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Young (2003), citado por Rodríguez (2009), plantea que los esquemas son la secuencia de una

interacción entre unas necesidades emocionales centrales no satisfechas en la infancia, experiencias


tempranas y el temperamento innato del niño. Acerca de ello, ha postulado 5 necesidades
emocionales centrales en el niño de 8 a 12 años de edad, las cuales son:

1) Afectos seguros con otras personas.


2) Autonomía, competencia y sentido de identidad.
3) Libertad para expresar las necesidades y emociones válidas.
4) Espontaneidad y juego.
5) Límites realistas y autocontrol. De acuerdo con el modelo de los esquemas, un individuo
psicológicamente sano es el que puede conseguir satisfacer adaptativamente estas necesidades
emocionales centrales.

Torío, Peña e Inda (2008), citan a Baumrind (1971), quien en su teoría propone tres estilos de
educación familiar, los cuales son:

Factor 1: estilo democrático


En primer lugar, aparece un factor que alude a un estilo de familia democrático. Este grupo de
padres es sensible a las necesidades de los hijos, estimulan la expresión de sus necesidades
yproporcionan espacio para la responsabilidad como para la autonomía. Encontramos, en el factor,
planteamientos que no hacenmás que traducir aspectos relacionados con la independencia e ini-
ciativa personal del niño, el consenso y el diálogo en la relaciónpadres-hijos, además de una
responsabilidad paterna, marcada decalor afectivo. El primer elemento configurador y máximo
definidor de ese factor es la importancia que otorgan estos padres a la ini-ciativa personal del niño,al
procurar que sea él mismo el encar-gado de resolver los problemas que le plantea la vida cotidiana.
Laautonomía se afianzará, progresivamente, cuando el niño se sientaobligado, necesariamente, a
hacer sus elecciones, a cuidar de ma-nera responsable el material, a valorar su propio esfuerzo.El
segundo elemento configurador es la aceptación de los erro-resmientras están aprendiendo. Se
establecen normas, pero se ne-gocian y no se muestra conflicto, en caso de cometer un error, si-no
que proporcionan apoyo instrumental a sus hijos a través deorientaciones. Existe respeto y
reconocimiento mutuo, a la vez quese guía la actuación del niño de forma racional. Son padres
carac-terizados por una comunicación frecuente y abierta, donde el diá-logoes el mejor sistema para
conseguir que los niños comprendan.

Factor 2: estilo autoritario o represivo


El elemento determinante en la construcción y configuraciónde este segundo estilo educativo es la
conjunción de tres ítems quehacen referencia al castigo. Encontramos, en el factor, planteamientos
de un modelo rígido,en donde la obediencia es considerada una virtud y en donde se fa-vorecen las
medidas de castigo o de fuerza,restringiendo la auto-nomía del niño. No sienten la necesidad de
explicar los motivos desus actuaciones, por lo que se prescinde del diálogo y éste se sus-tituye por
la rigidez en el comportamiento. Los padres hacen usofrecuente de los castigos, reducen la iniciativa
y espontaneidad delniño, a la vez que fomentan comportamientos hostiles en los hijos,por lo que la
distancia y la falta de comunicación se hace cada vezmayor.

Factor 3: estilo permisivo o «laissez-faire»


El tercer estilo educativo se conforma con tres ítems que re-flejan una relación familiar, basada en
la liberación del niñodel control, ya que han de crecer en la espontaneidad natural. Nos
encontramos ante un tipo de relación familiar no directiva que se sustenta bajo la idea de
neutralidad y no interferencia de normas, escasa exigencia en las expectativas de madurez y res-
ponsabilidad del niño, tolerancia a todos sus impulsos y escasoaprecio al valor del esfuerzo personal.
No se precisa en la educa-ción de los hijos recompensas ni castigos, ni tampoco consejos
uorientaciones, pues la vida es la mejor escuela, así como el apren-dizaje por sí mismo. Nos
encontramos ante un tipo de relación familiar sustentadobajo la neutralidad, la no interferencia, de
cierta pasividad. Sinembargo, en nuestra opinión, el niño necesita para su desarrollo unambiente
estructurado y referentes claros que le hagan ver que notodo está permitido. La no existencia de un
adulto que se compro-meta a ser un modelo de identificación y referente en la educaciónde los hijos
es perjudicial en su desarrollo.

Rodríguez, E. (2009). La terapia centrada en esquemas de Jeffrey Young. Avances en Psicología 17


(1), 59 – 74.
Torío, S., Peña, J. e Inda, M. (2008). Estilos de educación familiar. Psicothema, 20 (1), 62-70.