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Escuela Nacional de Antropología e Historia

Elementos de Economía Política.

Gastón Martínez Riviera.


Ensayo Final
Arreola Cervantes Serrano, Yang Aiyal.

Semestre: 6.

Grupo: A-201.
El Capitalismo como Sistema Totalizador.

El sistema capitalista se haya entramado en una serie de relaciones en todos los aspectos de
la vida cotidiana, tanto así, que hasta ha creado su propia ideología, la cual se ha desarrollado
desde la mecánica del proceso de producción, hasta la misma identidad en sí. En principio,
parece que se ha abusado de la noción errónea del mercado como ley universal desde las
simples relaciones entre los hombres que, viéndolo desde la visión clásica de la economía,
es innato en los seres humanos el individualismo robinsoniano a-histórico, como si este, se
hubiese dado desde el momento en que, verbi gratia: se estaba desarrollando el lenguaje.
Este es uno de los principales poderes totalizadores del capitalismo, su fuerza integradora
cual ley universal, pero en realidad esto se debe a la proyección de plasticidad en la que se
ha desarrollado como ideología. En segundo lugar, podemos observar el poderoso desenfreno
de la inundación de mercancías, éstas siendo las formas más abstractas del sistema, han
llegado a construir en el intercambio, la concatenación y mundialización de los grandes
capitales que, en cierta medida y gracias a la noción “imperativa” de un mercado regulador,
se han acumulado hasta el grado no depender solamente del proceso productivo de economía
real, es decir, el capital acumulado derivado del proceso de producción; muchas veces y como
se define el mismo trabajo abstracto, está socialmente determinado y es estudiado por la
economía política.

Slavoj Žižek hace una (a mi punto de vista) buena y demoledora crítica a uno de los grandes
capitales de fines del siglo XXI al tratar de analizar por qué una persona es más poderosa que
otra (lo mismo que antaño se preguntaba el señor Adam Smith en cuanto a las naciones), en
este caso, Bill Gates, y el poder desmesurado que se transfiere como un poder innato en los
negocios, misma red que la cultura capitalista ha fomentado en la fantasmagoría del hombre
individual y abstraído representante de la historia: Žižek dice: “Fenómenos como el de Bill
Gates parecen así cargar con su propio fin: ante una gigantesca red global, propiedad de
un solo individuo o empresa, la propiedad, ¿no deja de tener sentido, por lo que a su
funcionamiento refiere( ninguna competencia merece la pena: el beneficio está
asegurado) de suerte que, simplemente , se podría prescindir del propietario y socializar la
red sin que se entorpezca su funcionamiento?”1. Esto, en abstracto, es el problema en cuanto

1
Žižek, “En Defensa a la Intolerancia”- 2010, Colección: Diario Público, pág. 126.
a muchos de los males que aquejan a la actualidad y no sólo en la estructura desarrollada que
deriva del mismo proceso ideológico por el cual se determina la forma y funcionamiento de
todas las relaciones en las que se posiciona universalmente la gran pregunta en cuanto a ¿por
qué, un sector, individuo, empresa, etcétera, son más “ricos” y poderosos que otros?, verbi
gratia, ¿que hace a un presidente: ser presidenciable? A esto, Žižek, hace la pregunta de rigor
en cuanto a la cita anterior, donde se explica el proceso realmente estructural y práctico de la
red que se ha concatenado: “Este acto, ¿no equivaldría a una recalificación puramente
formal que se limitaría a vincular lo que, de facto, ya está unido: los individuos y la red de
comunicación global que todos usan y que viene a ser la sustancia de sus vidas sociales?”2

Parece ser conocido el proceso en que se ha despojado a un sector específico (pero no así,
minoritario) de la propia historia y de la producción social. Se habla de historicismo de
personajes o pequeños sectores de gran relevancia que, en el mejor de los casos, han hecho
alguna diferencia en cuanto al desarrollo global. Se le da personalización a los procesos
sociales objetivos y se le lleva a “categoría fuera de los simples mortales”. Pero, así como a
la mercancía y a los personajes se les atribuye cierto poder, la ideología dominante, ha
injertado en la cultura de la gente ciertos aspectos omnipotentes a aspectos y relaciones
estructurales de contínuum de la vida humana, en este caso, el mercado y las especulaciones
financieras, las cuales han determinado, aún sin ser coherentes con la esfera productiva al
igual que el ejemplo de Bill Gates; la forma de vida del hombre. No podría yo decir que la
esfera económica es una fantasmagoría sin sustento real en el mundo global, pues como
mencioné anteriormente, está al igual que valor del trabajo, socialmente determinada. Pero,
el problema en cuanto a la “imperativa” función reguladora del mercado, refiriéndose, no
sólo a que la distribución sea, ya no sólo equitativa, ni justa, sino coherente con la esfera
productiva en cuanto a economía real, es demasiado pedir, puesto que los grandes capitales,
hoy en día pueden prescindir de una gran parte de la esfera productiva para reponer y generar
beneficios.

Alonso Aguilar, quién de forma genial, resume la crisis en el sector financiero de las últimas
décadas: “… La crisis actual estalla por una debacle financiera. Es decir, detrás de ella se
esboza una crisis de la economía real, o sea un estancamiento relativo de la producción, y

2
Óp. Cit.
lo que ésta va acarrear es la regresión de los ingresos de los trabajadores, aumento del
paro laboral, mayor precariedad y empeoramiento de la pobreza de los países del Sur. Por
lo que, debemos hablar de depresión y ya no de recesión.”3 Esto parece aludir a la
especulación financiera que se supone se equilibraría en el consumo. Pero es por demás decir
que esta misma política de absorción de monopolios, no sólo privados sino también estatales,
han contribuido a la gestión y privatización en cuanto producción y servicios en la esfera
laboral, la cual, al ser desprovista, no sólo de servicios sociales y de recursos, ha devenido
como en España, a imponer políticas de austeridad y despojar tanto de salarios como de
derechos que se habían yendo ganado a lo largo de las luchas obreras, a la fuerza de trabajo.
Esta otra faceta importante nos muestra algunas cosas sustanciales de la dinámica de
capitalismo. Por una parte, nos muestra que la bancaria fantasmagoría del proceso de
financiarización, está desvinculándose de la esfera productiva como “obtención de plusvalía,
para centrarse en los beneficios ocasionados por los productos derivados de las inversiones
financieras”4. Una muestra de esta crisis especulativa, es a mi parecer, la crisis Americana
del 2007 y su sistema de créditos, en la que, el consumo y los salarios no podían equilibrarse
para mantener esta dinámica: “[...] El mercado de bonos y de (valores) vinculados a los
préstamos hipotecarios se quebrantó, el boom hipotecario se vino abajo […] y en julio del
2007, las bolsas comenzaron a resentir la crisis inmobiliaria […]”5 Esta fase muestra la
plasticidad del sistema capitalista, puesto que así como lo hizo Estados Unidos en 1929, se
mostró que el capitalismo se puede levantar de las crisis y hasta se alimenta de ellas como se
dio a partir del boom de posguerra en cuanto inversión de reconstrucción o financiación
bélicas, que dieron lugar a la llamada época dorada del capitalismo fordista.

Esto se incrementó a partir de la caída del socialismo de Europa del Este y que dio lugar a
la fragmentación de la lucha de clases, en reivindicaciones sociales muy válidas pero
desarticuladas de la escala global y política en cuanto a concatenación de intereses, o sea, la
mayoría están articuladas por medio de una verdadera dinámica imperativa que a mi parecer
es universal “el oprimido y el opresor, generando mayores contradicciones y que no sólo son
de carácter social, económico, político, cultural, sino también, en gran medida ecológicas.

3
Alonso Aguilar Monteverde, “En Torno a la Crisis Actual”, 2011, pág. 15.
4
Óp. Cit. Referencial.
5
Óp. Cit. Pág. 14
Todo esto se interrelaciona de forma dinámica a partir no sólo de la fantasmagoría del
mercado, sino también de la producción social que ha venido creando la cultura de consumo,
ahora, más precaria, para la clase explotada. La plasticidad y capacidad de adaptación del
sistema capitalista el cuál puede sobrevivir adaptándose y ganando poder de las crisis hasta
de los países más ricos es un hecho, El poder surge del oportunismo. El capitalismo parece
saber cómo configurarse de muchas maneras para que siga siendo un sistema dominante en
términos económicos. Muchas de sus victorias han sido a partir de crisis del mismo mercado.
El problema aquí, es ecológico e ideológico-ético. Por un lado el proceso de explotación
global de no sólo la fuerza de trabajo, sino también, la sobre explotación de los recursos
naturales. Pero, la base estructural, nos muestra la forma en que lidiamos con estos
problemas, todo se resume en una cultura de consumo y acumulación, sabemos que el
capitalismo destruye la producción social, el problema es el individualismo metodológico
con el que opera. La parte ética es probablemente la explotación del hombre por el hombre,
el cuál puede ser observado en la actualidad en materia social y laboral, como es el caso de
la eliminación de políticas sociales justas en los trabajadores o la financiación de la materia
bélica para despojar de tanto los recursos como de los medios de producción. Así bien, el
mantenimiento y i de los grandes capitales, opera desde los unos de 3 problemas
anteriormente mencionados: sobre-explotación, individualismo e injusticia social.

Pero, regresemos a la finaciarización y las burbujas especulativas: “La manía especulativa


se caracteriza por un rápido incremento de la deuda y un igualmente rápido decremento
de su calidad. Se pide prestado mucho dinero para comprar activos no basados en las
corrientes de ingresos que ellos generan sino en el incremento de sus precios” 6. Y esto,
aunque parece que la crisis afectó de manera brutal al capitalismo, los beneficios a corto
plazo siempre han sido bienvenidos en el capitalismo oportunista. La sobre especulación del
capital inmobiliario fue detonante clave para que se observara el proceso de injusticia social
que ya se había venido usando desde la crisis de sobre producción de los años 70. No había
como se pagara la deuda con los bajos salarios, bajos salarios menos consumo. Esto derivó
al despojo de bienes y gente sin casa, sí. Pero también el rescate de empresas en bacarrota
por los estados que a su vez, se endeudaron a partir de esto. Se necesitaba rescatar a los

6
Alonso Aguilar Monteverde, “En Torno a la Crisis Actual”, 2011, pág. 28.
grandes capitales inyectándoles billones de dólares para que siguieran el curso y siguiera
circulando capital a la vez que crearon más burbujas. Esto muestra que no se puede estar más
tiempo despolitizado y ser mero observador pasivo, menos aún, “un esclavo que se alimenta,
viste y golpea solo”. En cierta forma, la ideología capitalista, toma su poder del seguir
creyendo y reproduciendo ésta cultura depredadora como un espectador pasivo despolitizado
y abstracto. O sea, darnos cuenta que esa red por la que el capitalismo se ha cimentado, somos
nosotros. El mercado existe porque al igual que a los “dioses antiguamente”, nosotros les
damos el poder de incidir en nuestra vida. Creemos en este como si fuera un aparato de
necesario, pero, sólo ha fragmentado a la población en general. Ahora, a mi forma de ver, los
movimientos de identidad, diversidad sexual y genérica, étnica o de estilos de vida
alternativos, son derivados, en muchas maneras de nuestra forma de consumir o intentar
tomar cierto aspecto superficial de la producción social, despolitizándola verdadera razón por
la que se construyó esa cultura, por ejemplo el territorio o la asignación de roles en la división
del trabajo y reproducción del capital. El verdadero nivel de lucha es el de la concatenación
política por medio de la socialización de esta red que estamos creando, mundanizar el sistema
capitalista, analizarlo Si no, para que pierda su poderío “mítico” y ser responsables de la
forma en que consumimos. Si no, seguiremos siendo por ley universal, el perpetuo proletario
que hace a este gobierno platónico girar. El politizar la lucha de forma unida y el ser
responsables de nosotros mismos es ya un gran paso.