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 El escondite sonoro: escondemos un objeto que suene, como un despertador, una

radio o un patito que haga 'cuá cuá', y le animamos a que lo encuentre. Luego le
pedimos que lo esconda él. Con este juego desarrolla las facultades auditivas y
fomenta su atención y su sentido de la orientación.
 Juego de los bailes: le entusiasma cantar y bailar. Canciones populares como 'que
llueva, que llueva', 'el corro de la patata' o 'pasemisí' se pueden plantear como bailes
divertidos para cogerse de las manos, saltar, dar vueltas...
 Juego de la aventura: está especialmente indicado para los que empiezan a ponerse
de pie e incluso acaban de comenzar a dar sus primeros pasos. Se le prepara un
recorrido en la casa lleno de aventuras, en el que tiene que ir cogiendo objetos que
le llamen la atención. Para ayudarle a desplazarse de un lado a otro conviene
acercarle muebles estables que le sirvan de apoyo. La meta será llegar con alguno
de los tesoros a donde estén papá o mamá, y el premio, un buen achuchón.
 Puching-ball: se cuelga del techo un globo grande o un balón playero y se deja a la
altura del pequeño. Así podrá darle empujones y puñetazos las veces que quiera sin
peligro de que se haga daño. De pie, se estira hacia el balón y, al golpearlo,
ejercitará el equilibrio para no caerse.
 Los masajes
 Cucu trac
 Sonidos
 Gimnasia
 El ritmo, las formas, los colores, el frío o el calor. El ruido, el tacto. En sus primeros
meses, el bebé comienza a descubrir todo un mundo nuevo. Y es realmente
sorprendente. Es el momento en el que el cerebro se desarrolla más deprisa. Tiene
sed por aprender, por entender, por interiorizar. De pronto la voz de mamá suena
nítida. Ya no llega amortiguada por el líquido amniótico. Los sonidos son suaves,
chillones, ruidosos. Al poco tiempo las formas dejarán de ser borrosas y los colores
cobrarán un matiz intenso e increíble.
 Durante toda esta etapa de descubrimientos, de novedades, tú puedes ayudar a tu
hijo a disfrutar de todos estos cambios con juegos muy sencillos. Aquí tienes
alguno ejemplos:
 - Bailar y cantar: Sí, bailar, con tu hijo en brazos, al son de la música, favorece su
capacidad de orientación espacial y su coordinación. Intentará percibir imágenes en
movimiento. Empezará a familiarizarse con el ritmo, con el compás. Y cántale,
cántale todos los días. Está demostrado que la música potencia el desarrollo del
cerebro y tiene beneficios para la salud.
 - Un peluche: Evidentemente, un peluche acorde a su edad. Sin pelo largo ni
objetos que el bebé pueda arrancar y meterse en la boca. Es curioso, mi hija tenía
colgando del moisés un pequeño pato. Un día la descubrí hablando con él. Le
cantaba. Sus primeros gorgoritos fueron para ese pequeño pato que le acompañaba
en cada sueño. Era su forma de practicar con él, de descubrir su voz, de modularla.
Créeme, un peluche es algo más que uner juguete. Puede convertirse en un gran
compañero para tu hijo.
 - El cucú-tras: Es un juego fabuloso para que el bebé se de cuenta de que las cosas
no desaparecen, que están ahí aunque no pueda verlas. Empieza tapando un jueguete
y destapándolo ante sus ojos. Luego hazlo con tu cara. Y por último, con la suya.
 - Juegos en el baño: El baño es un momento muy importante para afianzar
vínculos entre padres e hijos, y un lugar fantástico para jugar con tu bebé. Los
olores, la textura de los objetos, el sonido del agua cuando chapotea. Todos los
sentidos se agudizan (pronto el del gusto también lo hará).
 - Boca abajo: Túmbate como él, boca abajo. Juega con tu bebé en el suelo. Estarás
potenciando su interés por levantar el cuello y observar todo lo que le rodea. Al
principio se mantendrá pegado al suelo, poco a poco verás que levanta brazos y
piernas y sólo se apoyará con la barriga. Estás potenciando el gateo, una fase que
ayudará al desarrollo psicomotriz de tu hijo.
 - Al gimnasio: uno de los lugares favoritos de mi hija era la mantita de juegos. Y no
era más que una tela cuadrada con dibujos de colores fuertes, con un arco del que
colgaban muñecos-soñajero y unos cuantos muñecos que, dentro de la tela,
ofrecían sonidos y texturas de todo tipo. Y a ella le encantaba tocarlos, crear
sonidos. Poco después comenzó a mover las piernas, y aquella mantita se convirtió
en un fantástico gimnasio para ella.
 - De paseo: Pasear con tu bebé es abrirle la puerta del mundo. Imagina sus
primeros descubrimientos. La luz, las nubes, el sonido de los pájaros, el ruido de
los coches. Al principio la imagen que verá será la del cielo. Pero en cuanto le pases
a una sillita más erguida, se pasará el día observándolo todo. Utiliza la mochila
portabebés. Podrá ver muchas más cosas al tiempo que se siente seguro junto a tu
pecho.
 - Pon caras: Sí, pierde el miedo. Dedícale una amplia sonrisa y luego pon cara
triste. Frunce el ceño. Sáca la lengua. Pon mil y una caras. Tu hijo aprenderá poco a
poco a interiorizar los gestos y las emociones. Se reirá e intentará imitarte. También
puedes jugar a hacer sonidos al tiempo que pones caras, como dar palmadas
('palmas palmitas') o invitarle a que siga tu dedo mientras lo desplazas de un lado a
otro.
 - Las caricias: El primer sentido que desarrolla el bebé es el tacto. Al principio no
ven con nitidez. Su único alimento es la leche. Oye, sí, pero lo primero que va a
sentir tu bebé es tu abrazo, tu calor y tus caricias. Y las caricias, hablan, dicen
mucho. Le estarás transmitiendo a tu hijo seguridad y estarás afianzando el vínculo
con él. Aprende a darle un masaje tras el baño. Es relajante, estimulante y muy
bueno para la salud de tu bebé.

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