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PRINCIPIO PERSECUTORIO DEL NEGOCIO

El principio persecutorio, como principio prioritario o preferencial establecido en el artículo 24,


segunda parte, de la Constitución Política del Perú, permite que los trabajadores puedan hacer efectivo
el cobro de sus acreencias laborales, aun en caso de insolvencia del empleador o en casos de
simulación o fraude a la ley. También se ha dicho que es aplicable cuando el empleador no ponga a
disposición bienes libres de gravamen que garanticen el pago de las acreencias laborales.
Todas estas situaciones permiten determinar al principio persecutorio como un principio de “super
privilegio” en el ámbito normativo que conlleva como último factor eficaz para que los trabajadores
hagan realidad el cobro de sus acreencias laborales.

La Casación Nº 341-2001-LIMA, que indica: “La acción persecutoria tiene por finalidad apremiar los
bienes del empleador o empresario deudor, pues estos constituyen la garantía para el pago de las
acreencias laborales. No se trata de identificar quién o quiénes ejercen actualmente la posesión de los
bienes de la empresa originaria, o si hay algún vínculo familiar o personal de los terceros adquirentes
con el empleador; de lo que se trata es de identificar los bienes, tener la certeza de que pertenecieron
al empleador deudor y, eventualmente, realizarlos”.

http://radiorsd.pe/noticias/columna-del-dia/11065-el-principio-persecutorio-debe-estar-en-la-
nueva-ley-procesal-del-trabajo

En la CAS. Nº 7766-2013 AYACUCHO, se señala que “ El artículo 3 del Decreto Legislativo Nº 856 en
comento, establece que la preferencia o prioridad de los créditos laborales se ejerce, con carácter
persecutorio de los bienes del negocio, solo en las siguientes ocasiones: a) Cuando el empleador
ha sido declarado insolvente, y como consecuencia de ello se ha procedido a la disolución y
liquidación de la empresa o su declaración judicial de quiebra. La acción alcanza a las
transferencias de activos fijos o de negocios efectuadas dentro de los seis meses anteriores a la
declaración de insolvencia del acreedor; y b) En los casos de extinción de las relaciones laborales e
incumplimiento de las obligaciones con los trabajadores por simulación o fraude a la ley, es decir,
cuando se compruebe que el empleador injustificadamente disminuye o distorsiona la producción
para originar el cierre del centro de trabajo o transfiere activos fijos a terceros o los aporta para la
constitución de nuevas empresas, o cuando abandona el centro de trabajo.”
El dotar de carácter persecutorio a los créditos laborales constituye un mecanismo de prevención
entre actos fraudulentos del empleador deudor y para proteger a los trabajadores acreedores
frente a determinadas situaciones económicas – financieras que pudieran afectar el cobro de
dicho créditos.1

SUPUESTOS PARA SU APLICACIÓN

De acuerdo al artículo 3 y 4 del Decreto Legislativo N° 856, la preferencia o prioridad de los


créditos laborales se ejerce con carácter persecutorio en los siguientes supuestos:

Art. 3.a) “Cuando el empleador ha sido declarado insolvente, y como consecuencia de ello se ha
procedido a la disolución y liquidación de la empresa o su declaración judicial de quiebra. La acción
alcana a la transferencias de activos fijos o de negocios efectuados dentro de los seis meses
anteriores a la declaración de insolvencia del acreedor”.

Art. 3.b) En los casos de extinción de los relaciones laborales e incumplimiento de las obligaciones
con los trabajadores por simulación o fraude a la ley, es decir, cuando se compruebe que el
empleador injustificadamente disminuye o distorsiona la producción para originar el cierre del
centro de trabajo o transfiere activos fijos o terceros o los aporta para la constitución de nuevas
empresas, o cuando abandona el centro de trabajo.

Art. 4) La preferencia o prioridad también se ejerce cuando en un proceso judicial el empleador no


ponga a disposición del juzgado bien o bienes libres suficientes para responder por los créditos
laborales adeudados materia de la demanda.

Al respecto, Mesinas Montero, interpretando esta norma, refiere que en los demás casos no
contemplados en el artículo 3, se podrá ejercer la preferencia laboral sin carácter persecutorio,
pero condicionada a que en el proceso judicial de cobro respectivo no se hayan señalado bienes
libres.2

1
Salvador, Alfredo. Privilegio y persecutoriedad de los créditos Laborales en el Perú, Soluciones laborales. Editorial
Gaceta Jurídica. Marzo 2009, pág. 25
2 Mesinas montero, Federico. ¿Qué no hay limites para la preferencia de los créditos laborales? Dialogo con la

jurisprudencia N° 75. Diciembre 2004. Gaceta Jurídica, Pág. 34


APLICACIÓN DEL PRINCIPIO PERSECUTORIO DEL NOEGOCIO DENTRO DEL PROCESO LABORAL

Para ejercer el principio persecutorio del negocio es necesario que exista un crédito laboral
reconocido judicialmente mediante sentencia con calidad de cosa juzgada, lo cual sólo ocurre en la
etapa de ejecución. Ya que es en esa etapa donde el trabajador demandante puede hacer uso de
la persecutoridad del crédito laboral, luego de haber requerido al demandado el pago que ha sido
ordenado por una sentencia, de haber constatado que éste ya no cuenta con bienes del negocio
suficiente para satisfacer su crédito laboral; y, de tener conocimiento que dichos bienes se
encuentran bajo el dominio de un tercero, para poder perseguirlos.

Luego de haberse declarado fundada la acción persecutoria y requerido al tercero adquiriente el


pago del importe ordenado en sentencia, sin que lo haya hecho dentro del plazo establecido, el
trabajador accionante tiene expedito su derecho para iniciar ejecución forzada en su contra, pero
únicamente sore los bienes del negocio que éste haya adquirido. Siendo las medidas cautelares
que el trabajador puede solicitar, cualquiera de las establecidas en el código procesal civil, esto de
acuerdo al pleno jurisdiccional laboral del año 2008, en donde se concluyó que en el proceso
laboral son procedentes todas las medidas cautelares previstas en el Código Procesal Civil.

LA PRESCRIPCION EN LA ACCION PERSECUTORIA

El Dr. Mario Pasco Lizárraga menciona que no existe respuesta clara, las variantes no están
temperadas y llevan a extremos. Si se asimila la persecutoriedad a la anulación de la transferencia,
que en estricto no lo es, cabría aplicar un plazo de dos años, que es el término más corto que
contempla el código civil, pero si se trata como una obligación personal, se amplía hasta el plazo
más largo que es de diez años.3

3
Boletín Informativo N° 25. Mayo 2009. Laboral Corporatio. Pág. 11
DIFERENCIA ENTRE PERSECUTORIEDAD DEL CREDITO LABORAL Y PREFERENCIA DEL CRÉDITO
LABORAL

Son categorías jurídicas distintas, La preferencia del crédito laboral ha sido reconocida
constitucionalmente y está orientada a prevalecer el pago de los adeudos laborales que el
empleador pueda tener con sus trabajadores, frente a otros acreedores no laborales.

La Persecutoriedad del crédito laboral, es un mecanismo legal, de protección adicional a la


preferencia, dirigido a perseguir los bienes del negocio del empleador, cuando los mismos han
sido transferidos a terceros.

Según Andrés Montoya, explica que la preferencia del crédito laboral es una norma de nivel
constitucional cuyo único objetivo es priorizar el pago a favor de los trabajadores en caso exista
una pluralidad de acreedores frente al empleador – Deudor. Sin embargo, el carácter persecutorio
de dichos bienes es distinto, pues con este derecho accesorio, regulado solo a nivel legal, se
permite al trabajador, en determinados supuestos previstos en la norma legal, perseguir el bien
que perteneció al empleador a efectos de cobrarse con él. 4

DIFERENCIA CON LA TERCERIA PREFERENTE DE PAGO Y LA ACCION PAULIANA

CON LA TERCERIA PREFERENTE DE PAGO

La Terceria preferente de pago, regulada por el código procesal civil, tiene como objeto dilucidar si
el tercerista tiene un derecho preferente a ser pagado antes que el acreedor ejecutante.5

En tal sentido, la tercería preferente de pago tiene por fundamentos la protección de los intereses
legítimos de todo acreedor cuyo crédito resulta privilegiado en relación al de otros. Lo cual podría
aplicarse ante un trabajador que pudiera reclamar la preferencia de su crédito frente al del
ejecutante.

La diferencia recae en que la tercería es ejercida por el trabajador en un proceso distinto al


laboral, en este caso un proceso civil, siendo además que el carácter que tendría es el de

4 Montoya Mendoza, Andrés A. La Corte Suprema vs la seguridad Jurídica. ¿Se ha constitucionalizado el carácter
persecutorio de los créditos laborales? Dialogo con la Jurisprudencia. N° 80. 2005. Gaceta Jurídica. Pág. 61
5 Ledesma Narváez, Marianella. Comentarios al Código Procesal Civil. Tomo II. Gaceta Juridica, Lima 2008. Pág. 797
preferencia de un crédito laboral, pero no su carácter persecutorio, el cual solo puede ser
ejecutable y visto dentro de un proceso laboral, con la finalidad de perseguir los bienes que
transfirió el empleador a terceros.

CON LA ACCION PAULIANA

La acción pauliana es una Institución regulada por el Código Civil, el cual otorga facultad a un
acreedor para pedir la declaración de inoponibilidad o ineficacia respecto de él, de ciertos actos
dolosos o negligentes mediante los cuales el deudor dispone de su patrimonio o lo grava, y que
causen perjuicio a sus derechos.6

La diferencia recae en que en la acción Pauliana, cualquier persona o acreedor puede pedir la
declaración de ineficacia de los actos realizados por el deudor con su patrimonio. Sin embargo en
la Acción persecutoria sólo puede ser solicitada por un acreedor laboral, el cual no pretende la
declaración de ineficacia de la transferencia de bienes efectuados por el deudor a un tercero, sino
que persigue los bienes que éste adquirió, toda vez que dichos bienes del negocio garantizaban el
pago de su acreencia laboral.

Otra diferencia que encontramos es que la acción pauliana es ejercida contra el deudor,
adquiriente y sub adquirientes. La acción persecutoria, no puede ser ejercida contra el deudor,
sino contra los terceros adquirientes.

6 Lohmann Luca de Tena, Guillermo. Código Civil Comentado. Tomo I. Editorial Gaceta Jurídica. Lima 2007. Pág. 620