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TEÓRICOS

 ¿Cuál es la trayectoria para la constitución de las psiconeurosis de defensa


(fórmula canónica) que Freíd plantea en sus primeros textos?
Las neurosis de defensa son aberraciones patológicas de estados afectivos psíquicos normales,
del conflicto (histeria), del reproche (neurosis obsesivas), de la mortificación (paranoia), etc.
Se distinguen de estos afectos por no llevar a tramitación alguna, sino al daño permanente del
yo. Existen dos condiciones para este tipo de psiconeurosis: que sea de índole sexual y que
suceda en el período anterior a la madurez sexual, es decir, condición de sexualidad de
infantilismo. Por otro lado, la herencia es una condición adicional, que facilita y acrecienta el
afecto patológico. Existe una tendencia defensiva normal: la repugnancia a guiar la energía
psíquica que genere displacer.
La inclinación de defensa se vuelve nociva cuando se dirige contra representaciones que
pueden desprender un displacer nuevo también siendo recuerdos, como es en el caso de las
representaciones sexuales. Es que aquí, con efecto retardado, un recuerdo produzca un
desprendimiento más intenso que a su turno de la vivencia correspondiente. Para ello sólo hace
falta una cosa: que entre la vivencia y su repetición en el recuerdo se interponga la pubertad.
Para quedar exento de las neurosis de defensa, es condición que antes de la pubertad no se
produzca ninguna irritación sexual importante, aunque es cierto que el efecto de esta tiene que
ser acrecentado hasta una magnitud patológica por una predisposición hereditaria, La fórmula
canónica del desarrollo de una neurosis formulada por Freud (1894-1896) presenta la
trayectoria de la enfermedad en las neurosis de representación que es en general siempre la
misma:
1. La vivencia prematura, traumática, que ha de reprimirse (acontecimiento en la
temprana infancia)
2. Su represión a raíz de una ocasión posterior que despierta su recuerdo, y así
lleva a la formación de un síntoma primario.
3. Un estadio de defensa lograda, que se asemeja a la salud salvo en la existencia
del síntoma primario (período de latencia, pubertad)
4. El estadio en que las representaciones reprimidas retornan, y en la lucha entre
estas y el yo forman síntomas nuevos, los de la enfermedad propiamente dicha,
o sea, un estadio de nivelación, de avasallamiento o de curación deforme
(Madurez sexual, el sujeto olvida los hechos en el estadio anterior porque
separa el acontecimiento de la cadena asociativa, lo que luego en este estadio
genera con el recuerdo de la vivencia la cualidad de placer (neurosis obsesiva)
o de displacer (histeria) con cierta intensidad).
En el caso de las Neurosis Obsesivas, la vivencia primaria estuvo dotada de placer, activa en el
varón o pasiva en la niña, sin injerencia de dolor ni asco (hacia los 8 años de edad). Esta
vivencia, recordada después, da ocasión al desprendimiento de displacer, al comienzo se
genera un reproche que es conciente. Aún parece que en ese momento el complejo psíquico
íntegro (recuerdo y reproche) fuera conciente. Luego son reprimidos y a cambio se forma la
conciencia un “síntoma contrario”. En la Histeria, (caso Emma), presupone una vivencia
displacentera primaria de naturaleza pasiva. Esta pasividad sexual es natural en la mujer, ya
que tiene predilección por la histeria. La condición de la histeria, es que la vivencia
displacentera primaria no caiga en época demasiado temprana.

 ¿Cuál es la concepción del Inconciente que se puede formular desde “La


interpretación de los Sueños”?
El sueño es un acto psíquico de pleno derecho: su fuerza impulsora es, en todos los casos, un
deseo por cumplir; el que sea irreconocible como deseo, así como sus múltiples extravagancias
y absurdos, se deben a la influencia de la censura psíquica que debió soportar en su formación.
El inconsciente es e conjunto de los contenidos no presentes en el campo actual de la
conciencia. Está constituido por contenidos reprimidos, a los que ha sido rehusado el acceso al
sistema preconsciente-conciente por la acción de la represión. En el texto de “La
Interpretación de los Sueños” podemos imaginarnos el aparato psíquico como un instrumento
compuesto por instancias o sistemas psíquicos. Estos sistemas psíquicos tienen una dirección.
Toda nuestra actividad psíquica parte de estímulos (internos o externos) que termina en
inervaciones, por tanto el aparato posee un extremo sensorial o perceptivo (P) y un extremo
motor (M). El proceso psíquico trascurre desde el extremo de la percepción hacia el extremo
motor. De las percepciones que llegar a nosotros, en nuestro aparato psíquico queda una huella
mnémica, y a la función de ésta se la denomina memoria. Las percepciones que tienen efecto
sobre el sistema P conservamos como duradero algo más que su contenido, y quedan
enlazadas entre sí en la memoria, a estos enlaces los denominamos asociación. La base de la
asociación son los sistemas mnémicos. Al último de los sistemas situados en el extremo motor
lo llamamos preconciente para indicar que los procesos de excitación habidos en él pueden
alcanzar sin más demora la conciencia, siempre que satisfagan ciertas condiciones. Es al
mismo tiempo el sistema que posee las llaves de la movilidad voluntaria. Al sistema que está
detrás lo llamamos inconsciente porque no tiene acceso alguno a la conciencia si no es por vía
del preconciente, al pasar por el cual su proceso de excitación tiene que sufrir modificaciones.
Por lo tanto la formación del sueño lo hacemos en el Icc, ya que la fuerza impulsora del sueño
es aportada por el mismo. Esta fuerza impulsora del inconsciente dinámico es el deseo infantil
indestructible, pero el Icc dinámico no nos explica la descripción del lugar donde emergen
estos deseos, sino al método para levantar esas fuerzas. Más adelante Freíd designará como
pulsión a esta fuerza impulsora. Ésta intentará trasladar el deseo al conciente, pero la censura
onírica (resistencia) pone una barrera para no tramitarlo. La experiencia nos enseña que
durante el día la censura de la resistencia les ataja a los pensamientos oníricos este camino que
lleva a la conciencia pasando por el preconciente. En la noche se abren el acceso a la
conciencia. Si ellos les fuese posibilitado por el hecho de que a la noche disminuye la
resistencia que monta guardia en la frontera entre el inconciente y preconciente, recibiríamos
en el material de nuestras representaciones unos sueños que no mostrarían el carácter
alucinatorio que nos interesa. El sueño alucinatorio en lugar de propagarse hacia el extremo
motor del aparato, lo hace hacia el extremo sensorial, y es por esto que el sueño tiene un
carácter regradiente. Denominamos regresión al hecho de que en el sueño la representación
vuelve a mudarse en la imagen sensorial de la que alguna vez partió, o en otras palabras, esta
regresión es, donde quiera que aparece, un efecto de la resistencia que se opone a la
penetración del pensamiento en la conciencia por la vía normal, así como a la simultánea
atracción que sobre él ejercen recuerdos que subsisten con vivacidad sensorial. Respecto a las
alucinaciones de la histeria y paranoia, y de las visiones de personas normales, puedo decirse
que corresponden a regresiones, es decir, son pensamientos mudados en imágenes, y sólo
experimentan esa mudanza los pensamientos que mantienen un vínculo con recuerdos que han
permanecido inconscientes.
El sueño no se engendraría si el deseo preconciente no supiese ganarse un refuerzo de otra
parte, es decir, del inconciente. El deseo conciente sólo deviene excitador de un sueño si logra
despertar otro deseo paralelo, inconciente, mediante el cual se refuerza. El deseo que se figura
en el sueño tiene que ser un deseo infantil. Por tanto, en el adulto proviene del inconciente, y
en el niño, en quien la separación y la censura entre Pcc e Icc todavía no existe o sólo están
constituyéndose poco a poco, es un deseo incumplido, no reprimido, de la vida de vigilia.

 Relacione: Fuente independiente de displacer, fracaso de la defensa y


compulsión del síntoma.
Para relacionar estos tres términos designados por Freud, podemos poner en manifiesto los
casos de Histeria. Las histéricas están sometidas a una Compulsión que es ejercida por
representaciones hipertensas. En la conciencia emergen unas representaciones sin que el
decurso lo justifique; y están acompañadas por consecuencias psíquicas que no se
comprenden: desprendimiento del afecto, inervaciones motrices, impedimentos. La
compulsión histérica queda solucionada tan pronto como es esclarecida, es decir, se vuelve
comprensible. El resultado del análisis es el siguiente: A es compulsiva, y B está reprimida. El
histérico que llora a raíz de A (circunstancia colateral), no sabe nada de que lo hace a causa de
la asociación A/B, ni que B desempeña un papel en su vida psíquica (B era apta para operar un
efecto permanente). Aquí, el símbolo ha sustituido por completo a la cosa del mundo. A toda
compulsión le corresponde una represión (defensa), dentro de la conciencia, una amnesia. La
represión atañe por entero representaciones que al yo le despiertan un afecto penoso
(displacer), en segundo lugar, son representaciones provenientes de la vida sexual. Este afecto
displacentero es el que pone la represión. La defensa primaria consiste en que la corriente de
pensamiento da la vuelta tan pronto como choca con una neurona cuya investidura desprende
displacer. La fuente independiente de desprendimiento de displacer, puede dar vida a las
percepciones de asco, prestar fuerza a la moral, etc. En su momento la vivencia sexual infantil
traumática (como la denominaba Freud) no provoca displacer, pero como recuerdo luego de la
pubertad, retroactivamente puede provocar un displacer distinto del recordado. Esto se da tal
como plantea Freud porque entre la vivencia anterior y su recuerdo posterior ubica la pubertad,
punto de madurez sexual de un sujeto.
Acá podemos pensar que la defensa que el yo establece para las representaciones
inconciliables, fracasa inevitablemente desde el punto de vista cuantitativo, porque la
separación de la representación del monto de afecto, éste último no se puede eliminar. Luego
de la pubertad, esta cantidad sobre un displacer mayor por portar esta cantidad. Freud elabora
los mecanismos de defensa sobre el verdadero fracaso de la misma.
El caso Emma, ejemplifica estos términos de manera clara. Emma está bajo la compulsión de
un síntoma, de no poder ir sola a una tienda. Primer recuerdo: Cuando tenía 12 años (dsp de la
pubertad), fue a una tienda a comprar algo, y los dos empleados (uno del cual guarda
memoria) se reían entre ellos, y Emma salió corriendo de la tienda presa de algún afecto de
terror. Se despiertan unos pensamientos: que se reían de su vestido y que uno de los empleados
le había atraído sexualmente. Segundo recuerdo: Cuando Emma tenía 8 años, fue a una
pastelería, y el pastelero le pellizcaba siempre los genitales a través del vestido. Concluyendo,
Emma se reprocha haber ido a los doce años a la tienda, sabiendo lo que le había pasado con el
pastelero a los 8 años, como si se lo hubiera buscado. Cabe reconducir en esta vivencia un
estado de “mala conciencia oprimente”. La conexión asociativa entre el recuerdo 1 y 2, Emma
declara que probablemente sea la risa (ya que le recordaba ala risa del pastelero). Junto con el
pastelero es recordado el pellizco a través del vestido, pero ella entre tanto se ha vuelto púber.
El recuerdo despierta un desprendimiento sexual que traspone en angustia, por lo cual tiene
miedo de que los empleados pudieran repetir el atentado, y por eso escapa. Este caso es típico
para la represión en la histeria.

 ¿Por qué Freud se encuentra con la necesidad de separar de la neurastenia


otro conjunto de síntomas? ¿Qué teoría de la angustia se desprende de aquí?
En el texto “Sobre la justificación de separar la neurastenia de un determinado síndrome en
calidad de neurosis de angustia (1895(1894))” Freud explica la necesidad de esto, explicando
un complejo de síntomas donde cada uno de sus componentes posee una determinada relación
con la angustia. Freud comienza exponiendo en sus trabajos la diferencia entre Psiconeurosis y
Neurosis Actuales, lo cuál más avanzado su trabajo logra descubrir que dentro de cada una se
encontraban dos tipos de casos clínicos diferentes. Enfocando sobre las neurosis actuales,
Freud designa dos grupos: Las neurastenias y las neurosis de angustia. Las dos presentaban la
misma base clínica, eran problemas de la vida actual sexual tanto de hombres como de
mujeres, que no conllevaban proceso psíquico alguno, simplemente, en las neurastenias, un
exceso de masturbación (exceso de satisfacción) y en las neurosis actuales un problema sexual
de la insatisfacción durante el coito.
La neurosis de angustia presenta los siguientes síntomas: Una irritabilidad general acrecentada
que indica una acumulación de excitación o incapacidad para tolerarla, es decir, acumulación
absoluta o relativa de estímulos, lo que provoca hipersensibilidad auditiva, que se halla como
causa del insomnio. Una expectativa angustiada, que se lo puede llegar a llamar hipocondría,
donde el paciente angustiado siempre piensa lo peor que le puede llegar a pasar a algún afecto
cercano, tienen una concepción pesimista de las cosas, y esta expectativa es el síntoma nuclear
de la neurosis. El ataque de angustia, que consiste en el sentimiento de angustia sólo, sin
ninguna representación asociada, sino simplemente una interpretación espontánea como la
aniquilación de la vida, o perturbaciones en funciones corporales, como la respiración,
actividad cardíaca, oleadas de sudor, hambre insaciable y palpitaciones. El terror nocturno; el
vértigo que puede presentar su forma más leve como mareos, o su forma más grave como
ataques de vértigo, dentro del vértigo locomotor o de coordinación; la angustia crónica
presentando dos grupos de fobias típicas de amenazas fisiológicas comunes, como miedo ante
serpientes, tormentas o la oscuridad, y angustia crónica como la agorafobia con todas sus
variedades; la actividad digestiva alterada como ganas de vomitar, nauseas, urgencia de orinar,
etc.
Las causas o etiología de las neurosis de angustia, uno halla como factores de eficiencia
etiológica una serie de nocividades y de influjos que parten de la vida sexual. Éstas
condiciones pueden producirse tanto en hombres como en mujeres, y deben tratarse por
separados. En mujeres aparece como: angustia vaginal o de las adolescentes (primer encuentro
con el problema sexual, puede generar una neurosis de angustia combinada con una histeria);
angustia de las recién casadas (señoras jóvenes que en sus primeros coitos permanecen
impotentes); angustia hacia la eyaculación precoz del marido o potencia aminorada; angustia
hacia el coito interrumpido o reservado del marido (este y el caso anterior se pueden analizar
juntos, si la mujer no alcanza la satisfacción, está dada la neurosis de angustia, pero la mujer
puede quedar libre de esta neurosis si el marido puede repetir nuevamente el acto sexual
satisfactoriamente. El coito interrumpido puede ser dañino para el hombre si se interrumpe o
se posterga para satisfacer a la mujer); la angustia de las viudas y abstinentes voluntarias (que
también se puede combinar con representaciones obsesivas); y la angustia en el climaterio
(durante el acrecentamiento final de la necesidad sexual, es decir, la menopausia). En los
hombres aparece como: angustia de los abstinentes voluntarios (combinada a menudo con
síntomas de defensa); angustia con excitación frustránea (personas que por temor a las
consecuencias del comercio sexual se conforman con tocar o mirar a la mujer sin mantener
relaciones sexuales); angustia de los coitos interrumpidos (que cobran nocividad para el
hombre cuando atiende las necesidades sexuales de la mujer y pospone su eyaculación); y la
angustia en la senescencia (dentro del período de menos excitación del hombre).
Por lo tanto lo que genera la necesidad de separar estos dos síntomas típicos de neurosis
actuales es que: desde el punto de vista sintomatológico, de la neurastenia, las neurosis de
angustias justamente se diferencian por el predominio de la angustia (expectación ansiosa,
ataques de angustia o equivalentes somáticos de ésta); y desde el punto de vista etiológico, de
la histeria: la neurosis de angustia es una neurosis actual caracterizada específicamente por la
acumulación de excitación sexual que se transformaría directamente en síntoma sin mediación
psíquica.

PRÁCTICOS
 ¿Cómo caracteriza Freud las neurosis actuales y cómo las psiconeurosis?
Especifique diferencias entre histeria y neurosis obsesiva.
En el texto Freudiano “La sexualidad en la etiología de las neurosis” (1898), se intenta
desarrollar las causas de las neurosis en todos sus tipos. Las neurosis poseen un estrecho
encuentro con la sexualidad, cosa que hasta le momento era completamente rechazado por la
sociedad. Freud intenta explicar el por qué de estas causas, dando a saber que la terapia
adecuada del médico con su paciente debe ser delicada y tomada con seriedad, y no de manera
inescrupulosa, ya que el examen de los neuróticos, no debe provocar en el médico una
satisfacción frente al relato cargado de contenido sexual. En este texto Freud separa dos tipos
de neurosis: Las Psiconeurosis y las Neurosis Actuales.
Las Psiconeurosis, contiene subdivisiones; la histeria, las neurosis obsesivas, fobias, etc. Con
frecuencia se presentan casos mixtos en que se unifican signos de las neurosis actuales como
la neurastenia, con las de una psiconeurosis. En éstas, la etiología se sitúa siempre en lo
sexual, y a concebir que el enfermo no sepa decirnos nada de ella, y es que los sucesos que
están en la base de toda psiconeurosis no corresponden a la actualidad, sino a una época de la
vida del pasado, de la primera infancia, y por eso no son sabidos por el enfermo, ya que los ha
olvidado o reprimido. Al ser factores de naturaleza infantil, aquí aparece la primera gran
oposición en la etiología de las neurosis, hay un rechazo hacia la idea de que el infante posea
sexualidad. Estas vivencias infantiles tienen un efecto retroactivo, ya que aparecen luego de
una etapa de latencia, denominada pubertad, por lo tanto los factores de las psiconeurosis son:
El efecto retardado; el efecto patógeno; estado infantil inmaduro en el que sucede el trauma; el
instrumento anímico. Se ha ido demasiado lejos en la reconducción de los destinos patológicos
del individuo a las vivencias de sus antepasados, olvidando que entre la concepción y la
madurez vital se extiende un largo y sustantivo trecho, la infancia, en que pueden adquirir los
gérmenes de una posterior afección. Esto sucede en el caso de las psiconeurosis. Su etiología
eficiente está en vivencias de la infancia y también aquí, en impresiones que afectan la vida
sexual. Al descuidar la vida sexual de los niños, no percatamos en que ellos son capaces de
todas las operaciones sexuales psíquicas, y de muchas somáticas. Debe decirse también que las
fuerzas pulsionales sexuales deben almacenarse en el ser humano para que, liberadas en la
época de pubertad, puedan servir luego de grandes fines culturales. El efecto retardado arranca
de las huellas psíquicas que las vivencias sexuales infantiles han dejado como secuela. En el
intervalo entre vivencias estas impresiones y su reproducción, no sólo el aparato sexual
somático sino también el psíquico ha experimentado una sustantiva plasmación, y por eso a la
injerencia de esas vivencias sexuales tempranas sigue ahora una reacción psíquica anormal: se
generan formaciones psicopatológicas.
Por otro lado, dentro de las neurosis actuales, separamos dos tipos: Las Neurastenias y las
Neurosis de Angustia. En 1895 Freud salta a defender las causas de las neurosis, ya que hasta
ese momento se veían como “neurosis hereditarias”, cuando en realidad eran adquiridas.
Presenta una “Ecuación Etiológica”, donde explica porque algunas personas enferman y otras
no, mientras que los antecedentes genéticos son causas complementarias. Este tipo de neurosis
se separan a causa de los siguientes aspectos: Por un lado, las neurosis de angustia es
provocada por el desprendimiento de una relación sexual insatisfecha, abstinencia, excitación
frustrada, coito interrumpido o eyaculatorio precoz, etc. La angustia es libido desviada de su
empeño normal. Esto provoca que la tensión sexual somática no esté acumulada corticalmente.
Este tipo de neurosis angustiantes nunca suceden antes de la pubertad, sino con el despertar
sexual. En cambio, la causa de las neurastenias, es producida por un exceso de masturbación,
es decir, un exceso de tensión sexual somática. Los achaques característicos de la neurastenia
son la presión intracaraneana, fatiga, dispepsia, obstrucción intestinal, irritación espinal, etc.
En ninguno de los casos de neurosis actuales hay tramitación de mecanismos psíquicos, ni por
el Icc ni Cc, es puramente de la experiencia de la vida sexual.
Las diferencias que se encuentran entre histeria y neurosis obsesiva dentro del grupo de
psiconeurosis son muy claras: En un primer momento, las dos se manifiestan de igual manera,
donde pacientes que hasta el momento gozaban de salud psíquica, les sobrevino un caso de
inconciliabilidad en su vida de representaciones, una sensación que despertó un afecto tan
penoso que la persona decidió olvidar, no confiando en poder solucionar con su yo la
contradicción que esa representación inconciliable le oponía. La tarea que el yo defensor se
impone, tratar como la representación inconciliable, es directamente insoluble para él, una vez
que la huella anémica y el afecto adherido a la representación están ahí, ya no se los puede
extirpar. La solución es convertir esta representación intensa en una débil, arrancarle el afecto,
la suma de excitación que sobre ella gravita. Por un lado definimos Histeria, donde el modo de
volver inofensiva la representación inconciliable es “trasponer a lo corporal la suma de
excitación”, al cual se le adjudica el nombre de “conversión”, que puede ser total o parcial y
sobreviene en la inervación motriz o sensorial que tenga el nexo más íntimo con la vivencia
traumática. El yo ha conseguido así quedar exento de contradicción pero ha echado sobre sí el
impedimento de un símbolo anémico que habita la conciencia al modo de un parásito, ya sea
como una inervación motriz o sensación alucinatoria, que permanecerá hasta que devenga una
conversación inversa. Por un lado a la naturaleza de estos traumas sexuales, y por el otro al
período de la vida que ocurrieron, no basta para la causación de la histeria, sino que de alguna
manera debe rozar con la vida sexual y devenir de manera patógena por el desprendimiento y
la sofocación de una afecto penoso. Estos traumas sexuales corresponden a la niñez temprana
(previo a la pubertad), y su contenido tiene que consistir en una efectiva irritación de los
genitales (procesos semejantes al coito).
Las representaciones obsesivas (y fobias): Si una persona predispuesta a la neurosis no posee
de capacidad “convertidora” y para defenderse de una representación inconciliable se
emprende el divorcio entre ella y su afecto, es fuerza que ese afecto permanezca en el ámbito
psíquico. La representación queda segregada de toda asociación dentro de la conciencia, pero
su afecto liberado, se adhiere a otras representaciones, en sí no inconciliables, que en virtud de
este “enlace falso” devienen representaciones obsesivas. En los casos analizados por Freud,
era la vida sexual la que había proporcionado un afecto penoso de la misma índole que el
afecto transferido a la representación obsesiva. Los mismos enfermos cuentan que la fobia o la
representación obsesiva sólo aparecieron después que el empeño voluntario hubo alcanzado en
apariencia su olvido. El divorcio entre la representación sexual y su afecto, y el enlace de este
último con otra representación, adecuada pero no inconciliable acontecen sin conciencia, es
decir, que son procesos de naturaleza psíquica, sino procesos físicos cuya consecuencia se
figura como si real y efectivamente hubiera acontecido lo expresado mediante los giros
“divorcio entre la representación y su afecto” y “enlace falso” del último. Los enfermos suelen
mantener en secreto sus representaciones obsesivas toda vez que son concientes de su origen
sexual. Al analista, este afecto le parece justificado, para el lo llamativo es sólo el enlace del
afecto con una representación que no es digna de él. Para el enlace secundario (la obsesión)
del afecto liberado se puede aprovechar cualquier representación inconciliable: una angustia
liberada, cuyo origen sexual no se debe recordar, se vuelven sobre fobias primarias comunes
del ser humano ante ciertos animales, tormenta, oscuridad, etc, o sobre cosas que estén
asociadas con lo sexual de alguna manera: orinar, defecar, ensuciarse, el contacto en general,
etc. La ventaja obtenida por el yo tras emprender para la defensa el camino del transporte del
afecto es mucho menor que en el caso de la conversión de una excitación psíquica en una
inervación somática. El afecto bajo el cual el yo padecía permanece como antes, sólo la
representación inconciliable ha sido excluida del recordar.
 Explique la vivencia de satisfacción. Relacione con el Principio de Constancia
y la constitución del deseo.
La vivencia de satisfacción es un tema detallado por Freud en su texto, “Proyecto de una
psicología para neurólogos”. Freud denomina “vivencia de satisfacción” a una experiencia de
valor fundamental que establece el modo en que se constituye el desear sobre la base de la
articulación entre vivencias en el propio cuerpo y el pensar, como operación constituyente de
nexos, de ligaduras. De acuerdo con la experiencia, la primera vía que es recorrida en tal
proceso es la que conduce a la alteración interna (expresión de las emociones, inervación
vascular), pero ninguna descarga de esta especie puede agotar la tensión, no tiene ningún tipo
de aligeramiento, a pesar de aquella persiste la recepción de estímulos endógenos (que se
originan en el interior), que puede reestablecer la tensión psi. En este caso la estimulación sólo
pude ser abolida por medio de una intervención que suspenda transitoriamente el
desprendimiento de cantidad (Qh) en el interior del cuerpo, y una intervención de este tipo
requiere una alteración en el mundo exterior (aporte de alimento, aproximación del objeto
sexual), que sólo puede ser alcanzada a través de determinadas vías. El organismo humano es
incapaz de llevar a cabo la acción específica, realizándola por medio de la asistencia ajena o
auxiliar al llamar la atención de una persona experimentada sobre el estado en que se
encuentra el niño, mediante la conducción de la descarga por la vía de la alteración interna, por
ej, mediante el llanto del niño. Esta vía de descarga adquiere así la importantísima función
secundaria de la comprensión (comunicación con el prójimo) y el entendimiento; y la inicial
necesidad del ser humano es la fuente primordial de todos los motivos morales. Una vez que el
individuo asistente ha realizado para el indefenso el trabajo de la acción específica en el
mundo exterior, el segundo se encuentra en situación de cumplir sin demora, por medio de
dispositivos reflejos, la función que en el interior de su cuerpo es necesaria para eliminar el
estímulo endógeno. La totalidad de este proceso representa entonces una vivencia de
satisfacción, que tiene las más decisivas consecuencias para el desarrollo funcional del
individuo. Por lo tanto, la vivencia de satisfacción genera una facilitación entre dos imágenes-
recuerdo y un núcleo investido en estado de esfuerzo (drang). Con la descarga de satisfacción
una cantidad es drenada de las imágenes-recuerdo. Con el reafloramiento del estado de
esfuerzo o deseo, la investidura traspasa sobre los dos recuerdos y los anima. Tal vez sea la
imagen-recuerdo del objeto la alcanzada primero por la reanimación del deseo.
La vivencia de satisfacción tiene que ver con una etapa en la que el individuo, en la medida en
que era incapaz de satisfacer sus necesidades internas por sus propios medios (ej el hambre)
estas solo pueden ser satisfechas cuando por algún cambio sobreviene la ayuda externa que
cancela el estímulo interno. Un elemento esencial en esta escena es la aparición de una cierta
percepción cuya imagen queda asociada a la huella que dejo la vivencia interna y su
cancelación por dicha aparición. La próxima vez que dicha necesidad sobrevenga, se suscitara
una moción psíquica que querrá investir nuevamente la percepción, para restablecer la
situación de la satisfacción primera, esto es lo que Freud llama deseo y la reaparición de la
percepción es el cumplimiento del mismo. Esta primera actividad psíquica apuntaba a una
identidad perceptiva, o sea, a repetir aquella percepción que está enlazada con la experiencia
de satisfacción de la necesidad. La vivencia de satisfacción va ligada al desamparo originario
del ser humano. El organismo no puede realizar la acción específica capaz de suprimir la
tensión resultante del aflujo de las excitaciones endógenas, esta acción requiere de la ayuda de
una persona exterior que le suministre por ej el alimento, y el individuo pueda suprimir la
tensión. Más allá de este resultado actual, la vivencia implica varias consecuencias: En lo
sucesivo la satisfacción queda unida a la imagen del objeto que ha procurado la satisfacción.
Cuando aparece nuevamente el estado de tensión, la imagen del objeto es recargada,
produciéndose algo similar a la percepción: la alucinación. Ahora bien, una carga demasiado
intensa de la imagen produce el mismo indicio de realidad de una percepción. El conjunto de
esta vivencia (satisfacción real y satisfacción alucinatoria) constituye el fundamento del deseo.
En efecto, el deseo tiene su origen en la búsqueda de la satisfacción real pero se forma según
el modelo de la alucinación primaria. La formación del yo, viene a paliar el primer fracaso del
sujeto en distinguir entre una alucinación y una percepción, por su función de inhibir la
recarga del objeto que satisface para que no sea demasiado intensa produciendo el mismo
indicio de realidad que la percepción.
Por otro lado, el Principio de Constancia se halla en la base de la teoría económica freudiana.
Este principio indica que el organismo intenta sostener lo más bajo posible y en estado de
equilibrio las excitaciones en el interior del aparato. Cuando se produce una suba en ese
quantum excitatorio intentará recuperar el estado anterior apelando a la descarga. El aparato
psíquico surge como efecto de retención energética. Impresiona esto como opuesto a la
evacuación de energía relacionada con el principio de constancia. Este acompaña a la
complejización en el aparato psíquico de modo tal que opera intentando mantener constante el
nivel energético que por nuevos modos de tramitación resultan estables con niveles mayores
de retención energética que es ligada a representación. En cuanto a vivencia de satisfacción, la
relación con ella es el hecho de que el principio de constancia intentaría mantener constante la
suma de las excitaciones en su interior, lo cual lograría poniendo en marcha los mecanismos
de evitación frente a las excitaciones externas, y de defensa y descarga (abreacción,
desprendimiento del afecto) frente a los aumentos de tensión de origen interno.

 Describa y relacione estos tres conceptos: olvido del sueño; ombligo del sueño;
censura onírica.
Olvido del Sueño: “El sueño está cubierto por un manto de olvido”, lo que sucede aquí es que
la fragmentación de un sueño aporta un carácter absurdo o incoherente. El hecho de que el
sueño es un fenómeno psíquico de pleno derecho (es decir, que tiene un significado y es
totalmente válido), nos da a entender que todo sueño lleva oculto un deseo, pero no cualquier
tipo de deseo, sino un deseo inconsciente que es incomprensible para nuestra vida psíquica en
el estado de vigilia, por lo tanto, el olvido del sueño es un fenómeno de resistencia hacia esos
pensamientos latentes del inconsciente que no queremos que emerjan de manera conciente.
Por lo tanto, el olvido del sueño no es un proceso aleatorio, el olvido es un efecto de la censura
onírica, de algo que no quiere ser recordado. Esto mismo sucede cuando comienza la terapia
psicoanalítica, donde en los casos expuestos por Freud, cuando un paciente le contaba por
segunda vez el sueño, nunca lo hacía de la misma manera que había sido expuesto la primera
vez, por lo tanto el segundo relato, siempre contenía un monto más de información. Esto
demuestra que el retorno de lo olvidado del estado inconsciente, se vuelve más susceptible al
análisis, y por medio de esa nueva información sabemos que la resistencia comienza a
fracasar, y podemos averiguar las cosas más relevantes de ese sueño por medio de la nueva
información aportada por el paciente, ya que el que posee la codificación del sueño, es el
soñante, pero con la particularidad de que no lo sabe, sino que requiere del analista para
decodificarlo.
Ombligo del Sueño: El método por el cual el analista consigue la interpretación de un sueño,
es mediante la Asociación Libre, es decir, mediante la desfragmentación del sueño, donde el
paciente debe cumplir con ciertos requisitos para poder contar su sueño por completo como
sea recordado, sin ningún tipo de restricción o pudor hacia sus recuerdos del mismo. Por
medio de la asociación, el analista logra inquirir al paciente reflexionando sobre cada
fragmento del sueño, para que así se logre interpretar su significado, asociando distintos
aspectos de su vida con el sueño. El ombligo del sueño es el punto donde el analista ya no
puede sumergirse, es donde terminan las asociaciones, a causa de la resistencia puesta por el
paciente hacia sus pensamientos latentes inconciliables.
Censura Onírica: Es la que deforma los sueños, es decir, que los pensamientos latentes son
incapaces de llegar al conciente o contenido manifiesto del sueño a causa de la censura
onírica, porque es el que deforma el contenido para que sea conciliable por el sujeto durante el
dormir. Si no fuese por la censura onírica, los pensamientos inconciliables del inconsciente
provocarían una perturbación que lograría el despertar, y la verdadera función del sueño es
procurar que sigamos durmiendo, no que despertemos, en frases de Freud, “Los sueños son
eliminaciones de estímulos (psíquicos) perturbadores del dormir, por la vía de la satisfacción
alucinada”. Todo sueño contiene un deseo infantil indestructible, el cual se refleja con cierta
desfiguración que permite que sean admitidos en el conciente. Donde quiera que haya lagunas
dentro del sueño manifiesto, la censura onírica es la culpable. La censura onírica puede
manifestarse de tres maneras: por medio de la omisión del elemento (por ej, en el sueño de la
madre que sueña con la idea de ofrecer “servicios de amor” a los soldados, cuando su hijo
formaba parte del ejército, donde omite por completo la frase “servicios de amor”, y la
sustituye con un murmullo); por la alusión del elemento censurado (denominado también
censura de prensa); y un tercer grupo, que alude al reordenamiento del material para exponer
el contenido manifiesto, como en el caso de la mujer que soñaba con el teatro, donde todos los
indicios indicaban el apresuramiento de haberse casado tempranamente.
La resistencia es la fuerza que pone objeciones ante la declaración del paciente, por lo tanto, es
una prueba clara de la censura onírica. A qué se resiste? A los deseos prohibidos. Contra que se
resiste? Contra los contenidos desagradables de la vigilia. Si comparamos sueño amniiesto y
sueño latente, vemos que algunos elementos han sido eliminados por completo, otros se
recogieron en el contenido del sueño manifiesto modificados en mayor o menor medida, y
otros entraron en él inalterados y quizá reforzados.
La relación entre estos tres elementos definidos individualmente, es la conformación del
sueño, del contenido manifiesto y de los contenidos latentes. El olvido del sueño es el
resultado de la censura onírica, que intenta reprimir los pensamientos latentes inconciliables en
el manifiesto del sueño, y el ombligo del sueño apela a la resistencia de los pacientes de
descubrir ese deseo perturbador y desagradable, y crear una resistencia para acabar con las
asociaciones libres que intentan sacar a la luz los pensamientos. Este juego de fuerzas entre el
conciente y el inconsciente es lo que provoca la deformación de los pensamientos latentes y
los presenta dentro del contenido manifiesto.

 Defina los procesos de “condensación y desplazamiento”. Ejemplifique con la


formación del sueño y los síntomas.
Condensación: en el contenido manifiesto aparece la compresión de varios pensamientos o
deseos del sueño latente. De las perturbaciones que tiene un sujeto, queda una de esas
aflorando en el contenido manifiesto. Pueden estar condensadas en un mismo elemento y no
todas las perturbaciones (bases del sueño) pueden estar plasmadas en el sueño. Puede aparecer
como condensación de dos palabras o como condensación de varias figuras o cuerpos (mixta).
Realiza la tarea inversa de la traducción y se expresa como un entrelazamiento entre el
contenido manifiesto y los pensamientos latentes. Nunca produce el efecto contrario, es decir,
no sucede que el sueño manifiesto sea más rico en su extensión y en su contenido que el
latente. La condensación se produce por:
1) ciertos elementos latentes se omiten por completo.
2) De muchos complejos del sueño latente, sólo uno se traspasa al manifiesto
3) Elementos latentes que tienen algo en común se unifican en el sueño manifiesto, son
fundidos en una unidad.
Aunque la condensación hace impenetrable al sueño, no recibe la impresión de que sea un
efecto de censura onírica. Más bien se preferiría reconducirla a factores mecánicos o
económicos, pero la censura sí se beneficia o “sirve” de ella, ya que le es útil para censurar las
perturbaciones y manifestarlas de otra manera que sea comprensible y aceptable para nuestro
conciente. En palabras de Freud, “El trabajo del sueño procura una trascripción de los
pensamientos oníricos, y no una traducción palabra a palabra ni signo a signo, ni tampoco una
selección según una determinada regla, como si se reprodujeran sólo las consonantes de una
palabra y se omitieran las vocales (…) es algo más diverso y más complicado.”

Desplazamiento: Es obra de la censura onírica. Propone dos exteriorizaciones: la primera es


que un elemento latente no es sustituido por un componente propio, sino por algo más alejado,
por una alusión; y la segunda, que el acento psíquico se traspasa de un elemento importante a
otro importante, de modo que el sueño aparece centrado diversamente y como algo extraño. La
sustitución por una alusión nos es familiar también en nuestro pensamiento en estado de
vigilia. En éste la alusión tiene que ser fácilmente comprensible, y el sustituto tiene que
mantener una relación de contenido con lo genuino cuyas veces hace. El desplazamiento logra
que uno de los pensamientos perturbadores sea manifestado por medio de una alusión, con
otro pensamiento más aceptable.
Para ejemplificar los procesos de condensación y de desplazamiento, debemos explicar la
composición del mismo, donde llamamos contenido manifiesto del sueño a lo que el sueño
cuenta, y pensamientos latentes del sueño a aquello oculto a lo cual debemos llegar
persiguiendo ocurrencias.
Ej nº 1: Una dama cuenta que de niña soñó con mucha frecuencia que el buen Dios tiene un
bonete de papel puntiagudo sobre la cabeza. Interpretando el sueño hablando con la paciente,
la dama informa que siendo niña le solían poner un bonete así estando a la mesa porque no
podía dejar de mirar los platos de sus hermanos para ver si les daban más comida que a ella.
La misma paciente concluyó: Como había oído decir que el buen Dios era omnisapiente y lo
veía todo, el sueño sólo puede significar que yo lo se todo y lo veo todo como el buen Dios,
aunque quieran impedírmelo.
Ej. Nº2:

SEMINARIOS

 Relacione el abandono de la hipnosis con el encuentro de la resistencia en la


clínica.
Los hechos que llevan a Freud a abandonar el método de hipnosis tiene que ver por un lado,
con el hecho de que no todas las personas pueden ser hipnotizadas, ya que mediante la terapia
con distintos pacientes, él dio cuenta de que no todos respondían a su pedido. En estos casos
donde el paciente no lograba ser hipnotizado por el analista, causa que el analista pierda
autoridad como médico, y el paciente pierda la confianza hacia él. Por otra parte, uno de los
casos más importantes sobre estos hechos, es el que manifiesta Freud en “Estudios sobre la
histeria” el caso de Miss Lucy, no cayó en estado de sonámbula cuando intentó hipnotizarla,
entonces cuando no se obtenía este estado o un grado de hipnosis con alteración corporal
manifiesta, sé abandona el método, y demanda solamente “concentración”, y para conseguirla,
le ordenaba a la paciente que se recostara de espaldas y cerrara voluntariamente los ojos, esto
alcanzaba grados de hipnosis profundos y con poco trabajo. Freud recordó que en la clínica de
Bernheim había presenciado el método que resolvía la problemática. Luego de poner en estado
de sonambulismo a una paciente, y de ordenarle ciertas cosas, cuando la paciente despertaba
no recordaba nada de lo que había sucedido, es por eso que Bernheim explicaba que al poner
la mano sobre la frente de la paciente o tomar la cabeza entre sus manos, bajo esa presión al
paciente debería aparecerse las imágenes correspondientes a ciertas ocurrencias que en el
estado de vigilia no venían a su mente. Aquellos pacientes que decían que no veían nada, no
era porque el método no funcionara, sino porque todavía no habían aprendido a dejar de lado
sus críticas, por lo tanto creaban una defensa impenetrable por el analista. A partir de esto,
Freud se da cuneta de que no había forma de penetrar esta defensa por medio de la hipnosis,
por lo cual intenta penetrar en el inconsciente de sus pacientes por medio de La Palabra. Es el
caso de Elizabeth Von R., donde Freud intenta aplicar el método de hipnosis por primera vez,
pero al tratar con la paciente dio cuenta de que el relato de la paciente en estado conciente
estaba unido a varios episodios dolorosos y traumáticos, pero que faltaban algunos eslabones
en la cadena de causaciones. Mientras la paciente relataba, se encontraba acostada y con los
ojos cerrados, pero no en estado de sonambulismo, este fue el método denominado catártico.
Como resultado de sus conflictos, la representación erótica de este caso fue reprimida
(esforzada al desalojo) de la asociación, y el afecto a ella adherido fue aplicado para elevar o
reanimar un dolor corporal presente de manera simultánea. Era el mecanismo de una
conversión con el fin de la defensa. Esta defensa lograda por los pacientes es la que obliga a
Freud a renunciar a la hipnosis, ya que no era posible que el paciente cuente los hechos más
penosos o vergonzantes sin poner esa barrera de defensa ante el analista, la cual solo podía
traspasarse por medio de la palabra, de la que luego denominó asociación libre, en la cual el
analista intentaba que el paciente contara las ocurrencias sin poner ningún tipo de obstáculo y
sin hacerse ningún tipo de crítica para luego asociar los contenidos de su inconsciente con
aquellas imágenes o pensamientos previos del relato.

 Dice Freud: “El material psíquico se figura como un material


multidimensional de por lo menos triple estatificación”. Desarrolle.
En el texto “Sobre la Psicoterapia de la Histeria” (1893-1895), en primer lugar estuvieron
presentes un núcleo de recuerdos (de vivencias o de ilaciones de pensamientos) en los cuales
ha culminado el momento traumático o halló su plasmación más pura la idea patógena. En
torno a este núcleo hallamos una muchedumbre, a menudo de increíble riqueza, de un material
anémico de diversa índole que en el análisis es preciso reelaborar y presenta, un triple
reordenamiento.
1) Es inequívoco un ordenamiento lineal cronológico que tiene lugar dentro de cada tema
singular. Como ejemplo citamos el ordenamiento del caso Anna O. de Breuer, donde el
problema era la sordera. Este se diferenció siguiente siete condiciones, y bajo cada una,
se encontraron hasta cientos de recuerdos en secuencia cronológica. Freud designó
como formación de un tema ese agrupamiento de recuerdos de la misma variedad en
una multiplicidad estatificada en sentido lineal, al modo de un fajo de actas, de un
paquete, etc.
2) Están estratificados de manera concéntrica en torno del núcleo patógeno. Son estratos
de resistencia, creciente esta última hacia el núcleo, y con ello zonas de igual alteración
de conciencia dentro de las cuales se extienden los temas singulares. Los estratos más
periféricos contienen aquellos recuerdos que se rememoran con facilidad y fueron
siempre claramente concientes; cuanto más hondo se cala, con mayor dificultad se
disciernen los recuerdos aflorantes, hasta que, en la proximidad del núcleo, se tropieza
con aquellos que le paciente desmiente aun en la reproducción. Es esta la peculiaridad
de la estratificación concéntrica del material psíquico patógeno la que confiere sus
rasgos característicos a la trayectoria de tales análisis.
3) El tercer ordenamiento es el más esencial y sobre el cual resulta más difícil formular un
enunciado universal y es el ordenamiento según el contenido del pensamiento, el
enlace por los hilos lógicos que llegan hasta el núcleo, enlace al cual en cada caso
puede corresponderle un camino irregular y de múltiples vueltas. Ese ordenamiento
posee un carácter dinámico, por oposición al morfológico de las dos estratificaciones
antes mencionadas.
Mientras que estas podrían figurarse, es un esquema espacial, mediante unas líneas uniformes,
uno tendría que seguir la marcha del encadenamiento lógico con una línea quebrada que por
los más enredados caminos fuera de los estratos superficiales a los profundos, y regresara a los
primeros, si bien avanzando en general desde la periferia hasta el núcleo central, viéndose así
obligada a tocar todas las estaciones. Es muy notable cuán a menudo un síntoma es de
determinismo múltiple, de comando múltiple.

 Explique el proceso de transferencia por “falso enlace”.


Freud ubica este concepto en el texto “Sobre la Psicoterapia de la Histeria” y lo trae para hacer
referencia a un obstáculo que puede presentarse en el tratamiento del método catártico debido
a una particular relación que establece el paciente con el analista. En este caso, el paciente que
relata sus síntomas al analista, procede a transferir sus problemas a él, comenzando a
superponer la figura de su síntoma en la figura del analista. Aquí es donde se produce la
transferencia por falso enlace, esta particular relación que aparece. El mismo Freud la explica
a partir de un ejemplo de una paciente; origen de un cierto síntoma histérico, el deseo que
acariciara muchos años atrás, y enseguida remitiera a lo inconsciente que el hombre con quien
estaba conversando en ese momento se aprovechara osadamente de ella y le estampara un
beso. Cierta vez al término de una sesión, afloró en la enferma ese deseo con relación al
analista; ello le causa espanto, pasa una noche insomne y la sesión siguiente, si bien no se
rehúsa al tratamiento, está por completo incapacitada para el trabajo. Tras enterarse del
obstáculo y removerlo, el trabajo vuelve a progresar, y hete aquí que el deseo que tanto
espanta a la enferma aparece como el recuerdo siguiente, el recuerdo patógeno exigido ahora
por el nexo lógico. La explicación que se encuentra es la siguiente: Como primera premisa
había aparecido en la conciencia de la paciente el contenido del deseo, pero sin las
circunstancias colaterales que podían haberlo situado en el pasado, y en virtud de la
compulsión al asociar, el deseo ahora presente fue entrelazado mediante falso enlace con la
persona a la que le relata sus síntomas, es decir, a su analista. El afecto tomó una
representación diversa de la originaria, el analista pasa a ser para el enfermo el representante
psíquico de su deseo, por ese falso enlace de el deseo conciente del pasado, con el relato del
presente.
Freud concluye que el camino apropiado para tratar a este síntoma neoproducido (recreación
de un síntoma que es realmente del pasado), es del mismo modo que se trataría a un síntoma
antiguo, es decir, con el modelo antiguo, teniendo como primera meta el hacerle ver
concientemente a la enferma el obstáculo.

 De los obstáculos que Freud ubica a la tarea del análisis, ¿cuál resulta, a su
entender, el obstáculo más enojoso con el que se puede tropezar? Desarrolle.
A mi entender el obstáculo más enojoso que puede encontrarse en la tarea del análisis, puede
definirse de dos modos, por un lado que se vea perturbado el vínculo entre el paciente y su
analista; y la resistencia propuesta por el paciente al ocultar detalles relevantes en el proceso
terapéutico y de la cura.
En Psicoterapia de la Histeria, encontramos el siguiente párrafo: “Ya he indicado el importante
papel que corresponde a la persona del médico en la creación de motivos destinados a derrotar
la fuerza psíquica de la resistencia En no pocos casos (…) la colaboración de los pacientes
pasa a ser un sacrificio personal que tiene que ser recompensado mediante algún subrogado
del amor.” Para Freud el obstáculo sobreviene en tres casos principales:
1) El de una enajenación (suspensión) personal, cuando la enferma se cree menos
preciada o ha escuchado cosas desfavorables sobre el médico y el método de
tratamiento. En el caso menos grave se supera fácilmente por vía de declaración y
esclarecimiento.
2) Cuando la enferma es presa del miedo de acostumbrarse demasiado a la persona del
médico, perder su autonomía frente a él y hasta caer en dependencia sexual de él. La
ocasión para este obstáculo está contenida en la naturaleza del cuidado terapéutico. La
enferma presente un nuevo motivo de resistencia. La enferma se queja de dolor de
cabeza cuando se aplica el método de presión. Su nuevo motivo de resistencia
permanece las más de las veces inconsciente, y lo exterioriza mediante un síntoma
histérico de nueva producción. El dolor de cabeza significa la renuencia de dejarse
influir.
3) Cuando la enferma se espanta por transferir a la persona del médico las
representaciones penosas que afloran desde el contenido del análisis. Ello es frecuente,
y aún de ocurrencia regular en muchos análisis. La transferencia sobre el médico
acontece por enlace falso.
No se puede llevar a término ningún análisis si uno no sabe enfrentar la resistencia que resulta
de los tres hechos mencionados. Para los pacientes, el trabajo sigue siendo el mismo: superar
elñ afecto penoso por haber podido abrigar semejante deseo por el momento; y para el éxito
del trabajo parecía indiferente si el paciente tomara como tema esa repulsión psíquica en el
caso histórico o en el reciente con su analista. También las enfermas aprendían poco a poco a
inteligir que en tales transferencias sobre la persona del médico hay una compulsión y un
espejismo que se disiparán al terminar el análisis. Y en cuanto a las veces en que ha fracasado
en mostrar la naturaleza del obstáculo, opina que simplemente nos ha sustituido un síntoma
desarrollado espontáneamente por otro síntoma histérico, si bien más benigno.