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UN BREVE ESTUDIO TEOLÓGICO

A LA CARTA DE FILEMÓN

Por: Kevin León Cuero

INTRODUCCIÓN
Con veinticinco versículos, y alrededor de trecientas treinta y cinco palabras en
el original griego según R. Martin1 y situada en las Biblias protestantes entre la carta a
los hebreos y Tito, la epístola a Filemón escrita por los años del 61 al 63 d.C por el
prolífero escritor del Nuevo Testamento el apóstol Pablo, es una de las cartas más
privada que podemos registrar en las Sagradas Escrituras.

La Epístola de Filemón es totalmente diferente a los demás escritos del NT,


debido a que está impregnada por un estilo único y personal del autor, que al leerla nos
presenta pequeños matices de la personalidad del apóstol, a la vez aparece una
percepción vívida de que estuviésemos conversando cara a cara con el mismo Pablo, se
apodera en los lectores esa pequeña intuición de que no pareciera que estuviésemos
leyendo un escrito tan sagrado, sino una carta recién llegada envuelta en un sobre con su
estampilla.

Fue escrita desde Roma el centro del imperio, en la temporada del primer
encarcelamiento de Pablo, aunque pocas evidencias contraargumenta que fue desde
Cesárea, se la conoce también por muchos comentadores como la carta intercesora,
también es considerada como la carta modelo de cortesía cristiana, esta carta está llena
de aspectos pastorales, amor fraternal, conversión cristiana, etc.

¿Quiénes eran los Personajes?

Pablo normalmente les escribía a determinadas iglesias de Asia menor y Europa,


rara son las veces en las que eran específicamente dirigidas a alguien como en el caso de
Tito, Timoteo, etc. Para que exista esta razón de direccionar la carta a una persona tenía
que tener algo en común o gozar de algo especial que caracterice a dicho personaje.

Existen varias propuestas presentadas por algunos estudiosos en cuanto a la


persona de Filemón, aunque su nombre sólo aparezca una sola vez en la Biblia, el
nombre de Filemón “viene del griego FilemÇn, (Φιλήμονι (Phlm. 1:1 BYZ) "amante" o
"afectuoso [cariñoso, amigable]") la cursiva es nuestra. 2

"Filemón era un hombre rico de Colosas a quien Pablo lo había conducido a


Cristo y que había comenzado a utilizar sus bienes para promover la causa cristiana”3,
era evidente de que Filemón debía ser alguien influyente en la sociedad como para que
Pablo le dedique una carta, tal vez su conversión se dio durante el ministerio de Pablo
en Éfeso, argumenta J. Müller que “Filemón era un hombre que tenía fuertes lazos de
acercamiento con el Apóstol, de buen estatus financiero y dueño de algunos esclavos”4,
que, de los cuales se hace referencia a uno en particular llamado Onésimo.

También se hace mención a Afia (Apia), según Hendriksen se cree que “Apia
era esposa de Filemón y Arquipo hijo de ellos” 5, Colosenses 4:16 Afirma que Arquipo
había recibido el ministerio de parte del Señor, Almirudis comenta “Arquipo era
pastor de la Iglesia en Colosas y que vivía junto a Filemón”6, Por lo tanto Pablo tenía
una buena relación con todos estos personajes, su ministerio lo había llevado a conocer
personas influyentes, por las menciones que usa como “colaboradores, compañero,
amada” no simplemente revelan el buen trato que él les daba sino que son palabras que
revelan un profundo agradecimiento por el ministerio de estas personas, eran títulos que
significa mucho para el autor , títulos de hermanos que habían luchado junto con el
apóstol , también servían al mismo Señor, y éstos respetaban al ya anciano preso y
sufriente Pablo. Seguimos con Onésimo, hijo adoptivo de Pablo según como él mismo
lo ha manifestado varias veces, la carta gira en torno a este personaje, el texto bíblico
hace alusiones de que Onésimo fue esclavo de Filemón, Barclay afirma:

Onésimo era un esclavo fugitivo, y probablemente ladrón por añadidura...


Como fuera, el esclavo fugitivo llegó a Roma, probablemente con la intención
de pasar inadvertido entre los numerosos habitantes y visitantes de la gran
ciudad; pero tuvo contacto con Pablo, y se convirtió a Cristo.7

Prisionero de Jesucristo.

Es interesante que Pablo use este adjetivo tan común en aquellas épocas para
presentar su carta a un dueño de prisioneros, normalmente suele usar, “Apóstol de
Jesucristo o Pablo siervo de Jesucristo”, ahora se auto nomina prisionero, un término
que denigra a la integridad de la persona, siempre fue usado por la sociedad de aquellos
tiempos, era parta de la cultura, ya que se respiraba en el ambiente estos ejemplos
establecidos por el imperio romano.

Pero un estudio de la palabra prisionero usada en Filemón aparece como


δέσμιος (Phlm. 1:1 BGT) que se traduce como esclavo, esta expresión se usa en dos cartas
más incluyendo también a Hechos en situación de su encarcelamiento en otra ciudad, Almirudis
comenta:

En primer lugar, no usa estas palabras para que Filemón se compadezca de él, para que
le tenga lástima. En segundo lugar, no lo hace en un tono de lamento, renegando el
estado en que se encuentra. En tercer lugar, no lo hace en un tono masoquista, esto es,
manifestando placer en el sufrimiento. No son las palabras complacientes de uno que se
resigna a una situación contraria y encuentra satisfacción en su dolor.8

Una de las razones por la que Pablo usaba este singular epíteto era para relacionarse e
identificarse de una manera más estrecha con el caso que él estaba tratando en esta carta, no era
palabras de quejas como ya se ha mencionado, sino significa testimonio, pero de ¿Qué?,
Almirudis añade “Sus palabras no son una queja sino un testimonio, no indican derrota sino
victoria; son pronunciadas con altura y dignidad… Vienen siendo credenciales ministeriales que
el Apóstol escogió mostrar en esta ocasión”9, Pablo no pierde su identidad al usar esta palabra, a
lo contrario, él se atribuye una identidad especial, una identidad pastoral, con autoridad pero a
la vez con sencillez y humildad, esto refleja su comunión con Cristo, refiriéndose a esto
Almirudis señala “Cuando uno las lee, las tiene que leer con respeto, con gran
reverencia. No son palabras de vergüenza y humillación, no son palabras despectivas: Son
palabras propias de un alma grande”10, Sin embargo, Hendriksen argumenta “el que Pablo se
denomine como prisionero de Cristo Jesús es muy diplomático, probablemente sugiriendo, ¿No
es el favor que te pido algo más bien fácil?11, Pablo muestra que lo que él le iba pedir era más
fácil que estar preso, pero Pablo concluye que no era cualquier preso, era preso de Jesucristo.

Ahora bien, después de esa gran introducción, Pablo como pastor ahora intercede por su
hijo Onésimo, y lo hace de una manera santa, Erdman comenta:

“Cuando uno analiza despacio lo que Pablo dice de sí mismo, en este versículo “te
ruego”, “mi hijo”, “a quién engendré”, “mis prisiones”, uno nota que hay una brecha abismal
entre su existencialismo y el contemporáneo. Nuestra sociedad es una sociedad eminentemente
individualista y existencial.12 Pablo al pedirle a Filemón que acepte a Onésimo no como a un
esclavo sino como a un hermano en Cristo, al mismo nivel que el amo, Pablo rompe las
barreras, culturas, reglas que la sociedad había impuesto, porque ahora en Jesús ambos son
nuevas criaturas, tanto así la conversión de que el Apóstol le dice aún más que si algo le debe
Onésimo le ponga a su cuenta, y le replica Pablo, que Filemón le debe más a él que lo que
Onésimo le pueda deber. Hendriksen argumenta:

Primero trata de crear en la mente de Filemón una impresión favorable acerca de esta
persona y también una simpatía por aquel quien escribe. Lea nuevamente la oración
como Pablo lo escribió (o, dictó), y contrástela con lo que podría haber escrito: “Te
escribo sobre Onésimo, ese esclavo tuyo que, según la opinión común, era inútil, quien,
probablemente después de robarte, huyó”. Nótese con qué gran afecto el apóstol llama a
Onésimo “mi hijo”; y aún más tiernamente, “a quien he engendrado en mis cadenas”13

Pablo pone en lo más alto a Onésimo, pero no para glorificarlo sino mostrando su precio
real, desde que somos convertidos valemos ahora mucho más en Cristo Jesús, ese es el amor
pastoral de Pablo, resalta ahora las virtudes de las personas, olvidando el pasado.
Quizás Onésimo se quería dedicar al evangelio, pero tenía que ser aceptado como
alguien libre, y Pablo quería ser parte de esa nueva vida, el amor de un esclavo se manifiesta en
otro, “Onésimo significa útil”14 exacto, útil para el servicio ministerial, tanto así que el Apóstol
manifiesta que quisiera quedarse él con Onésimo porque es buena ayuda, pero como todo
cristiano, tenía que respetarse las leyes, Pablo lo devuelve, pero no lo pide de manera imperativa
sino que sea concedido pero de manera voluntario. Debemos entender que la intercesión se hace
por amor y sin forzarse a nadie, sin méritos, Onésimo no tenía méritos, eran los méritos de
Pablo que lo respaldaban a él, el amor cristiano estaba de por medio. La expresión que se nota
allí al ver, Pablo dice que “Se apartó de ti por algún tiempo”, el apóstol considera que al huir
Onésimo fue de gran bendición porque ha sido convertido, Hendriksen aclara:
En otras palabras, Pablo, aunque de ninguna manera lo libra a Onésimo de su culpa,
desea que Filemón vea y considere la gloriosa y soberana providencia de Dios. Es como
si dijese, “Mira la mano de Dios en ese acontecimiento”. Dios usó la mala acción de
Onésimo para sacar algo bueno, y esto tanto para el fugitivo mismo como para
Filemón.15

En la intercesión nada se reprocha, todo es para bien, todo se puede convertir en una bendición,
esto estaba haciendo Pablo, Nichols añade:
“O sea desde que Onésimo se encontró con Pablo y se convirtió. Pablo insinúa
que, si Onésimo no hubiese huido, quizá no sería "ahora" cristiano. Podría haber
aquí un leve indicio de reproche para Filemón, que como cristiano podría haber
hecho en favor de Onésimo la misma obra de Pablo. Onésimo tuvo que huir de
su amo terrenal y encontrarse con el apóstol en Roma antes de poder hallar a su
verdadero Amo y Señor.16
Ahora Onésimo le puede servir de una manera mejor a Filemón, sabiendo que la
Iglesia en Colosas estaba pasando unos serios problemas doctrinales, se necesitaba a
más personas que apoyasen la causa, por eso que Pablo enlaza la llegada de Onésimo
con refuerzo a la causa y predice su regreso igual después que salga de la prisión.

EN CONCLUSIÓN
Podemos aprender en esta carta, que el cristiano debe aprender a interceder no
sólo de una manera superficial, sino de una manera como Pablo lo hace, de una manera
humilde, sencilla, mansa, no forzosa, con autoridad, sin reprochar el pecado y pasado de
alguien, pero a la vez como un verdadero preso en Jesucristo.

Almirudis comenta:
El cristiano tiene debe aprender a poner a un lado las deudas morales que
alguien pueda tener contra él… el cristiano ha de aprender a asumir
responsabilidades como lo hizo Pablo, de sus hermanos débiles, aunque no tenga
nada que ver con la causa de sus errores.17
Si un hermano caído, débil, ha confesado su error y se ha vuelto a Cristo pero no
cuenta con los medios para llevar una vida diferente, se debe hacer lo necesario para
restaurarlo por completo en esta sociedad, no puede haber entrega sólo en lo espiritual
sino también en el exterior, debe ser una intercesión completa.
Elena G. White concluye:
Después de ofrecerse como pagador de la deuda de Onésimo, Pablo recordó a
Filemón cuán grande era su deuda hacia el apóstol. Le debía su propio ser,
siendo que Dios había usado a Pablo como instrumento para su conversión.
Entonces, en un tierno y fervoroso pedido, imploró a Filemón que así como por
su liberalidad había refrigerado a los santos, refrescara el espíritu del apóstol
concediéndole este motivo de regocijo. "Teniendo yo confianza en tu obediencia
"agregó, " te he escrito, conociendo que tú harás aun más de lo que te digo."18
Pablo estaba seguro de que Filemón iba a someterse a su intercesión y que al fin
Onésimo iba a poder disfrutar de doble libertad, una externa y otra en Cristo Jesús.
BIBLIOGRAFIA

1
R.P. Martin, Introduction to Philemon, The New Century Bible Commentary, (Grand
Rapids, USA: Wm. Eerdmans Publishing Company,1973) 144.
2
Siegfried H. Horn “Filemón”, en Diccionario Bíblico Adventista, ed. Aldo D. Orrego
(Buenos Aires: Asociación Casa Editora Sudamericana, 1978), 933.
3
Carlos R. Erdman, Introducción, La Epístolas a los Colosenses y Filemón, (Grand
Rapids, USA: The Westminster Press, 1976), 125
4
J. Muller, Introduction, The New International Commentary on the New Testament,
(Grand Rapids, USA: Wm. Eerdmans Publishing Company,1978), 161
5 G. Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento de Colosenses y Filemón, (Grand
Rapids, USA: Baker Book House, 1990), 240.
6
H. Almirudis, Comentario de la Carta del Apóstol Pablo a Filemón, (Barcelona,
España: Editorial CLIE, 1998) 27.
7
W. Barclay, Comentario al Nuevo Testamento, t.12, (Barcelona, España: Editorial
CLIE, 1991), 305
8
H. Almirudis, Comentario de la Carta del Apóstol Pablo a Filemón, (Barcelona,
España: Editorial CLIE, 1998) 20.
9
Ídem.
10
Ídem.
11
G. Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento de Colosenses y Filemón, (Grand
Rapids, USA: Baker Book House, 1990), 239.
12
Carlos R. Erdman, Introducción, La Epístolas a los Colosenses y Filemón, (Grand
Rapids, USA: The Westminster Press, 1976), 77.
13
G. Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento de Colosenses y Filemón, (Grand
Rapids, USA: Baker Book House, 1990), 170
14
M. Lutero, Comentarios de Martin Lutero, (Barcelona, España: Editorial CLIE), 131
15
G. Hendriksen, Comentario del Nuevo Testamento de Colosenses y Filemón, (Grand
Rapids, USA: Baker Book House, 1990), 172.
16
F. Nichols, Comentario bíblico adventista, tomo 7 (Argentina: Buenos Aires, ACES)
17
H. Almirudis, Comentario de la Carta del Apóstol Pablo a Filemón, (Barcelona,
España: Editorial CLIE, 1998) 117.
18
Elena G. White, Hechos de los Apóstoles, (Argentina: Buenos Aires, ACES, 2001)