a las sugerencias directas aportadas por el terapeuta. Aunque la mayoría de los “fenómenos hipnóticos” pueden producirse espon- táneamente y fuera de la hipnosis, las sugerencias tanto en la hete- rohipnosis como el la auto-hipnosis puede producir los siguientes efectos:

• Relajación

• Conductas ideomotoras (p.ej., levitación de brazo)

• Conductas ideosensoriales (p.ej., analgesia)

• Amnesia

• Sugestión post-hipnótica

• Regresión

• Conductas alucinatorias

Inherente a los comentarios previos sobre hipnosis está el punto de vista de que no es el tipo de psicoterapia per se sino un cataliza- dor el que fomenta otros tipos de terapias y tratamientos mediante los efectos facilitadores de la sugestibilidad aumentada y los conse- cuentes fenómenos hipnóticos. Dentro de este enfoque “tradicio- nal”, los procedimientos y sugerencias hipnóticas diferirán en los objetivos del profesional y los fines de la tarea clínica o de investi- gación. Spiegel y Spiegel (2004) afirman: “que la hipnosis en terapia es también un mito problemático. Evitamos el término hipnotera- peuta porque en sí misma la hipnosis no es terapia… Puede aumen- tar la influencia terapéutica, pero en sí misma no constituye un tra- tamiento” (p. 16). Oakley, Alden y Degun-Mather (1996, p. 504) enumeran una serie de propiedades de la hipnosis que son relevantes para la hipnosis clí- nica:

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• Sugestibilidad aumentada, por lo menos voluntad aumentada para aceptar menos críticamente las sugestiones.

• Mayor capacidad para la imaginería y representación de roles, de modo que los hechos imaginados se experimentan como reales.

• Mayor acceso a los recuerdos de la infancia, aunque no un retorno literal a una etapa anterior del desarrollo cognitivo.

• Examen disminuido de la realidad. Una mayor tolerancia a las incongruencias lógicas –el denominado “trance lógico”.

• Mayor respuesta de relajación, que puede ser aprendida y apli- cada en las situaciones cotidianas.

• Aumento del rapport.

• Mayor expectancia de un resultado positivo de la terapia.

• Atención más focalizada y capacidad aumentada para desaten- der a los pensamientos y sentimientos foráneos.

• Una oportunidad para crear, desarrollar y controlar las expe- riencias disociativas.

Es obvio que estas propiedades aumentarán la labor terapéutica.

El trabajo hipnoterapéutico

Erickson y Rossi (www.ernestrossi.com; erickson-foundation.org) consideran que el “trance hipnótico” puede ser curativo en sí mismo y, además, que todas las personas son capaces de alcanzar niveles apropiados de trance. Rossi (1996) asegura que el trabajo hipnotera- péutico, facilitado por el uso ideodinámico del lenguaje y de la seña- lización mente-cuerpo, puede usarse para efectuar cambios psicoso- máticos en el paciente. El trabajo hipnoterapéutico ofrece un modo de acceder y facilitar la curación psicobiológica y la creatividad en el manejo del estrés. Erickson reconocía que los pacientes entrarían en períodos naturales de curación que duran entre 10 y 20 minutos. Se refería a estos períodos de curación como “El Trance Cotidiano

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Común” y sugería que los pacientes podrían utilizar estos períodos de foco interno para lograr un mejor acceso a sus emociones, intui-

ciones y pensamientos más profundos. Rossi (1996) señala a este res-

pecto:

Nuestro Trance Cotidiano Común parece ser un período en el que la ventana entre nuestro consiente e inconsciente se abre un poco. Como la mente interna es la fuente de nuestras intuiciones más pro- fundas, las personas pueden alcanzar sus insights creativos y expe- rienciales, sus fantasías y saltos intuitivos durante estos momentos meditativos. El Trance Cotidiano Común también puede ser un perí- odo de apertura y vulnerabilidad a las influencias externas; a menu- do, se aceptan con más facilidad las sugerencias hechas durante este tiempo. (p. 130).

Erickson denominó a este uso del trance cotidiano común su enfo-

que naturalista o utilitario, porque creía que simplemente ayudaba

a las personas a utilizar sus recursos naturales para resolver sus

propios problemas psicosomáticos durante los períodos ultradianos.

A partir de esto, Rossi, desarrolló una nueva teoría de la hipnosis tera-

péutica y de la auto-hipnosis, así como de la comunicación mente- cuerpo y la curación. Este autor manifiesta:

El estrés excesivo y crónico causa síntomas distorsionando nuestros ritmos ultradianos/circadianos normales; la hipnosis puede aminorar estos síntomas simplemente ofreciendo la oportunidad de que tales ritmos naturales cuerpo-mente se normalicen. La sugestión hipnóti- ca puede surtir efecto porque toma el tren y sincroniza nuestros pro- cesos de descanso, restablecimiento y curación ultradianos y circa- dianos. El secreto de la transformación desde la enfermedad a la salud hasta niveles más altos de ejecución y bienestar reside en el reconocimiento y facilitación de los propios recursos creativos de la persona durante estas ventanas naturales hacia el foco interno y reju- venecimiento que se producen periódicamente durante unos 20 minutos cada hora y media aproximadamente a lo largo del día (Rossi, 1982, p. 24).

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Rossi et al. (1995) añaden:

Cuando estamos en nuestro mejor momento fluimos en sincronía con estos períodos naturales de alza de la excelencia ejecutiva así como con los períodos naturales de descanso, recuperación y cura- ción. En situaciones de estrés, los síntomas orgánicos y los proble- mas psicológicos suelen ser señales de haber forzado los ritmos natu- rales y habernos alejado de la sincronía con nuestra naturaleza psi- cobiológica. (p. 6). Especulamos que en el curso ordinario de la vida cotidiana la mayoría de las personas tienen un “déficit ultradiano de descanso- rejuvenecimiento”, es decir, han pasado por alto una o más de las fases de descanso-rejuvenecimiento natural de veinte minutos del Ciclo Básico Descanso-Actividad que normalmente experimentamos cada 90 minutos a lo largo del día. (p. 11).

Erickson utilizó el término “inconsciente” para representar el núcleo de la persona. Para él, la tarea terapéutica consistía en esta- blecer las condiciones que fomentaran y facilitaran la aparición de recursos inconscientes como fuerza positiva. Este autor señala (1977): “De este modo, uno trata de practicar la hipnoterapia en un nivel inconsciente pero a fin de que el paciente tenga oportunidad de transferir tal comprensión e insight a la mente consciente, en la medi- da de lo necesario” (p. 21). Un aspecto importante del enfoque ericksoniano consistía en dele- trear las condiciones para optimizar la sugestión directa e indirecta haciendo uso del propio sistema de creencias y recursos internos del paciente (Erickson & Rossi, 1979). Creía que la sugestión hipnótica es realmente el proceso de evocar y utilizar los propios procesos menta- les del paciente de formas ajenas a su abanico habitual de control del ego. Erickson (alrededor de 1950) señala: “La hipnosis no es algún procedimiento místico sino un empleo sistemático de aprendizajes experienciales –es decir, los aprendizajes extensivos adquiridos a tra- vés del proceso mismo de vivir”. En otras palabras, lo importante no es aquello que dice el terapeuta sino lo que el paciente hace de ello. Esto se conoce como “la directiva implícita” (Erickson, Rossi & Rossi, 1976; Rossi, Lippencott & Bessette, 1994; Rossi, 1996).

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La directiva implícita es, por lo tanto, un modo de facilitar un estado intenso de aprendizaje interno o resolución de problemas. Podemos suponer que todos los recursos mentales disponibles del sujeto (p.ej., recuerdos almacenados, patrones asociativos sensoriales y verbales, varias formas de aprendizaje previo, etc.) están dirigidos hacia un estado creativo de aprendizaje o resolución de problemas. (Rossi, 1995a, p. 11).

En la afirmación anterior se entiende que el inconsciente eje- cuta la sugestión y emite una señal cuando se ha logrado, creando una conducta ideodinámica (p. ej., movimiento de un dedo o mano). Posteriormente, Rossi especulaba que la directiva implíci- ta facilita la síntesis interna de nuevas estructuras proteínicas que podrían funcionar como la base de una nueva conducta y expe- riencia fenomenológica en el paciente. La directiva implícita se convirtió en la piedra angular del enfoque hipnoterapéutico de Rossi hasta el grado de que la reformuló como una dinámica de tres etapas, a la que se refería como la “pregunta básica de acceso”, en la que la “directiva” se convertía en una pregunta. Rossi señala que esta evolución añadió un grado importante de centración por parte del paciente así como la activación de sus recursos internos:

“Incluso cuando parece que no ocurre nada, centra la atención del paciente en los procesos de auto-comunicación y ahorra tiempo para continuar con los desarrollos terapéuticos futuros” (Rossi, 1995a, p. 12). A continuación se presentan algunos ejemplos (Rossi, 1995a, p. 13):

(i)

cuando tu mente interna esté preparada

(ii)

para resolver tu problema,

(iii)

¿se moverán esas manos juntamente y por sí mismas?

(i)

cuando tu yo interno sea capaz de experimentar,

(ii)

todos los recursos, recuerdos y emociones relacionadas con tu problema,

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(i) cuando tu inconsciente sepa (ii) que puede continuar con la cura interna, y cuando tu mente consciente sepa que puede cooperar ayudándote a reorganizar esos períodos del día en los que necesitas tomarte un descanso curativo (un descanso de 15-20 minutos), (iii) ¿descubrirás que te estás despertando?

Rossi cree que la pregunta básica de acceso, en sus diversas for- mas, puede ser considerada como el sine qua non de la psicoterapia en general y de la hipnoterapia en particular. Defiende que las actitu- des positivas asociadas con el mesmerismo (es decir, imaginación, esperanza y fe) son: “los estados más fácilmente observables asocia- dos con el trabajo psicológico más profundo de optimizar la comuni- cación mente-cuerpo y la resolución satisfactoria de problemas que es la materia principal para la reducción del estrés y la curación en hipnosis” (1996, p. 120). Este punto de vista reconoce que los proble- mas emocionales presionan dinámicamente a favor de la resolución y que esto sólo puede producirse cuando el paciente se encuentra en un contexto seguro y protegido. Rossi (1996) afirma que:

Una fuente seria de estrés y enfermedad psicosomática puede hallar- se en el abuso crónico de nuestros ritmos naturales de actuación y curación… se especula que la mayoría de nuestros enfoques actuales hacia la curación holística (hipnosis, meditación, imaginería, ritual, oración, biofeedback, etc.) comparten un denominador común en facilitar la compleja periodicidad adaptativa de nuestros ritmos cato- biológicos de ejecución y curación –particularmente la respuesta ultradiana de 20 minutos que aparentemente desempeña un rol en la coordinación de los grandes sistemas de auto-regulación mente-cuer- po cada 90-120 minutos a lo largo del día. (p. 180).

Rossi señala aquí que las sugestiones son facilitadoras de las experiencias creativas y no un medio de programar, un punto de vis- ta coherente con la actual perspectiva neurocientífica de la expre- sión de genes dependiente de la actividad y la neurogénesis en la

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creación y recreación de la mente, la memoria y la conciencia. Este punto de vista contrasta con la idea de que la hipnosis es un estado de pasividad.

Asunciones sobre la hipnosis e hipnoterapia

A lo largo de todo el texto se realizan las siguientes asunciones y se expresan aquí formalmente porque influyen considerablemente sobre el modo en que se ejecuta la psicoterapia y sobre el manejo del estrés. Tales postulados fundamentales están presentes en todas las psicoterapias, aunque no siempre se manifiesten:

(i)

El estado hipnótico o “trance” es natural y ocurre sin la induc- ción formal del “hipnoterapeuta”.

(ii)

Toda hipnosis es auto-hipnosis.

(iii) Los individuos tienen una mente inconsciente que cuenta con

recursos para la curación y la auto-realización.

(iv)

El paciente es capaz de participar en el proceso conocido como “búsqueda inconsciente” para “recuperar” sus recursos incons- cientes a fin de hallar soluciones para sus problemas.

(v)

El estado de trance facilita los procesos internos inconscientes de curación psicosomática (incluyendo los procesos de expre- sión de genes y neurogénesis).

(vi)

Una búsqueda inconsciente de las dinámicas reprimidas, que son responsables de apoyar y mantener la sintomatología, es también posible empleando varios enfoques hipnoanalíticos, además de estar implícitos en el enfoque hipnoterapéutico de Rossi.

Las estrategias para el manejo y prevención del estrés sugeridas en este libro son, en esencia, una integración de los enfoques erick- sonianos, incluidos los recientes desarrollados por Rossi, y los enfo- ques más tradicionales. En el enfoque tradicional, la hipnosis suele

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considerarse como una estrategia secundaria o catalítica que facili- ta y fomenta una estrategia primaria, como la terapia cognitivo conductual o la terapia psicodinámica. En este caso el paciente es más sugestionable (en hipnosis) y, como tal, es más propenso a aceptar las sugestiones (instrucciones) dadas por el terapeuta. Tam- bién pueden realizarse sugestiones para facilitar la expresión de fenómenos hipnóticos relevantes, aunque esto puede producirse de forma espontánea algunas veces. En un meta-análisis realizado sobre 18 estudios en los que se comparaba la terapia cognitivo conductual con la misma terapia complementada por la hipnosis, se observaba que el hecho de añadir hipnosis fomentaba sustan- cialmente los resultados del tratamiento (Kirsch, Montgomery & Sapirstein, 1995). Los efectos parecían particularmente pronuncia- dos para los tratamientos de obesidad, porque los pacientes trata- dos con hipnosis seguían perdiendo peso incluso una vez finalizado el tratamiento. El enfoque ericksoniano está más orientado al proceso, porque es el terapeuta quien facilita la auto-exploración y la auto-curación en los pacientes motivándoles a emplear su propio lenguaje, visión del mundo y recursos internos para ayudarles a resolver sus propios pro- blemas a su manera.

Hipnosis y afrontamiento del estrés

Cuando los individuos experimentan estrés, a menudo suele exis- tir una tendencia inicial a adoptar una actitud estoica, el síndrome del “no pasa nada”. Esto incluye sentimientos reflejados en las siguientes frases: “Eso es la vida”, “Podría ser peor”, “Tienes que con- tinuar con la vida”, “La vida sigue”, “Mira el lado positivo”, etc. Puede haber ocasiones en las que tal postura estoica ante la vida se cons- truya como un enfoque constructivo de afrontamiento personal del estrés.

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Las intervenciones clínicas, incluidas las que hacen uso de la hip- nosis, pueden ser útiles para cualquiera de los niveles que se descri- ben a continuación (ver también Figura 2.4):

• Asistir al paciente a valorar realistamente las dificultades coti- dianas.

• Ayudar al paciente a reconocer y fomentar las experiencias posi- tivas y a crear nuevas.

• Afrontar directamente la “respuesta de estrés” usando técnicas terapéuticas generales como la relajación, el fortalecimiento del ego, el reencuadre o la reestructuración cognitiva.

• Acceder a recursos de curación inconscientes para la curación psicosomática y el reencuadre (es decir, el trabajo hipnotera- péutico de Rossi).

• Afrontar las estrategias inefectivas de manejo asociadas muchas veces al estrés –por ejemplo, el tabaquismo, consumo de alco- hol, conductas relacionadas con la alimentación.

• Manejar los efectos a largo plazo del estrés crónico –por ejem- plo, los problemas psicosomáticos, el alcoholismo, la obesidad, la calidad de vida disminuida.

• Identificar los estresores (actuales e históricos) y manejarlos terapéuticamente (“elaboración”, catarsis, reencuadre, reestruc- turación, terapia de pareja, terapia familiar, etc.).

• Asistir al paciente en la identificación y modificación de facto- res mediadores como el apoyo social, el ejercicio y los estilos de manejo.

• Ayudar al paciente a identificar y a cambiar el modo en que valora los estresores potenciales.

• Ayudar al paciente a ser más asertivo de modo que pueda parti- cipar en acciones personales, sociales o políticas apropiadas.

Una síntesis útil de los enfoques de la hipnosis para el manejo de problemas relacionados con estrés puede hallarse en Gravitz y Page

(2002).

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Figura 2.4: Intervenciones hipnóticas para problemas relacionados con el estrés

ESTRESORES HISTÓRICOS

TRAUMA GRAVE

Hipnoanálisis (p.ej., puente de afectos, somático, análisis de sueños, hipnoterapia de Rossi, regresión). Reestructuración cognitiva

Hipnoanálisis

ESTRESORES COTIDIANOS COMUNES

Utilización de fenómenos hipnóticos Sugestiones indirectas/ Hipnoterapia de Rossi

Análisis del estilo de vida (dieta, gestión del tiempo, relaciones, equilibrio trabajo/ocio), concienciación, resolución de problemas, reestructuración cognitiva.

CONSECUENCIAS SOMÁTICAS-CONDUCTUALES-EMOCIONALES-COGNITIVAS DEL ESTRÉS

Utilización de fenómenos hipnóticos Sugestiones indirectas/ Hipnoterapia de Rossi

Auto-hipnosis Análisis del estilo de vida Abreacción silenciosa

Fortalecimiento del ego

Afrontamiento directo de síntomas Planificación de acción

Métodos de imaginería Hipnoanálisis

Establecimiento de objetivos

Reencuadre

Hipnoanálisis Establecimiento de objetivos Reencuadre TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Desensibilización

TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Desensibilización sistemática Terapia cognitiva Hipnoanálisis

POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Desensibilización sistemática Terapia cognitiva Hipnoanálisis FOMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA
POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Desensibilización sistemática Terapia cognitiva Hipnoanálisis FOMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA
POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO Desensibilización sistemática Terapia cognitiva Hipnoanálisis FOMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA

FOMENTO DE LA CALIDAD DE VIDA

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Métodos de hipnoterapia

Se ha señalado previamente que algunos profesionales de la hip- nosis (p.ej., Rossi, 1996) asumen que el paciente cuenta con recursos internos para el cambio y que se requiere hipnosis para acceder a tales recursos (creatividad, potencialidad, curación). En consecuen- cia, la tarea del terapeuta consiste en facilitar este proceso de curación inconsciente en el paciente usando “el lenguaje de lo inconsciente”; por ejemplo, usando metáforas, historias, la directiva implícita y la pregunta básica de acceso, así como enfoques ideodinámicos más explícitos (Cheek & LeCron, 1968; Erickson & Rossi, 1979; Rossi & Cheek, 1998; Hawkins, 1994c, 1997c; Rossi, 1995b, 1996). Los métodos hipnoterapéuticos más frecuentemente utilizados para el manejo de problemas vinculados al estrés son la relajación, el fortalecimiento del ego, la sugestión directa e indirecta, la reestruc- turación cognitiva y el hipnoanálisis. El uso de la relajación es un método muy sencillo y valioso para el manejo de la ansiedad y del estrés, que puede enseñarse fácilmente a los pacientes. Son muchos los enfoques existentes para el establecimiento de la “respuesta de relajación”, incluida la hipnosis. Estos métodos podrían combinarse con la relajación progresiva pasiva o el entrenamiento autogénico (Schultz & Luthe, 1959). Otro procedimiento muy habitual consiste en pedir al paciente que cree “escenas imaginarias”; por ejemplo, visi- tar un jardín o un lugar al aire libre que asocie con tranquilidad y paz (Assagioli, 1965/1975; Singer, 1974). El terapeuta ayuda al paciente a construir las imágenes haciendo sugerencias que incluyan idealmen- te todas las modalidades sensoriales (visuales, auditivas, olfativas, táctiles y kinestésicas). Cuando el paciente esté en trance, el terapeuta puede aportar sugestiones terapéuticas relativas a los problemas presentados. Tales sugestiones pueden ser directas (se puede sugerir que se reduzca o desaparezca el síntoma) o indirectas (narrar historias, emplear metá- foras y otras técnicas ericksonianas). El enfoque directo puede ser muy efectivo para síntomas en los que no exista una dinámica psico-

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

lógica subyacente. En lugar de ser suprimido, el síntoma puede ser reducido hasta cierto grado, mientras se deja un “residuo” que permi- ta al paciente recordar que existe cierto grado de daño orgánico que requiere atención cuidadosa. Éste suele ser el caso del dolor, porque el alivio total del dolor orgánico podría enmascarar las señales de aten- ción de procesos enfermizos adicionales. Si la evaluación revela que el síntoma cuenta con un significado dinámico grave, el síntoma podría reducirse o sustituirse por un síntoma menos patológico. En algunos casos, el sentido del síntoma debería ser explorado antes de hacer nin- gún esfuerzo por modificarlo mediante el manejo directo de síntomas. Los enfoques psicodinámicos (o hipnoanalíticos) asumen que los problemas presentados se mantienen dinámicamente a través de ex- periencias históricas reprimidas o conflictos actuales. A fin de resol- ver los problemas, el paciente debe acceder a las experiencias repri- midas para lograr insight (inconsciente) y “elaborar” los sentimientos asociados a ellas para reevaluar el material conflictivo desde una perspectiva adulta en el contexto del tiempo presente. Se han descri- to algunos procedimientos hipnoanalíticos (p. ej., Hartland, 1971; Rossi & Creek, 1988; Creek, 1994; Hawkins, 1994c; Heap & Aravind, 2001) y se comentarán con detalle en el Capítulo 5.

Auto-hipnosis

Es importante que los pacientes den continuidad a su terapia en los intervalos entre sesiones. Para ellos es fácil “colocarse en estado de trance” y disfrutar de los beneficios que se derivan de la relajación y de la curación. Durante la auto-hipnosis también pueden efectuar tareas terapéuticas como el pensamiento positivo o el fortalecimien- to del ego; por ejemplo, imaginar resultados satisfactorios de la tera- pia. Durante la sesión terapéutica normal se pueden enseñar al paciente estrategias de auto-hipnosis para una amplia gama de pro- blemas (Alman & Lambrou, 1997) y muchas de ellas se presentan en el siguiente capítulo.

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Un examen detallado de las aplicaciones clínicas de estas estra- tagemas generales se comentarán a lo largo del libro con respecto al manejo del estrés y sus consecuencias psicológicas, conductuales y somáticas.

3

La sesión de hipnosis:

cuestiones clínicas

Permíteme contarte la historia de un maestro japonés a quien visitó un profesor universitario que deseaba recibir información sobre el Zen. El maestro sirvió té al visitante, pero siguió sirviéndolo hasta que la taza estaba llena y rebosante. El profesor observó que se derra- maba el té y con cierta consternación señaló que la taza estaba llena y que no cabía más en ella. El maestro replicó que, al igual que la taza, el profesor estaba repleto de sus propias opiniones y especula- ciones y que antes de aprender Zen debía vaciar su taza.

La revisión inicial

El terapeuta comienza a determinar si la hipnosis es una moda- lidad terapéutica adecuada para un paciente específico durante su primera entrevista. Se requiere mucha cautela con los pacientes que muestran síntomas suicidas, condiciones psicóticas, deterioro por alcohol y drogas, trastorno límite de personalidad y otras condi- ciones que presenten dependencia y labilidad afectiva (Wester, 1984; Crasilneck & may, 1985), pero esto no implica que la hipnosis no pue-

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

da usarse satisfactoriamente con tales pacientes. En mi experiencia he tenido resultados muy satisfactorios haciendo uso de la hipnosis con pacientes esquizofrénicos. Aunque muchos de tales pacientes puedan beneficiarse del uso directo e indirecto de la hipnosis, el terapeuta debe decidir el mejor modo de introducir la hipnosis en estos casos. Si se observa que los síntomas presentados deterioran la implicación ple- na del paciente en el establecimiento de un contexto hipnoterapéutico apropiado, el terapeuta puede optar por posponer la hipnosis formal hasta que el funcionamiento cotidiano sea más estable y se genere una sólida alianza terapéutica (Phillips & Frederick, 1995). Por supuesto, esta máxima se aplica con respecto a todos nuestros pacientes. Es conveniente recordar que la terapia comienza “antes” incluso de que el paciente se encuentre con el terapeuta, quizá cuando el paciente telefonea para solicitar una cita (si alguien llama en nombre del paciente, entonces debería decírsele que es recomendable que sean los pacientes mismos quienes soliciten la consulta, porque éste es un compromiso significativo con el proceso terapéutico). Durante la conversación telefónica, se pueden hacer afirmaciones que expre- sen esperanza y optimismo, proporcionando al paciente una disposi- ción mental positiva (es decir, “siembra”). Cuando el paciente acude a la cita, se puede seguir ofreciéndole afirmaciones positivas durante la “conversación natural”. Antes de proceder con la inducción del estado de “trance” es esen- cial preparar al paciente para la hipnosis y posteriormente ofrecerle las intervenciones terapéuticas necesarias requeridas para los proble- mas específicos de él. La preparación conlleva una serie de factores interrelacionados:

• Gestionar la resistencia.

• Ofrecer al paciente información sobre los procedimientos.

• Aclarar cualquier malentendido relativo a la naturaleza de la hipnosis.

Esto aumenta la motivación y facilita también la relación pacien- te-terapeuta. Esta fase puede considerarse como de pre-inducción,

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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aunque también pueda considerarse como parte del procedimiento de inducción. Reduce la probabilidad de que el paciente se resista al procedimiento y consecuentemente aumenta las posibilidades de éxi- to. El siguiente estadio es el de la inducción hipnótica, para el cual existen múltiples técnicas. Puede ser útil disponer de dos sillas ya colocadas en el despacho –una para la entrevista pre-hipnótica y otra para la hipnosis misma (aunque no necesite especificarse que la “hipnosis” se produce en ambos asientos). Se puede decir al paciente:

Me gustaría que te sientes en este asiento en primer lugar para que podamos comentar los problemas que estás experimentando, y pue- da formularte algunas preguntas sobre ellos y explicarte el modo en que procederemos con el tratamiento… a continuación podrás pre- guntarme sobre la hipnosis y los enfoques de tratamiento… después cuando estés preparado te pediré que cambies de asiento,… ése es el asiento en el que se produce siempre el trance hipnótico… y muchas personas experimentan un cambio profundo en sus sentimientos cuando cambian de asiento… pero no entres en un trance más pro- fundo hasta no estar en el otro asiento.

Se observa el uso de la comunicación indirecta; por ejemplo “no entres en un trance más profundo hasta no estar en el otro asiento” implica que el paciente ya se halla en un estado leve de trance. También se usa un imperativo paradójico “no entres en un trance más profundo hasta no estar en el otro asiento”, así como el impera- tivo subsumido “entres en un trance más profundo”. Se establece una poderosa expectativa relativa a que el trance se va a producir.

Uso de la palabra “hipnosis”

Algunos hipnoterapeutas defienden que con algunos pacientes no es recomendable el uso de la palabra “hipnosis” a consecuencia de sus connotaciones negativas. En lugar de esto, emplean términos como

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

relajación o sueño. Es probable que el uso de la palabra “hipnosis” ten- ga un efecto sobre la conducta así como sobre la experiencia subjetiva. Que tal influencia sea positiva o negativa dependerá de las expectativas del paciente, y es prerrogativa del terapeuta establecer un juicio apro- piado. El comentario que Shakespeare hacía en Romeo y Julieta según el cual “una rosa con otro nombre olería igual de bien” no se aplica a la hipnosis porque la eficacia de la “inducción hipnótica” parece depender de la etiqueta “hipnosis” (Gandhi & Oakley, 2005).

Recoger la historia del caso

Esto es algo más que el mero hecho de descubrir los problemas que experimenta el paciente, es una parte esencial del proceso tera- péutico. Ofrecer a los pacientes el tiempo necesario para narrar sus historias les permite alcanzar una comprensión más profunda y seguir con el proceso de búsqueda del sentido de sus dificultades. Esta entrevista también permite crear un clima apropiado para que se produzca la hipnoterapia. Durante la entrevista, el terapeuta ayu- da al paciente a desarrollar una sensación de expectación positiva y esperanza en el proceso terapéutico, que preparará al paciente para una experiencia hipnótica satisfactoria. Del mismo modo que se for- mulan las preguntas esperadas durante la recogida del historial, tam- bién es importante plantear preguntas relevantes para las estrategias de la hipnosis clínica. Algunas de las mismas se incluyen en el listado que se presenta a continuación. Sin embargo, debería reconocerse que no ha existido ningún intento por ofrecer un listado exhaustivo. La relevancia de las preguntas será evidente en el contexto de los comentarios del capítulo anterior, así como en los comentarios de las aplicaciones clínicas que se presentan más adelante en el libro.

• ¿Quién ha derivado al paciente?

• ¿Cuáles son las motivaciones del paciente para solicitar ayuda por sus síntomas presentes?

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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• ¿Se usan sus síntomas/dificultades para lograr otras necesidades?

• ¿Por qué el paciente solicita tratamiento en este momento?

• ¿Cuánto tiempo lleva experimentando el problema?

• ¿Hay situaciones en las que el problema mejora y empeora?

• ¿Si pudiera experimentar una cura “milagrosa”, cómo cambia- ría su vida?

• ¿Cuenta con un historial que explique el problema? Debería subrayarse al paciente que ésta es su propia historia personal y que no tiene por qué basarse en hechos o pruebas absolutas. Las historias de los pacientes son extremadamente importantes y pueden proporcionar al terapeuta información importante e indicaciones para las intervenciones terapéuticas. En este con- texto debería recordarse que los pacientes siempre saben más que el terapeuta sobre sus problemas.

• ¿Quién les proporciona apoyo emocional?

• ¿Hay algo que el paciente quiera añadir y que no se haya men- cionado?

La respuesta a la pregunta “¿Hay situaciones en las que el proble- ma mejora y empeora?” normalmente suele ser “sí”, y en tales casos el terapeuta debe responder señalando al paciente que, en conse- cuencia, cuenta con los recursos que le ayudarán a aliviar el proble- ma, aunque quizá desconozca cómo hacerlo en este momento. Se sugiere que el paciente puede hallar estos recursos internos y usarlos en algún momento futuro. Es útil pedir al paciente que imagine un momento en el que el problema fue un poco mejor, utilizando para ello una Escala Visual Análoga (EVA), es decir:

Cuando estás experimentando el problema, ahora que es mucho mejor (pedirle que imagine el momento en el que esto ocurrió), dime dónde está el indicador en una escala entre 0 a 10, el 10 sería el pun- to más incómodo (angustioso) y 0 el más cómodo y relajado.

También se puede pedir al paciente que experimente algún mo- mento de su vida en el que los síntomas habían empeorado. Esto

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

introduce al paciente en la idea de la regresión, usando su propia ima- ginación para recordar experiencias y evaluarlas. Por otra parte ofre- ce al terapeuta un recurso útil para monitorear el progreso de la tera- pia durante las sesiones o durante el curso del tratamiento. Fomenta también la sensibilidad del paciente hacia sus propios síntomas, de modo que pueda apreciar mejor los períodos a lo largo del día en los que los síntomas amenacen con empeorar y reconocer las mejorías terapéuticas que puedan motivar y reforzar sus progresos. También puede ser útil hacer que el paciente produzca el síntoma (es decir, prescripción del síntoma), porque ello le ayuda a “aprender el modo de mejorarlo” accediendo a la codificación dependiente del estado de los problemas mente-cuerpo (Rossi, 1986/1993). A menudo, los pacien- tes señalarán que los síntomas empeoran en un momento particular del día, o cuando están cansados, hambrientos o estresados. Esta periodicidad circadiana del problema suele producirse entre la media tarde y el crepúsculo (Tsuji & Kobayashi, 1988). Rossi, Lippencott y Bessette (1995) señalan:

Hacia este momento del día muchas personas han pasado por alto dos

o tres períodos ultradianos de descanso de modo que estas quejas

comunes expresan un síndrome de estrés y déficit ultradiano acumula- do: “Hacia media tarde estoy reventado”… “Hacia las últimas horas de trabajo me siento estresado, tenso e irritable”… “Mi adicción empeo- ra cuando tengo que ir a casa después del colegio y estoy demasiado

cansado para hacer las tareas”… “Justo en el momento de la cena todo

el mundo está irritable y entonces es cuando comienza la discusión”.

Muchos de estos problemas agudos y periódicos pueden aminorarse si, durante el día, se toman uno o dos descansos ultradianos o si tras

la comida o a media tarde se hecha la siesta. (p. 13).

También debería recogerse información relativa a la naturaleza de los síntomas y dificultades presentadas, ambiente familiar, historial médico y de salud (incluido el tratamiento médico presente), situa- ción laboral y educativa, estilo de vida en la actualidad, intereses per- sonales y experiencias previas y creencias sobre la terapia y la hipno- sis. Igualmente debería garantizarse la recogida de información

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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sobre las vacaciones favoritas, los animales preferidos, etc.; por- que puede ser útil durante las actividades de imaginería guiada y tra- bajo con metáforas. Durante el proceso de entrevista de evaluación, el terapeuta puede preferir un estilo de comunicación levemente diferente orientado a elicitar respuestas inconscientes. Por ejemplo, al entrevistar a un paciente con dolor lumbar severo y, por tanto, un estilo de vida res- tringido, sugerí a un paciente:

Déjate cerrar los ojos y retrotraer tu mente a la época anterior a tener el problema… y experimenta la vida tal y como era entonces… per- mítete experimentar realmente esa época otra vez, como si estuviera ocurriendo en este mismo momento… disfruta de ello un poco más… sabiendo que puedes acceder a estos recuerdos positivos en cualquier momento que así lo desees.

La simple regresión en el tiempo ofrece una evaluación básica sobre la responsividad hipnótica y permite también al paciente cono- cer una experiencia de fortalecimiento del ego a través de un “buen recuerdo” (comentarios adicionales sobre los métodos de fortaleci- miento del ego en el próximo capítulo). Yapko (1990a) señala que los individuos cuentan con habilidades y recursos de los que son com- pletamente inconscientes porque no los tienen en mente o no acceden a ellos. Phillips y Frederick (1995) afirman que:

Estos tipos de exploraciones internas, que pueden producirse en la

primera entrevista, establecen las bases del trabajo extensivo dirigido hacia el interior a lo largo de todo el curso de la terapia. …Si el paciente se siente incómodo con este tipo de enfoque, re- gresa rápidamente a un estadio anterior con respuestas desorientadas

o pierde contacto con la situación terapéutica, el terapeuta ha recibi- do una información diagnóstica muy importante. El terapeuta puede suponer que el individuo carece de límites internos para la conten- ción, de modo que la hipnoterapia deberá proceder cautelosamente,

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Mitos sobre la hipnosis

Otro aspecto esencial del proceso de evaluación es el examen de las creencias y malinterpretaciones del paciente sobre la hipnosis (Erickson, 1932). Cualquier experiencia previa con un individuo clí- nico, en un contexto grupal o con entrenamiento en auto-hipnosis, debería ser examinada, del mismo modo que los siguientes mitos sobre la hipnosis:

• Que la hipnosis es equivalente a dormir.

• Que el hipnotizador dispone de control total sobre el paciente.

• Que la hipnosis es una experiencia inusual y anormal y, conse- cuentemente, puede ser peligrosa (Udolf, 1981).

• Que el paciente puede comenzar a hablar espontáneamente y divulgar información personal y confidencial.

• Que el paciente perderá toda conciencia del entorno y no tendrá recuerdos de la experiencia hipnótica (Kroger, 1977).

• Que el paciente no será capaz de salir de la experiencia hipnótica.

• Que el paciente puede iniciar conductas extrañas sugeridas por el hipnoterapeuta.

No parece existir ninguna evidencia que defienda la perspectiva de que la hipnosis sea peligrosa, aunque las personas desinformadas o erróneamente dirigidas puedan usar la hipnosis de un modo equivo- cado. A mi juicio, es constructivo normalizar la hipnosis y los fenó- menos hipnóticos informando a los pacientes de que muchas con- ductas de “trance” suelen producirse de forma natural. Por ejemplo:

• ¿Te has sentido alguna vez tan fascinado por un programa te- levisivo o por un libro que has perdido la sensación del lugar donde estás o de quién eres?

• En ocasiones las personas se implican tanto en una actividad que pierden la noción del tiempo.

• ¿Has observado en alguna ocasión que las personas se fascinan tanto por algo que no responden incluso aunque les hagas una pregunta?

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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• ¿Recuerdas alguna ocasión en la que habías olvidado el nombre de una persona pero lo recordaste posteriormente?

• Algunas veces una canción particular nos hace recordar una experiencia pasada.

• A menudo he comprobado que cuando he de tomar una deci- sión importante, previa a la decisión brota una cantidad consi- derable de “pros y contras”.

• ¿Te ha ocurrido en alguna ocasión el hecho de acostarte con un problema en la mente y al despertar por la mañana comprobar que el problema se había resuelto?

• ¿Has sido consciente de haber asentido con la cabeza cuando te he preguntado si estabas casado?

• Las personas advierten que su cara enrojece de forma involun- taria en algunas ocasiones.

• Me pregunto si has experimentado alguna vez un sentimiento de relajación profunda, tan confortable que te haya costado moverte.

• Algunas veces, cuando las personas están muy relajadas y có- modas pueden soñar despiertas con pensamientos e imágenes agradables.

• Incluso cuando las personas duermen su mente inconsciente está despierta y les permite soñar y resolver problemas, así como mantener en funcionamiento óptimo sus procesos orgánicos.

• ¿Has advertido que cuando sueñas despierto, respondes inme- diatamente si alguien menciona tu nombre?

• ¿Has olvidado alguna vez algo, por ejemplo un número de telé- fono, y después incluso sin pensar en ello el número ha brotado en tu cabeza?

• Aunque a nuestro alrededor haya sonidos regulares, como el tic- tac de un reloj, podemos eliminarlos de nuestra mente.

• ¿Recuerdas algún momento en que uno de tus miembros, un brazo, una pierna, se han dormido?

• ¿Has notado que cuando te diviertes el tiempo pasa rápidamen- te y cuando te aburres el tiempo transcurre lentamente?

• ¿Has estado a solas y has escuchado la voz de alguien, pero sin que haya nadie?

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

A fin de ayudar a los pacientes a comprender algunos de los pro-

cesos de hipnoterapia, se les pueden presentar analogías entre el cere-

bro y los ordenadores. Para ello, como es evidente, es necesario tener certeza de que tienen ciertos conocimientos de cómo funcionan los ordenadores, y si no fuera así, sería preferible buscar alternativas. Esto mismo puede ser también útil para intervenciones específicas (p.ej., problemas de sueño). Algunos pacientes creen que con la hipnosis “todos sus problemas se curarán mágicamente”. Aunque sus expectativas y esperanzas no deberían ser completamente eliminadas, es importante que, en cola- boración con el terapeuta, el paciente establezca unos objetivos tera- péuticos realistas y alcanzables. También es recomendable durante la primera sesión transmitir a los pacientes que son ellos mismos quienes disponen de los recursos internos para la resolución creativa de problemas y para la curación psicosomática. Este punto de vista se ve reforzado cuando ellos mis- mos reconocen, aunque sea de forma dubitativa, que son responsa- bles de cambios temporales y modulados en su sintomatología, tal y como ya afirmaba Rossi (1995a):

El papel principal del terapeuta consiste en “organizar las condicio- nes” para que el paciente disponga de la oportunidad de aprender a reconocer y facilitar sus propios procesos creativos ultradianos como el agente para la resolución de problemas y la curación. La psicote- rapia se convierte en un proceso educativo experiencial dentro del cual los pacientes aprenden a optimizar sus propios ritmos naturales de ejecución. (p. 7).

Durante la primera sesión, o al comienzo de las siguientes sesio- nes, es tarea del terapeuta cooperar con el paciente en la búsqueda de problemas y dificultades. Para ello se pueden formular preguntas de final abierto como:

• ¿Qué está ocasionando estrés en tu vida?

• ¿Realmente qué te está preocupando en este momento?

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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• ¿Cuál es la dificultad más importante en tu vida actual?

• ¿Cuál te parece que podría ser el programa idóneo para esta sesión?

Al formular tales preguntas parece accederse a recuerdos relevan- tes dependientes del estado sobre el estrés del paciente y éste usa sus propias preocupaciones mentales para la inducción del trance y para la curación interna. Rossi señala en este mismo sentido:

Tales preguntas pueden provocar suficiente motivación y activación emocional para evocar y/o elevar la cascada psicobiológica ultradiana natural de 90-120 minutos del propio paciente, desde la mente a los genes que están típicamente implicados en la resolución cotidiana de problemas así como en las emergencias emocionales, trauma y estrés.

Durante esta fase inicial la principal tarea del paciente consiste en identificar las dificultades o problemas relacionados con el estrés que más le presionen. Suele se habitual que el paciente, en este estadio, experimente curiosidad, esperanza, expectativas y confusión, aunque también algunas veces se producen experiencias negativas. Sin em- bargo, la tarea clave del terapeuta en esta fase inicial será ayudar al paciente a desarrollar una relación cooperadora y de confianza con el terapeuta a fin de sembrar una sensación de esperanza y expectativas (es decir, un estado terapéutico de activación emocional) que permi- ta la continuidad de la terapia.

Capacidad hipnótica

En la investigación experimental sobre hipnosis se han desarrolla- do diversas escalas de capacidad hipnótica y sugestibilidad (véase http://socrates.berkeley.edu/~kihlstrm/hypnosis_research.htm). Estas escalas incluyen el Perfil de Inducción Hipnótica de Spiegel o HIP (Spiegel & Spiegel, 1978), la Escala Clínica Hipnótica para Adultos de Stanford (Morgan & Hilgard, 1978a), que también cuenta con una

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

versión para niños (Morgan & Hilgard, 1978b) el PCl-HAP de Pekala (1995a, 1995b) y la Escala de Sugestibilidad de Barber (Barber, 1969; Barber & Wilson, 1978). Fellows (1988) ofrece una buena revisión de las diversas escalas. Sin embargo, hay bastante controversia sobre el valor clínico de las escalas de hipnotizabilidad. Hilgard (1982) manifiesta que alguna forma de evaluación es esencial si el terapeuta tiene que adaptar la psicoterapia hipnótica al paciente individual. Esta autora afirma que:

La elección radica entre el juicio clínico de la responsibidad y la medición. Aunque la medición sea deseable, debe procederse con mucha cautela en la selección del instrumento de medida apropiado, porque una escala eficiente debe basarse en consideraciones psico- métricas razonables y evitar las ilusiones inherentes a la intuición clí- nica. (p. 394).

Por otra parte, Waxman (1981) defiende que las pruebas de hip- notizabilidad no son ni necesarias ni deseables, y que la mejor prue- ba es: “La evaluación, el instinto y la experiencia del profesional, su decisión positiva para emplear la hipnosis y la cooperación y moti- vación del paciente” (p. 73). Sin embargo, como señalan Gibson y Heap (1991): “Independientemente de que se administren escalas formales de medición, todos los profesionales saldrán beneficiados de familiarizarse con los detalles de diversas escalas y de la adqui- sición de práctica para su administración” (p. 38). Con referencia a esta cuestión, Oakley, Alden y Degun-Mather (1996) afirman lo siguiente:

Las diferencias individuales en la hipnotizabilidad tienen importan- cia clínica potencial por dos razones. En primer lugar porque se pue- de esperar que sólo los clientes que se encuentren por encima de un cierto nivel de susceptibilidad hipnótica puedan beneficiarse de las intervenciones hipnóticas y, en segundo, porque la hipnotizabilidad puede ser significativa desde el punto de vista etiológico en algunos problemas psicológicos clínicos… Incluso si se pudiera establecer una fuerte relación positiva entre la susceptibilidad y el resultado,

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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podría defenderse aún que si la hipnosis es un elemento adjunto efec- tivo a la terapia establecida, incluso el paciente menos susceptible a ser hipnotizado seguiría beneficiándose del tratamiento subyacente, los pacientes que sean algo más susceptibles obtendrían algo más y así sucesivamente. (p. 503).

Heap, Brown y Oakley (2004) han comentado recientemente las cuestiones claves relativas a individuos altamente hipnotizables. En la práctica, son pocos los clínicos que emplean tales instru- mentos porque en la actualidad se asume que incluso los pacientes con muy poca capacidad pueden beneficiarse de la hipnosis recu- rriendo a las capacidades imaginativas de que disponen, y particular- mente a las “habilidades” para la producción de fenómenos hipnóti- cos específicos. En contraste con este punto de vista se encuentra el que sugiere que la prueba de capacidad es un instrumento formal importante para ser usado en la fase inicial de la terapia. Spiegel defiende la necesidad de que el profesional disponga de un perfil diagnóstico del paciente para determinar el enfoque terapéutico más efectivo. Instrumentos como el HIP presentan los procedimientos hipnóticos a los pacientes y les ayudan también a desarrollar una relación de confianza entre el terapeuta y el paciente, y al mismo tiempo aportan información diagnóstica de gran valor. El HIP sirve también a otro fin importante, el de satisfacer las expectativas del paciente con respecto al “examen diagnóstico”, que va en consonan- cia con los empleados en contextos médicos, más convencionales, y, en consecuencia, puede aumentar la probabilidad de la transferencia positiva (arcaica). En este mismo orden, si el terapeuta es consciente de la capaci- dad del paciente y de la naturaleza de las respuestas disponibles, incluso cuando el instrumento no se administre de forma rigurosa y puntuada, es posible optimizar la ejecución de los ejercicios de auto- hipnosis grabándolos en una cinta para que el paciente los ponga en práctica en el intervalo entre sesiones (Gibson & Heap, 1991, p. 37). Un terapeuta competente que conozca el nivel de susceptibilidad de

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

un paciente, incluso si éste es bastante bajo, adaptará el programa de terapia al caso individual. Por ejemplo, Spiegel y Spiegel (2004) abogan por el uso de diferentes técnicas para el control del dolor según diferentes niveles de hipnotizabilidad. A los pacientes alta- mente hipnotizables se les enseña auto-hipnosis para sugerirles directamente la insensibilización o disociación corporal, a los suje- tos intermedios se les enseñan técnicas de fantasía o alteración sen- sorial y a los sujetos poco hipnotizables se les anima a emplear téc- nicas de distracción. Hay algunas pruebas sobre la correlación exis- tente entre la habilidad hipnótica y ciertos trastornos psicológicos, como los trastornos alimentarios (Covino, Jimerson, Wolfe, Franko & Frankel, 1994; Everill & Waller, 1995; Wybraniec & Oakley, 1996). La cuestión clínica importante es si un individuo que no responda bien a la evaluación hipnótica estandarizada puede ser responsivo a enfoques hipnóticos más flexibles usados en el contexto interpersonal de una alianza terapéutica en desarrollo. Desde una perspectiva erick- soniana (Erickson, 1952a; Gilligan, 1987), se considera que cada indi- viduo dispone de la capacidad para responder experiencialmente dentro de la relación hipnótica (es decir, todos los individuos norma- les pueden ser hipnotizados), por lo tanto la tarea del hipnoterapeuta se convierte en identificar y crear un contexto favorable para el desa- rrollo hipnótico.

El perfil de inducción hipnótica y la escala de imaginación creativa

A continuación se presentan dos ejemplos de procedimientos de evaluación estandarizados, el HIP (Spiegel & Spiegel, 1978; Spiegel, Greenleaf & Spiegel, 2000) y la Escala de Imaginación Creativa (Barber & Wilson, 1978). El HIP incluye instrucciones para producir una sensación de levedad o ligereza en el brazo y la mano, con prue- bas de respuesta a esta instrucción. La respuesta se caracteriza por

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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la disociación, la elevación de la mano tras ser reclinada, la involun- tariedad, la respuesta a la señal de apagado y la sensación alterada. Spiegel y Spiegel (2004) defienden que la conversión de la inducción hipnótica en una prueba de capacidad hipnótica transforma el encuentro inicial:

• eliminando del profesional la presión de hipnotizar satisfacto- riamente al sujeto y

• reduciendo las experiencias del paciente que lo conducirían a cumplir con los deseos del terapeuta en lugar de explorar y des- cubrir sus propias capacidades hipnóticas.

Guión 1- El Perfil de Inducción Hipnótica (HIP) (adaptado de Spiegel y Spiegel, 1978, pp. 35-78)

De igual modo que los restantes guiones presentados en este libro, no es necesario seguir literalmente la prescripción. La misma se adaptará a las necesidades del paciente, sin dejar de prestar atención al tono de voz que se emplee y al ritmo de presentación. Este guión es una adaptación considerablemente abreviada del modelo original que fue elaborado por Spiegel y Spiegel. El procedi- miento y los fenómenos esperados se explican al paciente antes de proceder con el mismo.

En primer lugar, permite que tus pies descansen cómodamente asen- tados sobre el suelo, al tiempo que empiezas a ser consciente de tu respiración… dejando que el flujo de aire entre por tu nariz y baje hasta tus pulmones (N.B. esto debería coincidir con lo que realmente esté haciendo el paciente en ese momento)… y de vuelta hacia fuera otra vez… permitiendo que toda la incomodidad de tu cuerpo fluya mientras exhalas… y la siguiente vez que inhalas, dirige tus ojos hacia arriba como si estuvieras mirando a algo que se encuentra en la cumbre de tu cabeza (a esto se denomina El Método de Inducción mediante el giro de los Ojos de Spiegel –se instruye al paciente en este procedimiento con anterioridad al desarrollo del ejercicio)… y mientras

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exhalas cierra tus párpados hasta el punto en el que sientas que ya no funcionan… dejando que el sentimiento de relajación se extienda hasta las puntas de los dedos de tus pies… dejando que tu cuerpo flo- te… y mientras disfrutas esa sensación de flotación pronto advertirás alguna sensación en uno de tus dedos… quizá de la mano derecha… quizá de la mano izquierda… puedes advertirla inicialmente en la yema del dedo, mientras esperas que suceda… de por sí, no necesi- tas hacer nada para que suceda… y cuando lo percibas permite que esa sensación se expanda al resto de tu mano y que progresivamente sea más y más ligera… distanciándose lentamente y sin esfuerzo de tu pierna… subiendo más y más a medida que se hace más y más ligera… imagina que tu mano está atada a un bello globo de colores que tira gentilmente de tu mano hacia el aire… disfrutando de esa agradable sensación. En un momento, cuando cuente hasta seis, quiero que abras los ojos y mires a tu mano, manteniendo la sensa- ción que tienes en este mismo momento… y cuando mires a tu mano podrás notar que tu mano es aún más ligera y que es atraída hacia tus ojos (entonces se ejecuta este procedimiento). Ahora cierra de nue- vo tus ojos y relájate el doble de lo que estás ahora… y en un momen- to cuando cuente hasta seis puedes abrir los ojos manteniendo la sen- saciones que tienes en este instante hasta que te dé la señal tocándo- te el codo (el terapeuta toca el codo del paciente –ésta es una sugestión post-hipnótica) y en ese momento recuperarás las sensaciones nor- males (y se ejecuta este procedimiento).

Cuando el paciente abre sus ojos, y previo a presentar la sugestión post-hipnótica, se le pide que describa las diferencias entre su brazo y mano izquierda y su brazo y mano derecha con respecto a la tem- peratura, grado de control, entumecimiento, y demás diferencial de repuesta. A lo largo del procedimiento el terapeuta observa muy de cerca la conducta del paciente, porque esto proporciona una infor- mación significativa. Debería señalarse también que durante esta eva- luación inicial, el clínico está “hipnotizando” al paciente. Con fre- cuencia recurro a este enfoque para enseñar al paciente un método de auto-hipnosis (véase Guión 7).

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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Guión 2 – La Escala de Imaginación Creativa (adaptada de Barber & Wilson, 1978, p. 85).

La escala consiste en 10 apartados discretos que se leen al pacien- te mientras éste permanece relajado en un sillón con los ojos cerra- dos e imagina las escenas descritas. No hay ninguna inducción hip- nótica, aunque imaginar las escenas es una forma de inducción (ima- ginación activa). Se explica al paciente que la finalidad de esta prue- ba es determinar cuáles son las cosas que más fácilmente puede ima- ginar. Debería señalarse que éste no es el guión completo y que el guión original tiene estrictamente controlada la temporalización.

1. Mantén tu brazo izquierdo en posición horizontal con la palma de la mano hacia arriba… imagina que sobre tu mano se colo- ca uno… dos… y después tres libros pesados. (El terapeuta debe- ría advertir los movimientos que se produzcan en la mano y en el brazo).

2. Mantén tu brazo derecho en posición horizontal con la palma de la mano mirando hacia abajo… ahora imagina que un fuer- te chorro de agua que sale de la manguera del jardín presiona sobre la palma de tu mano derecha hacia arriba…

3. Imagina que te inyectan un anestésico en tu mano izquierda… tu mano empieza a entumecerse… deja que suceda… no nece- sitas hacer nada…

4. Imagina que estás subiendo a una montaña y que estás sintien- do calor y sed… experimenta las sensaciones mientras bebes una taza de agua fresca… ¿Qué sientes en este momento?

5. Imagina que estás pelando y comiendo una naranja… experi- mentando todas las sensaciones vinculadas a esto… el olor, el sabor, la textura…

6. Imagina que estás escuchando una música muy intensa y exci- tante… lo imaginas en este momento y experimentas todas las sensaciones y sentimientos que tienes…

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ta y la sientes cómoda… la sientes de forma idónea para poder disfrutar tú mismo… 8. Mediante el control de tu pensamiento puedes lograr que el tiempo enlentezca … hay mucho tiempo… entre cada … segun- do cuando se e-s-t-i-r-a el tiempo… más despacio… y más des- pacio. (El terapeuta debería reducir la velocidad de su discurso a medida que desarrolla este ítem). 9. Imagina que estás de nuevo en la escuela primaria… observas al maestro en el aula… al niño o niña a tu lado… frente a ti… los sonidos… incluso puedes saber los nombres de algunos alum- nos… 10. Estás tumbado en una playa en un día veraniego y agradable… sientes cómodamente la relajación y el calor… dejando que el calor bañe todas las partes de tu cuerpo… cálido, relajado y cómodo…

La experiencia del paciente puede valorarse formalmente o tam- bién puede adquirirse información clínica relevante mediante la observación y el cuestionamiento. Un indicativo de la habilidad ge- neral del paciente para la imaginación es su respuesta a las suges- tiones así como también su estilo de respuesta en cada una de las modalidades sensoriales. Esto puede ser de ayuda para el terapeuta al decidir sobre los enfoques de inducción y las estrategias de tra- tamiento. Esta escala además de aportar información sobre la susceptibilidad hipnótica también puede servir para enseñar a los pacientes cómo res- ponder ante las sugestiones hipnóticas (Golden, Dowd & Friedberg, 1987; Phillips & Frederick, 1995, pp. 45-60), porque tal entrenamien- to se ha demostrado efectivo en el aumento de la responsividad hip- nótica (p.ej., véase Diamond, 1974, 1977; Katz, 1979). En el entrena- miento en las habilidades hipnóticas se subraya el auto-control, y los pacientes tienen experiencias similares a la auto-hipnosis antes de experimentar la heterohipnosis. Golden et al., (1987) defienden que bajo estas condiciones:

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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Los pacientes son más propensos a desarrollar expectativas más rea- listas que mágicas sobre la hipnosis. Ven que la hipnosis requiere su cooperación y participación y que se produce bajo su control. Como consecuencia del entrenamiento en habilidades, son más tendentes a generar un locus interno de control y a atribuirse el éxito a sí mismos en lugar de atribuirlo al hipnotizador o a los “poderes de la hipno- sis”… casi todos los individuos pueden aprender a convertirse en sujetos idóneos con entrenamiento en habilidades, aunque es posible que no puedan experimentar todos los fenómenos hipnóticos. (p. 14).

Phillips y Frederick (1995, pp. 45-6) comentan multitud de estra- tegias de “tratamiento” útiles, desarrolladas por diferentes profesio- nales, para iniciar a los pacientes en la hipnosis formal (Jencks, 1984; Wester & Smith, 1984; Wright & Wright, 1987; Yapko, 1990a; Alman & Lambrou, 1997). Entre ellas se encuentran las siguientes:

• Relajación activa y pasiva.

• Cerramiento cómodo de ojos.

• Desarrollo de un foco interno.

• Habilidad para profundizar en un trance ligero de un modo seguro y confortable.

• Respuestas cómodas a las sugestiones de imaginería.

• Respuestas cómodas a otras sugestiones sensoriales, especial- mente las kinestésicas y auditivas.

• Habilidad para iniciar y detener a voluntad las experiencias internas.

• Señalización ideomotora/ideosensorial (comentada en detalle en el Capítulo 5).

• Vinculación afecto/somática (una técnica regresiva para cen- trarse en experiencias positivas).

• Reorientación en el despacho o en el medio externo al finalizar la inducción formal.

La práctica de estas experiencias permite al paciente desarrollar cierta sensación de dominio y auto-control y, con énfasis en el fortale- cimiento del ego, sirve para proporcionarle confianza y ayudarle a

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superar cualquier resistencia inicial a implicarse en el proceso tera- péutico. El foco de atención se encuentra en ayudar al paciente a lograr comodidad y control, a iniciar y detener a voluntad las experiencias internas y a lograr la sensación de estabilidad y seguridad internas. La adopción de estos enfoques facilita también el establecimiento de la relación terapéutica entre el terapeuta y el paciente, un componente fundamental para que se genere la “alianza terapéutica”.

Hipnotizar al paciente

Previo a explorar algunos métodos específicos se examinará con mayor profundidad la importancia de la relación entre el terapeuta y el paciente dentro del contexto hipnoterapéutico general. Erickson creía que uno de los aspectos más importantes de la hipnoterapia efectiva eran los mismos terapeutas. Sintetiza esta idea del siguiente modo:

Una técnica de inducción no es una serie de palabras, frases, párra- fos, ni tampoco es sólo una cuestión de sugestiones, entonaciones, inflexiones, pausas y dudas. Una técnica de inducción es simple y, al mismo tiempo, complejamente una cuestión de comunicación de ide- as, de comprensión y de actitudes por parte del doctor a su paciente. (1962, p. 1)

Erickson menciona diversas cuestiones en relación a lo que el hip- notizador debería comunicar al paciente a fin de desarrollar un buen clima para la inducción. Entre las que se encuentran:

• Ser consciente de que los pacientes solicitan ayuda porque no pueden comprender o no pueden ayudarse a sí mismos a resol- ver sus problemas, y creen que el terapeuta puede hacerlo.

• La necesidad de estar continuamente alerta ante las propias nece- sidades de los pacientes para poder comunicarse de algún modo –por ejemplo, mediante la verbalización, la expresión facial, ges- ticulando, algo que consideran importante tanto para sí mismos como para el terapeuta.

LA SESIÓN DE HIPNOSIS: CUESTIONES CLÍNICAS

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• Los terapeutas deben ser conscientes de sus propias habilida- des, conocimiento y destrezas, y transmitir una sensación de confianza y respeto hacia uno mismo, y reconocer que están bien preparados y son competentes para manejar la situación.

• El terapeuta debería disponer de un conocimiento profundo de la hipnosis como experiencia común a cualquier persona.

En las afirmaciones anteriores están implícitas cuestiones relati- vas a la formación y preparación apropiadas para la práctica de la psicoterapia, así como la necesidad del desarrollo personal y la for- mación profesional continuas. Los métodos de inducción podrían dividirse en dos amplias cate- gorías: métodos directos “formales” de inducción y métodos indirec- tos “naturalistas”. Sin embargo, debería subrayarse que estos enfo- ques no son discretos y ambos pueden integrarse perfectamente en el trabajo clínico.

Métodos de inducción directos

Según Hilgard y LeBaron (1984a), los principales componentes del proceso de inducción de la hipnosis son tres:

• Relajación (sugestiones de relajación, paz, calma, etc.)

• Imaginación (uso de la imaginería guiada, p.ej., lugar favorito, escenas agradables).

• Representación (p.ej., fijación ocular, levitación de la mano).

En muchos de los guiones que se presentan a continuación se incluyen más de uno de estos componentes. Las técnicas de inducción directa suelen conllevar que los pa- cientes fijen su atención. A medida que se concentran y que reducen su área de atención, se produce consecuentemente una limitación de la conciencia periférica y, a su vez, el bloqueo de la facultad crí- tica. Los enfoques comunes de fijación ocular incluyen la focaliza-

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ción en un objeto (p.ej., la punta de un bolígrafo, un punto en la pared o una moneda). Otras alternativas de fijación de la atención incluyen: imaginación y visualización, levitación de la mano, relaja- ción y todas las formas de experiencia interior sensorial, perceptual o emocional incluida la focalización en el síntoma (p.ej., dolor, des- cripción del problema), escucha de relatos absorbentes, motivado- res y fascinantes. Las técnicas tradicionales son muy numerosas y se recomienda al lector recurrir a Heap y Aravind (2001) si desea obtener una descrip- ción comprensiva de tales métodos. Es conveniente reconocer que las técnicas de focalización descritas previamente ocurren de forma “natural” –por ejemplo, cuando nos absorbe la lectura de un libro o una película interesante. En el método de inducción formal también se pueden introducir técnicas indirectas; por ejemplo, se pueden presentar algunas suges- tiones haciendo cambios en la tonalidad de voz o en el énfasis. Ejemplos de tales sugestiones indirectas se subrayan en el siguiente guión para la “focalización de la atención”.

Guión 3 – Fijación ocular con distracción (contar hacia atrás)

En primer lugar se informa al paciente sobre lo que hará y sobre lo que esperamos que él haga.

En breve voy a pedirte que localices algo (por ejemplo, un objeto o par- te de un objeto) que se encuentre levemente por encima del nivel de tus ojos, de modo que tengas que dirigir la vista hacia arriba para poder mirarlo. Quiero que te fijes en él, y que al mismo tiempo cuen- tes hacia atrás de tres en tres a partir de 300. Cuando se cierren tus ojos debes dejar de contar. Mientras tú estés haciendo esto yo te voy a hablar sobre relajación. Me estarás escuchando, pero ello no inter- ferirá con tu tarea. ¿Tienes alguna duda? Bien, comencemos. Fíjate en el punto y comienza a contar hacia atrás… Tus pies co- mienzan a sentirse calientes y pesados y relajados mientras tú conti- núas respirando lentamente y sin ningún esfuerzo… en cada exhala-

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ción tus pies se sienten más calientes y pesados… permitiendo que el calor y el peso se extiendan hacia tus piernas, masajeando y elimina- do toda la tensión residual… no necesitas hacer nada para que eso ocurra… suele ocurrir sin ningún esfuerzo, de por sí… tus piernas se sienten calientes y pesadas y totalmente relajadas a medida que estas sensaciones avanzan hacia los muslos, permitiendo que éstos tam- bién se sientan calientes, pesados y relajados. (Estas sugestiones con- tinúan hasta mencionar todas las áreas del cuerpo –abdomen, pecho, brazos, manos, cara y, en último lugar, los párpados. Es muy probable que en algún momento anterior de la relajación progresiva el paciente comience a experimentar pesadez y relajación en sus párpados, es decir, que comience a parpadear y esto también puede mostrar un “pestañeo” cataléptico. Cuando ocurra esto se le puede sugerir que cierre los ojos). Y la siguiente vez que se cierren tus ojos deja que permanezcan cerra- dos y descubrirás que esa experiencia es muy relajante y agradable… permitiendo que la sensación de relajación fluya hasta las yemas de los dedos de tus pies, dejando simplemente que tu cuerpo flote.

Cuando se ha alcanzado este estado el terapeuta puede proceder con una técnica más formal de fortalecimiento del ego (véanse los guiones del Capítulo 4) o con cualquier intervención que sea apro- piada en ese momento.

Guión 4 – Fijación ocular con relajación progresiva activa

Se comienza del mismo modo que con la fijación ocular con dis- tracción. En esta inducción, sin embargo, no se pide al paciente que ejecute la tarea de distracción, la cuenta atrás. En lugar de eso el paciente participa de forma activa en la relajación progresiva.

Fíjate en un punto que hayas escogido y a continuación concentra tu atención en los pies advirtiendo las sensaciones que experimentas ahí… dejando que tus pies se sientan cálidos, pesados y relajados…

Se sigue el mismo procedimiento que en el Guión 3 hasta que el paciente cierre los ojos.

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Guión 5 – Levitación de brazo y mano (movimientos ideodinámicos)

Una vez más se informa al paciente sobre lo que hará y sobre lo que puede esperar que ocurra.

Te limitas a fijarte en tu mano y, antes o después, advertirás una sensación, quizá en la yema de uno de tus dedos, quizá antes de lo

esperado… esperas que ocurra y entonces

cia… y puedes estar preguntándote en qué dedo o en qué mano se va a producir esta sensación y cuando realmente se produzca puede sorprenderte… y quizá logres disfrutar al percibir estos cambios… y cuando ocurran, deja que esas sensaciones se conviertan en movi- miento de modo que tu dedo, para tu sorpresa, se alce desde donde descansa ahora… (tan pronto como advirtamos esto, se comenta y se toca el dedo ligera y brevemente)… y esas sensaciones y movimientos pueden fluir al resto de la mano de modo que la mano y el ante- brazo completos se aligeren, son tan ligeros como una pluma, y sin esfuerzo alguno, por sí mismos, pueden comenzar a flotar en el aire, no necesitas hacer nada para que esto ocurra… y me pre- gunto si disfrutarás al percibir cuán natural, fácil y relajante es esta experiencia a medida que tu mano flota en dirección hacia tus ojos… y mientras suceda, puede sorprenderte sentir que tus párpa- dos son cada vez más pesados y están relajados… y ya comienzan a

percibes esta experien-

cerrarse.

Cuando observemos que los pacientes comienzan a parpadear y a cerrar los ojos, se les puede sugerir que los cierren. Para ello se pue- den usar las siguientes palabras:

…y ahora puedes cerrar los ojos y permanecer así, disfrutando de esta experiencia cómoda y relajante.

o

…y ahora puedes cerrar los ojos y permanecer así. ¿Disfrutas de esta experiencia cómoda y agradable?

Esto mismo puede hacerse, alternativamente, de forma no verbal pasado levemente dos dedos sobre los párpados del paciente. La expe-

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riencia me dice que esta técnica siempre funciona satisfactoriamen- te. Una vez cerrados los ojos, el terapeuta puede proceder con la inter- vención apropiada.

Métodos de inducción indirectos

Los métodos “naturalistas” (o las “técnicas ericksonianas”) son informales porque no conllevan una inducción aparente, como es habitual en los procedimientos más formales que acabamos de des- cribir. Erickson (1958a) definía del siguiente modo el enfoque natu- ralista:

La aceptación y utilización de la situación hallada sin esforzarse por reestructurarla psicológicamente. Al hacerlo de este modo, la con- ducta presente del paciente se convierte en un recurso definitivo y una parte real para la inducción del trance, y no en un posible obs- táculo. (p. 3). La adaptación de las técnicas hipnóticas a los pacientes indivi- duales y a sus necesidades conduce inmediata y fácilmente a resulta- dos terapéuticos efectivos. (p. 11).

Como el enfoque es natural y el paciente no es plenamente cons- ciente de lo que ocurre, no puede oponer resistencia, como podría ocurrir cuando se emplean técnicas más directas. Por lo tanto, dado que el proceso es natural, cualquier crítica con respecto a los proce- dimientos éticos no puede ser discutida lógicamente. Es evidente que el paciente participa en una relación terapéutica colaboradora y que ha acordado cooperar en el proceso de hipnoterapia. En el enfoque ericksoniano de la hipnosis, la inducción hipnóti- ca se logra mediante la utilización de las asociaciones personales y tendencias de respuesta naturales del propio paciente (es decir, sus aprendizajes experienciales), en lugar de confiar en procedimientos de inducción hipnótica estandarizados. Todas las personas cuentan con una gran cantidad de aprendizajes y condicionamientos psico-

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lógicos y somáticos no reconocidos, y es en el uso inteligente de éstos en lo que radica el uso efectivo de la hipnosis. Erickson creía que la finalidad de la inducción clínica era focalizar la atención en el interior y, por tanto, debilitar las series cotidianas conscientes de la persona. Los pacientes se implican y absorben cada vez más en este proceso a medida que comienzan a sentirse fascinados por las historias, imágenes, paradojas y experiencias. En consecuencia, muchas veces se producen fenómenos hipnóticos espontáneos (p.ej., disociación, regresión, catalepsia, amnesia, etc.) (Erickson & Rossi,

1976a).

Los enfoques que empleó Erickson para despotenciar la concien- cia se entremezclan con los procesos de inducción y sugestión y son difíciles de distinguir. Es importante reconocer que Erickson siempre aceptó la realidad inmediata y los marcos de referencia del paciente, creando así una fuerte alianza con los tan diferentes, y a menudo con- tradictorios, apartados del paciente. La mayoría de los enfoques indirectos han sido comentados en la publicación de Erickson y Rossi (1976a), donde se presentan las microdinámicas de la inducción y la sugestión (es decir, fijación de la atención, despotenciación de las series conscientes, búsqueda incons- ciente, procesos inconscientes y respuesta hipnótica). Como el trance no garantiza la aceptación de la sugestión, suelen requerirse formas de comunicación indirectas para: “evocar, movilizar y activar los pro- cesos asociativos del paciente y sus destrezas mentales en determina- das direcciones a fin de alcanzar ciertos objetivos terapéuticos” (Erickson & Rossi, 1976a, p. 169). Entre otras, las formas indirectas de comunicación incluyen la utilización (Erickson, 1959), la metáfora y la analogía (Hammond, 1990a; Kopp, 1995; Battino, 2001), los juegos, la implicación, los cambios de tono, la directiva implícita y la pregunta básica de acce- so, los dobles sentidos (Erickson & Rossi, 1975), las sugestiones de final abierto, la pantomima (Erickson, 1964a), el cubrir todas las posibilidades de respuesta, las afirmaciones compuestas y los proce- sos dialécticos.

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Sugestiones indirectas para comenzar la sesión

A continuación se presentan algunos ejemplos de comunicaciones

indirectas para el comienzo de la sesión, aunque también puedan ser apropiadas para otros momentos:

Me pregunto si te sientes preparado para comenzar.

Me pregunto si te gustaría experimentar un trance leve, medio

o

profundo.

Está bien que te tomes un tiempo para comenzar con la terapia

porque podemos acabarla incluso antes.

¿Preferirías entrar en el trance con las gafas puestas o sin ellas,

o

prefieres cerrar los ojos sin más?

Algunas personas prefieren entrar en trance con los ojos abier- tos, mientras que otras prefieren cerrarlos. Me pregunto cómo

lo prefieres tú.

Las personas entran en trance cuando se sientan en tu silla.

Puedes entrar en el trance ahora o más tarde.

Cuando tu mente inconsciente esté preparada para trabajar, ¿se cerrarán tus ojos por sí mismos?

¿Desea tu mente inconsciente trabajar sobre el problema que acabas de comentarme o sobre otro más importante?

Antes o después decidirás qué problema resolver.

¿Te gustaría volver al pasado ahora o más adelante, o una vez que hayas decidido qué problema resolver?

A

menudo las personas descubren que pueden resolver proble-

mas mientras duermen.

Mientras permanezcas sentado ahí, cierra los ojos y genera el grado de trance que consideres necesario.

Si tu inconsciente quiere que entres en trance, tu mano derecha se elevará. De lo contrario se elevará la mano izquierda.

Antes de finalizar la sesión tu mente inconsciente descubrirá un modo apropiado de comunicar algo importante a tu mente consciente. Esta idea puede fascinarte y puedes preguntarte cómo y cuándo se ha producido.

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• No necesitas preocuparte por escuchar, pero puedes entender todo lo que digo, utilizando todo a favor de tus propias necesi- dades personales.

El siguiente guión muestra el modo de emplear las preguntas para inducir al trance.

Guión 6 – Preguntas básicas de acceso de Rossi

Lo que acabas de contarme sobre tu problema, el patrón rítmico a lo largo del día en que ocurre, es muy interesante… y, ¿sabías que eres

Y una vez que sabes que tú

cuentas con esos recursos, y que se producirá la curación, ¿se cerra-

rán tus ojos por sí mismos?

tener todas tus exploraciones y experiencias internas como un secre-

Y cuando tu mente

inconsciente sepa que puede continuar con la curación interna, y cuando tu mente consciente sepa que puede cooperar ayudándote a reconocer esos períodos del día en los que debes tomarte un descan- so curativo (una pausa de unos 15-20 minutos), ¿te descubrirás des- pertándote, permitiendo que tus párpados se abran por sí mismos?

to que no necesitas compartir con nadie?

¡Eso está bien! ¿Y sería correcto man-

responsable de permitir que suceda?

A lo largo de todo el libro se presentan muchos otros ejemplos del uso de sugestiones indirectas, pero comentarios detallados sobre los mismos pueden hallarse en Erickson (1958a), Erickson y Rossi (1976a, 1976b, 1979) y Erickson, Rossi y Rossi (1976).

Auto-hipnosis

Es importante que los pacientes continúen con la terapia en los intervalos entre sesiones porque esto:

• Permite la continuidad de la relación con el terapeuta y del pro- ceso terapéutico.

• Facilita el proceso de auto-ayuda y fortalecimiento del ego.

• Fortalece el proceso terapéutico mismo.

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Para los pacientes es fácil “colocarse en situación de hipnosis” y disfrutar de los beneficios de la relajación que es inducida, así como de los procesos de curación natural que ocurran. Durante la auto-hip- nosis, los pacientes también pueden efectuar tareas terapéuticas, como el pensamiento positivo y el fortalecimiento del ego; por ejem- plo, imaginar resultados satisfactorios de la terapia. La auto-hipnosis puede enseñarse fácilmente a los pacientes durante la sesión normal de terapia, como por ejemplo al final de la terapia, y mientras se hallen aún en el trance pueden recibir las siguientes instrucciones:

Guión 7 – Una ilustración de auto-hipnosis (1)

…sabiendo que puedes hacer esto mismo a solas en casa. Todo lo que necesitas hacer es sentarte o tumbarte en un lugar relajado y ser consciente de tu respiración, diciéndote a ti mismo “relax” cada vez que expulsas el aire… advirtiendo que progresivamente te sien- tes cada vez más relajado con cada exhalación… y la siguiente vez que expulsas el aire permites que tus ojos se cierren hasta el punto en el que sientas que ya no trabajan más… dejando que esa sensa- ción de relajación se extienda hasta los dedos de tus pies, dejando que tu cuerpo flote… disfrutado de esa sensación de flotación mien- tras te transportas hasta ese lugar favorito… notando que puedes ver… oír… sentir… y quizá, si así lo deseas, puedes encontrarte con tu animal favorito, para eliminar tus problemas, para aprender algo positivo de ti mismo (recurrir al Guión 17 en el Capítulo 4)… sabien- do que cuando abras tus ojos (tras un tiempo predeterminado) te sentirás relajado y atento, sabiendo que en tu interior se están pro- duciendo importantes cambios positivos, incluso aunque aún no seas consciente de ellos, pero confiando en que tu mente incons- ciente permitirá que ocurran… sabiendo que sólo recurrirás a este agradable y curativo estado de hipnosis si es seguro y apropiado para ti hacerlo en ese momento del tiempo. Si, por alguna razón, fuera inconveniente o inseguro mientras te hallas en estado de hip- nosis, inmediatamente abrirías los ojos y pasarías a estar plena- mente alerta.

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Guión 8 – Una ilustración de auto-hipnosis (2)

Y puedes hacer uso de esta técnica a solas en los momentos en que quieras sentirte más calmado y relajado (o el terapeuta puede “prescri- birlo” como tarea para casa que va seguida de una tarea terapéutica específica, como el pensamiento positivo y el fortalecimiento del ego; por ejemplo, imaginar resultados positivos de la terapia)… todo lo que debes hacer es sentarte en un sillón cómodo en tu casa y mirar a tu mano… y permitir que se produzcan los cambios del mismo modo que ahora… y puedes disfrutar esa experiencia de profunda relajación hasta que estés preparado para abrir los ojos. Puedes decidir de ante- mano durante cuántos minutos quieres continuar en ese agradable estado de relajación de la mente y del cuerpo (En este punto, algunas veces explico al paciente que contamos con un reloj biológico que pode- mos predeterminar, que nos despierta a la hora previamente determina- da y decidida, porque los pacientes pueden sentir ansiedad ante la idea de permanecer durante demasiado tiempo o incluso de no despertarse de este agradable estado). Y tu brazo y mano sólo se cambiarán de este modo si decides que sea con fines estrictamente “terapéuticos”… no sucederá cuando mires casualmente a tu mano y brazo en ningún otro momento inapropiado. A medida que practiques diariamente la auto- hipnosis, descubrirás que los sentimientos de relajación y paz son cada vez más intensos… y que cuando abras tus ojos esa sensación de relajación y paz permanecerá en ti cada vez durante más tiempo. Descubrirás que eres más capaz de afrontar los problemas de tu vida y que percibirás una sensación creciente de bienestar.

Superar la resistencia a la hipnoterapia

Según la postura psicoanalítica tradicional, la resistencia es inevi- table porque es inherente a las defensas que emplea el paciente para protegerse de la ansiedad y de la culpabilidad, y se supera mediante la interpretación y el insight. Sin embargo, la preparación atenta del paciente durante las primeras entrevistas obviará muchas de las difi- cultades vinculadas a la resistencia, es decir:

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• Afrontar los mitos sobre la hipnosis.

• Establecer expectativas positivas.

• Diagnosticar al paciente utilizando una escala formal como el PIH de Spiegel (véase Guión 1).

• Crear una buena relación colaboradora que conlleve respeto y confianza.

• Prestar atención a las cuestiones de los límites (p.ej., frecuencia de las sesiones, duración de las sesiones, honorarios y contrato terapéutico).

De todos modos, incluso cuando se cuidan las pautas anteriores, el paciente puede seguir resistiéndose a la hipnosis. Como ya se ha comentado, Erickson desarrolló diversos métodos indirectos que son útiles para superar o sobreponerse a la resistencia del paciente. Entre tales métodos se encuentran la prescripciones paradójicas, los víncu- los terapéuticos, las sugestiones indirectas, la pantomima, las técni- cas de confusión, la utilización de los síntomas del paciente, así como la misma resistencia del paciente (Erickson, 1952b, 1956, 1973; Erickson & Rossi, 1975).

La técnica de “Mi amigo Juan”

En el siguiente párrafo se presenta una breve descripción de la técnica de “Mi amigo Juan” de Erickson (1964b) porque considero que puede ser un instrumento muy valioso para hipnotizar al pa- ciente resistente. Normalmente el terapeuta dice a “Mi amigo Juan” que se siente cómodamente en el sillón, que coloque cómodamente sus manos sobre sus muslos y que advierta, antes o después, una sensación en sus dedos, que puede ser en la mano izquierda o dere- cha, seguido por la levitación del dedo, mano y brazo. A medida que el terapeuta hace estas sugestiones, se ilustra cada paso mediante la demostración lenta y continuada de tales movimientos (es decir, pantomima). Entonces el terapeuta añade que, a medida que la mano flota en dirección hacia la cara, los ojos se cierran cuando los

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dedos tocan la cara, y que permanecerán cerrados mientras dure el trabajo clínico. Erickson señala:

La técnica de “Mi amigo Juan” constituye una medida excelente para enseñar a entrar en el trance a los sujetos resistentes. Se lo demues- tro al paciente resistente que acude a terapia pero se resiste, y se lo demuestro tan plena y cautelosamente que a medida que me observa inducir al trance a mi puramente imaginativo amigo Juan, se resien- te por tanta pérdida de su tiempo y dinero, y comienza a ser respon- sivo, sin darse cuenta de ello, mientras estoy hipnotizando a “Juan”, de modo que sigue el ejemplo de “Juan” y entra en trance sin necesi- dad de presentar ninguna resistencia… También la uso para enseñar auto-hipnosis en la situación heterohipnótica, y con sujetos que se resistan a ensayar en casa sobre el estudio, la migraña, la obesidad, etc. (1964, p. 5).

Al emplear este enfoque con niños y niñas suele recurrirse a muñe- cas o muñecos reales o imaginarios con muy buenos resultados.

Utilización

Al trabajar con pacientes resistentes, Erickson subrayaba la importancia de utilizar los síntomas y los patrones generales de con- ducta de los pacientes. En este sentido señalaba: “Haciendo uso de los patrones de respuesta y conducta de los propios pacientes, incluidos los de su enfermedad real, se puede influir más rápida y satisfacto- riamente sobre la terapia, porque al mismo tiempo obvia, en gran medida, la resistencia a la terapia y facilita la aceptación de la mis- ma” (1973, p. 217).

Finalización de la sesión

Al final de la sesión clínica, es básico que el paciente esté funcio- nando como un adulto racional, inteligente y plenamente orientado en el presente. Mediante el uso de técnicas de “tiempo presente” el

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terapeuta suele asistir al paciente a reorientarse en el momento actual. Lo que es particularmente importante cuando el paciente ha dedicado cierto tiempo de la sesión a trabajar con experiencias pasa- das negativas. Son diversas las técnicas que pueden ayudarle en el proceso de reorientación, entre ellas se incluyen:

• Descripción literal (p.ej., describir el despacho o el camino has- ta el hogar).

• Fortalecimiento del ego (p.ej., algo que el paciente desee para ese mismo día o pueda celebrar sobre su vida).

• Validar al paciente.

• Comentar las tareas de casa que se le pide que realice.

A menudo se me pregunta cómo “sacar a los pacientes de la hip- nosis” y si al hacerlo pueden hallarse dificultades. No es probable que se produzca ningún problema para sacar al paciente del trance, pero en el excepcional caso de que esto se produjera, lo peor que podría suceder es que el paciente se duerma de forma natural. El trance sue- le concluir pidiendo al paciente que se “despierte”, por ejemplo:

Voy a contar hasta seis, cuando llegue a seis abre los ojos sintiéndo-

te relajado y refrescado.

Algunas veces, puede ser preferible activar a los pacientes de for- ma gradual, por ejemplo:

Y cada vez que inhales aire, permite que el sentimiento de alerta se

extienda desde tus pies hasta las piernas… se extienda por todo tu cuerpo… hasta la cara y los párpados… dejando que los ojos se abran

lentamente… y vuelvas a este recinto, sintiéndote renovado y des- pierto y sabiendo que en este mismo momento en tu mente incons- ciente están sucediendo cosas importantes, incluso aunque no seas consciente de ello.

Un modo alternativo, muy eficaz, para finalizar la sesión consiste en el uso de la directiva implícita o de la pregunta básica de acceso, por ejemplo:

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Tan pronto como tu inconsciente sepa que puede recurrir fácil

y cómodamente a este estado para trabajar constructivamente la

próxima vez que nos encontremos, ¿te encontrarás despertándote

y

sintiéndote renovado y despierto? (Erickson & Rossi, 1976b,

p.

13).

Cuando tu mente inconsciente sabe que puede seguir con el tra- bajo curativo, tras abrir los ojos, incluso mientras estés durmiendo

más adelante hoy mismo, ¿te descubrirás despertándote y sintiéndo-

te relajado y renovado?

Y cuando tu otra mente sepa que puede utilizar todos los apren-

dizajes de esta sesión para ayudarte a resolver las dificultades de la

vida, ¿abrirás los ojos?

Cuando tu ser interior sepa que por hoy ha efectuado suficiente trabajo interno, ¿observarás que tus pies se mueven en primer lugar,

o serán tus brazos los que se estiren primero mientras te despiertas

dispuesto a comentar cualquier cosa que sea necesaria? (Rossi, 1996,

p. 198).

Cuando tu inconsciente sepa que puede continuar con la curación

interna, y cuando tu mente consciente sepa que puede cooperar ayu- dándote a reconocer los períodos del día en los que necesites tomar un descanso curativo (una pausa de 15-20 minutos), ¿comenzarás a despertarte? (Rossi, 1996, p. 194).

Y cuando sepas que puedes despertarte con un recuerdo comple-

to de todo lo que necesites saber sobre tu situación, ¿se abrirán tus

ojos a medida que te despiertes completamente con un cómodo esti- ramiento? (Rossi, 1996, p. 200). ¿Has decidido cuándo vas a hacer uso de los aprendizajes de esta sesión? Tu mente consciente puede estar interesada en lo que has aprendido de la experiencia y tu mente inconsciente puede dedicarse

a aprender realmente de ella, o quizá tu mente inconsciente sólo te

permite sentir interés a medida que tu mente consciente genera el aprendizaje (Lankton & Lankton, 1986, p. 249). Te puede sorprender el hecho de aprender de esta experiencia o de entenderte de un modo diferente. Cuando tu mente inconsciente sepa que puede recurrir a lo apren- dido de esta experiencia o que puedes entenderte a ti mismo de un

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modo diferente, ¿comprobarás que tu cuerpo comienza a estar más despierto y comenzarás a abrir los ojos? Y mientras te preguntas si serás capaz de incorporar todos estos aprendizajes en un sueño curativo más adelante, hoy mismo o maña- na o durante el fin de semana, ¿te encontrarás despertándote en una anticipación fascinada?

Otro modo de ayudar al paciente a vincular el trabajo y los apren- dizajes inconscientes de la sesión con sueños e insights posteriores o futuros es la “bola de cristal imaginaria”.

Guión 9 – Bola de cristal imaginaria

Y ahora, cuando estés preparado y con ayuda de tu mente incons- ciente, puedes imaginar una bola de cristal especial… En esta bola de cristal, tu mente inconsciente puede proyectar su ser futuro, cómo serás cuando hayas integrado la experiencia del pasado que has descubierto hoy, cuando sea un recurso para ti… libre de los sentimientos y reacciones angustiosas que experimentabas hace escasos momentos… cuando realmente te sea de ayuda… Tómate unos minutos para permitir que ocurra esto… Cuando tengas algo en mente, deja que tu cabeza asienta o permite que se mueva tu dedo afirmativo para que yo lo sepa… pero puede que aún no lo sepas conscientemente, incluso aunque lo sepa tu mente incons- ciente… y puedas reconocerlo posteriormente cuando sea más apro- piado… quizá mientras sueñes por la noche… o mañana. Y puedes estar preguntarte si esto ocurrirá esta noche o mañana por la noche o quizá la próxima semana, pero cuando tu mente inconsciente sepa que se está produciendo la curación, ¿abrirás completamente los ojos mientras comienzas a ser plenamente consciente de dónde te encuentras?

En general debería reconocerse que muchas de las técnicas, tanto directas como indirectas, empleadas para inducir al trance pueden usarse igualmente para salir de él.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Finalización de la terapia

Teóricamente, la finalización de la terapia debería comentar- se con el paciente durante la primera sesión. Debería explicársele el número de sesiones predeterminadas, porque muchas veces la finali- zación de la relación terapéutica suele ser amenazadora. Normal- mente, la finalización de la terapia no es motivo de problema. Sin embargo, puede haber circunstancias en las que el paciente tenga dificultades pasadas con experiencias de separación, que puedan conducirle a confundir la situación. Evidentemente, la resistencia a la finalización también puede afectar al terapeuta, y es importante la vigilancia de las reacciones personales. Las razones de la resistencia pueden estar vinculadas a factores económicos así como a la incapa- cidad para satisfacer objetivos terapéuticos inalcanzables. En este punto debería subrayarse que el cambio terapéutico, muchas veces, se produce una vez finalizadas las sesiones formales de terapia. El trabajo realizado durante las sesiones de hipnoterapia debería haber preparado al paciente a utilizar los enfoques de auto-hipnosis para manejar no sólo su problema específico sino también los problemas estresantes en general. La mayoría de los pacientes habrán aprendi- do técnicas de relajación, fortalecimiento del ego, auto-observación de las conductas destructivas y, supuestamente, una perspectiva filo- sófica más positiva de la vida.

4 Fortalecimiento del ego

¿Estás cómodo en tu asiento? Entonces comenzaré. Había una vez un hombre que había salido a cazar y repentinamente se dio cuenta de que cerca de él había un tigre. En su pánico comenzó a correr a tanta velocidad como podía. Aunque no podía ver al tigre, sentía su aliento cálido tras la nuca, y esto le hacía correr aún más. Corría más rápido de lo habitual y en un instante llegó a un precipicio que saltó ciegamente. Por suerte logró agarrarse a un pequeño arbusto y que- dó colgado precariamente sobre el terraplén. Cuando miró hacia arriba, vio al tigre, con un humor visiblemente feroz, mirándolo hacia abajo; y cuando él dirigió su vista hacia el suelo, advirtió que otro tigre le estaba mirando hacia arriba, con sus mandíbulas abier- tas, esperando su caída. Pero esto no era todo. Dos pequeños raton- citos estaban royendo el tronco del arbusto que le salvaba la vida. Fue entonces cuando el hombre advirtió cerca de su mano una mata de fresas. Se estiró y cogió un par de frutas maduras, las colocó en su boca y saboreó el exquisito dulzor de las mismas –tras lo que excla- mó: “¡Ah, exquisito sabor de fresas silvestres!”.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Introducción

Muchas personas en terapia (y fuera de ella) están angustiadas y experimentan sentimientos de desesperanza, indefensión y pérdida de la dirección y del control (percibido) de sí mismas. En otras palabras, se sienten “estresadas”. Los pacientes deben hallar la fuerza y la moti- vación necesarias para ejecutar la difícil tarea de resolver sus proble- mas relacionados con el estrés. En este instante, el fortalecimiento del ego y la relajación pueden ser muy útiles, y, por sí mismos, pueden ser suficientes para ayudar al paciente a manejar algunos de sus proble- mas (Hartland, 1971; Calnan, 1977; Stanton, 1979; Johnson, Walter, Heys, Whiting & Eremin, 1996). Hartland reconocía que la mayoría de los pacientes terapéuticos no tienen voluntad de abandonar sus síntomas hasta que no se sienten suficientemente fuertes como para arreglárselas sin ellos. Por ello, tiene sentido destinar un tiempo con- siderable al empleo de enfoques para el fortalecimiento del ego con los pacientes, particularmente al comienzo de la terapia, y al comien- zo y final de cada sesión. Como se señalaba en el Capítulo 2, el bie- nestar positivo se vincula directamente con los procesos biológicos relacionados con la salud (Steptoe, Wardle & Marmot, 2005). Mientras se desarrollan los procedimientos de fortalecimiento del ego es útil animar al paciente a exteriorizar las pequeñas angustias (es decir, dificultades cotidianas comunes) que pueda estar experi- mentando, porque éstas muchas veces obstruyen las experiencias positivas (¡recordemos los ratoncitos y las fresas!). Los dos procedi- mientos descritos en los Guiones 10 y 11, el enfoque de cinco pasos de Stanton, que se describe más adelante en este mismo capítulo y el descrito en el Guión 16, pueden ser efectivos para ayudar al paciente a manejar los estreses menores y a liberar las emociones y cognicio- nes positivas que han estado reprimidas. Tras apreciar satisfactoria- mente las pequeñas dificultades, el paciente está capacitado para con- templar estos “estreses” de su vida como esencialmente irrelevantes, incluso como absurdos, en el contexto de la inmensidad de otras cuestiones de la vida del sujeto. Muchas veces es recomendable ani-

FORTALECIMIENTO DEL EGO

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mar al paciente a reírse de su propia necedad, aunque esto es algo que debería hacerse con cuidado y respeto. La risa supone un buen comienzo para el proceso catártico y es, en sí misma, fundamental- mente des-estresante.

Guión 10 – Manejo de pequeños estreses (1)

Siente en qué parte de tu cuerpo está la tensión, y mientras exhalas permite que la tensión fluya al exterior juntamente con el aire… con cada exhalación puedes disfrutar de la experiencia de sentirte más relajado. ¿Has comenzado a sentirlo ya? Me gustaría que fueras cada vez más consciente de cuán relajado te empiezas a sentir… ¡Eso está bien! Y me pregunto si puedes comenzar a dejar que esas pequeñas trivialidades molestas de tu vida también fluyan hacia el exterior, como si una brisa fresca las recogiera en un día veraniego caluroso y las llevara lejos de modo que dejen de preocuparte completamente… ¡eso está bien! Observando tu respiración, lentamente y sin esfuer- zo… y tu cuerpo en contacto con la silla… y el sonido de mi voz… dejando que la sensación de ligereza se extienda desde tus pies hasta tus piernas y a todo el cuerpo, curando cada célula… hasta tus pár- pados… hasta que se abran suavemente.

Guión 11 - Manejo de pequeños estreses (2)

Cuando estés preparado para afrontar las pequeñas angustias coti- dianas de tu vida, cierra los ojos y deja que tu mente inconsciente halle experiencias y recuerdos positivos… y te sorprenderá descubrir que puedes comenzar a notar sentimientos y sensaciones positivas… permitiendo que éstas fluyan suavemente hacia tu mano dominante, llenando tu mano de energías y recursos curativos… y cuando aprie- tas tu mano hasta cerrar el puño, esos sentimientos positivos se hacen más y más fuertes… y mientras te aferras a esos sentimientos, presta atención a la otra mano y coloca todas las pequeñas angustias de tu vida en la otra mano… eso es. Y ahora aprieta tu mano positi- va incluso más y mientras lo haces, empuja a todos los sentimientos y recursos positivos hacia el brazo, a través de los hombros hasta la otra mano… ¡eso está muy bien! Y a medida que esa energía positiva

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

sigue fluyendo hacia la mano negativa, empuja a las angustias hacia el exterior a través de las yemas de los dedos… y puedes estar pre- guntándote si esto está sucediendo realmente porque adviertes sen- saciones fascinantes en tus yemas… eso es, agita levemente tus manos como para eliminar las angustias residuales. Y me gustaría que supieras que cada vez que desees acceder a los recursos y senti- mientos positivos, sólo necesitas apretar el puño de tu mano domi- nante. Quizá desees probarlo ahora antes de abrir tus ojos y decirme cómo te sientes… ¡eso está bien!

Un enfoque similar para el fortalecimiento del ego fue descrito por primera vez por Stein (1963) y se refirió a él como la “técnica del puño cerrado”, en la cual el estrés es recopilado en un puño cerrado y des- pués es eliminado a medida que se abre el puño, quizá con una mani- festación asociada mientras la persona exhala. Evidentemente, estos enfoques son también técnicas de relajación y fortalecimiento del ego. Son tres los enfoques generales para el fortalecimiento del ego (Phillips & Frederick, 1995, p. 83):

• Sugestión directa facilitada por la heterohipnosis o la auto-hip- nosis.

• Fortalecimiento del ego proyectivo/evocativo.

• Enfoques ericksonianos.

Sugestión directa y auto-hipnosis

Hartland empleó el fortalecimiento del ego con pacientes que se hallaban en lista de espera para un tratamiento hipnoanalítico. Sus sugestiones eran autoritarias, directivas, orientadas al futuro y bási- camente de apoyo. La finalidad de Hartland era fundamentalmente aumentar la confianza y la auto-estima del paciente, así como las estra- tegias de afrontamiento, y minimizar la ansiedad y la preocupación. Este autor señalaba que sólo unos pocos de los pacientes prescindían de sus síntomas antes de sentirse suficientemente seguros y fuertes

FORTALECIMIENTO DEL EGO

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como para funcionar sin ellos. Este enfoque puede ser eminentemente apropiado para aquellos pacientes que presenten una gran necesidad de estructura y reaccionen bien ante las instrucciones y las direcciones. Phillips y Frederick (1995) afirman: “La dirección y la sugestión direc- ta pueden crear un espacio familiar para que estos pacientes comien- cen su búsqueda del crecimiento y de la autonomía”. (p. 84). Las sugestiones positivas sobre el valor y la efectividad personal pueden ser transmitidas tanto en formato de hipnosis individual como grupal. Las técnicas descritas a continuación también pueden ense- ñarse al paciente, quien puede practicarlas en su propia casa, tarea que puede verse facilitada mediante la grabación. A algunos pacientes les gusta utilizar una grabación especialmente preparada, pero debe- rían ser animados a prescindir de ella tan pronto como les sea posible, a medida que sean más independientes para manejar su propio estrés.

Guión 12 – Sugestiones directas para el fortalecimiento del ego

Mientras permaneces sentado, cierra los ojos y genera el grado de trance que sea necesario para sentirte mejor, y eso es todo lo que has de hacer mientras yo te hable. Lo único importante es lo que tengo de decirte, en consecuencia, por favor, escucha atentamente tanto con tu mente consciente como con tu mente inconsciente… especial- mente con tu mente inconsciente, que se hará cargo más completa- mente mientras sigas escuchando mi voz atentamente. No necesitas hacer ni recordar nada, simplemente fascínate con mis palabras y deja que lo que digo fluya sin esfuerzo por tu mente inconsciente. Con cada una de tus inhalaciones seguirás sintiéndote más confiado, más seguro de ti mismo, sabiendo que puedes manejar tus problemas de un modo efectivo y, por lo tanto, dirigir tu vida de un modo más satisfactorio. Ahora escucha incluso más intencionadamente. Un mayor sentimiento de control sobre todas esas áreas de tu vida que son importantes para ti… tus relaciones, tu salud, tu sexualidad, tu trabajo, tu familia… y estos sentimientos positivos continuarán for- taleciéndose cada día que pase, incluso mientras duermes… y puedes anclar esos intensos sentimientos de seguridad en ti mismo y de valor

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

propio rozando levemente tu dedo pulgar con el índice… eso está bien. Y ahora contaré hasta seis, y mientras lo hago, permite que las sensaciones de despabilamiento fluyan a través de tus piernas, a lo largo de todo el cuerpo hasta tu cara, y a medida que la iluminación fluye hasta tus ojos, deja que se abran tus párpados. Estarás plena- mente despabilado, despierto y orientado en el presente, sabiendo exactamente dónde estás y cuáles son tus intenciones inmediatas… sabiendo que esto es algo que puedes hacer por ti mismo en tu pro- pia casa más tarde. En el futuro, cada vez que desees acceder a estos sentimientos de confianza y valor propio, todo lo que necesitarás hacer es rozar levemente tu dedo pulgar e índice.

Visualización e imaginería

La sugestión directa en el fortalecimiento del ego ha sido modifi- cada añadiendo visualización e imaginería (Stanton, 1979, 1989). Igualmente se ha comprobado que la experiencia del dominio produ- ce excelentes resultados de fortalecimiento del ego (Gardner, 1976; Dimond, 1981). También pueden ser útiles las técnicas dirigidas a eli- minar los pensamientos y sentimientos cargados de ansiedad, así como las que “acentúan lo positivo” a través de acceder a experien- cias de dominio y de éxito del pasado, como la visualización hipnóti- ca de eliminación de ansiedades y problemas cotidianos arrojándolos en un basurero imaginario (Phillips & Frederick, 1995, p. 84). La revi- sión de logros pasados puede ser un prefacio y preparación excelen- tes para los futuros retos.

Fortalecimiento del ego proyectivo/evocativo

Experiencias pasadas positivas

Los métodos de fortalecimiento del ego están diseñados para evo- car material inconsciente relevante a los problemas del paciente y para activar los recursos internos relevantes. Este enfoque subraya

FORTALECIMIENTO DEL EGO

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que, aunque el pasado del paciente pueda contener problemas desco- nocidos, también dispone de recursos desconocidos. El éxito del ejer- cicio ronda alrededor del uso de la hipnosis para ayudar al paciente a concentrarse y focalizarse en los éxitos y logros del pasado. Esto puede incluir la referencia a las experiencias cotidianas como el aprender a montar en bicicleta, a leer, a andar, a aprobar exámenes, etc. Un modo de lograrlo consiste en pedir al paciente que imagine un álbum de fotografías que contenga experiencias y sucesos pasados positivos.

Guión 13 – Álbum fotográfico para el fortalecimiento del ego y para el establecimiento de objetivos

Imagina que tienes frente a ti o en tu regazo un álbum de fotos…, ya sabes, un álbum fotográfico es donde colocamos todas las expe- riencias y recuerdos positivos de nuestras vidas… de nuestras vaca- ciones… celebraciones, como los bautizos, bodas, fiestas, graduacio- nes…, que revisar estas imágenes nos recuerda esos momentos feli- ces y memorables… y que también permite que nos sintamos bien. Me gustaría invitarte a abrir el álbum en el día de hoy… no hay nin- guna fotografía aún, pero me gustaría que pegaras una ahí, en este momento… una fotografía de algo bueno que haya ocurrido hoy… que hace que en este instante (se incluye la fecha del día) la vida merezca la pena de ser vivida… esto no tiene por qué ser un suceso “especial” de tu vida… de hecho puede ser cualquier cosa trivial, pero que a pesar de todo haga que la vida merezca ser vivida… quizá una relación, algo vinculado al trabajo… o cualquier otra cosa… y adhié- rete a esos sentimientos positivos… y ¿sabes cuándo te sentiste así

Descubre aquel momento en tu álbum de fotos y

fíjate en las imágenes de ese instante… ¿Dónde es? ¿Qué está suce-

¿Cómo te hace sentir? Y aférrate a ese

diendo? ¿Quién está ahí?

por primera vez?

sentimiento, dejando que cada vez sea más y más intenso… vuelve la página y descubre el siguiente acontecimiento de tu vida que consti- tuyó una experiencia positiva… y vuelve las páginas hasta el futuro y coloca una fotografía allí que represente una experiencia positiva de

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

tu vida en algún momento futuro, cuando hayas logrado un objetivo o un sueño que tienes… sabiendo que dispones de los recursos que te capacitan para lograrlo… y que puede haber cosas que debas hacer antes o después para que suceda, incluso aunque no lo sepas hasta dentro de algunas horas hoy mismo… o antes o después…

Imaginando el álbum de fotografías se anima al paciente a hallar experiencias positivas en el pasado y a transportarlas hasta el futuro. De este modo los pacientes pueden experimentar que ellos mismos manejan con eficacia sus problemas presentes y disfrutan también del logro de los objetivos terapéuticos acordados para alguna fecha futura visualizada. Ayudar al paciente a establecer los objetivos de este modo es un aspecto importante del fortalecimiento del ego y es también fundamental para la toma de decisiones y para el manejo del estrés. Este método de trabajo puede construirse en secuencias simples o complejas de imaginería, empleando para ello diversos escenarios.

Regresión positiva

La regresión positiva puede facilitarse de formas muy diversas:

por ejemplo, contando hacia atrás desde la edad del paciente, mediante el “puenteo” (véase comentarios en el Capítulo 5), pidiendo al paciente que “escanee” cronológica o aleatoriamente su vida en busca de experiencias pasadas positivas, etc. Phillips y Frederick (1995, p. 58) preguntan a los pacientes de qué cualidades personales les gustaría disponer antes de hacer viajes más desafiantes al pasado desconocido o traumático. A continuación las experiencias positivas (por ejemplo, la seguridad en uno mismo o el coraje) pueden ser “ancladas” haciendo que el paciente roce entre sí las yemas de los dedos. Además de juntando las yemas del pulgar y del índice, existen otros modos de “anclar” experiencias, por ejemplo, verbalizando una palabra o frase (“relax”; “Me siento relajado y seguro”) o tocando un objeto “mágico” como una pequeña piedra, anillo o moneda.

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El siguiente guión para recobrar sentimientos positivos suele ser empleado habitualmente en hipnoterapia.

Guión 14 – Un lugar exterior favorito (o un lugar privado seguro)

Déjate flotar suavemente y sin ningún esfuerzo a tu lugar exterior favorito (si el terapeuta supiera cuál es o dónde está, entonces podría ser más específico)… un lugar en el que te sientas relajado, feliz y seguro… y fíjate en lo que puedas ver cuando miras a tu alrededor… y real- mente desconozco qué es lo que encontrarás más interesante en tu lugar favorito… quizá las formas y los colores, otras personas… escu- char los sonidos… ser consciente de la temperatura de tus manos y cara… y sentirte alegre y feliz… permitiendo que esos sentimientos positivos fluyan alrededor de tu cuerpo masajeando y eliminado la tensión residual de cada una de las células… y me pregunto si ya has advertido que tu mente y tu cuerpo están cada vez más relajados, más cómodos, en paz… sabiendo que estás haciendo esto para ti mismo sin ningún tipo de esfuerzo, no necesitas ir a ningún lado sólo dedi- carte a disfrutar de esa experiencia agradable. Cuando te sientas real- mente bien, puedes unir tus dedos pulgar e índice, de forma que en el futuro, cuando estés despierto, puedas hacerlo como una forma pri- vada para acceder a esos sentimientos positivos. (También se podría sugerir al paciente que verbalice en silencio una palabra como “relax” o “paz”.) Puedes permanecer es este lugar tuyo especial durante todo el tiempo que quieras y que consideres apropiado para sentirte total- mente calmado y relajado. Y puedes visitar tu lugar favorito cada vez que te parezca oportuno sentándote en un lugar tranquilo, cerrando tus ojos y dejándote flotar hasta allí. Y cuando estés preparado para dejar tu espacio especial, entonces abres los ojos y vuelves a este recin- to. Puedes seguir sintiéndote igual de bien que ahora, completamente relajado y en paz, dispuesto a hacer cualquier cosa que sea oportuna.

Hawkins (1990), trabajando con una paciente bulímica, descubrió que era muy efectiva la regresión a acontecimientos pasados en los que la paciente experimentaba sentimientos de control, esperanza y expectación.

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Guión 15 – Búsqueda de experiencias positivas

Imagina que frente a ti dispones de un monitor de televisión y tie- nes en tu mano el mando a distancia para controlar los canales, el volumen y la calidad de imagen. En el Canal 1 puedes ver todas las experiencias positivas de tu vida que transcurren hacia atrás hasta tu más temprana juventud (se pueden añadir otros canales, o graba- ciones de video, que sean apropiados para el paciente; por ejemplo, experiencias con la alimentación, experiencias relativas a las fobias, experiencias sexuales, el futuro, etc.). Y mientras te ves a ti mismo en la pantalla disfrutas de las experiencias agradables, permitiendo que te sientas bien y relajado… y puede haber experiencias a las que te gustaría volver más tarde, quizá durante un sueño por la noche, o mientras repitas esto mismo en casa durante la semana. En un momento, cuando vuelvas a este recinto, puedes dejar que el canal siga en marcha en el fondo de tu mente, de modo que puedas seguir manteniendo todos esos sentimientos positivos de esas épocas y lugares de tu vida, permitiéndoles generalizarse a toda tu vida y a todo lo que hagas.

Este enfoque presenta al paciente la idea de que es posible revisar las experiencias pasadas y sentir las emociones y sensaciones asocia- das con estos acontecimientos positivos. Muchas personas creen que la regresión conduce necesariamente al recuerdo de sucesos y senti- mientos negativos, por ello mostrar a los pacientes que también pue- de ser positiva constituye un modo efectivo de enseñarles que el pro- ceso aporta experiencias de aprendizaje muy valiosas que pueden ser utilizadas para resolver sus problemas presentes. Más adelante, en el contexto de los enfoques psicodinámicos y del trabajo sobre el trau- ma, el terapeuta puede presentar la idea de la regresión a (posibles) recuerdos traumáticos sin excesivos problemas, porque gran parte del trabajo preparatorio ya estará hecho. La regresión hipnótica es una rica fuente de experiencias de la niñez recordadas, revividas, positivas y protectoras para el fortaleci- miento de ego. Sin embargo, las experiencias buenas y agradables a

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menudo se “entremezclan” y asocian con experiencias traumáticas negativas. Siempre es posible que cuando un paciente recuerde expe- riencias buenas y fortalecedoras las experiencias negativas sean dia- lécticamente “extraídas” del abismo. De hecho, éste puede ser un método “paradójico” idóneo para ayudar al paciente a aproximar a la superficie el material traumático (es decir, el consciente) para traba- jar “dinámicamente” en psicoterapia. Por lo tanto, el profesional no debería sorprenderse si ocasionalmente durante el trabajo para el for- talecimiento del ego se produjeran experiencias negativas y catársis asociadas a ellas. Si durante el trabajo inicial para el fortalecimiento del ego se produjeran regresiones o abreacciones espontáneas negati- vas, es preferible no desarrollarlas en esta fase. Phillips y Frederick (1995) sugieren que el paciente: “Pida a su mente inconsciente que cree un lugar o contenedor seguro donde pueda almacenar todas las experiencias de la sesión hasta un momento en el que, junto con el terapeuta, decida abrirlo” (p.59). ¡En una ocasión una de mis pacien- tes me dio la llave de acceso a la caja fuerte para que ella sólo pudie- ra abrirla durante la sesión terapéutica! Del mismo modo que las “experiencias positivas aprendidas” que pueden recuperarse del pasado para ayudar al paciente a fortalecer- se, permitiéndole así hacer el trabajo psicoterapéutico necesario requerido para el cambio psicosomático, es también posible que el paciente recupere sus “recursos y fortalezas interiores” (McNeal & Frederick, 1993).

Guión 16 – Búsqueda de recursos y fortalezas interiores

Cuando estés preparado, deja que se cierren tus ojos, introdúcete en tu mente y busca tus recursos interiores… tus puntos fuertes… esa parte de tu mente que se encuentra en el centro de tu mismo ser… esos puntos fuertes y recursos que están a tu disposición en el nivel inconsciente para ayudarte a manejar las circunstancias de tu vida en las que te encuentres bajo estrés… Y cada vez que inhalas aire, permites que esos puntos fuertes fluyan por tu organismo… no nece-

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sitas hacer nada para que eso ocurra… y a medida que tus recursos te liberen del estrés y de la tensión, sabes que ya te sientes más posi- tivo con respecto a ti mismo, y que dispones del potencial para mane- jar con efectividad esos problemas de tu vida que en algunas ocasio- nes te conducen a sentirte (in)cómodo… y cuando te sientas real- mente fuerte, entonces rozas tu dedo pulgar contra el índice… y cuando los rozas notarás que esos sentimientos positivos se hacen cada vez más y más intensos… Y en el futuro, cuando necesites con- tactar con esta fortaleza interior, entonces lo único que debes hacer es rozar entre sí los dedos índice y pulgar… y ahora en cada inhala- ción, deja que tu cuerpo se haga más ligero, expandiéndose esa sen- sación desde tus pies, a través de las piernas hasta el abdomen… al pecho y a través de la cara… hasta los ojos… mientras se abren sua- vemente… y te sientes en contacto con la silla, tus pies en el suelo, escuchando el sonido de mi voz… y sabiendo que tu fortaleza inte- rior seguirá fluyendo a través de tu cuerpo incluso mientras duermes hoy por la noche.

Otro enfoque para descubrir los recursos y puntos fuertes inter- nos, y que puede ser muy útil al comienzo del tratamiento, es la téc- nica del “guía interior” o el “animal amigo” (Jaffe & Bresler, 1980, pp. 45-59). El guía interior es un proceso que permite al paciente recurrir a sus abundantes recursos interiores de curación y fortalecimiento. La primera escuela de psicología importante que trabajó con el guía interior como parte del proceso terapéutico fue el psicoanálisis jun- giano, y posteriormente Assagioli (1965/1975) desarrolló un enfoque similar en el método denominado “psicosíntesis” y también Progoff (1977, 1982) en su “diario intensivo”. Para muchas personas, el guía interior adopta la forma de una figura de autoridad respetada, como un profesor o un progenitor, o alguna otra figura simbólica respeta- da, como un viejo sabio, con quien el paciente sea capaz de mantener una conversación interior, formulando preguntas y atendiendo a las respuestas. Jaffe y Bresler desarrollaron enfoques similares, pero em- plearon animales y figuras humorísticas fantasiosas (p.ej., “la Rana Freddy”) como guías interiores.

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Guión 17 – El animal amigo (técnica del guía interior)

En primer lugar se invita al paciente a acudir a su lugar favorito (véase Guión 14).

Y observas un camino invitador que te conduce hasta la distancia. Al final de este camino adviertes un luz verde-azulada amiga que avan- za progresivamente hacia ti… a medida que se aproxima a ti se con- vierte en un animal amigo, tu guía interior o terapeuta, que puede ayudarte con cualquier problema que puedas tener. Por favor, pre- séntate a tu amigo y cuéntale tu problema… tu amigo escucha aten- tamente y después responde… presta atención a sus respuestas, sabiendo que quizá no puedas entender completamente lo comuni- cado en este momento del tiempo, que el significado pleno de la comunicación podrá ser apreciado mucho más tarde, quizá en forma de sueño hoy por la noche o la próxima semana, antes o después. Y ahora despídete de tu amigo, sabiendo que puedes volver a encon- trarlo cuando lo desees recurriendo a tu lugar favorito y llamándolo por su nombre… puedes compartir con él cualquier preocupación que tengas, sabiendo que te escuchará y te comprenderá.

Este enfoque fue satisfactoriamente usado por Hawkins (1990) para el tratamiento de una paciente bulímica (véase Capítulo 8) y también puede ser particularmente útil para el manejo del dolor y la toma de decisiones.

Orientaciones de futuro

Muchos de los enfoques para el fortalecimiento del ego descritos anteriormente contienen una directiva de orientación futura. Sin embargo, la técnica proyectiva/evocativa para el fortalecimiento del ego que consiste en la progresión de edad tiene sus raíces en el inte- rés de Erickson por experimentar con la utilización de la percepción temporal durante el trance para ayudar a los pacientes a descubrir y alcanzar objetivos realistas (Erickson, 1954; Erickson & Rossi, 1989;

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Hammond, 1990a, pp. 543-5). Erickson hacía que pacientes que se hallaban en un trance profundo visualizaran los pasos implicados en alcanzar sus metas en el interior de una serie de bolas de cristal ima- ginarias. Este autor ocultaba la naturaleza de estas metas a sus pacientes produciéndoles una profunda amnesia, protegiendo así las metas inconscientes discernidas en el trance de la contaminación a través de la mente consciente (Erickson, 1966). Insistía también en que sus pacientes se disociaran de sus ambientes durante el trance. Sin embargo, no es imprescindible que el paciente sea disociado ni que olvide las soluciones de orientación futura (Phillips & Frederick, 1995). Al parecer las progresiones positivas son extremadamente valiosas para ayudar a los pacientes a contrarrestar algunos de los sentimientos pasados y presentes de indefensión. Frederick y Phillips (1992) lo expresan del siguiente modo:

Inicialmente fuimos conscientes de las propiedades auto-calmantes de las progresiones hipnóticas al trabajar con trastornos psicosomá- ticos; descubrimos que las progresiones hipnóticas podían calmar el pánico en pacientes agudamente angustiados, permitiéndoles así hacer un uso más apropiado de sus facultades personales y de reso- lución de problemas. (p. 93).

Con todo, el terapeuta debe garantizar que el paciente sea capaz de construir objetivos futuros positivos, de lo contrario podrían exa- cerbarse los sentimientos de indefensión y desesperación. En algún momento, este interés por los objetivos futuros contri- buyó al desarrollo de una terapia centrada en la solución (De Shazer, 1985, 1988).

Guión 18 – Ascender a una montaña

Imagina que es un precioso y soleado día de primavera… el cálido sol brilla sobre ti… haciendo que te sientas cómodo y relajado y, al mismo tiempo, pleno de entusiasmo hacia el camino que te espera. Cuando miras hacia la cumbre de la montaña, sabes que tu objetivo

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consiste en alcanzar la cima para descubrir un secreto personal. Imagina ahora el camino, por el que asciendes suave y gradualmente. Al comienzo andas con facilidad mientras atraviesas riachuelos tran- quilos. A medida que asciendes más y más el camino se estrecha y el suelo es menos firme. Tómate un descanso, y siente la fresca brisa que roza tu piel y merodea por tu cabello. Ya has ascendido bastante en la montaña y puedes disfrutar de unas panorámicas maravillosas en el valle… puedes ver kilómetros y kilómetros a tu alrededor. Aquí y allí puedes encontrarte con una liebre o una ardilla, o algunas ovejas y cabras. Estos animales viven pacíficamente junto con los pájaros y las mariposas. A medida que asciendes aún más, el camino se hace más empinado y, en algunos sitios, el paso es incluso más estrecho. Las aulagas amarillas bordean parte del camino y las flores brotan aquí y allí saludándote a cada paso. Puedes observar otra montaña, que pare- ce estar tan próxima que podrías caminar por encima de ella; pero en realidad sabes que está demasiado lejos. A medida que sigues ascen- diendo más y más alto, llegas a una llanura en la que te detienes para descansar. Te detienes, descansas un rato, te relajas y absorbes la bella panorámica. Mirando hacia el valle observas cuánto has ascendido. Has recorrido un gran trayecto, por un camino que, en ocasiones, ha sido difícil y, en ocasiones, fácil, pero has avanzado. Y ahora continuas hasta alcanzar la cima. Aproxímate más hacia un objetivo. (El tera- peuta podría sugerir al paciente en este momento que en la cima puede encontrarse con una persona significativa de su vida que podría apor- tarle una respuesta para una cuestión existencial importante).

El enfoque de los dos espejos

En un enfoque descrito por Bandler y Grinder (1979), se “hipnoti- za” al paciente y se le pide que imagine la situación problemática (p.ej., la situación fóbica), y después que cambie a una imagen en la que se refleje un resultado satisfactorio para el problema. A conti- nuación el paciente abre los ojos. Después se repite el proceso: “ojos

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cerrados –imaginar la situación problemática– imaginar una resolu- ción satisfactoria del problema– abrir los ojos”. Antes de abrir los ojos, se pueden anclar los sentimientos positivos asociados con el resultado satisfactorio; por ejemplo, pidiendo al paciente que roce su dedo pulgar con el índice, emparejando de este modo ambas res- puestas. Si esto se efectúa durante un número suficiente de veces, el hecho mismo de unir el pulgar y el índice produciría involuntaria- mente los sentimientos positivos. Algunas veces se emplea un enfoque similar en el cual los pacien- tes imaginan dos espejos, uno detrás de ellos (el pasado) y otro fren- te a ellos (el futuro). Los pacientes se miran en el espejo que está tras ellos y se experimentan con el problema; a continuación se giran y miran en el espejo que se halla frente a ellos y se contemplan a sí mis- mos sin el problema. El terapeuta propone las sugerencias apropia- das para ayudarles a construir imágenes fuertes con respecto a cada condición. En el Caso 6 del Capítulo 8 se ofrece un ejemplo de este procedimiento. Estos enfoques, que vinculan los acontecimientos pasados con los presentes y con los futuros, algunas veces reciben la denominación de enfoques de “línea del tiempo”.

Guión 19 – Fortalecimiento del ego dirigido a objetivos

Imagina una línea que se prolonga desde el instante de tu nacimien- to, o incluso antes que eso, hasta un momento futuro en el que com- pletes tu vida física sobre esta tierra, del mismo modo que un río comienza su andadura en un manantial en lo alto de la montaña y concluye en un ancho delta fundiéndose con el mar… y colócate en algún lugar de esa línea del tiempo… un lugar en el que te encuen- tres en este momento de la vida. Ahora observa un espejo (imagina- rio) que se encuentra frente a ti… Imagínate cómo te gustaría ser, sintiéndote bien y feliz por ello. Observa el reflejo… más brillante, más claro, con más color y aproxímate a él, convirtiéndote en esa persona. Sabes que esto ya está sucediendo, incluso aunque no pue- das apreciarlo plenamente aún.

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Enfoques ericksonianos

Las metáforas y las historias pueden ser útiles para ayudar al paciente a desarrollar una mayor sensación de auto-estima y seguri- dad en sí mismo comunicando esto a su mente inconsciente (Erickson & Rossi, 1979; Zeig, 1980; Lankton, 1980; Yapko, 1990b; Kopp, 1995). Lankton y Lankton (1986) definen una metáfora terapéutica como:

“Una historia con recursos dramáticos que capta la atención y pro- porciona un marco diferente a través del cual el cliente puede disfru- tar de una experiencia novedosa”. (p. 154). Las metáforas suelen contener ideas y mensajes subliminales que “siembran” diversas posibilidades curativas. Muchos hipnoterapeutas han subrayado el uso de de las metáforas para “sembrar” la capaci- dad de alcanzar los objetivos relacionados con el dominio y la rede- cisión, la flexibilidad, el manejo del estrés y el logro de la curación somática (Lankton & Lankton, 1983, 1987; Yapko, 1990b; Hammond, 1990a). Las historias que reflejan esperanza sobre la curación y que concluyen con la resolución positiva de luchas similares a las del paciente pueden estimular un punto de vista más optimista. Una de las principales ventajas de la metáfora y del relato de his- torias es que pueden ser presentadas al paciente de un modo no ame- nazante que facilite el rapport, profundice la comunicación interna y permita al individuo responder cómodamente, de un modo discreto y privado y a su propio ritmo. Este método supera cualquier resisten- cia consciente que presente el paciente para aceptar las validaciones positivas. Hammond (1990a) señala que una metáfora puede usarse para “sembrar” gradualmente una idea que pueda ser amenazadora o desafiante, seguida por un “puente” asociativo que se relacione más directamente con el problema del paciente y ofrezca la posibilidad de resolución, y posteriormente para reforzar una comunicación más directa. Los elementos de la historia pueden acentuarse indirecta- mente para el paciente mediante sugerencias subliminales que se organicen a través de cambios en el tono de voz del terapeuta, ritmo del discurso, ritmo de la respiración, mirada o cambios de postura.

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HIPNOSIS Y ESTRÉS

Construcción de metáforas

Muchas historias han sido elaboradas alrededor de los siguientes temas: la vida de un roble (véase Guión 20) o una planta de tomate, las estaciones del año, la metamorfosis de una oruga en una mariposa o el curso de un río desde su nacimiento hasta el mar (Guión 21). Evidente- mente existen escenarios innumerables que pueden ser usados al tra- bajar con pacientes, y tales escenarios deberían ser seleccionados o ela- borados sobre la base de la evaluación de la situación terapéutica. Aunque el material de las metáforas pueda seleccionarse de cualquier fuente, la metáfora debería relacionarse con la vida e intereses del paciente. Obviamente el paciente informará al terapeuta sobre el tipo de metáfora que sea recomendable. Lo importante es el modo en que el terapeuta emplee creativamente imágenes y palabras que coincidan idóneamente con los intereses, experiencias y aspiraciones del pacien- te, así como con la sintomatología presentada. En ocasiones será posi- ble recurrir a historias de la literatura –p.ej., El patito feo; La oruga hambrienta (Carle, 1974); Juan Sebastián Gaviota (Bach, 1970); El mago de Oz (Baum, 1900)– que se relacionan con una transformación positiva y transmiten así una sensación de esperanza y optimismo.

Guión 20 – La vida de un roble (una metáfora terapéutica)

Mientras el paciente está en trance se narra la siguiente historia. Ésta puede ser adaptada para que refleje determinado contenido clí- nico (p.ej., la edad del paciente, la sintomatología presentada, etc.).

¿Estás cómodo en esa posición? Entonces comenzaré. Había una vez

cuyo tronco era tan delgado que se movía al

son del viento… y este pequeño arbolito miraba a los grandes y sabios robles que poblaban el bosque y deseaba él mismo (modificar

según género del paciente) ser como ellos… incluso quería ser el mayor y más alto roble de todo el bosque… pero entonces sus bellas hojas verdes comenzaron a cambiar de color… a adoptar tonos roji- zos y amarronados… y gradualmente el viento fue arrancándolas una

un roble muy pequeño

FORTALECIMIENTO DEL EGO

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a una… y el arbolito se sintió triste y solo… y permaneció sintiéndo- se deprimido y solitario durante todo el frío invierno… pero poco después llegaron las lluvias primaverales, y los primeros rayos sola- res del verano, la energía brotó de sus raíces y se transmitió hasta todas sus ramas de modo que las flores de su alrededor se abrieron con bellos colores y sus pequeños capullos comenzaron a abrirse y a convertirse en atractivas y tiernas hojas verdes… y el pequeño árbol fue feliz a lo largo de toda la primavera y el verano… hasta que una vez más las hojas cambiaron de color y fueron zarandeadas por el viento otoñal. Pero entonces el pequeño árbol se percató de que durante el invierno mientras él/ella sentía frío y tristeza, algo estaba ocurriendo bajo la tierra… que sus raíces permanecían vivas… cam- biando y creciendo para que cuando llegara la primavera una vez más las raíces fueran capaces de enviar energías curativas a todo el árbol, a todas sus ramas y hojas… y esto sucedía de por sí, de forma natural… de igual manera a como cambian las estaciones de otoño a invierno, a primavera y a verano… casi de forma imperceptible, sin sentido del tiempo, y así el arbolito creció hasta convertirse en el roble más alto, más bello, más seguro y más sabio de todo el bos- que… sus raíces ganaron en profundidad, anclando y afianzando el árbol para poder mantenerse enhiesto y orgulloso incluso ante los vientos más intensos. Sus ramas rozaban el cielo y ofrecían protec- ción y descanso a muchos pájaros y animales pequeños.

Guión 21 – El río de la vida

Y mientras miras las tranquilas y pacíficas aguas del río, tal y como está ahora, en este momento de su vida (esta descripción debería rela- cionarse con la vida del paciente en ese momento, como también debe hacerlo el resto de la intervención) sabes que en su nacimiento el agua de las lluvias y de la nieve que cayó en las montañas se filtró en la tie- rra y en un instante brotó como una fuente cristalina y pura… plena de energía exuberante a medida que transcurría por su cauce… salta- rina durante los días soleados, contemplando el camino que le queda- ba por delante hasta el lejano océano. Y mientras avanzaba se asocia- ba a otros pequeños riachuelos que se embarcaban en sus propios via-

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HIPNOSIS Y ESTRÉS