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Avianca es Macri

Por Gabriela Cerruti | 23 de Febrero de 2017


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Mauricio Macri y su familia nunca vendieron la empresa Mac Air a la colombiana


Avianca. Según los registros de la Inspección General de Justicia y las
publicaciones en el Boletín Oficial nunca existió un traspaso de acciones. Sólo
cambiaron el nombre y el domicilio. Así, el Presidente se acaba de preadjudicar el
cien por ciento de las rutas comerciales más redituables, lo que podría terminar
por destruir Aerolíneas Argentinas.

La empresa Mac Air de la Famiglia Macri nunca cambió oficialmente de dueños,


mantiene su número de cuit, su planta de empleados y oficialmente sigue siendo de
Sideco, controlada a su vez por SOCMA. Sólo modificó su nombre y dirección.
Mantuvo al hombre fuerte de la empresa y piloto personal de Franco Macri, Carlos
Colunga, como vicepresidente y nombró de presidente a Sergio Mastropietro,
procesado en la justicia por las facturas truchas en el caso Skanska, y dueño de una
pequeña empresa de catering y servicios de tierra en Aeroparque.

Mastropietro había formado en su momento el Sol Group con el ahora vicejefe de


gobierno Diego Santilli y fue procesado cuando facturas de ese grupo aparecieron en
una causa en que se investigaba desvío de fondos de campaña. De hecho en la pagina
oficial de la empresa aún figura como controlada por SIDECO.

En comunicados de prensa y sitios de Internet, Mac Air anunció hace más de un año que
había sido comprada por Sinergya, la empresa controladora de Avianca. Sin embargo, en
el expediente de licitación de las rutas aéreas, Mac Air anuncia que fue vendida a Avian
Holding, que no es Avianca ni su controladora Sinergya, sino una Sociedad Anónima
formada por el dueño de esas empresas Germán Efromovich en la Argentina y en la
misma fecha de la supuesta operación pero que hasta el día de hoy ni siquiera tiene
número de cuit. El plan de negocios de La Familia en su llegada al gobierno fue hecho
con tanta predeterminación y alevosía que desde que Mauricio Macri ocupa la Casa
Rosada y digita desde allí los negocios ya no son públicos los balances de sus empresas
en las que, hasta el último conocido, Mac Air era parte importante.

Según como está diseñado el negocio, parece más el ingreso de Efromovich como socio
de Macri en Mac Air con una propuesta imposible de rechazar: el colombiano pone los
aviones y los Macri las rutas aéreas, la habilitación y el uso de los hangares en
Aeroparque. El sofisticado sistema de corrupción implementado por el macrismo deja
atrás la idea de las coimas y los sobornos: para entregarle un negocio a una empresa,
primero tienen que ser sus socios.

El acuerdo entre los Macri y Avianca fue negociado por el empresario dueño de
Avianca Germán Efromovich que había anunciado la intención de comprar la
líneas áreas Sol u Austral y luego de reunirse con el secretario de Transporte,
Guillermo Dietrich anunció la compra de MacAir. El acuerdo lo terminó de
cerrar Carlos Colunga, uno de los responsables de la empresa de aviones de la familia

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Macri. Sin embargo la venta aún no terminó concretarse. De acuerdo a la
documentación:

-Mac Air declaró un “cambio de denominación social”

-Varió algunos nombres en su directorio en el que permanece el vicepresidente Juan


Carlos Colunga, el hombre fuerte de Macri y se sumó el supuesto comprador.

El supuesto comprador entró como director suplente a la empresa de los Macri junto al ex ministro de Justicia de Menem, Elías
Jassán,

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-Mudó su sede social.

Pero nunca se publicó en el boletín ofical que modificó su paquete accionario. Y


tampoco en la IGJ, donde tuvo ferviente actividad.

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El engaño

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La supuesta venta fue anunciada el 20/3 por Efremovich al diario Tiempo en Colombia:
“Con el grupo Sinergy Speed, que es el que controla Avianca Holding y Avianca Brasil,
firmamos ya la compra de la empresa MacAir de la Argentina, perteneciente a la familia
Macri”. Pero nunca mostró un papel y solo aclaró que Avianca Líneas Aéras
(MacAir con otro nombre) tiene un acuerdo con Avianca para el uso de la marca.

La prensa argentina tomó por cierta la venta y sumó algunos datos. Diego Cabot
escribió en la edición del 22 de marzo: “LA NACION se comunicó con los representes
de MacAir en la Argentina. Hay un convenio de confidencialidad firmado -dijo uno de
los negociadores-. Pero obviamente nos atenemos a las palabras de Germán
Efromovich.’ La operación se inscribe en un ambicioso plan de expansión de la
empresa de origen colombiano en la región que incluye la fusión de las dos Avianca
(Brasil y Colombia) y la renovación de la flota de 132 aviones.”

Es decir que el supuesto desembarco de una empresa se anunció en una entrevista por
parte de la compradora en el país de origen de la Aerolínea en un solo medio elegido por
el empresario y que suele publicar notas sobre la compañía, y la parte vendedora habló
en off the record y ni siquiera confirmó la venta, solo dijo que se atenían a las palabras
de quien dijo haber comprado. Ningún comunicado oficial, ningún plan de negocios
lanzado en un hotel de lujo. Y ningún papel ante la IGJ.

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La empresa La Famiglia anunció su venta de manera informal, pero no se
inscribió. Hizo un acuerdo con Avianca para el uso de la marca. El supuesto comprador
entró como director suplente. Ganó todas las rutas a las que se presentó.

Como cualquier empresario, funcionario, abogado y escribano de experiencia sabe, eso


no significa que hay algo firmado entre las partes, que aún no está cerrado y que en el
mientras tanto la empresa sigue en manos de sus dueños originales y los supuestos
compradores esperan que se terminen de cumplir la condiciones de lo acordado.

En ese mientras tanto Avianca Argentina (MacAir con otro nombre) ganó todas las
rutas áereas que disputó, o sea una escandalosa autoadjudicación. Esto provocó la
indignada renuncia de la titular de Aerolíneas Argentias Isela Constantini.

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Según fuentes del sector, Avianca no habría puesto un peso para asociarse con
MacAir. Y mientras se “expande” sin plata, está completando el vaciamiento en su casa
matriz: la aerolínea declara dificultades para afrontar una deuda de setescientos millones
de pesos y esto la llevó a que se clasificación en las bolsas internacionales cayera
estrepitosamente el año pasado, justo cuando supuestamente estaba comprando la
aerolíneas argentina. Su dueño, el colombiano-brasileño Efromovich se sumó al
directorio de Avian S.A. como suplente pero no como accionista.

De acuerdo a estas fuentes, el acuerdo entre el supuesto comprador, Germán


Efromovich, y la empresa del presidente es que Avianca pone los aviones y los Macri
las rutas, la habilitación del gobierno y el uso del Aeroparque en el más escandaloso de
los negocios privados desde el estado del que se tenga memoria.

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De hecho, el tercer hombre sumado a la jugada, Sergio Mastroprietro ya opera en
Aeroparque con dos compañías: Flob By, encargada del uso de las mangas, el catering y
el servicio de tierra de las aeronaves, y Hangares S.A, que maneja diversos hangares en
el aeroparque Jorge Newvery. MacAir además tiene un permiso que le
permite “volar aeronaves de gran porte”.

Además, cada vez que una nueva aerolínea desea volar en el país debe pasar largos
trámites y se deben realizar audiencias públicas. Este procedimiento es el que genera
polémica, ya que es el Estado el que debe llamar a audiencia a través del ente regulador,
el Ministerio de Transporte, pero desde 2005 se negó estos permisos para proteger a
Aerolíneas Argentinas y Austral de la competencia. Sin embargo, con esta compra
Avianca evitaría dicho malestar y conseguiría el permiso con el nombre de MacAir.

Lo que resta saber aún, es cuál es el rol de Paul Singer, el líder de los fondos buitres,
que ingresó como prestamista a Avianca justo en el momento en que se llevaba adelante
esta operación.

Según publica Política Argentina, a fines de abril de 2016, Avianca Holdings SA dio a
conocer un informe regulatorio de 165 páginas en el que indicaba que Efromovich
había puesto sus acciones como garantía a un prestamista no identificado. Luego se
supo quién era el enigmático personaje: Paul Singer. El dato fue revelado por la
agencia internacional Bloomberg, en julio último. “Resulta que uno de los socios
misteriosos es Paul Singer”, precisó entonces la agencia. Al ser consultado sobre el
tema, Efromovich respondió: “Todavía las acciones son de mi propiedad así que no veo
cómo esto puede hacer algún daño o alguna diferencia”.

Luego, en septiembre, una nota del diario Financial Times precisó que los préstamos de
Singer a Efromovich se habían concretado hacía alrededor de un año. Es decir, a fines
de 2015. Pero en diciembre pasado otro diario estadounidense, The New York Times,
señaló que la relación entre Efromovich y Singer lleva décadas.

En cualquier caso, es posible que la destrucción de Aerolíneas Argentinas esté llegando


finalmente de manos de los Fondos Buitres.

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@gabicerr