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Cómo los niños pueden superar la

frustración

Sí, es duro verles sufrir. Lo sé. Los niños creen que todo es posible. Y de repente
un día, ven que no es cierto. Que no siempre se gana. Que no pueden tenerlo todo
ya, ahora. Y de pronto se topan con un sentimiento nuevo, devastador:
la frustración. Y cuando la frustración llega, se sienten engañados, hundidos.
Incapaces de entender lo que pasa. Y llega el llanto, la rabia. ¿Qué podemos hacer
los padres?

Cómo manejar la frustración en los niños


Seguro que a alguno os ha pasado alguna vez, igual que a mi, que de pronto
os entra la tentación de dejarles ganar en un juego, pensando que tal vez así
sufran menos. Y sin embargo conseguimos el efecto contrario. Porque al
evitarles el sentimiento de frustración, les dejamos desnudos ante el futuro.
Y es que la frustración no es mala. Todo lo contrario, porque ayuda al niño
a darse cuenta de que no pasa nada por no alcanzar a la primera de cambio
todas las metas. No se termina el mundo. Podrá volver a intentarlo. Una,
dos, tres veces. Las que hagan falta.
La frustración enseña. Enseña a superase. A esforzarse más por lo que uno
quiere. '¿Que quedaste el último en la carrera? Se cómo te sientes. Pero no
te preocupes, porque en la siguiente, o en la siguiente de la siguiente, ya no
serás el último'.
¿Y cómo le ayudo? ¡Motivándole! Aumentando su autoestima. '¿Que no te
sale el pino como a tus amigos? Venga, vamos a practicar. Seguro que lo
consigues. Tú puedes hacerlo'.
Y es que siempre he pensado que el refuerzo positivo es el mejor maestro.
Lo peor que puedes hacer en ese momento de frustración es regañarle, que
se sienta incomprendido e incluso, humillado. No dejes nunca que agache la
cabeza y se sienta hundido.
No podemos evitar la frustración. Es algo inherente al ser humano. Y los
padres que intentan evitarlo, condenan a su hijo sin saberlo a la infelicidad.
¿Qué pasa con ese niño al que nunca dicen 'no'? ¿Al que nunca ponen
normas? Al que no le dibujan límites infranqueables. Al que le ponen todo
fácil y le evitan los retos. ¿Os habéis fijado en esos niños? Yo les miro con
tristeza, porque veo en ellos un adulto infeliz y violento. Porque cuando
crezca, no sabrá defenderse de la frustración.

Cómo los niños pueden superar los fracasos


Así que me aplico, como madre, estos consejos:
1. Deja que tu hijo se tropiece y se levante solo.

2. Que lo intente de nuevo.

3. Que el niño te ayude a poner los platos aunque se le rompa alguno.

4. Que invente, que sueñe. Que consiga cumplir alguno de sus sueños y
fracase en otros. Déjale.

El objetivo bien lo vale. ¿No crees?

Consejos para enseñar a tu hijo a


tolerar la frustración
Aprender a tolerar la frustración desde pequeños permite que los niños puedan
enfrentarse de forma positiva a las distintas situaciones que se les presentarán en la
vida.
La frustración es una vivencia emocional que se presenta cuando un deseo, un
proyecto, una ilusión o una necesidad no se llega a satisfacer o a cumplir.
Cuando un deseo o una ilusión no se cumplen, a causa de la frustración, los adultos
-y también los niños- experimentan en mayor o menor medida una serie de
emociones como el enfado, la tristeza, la angustia, la ansiedad, etc. Al mismo
tiempo, se trata de vivencias personales, por lo que cada uno puede enfrentarse y
reaccionar ante estos hechos o eventos de manera diferente.
Tolerar la frustración significa ser capaz de afrontar los problemas y limitaciones que
nos encontramos a lo largo de la vida, a pesar de las molestias o incomodidades que
puedan causarnos. Por lo tanto, se trata de una actitud y, como tal, puede
trabajarse y desarrollarse .

La frustración es un estado transitorio y, por tanto, no permanente: no hay que


confundir la tolerancia a la frustración con la tolerancia al fracaso.

En la vida, hay situaciones en las que conseguimos nuestros objetivos, deseos, etc.,
y otras en las que no. En la etapa infantil, los niños suelen pensar que el mundo
gira a su alrededor, que lo merecen todo y que consiguen al momento lo que
piden. No saben esperar porque no tienen desarrollado el concepto del tiempo ni la
capacidad de pensar en los deseos y necesidades de los demás . Es entonces cuando
hay que empezar a enseñar a los niños a tolerar la frustración. Si los padres
siempre dan a los hijos todo aquello que piden, los pequeños no aprenderán a
tolerar el malestar que provoca la frustración y a hacer frente a situaciones
adversas. Por ello, en la edad adulta, seguirán sintiéndose mal cada vez que no
consigan aquello que se han propuesto.
Intentar complacer siempre a los niños y evitar que se sientan frustrados ante
cualquier situación no favorece su desarrollo integral como persona , ya que cuando
sean adultos deberán enfrentarse a circunstancias tanto de éxito como de fracaso.
Existen teorías que defienden que, si no se enseña a los niños a aceptar los
fracasos, es posible que desarrollen una actitud agresiva reincidente.

En general, los niños con poca tolerancia a la frustración:

 Tienen dificultades para controlar las emociones.


 Son más impulsivos e impacientes.
 Buscan satisfacer sus necesidades de forma inmediata, por lo que, cuando deben
enfrentarse a la espera o postergación de sus necesidades, pueden tener rabietas y
llanto fácil.
 Son exigentes.
 Pueden desarrollar, con más facilidad que otros niños, cuadros de ansiedad o
depresión ante conflictos o dificultades mayores.
 Creen que todo gira a su alrededor y que lo merecen todo, por lo que sienten
cualquier límite como injusto ya que va contra sus deseos. Les cuesta comprender
por qué no se les da todo lo que quieren.
 Tienen una baja capacidad de flexibilidad y adaptabilidad.
 Manifiestan una tendencia a pensar de forma radical: algo es blanco o negro, no hay
punto intermedio.
Muchos padres intentan reducir o evitar las fuentes que causan frustración en el
niño, y terminan por convertir cualquier de sus fracasos en un nuevo éxito. Para
prevenir esta situación y conseguir que el niño tolere la frustración, los padres
deben evitar la sobreprotección y no abusar de la permisividad . La conducta
permisiva se manifiesta, con frecuencia, al ceder ante cualquier requerimiento del
niño, de modo que este siempre consigue lo que quiere y nunca se enfrenta a
situaciones negativas, problemáticas o frustrantes.

Técnicas para tolerar la frustración


Para enseñar al niño a tolerar la frustración, existen consejos útiles que detallamos
a continuación:

1. Dar ejemplo. La actitud positiva de los padres a la hora de afrontar las situaciones
adversas es el mejor ejemplo para que los hijos aprendan a solventar sus problemas.
2. Educarle en la cultura del esfuerzo. Es importante enseñar al niño que es necesario
esforzarse. Así aprenderá que el esfuerzo es, en muchas ocasiones, la mejor vía para
resolver algunos de sus fracasos.
3. No darle todo hecho. Si se le facilita todo al niño y no se le permite alcanzar sus
retos por sí mismo, es difícil que pueda equivocarse y aprender de sus errores para
saber cómo enfrentarse al fracaso.
4. No ceder ante sus rabietas. Las situaciones frustrantes derivan, en muchos casos,
en rabietas. Si los padres ceden ante ellas, el pequeño aprenderá que esa es la
forma más efectiva de resolver los problemas.
5. Marcarle objetivos. Hay que enseñar al niño a tolerar la frustración poniéndole
objetivos realistas y razonables, pero sin exigirle que se enfrente a situaciones que,
por su edad o madurez, sea incapaz de superar.
6. Convertir la frustración en aprendizaje. Las situaciones problemáticas son una
excelente oportunidad para que el niño aprenda cosas nuevas y las retenga. De esta
forma, podrá afrontar el problema por sí mismo cuando vuelva a presentarse.
7. Enseñarle a ser perseverante. La perseverancia es esencial para superar situaciones
adversas. Si el niño aprende que siendo constante puede solucionar muchos de sus
problemas, sabrá controlar la frustración en otras ocasiones.
Ante la frustración, hay que enseñar a los niños formas positivas de hacer frente a
estos sentimientos adversos. Para ello, se pueden utilizar distintas estrategias:
 Enseñarle técnicas de relajación. Todos nos enfrentamos a las situaciones adversas de
una forma más positiva si estamos relajados. Un buen consejo es enseñar a los
pequeños a aumentar su tolerancia a la frustración a través de la relajación del
cuerpo.
 Enseñar a identificar el sentimiento de frustración cuando aparezca. Por ejemplo,
“Juan está rabioso porque no ha hecho bien esta resta. Inténtalo con otra y
tómate más tiempo”.
 Enseñar al niño cuándo debe pedir ayuda. A algunos pequeños les cuesta pedir ayuda,
mientras que otros la piden constantemente y de inmediato. Hay que enseñar al
niño a intentar encontrar una solución primero. Si se siente frustrado al realizar
alguna tarea, debemos intentar enseñarle a evitar la frustración: “¿qué podrías
hacer en lugar de enfadarte o abandonar la tarea?”.
 Representar papeles. Se puede jugar con el niño a interpretar una situación
frustrante. Por ejemplo, el pequeño tiene que hacer los deberes pero quiere irse a
jugar al parque. Primero, el niño interpretará la frustración y luego adoptará el rol
opuesto. Se le puede animar a que hable consigo mismo de forma positiva y busque
una manera de resolver el problema.
 Reforzar las acciones apropiadas del niño. Es importante elogiarlo cuando retarde su
respuesta habitual de ira ante la frustración, y cuando utilice una estrategia
adecuada.
 Modificar la tarea. Enseñar al niño una forma alternativa de alcanzar el objetivo.
En resumen, cabe recordar que la frustración forma parte de la vida. Aunque no se
puede evitar, se puede aprender a manejarla y superarla, y aumentar de esta forma
la tolerancia a la misma. Aprender a tolerar la frustración facilita que nos
enfrentemos con éxito a la vida. Por ello, cuanto antes aprendamos, mejor.
Intolerancia a la frustración: 5
trucos y estrategias para
combatirla
En algún momento de nuestras vidas, todos nos hemos planteado
alcanzar un reto. Nos hemos esforzado muchísimo, hemos decidido
posponer otros planes para disponer de más tiempo y darle a ese
tema toda nuestra dedicación para al final, no llegar a nuestros objetivos.

No ha podido ser, hemos perdido, hemos fallado. Esta sensación de


fracaso o incluso de ansiedad puede ser para algunas personas un simple bache
y para otras, según su punto de vista, una derrota más que añadir a la lista.

Si te identificas con la segunda opción te planteo unos ejercicios y


trucos que puedes practicar para mejorar tu intolerancia a la
frustración.

Frustraciones diarias: empezando a aceptar la


situación
No podemos negar que, cuando sentimos frustración, las emociones y
pensamientos que se generan son muy intensos. El malestar existe y lo
sentimos como algo real, aunque nos digan que se trata sólo de una
ilusión o que mantenemos una actitud exagerada, o que buscamos el
perfeccionismo y parecemos obsesivos…
La sensación de frustración no es agradable, pero tampoco
insoportable. Con la determinación que nace de esta idea debemos
cambiar nuestra actitud y nuestro diálogo interno para comprobar
por nosotros mismos que esos pequeños “fracasos” pueden ayudarnos
a fortalecernos y a empoderarnos. Así, el resultado siempre será una
sensación mejor de bienestar.

Por eso, antes de empezar a gestionar los sentimientos relacionados


con la frustración debemos reconocer y aceptar que aunque parezca
obvio, el mundo no gira en torno a lo que deseamos, y por lo
tanto, es necesario asumir que no vamos a conseguir todo lo que queremos.
Lo mejor que podemos hacer es pensar en que las recompensas a
largo plazo suelen ser más gratificantes que las que son a corto
plazo, y por eso debemos moderar el deseo de inmediatez y
descubrir que muchas veces nos conformamos con menos justamente
por esa impaciencia.

Algunas ideas para manejar la frustración


Lo más importante ante una situación que nos genere frustración
es:

 No dejarse llevar por las emociones intensas de ese momento (frustración,


tristeza, cólera, enfado, rabia...).

 Darnos unos momentos de pausa nos permitirá reflexionar y analizar la


situación, de modo que podamos buscar alternativas para conseguir
nuestro objetivo. Además, recuperaremos un estado emocional más
tranquilo y estable.
Habiendo comprendido todas las ideas anteriores, podemos poner en
práctica diferentes técnicas que ayudan a aumentar la tolerancia a la
frustración y la capacidad de afrontamiento ante situaciones en las
que nuestras expectativas no se ven cumplidas. Te propongo cinco muy
útiles y con buenos resultados. ¡Adelante!

Trucos para mejorar la tolerancia a la


frustración
Los objetivos que buscamos al utilizar estas técnicas son ser
conscientes de lo que sentimos, identificar la emoción principal, qué
tipo de pensamientos nos abruman y, por último, entrar en una
dinámica en la que podamos analizar nuestras reacciones.

1. Frase clave
Se trata de usar una autoverbalización significativa que nos ayudará a
abandonar los pensamientos que propician acciones poco útiles y estados de
ánimo negativos, para sustituirlos por otros que nos lleven a afrontar
la situación. Usando esta especie de “recordatorios”, focalizamos la
atención en la solución del problema y no en el malestar.

Busca en tus experiencias aquellas frases que te hayan ayudado a


positivizar situaciones negativas, cópialas en un papel y recuérdalas
en los momentos de crisis.

2. Darse tiempo
Consiste en evitar el análisis o reflexión hasta que se haya producido un
enfriamiento emocional.

¿Cómo podemos hacerlo? Podemos empezar a realizar actividades


agradables o placenteras y practicarlas cuando nos sintamos mal y
ophoos. No es una huida, es una parada a tiempo, una pausa para
más tarde, para responder a las exigencias del momento de una
forma más adaptativa sin que la frustración nos limite.

3. Técnica de las 5 alternativas


Muchas veces, seguimos optando a conseguir nuestro objetivo inicial, aunque
un aparente fracaso parezca bloquear nuestro camino. Busca cinco
alternativas para conseguir una meta, valora todas sus ventajas e
inconvenientes. No existe la solución ideal, por lo que buscaremos la
que tenga más ventajas o la que nos suponga inconvenientes más
soportables.

4. Técnica del teléfono


Analiza la situación, identifica el comportamiento inadecuado,
concreta qué cosas se han hecho bien y piensa en una conducta
alternativa que incluya los aspectos positivos de la conducta inadaptada
anterior. Poco a poco y de forma sucesiva, llegarás a una alternativa
de acción “óptima”, ya que con cada cambio se van puliendo los
errores cometidos.

5. Técnica del zig-zag


Nos puede ayudar a mejorar nuestra paciencia y a aprender a ser
constantes. Las personas intolerantes a la frustración
presentan pensamientos dicotómicos (todo o nada, bien o mal blanco
o negro, perfecto o inútil). Esta técnica pretende que la persona entienda
que hay altibajos y matices en todas las situaciones.

El objetivo es que facilitemos los fines, dividiendo las metas en


submetas, y teniendo en cuenta que en ocasiones hay que hacer
retrocesos (zag) para seguir avanzando (zig) hacia el objetivo final.
De esta manera, los logros se consiguen en zigzag siendo los retrocesos
vistos como oportunidades para analizar la situación y revalorar el
objetivo. Lo importante es que al experimentar un retroceso no
debemos sentir desesperanza, sino mantener la calma, la paciencia y
la constancia para seguir acercándote a tu objetivo sin dejar que la
frustración sea una traba.

Algunos consejos finales


 Distinguir entre deseos y necesidades, ya que unos necesitan ser
satisfechos inmediatamente y otros pueden esperar. No es preciso
que nos convirtamos en personas caprichosas.

 Controlar los impulsos y valorar las consecuencias de nuestros actos.


Para ello, nada mejor que conocer algunas técnicas de control
emocional.

 Ser conscientes de que, muchas veces, el dolor o el sentimiento de fracaso


tiene mucho de imaginario. Debemos aprender a relativizar los fracasos
y los éxitos, y notar que nuestra realidad se construye mucho más
lentamente de lo que nuestros querríamos.
 Controlar el ambiente, evitar las cosas, personas o situaciones que nos puedan
frustrar, en la medida que sea posible

Una última reflexión


Cuando somos niños aprendemos a tolerar muchas situaciones que no
nos gustan, escuchamos el “no”de nuestros padres y profesores
diariamente y poco a poco vamos desarrollando nuestras propias
herramientas para combatir la frustración y saber gestionar la rabia
y la impotencia. Nos vamos haciendo mayores y, a veces, al ser
nosotros mismos quienes nos pongamos las metas y la presión, perdemos la
perspectiva y como consecuencia la buena gestión de la situación.

Pero esto se puede remediar, al igual que en nuestra vida adulta


soportamos sin enterarnos muchas cosas que con siete u ocho años
nos frustrarían totalmente. ¡Manos a la obra!
La frustración está presente en nuestro día a día. Aparece cuando no conseguimos lo
que anhelamos, cuando no podemos satisfacer una necesidad o un deseo.

La frustración va acompañada de un sentimiento de impotencia, de tristeza, de


desilusión, de decepción... y a menudo desemboca (sobre todo en los niños) en
rabia, enfado, ira, angustia, ansiedad, llanto,... o en las ya conocidas rabietas.

En muchas ocasiones no podemos evitar la frustración, pues hay ciertas


circunstancias que escapan a nuestro control. Pero lo que sí podemos controlar es
cómo afrontamos, toleramos y superamos dicha frustración. Ahí está la clave para
llegar a ser más resilientes, optimistas y felices.

Superar la frustración es una cuestión de actitud, de cómo usamos nuestros recursos


personales para afrontar los problemas y limitaciones que nos encontramos a lo largo
de nuestra vida. Y como toda actitud, puede aprenderse y desarrollarse, por
supuesto, cuánto antes lo hagamos mejor.
Así que lejos de evitar a toda costa que nuestros hijos se frustren, lo que debemos
es darles herramientas para ir tolerando esa frustración y para enfrentarse a los
retos y adversidades de la vida de forma positiva y proactiva.

Te muestro a continuación algunas ideas sencillas y también algunos cuentos para que
los niños vayan aprendiendo a tolerar la frustración, ¿te vienes?

DE NIÑOS, RABIETAS Y CUENTOS


Os cuento algo? Con la peque creíamos haber pasado de puntillas por los terribles
dos, pero entonces: ¡un día llegaron a casa las rabietas!. Esas amigas inseparables de
la infancia y que siempre suelen ser tan inoportunas, pues les gusta tener público,
ya sea en la cola del supermercado, a la salida del colegio o en medio de la calle
principal en pleno horario comercial.

Y es que las rabietas son una etapa normal en el desarrollo del niño. Suelen
presentarse entre los 18 meses y los 4 años, cuando el niño tiene deseo de ser más
independiente, necesita reafirmar su "yo" y ganar autonomía. Aunque incómodas y
poco agradables, las rabietas son necesarias.
Sí, lo que oyes. Las rabietas son necesaria. Porque con ellas los niños aprenden a
tolerar la frustración y a canalizar y expresar sus emociones negativas.

Para mi eso es un gran alivio, pensar que no soy mala madre ni mi hija una mal
criada. Simplemente está aprendiendo a ser una adulta con suficiente madurez
interna para afrontar límites, normas, desilusiones, equivocaciones, pérdidas,
errores,...

Las rabietas son grandes oportunidades que tenemos para enseñar habilidades
emocionales a nuestros hijos. Visto así, ya no parecen tan terribles, ¿verdad?

Si queréis algunos consejos muy útiles para gestionar las rabietas, os recomiendo leer
este post deTigriteando: 15 consejos para gestionar las rabietas de nuestro peques.
15 CONSEJOS PARA GESTIONAR LAS
RABIETAS DE NUESTROS PEQUES
Mar 3, 2015 | 48 Comentarios
Me preguntáis a menudo como se gestionan las rabietas y siempre digo lo mismo,
“lo difícil es gestionar nuestra rabieta, nuestro enfado, nuestra frustración”. Y no sólo es
lo más díficil, sino lo principal, porque nosotros, como adultos, somos el modelo a seguir
de nuestros peques. Hoy os doy unos consejos, trucos o tips que espero os ayuden en la
inmensa tarea de acompañar a vuestros peques de forma incondicional en esta dura -e
increíble- etapa de la aDOSlescencia (las rabietas se producen en torno a los dos años
para manifestar su independencia).
Partimos de la base de que no me gusta mucho el término rabieta, ni berrinche, porque
parece que tendemos a usarlos de forma peyorativa; a mi me gusta
denominarlos meltdown (yo soy así de petarda, adoro los anglicismos), porque en el
fondo lo que le pasa a un niño que tiene una rabieta es que ha perdido totalmente el
control de sus emociones. Y no, no son únicas y exclusivas de la infancia, ¿verdad?
La temida rabieta puede ser una de las experiencias mas desagradables de la paternidad.
Ya sea en público o en privado, puede convertir al instante en el ser más desagradable y
repulsivo del planeta a la persona que es dueña de nuestro corazón y que mueve
montañas con una hermosa sonrisa” Daniel Siegel (El Cerebro del niño)

No me gustaría lanzarme a los consejos sin antes hablaros de los tipos de rabietas que
yo he observado en mis hijas:
– Rabietas prevenibles: Son aquellas rabietas que podemos evitar los padres, las que
podemos anticipar para evitar o minimizar. Ej: Todas las que tienen que ver con hambre,
sueño, autonomía,… No obstante, que sean prevenibles, no significa que luego nos hundamos
en la culpa por no haberlas previsto. A veces aunque prevenibles, son inevitables.
– Rabietas prevenibles pero que no evitamos porque no deseamos modificar nuestra
actitud: Éstas son aquellas rabietas que si quisiéramos podríamos evitar, pero que no
deseamos hacerlo, bien por una cuestión de seguridad (ejemplo, cinturón del coche, cruzar
de la mano, cortar con un cuchillo jamonero), su salud ( ejemplo, lavarse los dientes,
desenredarse el pelo), bien porque es un límite muy claro que tenemos en casa (ejemplo,
no comer en las habitaciones, no saltar en la mesa). Hay personas que no les gusta la
palabra límite, supongo que es porque sólo la aplicamos a la infancia, yo pongo límites a
mis jefes (mi media jornada, es un límite que no les gusta un pelo, por ejemplo), a mi
familia, a mi pareja y, por supuesto, a mis hijas. En casa hay pocas normas, pero las que
hay, las cumplimos, y no porque lo mandemos los padres, sino porque para vivir todos en
armonía necesitamos acuerdos. Poco a poco, los límites y las normas van calando en los
niños. Es difícil que un niño menor de tres años entienda estos conceptos, pero no porque
no los entienda, debemos permitirle que se los salte, lo único que podemos hacer es
acompañarle en su más que lógica frustración.
– Rabietas imposibles de prevenir: Y el tercer tipo de rabieta, que para mí es el verdadero
reto, es cuando se produce la desconexión de los hemisferios cerebrales, a veces puede ser
debido a una acumulación de frustración por rabietas prevenibles -aunque las hayamos
gestionado de la mejor forma posible- y a veces simplemente es por la inmadurez emocional
propia de la infancia.
Pase lo que pase, nunca jamás pierdas la conexión con tu hijo/a

Una vez vistas las rabietas, os cuento las estrategias o consejos


1) Anticípate: El primer consejo es que hagas lo posible por prevenir la rabieta, suena
súper fácil, pero no lo es en absoluto. El sueñambre es una palabra que nos hemos
inventado para describir el estado en el que se encuentra un niño cuando tiene mucho
sueño y mucha hambre -Bueno, no sólo un niño, cuando yo tengo sueñambre, tiembla el
mundo-. Es el detonante número 1 de las rabietas, y además, no siempre te puedes
anticipar porque no quieren comer o no quieren dormir, ¡Bienvenidos a la
aDOSlescencia !Formas de anticiparse pueden ser:
 Llevar siempre algo de comida en el bolso (una fruta, unas galletitas de arroz, lo que
sea).
 Llevar siempre un portabebé (nosotros siempre llevamos una Boba Air) a mano por si
quieren dormirse. O llévales en brazos si están muy cansados y/o necesitan una cabezadita.
 Si los niños se agobian con las aglomeraciones, evitalas también, especialmente con alerta
de sueñambre.
 El consejo es evitarlo lo máximo que puedas, pero no siempre es posible.
2) Respeta su autonomía. El segundo consejo es que revises si estás proporcionando la
suficiente autonomía a vuestros hijos. En mis talleres siempre les hago la misma pregunta
a los padres que asisten, ¿De verdad es tan necesario que un niño no se lave detrás de
las orejas? ¿De verdad es tan importante que combine bien los colores? ¿De verdad es
tan grave que derrame un poco de agua?Cuando un niño necesita ayuda te la va a pedir,
las frases “Ayuda” y “No puedo mami” son un semáforo verde para que intervengas
(intervenir tiene más que ver con animar, apoyar, acompañar, escuchar que con HACER)
Saber si te has extralimitado es muy sencillo, hay tres palabras mágicas e inequívocas “Yo
solito mami”. Si quieres saber como potenciar la autonomía de tus peques puedes leer
aquí.
Saber si te has extralimitado es muy sencillo, hay tres palabras mágicas e inequívocas “Yo
solito mami”. Confía en ellos, te sorprenderan.
3) Modera el uso del NO. Desde mi experiencia, una de los detonantes de las rabietas es
el uso continuado del NO. Ya os he contado alguna vez que a Emma le encanta que nos
sentemos a observar en el parque. Pues una vez conté 30 noes en 5 minutos, el pequeñín
lo aguantaba con una estoicidad impecable, aunque estoy segura de que no entendía porque
no podía subirse solo a un columpio -nada peligroso-, porque le tenían que dar la mano
para bajar del tobogán, porque no podía quitarse el abrigo… Todo era no, acabo teniendo
una rabieta, y no me extraña. Forzarles a hacer cosas también propicia las rabietas, como
por ejemplo, obligarles a comer o decirles que ropa tienen que ponerse. Si tienes que
poner un límite claro, hazlo de forma positiva. Por ejemplo, para que no coma comida del
cubo de la basura, es mejor darle la vuelta y en vez de decir “No comas comida de la
basura”, decirles “Si tienes hambre, podemos merendar, la comida de la basura está llena
de bacterias y te puedes poner malito”. Y por supuesto, si llora o se enfada, acompáñale
en su frustación. Evita tener en casa chuches, pasar por tiendas con maquinitas y demás
es muy importante…. Hay niños que son muy complacientes y no quieren disgustarse con
sus padres, así que se resignan todo el tiempo. Con estos niños hay que tener especial
cuidado, porque de tanto refrenarse, sus rabietas cuando ya no pueden más, acaban siendo
apoteósicas…
4) Descarga adrenalina. Uno de mis trucos preferidos para prevenir rabietas es el juego
bruto, es muy divertido, te permite conectar con los peques, descargar toda la agresividad
y adrenalina del día a día, te permite reirte a carcajadas. Busca un hueco para jugar a lo
bruto con tus hijos cada día. Ah y juego bruto para dramamamas puede ser cosquillas,
saltos, volteretas en la cama; y con papá, lanzar hijas hacia la cama desde un par de
metros de distancia. Tenemos que hacer un esfuerzo por confiar y respetar el juego bruto

de los niños y sus padres, esto va para nosotras, las dramamamás


5) Busca tiempo de calidad. Otro de los detonantes suele ser que los niños perciben que
no pasáis el suficiente tiempo juntos. O que aunque paséis mucho tiempo juntos, estáis
pero no estáis (el móvil, la tablet, los quehaceres de la casa, las tareas del trabajo…)
Tampoco tenemos que sentirnos culpables, la vida moderna, con conciliación absurda y
tribu invisible es lo que tiene… Pero si notáis que vuestros peques de repente tienen
muchas rabietas, haced un esfuerzo por pasar un tiempo especial, os lo recomiendo
especialmente cuando hay hermanos… A Abril le pasó cuando nació su hermana, paso de
tener una madre para ella sola a compartirla todo el rato. Y de forma menos acusada,
en épocas de mucho trabajo suele haber más episodios.
6) Distraelos ¡y qué se muevan!. Cuando la rabieta está empezando o son niños muy
pequeños, a veces funciona bien distraer (por supuesto depende del niño, pueden ofenderse
muchísimo también), ofrecer alternativas, negociar… Y recurrir al absurdo y a situaciones
inverosimiles también puede funcionar. Intentar que los niños se muevan suele funcionar
fenomenal, pues ayuda a los niños a recuperar el equilibrio entre los cerebros superior e
inferior.
7) Controla TU rabieta. Manten la calma, esta expresión tan enorme de sentimientos
de nuestros hijos suele remover mucho a nuestro niño interior. Porque a la mayoría ni
nos escucharon, ni nos contuvieron la mayor parte del tiempo. Pero desde luego no hay
nada que echar en cara a nuestros padres, a ellos tampoco les enseñaron educación
emocional nuestros abuelos…. A veces es inevitable tener sentimientos negativos hacia
nuestros hijos y asoma la culpa, no dejes que te conquiste, rechazamos esos sentimientos
en nuestros hijos porque así nos han enseñado. Nosotros como padres somos agentes del
cambio, ¿no es maravilloso?

8) Delega o apártate. Si no puedes mantener la calma tienes dos opciones: Si tienes


suerte y estas acompañado, delega, si está en casa el otro papá, un abuelo o una amiga,
cédele el turno. Si no estás acompañado, es más complicado, pero si sientes que te está
costando mucho controlarte, apártate antes de que puedas hacerles daño, ya sabes “Los
gritos de mamá duelen para siempre”. Si está en plena rabieta circular no queda otra
que aguantar el chaparrón y evitar que se haga daño, pero si simplemente hay mucha
tensión, diles algo así como “Estoy muy nerviosa y necesito un tiempo para tranquilizarme,
ahora mismo vuelvo y hablamos”. La mesa de la paz es genial para esto. Por favor, no
te sientas culpable, no siempre tenemos el mismo nivel de paciencia y comprensión. Es
mejor una retirada a tiempo, que un grito. Y si finalmente ocurre, pide siempre disculpas.
Sobre todo a ti mismo. No es una muestra de debilidad sino de entereza.
9) Relativiza, esa frustración que sientes hoy en un par de años sera una anécdota más.
Piensa en eso mientras intentas controlar tu rabieta, ten en mente mantras tipo “Todo
esto pasará” y mantente en tu burbuja de paz (un sitio feliz en tu mente en el que sólo
tú decides quien entra y sale). Esta es la parte que a mi me resulta muy difícil. Recuerdo
una rabieta de Abril en el Ikea, que no hacía más que
girar frenéticamente haciendo círculos en el suelo, no me toques, no me hables, no me
mires, no te vayas. Las miradas inquisidoras de la gente me afectaban más que el estado
en el que estaba mi hija. Desde ese día tengo una burbuja y ni las miradas prepotentes
nos traspasan – ya podían haberme echado una mano, pero no fue el caso-.
10) Nombra los sentimientos, “Ponle un nombre para domarlo”. Cuando todo esté en
calma, poned nombres a los sentimientos, para eso es genial El Emocionario y el resto de
cuentos sobre sentimientos que ya os he enseñado. Poner nombres a los sentimientos es
una forma de validarlos y normalizarlos, y a los peques les ayuda a identificarlos en las
siguiente ocasiones.

11) Protege a tu hijo/a. En plena rabieta, tan sólo nos tenemos que preocupar de
acompañar al peque. Cada niño es distinto, así que algunos buscaran contacto y otros
todo lo contrario, algunos se alejarán y otros querrán pegarnos, o peor, intentar hacerse
daño a sí mismo. Nuestra función como padres es siempre protegerles para que no se
hagan daño (ni a nosotros tampoco). Es esencial ser firmes, cuando pegan no permitirlo
con rotundidad y dulzura. Cuando baja la intensidad es el momento de reconectar con el
niño, es el momento de recuperarle, de sacarle de VillaSentimientosconfusos a VillaPaz.
12) Respeta a tu hijo. Prácticas como gritar, regañar, ignorar, castigar no sirven, de
hecho empeoran la situación. Cuando las rabietas son por situaciones derivadas de rivalidad
entre hermanos es especialmente desaconsejable. Tu hijo/a no es ningún tirano, es una
persona que está sufriendo porque ha perdido el control de sus sentimientos y no hay
nada que desee más en el mundo que recuperarlo. Antes de gritar (creeme, conozco bien
ese punto en el estás controlando ese grito en el fondo de tu garganta), haz un esfuerzo
por empatizar y reconectar con tu hijo. Por supuesto, decirles que son buenos o malos
por hacernos o no caso y/o insultarles son comportamientos a evitar.
13) Usa la técnica del cerebro del niño. Según este libro existen dos clases de rabietas,
cuando el niño decide tener una pataleta (cerebro superior, aún es dueño de sus emociones)
y cuando no puede evitarlo (cerebro inferior, cuando la amígdala toma el control), en el
caso de la segunda el proceso es el siguiente.
1. Conecta y dirige: Es necesario conectar emocionalmente e integrar nuestro cerebro
derecho con el suyo. Podemos acercarnos e intentar abrazarle con un tono de voz dulce
y tranquilizador
2. Explícale después: Una vez ya ha recuperado el control y está receptivo, nombra los
sentimientos y habla sobre lo que crees que ha ocurrido.
Si os ha gustado esta técnica, tanto en el libro “El cerebro del niño” , como en el blog
de Seño Punk podéis encontrar más información.
14) Valida todos los sentimientos de tus hijos. Cuando estás en el momento rabieta, tu
frustración y la de tu hijo son máximas, pero si lo piensas fríamente, un conflicto
evidente es mucho mejor que uno latente. Como padres debemos validar todos los
sentimientos, alabar el amor, la ilusión, la bondad es fácil, pero la paternidad no es fácil,
el verdadero reto – y privilegio- es saber acompañar también los sentimientos a priori
negativos: La tristeza, el enfado, la frustración, la rabia, los celos son emociones igual de
validas que el resto. Acéptalas y ayuda a tu hijo a aceptarlas también. Y seguramente,
mientras estés intentando enseñarle algo, él o ella te enseñaran a tí muchísimo más.
Naomi Aldort en su libro “Aprender a educar”explica muy bien esto.
15) Por último, céntrate en lo positivo, ya os lo conté en la entrada sobre rivalidad entre
hermanos, pero es que debería ser así en todas las familias, haya o no hermanos. Tendemos
a ver el lado negativo de nuestros hijos, y nos cuesta más ver lo maravillosos que son,
las cosas tan increíbles que hacen y lo felices que nos hacen. Lleva la positividad a tu
crianza, que no pase un sólo día sin que le digas a tus hijos lo extraordinarios que son y
lo mucho que les quieres. Desde hace unos meses, cuando noto que no estoy centrada,
uso la “Técnica de las gomas”, consiste simplemente en ponerme de pulsera 6 gomas del
pelo, 3 de un color y 3 de otro. Y antes de que acabe la mañana, les he tenido que
decir 3 cosas positivas a cada una, nada forzado, que me salgan de dentro. La mayoría
de las veces no me son necesarios estos trucos, pero si estoy agobiada por el trabajo, no
me encuentro bien y/o estoy premenstrual – y muy centrada en mi misma-, es una buena
forma de recordarlo.

Cómo veis no ha sido un compendio de cosas que podemos hacer para que nuestros hijos
se “porten mejor”, sino consejos para que vosotros os enfrentéis y gestionéis, de la
mejor forma posible, la explosión de sentimientos tan normal y tan natural de esta
etapa de la infancia. Ya sabéis que no soy psicóloga, solo una simple mamá. Hubiera
podido resumir el post en esta frase “Pase lo que pase, nunca jamás pierdas la conexión
con tu hijo”. La mejor forma de enseñar empatía es practicarla nosotros, ¿no os
parece? ¿Tienes trucos, consejos o algo que compartir? Me encantará escucharte, déjame
un comentario.

https://youtu.be/-grN6HRfB6E (y yo cuando)

Pase lo que pase, nunca jamás pierdas la conexión con tu hijo/a


Una vez vistas las rabietas, os cuento las estrategias o consejos (ver arriba)

https://youtu.be/O28qME0gW-c (no es maña)

https://youtu.be/LgvYCrp3wsg (cuento vaya rabieta)


Una cosa es clara: una pataleta jamás debería ser una batalla que uno de los dos tiene
que ganar a toda costa. Violeta Alcocer

11 FORMAS DE FOMENTAR LA
AUTONOMÍA DE LOS NIÑOS
INSPIRADAS EN EL MÉTODO
MONTESSORI
Jun 4, 2014 | 93 Comentarios
No es un secreto que estoy absolutamente enamorada de la pedagogía Montessori por
muchos motivos, pero lo que más me gusta de ella es como consigue que los niños
pequeños se cuiden solos. La Tigri mayor siempre ha sido muy autónoma, de hecho, la
búsqueda de soluciones para desarrollar y fomentar esa autonomía fue lo que me llevo
hasta Montessori. Algunos de los tips que os muestro hoy surgieron instintivamente y
otros los he desarrollado a raíz de mi formación.
1. Vestirse. Que los pequeños aprendan a ponerse la ropa es algo que todos consideramos
de vital importancia, hay material Montessori para aprender a abrochar botones,
cremalleras,lazas. Siempre se aísla la dificultad, por lo que se hace sobre un bastidor y
no sobre nuestra propia ropa puesta.. Sin embargo, yo quiero ir más allá, se trata de
que elijan su ropa, de que desarrollen su propio criterio sobre su estilo personal y sobre
su adaptación al clima. Abril siempre elige la ropa que se pone, esto implica looks
imposibles, superposiciones, brillos, ropa de su hermana que ella considera que le vale.
Yo no le digo que ropa ponerse para bajar al parque o para ir a comer a un
restaurante, ella lo elige todo.
Aquí su outfit para las elecciones europeas: El vestido de Emma de Nochevieja, leggins y polka dot

sneakers

2. También supone que elige como enfrentarse al frío o al calor. Lo he respetado siempre,
a pesar de que la presión social ha sido terrible. Alguna vez he sugerido que a lo mejor
hacía frío para llevar sandalias (sin mucho éxito) y otras hemos vuelto a casa a
cambiarnos de ropa cuando ha bajado a la calle y ha visto que su ropa no era la
adecuada, reconocer que se ha equivocado no es ningún problema para Abril. Todo esto
es un aprendizaje tan valioso que ha merecido cada mirada fulminante porque no llevaba
abrigo cuando otros niños (seguramente con el mismo calor) llevaban bufanda y gorro y
querían quitárselo como ella . La frase “eres la única niña que no lleva abrigo, ¿no

quieres ser cómo los demás?” sólo provocaba en ella un volteo de ojos
3.
4. En el terreno práctico, así tenemos organizado el armario: cajones con la ropa doblada
de canto para que sea más fácil elegir y una triple barra, dos de ellas a su altura, con
vestidos una y con faldas y chaquetas la otra. Y abajo contenedores para calcetines,
braguitas y camisetas interiores

5.
6. En el armario de la entrada, tenemos también doble barra, los abrigos a su altura y
una cajonera para los zapatos.
1. Alimentarse. Otro de los hitos en los que todos estamos de acuerdo es la alimentación.
Ambas niñas han hecho BLW (Alimentación complementaria a demanda, os recomiendo a
Eloísa con los ojos cerrados si queréis más información) y ese fue el primer paso de su
autonomía. Ellas elegían cuanto y como comer, no ha habido purés, ni avioncitos, ni
chantajes, ni amenazas. Hoy en día comen sano y variado y es una delicia verlas en la
mesa con nosotros (usamos tronas evolutivas). De nuevo quiero ir más allá, también es
importante que ellas mismas puedan prepararse la comida, para ello siempre están invitadas
a cocinar (de hecho Abril, ya ha hecho recetas totalmente sola), a poner la mesa y
quitarla y si quieren un tentempié que puedan preparárselo ellas.

Para ello tienen un cajoncito con sus útiles de cocina, platos, vasos, cubiertos y granola,
cereales, frutos secos. Lo suyo es que no fueran de plástico, pero con Emma es misión
imposible. Con la banqueta puede abrir el frigorífico y elegir una pieza de fruta, un poco
de zumo, leche, agua, bebidas vegetales,…
2. Higiene personal. También la dejamos asearse sola, si el pelo tiene un poquito de champú
o realmente no se ha enjabonado cada centímetro del cuerpo no es importante. A excepción
de repasar la higiene dental, no intervenimos a no ser que nos lo pida Abril. Tenemos los
baños adaptados para que ellas solas puedan asearse: Cepillos de dientes y pasta, peines
y gomas del pelo, horquillas, dispensador de jabón… Cubo para pañales de tela (muy
importante si quieren dejar el pañal y usan braguitas de aprendizaje)…
Escalones para usar el lavabo y el wc (con un reductor incorporado), un espejo a su
altura. En el otro baño tenemos el cubo de la ropa sucia y un reductor portátil.

3. Ayudar en casa. En las Escuelas Montessori, gran parte de las actividades de vida práctica
están encaminadas a -aprovechando la gran capacidad de imitación de los pequeños-
presentarles actividades de la vida cotidiana para practicar otras habilidades. Se les enseña
a trasvasar liquidos y así se fortalecen los músculos de las manos y la concentración, y
por ejemplo, se les enseña a limpiar la mesa con movimientos circulares en el sentido
contrario de las agujas del reloj para prepararles para lectoescritura.
En casa tenemos cepillo, fregona y recogedor tamaño mini, también toallitas por todas
partes, si hay cualquier derrame, se les anima a limpiarlo, y también líquidos no tóxicos
para que puedan limpiar (uno con jabón y otro con vinagre diluido).

4. Jugar. Una infancia feliz debería estar repleta de juego libre y no dirigido. Espacios bonitos
donde los peques puedan jugar libremente, cómodos y prácticos también para que puedan
recoger fácilmente. Si les dirigimos constantemente el juego, no serán independientes.
Esto no significa que jueguen solos, cuando son pequeños siempre quieren estar en la
misma habitación que los padres, tampoco significa que nunca juguemos con ellos, pero
SIEMPRE con sus normas y sus dinámicas. Sin interrumpirlas, ni modificarlas. Ellos
mandan. Y es positivo que se aburran, porque del aburrimiento salen siempre nuevos
aprendizajes.
5. Aprender (jugando). Además de los juguetes, en casa tenemos materiales de aprendizaje
que tienen unas normas especiales: es necesario recogerlos antes de sacar otro material
nuevo, deben tratarse con cuidado “como si fueran bebés” como dice Abril y utilizando
un mantel o tapete. Hay materiales estructurados y no estructurados, y Abril elige
libremente con cual quiere jugar. Nosotros hacemos presentaciones y ayudamos si nos lo
pide, pero ni intervenimos, ni corregimos. El error es algo muy valioso que deben conocer
por si mismos, es la base del verdadero aprendizaje. Como Emma tiene ya mucha movilidad,
Abril se enfadaba si no seguía las normas de la estantería de los materiales, así que hemos
puesto las mesas delante de las estanterías para restringirle el acceso. Todos

contentos

6. Leer. Uno de los objetivos de la nueva ley de educación es la lectura, cuanto antes mejor.
En Montessori la visión en distinta: se siguen los ritmos de los peques y cada uno
aprenderá a leer cuando esté preparado, pero sobre todo se les enseña de una forma en
la que encuentren utilidad a esta habilidad que todos consideramos tan importante. Se
les enseña a amar la lectura porque es el motor del aprendizaje.
La mejor manera de animar a tu hijo a leer es leerle, es algo tan simple que a veces
cuesta creer que haya si quiera que decirlo. Es muy importante que puedan acceder ellos
solos a libros adaptados a sus gustos e intereses. En casa tenemos este rinconcito de
lectura, los libros de las estanterías bajas son de Emma y el resto son de Abril. Se pasa
horas y horas en su mini mecedora Eames. También es importante acudir a menudo a la
biblioteca para que puedan conocer nuevos libros. El rinconcito está en nuestro pasillo, no
hace falta mucho espacio como veis.

7. Crear. Todos queremos que nuestros hijos sean creativos, que encuentres nuevas formas
de hacer las cosas. En nuestra casa lo promovemos todo el tiempo en diversas áreas, pero
de lo que quiero hablar ahora es de su rincón de manualidades, que ya os enseñé en el
blog. Tiene a su alcance todo tipo de materiales y ella los usa libremente (con la nueva
movilidad de Emma la tinta de los sellos y los rotuladores han sido temporalmente
cambiados de sitio y nos lo tiene que pedir). Ella misma coge sus pinceles, rellena la jarra
de agua, que va volcando en su vasito de cristal y prepara todo para pintar. Cuando
termina cuelga el papel para que se seque, limpia cualquier mancha y lo deja todo recogido
de nuevo. Nosotros no hacemos nada más que observarla orgullosos. Es una gozada verla
crear. Nunca decimos “muy bien” “muy bonito”, preguntamos si se ha divertido o
enfatizamos algo concreto como la elección de los colores que está utilizando.No es
importante el resultado, lo bello es el proceso

8. Responsabilizarse de otro ser vivo. Los que me seguís en facebook o instagram habréis
visto nuestro huerto vertical. Al principio le íbamos a poner riego automático, pero
finalmente pensamos que era más adecuado hacerlo a la antigua usanza para que Abril
pudiera ver las consecuencias de sus actos. Los primeros días algunas de las plantas se
pusieron un poco pochas por falta de agua, se lo explicamos y ahora nos pide comprobar
si ha echado suficiente. En unos días tampoco será necesario. Una planta pequeña es
suficiente. Si tenéis animales en casa, es buena idea responsabilizarle de sus cuidados.
9. Convivir. En las Escuelas Montessori se dan lecciones de Gracia y Cortesía centradas en
respetar el trabajo de los demás, pedir las cosas con educación, decir por favor y
gracias, atender a los invitados que vengan a nuestra casa, etc. Aunque no estemos en
una escuela, se lo podemos enseñar igualmente al niño, la mejor forma es con el
ejemplo: Verbalizar sus sentimientos, validarlos, acompañarles en sus procesos desde la
empatía y el cariño. Todo eso también les dará autonomía. Sin embargo, resolver los
conflictos obligando a los pequeños a que hagan las paces y se den un besito no lo
fomenta en absoluto. Tengo pendiente hablaros de la Mesa de la Paz, es un
instrumento de convivencia que puede implantarse en cualquier aula u hogar. Sirve para
resolver los conflictos, pero también para que si nos sentimos agobiados, podamos
tomarnos unos minutos para reponernos. En casa la hemos puesto y estamos
encantados con el resultado. Si Abril tiene un mal día, ella misma se va a la mesita
hasta que se relaja y vuelve muy contenta para contárnoslo. Si hay algún conflicto con
nosotros o su hermana nos invita a la mesa de la paz. Es muy pequeña, pero estamos
sentando las bases de una futura comunicación no violenta.
Tenemos los detallitos de la mesa en un tupper para evitar que los saque Emma sin
supervisión _)

10. Dormir. Este último tip no es el punto fuerte en VillaTigris : ) pero si tenemos las
camitas a su altura para que cuando decidan irse a dormir, lo hagan por si mismas. Abril
si reconoce cuando tiene sueño, si es de día se acuesta en su camita pequeña y si es de
noche en nuestra habitación de colecho. La acompañamos hasta que se duerme. Es lo que
necesita y nosotros lo respetamos, porque en el fondo la pedagogía Montessori consiste en
seguir al niño
En definitiva, una de las máximas Montessori es no hacer por el niño nada que pueda
hacer por sí mismo. Esto tampoco quiere decir que forcemos las cosas, pues otra de las
máximas es adaptarse al niño, hay que enseñarles las herramientas y ellos poco a poco
las pondrán en práctica, si así lo desean. Si un día quieren sentirse mimados y queridos,
nos pueden pedir por ejemplo que les vistamos y también es muy bonito que nos sigan

necesitando
Ver la autonomía con la que se desenvuelve Abril es una de las cosas más maravillosas
de su crianza. Ha merecido cada segundo que hemos invertido en ayudarla a que lo

hiciera sin nuestra ayuda. Estoy deseosa de ver la evolución de Emma


Y vosotros, ¿cómo fomentáis la autonomía de los peques?

Muchas veces me habéis preguntado si las niñas ven la tele, sé que es un tema espinoso
y muchas veces me han llamado radical por mi opinión al respecto: Creo que la televisión
es perjudicial para los niños pequeños. Es mi opinión y actúo en consecuencia. Tenemos
una televisión en casa, pero no está conectada al tdt. No vemos la tele. Alguna vez
vemos algún partido de fútbol con el proyector en la pantalla y en ocasiones vemos
películas en familia. Sobre todo del Estudio Ghibli, de protagonistas femeninas y con
carácter, tengo pendiente haceros una selección porque son preciosas. Un par de veces en
3 años hemos visto alguna peli solos. Todo llegará. Mi mantra es “los días son largos, los

años son cortos”


No me gustaría empezar sin resaltar que este artículo no es en absoluto un intento de
culpabilizar a nadie. Sé, por experiencia, que a veces es muy dífícil tener presencia continua
para nuestros hijos (Sobre todo si tienes dos o más, si duermen poco, si son intensamente
demandantes, si no están escolarizados, si trabajamos mucho…). Cuando nació Emma, me
quedé sola con un bebé que aún no tenía dos años y un bebé de 4 días, con cólicos y
reflujo, una lactancia muy muy complicada (que solucionamos con cirugía, no os digo más)
y una casa que atender sin ayuda extra. Vimos mucha tele esas primeras semanas. ¿Me
arrepiento? En absoluto, es una herramienta más que tuve la suerte de utilizar en un
momento que lo necesitaba. ¿Era lo que necesitaba mi hija para su desarrollo cerebral?
Esta claro que no, era lo que YO necesitaba. ¿La perjudiqué? Lo dudo mucho, la veíamos
juntas mientras Emma tomaba teta, la única alternativa que se me ocurre hubiera sido
desatender a Emma o mandar a Abril a la guardería. En esa disyuntiva, bienvenida sea la

tele. Espero que haya quedado clara mi postura desculpabilizadora Cada familia y
cada niño son distintos. “Seguid al niño” decía María Montessori. Ésta es mi opinión al
respecto de la televisión en un contexto determinado que es mi familia. Soy flexible, en
casa de los abuelos ven la tele y no tengo nada que decir al respecto. Éste el último mes
hemos puesto dos pelis, un día que vino una amiga a vernos y Abril se aburría y otra
noche que su padre llegó tarde de una reunión y tuvo que seguir trabajando después de
cenar. No busco polémicas, pero algunos me preguntáis como llego a todo sin tele y éstas
son algunas ideas que puedo ofreceros.
La idea principal sería tener un ambiente preparado para ellos, que incluyera distintas
actividades. No tiene porqué ser Montessori en sentido estricto. Montessori es un espíritu,
más que un conjunto de materiales. Sería ideal incluir al menos estos cinco rincones:
 Un rincón de manualidades: Pinturas, troqueladoras, plastelina…
 Un rincón de juego simbólico: Cocinita, coches, muñecas, playmobil…
 Un rincón de lectura a su altura: Con libros que les gusten y adecuados a su edad.
 Un rincón de aprendizaje: Con actividades para aprender jugando que pueda elegir y luego
recoger por si mismo. No tiene porque ser caro o elaborado: clasificar pompones en
hueveras, trasvasar lentejas, puzzles…
 Un rincón exterior: Si tenéis espacio, organizad un ambiente preparado de exterior con
agua a raudales, ¿un pequeño balcón? compra un mesa de agua y arena pequeña y plegable;
¿un gran patio? incluye además actividades de mucho movimiento.
Alternativamente se me ocurren estas ideas:

1. Leerles un cuento (o un millón). Salvo que estén muy enganchados a la tele, los niños
adoran que les leamos cuentos. Lo mejor es que los elijan ellos y que se sienten en
nuestro regazo y pasen ellos mismos las páginas, así nos aseguramos que han terminado
de observar todas las ilustraciones y les damos un papel activo y no pasivo en la
lectura. Poner caras muy expresivas y voces graciosas funciona para los más chiquititos.
2. Cuentos grabados en un cd. ¡Algunos niños adoran tanto leer que los padres acabamos
agotados! Me regalaron unos audiocuentos y enseñé a Abril a usarlos en la minicadena.

Le encantan! Aprovechó para pediros si conocéis algún sitio donde se puedan

conseguir más gratuita y legalmente


3. Sesión de cosquillas y juego bruto. A veces empiezan a ponerse nerviosos y no sabemos
como dar salida a esa tensión que se va acumulando y tu intuición de padre te avisa
“peligro, peligro, rabieta a la vista”. En casa tenemos dos métodos para frenar esta
espiral: La tendencia hardcore, con hijas que salen volando en dirección a la cama y la
dramamamá cierra los ojos pensando en brazos y piernas rotas; y la
tendencia flowerpower, más de damiselas, con cosquillas por todo el cuerpo. y alguna
voltereta como exceso. En ambas hay muchas risas y un ambiente relajado

instántaneo El juego bruto es súper importante para que luego distingan entre
agresión y simple juego agresivo (la diferencia es fundamentalmente que alguien deje de
pasarlo bien)
4. Salir a dar un paseo con botas de agua. Si la cosa se empieza a poner tensa en casa,
salid a la calle. En verano es más fácil, pero cuando llueve en invierno da mucha pereza.
Comprad ropa y calzados adecuados y emulad a Peppa Pig. Si, sé quién es Peppa Pig. Y
me encanta su acento (lo vemos en inglés) y la pachorra de su padre, me recuerda a

alguien que conozco ¿Véis cómo no soy nada radical?


5. Actividad chulichuli en familia: Una manualidad, una actividad de ciencia, juego sensorial…
Para esto hay que estar despejado, de buen humor y nada cansado. Asumir previamente
que el tiempo invertido en preparar una actividad suele ser directamente proporcional al
tiempo que les entusiasma, para evitar frustraciones nuestras más que nada.

Cua
nto más simple, mejor. Las actividades “open ended” (poco estructuradas, de final muy
abierto) son las mejores si estamos cansados.
6. Construir con clemmy, con lego, con construcciones de madera, con geomag,…. Aunque
sean aún muy pequeños para hacerlo solos, les encanta observar como manipulamos los
bloques. Aquí también tenemos secciones: La vertiente arquitectura e interiorismo de
mamá, la vertiente ingeniería aeronáutica y armamentística de papá y la sección

destrucción total protagonizada por Brizzilla y EmmaZinger


7. Preparar un picnic, real o imaginario. Una vez a la semana hacemos un picnic,
preparamos el relleno, tostamos pan, lo untamos, hacemos sandwiches, los metemos en
una cestita y hemos “gastado” toda la mañana.

Si no tenemos tanto tiempo, una cesta de picnic con comida de madera es uno de los
juguetes de juego simbólico que más le gustan a las niñas. Tengo pendiente poneros unas

fotos. Hacen picnics en cualquier lugar y con cualquier excusa Y


parece simple juego de niños pero están poniendo en práctica un montón de destrezas.
8. Que nos ayuden a preparar la comida. Muchos padres me cuentan que aunque han
reducido la televisión, la siguen necesitando para poder cocinar si están solos. Lo
entiendo, es muy complicado llegar a todo, pero si el niño muestra interés (no todos lo
hacen), anímales a que cocinen contigo. Algunos querrán participar en todo, otros
querrán observar sin tocar nada y otros simplemente querrán estar con nosotros,
aprovechad para explicarles lo que estáis haciendo. Cocinar con los pequeños porteados
en la espalda es también muy bonito.
9. Que nos ayuden con las tareas de la casa. Otro momento indispensable de tele para
algunas familias. Igual que en el anterior, SÓLO si el niño muestra interés, proponles
que te ayuden a limpiar, poner lavadoras, fregar platos,… Escobas y fregonas tamaño
mini y líquidos de limpieza no tóxicos (vinagre diluido y jabón suelen funcionar bien) y
tendréis pequeños ayudantes.
Al principio dan más trabajo del que quitan, no esperéis un robot de limpieza, pero al

menos están entretenidos


10. Poner música y bailar juntos. No sé si conocéis el libro “El cerebro del niño”, os lo
recomiendo encarecidamente, ayuda a entender desde una perspectiva científica la mente
de los niños. Propone movimiento cuando empieza a colapsarse la amígdala y funciona a
la perfección. Si estamos con más niños en el parque y los conflictos de propiedad
empiezan a irse de las manos, siempre propongo jugar al corro de la patata o al patio
de mi casa. Los niños se mueven, los cuerpos se relajan y el ambiente se calma. La
quinta vez que lo bailamos intento hacer mutis por el foro. No lo consigo mucho. En
casa también bailamos locamente -afortunadamente no sólo el corro de la patata-. Es

muy desestresante.Y quema calorías


11. Sesión de mimos, masajes y caricias. A veces empiezan a ponerse nerviosos porque no les
estamos prestando atención y una sesión de caricias puede frenar una tarde de rabietas.
Cuando estoy muy cansada le pido a Abril que me acaricie el pelo o jugamos a las
peluqueras. Le encanta y nos relajamos las dos. A veces me duermo, pero no os
preocupéis un chillido en el oído “mamaaaaaa que te estás quedando sobadaaaaa” lo
soluciona.
12. Jugar a doctoras y enfermeras. Éste le tengo para esos días de agotamiento extremo.
Durante los meses de deprivación del sueño lo use mucho. Sacábamos el maletín de
médico, me tumbaba en la cama y me cuidaban. Me ponían vendas y me daban
medicinas. Me trataban con mucho amor, bueno Emma a veces se tiraba en plancha
encima mía pidiendo teta, pero en general es un juego tranquilo y muy dulce. A veces
me dormía, pero me remito al punto 11.
13. Cantar canciones, las que llevan gestos, repetición y mucho movimiento son las mejores.

Por eso triunfan tanto los cantajuegos Yo los odio pero me sé las canciones y las
cantamos. Una vez canté 34 veces “Soy una Taza”, fue mortal. Tuvé ganas de ponerles
la tele, pero me contuve, me hubieran pedido “Soy una Taza” y me hubiera

desmayado, aunque me hubiera remitido al punto 11 de nuevo


14. Darnos un baño de espuma. Para que se bañen juntas tengo un asiento de bañera para
Emma y no suelo llenarla mucho. Me suelo meter con ellas y cuando termino, ellas siguen
jugando con seguridad. Me quedo en la habitación por precaución, pero las dejo a su rollo.
Juegan muy a gusto cuando no se sienten observadas…

15. Un concurso de disfraces. Abril no era mucho de disfrazarse, pero a Emma le encantan.
A Abril lo que le apasiona son los pintacaritas. Cristina de Froggies me dió un curso y

soy una experta. O casi Hoy juegan mucho a disfrazarse, la grande disfraza a la
chica, a veces se maquillan. Una vez con maquillaje de teatro. El siguiente paso fue el
punto anterior. Y scotch brite XD.
16. Elaborad un teatrillo de marionetas, pueden ser marionetas compradas o calcetines
rotos, puede ser un teatrillo espectacular de madera o cartón DIY o en el aire. Las
voces estridentes y las sorpresas inesperadas que dan besos y mordiscos de repente es

todo lo que necesitan


17. Juegos de mesa: Para niños un poco más mayores, jugar a las cartas, a juegos de rol, a
juegos clásicos tipo oca y parchís. Con los chiquitines se pueden intentar juegos de
cartas grandes y jugar a emparejar las familias…
18. Dejales que se aburran. ¡Es vital para el aprendizaje! No tenemos que llenar toda la vida
de nuestros hijos de entretenimiento, como padres podemos organizar un ambiente
preparado; pero es agotador y poco recomendable dirigir cada momento de su vida. Si el
aburrimiento se traduce en conflicto, guía y reconduce. Practica a diario, el primer día
será un desastre, el siguiente será mucho mejor y finalmente serán autónomos la mayor
parte del tiempo.

19. Dales un buen ejemplo. Si no quieres que tus hijos vean la tele, no la veas tú.. O mejor
aún desenchúfala y guárdala detrás del sofá, como hizo Celia de Ahora Soy
Mamá. Parece sencillo de decir y difícil de hacer, ¿verdad? Mi asignatura pendiente son
las pantallas. Entono un mea culpa en letras de neón.. Estoy empezando a apagar el
móvil cuando estoy en casa, pero sigo haciendo fotos de las niñas con la tablet. En la
peli La vida secreta de Walter Mitty, el fotógrafo de éxito dice que a veces se
concentra tanto en disfrutar el momento que prefiere no hacer la fotografía. Es mi
reto personal para este año. Por si alguien lo duda, no lo estoy consiguiendo XD pero

me lo estoy trabajando
20. Usa la tele pero no de canguro: Si realmente estás agotado y nada de lo anterior
funciona, poned la tele, elegid juntos una peli (mejor una peli porque no tiene anuncios)
y acurrucaos en el sofá. Intenta que no la vean ellos solos y tampoco a la hora de
comer. Desde el agotamiento aún podéis comentad la peli, que pasará, describir los
personajes, preferencias…(a algunos niños eso no les va y les encanta estar brincando de
un lado a otro, pero podéis seguir hablando de la película). Después anímales a hacer
un dibujo o una actividad relacionada (Pinterest está lleno de actividades relacionadas
con Frozen, pero no las conozco porque por suerte o por desgracia a Abril le da mucho
miedo). Y sobre todo elegid dibujos adecuados (os dejo este enlace). Aquí entono
otro mea culpa porque a Abril le encantaba ver el verano pasado los dibujos de Hora de
Aventuras y si no fuera porque la princesa es una súper científica, se me ocurren pocos
dibujos igual de inadecuados. Reconozco que a los mayores nos gustaban y los veíamos
muy a gusto con ella. ¿Veis como no soy radical? ¡Si conozco Hora de Aventuras!
En esta página tenéis muchísimos recursos clasificados por tipo de actividad:
Que el hilo musical de la casa no sea la televisión sino las risas de los niños felices.
¿Tenéis más ideas para evitar la tele?

LA MESA DE LA PAZ EN EL HOGAR


Dic 3, 2014 | 25 Comentarios
El post de hoy me lo habéis pedido en muchas ocasiones, y hoy os lo traigo por fin. Ya
os expliqué en este post como en la Academía Red Bus lo habían implantado con
increíbles resultados y en este post os daba unas pinceladas de como lo usamos en casa.
También os expliqué en estos post mi visión sobre los conflictos entre hermanos y 20
tips para favorecer una relación sana entre ellos.
Hoy os explicaré como tenemos la mesa de la paz ahora mismo en VillaTigris, para una
explicación más larga sobre su uso, normas y aplicaciones. os remito a una colaboración
mía con Jaisa Educativos: La Mesa de la Paz en el blog de Jaisa.
La mesa de la Paz, es un instrumento de convivencia que puede implantarse en
cualquier aula u hogar. Sirve para resolver los conflictos, pero también para que si nos
sentimos agobiados, podamos tomarnos unos minutos para reponernos, como podéis ver
en este gráfico del blog de Jaisa Educativos:

Imagen: Jaisa Educativos

En la mesa de la paz ahora mismo tienen:


– Un collar de cuentas (a Emma sobre todo le relaja un montón, atención a los niños
pequeños en fase oral, con ella no hay problema, pero ¡sigue a tu niño!)
– Cuatro relojes de arena. No para hacer tiempo fuera, sino porque las relaja muchísimo.
Y como además sirve para hacer turnos muy fácilmente, lo tenemos ahi para cuando
hay conflictos.
-Una plantita (debería ser verdadera, pero es de plástico, porque el hecho de que Emma

esparciera constantemente la tierra de la plantita era un conflicto en si mismo .


Un aula y un hogar no es lo mismo, nunca lo olvidéis)
– La piedra de la paz: La compramos en Tiger, es pulida, preciosa, -además de ser rosa
el color de moda por aquí jijiji- y dice “PEACE”, paz en inglés. Tocarla es muy relajante
y además sirve para hacer los turnos de palabra.
-No tienen campana, por la paz mental de nuestros vecinos (la paz de los demás es
importante también :P), pero cuando llegan a un acuerdo simplemente se van a jugar

de nuevo Tampoco tienen sillas, por espacio y porque veo más cómodo que se
sienten en el suelo…
No podemos estar más felices con el resultado. Si Abril tiene un mal día, ella misma se
va a la mesita hasta que se relaja y vuelve muy contenta para contárnoslo. Emma está
empezando a usarla ahora mismo, a veces cuando se enfada por algo, va a la mesa y se
sienta hasta que se le pasa, a veces coge el collar y se tumba en la cama con él. La
mayoría de las veces necesita ayuda para gestionar su enfado, como es normal, sólo
tiene casi 20 meses, es muy pequeña, pero estamos sentando las bases de una futura
comunicación no violenta.
Si entre ellas hay conflicto también intentan resolverlo allí: La mayoría de sus peleas
incluyen un conflicto de posesión en un 80% de los casos, con lo que los relojes les
permiten hacer turnos. Otras veces son conflictos puntuales que resuelven enseguida sin
tener que ir. Y luego están los conflictos profundos. El otro día Abril se enfadó con su
hermana porque fuimos a un cumpleaños y Emma no quería estar con otros niños y lo
resolvieron en la cama mientras se dormían. Es un recurso más, no el único, y me
alegro de tenerla. Ojalá hubiera más mesas de la paz y menos sillas de pensar.
Este artículo de Pedagogía Blanca sobre castigos y consecuencias, es estupendo, os lo
recomiendo.

Si os han quedado dudas sobre su uso os remito al post que escribí para Jaisa, y si aún
así tenéis dudas concretas, os animo a que me dejéis un comentario, desde mi pequeña
y humilde experiencia espero ayudarnos.

Hace poco os enseñé este precioso libro en RRSS y me pedisteis una reseña. Se lo
regalaron a Abril por su cumple y tengo que decir que acertaron de pleno, es un libro
estupendo y le estamos sacando mucho partido. Lo recomiendan para una edad a partir
de seis años y creo que es muy acertado. Sin embargo, soy de la opinión de que nunca
es demasiado pronto para enseñar a los niños a reconocer sus emociones, así que este
libro es estupendo para niños de 3 a 5 años para leer con sus papás.
Abril empezó a hablar muy pronto y con ello a verbalizar sus emociones, desde muy
chiquitina distinguía los estados de ánimo de los demás también y cuando nació Emma nos
decía que era muy “fustante” ser una hermana mayor. Percibe siempre cosas que para
los demás pasan desapercibidas, hace poco encontré una foto mía de la fiesta de la
guardería, donde cualquiera hubiera visto una foto tierna y graciosa, ella me pregunto que
porque estaba tan tensa. Ciertamente lo estaba, pero sólo me acordé cuando ella lo dijo.
Así que este libros nos viene genial para continuar ayudándola a verbalizar sus emociones,
y por supuesto para aprender a expresar las nuestras. El tratamiento de las emociones
que se dio en la infancia de nuestra generación por desgracia no fue esplendido, suerte
que tenemos de volver a aprenderlo todo cuando tenemos niños.
El formato del libro es cuadrado, la encuadernación es buena y las ilustraciones son
deliciosas. El Emocionario es, como su nombre indica, un diccionario de emociones.
En casa intentamos validar siempre todas las emociones, con dos niñas intensas se hace
muy necesario hacerles ver que llorar es sano, pero aparte de las emociones más comunes:
Frustada, enfadada, triste, decepcionada, asustada, no solíamos utilizar en nuestro día a
día todas las emociones. El Emocionario explica 42 emociones y las relaciona entre ellas
como podéis ver en este índice con todas las páginas

En casa leemos algunas emociones de vez en cuando si noto que Abril está revuelta, o a
veces ella misma va a la estantería y me pide que se lo lea. Primero comentamos los
dibujos, le animo a que los describa, a que se imagine la historia, después leemos el texto
y le hago preguntas tipo ¿Por qué estará tan ilusionado el gatito? ¿Por qué la mujer pez
se sentirá incomprendida? ¿Por qué la luna estará tan feliz? Me canso yo antes de leer

que ella
Aquí tenéis una muestra de 4 páginas para saber si es lo que estáis buscando. En la
misma página hay material para hacer un taller, así como fichas de actividades y una guía

de explotación lectora Aprovecho esta página del libro para demostraros toda mi

gratitud por estar al otro lado de la pantalla siempre


Le damos 4 huellas

Me maravilla observar como mis hijas juegan, creo que el mayor placer de una madre no
es el primer te quiero de su hijo hacía ella, sino hacia sus otros hijos. Emma se lo dijo
este fin de semana a Abril y me emocioné muchísimo. En ocasiones me escriben lectoras
preguntándome como he conseguido que mis hijas se lleven tan bien, como consigo que no
tengan celos y alguna lectura recomendada. La verdad que nunca sé bien como contestar,
porque primero creo que tienen celos como todos los hermanos, segundo se pelean,
como todos los hermanos, y tercero,no estoy segura de haber hecho nada especial, como

todas las madres


Desde luego no soy ninguna experta, yo también estoy aprendiendo a ser mamá de dos;
pero lo que os cuento hoy es mi experiencia, por si a alguna mamá le pudiera servir. En
esta entrada os intentaré dar mi visión acerca de las relaciones fraternales. La semana
que viene os daré 20 tips para suavizar la rivalidad entre hermanos (a los suscriptores
del boletín os llegará hoy por ser lectores tan fieles y molones). Si quieres suscribirte

para no perderte nada pincha aquí


¿Se puede conseguir que no tengan celos?
Que los hermanos se peleen es algo tremendamente natural. Lo raro sería que no lo
hicieran, pues significaría que no están juntos mucho tiempo. Cuando la diferencia de
edad es mucha o el mayor es muy consciente de la fragilidad del pequeño no suele haber
peleas.
En el caso de las tigris, que se llevan casi dos años, han pasado por muchas fases: La
fase “tengo dos mamas” (reconozco que ver como Abril cambiaba pañales o la consolaba
siendo ella misma un bebé me emocionaba profundamente), la fase “admiración
profunda” (en la que Emma quería imitar a Abril en todo, la idolatraba y era la luna
de su noche), la fase “vaya hermana más molona tengo” (en la que se partía de risa
con sus muecas y locuras) y la fase actual en la que ha aparecido la rivalidad de la
mano de la complicidad (Emma ya no se deja mimar, ya no la mira absorta como si
fuera el sol, pero sigue partiéndose de risa con ella y la imita y admira muchísimo).
Esta foto es de hace justo un añito, no pueden ser más comestibles

En esta ultima fase es cuando han surgidos las peleas, los empujones, los mordiscos, los
llantos y los lloros. Eso no sale en el blog, ni en redes sociales, me niego profundamente
a compartir una foto de mis hijas que en su situación no me gustaría que se publicara.
No es una cuestión de postureo, es una cuestión de principios, tenía Abril horas de vida
cuando ya me negué en rotundo a que la hicieran fotos llorando. Fui tajante. No
compartir explícitamente fotos de momentos tristes, no significa que no existan. Las
niñas pasan 24 horas juntas, es natural que haya roces. Simplemente no lo veis
Por otro lado, creo firmemente que no sirve de nada que los padres nos pongamos
como meta que nuestros hijos no tengan celos entre ellos. Evitar los celos entre
hermanos es como evitar que suba la marea del mar. Imposible. Es deseable y natural
que nuestros hijos compitan por nuestro amor y atención, y es aún más deseable que lo
exterioricen. Las formas de exteriorizarlo son varias, están las sutiles (regresiones a
etapas anteriores del desarrollo, aumento de rabietas, llamadas de atención, pesadillas,
conflictos y rabia hacia los padres,…) y están las evidentes (pegar al bebé o pedir que
lo devuelvan). No podemos evitar los celos, lo que si podemos hacer como padres es
darles las herramientas para que los gestionen, esa rivalidad intrínseca a la relación
fraternal. Presionar a los niños para que no tengan celos es poco factible,
probablemente sólo consigamos el efecto contrario, que repriman sus emociones. Y no
creo que ningún padre del siglo XXI desee eso para sus hijos

¿Se puede conseguir que se lleven bien?


El segundo punto es el más complicado de los tres, en esta sociedad parece que si tus
niños se comportan de la forma esperable es gracias a tus cualidades como padre y se la
lían parda eres un mojón desastre de progenitor. Juicios, culpa, y criticar, deporte
nacional de este pais. No puedo estar más en desacuerdo. No podemos caerle bien a
todo el mundo. Es imposible. Y eso incluye los hermanos. Aíslar de la ecuación el hecho
de que son personas distintas con sus temperamentos y gustos distintos es cosificar a
los pequeños. Hay hermanos que nunca seran los mejores amigos del mundo con padres
que lo han hecho genial, igual que hay hermanos de familias desestructuradas que tienen
un amigo para toda la vida. ¿Qué hemos hecho nosotros? No hemos hecho nada en
concreto, las he dado todo el tiempo compartido y a solas que he podido, las he dado
espacio, las he dado amor incondicional, las he dado mis lagrimas de culpa por no darles
más tiempo en exclusiva y mis risas de felicidad cuando así ha sido, las he dado mis
suspiros y mis lo siento. Y sobre todo las he dado tiempo juntas. Adoran estar juntas,
casi me atrevería a decir que no saben estar la una sin la otra.

Lecturas recomendadas
Finalmente sobre los libros, hay dos que me he leído últimamente y os puedo
recomendar. Lo mejor de volver al trabajo (aparte del sueldo en la cuenta corriente
jeje) es poder volver a leer. Cuando estaba de excedencia me resultaba imposible, pero
he vuelto a recuperar mi afición.
– El primer libro es Querer a todos por igual, de Nancy Samalin.
El título en inglés es Loving Each One Best, algo así como querer a cada uno de la
mejor forma posible. Me lo compré cuando Abril lo estaba pasando fatal con la llegada
de su hermanita, como a los 4 meses, pero Emma enseguida se sentó sola y el
problema desapareció por arte de magia al empezar a jugar de verdad juntas y lo dejé
aparcado. Leerlo ahora ha sido una delicia, me he reafirmado en que lo estamos
haciendo genial en un
80% y me ha dado claves para mejorar el 20% restante. El libro no sirve tan solo para
hermanos, sino para la crianza en general, para la vida. Son múltiples los pasajes del
libro que me han emocionado, pero me quedo con una anécdota sobre una madre que
preparó una fiesta de cumple con la hermanita recién nacida, me hizo llorar a moco
tendido en un vagón de metro llenito de gente.
Cuando Abril cumplío 2 añitos, Emma tenía dos semanitas, pues le montamos un
fiestón tremendo, con tarta de fondant incluida (que terminamos a las 4 de la
mañana), me acordaré de su carita de ilusión toda su vida, este es el tipo de cosas que
se hacen por amor. Volvería a repetirlo una y mil veces (a lo mejor compraba una tarta
eso sí jeje)

– El segundo Hermanos, no rivales


Al igual que el anterior es muy práctico pues cuenta las experiencias padre a padre, de
sus conversaciones y dinamicas de grupo de las autoras surge este libro. Las experiencias
de los otros padres me resultan siempre más valiosas que lo que quiera contarme
cualquier experto. En ese sentido me ha encantado el libro, pero el de Nancy Samalin
me ha gustado quizás un poco más. Los dos son dos libros estupendos y se
complementan mutuamente. Las viñetas son muy explicativas y me ha hecho reflexionar
profundamente.
– El cerebro del niño,
Un libro estupendo, que explica como es el cerebro de los pequeños desde el punto de
vista de la neurociencia, tengo pendiente una reseña en profundidad
– Finalmente como libros infantiles recomiendo (junto con los que publique para
preparar al hermanito aqui):
Todos sois mis favoritos: Un libro precioso y muy tierno para explicar que cada
hermano es un unico

Siempre te querre pequeñin: Un texto muy dulce en el que el zorrito la lía parda y la
madre reacciona de 10 con una moraleja preciosa y amor incondicional a tope
El Emocionario (a partir de los 3-4 años) Fabuloso libro que explica las distintas
emociones que tenemos las personas y como expresarlas (os lo mostré aquí)

The Feelings book: Un libro lindiismo de Todd Parr que anima a expresar siempre las
emociones que sentimos.
Cambalache: Un libro divertidísimo para normalizar el sentimiento ambivalente que
tenemos a veces hacia nuestros seres queridos (os lo mostré aquí)

CÓMO DISCIPLINAR A UN NIÑO: EL


MÉTODO DE LA GOMA ELÁSTICA
 Facebook
 Pinterest
 Tropezar con
 Total: 86.5K
Cómo disciplinar a un niño es tan controvertido en estos días. Cuando era niño,
era "¡Haz esto, hazlo ahora o golpéate!". Eso funciona para niños con un cerebro
que normalmente procesa información. Eso no funciona tan bien con un niño que
tiene un cerebro Ferrari y frenos de bicicleta.

Traté de explicar esto al psiquiatra de Logan en los primeros días de su


tratamiento. Si intentaba golpearle el trasero, el niño simplemente se golpeaba
a sí mismo y decía: "Mira, mamá, eso no duele para nada".

Probablemente no fue así. Su cerebro necesita tiempo para procesar


información. ¡Había cosas para explorar y entrar! ¿Quién tiene tiempo para
parar?
Imagine mi sorpresa cuando el buen doctor le preguntó: "¿Con qué frecuencia lo
premia?"

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Um, ¿no estaba escuchando mis problemas de cómo disciplinar a un niño en
estos días?

¿Recompensa? ¿Qué recompensa? ¡Este niño es un terror! Ha roto platos, vasos


y recuerdos, escritos en casi todas las paredes de la casa, y encuentro todo en
su habitación porque estaba brillante y él lo recogió.

¿ALGUNA VEZ LO ATRAPAS HACIENDO ALGO BUENO?

Aún puedo escuchar al doctor haciéndome esa pregunta. Parecía que el mundo se
detenía lentamente. Todos los sonidos de la calle cesaron. Lo único que podía
escuchar era la sangre corriendo por mi cuerpo hacia mi cerebro.

Fue mi hijo bueno?

¿Era digno de amor?

¿Lo aprecié?

SÍ, SÍ, y absolutamente ¡SÍ!

La constatación de que estaba criando hijos exactamente como mis padres se


hundieron rápidamente. Todo el tiempo que pasé siendo mamá como una dura
maestra de tareas. Estaba más preocupado de que mi hijo me obedeciera a mí y
a mis reglas que estaba menos preocupado por lo que eso podría estar haciendo
en su psique. Nunca me molestó considerar que mis expectativas eran demasiado
grandes o alcanzables.

¿Alguna vez capté a mi hijo haciendo algo bueno?

¿ Alguna vez hizo algo bueno?

"Mira, mami! ¡Construí una torre LEGO solo para ti!


Oh, chico, tienes un tiempo impecable.

EL MÉTODO DE LA GOMA ELÁSTICA DE LA DISCIPLINA


INFANTIL

El buen doctor sacó unas bandas de goma de la parte superior de su escritorio y


las colocó en mi mano.

TE ESTOY DANDO TAREAS ESTE MES. ESTAS SON LAS


HERRAMIENTAS QUE QUIERO QUE USES.
Tuve que colocar tres bandas de goma en mi muñeca derecha por la mañana. El
objetivo era que todos se trasladaran a mi muñeca izquierda antes de meterme
en la cama. La única forma en que podía mover uno de derecha a izquierda era
atrapar a Logan haciendo algo bueno.

CUALQUIER COSA.

No importa cuán pequeño .

Por cualquier cantidad de tiempo, incluso por un segundo .

 Tres.
 Veces.
 A.
 Día.

Necesitamos apreciar a nuestros hijos Necesitamos mostrarles que estamos


contentos de que estén en la habitación con nosotros. Necesitamos recordar que
están aprendiendo. ¿Les enseñamos cómo amar o les enseñamos cómo dejar de
intentarlo porque no importa lo que va a estar mal?

Ah, ahí está el problema.

Siempre les estamos enseñando algo, ya sea que lo intentemos, si somos


conscientes de ello. Tres no es un gran número.

Si está contando centavos, no puede comprar nada en la tienda.

Si estás contando al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, es un tesoro


inconmensurable.

Algunos días era la hora de la cena y todavía tenía bandas de goma en la mano
derecha. El tiempo se estaba acabando. Esos eran los días, después de la cena,
cuando me sentaba en la mecedora, agarraba su libro favorito (el que tenía que
haber leído una y otra vez seguidamente), y preguntaba si quería venir a
escucharme leerle a él.

Él nunca me rechazó.

Nos acurrucamos, leería, y nos volveríamos a conectar.

Te agradezco que te hayas quedado quieto para que te lea.

La mejor parte sería cuando él dijera: "Te amo por leerme, mamá".

Sorprendentemente, las palabras de las otras dos bandas de goma saldrían de mi


boca. Había algo sobre estar sentado quieto mientras sostenía a este niño, su
cálido y pequeño cuerpo acurrucado cerca, que derretiría mi corazón y me
quitaría las escamas de los ojos.

Ya sea que use notas post-it o tres bandas elásticas, estar agradecido es un
método de disciplina infantil. Usted está enseñando no solo a comportarse sino
a comportarse bien.

También es enseñar cómo comportarse bien. De hecho, si no fuera por esas


tontas y viejas gomas y por haber intentado con todas mis fuerzas atrapar a
Logan haciendo algo bueno, nunca me hubiera dado cuenta de lo mucho que la
educación tradicional no funcionaba para él.

Pero esa es otra historia para otro día.


También podemos apoyarnos en los cuentos para lidiar con las rabietas. No
son la solución mágica a ellas, más bien son una herramienta más que debe
usarse juntamente con las estrategias que os he resumido antes.

Con los libros, los niños pueden poner nombre a sus emociones y empezar a
entender que les está pasando. Les ayudan a validan sus emociones, viendo
que son normales y que hay otras formas más eficientes de expresar su
disconformidad, sus deseos y sus frustraciones.

Ya hablamos hace poco de cuentos sobre educación emocional en 10 libros


infantiles para la educación emocional. Tener como mínimo uno de
estos cuentos en casa es una buena herramienta educativa para dotar a
nuestros hijos de inteligencia emocional.

Hoy os traigo 6 libros infantiles específicos sobre rabietas, con los cuales los
niños se verán identificados, entenderán lo que les pasa y, con nuestro apoyo
y cariño, irán aprendiendo a ser más tolerantes, a expresar adecuadamente
sus emociones desagradables y a autorregularse. Y en estetablero de
pinterest encontraréis muchos más.

1. "Rabietas", Susana Gómez Redondo y Anna Aparicio Catalá, ed. Takatuka


(+3 años)
Un libro estupendo que describe de forma muy gráfica y comprensible todo el
proceso que el niño vive al sufrir una rabieta, como su mundo alegre (y de
color de rosa) puede volverse cada vez más oscuro al producirse una
malentendido, una negativa o un deseo no satisfecho.

Mediante los colores se identifican diferentes estados emocionales, así el rojo


(que aparece en el punto culminante de la rabieta) se mezcla con el blanco
de la tranquilidad de los padres frente a dicha rabieta, para dar lugar al rosa
(de la felicidad, el amor y las mejillas cuando uno está tranquilo o su
sonrisa).
Muy recomendable.

2. "Soy un dragón", Philippe Gossens y Thierry Robberecht, ed. Edelvives (3


años)
Este libro nos gusta mucho en casa . En él se describe muy bien lo que le
ocurre al niño y las fases de la rabieta: una negativa de la madre provoca un
enfado del niño, que primero sólo refunfuña, pero pronto la rabia empieza a
crecer y crecer en su interior hasta que estalla.

En ese momento la ira se apodera del niño y lo transforma en algo que no


es: un dragón que destruye todo lo que encuentra a su paso. Además no
atiende a nada: ni abrazos, ni mimos ni juguetes. Tampoco puede escuchar y
grita cosas horribles.

Pasada la tormenta, el niño se encuentra solo, triste y avergonzado. Sólo


quiere llorar y que lo abracen. Realmente muy útil para que identifiquen lo
que les pasa.
Lamentablemente el libro parece descatalogado. Pero os lo pongo porque
suele estar en muchas bibliotecas.

Si no lo encontráis en vuestra biblioteca, pero os gusta la manera de tratar


el tema, también podéis optar por este libro, que básicamente tiene el
mismo argumento, aunque en un formato más pequeño, tapa blanda y unas
ilustraciones no tan impactantes:

3. "¿No hay nadie enfadado?", Toon Tellegen y Marc Boutavant, ed. Edelvives
(+6-7 años)
Doce cuentos protagonizados por animales y todos relacionados con los
enfados, la ira, la gestión de las emociones, etc. Ideal para leer un cuento
cada día y dialogar un rato al respecto.
Desde un musaraña que no para de molestar a una ardilla, un elefante
enfadado porque quiere subirse a un árbol, un damán que no quiere que el
sol se vaya o una lombriz en eterna competición con un escarabajo. Todos los
animales del bosque tienen sus preocupaciones y se enfadan por algo.

Y el último cuento es una pequeña reflexión: el enfado no es malo, es


normal, todos nos enfadamos alguna vez, lo importante es saber lidiar con
esas emociones sin lastimar a nada ni a nadie.
4. "¡Qué rabia de juego!", Meritxell Martí y Xavier Salomó, ed. Almadraba
(+3 años)

Ya os hablé de este libro en la reseña que hice hace un tiempo. Es un


cuento estupendo para trabajar la tolerancia a la frustración que el niño
siente cuando pierde en alguno de sus juegos.
Dos amigos están pasando una tarde divertida compartiendo juegos de mesa.
Pero, de repente, parece que Tina ya no se lo pasa tan bien. Las cosas no le
salen como ella querría, pues hace unas cuantas partidas que no gana. Cuando
vuelve a perder al dominó, Tina coge una buena rabieta, grita enfadada y
lanza las fichas al suelo.

El libro pertenece a la colección Toni y Tina, unos libros que a partir de


historias divertidas y cotidianas quieren ayudar a los niños a identificar sus
propias emociones, hablar de ellas y afrontarlas. Además incluyen unas
propuestas para generar el diálogo, algunos juegos y unas orientaciones para
el adulto. Muy útiles y recomendables.

5. "El cojín de Martina Repentina", Ester Llopis y Sefelinda Mustache,


Naniero ediciones (+3 años)
Este libro es un gran recurso para que los niños puedan liberar toda esa
tensión que van acumulando a lo largo del día, antes de que explote en
forma de rabieta.

Nos guste o no, los niños muchas veces van estresados, debido a las
exigencias (adultas) de horario, actividades, obligaciones,...

Esas exigencias se van acumulando y aparecen en forma de cansancio, llanto,


gritos, enfado, rabia,...

Naniero ediciones

Con este libro los niños podrán descargar todo lo que llevan dentro de
manera adecuada y sana: ¡gritando al cojín!. Podéis descubrir más del libro en
la web de la editorial Naniero.
6. "Así es la vida", Ana-Luisa Ramírez y Carmen Ramírez, ed. Diálogo (+3-4
años)
Y para acabar un libro que no es exactamente sobre rabietas, pero sí sobre
lo que las provoca. Un libro que nos invita a pensar y reflexionar, pero,
sobretodo, a hablar y dialogar con los más pequeños. Porque "así es la
vida" y así nos la muestra el libro: algunas veces llena de alegrías e ilusiones
y otras, llena de decepciones, tristeza y frustración.

Con este libro podremos explicar a los niños que a veces, por más que
deseamos o hasta necesitamos algo, no lo podemos conseguir. Por eso, la
frustración es natural y tenemos que aprender a aceptarla y convivir con
ella. Las situaciones difíciles de la vida y las decepciones no se pueden evitar,
pero podemos superarlas e, incluso, extraer algo positivo de todo lo que nos
está pasando. Tenemos que ser positivos, ¡puesto que la felicidad es una
cuestión de actitud!

Este libro nos ha sido de gran ayuda en casa, pues uno de los gemelos tuvo
una época en la que le costaba mucho aceptar las adversidades del día a día,
por pequeñas que fueran. También lo trabajamos a partir de aumentar su
autoestima, pero de eso ya hablaremos otros día. Podéis ver más de este
libro en su reseña.
Espero que os sean de utilidad estos libros. Ánimo con las rabietas, es un gran
reto al que debemos plantar cara. ¿conocéis algún otro libro?

También te puede interesar:

 10 libros infantiles para la educación emocional


 Trabajando las emociones: actividades y juegos (con imprimibles gratis)
 Tablero de pinterest: Libros sobre rabietas, enfados y frustración:

Club Peques Lectores LIJCuentos rabietas, frustración, enfadoSeguir en

Si observamos a nuestro hijos un día cualquiera vemos que viven subidos en


una montaña rusa emocional. Pasan del amor al odio, de la felicidad a la
tristeza o de la calma a la ira, en cuestión de segundos.

En realidad eso es normal: emoción, pensamiento y acción son los pilares de


nuestro ser.

Lo malo es que muchas veces no saben gestionar adecuadamente lo que


sienten. No tienen inteligencia emocional.

Por suerte la inteligencia emocional es una habilidad y, como toda habilidad,


puede aprenderse y, por supuesto, enseñarse.

Daniel Goleman en su libro "Educación emocional" "La inteligencia académica


no ofrece la menor preparación para la multitud de dificultades -o de
oportunidades- a las que deberemos enfrentarnos a lo largo de nuestras
vidas"
En cambio la inteligencia emocional nos da habilidades sociales y capacidad
para: confiar en nuestras capacidades, empatizar con los demás, hacer frente
a los obstáculos, resolver conflictos de forma constructiva, tomar decisiones
responsables,... y un largo etcétera.

En definitiva, si queremos que nuestros hijos o alumnos se desenvuelvan de


forma satisfactoria en sociedad y, lo más importante, que sean felices,
debemos darles inteligencia emocional, para que conozcan, comprendan y
controlen sus emociones.

Un primer paso es ayudarles a identificar lo que les pasa y poner nombre a


lo que están sintiendo. Esta selección de cuentos y libros infantiles nos será
muy útil:

1. Colección "Sentimientos", de Tracey Moroney, ed. SM (+3 años)

Esta colección está protagonizada por un conejito con que los más pequeños
se identificarán enseguida, pues vive situaciones cotidianas como las de su día
a día. Los cuentos buscan que el lector se sienta seguro de sus habilidades,
confíe en si mismo y, en consecuencia, gane autonomía.

Todo ello a partir de ayudar a los pequeños a conocer sus sentimientos,


entender que son normales (incluso la rabia o el miedo) y aprender a
manejarlos.

2. "Las emociones de Nacho", de Liesbet Slegers, ed. Edelvives (+3 años)

En su día a día Nacho experimenta muchas emociones, como rabia, miedo,


tristeza o alegría. Para cada emoción, la secuencia del libro es la misma:
primero se describen las sensaciones físicas y se pregunta al pequeño lector
que cosas de las dibujadas le causan dicha emoción, luego se cuenta una
pequeña historia donde Nacho experimenta esos sentimientos (en forma de
viñetas, tipo cómic), a continuación una página con solapas y, para acabar,
alguna actividad sencilla.
3. "Así es mi corazón", de Jo Witek, ed. Bruño (+3 años)

Un precioso álbum ilustrado para que los niños y niñas reconozcan sus
sentimientos y emociones en todas sus formas y todos sus colores. La
protagonista nos invita a entrar es su corazón y nos cuenta como a lo largo
del día, en función de lo que le pasa o de la situación, siente diferentes
emociones o estados de ánimo. Con un corazón troquelado en medio, el libro
es original, fresco y me gusta porque invita al lector a hablar de lo que
siente.

4. "El monstruo de colores", de Anna Llenas, ed. Flamboyant (+3 años)

Convertido en un súper ventas, este libro es ya un referente en la educación


emocional. El simpático monstruo se ha hecho un lío con sus emociones y
deberá aprender a poner orden en ellas. Sencillo y divertido, ideal para
introducir a los peques en el fascinante lenguaje de las emociones. Puedes
descubrirlo por dentro en nuestra reseña.

También hay un librito para colorear y una versión en pop-up que os


recomiendo porque es increíblemente bonita.

5. "Érase una vez un niño comepalabras", de Marlet y Jordi Sunyer, ed.


Babulinka Books (+3 años)
Este es un libro para aprender a expresar las emociones, entender cómo nos
hacen sentir y, lo que más me ha gustado, para explicar que las emociones
no se pueden reprimir o negar, debemos reconocerlas e integrarlas de forma
sana en nuestra vida.

El niño del cuento se va comiendo las palabras de las emociones (alegría,


tristeza, amor, rabia y miedo) y nos explica como se siente con cada una de
ellas. Hasta que un día decide no comerse ninguna más. Eso hace que se
sienta muy extraño, como vacío por dentro y entonces entiende que todas
esas palabras y emociones forman parte de él y vuelve a comérselas para
poder sentir y disfrutar de la vida!

Puedes descubrirlo por dentro en nuestra reseña.

6. "Crezco feliz: descubro mis emociones", VV.AA., ed. Timunmas (+3 años)
Si buscáis un libro con fotografías reales, este es vuestro libro. Con él los
niños aprenderán a nombrar y a identificar las emociones básicas y, gracias al
espejo extraíble que lleva, podrán imitar las expresiones de las distintas
emociones.

Este libro pertenece a la colección "Crezco Feliz" que tiene otros libros
interesantes para la educación emocional como: "Pinto mis emociones con
Max" un librito con pegatinas para colorear o "Las emociones de Max" con el
que los niños y niñas aprenderán a gestionar sus emociones con el método de
4 pasos de Max (cuando Max no controla sus emociones se hace una bolita;
respira muy despacio; se pregunta qué le pasa; expresa lo que siente y busca
una solución). Este último puede adquirirse con una marioneta de peluche.
7. "El gran libro de las emociones", de Mary Hoffman y Ros Asquith, ed.
Juventud (+4 años)
El libro empieza así: "¿cómo te sientes hoy?,¿cómo crees que se sienten
estos niños? No siempre es fácil decirlo".

A partir de aquí, en cada página del libro se presenta un emoción o


sentimiento diferente, siempre preguntando al pequeño lector y describiendo
una serie de situaciones cotidianas a modo de ejemplo. Un libro genial para
favorecer el diálogo y expresar lo que sentimos.

8. "El gran libro de las emociones", de Esteve Pujol, Rafael Bisquerra y Carles
Arbat, ed. Parramon (+6-7 años)
Este libro es muy completo, me gusta sobretodo porque no sólo describe la
emoción y las situaciones en que normalmente uno la experimenta, sino que
la contextualiza dentro de una historia, cuento o leyenda.

Son 20 relatos muy distintos, algunos son cuentos clásicos, otros leyendas
de lugares lejanos como la China o India, otros fabulas o incluso hechos reales
vividos por el mismo autor. Hasta hay un fragmento de La Ilíada o un trozo
de Romeo y Julieta.

Todo un recorrido por el mundo, el tiempo y la historia para descubrir que


las emociones son universales y atemporales.
Además los cuentos se dividen en tres bloques: desde mi (para saber cómo
eres y cómo sientes); quiero ir (para encontrar la energía para seguir
adelante) y hacia los otros (cómo acercarte y convivir con los otros).

Un libro muy completo, perfecto para la educación emocional íntegra, pues


trata varios de sus pilares: consciencia emocional, resilencia y empatía.

9. "Emocionario", VV.AA, ed. Palabras Aladas (+7 años)

Este libro tiene un estilo parecido a una enciclopedia, con un índice para
buscar y consultar la emoción que nos interese en cada momento. También
ofrece unos itinerarios emocionales, una especie de recorridos sentimentales
que encadenan una emoción a otra.

Es un libro muy útil para trabajar conjuntamente con las fichas que la misma
editorial ofrece para descargar. Hay nada más y nada menos que 42 fichas,
una para cada estado emocional que describe el libro.

Para niños y niñas ya más mayorcitos, de primero de primaria en adelante,


aunque en la editorialPalabras Aladas encontraréis consejos de como usarlo en
función de la franja de edad del lector.

Lo veo sobretodo para trabajarlo en el aula, como lo hace por ejemplo Elena
del blog Aula de Elena, ahí cuenta su experiencia con el libro a medida que lo
va usando en el aula, muy recomendable.

10. "Recetas de lluvia y azúcar", de Eva Manzano y Mónica Gutiérrez Serna,


ed. Thule (+9 años)

25 recetas llenas de imaginación para 25 emociones descritas de forma muy


poética y metafórica. Un libro para saborear en esos días melancólicos de
lluvia, acompañado de algo dulce, como un chocolate caliente.
En cada página del libro se describe una emoción y luego se da una original
receta para hacer crecer dicha emoción o bien, si es negativa, hacerla
desaparecer. Por ejemplo: receta para ser un poco más feliz, receta para no
tener envidia, receta para perder la timidez, receta para ser más paciente,...

A parte, también nos habla un poco de los escondites de las emociones, sus
guaridas y cabañas; que las emociones pueden expresarse mediante el lenguaje
verbal y el no verbal y añade un mapa corporal para averiguar donde nacen
estas emociones.

Un libro precioso, con una encuadernación muy cuidada y en papel reciclado.


Para lectores ya mayorcitos, de 9 a 99 años, con cierta sensibilidad poética
y emocional. Todo un regalo para degustar lentamente.

Me preguntáis a menudo sobre cuentos para trabajar la autoestima de los


niños o para esospequeños que toleran poco el fracaso o incluso que les da
miedo enfrentarse a nuevos retos porque no se ven capaces de superarlos con
éxito.

La verdad es que como madre el tema de la autoestima es algo que siempre


me ha preocupado mucho y me pregunto a menudo: una autoestima alta ¿se
aprende?, ¿o ya viene de "serie"?, ¿como padres la podemos potenciar?,
¿cómo podemos crear el ambiente propicio para ello?,...

Pues bien, los expertos aseguran que la autoestima es adquirida: esa


percepción o valoración que tenemos de nosotros mismos es fruto de todas
las experiencias que vamos viviendo a lo largo de los años y de nuestra
interacción con los demás.

Y añaden que sobre todo es durante la infancia cuando se ponen las bases
para una autoestima alta o baja.
Un niño con autoestima alta es un niño: seguro de sí mismo, que se acepta
tal y como es, que tiene relaciones sociales saludables, que confía en sus
emociones, que sabe valorar adecuadamente sus capacidades, que es creativo,
que puede afrontar las dificultades, etc.

Por el contrario, un niño con baja autoestima: tiene dificultades de


aprendizaje, no es capaz de relacionarse bien con sus iguales, tiene
dificultades emocionales y, ya de adulto, puede presentar depresión,
drogodependencias, anorexia, trastornos de personalidad, etc.
¡El tema es serio!

Así que he recogido en esta infografía algunos consejos y estrategias para


ayudar a los niños a desarrollar una autoestima alta, porque (como
siempre) en nuestro propio comportamiento y en cómo tratamos al niño
está la clave.
Y ahora te recomiendo algunos cuentos que nos pueden ayudar en esta difícil
tarea, porque toda ayuda es bienvenida, ¿verdad? Y los cuentos siempre son
un buen pretexto para afrontar temas complicados y abrir ventanas a la
comunicación. Además, una buena historias puede calar muy hondo en los
niños.

1. "Orejas de mariposa", Luisa Aguilar y André Neves, ed. Kalandraka (+3


años):

Un cuento estupendo para hacer frente a las burlas de los demás y


querernos tal y como somos, aceptando que nuestras particularidades no
tienes por qué ser malas, simplemente son parte de nosotros y podemos
sacarles siempre una parte positiva.
Eso es lo que hace Mara frente a las burlas de sus compañeros, darles la
vuelta con mucha imaginación y optimismo, demostrando una fuerte
autoestima. Así sus orejas no son grandes, son de mariposa y pueden
teñirlo todo de colores; si su calcetín está roto, es porque tiene un dedo
muy curioso; es larguirucha, sí, pero así puede alcanzar la luna; etc.

Muy recomendable, un libro infantil imprescindible.

2. "Soy el mejor", Lucy Cousins, ed. Parramón (+3 años):

Este cuento me gusta porque puede servir tanto para aquellos peques con
demasiada autoestima y un poco creídos, como para aquellos que se
sienten inferiores frente a susamigos.

Perrito aprecia mucho a sus amigos, pero también se cree mejor que ellos en
todo y, además, no para de recordárselo siempre que tiene ocasión.
Sus amigos, algo hartos e incluso tristes de verse siempre inferiores a su
amigo, deciden darle una pequeña lección. Porque también ellos tienen
cualidades y cada uno encuentra algo en lo cuál es el mejor. Bonita lección
para todos.

3. "¡Se tú mismo y nada más!", Nadia Budde, ed. Takatuka (+3 años):

Este cuento invita a reflexionar sobre nuestro aspecto, lo que nos gusta de
él, pero, sobretodo, lo que nos gustaría cambiar y cómo lo esencial es
aceptarse y ser uno mismo.

Es un libro muy colorido que llama la atención de los peques enseguida, por
su carácter desenfadado y lleno de humor e ironía. Ayudan a ello el texto
rimado, las ilustraciones tan coloridas (y algo grotescas) y peticiones a
veces rayando lo ridículo.

En él aparecen toda serie de personajes, ninguno de ellos contentos con su


físico, que siempreencuentran algo que les gustaría cambiar. Hasta que llega
el tío Marcial, al que el físico le da igual y les aconseja: "sé tú mismo y nada
más".

4. "Guapa", Harold Jiménez Canizares, ed. Apila (+3 años):

Una bruja está muy contenta porque tiene una cita, se arregla y se dirige al
encuentro, pero por el camino se va encontrando a varios amigos que le dan
consejos para ponerse aún más guapa. Ella ya se veía muy bien, pero decide
seguir sus consejos y con la varita se va "arreglando" aún más: que si la
nariz, la barbilla, la joroba, etc. Al final está estupenda, ¡pero no es ella!
Hasta el ogro con el que había quedado no la reconoce y la deja plantada.
Por suerte, con su barita puede arreglarlo y volver a ser ella misma. Un
cuento sobre la belleza, la autoestima y la presión social.
5. "Grisela", Anke de Vries y Willemien Min, Faktoría K de libros (+3 años):

Un cuento muy simple pero muy potente y con un mensaje muy


claro: cambiar nuestro físico no hará que nos sintamos mejor con nosotros
mismos, ni tampoco que los otros nos acepten o nos quieran más.

Lo realmente importante es estar a gusto con uno mismo y rodearnos de


personas que nos acepten y quieran tal y como somos.

Grisela un día se siente muy triste, tan triste como el gris de su piel.
Entonces piensa que igual si se pinta de colores más alegres, ella también
estará más alegre. Pero sólo consigue que los otros se rían de ella.

Al final se lanza al agua y al salir descubre cómo de bonito es su propio color


y, además, encuentrano sólo la alegría, sino la amistad de verdad.

Tienes más cuentos sobre emociones en 10 cuentos para 10 emociones y


quizás te interesa micurso "Educación emocional con cuentos y juegos", ¡más
de 250 familias ya lo están disfrutando!

6. "Casi", Peter H. Reynolds, ed. Serres (+3 años):


Un cuento para no desanimarnos frente a las burlas de los demás y seguir
nuestro camino,haciendo lo que realmente nos apasiona, porque tampoco hace
falta ser el mejor, lo importante es ser feliz.

Al protagonista le encanta dibujar, lo hace a todas horas. Hasta que un día


su hermano le hace un comentario desagradable sobre uno de sus dibujos. Su
primera reacción será no parar de dibujar hasta conseguir el dibujo
"perfecto", pero pronto se dará cuenta que eso es imposible.

Por suerte su hermana pequeña le hará ver que igual no es el mejor,


pero "casi". Un cuento para pequeños perfeccionistas.

Parece descatalogado, pero es muy probable que esté en tu biblioteca ;)

7. "El punto", Peter H. Reynolds, ed. Serres (+3 años):

Del mismo autor que el anterior, es este caso se remarca el valor de


un halago, la fuerza que tenemos como padres o maestros para dar coraje a
los niños, conseguir que se vean capacesde afrontar retos nuevos y alcanzarlos
con éxito.

Porque como comentaba al principio, la autoestima es adquirida y en ella


influye el entorno. ¡Creer que el niño es capaz es empoderarlo para serlo!

Un niño no es capaz de dibujar nada más que un punto en su hoja en blanco.


La profesora de arte, en lugar darle una reprimenda, enmarca el cuadro y lo
cuelga como si fuera una auténtica obra de arte. Lo que eso provocará en el
niño ya es imparable. Te dejo este vídeo para que lo descubras.

8. "¡Soy una niña!", Yasmeen Ismail, ed. Corimbo (+3 años):

Fresco y divertido, con ilustraciones en acuarelas. A la protagonista de esta


historia la confunden constantemente con un niño, pero ella lo tiene claro y
lo grita bien alto "¡Soy una niña!" y eso no quita que pueda ensuciarse,
patinar a toda velocidad, saltar por todos sitios o ganar una carrera.
Coeducación con humor y como dice en la portada, sé tú mismo porque "no
hay nadie mejor que tú". Puedes ver algunas páginas aquí.

9. "Martín gris", de Zuriñe Aguirre, Ed. Fun Readers (+3-4 años): Martín
Gris es un niño con muchas inseguridades y preocupaciones, tantas que
incluso ha perdido el color (sinónimo de alegría) y ahora
es gris. Principalmente le preocupa lo que los otros puedan pensar de su
apariencia y se pasa el día imaginando qué dirían de él si, por ejemplo,
tuviera ramas en lugar de brazos, se despertará con unas grandes y rojas alas
de libélula o tuviera una enorme nariz de payaso.

Por suerte su madre siempre encuentra las palabras justas para tranquilizarle
y ayudarle a superar todo sus miedos. Así Martín poco a poco va
recuperando el color y la confianza en sí mismo, descubriendo al final del
cuento que da igual como seamos por fuera porque lo verdaderamente
importante está en el interior. Un cuento para aprender a querernos un poco
más.
10. "Gato rojo, gato azul", Jenni Desmond, ed. Lata de sal (+4 años):

Un cuento divertidísimo sobre dos gatos muy expresivos que no hacen más
que pelearse, no porque se odien, sino más bien porque uno quiere ser como
el otro y viceversa.

No contentos tal y como son y con sus destrezas, pretender ser como el
otro. Eso les llevará a situaciones muy cómicas y divertidas. Al final
descubrirán que es muy agotador intentar ser lo que no son y se aceptarán
a sí mismos y llegarán a ser grandes amigos.

Un cuento para trabajar la autoestima, la envidia, la amistad,... Además


seleccionado por un centenar de niños como el su libro infantil favorito en
el 2013, no requiere más presentación, ¿verdad?

11. "El elefante encadenado", Jorge Bucay y Gusti, ed. Serres, (+5 años):
Esta historia conmovedora nos alerta sobre tirar la toalla antes de tiempo.
Seguro que alguna vez has probado a hacer algo y no lo has conseguido. Igual
el fracaso te venció a la primera, o a la segunda, o a la tercera,... Pero llegó
un momento en que ya no te creíste capaz de conseguirlo y, en
consecuencia, dejaste de intentarlo.

Cuidado porque te puede pasar como al elefante de este cuento, que pese a
ser grande y fuerte ya no trata de liberarse de la pequeña estaca que lo
retiene encadenado, pues lo intentó mucho de pequeño y no pudo. No se da
cuenta que ahora las circunstancias han cambiado, él ha cambiado, y seguro
que el resultado sería muy diferente si volviera a intentarlo una vez más.

Este cuento nos hace reflexionar sobre nuestras capacidades y sobre las
limitaciones que a veces nos auto imponemos y que nos encadenan igual que al
elefante de esta magnífica historia.

12. "Malena Ballena", Davide Cali y Sonja Bougaeva, Libros del zorro rojo (+6
años):
Un tema delicado tratado con mucho respeto, dulzura, sensibilidad y
algunos toques de humor. También sobre la influencia de la mente en nuestra
vida porque "somos lo que pensamos que somos".

A Malena no le gusta ir a la piscina, porque está algo gorda y los niños se


ríen de ella cuando se lanza a la piscina: "malena es un ballena", le dicen
cruelmente.

Pero un día su monitor le hará ver que si se lo propone puede hacer (y ser)
cualquier cosa. Entonces empezará a creer en sí misma, en sus propias
capacidades y descubrirá un cambio muy significativo en su vida y en cómo la
ven los demás.

Una historia sobre el amor propio, la autoestima, la superación de los


complejos y las burlas de los demás,... También muy útil para trabajar la
empatía y el respeto por los demás.

13. "Yo voy conmigo", Raquel Díaz Reguera, Thule ed. (+6 años):
Este cuento es fantástico para hacer reflexionar a los niños sobre la
importancia de no dejarse influir por los demás, ni pretender gustar a todos,
ni cambiar por ellos.

Eso es lo que hará la niña protagonista de esta historia con el objetivo de


agradar al niño que le gusta. Irá renunciando a todas las cosas que la hacen
única y diferente al resto: sus coletas, sus pecas, sus alas, sus gafas,...

De tal modo se transformará que ni ella misma se reconocerá. Conseguirá su


objetivo pero a unprecio muy alto, ya no quedará nada de ella y se sentirá
enjaulada como los pájaros que antesrevoloteaban en su cabeza.

14. "Los cinco horribles", Wolf Erlbrunch, ed. Juventud (+6 años):
Este cuento está protagonizado por cinco animales bastante feos y que
suelen despertar rechazo en las personas: el sapo, la rata, la araña, el
murciélago y la hiena.

Están los cinco bastante abatidos y sumidos en la autocompasión, se ven


feos, inútiles yasquerosos. Pero descubrirán que con una actitud proactica
pueden encontrar aquello que se les da bien, explotarlo y llegar a ser
aceptados por los demás. Incluso descubrirán el poder de la amistad y el
optimismo.

Un cuento perfecto para hacer ver que todos tenemos destrezas y


habilidades para potenciary que la autocompasión no es la solución a nuestros
problemas.

Y se te preocupa tanto como a mi este tema y quieres profundizar un poco


más, te aconsejo el libro "Un niño seguro de sí mismo. Cómo reforzar la
autoestima de su hijo". Paola Santagostino. Ed. Obelisco.
En él la autora te enseñará cómo actuar para reforzar la confianza de tus
hijos y mejorar su autoestima, siempre a partir de ejemplos prácticos basado
en situaciones reales y experiencias que te recordarán mucho a tu día a día.
Muy ameno y de rápida lectura (además de estar a muy buen precio ;))

¿Qué te ha parecido?, ¿ya refuerzas la autoestima de tus hijos o alumnos?,


¿sabías que era tan fuerte tu influencia en ellos?. Comparte tu
experiencia, ¡me encantará leerte!

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NO AL BULLYING O ACO SO ESCOLAR:
CUENTOS Y LIBROS PAR A PREVENIRLO
5 SEPT. 2016

Iba yo pensando en lo poco que quedaba para empezar el nuevo curso escolar
cuando por la radio oigo una noticia que me devuelve a la realidad de forma
brutal:

"Se estima que cada año aumentará en 100.000 el número de niños y


jóvenes, de entre 12 y 18 años, víctimas de acoso escolar en España, si nada
cambia en el marco legal y en nuestra actitud frente al problema". Fuente

Ya actualmente, uno de cada diez niños asegura haber sufrido acoso escolar en
algún momento. Aunque seguro que hay más, porque muchos no llegan a
denunciarlo jamás.

Y si me permites, hago así unos cálculos a lo loco.

Teniendo en cuenta que en un caso de bullying (o acoso escolar) siempre hay


como mínimo tres implicados o más (acosador, víctima y testigo/s), eso
significa que de cada diez alumnos como mínimo 3 o 4 han estado
relacionados con este tipo de violencia y sus consecuentes repercusiones físicas
y psicológicas.

Así que en una clase de, por ejemplo, 25 alumnos, aproximadamente unos 10
habrá vivido, de un modo u otro, la experiencia del bullying. ¡Me parece
abrumador!, ¿a ti no?
Como madre preocupada, a mi ya no me sirve la excusa de "esto siempre ha
pasado". Y todavía menos les debe servir a aquellos que lo sufren a diario,
estoy convencida.

Creo que ha llegado el momento de decir ¡basta!

Eduquemos desde casa y desde el colegio en la igualdad, la no violencia y el


respeto hacia todas las personas. Dejemos de mirar a otro lado y
pongamos de nuestra parte para prevenir el bullying.

Y hagámoslo ¡ya! Antes de que sea demasiado tarde, ¡antes de que el bullying
entre en nuestras casas para quedarse!

¿Cómo? Pues como debe ser: hablando de él directamente, para que todos
entiendan las serias repercusiones del acoso escolar, los sentimientos de todos
los agentes implicados, sus motivos, sus miedos y cómo hay una salida a esta
situación, tanto si se es acosador, víctima o testigo.

Comunicación, empatía, autoestima,.... Son varios los


frentes que debemos atacar.

Podemos empezar por estas lecturas (que ya veo como imprescindibles) y


dejar que fluya el diálogo...

CUENTOS Y LIBROS PARA PREVENIR EL BULLYING O ACOSO ESCOLAR:

1. "Nuna sabe leer la mente", Orit Gidali y Aya Gordon-Noy, BiraBiro editorial
(+3 años):

Este cuento me gusta porque nos ayuda a algo muy difícil: ponernos en el
lugar del agresor y entender un poco más por qué hace lo que hace. Es
fantástico para trabajar la empatía y entender las dos versiones de una misma
agresión.

Un día Nuna llega del colegio muy triste, un niño la ha insultado. Su madre
enseguida le busca una gafas mágicas. Con ellas Nuna no sólo puede oír todo
lo que la gente dice, sino también leer sus pensamientos. Es entonces cuando
descubre que a veces la gente no dice lo que piensa y que laspalabras
bonitas de sus corazones se vuelven feas de camino a su boca.

Comprende que no debe tomarse a mal las palabras de su agresor, pero


tampoco quedarse pasiva frente a ellas.

Con unas ilustraciones preciosas y buenos toques de humor, este es un


cuento muy original y recomendable. Además apto para los más pequeños.

2. "Monstruo pequeño dice ¡No!", Áslaug Jónsdóttir, Rakel Helmsdal y Kall


Güetter, ed. Sushi Books (+3 años):
Monstruo Pequeño está harto de Monstruo Grande, porque siempre lo
ridiculiza, le manda, le roba las ideas, le rompe los dibujos... En definitiva,
no es un buen amigo y ha llegado la hora de ser valiente y decirle ¡no!. Una
historia sobre la amistad, cómo relacionarse y no dejar que abusen de uno.

También muy válido para pequeños "mandones", para que se pongan en el


lugar de los demás.

Este nos gusta mucho en casa, a mi personalmente porque sin darnos cuenta
creo que a veces educamos demasiado a los niños para que sean
complacientes, bien educados y para que digan a todo que "sí". Y también es
importante enseñarle que pueden decir que "no" si algo no les gusta, no les
apetece o les molesta, sin que eso les cause remordimientos. Deben saber que
pueden confiar en sus sentimientos y que pueden expresar libremente su
opinión.

Edición muy cuidada y un cuento muy muy recomendable. Puedes ver algunas
páginas en la web de la editorial.

3. "El Club de los Valientes", Begoña Ibarrola y Palbo Auladell, ed. SM (+4
años):
Este cuento me gusta porque el protagonista consigue poner solución a su
problema en el colegiosin usar la violencia y de forma pacífica, apelando a la
solidaridad entre sus iguales. Nos habla de valentía, de autocontrol y de no
ceder ante las amenazas de los demás.

En el colegio de Alan hay un niño llamado Samuel, es el más alto y más


fuerte y cree que todo se soluciona con la fuerza. Todos los niños le temen,
todos menos Alan, que no está dispuesto a ceder antes sus amenazas.

Pero un día Samuel le pega a Alan, haciendo que su labio sangre. Entonces el
profesor les pide explicaciones. Alan está muy preocupado, ¿qué va a
decirle?. Teme las consecuencias tanto si dice la verdad como si no. Y
encima todos le gritan cobarde al volver a clase.

De vuelta a casa, muy abatido, Alan conoce a una niña que le hará ver que
no es un cobarde en absoluto, ¡sino el Rey de los Valientes! Porque es capaz
de resolver sus problemas sin violencia y de forma pacífica.
A día siguiente Alan tendrá una gran idea para parar al abusón del
colegio: cuando éste ataque aalgún compañero, todos juntos van a
defenderlo.

4. "Rojo o por qué el bullying no es divertido", Jan de Kinder, ed.


Tramuntana (+5 años):

Este cuento me parece un imprescindible. Narrado en primera persona por


una niña que al principio se une a la agresión a otro compañero de forma
inocente, como un juego divertido, pero que pronto ve que las cosas se van
de madre, la broma deja de ser divertida y pasa a querer parary denunciar al
abusón, pero tiene miedo de las repercusiones.

Al final la niña vence sus temores y cuenta lo sucedido. Se unen a ella otros
muchos compañeros y frente a todos ellos unidos el acosador ya no puede
hacer nada.

Es estupendo cómo se muestran los sentimientos de todas las partes y cómo


el cuento invita a reflexionar sobre este tipo de conflictos.

Pero sobretodo me gusta la importancia que se da a los testigos (pasivos o


no). Algunos planes antibullying que están funcionando muy bien en Finlandia
centran en estos testigos sus actuaciones, porque si ellos dejan de apoyar al
acosador y darle atención y protagonismo, éste deja de acosar porque ya no
le aporta ningún reconocimiento ni satisfacción hacerlo. Sencillo pero eficaz.
Puedes leer más sobre este método aquí.

5. "Cuando se meten conmigo" y "Cuando no te dejas influir", VVAA, ed. San


Pablo (+5-6 años):

Estos dos libros no narran ninguna historia, son más bien


unos manuales donde se describen por ejemplo: qué es intimidar; cómo son
los abusones y qué hacen; a quiénes molestan y cómo; cómo librarse de ellos;
qué es la presión del grupo y cómo superarla; cómo reconocer a los
auténticos amigos; saber decir "no",...
Me parecen tremendamente útiles, porque a veces queremos hablar con los
niños de todos estos temas pero no sabemos por donde empezar. Su lectura
sin duda anima al diálogo y la comunicación con los hijos o alumnos.

Aviso: la editorial es marcadamente religiosa, por ese motivo en todos los


libros aparece en algún momento u otro Dios, pero suele ser sólo un pequeño
párrafo o frase, que podemos "cambiar"fácilmente si no está acorde
con vuestras creencias (así lo hago yo).

6. "Julio y Sara. Problemas en el recreo", Aline de Pétigny y Katia Belsito,


ed. La Galera (+6 años):

Este cuento está descatalogado, una pena porque me parece muy bueno y
útil. Te lo pongo porqueigual tienes suerte y está en tu biblioteca.

En él se trata el tema de si debemos contar o no a los adultos las agresiones


que hemos sufrido. El cuento empieza con un niño que es incordiado por unos
niños más grandes en el recreo y se plantea si debe decirlo o no.
En ese momento el libro se parte en dos, literal porque cada página está
cortada en horizontal por la mitad. Si seguimos la historia de las partes
superiores vemos qué pasa si decide contar lo que le ha pasado, y si seguimos
las inferiores, las consecuencias de no contarlo.

Me parece estupendo pues muchas veces los niños se guardan para sí todo lo
que les pasa hasta que la situación se vuelve muy insostenible y las
repercusiones muy graves. Deben entender que hablarlo no es chivarse, sino
ser responsable y solidario (con los demás y con ellos mismo).

7. " Mundo cruel. Filosofía virtual para niños", Ellen Duthie y Daniela
Martagón, Wonder Ponder (+8 años):

En realidad no es un libro como tal, son tarjetas con escenas en una cara
y preguntas en la otra. Vienen en una caja, donde en un dorso pone "Abre,
mira, piensa". Y es eso exactamente lo que el "lector" debe hacer, sólo
o acompañado, en casa o en la escuela.

En ningún momento se da respuesta a las preguntas, porque el objetivo no


es adoctrinar ni enseñar nada, sino invitar a los niños a reflexionar y dialogar,
estimulando su actitud crítica y el desarrollo de su propio criterio y modo de
pensar.

En esta caja en concreto se trata el tema de la crueldad mediante 14


escenas curiosas, algunas inquietantes, otras con cambio de roles, otras reales
como la vida misma,... y en su reverso preguntas que no suelen tener una
respuesta fácil, ni única.

Me parece muy útil y recomendable, porque no sólo nos hace reflexionar


sobre lo que es cruel y lo que no, sino sobre la responsabilidad de cada uno,
los sentimientos, la empatía,... ¡Aquí nos estáproporcionando muchos ratos
de diálogo enriqueceder!

8. "¡Sonríe!", Raina Telgeimer, ed. MaevaYoung (+10 años):


Raina es una niña como cualquiera de su edad, va a sexto, tiene sus amigas,
es miembro de los scouts y su vida marcha bastante bien. Pero un día tiene
un accidente desafortunado y se rompe los dos dientes incisivos de delante.

A partir de ese momento su vida se convierte en un pequeño calvario: todo


el día en el dentista, varias operaciones, aparatos, un paladar postizo,....

Y con todo eso los consecuentes nervios de una pre-adolescente: ¿qué dirán
mis compañeros?,¿se reirán de mi?,...

Con todo Raina descubrirá que sus amigas no son tan amigas como parecían y
se hartará de ser blanco de sus bromas, risas y burlas constantes. Al final
tomará una decisión difícil pero acertada, buscar nuevos amigos más
respetuosos, amables y con sus mismos intereses.

Me gusta especialmente porque es un cómic muy ameno y de fácil lectura,


largo pero que se lee bien y engancha rápidamente. Nos hace empatizar
enseguida con Raina y junto a ella descubriremos qué es la amistad de
verdad.

Sin tratar del bullying de forma demasiado explícita ni dura, sí nos hace
ver cuál es el tipo de amistad que debemos buscar: aquella que nos llena, nos
hace sentir querido, apoyado y comprendido. Porque a veces las amistades de
la infancia se van separando de nosotros en intereses y actitudes, y debemos
buscar otras.

9. " Wonder. La lección de August", R.J. Palacio, ed. Nube de Tinta (+11-12
años):
Yo no creo en las lecturas obligadas en el colegio, pero con este libro haría
una excepción. De hecho ya se lee en muchos colegios e institutos
(¡bien!). Sin duda una historia que todos los adolescentes debería leer (y sus
padres también).

August nació con una grave enfermedad y la cara totalmente desfigurada.


Tras años de operaciones sus padres creen que ha llegado el momento de
empezar el colegio. Hasta entonces lo educaba su madre en casa.

¿Sobrevivirá August a quinto curso? Si ya es difícil para cualquier alumno,


seguro que no será un paseo para August. Pero todos, los protagonistas y
los lectores, seguro que aprenderán una gran lección con este libro.

Muy muy recomendable. Además de lectura muy fácil y ágil. Le engancha a


uno desde la primera página y es difícil dejarlo (¡lo leí en tres días!). Otro
punto a su favor es que el libro tiene varias partes que son narradas por
diferentes protagonistas de la historia, eso nos hace ver cómo viven la
situación los diferentes personajes, sus sentimientos, su visión del problema,
etc.

Tras su éxito ha habido otras partes, centradas en otros alumnos que


aparecían en la primera parte. En especial quiero destacar "Wonder. La
historia de Julián", puesto que Julián fue el principal acosador de August en
su llegada al colegio, así que veo muy interesante para todos comprender por
qué actuó como lo hizó, sus motivos, sus sentimientos, etc.

10. "Reto en el colegio", Aidan Chambers, ed. Noguer (+12 años):


Es el cumpleaños de Lucy Hall y se dirige toda contenta al colegio con sus
zapatos nuevos. Peroen la entrada la esperan Melanie Prosser y sus dos
secuaces para amargarle el día, insultarla, quitarle las cosas y obligarla a
llevarles regalos.

Lucy se niega a cumplir con las exigencias de las tres matonas y ahí empieza
su pesadilla. Lo peor,todos lo saben pero nadie la ayuda, ni siquiera cuando la
ridiculizan en frente de todo el colegio.Eso es lo peor que le podían hacer.

Angus intentará ayudarla, al principio con poco éxito. Pero al final juntos
contarán todo lo sucedido a sus padres y hallarán el camino para parar los
pies a las abusonas, sin usar sus mismos métodos, perque eso sería acabar
siendo como ellas.

Una novela de calidad para lectores ya expertos. Muy recomendable.


Pues estos son todos los cuentos y libros que tenemos y hemos leído en casa
sobre el bullying o acoso escolar.

Hay un montón más, algunos parecen muy interesantes, iremos ampliando la


lista a medida que lleguen a nuestras manos, mientras los he recopilado
todos en este tablero de Pinterest: Bullying, cuentos y
libros y os recomiendo el post de Rejuega "40 libros sobre valores y acoso
escolar".

¿Qué opinas del bullying o acoso escolar?, ¿crees que estamos haciendo
suficiente para prevenirlo y erradicarlo?, ¿Conoces más cuentos que puedan
ayudarnos a ello? No dudes en compartirlo, ¡entre todos podemos hacerle
frente!
Quizás también te interesa:

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 Bote de la comunicación
 Cuentos sobre tolerancia, diversidad y respeto a las diferencias

La pequeña Caperucita Africana


Una historia divertida del cuento clásico de Caperucita Roja encarnada por
una niña africana. Te lo presento como idea para enseñar que a todos nos
pueden pasar las mismas cosas hayamos nacido donde hayamos nacido pero
cada uno también tiene sus particularidades. Y por otro lado, como un
cuento para fomentar la plasticidad mental, el no encasillarnos sino en poder
pensar más haya de lo que dicta la tradición o los estereotipos.
{Título: La pequeña Caperucita Africana. Autora e ilustradora: Niki Daly.
Editorial: Intermon Oxfam}

https://youtu.be/Zj9rKgakF48

El príncipe Ceniciento
Una versión de La Cenicienta donde el príncipe Ceniciento nos evidencia un
cambio de rol y nos expone en clave de humor y ante un cuento ya conocido
por todos los niños, conceptos de igualdad, género, coeducación y
corresponsabilidad doméstica. Una forma de ver que todos podemos hacer
todo y no hay tareas destinadas para unos o para otros.

{Título: El príncipe Ceniciento. Autora: Babette Colle. Editorial: Destino}

https://youtu.be/suq_0NP_ObE (guion bajo)


13 consejos para superar la frustración
Escrito por Patricia Ramírez y Yolanda Cuevas

© Depositphotos.com/Dirima
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Una persona se siente frustrada cuando no alcanza lo que desea. Decimos que el nivel de frustración
de una persona es alto cuando es capaz de persistir y no tirar la toalla ante el fracaso.

Por el contrario, las personas con bajos niveles de frustración tienden a abandonar, sentir rabia,
desesperanza, ansiedad, angustia, presión y apatía ante los errores y la incapacidad de cumplir
con lo que desean.

13 consejos para superar la frustración

¿Cómo nos frustramos?


La capacidad para gestionar de forma positiva la frustración se educa tanto en los niños como en
los mayores.

Cuando te sientes frustrado, te sientes mal. Y los mecanismos de defensa conscientes o


inconscientes son dañinos para la propia persona y para las que le rodean:agresiones verbales o
físicas, golpear o tirar objetos, la retirada silenciosa…

Las emociones son el termómetro que te informa de que tienes que introducir algún cambio. La
frustración te dice que algo ha salido mal, que te has esforzado y no has conseguido el premio,
pero no te dice que debas abandonar el proyecto.

Tolerar la frustración
Trabajar la tolerancia a la frustración es vital. La tolerancia está relacionada con el tiempo que
tardas en reaccionar a la presión, al estrés que experimentas cuando las cosas no salen como
deseas.

La tolerancia permite aprender a superarte y pensar de forma creativa. Te hace fuerte y resistente
y te prepara para ser competitivo en una sociedad en la que todo el mundo busca lo fácil.

Estamos acostumbrados a que las cosas se quieran ya: informes ya, citas ya, que te contesten al
WhatsApp ya, a los mails ya, al teléfono ya, que te atiendan en los establecimientos ya…

Sentimos que se pierde el tiempo y que no hay paciencia, y es porque la tolerancia a la frustración
no se ha entrenado.

Hoy en día tenemos un bienestar enorme, a pesar de la crisis. No hay más que comprobar lo
accesibles que son las nuevas tecnologías para todo el mundo; en cada hogar hay tabletas y móviles
por doquier. Los niños pían y les compramos todo “para que no se frustren y tengan lo mismo
que sus compañeros”.

Pues eso, caramba: si lo que los niños necesitan es aprender a frustrarse, a sentirse incómodos y
a que su cerebro busque soluciones. Nadie se esfuerza y aprende a pensar de forma diferente y
seguir luchando cuando no tiene la necesidad de hacerlo.

Educar a los pequeños a tolerar la frustración implica tener adultos que se sientan capaces, que
gestionen mejor sus objetivos, que no abandonen y que, por tanto, sean más felices.

Aprendamos todos a tolerar la frustración con estos consejos


1.- Acepta que luchar por algo no tiene una relación directa con conseguirlo. A veces el premio
no es llegar o ganar, sino lo que aprendes durante el camino.

2.- No sobrevalores lo que sientes cuando no consigues lo que deseas, es normal sentirte mal.
Pasa de tu emoción; dite algo como “es normal sentirme así, y sé que es pasajero”.

3.- No te quedes en el mundo del victimismo. Deja de hablar de lo mal que te sientes, de lo
injusto que es el mundo que no te premia después del esfuerzo.

Cambia tu discurso; es de débiles y te aporta poco.

4.-Busca soluciones. Haz preguntas como “¿por qué no lo logré?”, “¿qué puedo hacer de forma
diferente?”. Repetir lo mismo implica obtener lo mismo, ¡no lo olvides!

Planificar de otra forma o buscar un plan alternativo puede ser la solución.

5.- Si se debió a falta de tiempo, preparación o dedicación, repite e insiste. A veces los
objetivos requieren más esfuerzo del que pensábamos en un principio.

Podemos no ser conscientes de su nivel de dificultad hasta que nos enfrentamos a ellos. Nuestra
mente, aderezada con nuestra ilusión y nuestro entusiasmo, puede distorsionar la realidad.

Así que tu capacidad de persistencia es la que te demostrará hasta qué punto deseas lo que te
has propuesto.
6.- No permitas que nadie te diga si vas o no a conseguir tus propósitos. Que alguien te diga
que no lo conseguirás, que es muy difícil, que como tú hay miles, que pierdes el tiempo… no
significa que se cumpla.

Así que no des valor a las palabras de personas que viven la frustración como algo permanente
en sus vidas, que no se arriesgan y han decidido vivir en su zona de confort.

Si lo permites, condicionará tu manera de ver tu progreso y actuar.

7.- Para cada contratiempo busca una solución. Que tardes más de lo que te hubiera gustado
no significa que no vayas a llegar. Responsabilízate de tus acciones.

Echar balones fuera te calma o justifica momentáneamente pero no te ayuda; al contrario. Y


lo sabes.

8.- Ten presente a esa persona que ha conseguido lo que tú te propones y piensa qué hubiera
hecho ella.

Si alguien al que quieres estuviera en tu lugar, ¿qué le dirías?, ¿que lo dejara? No: tú le
ayudarías, le motivarías, le harías ver lo que ha conseguido y evitarías que abandonara.

Pues trátate a ti por lo menos igual de bien que lo harías con ese alguien.

9.- Crea tu ruta de cómo vas a hacer para conseguir tu reto. Y, en esa ruta, anota posibles
problemas que puedas tener y lo que harás para prevenirlos o solucionarlos.

De este modo te adelantas y evitas sorpresas viviéndolas como fracasos. No olvides que el
llamado “fracaso” te acerca a tu éxito. Es tu chivato: te dice qué no debes hacer más.
¡Agradéceselo y hazle caso!

10.- Valora cada logro contigo mismo y con los tuyos, porque todo forma parte de tu objetivo
final. A veces se menosprecian los pequeños logros y no se es consciente de que gracias a todos
ellos se consigue el final.

Esto te ayudará a reafirmarte en tu propósito y a sentir seguridad y confianza en ti mismo y


a sentir que vas por el buen camino. Es fundamental para seguir.

11.- Siempre hay momentos de bajón, pensamientos de “no sé si saldrá”, “¿tanto esfuerzo
valdrá la pena?”, etc. Que tu lectura no sea “esto es imposible” o “yo no valgo” y sientas
frustración.

Hay que aprender a quitar valor a los pensamientos; pensar no es igual a realidad. Automotívate
y prepara tu monólogo interior, ese que te dirás cuando las cosas no funcionen. Él es tu ángel,
tu salvador en los momentos grises.

12.- Si tienes que pedir ayuda o consejo, hazlo. No eres menos por ello. Siempre hay personas
generosas que aportarán algo a tu camino, personas que ponen su experiencia al servicio de los
demás sin temor.

Son personas seguras de ellas mismas. No lo olvides y sé agradecido, porque fueron parte de tu
vida y tus retos.
13.- Visualízate. Está demostrado que la representación mental controlada tiene un gran poder
en la mejora y superación de nuestros proyectos.

Tu mente se predispone y tus acciones se enfocan a cumplir esa película que te narras. Si no
te ves, no lo harás.

Seve Ballesteros dijo una vez:

La frustración llega por no pelear lo suficiente.


Busca y trabaja tu “suficiente”, porque ésa es la clave.

COMPRENDER LA TOLERANCIA
A LA FRUSTRACIÓN INFANTIL
Los niños pequeños tienden a ser egocéntricos, a creer que el mundo
gira a su alrededor, desean obtener todo lo que quieren, en el
momento en que lo quieren. No saben esperar, porque no tienen el
concepto de tiempo, ni la capacidad de pensar en los deseos y
necesidades de los demás. Por eso, cualquier límite o negativa, la
sienten como algo injusto y terrible; no pueden entender por qué no
les dan lo que desean. No tienen las herramientas para eliminar,
disminuir o tolerar su malestar. Por tanto, es el adulto a cargo, quien
debe acompañarlos a aprender a “tolerar” la molestia que supone la
espera o la negación de sus deseos.
La falta de tolerancia está relacionada con la idea de que la vida debe
de ser fácil, cómoda y placentera todo el tiempo y que es horrible e
intolerable sufrir cualquier molestia. La baja tolerancia a la frustración
está relacionada con una percepción equivocada y exagerada de la
situación que vive y la creencia de que es horrible vivir el malestar y
no se soporta. Sin embargo, enfrentar el malestar de la frustración,
permite desarrollar fortaleza interior.

¿De qué depende que unos niños toleren más sus frustraciones que
otros?
De varios factores:

– De su edad cronológica, los niños mayores generalmente tienen


mayor madurez emocional que los pequeños y suelen tolerar más
frustración

– Del desarrollo de sus habilidades emocionales, toleran mejor la


frustración los que comprenden y aceptan la realidad, los que reconocen
sus emociones y las expresan y los que consideran a los demás pueden
ponerse en el lugar de los demás.

– Depende también de la flexibilidad de pensamiento para


cambiar de objetivo o de camino para llegar a él.

– También de la expectativa generada alrededor del hecho que


no se cumple, si el niño y por tanto la dimensión o cantidad de
frustración vivida por el niño.

– Del umbral de sensibilidad de cada niño y el “volumen” de su


respuesta emocional, cuando los niños sienten pocas amenazas y están
más confiados en su entorno y no necesitan controlarlo, se frustran
menos.
– Sin embargo, el factor más importante es la forma en que los
adultos han actuado al conocer el deseo del niño, siendo desfavorables
ambos extremos: cuando los padres han sido fuente de frustración
permanente y cuando han intentado complacerlo en todo y evitarle la
frustración.
-¿Es cierto que los niños con baja tolerancia a las frustraciones reducen
sus habilidades para aprender, para tener amigos y hasta para responder
a las demandas de los adultos?
Absolutamente cierto, los niños con baja tolerancia a la frustración
rechazan hacer algo nuevo, porque saben que no lo van a lograr
fácilmente y evitan confrontar sus limitaciones. El proceso de
aprendizaje enfrenta a los niños con situaciones desafiantes que
generan ansiedad ya que conllevan ciertos pasos desconocidos. Se
necesita seguridad emocional y paciencia con uno mismo para desarrollar
la mayor parte de aprendizajes y destrezas que suponen perseverancia
y práctica hasta lograrlo. La poca tolerancia a la frustración provoca
que, ante cualquier incomodidad, el niño se desmotive y abandone
sus metas y proyectos. Asimismo, se requiere de tolerancia a la
frustración para enfrentar las relaciones interpersonales y aceptar los
desencuentros y las negativas de los demás. Un niño con poca
tolerancia, suele preferir jugar solo para no tener una negativa de los
demás. Le cuesta esperar su turno porque quiere todo de inmediato,
con frecuencia no acepta la voluntad e iniciativa del otro y tiene
dificultades para participar en el juego grupal ya que al no obtener lo
que desea, frecuentemente reacciona de manera impulsiva y agrede a
los demás por no complacerlo y les atribuye la responsabilidad de su
malestar.

-¿De qué manera pueden aprender nuevas reacciones a la frustración?


Tolerar la frustración es una habilidad que debe desarrollarse en la
infancia, ello significa enfrentar los problemas y limitaciones, así como
las molestias o incomodidades que nos causan. No se aprende a tolerar
la frustración fácilmente, muchas veces es doloroso, pero los adultos
deben enseñar a los niños a aceptar la frustración como parte de la
vida. No podemos evitarla, pero si podemos aprender a manejarla y a
superarla. Es importante ayudarlos a aceptar la realidad, y que en
ella, los deseos no serán siempre satisfechos, que el mundo gira en
independencia a sus deseos y a su voluntad.

La base del problema no está en la frustración que vive el niño, sino


en la actitud ante ellos.

– Cuando nos demos cuenta que el niño se está frustrando con


alguna tarea, intervenga para enseñarle a manejarla: “¿qué podrías
hacer en lugar de molestarte o abandonarlo?”.

– Enséñele a identificar el sentimiento de frustración cuando


aparezca y oriéntelo con paciencia: “Estás molesto porque no te ha
salido bien, observa porque fallaste, inténtalo nuevamente, tómate
más tiempo, hazlo con calma”.

– Enséñele a relajarse y a respirar con calma cuando las cosas


no le salen bien.
– Indique al niño cuándo debe pedir ayuda. Mientras algunos
niños son reacios a pedir ayuda, otros la piden de inmediato y no
intentan hacerlo solos. Debemos enseñar al niño a encontrar la solución
primero. Se le dirá: “pruébalo otra vez para mí”. Cuando el niño no
sepa ya que más hacer, hay que decirle que pida ayuda.

– Enséñele al niño una forma alternativa de alcanzar el objetivo.


Cuando sea posible, se dividirá una tarea en pequeñas partes que
puedan realizarse por separado.

– Recuerde que el “no” también ayuda a crecer, ponga límites,


fije normas que le enseñen que limitar sus deseos es parte de su
desarrollo personal.

La tolerancia se fortalece, como cualquier músculo, trabajándola y


practicando.
Ante ciertas molestias o incomodidades de su niño, no le de siempre
solución inmediata, dese cuenta de que no pasa nada si se siente mal
un rato. Todos podemos aguantar un poco de malestar. ¿Es incomodo?
Sí, pero el malestar pasa y la recompensa puede ser enorme a largo
plazo.

El manejo de la baja tolerancia a la frustración


Betty Goldberg, M.A. • 18 agosto, 2017
Publicado en Estrés y Salud Mental, Niños y Adolescentes.
Es normal encontrarnos con situaciones que nos frustren diariamente lo importante
es cómo se maneja esa frustración. Si cuando las cosas no salen como quisieras
sientes que es el fin del mundo, o si tus hijos tienen dificultad para manejar la
frustración en tú casa o en la escuela, esto te ayudará a entender por qué sucede,
y te dará recomendaciones prácticas para manejarla.

La frustración se define como cualquier obstáculo que interviene entre una persona
y su meta. La forma en la que la persona percibe esta frustración es lo que va a
determinar cómo se siente cuando se encuentra bloqueada al querer alcanzar esa
meta.

La mayoría de los seres humanos experimentan cierta frustración cada día, ya que
es natural que algunos obstáculos interfieran en nuestros planes y objetivos. Sin
embargo, no es la presencia de la frustración lo que nos hace sentirnos mal, sino
nuestra actitud hacia ella.

Los individuos que experimentan baja tolerancia a la frustración consideran cualquier


obstáculo en su camino como algo “terrible” y están tan preocupados, demandando
que las cosas salgan de la forma en la que ellos quieren. Se hacen sentir mal a
ellos mismos al punto de sentirse incapaces de manejar la situación. Aquellas
personas que no han aprendido a manejar y controlar su baja tolerancia a la
frustración a menudo se encuentran enojados, deprimidos o cediendo a las demandas
de la demás gente.
Mucha gente piensa que se nace con la tolerancia a la frustración y que nada puede
hacerse para obtenerla. Este es un concepto mal entendido, ya que la habilidad
para la tolerancia a la frustración puede ser desarrollada aumentando la exposición a
situaciones frustrantes y entendiendo que uno puede soportarla y que no es
“terrible” experimentar molestia. Por ejemplo, cuando los bebés no son
alimentados inmediatamente cuando lloran o cambiamos al momento que orinan,
entonces aprenden que la gratificación no es siempre inmediata y como consecuencia
a tolerar mayores retrasos entre deseo y gratificación del deseo. Cuando un padre
corre a darle al niño inmediatamente lo que demanda, está realmente interfiriendo
con un proceso de aprendizaje muy importante que es aprender a retrasar la
gratificación tolerando la frustración.

A medida que los niños van creciendo tienen mayores oportunidades de desarrollar
tolerancia a la frustración. Cada vez que encuentran un obstáculo hacia una
meta se les impulsa a manejar la situación por ellos mismos — están trabajando
hacia crear tolerancia a la frustración. Además, se les ayuda a capacitarse para
postergar la gratificación inmediata para obtener una meta a largo plazo. Por
ejemplo, los padres que no se ocupan de disciplinar a sus hijos tendrán
mayores problemas de comportamiento a medida que los niños crezcan y los padres
que se toman el tiempo y la energía para disciplinarlos tendrán menos problemas.

Los adolescentes muchas veces tienen gran dificultad para manejar la


frustración. Un padre o maestro puede ser una gran ayuda para que los jóvenes
aprendan a tolerarla.

Cómo ayudar a los jóvenes a manejar la frustración


 Pon un buen ejemplo.

 Empieza con pequeños pasos.

 Sé paciente.

 Ayuda a los adolescentes a aceptar lo que no se puede cambiar.

 Señala a los jóvenes que nada es “horrible” y “terrible” y que la situación


siempre puede ser peor.

 Refuerza a los jóvenes cuando se acercan a tolerar la frustración.


 Ignora a los adolescentes cuando manifiestan “baja tolerancia a la frustración”.

 Impulsa a los jóvenes a abandonar el bienestar a corto plazo para obtener


metas a largo plazo.

 Deja a los jóvenes que hagan el esfuerzo y que luchen por ellos mismos.

 Señala las consecuencias positivas al aumentar la tolerancia a la frustración,


como:

o El obtener metas a largo plazo

o Un mayor bienestar emocional

o Una mayor habilidad para resolver problemas

o El reto de obtener metas por el camino difícil

Disciplina y límites
La disciplina efectiva ayuda a los adolescentes a aprender como cooperar con otros y
como manejar su propio comportamiento.

Los premios le enseñan a los jóvenes que tienen el derecho de esperar un pago por
su cooperación.

El castigo les enseña a los adolescentes a resentir.

El castigo garantiza una relación basada en miedo.

Características del castigo


 Amenazas

 Gritos

 Sobre-reacción

 Etiquetas

 Ausencia de privilegios
 Golpes

La disciplina
Los métodos de represión, basados en el poder por lo general provocan resistencia,
rebelión y represalias.

Existen métodos substitutos del poder y la autoridad; métodos que confieren más
influencia en donde aprenden a dirigir a través del establecimiento de normas en la
cual involucran a todos los alumnos para establecer las normas y los reglamentos de
clase.

L O S L I M I T E S

¿Por qué la necesidad de límites?


1. Los límites dan seguridad y confianza.

2. Permiten “hacer” porque sabemos donde pisamos.

3. Hacen consciente nuestro actuar.

4. Permiten dar una respuesta adecuada.

5. Crean la consciencia de la existencia del otro.

6. Educan.

Finalidad de los límites


1. Crean libertad, responsabilidad y autonomía.

2. Al crear límites se respetan los derechos y necesidades de los demás.

3. Los límites bien llevados y consistentes producen armonía y bienestar “Yo


estoy bien, tú estas bien”.

4. Facilitan la comunicación y relación entre las personas.

Características de los límites


1. Son claros y precisos.

2. Se administran los necesarios; es decir todos aquellos que respondan a una


necesidad.

3. Deben ser adecuados a la edad y necesidades de las personas.


4. Son siempre positivos como fin de una búsqueda y bienestar del individuo.

5. Deben ser siempre congruentes y consistentes.

6. Los límites sirven para delimitar no para limitar.

7. Se implantan hasta que sea necesario. Posteriormente el niño los va


ejercitando solo.

¿Qué sucede ante la falla de límites?


1. Se crea inseguridad.

2. Se crean violaciones constantes de derechos y necesidades.

3. Agresividades mutuas y como consecuencia se crean resentimientos y egoísmo.

4. Llevan a un proceso des-educativo.

Al haber límites
 El joven establece adaptación social.

 Se crea una incapacidad ante la frustración.

 El joven desarrolla una disciplina interior.

 Se crean en el joven la necesidad de exigencia y esfuerzo.

 Crean formación educativa.

 Crean formación de carácter.

En ausencia de límites
 El joven exige y demanda todo.

 El joven es el que manda.

¿Cómo se establecen los límites?


1. Mejor que sean propuestos a que sean impuestos.

2. Motivados por la situación mas que porque “así es” (como autoridad del
adulto).

3. En beneficio de la persona mas que implantado por un interés personal.


4. Se crean para “sentirnos bien” mas que para restringir.

5. Se establecen por acuerdos mas que por la imposición.

6. Se establecen con congruencia de las personas que los demandan.

7. Se explican desde una postura asertiva.

Niños inseguros y temerosos: cómo ayudarlos


a despegar
por K. Laura Garcés G

Desarrollo personal » Inteligencia Emocional

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La inseguridad o temor en los niños


son emociones hasta cierto
punto normales, son reacciones
espontáneas que incluso
los adultos sentimos cuando hay alguna
situación que no manejamos o conocemos
del todo, o ante aquello que nos representa
algo nuevo o desconocido, o ante una
amenaza a nuestros intereses o integridad.
Sin embargo, la inseguridad y el temor
pueden empezar a rebasar ciertos límites, y a afectar de modos no positivos la actitud y
disfrute de la vida de los pequeños, provocando no sólo una personalidad reservada o poco
participativa, sino afecciones de todo tipo debido a la gran tensión interior que padecen
órganos y sistemas cuando el cuerpo esta soetido al temor de forma constante y
prolongada.

Contenidos
 ¿Qué es lo que causa la inseguridad y el temor en los pequeños?
 Reacciones que genera el temor en el cuerpo y soluciones
 ¿Qué hacer con los niños inseguros y temerosos?
 Niños violentos-inseguros
 Niños sin limites

¿Qué es lo que causa la inseguridad y el temor en los pequeños?

En realidad hay muchas cosas que pueden hacer sentir a un pequeño inseguro o temeroso.
Pero hay una causa fundamental: el ambiente alrededor del niño. Un ambiente no propicio
para fomentar la seguridad en los niños es hasta cierto punto fácil de detectar: cuando
hay adultos en su convivencia cotidiana que le exigen demasiado a los pequeños, que son
intolerantes o poco pacientes ante los errores o el ritmo o tiempo con el que cada niño
aprende y asimila ya sea una instrucción o u nuevo conocimiento. La reprobación o crítica
constante a los pequeños puedes generarles una verdadera desconfianza en si mismos y un
dolor emocional fuerte, privándoles poco a poco de la espontaneidad para acercarse al
mundo y descubrirlo, y aprender a convivir con él, tan sólo porque corren el riesgo de
equivocarse o ser rechazados, juzgados o mensopreciados. La constante corrección de los
adultos a los pequeños va minando poco a poco la intuitiva exploración de los niños y su
brillante personalidad inquisitiva y creadora que a esta edad esta fresca y llena de fuerza,
llenándolos a la larga de mucha frustración, inconformidad y desesperación cuando no saben
que exactamente hacer para conciliar el sentimiento de lo que quieren y desean expresar
con ese agresivo mundo de afuera como bien lo perciben.

Cabe valorar, además, que un niño intimidado puede ir escondiéndose del mundo de una
forma que muchas veces no nota el adulto, es decir, puede ir formando una serie de
defensas, actitudes y reacciones para no ser “atacado”, es decir, se esconde del adulto
que le representa una amenaza bajo una serie de defensas cómo hacerse el fuerte (cuando
se siente muy vulnerable, o no contestar (y guardarse) lo que en verdad siente, o fingir
que no le importa o que ha comprendido (cuando no ha comprendido ni quiere hacerlo),
etc. Todas estas defensas y emociones contenidas son pequeños puños de arena que van
llenando un costal en su interior de disconformidad que no tardará en saturarse,
sobrecargarse y “explotar”, causando entonces una serie actitudes ya sea de rebeldía, de
frutración o una personalidad acorazada, es decir, constantemente a la defensiva o una
serie de reservas que le impediran acercarse o relacionarse emocionalmente con las
personas, experiencias y/o circunstancias, lo cual podría construir en el futuro adulto una
personalidad frívola, distante, “actuada”, etc., el “niño” estará impedido a gozar, crear
y experimentar la vida de formas plenas.

Reacciones que genera el temor en el cuerpo y soluciones

Además de las consecuencias a nivel psicológico y conductual, es muy interesante observar


como la tensión que genera origina la inseguridad o el temor va creando cantidad de
tensiones que se van asentando poco a poco en los músculos, órganos y sistemas del
cuerpo, provocando toda una serie de reacciones no positivas que a la larga pudieran
derivar en enfermedades o malestares.

La incontinencia infantil, por ejemplo, se debe en gran parte a que el niño se siente
amenazado o intimidado constantemete (y por lo general) por uno de los padres; el bajo
rendimiento escolar, las contracturas y tensiones musculares, los problemas digestivos,
articulares, mala circulación, dolores de cabeza, tartamudeo, problemas de aprendizaje,
miopía (por la tensión acumulada en el globo ocular), calambres, problemas cardiacos, etc.
son algunos de los malestares que pueden derivar del temor o la constante inseguridad.

¿Qué hacer con los niños inseguros y temerosos?

Los niños que son reservados y que tienden a que los demás abusen de ellos, que no
participan y poco se relacionan con los demás o lo hacen con mucha dificultad, son niños
que sin duda se sienten constantemente agredidos o criticados. Hay que vigilar el mundo
emocional de estos pequeños y encontrar la causa que puede estar haciéndoles sentirse
retraidos o contenidos emocionalmente, intentar crearles, antes que nada, un espacio de
exploración ya sea en la casa o escuela que les permita equivocarse “sin que el mundo se
les venga encima”, darles confianza en que se expresen y digan lo que sienten y piensan,
formar diálogos constructivos con ellos, darles paciencia e incitarles su creatividad. Esto,
sin duda, requiere de mucho amor y entendimeinto por parte del adulto, el cual, muchas
veces carece de la paciencia, tiempo o comprensión que son claves necesarias para cultivar
la confianza y seguridad en los niños. Sin embaro, debe valorarse indiscutiblemente estos
tres puntos si en verdad se desea cultivar un mundo saludable y fuerte en los niños.

Niños violentos-inseguros

Los niños violentos en las escuelas pueden también ser una muestra de la inseguridad o
temor que sienten en casa o en la misma escuela. Un niño prepotente, por ejemplo, que
parece muy seguro de si, puede haber transformado su inseguridad, temor o incluso miedo
en una actitud contraria pero forzada, es decir, una personalidad que parece segura pero
que por otro lado es abusiva o desconsiderada con los demás, lo cual demuestra que el
niño se ha formado un escudo de frialdad para no demostrar su inseguridad y no parecer
vulnerable antes los demás, asi que intimida con su actitud, esa es su defensa. Un niño
que parece muy confiado pero que abusa de los demás puede estar sufriendo de una
terrible inseguridad o temor, y es necesario no rezagarlo ni discriminarlo o hacerlo sentir
culpable por como actúa o se coporta, esto sólo fomentara su defensa y no se construirá
nada positivo con el castigo o el rezago. Antes que nada, se debe atender, como en el
caso anterior, la causa que esta generando que el pequeño sea violento o se sienta aislado
emocionalmente de los demás. Si un adulto se acerca a un niño violento con un diálogo
amigable, firme y prudente, que estimule la confianza del niño, sin duda puede romper
en un momento o poco a poco las corazas que ha cosntruido el pequeño, el tiep dependerá
de que tanto el niño haya aprendido a estar a la defensiva, no se abrirá tan fácilmente
si siente cualquier amenaza a lo que es y siente.

Niños sin limites

Debe acentuarse también que la falta de límites puede volver a un niño inseguro y
temeroso, pues al no tener limites interiores podria sentirse "débil" a la hora de actuar,
confundido al no saber exactamente qué hacer o cómo actuar en determinados
momento. Es importante marcar límites al niño, evitar la indulgencia y hacerlo que
experimente las consecuencias de las cosas, pero no de forma discriminativa sino siempre
de forma que el pequeño pueda aprender en base a la causa y el efecto, y no a la
reprobación y el castigo.

Es necesario que el adulto que se relaciona cotidianamente con un niño inseguro, y que
tiene el interés de ayudarle, se autobserve y aprenda a reconcoer actitudes en el mismo
que sean impacientes, intolerantes y hasta perfeccionistas o exigentes, que escuhe su tono
de voz cuando habla, que observe las palabras que usa y observe su modo de dirigirse al
pequeño. Muchas veces con este reconocimiento y con un cambio positivo en la actitud o
actitudes en los adultos alrededor, el niño simplemente empieza a sentirse más confiado,
y poco a poco modificaría su actitud sin necesidad de ir a terapia especial.
Síndrome de inseguridad en el niño

La inseguridad en los niños es un proceso que suele formar parte de la


infancia, pero se puede hacer mucho para mejorar la situación. Existiendo un
intercambio entre el niño y su medio, ante cambios producidos en el último,
se han de provocar necesariamente transformaciones en el primero.

¿Por qué ocurre el síndrome de inseguridad en el


niño?
El miedo emerge como fenómeno inevitable cuando se produce un
desplazamiento de la estructura básica y con ello una modificación del
equilibrio interno, que en el plano estrictamente orgánico se traduce como
dolor, malestar o displacer y en el plano psíquico como miedo y angustia que
paraliza al ser.

Los niños pre-escolares (desde el nacimiento hasta los seis años) son sensibles
a los mínimos cambios que pueden producirse en su medio. Su mundo es
su ámbito familiar, el cual es permeable a las influencias exteriores, por eso
el niño recoge de una manera permanente las tensiones y características del
medio socio-cultural.

Las gruesas modificaciones de su medio, tales como el fallecimiento de sus


padres, determinan fuertes angustias depresivas e importantes vivencias de
inseguridad y miedo.
Aunque también alteraciones mucho menores pueden desencadenar en el
mismo cuadro de inseguridad, por ejemplo: cambio de casa, de habitación, de
almohada, la pérdida de un juguete, llegada tarde de los padres, etc.

A esta edad les gustan las repeticiones, los aseguran, en tanto como
respuesta a las alteraciones en el campo existencial que son vividas como
amenazantes para el sujeto se produce una disociación.

Los niños que padecen un síndrome de inseguridad, usualmente presentan un


nivel de empatía muy limitado o nulo, baja autoestima y poca autoconfianza.

A medida que los niños crecen, pueden no ser capaces de comprender las
emociones en sí mismos y tampoco en los otros. Tienden a
presentar trastornos de ansiedad, tener comportamientos regresivos -como la
regresión en el control de esfínteres-, o un comportamiento obsesivo de
dominar y controlar situaciones.

Los niños que carecen de apegos seguros con sus cuidadores comúnmente
crecen para ser padres que son incapaces de establecer esta fundación crucial
con sus propios hijos.

¿Qué función cumple el objeto acompañante?


Es transportar con ellos un objeto que les es familiar o que representa de
alguna manera lo familiar. Se trata de llevar en él y con él su ambiente
familiar, por lo tanto cuando el niño se ve obligado por alguna razón a
abandonar su medio, este objeto oficia mágicamente de instrumento re
asegurador -favorecido ésto por su pensamiento mágico-, impidiendo que la
modificación de su campo existencial sea total, que las vivencias de
inseguridad y soledad incidan de una manera excesivamente agobiante.
El niño puede aceptar parcialmente el cambio de su ámbito existencial en
presencia y pertenencia de su objeto acompañante, pero cuando es privado de
él presenta de inmediato y de modo equívoco los signos de inseguridad.

¿Qué viene a decirnos el objeto de posesión?


Es un signo de adaptación y aceptación de un nuevo ambiente, el niño
comienza a trasportar a su casa objetos que existen en el nuevo ambiente.
Denuncia una relación emocional positiva y aceptante, de alegría y comodidad
con el nuevo ambiente.

Ambos objetos pivotean en torno a un mismo eje que es el sentimiento de


inseguridad. El mecanismo mágico del objeto acompañante radica en la
distorsión del espacio-tiempo a través del cual el ambiente familiar es
trasladado a otros lugares.

En cambio, el objeto de posesión es un objeto gratificador en sí mismo


porque generalmente su propia naturaleza es particularmente atractiva para
el niño y no lo comparte, es algo valioso, personal y privado que ha adquirido
y no quiere hacer participar a los demás.
Es testigo de su posibilidad de ampliar el mundo cotidiano, lo que significa
una afirmación de sí mismo y de nuevas posibilidades.

Signos y síntomas característicos


Ante la vivencia de inseguridad se produce una regresión a etapas anteriores
del desarrollo, como por ejemplo:

 Alteraciones en las conductas motoras: como formas regresivas:


abandono de la posición bípeda, negación de la marcha, gateo, solicitud
de ser levantado en brazos, regresión en expresiones gráficas –dibujos-
. Como formas no regresivas: modalidad bizarra al caminar, gestos o
manierismos.
 Alteraciones de la conducta vinculadas con la afectividad: reclamo de
atención, llantos gritos, lenguaje precoz. pide “upa”, pregunta
permanentemente cosas que ya sabe, miedos irracionales.
 Alteraciones en la conducta alimenticia: anorexia, rechazo selectivo,
vómitos, náuseas, masticación prolongada, deglución lenta o primitiva,
pérdida de hábitos elementales, como ser manejo de cubiertos, malos
modales, ruidos masticatorios, eructos, etc.
 Alteraciones en la conducta del baño: resistencia marcada para la
higienización general, dependencia de la madre para llevarlo a cabo.
 Alteraciones en las conducta del sueño: tratornos del sueño como,
sueño inquieto, somniloquia, temores nocturnos, insomnio, se despierta
varias veces en la noche y llora a sus padres, solicita dejen la luz del
cuarto prendida, la puerta abierta, no deja apartarse a sus padres de
la cama hasta no haberse dormido, marcada resistencia a costarse, pide
que se le narren historias y se lo tomen de la mano, no querer
dormirse.
 Alteraciones en la conducta de relación: se torna irritable, no obedece,
realiza actos que no debe, pega a sus compañeros de juego, llora
inconsolable, se comunica con agresividad, destruye juguetes, realiza
actos autoconfrontantes. Opuesto a ésto se torna retraído, tímido,
evita el contacto visual y contacto físico con otras personas, callado,
quieto, retraído y es socialmente torpe.
 Alteraciones en la conducta de juego: adoptan juegos de edades
anteriores, juegos excesivamente repetitivos, juegos que le despiertan
temor o disminuyen su interés en el juego.
 Alteraciones en el rendimiento: disminución o presencia de dificultades
de aprendizaje.
 Alteraciones en la mímica y en el lenguaje: manierismos, gestos
extraños, a veces muy cómicos y dramático, tartamudeos, dislalias.
 Aparición de conductas masturbatorias que pueden llegar a caracteres
compulsivos.

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¿Cómo ayudar a un niño que padece un síndrome


de inseguridad?
Si somos padres y creemos que nuestro hijo puede estar padeciendo un
síndrome de inseguridad podemos tomar cuidadosas medidas para evitar que
siga avanzando.

Como padres debemos dejar a nuestro hijo que inicie interacciones, ya sea
con nosotros o con otras personas. Es muy importante que el niño se sienta
seguro y las interacciones que realice sean con su consentimiento.

No debemos mostrarnos pasivos ni agresivos, sino que debemos


mostrarnos asertivos, de este modo nuestro niño entenderá que las formas
para expresar sus deseos, necesidades y preocupaciones es siendo directos y
hablando con calma, pero con un propósito definido.

Si nuestro ritmo de vida nos parece apresurado, podemos intentar tener un


ritmo más lento para permitir que el niño explore su mundo exterior e
interior y pueda conectarse con su entorno y las personas que lo rodean sin
apuros ni limitaciones.

Otra manera de ayudar al niño, es prepararlo para nuevas situaciones, y


ayudarle a etiquetar y descifrar sus sentimientos. La picoterapia familiar e
individual puede ser un tratamiento efectivo para ayudar al niño a manejar
sus sentimientos, entenderlos y procesarlos de la mejor manera.A menudo, los
niños se preocupan y no se dan cuenta de la causa subyacente, por ello la
psicoterapia puede proporcionarle a él y a los padres un entorno donde se
pueda hablar de lo que está sucediendo y mostrarle lo esencial de procesar
sus emociones. Con las herramientas necesarias el niño podrá desarrollar su
conciencia y adquirir ciertas habilidades que le ayudaran a reconocer y trabajar
en diversas situaciones que le ocurran.

Este video es un buen complemento al artículo


Mira este video, es un excelente suplemento para este artículo y lo dejamos
aquí a modo de resumen:
https://youtu.be/zewG523TUFE