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El problema del caos vehicular en Lima y sus posibles soluciones

Fuente: Google Earth

Uno de los problemas que afecta a la mayoría de países del mundo es el caos vehicular. Lima,
nuestra capital, no es la excepción y, además, está ubicada entre las ciudades más desordenadas
de América Latina. En el presente texto se explicará el problema en sí y se propondrán soluciones
de índole cultural y tecnológica que pueden ayudar a disminuir el desorden.

En primer lugar, antes de pensar en las soluciones, es importante analizar el problema, sus causas y
consecuencias más importantes. El caos vehicular se puede definir como el desorden que
ocasionan las unidades de transporte urbano al atiborrarse en las calles o detenerse en cualquier
lugar. Esto es ocasionado, principalmente, por el aumento de unidades motorizadas, ya que al
haber más de estas no hay espacio por dónde transitar. La contaminación ambiental es la
consecuencia más grave, puesto que los vehículos motorizados más antiguos emiten grandes
cantidades de CO2 y esto es perjudicial para la salud de todos.

Fuente: El Comercio

En segundo lugar, se puede solucionar este problema con la educación y la tecnologia. Es difícil
convencer a un adulto de que deje de usar algún vehículo motorizado y maneje más la bicicleta;
sin embargo, a un infante sí se le puede formar con esa idea. Para esto el estado debe dar
seguridad a los ciclistas, especialmente si son niños, y promocionar las ciclovías. Finalmente, se
pueden colocar semáforos inteligentes modernos, implementados con sensores de movimiento,
que son controlados por agentes de las municipalidades correspondientes para que, de esta
manera, mejore el flujo en las intersecciones.
En conclusion, el caos vehicular es un problema social con causas y consecuencias ya identificadas
que se le podría aplicar soluciones de tipo cultural y tecnológica. Ninguna solución, por más
innovadora que sea, funcionará si no tomamos una actitud seria frente al tema, puesto que somos
nosotros mismos los que ocasionamos los la mayoría de problemas urbanos (delincuencia,
drogadicción, contaminación ambiental, etc.) y no podemos esperar a que otras personas los
resuelvan.