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INTEGRANTES:

- Briones Cueva José Anderson


- Quispe Delgado Joselito
- Requejo Paz Alex Raúl

PROFESOR:
FERNANDEZ DIAZ, JOSE ELMER

TEMA:
Cuestionario 6

CICLO:
2018-I

GRUPO:
G

CHICLAYO – 2018
1. ¿Qué es el pecado? ¿Cuál es la diferencia entre pecado mortal y venial?
El pecado es el la negación y alejamiento de Dios, en esencia es una gran maldad
que guía al hombre a hacer acciones en las cuales no se usa la razón ni la verdad.
La negación del pecado influye en que el hombre pierda el sentido del bien y el mal
lo que ocasionaría que la cultura pierda sensibilidad y entre en la ignorancia.
La diferencia entre pecado mortal y venial, es que el pecado mortal es actuar mal en
materia grave en cambio el pecado venial es leve de menor gravedad que no requiere
del sacramento de la confesión para ser perdonado es decir no priva al alma de la
gracia.
2. ¿Cuáles son las causas de la pérdida del sentido del pecado?
a) El relativismo cultural y ético. En efecto, en la medida en que se profesa un
relativismo ético, la cultura se desliza lentamente a la negación del pecado como algo
real y permanente.

b) Las falsas acusaciones de un sector de la psicología actual. Es curioso


constatar que algunos psicólogos pretendan negar la realidad del pecado con el fin –
afirman- de que no traumatice la conciencia de los individuos. Ellos propugnan una
«moral sin pecado» para liberar al hombre del «sentimiento morboso de la culpa».
Estos tales no quieren entender que el pecado traumatiza al hombre sólo en el caso
de que no existiese el perdón. Por el contrario, conforme a la concepción cristiana, el
pecado, lejos de traumatizar, ayuda a la liberación, puesto que en el cristianismo todo
pecado tiene la salida del perdón, en el cual se refleja el amor de Dios que perdona.

c) La confusión entre moralidad y legalidad. Es claro que una sociedad regulada


por tantas leyes, tiende a tener como «bueno» aquello que está permitido por la ley
y como «malo» lo que está prohibido. De ahí que algunos pretenden sustituir los Diez
Mandamientos por el Código Penal, hasta el punto de considerar moralmente
permitido todo aquello que no es castigado por la ley.

d) El secularismo. Es evidente que una concepción religiosa de la existencia facilita


la valoración del pecado, mientras que la pérdida del sentido religioso conduce
lógicamente a negarlo. Posiblemente, esta sea la causa más importante y la que hoy
juega el papel decisivo en infravalorarlo, pues, si se oscurece el sentido de Dios,
también el sentido del pecado se hace opaco. A lo sumo, el pecado lo reduce sólo a
lo que considera «delito».

e) Algunos fenómenos internos de la vida eclesial.


3. Menciona las características de la conversión según el Nuevo Testamento.
- Va dirigida a los pecadores, incluso a los paganos.
- Abarca el antiguo testamento e incluye la totalidad de la existencia.
- En el antiguo testamento el término “shuh” = cambio de sentido, en el nuevo
testamento se usa “metánoya” = cambio de mentalidad.
- es libre: Dios no violenta la libertad. Jesús hace preceder sus llamadas por el
condicional: “si quieres…”
- Es la predicación de Jesús, la conversión forma una unidad dentro del plan total
de salvación: redención y salvación se posibilitan mutuamente.
4. ¿Cuáles son las disposiciones del pecador para obtener el perdón en la
confesión?
1. Examen de conciencia.
2. Dolor de corazón (contrición, atrición).
3. propósito de la enmienda: no pactar con el mal; estar dispuesto a mejorar de vida.
4. Confesión: la individual, auricular y secreta es el modo ordinario de confesarse en la
iglesia.
5. Satisfacción de obra: cumplir la penitencia que impuso el confesor.

5. ¿Qué son las virtudes humanas?


Es una disposición habitual y firme a hacer el bien. Además de la perseverancia en
practicar el bien moral, se requiere que ese hábito sea sólido, «firme». Virtud no es
igual que «costumbre», pues ésta puede ser rutinaria -es un mero reflejo corporal o
psíquico-, mientras que la virtud es buscada y, en adquirirla, se vuelca la persona
entera. Además, mientras la costumbre se repite de modo casi mecánico, la virtud,
por el contrario, empeña a la persona en cada acción. De este modo, el hombre se
perfecciona en la adquisición de las virtudes, pues exige de él una tenacidad en
practicar el bien, en lo cual compromete toda su vida.
6. ¿Cuáles son las virtudes cardinales y en qué consiste cada una de ellas?
Estas virtudes se califican de «cardinales» por su importancia en el comportamiento
moral, dado que son como el «cardo» o quicio sobre el que se asienta el actuar moral.
- Prudencia
A la prudencia se la denomina conductor de las virtudes, pues indica a las demás
virtudes la regla y la medida en que deben practicarse. La prudencia es la virtud que
dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y
a elegir los medios rectos para realizarlo. Abarca, pues, tanto el bien que se ha de
practicar como los medios aptos para conseguirlo.
- Justicia
La justicia referida a Dios se denomina «virtud de la religión». Los autores afirman
que la «religión es parte potencial de la justicia», lo cual quiere significar que no se
cumple propiamente una de las características esenciales: o sea, la equidad, pues la
criatura no puede devolver a Dios lo que dé Él ha recibido. Mediante la virtud de la
religión, el individuo reconoce el poder infinito de Dios, por lo cual, mediante el culto,
le da «lo que es suyo», si bien nunca le dará el culto debido.
Referida a los hombres, la justicia reconoce los derechos y deberes mutuos de los
ciudadanos y demanda que se «dé a cada uno lo suyo». En este sentido, la virtud de
la justicia contempla las relaciones de los hombres en la convivencia, en orden a
alcanzar el bien común en las relaciones humanas, bien sea en la comunidad eclesial
o en el ámbito de la sociedad civil.
- Fortaleza
«La fortaleza es la virtud moral que, en medio de las dificultades, asegura la firmeza
y la constancia en la búsqueda del bien». La «fortaleza» es una virtud en sí misma,
pero además posibilita al cristiano el ejercicio de las demás virtudes, dado que la
práctica virtuosa es una tarea ardua y costosa. En efecto, la fortaleza ofrece al
hombre y a la mujer la fuerza para vencer las tentaciones y superar las dificultades
que surgen en la conquista por la vida moral.
- Templanza
«La templanza es la virtud moral que modera la atracción de los placeres y procura
el equilibrio en el uso de los bienes creados»
Esta virtud toma origen de la verdad dogmática de que la existencia cristiana tiene
una herida de nacimiento debida al pecado de origen. En efecto, la dificultad de
practicar el bien nace con ser hombre y mujer, pues las pasiones les impulsan a hacer
el mal. Por ello, la persona ha de tener un dominio de las tendencias que la inclinan
al pecado.
El ejercicio de las virtudes cardinales prepara al creyente para vivir con plenitud la
vida cristiana, lo cual se lleva a término mediante la práctica de las virtudes
teologales.