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Roj: STS 6464/1996

Id Cendoj: 28079140011996100616
Órgano: Tribunal Supremo. Sala de lo Social
Sede: Madrid
Sección: 1
Nº de Recurso: 2500/1995
Nº de Resolución:
Procedimiento: Recurso de revisión
Ponente: LUIS GIL SUAREZ
Tipo de Resolución: Sentencia

SENTENCIA
En la Villa de Madrid, a diecinueve de Noviembre de mil novecientos noventa y seis.
Vistos los presentes autos pendientes ante esta Sala en virtud de recurso de casación para la
unificación de doctrina, interpuesto por el Procurador de los Tribunales don José Granados Weil en nombre
y representación del Instituto Nacional de la Seguridad Social, contra la sentencia de la Sala de lo Social del
Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, de fecha 30 de Mayo de 1995, recaída en el recurso
de suplicación num. 1735/93 de dicha Sala, que resolvió el formulado contra la sentencia del Juzgado de lo
Social nº 6 de Valencia, dictada el 21 de Abril de 1993 en los autos de juicio num. 30211/92, iniciados en virtud
de demanda presentada por D. Julián contra el Instituto Nacional de la Seguridad Social sobre aumento de
porcentaje de pensión de jubilación.
ANTECEDENTES DE HECHO
PRIMERO .- D. Julián presentó demanda ante los Juzgados de lo Social de Valencia el 7 de Diciembre
de 1992, siendo ésta repartida al nº 6 de los mismos, en base a los siguientes hechos: El actor es beneficiario
de pensión de jubilación, en virtud de resolución del INSS de 21 de Octubre de 1992, por solicitud de jubilación
anticipada a la edad de 60 años al haber cesado en la Compañía Minera Sierra Menera S.A.; la cuantía de la
pensión mencionada equivale al 60% de una base reguladora de 143.373 ptas.. En fecha 12 de Noviembre de
1992 presentó reclamación previa alegando que le correspondía un porcentaje mayor por haber desarrollado
su trabajo en el exterior de las minas, pero no exento de riesgo pulvígeno procedente del mineral manipulado;
el 3 de Diciembre del mismo año mediante nueva resolución del INSS, se le deniega la solicitud efectuada.
Termina suplicando en su demanda se dicte sentencia en la que se declare su derecho a recibir un incremento
del porcentaje aplicable a la base reguladora, hasta el 84% y le sean abonados los atrasos desde la fecha
de solicitud de la pensión.
SEGUNDO .- El día 5 de Abril de 1993 se celebró el acto de juicio, con la participación de las partes y
el resultado que se refleja en el acta que obra unida a estas actuaciones.
TERCERO .- El Juzgado de lo Social nº 6 de Valencia dictó sentencia el 21 de Abril de 1993 en la que
estimó la demanda y declaró que el porcentaje aplicable a la pensión de jubilación que tiene reconocida es
del 84% y condenó al INSS a estar y pasar por tal declaración. En esta sentencia se declaran los siguientes
HECHOS PROBADOS: "1º).- El demandante Julián , nacido el 23 de Septiembre de 1.932, solicitó el 11 de
Septiembre de 1992, reconocimiento a su favor de una pensión de jubilación anticipada a la edad de 60 años,
que fue reconocida por resolución del INSS de fecha 21 de Octubre de 1992, en base reguladora de 143.373
pts. y un porcentaje aplicable a dicha base del 60%; 2º).- En fecha 12-11-92 el actor solicitó la revisión de
su pensión de jubilación para que le fuera reconocida la reducción de su edad de jubilación, consecuencia
de su actividad laboral encuadrable como trabajos exteriores de las minas, no exentos de riesgo pulvígeno,
recayendo resolución del INSS de fecha 27-11-92, que deniega la revisión y agota la vía administrativa previa;
3º).- Que el actor solicita en su demanda que sea aplicable el coeficiente reductor del 0'10% en la edad de
jubilación hasta considerar la misma a los 62 años, por lo que al haberla solicitado anticipadamente, a los 60
años se declare como porcentaje de aplicación el del 84%; 4º).- El actor prestó sus servicios en la Cía. Minera
Sierra Menera S.A. como Oficial de 1ª Advo., en oficinas donde existía riesgo pulvígeno y la mencionada
empresa se dedica a la carga y transporte de mineral (hierro cobre) por ferrocarril".

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CUARTO .- Contra la anterior sentencia, el INSS formuló recurso de suplicación y la Sala de lo Social
del Tribunal Superior de Justicia de Valencia, en su sentencia de 30 de Mayo de 1995, desestimó el recurso
y confirmó la sentencia recurrida.
QUINTO .- Contra la sentencia de la Sala de lo Social de Valencia, el Instituto Nacional de la Seguridad
Social interpuso el presente recurso de casación para la unificación de doctrina, que se formalizó ante esta
Sala mediante escrito fundado en los siguientes motivos: 1.- Contradicción de la sentencia recurrida con la
de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha de 4 de Julio de 1994. 2.-
Infracción del art. 2.2. del R.D. de 26 de Diciembre de 1984, en relación con, el art. 4.2 del mismo R.D., art. 21
y Disposición Final Primera del R.D. 3255/83 y Resolución de la Dirección General de Régimen Económico
y Jurídico de la S.S. de 8 de Enero de 1986.
SEXTO .- Se admitió a trámite el recurso, y tras ser impugnado por la parte recurrida, se pasaron las
actuaciones al Ministerio Fiscal para informe, el cual fue emitido en el sentido de estimar improcedente tal
recurso.
SÉPTIMO .- Se señaló para la votación y fallo el día 12 de Noviembre de 1996, llevándose a cabo tales
actos en la fecha señalada.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
PRIMERO .- El actor trabajó para la Compañía Sierra Menera S.A., como Oficial de 1ª Administrativo
en las Oficinas que dicha compañía tiene en Sagunto.
El demandante nació el 23 de Septiembre de 1932. Al cumplir los sesenta años solicitó se le concediese
pensión de jubilación anticipada, y el Instituto Nacional de la Seguridad Social, mediante resolución de 21 de
Octubre de 1992, otorgó al actor el derecho a percibir una pensión de jubilación por importe del 60 por 100 de
una base reguladora de 143.373 pesetas por año, con efectos iniciales del 24 de Septiembre de 1992.
El demandante no está conforme con el importe de dicha pensión señalado por el INSS, pues estima
que se le tienen que aplicar los coeficientes reductores de la edad de jubilación previstos en el Real Decreto
2366/1984, de 26 de Diciembre, y que por ello el porcentaje aplicable a su base reguladora debe de ser del
84 por 100 (y no el 60% que tiene en cuenta el INSS). Estima el actor que el coeficiente reductor que le
corresponde, según dicho Decreto, es del 0'10, de lo que deduce el importe porcentual referido. Por todo
ello presentó la demanda origen de estas actuaciones, solicitando que se le reconociese la pretensión que
se acaba de indicar y que la cuantía de su pensión quedase fijada en el 84 por 100 de la mencionada base
reguladora.
El Juzgado de lo Social nº 6 de Valencia estimó tal demanda, en su sentencia de 21 de Abril de 1993,
la cual fue confirmada por el Tribunal Superior de Justicia de Valencia, en la suya de 30 de Mayo de 1995.
SEGUNDO .- Contra esta sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Valencia se formuló el recurso
de casación para la unificación de doctrina que ahora se resuelve. En él se alega, como contrapuesta a la
recurrida, la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha de 4 de Julio de 1994, la cual
sin duda entra en contradicción con aquélla, por cuanto que en la misma se analizó un caso sustancialmente
igual al de autos, y, sin embargo, se desestimaron las pretensiones del trabajador. Tanto en esta sentencia
de contraste como en las presentes actuaciones se trató de sendos trabajadores que prestaban servicios en
empresas mineras, desarrollando su labor en el exterior de las minas, a los que les fue reconocida pensión de
jubilación antes de haber cumplido los 65 años; en ambos supuestos los interesados no se conformaron con
el porcentaje que el INSS aplicó a su base reguladora, estimando que tal porcentaje tenía que ser superior,
pues sostenían que les eran aplicables los coeficientes reductores de la edad que establece el Real Decreto
2366/1984 referido. Y mientras la aludida sentencia referencial mantiene que esos coeficientes reductores de
la edad no son aplicables y desestima la demanda, por el contrario, la recurrida toma en consideración tales
coeficientes y acoge favorablemente la demanda.
Es claro, por ende, que se cumple el requisito de recurribilidad que exige el art. 217 de la Ley de
Procedimiento Laboral.
TERCERO .- El art. 154-2 del Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social, aprobado por
el Decreto 2065/1974, de 30 de Mayo, disponía que la edad mínima de jubilación (que el número 1-a) de ese
artículo fijaba en 65 años) "podrá ser rebajada por Decreto ... en aquellos grupos o actividades profesionales
cuyos trabajos sean de naturaleza excepcionalmente penosa, tóxica, peligrosa o insalubre y acusen elevados

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índices de morbilidad o mortalidad, siempre que los trabajadores afectados acrediten en la respectiva profesión
o trabajo el mínimo de actividad que se establezca".
En el B.O.E. de 4 de Enero de 1984 se publicó el Real Decreto 3255/1983, de 21 de Diciembre, por el
que se aprobó el Estatuto del Minero. El art. 1º del mismo determina que "las normas del presente Estatuto
del Minero serán de aplicación a las relaciones laborales desarrolladas en las Empresas dedicadas a las
labores de explotación y aprovechamiento de los yacimientos minerales y demás recursos geológicos, que se
incluyen en el ámbito de la ley 22/1973, de 23 de Julio, reguladora de minas, quedando, asimismo, incluídas
las labores mineras de investigación". Precisándose al final del segundo párrafo de este precepto que "no
será de aplicación a las actividades distintas de las mencionadas a que, conforme a su objeto social, puedan
dedicarse las empresas".
El art. 20 de este Estatuto prescribe que a los trabajadores "que presten servicios en explotaciones
carboníferas continuará siéndoles de aplicación el régimen especial de la Seguridad social regulado en el
Decreto 298/1973 y demás disposiciones que lo desarrollan". Y el art. 9 de este Decreto 298/1973, de 8 de
Febrero, establece una escala de coeficientes reductores de la edad de jubilación, en función de la categoría
profesional minera que ejerció el interesado; lo cual es reiterado por el art. 21 de la Orden Ministerial de 3
de Abril de 1973.
El art. 21 del Estatuto del Minero ordena que "de acuerdo con lo previsto en el art. 154-2 de la Ley
General de la Seguridad Social, de 30 de Mayo de 1974, la edad de Jubilación de los grupos profesionales
incluídos en el ámbito de esta norma (el referido Estatuto del Minero) y no comprendidos en el régimen
especial de la minería del carbón, se reducirá mediante la aplicación de coeficientes reductores, cuando
concurran circunstancias de penosidad, toxicidad, peligrosidad o insalubridad en similares términos que dicho
régimen especial establece". Y en la Disposición Final Primera de este Estatuto se preceptúa que "para dar
cumplimiento a lo establecido en el art. 21 de esta norma, en el plazo de seis meses, a partir de su vigencia, el
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social propondrá al Gobierno, para su aprobación mediante Real Decreto,
la reducción de la edad de jubilación de los grupos profesionales incluídos en el ámbito del Estatuto del Minero
y no comprendidos en el régimen especial de la minería del carbón en los que concurran circunstancias de
penosidad, toxicidad, peligrosidad o insalubridad en similares términos que dicho régimen especial establece";
para ello será preciso elaborar "previo informe de las asociaciones patronales y organizaciones sindicales
más representativas del sector minero, un nomenclátor en el que se determinen las equivalencias entre las
categorías y grupos profesionales de la minería del carbón y las correspondientes en las demás actividades
mineras".
El Real Decreto 2366/1984, de 26 de Diciembre, dio cumplimiento al mandato recogido en las normas
que se han reseñado en las líneas precedentes, fijando las pautas a seguir para la reducción de la edad de
jubilación de los trabajadores antes citados; así el art. 1 de este Decreto especifica que "la reducción de la
edad de jubilación a que se refiere el art. 21 del Estatuto del Minero ... será de aplicación a los trabajadores
por cuenta ajena de la minería incluídos en el ámbito del citado Estatuto del Minero y no comprendidos en el
Régimen Especial de la Seguridad social para la Minería del Carbón, en los términos y condiciones que se
establecen en este capítulo". El art. 2º precisa que la edad mínima de sesenta y cinco años se rebajará en un
período equivalente al que resulte de aplicar el coeficiente que corresponda, según la escala consignada en
el Anexo de este Decreto, anexo en donde se relacionan los distintos coeficientes reductores y las categorías
profesionales a las que se aplican.
CUARTO .- A la vista de lo que estas normas establecen, es preciso tener bien presente, para la solución
de los problemas que en esta litis se suscitan, que no todos los centros de trabajo y dependencias de las
empresas mineras quedan necesariamente incluídos en el ámbito de aplicación del antedicho Estatuto del
Minero, como se aprecia con toda claridad por lo que se expresa en el párrafo segundo "in fine" del art. 1º
del tal Estatuto, según el que se excluyen del mismo las actividades que puedan desarrollar esas empresas,
y que sean distintas de "las labores de explotación y aprovechamiento de los yacimientos minerales y demás
recursos geológicos, que se incluyen en el ámbito de la Ley 22/1973, de 23 de Julio, reguladora de minas",
así como también las actividades diferentes de "las labores mineras de investigación". Por tanto, es obvio que
los trabajadores de las oficinas y dependencias administrativas, así como de talleres y otros centros análogos
de exterior, no se rigen por tal Estatuto.
Además el art. 21 del mismo sólo otorga el beneficio de reducción de la edad de jubilación, mediante
la aplicación de los oportunos coeficientes a quienes estén incluídos en el radio de acción de ese Estatuto;
con lo que aquéllos que desempeñen su trabajo en los mencionados centros excluídos no pueden gozar de
tal beneficio.

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QUINTO .- Como se ha dicho, las condiciones y términos que se han de cumplir para llevar a cabo la
aplicación de la reducción de la edad de jubilación a los trabajadores de la minería incluídos en el Estatuto
del Minero y no comprendidos en el Régimen Especial de la Seguridad Social para la Minería del Carbón,
se regulan en el Real Decreto 2366/1984, de 26 de Diciembre, sobre todo en los arts. 1 y 2 y en el Anexo
de este Decreto.
Pues bien, a la vista de lo que estas normas establecen, es obvio que en ellas se estructura de
forma manifiestamente diferente el reconocimiento de este beneficio a los trabajadores de interior que el
otorgamiento del mismo "al personal de exterior con riesgos específicos".
A los mineros de interior se refieren los números 1 al 4 del citado Anexo, y en cada uno de esos
números se fija un determinado coeficiente reductor con una relación de las concretas categorías a las que
tal coeficiente corresponde. Y así, dado lo que dispone el art. 2-1 del Real Decreto 2366/1984, es obvio que
basta con que quede acreditado que el trabajador jubilado desempeñó su labor en alguna o algunas de esas
categorías (picador, barrenista, posteador, artillero, etc.) para que, sin necesidad de ninguna otra exigencia,
se le aplique el coeficiente establecido en el número de que se trate.
No sucede lo mismo, en modo alguno, en lo que respecta a quienes desarrollaron su actividad en
puestos de exterior. A estos ser refieren los números 5 al 8 del Anexo, pero en ellos no se especifican
categorías concretas, sino que se exponen unas reglas o criterios de carácter genérico, reglas que necesitan
ser desarrolladas de la forma que prescribe el art. 2-2 del Decreto aludido, para poder llevar a cabo la aplicación
de dichas coeficientes a categorías y puestos determinados.
SEXTO .- El número 2 del art. 2 del Real Decreto 2366/1984 establece: "El Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social llevará a cabo, previo informe de las Organizaciones Sindicales y Asociaciones Patronales
más representativas del sector minero, las asimilaciones de categorías profesionales o puestos de trabajo que
resulten necesarios para la aplicación de los coeficientes establecidos en la citada escala".
Y matizando más con respecto a los trabajadores de exterior, el párrafo segundo de ese mismo número
2 ordena: "La asignación a categorías o puestos de trabajo concretos de los coeficientes previstos en la escala
anexa para el personal del exterior con riesgos específicos se efectuará mediante Resolución de la Dirección
General del Régimen Económico y Jurídico de la Seguridad Social. La solicitud de asignación de coeficientes
se efectuará por los representantes de los trabajadores, electivos o sindicales, debiendo emitir informe en el
expediente el Instituto Nacional de la Silicosis, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la
Administración de Minas y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social".
Por consiguiente, de conformidad con lo que estos preceptos disponen, unidos a lo que se consigna
en los números 5 al 8 del Anexo, resulta que la aplicación de los coeficientes reductores a las categorías y
puestos de exterior responde a las siguientes pautas y criterios:
1).- Como se ha precisado poco más arriba, en los citados números 5 al 8 del Anexo se recogen
tan sólo unos principios y reglas genéricas de actuación, que no es posible aplicar directamente; exigiendo
ineludiblemente tal aplicación que se haya llevado a cabo la asignación de categorías y puestos que regula
el comentado número 2 del art. 2 como desarrollo, cima y remate de aquellas normas genéricas; de tal modo
que sólo con esta asignación de categorías la disposición legal ordenadora de la reducción de edad adquiere
plenitud y eficacia vinculante.
2).- Esta asignación se ha de efectuar mediante un especial expediente administrativo, cuyos trámites
esenciales son los siguientes: se iniciará mediante solicitud formulada por los representantes de los
trabajadores, electivos o sindicales; en su tramitación se ha de oír a instituciones públicas tan calificas como el
Instituto Nacional de la Silicosis, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, la Administración
de Minas y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social; y concluye tal expediente con la pertinente Resolución
de la Dirección General del Régimen Económico y Jurídico de la Seguridad Social.
Debe destacarse que este expediente no puede iniciarse a instancia de cualquier trabajador que
considere que tiene derecho a la reducción comentada, ni tiene por objeto declarar que al puesto de trabajo
que vino ocupando el solicitante ha de serle asignado un coeficiente reductor determinado; la finalidad
de tal expediente es declarar de forma conjunta y colectiva que los puestos o categorías de exterior de un
determinado centro de trabajo, de una o varias dependencias, o de ciertos talleres o lugares donde se presta
servicio a una concreta empresa minera, cumplen las condiciones que genéricamente señalan los números 5 al
8 del Anexo, y en consecuencia precisar el coeficiente reductor que corresponde a cada uno de esos puestos
o categorías. Por ello la legitimación para instar la incoación de ese expediente, dado el carácter colectivo

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de la pretensión ejercitada en el mismo, corresponde únicamente a los representantes de los trabajadores,
bien sean unitarios, bien sindicales.
3).- Y precisamente el carácter colectivo de tal pretensión pone de manifiesto, con toda nitidez, que
dicho expediente es el que da contenido y sentido concreto y directo a los principios y generalizaciones de los
números 5 al 8 del Anexo. Téngase en cuenta que en lo que respecta a las categorías de los trabajadores del
interior de la mina no existe problema alguno en cuanto a su determinación, pues se conocen perfectamente
cuales tienen tal condición, y por ello el legislador ha efectuado directamente la asignación de coeficientes
reductores a aquéllas en los números 1 al 4 del Anexo; pero esa asignación directa es imposible realizarla en
cuanto a los trabajos de exterior, que presentan mucha mayor diversidad y dispersión, pudiendo muchos de
ellos estar incluso fuera del área de aplicación del Estatuto del Minero, y en los que los "riesgos específicos"
concurren o no en razón más bien de las circunstancias del supuesto concreto de que se trate, y no por causa
de la categoría que se ostente o del puesto genérico que se ocupe; siendo posible que actividades de exterior
que en abstracto guardan una coincidencia clara entre sí, presenten índices totalmente diferentes de riesgo,
según sea la empresa, el centro o el lugar en que se desempeñen.
Y esta imposibilidad de establecer en la norma una asignación directa de coeficientes reductores a
las categorías y puestos de exterior (en clara contraposición a lo que sucede en cuanto a los trabajadores
de interior) es lo que obligó al legislador a recoger en los números 5 al 8 del Anexo unas disposiciones
incompletas, las cuales sólo se culminan y rematan, y en consecuencia adquieren plena eficacia, una vez que
se efectuó la asignación que dispone el art. 2-2 del Decreto 2366/1984.
4).- Todo ésto significa que los tan repetidos números 5 al 8 del Anexo han de ser necesariamente
interpretados y aplicados en íntima unión con el art. 2-2 aludido, de tal modo que la reducción de la edad
de jubilación de que hablan aquellos números solo tienen efectividad cuando la pertinente resolución de la
Dirección General del Régimen Económico y Jurídico de la Seguridad Social dispuso, en relación con los
puestos y categorías de un determinado centro, dependencia o lugar de trabajo de una empresa concreta, la
referida asignación de coeficientes reductores de acuerdo con este art. 2-2.
Es obvio, por tanto, que tal asignación de coeficientes es requisito absolutamente necesario, en primer
lugar, para la eficacia y fuerza vinculante de las disposiciones reguladoras de la reducción de edad en estos
casos relativos a los trabajos de exterior; y en segundo lugar para el nacimiento del derecho de cada trabajador
concreto a que se le aplique tal clase de reducción. Así pues, si este requisito no se ha cumplido, ni existe
norma alguna que imponga la aplicación de los referidos coeficientes reductores, ni tampoco derecho alguno
a que tal aplicación se efectúe con respecto a trabajadores específicos.
La filosofía que se desprende de todo lo que se viene exponiendo es que en las actividades de exterior,
en principio y normalmente, no se adquiere el derecho al beneficio reductor comentado; sólo cuando, a
través del cauce procedimental antedicho, la resolución de la Dirección General referida ha efectuado la
correspondiente asignación de coeficientes a las categorías o puestos de un centro, taller o lugar de trabajo,
es cuando nace el derecho, por parte de quienes desempeñan su labor en ellos, a gozar de tal beneficio.
SÉPTIMO .- Y como en el caso de autos no existe resolución de tal Dirección General que asigne
coeficiente reductor de clase alguna a los puestos de exterior en que vino actuando el demandante, es claro
que éste no tiene derecho a la reducción de la edad de jubilación que solicita en su demanda.
Es más, el trabajo que desempeñó el demandante fué el de Oficial 1ª Administrativo en las Oficinas
que la empresa tiene en Sagunto, con lo que lo lógico es estimar que queda fuera del ámbito del Estatuto
del Minero, dado lo que establece el art. 1 del mismo, como se explicó en el Fundamento de Derecho cuarto
de esta sentencia.
Como punto final a todo cuanto se ha venido exponiendo, se añaden las siguientes puntualizaciones:
1).- Aquí no se plantea ningún problema de competencias entre la Administración y los Tribunales de
Justicia; lo determinante a efectos del presente debate es dilucidar si ha nacido o no el derecho al beneficio
tantas veces mencionado, como se ha explicado con cierto detenimiento en los razonamientos anteriores.
2).- Tampoco se trata estricta y propiamente de declarar la toxicidad o peligrosidad de uno o varios
puestos de trabajo. Es cierto que el dato de la existencia de "riesgo específico" es importante a la hora de
efectuar la asignación de coeficientes reductores que regula el art. 2-2 del Decreto tantas veces citado, pero
ésto no significa, de ningún modo, que nos encontremos ante tal clase de declaración, pues las diferencias
entre uno y otro supuestos son manifiestas y obvias, habida cuenta que: a).- La finalidad que se persigue con
la declaración de peligrosidad, penosidad o toxicidad de uno o varios puestos de trabajo, es la de percibir

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los trabajadores en activo que los desempeñen, el correspondiente complemento retributivo, y también que
el empresario adopte las medidas oportunas para aminorar la intensidad de esos riesgos; en cambio, en el
supuesto de autos se trata del reconocimiento, cuantificación y abono de una pensión de jubilación de la
Seguridad Social; b).- En aquella declaración lo único que en esencia se analiza es la existencia o no de
peligro, molestias o elementos tóxicos; en la asignación de coeficientes del art. 2-2 del Decreto 2366/1984 no
basta con detectar el correspondiente riesgo específico, sino que además se han de tener en cuenta otras
circunstancias, como se aprecia claramente con la simple lectura de los números 5 al 8 del Anexo de dicho
Decreto; c).- La declaración de toxicidad se dirige contra el empresario, que es el titular del negocio o centro
en donde la misma se da, que por ello se beneficia con el trabajo que se realiza en esas condiciones extremas,
y que es quien puede y debe adoptar las medidas tendentes a reducir en lo posible el riesgo; en cambio la
asignación de coeficientes reductores a quien afecta más directamente, como obligado, es a la Seguridad
Social, que ha de satisfacer la pensión de que se trate, y ésta ni es titular de la explotación o negocio, ni se
beneficia por el trabajo de quienes en él prestan servicio, ni puede hacer nada directamente para disminuir o
eliminar la situación de riesgo existente; d).- Estas disparidades ponen de relieve con nitidez que mientras que
en la referida declaración de peligrosidad, penosidad o toxicidad se produce un claro conflicto entre partes,
trabajador y empresario, en cambio en la tan mencionada asignación de coeficientes reductores se trata del
requisito necesario para el nacimiento del derecho a gozar del beneficio pretendido.
Todo cuanto se ha dicho hace lucir que en la presente sentencia se rectifica el criterio mantenido por
la Sala en su sentencia de 3 de Noviembre de 1995.
OCTAVO .- Por consiguiente, la sentencia recurrida ha vulnerado los preceptos citados y quebrantado
la unidad en la interpretación del derecho y en la formación de la jurisprudencia, lo que obliga, en base a lo
que ordena el art. 226 de la Ley de Procedimiento Laboral, a casar y anular tal sentencia; y resolviendo el
debate planteado en suplicación, procede desestimar la demanda origen de las presentes actuaciones.
Por lo expuesto, en nombre de S. M. El Rey y por la autoridad conferida por el pueblo español.
FALLAMOS
Estimamos el recurso de casación para la unificación de doctrina, interpuesto por el Procurador de los
Tribunales don José Granados Weil en nombre y representación del Instituto Nacional de la Seguridad Social,
contra la sentencia de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana,
de fecha 30 de Mayo de 1995, recaída en el recurso de suplicación num. 1735/93 de dicha Sala; y en
consecuencia casamos y anulamos dicha sentencia de la Sala de lo Social de Valencia. Y resolviendo el
debate planteado en suplicación, desestimamos la demanda formulada por don Julián , y absolvemos de la
misma a la entidad gestora demandada. Sin costas.-
Devuélvanse las actuaciones a la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Valencia ,con
la certificación y comunicación de esta resolución.
Así por esta nuestra sentencia, que se insertará en la COLECCIÓN LEGISLATIVA, lo pronunciamos,
mandamos y firmamos.
PUBLICACIÓN.- En el mismo día de la fecha fue leída y publicada la anterior sentencia por el Excmo.
Sr. Magistrado D. Luis Gil Suárez hallándose celebrando Audiencia Pública la Sala de lo Social del Tribunal
Supremo, de lo que como Secretario de la misma, certifico.

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