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Grandes principios de la

contratación: libertad
contractual, buena fe e
intangibilidad de los
contratos. La
interpretación de los
contratos.
10º INTERROGACIÓN
PLAN INTERMEDIO
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

GRANDES PRINCIPIOS DE LA CONTRATACIÓN:

1. Libertad contractual
2. Buena fe
3. Intangibilidad de los contratos y fuerza obligatoria del contrato
4. Consensualismo contractual
5. Efecto relativo de los contratos

Autonomía de la voluntad y la libertad contractual.

En el código civil chileno, no hay una norma que consagre expresamente este
principio, pero los autores estiman que se desprende del artículo 1545, porque la
única forma de justificar la fuerza obligatoria del contrato es señalar que si las
partes deben respetarlo es porque libremente consintieron en él.

El principio de la libertad contractual es la manifestación de un principio más


amplio, cual es, el de la autonomía de la voluntad o autonomía privada1.

La palabra autonomía proviene de autos y nomos, que implica la idea de auto


normarse, regularse.

Para Alessandri la autonomía de la voluntad es: “La libertad de que gozan los
particulares para pactar los contratos que les plazcan y determinar su contenido,
efectos y duración”.

Federico de Castro señala en muy buen logrado concepto:

“El poder de autodeterminación (autonormarse) de la persona y se refiere a la


libertad de ésta tanto para ejecutar derechos y facultades como para conformar
distintas relaciones jurídicas que le afectan (obligarse)”.

1 El profesor Mario Opazo señala que, sin perjuicio de lo anterior, la autonomía de la voluntad en el

ámbito contractual toma el nombre de libertad contractual. El profesor René Moreno indica que la
relación existente es de género y especie.
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Se reconocen entonces dos elementos en la autonomía de la voluntad:

a) Poder atribuido a la voluntad en la creación, modificación y extinción de las


relaciones jurídicas.
b) Poder de la voluntad referido al uso, goce y disposición de poderes, facultades y
derechos subjetivos. (Voluntad en cuanto a su ejercicio)

La doctrina contemporánea admite la autonomía de la voluntad, de manera más


realista, que nos acerca al análisis económico del derecho, así se postula la
necesidad de no hablar más de autonomía de la voluntad, sino que es mejor
denominar a este principio como autonomía privada porque no es la voluntad la que
explica todo.

A propósito de la denominación, se postula que no sólo debemos fijarnos cuando el


contrato se concluye o nace, hay que mirar como regula los efectos, es decir, como
un todo, no solo cuando el contrato nace sino también como funciona y cómo se
ejecuta, es decir, como se proyectó.

Enrique Barros, sostiene que hablar de autonomía privada es más práctico, en


donde un sujeto que celebra un acto jurídico, acepta las reglas del juego impuestas
por el derecho objetivo y las leyes del mercado, ya no es la voluntad la generadora
de todo, es decir, la voluntad está presente cuando se celebra el contrato en orden
a aceptar las reglas.

Límites de la autonomía de la voluntad

a) Límites Intrínsecos: Dados por el orden público, lo que se relaciona con la


costumbre y también por la evolución del concepto de autonomía de la voluntad, en
orden a lo que hoy en día debemos entender por ella.

b) Límites Extrínsecos: Dados por la normativa legal, reglamentaria, que


establece donde la voluntad debe operar.
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Principios de la contratación o sub principios de la autonomía privada en el


iter contractual: El iter contractual son las etapas que tienen lugar en la
contratación, cuales son:

1. Etapa precontractual
2. Celebración o conclusión del contrato
3. Ejecución del contrato
4. Extinción del contrato.
5. Etapa post contractual.

Dimensiones de la libertad contractual.

El principio de la libertad contractual tiende a confundirse con la autonomía privada,


pero se refiere específicamente a la facultad que tienen las personas para decidir si
contratan o no, y si deciden contratar, para elegir a la persona de su co-contratante
y para darle a ese contrato el contenido que estimen necesario, es decir, de la
autoconfiguración interna del contrato.

Este principio lo ubicamos en la etapa precontractual y en la etapa de conclusión.

Se distinguen 3 dimensiones de este principio:

1. Libertad de conclusión: Se refiere a decidir si contrato o no.

2. Libertad de elección de co-contratante.

3. Libertad de autoconfiguración interna: Se refiere a determinar el contenido


contractual, la construcción interna del contrato, porque las normas en materia de
contrato son supletivas de la voluntad de las partes, pueden éstas construir el
contrato de la manera que les parezca más adecuada. Esto se entiende en el
contrato clásicamente celebrado, en una sociedad igualitaria, pero la estructura
social hoy no nos permite configurarlo de esta manera, por lo tanto la libertad
contractual presenta ciertos deterioros que pueden ser de dos tipos:

a) Cuantitativos: Cada vez hay más contratos donde ya no existe esta triple
manifestación, estamos en presencia del fenómeno del dirigismo contractual, en
donde la autoridad se involucra en el contrato, tratándose de normas de orden
público.

b) Cualitativos: Es la adhesión contractual y en el contrato forzoso.


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Contratos de adhesión:

El contrato libremente discutido es aquel cuyas cláusulas son el resultado de una


deliberación previa y libre entre los contratantes. Para que pueda darse esta
libertad de discusión es fundamental que las partes se encuentren en un plano
igualdad. Estos contratos constituyen la regla general.

El contrato de adhesión es una manera especial de contratar, es decir, de cómo


configuramos el contrato (autoconfiguración interna).

Jorge López Santa María, lo define como:

“Aquel contrato en el cual una de las partes, o bien impone a la otra la totalidad de
las cláusulas, o al menos las más importantes, restándole a la otra parte sólo
adherir a las mismas si desea contratar”.

La Ley de protección al consumidor2 señala que

“Es aquel cuyas cláusulas han sido propuestas unilateralmente por el proveedor, sin
que el consumidor para celebrarlo pueda alterar su contenido”.

Nos encontramos al hablar de contrato de adhesión con dos problemas:

1. Naturaleza jurídica del contrato por adhesión

2. Formas de solución al fenómeno de la adhesión contractual.

Naturaleza jurídica del contrato por adhesión.

Nace casi paralelamente con el derecho proteccionista al consumidor, desde


principios del siglo XX.

Al respecto hay dos posturas:

2
Ley 19.496, Artículo 1 número 6.
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Postura Anticontractualista3: Considera que el contrato por adhesión no es


contrato, sino que es un acto jurídico unilateral y reglamentario.

a) Razón jurídica: Esta figura escapa de la noción clásica de contrato, porque quien
celebra el contrato es quien establece las cláusulas y acá no lo hacen ambas partes,
éstas no se encuentran en igualdad de condiciones y por tanto no se puede calificar
como contrato.

b) Razón práctica: Al no ser contrato se le confieren más facultades al juez para


revisar este acto jurídico. Por ello podría revisarlo, modificarlo y no se aplicaría el
artículo 15454.

Postura Contractualista: Es la postura mayoritaria. El contrato por adhesión es


contrato, la parte a la que se le imponen las cláusulas igual adhiere al contrato,
tiene que aceptar. Hay manifestación de voluntad y por lo tanto hay
consentimiento, hay acuerdo de voluntades.

En cuanto contrato lo que lo caracteriza, es la etapa precontractual, en la


negociación contractual, dicha etapa está presente, pero de forma distinta, ya que
no hay negociaciones o son ínfimas, la parte más fuerte impone las cláusulas a la
más débil. Existe un desequilibrio o desigualdad.

El legislador no busca igualdad matemática entre las partes, ya que la ley entiende
que una parte naturalmente tiene que sacar más ventaja que la otra. El problema
se produce cuando el desequilibrio es excesivo, por las consecuencias negativas
que esto puede generar.

Características esenciales del contrato de adhesión

1. Minuciosidad: la oferta es bien detallada en la redacción de las cláusulas.

2. Permanencia: se decía que el contrato por adhesión se prolongaba en el tiempo


porque se supone que el que lo redacta lo ofrecerá a varios destinatarios.

3. Generalidad: se ofrece a un número indeterminado de personas que tendrán la


opción de adherir o no al contrato.

3
Es la tesis más antigua y superada.
4
El contrato es ley para los contratantes junto con el principio de la intangibilidad contractual.
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Ahora bien, éstas no son características que necesariamente tienen que estar en el
contrato por adhesión, generalmente las supone, pero lo que ocurre es que la
mayoría de los casos se da en el mercado de proveedores y consumidores
(contrataciones masivas), pero si no es así, es preciso identificar el elemento de
mayor poder de negociación, ya que podría igualmente darse un contrato por
adhesión entre dos personas particulares.

Desde el punto de vista del análisis económico del derecho, el contrato por
adhesión es una eficaz herramienta para: obtención de bienes y servicios, nos
permite una mayor celeridad en la celebración de contratos. Si todos los contratos
de prestación de bienes y servicios fueren libremente discutidos habría una demora
en su obtención.

Empero sus desventajas se manifiestan en el abuso del poder negociador que


tiene la parte más fuerte, la consecuencia es la introducción de cláusulas leoninas
o abusivas, siendo éstas lícitas, pero que concentran las desventajas en una sola
parte. Actualmente la ley y la doctrina se preocupan de qué manera podemos
palear esas cláusulas abusivas.

Cláusula abusiva: Es aquella que entraña una ventaja excesiva para el empresario,
acarreando un desequilibrio en los derechos y obligaciones en un contrato concluido
por adhesión, celebrado entre un empresario y un consumidor, y que ha sido pre-
redactado por el primero.

Es aquella que choca con los principios de justicia conmutativa, que rompe el
equilibrio económico propio de los contratos onerosos.

A partir de esto, lo que caracteriza a una cláusula abusiva es:

i) Desequilibrio.

ii) Desproporción.

iii) Inequidad.

iv) Falta de reciprocidad entre los derechos y las obligaciones, concentrando una
parte los derechos y otra parte las obligaciones.
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Los autores señalan que las cláusulas abusivas pueden introducirse fácilmente a un
contrato, ya que las normas que regulan el ámbito contractual son supletorias de la
voluntad de las partes, y en virtud del principio de la autonomía de la voluntad
éstas podrían acordar lo que estimen conveniente modificando la reglamentación
que establece la ley en torno a un determinado contrato. Sin otra limitación que ese
contrato no contenga nada prohibido por la ley o contrario al orden público, a la
moral o las buenas costumbres.

Frente a esto parte de la doctrina señala que ello no es tan efectivo, las partes no
pueden pactar cualquier cosa porque por una parte se podría llegar a
desnaturalizar el vínculo contractual y por otra parte porque las normas que
regulan a los contratos si bien son supletorias de la voluntad representan el mejor
modelo de lo justo. En consecuencia, si en un contrato en particular las partes se
alejan demasiado de ese modelo debido a la introducción de cláusulas abusivas el
ordenamiento jurídico debe reaccionar.

Es por ello, que habría que agregar como limitación a la autonomía de la voluntad
las normas dispositivas en el ámbito contractual, en cuanto representan el mejor
modelo de lo justo.

Por ejemplo:

i) El servicio de custodia de un supermercado, y éste señala que no va a responder


por las perdidas, hurtos y robos.

Jurídicamente es un contrato de depósito (forzado) y es de la esencia de la


obligación del depositario cuidar y custodiar esa cosa. Luego esa cláusula de
irresponsabilidad esta desperfilando de tal forma ese contrato que pierde su
naturaleza, de manera que por mucho que las normas sobre el depósito sean
supletorias de la voluntad de las partes, en caso de la desnaturalización de este
contrato procedería revisar la eficacia de esa cláusula que exonera de
responsabilidad.

ii) Se presenta en el caso de estacionamiento de vehículos, en el que el empresario


no se hace responsable de los daños, hurtos y robos. El tribunal supremo español al
respecto señaló que aquella cláusula era ineficaz, ya que se desnaturaliza a tal
punto el contrato de depósito que no podría tener valor.
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Ejemplos de cláusulas abusivas:

1. Si una parte se reserva el derecho de resolver el contrato unilateralmente en


forma discrecional.

2. Si una parte se reserva el derecho de suspender el cumplimiento del contrato en


forma unilateral.

3. Si una parte se reserva el derecho de modificar unilateralmente el contrato.

4. Si se invierte el onus probandi.

5. Si se limitan las excepciones que puede poner el demandado.

6. Si se limita la posibilidad de acudir a la justicia.

7. Las cláusulas sorpresivas, son aquellas que revisten el carácter de insólitas


porque su existencia no era previsible en un contrato. Por ejemplo: si un contrato
de compraventa con algún proveedor se asume la obligación que los contratos
futuros se celebraran con el mismo proveedor.

Las cláusulas abusivas en el derecho comparado.

En general existen tres grandes sistemas para abordar el tema de las cláusulas
abusivas.

1. Una cláusula general: La ley señala en términos amplios qué características debe
presentar una cláusula para que sea considerada abusiva.

2. Sistema de las listas grises: En el cual ley señala que cláusulas potencialmente
tendrían el carácter de abusivas correspondiéndole al juez determinar en cada caso
en particular si la cláusula tiene o no el carácter de abusiva.

3. Sistema de las listas negras: En virtud del cual la ley señala taxativamente que
cláusulas son abusivas sin que el juez tenga participación alguna en esa decisión.
Este es el sistema que adoptó la ley de protección del consumidor de Chile.
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Paliativos al problema de la Adhesión Contractual.

1. Soluciones de carácter general:

Encontramos la posibilidad de aplicar normas del código civil o principios del


derecho civil, que servirán como paliativos de alcance general.

a) Primera solución: principios de la formación del consentimiento.

La voluntad debe ser libre y espontánea, ver como se forma el consentimiento. Se


ha dicho que en rigor la parte más débil no manifiesta verdaderamente su voluntad
y/o consentimiento, y no lo presta por desconocimiento o por ignorancia. Entonces
no habría consentimiento, por lo tanto el contrato no existe por ausencia de
voluntad.

La parte no tiene cabal conocimiento de lo que se celebra, ya que es para un


número indeterminado de destinatarios, la oferta es excesivamente minuciosa, con
un lenguaje ininteligible, muy técnico, o porque se encuentra en otro idioma, en
letra pequeña, entonces una posibilidad es decir que no hay manifestación de
consentimiento.

Problemas:

1. Si es que se pide que se constate la inexistencia o se declare la nulidad del


contrato no habrá contrato, entonces la parte más débil no va a obtener los bienes
y servicios que necesita.

2. Si hablamos de una parte más débil, habrá entonces una más fuerte. La cual
estará mejor preparada frente a un eventual juicio y a la más débil le acarreará un
gran costo.

3. El cambio de paradigma en el tema de la autonomía de la voluntad, conocida hoy


como autonomía privada, que implica en términos generales que es suficiente con
conocer las reglas del juego y no la totalidad de lo que se contrate, los detalles ya
no se conocen.

b) Segunda Solución: problema de la voluntad viciada.


Dos alternativas, puede ser por fuerza moral o por error:

i. Que la parte más débil solicite la declaración de nulidad relativa (total o parcial)
fundándose en la fuerza moral. Nos lleva al fenómeno de la contratación pasiva.
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La parte más débil contrata porque lo requiere de manera urgente; por ejemplo los
servicios básicos, por lo tanto acá hay fuerza moral, la voluntad está viciada.

Problema: El problema de esta solución es que hay que ver cuál es el origen de la
fuerza para viciar la voluntad (persona o circunstancia externa).

ii. El error, este puede ser diversos tipos:

Una posibilidad es señalar que producto del desconocimiento de las cláusulas


del contrato a lo mejor se incurrió en un error esencial en la naturaleza del contrato
que se celebra. El problema aquí es la consecuencia que se genera, es decir, si es la
inexistencia, la nulidad absoluta o relativa.

Otra posibilidad podría ser un error vicio y este sí que constituye vicio de la
voluntad porque podría haber un error en la calidad esencial de los bienes que se
contratan.

Problema.: Costear un juicio ordinario de lato conocimiento, y si el resultado es


favorable para el más débil, este se quedará sin contratar y por lo tanto sin obtener
el bien o el servicio que requiere.

c) Tercera Solución: afectación a la buena fe, buenas costumbres y orden


público. Es valerse de cláusulas generales o conceptos válvulas.

d) Cuarta Solución: aplicar las reglas de interpretación.

i. En el derecho comparado más clásico, existe un sistema de interpretación


aplicable sólo a los contratos por adhesión, señalando que deben interpretarse de
manera distinta las cláusulas accidentales de las esenciales. En las esenciales el
juez tendrá mayores facultades para revisarlas a favor de la parte más débil.

ii. Utilizar las normas del código civil.

e) Quinta Solución: aplicar la teoría de la eficacia horizontal de los derechos


fundamentales.

Señala que los derechos fundamentales tienen eficacia entre particulares, eso
significa que cada vez que estemos frente a una relación jurídica deben respetarse
los derechos fundamentales del otro. Esta teoría tiene amplia acogida en Chile.
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2. Soluciones de carácter particular.

a) Primera solución: dirigismo contractual.

Fórmula que acoge Jorge López y se refiere al dirigismo contractual que constituye
una eficaz herramienta para palear los efectos del abuso del contrato por adhesión.
Por ejemplo: el contrato de arrendamiento, en materia de inversión extranjera y el
contrato de trabajo.

b) Segunda solución: homologación del poder público.

Una forma de evitar la inclusión de cláusulas abusivas es mediante la aprobación de


un órgano del Estado. Ejemplo, el contrato de seguro, que tienen que ser
aprobados y registrados en la Superintendencia de valores y seguros.

c) Tercera Solución: mayor proliferación de contratos tipos bilaterales.

d) Cuarta Solución: ampliación de la lesión enorme. Es una solución propia del


derecho comparado. Si la ampliamos y la configuramos como un vicio de la
voluntad nos permitiría reclamar ante los tribunales de justicia.

e) Quinta Solución: a través del derecho del consumidor. Esta es la forma más
desarrollada, de origen europeo. Se dicta en Chile la ley 19.496, donde se define el
contrato por adhesión y contempla los problemas que se generan en éstos al
incorporar las cláusulas leoninas.
Además, esta ley incorpora una enumeración de cláusulas leoninas o abusivas, la
que se conoce como “lista negra”, sin ser taxativa.

Están consagradas en el Artículo 16, el cual dispone: “No producirán efecto alguno
en los contratos de adhesión las cláusulas o estipulaciones que”:

a) Otorguen a una de las partes la facultad de dejar sin efecto o modificar a su solo
arbitrio el contrato o de suspender unilateralmente su ejecución, salvo cuando ella
se conceda al comprador en las modalidades de venta por correo, a domicilio, por
muestrario, usando medios audiovisuales, u otras análogas, y sin perjuicio de las
excepciones que las leyes contemplen;

b) Establezcan incrementos de precio por servicios, accesorios, financiamiento o


recargos, salvo que dichos incrementos correspondan a prestaciones adicionales
que sean susceptibles de ser aceptadas o rechazadas en cada caso y estén
consignadas por separado en forma específica;
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c) Pongan de cargo del consumidor los efectos de deficiencias, omisiones o errores


administrativos, cuando ellos no le sean imputables;

d) Inviertan la carga de la prueba en perjuicio del consumidor;

e) Contengan limitaciones absolutas de responsabilidad frente al consumidor que


puedan privar a éste de su derecho a resarcimiento frente a deficiencias que
afecten la utilidad o finalidad esencial del producto o servicio;

f) Incluyan espacios en blanco, que no hayan sido a, b y c) llenados o inutilizados


antes de que se suscriba el contrato, y

g) En contra de las exigencias de la buena fe, atendiendo para estos efectos a


parámetros objetivos, causen en perjuicio del consumidor, un desequilibrio
importante en los derechos y obligaciones que para las partes se deriven del
contrato. Para ello se atenderá a la finalidad del contrato y a las disposiciones
especiales o generales que lo rigen. Se presumirá que dichas cláusulas se
encuentran ajustadas a exigencias de la buena fe, si los contratos a que pertenecen
han sido revisados y autorizados por un órgano administrativo en ejecución de sus
facultades legales.
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interpretación de los contratos.

Si en estos contratos se designa árbitro, el consumidor podrá recusarlo sin


necesidad de expresar causa y solicitar que se nombre otro por el juez letrado
competente. Si se hubiese designado más de un árbitro, para actuar uno en
subsidio de otro, podrá ejercer este derecho respecto de todos o parcialmente
respecto de algunos. Todo ello de conformidad a las reglas del COT.

En todo contrato de adhesión en que se designe un árbitro, será obligatorio incluir


una cláusula que informe al consumidor de su derecho a recusarlo, conforme a lo
establecido en el inciso anterior. Lo que se entiende sin perjuicio del derecho que
tiene el consumidor de recurrir siempre ante el tribunal competente.

El año 2004 se dicta la Ley 19.955, ésta incorpora un artículo 12 donde se


reglamentan los contratos celebrados por medios electrónicos, esta ley sigue la
tendencia del derecho comparado e incorpora una cláusula más general que es la
de la buena fe, en virtud de lo que dispone en el art. 16 en la letra g. Pone énfasis
en que para calificar una cláusula como leonina hay que atender a parámetros
objetivos de buena fe que permitirán juzgar si esa cláusula es o no contraria a la
buena fe, se considera el equilibrio económico contractual, justicia contractual,
considerar la posición de las partes para determinar si hay un desequilibrio y si éste
se produce a partir de la cláusula en cuestión.

La ley 19.955 incorpora en la letra 16 A, el legislador permite la nulidad parcial del


contrato por adhesión en caso que éste pueda subsistir sin necesidad de las
cláusulas leoninas, ya que en caso contrario, deberá declararse íntegramente nulo
por el juez.

También la ley incorpora reglas relativas a la exigencia del tamaño de la letra en el


artículo 17, junto con el idioma del contrato, y su claridad.

Contrato dirigido (restricción a la libertad contractual):

También se denomina contrato normado o dictado por el legislador.

En rigor el contrato dirigido es producto de una política que se adopta por la


autoridad que se llama dirigismo contractual. El contrato que celebro es
consecuencia de esta política.

“Es aquel contrato reglamentado y fiscalizado por los poderes públicos en su


formación, ejecución y duración”.
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Finalidades del dirigismo contractual:

1. Proteger a la parte más débil de la relación contractual, de abusos que pueda


cometer la parte más fuerte, a través de la intervención del legislador.

2. Promover por parte del Estado determinadas actividades, particularmente


actividades económicas.

Ejemplos de dirigismo contractual.

1. El contrato de trabajo.

2. El contrato de arrendamiento de predio urbano y predio rustico.

3. Contrato de inversión extranjera DL 600.

4. Operaciones de crédito de dinero ley 18.010.

5. Contrato de transporte marítimo bajo régimen de conocimiento de


embarque.

Contrato forzoso.

La ley no lo define. Sin embargo, algunos lo contraponen con el contrato voluntario.

Jorge López Santa María lo define como:

“Aquel contrato que la autoridad de ordinario legislador obliga a celebrar o da por


celebrado”.

Son aquellos en los que una persona tiene el imperativo jurídico de celebrar un
contrato en razón de una disposición legislativa.

Tipos de contrato forzoso.

a) Contrato Forzoso Ortodoxo: “Es aquel contrato que la autoridad, de ordinario


legislador, obliga a celebrar”.

b) Contrato Forzoso Heterodoxo: “Es aquel contrato que la autoridad, de


ordinario legislador, da por celebrado”.

La diferencia entre estos contratos dice relación con el mandato legal.


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El contrato Forzoso Ortodoxo

Es un contrato que viene impuesto por el legislador en orden a que hay que
celebrarlo, por tanto, el mandato legal del legislador se da a quien se encuentra en
una determinada situación jurídica.

Lo particular es que aquí hay una merma al principio de libertad contractual.


Fundamentalmente hay una disminución de la libertad de conclusión (si
contrato o no). Por lo tanto es un contrato que se distancia del contrato
clásicamente concebido.

En el Código Civil hay diversos casos de contratos forzosos ortodoxos:

1. Artículo 775 derecho de usufructo. Acá encontramos un contrato forzoso


ortodoxo, ya que se tiene que rendir caución. La razón de esta caución es que el
legislador quiere cautelar la obligación restitutoria del usufructuario5.

2. Artículo 374 en trámites para discernir la tutela o curaduría, en donde también


se requiere de fianza o caución. La razón de esta caución es la finalidad es la
profunda desconfianza del legislador con los administradores de bienes ajenos.

3. Artículo 21516. El mandatario puede, en el ejercicio de su cargo, contratar a su


propio nombre o al del mandante; si contrata a su propio nombre, no obliga
respecto de terceros al mandante.

La doctrina señala que tratándose de un contrato forzoso ortodoxo el mandato legal


puede ser implícito o explicito. Hay casos, como este, donde el mandato es
implícito. Estamos frente al contrato de mandato sin representación, se obliga al
mandatario a transferir los efectos del contrato al patrimonio del mandante. La
razón por la cual es obligado el mandatario, es porque éste se puso
voluntariamente en la situación jurídica.

4. La celebración del contrato de seguro automotriz para la renovación del permiso


de circulación (para asegurar daños respecto de terceros). La persona se pone

5 Como decíamos, el legislador obliga a celebrar este contrato a quien se encuentra en una determinada

situación jurídica. En este caso, uno voluntariamente se puso en esta situación jurídica, nadie me obligó
a ser usufructuario.
6 La profesora Prado dice que este caso es dudoso para calificarlo como contrato forzoso ortodoxo, acá

en realidad en el cumplimiento del contrato de mandato una de las obligaciones es traspasar las
consecuencias patrimoniales al mandante. Pero hay doctrina que igual lo da como ejemplo.
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voluntariamente en la situación jurídica (manejar su auto). Pero está disminuida la


libertad contractual en sus tres aspectos.

Contrato Forzoso Heterodoxo.

Aquel que la autoridad da por celebrado7.

En cuanto a su naturaleza jurídica existen distintas opiniones8:

 No estaríamos frente a un contrato, no habría contenido de voluntad, y sólo


serían obligaciones legales.

 Es contrato9. Ya que para clasificar al contrato como tal debe ponerse


énfasis en lo contraído, es decir, en sus efectos. Puede que no haya
acuerdo, pero si lo contraído tiene efectos de contrato, es por tanto un
contrato.

Casos: Artículos 660 y 662 del código de procedimiento civil.

1. Artículo 660: Salvo acuerdo unánime de las partes, los comuneros que durante
el juicio divisorio reciban bienes en adjudicación, por un valor que exceda del
ochenta por ciento de lo que les corresponda percibir, pagarán de contado dicho
exceso. La fijación provisional de éste se hará prudencialmente por el partidor.

2. Artículo 662: En las adjudicaciones de propiedades raíces que se hagan a los


comuneros durante el juicio divisorio o en la sentencia final, se entenderá
constituida hipoteca10 sobre las propiedades adjudicadas, para asegurar el pago de
los alcances que resulten en contra de los adjudicatarios, siempre que no se pague
de contado el exceso a que se refiere el artículo 660. Al inscribir el conservador el
título de adjudicación, inscribirá a la vez la hipoteca por el valor de los alcances.
Podrá reemplazarse esta hipoteca por otra caución suficiente calificada por el
partidor.

Una de las formas de término de la comunidad es la partición. Los bienes


adjudicados deben tener un valor relativamente equivalente con el valor de su
cuota.

7
El profesor Mario Opazo señala que la persona no sólo tiene el imperativo de celebrar un contrato, sino
que además la ley impone que debe celebrarlo con una determinada persona. Por su parte, la profesora
Pamela Prado se avoca a la característica de darlo por celebrado.
8
La naturaleza es discutible, pero la postura mayoritaria es que es contrato.
9
Sostenido por Jorge López Sta. María.
10
“se entenderá constituida hipoteca”, o sea, el contrato es heterodoxo.
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Podría el ex comunero adjudicarse bienes de mayor valor al de su cuota, (que es


una representación abstracta de los derechos que tiene el comunero en los bienes
parte de la comunidad) y pagar al contado el exceso, o si el valor excede al 80% de
su cuota se entiende celebrada una hipoteca.

3. Artículo 71 Código Tributario inciso primero

Cuando una persona natural o jurídica cese en sus actividades por venta, cesión o
traspaso a otra de sus bienes, negocios o industrias, la persona adquirente tendrá
el carácter de fiador respecto de las obligaciones tributarias correspondientes a lo
adquirido que afecten al vendedor o cedente. Para gozar del beneficio de excusión
dentro del juicio ejecutivo de cobro de los respectivos impuestos, el adquirente,
deberá cumplir con lo dispuesto en los artículos 2.358 y 2.359 del Código Civil.

También la ley da por celebrado una fianza. No hay voluntad, solo hay en orden a
que la persona se puso en la determinada situación jurídica.

PRINCIPIO DE LA BUENA FE CONTRACTUAL

En general, la buena fe se vincula a las ideas de corrección, lealtad y rectitud en las


relaciones humanas. De ahí que en sede no jurídica la buena fe implica una
apreciación subjetiva interna o la convicción de estar actuando correctamente.

En un sentido jurídico, llevado a los contratos, la buena fe impone en general una


corrección en el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones
dimanantes del contrato.

Desde el punto de vista de su naturaleza jurídica, la tendencia de la doctrina civil,


es entenderla como un principio.

Este principio debe aplicarse como un estándar normativo. Así, se le confiere un


trabajo importante y con amplias facultades al juez. La tendencia de la judicatura
es llenar la norma. Por tanto, es un principio general con un contenido flexible y
con contornos difusos, aplicable en mayor o menor extensión.
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interpretación de los contratos.

En sede jurídica, este principio se proyecta en dos sentidos distintos:

a. La buena fe subjetiva

b. La buena fe objetiva.

a) Buena fe subjetiva:

“Es la convicción interna, persuasión o conciencia de que se está actuando u


obrando conforme a derecho”.

Se trata de una convicción sicológica, interna de estar celebrando un acto jurídico


legítimo y válido. Este concepto se extrae a partir del artículo 706, respecto a la
buena fe posesoria.

Casos

1. POSESIÓN REGULAR. Es la que procede de un justo título y ha sido adquirida


de buena fe, y si el título es traslaticio de dominio, que se haya verificado la
tradición. Uno de sus requisitos por tanto es la buena fe inicial, y se entiende por
buena fe la conciencia de haberse adquirido el dominio por medios legítimos,
exentos de fraude y de todo otro vicio. Si la posesión es la tenencia de una cosa
determinada con ánimo de señor o dueño, la única manera que tenemos para
argumentar este ánimo es que tengamos la conciencia de que adquirimos el
dominio.

2. ACCIÓN PAULIANA. Uno de los requisitos es la mala fe del deudor. Se exige al


deudor siempre y además a los terceros adquirentes cuando el acto que se quiere
revocar es oneroso. En consecuencia, si el deudor y en su caso el tercero
adquirente ignoran la insolvencia o mala situación (y tienen además la convicción
de actuar conforme a derecho) están de buena fe y es una buena fe subjetiva.

3. CUMPLIMIENTO DE UNA CONDICIÓN RESOLUTORIA RESPECTO DE


TERCEROS. Cuando se cumple una condición resolutoria, el que tenía la cosa bajo
esta condición la pierde, por lo que opera retroactivamente. Si la ha enajenado o ha
constituido un derecho real distinto del dominio, surgen terceros. Cuando se trata
de bienes muebles, la resolución no va a afectar a los terceros de buena fe,
entendiéndose por buena fe la ignorancia de la existencia de la condición
resolutoria; a contrario sensu, tratándose de muebles afecta a los terceros de mala
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

fe (los que sabían que estaban contratando con alguien que tenía un derecho
resoluble). Es siempre una situación de orden psicológico. Tratándose de inmuebles
la regla es distinta ya que se exige un requisito objetivo para que la resolución
afecte a terceros.

4. PRESTACIONES MUTUAS EN LA ACCIÓN REIVINDICATORIA


(RESTITUCIÓN DE FRUTOS Y MEJORAS). Para resolver sobre los frutos y
mejoras se distingue según la buena o mala fe del poseedor vencido; el poseedor
que sin serlo se creía dueño es poseedor de buena fe, y aquel que sabía que no era
dueño es un poseedor de mala fe.

5. MATRIMONIO NULO PUTATIVO. El matrimonio putativo es aquel matrimonio


nulo celebrado o ratificado ante un Oficial de Registro Civil y que produce los
mismos efectos civiles que el matrimonio válido respecto de quien o de quienes lo
contrajeron de buena fe y con justa causa de error. La buena fe consiste en la
creencia de haberse celebrado un matrimonio válido. Es producto de un error, el
que debe ser excusable, no un error craso.

6. PAGO DE LO NO DEBIDO. El que pagó lo que no debía tiene derecho a repetir


(que se le restituya) ese pago, y si el que lo recibió estaba de mala fe, es decir
sabía que nada le adeudaban, debe además pagar intereses corrientes. A contrario
sensu, se entiende por buena fe (subjetiva) la ignorancia de que el pago era
indebido.

7. PACTOS EN MATERIA CONTRACTUAL Y PARTICULARMENTE EN LA


COMPRAVENTA. El vendedor es deudor de la obligación de saneamiento, que es
de la naturaleza del contrato, por lo que las partes pueden modificarla o eliminarla;
así, pueden acordar que el vendedor no va a responder del saneamiento, y esos
pactos de irresponsabilidad son válidos a menos que el vendedor se encuentre de
mala fe, esto es, en la especie, si conocía de la existencia del vicio en la cosa o en
el título.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Buena fe objetiva o negocial. Artículo 154611.

“Es el deber que tienen los contratantes de comportarse leal y correctamente en


sus relaciones mutuas desde el comienzo de los tratos preliminares, y hasta los
momentos posteriores a la terminación del contrato”.

La buena fe negocial implica actuar de buena fe, lo único que se nos exige es que
tengamos un comportamiento recto, leal, honesto para la contraparte.

Esta dimensión de la buena fe es la que interesa mayormente en materia


contractual ya que es a ésta a la que se refiere el artículo 1546 al señalar que los
contratos deben ejecutarse de buena fe.

En numerosas ocasiones, el legislador no da una solución específica a un


determinado problema pero éste se puede resolver aplicando los principios, por
ejemplo de la buena fe, la reprobación del abuso del derecho, la actuación de un
buen padre de familia, etc., conceptos que son estándares jurídicos que van
cambiando con el correr del tiempo.

La buena fe evita conductas fraudulentas, y da cabida a instituciones que no están


expresamente reguladas por nuestro derecho, como la teoría de la imprevisión y la
teoría del abuso del derecho, junto con morigerar el rigor de un contrato, ya que el
juez puede apartarse de su texto según sea o no conforme a la buena fe.

Importancia de la buena fe objetiva o negocial.

1. Existen ciertas normas que claramente aparecen inspiradas en la buena fe


negocial:

a) Artículo 1859 en materia de contrato de compraventa. El que no se


comportó correctamente es el vendedor.

b) Artículo 2134 en materia de contrato de mandato. “la recta ejecución del


mandato” es buena fe negocial.

c) Artículo 2148 actuar con buena fe negocial.

11 Artículo 1546: “Los contratos deben ejecutarse de buena fe, y por consiguiente obligan no sólo a lo

que en ellos se expresa, sino a todas las cosas que emanan precisamente de la naturaleza de la
obligación, o que por la ley o la costumbre pertenecen a ella2.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

2. La buena fe se utiliza cuando se incorporan instituciones al ordenamiento


jurídico, o bien para interpretar instituciones que podemos encontrar en
nuestro ordenamiento.

a) Una posibilidad es que por esa vía podamos incorporar al


ordenamiento instituciones que no están contenidas en nuestro
ordenamiento. Por ejemplo, se podrían ampliar los casos de lesión enorme,
que no están en el ordenamiento. En cuanto a la fuerza, el código parte de
la base que la fuerza es originada en una persona, por el contratante o un
tercero, sea ésta física o moral, ¿Qué ocurre si celebro un contrato en
estado de necesidad? El contrato no podría ser declarado nulo por ello. Pero
si celebro un contrato en estado de necesidad por estar coaccionado, podría
ampliarse la fuerza y decir que la otra parte arrancó mi decisión no
espontánea, y que el contrato adolecería de nulidad relativa.

b) Otra posibilidad es alterar la interpretación de las instituciones


ya existentes fundándose en la buena fe negocial. Por ejemplo, respecto del
Incumplimiento resolutorio, según la doctrina tradicional chilena cualquier
tipo de incumplimiento habilita para que el contratante pida la resolución del
contrato. Según la doctrina contemporánea 12, para que haya resolución del
contrato tiene que haber un incumplimiento esencial, porque si se exige
la resolución frente a un incumplimiento que no es esencial no se está
actuando de buena fe. Por tanto, si no hay incumplimiento esencial, lo único
que queda es pedir el cumplimiento específico, pero no la resolución del
contrato.

Expresiones de la buena fe en el iter contractual o de la buena fe objetiva

La buena fe debe estar presente durante todo el iter contractual: desde las
tratativas preliminares y hasta la etapa posterior a la terminación del contrato.

a) FASE PRECONTRACTUAL O TRATOS PRELIMINARES: Este es un período


anterior a la celebración del contrato en que se forman las pretensiones de cada
uno hasta que se llega a una coincidencia y se celebra el contrato. En esta etapa las
partes están negociando el contenido del contrato.
La buena fe exige que en estas tratativas preliminares las partes den a conocer la
realidad tal como es, lo que implica que las partes no deben guardar silencios
indebidos, ni tampoco aparentar una realidad distinta.

12
Luis Diez Picasso, Enrique Barros, Hernán Corral.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

En síntesis, la buena fe objetiva en la fase precontractual se manifiesta en los


siguientes deberes:

1) Deber de no aparentar una situación económica que no se tiene, por ejemplo se


está en insolvencia.

2) Deber de no aparentar una calidad jurídica que no se tiene, por ejemplo encubrir
una causal de incapacidad.

3) Deber de no sostener una habilidad de la cual se carece, por ejemplo aparentar


una determinada calidad profesional.

4) Deber de no ocultar alguna realidad especialmente importante en el contrato que


se va a celebrar, por ejemplo lo dicho sobre el seguro de vida.

Relación con la responsabilidad precontractual: Según disposiciones del código de


comercio, se deben pagar ciertas indemnizaciones sin que se haya llegado a formar
el consentimiento, es decir, sin que exista contrato aún. Algunos autores han
querido ver aquí una responsabilidad precontractual. Pues bien, indirectamente los
deberes que involucra la buena fe objetiva en los tratos preliminares (o su
infracción) pueden tener relación con la llamada responsabilidad precontractual.

Relación con el dolo. Las voluntades negocian para alinearse y formar el


consentimiento. Este consentimiento se vicia si una de las partes intencional y
fraudulentamente aparenta una realidad distinta con el objeto de hacer caer en
error a la contraria y perjudicarla o defraudarla, lo que constituye el dolo. Pues
bien, la buena fe objetiva en esta etapa obliga a no aparentar la realidad; luego, si
al ánimo de aparentarla (o sea de contravenir la buena fe en la fase preliminar) le
sumamos el de perjudicar o defraudar a la contraria, se ha configurado el dolo.

b) FASE DE CELEBRACIÓN O PERFECCIONAMIENTO DEL CONTRATO. Al


momento de su perfeccionamiento las partes deben actuar leal y correctamente y
declarar todo aquello que fuere importante para su contraparte en la decisión de
celebrar o no ese contrato. Por ejemplo, se ha entendido que actúa de mala fe la
persona que se aprovecha de la inexperiencia o de la necesidad de su contraparte,
como ocurre en una compraventa de cosa mueble en la que el comprador paga un
precio muy inferior aprovechándose de la necesidad de dinero del vendedor.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

La buena fe en la celebración del contrato impone los deberes de:

1) Deber de declarar la verdadera calidad de la cosa objeto del contrato. Ejemplo,


se vende un bien y adolece de defectos o vicios ocultos.

2) Deber de declarar la verdadera calidad personal de un contratante cuando se


trata de una obligación de hacer. Ejemplo, es aprendiz y no maestro.

3) Deber de declarar la exacta calidad jurídica del bien a que se refiere el contrato.
Ejemplo, vender una cosa ajena.

4) Deber de declarar las circunstancias que rodean al objeto del contrato. Ejemplo,
el bien vendido está embargado y no lo declara el vendedor.

c) FASE DE EJECUCIÓN DEL CONTRATO: En esta se aplica el artículo 1546 en


cuanto señala que los contratos deben ejecutarse de buena fe, y por lo tanto,
obligan no solo a lo que en ellos se expresa, sino que también a todas las cosas que
emanan de la naturaleza de la obligación o que por la ley o la costumbre
pertenecen a ella.

Pese a que esta disposición sólo se está refiriendo a la situación del deudor, la
doctrina y la jurisprudencia han entendido que también se aplica a la situación del
acreedor.

La buena fe en la ejecución del contrato impone:

1. El deber de no asilarse en lo textual del contrato. El contrato obliga solo a lo


que él expresa. Nos impone superar la literalidad y

2. Cumplirlo conforme a la verdadera intención de los contratantes, e


igualmente,

3. Cumplir con todo aquello que está ínsito en el contrato, y es todo lo que
por la naturaleza del mismo corresponda, y todo lo que por la costumbre
corresponda.

4. Deber de no abusar del derecho que emana de un contrato, y así:

a. La posibilidad de rechazar una acción resolutoria fundada en un incumplimiento


Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

insignificante del contrato13.

b. La consagración de la excepción de contrato no cumplido14.

c. La posibilidad de rechazar una acción indemnizatoria si aplicando la buena fe se


configura una causal de inexigibilidad aunque no constituya caso fortuito.

d. La aceptación de la teoría de la imprevisión.

5. El deber de cumplir por parte del deudor conforme a la voluntad de las partes. Es
expresión de la clasificación del derecho romano: contratos de derecho estricto y
contratos de buena fe; en los primeros el deudor se sometía exclusivamente a lo
formalizado, y en los segundos había una mayor latitud en su cumplimiento.

6. Deber de colaboración, lo que significa que si para la debida realización e la


prestación es menester la ayuda de la contraparte y ésta se niega a prestarla,
estaría atentando contra la buena fe.

d) FASE POST CONTRACTUAL. Terminado el contrato las partes deben continuar


comportándose de buena fe. Se atenta contra la buena fe cuando no se cumplen
ciertos deberes que, aún no estando especificados, se entiende que deben
respetarse incluso más allá de estar terminado el contrato.

Lo anterior tiene lugar fundamentalmente en materia de arrendamiento:


1. El deber de restituir la cosa dada en arrendamiento en condiciones de poder
continuar en funcionamiento.

2. El arrendador de un local comercial tiene la obligación de indicar cuál es el nuevo


domicilio de su ex arrendatario, y debe permitir que se coloquen letreros señalando
la nueva dirección.

Roles de la buena fe objetiva.

a) Es una herramienta eficaz para evitar conductas fraudulentas.

13
Deber 100, paga 99 y pedimos resolución e indemnización.
14
Ya estudiado, recordar.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b) Es un instrumento morigerador del rigor del contrato, ya que el juez puede


apartarse de su texto para ampliar o restringir su interpretación, dependiendo de
las circunstancias del caso.

c) Permite dar cabida a una seria de instituciones que carecen de una regulación
expresa en la ley, por ejemplo, la teoría del abuso del derecho, la lesión, la teoría
de la imprevisión, etc.

PRINCIPIO DE LA FUERZA OBLIGATORIA DE LOS CONTRATOS.

Este principio se resume en la expresión “Pacta Sunt Servanda”, es decir, lo


pactado obliga. Celebrado el contrato éste se hace intangible, es decir, no puede
ser modificado por una de las partes, ni por el poder legislativo, ni el ejecutivo, ni
por el poder judicial.

En nuestro Código aparece consagrado en el artículo 1545, y para graficar la fuerza


que tiene el contrato el legislador lo compara con la ley15.

Artículo 1545: Todo contrato legalmente celebrado es una ley para los
contratantes, y no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por
causas legales.

Este principio tiene dos dimensiones:

Primera Dimensión: Fuerza obligatoria de los contratos.

Segunda Dimensión: Principio de la intangibilidad contractual: Se refiere a que


el contrato no se puede tocar, modificar, dejar sin efecto, salvo las hipótesis del art.
1545. La intangibilidad del contrato no solo alcanza a las partes, sino también al
juez e incluso al legislador.

La fuerza obligatoria de los contratos propiamente tal, puede ser leída desde una
perspectiva literal-histórica al tenor del artículo 1545.

“Es una ley para los contratantes”.

El legislador utiliza una metáfora para resaltar que un contrato obliga de la misma
manera que lo hace la ley con sus destinatarios.

15
Sin embargo, veremos que tiene bastantes diferencias con la ley.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Diferencias entre la ley y el contrato.

 Desde el punto de vista del origen o fuente, la ley emana del poder
legislativo; el contrato se origina del concurso de voluntades de ambas
partes.

 Desde el punto de vista de a quien alcanza, la ley tiene un alcance general;


el contrato sólo produce efectos para quienes son parte.

 Desde el punto de vista de su permanencia, la ley por regla general es


carácter permanente, en cambio las obligaciones emanadas del contrato
fueron contraídas para ser cumplidas o extinguidas.

“No pueden ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas
legales”.

Se critica la utilización de la palabra “invalidado”, pues implicaría que el contrato


adolece de algún vicio, hipótesis que entra en contradicción con la misma norma,
ya que ésta parte del supuesto de un contrato legalmente celebrado (cumple con
todos los requisitos de existencia y validez), por lo tanto mal podría ser un contrato
invalido. Hubiera sido mejor decir “dejar sin efecto”.

Excepciones a la intangibilidad del contrato:

En virtud de esta fuerza obligatoria, el contrato se puede dejar sin efecto por:

1. Consentimiento mutuo (Resciliación o


mutuo disenso).
2. Causas legales

1. Consentimiento Mutuo (Resciliación o mutuo disenso)

La regla general es que en materia de contratos la mayor parte se puede dejar sin
efecto por el mutuo consentimiento. Sin embargo esa regla está siendo pensada
para contrato de orden patrimonial porque en materia matrimonial, la estructura y
efectos aplicables son diferentes.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Hay dos grupos de excepciones a esta regla:

 Casos de contratos que no se pueden dejar sin efecto por consentimiento mutuo.
Por ejemplo, el contrato de matrimonio.

Con la ley 19.947 se suscitaron dudas en orden a si es o no una excepción, por lo


dispuesto en el Artículo 55 inciso tercero “divorcio de mutuo acuerdo”. En Chile no
existe el divorcio consensual, no es un divorcio de mutuo acuerdo, acá hay un
divorcio solicitado de común acuerdo, pero fundado, se tendrán que acreditar los
requisitos (como el cese efectivo de la convivencia). En consecuencia en nuestro
país no hay divorcio por mutuo consentimiento.

 Casos en que el contrato se puede dejar sin efecto unilateralmente. Por ejemplo,
los contratos intuito personae, el mandato.

2. Causas Legales.
Tres serían las causales compatibles con un contrato válidamente celebrado:

a) Muerte de uno de los contratantes.


b) Revocación
c) Plazo extintivo

a) Muerte de uno de los contratantes: La regla general es que el fallecimiento


no pone fin al contrato. Sin embargo, hay contratos que pueden terminar con el
fallecimiento de uno de los contratantes, como el caso del contrato de mandato,
que es intuito personae.

b) Revocación del contrato: La revocación, trata de una declaración unilateral de


voluntad, que consiste en la retractación de un acto jurídico ya celebrado.

De conformidad a la clasificación de los actos jurídicos, que distingue entre actos


unilaterales y bilaterales, la mayor parte de los actos jurídicos unilaterales son
susceptibles de ser revocados por el autor del acto, tal ocurre en el testamento. No
sucede lo mismo en el caso de los bilaterales, los que sólo excepcionalmente
pueden ser dejados sin efecto de manera unilateral por alguna de las partes
(revocación). En efecto, lo normal es que un acto bilateral se deje sin efecto por el
acuerdo de las partes (resciliación), sin embargo, la revocación se presenta
especialmente en los actos intuito personae, como el mandato, contrato de
sociedad, contrato de trabajo, etc. Tampoco puede terminar por revocación el
contrato de matrimonio.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

c) Plazo extintivo: Las propias partes han establecido un plazo en el contrato


legalmente celebrado para que éste termine.

Recurso de protección en sede contractual.

Frente a la intangibilidad, en derecho constitucional ha surgido una vía para


defenderse ante una eventual modificación contractual. Esa vía es el recurso de
protección. Es una vía discutible por varias razones, pero aun así se sigue utilizando
por las partes frente a atentados a su posición en el contrato.

¿Puede un derecho personal, emanado de un contrato, ser protegido


mediante el recurso de protección? En este caso el recurso de protección se
aplica conforme a la eficacia horizontal de los derechos fundamentales.

En Chile aún no hay una postura determinada de los tribunales frente al tema.

Igualmente, se genera el problema de la subsidiariedad del recurso de protección,


porque si aplicamos tal subsidiaridad, no procedería tal recurso sino que la acción
pertinente. De admitir el recurso de protección, ¿qué garantía se debe invocar?,
¿qué lectura le debemos dar a la garantía que invoca la parte?; Se invoca
recurrentemente igualdad, protección, integridad física y psíquica y propiedad
(siempre supeditado a la naturaleza del contrato).

Cuando se habla de recurso de protección hablamos de un recurso que está


pensado como una defensa de los particulares frente al Estado. Pero en el derecho
comparado los derechos fundamentales han adquirido un mayor desarrollo y ello
genera la teoría alemana de la eficacia horizontal de los derechos fundamentales,
siendo exigibles entre particulares. El problema de la eficacia horizontal de los
derechos fundamentales es la colisión de los derechos fundamentales que se
resuelve mediante el mecanismo de la ponderación.

¿Puede en Chile un derecho personal emanado de un contrato ser


protegido por esta vía?

a) Hay un primer grupo de casos que se presentan recursos de protección pero


frente a terceros por cuyo comportamiento hay una perturbación o amenaza al
derecho personal del recurrente emanado del contrato.
Por ejemplo, soy arrendatario y un tercero me impide que yo use y goce del bien.
Aquí se perturba un derecho personal por parte de un tercero.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b) Un segundo grupo, son aquellos casos en donde se presenta un recurso de


protección para evitar modificar o terminar unilateralmente un contrato.
Por ejemplo un banco pone fin unilateralmente al contrato de cuenta corriente; o
bien un afiliado demanda a la afp o isapres por cobros indebidos.

c) Un tercer grupo, que se da por denuncias ante incumplimientos contractuales,


por ejemplo recursos de protección contra entidades educacionales.

La Teoría de la Imprevisión como excepción a la intangibilidad del


contrato16.

Es la situación que se presenta cuando en el lapso que va desde el nacimiento de la


obligación hasta su cumplimiento se produce un acontecimiento independiente de la
voluntad del deudor que produce un trastorno generalizado y que sin hacer
imposible el cumplimiento le otorga mucho más gravoso u oneroso.”

¿Puede un juez revisar un contrato y modificarlo? En el Código Civil no hay


una norma que en términos generales se refiera al problema, solo encontramos
normas especiales:

1. Normas que autorizan al juez para modificar un contrato 17.

2. Normas que expresamente rechazan la posibilidad de que el juez entre a


modificar un contrato18.

¿Qué ocurre en los casos en que no hay norma?

Puede ocurrir que en el lapso que va desde que se contrae la obligación hasta el
momento en que debe cumplirse acontezca un obstáculo de carácter generalizado
que sin hacer imposible el cumplimiento le otorga excesivamente más oneroso o
gravoso.

En este caso se produce una excesiva onerosidad sobreviniente, y cabe


preguntarse si el deudor de todas formas debe cumplir o si puede invocar esta
circunstancia a su favor.

16
También fue estudiado a propósito de las causales de exoneración de responsabilidad.
17 Por ejemplo a) Artículo 2180 nº 2 a propósito del comodato. b) Artículo 2227 inciso 1 a propósito del

depósito. c) Artículo 2003 nº 2 a propósito del arrendamiento para la construcción de una obra material
18
a) Artículo 1983 inciso 3 a propósito del arrendamiento de previos rústicos. b) Artículo 2003 nº1 a
propósito del arrendamiento para la construcción de una obra material.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

4. Principio del Consensualismo.

Constituye una manifestación del respeto a la palabra empeñada. Nos referimos al


dogma “el solo consentimiento obliga”.

El principio dispone que el solo consentimiento debiera ser suficiente para hacer
nacer un contrato, por esto, la regla general está dada por los contratos
consensuales, y no es más que una manifestación del principio de la autonomía de
la voluntad.

Excepciones al Consensualismo: El caso de los contratos solemnes y en los


contratos reales.

Atenuaciones: Los pactos vestidos, que son aquellos que requieren del
cumplimiento de ciertas formalidades para otros efectos distintos de su
perfeccionamiento.

Ventajas del formalismo.

1. Evita la ligereza al contratar, ya que lleva a las partes a una mayor reflexión
respecto del contrato que están celebrando.

2. Facilita la prueba, tanto respecto a la existencia del contrato como a su


contenido.

Principio del efecto relativo de los contratos:


Tiene su acogimiento en el artículo 1545 de una manera más o menos implícita.

Señala que todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, es
decir, el contrato sólo produce efectos para quienes son parte, pero no afectan a
terceros. Dentro de la noción de parte, se comprende a aquellos que personalmente
han concurrido a la celebración de un acto jurídico o bien si lo han hecho a través
de un representante legal o convencional.

Es posible abordar esta materia desde dos perspectivas:

1. Efecto directo de los contratos: Es decir, como creadores de derechos y


obligaciones, los cuales se incorporan en el patrimonio de alguien. Se refiere a las
personas que se ven obligadas por el mismo, es decir, respecto de quienes se crean
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

esos derechos y obligaciones que se incorporan al patrimonio.

2. Efecto indirecto de los contratos: El contrato en cuanto hecho que puede afectar
a otras personas. El contrato constituye un hecho relevante en la vida jurídica,
social y económica, por lo tanto puede afectar a otras personas como un hecho no
como un contrato, aquí estaremos en presencia del efecto absoluto o expansivo de
los contratos.

El contrato es “Res inter Allios Acta”, es decir, el contrato afecta a las partes.

Partes del Contrato.

1. Son parte quienes concurren a la celebración del contrato; de conformidad a las


reglas del contrato, uno puede concurrir personalmente o mediante representante.

2. Son parte, por regla general, los herederos, que son los continuadores jurídicos y
patrimoniales del causante, artículo 109719.

Noción de Tercero.

La noción de tercero se determina negativa o residualmente: Es tercero el que no


es parte del contrato.

Hay una distinción que suele hacer la doctrina20:

a) Terceros Absolutos: El contrato no les afecta como contrato, no adquirirán


derechos ni obligaciones emanados del mismo.
Decir que un tercero absoluto es un extraño al contrato, no implica que el contrato
no le afectará, claramente le puede afectar pero solo como un hecho, en virtud del
principio expansivo, absoluto o indirecto de los contratos.

b) Terceros relativos o causahabientes a título singular: Son aquellos que


con posterioridad a la celebración del contrato entran en relaciones jurídicas con
alguna de las partes contratantes y que por esa razón resultan afectadas por éste.
Los causahabientes a título singular van a ser aquellas personas que suceden a otra
persona en virtud de un contrato entre vivos o mortis causa en una cosa
determinada.

19
Decimos por regla general, ya que veremos en lo relativo a derecho sucesorio que hay circunstancias
en que el heredero no será parte, como en los contratos intuito personae, en los contratos en que así lo
han estipulado las partes, o el caso del heredero que acepta con beneficio de inventario.
20 Jorge López y Érica Díaz.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

A este tercero relativo ¿Le afecta o no el contrato celebrado por el antecesor?

Tradicionalmente en el derecho comparado se decía que a estos terceros relativos


el contrato del antecesor sí les afecta, ya que ellos adquieren un bien determinado.
Era así dado que los ejemplos que se daban eran relativos a derechos reales.

Ejemplo: Se lega una cosa hipotecada, el causante habría celebrado una hipoteca
en la casa, es constituyente, obviamente el contrato le afectará por el efecto erga
omnes de los derechos reales, por el derecho de persecución, porque la cosa tiene
un gravamen. No le afecta el contrato de hipoteca sino que el gravamen.

Cuando hay derechos reales involucrados claramente le afectará al causahabiente.

¿Qué pasa en el campo de los derechos personales puros? ¿Qué ocurre si un


causahabiente a título singular que entra en relaciones jurídicas con una persona
que celebró un determinado contrato del cual nacen derechos y obligaciones
personales? ¿Le afectarán o no los efectos de ese primer contrato?

La doctrina nacional señala que la respuesta dependerá de si tenemos una


norma legal que haga efectivamente alcanzar a estos causahabientes los efectos
del contrato que celebraron los antecesores o si por el contrario no hay norma
legal:

1. Si hay norma expresa, estamos en presencia de una excepción legal al efecto


relativo de los contratos. Ejemplos:

a) En el Código Tributario, a propósito de las cargas tributarias del


adquirente de un establecimiento de comercio.

b) En la ley de copropiedad inmobiliaria si el antecesor del causahabiente,


dueño de un piso o departamento adeuda expensas comunes que constituyen una
cuota de dominio de los bienes comunes. Un caso de ello lo encontramos si por
ejemplo un condominio celebra un contrato de seguridad con una agencia y no
todos pagan, habiendo deudores copropietarios de los bienes comunes, y si ese
dueño de su cuota transfiere su dominio, el causahabiente será afectado por esta
deuda.

c) En el artículo 1962 en materia de arrendamiento, hay una excepción al


efecto relativo de los contratos mediante ley expresa. En este caso el arrendador
transfirió el dominio del inmueble y por consiguiente, el adquirente va a estar
obligado a respetar este contrato de arriendo, lo cual no es un efecto expansivo. Es
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

como si el causahabiente a título singular hubiera celebrado el contrato de


arrendamiento.

Se dice que lo que ha aquí es una suerte de cesión de contrato por vía legal, pero
en rigor implica una excepción al efecto relativo de los contratos. En consecuencia,
en esta disposición existe una excepción al efecto relativo de los contratos en el
ámbito de los derechos personales puros, porque en el contrato de arrendamiento,
al tratarse de un título de mera tenencia, solo hay involucrados derechos y
obligaciones puros, no es un título translaticio de dominio.

2. Si no hay norma expresa.

Si seguimos la postura tradicional y aplicamos el principio a ultranza, deberíamos


decir que no alcanzan al causahabiente singular.

Ejemplos típicos de eventuales obligaciones de contratos celebrados por el


antecesor que dan lugar a preguntarnos si alcanzan o no al causahabiente, lo
constituyen dos tipos de cláusulas; a pesar delo discutible de su validez:

a) Cláusulas de no enajenar.

b) Cláusula de la no competencia.

Ejemplo 1: Celebro una compraventa de un inmueble y el pago del precio se


acuerda en cuotas mensuales y se incorpora la cláusula de no enajenar el inmueble
mientras no se haya pagado íntegramente el precio, pero el comprador incumple la
cláusula y vende el inmueble.

Ejemplo 2: En el caso de una cláusula de no competencia, si soy dueño de varios


locales comerciales y enajeno uno de éstos a un sujeto, con la obligación de que no
se dedique en ese local a mi rubro y que por tanto, no compita conmigo.
Posteriormente el sujeto enajena el local.

El que se va a ver perjudicado, por el incumplimiento de estas cláusulas, será el co-


contratante del antecesor y lo único que podría solicitar es la indemnización por
daños y no el cumplimiento específico porque esto implicaría involucrar a un tercero
que no fue parte del contrato.

Ahora bien, si el contrato celebrado por el antecesor era bilateral, hay que
distinguir:
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

a) Para la postura tradicional de la jurisprudencia, en los contratos bilaterales no se


puede pedir la indemnización por daños autónomamente, tendría carácter
complementario, por tanto el afectado tendría dos alternativas:

1. Pedir cumplimiento específico de contrato + indemnización por daños. Lo


que no sería viable, ya que haríamos responder a un tercero que no fue
parte del contrato.

2. Pedir la resolución del contrato más indemnización por daños. Esto tampoco
es recomendable, ya que tendríamos que dejar sin efecto el contrato
celebrado posteriormente como consecuencia de los efectos de la resolución
del contrato antecesor.

b) Hoy, según la doctrina moderna nacional y comparada, se podría pedir


solamente la indemnización por daños porque se considera un remedio
independiente, autónomo. No produciéndose los problemas anteriormente
señalados.

Morigeración del efecto relativo.

Este principio del efecto relativo de los contratos presenta una gran
morigeración por la teoría de los contratos relacionados, contratos conexos o
conjuntos contractuales.

Para entender que estamos frente a grupos contractuales se debe identificar un


objetivo común en las obligaciones, en consecuencia hay una cuestión instrumental
en estos contratos encaminados a lograr un objetivo común, lo que es complejo de
identificar.

Hay dos elementos básicos reconocibles:

a) La cadena contractual, por ejemplo, una cadena productiva donde hay contratos
relacionados, celebrados de manera sucesiva.

b) Los grupos de contratos, ejemplo típico es el de la subcontratación.


Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Excepciones al efecto relativo de los contratos

El contrato alcanza a terceros que no son parte, creando derechos y obligaciones


para estos terceros. Estas excepciones son:

1. El contrato colectivo: Explica que sea una excepción, el que este tercero se
encuentra en una determinada posición o situación jurídica. Por ejemplo: Un
copropietario de los bienes de uso común de un inmueble determinado adscrito a la
ley de copropiedad inmobiliaria, requieren de norma expresa, como ocurre en este
caso.

2. La estipulación por otro o a favor de tercero (Artículo 1449): Para señalar que es
excepción del efecto relativo de los contratos se debe adscribir a una teoría que
explique su naturaleza jurídica. Y si no adscribimos a una teoría lo más probable es
que concluyamos que no es excepción.
Ejemplos:
 Contrato de seguro de vida, el tercero es el beneficiado con el seguro.

 Contrato de transporte, por ejemplo: un paquete que se lleva a una


empresa de encomiendas, el contrato es entre la empresa de transporte y la
persona que envía el paquete, el beneficiario será el destinatario.

 Hay contratos de compraventa que pueden ser celebrados bajo la forma de


la estipulación a favor de tercero. Por ejemplo, persona que compra un bien,
pero para su hijo.

Las partes concernidas son el estipulante y prometiente, y solo un tercero que


se denomina beneficiario es el que puede exigir el cumplimiento de la obligación
emanada del contrato.

Tenor literal del artículo 1449 (revisar):


“aunque no tenga derecho para representarla”.
Hay dos teorías con respecto a la relación que existe entre la estipulación a favor
de tercero y la representación:

a) Postura de Luis Claro Solar21. El artículo 1449 incurre en una imprecisión, ya que
da la sensación que el estipulante podría o no ser representante del beneficiario. Y
esto no es así, ya que el estipulante no puede ser representante del beneficiario.

21
Esta es la postura mayoritaria.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b) Postura de Ramos Pazos: Sostiene que no es requisito que el estipulante no sea


representante del beneficiario. El sentido de la frase, es dar lugar a que una
persona que no es representante de otra pueda realizar una estipulación a favor de
otro y a su vez, el representante tendrá dos alternativas:

1. El representante puede celebrar un contrato como representante del


beneficiario, aquí resultaran facultados para exigir su cumplimiento será el
beneficiario y el estipulante.

2. El representante celebre un contrato pero no como representante del


beneficiario sino que a nombre propio, a través de la estipulación a favor de
tercero. Aquí el cumplimiento sólo podrá ser demandado por el beneficiario.

Efecto expansivo, absoluto o indirecto de los contratos.

El contrato también es un hecho, y va a tener relevancia para la vida económica,


social y jurídica respecto de otras personas.

El efecto expansivo no es una excepción al efecto relativo de los contratos, ya que


no se está creando derechos y obligaciones para terceros, pero en determinadas
circunstancias el contrato será oponible a terceros, por ejemplo:

 A propósito de la quiebra: declarada la quiebra de una persona, los


acreedores deben verificar sus créditos. Cuando un acreedor verifica su
crédito afecta a los demás acreedores, ya que la masa concursal se va a
distribuir entre más acreencias, y los otros no podrían sostener que ese
contrato, del cual nació el crédito que se está verificando, le es inoponible
porque no fue parte del mismo.

 A propósito de la venta de una misma cosa a varias personas por


contratos distintos. Artículo 1817.

 A propósito del contrato de transporte cuando se sufre un accidente.


En principio, el pasajero tiene una acción indemnizatoria en contra del
transportista, pero si el accidente se produjo a consecuencia de una mala
reparación del vehículo, por ejemplo, el sistema de frenos el pasajero va a
tener una acción en contra del mecánico y este no podría invocar que nada
debe al pasajero porque no fue parte en ese contrato de transporte.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

LA INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS


Interpretación e integración.

Interpretación: “Es el proceso intelectual y jurídico destinado a precisar el


verdadero sentido y alcance de cada una de las cláusulas de un contrato”.

Importancia:
1. Permite determinar la naturaleza jurídica de un contrato.

2. Permite determinar los efectos de un contrato.

3. Permite determinar las normas que van a regular un contrato en todos aquellos
aspectos que las partes no hayan regulado.

4. Permite justificar legalmente una sentencia o fallo.

Integración: “Es el proceso intelectual y jurídico destinada a salvar alguna omisión


en las cláusulas de un contrato”.

Reglas del código civil en materia de integración:

1. Artículo 1564 inciso 2 “Podrán interpretarse por las de otro contrato entre las
mismas partes y la misma materia.”

Pese a que esta es una regla de interpretación también sirve para integrar un
contrato, siempre y cuando existan otro u otros contratos entre las mismas partes
y sobre la misma materia.

2. Art. 1563 inciso 2 “Las cláusulas de uso común se presumen aunque no se


expresen”

En esta regla interesa saber que se entiende por “cláusula de uso común” o
“cláusulas usuales”:

a. Para algunos se refieren a los elementos de la naturaleza del contrato. Sin


embargo, está opinión es criticada, porque si así fuese esta regla no tendría ningún
sentido, ya que el mismo efecto se lograría por el hecho de tratarse de elementos
de la naturaleza.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b. Para otros se está aludiendo al derecho consuetudinario, pero en este caso surge
el problema de precisar si se trata de un uso o de una costumbre.

 Para algunos se trata de los usos por aplicación del artículo 20.

 Para otros se trata de la costumbre, porque el artículo 1563 no sería


más que una manifestación del artículo 1546, de manera que se
entiende incorporado al contrato y a las obligaciones que nacen de él
aquellas cosas que por la costumbre se entienden incorporadas a la
obligación.

Teorías acerca de la interpretación del contrato.


En derecho comparado existen dos grandes sistemas:

1. Sistema subjetivo de interpretación: La voluntad es la que genera el


contrato, de manera que a la hora de interpretar el mismo, debe buscarse cuál ha
sido esa voluntad que lo ha generado.

El sistema Chileno se ve reflejado en el artículo 1560: “Conocida claramente la


intención de los contratantes, debe estarse a ella más que a lo literal de las
palabras”
En nuestro sistema la norma prescribe que la intención debe ser conocida
claramente, por lo tanto se le exige mucho más al juez, una voluntad real. En la
práctica el juez se comporta como un juez francés, construye la voluntad probable.

2. Sistema objetivo de interpretación: No considera como voluntad real la


voluntad íntima querida por las partes, sino la voluntad que se exterioriza en las
declaraciones que se formularon al momento de la celebración del contrato o las
circunstancias existentes en ese momento. Por ejemplo: las salvedades que
pudieron haber hecho las partes e incluso algunos incluyen los gestos. Para este
sistema en caso de que no pueda llegarse a la voluntad real a través de las
declaraciones y circunstancias, el juez debe interpretar el contrato de la manera
conforme parezca para el orden social.

Este sistema presenta la ventaja que protege mejor los derechos de terceros, ya
que éstos solo pueden conocer las declaraciones y circunstancias que rodearon la
celebración del contrato, pero presenta el inconveniente de señalar como voluntad
real una que puede distar bastante de lo que realmente quisieron las partes.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

¿Cuándo hay que interpretar un contrato? Dos posturas:

1. Se debe interpretar cuando el contrato sea oscuro, ininteligible, por parte del
intérprete por antonomasia que es el juez.

2. No es necesario que exista un contrato oscuro para que se proceda a la


interpretación. Para ello debe existir un conflicto (controversia)22.

Causales de interpretación de Jorge López.

1. Contrato ambiguo; Ello por la ambigüedad propia de las palabras, por ejemplo:
contratos personas no conocedoras del derecho, cuando se alude a “muebles”,
“hijos” o bien “obligación”, que son palabras que tienen un sentido coloquial y otro
jurídico.

2. Contrato oscuro: Cuando no sea posible determinar claramente la naturaleza del


contrato. Por ejemplo, donde no quede claro si el contrato es una compraventa o
una permuta.

3. Casos en los cuales el contrato es claro, los términos no son ambiguos pero son
términos insuficientes.

4. Contrato que sea claro, con términos que no sean ambiguos, pero que tienen
términos excesivos. Podría darse que por los elementos de la naturaleza del
contrato ya estarían incluidos e igual así se pactan por ciertas cláusulas. Por
ejemplo los contratos de arrendamiento. Acá si digo que el arrendatario se obliga a
efectuar las reparaciones del inmueble ¿qué quiso decir esa cláusula? Estaría de
más porque ello lo señala la ley, se discute.

5. Contratos que no sean oscuros, con términos claros pero dudosos. Esto se extrae
del derecho francés. Un contrato de una persona que se había casado dos veces y
tenía hijos en ambos matrimonios. En el contrato se señala que él se obliga a
entregar un determinado bien al hijo mayor ¿quién es el hijo mayor? No se tiene
claridad si es el del primer o el del segundo matrimonio.

22
Postura mayoritaria en Chile, gracias a Luis Claro Solar.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

REGLAS DE INTERPRETACIÓN DE LOS CONTRATOS / Artículos 1560 al 1566.

1. Responden a un sistema subjetivo.

2. Tienen una vocación restringida, es decir, resulta imposible que sean suficientes
para interpretar todos los contratos que puedan llegar a existir.

3. Son normas jurídicas, es decir, no se tratan de simples consejos que el legislador


hace al juez para que este pueda interpretar el contrato, sino que el juez debe
emplear estas reglas en la interpretación del contrato.

4. Se ha discutido si existe un orden de prelación entre ellas. Para algunos no


existe un orden de prelación23 sino que deben aplicarse a aquellas que resulten
adecuadas dependiendo del caso de que se trate. Para otros existe un orden de
prelación que está dado por su ubicación en el Código Civil y de ahí que se ha
fallado que no procede aplicar la regla de la aplicación práctica si puede haberse
utilizado alguna regla preferente de las señaladas en el Código Civil.

5. Se ha discutido si estas reglas solo sirven para interpretar contratos, o si


también sirven para interpretar otros actos jurídicos. Lo anterior especialmente a
propósito de la interpretación del testamento, donde también debe prevalecer la
voluntad real. En este sentido, el profesor Domínguez señala que estas reglas
pueden emplearse para interpretar el testamento en la medida que resulten
pertinentes24.

6. Para algunos autores, existiría una norma adicional, el artículo 1546, que es una
regla de interpretación para el juez, en virtud de la cual se introduciría la buena fe
en la interpretación de los contratos como un estándar jurídico y debe considerarse
para efectos de interpretar25. Otros consideran que esto es equivocado y no podría
considerarse como una regla de interpretación, por lo siguientes motivos:

 Por la ubicación, no está en el título XII, sino en el XII, que trata de


los efectos de las obligaciones, y si el legislador hubiera querido
considerarla la habría incluido.

 Códigos más modernos consideran la buena fe como un modo de


interpretar, pero esto no sería la regla de interpretación en Chile.

23
Esta es la tendencia mayoritaria.
24
Este ha sido el criterio de la Corte Suprema.
25
Ya visto al estudiar el principio de la buena fe. Recordar.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Regla básica de interpretación Artículo 1560.

“Conocida claramente la intención de los contratantes, debe estarse


a ella más que a lo literal de las palabras.”

Esta norma consagra el gran principio o regla básica de interpretación en materia


de contratos. Parte de la base que existe una diferencia entre la intención de los
contratantes y las palabras que emplearon en la redacción del contrato. Hay que
tener presente que solo es posible desatender el tenor literal del contrato cuando la
voluntad se conoce claramente. Las demás normas de interpretación están
destinadas a buscar esa real intención de los contratantes.

Este sistema de interpretación de los contratos es distinto al sistema de


interpretación de la ley. La razón de esto radica en que el legislador es un hombre
sabio, que emplea las palabras adecuadas, en cambio, los contratantes son menos
ilustrados que el legislador, y por lo tanto, puede que no empleen correctamente
las palabras.

A propósito del testamento, el código establece el mismo principio. Por sobre las
disposiciones se estará a la voluntad del testador, eso hay que cumplir y para
desentrañar la voluntad del testador hay que estarse a las sustancia de sus
disposiciones por sobre las palabras de las que él se haya valido. Artículo 1069.

Es posible conformar cuatro grupos de reglas de interpretación:

1. Reglas que aluden a elementos intrínsecos de los contratos.

Toma el contrato como un todo, pero como una estructura interna. No tomamos en
consideración circunstancias que rodean el contrato, sino sólo el contrato en sí
mismo.
Estas reglas son:

a. Regla de la Armonía. Artículo 1564 inciso 1: Las cláusulas de un contrato se


interpretarán unas por otras, dándose a cada una el sentido que mejor convenga al
contrato en su totalidad. Toma al contrato como un todo. Cada una de las cláusulas
del contrato son armónicas entre sí, no podrían contradecirse unas con otras.
Habiendo un grado de sistematicidad y organización interna.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b. Regla de la Utilidad Artículo 1562: El sentido en que una cláusula puede


producir algún efecto, deberá preferirse a aquel en que no sea capaz de producir
efecto alguno. Frente a dos posibles sentidos, si con uno se produce un efecto
práctico, se debe preferir ese sentido, en contradicción a otro que no genere ningún
efecto.
Esta regla parte de la base que si se ha incorporado una cláusula en un contrato es
para que produzca efectos. (No pretende dar eficacia a una cláusula que adolece de
un vicio de nulidad).

c. Regla del sentido natural Artículo 1563 inciso 1: En aquellos casos en que
no apareciere voluntad contraria deberá estarse a la interpretación que mejor
cuadre con la naturaleza del contrato.
Hay que determinar la naturaleza del contrato. La interpretación se coordina con la
naturaleza misma del contrato. Por ejemplo, el contrato no puede otorgar
facultades de poseedor al mero tenedor.

2. Reglas que aluden a elementos extrínsecos de los contratos.

También se denominan “circunstancias de la especie” o bien “ambiente del


contrato” que en definitiva son los factores que rodean al contrato.

Estas reglas son:

a. Regla de la Aplicación Restringida o restrictiva de la Convención. Artículo


1561: Por generales que sean los términos de un contrato, sólo se aplicarán a la
materia sobre que se ha contratado.

Por ejemplo: En el contrato de mandato, por muy general que sea, no significa que
tenga todas las facultades, sino sólo se aplican aquellas en los términos en que se
han contratado, es decir, sirve para determinar las facultades del mandatario.

b. Regla de la Natural Extensión. Artículo 1565.: Cuando en un contrato se ha


expresado un caso para explicar la obligación, no se entenderá por sólo eso
haberse querido restringir la convención a ese caso, excluyendo los otros a que
naturalmente se extienda.

Si en el contrato se explicó un caso para ejemplificar el contrato, ello no implica


que el contrato se aplique solo a ese caso, sino que tendrá una mayor aplicación.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Estas dos reglas no son contradictorias, todo dependerá del contrato. Es una
cuestión casuística.

3. Reglas subsidiarias de interpretación.

Esta regla está en el Artículo 1563 inciso 2. Las cláusulas de uso común se
presumen aunque no se expresen.

Hay dos interpretaciones de “cláusula de uso común”:

a) Por cláusulas de uso común se puede entender la costumbre; que según el


artículo 2 tiene fuerza de ley cuando ésta se remite a ella y los elementos de la
naturaleza del contrato respectivo, porque serían cláusulas de uso común
incorporados al contrato, sin necesidad de expresarlos.

b) Una segunda interpretación, en virtud del artículo 1546, es entender que estas
cláusulas son algo más, ya que la norma permite una interpretación más amplia de
las mismas, por ejemplo entender incorporada a la lex mercatoria.

4. Reglas originales del Código Civil.

a. Regla del Artículo 1564 inciso 226: Podrán también interpretarse por las de
otro contrato entre las mismas partes y sobre la misma materia.
Parte de la base de que es posible que entre las mismas partes se hayan celebrado
varios contratos de igual naturaleza. Podemos valernos de un contrato para
interpretar el contenido de otro.

Esto no significa que todos los contratos que celebré con la contraparte son
idénticos. También nos puede servir si realizamos un cambio en el contenido
contractual. Deben ser las mismas partes y sobre la misma materia.

Esta norma emplea la expresión “podrá” lo que da a entender que es facultativo


para el juez; contratos pueden ser anteriores o posteriores al que se trata de
interpretar.

26 El profesor René Moreno expresa que en estricto rigor estamos frente a una integración, porque

complementamos el contrato recurriendo a otro acto jurídico.


Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b. Regla de la Interpretación Autentica del Artículo 1564 inciso 3: O por la


aplicación práctica que hayan hecho de ellas ambas partes, o una de las partes con
aprobación de la otra.

El sentido y el alcance del contrato dependerán de la aplicación práctica que


las partes hayan hecho del mismo contrato porque ahí está la voluntad común de
las partes contratantes (de ambas partes o de una de ellas con la aprobación de la
otra, es decir, nunca aisladamente.) Para Luis Claro Solar es la regla más
importante para desentrañar la voluntad de las partes.

c. Regla de la Última Alternativa. Artículo 1566: No pudiendo aplicarse


ninguna de las reglas precedentes de interpretación, se interpretarán las cláusulas
ambiguas a favor del deudor.

Pero las cláusulas ambiguas que hayan sido extendidas o dictadas por una de las
partes, sea acreedora o deudora, se interpretarán contra ella a favor del deudor,
siempre que la ambigüedad provenga de la falta de una explicación que haya
debido darse por ella.
Esta se conoce como la regla contraproferente.

La regla del inciso 1 es una consagración de la equidad, pero no debe pensarse que
la equidad es un elemento autónomo de interpretación, sino que sólo está operando
en esta norma para favorecer al deudor. En esta norma no solo hay una aplicación
de la equidad, sino que también hay aplicación del artículo 1698, puesto que
corresponde al acreedor probar no solamente la existencia de la obligación, sino
que también los términos de ésta.

La regla del inciso 2 se considera muy avanzada para la época de dictación del
código y resulta muy justificada, puesto que quien dicta las cláusulas de un
contrato debe responder por la ambigüedad resultante.

Según esta norma, se interpretan las cláusulas ambiguas a favor del deudor, ya
que según la visión decimonónica, es la parte más débil. (Por ejemplo los ya vistos
contratos de adhesión.)
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Interpretación del contrato e interpretación de la ley. Diferencias.

“La interpretación de la ley es aquella operación destinada a establecer el o


los significados posibles que tienen los enunciados lingüísticos de que se ha valido
el autor de las leyes para establecer y comunicar un mensaje normativo”. Título
preliminar del Código Civil.

Existen diversos métodos de interpretación de la ley; estos son:

1. Elemento gramatical:

Permite establecer el o los posibles sentidos atendiendo al tenor de las palabras de


la ley. Para nuestro legislador este es el método preferente, se encuentra contenido
en el artículo 19 inciso 1 del código civil.

Artículo 19 inciso 1: “Cuando el sentido de la ley es claro, no se desatenderá su


tenor literal, a pretexto de consultar su espíritu”.

El sentido de la ley dependerá de las palabras utilizadas por el legislador; el artículo


20 y 21 del código civil nos entregan ciertas pautas.

Artículo 20: “Las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio,


según el uso general de las mismas palabras; pero cuando el legislador las haya
definido expresamente para ciertas materias, se les dará en éstas su significado
legal.

Artículo 21: “Las palabras técnicas de toda ciencia o arte se tomarán en el sentido
que le den los que profesan la misma ciencia o arte, a menos que aparezca
claramente que se han tomado en sentido diverso”.

Regla general: Las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio.


Ha dicho la jurisprudencia, es aquél que da a las palabras el Diccionario de la Real
Academia de la Lengua Española. Se interpretan según su sentido natural y obvio
todas aquellas palabras que sin entenderse como técnicas, el legislador tampoco las
ha definido.
Excepciones:

a) Se interpretan en tal sentido las palabras, cuando el legislador las ha definido.


Así, por ejemplo, en los artículos 25 al 51 del Código Civil, “Definición de varias
palabras de uso frecuente en las leyes”. El sentido legal prevalece sobre el sentido
natural y obvio.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

b) Se refieren a las palabras técnicas de toda ciencia o arte. El significado auténtico


de los vocablos de una ciencia o arte solo lo pueden dar las personas que se
consagran a esas disciplinas. Por eso es lógico presumir que el mismo alcance o
significado les ha dado el legislador.

2. Elemento Histórico.

Es aquel que permite establecer el o los alcances posibles de los enunciados


normativos, atendiendo para ello a la historia de establecimiento del texto legal que
se desea investigar.

La investigación se retrotrae a las circunstancias coetáneas, a la tramitación de la


ley, atendiendo tanto a las circunstancias “extrajurídicas” (fuentes materiales)
como a los trámites constitucionales necesarios para su aprobación y promulgación
(queda constancia en las actas respectivas).
Art. 19 inciso 2: “Pero bien se puede, para interpretar una expresión obscura de la
ley, recurrir a su intención o espíritu, claramente manifestados en ella misma, o en
la historia fidedigna de su establecimiento.”

3. Elemento Lógico:

Permite establecer el o los sentidos de un enunciado legal por medio del análisis de
las conexiones existentes entre las normas de una misma ley o bien entre estas y
las de otras leyes que versen sobre la misma materia.

Artículo22: “El contexto de la ley servirá para ilustrar el sentido de cada una de sus
partes, de manera que haya entre ellas la debida correspondencia y armonía.
Los pasajes obscuros de una ley pueden ser ilustrados por medio de otras leyes,
particularmente si versan sobre el mismo asunto.

Se refiere por ende esta norma, a la lógica correlación formal y de fondo que debe
existir en toda ley.

4. Elemento Sistemático:

Es una ampliación del método lógico, que permite establecer el alcance o los
alcances de un enunciado legal por medio del análisis de las conexiones existentes
de la ley que se desee interpretar y el resto del ordenamiento jurídico. No tiene una
consagración explícita en el código civil, sino implícita, en el artículo 22 inciso 2.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

La ley, será interpretada recurriendo al sentido de otras leyes, que contengan


elementos semejantes, desde el momento que versan sobre la misma materia. La
ley obscura y las otras leyes a las que se recurre para interpretar la primera, deben
responder a un mismo principio informador, orientador.

5. Elemento Teleológico:

Permite establecer los alcances posibles de un enunciado legal atendiendo a la


finalidad o propósito que se tuvo en vista al momento su establecimiento. Se dice
que este método se recoge implícitamente en el inciso2 del artículo 19.

6. Elemento Sociológico:

Es un método moderno, que aún no está consagrado en nuestra legislación.

Se refiere a que es posible establecer el o los sentidos del enunciado legal


atendiendo a las circunstancias sociales y económicas del momento en que debe
aplicarse la norma que se trata de interpretar.

El artículo 24 del código civil contiene una regla residual que opera en los
elementos interpretativos, permite acudir para interpretar la ley, a los principios
generales del derecho que se denominan el espíritu de la legislación y también la
equidad natural.

Artículo 24: “En los casos a que no pudieren aplicarse las reglas de interpretación
precedentes, se interpretarán los pasajes obscuros o contradictorios del modo que
más conforme parezca al espíritu general de la legislación y la equidad natural.

La equidad se entiende como aquel sentimiento seguro y espontáneo de lo justo y


lo injusto que deriva de la sola naturaleza humana, con prescindencia del Derecho
Positivo. Se trata de la equidad en su acepción de justicia natural.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

La equidad referida a un caso determinado se define como “la justicia del caso
concreto”, la justicia adecuada, incluso desentendiéndose de la norma general y
abstracta, cuando su aplicación repugna a la justicia. En este sentido la equidad se
opone al derecho rígido y estricto.

Nuestro ordenamiento, no permite sin embargo usar la equidad para corregir la


injusticia que en un caso dado puede resultar de la aplicación de la norma general y
abstracta; encuentra preferible sacrificar la justicia al “principio de la certeza del
derecho”. Nuestro ordenamiento jurídico, estima mejor, que los particulares sepan
desde un principio las normas ciertas que los van a regir, que por lo demás serán
por lo general también justas, en lugar de atenerse a un incierto o probable
acomodo de ellas a su caso, por parte del juez.

Pero si bien el legislador chileno no permite usar la equidad para corregir las leyes,
sí posibilita recurrir a ella como último elemento para interpretarlas: artículo 24º.

En consecuencia, si una ley puede tomarse en dos sentidos y conforme a las reglas
de interpretación no se puede determinar cuál de ellos es el genuino, el juez se
inclinará por el que más conforme parezca a la equidad natural. Con todo, la
equidad deberá aplicarse por el juez en armonía con el espíritu general de la
legislación. Aún más, la equidad no sólo es un elemento supletorio de la
interpretación de la ley sino que también opera en los casos de lagunas legales:
artículo 170 número 5º del Código de Procedimiento Civil, respecto de la
integración de la ley.

Ahora bien, respecto al art.1560, Alessandri señala que es diametralmente


opuesta a las que el CC da para la interpretación de la ley, en especial el art. 19.
Agrega que esta diferencia se debe a que el CC presume que el legislador es culto,
conoce el lenguaje, procurando emplear cada palabra en su sentido natural y obvio;
en cambio, los contratantes usualmente no tienen un conocimiento cabal y
completo del lenguaje y por tanto pueden dar a las palabras un sentido distinto al
natural y obvio que les da el diccionario de la RAE e incluso la sociedad en general.
De tal forma, más importante que aquello que los contratos digan, es aquello que
las partes quisieron estipular.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

Referencia a la calificación de los contratos

Los autores casi unánimemente opinan que interpretar o integrar un contrato


constituye una cuestión de hecho, tiene por objeto determinar un hecho, cual es la
intención de los contratantes. Así las cosas, si se incurre en una errónea
interpretación o integración, esto tiene que ser resuelto sólo por los tribunales de
fondo, de manera que escapa al control de la corte de casación, ya que el recurso
de casación en el fondo sólo tiene por objeto resolver la nulidad de una sentencia
judicial cuando ha habido una infracción de la ley o bien, un error de derecho y esto
ha influido sustancialmente en lo dispositivo del fallo.

Cosa distinta es cuando nos encontramos con una calificación del contrato. Calificar
es determinar la naturaleza jurídica de una convención generadora de obligaciones;
calificarlo no es precisar la extensión de las cláusulas y su verdadero sentido, sino
que es determinar a qué categoría de contratos se refirieron las partes al celebrar
la convención. Calificarlo es resolver si ese contrato es una compraventa, una
permutación, una donación, etc., o cuando es atípico.

La calificación de un contrato, constituye una cuestión de derecho y por


consiguiente, cuando al hacerla se contraviene una norma legal o se incurre en un
error de derecho, ese fallo es susceptible de un recurso de casación en el fondo.

Hay una íntima conexión en la interpretación y la calificación, porque para calificar,


primero es necesario saber cuáles son las obligaciones y la extensión de las
estipulaciones de las partes y para ello es menester, interpretar.

Referencia a la interpretación del testamento y de las condiciones.

El Código Civil trata la voluntad del testador en los artículos 1056 al 1069, a
propósito de las reglas generales de las asignaciones testamentarias, así lo ha
entendido la doctrina.

No todas, incluso hay algunas que lo que hacen es restarle valor a las disposiciones
del testamento, y otras regulan los efectos de las disposiciones.
Las normas que sirven para interpretar la voluntad del testador, son primero que
todo, el art. 1056 inciso 2° en adelante, no así el inc. 1°, el artículo 1064 y,
finalmente lo que dispone el artículo 1069 que es un artículo clave en materia de
interpretación testamentaria, pues contempla los dos principios en materia de
interpretación que el Código acoge.

Artículo 1069. Sobre las reglas dadas en este título acerca de la inteligencia y
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

efecto de las disposiciones testamentarias, prevalecerá la voluntad del testador


claramente manifestada, con tal que no se oponga a los requisitos o prohibiciones
legales.

Para conocer la voluntad del testador se estará más a la substancia de las


disposiciones que a las palabras de que se haya servido.

Dos principios:

 Lo que debe prevalecer es la voluntad del testador.

 En la búsqueda de la voluntad del testador, lo que debe prevalecer es la


sustancia de las disposiciones por sobre las palabras de que el testador se
haya servido.

La doctrina se pregunta si en materia de interpretación del testamento, además de


aplicar estas disposiciones, es o no posible aplicar las disposiciones, en lo que no se
oponga en la naturaleza del testamento, contenidas entre los artículos 1560 a 1566
referente a la interpretación de los contratos.

Dos opiniones.

Algunos señalan que no podrían aplicarse las normas de interpretación para los
contratos, porque estaríamos hablando de actos jurídicos que son estructuralmente
distintos, por lo que los artículos 1560 a 1566, son normas construidas sobre la
base de un acto bilateral.

La posición mayoritaria, por el contrario, fundada primordialmente en la similitud


del art. 1069 con el art. 1560, señala que no habría ningún inconveniente en
aplicarlas, en la medida de que no atente contra la naturaleza del testamento.

¿Para la búsqueda de la voluntad del testador, como dice el artículo 1069,


sólo nos podemos valer de los elementos intrínsecos del testamento, o por
el contrario, también nos podemos valer de elementos extrínsecos?

Hay una postura que dice, por ejemplo, que podría valerse de testigos que no
concurrieron al otorgamiento del testamento, pero conversaron con el causante en
vida o a lo mejor algún otro tipo de instrumento.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

La doctrina está dividida: los Domínguez y Pablo Rodríguez Grez, estiman que solo
nos podemos basar en elementos intrínsecos del testamento, por tanto, en el
testamento mismo no podemos recurrir a otros elementos que no fueren el
testamento.

Por el contrario, la opinión mayoritaria en Chile y en el Derecho Comparado, dice


que no habría ningún inconveniente en buscar la intención del testador no solo en
el testamento, sino que también en la medida que fuera posible en elementos
extrínsecos del testamento. La ley no lo prohíbe, el artículo 1069 nos dice que
debemos buscar la voluntad del testador a tabla rasa, entonces se puede buscar la
intención en otro tipo de elementos, pero siempre y cuando no vaya en contra de
las disposiciones del testamento.

Por tanto, en esta materia la ley no se aparta de lo que ocurre con la


interpretación de los actos jurídicos, por lo que:

a) La voluntad del testador debe ser respetada siempre que no contravenga


prohibiciones legales y siempre que no infrinja las asignaciones forzosas.

b) Lo que se respeta es la voluntad del testador claramente manifestada.

c) Para saber cuál es la voluntad del testador debe estarse a la sustancia de


sus disposiciones por sobre las palabras que haya empleado. Art 1069.

d) Podría, en principio, buscarse el sentido y alcance del contenido del


testamento en otros anteriores.

Interpretación de las condiciones.

Para efectos didácticos, distinguimos dos temas:

a) ¿Cómo ha de cumplirse una condición? Según el artículo 1485, “no puede


exigirse el cumplimiento de la obligación condicional sino verificada totalmente la
condición”.

b) Interpretación. Para determinar ese “como ha de cumplirse”, es decir, para


determinar cuándo se ha “verificado totalmente la condición”, hay que interpretar la
condición.
Grandes principios de la contratación: libertad contractual, buena fe e intangibilidad de los contratos. La
interpretación de los contratos.

En el código civil encontramos dos normas aparentemente contradictorias sobre


cómo deben cumplirse las condiciones.

a) Artículo 1483: “La condición debe ser cumplida del modo que las partes han
probablemente entendido que lo fuese, y se presumirá que el modo más racional de
cumplirla es el que han entendido las partes”. Luego, dice que “cuando, por
ejemplo, la condición consiste en pagar una suma de dinero a una persona que está
bajo tutela o curaduría, no se tendrá por cumplida la condición sise entrega a la
misma persona, y ésta lo disipa”
Esta norma hace primar la voluntad real, subjetiva de las partes, lo que se
encuentra acorde con el artículo 1560 (primera regla de interpretación de los
contratos).

b) El artículo 1484: “Las condiciones deben cumplirse literalmente, en la forma


convenida”.

Esta norma haría primar la voluntad declarada al señalar que las condiciones deben
cumplirse literalmente.

Armonización de estas normas. En cuanto a la segunda norma, la explicación


histórica de su contenido elimina la aparente contradicción con la anterior: lo que
persigue es impedir el cumplimiento por equivalencia o analogía, que era
admisible en derecho romano.

Por tanto, lo que prima es la voluntad real de las partes (artículo 1483).

Determinada esa voluntad real, no puede haber cumplimiento por equivalencia


(artículo 1484).

Excepción: Se presenta cuando se hace una liberalidad (donación o se le deja una


herencia o legado) a un hijo sujeto a patria potestad, bajo condición de obtener la
emancipación.

Si aplicásemos el artículo 1484 (“literalmente”), para que la condición se entienda


cumplida, el hijo tendría que obtener la emancipación. Sin embargo, el artículo 250
n° 2 señala que la condición se entiende cumplida por el hecho de generarse el
peculio extraordinario del hijo sujeto a patria potestad.