Sie sind auf Seite 1von 17

Control

de
Convencionalidad

Origen del concepto
Voto razonado emitido en el fallo de 25 de noviembre de 2003 de
la Corte Interamericana de Derechos Humanos (caso Myrna
Mack Chang vs. Guatemala), el juez Sergio García Ramírez
utiliza la expresión “control de convencionalidad”:

“No es posible seccionar internacionalmente al Estado, obligar


ante la Corte sólo a uno o a alguno de sus órganos, entregar a
éstos la representación del Estado en el juicio -sin que esta
representación repercuta sobre el Estado en su conjunto- y
sustraer a otros de este régimen convencional de
responsabilidad, dejando sus actuaciones fuera del ‘control
de convencionalidad’ que trae consigo la jurisdicción de la
Corte internacional…”.
Origen del concepto

Lo reafirma dicho juez en su voto razonado en el caso Tibi vs.


Ecuador (fallo de 7 de septiembre de 2004), al indicar que la
CorteIDH:

“… analiza los actos que llegan a su conocimiento en relación


con normas, principios y valores de los tratados en los que
funda su competencia contenciosa, y resuelve acerca de la
convencionalidad de tales actos” .
Origen del concepto
En su intervención como Presidente de la CorteIDH, (Periodo
Extraordinario de Sesiones, Brasilia, 28 de marzo de 2006) Sergio
García Ramírez expresó:

“La Corte Interamericana no es un órgano de última instancia con


respecto a los tribunales nacionales. Ni lo es, ni pretende serlo. Es
complementario de la jurisdicción interna y se atiene a esta misión,
claramente establecida. Le incumbe juzgar exclusivamente sobre la
compatibilidad entre los hechos de los que toma conocimiento y los
derechos y las libertades, consagrados en la Convención Americana
y, eventualmente, en otros instrumentos que le confieren competencia.
En este sentido -si se me permite emplear un símil-, es corte de
convencionalidad semejante a las de constitucionalidad en los
ordenamientos nacionales”.
Desarrollo del concepto
La jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se
apropia del concepto. Caso Almonacid Arellano vs. Chile, sentencia de 26 de
septiembre de 2006:

“La Corte es consciente que los jueces y tribunales internos están sujetos al
imperio de la ley y, por ello, están obligados a aplicar las disposiciones vigentes
en el ordenamiento jurídico. Pero cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, sus jueces, como parte del
aparato del Estado, también están sometidos a ella, lo que les obliga a velar
porque los efectos de las disposiciones de la Convención no se vean mermadas
por la aplicación de leyes contrarias a su objeto y fin, y que desde un inicio
carecen de efectos jurídicos. En otras palabras, el Poder Judicial debe ejercer
una especie de ‘control de convencionalidad’ entre las normas jurídicas
internas que aplican en los casos concretos y la Convención Americana sobre
Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder Judicial debe tener en cuenta no
solamente el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha hecho
la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención Americana.”
Desarrollo del concepto
Sentencia de 24 de noviembre de 2006, caso Trabajadores cesados del
Congreso (Aguado Alfaro y otros) vs. Perú:

“Cuando un Estado ha ratificado un tratado internacional como la Convención


Americana, sus jueces también están sometidos a ella, lo que les obliga a velar
porque el efecto útil de la Convención no se vea mermado o anulado por la
aplicación de leyes contrarias a sus disposiciones, objeto y fin. En otras
palabras, los órganos del Poder Judicial deben ejercer no sólo un control de
constitucionalidad, sino también ‘de convencionalidad’ ex officio entre las
normas internas y la Convención Americana, evidentemente en el marco de
sus respectivas competencias y de las regulaciones procesales
correspondientes. Esta función no debe quedar limitada exclusivamente por las
manifestaciones o actos de los accionantes en cada caso concreto, aunque
tampoco implica que ese control deba ejercerse siempre, sin considerar otros
presupuestos formales y materiales de admisibilidad y procedencia de ese tipo de
acciones.”
Desarrollo del concepto
Sentencia de 30 de noviembre de 2012, caso Masacre de Santo Domingo vs.
Colombia:
“La responsabilidad estatal bajo la Convención sólo puede ser exigida a nivel
internacional después de que el Estado haya tenido la oportunidad de declarar la
violación y reparar el daño ocasionado por sus propios medios. Esto se asienta en
el principio de complementariedad (subsidiariedad), que informa
transversalmente el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, […]. De tal
manera, el Estado ‘es el principal garante de los derechos humanos de la persona,
de manera que, si se produce un acto violatorio de dichos derechos, es el propio
Estado quien tiene el deber de resolver el asunto a nivel interno y, [en su caso],
reparar, antes de tener que responder ante instancias internacionales como el
Sistema Interamericano, lo cual deriva del carácter subsidiario que reviste el
proceso internacional frente a los sistemas nacionales de garantías de los derechos
humanos’. Esas ideas también han adquirido forma en la jurisprudencia reciente
bajo la concepción de que todas las autoridades y órganos de un Estado Parte
en la Convención tienen la obligación de ejercer un ‘control de
convencionalidad’.”
Desarrollo del concepto
“Cuando un Estado es Parte de un tratado internacional como la
Convención Americana, todos sus órganos, incluidos sus jueces, están
sometidos a aquél, lo cual les obliga a velar porque los efectos de las
disposiciones de la Convención no se vean mermados por la aplicación de
normas contrarias a su objeto y fin, por lo que los jueces y órganos
vinculados a la administración de justicia en todos los niveles están en
la obligación de ejercer ex officio un ‘control de convencionalidad’
entre las normas internas y la Convención Americana, evidentemente
en el marco de sus respectivas competencias y de las regulaciones
procesales correspondientes, y en esta tarea deben tener en cuenta no
solamente el tratado, sino también la interpretación que del mismo ha
hecho la Corte Interamericana, intérprete última de la Convención
Americana.”
Cfr. caso Almonacid Arellano y otros vs. Chile (26/09/2006); caso Gomes Lund y
otros (Guerrilha do Araguaia) vs. Brasil (24/11/2010; caso Cabrera García y
Montiel Flores vs. México (26/11/2010); caso Gelman Vs. Uruguay (24/02/2011).
Desarrollo del concepto
Sentencia de 29 de mayo de 2014, caso Norín Catrimán y otros (dirigentes,
miembros y activista del pueblo indígena Mapuche) vs. Chile:
“La Corte estima que, en el marco del ordenamiento jurídico chileno aplicado
en este caso, resulta adecuado ordenar a Chile que, para evitar violaciones
como las declaradas en la presente Sentencia, regule con claridad y seguridad
la medida procesal de protección de testigos relativa a la reserva de identidad,
asegurando que se trate de una medida excepcional, sujeta a control judicial
en base a los principios de necesidad y proporcionalidad, y que ese medio de
prueba no sea utilizado en grado decisivo para fundar una condena, así como
regular las correspondientes medidas de contrapeso que aseguren que la
afectación al derecho de defensa sea suficientemente contrarrestada, de
acuerdo con lo establecido en la presente Sentencia. Adicionalmente, el
Tribunal recuerda que a fin de garantizar dicho derecho de la defensa a
interrogar testigos, las autoridades judiciales deben aplicar esos criterios
o estándares establecidos por la Corte en ejercicio del control de
convencionalidad.”
Fundamento
Artículo 1.1 CADH: “Obligación de respetar los derechos. Los Estados Partes
en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y libertades
reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona
que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de
raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición social.”

Artículo 2 CADH: “Deber de adoptar disposiciones de derecho interno. Si el


ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el artículo 1 no
estuviere ya garantizado por disposiciones legislativas o de otro carácter,
los Estados Partes se comprometen a adoptar, con arreglo a sus
procedimientos constitucionales y a las disposiciones de esta Convención,
las medidas legislativas o de otro carácter que fueren necesarias para
hacer efectivos tales derechos y libertades”.
Fundamento
Artículo 29 CADH: “Ninguna disposición de la presente Convención
puede ser interpretada en el sentido de:
a) permitir a alguno de los Estados Partes, grupo o persona, suprimir el
goce y ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en la Convención
o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella;
b) limitar el goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda
estar reconocido de acuerdo con las leyes de cualquiera de los Estados
Partes o de acuerdo con otra convención en que sea parte uno de dichos
Estados;
c) excluir otros derechos y garantías que son inherentes al ser humano o
que se derivan de la forma democrática representativa de gobierno, y
d) excluir o limitar el efecto que puedan producir la Declaración
Americana de Derechos y Deberes del Hombre y otros actos
internacionales de la misma naturaleza.”
Concepto y contenido
Según Claudio Nash (Chile):
- El control de convencionalidad es la concreción jurisdiccional
de la obligación de garantía de los derechos humanos en el
ámbito interno.
- Implica que todos los jueces y funcionarios de Estado están
obligados a interpretar las normas internas de tal forma que
sean compatibles con las obligaciones internacionales del
Estado, para que le den efectividad a los derechos consagrados
interna e internacionalmente, bien sea por vía de preferencia de
la norma internacional o por otras vías establecidas en el
ordenamiento jurídico interno.
Elementos
 La obligación del poder judicial -y toda autoridad estatal- de cumplir
con la normativa internacional, que ha pasado a ser parte del sistema
normativo interno.

 El control es un ejercicio hermenéutico que debe buscar la


efectividad de los derechos consagrados convencionalmente y evitar
que se incurra en responsabilidad internacional.

 La prohibición de que normas contrarias a la Convención puedan


tener efectos en el ámbito interno, pues esas normas son
incompatibles con las obligaciones internacionales.

 Al realizar el ejercicio interpretativo, el juez o tribunal ha de tener


presente la jurisprudencia de la CorteIDH.
Elementos
 El control debe hacerse incluso de oficio, dentro del ámbito de
competencias y funciones del juez.

 Todo juez debe realizar esa labor de control, con independencia de las
características particulares de la organización de sus funciones (ergo, de su
competencia).

 En su jurisprudencia, la CorteIDH incorpora como órgano competente a


toda autoridad pública. Sentencia de 24 de febrero de 2011, caso Gelman
vs. Uruguay: “…la existencia de un verdadero régimen democrático está
determinada por sus características tanto formales como sustanciales, por lo que,
particularmente, en caso de graves violaciones a las normas del Derecho
Internacional de los Derechos Humanos, la protección de los derechos humanos
constituye un límite infranqueable a la regla de mayorías, es decir, a la esfera
de lo ‘susceptible de ser decidido’ por parte de las mayorías en instancias
democráticas, en las cuales también debe primar un ‘control de
convencionalidad’ que es función y tarea de cualquier autoridad pública y no
solo del poder judicial …”.
Diálogo entre los tribunales nacionales
y la CorteIDH (Nogueira-Alcalá)

Voto razonado del juez Eduardo Ferrer Mac-Gregor, sentencia de 26 de


noviembre de 2010, caso Cabrera García y Montiel Flores vs. Mexico:
“…la jurisprudencia de la CorteIDH adquiere ‘eficacia directa’ en todos los
Estados nacionales que han reconocido expresamente su jurisdicción, con
independencia de que derive de un asunto donde no han participado
formalmente como ‘parte material’. Lo anterior, debido a los efectos de la
norma convencional interpretada, que produce ‘efectos expansivos’ de la
jurisprudencia convencional y no solo eficacia subjetiva para la tutela del
derecho y libertad en un caso particular sometido a su competencia”.

Res judicata y res interpretata


Control de convencionalidad
Además del “control de constitucionalidad”, los jueces nacionales están
obligados a ejercer el “control de convencionalidad”, es decir, controlar la
compatibilidad de las normas internas, no sólo respecto de la
Constitución nacional, sino también respecto de los instrumentos
internacionales que son parte del ordenamiento jurídico del Estado.
La creación del bloque de constitucionalidad sirve como herramienta útil
para verificar ese control de convencionalidad, aunque este debe ejercerse
con independencia a la evolución de este.
El control de convencionalidad que se exige involucra no solo el texto de
los tratados internacionales en materia de derechos humanos, sino también
la interpretación que respecto de estos ejercen los órganos encargados
de su cumplimiento y, muy especialmente, la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.
Muchas gracias

jucordon@gmail.com