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Apoyo social y sus efectos en el internamiento penitenciario

La reclusión penitenciaria provoca un cambio radical en el estilo de vida, ejerciendo


impacto en la esfera social, laboral y afectiva, puesto que el internamiento produce exclusión
de la red social y una serie de privaciones propias del encierro. Es así como la estancia en la
cárcel supone uno de los eventos potencialmente traumáticos que más impacto genera en la
vida de una persona (Holmes y Rahe, 1967; Valdés y Flórez, 1985, citado en Ruiz &
Rodríguez, 2011).
En cuanto a los vínculos afectivos, la vida en prisión restringe sobremanera las relaciones
interpersonales del recluso, resultando una pérdida de las vinculaciones anteriores a la cárcel.
Si bien, al comienzo del proceso penitenciario el sujeto pudo recibir apoyo de su círculo más
cercano, con el devenir del tiempo sus familiares y amigos se reorganizarán y continuarán
sus vidas en ausencia del interno y más aún si la situación carcelaria se extiende (Valverde,
1991).
Apoyo social es entendido como el medio a través del cual la presencia de las relaciones
sociales incide en la promoción de salud y bienestar de un individuo (Cohen, Underwood &
Gottlieb, 2000). De acuerdo con Barra (2004, citado en Méndez & Barra, 2008), el apoyo
social provee a la persona la consecución de un mayor control, estabilidad y predictibilidad
de sus procesos, colaborando en la formación de una percepción positiva de su ambiente, a
través de una autoestima fortalecida, el desarrollo del autocuidado y una utilización más
eficaz de sus recursos y herramientas personales y sociales. De esta manera, la presencia de
relaciones humanas satisfactorias fomenta adquirir estados de bienestar y a su vez, superar
sucesos estresantes durante las diversas etapas del ciclo vital (Galván, Romero, Rodríguez,
Durand, Colmenares, & Saldívar, 2006, citado en Méndez & Barra, 2008). Asimismo, el
apoyo social percibido representa la valoración que un individuo hace sobre su red social y
herramientas que emanan de ésta, lo cual involucra enfatizar el grado de satisfacción que
consigue del apoyo disponible (Gracia, 1997, citado en Méndez & Barra, 2008).
El apoyo social familiar externo se relaciona con un menor grado de sintomatología
afectiva en las personas privadas de libertad, bajos niveles de ansiedad, actúa como un
facilitador para la resistencia a identificarse con la cultura intrapenitenciaria, además que
puede disminuir el riesgo de reincidencia. Por su parte, el abandono familiar o de la pareja
hacia el interno es un factor común en casos de autolesión y suicidio carcelario (Ruiz, 2007;
Muro de Araújo & Paino Quesada, 2008; Caballero, 1986, citado en Ruiz & Rodríguez,
2011). La relación entre apoyo familiar y adaptación a la cárcel atañe una serie de
dificultades, debido a que el confinamiento provoca a nivel familiar diversas problemáticas
no solo económicas, sino también de índole afectivo, como puede ser contarles a los hijos
que uno de sus padres está en prisión. Los problemas económicos son multicausales: el
sostenimiento de la familia se ve en riesgo puesto que el padre está incapacitado para trabajar
producto del encierro, así como múltiples gastos que implican el juicio y la condena, como
el pago de abogados, costas y los elementos necesarios para que el interno viva dentro de la
cárcel. De esta manera, el encarcelamiento de un integrante de la familia se configura como
un acontecimiento crítico significativo (Ruiz & Rodríguez, 2011).
En efecto, Travis, Cincotta & Solomon (2005, citado en Ruiz & Rodríguez, 2011) señalan
a partir de investigaciones, la importancia que tiene el contacto familiar durante el
encarcelamiento, ya que éste disminuye el impacto de la separación y aumenta las
probabilidades de una reintegración familiar satisfactoria. De otro modo, la entrega de
servicios por parte de la institución penitenciaria a las familias de reclusos recientemente
puestos en libertad, genera efectos positivos para estos, en los que destaca un menor riesgo
de sufrir dolencias físicas y psicológicas, diminución de uso de drogas y de reincidencia
delictual.
A partir de una revisión de investigaciones efectuadas a familias de reos en Estados
Unidos, se obtienen como resultados que reclusos varones que conservaban vínculos
familiares fuertes y duraderos durante la reclusión, presentan mayores índices de éxito post
salida de la cárcel, frente a aquellos que no mantuvieron lazos. Así también, los internos que
se adjudicaban roles de esposos y padres después de ser puestos en libertad, poseen mayores
tasas de éxito que los que no asumieron tales responsabilidades (Moreno & Zambrano, 2005,
citado en Ruiz & Rodríguez, 2011).
Por otra parte, es menester evidenciar la realidad de reclusión femenina, la cual posee
unas profundas diferencias respecto a el apoyo social hacia los internos, anteriormente citada.
Anthony (1998, citado en Galván et al., 2006) describe que la mujer interna raramente recibe
visitas por parte de su familia, menos por parte de su pareja. Mientras que en las
penitenciarías masculinas éstos son altamente visitados por sus esposas, madres, hijas y
amigas, en los centros de reclusión femenina las visitas son escasas y la presencia de varones
menor aún. De esta forma, el estrés psicosocial en el encierro aqueja más a mujeres que a
hombres, debido a que la transformación de su rol como mujer, madre y esposa, la internación
en un ambiente penitenciario de aguda vigilancia y la escasa interacción con otros las
conserva en un constante aislamiento social que las hace más vulnerables a padecer y
empeorar ciertos trastornos mentales, como depresión y ansiedad (Bloom, Owen &
Covington, 2003; Gunter, 2004; Kurshan, 1996; Champion, 2011; Houck & Loper, 2002,
citado en Pulido, 2009).
En un estudio realizado por Galván et al. (2006), de carácter descriptivo, que se realizó en
dos prisiones de mujeres de la ciudad de México, con una muestra de 212 mujeres, se
evidenció que existe una relación positiva entre el apoyo social que reciben las reclusas por
parte de familiares y amigos con el bienestar físico y mental. Pese a esto, no es posible
aseverar que dicha relación sea causal, tratándose de una correlación que debe estudiarse más
a fondo, puesto que el efecto del apoyo social en cada persona está subordinada a variables
más bien personales, como lo es percepción subjetiva de apoyo y otro tanto a elementos del
contexto penitenciario (Holt & Miller, 1972; Jorgensen, Hernández & Warren, 1986;
Wooldredge, 1999, citado en Galván et al., 2006).
Siguiendo la línea del estudio anterior y de acuerdo a los datos arrojados por un proyecto
de investigación centrado en la influencia que tiene la familia en la resocialización de las
mujeres infractoras recluidas en el Complejo Penitenciario y Carcelario Coiba-Ibagué,
Colombia, se obtuvo como resultado una percepción de alto apoyo moral familiar; las
mujeres sienten que reciben buenas opiniones por parte de su familia, sin embargo,
consideran que otros están más cerca de sus familias que ellos, tanto en la dimensión física
como a nivel emocional. A pesar de lo anterior, las internas consideran a sus familias como
fuente de confianza, debido a que éstas les proporcionan el apoyo emocional necesario y a
su vez, las hacen sentir importantes al recurrir a ellas cuando existen dificultades familiares
(Molina & Arbeláez, 2014).
Referencias

Cohen, S., Underwood, L. & Gottlieb, B. (2000). Social support measurement and

intervention: A guide for health and social scientists. New York: Oxford University

Press,

Galván, J., Romero, M., Rodríguez, E., Durand, A., Colmenares, E. & Saldívar, G. (2006).

La importancia del apoyo social para el bienestar físico y mental de las mujeres

reclusas. Salud Mental, 29(3), 68-74.

Méndez, P. & Barra, E. (2008). Apoyo social percibido en adolescentes infractores de ley y

no infractores. Psykhe, 17(1), 59-64.

Molina, L. & Arbeláez, S. (2014). Influencia del vínculo familiar en el proceso de

resocialización de las mujeres recluidas en el establecimiento penitenciario y

carcelario Coiba/ Picaleña, Ibagué – Tolima. Tesis de pregrado. Universidad

Nacional Abierta y a Distancia UNAD, Ibagué, Colombia.

Pulido, F., Rodríguez, F. & Colorado, M. (2009). Factores sociodemográficos asociados con

los síntomas depresivos en una muestra de mujeres recluidas en dos prisiones de

México. Revista Panamericana de Salud Pública, 26(3), 209-215.

Ruiz, J. & Rodríguez, L. (Eds.). (2011). Psicología jurídica, evaluación y tratamiento de la

conducta antisocial. Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica. Recuperado

de: http://goo.gl/9flr3G

Valverde, J. (1991). El proceso de inadaptación social. Madrid: Popular.