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CIUDAD DE LA PLATA

Tre s décadas
d e re fle x io n e s
a c e r c a d e un
s in g u la r
e s p a c io
u rb a n o

Ju lio A . M o ro s i

L a b o ra to rio de In vestigacio n es del T e rrito rio y el Am biente


C o m is ió n d e In v e s tig a c io n e s C ie n tífic a s
M in iste rio de la P ro d u o o ió n y el E m p le o - P ro v ín o le d e B u e n o s A ir e s
;El 1º dejunio de 1991 fué creado el Laboratorio
de Investigaciones del Territorio y el Ambiente
(UNTA), agrupando en su seno al personal
científico cuyas líneas de trabajo se vinculan .
con el estudio, planificación y conformación *
delambiente.
Creemos necesario precisar el concepto de
ambiente hacia el que se orientan las
investigaciones del LINTA:
Entendemos por ambiénte a l s istema
complejo que incluye seres ’humanos y sus
actividades, así como "cosas", tangibles o no,
naturales ó. no, que lo conforman, a todo lo que
se agregan, los incontables vínculos que se
establecen entre esos elementos. Por otra
parte, en dicho sistema es posible identificar,
subsistemas, que exhiben cierta
perdurabilidad en sus componentes^’y
comportamientos, característica que los erige
en estructuras típicas del ambiente
considerado.
La riqueza del ambiente permite que sus
estructuras puedan entenderse desde
muchos puntos de vista (visuales, espaciales,
culturales, políticos, económicos, sociales,
tecnológicos de toda suerte, etc.).
A quienes nos corresponde analizar y
conformar el sustento físico del ambiente
(ingenieros, arquitectos, agrónomos,
paisajistas, urbanistas, geógrafos,
agrimensores, etc.) nos cabrá, pues,
abocarnos al estudio de la estructura física o
espacial de ese ambiente.
Es conveniente dejaren claro que el ambiente .
como totalidad es sólo abarcable mediante
una acción multidisciplinaria. Cada área del
conocimiento sólo puede abordarlo
parcialmente y sin olvidar jamás las
limitaciones que esa circunstancia impone.
Por ello, será política invariable del LINTA
requerir, en cada caso en que intervenga, la
participación de los especialistas pertinentes.

Fines del Laboratorio

- Promover la investigación en el campo del ’


Planeamiento Físico, con relación al
territorio y los problemas de la provincia de
Buenos Aires.
- Crear, desarrollar, adaptar, experimentar y
perfeccionar métodos, técnicas, sistemas y
productos aplicables al planeamiento,
diseño y equipamiento arquitectónico y
urbano.
- Iniciar y apoyar acciones tendientes a
difundir y explicar los temas del
Planeamiento Físico.
- Investigar el impacto ambiental de las obras
y acciones humanas y desarrollar las
correspondientes metodologías de
evaluación, propiciando una tarea
multidisciplinaria.
- Transferir los resultados alcanzados, a
través de la difusión y el asesoramiento, a
organismos municipales, provinciales,
nacionales, profesionales o privados.
Actividades y servicios a terceros

Las actividades y servicios que cubre el UNTA


se inscriben en las categorías de investigación
aplicada, asesoramiento, transferencia y
difusión, en los campos del Planeamiento
Físico, así como del territorio y, en particular,
de los núcleos urbanos y rurales bonaerenses.
Estudios de circunstancias, problemas y
posibilidades del territorio y los núcleos
urbanos y rurales.
Aspectos históricos de la morfología
territorial urbana y rural.
Evaluación de aspectos cualitativos de la
macro y micromorfología urbana y rural.
Análisis de la estructura urbana. Evaluación
de aspectos macro y micromorfológicos
en la organización física, funcional y del
crecimiento.
Estudios de morfología y paisaje urbanos *
para la detección de áreas de.
conservación, consolidación,
renovación, etc. y propuestas para su
ordenamiento.
Definición de premisas de intervención en
áreas de conservación.
Inventarios de patrimonio arquitectónico y
urbanístico.
Estudios de factibilidad para el tratamiento
de edificios o conjuntos de interés
histórico, arquitectónico o paisajístico.
Definición de usos a los que afectar edificios
o conjuntos de interés histórico,
arquitectónico o paisajístico, para su
aplicación a fines culturales, didácticos o
turísticos.
Evaluación de zonas alternativas que
puedan constituir paisajes calificados.
Propuestas de asignación funcional de
espacios libres vacantes y rehabilitación
de áreas existentes.
Detección de carencias de espacios
públicos y recreativos, posibilidades de
completamiento y determinación de
programas de acción.
Relación costo-calidad del espacio
construido.
Aspectos económicos vinculados a la
morfología, tecnología y habitabilidad de
los espacios construidos.
Costos de mantenimiento, operación y-
rehabilitacíón de edificios.
Métodos de evaluación del costo global
(costo inicial y de uso de edificios).
Estudios de fluidodinámica ambiental.
CIUDAD DE LA PLATA
Tres décadas de reflexiones acerca de
un singular espacio urbano

Julio A. Morosi

Gráfica y diagramación: Graciela A. Molinari

Laboratorio de Investigaciones del Territorio y el Ambiente


C o m is ió n d e In v e s tig a c io n e s C ie n tífic a s
M in is te rio d e la P ro d u c c ió n y el E m p le o d e la P ro v in c ia d e B u e n o s A ire s
1999
I.S.B.N - 987-97021 - 4 - X
Queda hecho el depósito que establece la Ley N° 11.723
Queda prohibida su reproducción total o parcial sin previa autorización del autor
Impreso en Contacto Gráfico SRL - Espinosa 3022 - (1427)-Buenos Aires - Argentina.
En el mes de Abril de 1999.-

2
A Fernando de Terán Troyano

C iu d a d d e L a P la ta 3
INDICE

Algunas palabras a m odo de introducción 7

R eflexiones sobre el proceso urbanístico de creación de La Plata 9

A lgunos aspectos arq u itectó n ico s y urbanísticos en los o rígenes


de La Plata. I - LA FACETA URBANÍSTICA 19

A lgunos aspectos arq u itectó n ico s y urbanísticos en los o rígenes


de La Plata. II - UNA FACETA ARQUITECTONICA 29

Los m édicos h ig ien istas en la génesis de la traza de La Plata 43

La Plata en la Exposición Universal de París de 1889 51

La consagración u rb an ística de La Plata 63

Inserción de La Plata en el contexto urbanístico m undial 77

La ciudad de La Plata y su región 89

La Plata: una nueva ciudad del siglo XIX 103

La Plata: expresión de un m odelo urbano perm anente 115

Nuestra ciudad y su cated ral 125

El ingrediente utópico en la génesis de La Plata 133

La ciudad indiana y su raigam bre utópica 141

Listado de co n trib u cio n es referidas a la ciudad de La Plata


(1969-1998) 151

C iu d a d d e L a P la ta 5
A lg u n a s p a la b ra s a m o d o d e in tro d u c c ió n

Cuando se ha trabajado largam ente sobre un tema suele llegar el momento en que se impone la pregunta
acerca de cual ha sido el motivo que ha despertado el interés inicial por la cuestión. Habiéndom e ocupado,
durante casi tres décadas y a través de unos cuarenta trabajos, del espacio urbano en que vivimos, siento que
este es el momento y la oportunidad de hacerme esa pregunta.
Mucho antes de com enzar a reflexionar consciente y sistem áticamente acerca de nuestra ciudad, mis
primeros contactos con el tema se remontan a mi lejana infancia. En la nutrida biblioteca de mi tío Vicente Re
recuerdo haber hojeado con curiosidad y deleite algunas de las tempranas publicaciones sobre La Plata, como
el Censo de Salas y Condomf Alcorta. Por otra parte vuelven a mi memoria las charlas con mi padre acerca
de los primeros tiempos y personajes de la ciudad. M uy joven, mi padre había tomado lecciones de dibujo con
Emilio B. Coutaret, el francés, quien fuera colaborador de Benoit y funcionario del Departam ento de
Ingenieros, había conocido a otros miembros del citado Departam ento y había cultivado la am istad de José
M aría Rey.
Sin dudas, esos primeros contactos anecdóticos con el pasado platense, hoy en la distante niebla de los
recuerdos, sembraron en mi las semillas de muchas preguntas no formuladas o sin respuesta entonces.
Más tarde la vida me condujo por otros caminos e intereses, que me alejaron de esas primeras inquietudes.
Sólo volví sobre La Plata mucho después, aunque desde el enfoque estrictamente técnico y profesional del
planeam iento físico, a través de mi actuación en el Ente Técnico de Planeam iento Municipal y de mi labor en
la cátedra.
Un compromiso más profundo y duradero con el estudio de La Plata surgió de improviso en 1975. A través
de la generosa intervención de Hilario Zalba, quien había sido nuestro recordado profesor en la Facultad de
Arqqitectura, fui invitado a una reunión en la Ministerio de Obras Públicas de la Provincia, del cual Zalba era
entonces asesor. Esa reunión, auspiciada por el Ministerio y promovida por un urbanista español, a quien no
conocía, tenía por objeto interesarme, junto a quienes me secundaban en la labor docente, en participar de
un estudio muy ambicioso sobre nuestra ciudad, con el apoyo del Instituto de Estudios de Administración Local
de Madrid.
Este reunión se transformó en una verdadera revelación. El catedrático español Fernando de Terán nos
manifestó que, tras un p ar de visitas a La Plata, había quedado prendado por los encantos de nuestra ciudad
y que, verificando con sorpresa que no existían estudios urbanísticos profundos sobre la misma y sus
orígenes, entendía que la proximidad del prim er centenario de su fundación justificaba plenam ente la
necesidad y el deber de completarlos.
Tal era su entusiasmo y apasionamiento por el tema, muy bien descriptos por él mismo en su deliciosa
introducción al producto de la investigación propuesta, el libro "La Plata, ciudad nueva , ciudad antigua.
Historia , forma y estructura de un espacio urbano singular", que nos contagió prontamente sus sentimientos
y sus inquietudes. Como resultado de la reunión, todos nos retiramos henchidos de ideas y ansiosos por
ponernos a la tarea.
Luego siguieron ocho años de intensa labor de investigación por parte de un equipo de más de una docena
de personas y el apoyo solidario de otros platenses y no platenses deseosos de colaborar en la profundización
de los conocimientos acerca del origen, la razón y el ser de La Plata. A s í me cupo en suerte encabezar el grupo

C iu d a d d e L a P la ta 7
de trabajo que, a medida que avanzaba, se sum ergía en un m ar de informaciones revueltas y, a veces, hasta
contradictorias, a las que había que ordenar y hallarles sentido.
Todo ello se ejecutaba acompañado por periódicas y frecuentes visitas de Fernando de Terán, quien
proseguía alentando firmemente la labor, que el desbordante entusiasmo del equipo y la abundancia del
m aterial hallado, am enazaban, a veces, con conducir por caminos errados. Sin embargo, durante esas visitas
y en repetidas y extensas cartas, Fernando m antenía un norte seguro para la tarea conjunta, con ideas claras
a s í como con preguntas incisivas y precisas.
Pero esa intervención no se circunscribía sólo a ello sino que, en cada una de sus visitas, transmitía su
creciente entusiasmo y admiración por la ciudad y por el proyecto, a todas las personas con las que tomaba
contacto. Y esa labor de difusión de los valores y de los atributos de la Plata la continuaba realizando, además,
a su regreso a Europa.
Por tal razón es justicia m anifestar que los plateases debieran estar siempre agradecidos por esta
incansable labor de Fernando de Terán, quien no sólo concibió, maduró e impulsó la idea de realizar un
estudio profundo del fenómeno urbano que constituye la nueva capital bonaerense, sino que guió con su
certero asesoramiento el proyecto y se ocupó de que los resultados del mismo viesen la luz en el ámbito
español y fueran, de tal modo, conocidos y difundidos en círculos internacionales más amplios.
Personalmente, esos años inolvidables fueron de trabajo intenso y de apasionada búsqueda del ensam bla­
je de las piezas sueltas del enorme rom pecabezas que constituye la abundante información no ordenada
acerca del pasado platease. De tal modo, debo a Fernando todas las satisfacciones profundas que sólo quien
se interna en el campo de la investigación aprende se experimentan con cada verificación de que se ha logrado
reconstruir el sentido de una parcela de la realidad de aquel complejo rompecabezas. Esas satisfacciones,
que se asem ejan y que sintetizan, a un tiempo, aquellas que viven el deportista, el apostador y el cazador,
imponen como condición, sin embargo, los sacrificios de una búsqueda tenaz, ordenada y apasionada.
Un rasgo es común a todas esas diferentes actividades humanas: despiertan pasiones que difícilmente se
agotan en el corto plazo. Por ello me he sentido impelido a volver una y otra vez sobre algunos de los variados
aspectos de nuestra ciudad a lo largo de los años y en distintos foros y circunstancias. Como consecuencia
han quedado dispersos a la vera del camino y del tiempo alrededor de cuarenta trabajos.
He creído conveniente reunir una muestra de los mismos, compuesta por doce contribuciones, algunas de
las cuales perm anecían inéditas.
También he creído que lo más justo es dedicar esta muestra a Fernando de Terán, con quien todos los
platenses y, en especial los círculos académicos, guardan una enorme deuda de gratitud no saldada.
La Plata, marzo de 1999.

8 C iu d a d d e L a P la ta
R eflexio n es s o b re el p ro ceso u rb a n ístico de
c re a c ió n de La Plata
Conferencia en el ci­ Queremos comenzar agradeciendo Como lo dice muy bien Ezequiel
clo “Cien años de La a la señora Directora del Museo y Ar­ Martínez Estrada en su “Radiografía
Plata, sus realizacio­
nes, su cultura, su
chivo Dardo Rocha la gentileza de ha­ de La Pampa”, La Plata “...Es la ciu­
gente”, organizado bernos invitado a participar de este dad milagro, no por la rapidez con que se
por el Museo y Archi­ ciclo organizado con motivo del próxi­ alzó ni por los edificios magníficos que
vo Dardo Rocha. La mo centenario de la fundación de La se levantaron, sino porque, como los
Plata, 6 de octubre de Plata, ciclo en el que me han prece­ milagros va contra las leyes naturales y
1978 tiene su realidad en la fe...” .
dido destacados especialistas en dis­
tintos aspectos de la vida platense. “ Ciudad milagro”, pues, no sólo en
Por eso nos sentimos muy honra­ el sentido de obra de fe y amor de un
dos esta tarde, al poder ocupar esta grupo de seres humanos, sino tam­
tribuna y presentar ante ustedes, bién como hecho extraordinario que
platenses y no platenses interesados se produce donde no cabe esperarlo
por La Plata, algunas reflexiones pre­ y contra “leyes naturales” , que indi­
liminares resultantes de un trabajo de caban que era imposible concebirlo y
investigación que, con los modestos ejecutarlo en tan corto plazo como el
medios de que dispone la Facultad de que se dispuso para ello.
Arquitectura y Urbanismo de nuestra La Plata es, en la jerga urbanística,
Universidad, nos encontramos reali­ una ciudad nueva, una “new town” ,
zando desde corto tiempo atrás. para utilizar el término ya clásico acu­
La importancia del tema de hoy nace ñado por los urbanistas ingleses. Esto
del hecho, por todos conocido aunque es, una ciudad fundada en un momen­
frecuentemente olvidado, de que la to histórico determinado y como pro­
ciudad de La Plata es el producto del ducto deliberado de un plan precon­
proceso urbanístico y arquitectónico cebido.
más ambicioso y coherente que, has­ Pero conviene recordar que esos
ta nuestros días, se halla emprendido mismos urbanistas ingleses emplea­
en la Argentina. ron, en la gestación y planeamiento
No se trata sólo de la amplitud ma­ de sus obras y de las ¡deas tras ellas,
terial del mismo, que no tiene paran­ todo el lustro largo que abarca la se­
gón en el país, sino también de la gunda guerra mundial, creando los
complejidad del problema abordado, fundamentos legales, técnicos y eco­
todo lo cual exigió un esfuerzo que en nómicos necesarios para la ejecución
este campo, no ha podido ser supera­ de sus nuevas ciudades.
do hasta el presente. Sin embargo, con todos sus recur­

C iu d a d d e L a P la ta 9
sos técnicos, sólo pudieron producir, con orgullo a congresos internaciona­
en la primera generación de new towns les, por figuras como el doctor Coni,
desarrollada entre 1946 y 1948, ciu­ por ejemplo, a quien debemos, entre
dades diseñadas para menos de otras cosas, la dirección y coordina­
80.000 habitantes que, en el mejor de ción del valiosísimo censo y reseña
los casos, luego de 25 años alcanza­ de la ciudad de 1885.
ron crecimientos poblacionales del El doctor Coni expone, ante el Con­
orden de las 50.000 personas. greso Internacional de Higiene y De­
La Plata, entonces, ciudad milagro, mografía celebrado en Viena en 1887,
al decir de don Ezequiel, que en me­ introduciendo a La Plata con las si­
nos de dos años fue concebida y dise­ guientes palabras, que no ocultan su
ñada para más de 100.000 habitan­ orgullo al poder hacerlo:
tes. Y lo sorprendente que, en sólo "... Como en este trabajo se trata de
ocho años, fue construida hasta al­ exhibir los progresos realizados en la
canzar un nivel de población de las República Argentina en m ateria de H i­
60.000 personas. giene, creemos que es necesario cerrar
Esto es que, aun juzgada con los este capítulo con la descripción de una
ciudad que ha nacido, como por encanto,
estándares de nuestra época, la em­
en la provincia de Buenos Aires y que
presa de plantear y ejecutar La Plata,
nos permitimos presentar como una ciu­
es una obra de primera magnitud, con­ dad higiénica, puesto que la misma ha
siderada en el contexto internacional. sido y será dotada de todos los adelan­
Pero estos aspectos cuantitativos, tos modernos ...” .
impresionantes de por sí, no son más Y concluye: “Esta ciudad hace honor
significativos que las facetas cualita­ a la Nación ” . A continuación describe
tivas de la obra. Porque la ciudad de los trabajos de desagüe, aprovecha­
La Plata es concebida y ejecutada miento de agua, alumbrado público
según los máximos adelantos de la eléctrico, etc., por los que la ciudad
técnica urbanística. adquiría una posición pionera.
Así, se trata de una de las primeras Más aún, pocos recuerdan hoy que
ciudades del mundo concebida según la ciudad, en un modelo cuidadosa­
las nuevas reglas de la higiene urba­ mente ejecutado, fue exhibida y admi­
na y de la edilicia racional, generadas rada en la Exposición Internacional
por los avances de la ciencia, que el de París de 1889, la gran exposición
siglo XIX había traído consigo. Pode­ del centenario de la Revolución Fran­
mos decir, con certeza, que participa cesa. José Martí en su misión de pe­
plenamente del espíritu más avanza­ riodista escribe entonces con entu­
do de la época, aún considerándola siasmó: “... De relieve está a llí la ciudad
internacionalmente. modelo de La Plata, que apareció de
Por ello, La Plata es presentada pronto en el llano silvestre, con ferroca­

10 C iu d a d d e L a P la ta
rriles, puertos, cuarenta mil habitantes y ciudad de avanzada, que en su mo­
escuelas como palacios mento causó gran impresión en los
Así junto al pie derecho de la gran ámbitos nacional e internacional, por
maravilla constructiva de la Exposi­ las razones que acabamos de expo­
ción, la torre Eiffel, en el colorido ner. Además, iba realmente contra las
pabellón argentino que allí en el Cam­ leyes naturales, al manifestarse en un
po de Marte se levantó, fue exhibida a medio tan inesperado como lejano de
los ojos del mundo la nueva capital de los grandes centros de la cultura occi­
la Provincia. dental, la planicie silvestre de la pam­
pa argentina del último cuarto del si­
Y tan ajustadamente representaba
glo XIX.
la ciudad al espíritu de su época que,
cuando Julio Verne en 1879 debe des­ Por otra parte es necesario señalar
cribir una ciudad ideal, tal cual se la que los ejemplos de ciudades planifi­
podía concebir entonces, utiliza fra­ cadas de magnitud semejante en el
ses que pueden aplicarse casi sin mundo son, para esa época y la finise­
cambio alguno a La Plata: “...E l plan­ cular, muy pocos, lo que hace aún
teo de la ciudad es esencialm ente simple más valioso y singular el aporte. Entre
y regular, de manera que pueda prestar­ los escasísimos ejemplos podemos
se a todos los desarrollos. Las calles citar, los proyectos posteriores de
cruzadas en ángulo recto, están traza­ Bello Horizonte, fundado en 1897 bajo
das a distancias iguales, tienen una a n ­ el nombre de Cidade de Minas, o los
chura uniforme, están arboladas, y se las de Canberra y Nueva Delhi, ambos de
designa m ediante número de orden... 1911.
Cada medio kilómetro, la calle, un tercio
más ancha, toma el nombre de bulevar o Mucho se ha hablado de la influen­
avenida y presenta sobre uno de sus cia de la ciudad barroca, en especial
costados un espacio al descubierto para la de Washington, planeada por el
los tranvías y ferrocarriles metropolita­ francés Pierre L’Enfant en 1791, so­
nos. Y en todos los cruces habrá un bre la traza de La Plata. Y efectiva­
jardín público, ornamentado con herm o­ mente, no puede negarse que el rigor
sas copias de obras m aestras de la es­ formal, las diagonales convergentes
cultura, en espera de que los artistas de
a la plaza principal y el eje monumen­
la ciudad produzcan creaciones origina­
tal son elementos de la traza platen-
les dignas de reem plazarlas...”.
se, que ya encontramos en los ejem­
Tales las palabras de Verne en 1879 plos clásicos de ciudad barroca:
quien, como sabemos, se documenta­ Karlsruhe en Alemania y Versalles en
ba perfectamente en los medios técni­ Francia.
cos y científicos correspondientes,
Dejando de lado el problema de
antes de escribir sobre un tema deter­
estos y otros antecedentes urbanísti­
minado.
cos, que no trataremos aquí, y con­
La Plata nace, entonces, como una centrándonos en las características

C iu d a d d e La P la ta 11
propias de La Plata, observamos que, en lo simbólico, cuando se ajusta con
frente a los ejemplos citados anterior­ toda claridad, como hemos de ver
mente, su traza ha incorporado el ra­ enseguida, a las metas e instruccio­
cionalismo y los avances técnicos que nes recibidas, respecto de la vincula­
son típicos del siglo XIX. ción de la ciudad con el resto del
Así, se introduce intencionada y mundo en que estaba inmersa.
rigurosamente el principio, explicado La Plata se inscribe en un cuadrado
en nuestros días por Colin Buchanan, de una legua (5.196 metros) por lado,
en su ya clásico texto “ El trá fico en envuelta por un amplio bulevar de
las ciudades” , esto es, la necesidad circunvalación y orientada a medio
de guardar un adecuada relación en­ rumbo, según era el uso y la norma en
tre la magnitud de la edificación y las el D e p a rta m e n to de In g e n ie ro s
actividades urbanas por una parte, y (FIG.5).
la de la malla circulatoria por otra. Como sabemos, ese cuadrado con­
En palabras de Benoit: "... Entre tiene seis avenidas de 30 metros de
estos dos bulevares (las avenidas 51 y ancho y treinta y dos calles de 18
53) se hicieron m anzanas de 120 metros metros que corren de NE a SO. De NO
por costado y de cada lado de éstos se a SE se tienden en cambio cinco ave­
proyectaron otras que empezando por nidas de 30 metros y treinta calles de
60 metros de ancho por 120 de fondo, 18 metros. El cuadrado es cruzado,
aumentaban progresivamente de 10 m e­ además, por dos diagonales principa­
tros hasta tener la forma general de 120
les y dos menores de 30 metros de
metros por costado. Esta división se hizo
ancho, así como por cuatro diagona­
teniendo en vista la aglomeración de la
población y el m ayor movimiento que
les de 18 metros.
existiría en esa parte central...”. La traza es, pues, de perfecta sime­
D ifícilm ente pueda encontrarse tría axial, en torno a un doble eje
aplicación y explicación más clara del central principal constituido por las
principio, hoy científicamente verifi­ avenidas 51 y 53. De ese eje parten,
cado, en la relación estrecha entre la justamente, las diagonales de 30 me­
densidad de edificación y población, tros de ancho que conducen rápida­
y la apertura de la trama circulatoria. mente a la periferia y las diagonales
de 18 metros, que enlazan los cuatros
Otro rasgo característico del espí­ parques principales con que la ciudad
ritu del siglo lo constituye la adapta­ fue proyectada.
ción, con gran consecuencia y simpli­
cidad, del esquema totalmente geomé­ En todos los cruces de avenidas,
trico, que se adapta perfectamente a como en la descripción de Verne, se
la topografía representada por el lla­ emplazan espacios verdes, que ad­
no pampeano, y que, además, posee quieren variada conformación, pero
la virtud de un rigor racional rayano que también se repiten simétricamen­
te a ambos lados del eje principal.

12 C iu d a d d e L a P la ta
Perpendicularmente a ese doble eje una connotación comercial.
central se tiende otro eje menor de En el extremo opuesto de dicho eje
simetría, la avenida 13. Y en los extre­ principal se emplaza la estación ter­
mos de ambos ejes se emplazan los minal del ferrocarril de la nueva capi­
cuatros puntos singulares de comuni­ tal, estación a la que se dota de un
caciones de la ciudad con el mundo acceso importantísimo, mediante una
exterior. avenida de 60 metros de ancho y dos
Todo ello apunta a cumplir con uno avenidas paralelas de 30 metros (ave­
de los aspectos más destacados de nidas 51,52 y 53), además de enfren­
las instrucciones contenidas en el de­ tarla a la amplísima avenida 31, de
creto del 7 de mayo de 1881, que circunvalación.
encomendaba al Departamento de In­ Ello se vincula al hecho de que el
genieros la confección de los planos ferrocarril era entonces el medio más
de una nueva capital. Nos referimos a moderno de transporte público, el des­
lo imperioso de lograr fáciles comuni­ tinado a generar mayor volumen de
caciones con el exterior del país, con tránsito y al que se atribuía mayor
la Capital de la Nación, con las demás porvenir y posibilidad de desarrollo.
provincias y con el resto de la propia
provincia de Buenos Aires. Y aunque la estación no fue final­
mente localizada allí, ha quedado,
Según muestra una tela conserva­ como testigo mudo de esa concep­
da en la Asesoría Histórica y Archivo ción, la grandiosa avenida 52, con
de la Dirección de Geodesia, ello es sus 60 metros de ancho, como un
realizado, como hemos indicado, con fenómeno incomprensible, al que no
un racionalismo que, por su conse­ se ha podido decidir cómo tratarlo:
cuencia y simplicidad, raya en lo sim­ pavimentándolo o parquizándolo.
bólico (FIG.2).
En el eje perpendicular al anterior,
En el extremo NE del eje principal, en ambos extremos de la avenida 13,
a la altura de la Plaza Rivadavia, se se conecta mediante amplios accesos
emplaza un dique y embarcadero por carreteros, también de 60 metros de
medio del cual se podría acceder por ancho entre 32 y 36 y entre 68 y 72,
vía marítima y fluvial, el medio natural con las rutas hacia la Capital Federal
de vínculo con el mundo de la época, y hacia el interior de la Provincia.
y a través del puerto natural más favo­
rable de esta ribera del Plata, hasta el Acentuando la importancia del eje
corazón mismo de la ciudad. principal, encuadrado por las aveni­
das 51 y 53 y tendido entre la estación
Esta ¡dea persiste luego, con mu­ central ferroviaria y la terminal maríti­
cho menos grandeza y claridad, en el ma y fluvial, se alineaban los edificios
actual emplazamiento del Dique n°1, públicos de mayor significación.
que ya no tiene un carácter represen­
tativo y ceremonial, sino simplemente Y aunque una parte de este clarísi­

C iu d a d d e L a P la ta 13
mo esquema racional y no formal, como tar de inmediato, en especial merced
los barrocos típicos, se abandonó al a los esfuerzos del primer comisiona­
confeccionarse el plano definitivo de la do de la ciudad, don M arcelino
ciudad y otra se fue olvidando durante Aravena.
la realización, la traza no se desmere­ El elemento verde se aplica ade­
ce por ello. Además el esquema expli­ más sabiamente para suavizar el es­
cado es muy útil para la cabal com­ quema urbano, mediante la variedad
prensión de la idea tras la disposición de formas y tamaños de las plazas y
formal adoptada (FIG.5). parques, contabilizándose en el pla­
Esta traza de La Plata ha sido criti­ no de La Plata, en su forma más desa­
cada por algunos autores, juzgándola rrollada, doce tipos diferentes, inclu­
como “rígidamente geométrica y tiráni­ yendo al Bosque.
camente re g u la rPersonalmente cree­ Ello, unido a la generosidad con
mos que no se han detenido a anali­ que se emplazan edificios públicos y
zar los finos matices y la riqueza de escuelas, rodeados por jardines, en
pensamiento que se oculta tras este predios de manzana o media manza­
esquema a primera vista rígidamente na, es otra manifestación de la idea
geométrico. de incorporar en forma integral la ve­
Porque, en realidad, en el mismo y getación, como elemento urbano de­
con habilidad, se ha ablandado la rigi­ cisivo y unificador del paisaje urbano.
dez del esquema simétrico de inspira­ Este elemento ha constituido y cons­
ción barroca. Para ello se ha introdu­ tituye una de las características más
cido, en primer término y desde el destacadas de la ciudad, según lo
comienzo mismo, una profusa planta­ interpretan muchos platenses y la casi
ción arbórea en todos los espacios totalidad de los visitantes, especial­
públicos. mente si se trata de urbanistas.
Ello es especialmente reforzado en Por otra parte, debemos señalar
las avenidas, por la forestación de las que esta característica platense ha
ramblas, flanqueadas por dobles filas disimulado piadosamente la medio­
de árboles. Los matices se acentúan, cridad del desarrollo edilicio, que en
además, variando convenientemente una proporción mayoritaria declinó el
las dimensiones y características de nivel de ambición estética, que se
aceras, ramblas y especies foresta­ había sostenido los primeros dece­
les empleadas, en procura de una nios de la ciudad, hasta confundirse
escala urbana humana. con el gris desarrollo suburbano del
El hecho no es casual, y este pro­ gran Buenos Aires.
ceso es dirigido conscientemente des­ Recalco que me refiero a la produc­
de un comienzo, ya que, en la tela ción promedio y mayoritaria y no a las
citada, se indica cuidadosamente la obras de valor arquitectónico que, in­
forestación, que se empieza a concre­

14 C iu d a d d e La P la ta
fortunadamente, han pasado a ser mi­ responden aproximadamente a las
noría. Este delicado velo vegetal pla- dimensiones y separación recomen­
tense ha permitido disimular este he­ dadas por la técnica de tránsito ac­
cho triste pero innegable. tual. Y el deseo de una mayor varie­
En segundo término y, desde otro dad formal impulsó también la adop­
punto de vista, el esquema adoptado ción de las diagonales, aunque, en
no fue obstáculo para que Benoit y este caso, debe admitirse que la intro­
sus colaboradores pudieran realizar ducción del automotor ha desvirtuado
los ajustes necesarios para conservar su buen funcionamiento y su objetivo.
una correcta relación entre la estruc­ También se ha criticado, por parte
tura urbana y la forma urbana, y para de algunos urbanistas, la atribución
una palmaria comprensión de esa re­ porcentual de superficies que la adop­
lación, como ya lo hemos indicado. ción del trazado de La Plata significa.
Así, se evalúa cabalmente el signi­ El plano contenido en la Reseña Esta­
ficado del eje principal, como elemen­ dística y Descriptiva de La Plata de
to generador de mayor densidad po- 1885, que acompaña al informe de
blacional, edificatoria y de activida­ Benoit, otorga la siguiente distribu­
des. Previéndolo sabiamente, se hace ción: calles, casi 33%; plazas y par­
uso, enunciándolo específicamente, ques, más de 9%, y manzanas de
del principio de la relación entre acti­ edificación, aproximadamente 58%.
vidades y edificios destinados a alo­ Esos urbanistas opinan que la propor­
jarlos por un lado, y flujos y canales ción destinada a calles es algo exce­
circulatorios correspondientes por siva (FIG.7).
otro, principio hoy actualizado por Sin embargo, es necesario puntua­
Buchanan. Como respuesta lógica no lizar que, gracias a esa generosidad
se tiene ningún empacho en flexibili- en el porcentaje atribuido a las calles,
zar el trazado y en hacer la malla más hemos podido llegar hasta el presen­
apretada junto al eje. te sin necesidad de en san che s
Pero además se ha introducido mutilantes.
como factor racional sustentador otro Ni siquiera puede justificarse técni­
de los p rin cip io s exp ue stos por camente la eliminación de las ram­
Buchanan, el de diferenciar la trama blas que, innecesaria desde el punto
circulatoria. Eso hacen los técnicos de vista de la técnica del tránsito y
del Departamento de Ingenieros y con hasta peligrosa en algunos casos,
ello proporcionan variedad adicional resulta, además, negativa, desde el
a la malla en cuadrícula. punto de vista del paisaje urbano y de
Así se crean avenidas, arterias de la preservación del velo vegetal.
paso, separadas 840 metros entre sí, En lo que hace a la morfología ur­
que envuelven los enclaves de 36 bana, si comenzamos por el conjunto,
manzanas a los que sirven, y que la traza ha sido concebida para la

C iu d a d d e L a P la ta 15
escala dimensional de unos 150 a de evitar los inconvenientes de los
200.000 habitantes, dentro del cua­ distintos valores y atracción de las
drado original. Ello resulta de aplicar calles resultantes según el lado de la
a la superficie total de la ciudad de manzana que se considerase.
aproximadamente 2.700 hectáreas, De tal modo el parcelamiento que
una densidad bruta poblacional de 55 se obtiene es mucho más generoso
a 75 habitantes por hectárea. que el utilizado en la Capital Federal
Esa escala es lograda dentro del y en otras ciudades de la región, en la
contorno regular y cerrado, el cuadra­ época. En las manzanas cuadradas
do original de una legua por lado, en­ normales de 120 metros por lado se
vuelto en el tejido más abierto de las crean 24 lotes, que poseen una su­
quintas y las chacras, perfectamente perficie mínima de 600 metros cua­
delimitadas, que establecían la armo­ drados cada uno.
niosa relación con la región. Ello presupone una densidad de
Dicho cuadrado aloja la traza que edificación baja, de lo que surge que
contiene los elementos de variación y la densidad media neta para la cual
detalle, que hemos explicado ante­ fue pensada. La Plata es del orden de
riormente. El amanzanamiento em­ 110 a 150 personas por hectárea, es
pleado tiene su origen en la manzana decir el doble de las densidades bru­
cuadrada de larga tradición colonial. tas expresadas anteriormente.
Como hemos dicho, esa manzana Esto es, la textura original con la
prototípica varía gradualmente en la que se concibió y construyó La Plata
zona del eje central principal hasta fue relativamente abierta. En los lotes
alcanzar la forma rectangular bien de 600 metros cuadrados, que forma­
marcada (proporciones 1:2). Además, ban el cañamazo de ese tejido abier­
la introducción de las diagonales ge­ to, se construía según la relación fren­
nera manzanas triangulares de dife­ te - fondo y los recursos del propieta­
rentes proporciones. rio, y con muy pocas excepciones, la
La forma de parcelamiento que ori­ vivienda con atrio o medio atrio, nues­
ginalmente se adoptó no fue la clási­ tro clásico patio de tradición medite­
camente empleada, ya desde las sub­ rránea, en sus variantes más corrien­
divisiones coloniales, con el objeto de tes en L, D o B entre medianeras.
obtener el máximo número de lotes. Sólo aquellas viviendas realizadas
Aquí se empleó una variante más ge­ con mucho mayores aspiraciones que
nerosa, a fin de obtener lotes más las normales o los edificios públicos,
amplios. alteraban este esquema, y se empla­
Además el modelo de subdivisión zaban exentos, en medio de sus res­
es girado alternativamente manzana pectivas parcelas.
por manzana en 90°, con el propósito Por otra parte, en todos los casos la

16 C iu d a d d e L a P la ta
relación, entre las superficies edifica­ Así, desde dentro, con la aparición
das y las superficies libres en cada de mezquinos lotes internos y espe­
parcela, se mantuvo, en los primeros culativas subdivisiones de parcelas y
años de la ciudad, en una proporción manzanas originales, y desde fuera,
que raramente superaba la razón 1:1. con la difusión del automotor y la po­
Pero las manzanas presentaban ha­ sibilidad consecuente de los loteos
cia el exterior y según la línea de los suburbanos, comienza el proceso len­
frentes, la apariencia de elementos to pero continuo de degradación.
cerrados y continuos, con fuerte pre­ Pero esa es otra historia, de la que
dominio de las dimensiones horizon­ no hemos de ocuparnos hoy. Sólo no
tales, ya que usualmente la altura de resta decir que ello es culpa de todos,
los edificios privados no superaba las por no habernos detenido a indagar
dos plantas. en las fuentes y a aclarar a tiempo los
Todo lo que hemos dicho revela valores de la ciudad que era necesa­
que La Plata fue concebida respon­ rio preservar.
diendo a una fuerte voluntad formal, Por ello es de esperar que esta
tanto en el conjunto como en los deta­ enorme tarea pendiente, que fue co­
lles, aunque con una expresión sim­ menzada con entusiasmo y sabiduría
bólica mucho más marcada en la tota­ por hombres como Salvadores y Rey,
lidad que en cada una de las partes. en ocasión del cincuentenario de la
El cuidadoso estudio y sentido con­ ciudad, pero que luego se diluyó, ha
ferido al conjunto se diluye al abordar de ser completada, para un exitoso
el tratamiento del parcelamiento y de rescate de los valores que aún con­
las propias parcelas. Ello acontece serva la ciudad. Este nuevo momento
sobre todo por la carencia de normas de reflexión y renovada partida, que
que explicasen, justificasen y orienta­ representa el centenario de La Plata,
sen el correcto empleo de las mismas. nos ofrece una segunda oportunidad.
De ese modo se abre una brecha a Sobre la importancia de la preser­
través de la cual muy pronto la ciudad vación de los valores urbanísticos ha
se desvirtuará en su idea primigenia y de hablarles con mucha más autori­
comenzará a deteriorarse. dad que la mía, el colega Jorge
Gazaneo, la semana próxima.

C iu d a d d e La P la ta 17
A lg u n o s asp ecto s arq u itectó n icos y
urbanísticos en los orígenes de La Plata
I - LA FACETA URBANÍSTICA

Con la colaboración INTRODUCCION


de Ricardo P. Prati
Nuestra Facultad de Arquitectura y de Ingenieros de la Provincia de Bue­
Revista de la Uni­
versidad N°26. La
Urbanismo ha cumplido recientemen­ nos Aires, cuyos profesionales supie­
Plata, 1979: 109- te su primer cuarto de siglo de exis­ ron manejar sabiamente los ricos apor­
124 tencia. Como homenaje a tan grata tes recibidos. Pero no debemos olvi­
rememoración, nos parece muy apro­ dar que, por otra parte, el nacimiento
piado aportar algunas reflexiones urbanístico de La Plata fue acompa­
acerca del proceso urbanístico y ar­ ñado, además, por el concurso arqui­
quitectónico que condujo a la realiza­ tectónico de mayor envergadura que
ción de la nueva Capital de la Provin­ se halla emprendido jamás en nuestro
cia de Buenos Aires. Estudiada como país. Esto es, La Plata es concebida
expresión del arte y la técnica urba­ mediante el esfuerzo más ambicioso y
nística y arquitectónica, La Plata, en meditado que, en ambos sentidos, se
su concepción original, presenta fa­ haya intentado en estas latitudes y
cetas singulares y valiosas. Tratare­ resulta así un producto único de la
mos de presentar algunas de ellas en arquitectura y urbanismo académicos,
este estudio, comenzando en este característicos de su época, conside­
artículo con lo que hace a la faz urba­ rado en el contexto nacional e inter­
nística y continuando, en uno próxi­ nacional.
mo, con lo que se vincula a aspectos Como hemos demostrado en otro
arquitectónicos. lugar(2), el proceso de creación de La
La Plata es, por una parte, el pro­ Plata no sólo es valioso por su volu­
ducto del esfuerzo urbanístico y ar­ men material, sino también por la ca­
quitectónico más completo y ambicio­ lidad y novedad del aporte.
so que el país haya conocido. Sinteti­ La Plata, nace, entonces, como una
za, fundiéndolas en una obra relevan­ ciudad de avanzada, que en su mo­
te, las tradicionales experiencias fun­ mento causó gran impresión en los
dacionales hispanas con los novedo­ ámbitos nacional e internacional,
sos aportes europeos, que empeza­ como expresión de la pujanza de un
ron a insinuarse a partir de mediados país nuevo y vigoroso. Además la sor­
del siglo pasado, adquiriendo una presa fue mayor, por manifestarse
intensidad aluvional desde fines de la contra las leyes naturales, al surgir en
1. Buschiazzo, 1967 década de 1860(1). El crisol lo consti­ un medio tan inesperado como lejano
2. Morosi, 1978 tuyó, en este caso, en Departamento de los grandes centros de la cultura

C iu d a d d e L a P la ta 19
occidental, la planicie silvestre de la responsabilidad que cupo en ella a 3. Nicolini, 1975
pampa argentina del último cuarto del cada uno de los técnicos que intervi­ 4. Salvadores, 1932:
LVI, nota 4
siglo XIX. nieron en su confección. Ni siquiera
5. Salvadores, 1932:
Es importante destacar que los sabemos a ciencia cierta qué consi­ 381
ejemplos de ciudades planificadas de deraciones llevaron a denominar La
6. Salvadores, 1932:
magnitud semejante de La Plata son, Plata a la nueva capital, ni quién fue 100
en el mundo y para esa época y la el inspirador de ese nombre.
finisecular, muy pocos, lo que otorga Como resultado de una investiga­
aún más valor al aporte. Entre los ción que tenemos en desarrollo en
escasísimos ejemplos de esta edilicia nuestra Facultad de Arquitectura y
académica, podemos citar los proyec­ Urbanismo, nos permitimos presentar
tos posteriores de Bello Horizonte - algunos aspectos de las dos facetas
nacida bajo el nombre de Cidade da mencionadas, que nos han llamado la
Minas - o los de Canberra y Nueva atención, y que creemos interesante
Delhi (ambos de 1911). comentar.
Bien se ha señalado(3) que el proce­
so de fundación de La Plata, cumplido I - LA FACETA URBANISTICA
con premura y sincronización nota­ En este primer artículo nos hemos
bles para la época y el medio, ha de limitar a algunas observaciones
legado una serie inusual de incógni­ sobre el proceso de génesis de la
tas. Tal circunstancia puede hallar su traza de la ciudad de La Plata. Mucho
justificación, quizás, en la resistencia se ha dicho y escrito acerca de la
y hasta en la abierta hostilidad que el traza original, pero la verdad es que,
proyecto despertó en amplios círcu­ como lacónica y simplemente afirma
los, factores que impusieron a quie­ Salvadores(4): “...E lp la n o primitivo de la
nes trabajaban en él, la cautela y el ciudad perm anece desconocido..." . Se
lógico recelo por difundir los variados conservan, sin embargo, la memoria
aspectos de la tarea, concentrándose descriptiva que lo acompañaba(5) y las
en cambio todos los esfuerzos en de­ instrucciones contenidas en el decre­
mostrar, en primer término la factibili­ to que mandaba ejecutarlo(6).
dad y, luego, el avance material del
proyecto. Diríamos que los participan­ Con la ayuda de ese material y con
tes de la empresa realizaron una táci­ la de los planos accesibles, corres­
ta promesa de callar sobre sus pro­ pondientes a los primeros tiempos de
yectos, en tanto aunaban todos los la ciudad, y aun a los previos a su
recursos y esfuerzos en la ejecución, fundación, intentaremos reconstruir el
que hablaba el lenguaje elocuente de proceso que dio lugar al plano funda­
los hechos. cional, también desconocido, pero que
muy probablemente podrá recuperar­
En efecto, y por ello, no conocemos se en ocasión del centenario de la
la traza original de la ciudad ni la ciudad y que, como sabemos, no con-

20 C iu d a d d e L a P la ta
7. Salvadores, 1932: cuerda con dicho plano primitivo. cluidos en el documento definitivo que
383
Uno de los más antiguos planos aprobara el Poder Ejecutivo el 5 de
8. Salvadores, 1932:
381 que han pasado por nuestras manos junio de 1882.
9. Morosi, 1978 es una tela, empalidecida por el tiem­ En primer lugar, el canal que llega­
po, conservada en la Asesoría Histó­ ba hasta la avenida 1 a la altura de lo
rica y Archivo de la Dirección de Geo­ que hoy es la plaza B ernardino
desia del Ministerio de Obras Públi­ Rivadavia y que, en el borrador que
cas de la Provincia de Buenos Aires comentamos, remataba allí con un am­
(archivada bajo el número 806-30-2) plio y representativo muelle y desem­
(FIG.2). Se trata de uno de los borra­ barcadero, que marcaba el acceso
dores del plano primitivo que se apro­ fluvial y marítimo al corazón de la
bara por decreto del Poder Ejecutivo ciudad, constituido fundamentalmen­
del 5 de Junio de 1882(7) y que repro­ te por el importante eje de los pala­
ducimos en un esquema (FIG.9). cios públicos, que se tendía entre las
Dicho borrador no presenta la ciu­ avenidas 51 y 53.
dad totalmente desarrollada, sino que Del mismo modo, la estación term i­
el sector entre las avenidas 1 y 120 nal ferroviaria de La Plata, emplazada
aparece como zona de reserva, como en el otro extremo de dicho eje monu­
lo indica el informe del Departamento mental, a la altura de la avenida 31 de
de Ingenieros que acompañaba al pla­ circunvalación, también desaparece
no finalmente aprobado por el decreto prontamente. En ese borrador se ob­
que acaba de citarse. serva que los ramales férreos parten
Ese informe(8) indica, además, que de la misma y conectan con el puerto
el proyecto contiene 3 parques de siguiendo las avenidas de circunvala­
grandes dimensiones, del mismo modo ción (32 y 72) y la avenida 1, enfilando
que 16 plazas de distintas superfi­ desde esta última hacia Ensenada.
cies, lo que acontece precisamente Así, el rectángulo primitivo constitui­
en el plano que nos ocupa, ya que, do por 1,31,32 y 72 se hallaba rodea­
con respecto a lo que ocurre en la do por un cinturón férreo completo.
actualidad, faltan las plazas hoy lla­ Además, a la estación terminal fe­
madas Paso, Paz, Matheu y Adolfo rroviaria, como principal acceso a la
Alsina. ciudad por el volumen y frecuencia de
Pero este plano primitivo, que con­ sus flujos, se le otorgaba la importan­
tiene, como hemos explicado en otro cia adecuada a estos últimos, con su
contexto(9), elementos de suma impor­ vinculación a una avenida de 60 me­
tancia para entender la génesis de la tros de ancho, la 52 entre 31 y 27, y a
forma de la ciudad y sus particularida­ dos avenidas de 30 metros, las 51 y
des, posee, además, algunos ingre­ 53. Cabe observar que esa particula­
dientes que fueron desechados en ese ridad se ha mantenido hasta el pre­
estadio temprano y que no fueron in­ sente, a pesar de haberse desistido

C iu d a d d e La P la ta 21
de emplazar la terminal férrea en el necesidad y conveniencia de su pre­ 10. Salvadores, 1932:
381
lugar comentado. servación y mejoramiento.
11. Salvadores, 1932:
Por otra parte, la avenida 1, pre­ Es sólo en el decreto aprobatorio 383
senta un ancho algo mayor que las que Rocha y su ministro D’Amico de­ 12. 17 de octubre de
restantes avenidas de circunvalación ciden, terminantemente y con gran 1882, p á g .1 , co l.9

y, en la versión final del plano primiti­ clarividencia, la suerte del casco, lo 13. Morosi, 1978
vo, se le atribuyó una sección trans­ que se expresa en el artículo 50(11): “El
versal de 100 metros, frente a los 90 Parque existente en el terreno, queda
m etros aco rd a d o s a los dem ás exceptuado de la división y subdivisión.
boulevares de circunvalación. El Departam ento proyectará las mejoras
y alteraciones necesarias para convertir­
Repitamos aquí que el sector entre lo en paseo público y someterá el pro­
las avenidas 1 y 120 se mantenía yecto para la resolución conveniente”.
como reserva para futuras ampliacio­
Cabe agregar que dicha disposi­
nes de la ciudad. Ello justifica el he­
ción fue ejecutada prontamente, por­
cho, aparentemente anormal, de que
que, según se puede leer en el perió­
las calles paralelas a 1 hacia el N.E.,
dico La Nación(12), en un suelto que
que allí se tienden, llevan la numera­
reproducimos textualmente: “El Gobier­
ción de 115 a 120.
no de la Provincia ha impartido las órde­
De tal manera, la superficie de la nes necesarias para que el ingeniero
ciudad, una vez totalmente desarro­ agrónomo de la Escuela Santa Catalina
llada mediante la utilización del sec­ proceda a hacer las obras de ornato del
tor de reserva citado, alcanzaría a Parque de La P lata”.
una legua cuadrada, aunque en la Otro dato interesante, con referen­
primera etapa el plano primitivo deta­ cia al borrador que analizamos, es la
llaba el trazado de un sector de una verificación de que el mismo contiene
legua de frente sobre las lomas de la ya todo el arbolado proyectado en
Ensenada por 4.300 metros de fondo, calles, avenidas y plazas, lo que prue­
dejándose aclarada esa circunstan­ ba que ello fue parte de la concepción
cia en la respectiva memoria descrip­ inicial de la ciudad, como ya hemos
tiva del Departamento de lngenieros(10) comentado en otra oportunidad(13).
(FIGS.2 y 9 y Anexo 1).
Lo realmente interesante es, ade­
En la memoria descriptiva citada no más, la verificación, que hemos reali­
se incluye siquiera una palabra con zado, del balance de superficies con­
referencia al Bosque, esto es, el im­ tenido en la memoria descriptiva del
portante casco de la vieja estancia Departamento de Ingenieros citada,
Iraola, lo que nos indica que a esta que coincide en un todo con lo calcu­
altura del proceso no se había logra­ lado según la figura 2, es decir, con el
do acuerdo, entre los técnicos y fun­ borrador del plano primitivo conser­
cionarios intervinientes, acerca de la vado en la Asesoría Histórica y Archi-

22 C iu d a d d e L a P la ta
14. Salvadores, 1932: vo de la Dirección de Geodesia (n°806- se, desarrollándose el plano que se adop­
100
30-2), corregido de los elementos in­ te ”. Ello se cumple mediante una ma­
15. Salvadores, 1932:
381 dicados, esto es, eliminado el canal y lla de canales circulatorios jerarqui­
16. Salvadores, 1932: dique a la altura de la plaza Rivadavia zada, que prolonga la cuadrícula adop­
383 y llevada la avenida 1 a 100 metros de tada, de seis cuadras por módulo,
ancho (Ver Anexo 2). hasta envolver quintas y chacras sin
El plano primitivo de La Plata, apro­ dificultad. Esa cuadrícula básica se
bado por decreto del 5 de junio de especializa sin inconvenientes, al
1882, tuvo, pues, una apariencia si­ abordar el cuadrado que constituye la
milar a la ilustrada en la figura 2. cuadrícula primitiva de la ciudad.
Un segundo plano de interés para Como hemos indicado, verificamos
la descripción del proceso, que se también su coincidencia respecto de
encuentra en el archivo privado del la memoria descriptiva adjunta al pla­
Dr. Diego J. Arana, y que corresponde no primitivo, ya que se ajusta a la
al período entre junio y septiembre de misma. Así, por ejemplo, hallamos aquí
1882, es una copia en ferroprusiato los 3 parques y las 16 plazas mencio­
del “Plano del ejido de La Plata. Capi­ nadas en dicha memoria, pero entre
tal de la Provincia de Buenos Aires”. las últimas faltan ahora las hoy deno­
El mismo tiene al pie la indicación minadas Azcuénaga y Valentín Alsina,
“Departamento de Ingenieros” , pero las que ocupan los cuarteles del Regi­
carece de rúbricas y de fecha. Su miento Séptimo de Infantería y la Pla­
carácter es esquemático y contiene, za Rivadavia, anexada al Parque. Es
además de la cuadrícula original, aho­ decir que, en un principio, se deseó
ra totalmente desarrollada, las quin­ mantener la letra de la descripción
tas y las chacras proyectadas (FIGS.3 anterior ya aprobada por decreto, sus­
y 4)(FIG.9). tituyéndose las plazas, pero mante­
niendo su número total de 16.
Se trata, sin dudas, de la copia de
un plano posterior al borrador comen­ Pero además se han tomado muy
tado más arriba. Su contenido coinci­ en cuenta las disposiciones de ese
de con las instrucciones recibidas(14), decreto aprobatorio del 5 de junio y se
con la memoria descriptiva(15) y con el han trazado cuidadosamente los de­
decreto aprobatorio del plano primiti­ talles de toda la zona de reserva entre
vo06), pero es un desarrollo de este las avenidas 1 y 120, cubriéndola prác­
último. ticamente con el diseño del Bosque,
concebido como un parque sin intru­
Aquí puede verificarse que se da siones de ninguna especie.
cumplimiento a los aspectos genera­
les de las exigencias del decreto del 7 Comparando con el plano primitivo
de mayo de 1881 y, en particular a su se observa que la avenida 52, entre
artículo 2o, inciso 3o: “Se tendrá en 27 y 31, ha sido reducida a sólo 30
cuenta que la ciudad pueda ensanchar­ metros de ancho, ya que su dimensión

C iu d a d d e L a P la ta 23
anterior de 60 metros eliminaba prácti­ Noviembre”, antes citada, el 20 de oc­ 17. Rógind, 1937:86
camente las manzanas que la enfrenta­ tubre de 1884(17). Porelloel planodebe 18. Salvadores, 1932:
401
ban y se justificaba únicamente como haberse confeccionado previamente a
el acceso a la estación ferroviaria cen­ cualquiera de esas fechas. Se obser­
tral de la ciudad en 52 y 31, en tanto va, en cambio, el ramal de Ensenada a
que en el otro extremo el eje monumen­ Tolosa, que fuera construido y liberado
tal, 52 y 1, se emplazaba el acceso al servicio antes de colocarse la piedra
marítimo fluvial a la ciudad. fundamental de La Plata.
Al abandonarse este ambicioso es­ Todo parece indicar, entonces, que
quema estructural desaparece el cor­ nos hallamos ante una copia de un
dón férreo de las avenidas de circun­ plano que, como acabamos de seña­
valación y del bulevar 1, que reduce lar, fue ejecutado en el lapso que
su ancho a 30 metros, en tanto que las media entre la aprobación del plano
curvas de transición entre las aveni­ primitivo y septiembre de 1882, es
das de circunvalación ya no se tien­ decir, poco antes que la ciudad fuera
den entre 7 y 1, al perder esta última fundada.
ese carácter, sino entre 1 y 120. Durante todo este período el proce­
La naturaleza transicional de este so de evolución del plano primitivo
plano se confirma justamente por el prosigue a ritmo nervioso, apremiado
hecho de que, finalmente, la avenida siempre por el Gobernador, impacien­
52 entre 27 y 31 se trazaría, como ya te por poner manos a la obra, y ajus­
hemos explicado, con los 60 metros tándose gradualmente a la realidad y
de ancho que aún hoy detenta, lo cual al terreno.
parece indicar que no se había aban­ El 5 de septiembre de 1882 el Po­
donado todavía la idea de la gran der Ejecutivo dicta un decreto en cuyo
terminal ferroviaria en esa ubicación. artículo 4o dispone: “...El Departamen­
Como otro indicio importante debe to de Ingenieros procederá a construir, a
señalarse que el plano no contiene la mayor brevedad, un plano general de
ninguna indicación de la solución con­ todo el terreno de la Capital y uno espe­
cebida para un nuevo planteo de la cial del terreno en que está ubicada la
red ferroviaria. Falta la estación “ 19 ciudad de La Plata ...’V8).
de Noviembre” , así como el ramal fé­ A esta altura del proceso el proyec­
rreo que, por la avenida 1 y la diago­ to primitivo ha madurado lo suficien­
nal 80, conducía a ella. Tampoco se te, de modo que se está en condicio­
registra el ramal de Tolosa a Pereyra, nes de realizar el plano definitivo.
que fuera inaugurado el 1o de enero Este, según se cree, fue el deposita­
de 1884, ni la primitiva estación La do entre los documentos fundaciona­
Plata, como se denominó la de Tolosa les en la plaza Moreno, el 19 de no­
desde el 2 de noviembre de 1882 has­ viembre de 1882, y que, en tal caso,
ta que se dio ese nombre a la “ 19 de podrá ser recuperado y conocido en

24 C iu d a d d e L a P la ta
19. Rey, 1957:50, nota ocasión del próximo centenario de la Es interesante destacar que dicha
11 ciudad. descripción de la ciudad por Benoit es
20. Coni, 1885:55 y
ss. A juzgar por el material conservado la única que a ciencia cierta puede
en e l11Museo y Archivo Dardo Rocha” , atribuirse al mismo.
como por ejemplo el plano estampado El proceso de diseño que hemos
en las servilletas empleadas en el analizado, iniciado en mayo de 1881,
banquete ofrecido por el Gobierno Pro­ se prolongó, pues, hasta el último tri­
vincial el 19 de noviembre de 1882, mestre de 1882. A partir de entonces
dicho plano fundacional debe semejar comenzó el proceso subsiguiente de
mucho a los ya más conocidos poste­ c o n stru cció n de la ciu d a d , que
riores a esta última techa. flexibilizó aún más el esquema geomé­
Tal el caso del que cita José María trico ideal del plano primitivo, ante el
Rey(19), identificándolo como el primer contacto con la realidad, las pasiones
plano impreso de la ciudad, o el de los humanas y el terreno subyacente.
adjuntos a la reseña publicada en Es nuestra esperanza que muchas
ocasión del tercer aniversario, el 19 de las incógnitas que los mismos ocul­
de noviembre de 1885, bajo la coordi­ tan aún, se vean despejadas con los
nación del Dr. Emilio R. Coni. Es jus­ trabajos, valiosos y abundantes, que
tamente en esta última publicación han de inspirarse en la celebración
que Pedro Benoit, a la vista de los próxima del primer centenario de la
mismos, justifica y explica el trazado ciudad.
que, en definitiva, fue llevado a la
realidad(20) (FIGS.6, 7 y 9).

C iu d a d d e L a P la ta 25
ANEXO 1 ANEXO 2 21. Salvadores, 1932:
381
DIM ENSIONES TOTALES DEL PLANO PRIM I­ BALANCE DE S U P E R F IC IE S DEL PLANO
2 2 . Salvadores, 1932:
TIVO. PRIMITIVO.
382
Según la m em oria d e scrip tiva de D eparta­ Según la m em oria descriptiva del D eparta­
mento de Ingenieros del 19 de mayo de 1882(21), mento de Ingenieros del 19 de mayo de 1882(22),
se indica en su segundo párrafo: se señala en su antepenúltim o párrafo: “ ...La su­
“El proyecto com prende una estensión de una p erficie ocupada p o r la ciudad es de 22.654.560
m etros (cuadrados,), la que se divide de este modo:
legua de frente sobre las lom as de la Ensenada
p o r 4.360 m etros de fo nd o ”, aunque en el p en últi­ S uperficie destinada a la edificación
mo párrafo se a clara; “El p royecto com prende en
13.861.000
rea lid ad la superficie de una legua considerando
la parte trazada al pie de las lom as la que sólo se “ “ " a plazas 8 6 6 .0 0 0
indica en el plano, como terreno destinado a fu tu ­ “ “ “ a calles 7.927.560
ro ensanche de la ciudad
22 . 654.560 ...”
Para m ayor abundam iento se establece la su­
Según el croquis de la figura 9, es posible
perficie ocupada por la ciudad en 22.654.560 me­
obtener la total coincidencia con esos valores:
tros cuadrados, esto es el producto de 4.360 m e­
tros por 5.196 metros (extensión de una legua del SUPERFICIE DESTINADA A LA EDIFICACION
Departam ento de Ingenieros). Total de m anzanas sin descuentos:
Según el croquis de la figura 9, se obtiene una (30 x 120) x [(27 x 120) + 2(110 + 100 + 90 + 80 +
total coincidencia de esos valores: 70 + 60)] = 15.336.000
Dimensión paralela a las lomas: Deducciones:
Calles 2 x 90 = 180 Parques:
6 x 30 = 180
32 x 18 = 576 Vucetich
(480 x 240) - 4 [1/2 (60 x 60) - 1,79256 = 108.007
Total calles 936 radio= 168 m., cuerda= 84,853 m., sup. segmento= 1,79256
Manzanas 27 x 120 = 3.240 Saavedra y Belgrano
2x110 = 220 2 (480 x 2 4 0 ) = 230.400
2 x 100 = 200
2 x 90 = 180 Plazas:
2 x 80 = 160 C astelli y A lb erdi
2 x 70 = 140 2 (240 x 240) + 16 [(18 x 120/cos 30°) - 1/2 (9 x 9/sen
2 x 60 = 120 30°)] = 153.812
Total manzanas 4.260 Rocha, Italia, V. A lsina y Azcuénaga
Total calles más m anzanas 5.196 4 x 4 ( 1/2 [(1002 - 1 52 )'/2 - 15]2+ 15,42} = 56.518
radio= 100 m., cuerda =118,61 m.,sup. segmento = 15,42
San M artín y R egim iento 7°
Dim ensión perpendicular a las lomas: 2 [(120 x 1 20 )+ 2 (120 x 6 0 )] = 57.600
Calles 1 x 100 = 100 (avenida 1) Moreno
1 x 90 = 90 240 x 240 = 57.600
4 x 30 = 120
25 x 18 = 450 España, Sarm iento, O lazábal y Güemes
Total calles 760 4 x 4 {(120 x 120) - 2 x 60 [1/2 ((120 - 9/cos 45°) + (60
- 9/cos 4 5°))]} = 82.038
Manzanas 30 x 120 = 3.600
Brandsen y 19 de N oviem bre
Total manzanas 3.600
2 x 4 [(2* x 120 - 9) 18 + (75 - 15/cos 45° - 9)2]
Total calles más m anzanas 4.360 = 39.188

26 Ciudad de La Plata
R ivadavia radio= 831,2134, cuerda= 124,15, sup. segmento= 0,2327
120 x 120 + 2 (120 + 22)60/2 - 2 x 6,85 + 2 (14 x 70/ sen A3= 0,18407 radio x senoverso A3= 14,214
2 - 1,6284) = 23.883 sen A4= 0,32844 radio x senoverso A4= 46,049
radio= 138 m., cuerda= 114 m., sup. segmento= 6,85 2 x 4 [1/2 (51,785 + 108,723) x 120 - 0,2826]=
radio= 138 m., cuerda= 71,39 m., sup. segmento= 1,6284 = 77.042
Total de parques y plazas = 809.046 radio= 831,2134, cuerda= 132,823, sup. segmento= 0,2826
Diagonales de 30 metros de ancho:
sen As= 0,35009 radio x senoverso A5= 51,785
sen A6= 0,49446 radio x senoverso A6= 108,723
30 x 30 (2,/2 x 120 - 15) = 139.236
2 x 4 [1/2 (87,24 x 69,055) - 0,166)] = 24.096
4 x 30 [(2 ,/2 x 270) - (1 5 + 200)] =20.021 radio = 831,2134, cuerda =111,26, sup. segmento= 0,166
6 [(110 x 30/cos 45°) - 1/2 (15/cos 4 5 °)2 - 1/2 (15/cos
sen A?= 0,8265 radio x senoverso A7= 363,24
45°- 10)2] =26.274
sen A8= 0,6605 radio x senoverso A8= 207,055
2 x 4 [1/2 (104,06 + 28,797) x 120 + 0,2746]=
6 .[(1 00 x 30/cos 45°) - 1/2 (15/cos 45° + 18)2 + 1/2 (15/
= 63.774
cos 45° - 8 )2] =21.367 radio= 921,2134, cuerda= 141,649, sup. segmento= 0,2764
6 [(90 x 30/cos 45°) - 1/2 (15/cos 45° + 30)2 + 1/2 (15/ sen Ag= 0,46569 radio x senoverso Ag= 105,94
cos 45° + 12)2 - 1/2 (30 - 15/cos 4 5 0)2] =18.120 sen A10= 0,5960 radio x senoverso A10= 181,203
6 [(80 x 30/cos 45°) - 1/2 (15/cos 45° + 38)2 + 1/2 (15/ 2 (1202 - 1/2 34,6 432 - 0,01 66 - 1/2 79,5 012 + 0,1 382)
cos 45° + 2 0)2 - 1/2 (38 - 15/cos 4 5°)2] =14.096 = 21.279
radio= 831,2134, cuerda= 49,006, sup. segmento= 0,0166
6 [(70 x 30/cos 45°) - 1/2 (15/cos 45° - 12)2] sen An= 0,68214 radio x senoverso An= 223,247
= 17.565 radio= 921,2134, cuerda= 112,43, sup. segmento= 0,1382
D iagonales de 18 metros de ancho: sen A12= 0.74576, radio x senoverso A12 = 307,501
3 x 4 (28,3 x 120 -2 3 ,3 5 x 18) = 35.708 4 [1/2 ( 1 2 0 - 1 5/cos 4 5 o)2 - 1/2 ((79,501 - 15/cos 45°)/
2'h )2] + 0,0052 = 16.120
4 [(23,35 x 270 - 200 x 18) + (32,16 x 26,53 + 17,43
x 14,38)] = 1 5 .2 3 3
radio= 921,2134, cuerda= 41,216, sup. segmento= 0,0052
2 x 4 (1/2 14.887)2 = 886
4 (28,3 x 110 - 23,35 x 18) = 10.771
radio= 921,2134
4 (28,3 x 100 - 23,35 x 18) = 9.639 se desprecia curvatura
4 (28,3 x 90 -2 3 ,5 x 18) = 8.507
sen A13= 0,61549 radio x senoverso A13= 195,113
Total curvas de em palm e = 237.505
4 [(28,3 x 80) - 1/2 (31,33 x 27,85 - 13,33 x 9 - 4,5 x
3,03)] = 7.578 Ochavas
2 [(28,3 x 70) + (28,3 x 70 - 1/2 (14 x 10))] = 7.784 4240 x 4,50 = 19.080
Total de deducciones = 1.475.130
Total diagonales = 351.899
Avenidas 52 entre 27 y 31 y 13 entre 32 y 36 y entre TOTAL DE SUPERFICIE DESTINADA A E D IFIC A ­
68 y 72 CION = 13,860.870

4 (120 x 60) + 4 (120 x 30 x 2) = 57.606 La diferencia respecto del valor indicado en la


memoria descriptiva del Departamento de Ingenie­
Total avenidas 52 y 13 = 57.606 ros es de:
Curvas de empalm e de las avenidas de circunvala­ 130 m 2 o sea 0,001 %
ción:
Las dim ensiones que no surgen d irectam ente del
2 x 4 [1/2 (0,166 + 11,055) x 120 -0 ,2 1 6 1 ] = 5.384 plano han sido m edidas según la escala gráfica
radio= 831,2134, cuerda= 120,49, sup. segmento= 0,216 contenida en el plano 806-30-2 de la Asesoría His­
sen A,= 0,01805, radio x senoverso A,= radio x (1- cos tórica y Archivo de la Dirección de G eodesia del
A,)= 0,166 M inisterio de Obras Públicas de la P rovincia de
sen A2 = 0,16241 radio x senoverso A2 =11,055 Buenos Aires.
2 x 4 [1/2 (14,214 + 46,049) x 120 - 0, 2327]=
= 28.924

C iu d a d d e L a P la ta 27
SUPERFICIE DESTINADA A PLAZAS Y PARQUES: R ivad avia
(120 x 120) + 2 (1/2 602-2,1216) = 17.996
Parques:
radio= 156, cuerda= 84,853, sup. segmento= 2,1216
Vucetich
(252 x 300) + (n x 3002)/4 = 146.286 Total plazas = 441.947

Saavedra y Belgrano TOTAL DE PARQUES Y PLAZAS = 866.166


2 [(270 x 276) + ( n x 2702)/4 + 4 (1/2 602 - 2,295)] D iferencia respecto del valor indicado en la
= 277.933 memoria descriptiva del Departam ento de Ingenie­
ros:
Total parques = 424.219
166 m2 o sea 0,02 %
Plazas:
Las dim ensiones que no surgen directam ente
C astelli y A lb erdi del plano han sido m edidas según la escala gráfica
2 (2 7 0 x 2 7 0 ) = 145.800 contenida en el plano 806-30-2 de la Asesoría
Rocha, Italia, V. A lsina y Azcuénaga H istórica y Archivo de la Dirección de Geodesia del
4 [(n x 1402)/4] = 6 1 .5 7 5 M inisterio de Obras Públicas de la Provincia de
Buenos Aires.
San M artín y Plaza ocupada p o r el R egim iento 7o
2 [(120 x 120) + 2 (120 x 60)] = 57.600 Como se observa la coincidencia en el balance
de superficies es prácticam ente total, ya que el
Moreno
área destinada a calles se podrá obtener por d ife ­
270 x 300 = 81.000
rencia, al tenerse un único valor para la superficie
España, Sarmiento, Olazábal, Güemes, Brandsen ocupada por la ciudad total, como se ha d em ostra­
y 19 de Noviem bre do en el Anexo I.
6 (1 1 4 x 114) = 77.976

BIBLIOGRAFIA
BUSCHIAZZO, Mario J., 1967: La arquitectura en la A rgentina. Buenos Aires, Film ediciones Valero,
Librería del Colegio.
CONI, Emilio R. (Editor), 1885: Reseña E stadística y D escriptiva de La Plata, ca pita l de la p rovincia de
Buenos Aires. Buenos Aires, E stablecim iento Tipográfico de La R epública.
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MOROSI, Julio A., 1978: R eflexiones acerca del proceso u rbanístico de creación de La Plata. La Plata,
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NICOLINI, Alberto, 1975: La ciudad de La Plata. En: Sum m a n° 89, Buenos Aires, págs. 71-74.
REY, José María, 1957: Tiempos y fama de la ciudad de La Plata. La Plata, M unicipalidad de La Plata.
RÓGIND, W illiam , 1937: H istoria del F erroca rril Sud. Buenos Aires, Establecim iento G ráfico A rgentino S.A.
SALVADORES, Antonino, 1932: Fundación de la ciudad de La Plata. D ocum entos éditos e inéditos. La
Plata, Archivo H istórico de la Provincia de Buenos Aires.

28 C iu d a d d e L a P la ta
A lg u n o s a s p e c to s a rq u ite c tó n ic o s y
u rb a n ístic o s en los o ríg e n e s de La P lata
II - UNA FACETA ARQUITECTONICA

Con la colaboración Hemos de presentar aquí nuevas re­ nidos y Casa de Bomberos ...”
de Ricardo P. Prati. flexiones vinculadas al proceso que dio Esto es, paralelamente al proceso
Revista de la Univer­ origen a nuestra ciudad de La Plata,
sidad N° 27. La Pla­ urbanístico de creación de la nueva
poco menos de un s ig lo atrá s. ciudad se desarrolló otro, no menos
ta, 1981:263-278.
Retomaremos un tema que ya nos ambicioso y cuidadosamente progra­
había preocupado, en otro contexto y mado. El decreto que lo ponía en
circunstancias, en 1977(1), y que he­ marcha indicaba, además, que los
mos profundizado como consecuen­ proyectos deberían adecuarse a las
cia de una investigación actualmente necesidades, que en el momento te­
en desarrollo en nuestra Facultad de nía la Provincia, y de tal modo que pu­
Arquitectura y Urbanismo. dieran ser ensanchados, cuando las
Ya hemos señalado, en un trabajo mismas así lo exigiesen. Este sabio
previo, inserto en el número anterior recaudo fue, sin embargo, desecha­
de esta publicación(2), que no debe ol­ do en razón de oponerse a los princi­
vidarse que el nacimiento urbanísti­ pios estético formales predominantes
co de La Plata fue acompañado por entre los miembros del jurado.
la competencia arquitectónica de ma­ Una prueba de la importancia acor­
yor envergadura que se haya empren­ dada por las autoridades provinciales
dido jamás en el país. a este aspecto del proceso fundacio­
nal se manifiesta en la designación de
El certamen arquitectónico interna­ una Comisión compuesta por figuras
cional de La Plata en 1881. de relevancia, para supervisar la com­
En efecto, decidida la fundación de petición y constituir el jurado de la
la nueva capital, el gobernador Rocha misma. La encabezaba el Presidente
decreto el 6 de mayo de 1881 la del Departamento de Ingenieros, Ing.
apertura de un concurso internacio­ Francisco Lavalle, y la integraban dos
nal para la presentación de planos y vocales de ese organismo: Ings. Pe­
presupuestos, para la ejecución de los dro S. del Corazón de Jesús Benoit y
1. Morosi, 1977
edificios públicos de mayor importan­ Carlos Stegmann; dos arquitectos:
cia para la misma. En la enumeración Juan A. Buschiazzo y Adolfo Büttner;
2. Morosi, 1979
incorporada al texto del decreto se in­ un médico, José María Bosch; un abo­
3. Rey, 1957
cluyen: “...Casa de Gobierno, Casa de gado, Carlos Pellegrini, y dos comer­
4. Tartarini, 1979
la Legislatura, Casa de Justicia y ciantes: Belisario Hueyo y Julio Arditi.
5. Salvadores, 1932:
Escribanías, Casa Municipal, Templo Ca­ El Arq. Büttner renunció sin hacerse
99
tólico, Casa de Policía, Cárcel de Dete­ cargo de su misión y fue reemplaza-

C iu d a d d e L a P la ta 29
do por el Arq. Luis A. Viglione. Ante al­ Diez días más tarde la Comisión ce­ 6. Buenos Aires,
gunos de estos nombres huelga todo lebraba su segunda sesión y pudo 1882':22
comentario. verificar que el trabajo de las subco­
Cinco días después se constituyó la misiones había avanzado lo suficien­
Comisión y, tras designar su Secreta­ te como para acordar que el progra­
rio rentado al recientemente egresado ma general sería tratado en la si­
doctor en jurisprudencia Félix Aníbal guiente reunión, programada para el
Malato, quien asimismo era agrimen­ 30 de mayo. También se discutió el
sor y funcionario del Departamento de presupuesto máximo que se asigna­
Ingenieros, decidió aconsejar la elimi­ ría a cada una de las obras llamadas
nación del proyecto, a juicio de la Co­ a concurso y se decidió que el monto
misión de menor relevancia, para la de los premios se distribuiría propor­
Casa de Policía, Cárcel y Bomberos. cionalmente a dichos presupuestos.
Entre otras cosas se sugería, además, Además, se resolvió dar a publicidad
el aumento de la suma destinada a pre­ el certamen en diez países.
mios hasta trescientos mil pesos co­ En la tercera sesión se aprobó el
rrientes, a distribuirse entre los vence­ programa general y las bases de la
dores, suprimiendo los segundos pre­ competencia y, asimismo, que una de­
mios que instituía el decreto citado del le ga ció n com puesta por Lavalle,
Poder Ejecutivo, medidas todas ellas Benoit, Buschiazzo y Malato requirie­
ya acordadas con el Gobernador(6). se el parecer del Doctor Rocha acer­
Por otra parte, se recomendaba la ca de las mismas, dando por sancio­
ampliación del plazo acordado para nadas las modificaciones que pudie­
el certamen, sugerencia que fue re­ ran surgir de la entrevista.
chazada por el Poder Ejecutivo, em­ Ello confirma el interés y celo del
peñado en acelerar el proceso funda­ Gobernador por seguir el asunto aun
cional. No obstante ello, como vere­ en sus detalles, particularidad que es
mos más adelante, finalmente debió importante tener presente al analizar
procederse como aconsejaba la Co­ el trabajo posterior de esta Comisión
misión. Por último se integraron dos y su vinculación con el nombre de la
subcomisiones, a las que se enco­ nueva ciudad.
mendaba respectivamente “tomar los Obtenida la conformidad de Rocha,
datos de los establecimientos públicos^ la Comisión elevó el 1° de junio el pro­
com prendidos en la com petencia grama general y bases, incluyendo los
(Benoit y Hueyo) y “proyectar las ba­ tópicos que servirían para uniformar
ses” para esta últim a (Stegm ann, criterios en el juzgamiento de los pro­
Buschiazzo y A rditi), elementos im­ yectos, y la declaración de conside­
prescindibles para redactar el corres­ rar propiedad de la Provincia a aque­
pondiente programa. llos que fueran premiados. Se adjun­
taba una planilla de precios de mate-

30 Ciudad de La Plata
7. B u e n o s A ir e s , ríales y mano de obra para la construc­ bases completas traducidas al fran­
1882a:30 y ss.
ción en la región, a fin de facilitar la cés, agregados a los ochocientos pre­
8. B u e n o s A ir e s ,
1882a:64 y ss.
confección de presupuestos; el plazo parados para los países de habla
de presentación de la documentación hispana(7).
que, a pesar de los deseos del Gober­ Cumplida así la primera parte de su
nador, debió prorrogarse hasta el 22 tarea, la Comisión entró en un largo
de noviembre de 1881. receso hasta el 15 de octubre de
Salvo detalles, todo ello fue convali­ 1881, fecha en que tomó conocimien­
dado por el Poder Ejecutivo en un par to de las alternativas derivadas de la
de días. El programa confeccionado difusión del certamen y constituyó una
respondía ajustadamente a los cáno­ subcomisión para analizar el proyec­
nes academicistas y debe ser analiza­ to, encomendado al Arq. Viglione,
do a la luz de los mismos. No en vano acerca del reglamento para la evalua­
es muy semejante a los programas de ción de los proyectos que llegaren a
trabajos finales o temas de premio que, sus manos. La misma fue integrada
en la época, eran de rigor en las Aca­ por el propio Viglione, Stegmann y
demias de Bellas Artes. El símil es tan Buschiazzo.
completo que hasta se indica, para el La reunión siguiente, el 10 de no­
desarrollo de los proyectos, una par­ viembre, fue la sexta ordinaria y se
cela ideal de una hectárea, plana y cua­ dedicó al estudio del reglamento pre­
drada. Y, como en aquéllos, los facto­ parado por la subcomisión designa­
res más conspicuos son los formales, da en la anterior, recomendándose un
con la enumeración prolija de los ele­ proceso por etapas sucesivas. En pri­
mentos arquitectónicos que debía con­ mer término los proyectos se distribui­
tener cada proyecto y de las áreas de rían entre cuatro jurados unipersona­
cada ambiente, con la imposición del les, según los temas. Ellos los exa­
material básico a emplear y, todo ello, minarían e informarían oralmente a la
en el marco de un presupuesto bien Comisión en un plazo de diez días.
acotado. Conocido ese informe preliminar, los
Al día siguiente se convocó a una proyectos se redistribuirían entre dos
nueva sesión. En ella se aprobó lo jurados formados por tres miembros
actuado hasta entonces y el cumpli­ de la Comisión cada uno, para su juz­
miento de lo resuelto en la segunda gamiento
^
más detenido mediante ( 8un
)
reunión acerca de la publicidad, me­ informe fundamentado por escrito
diante la inserción de avisos en pe­ Concluida esta segunda etapa, los
riódicos de nuestro país, Chile, Uru­ proyectos serían discutidos y votados
guay, Brasil, Estados Unidos, Francia, por la Comisión en pleno, constituida
Inglaterra, Italia, España, Bélgica y en instancia final. Se votaría colocan­
Alemania, así como la impresión de do en los respectivos planos la canti­
dos mil ejemplares del programa y las dad de puntos que cada miembro, pre­

C iu d a d d e L a P la ta 31
sente en este acto, les adjudicase, en le, 3; Francia, Inglaterra y Bélgica, 1 9. B u e n o s A ir e s ,
1882a:60-62
una escala de 0 a 5, y su rúbrica. En trabajo cada una.
cada tema el proyecto premiado se­ Tres días después la Comisión ce­
ría el que acumulase mayor número lebró en minoría su octava sesión or­
de puntos, siempre que este fuese su­ dinaria, procediendo al examen de la
perior al cincuenta por ciento del redacción final del “Reglamento para
máximo posible de puntos disponi­ el examen de planos presentados al
bles. Los resultados serían comuni­ concurso” , ya sancionado en general
cados al Poder Ejecutivo, otorgándo­ en la sesión del 10 de noviembre. El
les la mayor difusión y exponiendo 5 de diciembre la Comisión se reunió
públicamente todos los proyectos par­ nuevamente, comenzando el juzga­
ticipantes. miento de los proyectos recibidos.
Nueve días después se cumplió Para ello, de acuerdo con el regla­
una nueva sesión y, a requerimiento mento citado, se distribuyeron los mis­
de los concursantes, se prorrogó la mos, procurando equilibrar el núme­
fecha de presentación de proyectos ro de proyectos a juzgar por cada uno
hasta el martes 22 de noviembre, pre­ de los jurados unipersonales.
vio acuerdo con el Gobernador, quien La siguiente sesión fue de forma,
ofreció su despacho oficial para que, disponiéndose que dichos jurados
ese día, la Comisión recibiese los tra­ produjesen su informe verbal en la
bajos, con la presencia de invitados reunión del 16 de enero de 1882. En
distinguidos(9). esa oportunidad, luego de llenados
los requisitos señalados al efecto, se
Concreción del concurso arquitec­ concluyó aconsejando descartar 16 de
tónico los proyectos por no cumplir con las
Dicha sesión especial aconteció, bases del programa. Además, se des­
efectivamente, a las ocho de la no­ echó el proyecto referente a la Casa
che de esa jornada, verificándose la de Policía y Bomberos, por no haber­
presentación de 27 proyectos. Poste­ se incluido en el concurso.
riormente arribaron dos más, que fue­ Los diez proyectos restantes, jun­
ron descalificados por no cumplir con tamente con los que ya habían reci­
los plazos fijados. En total se trataba bido la opinión adversa, fueron entre­
de 6 proyectos para la Casa de la gados a los segundos jurados. Los del
Legislatura, 10 para el Templo Cató­ Templo Católico y la Casa de Justi­
lico, 5 para la Casa de Justicia, 2 para cia, 15 en total, sometidos a la consi­
la Casa de Gobierno, 3 para la Casa d e ración de B enoit, S tegm ann y
de la Municipalidad y 1 para la Casa Bosch. Los de las Casas para la Le­
de Policía. Sus procedencias eran las gislatura, Gobierno y Municipalidad,
siguientes: Argentina y Uruguay, 8 11 en conjunto, quedaron a cargo de
proyectos cada una; Alemania, 5; Chi­ Buschiazzo, Viglione y Arditi.

32 C iu d a d d e L a P la ta
10. B u e n o s A ire s Concluido el verano de 1882, los Prácticamente concluida la parte
1882B:101 -102
informes escritos de los segundos ju­ formal de la misión que se le enco­
11. B u e n o s A ire s
1882b
rados fueron presentados el 26 de mendase por decreto del 6 de mayo
marzo y el 10 de abril respectivamen­ de 1881, la Comisión celebró una
te. La discusión de sus conclusiones nueva sesión ordinaria el 26 de abril.
y la votación llevaron a la Comisión, En e lla se de sig nó a L a va lle ,
ahora constituida en instancia final, Buschiazzo y Benoit para ordenar los
ocho sesiones, entre el 29 de marzo proyectos de acuerdo con el juicio
y el 26 de abril inclusive. recibido en las sesiones previas y or­
Finalmente, y luego de ardua dis­ ganizar la exposición de los trabajos,
cusión en el caso del Templo Católi­ durante un mes, en los salones del
co, restaban en condiciones de parti­ Banco Hipotecario de la Provincia de
cipar en la votación final 9 de los pro­ Buenos Aires. Se acordó también que
yectos (3 de la Legislatura, 1 del Mu­ cada trabajo rechazado llevase una
nicipio, 1 de la Casa de Gobierno y 4 tarjeta explicativa del motivo.
del Templo). Cabe observar que el Se los comisionó, además, para re­
proyecto Cuique Suum para el Muni­ unir el material que compondría una
cipio fue descalificado por tratarse de publicación destinada a difundir los
un flagrante plagio. resultados del certamen y la labor de
De todos ellos, sólo dos fueron la Comisión. La misma se denominó:
aprobados en la décimo sexta sesión, Documentos referentes a la Comi­
llevada a cabo el 20 de abril. En esa sión del Concurso para los edifi­
votación resultaron premiados, pues, cios públicos de la nueva Capital
un proyecto corre spo nd ie nte a la de la Provincia y fue editada, poco
Casa de la Legislatura, que detentaba después, en francés y castellano. Por
el lema Hinc labor; hinc merces, y otro último, se les encomendaba la prepa­
de la Casa de la Municipalidad, cuyo ración de un informe acerca de la la­
lema era La Plata. El primero obtuvo bor de la Comisión (10)para ser elevado
el máximo número de puntos disponi­ al Poder Ejecutivo .
ble por los jurados presentes, el últi­ El evidente deseo de difundir con
mo sólo tres puntos menos. amplitud los detalles de la competen­
Finalizada la votación se procedió cia indujo también a publicar, en un
a la apertura de los sobres que con­ órgano del prestigio de los Anales de
tenían los nombres de los autores, la Sociedad Científica Argentina, los
siendo los arquitectos Gustavo Heine in fo rm es fin a le s de los ju ra d o s ,
y Jorge Hágemann, de Hannover, Ale­ profusamente ilustrados (1 )
mania, los de la Casa de la Legisla­ Este primer ciclo de la acción de la
tura, y el profesor arquitecto Huberto Comisión concluyó con la vigésima
Stier, de la Escuela Politécnica de sesión ordinaria, cumplida el 8 de
Hannover, el del Municipio. mayo de 1882, es decir, casi exacta-

C iu d a d d e La P la ta 33
mente un año después de su designa­ En cuanto a los edificios cuyo con­ 12. Salvadores, 1932:
383-384
ción, con la aprobación de lo actuado curso había sido declarado desierto
13. A rg en tin a, 1882:
por la subcomisión y el informe prepa­ pareció abrigarse, en principio, la 396
rado por la misma. ¡dea de una nueva competencia. Sin 14. Rey, 1957:72 y ss.
embargo, ello no ocurrió así. Al apro­
La tarea de la Comisión posterior bar lo actuado por la Comisión, el
al concurso Poder Ejecutivo prorrogó de hecho su
Aunque la tarea formal estaba con­ mandato, al disponer, mediante decre­
cluida, la misión no estaba cumplida. to del 20 de mayo de 1882(12), la auto­
Sólo dos de los edificios públicos con­ rización de la misma para contratar,
taban entonces con su anteproyecto. con uno de los autores premiados, el
Quedaban desiertos los temas corres­ proyecto de Templo Católico, bajo las
pondientes a la Casa de Justicia, a la mismas condiciones establecidas
de Gobierno y al Templo Católico. La para el certamen, con un premio equi­
Comisión deploraba en su informe fi­ valente al estipulado entonces, esto
nal esta circunstancia, pero destaca­ es, setenta mil pesos de la moneda
ba que era su deber no apartarse del corriente. Además se disponía que el
programa que oportunamente había Departamento de Ingenieros proce­
formulado, interpretando las intencio­ diera, a su vez, a proyectar los edifi­
nes con que el Poder Ejecutivo había cios para la Casa de Justicia y para
dispuesto se realizase el certamen. la Casa de Gobierno.
El informe agregaba que los pro­ En cumplimiento de lo dispuesto,
yectos desechados estaban, en algu­ se solicitó a quienes habían obtenido
nos casos, lejos de la buena forma el máximo número de puntos (Arqs.
estética, o de la capacidad necesaria Heine y Hágemann) la preparación de
y el aspecto monumental que exigía la documentación correspondiente,
la institución a la que se destinaban, que debía ser aprobada por la Comi­
en otros. Algunos, aunque llenaban sión para obtener el pago de los ho­
una o más de dichas condiciones, norarios pertinentes. De no aceptar
omitían otras de importancia o exce­ aquellos, el encargo se haría al pro­
dían el presupuesto máximo fijado, fesor Stier.
aún incluyendo el diez por ciento de Para esas gestiones se comisionó
tolerancia otorgado en el programa. al ex miembro de la Comisión Ing.
Incluso, en ciertos casos, las dimen­ Stegmann, quien acababa de resignar
siones de sus plantas superaban la su cargo para asumir el de cónsul
manzana tipo fijada por las bases y, general en Alemania, con residencia
en otros, el divorcio con estas últimas en Karlsruhe(13). Su intervención ge­
era tal que no parecían ejecutadas neró, pese a lo aparentemente claro
para el concurso. del mandato y por circunstancias que
no conocem os exactam ente , un

34 Ciudad de La Plata
15. B u en os Aires, conflicto entre la Comisión y los arqui­ ción del proyecto previas las reformas
1935: 325
tectos Heine y Hágemann, quienes ha­ que pudiese sugerir la Comisión.
bían aceptado el cargo. Debe advertirse que, en el año y
Aproximadamente un año después medio largo transcurrido, el presiden­
de que el Poder Ejecutivo autorizara te de la Comisión, Ing. Lavalle, había
este proceder, el 15 de mayo de 1883, renunciado y había sido substituido
arribó el proyecto de los citados ar­ por el Ing. Jorge Coquet, quien ya lo
quitectos alemanes. La Comisión lo reemplazaba como titular del Depar­
derivó a una subcomisión exclusiva­ tamento de Ingenieros. Lo mismo ocu­
mente técnica (Benoit, Buschiazzo y rría con Stegmann, substituido por el
Viglione) y esta se expidió desfavo­ Ing. Luis Silveyra y con el Dr. Carlos
rablemente, rechazando los planos de Pellegrini, reemplazado por el Arq.
Heine y Hágemann. Francisco Tamburini, quien desempe­
Ante el fracaso del intento, la Co­ ñaría el máximo cargo en la rama Ar­
misión pareció retornar a su idea de q u ite ctu ra , In sp e cto r G eneral de
un nuevo concurso, como su presi­ Obras Arquitectónicas, en el Depar­
dente lo comunicó por escrito a los tamento de Ingenieros de la Nación .
arquitectos alemanes el 27 de agosto Finalmente el Doctor Rocha, de­
de 1883, previa consulta y aprobación seoso de concluir con el entredicho
por parte del Poder Ejecutivo, el 2 del ante el fin inminente de su gestión, y
mismo mes. de reparar de alguna forma a la des­
Sin embargo, ocurrió que el Gober­ airada Comisión, asistió con su nue­
nador, fiel a su costumbre de seguir vo ministro de Gobierno, Faustino Jor­
de cerca el proceso, había adelanta­ ge, a una reunión de la misma, cele­
do su aprobación personal a su ami­ brada el 19 de abril de 1884. No ob­
go el cónsul Stegmann y lo había con­ tuvo, sin embargo, otra cosa que un
firmado con un cablegrama a los ar­ compromiso. El Gobernador saliente
quitectos, anticipándose y descontan­ aceptó el rechazo definitivo de los
do la conformidad de la Comisión. Por planos, al tiempo que se posponía sin
ello, Heine y Hágemann habían pro­ término la iniciativa de la Comisión de
seguido con los planos de detalle, que llamar a nuevo concurso, dejando li­
llegaron en diciembre siguiente, jun­ bertad de acción a su sucesor.
to al reclamo del pago de su trabajo. Doce días después asumió el Go­
La Comisión quedó, pues, sorpren­ bernador electo, Carlos D’Am ico,
dida y desairada, ante esta negocia­ quien evidentemente no compartía la
ción acontecida a sus espaldas, pero posición de la Comisión, ya que dejó
insistió en su posición, pese a la in­ transcurrir el tiempo sin resolver la
tervención conciliadora del Ministro situación y, más aún, comenzó a ofre­
de Gobierno y futuro Gobernador, Dr. cer la ejecución del proyecto a espal­
D’Amico, quien proponía la acepta­ das de ella.

C iu d a d de L a P la ta 35
Ante esta evidencia, la Comisión ce­ dientes a la Casa de Justicia, a la de 16. S a lv a d o re s ,
1932!: 383
lebró la vigésimo octava y última sesión Gobierno y al Templo Católico.
17. Etchichury, 1914:
el 7 de octubre de 1884, esto es, cin­ La documentación de los dos pro­ 427
co meses después de haber asumido yectos premiados fue aprobada por el 18. Etchichury, 1914:
el nuevo G obernador. A sistie ro n Poder E je cu tivo ^o r decreto del 20 de 425
C oquet, B u sch ia zzo , T am burini, mayo de 1882 , disponiéndose su 19. Etchichury, 1914:
Viglione y Arditi y decidieron solicitar pronta ejecución. La Legislatura fue 433
al Poder Ejecutivo se diera por cum­ comenzada el 29 de mayo de 1883 por
plida su misión. En efecto, su presi­ la firma Plou y Oliveri, bajo la direc­
dente Coquet así lo hizo un par de se­ ción del Arq. Carlos Nordmann^con-
manas después, cerrando formalmen­ tratado en Alemania al efecto y el
te la actividad oficial de la misma. Municipio lo fue al mes siguiente, por
el empresario Bertelli, con la del Arq.
Consecuencias del concurso Ernesto Meyer, venido de Hannover
Si realizamos el balance del certa­ para ello, quien introdujo ligeras va­
men observamos que el resultado ma­ riantes al proyecto original (FIG.10
terial fue modesto, aunque el volumen y 11 respectivamente).
de proyectos presentados, 29 inclui­ En lo referente al proyecto de la
dos los dos fuera de término, fue ex­ Catedral platense, luego de las inci­
cepcional para la época y el medio. dencias transcriptas anteriormente,
Los concursos arquitectónicos no fue finalmente ejecutado por Pedro S.
eran usuales entonces y, consideran­ Benoit, en colaboración con el Arq.
do el poco conocimiento que se tenía Ernesto Meyer, a quien hemos hecho
del país, el resultado fue sorprenden­ referencia en el párrafo anterior, y
te, ya que sólo hubo ocho entradas aprobadogpor decreto del 10 de abril
provenientes de la Argentina, frente de 1885 . Las tareas de ejecución
a otras tantas elaboradas en Europa, del templo fueron comenzadas sólo a
y el resto de países vecinos. fines de ese año 1885. (FIG.12)
Uno de los objetivos políticos de La Casa de Gobierno fue proyec­
Rocha, hacer conocer internacional­ tada en el seno del Departamento de
mente el ambicioso plan de la Provin­ Ingenieros. El 27 de noviembre de
cia de Buenos Aires, se había logra­ 1882 se colocó su piedra fundamen­
do plenam ente. Por otra parte, el tal y comenzó su ejecución por admi­
modo en que la Comisión cumplió su nistración, bajo la conducción del
misión, acertadamente y sin inciden­ maestro mayor José Porret, hacién­
tes, comprobaba la capacidad técni­ dose luego cargo de la obra el con­
ca de los responsables de la erección tratista Santiago Bertelli, el 22 de ene­
de la nueva capital. Pero el objetivo ro de 1883. Posteriormente, ya muy
específico no se había cubierto. Que­ adelantados los trabajos, se dispuso
daban desiertos los temas correspon­ la modificación total de la fachada

36 C iu d a d d e La P la ta
20. Etchichury, 1914: principal, tarea que fue encomenda­ Dos días más tarde dispuso el lla­
426
da por el Departamento de Ingenie­ mado a concurso para el proyecto de
21. Etchichury, 1914:
430
ros al Arq. Julio Dormal, de gran pre­ los edificios públicos y constituyó la
22. Etchichury, 1914:
dicamento en los ámbitos profesiona­ Comisión de la que nos hemos ocu­
431 les porteños. Aprobados sus planos, pado más arriba. Al completar su pri­
23. S a lv a d o r e s , le fue confiada, además, la dirección mera semana de gobierno dictó el
1932a:100 de las obras(20). (FIG.13) decreto que encomendaba al Depar­
24. S a lv a d o r e s ,
La Casa de Justicia fue encomen­ tamento de Ingenieros los planos de
'
1932a:122 la nueva ciudad(23)
dada al Arq. Adolfo T. Büttner. Recor­
25. S a lv a d o r e s ,
1932a:XLVI demos que éste había sido designa­ Esto es, tanto el concurso para el
26. B u e n o s A ire s , do miembro de la Comisión del con­ proyecto de los edificios como los pri­
1 882":47 curso, no aceptando su cargo. Los meros estudios urbanísticos se reali­
empresarios Fiorini y Ferrandi inicia­ zaron para una ciudad cuyo emplaza­
ron los trabajos el 2 de noviembre de miento geográfico se desconocía aún,
1883, bajo su dirección. Más tarde los puesto que la Comisión encargada de
mismos se completaron con el edifi­ determinarlo sólo se expediría el 1o
cio para la Cárcel de Encausados(21). de octubre de 1881(2 ) y que el Poder
4
(FIG.14) Legislativo aprobaría la ley de capi­
La Casa de Policía y Cuartel de talización del Municipio de Ensenada
(25)
Bomberos, excluida del concurso por en abril de 1882 . Dicha ciudad, des­
pedido de la Comisión, fue encomen­ conocida entonces durante la apertu­
dada a Benoit. Su ejecución se inició ra y substanciación del certamen ar­
el 15 de marzo de 1883 por el empre­ quitectónico, debió proyectarse, en
sario José Rodrigo, quien fue reem­ primera instancia, como un esquema
plazado, a mediados de octubre de ideal urbanístico, por parte del Depar­
1884, por el maestro mayor de obras tamento de Ingenieros.
José Porret(22). (FIG.15) No hallándose definidas las dimen­
Este proceso despierta reflexiones siones de las manzanas que compon­
muy interesantes, sobre todo exami­ drían la ciudad, en el programa del
nado a la luz del contexto general en concurso deberían adoptarse valores
que se desenvolvió el mismo. El Doc­ supuestos, indicándose textualmente:
tor Rocha asumió la Gobernación el "... cada uno de los edificios menciona­
1o de mayo de 1881, enunciando sus dos será levantado en un terreno de for­
ma cuadrada, de 100 metros por costa­
intenciones de fundar la nueva Capi­
do, completamente llano y rodeado de
tal. Tres días después puso manos a
calles de 20 metros de ancho ..( 26).
la obra, dictando un decreto por el que
se designó la Comisión encargada de Todo ello es típico del pensamien­
seleccionar la localidad más ventajo­ to práctico y positivista, casi esque­
sa para ser convertida en asiento de mático, que alentaba nuestra genera­
las autoridades de la Provincia. ción del ochenta, exponente cabal de

C iu d a d d e L a P la ta 37
las virtudes y defectos del siglo XIX. 27. Lundberg, 1961:
ria fueron contemplados en la forma­
133-218
Ello no perjudicó la calidad arquitec­ ción de la Comisión, evitando inte­
tónica de los proyectos premiados, grarla exclusivamente con técnicos y
ejemplares de valor, aun a nivel in­ arquitectos. La riqueza de opiniones
ternacional, y ajustados a la corrien­ en su seno era útil, si debía ser expe­
te academicista reinante en la época, ditiva y tener en cuenta aspectos
ya que ella respondía acabadamente prácticos, legales, funcionales, etc.,
a ese espíritu del siglo. aparte de los puramente técnicos y
Debe recordarse que, excluyendo estéticos. Aun el factor económico,
a Inglaterra, que ya había comenza­ talón de Aquiles en los concursos ar­
do a recorrer su propio camino crea­ quitectónicos de todos los tiempos,
tivo que pronto la llevaría a la van­ fue tomado en consideración con par­
guardia, Alem ania constituía, con ticular cordura.
Francia y Austria, la cuna de las más Entendemos que, en este aspecto
acabadas expresiones arquitectóni­ de la fundación de La Plata, como en
cas academ icistas(27). La calidad y otros, se procedió con criterio y rea­
competencia de los profesionales que lismo poco comunes. Si bien pueden
com ponían el jurado, en especial objetarse algunas de sus facetas for­
Buschiazzo y Benoit, fueron sin duda males y de planeamiento financiero,
decisivas para la correcta elección. el proceso fue lo rápido y ajustado que
El pequeño número de entradas requerían las circunstancias y el pe­
(ocho, incluyendo un palmario plagio) rentorio plazo de que se disponía para
de arquitectos nativos o radicados en llevarlo a cabo.
la Argentina no debe sorprender, ya
que la cantidad de profesionales era El concurso arquitectónico y el
reducida y el trabajo abundaba por el nombre de la nueva ciudad
crecimiento explosivo en la flamante Además, es fascinante verificar que
Capital Federal. La participación eu­ la nueva ciudad, cuya ubicación y di­
ropea y de los países vecinos sí debe seño no habían sido concretados aún,
hacerlo, porque ni el conocimiento del llegó a denominarse con el nombre
medio era lo suficientemente amplio, que servía precisamente de lema al
ni los certámenes de este tipo, usua­ proyecto vencedor del concurso para
les o especialmente atractivos. el edificio destinado a su municipali­
El normal desarrollo del proceso de dad: La Plata. La impresión causada
la competencia y lo acertado de la se­ por el mismo fue considerable, a juz­
lección practicada por la Comisión se gar por las opiniones de los jurados
debe también al pragmatismo con que de las distintas instancias.
se encaró el problema. Conceptos hoy Recordemos, además, que el cer­
revalorizados, como los de trabajo en tamen fue ampliamente promociona-
equipo y participación multidisciplina- do, que su apertura se produjo en

38 C iu d a d d e L a P la ta
28. S a lv a d o re s , sesión especial de la Comisión cele­ este proyecto, que es el único que figura
1932a:XLV y ss.
brada en el propio despacho oficial en el concurso sobre Casa Municipal, y
29. S a lv a d o r e s , considerando que todas las exigencias
1932b del Gobernador, quien seguía el pro­
ceso de cerca, sumamente interesa­ del programa están perfectamente llena­
30. B u e n o s A ire s ,
1882a:11 0 do en la marcha de la competencia. das respecto a la distribución, condicio­
nes económicas y estética arquitectóni­
31. Crawford, 1974: Por otra parte, los 27 trabajos some­
ca, no trepidamos en aconsejar su adop­
171 tidos a la consideración del jurado ción, pues creemos que con la realiza­
32. Arcos, 1865 fueron exhibidos al público durante un ción de este proyecto se tendrá un mo­
33. Daireaux, 1888 mes, en los salones del Banco Hipo­ numento que hará honor a la futura Ca-
34. Page, 1873 tecario de la Provincia. Por ello, Ro­ ,/3°)
pital de la Provincia ...
35. Reybaut, s/f cha y las figuras p o lítica s que lo
Pero lo realmente notable es que
36. Corti, 1977 acompañaban no podían ignorar los
el 20 de abril, día en que el Senado
37. Rosenblat, 1964 detalles de ese proyecto.
se expedía sobre el proyecto de ley y
38. S a lv a d o r e s , El nombre de La Plata para la nue­ en que surgía por primera vez el nom­
1932a:217
va Capital aparece por primera vez, bre La Plata oficialmente, se premia­
agregado entre líneas, en el proyec­ ba precisamente al proyecto, con ese
to de ley de creación de la misma, que nombre por lema, de la Casa del Mu­
la Comisión especial del Senado, en­ nicipio de la nueva Capital. Es posi­
cargada de estudiar dicho proyecto, ble pensar que el lema oportunísimo
somete a la consideración del cuerpo del exitoso proyecto de Stier haya
el 13 de abril de 1882, con su informe sido el que atrajo la atención e incli­
favorable. Ese proyecto es aprobado nó el fiel de la balanza hacia la de­
en la sesión correspondiente al 20 de nominación “ La Plata".
abril del mismo ano . La Camara
La misma, con la que tradicional­
de Diputados dio su sanción definiti­
mente se conocía y aún se conoce,
va al proyecto el 27 de abril y el Po­
por ejemplo en el caso de los fletes
der Ejecutivo promulgó la ley corres­
marítimos, a las tierras bañadas por
pondiente el 1o de mayo de 1882, es
el Río de la Plata y particularmente a
decir, un año después de haber asu­
las argentinas(31), debió parecer muy
mido la Gobernación el Doctor Rocha.
adecuada (32)(33)(34)(35). Recordemos, por
La Comisión del concurso había otra parte, que la ciudad de La Plata,
recibido los proyectos el 22 de no­ en el Alto Perú, se llamó a veces la
viembre de 1881 y se había expedi­ Argentina, intercam biándose esos
do, para el caso que nos interesa, con . .
nombres en el uso(36)(7
el dictamen de los segundos jurados,
Y ello es, precisamente, lo que sos­
el 25 de marzo de 1882. Ellos se ex­
tiene con claridad el miembro infor­
presaban acerca del proyecto final­
mante, senador Hernández, a quien
mente vencedor, con el lema La Pla­
la tradición atribuye la paternidad del
ta, en los siguientes términos: "... Des­
nombre de la ciudad, en la reunión del
pués de lo expresado con respecto a (38)
Senado del 20 de abril, ya citada

C iu d a d d e L a P la ta 39
"... No queda, señor, sino decir algunas Belisario Hueyo(39), quien, como sabe­ 39. S a lv a d o re s ,
1932a:211 y ss.
palabras respecto de la razón que ha mos, integraba la Comisión del con­
tenido la Comisión para denominar a esa 40. S a lv a d o re s ,
curso para los edificios públicos. Y 1932a:267
ciudad con el nombre de “La Plata”. Ella que otro miembro de esta última Co­
ha querido evitarse las divagaciones con­ misión, que jamás asistió a las reunio­
siguientes si entraba ya en la designa­ nes de la m ism a, el Dr. C arlos
ción de nombres propios, ya en otras di­
Pellegrini, es quien levantó su voz en
vagaciones, e inspirándose en los ante­
cedentes de la República, inspirándose la Cámara de Diputados, para oponer­
en la geografía patria, ha dado el nom­ se a que la ciudad se denominase “La
bre de "La Plata"porque estos territorios P lata” . C onsideraba am biguo ese
fueron primero: Gobernación del Río de nombre, puesto que con él se deno­
la Plata, en el tiempo de la Metrópoli; minaba a las tierras de ambas már­
fueron más tarde: Virreynato del Río de genes del Río de la Plata(40).
la Plata: más tarde: Provincias Unidas Para concluir restaría señalar que
del Río de la Plata ... Y cuando la Pro­
nuestro propósito, al hacer públicas
vincia de Buenos Aires, que ha hecho el
sacrificio, el inmenso sacrificio de su estas reflexiones, es el de incitar in­
capital tradicional para cimentar el orden quietudes e investigaciones, en bue­
constitucional de la República, va a le­ na parte adormecidas desde la inte­
vantar una ciudad, cabeza de su territo­ rrupción de la gran labor de Antonino
rio, es justo, es lógico, es patriótico, está Salvadores y de José María Rey. Esta
en los antecedentes de la República, el tarea, que aún espera, ha de arrojar
que se la designe también con el nom­ luz definitiva acerca de gran cantidad
bre de “La Plata”. Estas son las razones de incógnitas, que aún subsisten con
que ha tenido la Comisión para dar este relación a los procesos urbanístico y
nombre ...” arquitectónico que condujeron a la
Más fascinante aún es verificar que creación de La Plata. Ello constituirá
uno de los miembros de la Comisión el mejor homenaje que podemos brin­
especial del Senado, encargada de dar a la misma y a sus fundadores y
estudiar el proyecto sobre la Capital artífices, con motivo de su próximo
de la Provincia enviado por el Poder Centenario.
Ejecutivo, es justamente el senador

40 C iu d a d d e L a P la ta
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C iu d a d d e L a P la ta 41
Los m éd ico s h ig ien istas en la g én esis d e la
tra za de La Plata
Conferencia pronunciada
el 18 de noviembre de
1980 en el Cuarto Con­ Encuadre en el contexto urbanístico explicaremos, especialmente destaca­
greso Nacional de Medi­ Cuando contemplamos el trazado de do el papel asumido, como en otras
cina Argentina, La Plata.
La Plata, en toda su simetría y exacti­ partes del mundo, concretamente en
Publicado en la revista Inglaterra y Francia, por los médicos
QUIRON, La Plata, vol. tud geométrica, resulta difícil imaginar
el papel que pudieron haber desempe­ higienistas, en la difusión de las pro­
12, n° 1-2, enero-junio
1981: 153-157. ñado los médicos higienistas en la gé­ puestas urbanísticas denominadas por
nesis de esa traza. Sin embargo, como François Choay progresistas(1).
veremos, el aporte de los higienistas Los impulsos eran pues muchos y
fue decisivo para la conformación de variados y se manifiestan en la traza
la misma y para la renovación de la de La Plata. En primer lugar, la fuerte
ciencia urbanística, en el momento en voluntad formal que dimana del pla­
que la nueva capital provincial fue con­ no de la ciudad fue concretada en el
cebida. cuadrado y en la cuadrícula, que son
La experiencia atesorada por el De­ consecuentes con la tradición del ur­
partamento de Ingenieros de la pro­ banismo colonial, proveniente de la
vincia de Buenos Aires, en cuyo seno misma “civitas” romana y enriquecida
Benoit creó La Plata, incluía, por cier­ con los esquemas ideales del Rena­
to, tanto la herencia del trazado clási­ c im ie n to que van de F ila re te a
co en cuadrícula, preconizada por las Scamozzi y Vasari el joven, y de Jean
Leyes de Indias, como la proveniente Errard a Johann Andreae, todo lo que
de los esquemas ideales del Renaci­ había sido heredado por el Departa­
miento y aun, mediante el aporte de mento de Ingenieros, creado allá por
los técnicos ingleses, franceses e ita­ los tiempos de Rivadavia.
lianos arribados en la primera mitad Pero no menos cierto es que sus
del siglo XIX, la de los modelos barro­ técnicos habían tomado contacto tem­
cos y postbarrocos. pranam ente, a través de ingleses
Y este panorama fue enriquecido, como Santiago Bevans y de france­
en la segunda mitad del siglo, y parti­ ses como Pierre Benoit padre, con las
cularmente a partir de los años 70, creaciones barrocas y postbarrocas y
con la llegada masiva de la inmigra­ que conocían su repertorio formal y
ción europea, que aportaba las ideas su uso de las diagonales. No ignora­
y los planteos teóricos, muchos de ban los eje m p lo s que iban de
ellos utópicos, característicos del si­ Versalles y Karlsruhe al proyecto de
1. Choay, 1969 glo XIX. En este sentido fue, como Wren para Londres, ni tampoco eran

C iu d a d d e La P la ta 43
ajenos al París de la versión del barón de ciertas licencias y el empleo de las 2. Choay, 1969
Haussmann, ni a ciudades norteame­ diagonales ha perdido su valor pers- 3. Morosi et al, 1980
ricanas como Williamsburg y Washing­ pectivístico, focal y centrípeto. 4. La República Ar­
ton, sin olvidar a Buffalo, Detroit e gentina, 1890
Puestos a rastrear los antecedentes 5. El Diario, 1882
Indianápolis. de La Plata, conviene recordar que la
6. Morosi, 1978
Además, pasada la mitad del siglo nueva capital fue expuesta en la Expo­
tampoco les eran desconocidas las sición Universal de París de 1889, en­
ideas de los teóricos y de los utopis­ tre otras cosas mediante un plano en
tas que, como reacción ante las into­ relieve, y que allí obtuvo medalla de
lerables condiciones de vida y ante oro. El jefe de la delegación argenti­
las injusticias que imponía el desarro­ na, Santiago Alcorta, escribe en su in­
llo urbano precipitado por la industria­ forme al gobierno(4): "... Las fotografías
lización súbita en Europa y particu­ de las escuelas de la Capital y las de los
larmente en Inglaterra y Francia, con­ palacios de La Plata, que hemos presen­
tribuyeron a la fundación del urbanis­ tado, llamando a ésta, la ciudad de Julio
mo denominado por Choay progresis­ Verne, han producido admiración en to­
ta ^. dos, entre la gente instruida, como entre
los simples curiosos ...” .
Colocados en el contexto urbanís­
tico general, pasemos a la conside­ Pero aún mucho más tempranamen­
ración de la influencia que cupo a los te podemos encontrar esta singular
higienistas en el diseño de la traza asociación entre La Plata y Julio Verne.
platense. Así, pocos días antes de la fundación
de la ciudad hallamos un editorial del
periódico ” El Diario”(5), titulado “ Obras
Los higienistas y el trazado de La Plata
son amores" y firmado con el seudóni­
Como hemos demostrado en otro mo Cincinato, del que extraemos los
lugar(3), La Plata usualmente es cla­ siguientes párrafos: "...Los literatos de
sificada, en el marco del desarrollo ur­ primera camada, aquellos que se nutren
banístico mundial, como un producto de la lectura fácil de las novelas moder­
postbarroco. Tal clasificación es su­ nas y saben su historia y su ciencia, tal
perficial ya que no atiende siquiera a como la explican los romances popula­
los aspectos meramente formales de res, encontraron ocasión propicia para
la cuestión. Si bien es cierto que la decir que "La Plata es una ciudad fantás­
cuadrícula, la disposición geométrica tica; una ciudad a lo Julio Verne"...". Y
y las diagonales del repertorio formal más adelante insiste: “ ...Ya nadie lo
clásico y barroco están presentes en pone en duda; han desaparecido los lite­
ella, se les ha insuflado un nuevo es­ ratos romancistas, que la llamaban "la
ciudad a lo Julio Verne". Todos los que
píritu, que surge de las ideas tras la
antes le negaban, hoy están callados ...".
ciudad progresista del siglo pasado.
La cuadrícula y la rigidez geométrica Lo cierto es que, como señalamos
se han ablandado con la introducción en otro contexto(6), la descripción que

44 C iu d a d d e L a P la ta
7. Verne, 1879 más se aproxima a la traza que se dio seos y jardines públicos sobre la salud y
8. Ragon, 1979 a La Plata está contenida en una no­ la moral de las clases bajas"...". Y con­
9. Morosi et al, 1980: vela de Verne(7), escrita tres años an­ tinúa: "... Defendió vigorosamente la
38-44 preservación como espacios públicos
tes de que nuestra ciudad se funda­
10. Triggs, 1909
se. El escritor se refiere así a la ciu­ abiertos de los terrenos destinados a ce­
11. Chadwick, 1843 dad ideal que imaginaba: “ ...Y de he­ menterios que habían quedado en des­
12. R ic h a rd s o n , cho, el trazado de la ciudad es esencial­ uso y se debió básicamente a sus infor­
1887
mente simple y regular, de modo de po­ mes que la mayoría de esas necrópolis
13. R ic h a r d s o n , der prestarse a todos los desarrollos. Las cerradas en 1853 y los años siguientes
1876
calles que se cruzan en ángulo recto, fueran convertidas en jardines públicos,
están trazadas a distancias iguales, tie­ aunque debieron pasar 22 años antes de
nen un ancho uniforme, están arboladas que ello ocurriera...”.
y se las designa mediante números de De tod as m aneras la fam a de
orden ... Cada medio kilómetro, la calle, Chadwick se basa en su obra “Report
un tercio más ancha, toma el nombre de on the Sanitary Condition of the
bulevar o avenida, y presenta sobre uno L ab o u rin g P o p u latio n o f G reat
de sus costados una trinchera descubier­
Britain”(u) y en sus esfuerzos en pro
ta para los tranvías y los ferrocarriles ur­
banos. En todas las intersecciones ha­ del desarrollo y difusión de las obras
brá un jardín público ornamentado con de salubridad urbana, especialmente
hermosas copias de obras maestras de los sistemas de aguas corrientes y de
la escultura, en espera de que los artis­ desagües.
tas de Franceville produzcan creaciones Richardson, su discípulo, publicó
originales dignas de reemplazarlas ...” . una colección comentada de los tra­
Pero lo fascinante es que Verne, bajos del m aestro titu la d a : “ The
difusor de las ideas de la ciudad hi­ Health of Nations. A Review of the
giénica y uno de los representantes Works of Edwin Chadwick^2). Pero
más conspicuos del espíritu del si- lo importante es que en 1876 escri­
glo(8), confiesa abiertamente, en una bió, además, un pequeño libro des­
nota al pie de página, su deuda, en lo cribiendo la ciudad ideal higiénica, de
que hace a los conceptos urbanísti­ acuerdo con esas teorías, y al que lla­
cos que maneja en la descripción de mó: llHygeia. A City of Health"{:3).
su ciudad ideal “Franceville” , para con Este sirvió, precisamente, de inspira­
Benjamín Ward Richardson (1828- ción a Julio Verne.
1896)(9), que es un distinguido higie­ Richardson, cuya familia se había
nista inglés de la escuela de sir Edwin interesado por estos problemas ya
Chadwick (1800-1890). que había ed ifica d o en 1846, en
De ese último nos dice Triggs(10): ”... Bessbrook, una pequeña aldea para
El moderno movimiento de los espacios los operarios de sus tejedurías de lino
abiertos puede decirse que comenzó en de Newry, en Irlanda, como uno de los
1842 con el informe de sir Edwin primeros ensayos de dar respuesta
Chadwick acerca de "El efecto de los pa­ concreta al problema habitacional, se­

C iu d a d d e L a P la ta 45
gún las nuevas teorías urbanas, escri­ Pública del Colegio Nacional Buenos 14. Llerena, 1881
bió dicho trabajo inspirándose, según A ire s y que, p o s te rio rm e n te , se 15. Rawson, 1876
acabamos de indicar, en las ¡deas de reeditara en 1885(17). 16. Mallo, 1878/1879
su maestro Chadwick. Lo presentó Es interesante señalar que estos 17. Wilde, 1885
como una ponencia al Congreso de textos, los que, como urbanista, debe 18. Cerdá, 1867
Ciencias Sociales de Brighton en oc­ expresar el alto concepto que me
tubre de 1875 y tanto fue su éxito que merecen, se encuentran entre los pri­
ello le impulsó a publicarlo bajo la for­ meros dedicados a la ciencia urbana
ma de un pequeño libro. en nuestro país. No me cabe duda de
que el día en que se escriba la histo­
El papel de los higienistas argentinos ria de la misma han de ocupar un lu­
La obra de estos y otros pioneros gar prominente.
de la ciudad higiénica, sobre todo in­ El Dr. Rawson expone, en varios de
gleses, franceses y aun españoles, no ios capítulos de su libro, agrupados
era desconocida para los médicos hi­ genéricamente bajo el rubro “ De las
gienistas argentinos, como Guillermo ciudades” , aspectos diversos de pro­
Rawson, Em ilio R. Coni, Eduardo blemas urbanos y sus posibles solu­
Wilde, José María Bosch y otros que, ciones. Sus ideas coinciden con mu­
directa o indirectamente, intervinieron chas de las manejadas por el equipo
en las fases previas al proyecto de La que trazó La Plata.
Plata o en la posterior concreción del
mismo. Ellos convirtieron la idea de El Dr. M allo, que reem plazó a
la ciudad higiénica en moneda co­ Rawson en el período 1876-78, inclu­
rriente y resulta interesante verificar ye en su obra importantes cuestiones
que cuando, por e je m p lo , Juan urbanísticas. Así, en el capítulo “ De
Llerena(14) escribe en 1881 su pane­ la urbanización en generar, se em­
gírico de Belgrano, como posible sede plea por primera vez en el país, se­
de la capital provincial, dice: “la nue­ gún nuestro entender, el concepto ur­
va Higieia” , al referirse a la futura ca­ banización, en todo su significado y
pital a instaurar. extensión. Se ha inspirado, y así lo
indica, en el sentido que le atribuía
Los textos de higiene pública de los el ingeniero español Ildefonso Cerdá
catedráticos titular y substituto de Hi­ -quien acababa de acuñar y definir el
giene de la Facultad de Medicina de vocablo en su “ Teoría General de la
Buenos Aires, doctores G uillerm o U rb a n iz a c ió n(18)- si bien Mallo lo
Rawson y Pedro Mallo respectivamen­ hace a través de citas tomadas del
te, dedican más de la mitad de su ex­ famoso higienista catalán Pedro F.
tensión a exponer estas teorías(15)(16). Monlau.
Igual reflexión despierta la obra que
el Dr. Eduardo Wilde escribiera origi­ Entre los numerosos capítulos de
nalmente para su curso de Higiene la obra de Mallo que nos interesan,
se destacan dos: “ Circulación conti-

46 C iu d a d d e L a P la ta
19. Severino, 1980 nua (de agua). Provisión individual y boa y de la S o ciété F ra n ça ise
20. Larrain, 1893 pública” es el primero. En él se indi­ d’Hygiéne, todo ello desde 1879, año
21. Coni, 1907 ca: ” ... El sistema moderno o tubular, de en que concurrió, como delegado de
22. Coni, 1885 circulación continua, con cuya descrip­ la Asociación Médica Bonaerense, al
23. Coni, 1887 ción breve vamos a terminar esta sec­ Congreso Internacional de Ciencias
ción, es debido a los señores Chadwick Médicas de Amsterdam(21).
y Ward, distinguido higienista el prime­
ro, que ha figurado en los principales Recordemos el papel destacado de
congresos médicos internacionales de la Coni como difusor entusiasta de La
Europa y el segundo, ilustrado redactor Plata, dentro y fuera del país. Direc­
del Times de Londres, que puso su plu­ tor y editor de la conocida Reseña de
ma, su diario y su talento al servicio de La Plata(22) y jefe de la Oficina de Es­
la salubrificación de las ciudades por tadística de la Provincia, fue respon­
este medio tan comprensible, como sen­ sable de los Anuarios Estadísticos del
cillo y eficaz ...”. Ello nos permite afir­ primer lustro de la década del 80, en
mar que la obra y figura de Chadwick los que se dio un lugar destacado a
era, pues, conocida en Buenos Aires. la ciudad. Además fue el autor de un
El segundo: “ Salubrificación de las trabajo sometido al Congreso de Hi­
ciudades. El estado actual de la cues- giene y Demografía de Viena de 1887,
tión,, incluye las siguientes afirmacio­ uno de cuyos capítulos se titula: “ Una
nes de Mallo: "... Como efecto también ciudad higiénica. La Plata, Capital de
de estas tendencias y de esta preocu­ la Provincia de Buenos Aires”{23).
pación, debemos recordar, que los con­ Lo mismo podemos sostener acer­
gresos médicos celebrados en los últi­
ca de Eduardo Wilde, profesor de Me­
mos años se han ocupado preferente­
mente de estas cuestiones sociales, eco­ dicina Legal y Toxicología de la Fa­
nómicas e higiénicas a la vez. Los con­ cultad de Medicina de Buenos Aires y
gresos de París, de Bruselas, de Turin, de Higiene Pública en el Colegio Na­
son pruebas de ello ...”. Ello revela el cional de esa ciudad, quien era pre­
interés con que los mismos, de los sidente de las Obras de Salubridad de
que tuvo pa rticip ació n destacada Buenos Aires, interviniendo en tal ca­
Richardson, por lo menos a partir de rácter en la comisión especial para
1876, eran seguidos por los higienis­ determinar el emplazamiento de la
tas locales. El propio Rawson había nueva capital provincial. Su texto de
sido vicepresidente del Congreso de Higiene maneja, en la mayoría de sus
Higiene de París en 1878(19), y propa­ capítulos, las ideas urbanísticas de la
gador de las ideas citadas(20). ciudad progresista, en su variante hi-
gienicista.
El Dr. Emilio R. Coni tampoco los
desconocía, como miembro corres­
Conclusión
pondiente que era de la Academia de
Ciencias Médicas de Cataluña, de la Ello deja en claro que quienes se
Sociedad de Ciencias Médicas de Lis­ ocupaban de la higiene pública en

C iu d a d d e L a P la ta 47
nuestro país, disciplina entonces vin­ teóricas del siglo XIX, la generación
culada estrechamente a la teoría ur­ argentina del 80 fue la que pudo asi­
banística, conocían el desarrollo que milarlas y llevarlas a la realidad. Ello
acontecía en Europa y Estados Uni­ nos permite sostener que La Plata
dos, como comprobamos examinando pertenece al modelo urbano progre­
los textos comentados más arriba. Los sista en lo que podemos denominar
creadores de la ciudad habían toma­ su variante higienicista.
do contacto, de tal modo, con esos an­ Por ello en vísperas de un nuevo
tecedentes y lo importante es que, en aniversario de la ciudad y como estu­
posesión de estas ideas, que conden­ dioso de los problemas urbanos es mi
saban los máximos adelantos y hasta deber terminar esta exposición con
las utopías que en el mundo se ma­ una expresión de mi admiración y res­
nejaban entonces, fueron capaces de peto no sólo por quienes concibieron
realizar el primer ejemplo, según su y realizaron La Plata, sino también por
esquema primitivo, de magnitud 150 los higienistas que, en importante
a 200.000 habitantes, y lo que aún es medida, introdujeron, difundieron e
más importante, levantarlo en un tiem­ hicieron imprescindibles, para la eje­
po muy breve. cución de cualquier asentamiento hu­
Esto es, que aunque otros fueron mano, los conceptos esenciales del
quienes concibieron las propuestas urbanismo como ciencia.

48 C iu d a d d e L a P la ta
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C iu d a d d e L a P la ta 49
La Plata en la E xp o sició n U niversal de P aris
de 1889
Conferencia en la sede Poco conocidas y menos investiga­ Tampoco debe extrañarnos que Ale­
del Colegio de Escriba­
nos de la Provincia de
das aún son las circunstancias que ro­ jo Peyret, en su informe al gobierno
Buenos Aires el día 17 dearon la exhibición de la traza y de argentino con relación a los aspectos
de noviembre de 1981. una serie de documentos gráficos y económicos y sociales tratados en
Publicada en la Revista
del Colegio de Escriba­
bibliográficos referentes a la nueva congresos paralelos a la Exposición,
nos de la Provincia de capital de la provincia de Buenos Ai­ hiciera referencia a las ideas comen­
Buenos Aires, La Plata, res, en la Exposición destinada a re­ tadas y, en particular, una extensa
n° 867, 1983:435-448.
cordar el Centenario de la Revolución consideración acerca del cooperati­
Francesa. vismo y de las teorías de Jean Baptiste
Godin en El F am ilisterio de Guisa.
La Exposición Universal de París de Todas ellas tuvieron trascendencia en
1889 la Muestra y, ciertamente, algunas de
Como es sabido, el propósito que esas ideas se hallaban tras la con­
se persiguió con la organización de cepción urbanística de La Plata.
este acontecimiento memorable fue el Peyret concluía(1): “...Tenía induda­
de presentar, ante los ojos del mundo blemente razón el Sr. Van Marken, dele­
entero, los avances logrados por la gado de Holanda, cuando afirmaba que
humanidad en la era que se abriera el clou de la Exposición no era la torre
con la caída de Luis XVI. Aquí convie­ Eiffel, ni la galería de las Máquinas, sino
ne recordar que algunas de las ideas la Exposición y los congresos de econo­
mía social. Porque ahí está la cuestión
vinculadas a la Revolución francesa,
magna de la sociedad moderna, la que
que se desarrollaron como consecuen­ debe resolverse para restablecer la tran­
cia de la misma, conservaban aún quilidad, perturbada por las agitaciones
sorprendente vigencia y que, en torno económicas, para poner fin a la crisis
a ellas y a la celebración de la Expo­ incesantemente renacientes, para llenar
sición, se reunían también los grupos las aspiraciones de todos los corazones
de vanguardia de la época. Por ello no generosos, para conseguir todos los desi-
debe sorprendernos el hecho de que derata de la justicia, sustituyendo las
varios gobiernos europeos declina­ transiciones insensibles de la evolución
ran participar oficialmente en la mues­ pacífica a las conmociones de una revo­
tra, demostrando así no comulgar con lución violenta, que ultrapasa casi siem­
pre su objeto y que trae aparejada una
tales ideas, por lo que la presencia de
reacción inevitable. La economía social
esas naciones se concretó a través de es y debe ser la ciencia predilecta de
grupos em presariales o privados. todos los estadistas.
1. La República Ar­
Nuestro país se hizo presente, en cam­
gentina 1889/ Bajo este punto de vista y, aunque las
90. Tomo 1:202 bio, con el más amplio apoyo oficial. tremendas cuestiones sociales no se

C iu d a d d e L a P la ta 51
hayan planteado todavía en los espacios por los arquitectos sino por los inge­ 2. Morosi et al., 1981
inmensos y despoblados de la joven nieros. Estos traían una nueva respues­
América, opinamos que pueden ser de ta cabal a los requerimientos, necesi­
utilidad los estudios que se hicieron en dades y circunstancias de la era del
los congresos de París sobre esos varios industrialismo que, por entonces, se
tópicos: las sociedades cooperativas,
había consolidado totalmente en los
sobre todo las de consumo, podrían, por
ejemplo, prestar servicios importantísi­ países de vanguardia.
mos, haciendo la vida barata y cortando El delegado holandés señalaba con
de raíz las falsificaciones mercantiles. sobrada razón que, en términos vi­
La participación en las ganancias podría suales y plásticos, el clou de la Expo­
y debería también aplicarse en el ramo sición, como él lo llamaba, no lo ha­
industrial y agrícola. En fin, la misma bían creado los arquitectos sino los
cooperación para la producción, aunque
ingenieros con sus nuevas construc­
tachada de utópica por muchos econo­
mistas, podría ensayarse, porque debe ciones vigorosas y utilitarias. Así la
observarse que, en un país nuevo, exen­ torre Eiffel se constituía en centro de
to de preocupaciones y de tradiciones atracción obligado, trascendiendo el
vetustas, legadas por el pasado, es mu­ efímero hecho de la Exposición para
cho más fácil que en las sociedades an­ convertirse en el símbolo permanente
tiguas realizar las prescripciones de la de una época y una ciudad toda.
justicia y las aspiraciones de la equidad. Del mismo modo, la Galería de las
En una palabra, es mucho más fácil Máquinas expresaba una respuesta
organizar una sociedad nueva que refor­ racional y vigorosa a uno de los mu­
mar una antigua. Esto se dijo ya muchas chos problemas que planteaba la so­
veces, pero no debemos cansarnos de
ciedad que surgía. De ese modo, se
repetirlo...” .
abría el camino a la nueva arquitectu­
En este clima socioeconómico se ra frente a los pastiches que consti­
levantó la Exposición y en él no des­ tuían la mayoría de los pabellones
entonaba La Plata. En el campo urba­ nacionales, que debieron parecer es­
nístico ésta era un producto acorde tériles y agotados ante la vitalidad de
con aquellas ideas de avanzada y las creaciones ingenieriles.
como tal mereció, según hemos de
También conviene recordar que la
ver, medallas de oro y la aceptación
Exposición y, fundamentalmente sus
general por parte de curiosos y de
jardines, fueron la última gran obra de
especialistas.
Jean Charles A. Alphand, quien actúo
Por otra parte, no debemos olvidar como director general de los trabajos
que, desde el punto de vista arquitec­ para su erección y que, como hemos
tónico, la Exposición significó un hito señalado en otro contexto(2), había
trascendente. En efecto, allí se asis­ tenido influencia sobre algunos as­
tió a la irrupción de una nueva concep­ pectos del trazado y diseño de La Pla­
ción de la arquitectura, aportada no ta. Alphand, que había secundado a

52 C iu d a d d e L a P la ta
3. Exposition Univer­ Haussmann en su remodelación de Pa­ Luis A. Huergo, Rafael S. de Igarzábal,
selle, 1891
rís, como responsable de los parques, Francisco Latzina, Enrique Stein, Enri­
4. Guide Bleu, 1889
paseos y jardines, fue uno de los pocos que U rien, A le ja n d ro W itcom b,
5. Guide de visiteur,
1889
funcionarios del Imperio que conservó Guillermo White y Estanislao Zeballos.
su cargo tras la caída de Napoleón III. A ella la secundaron varias comisiones
6. Les M e rv e ille s ,
1889/90 Fue, además, uno de los más destaca­ especiales, representativas de las pro­
7. Dumas, 1889 dos reformadores de la paisajística del vincias y de otros organismos de rele­
8. Vogüe, 1889 siglo XIX y un propulsor del empleo del vancia.
elemento vegetal como factor esencial También se constituyó una comisión
de la construcción de toda ciudad. argentina en París, presidida por
Sobre esta interesante Exposición Cambaceres en su condición de Dele­
existe abundante material de la épo­ gado del Gobierno argentino. A su
ca, que ilustra acerca de diversos muerte lo reemplazó en ambos cargos
aspectos de la misma(3)(4)(5)(6)(7)(8). Santiago Alcorta.
Una subcomisión encabezada por
La participación argentina en la Expo­ el propio Cambaceres fue encargada
sición Universal de concursar y construir en París el
Aunque no es propósito de este pabellón nacional, bajo las condicio­
trabajo analizar la participación ar­ nes de que tuviese una superficie cu­
gentina en la Exposición, resultará bierta de tres mil metros cuadrados,
interesante aportar algunos datos de que fuese de hierro y desmontable
acerca del marco que rodeó la exhibi­ para poder trasladarlo a Buenos Aires
ción del material correspondiente a concluida la muestra y de que su cos­
La Plata y a las instituciones de relie­ to total, incluyendo decoración y
ve que tenían su asiento en la nueva amoblamiento no superase los tres­
capital provincial. cientos mil francos franceses.
La comisión directiva central, en­ Dicha subcomisión estaba integra­
cargada de organizar la participación da por Romualdo Alais, Juan Le Long,
nacional, fue designada por Juárez Norbert Maillart, Gustavo Maginot, Ri­
Celman por decreto del 29 de octubre cardo Lezica, Pablo Mathey, Alejan­
de 1886. La presidió Antonino C. dro Astoul, Pedro Christophersen,
Cambaceres, quien murió el 14 de Adriano Penard, Manuel J. Güiraldes
junio de 1889, sin haber podido asistir y Rafael S. de Igarzábal. A ellos se
a la apertura de la Exposición, siendo agregaron, en calidad de miembros
reemplazado por Eduardo Olivera. honorarios y a efectos de participar
Como secretario actuó Miguel García del concurso de proyectos, cuatro
Fernández y la integraron: Julio personajes franceses ligados a la or­
Victorica, Agustín Silveyra, Mauricio ganización de la Exposición, entre
Mayer, León Walls, Julián Fernández, ellos el Director General de los traba­
Valentín Balbín, los hermanos Joselín y jos, Alphand, y dos miembros de la

C iu d a d d e L a P la ta 53
Sociedad de Arquitectos de Francia. eléctrica, grés esmaltados (estos forman 9. La República A r­
principalmente el basamento), tierras g e n t i n a . . .,1 8 8 9 /
Estos, bajo la p re sid e n cia de 90. Tomo 2:376
cocidas y ladrillos barnizados. La esca­
Alphand, a quien Cambaceres cedió
lera es de hierro (limón o contra-esca­
gentilmente dicho honor, selecciona­ lón), de fundición (balaustradas) y de
ron dos de los veintisiete trabajos pre­ madera (escalones, tramo y descansos).
sentados, a fin de que sus autores
La superficie del monumento mide
reconcursasen, introduciendo ciertas 1.600 metros cuadrados en la planta baja.
modificaciones que se les solicitaban. Como la gran cúpula sube en toda su
El pabellón argentino, finalmente altura (30 metros) sin piso intermedio, el
proyectado por el arquitecto francés principal no posee sino superficie de
Albert Ballu (1849-1939), a quien se 1.400 metros.
adjudicó el concurso, se hallaba em­ El gasto ha sido de un millón de fran­
plazado en un lugar privilegiado junto cos, sin contar el alumbrado eléctrico
al pie derecho de la torre Eiffel. (50.000 fr.) y el moblaje (150.000); diez
meses mal contados han sido suficientes
Dicho pabellón, que fue distinguido para construir el pabellón, cuyas escul­
con uno de los grandes premios de la turas han sido ejecutadas por los mejo­
muestra, es descripto así por el pro­ res artistas franceses, elegidos en todos
pio Ballu, quien además recibió me­ los géneros ...”(9).
dalla de oro por su trabajo:
Conviene que recordemos que las
"... La construcción del pabellón es de bases del concurso fijaban el costo en
las más sencillas. El programa impuesto 300.000 francos que, el afán de os­
era proponer un edificio desmontable y tentación, premonitor de la crisis del
transportable a Buenos Aires, por lo cual 90, había permitido cuadruplicar.
el arquitecto ha establecido un armazón
de hierros, cuyos diferentes partes han Ese mismo afán se advierte en el
sido simplemente atornilladas ahora, para remate que Ballu da a su descripción
ser clavadas (sic) unas a otras invaria­ de la obra: "... El arquitecto, cuyos fre­
blemente más tarde. Esta armadura de cuentes viajes a Oriente han familiariza­
hierro, provista de adornos de fundición do con la policromía en las construccio­
y de moldeaduras (sic,) donde quiera que nes, no ha vacilado en romper con la
la necesidad de colocar esculturas o de tradición en muchos puntos y en recurrir
disponer partes salientes se ha dejado a materiales enteramente nuevos.
sentir, descansa sobre cimientos de pie­ En este orden de ideas citaremos el
dra menbiese (sic,) y sótanos enlazados empleo de los grés para los basamentos
entre sí por medio de arcos de ladrillo. y el frontis de la fachada posterior, de los
En el exterior, las partes verticales vidrios ondulados americanos para las
que quedaban entre los nervios de hie­ vidrieras, que constituyen verdaderos
rro, se han rellenado con azulejos, mo­ mosaicos de color sin pintura aplicada
saicos, porcelanas, revestimientos de encima del vidrio; del dorado para las
vidrio, planos o formando ampollas sa­ obras de hierro exteriores en vez de la
lientes iluminadas de noche por la luz aplicación de los tonos grises llamados

54 C iu d a d d e L a P la ta
10. La República Ar­ de hierro, que el uso había consagrado vo del Centenario de la Revolución de
gentina 1889/
hasta ahora; de la porcelana y del mosai­ Mayo y, a partir de entonces, durante
90. Tomo 2:377
co de porcelana para los revestimientos más de dos décadas sirvió de local
11. Buschiazzo, 1964
de las bases de las cúpulas y de los del Museo Nacional de Bellas Artes.
12. Buschiazzo, 1964 pilones de ángulos y de las fachadas En 1933 fue finalmente desmontado
13. La República Ar­ laterales; los vidrios aplicados y tallados
gentina ..., 1889/ al procederse a la remodelación de la
sobre los mosaicos y los azulejos; de las
90. Tomo 1:12
ampollas de cristal moldeadas o mis en plaza San Martín(12).
14. La República Ar­
plomb y que adornan, ya ios mosaicos, En lo que respecta al balance de la
gentina ..., 1889/
90. Tomo 1:13 ya las porcelanas, las tierras cocidas, y participación argentina, aunque el pro­
hasta los miembros de hierro (balaustra­ pio delegado del gobierno comienza
das, crestas y puertas) y finalmente de su informe señalando que(13)"... el ca­
las telas decorativas de reflejos metáli­ rácter general de la sección argentina ha
cos y que adornan tanto la parte exterior sido el de una exposición de materias
como la interior del edificio ...”(10). primas, pues la representación de nues­
Debemos agregar que este lujoso tras industrias ha tenido muy poca im­
pabellón fue decorado con esculturas portancia...’’, conviene señalar ciertos
y pinturas de destacados artistas fran­ elementos de estas últimas, que ad­
ceses de la época. Algunas de las quirieron más tarde singular trascen­
esculturas se encuentran hoy en lu­ dencia para el país, como lo señala el
gares públicos de la ciudad de Bue­ citado delegado al referirse, por ejem­
nos Aires(11). plo, a la industria frigorífica(14): "... Las
carnes conservadas por el sistema frigo­
El pabellón argentino fue abierto al rífico, de la empresa Argentina de
público el 25 de mayo de 1889, con Sansinena y Cía., han tenido una insta­
una ceremonia a la asistieron el Pre­ lación en nuestro pabellón, que ha servi­
sidente de Francia, Sadi Carnot, y el do de instrucción y de gran curiosidad.
Vicepresidente de la Argentina, Car­ Había esa empresa, sin economía de
los Pellegrini. Concluida la Exposi­ dinero, colocado un depósito frigorífico
ción, el mismo fue desmontado y tras­ para la conservación de los carneros, de
ladado a Buenos Aires. A pesar de los cuales tuvo siempre algunos descon­
haberse perdido parte del material en gelados, a la vista, detrás de cristales.
el viaje, a causa de una tormenta, Esta exhibición constituía un verda­
pudo alzarse nuevamente en lo que dero atractivo para el público, que se
hoy es la plaza San Martín, frente a la aglomeraba allí, haciendo, sobre la igual­
calle Arenales, aunque ello ocurrió dad de aspectos de esos animales, con
sólo dos años después del arribo de los procedentes de los mataderos de
los elementos al país. París, comentarios que servirán mucho
para el aumento y desarrollo de ese ramo
Luego de varios intentos fallidos de
de nuestro comercio con la Europa ...” .
h a lla rle un uso d e fin itiv o , pudo
destinárselo a alojar la celebrada ex­ Esa circunstancia fue debidamente
posición de arte organizada con moti­ apreciada al acordarse una de las prin­

C iu d a d d e L a P la ta 55
cipales distinciones de la Exposición a También es interesante puntualizar 15. Morosi, 1981:156)
este acierto de la empresa y de los que, según indica el delegado argenti­ 16. M o r o s i e t a l.,
1980:39-40
encargados de la organización de la no en su informe,(17)"... Como comple­
mento de la exposición argentina, la co­ 17. La República A r­
muestra argentina, al presentar uno de gentina ..., 1889/
los rubros que llevarían al país a situar­ misión directiva creyó que debía 90. Tomo 1:19
se entre los más prósperos, en pocas distribuirse aquí un gran número de
décadas. obras, a fin de hacer conocer a la Repú­
blica, de una manera completa ...”. En­
Pero también es importante subra­ tre ella se contaban Progreso de la
yar el esfuerzo invertido en destacar higiene en la República Argentina,
los progresos culturales alcanzados del discípulo de Rawson, Dr. Emilio R.
por el país. Así lo prueban las meda­ Coni, personaje y obra ligados a La
llas de oro acordada al Consejo Na­ Plata, sobre los que volveremos más
cional de Educación, creado ocho adelante; Vida y costumbres en el
años antes, “por los progresos de la Plata, de Emilio Daireaux; A través
educación primaria en la República, con de las cabañas, de E sta n isla o
motivo de sus memorias, planos y vistas
de sus edificios y estadísticas presenta­ Zeballos; Una visita a las colonias,
das” e idéntica distinción, concedida de Alejo Peyret; el Censo agrope­
al Consejo de Educación de la Provin­ cuario, de Francisco Latzina; Bue­
cia de Buenos Aires, por similares nos Aires, su propiedad urbana y
motivos. Del mismo modo lo hacen las su comercio y Bosquejo de Buenos
entregas a Florentino Ameghino, ya Aires, ambas de Antonio Galarce, y
por entonces famosísimo vecino pla- muchas otras.
tense, “por sus trabajos científicos” , y A fin de evitar una dispersión indis­
por idénticas razones a Germán criminada de las obras, que se entre­
Burmeister y a Francisco Latzina, así gaban convenientemente traducidas
como al material presentado por la al francés, la comisión decidió formar
Biblioteca Nacional, el Observatorio colecciones completas con ellas, para
de Córdoba y la Universidad de Bue­ distribuir a personalidades y a las bi­
nos Aires. bliotecas públicas, universidades,
De igual manera, debemos recor­ academias e institutos técnicos de los
dar que el Dr. Guillermo Rawson, cuya principales países europeos.
importancia y trascendencia para la Además, un examen del Catálogo
concepción de La Plata hemos ex­ de la Exposición de la República Ar­
puesto en otras circunstancias(15)(16), gentina permite verificar que se exhi­
obtuvo el reconocimiento mundial al bieron colecciones completas de li­
ser designado presidente de los con­ bros y periódicos con lo más repre­
gresos paralelos a la exhibición, rela­ sentativo de la actividad cultural y
tivos a “Higiene y Demografía” y a científica del país. Dicho Catálogo
“Estadísticas” . registra, en total, 475 libros y folletos,

56 C iu d a d d e L a P la ta
18. C atalo gu e S p é ­ 31 atlas, mapas y cartas y 346 publica­ director del Museo de La Plata; Juan
cial 1889
ciones periódicas(18). Abel Adrián Waldorp, proyectista y di­
19. C atalo gu e S p é ­
cial ..., 1889:8
rector de las obras del puerto de La
20. B u e n o s A ir e s ,
La Plata en la Exposición Universal Plata(2°)(21). También podemos citar a:
provincia, 1935 La Plata como creación urbanística Benjamín del Castillo, que había sido
21. Rey, 1957 fue exhibida con gran detalle y me­ presidente del Consejo Municipal en
22. B u e n o s A ir e s , diante un plan perfectamente prepa­ 1884 y 1885; Alberto Lartigau, que en
provincia, 1935 rado por las autoridades de la provin­ 1884 había participado de la Comisión
23. Rey, 1957 cia de Buenos Aires. administradora de los edificios públi­
24. Salvadores, 1932: cos que se construían en la ciudad;
La composición misma de la Comi­
47 Juan José Lanusse, que era director
sión encargada de la organización del
25. B u e n o s A ir e s , de la Comisión adm inistradora del
provincia, 1935 aporte de Buenos Aires, constituida
puerto La Plata; etcétera(22)(23).
26. C a ta lo g u e S p é ­ casi sin excepción por platenses o
cial..., 1889 personajes íntimamente ligados a la Por otra parte, la Comisión Directi­
creación de la ciudad, permite entre­ va central designada por el Poder Eje­
ver la intención de posibilitar una des­ cutivo Nacional, incluía a varias per­
tacada presentación de la nueva ca­ sonalidades vinculadas a la ciudad.
pital en sus diversos aspectos(19). El propio presidente de la misma y
delegado del gobierno argentino,
Efectivamente, entre los nombres Antonino G. Cambaceres, quien como
de sus m iem bros h a lla m o s a: hemos señalado, enfermó y falleció
Marcelino Aravena, primer Comisio­ antes de que concluyera la Exposi­
nado Municipal de la ciudad y entu­ ción, había estado ligado al proceso
siasta propulsor de la misma; Pedro de creación de la ciudad, formando
S. Benoit, jefe del equipo técnico que parte de la Comisión especial para
proyectara y ejecutara la ciudad; determinar el emplazamiento de la
Francisco Boeuf, primer Director del misma, según decreto del Poder Eje­
O bservatorio A stronóm ico; Rafael cutivo del 4 de mayo de 1881(24). Tam­
Hernández, quien integrara el cuerpo bién habían tenido participación en
técnico del Departamento de Ingenie­ ese proceso otros miembros como:
ros durante el período de proyecto y Agustín Silveyra, Julián Fernández,
ejecución de la ciudad; Francisco Guillermo White, Estanislao Zeballos
Lavalle, que había sido socio de y Mariano Demaría(25).
Benoit y Presidente del Departamen­
to de Ingenieros al tiempo de la fun­ El material que se exhibió en la
dación de la Plata; Carlos Spegazzini, muestra con el propósito de presen­
miembro de la Comisión que realizó tar a La Plata fue diverso y abundan­
estudios acerca de los terrenos ap­ te. Según el Catálogo ya citado(26)
tos para la fundación de la nueva ca­ puede verificarse que se exhibieron
pital y sabio profesor del Museo; Fran­ las publicaciones estadísticas de la
cisco P. Moreno, fundador y primer Provincia dirigidas por el Dr. Emilio

C iu d a d d e L a P la ta 51
R. Coni, así como sus obras “Reseña N° 20 - Gouvernement de la Province de 27. Coni, 1887
Estadística y Descriptiva de La Pla­ Buenos-Ayres, à La Plata - Plan de La 28. C a ta lo g u e S p é ­
ta. Capital de la Provincia de Buenos Plata. cial ..., 1889:72

Aires”, trabajo básico sobre la ciudad N° 22 - Lehevier Frères, à La Plata - 29. La República A r­
Plan de relief de La Plata. gentina ..., 1889/
publicado en 1885, y “Progresos de 90. Tomo 1:30
N° 28 - Peuzer (Jacobo), à Buenos-
la Higiene en la República Argenti­
Ayres - Plan de La Plata”.
na”, una de cuyas secciones se titula:
“Una ciudad higiénica. La Plata , Ca­ Dos de esos planos recibieron re­
pital de la Provincia de Buenos Ai- compensa en la muestra. Así, entre
res”{27). Este último trabajo había sido las 67 medallas de oro adjudicadas a
enviado ya al Congreso Internacional la sección argentina, una se acuerda
de Higiene y Demografía de Viena en al Gobierno de la Provincia de Bue­
1887 y presentaba la ciudad al públi­ nos Aires por el plano en relieve de
co europeo, basándose parcialmente La Plata y otra al Departamento de In­
en material de la “Reseña” citada. genieros del mismo por “ el Registro
Gráfico, plano de La Plata, etcétera”{29).
Como ya hemos explicado, el mate­
rial aportado por Coni obtuvo amplia Con referencia a estos planos po­
difusión y fue distinguido, por parte de demos decir que, en el Museo y Archi­
los jurados de la Exposición, con me­ vo Dardo Rocha de nuestra ciudad, se
dalla de plata. conservan un par de ejemplares del
correspondiente al Departamento de
También fueron premiados con me­
Ingenieros: Se trata de una cuidada
dallas de plata los ingenieros Fran­
litografía en colores, preparada para
cisco Lavalle y Juan Bautista Médice.
la ocasión, que mide aproximadamen­
El primero había sido socio de Benoit
te 1,5 x 1,5 metros, y que registra toda
y Presidente del Departamento de In­
la edificación existente clasificada por
genieros, cuando se proyectó La Pla­
edificios de 1 y de 2 plantas de
ta. En conjunto habían estudiado las
“asotea”, como rezan las referencias,
obras de salubridad y agua corriente
edificios de material y techo de zinc,
para la ciudad y habían intervenido
casillas de madera y zinc y hasta ran­
como contratistas en la construcción
chos con techo de paja (FIG.8).
del puerto.
Se incluye la indicación de los prin­
En el Catálogo al que hemos he­
cipales edificios y espacios públicos,
cho referencia se dejaba constancia,
así como de los establecimientos par­
además, que fueron presentados los
ticulares de mayor interés. También
siguientes planos de la ciudad, bajo
se señalan las calles y avenidas arbo­
el grupo II, clase 16(28):
ladas, los pavimentos y las vías fé­
“N° 15 - Département des Ingénieurs de
rreas y tranviarias.
la province de Buenos-Ayres, á La Plata
- Plan catastral de la Province de Bue­ Debemos añadir que su importan­
nos-Ayres - Plan de la ville de La Plata. cia se acentúa, por ser el único de los

58 C iu d a d d e L a P la ta
30. Morosi et al., 1980: planos conocidos que contiene una cla­ atención, haciendo conocer las calles de
71
ra indicación de que se autor es el Ing. nuestras ciudades, sorprendidas en su
31. La República Ar­
Pedro S. Benoit. En efecto, como ya movimiento diario.
gentina .... 1889/
90. Tomo 1:15 hemos señalado en otro contexto(30), A este respecto, era curioso observar la
32. M o r o s i e t a l., dicho plano lleva la siguiente referen­ impresión que esas vistas producían en
1980:38-44 cia: “La Plata - fundada el 19 de noviem­ el espíritu de los visitantes del pabellón,
bre de 1882 - Construido por el Departa­ y que se traducían en sus exclamacio­
mento de Ingenieros - La Plata, 1888 - nes: ¡hay cosas como las de aquí, hay
Proyecto del Ingeniero Pedro Benoit - tramways, hay plazas, hay jardines como
1:5.000 - Es propiedad del Departamento los nuestros!. Las fotografías de las es­
de Ingenieros”. cuelas de la capital y las de los palacios
de La Plata, que hemos presentado, lla­
Es comprensible que, en un plano mando a ésta, la ciudad de Julio Verne,
preparado para un evento de esta im­ han producido admiración en todos, en­
portancia internacional, no se habría tre la gente instruida, como entre los sim­
colocado el nombre de Benoit, quien ples curiosos ...” .
era miembro de la Comisión de la Se completó la presentación de la
Provincia de Buenos Aires, auxiliar de ciudad, que aún no había cumplido
la Comisión Nacional para la partici­ sus siete años de vida, mostrando la
pación en la Exposición, si el mismo bullente actividad intelectual de sus
no hubiera sido, efectivamente, res­ habitantes, traducida en diecisiete pu­
ponsable de la traza. blicaciones periódicas. Dos de ellas
También era acompañado un con­ han subsistido hasta nuestros días:
junto de informaciones estadísticas “Revista de E ducación” y “El Día” .
que incluía, por ejemplo, los resulta­ Bien puede decirse que la presen­
dos censales de la provincia y de su tación de La Plata guardó adecuada
capital, así como los de su Consejo proporción con la importancia que la
de Educación, cuyo material obtuvie­ misma posee dentro del contexto de
ra, como hemos indicado, medalla de la historia urbanística mundial.
oro. Además se exhibió abundante
material fotográfico, como se des­ Ciertamente La Plata constituía,
prende del informe final del delegado como intuyeron sus creadores, y
argentino(31): constituye un caso excepcional, por
su condición de ejemplo casi único del
”... En conjunto, puede decirse que la modelo urbanístico denominado pro­
sección argentina ha tenido gran impor­
gresista en su variante higienicista(32).
tancia en la última Exposición, y que ha
ofrecido un especial interés, no sólo por Pero también lo es por el equilibrio
los productos presentados en ella, sino casi perfecto que presentaba entre los
por su arreglo, por sus instalaciones lu­ dos elementos básicos que caracteri­
josas, y por estar adornada de planos, zan dicho modelo urbanístico: el tra­
cuadros gráficos, cuadros estadísticos, zado geométrico y claro, por un lado,
y por tantas fotografías que llamaban la y el manejo de los espacios y las ma­

C iu d a d d e L a P la ta 59
sas vegetales por otro;(33) por la clari­ Pero, por lo menos en lo que hace a 33. M o r o s i et a l.,
1981:23-31
dad de su estructura funcional y origi­ La Plata, otras opiniones muy autoriza­
34. Morosi, 1982
nalidad, para su época, de su inserción das, como las de José Martí, refrendan
35. La República A r­
en el esquema regional, y finalmente, lo que Santiago Alcorta, con cierto re­
gentina..., 1889/
por la rapidez y la precisión con que celo sugiere pudo ser galantería. En 90. Tomo 1:18
se realizó(34). efecto, el gran poeta cubano expresa 36. Marti, 1953:168
Por todo ello su presentación ante entusiastamente, comentando la mues­ 37. Museo y Archivo...,
el mundo, en la Exposición de París, tra argentina(36): ” ... De relieve está allí la 1980:31

debió satisfacer las expectativas de ciudad modelo de La Plata, que apareció


de pronto en el llano silvestre, con ferro­
sus expositores y contribuir a la for­
carriles, puertos, cuarenta mil habitantes
mación del concepto final que el de­
y escuelas como palacios ...” .
legado argentino utiliza para concluir
su informe al gobierno(35): Lo que he­ Todo ello debió levantar el ánimo y
mos presentado, y todo lo que queda enun­ enorgullecer al cincuentón luchador
ciado, y que pudo y debió presentarse, hu­ Rocha, que por entonces restañaba
biera dado una idea completa del estado de sus heridas en un largo viaje por Eu­
civilización y de progreso de la República, y ropa, que lo llevó, finalmente, a asistir
hubiese ofrecido una base indiscutible a las a la Exposición. Así lo prueban un par
palabras, que pudieron ser originadas en una de medallas recordatorias de su as­
galantería, que dirigió el ministro de Relacio­ censión a la Torre Eiffel, que se con­
nes Exteriores (n.a: francés) a nuestro dele­ servan en el Museo que lleva su nom­
gado, diciéndole: Ustedes asombran al mun­
bre en La Plata(37). Curiosamente, allí
do con sus progresos
en París se cerraba un ciclo en la vida
de Rocha, al tiempo que se abría otro
para la ciudad que él había creado.

60 C iu d a d d e L a P la ta
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C iu d a d d e L a P la ta 61
La c o n s a g ra c ió n u rb an ística de La Plata
C onferencia p ro n u n ­ Debo comenzar expresando mi pro­ zo arquitectónico y urbanístico más am­
ciada el 25 de o ctu ­
bre de 1982 en el A u ­
fundo reconocimiento por las palabras, plio y coherente que se haya emprendi­
ditorio de la B ib lio te ­ excesivamente generosas, que la pro­ do jamás en nuestro país, circunstan­
ca C entral de la P ro­ fesora Elba Ethel Alcaraz ha empleado cia que condujo a que la nueva capital
vincia, como parte del
Ciclo de C onm em ora­
para referirse a mi persona en el trans­ provincial fuese consagrada como un
ción del Centenario de curso de su introducción al tema de modelo urbanístico por su tiempo, se­
la F undación de La hoy, del mismo modo que hago público gún hemos de ver. Es que debe tener­
Plata, organizado p o r
la D irección de C ultu ­
mi agradecimiento por el honor que me se en cuenta que nos hallamos ante
ra del M in isterio de dispensara la profesora C atalina una obra muy valiosa, en la que no
Educación de la P ro­ Lerange al proponerme para participar fueron solamente la extrema compleji­
vincia. Inédita.
con mi modesto aporte en este brillan­ dad propia del proyecto abordado, sino
te ciclo. también la amplitud material del mis­
También es mi deber manifestar el mo, las que demandaron una labor que,
halago que para mi representa la pre­ en este campo, no tiene parangón en el
sencia de todos ustedes, platenses y país.
no platenses amigos de La Plata, que Ezequiel Martínez Estrada, nuestro
han querido acompañarnos esta tarde recordado maestro, lo explica con cla­
para rendir homenaje a nuestra ciu­ ridad cuando escribe en su “ R adio­
dad y para compartir algunas de las grafía de la Pampa”(1 )"... Es la ciudad
cosas que hemos podido aprender milagro no por la rapidez con que se alzó
encabezando, durante los últimos sie­ ni por los edificios magníficos que se
te años, un entusiasta grupo de inves­ levantaron, sino porque, como los mila­
tigación que se ha ocupado de nues­ gros va contra las leyes naturales y tiene
tra ciudad como fenómeno urbano. su realidad en la fe ...”
El análisis urbanístico de este pro­ Lo que erige a La Plata en “ciudad
ceso complejísimo, que desemboca milagro" no es sólo la circunstancia
en la creación de la nueva capital de de que constituye una obra de amor y
la provincia de Buenos Aires, posibi­ fe de un grupo humano reducido, sino
lita el contacto con una de las facetas también, de que la misma acontezca
más ricas de dicha investigación. Por inesperadamente y contra las leyes
otra parte, esa faceta no ha sido estu­ de la naturaleza, que señalan la impo­
diada con la extensión y profundidad sibilidad de su aparición en ese tiem ­
de la histórica, la cultural u otras y ello po y lugar, en breve plazo y con ma­
le agrega un atractivo adicional. gros recursos.
En primer lugar, el citado análisis Y precisamente, en la jerga urba­
urbanístico nos revela que la ciudad nística, La Plata es una ciudad nueva
1. Martínez Estrada,
1942: V ol.2:114 de La Plata es el producto del esfuer­ con todos sus atributos. Esto es, una

C iu d a d d e La P la ta 63
ciudad fundada en un momento históri­ en torno a la década del 80. Bien se 2. Morosi, 1978:7

co determinado como producto delibe­ ha señalado que ese momento marca 3. D‘Amico,1895
rado de un plan preconcebido y ejecu­ la transición final del movimiento ro­ 4. S a ld ía s , 1910.
Voi.2:296
tado en un corto plazo(2). mántico, con viejas raíces historicistas
5. Anderson Imbert,
En la Argentina que emergía de un y hermenéuticas, hacia el positivis­
1981
largo y doloroso proceso de gestación mo, nacido de la Ilustración, posicio­
6. Halperin Donghi,
nacional, pocos indicios alertaban, en nes filosóficas características ambas 1980
aquella década del 80, de que la opor­ del siglo(6). Es precisamente en ese
tunidad de construir una nueva capi­ momento que se alcanza un período
tal provincial, aunque fuese la del de equilibrio y de estabilidad, que
estado más importante, habría de con­ estaríamos tentados a denominar de
vertirse en la coyuntura propicia para “pax roquiana” . Y ello permite que
acometer una proeza mucho más am­ puedan atenderse tanto los requeri­
biciosa que la de erigir una simple mientos románticos, prerequisito para
ciudad, de las muchas que se alzaban el planteo de cualquier utopía, como
por entonces en el desierto, que se las exigencias de pragmatismo y deci­
acababa de arrebatar al indígena. sión que son necesarias para llevarla
a la realidad, virtudes estas caracte­
Resulta sorprendente que, según rísticas del positivismo.
manifiestan partícipes o testigos del
proceso, como D‘Amico(3) y Adolfo Antecedentes de la nueva ciudad
Saldías(4) respectivamente, se haya
procurado, además, hacer de La Plata No hemos de ocuparnos del proce­
una ciudad modelo, modernísima, con so mismo que llevó a la ejecución de
mucho de realidad y algo de utopía. la ciudad. Desde nuestro punto de
Empleamos aquí utopía en el sentido vista resultará de mayor interés tratar
de “no hay tal lugar”, con el que lo de aclarar cuales fueron las fuentes a
vertiera al castellano Francisco de las que los técnicos del Departamen­
Quevedo, según la raíz griega del to de Ingenieros, organismo al que el
vocablo acuñado por Tomás Moro en gobernador Rocha encomendara la
el siglo XVI, o aun podríamos decir tarea, pudieron haber acudido, para
que se trató de que La Plata fuese una facilitar el cumplimiento de la misión
ciudad modelo con mucho de realidad de proyectar la capital de la provincia.
y algo de eutopía. Esta palabra, “lugar La tarea no es fácil, ya que el medio
mejor que los existentes” es atribuida cultural en que se concibió La Plata
por Anderson lmbert(5) a otro de los se hallaba en rápida transformación,
maestros que pasara por las aulas en razón del proceso acelerado de
platenses, Pedro Henríquez Ureña. transculturación que experimentaba
En realidad, no debiéramos olvidar el país, en medio de la potente y va­
que tales intentos se acomodan per­ riada corriente inmigratoria que, por
fectamente al clima cultural reinante entonces, arribaba a las riberas del

64 Ciudad de La Plata
7. Randle, 1969:43 Plata en forma ininterrumpida. tas, que preconizaron las propuestas
8. Morosi y Terán,
Es conveniente recordar que el men­ urbanas que Françoise Choay(9) ha
1981:20
cionado Departamento había acumu­ denominado “progresistas” .
9. Choay, 1969:31
10. Morosi, 1981
lado considerable experiencia propia Los textos de higiene pública de los
ya que, según observa Randle(7) con catedráticos titular y sustituto de Hi­
11. B ia g in i, 1980:
107-165 acierto, en el siglo que media entre giene de la Facultad de Medicina de
1779y 1879fueron fundados cincuen­ Buenos Aires de esa época, doctores
ta nuevos pueblos en el sur y el oeste Guillermo Rawson y Pedro Mallo, res­
de la provincia, la gran mayoría de pectivamente, y el similar de Eduar­
acuerdo con proyectos del Departa­ do Wilde, dedican más de la mitad de
mento o confeccionados bajo la su­ su extensión a exponer las nuevas
pervisión del mismo. teorías urbanísticas y se constituyen
Este prestigioso organismo provin­ en los primeros dedicados a la cien­
cial atesoraba una larga y sólida tra­ cia urbana en el país(10). La acción
dición que tenía sus raíces afirmadas personal de esos sanitaristas y sus
tanto en la cuadrícula clásica, trazado discípulos, así como las obras citadas
prescripto por las leyes de Indias, influyeron directamente sobre el De­
como en los esquemas urbanos idea­ partamento de Ingenieros. También
les del Renacimiento y, además, con fue sensible la influencia de la activi­
el aporte de los técnicos franceses, dad urbanística norteamericana, de
ingleses e italianos, arribados en la enorme magnitud, que en el siglo que
primera mitad del siglo XIX, en los va de 1780 a 1880, acompaña la co­
modelos de ciudad barrocos y post lonización de un territorio mucho ma­
barrocos(8). yor aún que el ganado en nuestro país
por las campañas del desierto.
Ese ap o rte se e n riq u e ce y
diversifica, particularmente a partir de Finalmente, el Departamento de In­
la década de 1870, con el arribo de genieros, además de todos estos
la inmigración europea masiva que, aportes, contaba entre sus filas per­
entre sus muchas contribuciones, nos sonajes de la “intelligentsia” argenti­
trajo la dura experiencia de los plan­ na que a sus dotes técnicas y cientí­
teos urbanísticos de la ciudad espe­ ficas unían las de humanistas. Para
culativa de la era industrial que se citar solamente un caso podemos re­
abría, así como las teorías de avan­ ferirnos al ingeniero Carlos Encina,
zada del siglo XIX, nacidas muchas distinguido profesional que alternó
de ellas como reacción y respuesta con igual brillo las matemáticas, la
ante aquellos planteos. En este sen­ agrimensura y la ingeniería, con la fi­
tido debe destacarse que aquí, como losofía, la poesía y el periodismo(11).
en otras latitudes y particularmente en Estos diversos impulsos confluye­
Francia e Inglaterra, fue también im­ ron para dar forma y espíritu a la tra­
portante la influencia de los sanitaris- za platense. La decidida voluntad for­

C iu d a d d e L a P la ta 65
mal, expresada por el cuadrado y su ción de avanzada de la ciudad pro­ 12. M o r o s i et a l.,
1980:38-44
cuadrícula, son consecuencia de la gresista, en su versión higienista y,
13. Morosi, Terán et
tradición del urbanismo colonial reci­ por ello, la descripción que más se al., 1983
bida por el Departamento de Ingenie­ ajusta a la traza dada a La Plata la 14. Verne, 1879
ros. Esa tradición arraigaba en la he­ encontramos significativam ente en
rencia clásica inspirada en la “civitas” una novela de Julio Verne(14), uno de
romana misma y enriquecida por los los representantes más conspicuos
esquemas ideales del Renacimiento. del espíritu del siglo XIX, quien en
Las diagonales del repertorio for­ nota al pie de página, en la citada no­
mal barroco y postbarroco se hallan vela, confiesa abiertamente su deu­
también presentes ya que, como he­ da para con Benjam ín W ard
mos señalado, los técnicos del Depar­ Richardson.
tamento de Ingenieros habían toma­
do contacto tempranamente con pro­ Valoración de La Plata como fenóme­
fesionales franceses, como Pierre no urbano
Benoit, o ingleses, como Santiago Verificada la profunda raigambre
Bevans y conocían los ejemplos de del trazado de La Plata en relación al
Versalles, Karlsruhe, el Londres de contexto urbanístico mundial, nos res­
Wren, Williamsburg y Washington. ta intentar una valoración del mismo
Por otra parte se tomaron en cuen­ como hecho urbano. El solo hecho de
ta los detalles racionalistas de los tra­ que los responsables de la creación
zados postbarrocos y de la ciudad in­ de la nueva capital provincial enca­
dustrial decimonónica europea y ame­ minasen sus esfuerzos al logro de una
ricana. En efecto, eran fam iliares ciudad modelo, con las mayores in­
ejemplos como el Buffalo planeado novaciones y avances preanunciados
por Ellicoat, Detroit, Indianápolis, el por los planteos de los utopistas, que
París de Haussmann y Napoleón III y mostraban la posibilidad de una ciu­
las propuestas de la ciudad progre­ dad mejor y alcanzable, y que lo in­
sista inspirada por Edwin Chadwick, tentasen con profunda convicción,
Benjamín Ward Richardson y James otorga relieve a La Plata como ejem­
S ilk B uckingham , o por C h arles plo urbanístico.
Fourier, V ícto r P. C o n s id é ra n t y Pero si, además, advertimos que
Etienne Cabet, así como el importan­ nos hallamos frente a una realización
te aporte del español Ildefonso Cerdá, casi única en su género y, por añadi­
que poco antes había acuñado la pa­ dura, la materialización de la misma
labra urbanismo, precisándola en su puede calificarse de una verdadera
sentido actual(12)(13). proeza técnica, en relación con los
De tal modo, el producto logrado recursos técnicos disponibles, lo que
por el Departamento de Ingenieros aumenta, como es natural, la atrac­
responde en su concepción a la posi­ ción de este espacio urbano.

66 C iu d a d d e L a P la ta
15. Mellos Franco, del trazado y como factor estético y
1922:164
El trazado de La Plata como hecho geométrico rector, ha sido compensa­
16. M o ro s i et al.,
1982:23-32
singular do y ablandado con la introducción de
17. Albarracín Sar­ El género, que la traza de La Plata un elemento vivo y suave, al verde en
m ie n to y De representa, corresponde a una épo­ toda su riqueza de variantes(16).
Souza
ca que, considerada desde el punto Mediante tal procedimiento se ha
de vista urbanístico, es fecunda en favorecido un equilibro sutil entre los
ideas pero extremadamente parca en dos aspectos presentes en toda obra
realizaciones. Si pasamos revista a humana compleja, aspectos que se
las creaciones del último tramo del expresan a tra vé s de los pares:
siglo XIX, podemos comprobar que lúdico-racional, dionisíaco-apolíneo.
este espacio urbano, concebido en el Como hemos explicado más arriba, en
D epartam ento de In g e n ie ro s por el siglo XIX esa dicotomía se mani­
Benoit y sus colaboradores, se des­ fiesta por las dos corrientes caracte­
taca como una de las más importan­ rísticas del mismo: romanticismo y po­
tes, entre las pocas ciudades nuevas sitivismo. Recordemos que en el mo­
construidas por entonces en el mun­ mento en que se crea La Plata se pro­
do. (FIG.5). En América del Sud la úni­ duce la transición final de la primera
ca que puede compararse a La Plata a la segunda de esas corrientes.
y de la que se inspira fuertemente es A nuestro entender fue en esas ra­
Bello Horizonte, de 1897, fundada zones que se fundó la posibilidad de
bajo el nombre de Cidade de Minas, concebir esta “ciudad de las calles
como capital del Estado de Minas paralelas”(u), como una vez fuera de­
Geraes en Brasil(15). nominada con acierto La Plata, aso­
Pero no sólo la condición de ser ciada en contrapunto feliz con “la ciu­
única es la que distingue a nuestra dad verde”.
ciudad. Sus atributos intrínsecos, De tal modo, frente a la cuadrícula
manifestados en el equilibro y la cali­ rígida y geométrica, regida por la lí­
dad de su trazado, la convierten en nea recta, en un todo de acuerdo con
una obra urbanística de gran valor. la posición positivista del siglo, se em­
Aquello que en primer lugar ayuda plearon no solamente el arbolado pro­
a destacar su singularidad y al mis­ fuso, la gama variada de plazas y par­
mo tiempo su equilibrio, constituyén­ ques, las ramblas y bulevares, como
dose en el signo característico que Benoit llama a las avenidas foresta­
perciben claramente habitantes y fo­ das en su descripción de la ciudad,
rasteros y que ha llevado a que se la recurriendo a la terminología de sus
denomine “/a ciudad de los tilos” o “la fuentes. Todo esto respondía, en cam­
ciudad de los eucaliptos” o también “la bio a una posición romántica. Pero,
ciudad del Bosque”. Es que el uso de por si ello fuera poco, se adaptó y res­
la línea recta, como elemento básico cató al monte de eucaliptos jóvenes

C iu d a d d e La P la ta 67
del casco de la estancia Iraola, me­ En resumen, ello nos autoriza a 18. Alphand, 1867/73
diante la utilización del lenguaje for­ sostener, como hemos explicado, que 19. Chadwick, 1966
mal probado y ajustado por Jean La Plata se erige en producto genuino 20. Fein, 1972
Charles Adolphe Alphand y sus discí­ de las ideas dominantes en los círcu­ 21. Ragon, 1979:74
pulos, en las obras que el gran pai­ los de avanzada de la segunda mitad 22. B u e n o s A ir e s ,
sajista realizara para el Paris de del siglo XIX. Resulta, al mismo tiem­ provincia, 1935

Napoleón 111(18). Ese nuevo lenguaje po, un in te re s a n te fenóm eno de 23. Morosi, 1982
de la paisajística decimonónica había transculturación que, merced a la ac­
sido madurado, por otra parte, en las ción preparatoria de los intelectuales
ciudades inglesas y americanas, pre­ y científicos argentinos, en que tienen
via y contemporáneamente a los tra­ papel preponderante los sanitaristas,
bajos de A lp h a n d (19)(20) (F IG .16 ) y merced al esfuerzo concreto de un
(FIG.17). centenar de técnicos locales y extran­
La Plata es, entonces, sensible a jeros, nucleados en torno al Departa­
los impulsos de un deseo de orden, mento de lngenieros(22), permitió rea­
limpieza y regularidad, expresado en lizar lo que en otras parte del mundo
la línea recta(21), denominador común eran aún meras utopías.
del nuevo modelo de ciudad que nace Las cualidades expuestas, que ha­
como reacción ante las condiciones cían de La Plata un singular ejemplo
de vida deplorables de buena parte del modelo progresista urbano en su
de la población urbana. Esta había su­ variante higienicista, fueron adverti­
frido a lo largo del siglo XIX el impac­ das por sus contemporáneos, que las
to terrible del crecimiento caótico ge­ apreciaron y distinguieron(23). Esta cir­
nerado por las transformaciones de la cunstancia, nunca debidamente valo­
sociedad, representadas particular­ rada en nuestro país, condujo a la pri­
mente por el industrialism o. Aquel mera consagración urbanística de
deseo manifiesta una voluntad inne­ nuestra ciudad, hecho sobre el que se
gable de dar una respuesta racional tendiera un manto de olvido casi de
a esos problemas. Pero en La Plata inmediato.
se acusa con claridad, además, la ne­ Merced al renovado interés por la
cesidad del verde como elemento hi­ historia de las ideas urbanísticas y
giénico y estético, compensador de particularmente aquellas nacidas en
las condiciones de vida impuestas por el curso del siglo pasado, asistimos
la ciudad industrial y fuente de sen­ hoy a una nueva puesta en valor de
saciones estéticas. Ello implica ade­ esta circunstancia. Por otra parte,
más el convencimiento acerca de la habiéndose reavivado el interés en
efectividad de este equipamiento ur­ torno a la misma por la proximidad del
bano que, a la vez que instrumento primer centenario, ya no nos quedan
recreativo y educativo, es promotor de dudas de que estamos asistiendo a la
interacción social en la ciudad, abier­ segunda y esperamos definitiva con-
to a todos como se halla.

68 C iu d a d d e L a P la ta
24. La República Ar­ sagración de la nueva capital de la pro­ difusión encarada por el gobierno de
gentina 1889/
90. Vol.1:30 vincia de Buenos Aires, como uno de la provincia.
25. C atalogue Spé­
los hitos del urbanismo mundial. De este modo, muchas personali­
cial, 1889 Retornando al reconocimiento acor­ dades de la época tomaron contacto
26. Morosi, Teán et dado a La Plata por sus contemporá­ con esa valiosa creación argentina.
al., 1983:143-146
neos, podemos señalar dos hechos Desde que el Vicepresidente de la Na­
27. Martí, 1953:168
significativos que acotan claramente ción Carlos Pellegrini inaugurase el
esa circunstancia. El primero es el pre­ pabellón nacional el 25 de mayo de
mio otorgado al Departamento de In­ 1889, desfilaron ante ella personajes
genieros y al Gobierno de la Provincia, como Julio Verne, cuya visión profè­
consistente en sendas medallas de tica había anunciado sólo diez años
oro(24)(25\ por la autoría de la traza y su antes la aparición de una ciudad como
consecuente ejecución. La distinción La Plata y que debió sentirse muy ha­
fue dispensada en la Exposición Uni­ lagado ante esta prueba de su capa­
versal de París de 1889, el magno cidad prospectiva, o como Daniel H.
evento organizado para conmemorar el Burnham, el gran arquitecto america­
centenario de la Revolución Francesa. no, quien buscaba inspiración para el
La nueva ciudad fue presentada con planteo de la Exposición Colombina
esmero por el gobierno provincial, re­ de Chicago de 1893 y a quien La Pla­
curriendo a planos preparados espe­ ta le produjo fuerte impresión, como
cialmente, a fotografías demostrativas se acusa en su famosa propuesta para
del progreso de los trabajos, a esta­ la re m o d e la ció n y d e s a rro llo de
dísticas completas y diagramas, así Chicago de 1909. Tampoco debemos
como a material que revelaba las in­ olvidar que la contempló, seguramen­
quietudes culturales y científicas de te henchido de emoción y orgullo el
sus habitantes, sobre todo aquellas propio Dardo Rocha, quien se halla­
encauzadas a través de libros, revis­ ba en Europa, curando sus heridas
tas y periódicos. Todo ello fue exhibi­ tras la derrota electoral sufrida poco
do en el ostentoso pabellón argenti­ antes(26).
no que se alzaba en un lugar de pri­ Martí escribía poco después, con
vilegio, junto al pie derecho de la to­ admiración frente a los planos y foto­
rre Eiffel, la maravilla de la muestra. grafías platenses: “...De relieve está allí
De tal modo, en París y ante los la ciudad modelo de La Plata, que apa­
reció de pronto en el llano silvestre, con
ojos del mundo, se presentaron no
ferrocarriles, puertos, cuarenta mil habi­
sólo la traza sino también la realidad
tantes y escuelas como palacios...”(27).
concreta platense, que representaba
la nueva ciudad sólo seis años des­ El segundo hecho que conviene
pués de fundada. Todo ello pudo ser destacar es que, como ocurriera con
admirado y aprobado por los visitan­ Burnham y Martí, una serie de con­
tes merced a la cuidadosa labor de temporáneos fueron sorprendidos por

C iu d a d d e La P la ta 69
la ciudad y emitieron juicios acerca de vínculo estrecho entre la misma y la co­ 28. A m a r a l In s i a r t e ,
1959
la misma, algunos de los cuales han marca que la rodea.
29. Salvadores, 1932:
sido pacientem ente recogidos por Si bien en todas las épocas este vín­ 401
Amaral lnsiarte(28). culo ha sido considerado por los esta­ 30. Geddes, 1904
distas previsores y por los buenos 31. Geddes, 1915
El trazado de La Plata como precursor urbanistas y a pesar de que su trascen­ 32. Coni, 1885
de la teoría regional dencia ya había sido advertida en los 33. Salvadores, 1932:
Pero en ello no se agota la impor­ estudios de los geopolíticos y geógra­ 47
tancia urbanística de La Plata. Una fos europeos de la segunda mitad del 34. Salvadores, 1932:
circunstancia no debidamente adver­ siglo pasado, lo novísimo en La Plata 100

tida, en los análisis que sobre ella se es intentar una solución concreta en el
han practicado, es que, en cierta me­ aspecto espacial, respondiendo justa­
dida, su plano constituye una realiza­ mente a esos principios teóricos. Di­
ción precursora de la teoría regional. cha solución es materializada en el pla­
Acontece que, en casi todos los no que manda ejecutar el Gobernador
análisis citados, se ha considerado a y que se halla en la Reseña E stadísti­
La Plata como circunscripta a la tra­ ca y D escriptiva de La Plata, editada
za del cuadrado original, que envuel­ por Emilio R. Coni en 1885(32). En una
ve su planta urbana, olvidando que el cuidadosa litografía multicolor se indi­
Gobernador Rocha había dispuesto, ca el emplazamiento del casco urbano
según el conocido decreto del 5 de y el de las quintas y chacras que lo cir­
septiembre de 1882, que: “...El Depar­ cundan para asegurar su aprovisiona­
tamento de Ingenieros procederá a cons­ miento. También se señalan los terre­
truir, a la mayor brevedad, un plano de nos para la localización de algunas
todo el terreno de la Capital y uno espe­ industrias, así como del importante
cial del terreno en que está ubicada la puerto de ultramar, de las principales
ciudad de La Plata...,,{29}. vías de comunicación, etc. (FIG.6).
Es decir que el Gobernador dispo­ De este modo, es posible afirmar
nía que se colocase la traza de la ciu­ que las instrucciones que el Poder
dad en su contexto regional, circuns­ Ejecutivo impartiese a la Comisión
tancia que debe destacarse como otra especial encargada de aconsejar el
de las características novedosas de emplazamiento más adecuado para la
la nueva capital. Veinte años antes nueva capital(33) y al Departamento de
que uno de los precursores de la teo­ Ingenieros para ejecutar sus pla-
ría re g io n a l, el escocés P a trick nes(34), no quedaron en las meras con­
Geddes(30)(31), iniciara la publicación sideraciones generales, que todo es­
de sus estudios acerca de la indiso­ tadista debe plantear en ocasión de
luble relación entre la ciudad y su re­ disponer la creación de un asenta­
gión, en la nueva capital bonaerense miento humano de ciertas importan­
se dejaba en claro la existencia de un cia y que todo urbanista está obligado

70 C iu d a d d e L a P la ta
35. Moros!, 1982 a dominar, sino que se tradujeron en La magnitud del esfuerzo cumplido
un documento gráfico, en el que esas puede acotarse a través de una serie
consideraciones han sido c u a lific a ­ de hechos reveladores. El primero lo
das y localizadas en el espacio. conforma la simple observación de
Por ende el plano indica el empla­ que, durante el siglo transcurrido, no
zamiento espacial preciso de aque­ ha podido ejecutarse en forma plani­
llas actividades que en la época se ficada ninguna otra ciudad de la mag­
consideraban básicas: aprovisiona­ nitud de La Plata y mucho menos aún
miento diario de la población; comu­ ajustándose a una concepción medi­
nicaciones, representadas en espe­ tada y a un esquema formal que fue­
cial por el puerto y por los ferrocarri­ se respetado aceptablemente a lo lar­
les, por entonces elementos esencia­ go de varias décadas. Ni siquiera nos
les; radicación de algunas activida­ encontramos con intento alguno de
des industriales, etc. Como hemos construir una ciudad modelo, aunque
dicho se trata, en suma, de un ante­ fuere de dimensiones más modestas,
cedente valioso de los planes regio­ en nuestro país.
nales que, algunas décadas más tar­ Un segundo parámetro que permite
de, adquirirían singular relevancia, destacar la importancia del proceso,
ante el desarrollo de las teorías re­ aun juzgándolo según patrones interna­
gionales. cionales, surge de la comparación con
empresas similares encaradas en otras
El proceso de ejecución de la ciudad latitudes y en distintos momentos his­
de La Plata como proeza técnica tóricos.
Otra faceta que se pone al descu­ Si nos referimos a uno de los más
bierto en el análisis urbanístico de La conocidos y recientes, el movimiento
Plata, contribuyendo a que la misma inglés que, en la última postguerra, se
se convierta en un fenómeno realmen­ orientara a la creación de las ya famo­
te destacable y precursor a escala sas “new towns”, originalmente conce­
nacional e internacional, es la cons­ bidas para descongestionar las gran­
tituida por la sincronización y rapidez des conurbaciones británicas, La Pla­
con que se cumplió su proceso cons­ ta se destaca como una verdadera
tructivo. Para expresarlo en otras pa­ proeza, habida consideración de los
labras, el esfuerzo de los gobiernos, recursos técnicos, demográficos y eco­
que encabezaron sucesivamente Ro­ nómicos disponibles en las respecti­
cha y D’Amico, no se agotó en la sim­ vas épocas y lugares.
ple especulación de forjar planes am­ En efecto, a los ejecutores de La
biciosos, sino que fue seguido por Plata la construcción de la ciudad, el
otro mayor aún, destinado a llevar puerto más importante en la época y
enérgica y prestamente esos planes una red ferroviaria completa que los
a la realidad(35). sirviese sólo les demandó menos de

C iu d a d d e L a P la ta 71
siete años y todo ello a partir del “lla­ forma aceptable, a pesar de los mu­ 36. O sborn &
W h i t t i c k ,
no silvestre” , según la expresión de chos inconvenientes de todo tipo que 1963:342
Martí. Además, en un plazo algo más se presentaron, y sin la aparición de 37. Salas y Condomí
corto pudieron superarse los sesenta fenómenos considerables de urbani­ Alcorta, 1910: LI V
mil habitantes, meta que ninguna de zación espontánea o de segregación 38. Estrada, 1886:24-
dichas ciudades nuevas inglesas pudo urbana o social. 25
lograr en igual lapso(36){37). Algunos de estos inconvenientes,
Por otra parte, aquí es necesario que Santiago Estrada hace notar en
reflexionar acerca de la extremada di­ sus comentarios, tras su visita a la
ficultad y complejidad de la tarea que ciudad en construcción(38), fueron co­
debió realizar la provincia de Buenos rregidos merced a las previsiones gu­
Aires. No sólo debieron superarse los bernamentales que, como bien seña­
inconvenientes propios de la magni­ la ese autor, fueron rápidas y enérgi­
tud material de la obra emprendida y cas. Así, por ejemplo, se decidió en­
los derivados de la escasez de mate­ frentar problemas como la ejecución
riales de construcción y de mano de de viviendas, mediante planes de fi­
obra, así como de los deficientes me­ nanciación destinados a quienes se
dios y vías de transporte con que se radicaban en la nueva ciudad o tam­
contaba, sino también aquellas que bién a través de la adquisición en los
surgían de los inevitables fenómenos Estados Unidos de vivienda prefabri­
de especulación bajo todas sus for­ cada, hecho realmente novedoso para
mas. Estas han adquirido enorme la época y el medio.
trascendencia aun en casos mucho De igual manera se evitó la apari­
más próximos a nosotros, como acon­ ción de otro tipo de problemas me­
teció durante la realización de Brasi­ diante la adopción temprana de las
lia, la célebre nueva capital de nues­ medidas para atender a la salud físi­
tro país hermano, que debió sufrir ca de la nueva población, así como a
grandes dolores de crecimiento. sus necesidades de educación, cul­
Debe destacarse que en La Plata, tura y recreación.
a pesar de la magnitud de la empresa Esta actividad pujante, coherente y
acometida y del proceso afiebrado entusiasta pudo ser mantenida menos
que rodeó al rápido crecimiento de la de una década y fue luego reempla­
ciudad, el poblamiento de la misma zada por un ritmo de crecimiento más
pudo encauzarse de modo bastante lento, en primera instancia en razón
ordenado y sin que nunca las autori­ de la crisis económica general que
dades perdieran el control del mismo afectó al país en 1890 y, más tarde,
en forma total. por la sistemática y tenaz oposición
En efecto, la radicación de la po­ de los intereses porteños afectados
blación platense en sus diferentes por el progreso platense. Esos inte­
grupos sociales pudo ser cumplida en reses concluyeron controlando en

72 C iu d a d d e L a P la ta
39. Rey, 1957 1905 los dos puntales de aquel pro­ Luego, nos consta a todos los
40. Arrieta, 1935 greso, el puerto y la universidad, así platenses lo que trajo consigo el olvi­
41. Información gen­ como años antes habían hecho lo pro­ do de aquella concepción primera, uni­
tileza del Ing. Al­
berto R. Gray
pio con el sistema ferroviario que ali­ do a la ola de crecimiento poblacional
mentaba a la ciudad y su puerto. acelerado, tras la que se filtró la con­
En medio de esta desventura para gestión, agravada por el proceso de
los platenses, una faceta positiva la motorización, que se abre a partir de
constituyó la circunstancia de que un comienzos de la década del 50. Este
crecimiento muy lento permitió que la proceso no controlado despertó nueva­
nueva ciudad madurase durante casi mente la especulación, esa secuela
medio siglo, en que el latente proce­ espúrea del desarrollo, que ha marchi­
so especulativo estuvo adormilado, en tado y ajado, cuando no destruido, mu­
un tranquilo clima de orden edilicio, chos de los valores que quisieron
en el que se respetaron las pocas tra­ insuflarle Rocha , Benoit y sus colabo­
diciones de La Plata y su concepción radores.
primigenia. Luego de haber pasado revista a al­
Si es cierto lo que se ha sostenido gunas de las cualidades que distin­
acerca de que lo peor que puede ocu­ guen a La Plata como creación urba­
rrir con las utopías es que se reali­ na, sólo resta exhortarles, en caso
cen rápidamente, la circunstancia que que compartamos las ideas que aca­
acabamos de comentar debió contri­ bo de exponer, a compenetrarse cada
buir a crear y mantener vivo cierto vez más y a esforzarse por compren­
hálito utópico y romántico que envol­ der los valores que la misma repre­
vió a la ciudad y que dio cabida ge­ senta, lo que permitirá defenderlos
nerosa a todas las inquietudes del es­ con éxito en nuestro accionar diario.
píritu, permitiéndole así alcanzar pau­ Habremos contribuido así a la segun­
sadamente su esplendor y madurez da y definitiva consagración urbanísti­
de ciudad modelo con el que la salu­ ca de La Plata. Hacemos esta apela­
daron, entre otros Rey(39) y Arrieta(40) ción en el convencimiento de que un
y que, además, subyugaron a perso­ sector importante del esfuerzo común
najes del calibre del sabio Einstein, por salvar nuestra amenazada civiliza­
quien manifestara su deseo de radi­ ción se cumple cada día, a través del
carse aquí(41). rescate de los valores particulares del
lugar en que cada uno habita.

C iu d a d d e L a P la ta 73
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C iu d a d de L a P la ta 75
ILUSTRACIONES
a)

b)

Figura 1: Alternativas prelim inares -desechadas- de la traza de La Plata (1881)


Figura 2: P la n o p r im itiv o d e L a P la ta -m a yo d e 1 882- Figura 4: D e ta lle co rre sp o n d ie n te a l c a sc o u rban o
(archivado bajo el número 806-30-2 en la A sesoría H istórica en e l p la n o d e F ig u ra 3
y Archivo de la Dirección de G eodesia del M inisterio de Obras
Públicas de la Pcia. de Buenos Aires)

F ig u ra 3 : P la n o d e l E g id o d e L a P la ta . C a p ita l d e la P ro v in cia d e B u en os A ires


(copia en ferroprusiato conservada en el archivo particu lar del Dr. D iego J. Arana)
Figura 5: Plano fundacional de La Plata -noviembre de 1882-
F ig u ra 6: P lan o de L a P lata, M u n icipio de la C a p ita l de la P rovin cia, co n ten id o en la “R eseñ a e sta d ístic a
y d e scrip tiv a de L a P la ta ”, p u b lic a d a b a jo la d irecció n d e l Dr. E m ilio R. C on i en 188 5
1. Catedral (enconstruccion) 10. D epartam ento de Ingenieros 19. Estación Central del Tramway
2. Palacio de Gobierno 11 . Consejo de Higiene y Vacuna (en proyecto) 20. Capilla San Ponciano
3. Ministerio de Hacienda 12. Museo General y Biblioteca 21 .Mercados
4. Ministerio de Gobierno 13. Observatorio Astronómico 22. Escuelas
5. Legislatura . 14. Banco de la Provincia 23. Máquinas de la Luz Eléctrica
6. Palacio de Justicia 15. Banco Hipotecario 24. Hipódromo
7. M unicipalidad 16. Colegio Provincial 25. Chalet del Gobernador
8. Policía. 17. Ferro-Carril de la Provincia (Estacion Central) R* Reservas
9. Consejo de Educación 18. Pozo y bombas de las Aguas Corrientes ___ Tramway

F ig u ra 7: P la n o d e L a P la ta , M u n icip io d e la C a p ita l d e la P rovin cia, c o n ten id o en la “R eseñ a e s ta d ís tic a


y d e sc rip tiv a d e L a P la ta ", p u b lic a d a b a jo la d ire c c ió n d e l Dr. E m ilio R. C o n i en 188 5
y d e l qu e s e sirv e Be n o it p a r a d e s c r ib ir la c iu d a d
Figura 8: Plano preparado p a ra la Exposición Universal de París de 1889, que lleva la siguiente referenecia:
“La Plata. Fundada el 19 de noviembre de 1882. Construido p o r el Departamento de Ingenieros. La Plata.
1888. Proyecto del Ingeniero Pedro Benoit. 1:5000. Es propiedad del Departamento de Ingenieros“
Esquema correspondiente al plano prim itivo de la ciudad Esquema correspondiente a la ciudad de La P lata según el
de La Plata de la figura 2 (mayo de 1882) plano de la figu ra 4 (entre junio y octubre de 1882)

Esquema del plano fundacional de la figu ra 5 (noviembre 1882) Esquema correspondiente a la ciudad de La Plata según el
plano de la figura 7 (1885)
Figura 9: E sq u em a s c o m p a ra tiv o s d e lo s su c e siv o s p r o y e c to s d e tra za d o d e L a P la ta (1 8 8 2 - 1885)
Figura 10: F a c h a d a d e la L e g isla tu ra (1 8 8 1 ) -G u sta v o H ein e y J o rg e H agem a n n -

Figura 12: F a c h a d a d e la C a te d r a l (1885) Figura 11: P e r s p e c tiv a d e la M u n ic ip a lid a d (1 8 8 1 )


-P e d ro B en o it y E rn esto M eyer- -H u b erto S tier-
F ig u ra 13: F ach ada p rim itiva d e la C a sa de
G o b iern o - m o d ifica d a p o ste rio rm e n te -

F ig u ra 1 4: F ach ada de T ribunales


- A d o lfo T. B ü ltn er -

F ig u ra 15: F ach ada de la C a sa d e P o lic ía


- P ed ro S. B en oit -
F ig u ra 16: D e ta lle d e l B osque, to m a d o d e l p la n o fu n d a c io n a l (18 8 2 )

Figura 17: Parque Monceau de París, creado por Juan Charles Adolphe Alphand
Figura 18: F o to g ra fía a é re a d e la c iu d a d
F ig u ra 19: P la n o d e la c iu d a d d e B u en os A ires. S e rv ic io H istó ric o M ilita r d e E sp a ñ a 6 2 6 7 E -1 6 -7
1573

Figura 20 a : E squ em a teó ric o d e o rg a n iza ció n f ís ic a Figura 20 b: E squ em a teó ric o d e o rg a n iza ció n d e l
te r r ito r ia l (R ea l P ro v ision d e N u evo s D e sc u b rim ien to s p o b la d o y su ejid o (R eal P ro v isió n d e N u evo s D e s ­
y P o b la c io n e s) C u atro leg u a s p o r lado cu b rim ien to s y P o b la c io n e s)

Figura 21 a: E squ em a c lá sic o d e o rgan ización F ig u ra 21 b: E squ em a c lá sico d e o rg a n iza ció n


d e l ejido, en la c iu d a d in dian a argentina. Kühn d e l p o b la d o en la ciu d a d indian a argentina.K ühn
1826 Figura 22: E squ em a teó ric o d e o rg a n iza ció n d e l
p o b la d o y su e jid o (cu a d ra d o d e la b ra n za ) en la
c iu d a d rep u b lica n a tem prana. D o s leg u a s p o r
lado.

Figura 23 a: E sq u em a teó ric o d e o rg a n iza ció n


d e l p o b la d o y su e jid o en la c iu d a d rep u b lica n a
d ecim o n ó n ica ta rd ía (L ey d e In m ig ra ció n y
C olon ización ). C u atro leg u a s p o r lado.

Figura 23 b: D e ta lle d e l esq u em a te ó r ic o d e


org a n iza ció n d e l p u e b lo (L ey d e In m ig ra ció n y
C o lo n iza ció n ). M a n za n a s d e 1 0 0 p o r 100
d iv id id a s en 4 so la res. C a lles y a v e n id a s d e 2 0 y
5 0 m ts. d e ancho, respectiva m en te. P la z a
p r in c ip a l d e 4 m an zan as y p la z a s m en o res d e 1
m anzana.

Figura 23 a Figura 23 b
Ejido indiano Ejido republicano 1826

Ejido de La Plata

Figura 24: Esquemas del ejido de La Plata y sus antecedentes


a) M odelo teórico indiano

b)Traza p a ra el pu eblo de Dolores 1826

c) Cuadricula base del plan o fundacional de La Plata

Figura 25: E sq u em a d e la c u a d rícu la p l a z a c e n tra l y p la z a s m enores, en L a P la ta y su s a n te c e d e n te s


Figura 2 6 : C u a tro ciu d a d es co n P la z a M ayor, to m a d a s d e H u am an P o m a d e A ya la
a) modelo teórico indiano b) modelo clásico indiano c) pla za p a ra el pueblo de Necochea. 1881

d) pla za central de la ciudad de La Plata en el plano e) p la za central de la ciudad de La Plata. 1888


prim itivo. 1882
Figura 2 7 : P la z a c e n tra l en L a P la ta y en su s a n teced en tes
F ig u ra 2 8 : P la n o d e la c iu d a d a n a rq u ista am erica n a , d e P ie rre Q u iroule. 191 4
In serció n d e La P lata en el co n texto
u rb a n ís tic o m undial
Revista de la Universi­ Si analizamos la ciudad de La Plata jor que los existentes", según la expre­
dad n° 28, La Plata.
1982: 57-67 y n° 29,
como obra urbanística, el escorzo que sión a trib uida a Pedro H enriquez
1984: 176-177 nos otorga la centuria transcurrida nos Ureña(2).
permite descubrir su importancia ex­ Como hemos señalado al comien­
cepcional desde diferentes puntos de zo, hoy podemos dar fe de que logra­
vista. ron su propósito. Bastará para ello
La Plata, que nació como ciudad con pasar revista a algunos aspectos
nueva, es decir, como resultado de destacados de La Plata como ciudad.
una idea preconcebida y ejecutada
como un todo en un momento históri­ La profunda raigambre urbanística del
co determinado, merece ese análisis trazado de La Plata
que clarifique su ubicación en el con­ La Plata fue concebida por un gru­
texto urbanístico mundial. po de técnicos del Departamento de
El decreto del 7 de mayo de 1881(1), Ingenieros que encabezaba Pedro S.
que encomendaba al Departamento Benoit, como una ciudad modelo cu­
de Ingenieros de la Provincia proyec­ yas raíces se nutren en una sólida tra­
tar su traza, indicaba que sus planos dición urbanística, fecundada por las
debían ser conformes a los traza­ novísimas ideas de su época. A pe­
dos de las ciudades más modernas..." y sar de ello, la traza platense ha sido
que “... se consultará al mismo tiempo calificada, con cierta ligereza, como
que la mayor comodidad de los habitan­ un puro producto postbarroco o neo­
tes, la posibilidad de mantener la higie­ clásico. Si bien su ejecución requería
ne, en cuanto lo permitan los últimos el conocimiento del repertorio formal
adelantos científicos y la belleza de sus barroco y clásico, es demostrable,
calles y plazas...". como intentaremos hacerlo más ade­
Así, el grupo encabezado por Dar­ lante, que se trata, sin embargo, de
do Rocha procuraba, en el mejor es­ una nueva concepción fundamentada
píritu optimista del siglo XIX, una ca­ en un profundo conocimiento de la
pital que fuese ciudad modelo con evolución del urbanismo y, a un tiem­
mucho de realidad y algo de utopía. po, de las ideas más avanzadas de
Utopía en sentido de “no hay tal lugar, su época.
con que, de acuerdo con la raíz grie­ En efecto, el Departamento de In­
1. Salvadores, 1932:
ga del vocablo, acuñado en el siglo genieros, creado en tiempos del Pre­
100 XVI por Tomás Moro, don Francisco sidente Rivadavia, atesoraba una lar­
2. Anderson Imbert, de Quevedo lo había vertido al espa­ ga y amplia tradición urbanística. Su
1981 ñol. O más aún de eutopía, “ lugar me­ base la constituía la activísima expe­

C iu d a d d e L a P la ta 77
riencia colonial, regida por las leyes de de las propuestas de Haussmann para 3. Paula y Gutiérrez,
1974:55
Indias, que preconizaban la cuadrícu­ París. Tampoco se desconocían las
4. Brinkmann, 1922:
la, cuyos an te ce d e n te s son bien adaptaciones norteamericanas de los 311
identificables en el mundo clásico y, m odelos europeos: W illiam sburg, 5. Pando, 1965
en especial, en la civitas romana. W ashington, Buffalo (de E llicoat),
6. Choay, 1969
Este substrato clásico había sido Detroit, Indianápolis, etc.
7. Morosi et al., 1980:
enriquecido, en el período hispánico, Transcurrida la primera mitad del 38-44
a través del conocimiento de las ciu­ siglo pasado, tampoco les eran extra­ 8. Morosi, 1981: 153-
dades ideales planteadas por los ur­ ñas las teorías y utopías que daban 157

b a n ista s del R e n a cim ie n to , de apoyo al urbanismo que Francoise


Filarete a Vasari el Joven y Scamozzi Choay ha denominado progresista(6).
y de Jacques Perret y Jean Errard a Como hemos aclarado en otros con-
Johann Andreae, sin olvidar trazados textos(7)(8), merced a la actuación de
ideales como el de Henrichemont por los grandes sanitaristas argentinos
Salomón de Brosse, para citar sólo como Guillermo Rawson, Pedro Ma­
algunos de los que poseen un lengua­ llo, Eduardo Wilde, quienes escribie­
je formal afín al platense ron los primeros textos urbanísticos
Pero, además, es interesante recor­ en el país, no ignoraban la obra de
dar que los profesionales del Depar­ los pioneros de la ciudad progresis­
tamento de Ingenieros habían toma­ ta, en lo que nosotros hemos llamado
do contacto tempranamente con las su variante higienicista.
creaciones urbanísticas barrocas y Nos referimos, por ejemplo, a las
postbarrocas. Ello había ocurrido a ideas de Edwin Chadwick, Benjamín
través de la incorporación de presti­ W ard R icha rdson o Jam es S ilk
giosos técnicos, como el ingeniero in­ Buckingham, entre los ingleses, o de
glés Santiago Bevans, autor de un in­ franceses como Etienne Cabet, Char­
teresante proyecto con diagonales(3), les Fourier, Víctor Considérant o aún
de gran parentesco formal con la pro­ a las del catalán Ildefonso Cerdá,
puesta, algunos años más temprana, quien acababa de acuñar el vocablo
de Jean Jacques Huvés para La urbanismo, que más tarde adquiriría
Roche sur Yon(4). O la del francés difusión universal. En todos ellos, trá­
Pierre Benoit, interesantísima y enig­ tese de utopistas o de reformadores,
mática personalidad, que junto a la de se advierten dos aspectos comunes,
su hijo Pedro S. Benoit, brillarían por en lo que se refiere a su concepción
más de medio siglo en el panorama de la nueva ciudad, que reclamaban
de la arquitectura argentina(5). o que propugnaban, según el caso.
Se había alcanzado, así, un buen Una primera faceta común es el
c o n o c im ie n to de obras como deseo de orden, limpieza y regulari­
Versalles,.Karlsruhe, el proyecto de dad. Ello no debe sorprendernos
Christopher Wren para Londres y aún puesto que el nuevo modelo de ciu-

78 C iu d a d d e La P la ta
9. Bardet, 1951 dad nace como reacción ante las con­ junto de nidos de golondrina. No hemos
10. Ruyer, 1960:43 diciones de vida deplorables de bue­ salido todavía del reino de la naturaleza
11. Rawson, 1 876 na parte de la población de las ciuda­ viviente. Pero cuando vemos una gran
12. Mallo, 1878/79 des, que habían experim entado el ciudad con sus calles regulares y sus en­
crucijadas de ángulos rectos, notamos
13. Wilde, 1885 fuerte impacto del crecimiento caóti­
que hemos entrado en un reino muy di­
co generado por la industrialización.
ferente al de la naturaleza, en el reino
Gastón Bardet(9) es uno de los pri­ humano que vuelve curiosam ente a la
meros en destacar esta faceta que, regularidad del cristal y del mineral, más
formal y simbólicamente, se expresa allá de las formas flexibles de la vida...”.
en la calle recta: “...La línea recta pone Para decirlo en otras palabras, la
su acento triunfal, dominador a la m ane­ ciudad, como toda creación humana,
ra antigua; expresará a un tiempo la n e­
posee una faceta en que se manifies­
cesidad de orden y clarificación que D es­
ta lo apolíneo y otra en que se traslu­
cartes sistem atizará, a la par de un de­
seo de lejanas perspectivas y de evasión ce lo dionisíaco. El trazado y la eje­
que, en el siglo siguiente, producirá las cución de La Plata, por lo menos du­
composiciones de Le N ó tre...”. Agrega rante algo más de medio siglo, mos­
Bardet que "... por primera vez lo recti­ traron un equilibrio singular entre am­
líneo se vincula con una idea estética... bos aspectos, que desafortunadamen­
Finalmente será la técnica del punto de te se ha quebrado en nuestros días.
mira y de su alcance -dominio de geó­ Aquellos ricos antecedentes fue­
metras y artilleros- la que se impondrá
ron, pues, fecundados por las nuevas
en el arte urbano hasta el siglo X X ...“.
¡deas sobre la ciudad progresista, en
La segunda faceta se vincula con sus dos facetas, ideas recogidas por
la necesidad de incorporar al elemen­ los proyectistas de La Plata a través
to vegetal como parte inseparable de de la acción de difusión cumplida,
la ciudad y, tal vez, como compensa­ como en otras latitudes, por los mé­
ción frente a la tendencia que la pri­ dicos sanitaristas. Ya hemos dicho
mera faceta representa. Este aspec­ que éstos escribieron en nuestro país,
to es destacado, entre otros, por a partir de la década de 1870, los pri­
Cabet, Sue, Buckingham, Chadwick, meros tratados de urbanismo(11)(12)(13)
Richardson, Verne y Haussmann. En que conocemos. Es fácil observar en
este sentido, la necesidad de la pre­ ellos la relación con las ideas ligadas
sencia del verde pareciera correspon­ a las dos facetas de la ciudad higié­
der a una circunstancia que Ruyer(10) nica que hemos analizado.
destaca sagazmente: "... Cournot nota A pesar de ello, ya hemos señala­
con mucha justicia que al superponerse
do que La Plata, en el contexto urba­
el reino humano al reino vital, aquél se
caracteriza por la línea recta, el ángulo
nístico, ha sido ubicada en general en
recto, la sim etría y la regularidad. No el casillero de las creaciones postba­
existe todavía gran diferencia entre las rrocas. Tal calificación es superficial,
cabañas de un poblado negro y un con­ ya que no atiende siquiera a los as-

C iu d a d d e La P la ta 79
pectos meramente formales del proble­ levar o avenida, y presenta sobre uno de 14. M orosi et al.,
sus costados un espacio al descubierto 1980:66
ma. Hallamos, por cierto, la simetría,
la cuadrícula y las diagonales del re­ para los tranvías y los ferrocarriles me­ 15. Verne, 1879

pertorio form al clásico y barroco, tropolitanos. En todos los cruces habrá 16. Richardson, 1876

pero aquí se las ha insuflado de un un jardín público, ornamentado con her­ 17. Verne, 1959:115-
mosas copias de obras maestras de la 116
nuevo espíritu, que surge de las ideas
escultura, en espera de que los artistas 18. El Diario, 14-11-
del siglo pasado acerca de la ciudad de Villa Francia produzcan creaciones 1882, p.1, c.3
progresista en su variante higienicis- originales dignas de reemplazarlas...” . 19. La República A r­
ta. La cuadrícula y la rigurosa sime­ g e n t i n a . . .,1 8 8 9 /
tría se han ablandado por la introduc­ Los responsables de la creación de 90, Vol.1:15
ción de ciertas licencias, justificadas La Plata eran perfectamente cons­
mediante impecables argumentos ra­ cientes de que su esfuerzo se dirigía
cionales. El empleo de las diagona­ a crear una ciudad modelo, incorpo­
les ha perdido su valor perspectivís- rando los máximos avances de su
tico, focal y centrípeto. época, fuesen éstos los ya probados,
o los anunciados en las visiones de
En total acuerdo con el análisis que una ciudad mejor y alcanzable.
acabamos de realizar, el plano de La
Plata en su trazado definitivo, si como El periódico El Diario(18), que apo­
tal consideramos al plano fundacional yaba la gestión de Rocha, escribía,
(14) (FIG.5), encuentra su descripción días antes de la fundación y refirién­
más aproximada en la obra de uno de dose a La Plata, “ una ciudad a lo Ju­
los literatos más representativos del lio Verne” . Siete años más tarde,
espíritu del siglo XIX, Julio Verne. En cuando la Provincia decide mostrar al
efecto, éste imagina, en su novela mundo su capital ya realizada, exhi­
Los 500 m illo n es de la Begum biéndola detalladamente en la Expo­
(1879), una ciudad ideal denominada sición Universal de París en el año
Franceville(15), reconociendo abierta­ 1889, se insiste en llamarla “la ciu­
mente haberse inspirado en Benjamín dad de Julio Verne”(19).
Ward Richardson y su Hygeia(16).
La traza de La Plata como ejemplo casi
Verne describe así su imagen de la único en su género
ciudad Franceville(17): "... Y en primer
lugar el planteo de la ciudad es esen­ Todo lo que acabamos de exponer
cialmente simple y regular, de manera justifica el hecho de que La Plata se
que pueda prestarse a todos los desa­ distinga como un ejemplo urbanístico
rrollos. Las calles, cruzadas en ángulo casi único del género, que represen­
recto, están trazadas a distancias igua­ ta a su época, fecunda en ideas pero
les, tienen una anchura uniforme, están parca en realizaciones de ese tipo.
arboladas, y se las designa mediante nú­ Entre las creaciones de la última par­
meros de orden..”. te del siglo XIX y los comienzos del
"... Cada medio kilómetro, la calle, un XX, la nueva capital de la Provincia
tercio más ancha, toma el nombre de bu­ se destaca por su originalidad, mag-

80 Ciudad de La Plata
20. Ragon, 1979:74 nitud y equilibrio entre ambas face­ Promenades de Paris”{22).
21. Albarracín y De tas de las teorías urbanísticas por en­ Basta echar una ojeada, por ejem­
Souza
tonces en boga, que hemos analiza­ plo, al plano del Bosque de La Plata,
22. Alphand, 1867/73
do más arriba. De tal modo se distin­ tal cual se lo presenta en el plano fun­
23. Fein, 1972
gue fácilmente de las creaciones que, cional de la ciudad y, entre otros, al
como bien lo señala Michel Ragon(20), del Pare Monceau de París, diseñado
apuntan a ofrendarlo todo al “mito de por Alphand, para probar lo que se ha
la calle recta, es decir, la ciudad sa­ afirmado. (FIG.16 y 17)
crificada a la circulación” .
Se ha buscaron, asimismo, las más
Lo que en primer término contribu­ variadas formas para las plazas y par­
ye a poner de relieve esa originalidad ques y las mejores proporciones para
y, al mismo tiempo, constituye el sig­ los bulevares, como el propio Benoit
no característico que perciben clara­ llama a las avenidas en su descrip­
mente, tanto habitantes como visitan­ ción de la ciudad, utilizando la termi­
tes de La Plata, y que ha inducido a nología de sus fuentes. También es
llamarla “la ciudad del Bosque”, o “la sensible la influencia que el m ovi­
ciudad de los eucaliptos” , o también miento de recuperación del verde
“la ciudad de los tilos” , es que el em­ para la ciudad, iniciando en Gran Bre­
pleo de la línea recta, como elemento taña y Francia, posee para el caso de
básico del trazado y como factor es­ La Plata. No sólo se manifiesta la mis­
tético rector, fue equilibrado y ablan­ ma a través de los impulsos prove­
dado mediante la introducción del otro nientes de esos países en forma di­
aspecto, el uso del elemento verde, recta, sino también por los llegados
con toda su riqueza de alternativas. por la vía indirecta norteamericana,
De tal modo, “la ciudad de las ca­ personificada, por sobre todo, en la
lles paralelas” , como acertadamente destacada figura de Frederick Law
fuera denominada una vez La Plata(21), Olmsted y su valiosa obra(23).
se opuso en un contrapunto feliz a “la De tal modo, La Plata constituye un
ciudad verde” . Para ello no sólo se re­ típico producto de las ideas reinan­
currió a los variados elementos bajo tes en la segunda mitad del siglo XIX
los que suele presentarse el material y, al mismo tiempo, un interesante fe­
vegetal en el urbanismo clásico, sino nómeno de transculturación, en el que
que se adoptó el nuevo lenguaje for­ la influencia europea directa o por la
mal creado, ajustado y ensayado re­ vía americana es la dominante. En la
p e tid a m e n te por Jean C h arles introducción, asimilación y difusión de
Adolphe Alphand y sus seguidores. Al esas ideas colaboraron muchísimos
mismo se había podido acceder a tra­ intelectuales y científicos y en el caso
vés de la espléndida publicación del concreto de su aplicación práctica a
gran paisajista francés, que había ad­ la fundación de La Plata se unieron
q u irid o d ifu s ió n u n iv e rs a l, “ L e s los esfuerzos de más de cien técni-

C iu d a d d e La P la ta 81
cos argentinos y extranjeros(24). cios públicos, distribuidos sistemática­ 24. B u e n o s A ire s ,
mente, para que al mismo tiempo que provincia, 1935
La única descripción del producto
con los demás proyectados en los 25. Coni, 1885:55-56
así logrado, la traza de La Plata, que boulevares que cortan perpendicular­
fuera escrita por el propio Benoit, es mente a estos, se distribuyera la pobla­
la arriba citada. Ella fue incluida en ción en varias direcciones, evitando así
la Reseña E s ta d ística editada por la aglomeración de edificios en un mis­
Coni(25) y es acompañada por dos pla­ mo punto, lo que a no dudarlo habría per­
nos (FIG.6 y 7): El perímetro de la judicado el adelanto de la capital.
ciudad es un cuadrado perfecto, limita­ Consideraciones que presidieron a la
do por un bulevar de circunvalación de confección del plano de la ciudad.- Te­
100 metros de ancho que encierra una niendo en cuenta el resultado práctico
superficie de una legua cuadrada (Véa­ de las calles de Buenos Aires y de todas
se el plano de la ciudad). las ciudades y pueblos de la Provincia,
La forma general de las manzanas se fijó un ancho de 18 metros de muro a
está representada por cuadrados de 120 muro, calculando una vereda de 2 V2 me­
metros por costado, habiéndose dividi­ tros y quedando por consiguiente 13 me­
do la ciudad en el centro por dos tros libres para la circulación de los ro­
boulevares de 30 metros de ancho. En­ dados. En las calles centrales de la Ca­
tre estos dos boulevares se hicieron pital de la República, los vehículos no
manzanas de 120 metros por costado y disponen mas que de 6 V2 metros; por
de cada lado de estos se proyectaron consiguiente en este sentido la Capital
otras que empezando por 60 metros de de la Provincia ofrece un ancho doble.
ancho por 120 de fondo, aumentaban Boulevares.- Se tomó en considera­
progresivamente de 10 metros hasta te­ ción el ancho de los boulevares de Bue­
ner la forma general de 120 metros por nos Aires decretados por el gobierno de
costado. Esta división se hizo teniendo Rivadavia el año de 1827, que determi­
en vista la aglomeración de la población naba el establecimiento de aquellos con
y el mayor movimiento que existiría en 30 varas de ancho, cada cuatro cuadras,
esa parte central. partiendo de las calles de Callao y Entre
Diagonales.- Se proyectaron dos dia­ Ríos hacia el Oeste.
gonales de 30 metros que cortan de un Habiéndose aceptado en la Repúbli­
extremo a otro la ciudad y seis diagona­ ca el sistema métrico decimal, se creyó
les más que unen entre si las plazas prin­ más conveniente dar a los boulevares de
cipales y los grandes parques. esta ciudad un ancho de 30 metros de
Plazas.- Se han proyectado veintitrés muro a muro con una vereda de 4 me­
plazas inclusive los parques. Sus formas tros, quedando por lo tanto una superfi­
son diversas y sus superficies varían cie libre para rodados de 22 metros, di­
desde una hasta ocho manzanas. mensión que permitía hacer un plantío
Edificios públicos.- En las manzanas de árboles en el centro. Debe advertirse
comprendidas entre los dos boulevares también que dicha dimensión ha sido
del centro fueron reservados los terre­ aceptada por las principales capitales
nos para la construcción de varios edifi­ europeas.

82 C iu d a d d e L a P la ta
26. Morosi, 1979:112 Se establecieron boulevares á cada muchos trazados ideales a través de
27. M o r o s i et a I., seis manzanas, quedando una superfi­ la historia, es tratado en La Plata con
1980:54-68 cie entre ellos de 36 de aquellas, que for­ extremo cuidado. Atendiendo a la dis­
man una sección divisible si se quiere, tribución espacial de los habitantes y
en cuatro cuarteles, de nueve cada uno.
de sus actividades, se ha subdividido
Orientación.- La orientación de la tra­ ese cuadrado simétricamente, a am­
za es a medio rumbo verdadero próxima­ bos lados de un doble eje principal,
mente. Dicha orientación además de es­ tendido entre los dos puntos esencia­
tar ordenada por decreto para la funda­
les de vinculación con el resto del
ción de nuevos pueblos en la provincia,
se ha adoptado igualmente para esta mundo: el puerto y la estación termi­
capital. Se ha observado en la práctica nal ferroviaria. Todo ello según la con­
que es la que mas ventajas ofrece para cepción del plano original, modifica­
nuestro clima. Sin embargo, hay calles y da luego en el plano fundacional(26)(27).
boulevares con el antiguo arrumbamien­ En torno a dicho eje fundamental
to que resultan cortar diagonalmente a de sim etría se ha organizado una
la ciudad.
grilla mayor, constituida por las ave­
Nomenclatura de calles.- Las calles y nidas distanciadas seis cuadras en­
avenidas han sido designadas con nú­ tre sí, que envuelve otra menor que
meros. (Véase el plano de la ciudad)...” . conforman las calles. Estas últimas se
En fin, de la lectura de esta des­ hallan más próximas junto y paralela­
cripción se concluye que se trata de mente al doble eje principal, adqui­
un esquema ideal, con todos los in­ riendo en el resto de la traza su se­
gredientes que el positivismo aporta­ paración normal, fijada en un módulo
ba y que son expuestos con la fe de de 120 metros.
un racionalismo ingenuo. De tal modo Completan este esquema las am­
se configura un singular y excelente plísimas vías de circunvalación que
ejemplo del modelo progresista urba­ poseen curvas de transición en sus
no en su variante higienicista. ángulos, con generosidad suficiente
No podemos dejar de advertir que para permitir el tránsito férreo y, asi­
a todo ello se une una sincera pre­ mismo, las diagonales mayores y me­
ocupación por los valores del espíri­ nores que ligan diversos puntos del
tu y, fundamentalmente, por los as­ eje principal con la periferia.
pectos estéticos, que se traducen, en Como en la cre a ció n id ea l de
primer término, a través del deseo de Verne, en las intersecciones de todas
introducir en la ciudad, como factor las avenidas se han emplazado par­
protagónico, al elemento vegetal y por ques y plazas de diferentes formas y
la aspiración de hallar las mejores tamaños. De tal manera, en el plano
proporciones para la traza y para cada fundacional, la traza platense conte­
uno de los elementos. nía veinticuatro espacios verdes tra­
El cuadrado, elemento básico de tados según doce variantes distintas

C iu d a d d e L a P la ta 83
de diseño: el gran parque, es decir el les pocas veces válidas. 28. Salvadores, 1932:
Bosque, los tres parques menores con 100
Las diversas cualidades expuestas 29. Amaral Insiarte,
dos conformaciones típicas y las vein­ acerca de la traza condujeron a que 1959
te plazas que respondían a nueve for­ ya sus contemporáneos apreciaran y 30. La República A r­
mas diferentes. distinguieran a la ciudad de La Plata g e n tin a ..., 1889/
90. Vol. 1:30
Además, cada rasgo formal del es­ como un ejemplo casi único en su
31. Catalogue S p é ­
quema urbanístico adoptado se fun­ género, según lo prueban muchas de cial, 1889
damenta con gran simplicidad en la las opiniones recogidas, por ejemplo,
32. Coni, 1887
descripción de Benoit, que hemos in­ por Amaral lnsiarte(29).
cluido más arriba, mediante un argu­ Este hecho, que por mucho tiempo
mento racional. O también a través quedara olvidado y especialmente en
del evidente deseo de dar satisfacción nuestro país, se pone hoy de relieve
a la disposición, contenida en el de­ nuevamente, merced a los estudios
creto del Poder Ejecutivo que enco­ actuales de historia urbanística y que­
mendaba al Departamento de Ingenie­ da confirmado por dos circunstancias
ros el proyecto de la nueva ciudad,(28) que conviene señalar.
por la que se establecía que “se con­
sultará al mismo tiempo que la mayor co­ En primer término debe considerar­
modidad de los habitantes, la posibilidad se que la traza de la ciudad de La Pla­
de mantener la higiene, en cuanto lo per­ ta fue premiada con medalla de oro
mitan los últimos adelantos científicos, en la Exposición Universal de París
y la belleza de sus calles y plazas”. de 1889,(30) a la fuera presentada me­
Para el cumplimiento de la condi­ diante planos y fotografías, así como
ción que se indica en último término, complementada con las correspon­
la calidad estética urbana, se estudia dientes estadísticas e información
cuidadosamente la introducción del adicional. Por otra parte, esa traza fue
elemento vegetal y su manejo como admirada y aprobada, como conse­
factor equilibrante y atenuante de la cuencia de dicha presentación, que
rigidez del esquema racional estricto fuera cuidadosamente preparada por
al cual, por lo demás, se ajusta fiel­ las autoridades de la Provincia y de
mente la traza. Al propio tiempo se una seria labor de difusión(31)(32).
agrega una elaborada consideración Así, algunas de las personalidades
de las proporciones de todos los ele­ del siglo pudieron tomar contacto con
mentos que componen la ciudad, in­ esta creación urbanística argentina.
cluyendo relaciones entre ancho de Entre ellas podemos cita r a José
calles y sus aceras y ramblas compo­ Martí, quien comentaba entusiasta­
nentes. Desafortunadamente, la soli­ mente acerca del pabellón de nues­
dez y bondad de esos estudios han tro país en la citada Exposición Uni­
quedado de manifiesto cada vez que versal: “ ... De relieve está allí la ciudad
esas proporciones han sido modifica­ modelo de La Plata, que apareció de
das, atendiendo a urgencias sectoria­ pronto en el llano silvestre, con ferroca-

84 C iu d a d d e L a P la ta
33. Martí, 1953:168 rriles, puertos, cuarenta mil habitantes y plano director elemental contenido,
34. Geddes, 1904 escuelas como palacios...”(33). por ejemplo, en la ya citada Reseña
35. Geddes, 1915 dirigida por el Dr. Con¡(36) (FIG.6).
36. Coni, 1885:12-13 El proyecto de La Plata como expre­
En efecto, al referirse a La Plata
37. Salvadores, 1932: sión precursora de la teoría regional casi siempre se hace referencia al
47
Otro hecho destacable con referen­ cuadrado que componen la planta ur­
cia al plan de La Plata, que se ha pa­ bana original, delimitada por las ave­
sado por alto en los análisis que del nidas de circunvalación, pero convie­
mismo se han practicado, es que di­ ne recordar que en el plano que aca­
cho plan constituye una realización bamos de citar se localizan quintas y
precursora de la teoría regional. Ocu­ chacras, terrenos para el emplaza­
rre que en casi todos esos análisis se miento de algunas industrias, el im­
ha omitido considerar a la traza de la portante puerto de ultramar, las prin­
nueva ciudad vinculada a su contex­ cipales vías de comunicación, etc.
to regional, tal como la concibieran los Debe observarse que esta conside­
creadores de la misma. Esta circuns­ ración a la región que rodea la ciu­
tancia debe destacarse, sin embargo, dad y a la razones geopolíticas que
como otra característica interesante determinarían la elección de su em­
de La Plata como obra urbanística. plazamiento se hace ya en las instruc­
Mucho antes de que el escocés ciones que el Poder Ejecutivo impar­
Geddes publicara sus estudios(34)(35) te precisamente a la Comisión espe­
llamando la atención acerca de la in­ cial que debía aconsejar ese empla­
disoluble relación entre la ciudad y su zamiento de la nueva Capital(37).
región, en la nueva capital de la pro­ En el artículo tercero del decreto
vincia se plantea claramente la exis­ que crea dicha Comisión se indica
tencia de un vínculo entre la misma y que la misma deberá considerar, en­
la comarca que la rodea. tre otros factores, "... calidad de los te­
Obviamente ese vínculo había sido rrenos en los que deba levantarse la ciu­
considerado ya por los urbanistas de dad, para edificación; y de los circunve­
todas las épocas y su importancia se cinos para la agricultura...” ’, “...facilida­
había acentuado a partir de la obra des de comunicación con el exterior...” ,
de los geógrafos y geopolíticos euro­ por una parte, y “...condiciones para el
peos en la segunda mitad del siglo establecimiento de vías fáciles de comu­
pasado, pero lo realmente importan­ nicación con la Capital de la Nación, con
te en La Plata es que allí se intentó las demás Provincias argentinas y con
una solución concreta en el aspecto el resto de la Provincia...” , por otra.
espacial, que diese respuesta a esos Asimismo, el artículo tercero del
planteos teóricos. decreto que encomendaba al Depar­
La solución que se preconiza se tamento de Ingenieros la ejecución de
halla materializada en un verdadero varios planos para una nueva ciudad

C iu d a d d e La P la ta 85
dispone "... Se tendrá en cuenta que la destacable y precursor es la sincroni­ 38. Salvadores, 1932:
101
ciudad pueda ensancharse, desarrollán­ zación y velocidad de su proceso cons­
39. Salas y Condomí
dose el plano que se adopte...”(38). tructivo. Esto es, el esfuerzo de los Alcorta, 1910:LI V
Pero es interesante observar que gobiernos encabezados por Rocha y
estas consideraciones generales que, por D’Amico no se agotó en la mera
naturalm ente, todo estadista debe especulación de forjar planes ambi­
realizar al meditar sobre la creación ciosos, sino que fue seguido por otro
de una nueva ciudad de envergadu­ igualmente significativo, como el re­
ra, se tradujeron luego en un docu­ presentado por la concreción de esos
mento gráfico, que indica con claridad planes.
la localización espacial de las activi­ Un primer parámetro indicador de
dades básicas para su época y fun­ la singularidad de este hecho está
damentalmente en lo referente a los dado por la circunstancia de que, en
predios que aseguraran el aprovisio­ el siglo transcurrido, el país no ha vis­
namiento de la ciudad. También se­ to realizar ninguna otra ciudad de la
ñala el emplazamiento del puerto, ele­ importancia de la nueva capital de la
mento esencial para las comunicacio­ Provincia en forma planificada y, ade­
nes de ese momento histórico y fac­ más, ateniéndose a un esquema for­
tor decisivo para la elección del lugar mal que fuera aceptablemente respe­
que se convertiría en capital de la tado por varias décadas.
Provincia. De igual modo se detallan Otro indicador del valor del proce­
las comunicaciones férreas que, como so, aún considerado a escala interna­
una de las in n o va cio n e s más cional, es el que surge de la compa­
promisorias aportadas por la nueva ración con empresas como las enca­
tecnología, se consideraba un factor radas por los ingleses en la última
de progreso incomparable. postguerra, para erigir sus ya famo­
El citado docum ento gráfico es sas “new towns". Si tomamos en cuen­
sorprendentemente preciso, comple­ ta los recursos técnicos disponibles
to y lógico, si se lo mide a la luz de lo en las respectivas épocas, así como
que se realizaba en la época. Como los correspondientes potenciales po-
tal constituye un antecedente muy blacionales y económicos, podemos
valioso de las teorías regionales, que afirmar que la ejecución de La Plata
serían investigadas y adquirían sin­ supera, como proeza técnica, a mu­
gular relevancia, sólo algunas déca­ chas de esas realizaciones conside­
das más tarde. radas individualmente.
Debe pensarse que, como bien ex­
La realizació n de La Plata co m o p ro ­ presaba Martí, “en el llano silvestre”
ceso se construyó no sólo una ciudad que
Otro hecho que contribuye a que La en siete años superó los 60.000 ha­
Plata se constituya en un fenómeno b ita n te s ^, sino también el que, por

86 C iu d a d d e L a P la ta
40. Osborn & entonces, era el puerto más importan­ viendas del tipo villa de emergencia
W h i t t i c k , 1963:
342 te del país y la red ferroviaria que ser­ son producto de la masiva y desorde­
vía a ambos. Si analizamos el proce­ nada migración hacia los centros po­
so cumplido por algunas de las nue­ blados, que se produjo a partir del co­
vas ciudades inglesas observamos mienzo de la década del 50.
que en Crawley toma doce años al­ Por último, debe señalarse que el
canzar los 56.000 habitantes; en crecimiento ordenado y ajustado a los
Harlow, ocho superar los 60.000 ha­ lineamientos generales, trazados de
bitantes; en Stevenage, trece comple­ acuerdo con las ¡deas urbanísticas
tar los 50.000 habitantes, para citar que inspiraron la concepción primige­
sólo algunos ejemplos(40). nia de la ciudad, perduró durante cin­
Este hecho, que demuestra la ca­ co décadas, fenómeno no corriente en
pacidad de realización de la genera­ nuestra historia urbana.
ción del 80, es más sorprendente aún
si se considera la manera ordenada Conclusión
en que se llevó a cabo la radicación, Lo expuesto nos habilita para sos­
a pesar del proceso especulativo que tener que, en el marco del contexto
toda empresa de este tipo y magnitud urbanístico mundial, el trazado de La
implica y del que La Plata no estuvo Plata se caracteriza por la profundi­
ausente. Contrariamente a lo ocurri­ dad de su raigambre; por la singula­
do en algunas realizaciones de nues­ ridad del modelo urbano que repre­
tro tiempo, como Brasilia, la radica­ senta, del que casi no existen ejem­
ción de toda la población, en sus di­ plos; por la intensidad del esfuerzo
ferentes grupos sociales, se cumplió consciente por ligarla al ámbito regio­
en forma aceptablemente ordenada y nal en que se la implantaba y, final­
sin la aparición de fenóm enos de mente, por lo indeclinable del vigor y
urbanificación que implicaran desa­ consecuencia aplicados a su ejecu­
rrollos espontáneos de vivienda pre­ ción material.
caria. En La Plata, las primeras vi­

C iu d a d d e La P la ta 87
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88 C iu d a d d e L a P la ta
La ciu d ad de La Plata y su región
C onferencia en el P a­ Es con gran placer que vengo esta tadística y Descriptiva de La Plata,
saje Dardo Rocha el
2 3 de o c tu b re de
tarde, respondiendo a una amable in­ dirigida por el Dr. Emilio R. Con¡(4)
1985. En el ciclo Foro vitación de la Sociedad de Arquitec­ constituye un verdadero plano direc­
U rbano, o rg a n iza d o tos, a traer algunas reflexiones acer­ tor elemental de la región (FIG.6).
p o r la S o cie d a d de
A rquitectos de La P la­
ca de La Plata y su región, tema cer­ Debemos tener presente que al ha­
ta. Inédito. cano al que me ha ocupado y preocu­ cer referencia a La Plata, casi siem­
pado durante la última década. pre se piensa en el cuadrado en que
Una primera observación general se inscribe la planta urbana original.
que debemos hacer acerca de La Pla­ Pero este plano del Municipio de la
ta y su región es que el proyecto de la Capital de la Provincia no sólo incluye
nueva capital provincial constituye un la planta urbana sino que localiza las
enfoque precursor de la teoría regio­ quintas y las chacras, los terrenos
nal, circunstancia que pusimos de re­ para el emplazamiento de industrias,
lieve en ocasión de nuestro estudio las principales vías de comunicación
sobre la ciudad(1). En efecto, dos dé­ y el puerto de ultramar. Buena parte
cadas antes de que el escocés Patrick de esa clara expresión espacial pro­
Geddes comenzara a publicar sus tra­ viene naturalmente de la precisión
bajos llamando la atención acerca de con que el Poder Ejecutivo provincial
la indisoluble relación entre la ciudad fijó sus metas y objetivos al explicitar
y su región(2)(3), el plan de La Plata las instrucciones destinadas a la Co­
explicitaba con claridad la existencia misión especial que debía aconsejar
de fuertes vínculos entre la misma y la acerca del emplazamiento de la nue­
comarca que la rodeaba. va capital, como las correspondientes
Bien sabido es que este vínculo fue al Departamento de Ingenieros para
advertido por los buenos urbanistas y realizar el proyecto.
por los buenos estadistas en todas las Los objetivos planteados se tradu­
épocas y que se había comenzado a jeron así en un documento gráfico,
teorizar acerca de ello, por acción de que indica con claridad la localiza­
algunos geógrafos europeos, desde ción espacial de las actividades bási­
la segunda mitad del siglo pasado. Lo cas para la época y también los pre­
importante en nuestro caso es que, dios que aseguraran el aprovisiona­
por primera vez, se intenta dar a esos miento de la futura población de la
1. Morosi, Terán et planteos teóricos una expresión es­ región y la ubicación de elementos
al., 1983 pacial concreta. básicos del equipamiento, como el
2. Geddes, 1904
En este sentido, conviene que re­ cementerio, hospital regional, etc. Del
3. Geddes, 1915 cordemos que el plano general que mismo modo se localizaba el puerto,
4. Coni, 1885 acompaña a la conocida Reseña Es­ elemento esencial para las comunica­

C iu d a d d e La P la ta 89
ciones en ese momento histórico y, a de una realidad tan compleja como la
un tiempo, factor decisivo para la elec­ representada por la región platense.
ción del lugar que se convertiría en Sólo abordaremos algunas facetas y
capital de la provincia. observaremos ciertas características
De manera similar se detallan las de su evolución.
comunicaciones férreas que, como
una de las in n o va cio n e s más Características propias de la región
promisorias aportadas por la nueva Si con el enfoque analítico tradicio­
tecnología, se consideraba un factor nal tratamos de precisar las caracte­
de progreso inigualable. rísticas propias de la región, bastará
El documento gráfico al que hace­ con presentar algunos rasgos princi­
mos referencia es sorprendentemente pales del viejo partido de la Ensena­
completo, preciso y racional, si se lo da, que se convertiría en el Municipio
mide a la luz de lo que se realizaba en Capital de la Provincia en 1882(5).
la época, y cubre, además, una super­ El mismo se hallaba emplazado en
ficie importante, ya que el área some­ una posición central respecto de la
tida al planeamiento en forma concre­ franja del litoral fluvial de la provincia,
ta supera las 25.000 hectáreas. Por lo cual le otorgaba ventajas relativas
tal razón se erige en un antecedente para la afluencia de las corrientes
significativo de las teorías regiona­ comerciales provenientes del territo­
les, que serían investigadas y cobra­ rio bonaerense más poblado y conso­
rían singular relevancia sólo algunas lidado por una ocupación efectiva,
décadas más tarde. productiva y prolongada. Recordemos
que sólo en la segunda mitad de la
El análisis de la región década que precedió a la fundación
Aquí convendría recordar que el de La Plata pudo expulsarse al abori­
material que se maneja en esta escala gen rebelde, que dominaba más de la
geográfica puede abordarse por lo mitad del territorio bonaerense.
menos de tres modos diferentes: El Municipio de la Ensenada exhi­
1- Para entender las características bía desde el punto de vista fisiogeo-
propias de determinada región. gráfico dos características bien defi­
nidas. Como borde oriental de la pam­
2- Para descubrir las relaciones entre pa argentina se manifestaba como una
los seres humanos y su entorno franja costera con terrenos bajos que
regional. poseían una cota promedio de unos
3- Para explicar el fenómeno de loca­ dos metros y medio sobre el cero, que
lización y comportamiento espacial se extendía desde la ribera del Plata
de una sociedad. hasta el albardón, que corre a la altu­
En el lapso que disponemos no es ra de la actual calle 122 y, a partir de
posible agotar todos estos aspectos allí, por terrenos más altos denomina-

90 C iu d a d d e L a P la ta
6 . Cabrera, 1949 dos “las lomas de la Ensenada” , que paisaje característico del viejo parti­
7. M o r o s i et a l., alcanzan cotas de hasta 20 metros. do de la Ensenada(8). Ese suelo feraz
19 80 b:1 1-13
La costa baja es de formación rela­ estuvo cubierto originariamente por
8 . Sors de Tricerri, una estepa gramínea que moría junto
1933 tivamente reciente mediante aportes
aluvionales, a tal punto que cuando al talar, tendido a lo largo del albar­
los navegantes españoles avistaron dón, del que quedan restos por ejem­
la caleta de Ensenada por primera plo entre el Museo y Observatorio.
vez su configuración era distinta a la Talar y estepa fueron degradados
actual, transformaciones que pueden por acción de la explotación agrícola
seguirse en la cartografía existente. y ganadera y luego por la extracción
Sobre ese suelo fértil se desarrolló la de suelo para la fabricación de ladri­
singular y riquísima selva marginal llos y la urbanización platense. Hoy
higrófila, hoy casi desaparecida, y más se conservan explotaciones hortíco­
tarde las legendarias quintas y viñe­ las y florícolas de importancia, sólo
dos de las islas Paulino y Santiago, en áreas marginales del Partido.
también desaparecidas(6). Otro aspecto que conviene recor­
Junto a la desembocadura del río dar es el factor climático con sus vien­
Santiago se halla la caleta de la Ense­ tos dominantes provenientes del cua­
nada, descubierta por la flotilla de drante del norte al este y con la pre­
Magallanes en 1520. Se trata del me­ sencia del relativamente frecuente fe­
jor puerto natural de la margen bo­ nómeno de inversión de la atmósfera.
naerense del Río de la Plata, con Ambos parámetros climáticos deter­
profundidades de 30 pies a sólo 6 km. minan el agravamiento del fenómeno
de la costa(7). En ese litoral fluvial bajo de contaminación atmosférica que
emergía, en forma discontinua, una sufre hoy la región.
barranquilla costera que, en ciertos
puntos alcanzaba cotas de tres y cua­ Relaciones entre los seres humanos y
tro metros sobre el cero y, rodeada su entorno regional
por bañados, fue aprovechada para Situación previa a la fundación
sustentar las poblaciones de Ensena­
da y Berisso. Dichos bañados se ex­ La ocupación del territorio comen­
tendían hacia el oeste por unos cinco zó muy tempranamente con el aprove­
kilómetros con el nombre de Maldona- chamiento del puerto natural y con la
do los del este (hoy Berisso) y de la explotación agrícola y ganadera de
Ensenada los del oeste, muriendo jun­ las tierras altas. Ello dio lugar a diver­
to al albardón que enmarcaba el co­ sas relaciones derivadas de la exis­
mienzo de la terraza alta. tencia de ese puerto natural.
A pesar que desde el momento de
A partir de allí se alzan “las lomas
su descubrimiento se reconocieron las
de la Ensenada” , que darían sustento
condiciones excepcionales del puerto
a La Plata y que constituyen el otro

C iu d a d d e La P la ta 91
de la E nsenada, este s u frió el a su pavimentación una década más 9. Oliver, 1919
determinismo de una invariante histó­ tarde y mediante la inauguración, el 10. Sanucci, 1974
rica signada por las postergaciones y último día del año 1872, de la línea
contratiempos. férrea que el empresario Guillermo
Para señalar algunos ejemplos, Wheelwright iba construyendo lenta­
en 1730 el gobernador Mauricio Bru­ mente desde el puerto Buenos Aires y
no de Zabala, solicitó, como otros lo a lo largo del albardón.
hicieron, se declarara puerto de su Ese ferrocarril alcanzaba, median­
Colonia al de Ensenada, lo que le fue te un terraplén, el Río Santiago cerca
denegado como a los demás. En 1801, de su desembocadura en la caleta de
un año después de haber fundado el la Ensenada, más precisamente a la
poblado de Ensenada, el Virrey Avilés altura del arroyo doña Flora, frente al
decidió aprovechar activamente el actual emplazamiento del Club de
puerto natural y ante la certeza de la Regatas. Allí se tendía un muelle de
negativa de la Corona, debió recurrir madera de 500 metros de largo que
al artificio de declararlo auxiliar del permitía la carga y descarga directa
de Buenos Aires, lo cual lo eximía de de los navios a los vagones ferrovia­
solicitar la venia real(9). rios. Recordemos que en el puerto
Cinco días después de la revolu­ Buenos Aires las cargas debían ser
ción de 1810, la primera Junta de tra n s b o rd a d a s , por en ton ces, a
Gobierno lo declaró puerto franco, lanchones o carretas.
pero la falta de accesos terrestres y La inminencia a esas transforma­
obras de atraque adecuados tornó la ciones estructurales de la región con­
decisión en un simple deseo. dujeron en 1871 a la instalación del
Rivadavia volvió sobre el problema primer saladero de Juan Berisso, al
pero, a pesar de los estudios y esfuer­ este de la Ensenada, zona donde ya
zos de su ingeniero Santiago Bevans, había existido otros tempranamente,
quien confirmaba las excelentes apti­ como el del inglés Wright en 1821. Así
tudes del lugar para construir el mejor Berisso daría su nombre a esa área
puerto bonaerense, sólo logró la ini­ costera, al actual Municipio y a su
ciación de las obras del Camino Blan­ cabecera. En 1872 le siguió un se­
co desde el camino real a la Magdale­ gundo saladero, erigido por Antonino
na, al borde del albardón, hasta la Cambaceres al oeste de la Ensenada,
Ensenada. La obra se concluirá en la y que daría su nombre al barrio próxi­
época de la fundación de La Plata. mo al puerto de Wheelwright. En 1879,
Juan Berisso instaló otro saladero en
Debió esperarse hasta comienzos la inmediata vecindad del que explo­
de la década del 70 del siglo pasado taba desde 1871(10).
para que la región se dinamizara me­
diante la conclusión de las obras bá­ Esta actividad económica produjo
sicas del Camino Blanco, paso previo su impacto sobre el desarrollo pobla-

92 C iu d a d d e L a P la ta
11. Cestino, 1949 cional de la zona y provocó la iniciati­ Ensenada, que sólo se insinuaba a
12. Spegazzini, 1932 va del estanciero Martín J. Iraola, pro­ través del campanario de su iglesia.
13. El Diario, 19-07- pietario de buena parte de las tierras El Río de la Plata quedaba así total­
1882, p.1 altas llamadas “lomas de la Ensena­ mente oculto al observador. Volvien­
14. C e s tin o , 1949:
da”, en las que se fundaría La Plata. do la espalda enfrentaba al joven y
150
Iraola realizó un pequeño fracciona­ tupido bosque de eucaliptos planta­
miento, según las normas del Depar­ dos (según la tradición más de 90.000
tamento de Ingenieros, que dio lugar ejemplares) por Iraola para reempla­
en 1871 al pueblo de Tolosa. Esta zar al extinguido talar{13) desde el vi­
operación inmobiliaria se fundaba en llorrio de Tolosa hasta algo más allá
el hecho de que Ensenada, rodeada del actual paseo del Bosque al este.
de bañados, tenía posibilidades de Cruzando el mismo se abría, en toda
crecimiento fuertemente limitadas(11). la amplitud, la pampa ondulada con
explotaciones agrícolo ganaderas,
Situación en la época de la fundación fundamentalmente maíz y pastoreo.
de La Plata
El proceso descripto y la introduc­ Situación posterior a la fundación
ción generalizada del alambrado y del La fundación de La Plata produjo
molino de viento habían transforma­ un fuerte impacto sobre la región. En
do totalmente la región a comienzos ese momento el partido de la Ensena­
de la década del 80. Dejando correr da tenía unas 6.000 personas, de las
la imaginación podemos parafrasear cuales más de 2.000 eran habitantes
al sabio Spegazzini y describir lo que de la ciudad cabecera(14). Seis años
un observador atento percibía, colo­ más tarde la población había alcanza­
cado junto al albardón a la altura de do las 60.000 almas.
la actual calle 122(12). En Ensenada se formó de inmedia­
Dirigiendo la mirada hacia el NE se to un barrio que se denominó Campa­
divisaba el bañado cubierto de pajo­ mento, para albergar a los 1800 obre­
nales y duraznillares, como una al­ ros, en su mayoría italianos, contrata­
fombra amarillenta o verde según la dos para la ejecución del puerto. Lue­
estación, interrumpida sólo por la cin­ go la evolución favoreció al poblado
ta de conchilla del Camino Blanco y surgido en torno a los saladeros de
los cordones oscuros de los ceibales, Berisso y cuando estos fueron des­
rojos en verano, que seguían algunos apareciendo, las industrias frigorífi­
pequeños cursos de agua. Esa alfom­ cas, que los reemplazaron, continua­
bra remataba en el horizonte con la ron en la margen este del Gran Dock.
banda oscura de la selva marginal de En julio de 1904 se inició el edificio
la isla Santiago y con la masa de las del frigorífico que en 1916 pasaría a
enormes copas de los ombúes de denominarse “ Compañía Swift de La
López Osornio, junto al pueblo de Plata S.A.” yen 1915 se estableció en

C iu d a d d e La P la ta 93
su vecindad el frigorífico Armour. Así nómeno de la localización y compor­ 15. M o ro si et a l.,
1 9 8 0 ?:21 - 2 2
se abrió la era del frigorífico, que tamiento espacial elegido para la nue­
favoreció sobre todo a Berisso, y que va capital provincial, debemos recor­
se prolongó en pleno esplendor hasta dar que todas las teorías de la organi­
fines de la década del 20. zación del espacio parten de la es­
Al construirse el puerto y quedar tructuración del mismo en base a los
físicamente separado de Ensenada, principios de minimización de las dis­
Berisso era un precario caserío junto tancias y maximización de las utilida­
a los saladeros “San Juan” y “San des de los núcleos y áreas de la es­
Luis” de Juan Berisso. En el Censo de tructura elegida. A fin de lograrlo se
1909, Berisso y su núcleo vecino de consideran una serie de factores:
Los Talas había alcanzado ya en con­ - Las ventajas comparativas, es decir,
junto los 3.500 habitantes. los costos y beneficios de un área en
Su desarrollo, contrariamente a lo relación con otras, para cierta socie­
acontecido con los núcleos de la En­ dad y cierto nivel tecnológico.
senada, Tolosa y La Plata, que estu­ - Las economías de escala, dado que
vieron sometidos al control del Depar­ para la mayoría de las actividades
tamento de Ingenieros de la provin­ económicas como sociales, los ma­
cia, se planteó a través de una impor­ yores volúmenes conducen, dentro
tante especulación inmobiliaria cuya de ciertos límites, a menores costos
principal operación fue el “loteo” lle­ unitarios, las instalaciones y maqui­
vado a cabo por el “Banco Construc­ narias son mejor aprovechadas y la
tor de La Plata” . mano de obra es más especializada.
El 23 de diciembre de 1925 se pro­ - La naturaleza del sistema socioeco­
duce un hecho, que tendría singular nómico en el que se opera.
trascendencia para la región, con la - La influencia de los mecanismos
incorporación de la destilería de Yaci­ políticos y de gestión para la socie­
mientos Petrolíferos Fiscales, que se dad que se considera.
instaló sobre terrenos pertenecientes
- Las tradiciones, entendidas como
a la Nación en la zona portuaria. Este
invariantes en las modalidades de
hecho determinaría la futura evolu­
apropiación y comportamiento es­
ción del puerto y un vuelco en el des­
pacial de una sociedad.
tino de la región(15). Lo que sigue es
historia reciente que no exige volver Ventajas comparativas, economías
sobre ella. de escala, naturaleza del sistema so­
cioeconómico e influencia política en
Fenómeno de localización y comporta­ la localización e interacción espacial
miento espacial fueron, en el caso de la región de La
Plata, los factores que el gobernador
Si tratamos de explicarnos cuáles
Rocha y sus colaboradores, así como
fueron los criterios que guiaron el fe­

94 C iu d a d d e L a P la ta
16. M o r o s i y T e r á n , la Comisión especial designada para las divisorias a medio rumbo y sin
1981:13
estudiar los puntos más convenientes amojonar los fondos de las suertes.
para emplazar la nueva capital bo­ Esa orientación de los límites de
naerense, analizaron fuera del nivel las propiedades perduró a través del
estrictamente técnico. tiempo y de tal modo las instrucciones
Los criterios de comportamiento es­ para la división de la tierra pública
pacial que aplicó el Departamento de que se incorporaba al dominio priva­
Ingenieros, según su larga tradición, do en la provincia de Buenos Aires, de
son muy claros en la solución que se 1857, reconocieron oficialmente la
adoptó para La Plata. Decíamos con misma y la incluyeron en la normativa.
Terán que esos criterios “condicionan Más tarde, al definirse los límites
las formas y colores del paisaje, la orga­ de los partidos de la provincia, estos
nización general de la red viaria, ¡a ocu­
se ajustaron a los de las líneas diviso­
pación del suelo, la orientación de las
parcelaciones o loteos, la apertura de rias de los predios rurales, lo que se
calles, las alineaciones de los edificios. explícito en el Mapa Topográfico de la
El resultado es una impresión general de Provincia, confeccionando en 1864
orden y regularidad que contrasta pode­ por el Departamento Topográfico pro­
rosamente con el desorden abrumador vincial. Recordemos que un simple
del área metropolitana”{Ji6). observación del plano de la división
Y cuales fueron los criterios adap­ política de la provincia pone de mani­
tados por el Departamento de Inge­ fiesto ese dominio del medio rumbo.
nieros a partir de la aceptación de Esa tradición persistió largamente
ciertos invariantes tradicionales: y fue retomada por decretos y leyes
acerca de la creación de centros de
1- La orientación a medio rumbo (NE población y ejidos, como los 695/1870,
- S O y N O -S E ) 3468 y 3487 de 1913, que disponen la
Los antecedentes de esta orienta­ obligatoriedad de esa orientación.
ción, que adoptarían los dos ejes fun­
damentales de la ciudad y región, y 2- Persistencia de ciertos aspectos
que difiere de la orientación a rumbo de las leyes de Indias
entero aceptada en el Viejo Mundo y El Departamento de Ingenieros ha­
en los Estados Unidos y aun en buena bía heredado la larga experiencia his­
parte de nuestro país, son muy anti­ pánica en cuanto a fundación de ciu­
guos. En efecto, la tradición de la dades, que se traducía básicamente
orientación a medio rumbo pareciera en la adopción de disposiciones con
arrancar con la disposición adoptada raíces en las antiguas leyes de Indias.
por Juan de Garay en 1580 al efectuar En primer término el Departamento
los primitivos repartimientos de suer­ de Ingenieros aceptaba la cuadrícula
tes de chacras y estancias en forma como forma básica para la traza, como
perpendicular a la costa, orientando

C iu d a d d e L a P la ta 95
lo comprueban las muchas fundacio­ la firma Jacobo Peuser, para ser pre­ 17. Morosi, Terán et
al., 1983:107
nes realizadas a medida que se avan­ sentado en la Exposición Universal
18. Aguilera Rojas y
zaba en la ocupación del desierto de París de 1889, La Plata y su ejido M oreno Rexach,
ganado al aborigen. También es prue­ fueron orientados a medio rumbo, en 1973
ba de ello la preferencia otorgada, en un todo de acuerdo con los límites del 19. Morosi, 1979
la solución del caso de La Plata, a una antiguo partido de la Ensenada(17).
variante más ortodoxa frente a las Pero este y los demás invariantes
propuestas, desechadas temprana­ aportados por la tradición debían con­
mente, que intentaban superposicio­ dicionarse a las características pro­
nes de una cuadrícula y una trama pias del territorio.
radial anular. (FIG.1) Si observamos el plano del ejido,
Se respetaba también la idea de que Coni agrega a su Reseña Esta­
que el ejido incluyese las reservas dística y Descriptiva de La Plata de
para futuros ensanches, según la mis­ 1885, verificamos que la cuadrícula y
ma ley de crecimiento, y las tierras su prolongación en la malla, que en­
para chacras y quintas, que asegura­ vuelve las quintas y chacras de su
sen la provisión de alimentos perece­ ejido, han sido dispuestas de modo
deros a la población. (FIG.24) que el puerto quedase colocado en la
Se convalidaba la idea de la calle prolongación del eje principal de la
de ronda, convertida en La Plata en ciudad. (FIG.6)
una avenida de circunvalación de 100 Podemos hallar un antecedente in­
metros de ancho. Se seguía, además, teresante y próximo en el plano de
la disposición indiana de prever pla­ Buenos Aires que, respondiendo a las
zas a intervalos regulares en la medi­ leyes de Indias, relaciona en forma
da que la extensión de la ciudad supe­ directa la Plaza Mayor con el Fuerte y
rase las dimensiones normales de las el Puerto sobre el eje de simetría de la
modestas fundaciones hispanas, de traza(18) (FIG.19). Recordemos que al
pocas cuadras por lado. (FIG.25) construirse puerto Madero, las dárse­
Por último se procuraba una aproxi­ nas fueron colocadas sobre terrenos
mación a la disposición indiana que ganados al río en posición similar.
mandaba vincular el puerto con la
ciudad a través de enlazarlo con la El plano primitivo de La Plata
plaza mayor. (FIG.19) Es conveniente examinar este pla­
no que tuvimos la suerte de poder
Concreción del plan del primitivo mu­ descubrir merced al balance de su­
nicipio de La Plata perficies contenido en el expediente
Esa arraigada tradición fue aplica­ que lo incluía y del cual había desapa­
da al realizar el plan regional platen- recido, por ser el que expresa más
se. Como podemos advertir en el pla­ claramente el comportamiento espa­
no que ejecutara Voyer e imprimiera cial adoptado(19). Este plano primitivo,

96 C iu d a d d e La P la ta
elevado al P.E. el 19 de mayo de 1882 diferente tipo. Sólo nos ocuparemos
y aprobado por decreto del 5 de junio de aquellos cambios que afectaron a
del mismo año, se organiza en torno a la localización de la ciudad, debidos
un eje principal doble (avenidas 51 y especialmente a las necesidades de
53), que se tiende entre el puerto al la adaptación de la traza elegida al
NE y la estación central del Ferroca­ terreno y sus accidentes.
rril al SO y a un eje secundario per­ La Memoria del 19 de mayo de 1882,
pendicular al anterior, la avenida 13 que acompaña al plano primitivo, indi­
(Plano 806-30-2 del Departamento ca que el mismo comprende, en reali­
de Investigaciones Históricas y Car­ dad, una superficie de una legua cua­
tográfica de la Dirección de Geode­ drada (5.196 x 5.196 m.), consideran­
sia) (FIG.2). do la parte trazada al pie de las lomas,
A partir de allí se organiza la solu­ la que sólo se indica como terreno
ción cuadricular, con dos tramas de para el futuro ensanche de la ciudad.
distinta abertura superpuestas, la de En aquel plano primitivo, la aveni­
las calles y la de las avenidas, y con da 1 debía correr, pues, junto al albar-
un sistema de diagonales girado 45° dón, para hacer posible la excavación
respecto de las anteriores. del canal de acceso o del espejo de
El eje principal remata en un extre­ agua del dique de pasajeros, esto es
mo en el muelle fluvial, para el acceso que debía tenderse en un punto entre
de pasajeros que llegan a la ciudad las actuales calles 122 y 126, hasta
desde el puerto, en la intersección de donde finalmente llegó el Dique N°1,
1 y 52, y en otro (con una avenida de el único construido.
60 metros de ancho) en la gran termi­ Por tal razón el viejo Camino Real a
nal ferroviaria, que se emplaza en 31 la Magdalena, que en la ubicación
y 52 y de la que arranca un camino actual de La Plata entraba a la altura
hacia el interior de la provincia. de la calle 1, según este plano primi­
El eje secundario corta al anterior a tivo se desviaba ligeramente para ac­
la altura de la avenida 13 y es deter­ ceder por 13, avenida que, como he­
minado por los dos accesos carrete­ mos dicho, se ensanchaba en ambos
ros principales a la ciudad (destaca­ extremos a 60 metros.
dos por avenidas monumentales de Pero la idea de acceder con un
60 metros de ancho): el viejo camino canal hasta el arranque del eje princi­
real que unía Tolosa con Buenos Ai­ pal y de llegar a través del Camino
res y el camino de la Magdalena. real al eje secundario no podía con­
Pero este plano es, en buena parte, cretarse sin destruir el frondoso bos­
un producto de tablero de dibujo y, en que de eucaliptos de Iraola. Por ello,
el medio año que transcurre entre su el decreto del Poder Ejecutivo apro­
presentación y la fundación de la ciu­ batorio del plano, dado el 5 de junio
dad, experimenta transformaciones de de 1882, toma partido indudable por

C iu d a d de L a P la ta 97
la salvación del Bosque e indica en su Plata es que la decisión de construir 20. Salvadores, 1932:
383
último artículo dispositivo: “El parque el puerto de la Ensenada fue tomada
existente en el terreno quedará excep­ 21. M o r o s i et a l.,
previamente a la elección del empla­ 1980^:65-66
tuado de la división y subdivisión. El zamiento de la nueva capital. En efec­
22. Morosi y Terán,
Departamento proyectará las alteracio­ to, en 1881, después de hacerse car­ 1981:27
nes y mejoras necesarias para convertir­ go de la Gobernación, Rocha enco­ 23. Waldorp, 1882
lo en paseo público..." (20). mendó al ingeniero holandés Juan 24. Salvadores, 1932:
Ello sólo podía ocurrir desplazan­ Abel Adrián Waldorp, contratado al 143-208
do la ciudad proyectada hacia el SO, efecto, los estudios necesarios. 25. Salvadores, 1932:
de modo que el Bosque quedara in­ Waldorp presentó su trabajo com­
312
cluido en la zona de reserva y ello pleto en marzo de 1882, esto es, un
explica porque esta última fue incor­ mes antes que la legislatura aprobara
porada al cuadrado definitivo de la la localización y el modo de erección
traza fundacional, ya que casi no se de La Plata. Y lo singular es que
aumentaba, por tal razón, la superfi­ Waldorp se refiere en su informe a la
cie de las manzanas de edificación. ciudad a construir en las barrancas de
Tolosa, como un hecho concreto(23).
El plano fundacional
Esto confirma que Rocha, como afir­
A parte de los ajustes señalados, ma en su mensaje a la Legislatura en
en los meses que median entre junio y marzo de 1882, consideraba decisivo,
noviembre de 1882, se producen otros para la elección del lugar para la ca­
cambios que conducen al plano fun­ pital, la presencia de condiciones “para
dacional, que también tuvimos la suer­ el gran puerto de la provincia de Buenos
te de haber identificado, luego de per­ Aires”. Agrega Rocha que “la Ensenada
manecer ignorado por más de medio es el único puerto natural que puede
siglo(21)(22). (FIG.5) En él quedan sin mejorarse y completarse con erogaciones
definición el problema de la estación compatibles con nuestros recursos y con
terminal de ferrocarril, así como el segura retribución inmediata’^ .
tendido de las líneas férreas y, espe­ Por ello, aún no aprobada la ley de
cialmente, el anillo ferroviario que se capitalización del municipio de la En­
proponía rodease la ciudad. senada, Rocha envió al Poder Legis­
lativo, a comienzos de abril de 1882(25),
Algunos elementos del plan regional un proyecto de ley autorizándolo a
de La Plata convenir con el gobierno nacional la
Para concluir analizaremos algunos construcción del puerto, lo cual fue
elementos que componen el plan re­ aprobado por ley nacional del 28 de
gional de La Plata. octubre de 1882. Las obras se pusie­
El Puerto ron en marcha en diciembre de 1883,
de acuerdo con un proyecto bien estu­
Algo que se descubre a poco de diado. Waldorp, quien también dirigi­
comenzar a estudiar la génesis de La ría las obras, proyectó lo que técnica-

98 C iu d a d d e L a P la ta
26. Carmona, 1905: mente se llama un “puerto interior” , Hoy, tras un siglo, volvemos al pun­
20-23
esto es, del tipo de los que, por desa­ to de arranque ante la necesidad de
27. Carmona, 1905:
324
rrollarse en tierras firme, no requie­ modernizar el sistema portuario y de
ren de grandes rellenos ni de comple­ permitir una política exportadora efi­
jas obras de protección. caz para la nación. La Plata sigue
También es posible advertir que la siendo el puerto con mayores venta­
falta de un plan general a escala del jas naturales en esta margen del Río
país en materia portuaria llevó a que de la Plata. Esperamos que se haya
los intereses de la provincia, repre­ aprendido de la historia vivida y que
sentados por Rocha, se opusiesen a se comprenda lo imprescindible de un
los porteños. Estos, con gran apuro y cuidadoso planeamiento que defina
sin estudios completos, lograron que su papel y que posibilite su máximo
el Congreso Nacional, cuatro días aporte al país y no una simple con­
después de la autorización acordada frontación con el puerto capitalino.
a la provincia, aprobase la contrata­ Debemos observar que, por otra
ción del Ing. Madero, a fin de construir parte, la decisión que se adoptara en
el puerto de la Capital sobre un área 1925, sin ningún tipo de estudio urba­
ganada al río frente a la Casa Rosa­ nístico y regional previo, destinando
da, entonces en construcción. Por tal tierras fiscales del puerto a una desti­
razón, ese proyecto sólo pudo comen­ lería de hidrocarburos, ha generado
zarse efectivamente en 1887, pero su el grave problema de contaminación
primera dársena se inauguró en ene­ que hoy sufre la región.
ro de 1889, 14 meses antes que el En el aspecto atmosférico, la direc­
puerto La Plata(26). ción señalada de los vientos domi­
Los ingentes recursos que a partir nantes, que provienen del cuadrante
de entonces se volcaron al puerto N al E y los fenómenos de inversión
Madero anularon las ventajas natura­ de la atmósfera, que hemos mencio­
les del puerto de la Ensenada y una nado, hacen crítico el problema. Esta
política que favoreció al primero con­ imprevisión es una de las pocas ob­
cluyó por neutralizarlo. En 1904,(27) la servaciones que pueden efectuarse
provincia se vió obligada a ceder a la al plan regional platense del Departa­
Nación su puerto, que fue convertido mento de Ingenieros.
en auxiliar de Buenos Aires, centrali­
zándose su manejo a través de una El sistema de vías de comunicación
Jefatura única de los Puertos de la Otro aspecto importante del plan es
Capital y La Plata. Esta situación no el sistema de vías de comunicación
se alteró en casi medio siglo, lapso en destinado a ligar a La Plata con el
que, sin inversiones y ahogado por la resto del país y de la propia provincia,
creciente operación de inflamables, que sufrió un proceso sim ila r al
entró en obsolescencia. descripto para el puerto.

C iu d a d d e L a P la ta 99
En 1882 la única comunicación fir­ septiembre de 1883), abandonando la 28. Salvadores, 1932:
294-297
me estaba constituida por el ferroca­ idea del plano primitivo; el de Tolosa
29. Salvadores, 1932:
rril de Wheelwright, por lo que Rocha a Ferrari (hoy Brandsen) (comenzado 297-300
propuso a la Legislatura, sólo ocho el 1 de julio de 1883); el de Tolosa a la 30. M o r o s i et a l.,
días después de someterle el proyec­ estación Pereyra (habilitado el 1 de 1982:85-97
to de capitalización de la Ensenada y diciembre de 1883); el de Tolosa a 31. Rógind, 1937
sin esperar el asentimiento de ese Morón (completado ese mismo año).
cuerpo, la expropiación de esa línea, Al año siguiente el que unía la esta­
para incorporarla a la red del Ferroca­ ción Pereyra con la de Temperley del
rril del Oeste, que era provincial. Su F.C. Sud. En 1885 se comenzó la
propuesta se fundaba entre otras co­ construcción de los ramales de Tolosa
sas en que: “...Si la Ensenada es decla­ a Magdalena y al Puerto en ejecución
rada capital de la Provincia, ese ferroca­ y los talleres centrales del F.C. Oeste
rril va a ser en los primeros tiempos el eje en Tolosa, proyectados por el Ing.
verdadero de todo el movimiento que Otto Krause(30)(31).
será necesario operar para llevar a cabo
tan importante resolución...”. Descono­ Como en el caso del puerto, los
cemos las causas por las que el pro­ intereses porteños y la crisis de 1890
yecto jamás fue considerado(28). detuvieron los planes provinciales. En
agosto de 1890 buena parte de los
Un día más tarde, el 23 de marzo de ramales provinciales fueron vendidos
1882, Rocha envió un nuevo mensaje a la empresa británica Ferrocarril del
a la Legislatura proponiendo la cons­ Oeste, reteniéndose sólo los vitales
trucción de un ramal que ligara la ramales Tolosa -Elizalde y La Plata-
nueva ciudad con las redes del Ferro­ Río Santiago, imprescindibles para
carril Oeste (provincial) y Sud. La mis­ conservar la autonomía del puerto.
ma fue aprobada y conviene destacar
el carácter integrador de la propuesta En 1898 el Ferrocarril de Buenos
que, en su artículo 3o, no olvida la Aires a la Ensenada, el primero cons­
necesidad de complementar la malla truido por Wheelwright fue adquirido
ferroviaria con la vial, indicando que por el F.C. Sud que, además, en 1901
“el Poder Ejecutivo procederá a hacer adquirió del Oeste los ramales La Pla-
estudios y practicar los caminos que li­ ta-Temperley; Pereyra-Villa Elisa y
guen el local designado para la nueva Tolosa-Ensenada. Al nacionalizarse
capital de la provincia con todos los ca­ el puerto en 1904, la provincia vendió
minos generales de esta,,{29). finalmente al F.C. Sud los ramales
clave Tolosa-Elizalde y Tolosa-Río
Los ramales férreos construidos
Santiago. El ciclo había concluido y a
fueron: el que ligaba Ensenada con
pesar de los intentos de la Provincia
Tolosa (inaugurado el 11 de octubre
por retomar la vieja idea del plano
de 1882); el que llegaba al edificio en
primitivo de vincular generosamente
que nos encontramos, la ex estación
a la ciudad y a su puerto con la provin-
19 de Noviembre (inaugurada el 1 de

100 Ciudad de La Plata


cia y el país, ello no pudo ser. tres entidades políticas, sin recordar
Un primer intento fue la construc­ nada de lo que hemos expuesto ni
ción entre 1907 y 1914, del ferrocarril prever, en la medida que se hubiese
provincial a Meridiano V y otro la eje­ juzgado políticamente impostergable
cución del ramal a Avellaneda, entre la decisión, los mecanismos de pla­
1923 y 1930, pero la partida estaba neamiento regional conjunto, para pre­
perdida y conocemos la efímera vida servar la calidad y el nivel de vida de
de esos ensayos desesperados. los habitantes de la región.
Para terminar, ¿qué enseñanza nos
Conclusión deja el caso de “La Plata”?.
Los pilares del plan regional pla- Creemos que el proceso de crea­
tense: su puerto y sus vías de comuni­ ción y desarrollo de La Plata es real­
cación estaban pues paralizados y mente interesante para verificar la na­
seriamente dañados ya a comienzos turaleza trágicamente paradójica de
de siglo. Los intereses ferroviarios la realidad argentina del último siglo.
centralizados por la Nación favore­ Para quienes nos interesamos por
cieron al puerto Buenos Aires y el el planeamiento, el plan de La Plata
puerto La Plata había comenzado su es una comprobación fehaciente, im­
lenta obsolescencia. La consecuen­ portante aún a escala internacional,
cia fue la gradual anulación de buena de las posibilidades de una acción
parte de la red ferroviaria que llegó a planificada y ordenada, que se supo
servir al puerto La Plata y, además, la cumplir con eficiencia y solvencia téc­
desaparición de las conexiones direc­ nica, creando un ejemplo que para su
tas de la región con su propia provin­ época era muy creativo y avanzado.
cia y con el país.
Pero, al mismo tiempo, se nos pre­
En cuanto a las carreteras, el pano­ senta como una evidencia muy clara
rama fue más desolador aún, con dé­ de una acción solapada y desgarra­
cadas de incomunicación de la capital dora, que consiste en empeñarse con
provincial con su territorio y del puer­ absoluta irracionalidad en trabar y ani­
to con su intherland, situación no to­ quilar todo aquello que se opone a
talmente corregida hasta hoy. nuestras estrechas vistas e intere­
Un último golpe a la idea original de santes sectoriales, de lo que esta his­
región platense fue asestado en 1957 toria de La Plata da también pruebas
al desmembrar el entonces partido de irrefutables.
La Plata, antes de la Ensenada, en

C iu d a d d e L a P la ta 101
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d e B u e n o s A ir e s e l 18 d e m a r z o d e 1 8 8 2 .

102 C iu d a d d e L a P la ta
La Plata: una nueva ciudad del siglo X IX
Conferencia en el Audi­ Quiero comenzar por agradecer a tipo de creación. Con ese vocablo se
torio de la Caja de Pre­
visión Social para Profe­
los organizadores de esta reunión y define una ciudad alzada deliberada­
sionales de la Ingeniería en particular al Ing. Luis Lima, por su mente a través de un plan preconcebi­
el 4 de noviembre de gentileza al distinguirnos con la mi­ do y ejecutado en un plazo breve y en
1987. Ante los partici­
pantes de las Vil Jorna­
sión de presentar ante todos ustedes un momento histórico determinado.
das Argentinas, organi­ esta ciudad de La Plata, que en el Esos urbanistas ingleses trabaja­
zadas por la Asociación pasado fue el orgullo de la Provincia
Argentina de Hormigón ron en la gestación de sus new towns
Pretensado. Inédita.
de Buenos Aires y que, a pesar del y de las ideas que las sustentaban, el
manto de olvido y descuido en que se lustro largo que comprende la segun­
la sumergió por largas décadas, con­ da guerra mundial. En ese lapso crea­
tinúa siendo una de las ciudades más ron metódicamente las bases técni­
interesantes, desde el punto de vista cas, jurídicas y económicas que le
urbanístico, de la Argentina. posibilitarían la posterior ejecución
Por eso nos sentimos honrados al de esas ciudades nuevas.
presentar algunos aspectos de esta Sin embargo, pese a los recursos
ciudad, que hemos tenido la fortuna técnicos contemporáneos y a esa me­
de estudiar en los últimos veinte años, ditada labor previa, sólo fueron capa­
desde diferentes puntos de vista y ces de construir, en la llamada prime­
con distintos propósitos. ra generación de new towns, concre­
Comenzaremos por recordar que tada entre 1946 y 1948, ciudades para
La Plata es el resultado del proceso menos de 80.000 personas que, en
urbanístico y arquitectónico más co­ los casos más favorables, demanda­
herente y ambicioso que, hasta nues­ ron un cuarto de siglo para alcanzar
tros días, se haya encarado en la niveles poblacionales del orden de
Argentina. Solamente podría superar­ los 50.000 habitantes(1).
lo, en caso de concretarse, el actual Comparativamente, La Plata fue
plan de traslado de la capital federal. planeada en menos de dos años para
No se trata sólo de la magnitud 100.000 habitantes y, lo que más sor­
material del proyecto, sin parangón prende, pudo contar con 60.000 veci­
en el país, sino también de la comple­ nos asentados ordenadamente en sólo
jidad del problema abordado, todo lo ocho años. Esta hazaña, aun evalua­
que planteaba demandas de una res­ da con los estándares actuales, es
puesta que hasta el presente no ha una obra de primera magnitud, consi­
podido siquiera emularse. derada en el contexto internacional.
La Plata nació como una ciudad Pero La Plata no nos sorprende
1. Osborn & Whittick, nueva, una “new town”, como denomi­ sólo por estos aspectos puramente
1963:342 naron los urbanistas ingleses a este cuantitativos. Las facetas cualitativas

C iu d a d de L a P la ta 103
de la obra rayan al mismo nivel que entre otras cosas, la dirección y edi­ 2. Martínez Estrada,
1942, Vol. 2:114
aquellos. La nueva capital de la Pro­ ción de un valiosísimo censo y reseña
3. Coni, 1885
vincia fue concebida y realizada de de la ciudad(3).
4. Coni, 1887
acuerdo con los máximos adelantos El Dr. Coni, al exponer ante el Con­ 5. Martí, 1953.168
para la época en lo que concierne a la greso Internacional de Higiene y De­
técnica urbanística y fue construida mografía, celebrado en Viena en 1887,
ajustándose a un buen diseño arqui­ se refería a La Plata en términos muy
tectónico de su edilicia pública y pri­ elogiosos. "... Como en este trabajo se
vada. Además todo ello se llevó a trata de exhibir los progresos realizados
cabo sin dejar de lado un elevado en la República Argentina en materia de
deseo de insuflarle una vigorosa vida Higiene, creemos que es necesario ce­
social, cultural y económica. rrar este capítulo con la descripción de
Si consideramos que este complejo una ciudad que ha nacido, como por
encanto, en la provincia de Buenos Aires
y singular fenómeno urbano aconte­
y que nos permitimos presentar como
ció de improviso y con gran celeridad ciudad higiénica, puesto que la misma
en un lugar del planeta alejado de los ha sido y será dotada de todos los ade­
centros de decisión y de cultura, como lantos modernos ...” Y concluye: "...
era la semidesértica pampa decimo­ Esta ciudad hace honor a la Nación ..."
nónica, comprenderemos lo acertado describiendo a renglón seguido los
de Ezequiel Martínez Estrada al lla­ trabajos de desagüe, aprovechamien­
mar a La Plata “ciudad milagro”(2). to de agua, alumbrado público eléctri­
co, etc., que justificaban la posición
Técnica urbanística aplicada pionera adquirida por la ciudad(4).
Profundizando desde el punto de Por otra parte, La Plata fue expues­
vista urbanístico, La Plata fue una de ta y admirada, aunque pocos lo re­
las primeras ciudades en el mundo cuerden hoy, en la Gran Exposición
gestada según las reglas de higiene Internacional de París de 1889, con­
urbana y de edilicia racional genera­ memorativa del Centenario de la Re­
das por los descubrimientos científi­ volución Francesa. Los ecos de su
cos del siglo XIX. Es posible afirmar, presencia atrajeron la atención de,
sin temor a equivocarse, que partici­ por ejemplo, Martí, quien escribió con
pa plenamente del espíritu más avan­ entusiasmo: “...De relieve está allí la
zado de la época, aun considerándola ciudad modelo de La Plata, que apareció
internacionalmente. de pronto en el llano silvestre, con ferro­
Como prueba de ello es posible carriles, puertos, cuarenta mil habitan­
verificar que La Plata fue presentada tes y escuelas como palacios ...”(5).
con orgullo a reuniones científicas in­ De tal modo, la nueva capital de la
ternacionales, por figuras como el Dr. provincia de Buenos Aires fue exhibi­
Emilio R. Coni, uno de nuestros pri­ da a los ojos del mundo, a través de
meros sanitaristas, a quien debemos, una documentación cuidadosamente

104 Ciudad de La Plata


6. Verne, 1879 ejecutada ex-profeso, en el colorido presión en los ámbitos nacionales e
7. Richardson, 1876 pabellón argentino que se levantaba internacionales. Ciertamente iba, ade­
8. Morosi y Terán, en el Campo de Marte, en la vecindad más, contra todo lo previsible, al ma­
1981:13
del pie derecho de la gran maravilla nifestarse en un medio tan inespera­
de la Exposición, la torre Eiffel. do como lejano de los grandes cen­
La Plata representaba ajustada­ tros de la cultura occidental, la plani­
mente el espíritu de su época, por lo cie semidesértica de la pampa del
que, cuando Julio Verne, en 1879, en último cuarto del siglo XIX.
su novela “Los Q uinientos M illones A pesar de ello, la ciudad de La
de la Begum”, intenta describir una Plata no se manifiesta como un pro­
ciudad ideal, tal como se la concebía ducto totalmente extraño, desprovisto
entonces, emplea frases que pode­ de raíces en la tradición urbanística
mos aplicar a nuestra ciudad: "... El argentina y mundial. Por el contrario,
planteo de la ciudad es esencialmente la misma se halla enraizada profun­
simple y regular, de manera que puede damente en esa tradición.
prestarse a todos los desarrollos. Las
calles cruzadas en ángulo recto, están Los criterios de comportamiento es­
trazadas a distancias iguales, tienen una pacial y formal que aplicó el Departa­
anchura uniforme, están arboladas, y se mento de Ingenieros provincial, orga­
las designa mediante número de orden nismo responsable de la traza y la
... Cada medio kilómetro, la calle, un ejecución de la nueva ciudad, se ajus­
tercio más ancha, toma el nombre de tan a su larga historia y a las tradicio­
bulevar o avenida ... Y en todos los cru­ nes adquiridas durante la misma. Esos
ces habrá un jardín público ..,,(6). criterios, como decíamos con Fernan­
Es bien sabido que Verne se docu­ do de Terán en 1981, "... condicionan
mentaba perfectamente en los me­ las formas y colores del paisaje, la orga­
dios técnicos y científicos correspon­ nización general de la red viaria, la ocu­
dientes antes de escribir sus novelas. pación del suelo, la orientación de los
parcelamientos o loteos, la apertura de
Es más aún, en el presente caso agra­
las calles, las alineaciones de los edifi­
dece explícitamente, en nota a pie de cios. El resultado es una impresión ge­
página de su libro, al sanitarista in­ neral de orden y regularidad que con­
glés Benjamín Ward Richardson, por trasta poderosamente con el desorden
la información contenida en un pe­ abrumador del área metropolitana ...,1Í8).
queño opúsculo, publicado tres años
Y dichos criterios se fundamentan
antes bajo el título “Hygeia. A C ity o f
en la aceptación de ciertas invarian­
Health,\ Allí se exponían las ¡deas
tes tradicionales en el urbanismo ar­
más avanzadas de la época acerca de
gentino, de raíz hispana, que se adap­
la ciudad higiénica(7).
tan a las ideas reinantes en el último
No cabe dudas de que La Plata cuarto del siglo pasado. Las invarian­
nace como una ciudad de vanguardia, tes citadas pueden ser identificadas
que, en su momento, causó gran im­ como:

C iu d a d d e L a P la ta 105
una avenida de circunvalación de 100
La perduración de disposiciones conteni­ metros de ancho. Finalmente se in­
das en las leyes de Indias tentaba una aproximación a la dispo­
El Departamento de Ingenieros era sición indiana que mandaba vincular
el heredero de la amplia experiencia el puerto con la ciudad, a través de
española en lo referente a la funda­ enlazarlo con la plaza mayor.
ción de ciudades, lo que redundó en
la adopción de normas con raíces en La orientación a medio rumbo.
las rancias leyes de Indias. Los antecedentes de este arrumba­
El mencionado organismo técnico miento (NE-SO y NO-SE), que orien­
empleaba la cuadrícula como la forma taría los dos ejes principales de la
básica para la traza urbana, como lo ciudad y su región y que difiere del
atestiguan las muchas fundaciones rumbo entero adoptado en el Viejo
concretadas con el avance de la ocu­ Mundo, en los Estados Unidos y aun
pación de la pampa ganada al indíge­ en buena parte de nuestro país, son
na. Además da prueba de ello la prio­ muy antiguos y de raíz bonaerense.
ridad acordada, en el proyecto de La La tradición de la orientación a me­
Plata, a una variante más ortodoxa, dio rumbo pareciera originarse en la
frente a las alternativas, desechadas disposición establecida en 1580 por
tempranamente, que intentaban su­ Juan de Garay, al realizar los primiti­
perponer una trama radial anular a vos repartimientos de chacras y es­
una cuadrícula. tancias perpendicularmente a la cos­
Aceptaba, por otra parte, la norma ta del río de la Plata, orientando las
indiana de introducir plazas a interva­ suertes a medio rumbo y sin amojonar
los regulares, en la medida que la los fondos de las mismas.
extensión de la ciudad excediese las Dicho arrumbamiento de los límites
dimensiones normales de las modes­ de las parcelas persistió y, de tal
tas fundaciones hispanas, de unas manera, las instrucciones para la divi­
pocas cuadras por lado. sión de la tierra pública que se incor­
Se convalidaba, además, el con­ poraba al dominio privado en la pro­
cepto de que el ejido de la ciudad vincia de Buenos Aires, del año 1857,
incluyese las reservas para futuros reconocían la misma y la incorpora­
ensanches, según una misma ley de ban a la legislación en vigor.
crecimiento, así como las tierras ne­ Posteriormente, al fijarse los lími­
cesarias para quintas y chacras, que tes de los partidos provinciales, estos
garantizasen el suministro de alimen­ se adaptaron a los de las divisorias de
tos perecederos a la población. predios rurales, lo que se explícita en
Se respetaba la idea de la calle de el Mapa Topográfico de la provincia,
ronda, transformada en La Plata en confeccionado en 1864 por el Depar­
tamento Topográfico, organismo que

106 C iu d a d d e La P la ta
9. Morosi, Terán et precedió al Departamento de Ingenie­ al ejecutarse el puerto Madero, en la
al., 1983:107
ros. Una ojeada al plano de la división década de 1880, las dársenas fueron
10. Coni, 1885
política de la provincia permite verifi­ emplazadas, sobre terrenos ganados
11. Aguilera Rojas y
car ese predominio del medio rumbo. al río, en una ubicación semejante.
M oreno Rexach,
1973 Dicha tradición perduró largamente,
12. Salvadores, 1932: retomada por leyes y decretos referi­ El plano primitivo de La Plata
101 dos a la creación de centros de pobla­ La secuencia de antecedentes que
13. Salvadores, 1932: ción y ejidos, como los 695/1870; 3468 precedieron a la traza fundacional de
381 y 3487/1913, que disponen la obliga­ la ciudad comienza cuando, luego del
14. Morosi, 1979 toriedad de ese arrumbamiento. examen de varios esquemas prelimi­
La firme tradición expuesta fue apli­ nares requeridos por el Poder Ejecu­
cada a la ejecución del plan regional tivo02) (FIG.1), se acepta una de las
de La Plata. Como se observa en el alternativas, propuesta por el Depar­
plano que dibujara Voyer para la firma tamento de Ingenieros y acompañada
Peuser, con el propósito de ser exhi­ de una memoria descriptiva, el 19 de
bido en la Exposición Universal de mayo de 1882. Esta se convierte en el
París de 1889(9), La Plata y su ejido plano primitivo de la ciudad(13). Hemos
fueron dispuestos a medio rumbo, en tenido la fortuna de identificar ese
total acuerdo con los límites del anti­ plano a través de un estudio compara­
guo partido de la Ensenada. tivo del decreto aprobatorio, que con­
Esta, como las demás invariantes tiene una descripción y un balance de
vinculadas a la tradición, se vieron superficies del mismo, y del plano
condicionadas, sin embargo, por los conservado en el Departamento de
atributos del territorio elegido. Si ana­ Investigación Histórica y Cartográfica
lizamos el plano del ejido que Coni de la Dirección de Geodesia, bajo el
incluye en su " Reseña E stadística y registro 806-30-2. De dicha compara­
D escriptiva de La P/afa”(10), adverti­ ción surge que este último es idéntico
mos que la cuadrícula y su prolonga­ al plano primitivo de La Plata, aproba­
ción en la malla, que envuelve las do el 5 de junio de 1882(14) (FIG.2).
quintas y chacras de su ejido, han Dicho plano primitivo muestra cla­
sido trazadas emplazando el puerto ramente el comportamiento espacial
en la prolongación del eje central de adoptado. El mismo se organiza en
la ciudad (FIG.6 y FIG.7). torno a un eje principal doble, com­
Es posible hallar un antecedente puesto por las avenidas 51 y 53, que
en el plano de la ciudad de Buenos se extiende entre la estación central
Aires que, ajustándose a las leyes de de Ferrocarril al SO y el puerto al NE,
Indias, vincula en forma directa la Pla­ y a un eje secundario, perpendicular
za Mayor y el Fuerte con el puerto, al anterior, la avenida 13. A partir de
sobre el eje de simetría del trazado(11) allí se elabora la solución cuadricular,
(FIG.19). Observemos, además, que con dos tramas de distinta apertura

C iu d a d de L a P la ta 107
superpuestas: la de las avenidas y la mayo de 1882, que hemos citado y
de las calles y todo ello completado que acompañaba al plano primitivo,
por un sistema de diagonales rotado señala que el mismo cubre, en reali­
45° respecto de las anteriores. dad, una superficie de una legua cua­
Aquel eje principal concluye en uno drada (5.196 por 5.196 metros), com­
de sus extremos en el muelle fluvial, prendiendo la parte trazada al pie de
que da acceso a los pasajeros que las lomas, que sólo se incluye en ese
arriban a la ciudad desde el puerto de plano como terreno reservado al futu­
ultramar. Ese muelle se emplaza en la ro ensanche de la ciudad.
intersección de 1 y 52. En el otro En aquel plano primitivo, la aveni­
extremo de ese eje remata una aveni­ da 1 corre en las proximidades del
da monumental de 60 metros de an­ albardón, para hacer factible la exca­
cho. Allí se ubica la gran estación vación del canal de acceso y del es­
terminal ferroviaria de la que arranca pejo de agua del dique de pasajeros,
la conexión férrea y vial de la ciudad esto es, que se tiende en una posición
hacia el interior de la provincia. entre las actuales calles 122 y 126,
A la altura de la avenida 13 el eje hasta donde llegó el Dique N° 1, el
secundario corta al anterior y es enla­ único que a la postre se construyó.
zado con los dos accesos carreteros Por ese motivo, el antiguo camino
principales de la ciudad. Esos enla­ colonial a la Magdalena, que en el
ces son señalados mediante aveni­ emplazamiento actual de La Plata,
das monumentales de 60 metros de accede a la altura de la avenida 1, de
ancho (13 entre 32 y 36 y entre 68 y acuerdo a este plano primitivo debía
72), que conectan respectivamente desviarse levemente para conectarse
con el antiguo camino Real que vincu­ con 13, avenida que, como hemos
laba Tolosa con Buenos Aires y con el señalado, se ensanchaba hasta los
camino de la Magdalena. 60 metros en ambos extremos.
Como este plano constituye, en bue­ Sin embargo, la idea de llegar con
na medida, un producto de tablero de un canal hasta el extremo del eje prin­
dibujo, en los seis meses que median cipal y de acceder al eje secundario a
entre su presentación y la fundación través del camino Real no podía con­
de la ciudad, experimenta diversos cretarse sobre el terreno sin eliminar
ajustes de distinta naturaleza. Como el joven y espeso monte de eucaliptos
ejemplo señalaremos aquellos cam­ del casco de la estancia de Iraola, que
bios que afectaron la localización de posteriormente pasaría a ser el par­
la ciudad. Ellos se debieron especial­ que público de la ciudad.
mente a la necesidad de adaptar la El decreto del Poder Ejecutivo del 5
traza elegida al terreno, sus atributos de junio de 1882, aprobatorio del pla­
y sus accidentes. no, se inclina indudablemente por el
La memoria descriptiva del 19 de rescate del Bosque señalando: "... El

108 C iu d a d d e La P la ta
15. Salvadores, 1932: parque existente en el terreno quedará drado perfecto, limitado por un boulevard
383 exceptuado de la división y subdivisión. de circunvalación de 100 metros de an­
16. M orosi et a l., El Departamento proyectará las altera­ cho que encierra una superficie de una
1980:65 y ss. ciones y mejoras necesarias para con­ legua cuadrada (Véase el plano de la
17. Morosi y Terán, vertirlo en paseo público ...,,(15). ciudad) (FIG.7).
1981:27
18. Coni, 1885:55-56 Esta disposición sólo podía llevar­ La forma general de las manzanas está
se a la realidad mediante un despla­ representada por cuadrados de 120 me­
zamiento de la traza de la ciudad pro­ tros por costado, habiéndose dividido la
yectada hacia el SO, de manera que ciudad en el centro por dos boulevares
el Bosque fuera incluido en la zona de de 30 metros de ancho. Entre estos dos
boulevares se hicieron manzanas de 120
reserva. Ello explicaría y justificaría
metros por costado y de cada lado de
la razón por la que esta última fue estos se proyectaron otras que empe­
incorporada al cuadrado definitivo de zando por 60 metros de ancho por 120
la traza fundacional de la ciudad, ya metros de fondo, aumentaban progresi­
que, procediendo de tal modo, casi no vamente de 10 metros hasta tener la
se producía un aumento de la superfi­ forma general de 120 metros por costa­
cie destinada a manzanas de edifica­ do. Esta división se hizo teniendo en
ción, al ocupar el citado paseo la ma­ vista la aglomeración de la población y el
yor parte de la zona de reserva. mayor movimiento que existiría en esa
parte central.
El plano fundacional • Diagonales- Se proyectaron dos diago­
nales de 30 metros que cortan de un
Además de los cambios y ajustes
extremo a otro la ciudad y seis diagona­
citados, entre junio y noviembre de les más que unen entre si las plazas
1882, se introdujeron otros que con­ principales y los grandes parques.
dujeron al plano fundacional, que nos
• Plazas- Se han proyectado veintitrés
cupo en suerte identificar, tras haber plazas inclusive los parques. Sus formas
permanecido ignorado por más de son diversas y sus superficies varían
medio siglo(16)(17)(FIG.5). desde una hasta ocho manzanas.
Analizado ese meditado y precioso • Edificios públicos- En las manzanas
documento gráfico, se observa que en comprendidas entre los dos boulevares
él quedan sin definición aún el empla­ del centro fueron reservados los terre­
zamiento de la estación terminal de nos para la construcción de varios edifi­
ferrocarril así como el tendido de las cios públicos, distribuidos sistemática­
líneas férreas y en particular el anillo mente, para que al mismo tiempo que
ferroviario que, en el plano primitivo, con los demás proyectados en los
boulevares que cortan perpendicularmen­
se proyectaba rodease la ciudad.
te a éstos, se distribuyera la población
Pedro Benoit, ingeniero jefe del en varias direcciones, evitando así la
equipo que diseñó la ciudad, lo des­ aglomeración de edificios en un mismo
cribe de la siguiente manera(18): punto, lo que a no dudarlo habría perju­
dicado el adelanto de la capital.
"... El perímetro de la ciudad es un cua­

C iu d a d de La P la ta 109
• Consideraciones que presidieron la con­ cia, se ha adoptado igualmente para esta
fección del plano de la ciudad- Teniendo capital. Se ha observado en la práctica
en cuenta el resultado práctico de las que es la que más ventajas ofrece para
calles de Buenos Aires y de todas las nuestro clima. Sin embargo, hay calles y
ciudades y pueblos de la Provincia, se boulevares con el antiguo arrumbamien­
fijó un ancho de 18 metros de muro a to que resultan de cortar diagonalmente
muro, calculando una vereda de 2 1/2 a la ciudad.
metros y quedando por consiguiente 13 • Nomenclatura de las calles- Las calles
metros libres para la circulación de los y avenidas han sido designadas con nú­
rodados. En las calles centrales de la meros (Véase el plano de la ciudad) ...”
Capital de la República los vehículos no
(FIG.7).
disponen más que de un ancho de 6 V2
metros: por consiguiente en este sentido
la Capital de la Provincia ofrece un an­ Tratamiento arquitectónico adoptado
cho doble. En lo arquitectónico se procedió
• Boulevares- Se tomó en consideración con igual decisión y consecuencia que
el ancho de los boulevares de Buenos en lo urbanístico. Es más, se ajustó
Aires decretados por el gobierno de perfectamente la idea urbanística a
Rivadavia el año 1827, que determinaba los medios arquitectónicos destina­
el establecimiento de aquellos con 30 dos a concretarla. Así se trabajó en
varas de ancho, cada cuatro cuadras, dos planos arquitectónicos perfecta­
partiendo de las calles de Callao y Entre mente definidos: el correspondiente a
Ríos hacia el Oeste. Habiéndose acep­ una arquitectura de trama, destinada
tado en la República el sistema métrico
decimal, se creyó más conveniente dar a a rellenar las manzanas de la traza, y
los boulevares de esta ciudad un ancho el que se relaciona con la arquitectura
de 30 metros de muro a muro con una monumental, orientada a crear los
vereda de 4 metros, quedando, por lo puntos singulares, hitos simbólico -
tanto, una superficie libre para rodados visuales en el conjunto.
de 2 2 metros, dimensión que permitía 1. La arquitectura de trama tendía a
hacer un plantío de árboles en el centro. destacar la unidad de la concepción
Debe advertirse también que dicha di­
urbanística a través de unos pocos
mensión ha quedado aceptada por las
principales capitales europeas. Se esta­ tipos edificatorios bien adaptados a
blecieron boulevares a cada seis manza­ la tecnología disponible y al gusto t
nas, quedando una superficie entre ellos reinante. Su unidad estaba garanti­
de 36 de aquellas, que forman una sec­ zada por el tipo de parcelamiento
ción divisible si se quiere, en cuatro cuar­ uniforme, en cuanto escala y estilo,
teles, de nueve cada uno. y nacía de la adopción generaliza­
• Orientación- La orientación de la traza da de un código formal y una tecno­
es a medio rumbo verdadero aproxima­ logía con muy pocas variantes. Si
damente. Dicha orientación además de exceptuamos las grandes residen­
estar ordenada por decreto para la fun­ cias y los petit hotels, que se desta­
dación de nuevos pueblos en la provin­ caban en las zonas más céntricas,

110 C iu d a d d e La P la ta
19. Salvadores, 1932: predominaban casi totalmente las vi­ to de Policía, Cárcel de Encausados
99
viendas entre medianeras, las llama­ y Casa de Bomberos.
das casas de patio, casi siempre de Prueba de la importancia acorda­
una planta, y las casas de renta de da por el Poder Ejecutivo a este as­
una o dos plantas, cuyas fachadas pecto del proceso fundacional es que
pretenciosas contrastaban con la so­ el decreto del 6 de mayo de 1881(19),
lución funcional interna, compacta y por el que se llamaba a concurso para
laboriosa. Por eso no se tomaron de­ el proyecto de los edificios citados, in­
masiados recaudos para asegurar la tegraba una Comisión destinada a
vigencia de esta unidad de la arqui­ organizar, supervisar y constituirse en
tectura trama, fuertemente condicio­ jurado, con personajes del más alto
nada por los requisitos que, para el nivel. La componían el Dr. Carlos
momento de la fundación, eran tan Pellegrini, quien luego sería Presi­
obvios que parecía innecesario re­ dente de la República; el Ing. Fran­
glamentar. Sólo se impuso la obli­ cisco Lavalle, presidente del Depar­
gación de respetar la altura edifica­ tamento de Ingenieros; dos vocales
toria uniforme en torno a las plazas. de dicho Departamento, Pedro Benoit
2. La arquitectura monumental fue y Carlos Stegmann; los Arqs. Juan A.
deliberadamente emplazada, según Buschiazzo y Adolfo Büttner, este úl­
manifiesta el propio Benoit, con la timo reemplazado sin asumir su fun­
intención de inducir a que la pobla­ ción por el Arq. Luis A. Viglione; el
ción “se distribuyera en varias direc­ sanitarista José María Bosch y dos
ciones, evitando así la aglomeración de políticos y hombres de negocios:
edificios en un mismo punto”, es de­ Belisario Hueyo y Julio Arditi.
cir, con una intención compositiva Los trabajos, presentados el 22 de
que atendía al efecto global sobre noviembre de 1881, es decir antes de
el desarrollo y equilibrio de la ciu­ aprobar el plano primitivo, fueron re­
dad. Esos hitos - monumentos, pun­ cibidos en el despacho del Goberna­
to de apoyo para el crecimiento ur­ dor y alcanzaron el número de veinti­
bano y el arraigo del poblador, se siete, provenientes en su mayoría de
manifiestan como elementos singu­ la Argentina y de Uruguay, aunque
lares que, a priori, forman parte de con algunos aportes de Alemania,
la composición total de la ciudad. En Chile, Francia, Inglaterra y Bélgica.
efecto, cuando aún no había conclui­
do el proyecto, o mejor dicho para­ Sólo dos de los proyectos fueron
lelamente al diseño de la traza ur­ premiados, tras una ardua labor de los
bana, se llamó a concurso interna­ jurados y ocho sesiones plenarias de
cional para el proyecto de esos edi­ la Comisión, el 20 de abril de 1882.
ficios públicos: Casa de Gobierno; Ambos, el de la Legislatura y el del
Legislatura: Palacio de Justicia: Mu­ Municipio, eran creaciones de arqui­
nicipalidad; Catedral; Departamen­ tectos alemanes de Hannover. El pri-

C iu d a d de La P la ta 111
mero de G ustavo Heine y Jorge en todas las expresiones del espíritu. 20. Morosi, 1981:276-
278
Hágemann y el segundo del profesor Ya en el plano primitivo se observa
Huberto Stier (FIG.10 y FIG.11). (FIG.2), por ello, que se han incluido,
Un detalle realmente interesante es entre los veinticuatro rubros que com­
que precisamente el 20 de abril, día prenden sus referencias, los siguien­
en que el Senado provincial decidía tes emplazamientos de elementos del
acerca del proyecto de ley de crea­ equipamiento social y cultural: el Mu­
ción de la nueva capital, surgía por seo, Biblioteca y Archivo Central; la
primera vez en forma oficial el nom­ Universidad; la Casa de Niños Expó­
bre “La Plata” y se premiaba justa­ sitos; el Asilo de Huérfanos; la casa
mente al proyecto de su Palacio Mu­ Correccional de Menores; el Templo
nicipal, que tenía ese nombre por Católico; los Hospitales; el Consejo
lema. Es posible pensar que ese lema de Higiene y Vacuna, el Monte de
oportunísimo del proyecto ganador Piedad; las Escuelas; el Observatorio
del Prof. Stier haya atraído la aten­ Astronómico y los Teatros.
ción e inclinado el fiel de la balanza Si bien, y como resulta explicable,
hacia el nombre “La Plata”, con el que, la Universidad desaparece del listado
por otra parte, se conocía usualmen­ y sólo reaparece tres lustros más tar­
te esta región en todo el mundo(20). de, se concretaron en cambio, la ma­
yoría de los otros elementos y, entre
Intención de insuflarle una rica vida las setenta y cinco manzanas que se
social, económica y cultural reservan para estos fines, se incluye,
En lo que respecta al enriqueci­ por ejemplo, media manzana por cada
miento del plan, en el planteo del sección de la ciudad para construir
Poder Ejecutivo se enuncia, con entu­ una escuela, de aquellas que Martí
siasmo ingenuo y, a veces, hasta con­ compararía con palacios.
movedor, la adhesión a los valores Es que la provincia, al ceder la
culturales, científicos y sociales así ciudad de Buenos Aires a la Repúbli­
como la necesidad de dotar al plan de ca, no sólo sufría una pérdida mate­
esos valores. Ello se realiza con un rial importante, sino que simultánea­
pathos que recuerda al que Verne mente se veía privada de casi todo su
insufla a su protagonista de “Los Q ui­ patrimonio cultural, científico y artís­
nientos M illones de la Begum” , el tico, atesorado en su vieja capital. Por
Dr. Sarrasin, posición espiritual que ello, la preocupación de los dirigentes
coincide ajustadamente con esa con­ provinciales no fue sólo la de levantar
junción de positivismo y romanticismo una “nueva Buenos Aires”, sino la de
característica del siglo XIX y de sus infundirle una vida que, en esos as­
utopías: el propósito de construir no pectos, igualase o superase a la de
sólo una ciudad grande, próspera e Buenos Aires.
higiénica, sino también ilustraday rica

112 Ciudad de La Plata


21. Catalogue S p é­ En razón de ello, junto al proyecto y ambiente y de las instalaciones ade­
cial, 1889
ejecución de la ciudad y de los edifi­ cuadas fue excepcional. Se procuró
cios públicos esenciales para el fun­ lograr un equipamiento integral, como
cionamiento de la administración pro­ se diría hoy, de la ciudad. Su cubrie­
vincial y para el equipamiento básico ron los aspectos portuario, industrial,
de la población, se enfrentó con igual comercial y administrativo, junto al
decisión la construcción de los recin­ habitacional, cultural y recreativo.
tos y ámbitos apropiados para el flo­ Prueba del éxito alcanzado desde
recimiento de la vida intelectual pla- este punto de vista está dado por el
tense. Es que, conscientes del impul­ hecho de que, cuando la ciudad fue
so material que deseaban dar a la presentada a la Gran Exposición In­
construcción de la nueva capital, pro­ ternacional de París de 1889, es de­
curaron evitar los riesgos de una cir, no habiendo alcanzado aún los
asincronía entre los ritmos de creci­ siete años de vida, se pudieron exhi­
miento de los aspectos materiales y bir ya diecisiete publicaciones perió­
espirituales. dicas de las más variadas especiali­
En este sentido no puede descono­ dades(21), con nivel cualitativo como
cerse que el esfuerzo cumplido para para ser exhibidas en tan magna re­
atraer científicos, intelectuales y ar­ unión. Ello causó admiración y mere­
tistas a la ciudad y por dotarla del ció una de las medallas de oro de la
Exposición.

C iu d a d d e L a P la ta 113
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114 C iu d a d d e La P la ta
La P la ta : e x p re s ió n d e un m o d e lo u rb a n o
p e rm a n e n te
C onferencia p ro n u n ­ Me siento muy honrado al poder rencia criolla y la contribución inmi­
ciada el 29 de o ctu ­
b re de 1992 en la
iniciar las tareas de esta reunión des­ gratoria. Lo singular es que, en la
apertura de las J o r­ tinada a recordar que hace 110 años creación de las ciudades y la ocupa­
nadas La Plata, de la se fundaba nuestra ciudad y que, ción del territorio, lo realmente creati­
ciud ad antigua a la
ciud ad nueva. S u e ­
coincidentemente, medio milenio atrás vo tras el Descubrimiento fue la con­
ños y realidades, o r­ comenzaba el proceso histórico que tinuidad y la excepcional falta de con­
ganizadas p o r U N TA transformaría esta parte del mundo flictos entre esas herencias que, has­
y la M un icipalidad de
La Plata. Publicada en
en lo que hoy es. Mucho me alegra, ta este siglo, caracterizaron la urbani­
La Plata, de la ciudad además, poder afirmar que entre esos zación americana, convirtiéndola en
antigua a la ciudad dos importantes hechos podemos ha­ la más amplia, congruente y perdura­
nueva. Sueños y rea ­
lidades, 1994. La P la ­
llar un vínculo innegable. La Plata es ble de la se guarde memoria.
ta, LIN T A y M un icip a ­ un vástago tardío de un modo perma­ Si, respetando los encuentros cro­
lida d de La Plata. nente de concebir y construir las ciu­ nológicos de nuestras herencias, nos
dades: el sistema cuadricular^. referimos para comenzar a las dos
Víctor Massuh recuerda que: “Si primeras: la indígena y la ibérica, en
echamos una mirada sobre los cinco si­ el campo del urbanismo, la coinciden­
glos percibimos las claras líneas de nues­ cia en el modelo empleado para la
tras herencias. Ellas definen mandatos a ciudad es tan grande que, entre las
los que hay que ser leales y desleales a escasísimas disputas surgidas, se
la vez, con el objeto de convertirlas en destaca la referida a la paternidad del
materia de un trabajo de continuidad crea­
dora. Goethe decía en Fausto, “lo que modelo cuadricular empleado, que
heredaste debes aprender a conquistar­ algunos au to re s, con G razia no
lo”. Nosotros debemos recordar esa máxi­ Gasparini a la cabeza, atribuyen a la
ma. Aunque lleve nuestro nombre, el pa­ influencia de las culturas indígenas
sado es una tierra de nadie si no lo más evolucionadas y el resto a la
fecundamos con una nueva labranza. transferencia ibérica.
Conquistar el pasado, rehacerlo, conti­ Como bien señala Enrico Guidoni(3)
nuar lo que quedó trunco, convertir el
debiéramos comenzar por buscar una
presente y el futuro en despliegues
innovadores de ese pasado: ésta puede clave de lectura sintetizadora del sig­
ser una propuesta legítim a para nificado general del urbanismo cua­
Iberoamérica 5 siglos después,,{2). dricular, que en el momento del Des­
cubrim iento presentaba una triple
Y Massuh distingue en América cua­
valencia, simbólica, técnica y políti­
1. Morosi, 1992 tro herencias que es preciso conquis­ ca. Dice Guidoni: “ Una primera inter­
2. Massuh, 1992 temos en sentido goetheano: el apor­ pretación simbólica debe referirse al con­
3. Guidoni, 1992 te indígena, el legado ibérico, la he­ cepto de orden, de uniformidad, de clari-

C iu d a d d e L a P la ta 115
dad, que revela la intención humana de res de mundo clásico, fueran estos 4. Glacken, 1967
imponer la propia racionalidad en doble filósofos y tratadistas de la arquitec­ 5. Vitruvio, Libro VI
contraposición a las transformaciones tura civil o castrense tanto como
históricas y a las líneas de la naturaleza. exégetas del Viejo Testamento. Am­
Una racionalidad modular cuyo rigor se bas raíces se afirmarían durante el
mide en términos de precisión más que
medioevo por caminos entrecruzados
de inventiva.
por vía de la escolástica y la patrística
Un segundo elemento más específi­ así como por las vertientes árabes y
camente urbanístico se relaciona con la
judías. Es significativo destacar que
ejecución práctica del proyecto: la ciu­
dad en cuadrícula se refiere a un esque­ la concepción acerca del ordenamien­
ma ideal pero debe ser trazada, realiza­ to del espacio era, en las fuentes
da y conservada por agrimensores y téc­ enumeradas, con muy pocas excep­
nicos municipales altamente especiali­ ciones, la ciudad territorio como con­
zados, capaces de reconducir siempre el cepto de rector y la forma prediseñada
caso singular a las instancias del conjun­ cuadricular como configuración urba­
to. Finalmente, el tercer nivel de inter­ na, ajustada a las categoría definidas
pretación, el político, se refiere a la su­ por Enrico Guidoni.
peración conceptual de la propia idea
singular de ciudad que implica la cuadrí­ La clase dirigente de la conquista y
cula. En ese sentido su significado más el poblamiento de América había sido
profundo es la exaltación del reino sea educada en el marco de ese paradig­
este terrenal o celestial..." ma. Sus ejecutores: soldados, sacer­
dotes, escribanos, agrimensores y
Si bien el conocimiento de la ciu­
alarifes aceptaban con naturalidad las
dad indígena es limitado, se ha verifi­
instrucciones de la clase dirigente,
cado la utilización del modelo reticular
como derivaciones obvias e incontes­
y cuadricular en las culturas nativas
tables del mismo. La uniformidad de
más desarrolladas (por ejemplo en
los modos de ocupación del territorio
Teotihuacan y en Cuzco). Los antece­
y de creación de las ciudades se ve­
dentes de la cultura ibérica se ajustan
rían justificados de esta manera.
al paradigma cristiano caracterizado
por Clarence Glacken(4). La península Cuando un colonizador, enfrentan­
ibérica detentaba una posición privi­ do lo desconocido, debía crear un
legiada como receptáculo generoso asentamiento humano, su razona­
de todos los factores aportantes a miento semejaba al de Aristipo de
dicho paradigma y como inductora de Cirene, discípulo de Sócrates, quien
una simbiosis de la cultura cristiana según Vitruvio(5) habiendo naufraga­
clásica, islámica y judía. do en alta mar, al distinguir trazos
geométricos en la arena de la playa a
Dicho paradigma implicaba la acep­
la que los arrojara la tempestad, ex­
tación de un mundo de creación divi­
clamó volviéndose hacia sus camara­
na que, preconcebido y prefigurado,
das: “Alegraos, veo señales de civiliza-
era conceptualizado por los pensado­

116 Ciudad de La Plata


6. A lv a r e z L e n c i, ción” . El sustento del colonizador era entre sí, fueron conquistadas en el
1985
el modelo cristiano y su instrumento sentido goetheano, dando sustento a
7. Morosi y Vitalone,
1990
la cuadrícula, trazado geométrico re­ ciudades decimonónicas republicanas
gular, símbolo de civilización. de la trascendencia y perfección téc­
8. R es trep o M ejia,
1992 Las propias Leyes de Indias adop­ nica de La Plata o del encanto y armo­
9. Luna, 1992 tan el trazado cuadricular sin nom­ nía de Jardín, en Colombia, para citar
brarlo. Testimonian, así, el modo en sólo un par de ejemplos(6)(7)(8).
que los occidentales entienden la ci­ Las dos herencias restantes: la crio­
vilización e imponen, además, por lla y la inmigratoria fueron recibidas
razones que superan la mera seguri­ más tardíamente. La primera con ple­
dad, la prohibición de acceder a los nitud desde fines del siglo X V IIl(9) y la
poblados de españoles en construc­ segunda en el siglo XIX, hicieron que
ción hasta que estuvieren concluidos, el iberoamericano desarrollara, como
a fin de presentarlos como súbita re­ señala M assuh, una d isp o sició n
velación para deslumbrar al nativo. universalista, que el americano de la
América se integró merced a tan inmigración radicalizaría hasta sen­
vigoroso proceso de fusión, asimila­ tirse ciudadano del mundo y receptivo
ción y transculturación y generó una de todas las culturas. En nuestro con­
cultura con valores propios, en el texto verificamos el entusiasmo con
marco de una comunidad basada en que se adoptan las novísimas ideas
códigos compartidos: lengua, costum­ urbanísticas decimonónicas en La Pla­
bres y leyes, relaciones con la natura­ ta. Esta resulta así de la conquista de
leza y el territorio, cultura que perdu­ las herencias recibidas y, por ello, su
ró y se consolidó a través del tiempo. solidez y trascendencia.
Así se generó el modelo clásico de Examinemos ahora algunas de las
ciudad hispanoamericana, cuyos últi­ políticas de formación de nuevos cen­
mos vástagos florecerían en el perío­ tros poblados que condujeron por ese
do republicano. Las raíces de este largo camino. Recordemos que la pro­
modelo pueden rastrearse a lo largo ducirse la independencia buena parte
de dos milenios y es posible compro­ del territorio argentino constituía el
bar que su influencia perdura en tie­ mal llamado “desierto” , en manos in­
rras americanas y argentinas por más dígenas, que englobaba las enormes
de cuatro siglos. Sus resonancias son extensiones de la pampa fértil de Bue­
aún perceptibles y, pese a los inten­ nos Aires, La Pampa y sur de Córdo­
tos por substituirlo, el trazado en cua­ ba, así como la Patagonia y, además,
drícula predomina todavía en los nue­ las selvas subtropicales del Chaco.
vos desarrollos. Nuestras cuatro primeras décadas
De tal modo podemos sostener que de vida fueron signadas por la ruptu­
las prístinas herencias indígenas e ra de la economía colonial, con la rui­
hispánicas, en este caso no opuestas na de las provincias ricas del noroes­

C iu d a d d e L a P la ta 117
te, centro y Cuyo y el constante me­ Posteriores decretos de 1823(18), 10. Bravo Lira, 1984
joramiento del litoral, en especial el 1826(19) y 1828(20) fijaban la extensión, 11. Vitalone, 1988a
puerto de Buenos Aires, liberado al forma y funciones de este nuevo mo­ 12. Vitalone, 1989
comercio internacional. Tras la adop­ delo que, con escasas variantes sub­ 13. Vitalone, 1990
ción de la Constitución Nacional en sistiría casi un siglo. En 1826 el cua­ 14. Morosi etal., 1991
1853, se abrió un segundo período, drado de labranza (de 4 leguas cua­ 15. Kühn,1933
de carácter más dinámico y acelera­ dradas) retomaba su nombre tradicio­ 16. Hardoy, 1972
do desarrollo, que continuó favore­ nal de ejido y se reafirmaba además el 17. Hardoy, 1983
ciendo al litoral y a la pampa húmeda principio de centralidad: "... el pueblo 18. Decreto, 1823
en su inmediata vecindad. Ese creci­ se establecerá en el centro de la sec­ 19. Decreto aclarato­
miento y en particular la presión de­ ción... y... dos calles se cruzarán en el rio, 1826
mográfica generada prontamente por centro de la plaza principal...” , a partir 20. Decreto, 1828
la ola m igratoria europea, forzó la de la que se delimitará el trazado. Las 21. Decreto, 1862
conquista del “desierto” y la fundación dimensiones más convenientes fue­ 22. L ey N a c io n a l ,
de nuevos centros de población. ron establecidas en 1828: "... cada 1864
manzana será un cuadrado de cien varas 23. Ley de Ejidos,
Derogada tras la Revolución de de lado, la cual será dividida en 4 sola­ 1870
Mayo las normas indianas, comenza­ res... las quintas se compondrán de 4 24. Ley de Inmigra­
ron a dictarse los primeros decretos manzanas y las chacras constarán de ción, 1 876
republicanos, que constituirían gra­ 16...” . Se imponía además la reserva
dualmente un sistema de ordenamien­ de solares para la erección de edifi­
to territorial y urbano totalmente ins­ cios públicos y de 4 manzanas para
pirado en los conceptos básicos de plazas secundarias a parte de la pla­
las normas derogadas(10)(11)(12)(13)(14). za central (FIG.22).
Uno de los más tempranos fue el diri­
El modelo fue ratificado por decreto
gido por Posadas, Director Supremo
de 1862(21) y nuevamente por la Ley de
de las Provincias Unidas del Río de la
Pesas y M edidas de 1 8 6 4 (22) al
Plata al Alcalde de Rosario en 1814.
adoptarse el sistema métrico decimal.
Posadas recurrió al concepto de la El ejido de cuatro leguas cuadradas
ciudad territorio indiana y sus atribu­ se asimila a 10.000 hectáreas (prefe­
tos. Recordemos que los modelos ur­ rentemente un cuadrado de 10.000
banos indianos denominados teórico metros por lado). A las manzanas se
y clásico, estudiados respectivamen­ le atribuye 1 hectárea, a las quintas 4
te por Kühn(15) y por Hardoy(16)(17) son y a las chacras 16.
caracterizados por: el sistema cuadri­
En la segunda parte del siglo, los
cular, la forma cuadrada y la marcada
decretos dispersos comenzaron a con­
centralidad. Sus elementos básicos
vertirse en leyes orgánicas Ley de
son: el ejido (denominado ahora cua­
Ejidos de la Provincia de 1870(23); Ley
drado de labranza), los solares del
Nacional de Inmigración y Coloniza­
área urbana y las quintas y chacras
ción de 1876, que redefinió la función
circundantes (FIG.20, FIG.21).
y dimensiones del ejido(24); Ley Nacio-

118 C iu d a d d e L a P la ta
25. Ley, 1878 nal de la Línea de Fronteras sobre la para la división en manzanas de esas
26. Decreto, 1882 margen izquierda de los Ríos Negro y quintas...”. Otro tanto ocurría con la
27. Vitalone, 1987 Neuquén de 1878(25) y Ley de ventas recomendación de que, cualquiera
28. Vitalone, 1988b de tierras fiscales de 1882(26) para fuese el trazado, se procurase que el
29. Decreto, 1910 citar sólo algunas. Todas ellas apun­ mayor número posible de calles se
30. Ley n93487, 1913 taban al poblamiento del desierto arre­ orientase a medio rumbo.
31. Ley n98912, 1977 batado al aborigen (FIG.23). Este intento por librarse de la ciu­
32. Morosi, Terán et Esas leyes dan fe de la persisten­ dad prefigurada y prediseñada, acep­
al., 1983
cia del modelo indiano. El concepto tando la modernidad como ruptura, se
de ciudad prediseñada se afirma, de afirmaba con la ley provincial de
acuerdo con los principios de la legis­ 1913(30). Similar temperamento se ad­
lación indiana y con la experiencia vierte en la Ley de Ordenamiento Te­
derivada de su aplicación, así como rritorial y Uso del Suelo de 1977, que
de la normativa republicana, recogida abandona todo intento por generar
por sobre todo por el Departamento una forma urbana prediseñada(31). Las
de Ingenieros de la Provincia. En esa herencias son olvidadas y la adop­
época comienzan a percibirse tam­ ción directa de modelos sin arraigo
bién los aportes de la nueva práctica abre el camino a la tentación de la
americana y europea{27)(28). copia acrítica.
Pero hacia fines del siglo se abriría Abordemos ahora el caso de La
el debate acerca de la usual y proba­ Plata. Una década atrás, Fernando de
da cuadrícula c o n te n ió en la figura Terán, con quien preparábamos un
de un cuadrado. Un decreto provincial libro sobre la misma, propuso llamar­
de 1910 fijaba las bases para la fun­ lo “La Plata, ciu da d nueva, ciu da d
dación de nuevos centros poblados(29) a n tig u a ”, lo que nos sorprendió(32). La
admitiendo cualquier tipo de trazado. Plata era, según creencia generaliza­
Sin embargo, se respetaban los atri­ da, un producto netamente postbarro­
butos tradicionales del sistema, como co, decimonónico, una verdadera ciu­
la centralidad, representada por la dad nueva. Aquello de ciudad antigua
plaza principal y reforzada por la obli­ nos impulsó a profundizar y compro­
gatoriedad de trazar dos avenidas que bar lo acertado de su propuesta.
se cruzasen en su centro y se prolon­ La fundación de La Plata constituyó
gasen hasta los confines del territo­ una de las postreras manifestaciones
rio. O como la acentuación del viejo de los principios urbanísticos defini­
procedimiento de subdivisión y en­ dos en la Real Provisión sobre Nue­
sanche a partir del módulo manzana. vos Descubrimientos y Poblaciones
Las quintas debían te n e r"... las dimen­ de 1573, aunque en ella afloran nue­
siones que correspondan para contener vos impulsos germinados y desarro­
varias manzanas regulares del pueblo llados en el siglo XIX. En resumen, La
con las partes de calles intermedias, cuya
Plata era la síntesis de las herencias
apertura pudiera ordenarse en el futuro,

C iu d a d d e L a P la ta 119
conquistadas (FIG.5). a pesar de que, como vimos, se man­ 33. S e c o V i l l a l b a ,
1973
La bibliografía platense sólo había tenían vivos en la legislación contem­
34. Morosi y Vitalo­
tratado por excepción aspectos de su poránea al trazado de La Plata. ne, 1988
conexión con esas herencias. Una de El fundador Rocha ordenaba que 35. Morosi y Vitalone,
las excepciones es el opúsculo “Símil “los varios planos para la nueva ciu­ 1990
y disímil entre la fundación de la dad..." cuya confección encomendaba 36. Salvadores, 1932:
100
ciudad indiana y la fundación de La al Departamento de Ingenieros de­
Plata” de Seco Villalba(33). Allí no se bían ser "... conforme a los trazados de 37. Massuh, 1992

discute semejanza formal alguna en las ciudades más modernas en cuanto 38. Morosi etal., 1980

las trazas pero se enumeran indicios sea compatible... con las costumbres de 39. K ü h n , 1933

de la influencia indiana: la sólida for­ nuestras poblaciones...”(36). Rocha re­


mación histórica y jurídica de Rocha, velaba así las bases de su acción:
el contenido y forma de las instruccio­ pasado y futuro tradición y moderni­
nes que impartiría para la elección de dad entendida como ruptura. O en la
su emplazamiento y su diseño, el interpretación de Massuh(37) lealtad y
mensaje que acompañaría su ley de deslealtad a la vez frente a las heren­
creación, los privilegios para quienes cias recibidas. Ello debió inclinar la
se sumaran desde el inicio al esfuer­ balanza hacia la alternativa más res­
zo fundacional, el revelador discurso petuosa de las herencias vigentes que,
pronunciado el 19 de noviembre de sin desmerecer los atributos de la cua­
1882. Con Vitalone verificamos que drícula indiana, incorporaba los valo­
esos indicios tienen su correlato en res de las novísimas tendencias deci­
las formas urbanas elegidas(34)(35). m on ó n ica s^ (FIG.1 y FIG.2).
La traza fundacional resulta de la Es larga la lista de particularidades
equilibrada superposición de dos ma­ del diseño platense que se sustenta
llas. Una doble cuadrícula sustentante en la tradición indiana, comenzando
de calles y avenidas que se cortan por las condiciones exigidas para su
ortogonalmente en todo el cuadrado localización. El análisis puede exten­
de la planta urbana y una malla sus­ derse a la configuración del área rural
tentada rala girada 45 grados respec­ que, al modo de la rancia Provisión
to de la a n te rio r. La cua drícu la Real, se continuaba denominando eji­
sustentante arraiga en la herencia do y traduciendo el celo por organizar
indiana del Departamento de Ingenie­ el abastecimiento diario y la expan­
ros desde su formación. La malla sus­ sión urbana mediante una subdivisión
tentada incorpora la novedad traída basada en la continuidad de las vías
por las herencias criolla y de la inmi­ circulatorias y en el dimensionamiento
gración. Estas últimas herencias eran de quintas y chacras a través de un
privilegiadas por quienes estudiaron módulo común: la manzana. Como
La Plata, en detrimento de los víncu­ Kühn(39) advirtiera ya en la década del
los indianos que permanecían ocultos 30, este modo de partición del ejido

120 C iu d a d d e L a P la ta
40. Coni, 1885:55-56 indiano posibilita el crecimiento sin ro n del entorno de la plaza mediante
41. M o r o s i et a I ., distorsión de la cuadrícula original. El la edilicia de las mansiones de los
1980:54-60
mismo, heredado en el período repu­ vecinos notables.
blicano se aplica en La Plata, cuya Al emplazar la Catedral y el Munici­
malla sustentante mayor de avenidas pio frente a la plaza central se privile­
cada seis cuadras prolonga la retícula gia el concepto indiano por sobre el
empleada en el casco, envolviendo barroco, postbarroco o decimonónico
quintas y chacras (FIG.24). que alojaba allí el poder político cen­
En 1885, el propio Benoit, jefe del tral o al poder económico, la Bolsa,
equipo creador y ejecutor del proyec­ por ejemplo. El resto de los edificios
to, describe la traza destacando atri­ públicos se sitúa preferentemente
butos característicos de los modelos entre los dos boulevares centrales,
inspirados en la Real Provisión de en el eje mayor NE-SO, nexo entre los
1573 y en sus citadas variantes ar­ dos grandes accesos: puerto y esta­
gentinas. Desliza aún reveladores ción ferroviaria central, situación esta
anacronismos, como insistir discrimi- indicada en el plano primitivo pero
nadamente en el uso de las medidas omitida en el fundacional(41).
de Castilla, tras veinte años de adop­ La plaza Moreno, centro de la cua­
tados el sistema métrico(40): "... El perí­ drícula soporte es un cuadrado de
metro de la ciudad es un cuadrado per­ cuatro manzanas lo que, en términos
fecto... que encierra una superficie de
de diseño, la asocia al modelo clásico
una legua cuadrada... la forma general
de las manzanas está representada por indiano en su versión republicana. La
cuadrados... habiéndose dividido la ciu­ Catedral sobreelevada por amplias es­
dad en el centro por dos boulevares... La calinatas, ve jerarquizada su presen­
orientación de la trama es a medio rumbo cia, con pálido reflejo indiano. Los
verdadero próximamente...” . solares de mayores dimensiones en
su entorno se hacen sólo accesibles a
Las novedades que las nuevas he­
los vecinos de fortuna. Un rasgo in­
rencias incorporan a la traza son, en
diano más se advierte en la orienta­
especial, la diferenciación de la cua­
drícula, densificándola en las áreas ción a medio rumbo (FIG.27).
centrales y superponiendo el sistema La trama de espacios abiertos del
diagonal ralo, así como el conformado plano fundacional agrega a la plaza
por las avenidas. Son atributos del principal parques y plazas de varia­
modelo indiano: la cuadrícula, la tra­ das dimensiones, formas y modos de
za cuadrada y provista de marcada implantación. El urbanismo indiano y
centralidad, destacada por la plaza republicano respetan, casi sin excep­
principal. Todo ello subrayado, desde ción, la centralidad y regularidad de
la fundación, por la ubicación de los la plaza principal aunque suele acep­
edificios de los poderes eclesiástico y tar la variedad de las restantes. En
municipal, así como por la jerarquiza­ esa afianzada tradición, las plazas

C iu d a d d e La P la ta 121
menores son nodos en el tejido urba­ significados barrocos y decimonóni­
no, reproduciendo en la escala menor co, que armonizan con los atributos
los valores atribuidos a la plaza ma­ originales de la cuadrícula indiana.
yor, adoptando prácticas de uso so­ Quienes concibieron y diseñaron La
cial estrechamente ligadas a la no­ Plata debieran estar satisfechos de
ción de barrio (FIG.25). haber sido capaces de conquistar
Otros parámetros, que asocian la nuestras herencias y de haberlas in­
red vial platense a los modelos india­ terpretado cabalmente a través de esta
nos y republicanos, son las relacio­ creación urbana singular por su arrai­
nes entre anchos de canales y su go en el pasado y, a la vez, por su
funcionalidad e higiene, así como la modernidad.
posibilidad de su extensión tramada Hoy, en posesión de este valiosísi­
en el territorio del ejido. Nexos simila­ mo patrimonio, no debemos dilapidar­
res se expresan en la ubicación extra­ lo. Por el contrario, es necesario pre­
muros de los usos insalubres o moles­ servarlo, reconquistarlo cada día. De­
tos (Cementerio; Melchor Romero, pri­ bemos reaccionar frente a las nuevas
mer hospital; hornos de ladrillo; mata­ intervenciones, tristemente rutinarias
dero y corrales de abasto). O los mo­ o crudamente especulativas, que se
dos de acceso a la propiedad y el manifiestan en la construcción, desa­
máximo de solares y tierras de labor a rrollo y derrames de nuestras ciuda­
otorgar por núcleo familiar; la obliga­ des y en particular de La Plata. En
ción de construir en un lapso preesta­ ellas arquitectos y comitentes pare­
blecido; la exención de tributos a los cemos haber perdido conciencia de
primeros pobladores; etc. estas herencias. Sólo resta, pues, a
Este proceso que, partiendo de través de reuniones como la presen­
nuestra más remota herencia, la Real te, intentar reconquistarlas e infundir­
Provisión de 1573, concluye con la les nueva vida mediante su compren­
normativa republicana decimonónica, sión y valoración.
permite considerar a La Plata como Sólo así podremos, como citamos
un retoño tardío de la prolífica familia al comienzo “conquistar el pasado, re­
de ciudades hispanoamericanas, al hacerlo. continuar lo que quedó trunco,
tiempo que uno de los más ambicio­ convertir el presente y el futuro en des­
sos y elaborados. Pero a él han apor­ pliegues innovadores de ese pasado:
tado también nuestras herencias más ésta puede ser una propuesta legítima
recientes, introduciendo elementos y para Iberoamérica cinco siglos después” .

122 C iu d a d d e L a P la ta
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124 C iu d a d d e L a P la ta
N u estra ciu d ad y su catedral
Conferencia pronuncia­ Debiéramos comenzar por destacar a cabo la conservación de las ciudades
da en el Seminario Mo­
la íntima relación que guardan los mo­ históricas y deben ser estimuladas. No
dos de intervención: la
ca ted ra l de la Plata. numentos significativos que atesora debe olvidarse que la conservación de
Ejemplo importante del una ciudad y esa ciudad misma. Ese las ciudades y barrios históricos concier­
patrimonio decimonóni­
vínculo es especialmente fuerte cuan­ ne en primer lugar a sus habitantes...”.
co, el 25 de ju lio de
1994. Organizado por do ambos han nacido simultáneamen­ Reuniones como la presente apuntan
ICOMOS Argentina y la te y en cumplimiento de un plan pre­ precisamente al cabal cumplimiento
Fundación Catedral de
concebido, tal como ha ocurrido con de esta recomendación.
La Plata. Inédita.
la ciudad de La Plata y su catedral. También se añade en dicha Carta.
Todos los documentos internacio­ "... En el caso de ser necesario transfor­
nales sobre el tema de la conserva­ mar los edificios o construir otros nue­
vos, toda agregación deberá respetar la
ción coinciden en que la ciudad y sus
organización espacial existente, particu­
monumentos no pueden ser conside­ larmente en lo que hace al parcelamien-
rados como elementos aislados sino to, volumen y escala, así como el carác­
que imponen un tratamiento integral, ter general impuesto por la calidad y el
que asuma el hecho de la ciudad valor del conjunto de construcciones
como un todo y no como la mera suma existente. La introducción de elementos
de sus partes y, en particular, de sus de carácter contemporáneo, siempre que
monumentos. La ciudad es mucho no perturben la armonía del conjunto,
más que ello. De igual modo, es claro puede contribuirá su enriquecimiento...”.
que los monumentos singulares no En el mismo sentido se expresan,
pueden ser cabalmente interpretados sin excepción, otros documentos pu­
como hechos puntuales aislados de blicados previamente a esta importan­
su contexto y de su circunstancia. te Carta. Entre otros, las resoluciones
En este sentido, la Carta para la de la III A sam blea g e n e ra l del
1. ICOMOS, 1993:11- Conservación de las ciudades histó­ ICOMOS en Budapest en 1972(2), las
16 ricas del ICOMOS(1), aprobada en recomendaciones de la UNESCO en
2. ICOMOS, 1993:49- Washington en octubre de 1987, in­ París el mismo año(3), las del ICOMOS
52 y UIA en 1974 en Kazimierz Dony,
dica que: “...La conservación de las ciu­
3. ICOMOS, 1993:55- dades y barrios históricos, sólo puede Polonia(4), la resolución de Brujas de
75
ser eficaz si se la integra a una política 1975(5), la Carta para el patrimonio
4. ICOMOS, 1993:84-
87
coherente de desarrollo económico y cultural del Consejo de Europa del
social y si se la toma en consideración mismo año en Amsterdam(6) y las re­
5. ICOMOS, 1993:88-
91
en el planeamiento del territorio y en el comendaciones de la U..ESCO en
urbanismo en todos sus niveles...” Nairobi en 1976(7).
6. ICOMOS, 1993:98-
101 La misma Carta agrega que:"... La Pasando a nuestro caso y recor­
7. IC O M O S , 1993: participación y el compromiso de los ha­ dando que nuestra ciudad es un vi­
107-131 bitantes son imprescindibles para llevar

C iu d a d d e L a P la ta 125
goroso y riquísimo retoño del modelo que encierra una superficie de una le­ 8. Morosi y Vitalone,
gua cuadrada... la forma general de las 1988
de ciudad en cuadrícula indiana(8)(9),
debe tenerse presente que este mo­ manzanas está representada por cuadra­ 9. Morosi y Vitalone,
1990
delo, en sus variantes teórica y clási­ dos... habiéndose dividido la ciudad en
el centro por dos boulevares... La orien­ 10. K ü h n , 1933
ca, estudiadas respectivamente por
tación de la trama es a medio rumbo ver­ 11. Hardoy, 1972
Kühn(10) y por Hardoy(11)(12), prolongó
dadero próximamente... ”. 12. Hardoy, 1990
su vigencia en la práctica urbanística
R epresentan otros pa rám e tro s 13. Morosi y V italo ­
de nuestro período republicano(13). Es­ ne, 1993
tos modelos se caracterizaron por su emparentados con los modelos india­
14. Morosi, 1993
trazado en cuadrícula, su forma cua­ nos y republicanos los anchos de ca­
15. Coni, 1885:55-56
drada, su marcada centralidad, sien­ nales de acuerdo a su funcionalidad;
do sus módulos generadores los so­ la ubicación extramuros de los usos
lares urbanos, las manzanas cuadra­ del suelo insalubres o molestos (Ce­
das, las quintas y las chacras. Los dos menterio; Melchor Romero, el primer
primeros definían el área urbana y las hospital; hornos de ladrillo; matadero
restantes el ejido, llamado también, y corrales de abasto). O los modos de
en el período republicano, cuadrado acceso a la propiedad y máximo de
de labranza. solares o tierras de labor a otorgar por
núcleo familiar fundador; la obligación
En el modelo clásico la manzana
de construir en un lapso preestable­
central no se edificaba y en ella se
cido; la exención de tributos a los pri­
ubicaba la llamada plaza mayor. En
meros pobladores, etc.
el período republicano, la plaza ma­
yor se ensanchó hasta cubrir las cua­ Son, en cambio, nuevos aportes,
tro manzanas centrales y, en ellas, llegados en especial con la inmigra­
como en la plaza indiana, se instala­ ción europea: la diferenciación de la
ban los símbolos de los poderes tem­ cuadrícula, densificada en las áreas
poral y religioso de la ciudad. centrales para afrontar el mayor trán­
sito; la superposición del sistema dia­
El trazado de La Plata se ajusta a
gonal ralo, del mismo modo que el
las características que acabamos de
conformado por las avenidas cada
enumerar(14). Además de las condicio­
seis cuadras. Otro aporte, que mode­
nes exigidas para el emplazamiento
ra y matiza la rigidez geométrica de
y orientación, así como para la confi­
la composición cuadricular, es una
guración del área rural, denominada
trama de espacios abiertos, que agre­
como en las Leyes de Indias ejido, La
ga a la tradicional plaza principal par­
Plata presenta todos los atributos de
ques y plazas de variadas dimensio­
los modelos indiano y republicano,
nes, formas y modos de implantación.
hecho que se desprende claramente
Recordemos que el parque urbano es
de la descripción realizada por el pro­
una de las grandes creaciones del ur­
pio Benoit en 1885(15): “...El perímetro
banismo decimonónico. En La Plata,
de la ciudad es un cuadrado perfecto...
esos espacios verdes son ligados,

126 C iu d a d d e L a P la ta
16. Chevalier, 1978 además, por una forestación que cu­ blado, en solemne ceremonia, y en
bre aceras y ramblas, tornándose en ella nace y se genera el trazado, se­
valor intrínseco e inseparable de la gún las Leyes de Indias y las normas
imagen urbana platense. republicanas. Todos los monumentos
Estos rasgos, heredados de los mo­ de la plaza poseen un sentido preci­
delos indianos y republicanos, son su­ so. Son símbolos de los deberes y
brayados a través de la marcada cen- derechos de la nueva comunidad y ex­
tralidad de la plaza principal, tema presan, además, los signos de la pre­
que hoy nos ocupa. La plaza Moreno, sencia de los poderes religioso y ci­
centro de !a cuadrícula, es un cuadra­ vil. La plaza mayor compendia, pues,
do de cuatro manzanas regulares, lo los atributos de la ciudad. Según esa
que, en términos de diseño, la asocia larga tradición, encontramos sobre la
al modelo republicano clásico. La in­ plaza Moreno, aparte del edificio mu­
tención de jerarquizar la plaza se ma­ nicipal, representativo del poder de
nifiesta en el tratamiento de su entor­ los vecinos, el símbolo de la presen­
no, mediante el emplazamiento de las cia religiosa: la iglesia catedral.
sedes de los poderes eclesiástico y Por último Chevalier destaca que,
comunal, en un todo de acuerdo con en el curso del siglo XIX y del actual,
lo que disponían sus antecedentes. las plazas mayores hispanoamerica­
De igual modo vierten hacia la plaza nas se han poblado de arbolado, ras­
grandes solares, accesibles sólo a los go que no sólo atribuye a las nuevas
vecinos de fortuna. corrientes decimonónicas, en espe­
Adem ás, com o bien señ ala cial la sanitarista, sino que, en parte,
C hevalier(16): "... La plaza mayor es imputa a la influencia de las plazas
mucho más que un espacio bordeado de de los pueblos de indios, que los fun­
edificios: ella es el centro y el corazón cionarios españoles se empeñaban
de una comunidad urbana. Ella aparece en limpiar de árboles, para librar los
como la expresión material, concreta, ar­ espacios abiertos y reforzar la ima­
quitectónica de una institución...”. Así, gen de urbanidad, en la visión hispa­
la calidad y cantidad de los edificios na, de un poblado.
públicos y religiosos que la rodean En el plano primitivo de La Plata,
ponen de manifiesto la jerarquía del de mayo de 1881, la plaza Moreno
poblado. Es interesante comprobar aparece totalmente ornada y foresta­
que Huaman Poma de Ayala, en tor­ da, así como rodeada por los edificios
no a 1600, representa 37 sobre 38 de la Municipalidad y de la Catedral.
ciudades del Virreinato peruano, con Esta última representada ya, esque­
la sola ilustración de su plaza mayor mática y simbólicamente, mediante
y de los e d ific io s que la rodean una planta neogòtica (FIG.27).
(FIG.26).
A parte de ese detalle, un primer
En la plaza mayor se funda el po­ hecho que atrae la atención es que

C iu d a d d e La P la ta 127
los citados monumentos se han em­ a la tradición y a la liturgia, ocupan­ 17. M o r o s i et a l.,
1980:54-60
plazado en una disposición que es do el frente al poniente de la misma y
18. B o n e t C o r r e a ,
exactamente opuesta a la que ocupan en posición exenta de modo "... que 1986
hoy. Ello podría atribuirse, tal vez, a de todas partes sea vista ...,,(18). 19. Morosi, Terán et
la circunstancia de que la topografía Esta condición fue cuidadosamen­ al., 1983:124-126
no coincidía con la actual. Debemos te advertida y respetada por Rocha y
recordar que pronto se advirtió que el sus técnicos. Un comentarista indica
emplazamiento de la traza del plano que "... Entre el vasto plan concebido por
primitivo no era la más conveniente. el fundador ocupó lugar preferente el
La plaza se hallaba en un bajo y la pensamiento de erigir un templo católi­
mayor parte del parque del casco de co que fuera el mayor monumento levan­
la estancia de Iraola estaba condena­ tado por la cristiandad en tierras de Amé­
da a desaparecer con tal localización. rica. La misma magnitud del propósito
Por ello, se decidió desplazar dicha dilató su cumplimiento ... Las gráciles y
traza algunos centenares de metros agudas torres guiarían desde lejos a las
hacia el SO, salvando así lo que se caravanas que habrían de enfilar sus es­
peranzas hacia esta margen del Plata
convertiría en el Bosque de La Plata
...Un foco de intensa luz coronando la
y logrando para la plaza central co­ aguja de una de las altas torres podría
tas de nivel más elevadas(17). situar a los marinos ... desde la cofa de
La plaza central y sus monumen­ un buque de ultramar y desde 74 kiló­
tos representaban, en la tradición in­ metros de distancia ...la posición de la
diana como en la republicana, el ver­ nueva capital ...,1(19).
dadero símbolo del poblado, por lo Quien les habla es lo suficiente­
que se trataba de que estos fuesen mente viejo como para dar testimonio
avistados a distancia, dándoles una de que, hasta comienzos de la déca­
ubicación elevada. Las Leyes de In­ da del 50, todo el que se aproximaba
dias indicaban ya que el em plaza­ a La Plata, por cualquiera de sus ac­
miento de la iglesia mayor fuese exen­ cesos, distinguía la imponente masa
to de modo "... que de todas partes sea latericia de la catedral, que resultaba
vista porque se pueda ornar mejor y ten­ la imagen característica de la ciudad,
ga más autoridad ase de procurar que tal como la imaginaban las rancias
sea levantado del suelo de manera que disposiciones de las Leyes de Indias.
se aye de entrar en él por gradas ...” Debe observarse que ello ocurría a
Según este principio se eligió, de pesar de que la obra permanecía in­
acuerdo con la ortodoxia litúrgica, una conclusa, ya que, entre otras cosas,
cota elevada para fundar la catedral no se habían completado las torres.
y se cumplió, además, con la reco­ Ubicado así el problema en su con­
mendación de alzarla recurriendo a texto y en el paisaje urbano, sólo nos
una serie de gradas. La ubicación ele­ cabe hacer una corta reflexión acer­
gida dentro de la plaza se ajusta así ca del proyecto del edificio mismo. Ya

128 C iu d a d d e L a P la ta
20. Expediente MOP hemos señalado que, en el plano pri­ como se lo denominaba entonces,
D 2 8 9 , 1885
mitivo de la ciudad, la planta esque­ constituyendo la entrada más nume­
21. Morosi, 1981
mática de la catedral se ilustra a tra­ rosos del concurso.
vés de los atributos de una creación Luego de una amplia discusión de
neogòtica, como correspondía a las la Comisión de Jurados designada al
ideas reinantes en la época y a las efecto, proceso que insumió todo el
que no eran extraños Benoit y su equi­ verano de 1882, se preseleccionaron
po ni el gobernador Rocha. 4 de esos 10 proyectos. Estos fueron
El propio Benoit, que a la postre considerados, juntamente con otros
sería uno de los proyectistas de la destinados a los demás edificios con­
catedral expresaba en 1885: “ ...la cursados, en una sesión plenaria ce­
mayor parte del estilo romano ha sido lebrada el 20 de abril de ese año y en
tomado de la arquitectura pagana como, la que se rechazaron todas las pro­
a su vez, la cúpula de Santa Sofía ha puestas, excepto una destinada a la
servido de modelo para los mahometa­ Legislatura y otra a la Municipalidad.
nos para sus mezquitas, mientras que a
la arquitectura ojival no se le puede de­ Ante el fracaso que implicaba ca­
mostrar semejante origen ni trazarse recer de proyectos para tres de los
parecida descendencia: ha sido y es pu­ cinco edificios concursados, la Comi­
ramente católica... ”(20). sión propiciaba la reapertura del cer­
El proceso del proyecto del edifi­ tamen, pero impaciente, el goberna­
cio de la catedral comienza con su dor Rocha se inclinó por adjudicar en
inclusión en la competencia arquitec­ forma directa el diseño de la catedral
tónica de mayor envergadura que se a uno de los ganadores del proyecto
haya emprendido jamás en nuestro de otro de los monumentos concursa­
país(21). Esa competencia fue dispues­ dos. De tal modo se solicitó a quie­
ta por decreto del P.E. del 6 de mayo nes habían o b te n id o el m áxim o
de 1881, para seis edificios públicos puntaje por parte de los Jurados por
de significación para la nueva capi­ su propuesta para la Legislatura, los
tal, aunque luego se excluiría uno de a rq u ite c to s de H anover G ustavo
ellos, el correspondiente al Departa­ Heine y Jorge Hágemann, la prepa­
mento de Policía. ración de la documentación corres­
pondiente a la catedral.
Las bases del concurso, que se re­
ferían a una ciudad cuya traza aún no Un año después de que el P.E. dis­
estaba aprobada, presum ían para pusiera ese proceder, el 15 de mayo
cada edificio incluido, un terreno con­ de 1883, arribó el proyecto de Heine
sistente en una manzana plana, de y Hágemann. Este fue rechazado por
aproximadamente una hectárea de la Comisión, que pareció retornar a
superficie. En la fecha fijada, el 22 de la idea de reabrir el concurso, todo lo
noviembre de 1881 se recibieron diez que comunicó el 27 de agosto de 1883
proyectos para el Templo católico, a los arquitectos alemanes. La cues-

C iu d a d d e La P la ta 129
tión derivó, sin embargo, en una se­ del proyecto a espaldas de la misma, 22. Morosi, Terán et.
al., 1983:124-126
rie de malentendidos digna de una co­ entre otros a uno de sus miembros,
media de enredos. el Ing. Benoit. Ante esta evidencia, la
Rocha, próximo a finalizar su man­ Comisión celebró su última sesión el
dato y ansioso por iniciar la obra, se 7 de octubre de 1884, solicitando al
había adelantado a la comunicación P.E. diera por cumplida su misión.
del Jurado, haciendo llegar su con­ El proyecto fue finalmente encarga­
formidad a Heine y Hágemann por do a Pedro S. Benoit, con la colabo­
otra vía y estos continuaron con los ración de los Arqs. Ernesto Meyer,
planos de detalle, que arribaron en alemán llegado al país para controlar
diciembre del mismo año, junto a la la ejecución de la Municipalidad de La
factura por la tarea realizada. La Co­ Plata, en representación de su pro­
misión quedó así sorprendida y des­ yectista Huberto Stier, y Emilio B.
airada, aunque insistió en su recha­ Coutaret, francés que secundaba a
zo, a pesar de un intento conciliador Benoit en el Departamento de Inge­
de D’Amico, ministro de Gobierno y nieros. El anteproyecto fue elevado el
sucesor de Rocha en su cargo. 11 de febrero de 1885 y aprobado por
Finalmente, el gobernador, deseo­ el P.E. el 10 de abril siguiente. El mis­
so de concluir el entredicho antes del mo responde a un diseño neogòtico
fin de su gestión y de reparar de al­ francés con reminiscencias alemanas,
guna forma a la desairada Comisión, pudiendo distinguirse como referen­
asistió a una reunión de la misma ce­ tes a las catedrales de Amiens y de
lebrada el 19 de abril de 1884. No Colonia(22) (FIG.12).
obtuvo, sin embargo, otra cosa que un Los planos de obra fueron eleva­
compromiso. Rocha aceptó el recha­ dos por Benoit exactamente seis me­
zo definitivo de los planes, al tiempo ses después y el 17 de octubre de
que se posponía sin término la inicia­ 1885 se dio comienzo a la construc­
tiva de la Comisión de llamar a nuevo ción por administración, bajo su direc­
concurso, dejando así en libertad a su ción. A su muerte, en abril de 1897,
sucesor. Pero, además, se dispuso le sucedió Pedro J. Benoit, bajo cuya
colocar la piedra fundamental de la dirección se ejecutó una capilla pro­
catedral el día 30 del mismo mes, úl­ visoria en el crucero, que quedó ha­
tim o de su m andato, a pesar de bilitada el 20 de marzo de 1901. Des­
carecerse de los planos. de 1908 a 1915 fue director de las
Instalado el gobernador electo, obras el presbítero y arquitecto Ernes­
Carlos D’Amico, quien evidentemen­ to Vespigniani, bajo cuya supervisión
te no compartía la posición de la Co­ se construyeron los muros de mani­
misión, puesto que dejó transcurrir el postería latericia. A su vez, fue suce­
tiempo sin resolver la cuestión y, más dido por el Arq. Isaac Villamonte, bajo
aún, comenzó a ofrecer la ejecución cuya dirección se concretaron los tím-

130 Ciudad de La Plata


23. Paula, 1987: 149- panos de m anipostería de la nave esta que sufrió interrupciones a cau­
154
central en el coro. sa de la Segunda Guerra Mundial; con
24. Paula, 1987
En 1922 se designó director de la ejecución del piso de granito puli­
obras al Ing. Rafael Ayerza, quien eje­ do; con los trabajos de ebanistería
cutó el proyecto de las cubiertas y sus fina y tallado de madera, etc.(24). El
cabriadas de acero. Lo reemplazó el resto es historia de nuestros días.
Arq. Carlos C. Massa, quien empren­ Como observamos las labores de­
dió las labores que condujeron al li­ mandaron más de 50 años, bajo la su­
bramiento de la catedral al servicio pervisión y en muchos casos bajo el
litúrgico, con un solemne Te Deum en proyecto y diseño de distintos profe­
ocasión del cincuentenario de La Pla­ sionales, así como de diferentes téc­
ta, el 19 de noviembre de 1932. Para nicas que las concebidas originalmen­
ello se demolió la capilla provisoria, te. Esta circunstancia equipara la
se colocaron los vidrios en las 81 ven­ suerte de la catedral platense a la de
tanas, y en el rosetón, así como se muchas otras catedrales de diferen­
ejecutó un piso provisorio(23). tes ciudades del mundo, que vieron
En 1934 se comenzó a construir, alzarse las mismas a lo largo de pe­
con planos del Arq. Massa, las bóve­ ríodos significativos de su historia y
das de hormigón armado y revoque con el aporte de varias generaciones.
símil piedra de la nave central, cru­ Recordemos que Benoit muere cuan­
cero y coro, así como la correspon­ do sólo comenzaba a asomar la mani­
diente a la lanternina central y el re­ postería de su obra.
voque exterior de esta última. A partir Sólo nos resta desear que, de la fe­
de entonces continuaron las tareas cunda discusión a la que hemos de
con la instalación de vitrales adquiri­ asistir hoy, puedan surgir principios
dos en Alemania y Francia, operación guiadores de la evolución futura del
mayor monumento platense.

C iu d a d d e L a P la ta 131
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132 C iu d a d d e L a P la ta
El in g re d ie n te u tó p ic o en la g é n e s is
d e La P la ta

Publicado en Anales Hemos señalado en otro contexto(1) Para intentar tal verificación nos
U N TA 94: 95-100
que la ciudad indiana está fuertemen­ ceñiremos a los atributos del género
te vinculada al pensamiento utópico utópico clásico, como han sido defini­
moderno, nacido contemporáneamen­ dos, por ejemplo, por Ainsa(12) y por
te a la misma a través de la obra de Ruyer(13). En primer lugar es caracte­
Tomás Moro, que daría su nombre a rístico de la visión utópica, en su ver­
esta forma del pensamiento(2) sión renacentista y en especial en la
La Plata, que hemos descripto como decimonónica, una clara intención crí­
vigoroso retoño de la ciudad india- tica y reformista. Se trata de tornar la
na(3)(4)(5), no debería ser extraña, por realidad que nos rodea en algo mejor,
ello, a las ideas utópicas, sobre todo en otra cosa, esto es, en lograr su
si consideramos el fuerte impulso, ver­ alteridad en el tiempo y en el espacio.
dadero renacer, de esas ideas duran­ La alteridad temporal implica una
te el siglo pasado en Occidente y en cierta ausencia de un tiempo históri­
nuestro país. co: acronía, para ajustarnos a la de­
Diversos autores nos han suminis­ nominación de Ainsa(14): "... El carácter
1. Morosi, 1995 trado indirectamente claras pistas a-histórico del sistema dado de "una vez
por todas", que no sufre ni puede sufrir
2. Moro, 1516 acerca de la vinculación de nuestra
modificaciones, dan a la utopía una con­
3. Morosi et al., 1988 ciudad con lo utópico. Una primera y dición de presente definitivo que no cam­
4. Morosi et al., 1990 muy fuerte relación se establece a bia y del que no se conoce su historia
5. Morosi, 1993 través de la concepción que Françoise anterior...". La alteridad en el espacio
6. Choay, 1965 Choay(6) ha denominado el "preurba­ implica la representación territorial,
7. Richardson, 1876 nismo progresista". Ello ocurre, por geográfica, de la utopía en un espacio
8. Verne, 1879 ejemplo, por mediación de figuras aislado, autocontenido, condición que
9. Morosi, 1981 como Benjamin Ward Richardson(7) y Ainsa llama insularidad(15).
10. M o ro s i et al., Jules Verne(8), a quienes hemos iden­
A partir de Moro, otra característica
1983: 57-62 tificado en otras oportunidades como
inspiradores de peso en la creación de la visión utópica es la autarquía(16),
11. Ainsa, 1990
platense(9)(10). concepto que se refleja en la ciudad
12. Ainsa, 1990: 41-
46 territorio, propugnada para América
Aunque aquella vinculación fue ad­ por las Leyes de Indias. Acronía, in­
13. Ruyer, 1950: 40-
54
vertida por otros autores(11), hasta el sularidad y autarquía son atributos
14. Ainsa, 1990:41
presente no se han verificado los atri­ que Ruyer(17) resume bajo la denomi­
butos urbanísticos de La Plata frente nación de autarquía y aislamiento.
15. Ainsa, 1990:41
a los que exhibe el pensamiento utó­ Otro de los atributos del modo utópi­
16. Ainsa, 1990:42
pico a partir del Renacimiento y, en co, identificado por Ruyer, es la fe en
17. Ruyer, 1950:50
particular, a partir del siglo pasado.

C iu d a d d e L a P la ta 133
la educación(18). En muchas utopías los americanos, la Brasilia de Lucio Cos­ 18. Ruyer, 1950:44

se atribuye a la educación un poder y ta y Oscar Niemayer, la ciudad latinoa­ 19. Ainsa, 1990:43
un valor supremos. mericana ha venido siendo básicamente 20. Ruyer, 1950:41-44
un parto de la inteligencia, pues quedó y 47-49
Otro rasgo típico del pensamiento inscripta en un ciclo de la cultura univer­ 21. Rama, 1984:9
utópico es, según Ainsa(19), la planifi­ sal en que la ciudad pasó a ser el sueño 22. M o r o , (1 5 1 6 )
cación urbanística, que Ruyer(20) de un orden y encontró en las tierras del 1993:76-80
desagrega en aspectos que hacen a Nuevo Continente, el único sitio propicio 23. Martínez Estrada,
la búsqueda de la simetría, uniformi­ para encarnar ... 11. 1963:89-122
dad y unidad y facetas que llama Habiendo escrito Tomás Moro su
dirigismo y colectivismo, rasgos Utopía casi simultáneamente con el
que, con frecuencia, son atribuidos a descubrimiento del Nuevo Mundo, es
la planificación. Dice Ainsa: "... Uno interesante observar que las dos obras
de los topos más recurridos del pensa­ del género utópico que adquirieron
miento utópico es el de la Ciudad Ideal...
mayor difusión y trascendencia ini­
El plano de la ciudad utópica repite una
vocación urbanística de muchos utopis­ cial: Utopía y Nueva A tlá n tid a de
tas avant la lettre como Hippodamos de Francis Bacon, emplazan sus concep­
Mileto en Grecia y los arquitectos del ciones imaginarias en islas vincula­
quatroccento italiano ... No es extraño, das o próximas al continente america­
entonces, que cuando la utopía se difun­ no. Nos dice Moro(22) acerca de su
de como género a partir del éxito de la isla, que Martínez Estrada(23) identifi­
obra de Moro en 1516, la planificación ca con Cuba: "... Tiene la isla 54 ciuda­
urbana lo acompañe y se multiplique en des, grandes, magníficas y absolutamen­
ejemplos americanos, desde la colonia - te idénticas en lengua, costumbres, ins­
el clásico "damero" de los planos funda­ tituciones y leyes; la situación es la mis­
cionales de las urbes americanas- hasta ma para todas e igual también, en cuanto
nuestros días. Basta pensar en lo permite la naturaleza del lugar, su
Argirópolis de Domingo Faustino Sar­ aspecto exterior. Las más próximas dis­
miento, en los proyectos de capitales tan entre sí 24 millas, pero ninguna está
para el continente americano de Francis­ tan aislada que no pueda irse de una a
co Miranda (la ciudad de "Colombo") o la otra en el lapso de un día ...La distribu­
de Simón Bolívar (la capital "Las Ca­ ción del terreno entre las ciudades se
sas"), en la "ciudadanarquista" de Fierre hizo de manera tan acertada que cada
Quiroule ... y en otros pintorescos ejem­ una tiene no menos de veinte millas a la
plos como el de Piria en Uruguay ...". redonda ...".
Se trata de un fenómeno que Rama "... Conocer una de sus ciudades es
ha advertido y descripto con sagaci­ conocerlas a todas; hasta tal punto son
dad(21): "... Desde la remodelación de semejantes entre sí, en cuanto la natura­
Tenochtitlan, luego de su destrucción leza del lugar lo permite. Describiré, pues,
por Hernán Cortés en 1521, hasta la una cualquiera... Amauroto está situada
inauguración en 1960 del más fabuloso en la falda de un monte y su forma es
sueño de urbe de que han sido capaces casi cuadrada. Se extiende cosa de dos

134 C iu d a d d e L a P la ta
24. La ciudad hispa- millas desde poco abajo de la cima de no. Y, para mayor abundamiento, en
noamericana,
1989:68
una colina hasta el río Anhidro ..." los inicios de esas ciudades, se dan
25. M o ro , ( 1516) "... En el trazado de las calles se tuvo en las casa de adobe y techos de paja,
1993:87 cuenta no sólo la comodidad del tráfico, como chozas(25).
26. Ruyer, 1950:40-44 sino la protección contra los vientos. Las Estas particularidades no parecie­
casas, en modo alguno sórdidas, están ran ser sólo meras coincidencias con
construidas frente a frente en larga y lo que ocurría contemporáneamente
continuada serie. Separa sus fachadas
en las ciudades indianas, que se alza­
una calle de veinte pies de ancho y a sus
espaldas, a todo lo largo de la ciudad, se ban bajo el imperio de las ordenanzas
extiende un amplio huerto, limitado en reales, más tarde compiladas en las
todos sentidos por los muros posterio­ Leyes de indias. Aquel canciller de la
res... Consta en sus Anales, que abar­ Inglaterra de Enrique VIII e íntimo
can su historia... que las casas, en un amigo de Erasmo, al punto de alojarlo
principio eran bajas y como chozas y en su casa entre 1505 y 1506, así
cabañas, hechas de cualquier madera, como entre 1509 y 1511, debía estar
con paredes trulladas de barro y techos anoticiado de lo que acontecía en
en punta cubiertos de paja. Ahora, en América. Recordemos que Erasmo fue
cambio, es de ver el aspecto de todas consejero de estado del príncipe y
ellas con sus tres pisos, sus paredes de
más tarde emperador Carlos V, entre
piedra viva, cemento o ladrillo por fuera
y de apretada argamasa por dentro... ". 1516 y 1525. Para Rama este "sueño
de un orden" es común a la ciudad
Se trata, pues, de ciudades ejecu­ utópica y a la indiana, como también a
tadas según un modelo prefigurado y su sucesora, la ciudad americana.
normado, cuadradas en su forma y
respondiendo al concepto de ciudad Por otra parte, Ruyer explica estos
territorio. Sus calles son rectas y re­ rasgos comunes en la ciudad utópica
gulares, con un ancho uniforme de bajo el atributo que denomina de la
aproximadamente seis metros, seña­ simetría(26): "... Casi todos los mundos
utópicos son simétricos, ordenados con
lado en el "Sueño de un orden'"(24),
regularidad, como un jardín a la italiana
como el más corriente en la ciudad o a la francesa. Esa simetría, la organi­
indiana. Sus parcelas son regulares y zación regular llega con frecuencia a la
dotadas de amplios huertos tras los manía y parece traslucir, en muchos uto­
edificios que se alzan "de una forma", pistas, una tendencia a la esquizofrenia
enfrentando aquellas calles. Como en y a sus construcciones geométricas. Todo
la ciudad indiana, los usos generado­ es trazado a cordel en las ciudades utó­
res de residuos orgánicos (matade­ picas ... ¿Qué significa esta pasión por la
ros, pescaderías y otros) se emplazan simetría? Dudosamente se trataría de un
en las afueras en lugares apropiados gusto artístico. Si no se trata de un sín­
para lavar con agua corriente los mis­ toma enfermizo, parecería más una ma­
nifestación de la "teoría hecha poder", y
mos. De igual modo se ubican los
de su carácter deductivo, antihistórico y
hospitales fuera del perímetro urba­

C iu d a d de h a P la ta 135
antivital. Cournot nota con mucha justi­ El triunfo de la simetría manifiesta 27. Ruyer, 1950:44
cia que, al superponerse el reino huma­ entonces el carácter no orgánico, no vivo, 28. Ruyer, 1950:47-48
no al reino vital, aquél se caracteriza por de las utopías. Por definición ellas no 29. Ainsa, 1990:41-45
la línea recta, el ángulo recto, la simetría crecen lentamente como las cosas rea­
y la regularidad. No existe aún gran dife­ les, con las miles de intervenciones per­
rencia entre las cabañas de un poblado turbadoras de la historia y de las tradicio­
negro y un conjunto de nidos de golon­ nes, ellas nacen siempre de cero y se
drina. No hemos salido aún del reino de deducen en abstracto. Encarnan directa­
la naturaleza viviente, pero cuando ve­ mente una razón despojada de elemen­
mos una gran ciudad con sus calles re­ tos orgánicos y de los aportes de la
gulares y sus encrucijadas en ángulo permanencia. Sus simetrías, lejos de ser
recto, percibimos que hemos entrado en de origen estético, son entonces más
un reino muy diferente al de la naturale­ bien antiestéticas, puesto que el arte
za, en el reino humano, que vuelve curio­ difícilmente puede separarse de la vida.
samente a la regularidad del cristal y del Una utopía es regular como un cristal, no
mineral, más allá de las formas flexibles como una célula viva ...".
de la vida. Las ciudades nuevas ameri­
Ruyer insiste en esas particulari­
canas están trazadas a escuadra y cier­
tos estados americanos poseen fronte­ dades de la utopía cuando se refiere a
ras rectilíneas. otro de los atributos que llama unifor-
midad(27): "... Las utopías llevan perfec­
No es sorprendente que el espíritu tamente a la realidad el ideal racional tal
humano librado a su inclinación natural,
como ha sido definido porAndré Lalande
en la utopía, se entregue de todo cora­ y Meyerson, conducen a un máximo de
zón a la regularidad y a la simetría.
asimilación, de identidad, de uniformi­
En todo utopista hay un Le Corbusier dad ... Una utopía tiene siempre algo de
que sueña y que de buena gana haría, integral
como el eminente arquitecto, el proyecto
de reemplazar Paris (en la que el creci­ Ruyer retorna a los rasgos citados
miento orgánico e histórico se ha inscripto en su análisis del dirigismo como atri­
en su geografía), por una treintena de buto típico de la utopía(28): "... El espí­
rascacielos. Inversamente, en todo ur­ ritu de la utopía y el espíritu del socialis­
banista hay un utopista que no demanda mo poseen muy visiblemente caracteres
sino ser despertado. Desde el griego comunes: predilección por la uniformi­
Hippodamos hasta los owenistas y dad, el racionalismo, el dirigismo ... Ese
Buckingham o Pemberton, la utopía es dirigismo es normal en Utopía: al arqui­
esencialmente urbana, porque la ciudad tecto de un mundo, como a todo arqui­
pone de manifiesto el reino humano. Has­ tecto, no le gusta ver "jugar" libremente a
ta podríamos decir que la utopía consiste los materiales ...".
en tratar los problemas sicológicos y so­ Justamente, uno de los atributos
ciales como problemas de arquitectura y mejor definidos de la utopía es, para
urbanismo. Ella parece considerar, a
Ainsa(29), su holismo, su pretensión de
veces, a los seres humanos vivos Ocomo
simples accesorios de las piedras que totalidad, afirmada por la autonomía
ellos habitan. de tiempo y espacio (acronía e insula-

136 Ciudad de La Plata


30. Coni, 1885.55-56 ridad), por su autarquía y por su orden centro fueron reservados terrenos para
estructural urbano regular, uniforme y la construcción de varios edificios públi­
geométrico. cos, distribuidos sistemáticamente, para
que al mismo tiempo que con los demás
Con lo expuesto y apoyados en esos proyectados en los bulevares que cortan
análisis, pasemos al examen de nues­ perpendicularmente a éstos, se distribu­
tro caso, La Plata, desde el punto de yera la población en varias direcciones,
vista urbanístico. Comencemos para evitando así la aglomeración de edificios
ello por la descripción temprana del en un mismo punto, lo que ... habría
jefe del equipo de proyecto, el inge­ perjudicado el adelanto de la capital...".
niero Pedro Benoit, en 1885(30): "... El "... Bulevares ... Se establecieron
perímetro de la ciudad es un cuadrado bulevares a cada seis manzanas, que­
perfecto, limitado por un bulevar de cir­ dando una superficie entre ellos de 36 de
cunvalación de 100 metros de ancho, aquéllas, que forman una sección divisi­
que encierra una superficie de una legua ble si se quiere en cuatro cuarteles de
cuadrada (Véase el plano de la ciudad). nueve cada uno.
La forma general de las manzanas está Orientación- La orientación de la traza
representada por cuadrados de 120 me­ es a medio rumbo verdadero próxima­
tros por costado, habiéndose dividido la mente. Dicha orientación, además de
ciudad en el centro por dos bulevares de estar ordenada por decreto para la fun­
30 metros de ancho. Entre estos dos dación de nuevos pueblos en la provin­
bulevares se hicieron manzanas de 120 cia, se ha adoptado igualmente para esta
metros por costado, y de cada lado de capital...".
éstos se proyectaron otras que empe­
zando por 60 metros de ancho por 120 "Nomenclatura de las calles- Las calles y
metros de fondo, aumentaban progresi­ avenidas han sido designadas con nú­
vamente de diez metros hasta tener la meros (Véase el plano de la ciudad) ...".
forma general de 120 metros por costa­ Como se desprende de esta des­
do. Esta división se hizo teniendo en cripción y de la observación del plano
vista la aglomeración de la población y el (FIG.7), la concepción de La Plata se
mayor movimiento que existiría en esa
ajusta a los atributos del pensamiento
parte central.
utópico a los que hemos pasado re­
Diagonales- Se proyectaron dos diago­ vista. En primer lugar, hallamos cla­
nales de 30 metros que cortan de un ros indicios de los atributos identifica­
extremo a otro la ciudad y seis diagona­
dos como acronía e insularidad, así
les más que unen entre si las plazas
principales y los grandes parques. como autarquía. La representación
general de La Plata no puede ser más
Plazas- Se han proyectado veintitrés pla­
contundente y clara: un cuadrado per­
zas, inclusive los parques. Sus formas
son diversas y sus superficies varían fecto. Los fundadores sienten tan de­
desde una hasta ocho manzanas. finitiva y autosuficiente su creación
que no estiman pertinente el dictado
Edificios públicos- En las manzanas com­
de normas detalladas para regular su
prendidas entre los dos bulevares del
llenado y crecimiento. Además, ello

C iu d a d d e La P la ta 137
les permite adoptar con absoluta natu­ Plata responde a los principios de la 3 1 .W ein b erg, 1976:
142-192
ralidad licencias como las de llamar a planificación urbanística, como llama
concurso los principales edificios pú­ Ainsa a otro de los atributos de la uto­
blicos sin contar aún con la traza de la pía, que Ruyer prefiere limitar a la bús­
ciudad completa, remitiéndose a una queda de la simetría, la uniformidad y
parcela ideal suspendida en el tiempo la unidad. Las palabras de Benoit lo
y en el espacio. O la de colocar la ponen en claro. La ciudad responde a
piedra fundamental del mayor edificio una cuadrícula regular y contenida en
público, la catedral, sin poseer aún el un cuadrado, perfectamente simétrica
proyecto de ese monumento. y ajustada a un muy marcado criterio
El cuadrado platense representa un de unidad en la concepción.
sistema urbano dado de "una vez por Sus creadores parecieron advertir
todas", que no sufre ni puede sufrir los reparos de Ruyer. Los juegos de
cambios y que, por otra parte, está simetría han sido matizados por la
definido rotundamente, autoconteni- superposición de la trama definida
do, en lo espacial. También se preten­ por las calles y manzanas corrientes,
de alcanzar la autarquía, según la la creada por las avenidas cada seis
concepción de la ciudad indiana cuadras y la introducida por las diago­
(FIG.24). La Plata está cuidadosa­ nales, girada 45 grados respecto de
mente planeada para su abastecimien­ las anteriores; por la variabilidad de
to diario, con un estudiado sistema de las manzanas de la zona central; por
quintas y chacras. Pero el espíritu la introducción del sistema de espa­
pragmático y mercantilista decimonó­ cios verdes y el arbolado de calles y
nico se hace presente en la planifica­ ramblas. Todo ello intenta el rescate
da disposición de las vías marítima y de los atributos del "reino humano",
ferroviaria, que le permiten conectar­ para utilizar la expresión de Ruyer.
se con todo el mundo. Un argumento adicional, revelador
Cabe recordar, además, que La Pla­ de la presencia de rasgos utópicos en
ta se ajusta al atributo utópico de la fe la concepción de la nueva capital de
en la educación. Esa preocupación se la provincia de Buenos Aires, lo pro­
traduce en el modo extremadamente porciona el hecho de que creaciones
generoso, que no era ni es aún hoy utópicas surgidas posteriormente a
habitual en nuestro medio, de reser­ su fundación, se inspiraron marcada­
var una serie de manzanas y medias mente, en su aspecto formal, en la
manzanas de la planta urbana para la traza de La Plata. Así, por ejemplo, la
radicación de establecimientos edu­ ciudad anarquista americana (1914)
cacionales y culturales. (FIG.28) de Pierre Quiroule(31) mues­
Es fácil hallar pruebas de que La tra una clara relación de parentesco
formal con La Plata.

138 C iu d a d d e L a P la ta
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C iu d a d d e La P la ta 139
La ciu d ad in d ian a y su raig am b re u topica
Conferencia, el 21 de Debo expresar que me honray emo­ indiana y que se apoya en otra de las
ju n io de 1994, ante las
Jornadas In te rn acio ­
ciona esta oportunidad que se me ofre­ actitudes comunes en nuestra espe­
nales «El futuro de la ce de intentar un aporte al trabajo en cie para enfrentarse a la realidad. Esa
ciudad en c u a d rícu ­ común que, por más de una década, actitud ha sido llamada por Ernst Bloch
la», organizadas p o r
el Centro de Estudios
ha significado el proyecto cuadrícula. "El p rin c ip io de Esperanza"(1), deno­
y Proyectos del A m ­ He elegido un aspecto que no estoy minación bajo la que analiza ese com­
biente de La Plata, en
persuadido de poder presentar con la plejo y obscuro concepto resumido en
la sede de esa e n ti­
dad. Con dichas J o r­ necesaria claridad, pero que me ha lo utópico. Deseo y evasión; crítica y
nadas se clausuraba fascinado hasta convencerme de que propuesta; ideal y quimera; modelo y
el Estudio C olaborati-
entre todos podríamos lograrlo, a par­ estereotipo; ser y deber ser.
vo Inte rn acio na l «La
cuadrícula en el de ­ tir de una reflexión conjunta. Ello nos Así como en nuestra primera lectu­
sarrollo de la ciudad permitiría sumar un digno broche a ra simbólica del modelo cuadricular,
h is p a n o a m e ric a n a » ,
lanzado en 1984 p o r este esfuerzo fecundo que hemos en la que nos detuvimos en el conven­
F ern an do de Terán desarrollado encabezados por el en­ to salamantino de San Esteban, se
T royano. P u b lic a d a tusiasmo, el empeño y la sapiencia de centró en el concepto de orden, uni­
en Anales U N TA 95:
9-16. Fernando. Me atrevo a decir que siem­ formidad, claridad modular, con pro­
pre le estaremos reconocidos por esta fundas y atemporales raíces en la
inolvidable aventura. mente humana, hoy procuraremos
Mis palabras de hoy acerca de la ahondaren el rasgo utópico que acom­
ciudad cuadricular podrían titularse pañó la ciudad indiana a lo largo de su
un viaje de ida y retorno a la utopía. historia de ya medio milenio. Y decía­
mos en Salamanca que la cultura de
En nuestro anterior y recordado en­ la España que descubría América era
cuentro de Salamanca, las contribu­ la resultante de una simbiosis entre
ciones del Prof. Guidoni y de quien les las culturas clásica, judía e islámica,
habla se centraron en la referencia a simbiosis creadoradel paradigma cris­
la racionalidad, la persistencia y la tiano caracterizado por Glacken(2).
continuidad como atributos de la ciu­
dad en cuadrícula y particularmente La concepción clásica del mundo y
de la ciudad indiana. Esos atributos particularmente la sustentada por los
caracterizan una forma atemporal de griegos es la eunomia, entendida como
construir la ciudad, sustentada a su el orden regular y justo de las cosas.
vez por una de las actitudes más co­ Algunos autores, como Jaeger en su
munes a través de las que el ser hu­ "P a ide iá '{3), interpretan ese concepto
mano encara su existencia. del mundo griego como una totalidad
1. Bloch, 1986 ordenadora que deriva de la proyec­
Hoy hemos nos adentraremos en la ción de la idea del orden regular y
2. Glacken, 1967
exploración de un rasgo que también armonioso en la sociedad humana,
3. Jaeger, 1942/44
acompaña y caracteriza a la ciudad

C iu d a d de La P la ta 141
sobre la naturaleza. Un orden precon­ celestes identificados hasta entonces, 4. Soppelsa, 1993
cebido y prefigurado ya en la mente. se vinculaba a un campo del saber. 5. Vitruvius, Libro VI
No es casual que se cuente del joven Significativamente, la aritmética se li­ 6. Tuchman, 1980

francés G erbert d ’A u rilla c (938- gaba al Sol, el astro rey. 7. Von Wright, 1986

1003)(4), más tarde ungido papa como Pero en la época en que se produce
Silvestre II, que huyó del convento en el descubrimiento de América se co­
que se educaba para recorrer Espa­ mienza a asistir al "...nacimiento de la
ña, atraído por la sed del saber prohi­ nueva ciencia ..., la revolución científica
bido rescatado del mundo clásico y de los siglos XVI y XVII, que corresponde
conservado en secreto por los ára­ al mayor y más admirable de los milagros
bes. Dice la leyenda que en La Rioja en el desarrollo espiritual del ser huma­
halló a un viejo moro que guardaba no...", para emplear palabras de Georg
celosamente un ejemplar del "A ba­ von W right(7), discípulo y sucesor del
co'", el libro de los números (realidad célebre Wittgenstein en Cambridge,
y no leyenda), que contiene los secre­ cuyos trabajos han prestado su guía a
tos de la aritmética griega, llamada tramos de nuestro tema de hoy.
por Pitágoras "la razón iluminada". El proceso citado llevó más de un
Habiéndole negado el moro el acceso siglo y culminó con las teorías de
al libro, Gerbert sedujo a su hija para Kepler y de Newton. Pero, precisa­
poder robarlo y regresar a Francia. mente, en el paso de la Edad Media a
Esta leyenda es tan ilustrativa como la Moderna ocurrieron grandes trans­
la relatada por Vitruvio{5), acerca de formaciones en nuestro concepto de
Aristipo de Cirene, quien, como recor­ la estructura del universo y de las
daremos, identificaba los rasgos geo­ leyes que guían el comportamiento de
métricos en la arena de la playa des­ la naturaleza. Surgió entonces una
conocida, a la que lo arrojara una nueva visión del mundo que, por va­
tormenta, como señales inconfundi­ rios siglos, orientó a los individuos
bles de la presencia de la civilización. acerca de la realidad que los rodea y
acerca de la posibilidad del ser huma­
Aquel paradigma cristiano, con hon­ no de ordenar su vida sobre la Tierra.
das raíces en esas bases de la cultura
occidental, dominante en la época del Esta concepción se fue afirmando y
descubrimiento, exhibía aún los ras­ perfeccionando mediante la tarea y el
gos mágicos que acompañaban a la aporte de los científicos y filósofos de
ciencia de entonces(6), como sistema occidente. De este modo, puede de­
cerrado. Las siete artes liberales, que cirse, en términos generales, que una
componían el trivium y el cuadrivium visión desacralizada del mundo que
de la curricula de las universidades así se iba construyendo, abría una
de la época, se colocaba bajo el signo nueva era determinista y mecanicista.
de una correspondencia astrológica El paradigma clásico cristiano fue
en la que cada uno de los cuerpos desplazado por esta concepción me-

142 C iu d a d d e La P la ta
cánico-determinista que conduciría de ción teleológica. Ello conduce al per­
aquella revolución científica renacen­ feccionamiento de los métodos de
tista a la revolución industrial que, en análisis y síntesis y a la concepción
nuestro siglo, ha entrado a su vez en fragmentaria, merística, de la natura­
crisis y presenta signos inequívocos leza y de la existencia.
de una rápida desintegración. Ello se - Nueva actitud ante la naturaleza: lo
inició con la crisis de las ciencias anterior se traduce en la introduc­
exactas y particularmente la Física ción rigurosa del experimento, que
clásica, desde la teoría de la relativi­ no es otra cosa que la aceptación de
dad a la teoría cuántica y desde el una posición manipulatoria ante la
principio de la in certidum bre de naturaleza. Este concepto, introdu­
Heisenberg a la teoría del caos. Aquel cido por Lord Bacon, que plantea el
sorprendente descubrimiento de que método inductivo y la clarificación
hasta el aletear de una mariposa en la de las relaciones causales, conduci­
selva puede provocar catástrofes a ría inexorablemente al desarrollo tec­
miles de kilómetros de distancia. nológico sin límites de ninguna es­
Nos preguntamos si esa concep­ pecie y sin fin. Un desarrollo lineal
ción, que guió el desarrollo del mundo totalmente determinista y mecani-
occidental, desde la transformación cista. De tal modo se accedió plena­
de la sociedad a la evolución de las mente a los sistemas "abiertos" de la
ciudades, por más de cuatro siglos y ciencia y la tecnología, frente a los
que, con crecientes dificultades, con­ "cerrados" de la magia, el arte y la
tinúa haciéndolo, ha sido sólo "racio­ religión.
nal" o si además ha sido "razonable". Las contradicciones inherentes a
La respuesta pareciera ser negativa, este nuevo paradigma fueron adverti­
nos dice von Wright. Para tratar de das por pocos en sus comienzos, pero
verificar esta última afirmación debié­ inquietaron aún al propio Bacon, quien
ramos comenzar por recordar una había contribuido decisivamente a su
serie de principios que dieron susten­ formación, abriéndole simultáneamen­
to a la nueva visión renacentista, así te visiones optimistas y pesimistas
como a la ligada a la reforma y la acerca del futuro que tal paradigma
contrarreforma de la iglesia cristiana: deparaba. Esas inquietudes se expre­
- Nuevo concepto de naturaleza: esta saron básicamente en la aparición y
se torna en el objeto, en tanto el ser en el florecimiento, paralelo al del
humano es el sujeto, el dominador paradigma, de la visión utópica, no
de la naturaleza. limitada a su versión de modelo ideal
- Nueva relación entre la totalidad y sustentada por el mundo clásico, sino
las partes: la totalidad se entiende a con una clara intención crítica y refor­
través de las partes y no inversa­ mista. Se trata de una visión que in­
mente, abandonándose toda posi­ tenta tornar la realidad que nos rodea

C iu d a d d e La P la ta 143
en alteridad en el tiempo o en el espa­ conocerlas a todas; hasta tal punto son 8. Moro, (1516) 1993
cio. De retornar a la eunomia de la semejantes entre si, en cuanto la natura­ 9. Campanella, 1602
ciudad ideal de Platón o de proyectar­ leza del lugar lo permite. Describiré, pues, 10. Bacon, 1627
se a un futuro mejor; de trasladarse a una cualquiera ... Amauroto está situada 11. Andrea, 1619
un lugar ignoto o a un sitio inexistente en la falda de un monte y su forma es 12. Comenius, 1641
casi cuadrada. Se extiende cosa de dos
para hacerlo mejor. Se trata de recu­ 13. Moro, (1516) 1993:
millas desde poco abajo de la cima de 76-80.
perar la totalidad o la finalidad. una colina hasta el río Anhidro ..."
14. La ciudad hispa­
Casi simultáneamente al descubri­ "... En el trazado de las calles se tuvo en noamericana,
miento del Nuevo Mundo y a la crea­ cuenta no sólo la comodidad del tráfico, 1989:68
ción del nuevo paradigma, escribe sino la protección contra los vientos. Las
Tomás Moro (1516){8) su Utopía, se­ casas, en modo alguno sórdidas, están
guida por la Ciudad del Sol (1602)(9) construidas frente a frente en larga y
de Tommasso de Campanella, por la continuada serie. Separa sus fachadas
Nueva Atlántida (iniciada en 1610 y una calle de veinte pies de ancho y a sus
publicada por primera vez en 1627)(10) espaldas, a todo lo largo de la ciudad, se
de Francis Bacon, Christianopolis extiende un amplio huerto limitado en
todos sentidos por los muros posteriores
(1619)(11) de Johann Andrea y el Ca­ ... Consta en sus Anales, que abarcan su
mino de la Luz (1641 )(12) de Jan historia ..., que las casas, en un princi­
Comenius. Es interesante observar pio, eran bajas y como chozas y caba­
que las dos obras del género utópico ñas, hechas de cualquier madera, con
que adquirieron mayor difusión y tras­ paredes trulladas de barro y techos en
cendencia inicial: Utopía y Nueva punta cubiertos de paja. Ahora, en cam­
Atlántida, emplazan sus concepcio­ bio, es de ver el aspecto de todas ellas
nes imaginarias en islas vinculadas o con sus tres pisos, sus paredes de pie­
próximas al continente americano. dra viva, cemento o ladrillo por fuera y de
apretada argamasa por dentro ...,,(13).
Si examinamos la que ha dado nom­
bre al género, nos dice Moro: "...Tiene Se trata, pues, de ciudades realiza­
la isla 54 ciudades, grandes, magníficas das según un modelo prefigurado y
y absolutamente idénticas en lengua, cos­ normado, cuadradas en su forma y
tumbres, instituciones y leyes; la situa­ respondiendo al concepto de ciudad
ción es la misma para todas e igual tam­ territorio. Poseen calles rectas y re­
bién, en cuanto lo permite la naturaleza gulares de seis metros de ancho (se­
del lugar, su aspecto exterior. Las más ñalado como el más común en la ciu­
próximas distan entre si 24 millas, pero dad indiana, por ejemplo, en "El sue­
ninguna está tan aislada que no pueda ño de un orden"{' 4). Las parcelas re­
irse de una a otra en el lapso de un día ...
gulares cuentan con amplios huertos
La distribución del terreno entre las ciu­
dades se hizo de manera tan acertada tras los edificios que se alzan "de una
que cada una tiene no menos de veinte forma", enfrentando las calles.
millas a la redonda ...". Los mataderos, pescaderías y otras
" ... Conocer a una de sus ciudades es instalaciones generadoras de residuos

144 C iu d a d d e La P la ta
15. Moro, op.cit.:87
orgánicos se ubican en las afueras de A esta altura de nuestra reflexión se
16. Zavala, 1937
la ciudad, en lugares apropiados para hace necesario recordar los desarro­
17. Zavala, 1965
lavar con agua corriente las mismas. llos paralelos de la sociedad industrial
18. M aravall, 1982
De modo similar se aconseja ubicar hasta su crisis actual y de la utopía
19. M artínez Estrada,
1963
los hospitales fuera del perímetro ur­ hasta la propia, particularmente en su
bano. Y, para mayor abundamiento, expresión urbanística, como lo hiciera
20. Choay, 1965
en los inicios de esas ciudades, se precursoramente Francoise Choay(20).
21. M u m fo rd , 1922
dieron las casas de adobe y techo de En este contexto, un primer hecho que
22. M u m fo rd , 1934
paja, como chozas(15). debiéramos destacar y que sustenta
23. Geddes, 1915
Estos datos parecieran no ser sólo nuestro empeño, es que el propio von
24. Von W rig h t,
1993:24-64 el resultado de simples coincidencias Wright cita en forma prioritaria entre
con lo que ocurría contemporánea­ quienes le inspiran fuerte afinidad de
mente en las ciudades indianas. Aquel ideas para sus trabajos, a nuestro anti­
canciller de la Inglaterra de Enrique guo conocido Lewis Mumford, pionero
VIII e íntimo amigo de Erasmo, hasta en el análisis de ambos desarrollos
el punto de alojarle en su casa (entre (recordemos su "H istoria de la Uto-
1505 y 1506, así como entre 1509 y p/a,,(21) de 1922 y su " Técnica y C iv ili­
1511), debía poseer muy buenas noti­ z a c ió n " ^ de 1934 y, quien a su turno
cias de lo que estaba aconteciendo había abrevado en las fuentes que le
en América. Debe recordarse que brindaba su insigne maestro Patrick
Erasmo fue Consejero de Estado del Geddes(23).
príncipe y más tarde emperador Car­ Dicho sustento parece consolidarse
los V, desde 1516 hasta 1525. Esta al verificar que el propio von Wright
singular conexión ha sido estudiada, retoma ese paralelismo en el Simpo­
en su mayor parte en otros campos sio Internacional Alvar Aalto sobre el
que los vinculados al Urbanismo, por tema "Arquitectura y Valores Cultura­
diversos autores(16)(17)(18) y estimamos les", desarrollado en Jyváskylá, Fin­
merecería ser debidamente profundi­ landia, en agosto de 1988(24).
zada en este aspecto. No entraremos ciertamente en la
Lo cierto es que, como sostienen, revisión del desarrollo de la sociedad
entre otro s, H e n ríq u e z Ureña, industrial o tecnológica sino para re­
Martínez Estrada y más cercanamente cordar la crisis de su última fase,
Ainsa, Rama y Massuh, el signo de la manifestada con intensidad en nues­
utopía ha acompañado a la sociedad tros días. La misma ha eclosionado
americana y a las ciudades que la luego de un largo camino, a partir de
representan. Don Ezequiel, mi siem­ aquellos principios enunciados más
pre bien recordado maestro, llegó a arriba y que fueron introducidos al
sostener con erudición y abundantes comienzo del Renacimiento a través
argumentos, que la Isla de Utopía no de la revolución científica.
es otra que la de Cuba(19). Esa verdadera cruzada, iniciada en

C iu d a d d e L a P la ta 145
el Renacimiento y jalonada por la Ilus­ za esas búsquedas es la inmediata 2 5. Vo n Wright,
1993:32
tración, la Revolución Francesa, el verificación de que los perfecciona­
Romanticismo y el Positivismo, expe­ mientos en cada uno de estos campos
rimentó, en 1914, su primera catás­ no son congruentes ni sincrónicos.
trofe, renaciendo como una nueva es­ "... El moderno mito del progreso es
peranza en una década notable, la del una hipótesis consistente en que el ser
20, a través de un brote neopositivis- humano y la sociedad han de alcanzar
ta, con la difusión de la filosofía hege- mayor bienestar sin cesar si poseen la
liana y marxista y con vigorosos fenó­ libertad de confiar en la razón y no en la
menos singulares como el movimien­ autoridad...", señala von Wright, agre­
to del Bauhaus, el teatro de Brecht, el gando que ninguna civilización clási­
cine de Chaplin y de Eisenstein y un ca poseyó un criterio similar de pro­
florecimiento de renovadoras corrien­ greso lineal, sino que todas conce­
tes en la música y en la plástica. bían desarrollos cíclicos.
Frente a esta posición o bajo ella se Este criterio lineal, aplicado a la
desarrollaron simultáneamente con­ ciencia y la tecnología, implica que el
tracorrientes pesimistas como las ex­ desarrollo tecnológico e industrial
presadas por Spengler y Wittgenstein, asegura la mejora de las condiciones
cuyas palabras son reveladoras: "... de vida del ser humano, a través de
Nuestra civilización se caracteriza por la una continua elevación de su bienes­
palabra progreso. El progreso es su for­ tar material. Idéntico criterio, aplica­
ma ...Su actividad consiste en construir do a la moral, consiste en creer en el
una estructura que se va complicando continuo perfeccionamiento del ser
permanentemente ..."{25). En esta épo­ humano. Este se hará más tolerante,
ca asume también su papel el movi­ menos egoísta y codicioso y más in­
miento moderno en la arquitectura, el clinado a ver un hermano y no un
funcionalismo. Ser funcional es servir enemigo en el prójimo, que sus ante­
a un propósito, pero ¿cuál? o ¿en pasados. Más difícil aún es explicar
favor de quién? En términos de Urba­ qué significa aplicar este criterio a la
nismo esas preguntas implican siem­ dimensión del arte y precisar el senti­
pre la aparición de incontables con­ do del progreso en este campo.
flictos y dudas. Participando la arqui­
tectura de la técnica y, por lo tanto, de Pero si comparamos estas tres es­
la ciencia, compartirá no sólo la bús­ peranzas con la realidad que acom­
queda de la verdad sino que se mani­ paña a nuestra época, las conclusio­
festará en una dimensión social, bús­ nes son totalmente diferentes. La
queda del bien y, naturalmente, en alianza entre ciencia, técnica e indus­
una dimensión estética. Estas dos úl­ tria ha creado un verdadero tecnosis-
timas dimensiones operan con valo­ tema que tiende a globalizarse y trans­
res, la primera lo hace con informa­ nacionalizarse, así como a indepen­
ción. El grave conflicto que obstaculi­ dizarse del sistema político represen-

146 Ciudad de La Plata


26. A in sa, 1990 tado por los estados nacionales, crean­ ciente para colocarse en posición críti­
27. A in sa, 1990 do una tensión entre ambos, caracte­ ca y escéptica ante la idea que la forma
28. Choay, 1965 rística de nuestra época. especial de racionalidad, que corres­
Esta fragmentación de la realidad ponde a la ciencia y a la técnica en
es acentuada por la importancia atri­ conjunto, está inevitable y razonable­
buida a lo cuantificable, expresado mente destinada a mejorar la felicidad
como producto bruto, volumen de pro­ humana. Este fue, sin embargo, el pun­
ducción o variables económicas simi­ to de partida de los científicos y de los
lares, como si la cuantificación del utopistas del Renacimiento, no menos
progreso fuera lo absoluto y desea­ que el que promovían los optimistas
ble. Así como existe esta tendencia a del progreso decimonónico y lo que
identificar el progreso con la acumu­ muchos de nosotros todavía queremos
lación de conocimiento y crecimiento creer. Pero creemos en un mito. He­
económico, se introduce una tenden­ mos retornado así a las dudas y a la
cia paralela que confunde el progreso utopía inicial.
social con las formas externas de la Significa esto que se nos hacerrado
administración racional, la burocracia la posibilidad de la esperanza, del "so­
y la legislación, rasgo que von Wright ñar despierto" de la utopía. Creemos
llama la formalización de la democra­ que no. Con Ainsa(26) afirmamos la ne­
cia. En un caso, mayor riqueza signi­ cesidad de la utopía.
fica mayor progreso, en el otro, mayor Si exploramos el camino de las uto­
formalización democrática se inter­ pías y, en particular las urbanísticas,
preta como mayor progreso. en forma similar a lo hecho para el
En el arte, ese mayor progreso se desarrollo de la sociedad, descubri­
ha asociado a una desenfrenada ex­ mos paralelos. Advertimos, en el siglo
perimentación y a un nostálgico suce- pasado como en el presente, como lo
derse de mezclas de estilos, no me­ hacen Ainsa(27) en el campo social o
nos en la arquitectura. Choay(28) en el campo urbanístico, si­
Todo ello nos ha conducido a un milares y graves desajustes.
mundo fragmentado y plagado de con­ Las llamadas por Choay tecnotopías
flictos. No hallamos vínculo directo exhiben los mismos signos de dete­
entre el progreso científico y técnico y rioro, creando una visión fragmenta­
el incremento de la felicidad social ni ria, merística y reduccionista, que la
tampoco el mejoramiento del arte. que se advierte en la crisis de la inte­
Podemos ser optimistas o pesimistas ligibilidad de la ciencia y la técnica,
acerca de la capacidad de la humani­ en muchos de sus aspectos típicos,
dad para resolver sus problemas, pero como la física del átomo o la biología
hoy es innegable en papel de la cien­ de la molécula.
cia y de la técnica para producirlos. Cuanto más a fondo tratamos de
Lo dicho suministra una base sufi­ penetrar las partes en que hemos des­

C iu d a d d e La P la ta 147
compuesto la realidad más advertimos, pueden ser perfectos de por si, pero 29. Rowe, 1991
en la ciencia como en el urbanismo, respondiendo a distintos conceptos sin 30. A r k k i t e h t i n° 5,
1990
que la totalidad de esa realidad es lograr integrarse en un lugar urbano,
31. Ainsa. 1990:41-45
mucho más que la mera suma de las sino en una circunstancia en perpetuo
partes. Sentimos entonces el imperati­ cambio. Esos objetos son vistos como 32. Rama, 1984:9-30

vo de un retorno al holismo y a la preci­ una geometría flexible, cuya estructura


sión de unafinalidad en nuestro accio­ se apoya en puntos aislados y en cua­
nar, sea la misma teleológica o no lidades circunstanciales, enlazados
(Nota I). sólo al modo de las metas de un turista
Si revisamos bibliografía reciente sobre la red comunicacional y no
sobre el desarrollo de la ciudad en estructurados con los tradicionales atri­
este fin de siglo tropezamos, en este butos del urbanismo: la orientación, la
sentido, con trabajos sugerentes. Por jerarquización y el orden urbanos.
ejemplo, la obra del profesor de ¿Cómo podríamos recuperar estas
Harvard Peter Rowe(29) o el contenido últimas condiciones, que siempre he­
del número de mayo de 1990, bajo el mos esperado de la imagen de la ciu­
lema "La ciudad de los noventa - el dad? Pareciera que sólo retomando
fragmento como estrategia", de la re­ una posición holística.
vista finlandesa Arkkitehti(30). Precisamente, uno de los atributos
Rowe analiza el ideal de la suburbia de la utopía mejor definidos es, según
americana, construida como un in­ Ainsa(31), su holismo, su pretensión de
menso paisaje que denom ina el totalidad, afirmada por su autonomía
"pastoralismo moderno". Toma del de tiempo y espacio (acronía e insula­
mismo cuatro parámetros típicos de ridad), por su autarquía y por su orden
análisis: la vivienda unifamiliar, el estructural urbano regular y geomé­
shopping center, la autopista urbana trico. Recordemos un único ejemplo,
y el edificio de oficina. Verifica que bien conocido por todos y último vás-
entre estos parámetros se abre una tago ¡lustre de la ciudad indiana y de
brecha creciente, a través de las ideas su profunda raigambre utópica: La
y métodos mediante los que se dise­ Plata (FIG.5) (FIG.18).
ñan. Los especialistas se ignoran en­ Por ese camino retomamos el espí­
tre si en su labor y se perfeccionan ritu de la utopía, aquel que Ángel
por caminos divergentes. Rama(32) llamara "el sueño de un or­
El paisaje urbano remata, según den", animó desde su origen a la ciu­
este análisis, coincidente con el de dad cuadricular indiana que, de la
Arkkitehti para Europa, en la percep­ mano de Fernando, hemos tratado de
ción de una imagen urbana fragmen­ entender y explicar a lo largo de esta
tada en una serie de objetos, que década que hoy dejamos atrás.

148 C iu d a d d e L a P la ta
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Nota I: Consideramos importante la aclaración del concepto holismo, al que L a d iv is ió n e n p a r t e s c o m p o n e n t e s c o n s t it u y e e l análisis; la


nos referimos adhiriendo al planteo que expone Georg von Wright (von Wright, c o n s tr u c c ió n d e la t o t a lid a d a p a r t i r d e la s p a r te s la síntesis. L a s
1986, op. cit.: r e g la s p a r a la c o m b in a c ió n d e lo s d o s m é to d o s h a n s id o e x p r e s a d a s
(p. 48-50): "... O tr o r a s g o p a r t ic u la r d e l p e n s a m ie n to q u e la n u e v a e n u n a d e s c r ip c ió n c lá s ic a ta n to p o r D e s c a r te s c o m o p o r G a lile o . E s te
c ie n c ia p r e s e n ta , tie n e q u e v e r c o n la r e la c ió n e n tr e la t o t a lid a d y s u s ú ltim o h a b la d e u n método resolutivo y u n método compositivo. U n
p a r te s . T a n to lo s c u e r p o s m a te r ia le s c o m o lo s d e s a r r o llo s e n la n a t u r a ­ e x c e le n te e je m p lo : u n a p ie d r a la n z a d a e n fo rm a v e r t ic a l h a c ia a r r ib a
le z a p u e d e n a n a liz a r s e y d iv id ir s e e n p a r t e s c o m p o n e n te s e le m e n ta le s , s u b e c o n v e lo c id a d d e c r e c ie n t e h a s ta u n p u n to a p a r t i r d e l c u a l
c u y o s a tr ib u to s y m o d o s d e f u n c io n a m ie n to d e fin e n la to ta lid a d . E s ta c o m ie n z a a d e s c e n d e r . S u m o v im ie n to r e a l h a c ia a r r ib a p u e d e s e r
s e rá , p o r a s í d e c ir lo , c o m p r e n d id a p a r tie n d o d e la s p a r te s y n o , p o r e n te n d id o c o m o u n a " s ín te s is " d e d o s m o v im ie n to s in d e p e n d ie n te s
lo c o n tr a r io , la s p a r te s a p a r t i r d e la to ta lid a d . L o s c o n ju n to s q u e e n tr e s i: u n m o v im ie n to a s c e n d e n te c o n v e lo c id a d c o n s ta n te y u n
p u e d e n e n te n d e r s e d e e s te m o d o s e lla m a n , a v e c e s , merísticos, ( d e l m o v im ie n to d e s c e n d e n te s im u ltá n e o c o n v e lo c id a d c r e c ie n te . C u a n d o
g r ie g o meros = p a r te ) . s e c o n o c e n la s le y e s d e l m o v im ie n to d e c a íd a y d e l m o v im ie n to c o n

C iu d a d d e L a P la ta 149
v e lo c id a d c o n s ta n te , e s p o s ib le c a lc u la r c o m o h a d e m o v e r s e la a c e p ta d o e n g e n e r a l, " h o lis m o " ( d e l g r ie g o hotos = e n te r o ) , h a b r ía
p ie d r a - c u a n a lto a lc a n z a r á , c u a n d o c o m e n z a r á a c a e r, e tc. s id o u n h a lla z g o d e l g e n e r a l s u d a fr ic a n o y m á s ta rd e p r i m e r m in is t r o
U n a v is ió n m e r ís tic a d e la r e la c ió n e n tre la s p a r te s y e l to d o s e J a n S m u ts , q u ie n h a b ía c o m e n z a d o s u c a r r e r a c o m o filó s o f o a f ic io n a ­
d e n o m in a ta m b ié n atomística. L a p a la b r a " á to m o " es, e n ta l c a s o , d o y b ió lo g o e n C a m b r id g e , e n la d é c a d a d e 1 8 9 0 . A p r o x im a d a m e n te
to m a d a e n u n s e n tid o lit e r a l : u n a p a r t e m ín im a q u e n o e s p o s ib le e n la m is m a é p o c a s e a d o p ta r o n id e a s h o lís tic a s e n la S ic o lo g ía , la s
s u b d iv id ir . U n a te o ría a tó m ic a d e la e s tr u c tu r a d e la m a te r ia e x is tía q u e c o n d u je r o n p o s te r io r m e n te a la fo r m a c ió n d e u n a e s c u e la lla m a d a
y a e n tr e lo s g r ie g o s . S u p la n t e o s e v in c u la c o n e l n o m b r e d e D e m ó c r ito . S ic o lo g ía d e l g e s ta lt. E s ta tu v o , e n tr e o tro s , u n d e s ta c a d o e x p o n e n te
M á s ta rd e é s te d e s e m p e ñ ó u n p a p e l im p o r ta n te e n la filo s o fía e p ic ú re a e n F in la n d ia e n la fig u ra d e l filó s o fo y s ic ó lo g o E in o K a ila . E n e l c a m p o
y s e c o n v ir t ió e n e l e s p ír itu g u ia d o r d e u n o d e lo s m á s h e r m o s o s d e la B io lo g ía la s id e a s h o lí s t ic a s tu v ie r o n s u p r im e r g r a n t e ó r ic o e n
L u d w ig v o n B e r ta la n ffy . E s te d e n o m in ó s u B io lo g ía t e ó r ic a teoría
p e n s a m ie n to s p o é tic o s d e la lit e r a t u r a m u n d ia l, De Rerum Natura d e
L u c r e c io C a ru s . Q u e la te o ría a tó m ic a h a y a s id o n u e v a m e n te a d o p ­
sistèmica, d e n o m in a c ió n q u e h a g a n a d o p o p u la r id a d . E n la a c t u a lid a d
c u b re , d e u n m o d o a lg o in d e fin id o y , a v e c e s , a lg o c o n fu s o , u n c a m p o
ta d a e n e l R e n a c im ie n to t a r d ío n o e s e l r e s u lt a d o d e u n a m e r a
d e l c o n o c im ie n to e n e l q u e ta m b ié n e l a n á lis is y la c o n c e p t u a liz a c ió n
c o in c id e n c ia . G a s s e n d i fu e s u p r i m e r r e p r e s e n ta n te " m o d e rn o " , a u n ­
q u e to d a v ía e s c a s a m e n te " c ie n tífic o " . T r a n s c u r r ir ía n m á s d e d o s ­ m a te m á tic a d e s e m p e ñ a n u n p a p e l d e s ta c a d o . N o te n g o la c e r te z a d e
c ie n to s a ñ o s a n te s d e q u e la te o ría a tó m ic a a d q u ir ie s e u n a b a s e q u e la t e o r ía s is t è m ic a c a r a c t e r ic e u n a v a n c e t e ó r ic o r e a lm e n t e
e x p e r im e n ta l s ó lid a e n la F ís ic a y e n la Q u ím ic a . L a c o n c e p c ió n d e im p o r ta n te e n la s c ie n c ia s d e la v id a . M i im p r e s ió n e s m á s b ie n la d e
la e s tr u c tu r a fin a d e la m a te r ia fu e in c o r p o r a d a , s in e m b a r g o , c o m o q u e a ú n s e tr a ta d e u n a m e z c la b a s ta n te in m a d u r a d e id e a s filo s ó f ic a s
u n a s u e r te d e c o n d ic ió n im p líc ita d e s d e e l c o m ie n z o e n la n u e v a s u e lta s y d e a lg o q u e y o , a r ie s g o d e s e r o b je to d e c r ític a s , m e a t r e v e r ía
c ie n c ia . a lla m a r " p r e c is io n e s q u a s i- m a te m á tic a s " .

E l m o d e lo d e u n a c ie n c ia m e c á n ic o - d e te r m in is ta y á to m o - m e r ís tic a U n a d e la s m á x im a s d e l h o lis m o r e z a : u n c o n ju n to e s m á s q u e la s u m a
fu e la n u e v a F ís ic a m a te m á tic a . E s e m o d e lo h a d e te r m in a d o la s p a u ta s d e s u s p a rte s . N o e s fá c il d a r s e n tid o p r e c is o a la m is m a . Y, p o r c ie r to , e lla
d e l d e s a r r o llo d e la s c ie n c ia s d e s d e e l s ig lo X V II a l n u e s tr o . Y e llo n o s ó lo n o e s v á lid a p a ra to d o s lo s c o n ju n to s . A q u e llo s p a ra lo s q u e e lla tie n e
p a ra la s c ie n c ia s v in c u la d a s a la n a tu r a le z a m u e r ta y a la v iv a , s in o v ig e n c ia s e d e n o m in a n n o a d itiv o s . U n in te n to d e p r e c is a r e s te c o n c e p to
ta m b ié n p a ra la s r e c ié n in c lu id a s e n la fa m ilia d e la s c ie n c ia s s o c ia le s y d e l p o d ría a d o p t a r la s ig u ie n te fo rm a : e l m o d o e n q u e u n c o n ju n to h o lís tic o (n o
h o m b re . A u g u s to C o m te , q u ie n c r e ó la d e n o m in a c ió n "S o c io lo g ía " , c o n s i­ a d itiv o ) s e o r g a n iz a o to m a fo rm a n o p u e d e s e r d e s c u b ie r to a tr a v é s d e la
d e ra b a a la in v e s tig a c ió n d e la s o c ie d a d c o m o u n a " F ís ic a s o c ia l" . T a m ­ s o la in v e s tig a c ió n d e s u s p a r te s ( e le m e n to s ) a is la d o s . P o r e l c o n tr a r io ,
b ié n la c lá s ic a S o c io lo g ía d e la a s o c ia c ió n s e a ju s ta a u n a m a r c a d a d e b e m o s c o n o c e r e l p r in c ip io g e n e r a l q u e e s ta b le c e c o m o la s p a r te s
m e to d o lo g ía m e r ís tic a . P o r e llo , é s ta s u e le s e r a c u s a d a , p o r p a r te d e in te r a c tú a n . S i, p o r e je m p lo , s a b e m o s a q u e p r o p ó s ito s ir v e e l c o n ju n to
c r ític o s p o s te r io r e s a la m is m a , d e r e p r e s e n ta r u n e n fo q u e " a to m í s t ic o " y ( s is te m a ) p o d e m o s c o m p r e n d e r p o r q u e s u s p a r te s fu n c io n a n c o m o lo
"
" m e c a n ic is ta d e la v id a d e l e s p ír itu . hacen.

L o o p u e s to a la m e to d o lo g ía m e r ís tic a e s la holística. S u n o m b r e N o to d a s la s e x p lic a c io n e s d e lo s p r o p ó s it o s q u e g u ía n a l s is te m a


p r o v ie n e d e l g r ie g o hotos, q u e s ig n if ic a e n te r o . A p lic a r u n e n fo q u e ( e x p lic a c io n e s fin a lis ta s , te le o ló g ic a s ) s o n h o lís tic a s n i ta m p o c o to d a s la s
h o lí s t ic o a u n c o n ju n to (u n s is te m a , u n a to ta lid a d ) e s e n te n d e r lo s a t r ib u ­ e x p lic a c io n e s h o lís tic a s s o n t e le o ló g ic a s . P e r o lo s d o s tip o s s e h a lla n
to s y la s fu n c io n e s d e s u s p a r te s d e s d e le y e s q u e s o n v á lid a s p a ra e l e m p a r e n ta d o s . D e n tro d e la s c ie n c ia s e l c a m p o tr a d ic io n a l d e la te le o lo g ía
h a s id o la B io lo g ía . A r is tó te le s y e l p e n s a m ie n to a r is to t é lic o m e d ie v a l
c o n ju n to . P o r a s í d e c ir lo , e l c o n ju n to p r e c e d e a la s p a rte s .
a firm a b a n q u e a ú n lo s fe n ó m e n o s fís ic o s , c o m o p o r e je m p lo e l m o v im ie n to
A ú n te n d r e m o s m o tiv o p a r a r e t o r n a r a la r u p tu r a e n tre m e r is m o y d e lo s c u e rp o s , p o d ía n e x p lic a r s e te le o ló g ic a m e n te . F u e e s te tip o d e
h o lis m o e n la c ie n c ia m o d e r n a . A q u í s ó lo a g r e g a r e m o s q u e e l e n fo q u e
F ís ic a e l q u e D e s c a r te s y G a lile o e n v ia r o n a l c u a r to d e lo s t r a s to s d e la s
h o lís tic o e n m o d o a lg u n o e s a lg o n u e v o e n la h is to r ia d e la s id e a s . L a c u rio s id a d e s c ie n tífic a s ( e llo n o o b s ta p a ra q u e lo s e s c rito s s o b r e F ís ic a d e
c ie n c ia d e la A n t ig ü e d a d fu e , t a l v e z , e n c o n ju n to m á s m e r ís tic a q u e
A r is tó te le s a b u n d e n e n o b s e rv a c io n e s a g u d a s q u e to d a v ía tie n e n v ig e n c ia
h o lís tic a . P e r o e l o c u ltis m o m e d ie v a l, e s p e c ia lm e n te la a lq u im ia , e ra e n
p a r a u n ló g ic o ) . P e r o e n la B io lo g ía lo s e n fo q u e s t e le o ló g ic o s h a n p e r d u ­
a lto g ra d o h o lís tic o . E l " g e n io " d e l c o n ju n to d e fin ía la c o la b o r a c ió n d e la s
r a d o h a s ta e l p r e s e n te , a u n q u e s e lo s c o n s id e r a , fr e c u e n te m e n te , c o m o
p a r te s : la " fó r m u la m á g ic a " q u e c o n v e r tir ía e n o ro lo s in g r e d ie n te s in c lu i­
" p r o v is o r io s ", c o n lo q u e ta l v e z s e q u ie ra s ig n if ic a r q u e a lg u n a v e z s e rá n
d o s e n e l e x p e r im e n to , n o e ra g u ia d o p o r u n a n á lis is d e l o ro v e rd a d e r o ,
r e e m p la z a d o s p o r e x p lic a c io n e s e s tr ic ta m e n te " c ie n tífic a s " . Y d e h e c h o ,
s in o u n in te n to d e in s u f la r e n o tr a s s u b s ta n c ia s lo s a t r ib u to s q u e e lla s n o
d e s d e m e d ia d o s d e l s ig lo X IX , h e m o s e x p e r im e n t a d o una
p o s e ía n e n s i m is m a s . F re n te a e s te a n te c e d e n te , ta l v e z c o m p r e n d a m o s
" d e s te le o lo g iz a c ió n " d e la s c ie n c ia s q u e s e o c u p a n d e la n a tu r a le z a v iv a .
m e jo r q u e e n o rm e r e v e la c ió n in t e le c t u a l la m e to d o lo g ía m e r ís tic a r e p r e ­
E s ta c u e s tió n lle v a a p r e g u n ta r s e s i e s e d e s a r r o llo n o h a a lc a n z a d o u n
s e n tó p a r a e l d e s a r r o llo d e la s c ie n c ia s ...".
lím ite . L o s p a r t id a r io s d e u n o u o tr o tip o d e m e to d o lo g ía y t e o r iz a c ió n
(p. 1 1 1 - 1 1 3 ) :" ... N o e s p o s ib le te n e r, p o r c ie r to , u n a c e rte z a p r o p ia d e h o lís tic a r e s p o n d e n a e sa p r e g u n ta a firm a tiv a m e n te . E n ta l c a s o r e s u lta d e
c u a l s e rá e l c a m in o p o r e l q u e m a r c h a r á e l fu tu ro . P e r o a ú n p a r a u n g r a n in te r é s la c o m p r o b a c ió n , q u e h e m o s e x p u e s to c o n a n te r io r id a d , d e
o b s e r v a d o r e x te rn o r e s u lta c la r o q u e s e h a lla e n m a rc h a u n a b ú s q u e d a d e q u e ta m b ié n lo s fís ic o s d e v a n g u a r d ia c o n s id e r a n lo s e n fo q u e s h o lís tic o s
c o n c e p to s m e to d o ló g ic o s y d e u n a c o m p r e n s ió n te ó r ic a d e n a tu r a le z a c o m o u n a s a lid a p a r a e l a t o lla d e r o c o n c e p tu a l a l q u e m a n ifie s ta m e n te h a
e s e n c ia lm e n te d ife r e n te a l " a p p r o a c h " m e r ís tic o y r e d u c c io n is ta q u e h a a r r ib a d o la in v e s tig a c ió n d e l m ic r o c o s m o s d e la m a te r ia . L a m ic r o fís ic a y
c o n s t it u i d o la lín e a p r i n c i p a l d e la in v e s t ig a c ió n e n B io lo g í a e n la m a c r o b io lo g ía h a n d e m o s tr a d o p o s e e r s o rp r e n d e n te s p u n to s d e c o n ta c ­
n u e s tr o s ig lo . L a te n d e n c ia n o e s n u e v a . E l n o m b r e d e la m is m a to d e s d e e l p u n to d e v is ta d e la te o r ía c ie n tífic a ...".

150 C iu d a d d e La P la ta
Listado de contribuciones referidas a la ciudad de La Plata
(1969-1998)

10-4-1969 Conferencia "El Plan Director para el Partido de La Plata". La Plata, Salón Dorado del
Palacio Municipal. (Inédita)
16-10-1977 Conferencia "El primer concurso arquitectónico en La Plata". La Plata, LR11 Radio
Universidad Nacional de La Plata. (Inédita)
6-10-1978 Conferencia "Reflexiones sobre el proceso urbanístico de creación de La Plata". La Plata,
Caja de Previsión Social para Profesionales de la Ingeniería. Como parte del Ciclo "Cien
Años de La Plata, sus realizaciones, su cultura, su gente", organizado por el Museo y
Archivo Dardo Rocha. (Publicada con el mismo título. La Plata, Taller de Impresiones del
Estado y Boletín Oficial, 1979).
1979 "Algunos aspectos arquitectónicos y urbanísticos en los orígenes de La Plata. I: La faceta
urbanística". En: Revista de la Universidad Nacional de La Plata n°26: 109-124.
1980 "La Plata como ciudad nueva. Historia, forma, estructura. Documento de avance n°1:
Macromorfología urbana platense". La Plata, Ramos Americana Ed. (En colaboración).
1980 "La Plata como ciudad nueva. Historia, forma, estructura. Documento de avance n°2:
Micromorfología urbana platense. Tejido". La Plata, Ramos Americana Editora. (En
colaboración).
18-11-1980 "Los médicos higienistas en la génesis de la traza platense". Ponencia presentada en el
Cuarto Congreso Nacional de Historia de la Medicina Argentina. La Plata, Facultad de
Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. (Publicada con el mismo título
en la Revista Quirón, Fundación Mainetti, La Plata, vol.12; números 1 y 2, enero-junio
1981:153-157).
1981 "Algunos aspectos arquitectónicos y urbanísticos en los orígenes de La Plata. II: Una
faceta arquitectónica". En: Revista de la Universidad Nacional de La Plata n°27: 263-
278
1981 "La Plata: formación de un espacio urbano singular". En: "Ciudad y Territorio. Revista
de Ciencia Urbana", Madrid, n°3: 7-39. (En colaboración).
1981 "La Plata como ciudad nueva. Historia, forma, estructura. Documento de avance n°4:
Micromorfología urbana platense. El elemento vegetal". La Plata, Imprenta de la Univer­
sidad Nacional de La Plata. (En colaboración).
1981 "La Plata. En sydamerikansk new town frán 1800-talet". En: Plan. Organo de la Sociedad
Sueca de Planificación n°6". Estocolmo: 324-331 (En idioma sueco).

C iu d a d d e L a P la ta 151
17-11-1981 Conferencia "La Plata en la Exposición de París de 1889". La Plata, Colegio de Escribanos
de la Provincia de Buenos Aires. (Publicada en la Revista del Colegio de Escribanos de
la Provincia de Buenos Aires, La Plata, n°867, 1983:435-448).
1982 "Significación urbanística de La Plata". En: Revista Ambiente n°32, año I, mayo de
1982:33-36.
10-9-1982 Conferencia "La gesta urbanística de La Plata y su culminación". La Plata, Salón Dorado
del Jockey Club. (Inédita).
25-10-1982 Conferencia "La consagración urbanística de La Plata". La Plata, Auditorio de la Biblio­
teca Central de la Provincia de Buenos Aires. Ministerio de Educación. En el Ciclo de
Conmemoración del Centenario de la Fundación de La Plata, organizado por la Dirección
de Cultura de la Provincia. (Inédita)
8-11-1982 Conferencia "La presentación y consagración urbanística de La Plata en la Gran Exposi­
ción de París". Buenos Aires, Sala de Representantes. Manzana de las Luces. Conferen­
cia inaugural de la Cátedra Mario J. Buschiazzo de la Facultad de Arquitectura y
Urbanismo de Universidad de Buenos Aires. (Inédita)
1982 "La Plata como ciudad nueva. Historia, forma, estructura. Documento de avance n°3.
Micromorfología urbana platense. Canales urbanos". La Plata, Imprenta de la Universidad
Nacional de La Plata. (En colaboración)
1982 "Inserción de La Plata en el contexto urbanístico mundial". En: Revista de la Universidad
Nacional de La Plata n°28: 57-67 y n°29 (1984):176-177.
1982 "Valoración de La Plata como fenómeno urbano". En: La Plata, ciudad milagro. Buenos
Aires, Editorial Corregidor: 83-90.
1983 "La Plata, ciudad nueva, ciudad antigua. Historia, forma y estructura de un espacio urbano
singular". Madrid, Instituto de Estudios de Administración Local y Universidad Nacional
de La Plata. (En colaboración).
5-10-1983 Conferencia "La Plata y su preservación". La Plata, Pasaje Dardo Rocha. Semana de la
Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico Platense. (Inédita).
1984 "La Plata como ciudad nueva. Historia, forma, estructura. Documento de avance n°6.
Conclusiones generales y recomendaciones". La Plata, Imprenta de la Universidad
Nacional de La Plata. (En colaboración)
1984 "La Plata como ciudad nueva. Historia, forma, estructura. Documento de avance n°7.
Bibliografía sobre la Plata". La Plata, Imprenta de la Universidad Nacional de La Plata.
(En colaboración).
23-10-1985 Conferencia "La ciudad de La Plata y su región". La Plata. Pasaje Dardo Rocha. En el ciclo
Foro Urbano, organizado por la Sociedad de Arquitectos de La Plata. (Inédita).

152 Ciudad de La Plata


1-10-1986 "Om staden La Plata". En la Facultad de Arquitectura de la Escuela Superior Técnica
Chalmers de Gotemburgo, Suecia. (Inédita).
4-11-1987 Conferencia "La Plata: una ciudad nueva del siglo XIX". La Plata, Caja de Previsión Social
para Profesionales de la Ingeniería. En las Vil Jornadas Argentinas de Hormigón
Pretensado, organizadas por la Asociación Argentina de Hormigón Pretensado. (Inédita).
1988 "La Plata: viejas raíces para una nueva ciudad". En: ICOMOS Information n°4, París-
Nápoles: 11-19. (En colaboración).
1990 "La Plata: su raíz indiana". La Plata, CIC. Serie Difusión, año 2, n°3. (En colaboración).
3-8-1990 Conferencia "La Plata: un tardío retoño del viejo tronco indiano". La Plata, Museo y
Archivo Dardo Rocha. (Inédita).
10-10-1990 Conferencia "Las raíces indianas de la ciudad de La Plata". Buenos Aires, Auditorio del
Banco Ciudad. En las Jornadas Interdisciplinarias Imágenes del V Centenario, organiza­
das por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. (Inédita).
1993 "Las raíces del modelo urbano platense". En: La Plata desde... Geografía y Cultura. La
Plata, Departamento de Geografía. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
de la Universidad Nacional de La Plata: 27-37.
1993 "Un interesante y desconocido relato acerca de La Plata en torno a 1890". En: Anales
UNTA 93:25-32.
25-7-1994 Conferencia "La ciudad y su catedral". La Plata, Seminario: Modos de Intervención: La
Catedral de La Plata. Ejemplo importante del patrimonio decimonónico. Organizado por
ICOMOS Argentina y la Fundación Catedral de La Plata. (Inédita).
1994 "La Plata, expresión de un modelo urbano permanente". En: Actas de las Jornadas La
Plata: de la ciudad antigua a la ciudad nueva. Sueños y realidades. La Plata, UNTA
y Municipalidad de La Plata: 7-13.
1995 "El ingrediente utópico en la génesis de La Plata". En: Anales LINTA 94: 95-100.
1996 "La ciudad indiana y su raigambre utópica". En: Anales LINTA 95: 9-16.
1997 "Breve reflexión acerca del patrimonio urbano platense y su conservación". (Inédita).
16-9-1998 Conferencia "La Plata. An advanced nineteenth Century new town with ancient roots".
Estocolmo. En el Seminario Internacional: The Analysis of Historical Structures and
Valúes in Towns, in a comparative global perspective. Organizado por ICOMOS Sweden
y el Comité Internacional de Ciudades Históricas del ICOMOS. (Inédita).

C iu d a d d e L a P la ta 153