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CAPITULO III

EL PERITAJE DENTRO DEL PROCESO PENAL

Concepto

Afirma Mario Efraín Nájera Farfán que “la actividad del Juez en el proceso probatorio, se integra
por dos factores: la percepción del hecho a probar y la deducción de su existencia o
inexistencia. Para la percepción se vale de sus sentidos. Y para la deducción de sus
conocimientos”.1 Ello conduce a meditar a cerca que la prueba, generalmente hablando tiene
cualquiera de esos sentidos, pero, sobre todo, llevar al Juez a la convicción acerca los hechos
objeto del proceso; por ello, en la materia de los medios probatorios, se encuentra la pericia,
prueba pericial, peritación, mas lo fundamental es que se trata de una actividad procesal
desarrollada, especialmente, por encargo judicial, por personas distintas a las partes
procesales, calificadas por sus conocimientos técnicos o empíricos, algunas veces, artísticos o
científicos, mediante los cuales proporciona elementos y herramientas de convicción respecto a
determinados hechos objeto del proceso y cuya absorción o entendimiento o convicción no es
parte de las aptitudes comunes de todas las personas, incluidos el juez y las partes procesales.
De ahí puede afirmarse que el Código Procesal Penal no define en qué consiste la prueba en sí
misma, sino por los resultados que de ella se pueden, como se ha dicho, aportar al proceso, a
las partes y al juez partiendo de la necesidad de las aptitudes no comunes que permitan no solo
apreciaciones determinantes para encontrar la verdad objetiva cuando llegar a conclusiones
valederas y justas en un caso específico, directa o indirectamente, hipotética o técnicamente,
empírica o científicamente y otras formas más que se necesidad y requieran por las
especialidades que tienen ciertas personas.
2
Es lo afirmado lo que para Manzana, “la pericia es, para el Derecho Procesal Penal, una
declaración jurada, útil para la valoración de un elemento de prueba de la imputación, o para los
fines del procedimiento de ejecución, ordenada por el Juez penal y a él prestada por personas )
peritos) distintas de las que en virtud de otros títulos intervienen en el proceso penal acerca de
observaciones técnicas por ellas realizadas, respecto a hechos, personas o cosas examinadas,
incluso después de la perpetración del delito, con referencia al momento del delito por el que se
procede o a las causas surgidas del delito”; y se sostiene además, por Castro, que “el perito es

2
1
Derecho procesal civil. Página 522.
2
Citado por Albeño Ovando, Gladis Yolanda, Derecho procesal penal. Implantación del juicio oral al proceso
penal guatemalteco. Página 88.
la persona competente en determinada ciencia, arte o industria que asesora al juez respecto de
algún hecho o circunstancias de la causa que exija conocimiento de carácter técnico”.3
De tal suerte que ante lo aseverado por Manzini y Castro permiten entender que la finalidad de
la prueba pericial, el peritaje o la peritación como la nomina el Código Procesal Penal, es una
actuación emanada de una persona ajena al proceso penal que se sustancia ante un órgano
judicial competente, cuya finalidad y objetivo es aportar al proceso cuestiones y cualificaciones
acerca de un hecho, una persona o de ambas que importe para obtener la verdad objetiva que,
como elemento o herramienta de prueba es indispensable para que el juez y las partes, en lo
que a cada quien atienda, les provea la certeza, el conocimiento y la veracidad de los hechos o
personas objeto de la peritación, la cual sigue técnicas al estilo del testigo.

Procedimiento y aplicación
El Código Procesal Penal desarrolla en los artículos 225 a 237 lo relativo a la peritación y a las
peritaciones especiales en los artículos 238 a 243, rigiendo, en su orden:
1. La procedencia, deriva de petición del Ministerio Publico, de oficio por el órgano judicial
que conoce del proceso penal o de una o todas las partes procesal, partiendo de la
necesidad de obtener, valorar o explicar un hecho como elemento de prueba o convicción
que merece de conocimientos científicos, artísticos, técnicos u oficio determinado. Todo
concluye cuando el Presidente del órgano judicial competente encargado del proceso lea
las conclusiones de los dictámenes presentados por los peritos, quienes si hubieren sido
citados para comparecer personalmente, responderán preguntas que les formulen las
partes, sus abogados o consultores técnicos y los miembros del tribunal, en ese orden,
comenzando por el oferente del medio de prueba e, incluso, de ser conveniente, el órgano
judicial podrá disponer que los peritos presencien los actos del debate.
Todo ello deriva porque el órgano judicial tiene facultad para ordenar peritación en alguna
de las posibilidades citadas.
2. La calidad del perito que debe ser, preferentemente titulado en la ciencia, el arte, en la
técnica para lo cual se requiere su participación en el proceso, siendo obligada la persona
designada aceptar el cargo y desempeñarlo fielmente, salvo aquellos hechos que
provoquen o sean motivo de impedimento como alteración de facultades mentales o
volitivas, abstención de ser testigo, inhabilitación en la ciencia, arte o técnica o ser
consultor en el proceso u otro conexo; asimismo, podrá, excepcionalmente excusarse o

3
Ibíd. Página 88.
ser recusado, atendiendo las razones y causales las indicadas en el artículo 122 de la Ley
del Organismo Judicial.
3. El objeto del peritaje y su presentación sigue el régimen de la propuesta formulada por el
Ministerio Público, el juzgador o cualesquiera de las partes, debiendo presentar,
oportunamente, por escrito, firmado y fechado, debidamente fundamentado y conforme
los puntos propuestos, pudiendo hacerlo además de escrito, oralmente en la audiencia
señalada, pudiendo, en su caso ser ampliado o renovado por el mismo perito o por otros
en caso disparidad.
4. El objetivo del dictamen es, como se ha dicho, aportar al proceso penal información
acerca un hecho o persona que necesite de conocimientos especiales, pudiendo el
juzgador ordenar se pongan a disposición del perito aquellos o esta para que proceda y a
ello conduce lo que son las peritaciones especiales, cuales son:
4.1 Autopsia, término empleado para determinar si la causa de la muerte fue violenta o
no, sospechosa o no de acciones criminales o de duda acerca de una u otra. Este
operación es necesaria aunque la simple inspección exterior del cadáver, realizada
por las autoridades competentes en la oportunidad debida, produzca resultados
evidentes, como lo postula el Artículo 238 del Código Procesal Penal. La orden de
practicar la autopsia no debe limitarse o remitirse a la causa o las acciones, cuanto
requerir se establezcan, descubran y determinen otras cuestiones accesorias, como
la oportunidad y circunstancias del deceso, el objeto que pudo ocasionar la muerte,
el tiempo de ocurrida la muerte, etc. Sin embargo, excepcionalmente el juez podrá
ordenar la inhumación, sin autopsia cuando aparezca de forma manifiesta e
inequívoca la causa de la muerte, pero esto debe evidenciarse consecuentemente a
la reforma del Artículo 238 del Código Procesal Penal al facultar tanto al Ministerio
Público como al Juez del caso ordenar la práctica de autopsia en hospitales y
centros de salud del Estado o en los cementerios públicos o particulares (Artículos
239, 239, 240 Código Procesal Penal).
Debe tenerse en cuenta, para el caso que no es suficiente el establecimiento de la
causa de la muerte, cuanto determinar el estado en el que se encontró el cuerpo del
fallecido, lesiones y cómo se pudieron producir, quién, de tenerse evidente
información pudo haberlas producido y con que instrumentos, por lo que
esencialmente debe comprender la información pericial:
a. Examen externo: dirigido a al comprobación de la muerto y
los datos generales, como edad, sexo, medida, signos físicos, etc.
b. Examen interno: comprende incisiones previas, examen in
situ de las cavidades y estudios de los órganos y examen de cada órgano.
4.2. Peritación en delitos sexuales, constituye examen médico en caso de delitos
sexuales para lo cual debe mediar el consentimiento de la víctima si se trata de
persona mayor de edad o, en caso sea menor de edad, el consentimiento de padres
o tutor, guardado, custodio o encargado, mas si falta alguno de estos lo debe
conocer la Procuraduría General de la Nación. Son importantes las conclusiones a
que se arribe al emitiré el dictamen, pero también lo son recolectar de inmediato
evidencias, tales como restos de esperma, flujo vaginal o manchas hemáticas.
Asimismo examinar a la víctima para encontrar lesiones, excoriaciones, heridas en
muslos, ano u órganos genitales (Artículo.241 Código Procesal Penal).
4.3. Cotejo de documentos, debe realizarse por peritos y abarcar la posible atribución a
una persona de manuscritos o firmas, la clase y calidad de tinta utilizada, su
antigüedad o la del papel, comprobar alteraciones sobre el documento, tachaduras,
borraduras mecánicas o químicas. Los documentos privados se utilizarán si fueren
indubitados y podrán ordenarse su secuestro, salvo que el tenedor sea una persona
que deba o pueda abstenerse de declarar (Artículo 242 Código Procesal Penal)
4.4. Traductores e interpretes, en la eventualidad de ser necesaria la traducción o
interpretación de un documento, Para ello, el Ministerio Público seleccionará el
número de peritos intérpretes y se practicará la traducción. Las partes podrán acudir
con consultores técnicos y hacer las aclaraciones que estimen pertinentes (Artículo
243 Código Procesal Penal).
4.5. Peritaje cultural, el cual se encuentra en el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de
los Pueblos Indígenas, del 31 de marzo de 1995, en el cual el Gobierno de la
República se comprometió incluir el peritaje cultural en casos judiciales, sobre todo
penales. El peritaje sirve de enlace entre la forma de ver y entender la realidad el
tribunal y la del indígena procesado.