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Introducción

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un grupo de patologías infecciosas que se pueden
adquirir si se mantienen relaciones sexuales con alguien que las padece. En general se transmiten
durante el coito, pero también pueden propagarse a través de otro tipo de relaciones. El contagio
se produce cuando dos personas ponen en contacto una membrana mucosa infectada con otra
sana. También puede llegar si alguna herida en la piel del receptor toma contacto con la
membrana mucosa infectada.

Las principales vías de transmisión son las mucosas de la boca, los órganos genitales y el ano,
debido a que sus tejidos cuentan con las condiciones ideales, de humedad y calor, para que la
infección se desarrolle y se transfiera.

El riesgo de contraer una de estas infecciones aumenta si no se utiliza un método de prevención.


En la actualidad, el preservativo es el único anticonceptivo que las previene, por lo que si no se
conoce la historia sexual de la persona con la que se mantienen relaciones, la ausencia de riesgo
de contagio, siempre que haya un contacto vaginal, anal u oral, pasa de forma ineludible por el uso
del condón.

A diferencia de otras infecciones, las ITS, una vez padecidas, no generan inmunidad y además no
se cuenta con vacunas con las que hacerles frente, por lo que la misma infección de transmisión
sexual puede afectar de manera repetida a un paciente.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) no sólo causan afectaciones inmediatas y localizadas a
las áreas de los genitales, también pueden generar compromisos serios y a largo plazo en tu salud
cuando no se atienden a tiempo.

Aquí encuentras más información sobre las ocho ITS más comunes y sus principales
manifestaciones.

1. Sífilis:

Esta infección bacteriana puede manifestarse en tres fases. La sífilis primaria se circunscribe al
lugar donde ocurrió el contagio, sea el aparato genital, el ano o la boca, y causa una úlcera
indolora denominada chancro, que puede pasar inadvertida y desaparecer en unas cuantas
semanas, aunque no se reciba tratamiento, pero no desaparece la infección.

Si no se trata a tiempo da paso a una sífilis secundaria que implica una diseminación de la bacteria
hacia el cuerpo. Comienzan erupciones en la piel, inflamación de las glándulas linfáticas, fiebre y
dolor de garganta.

La sífilis incluso puede llegar a una tercera etapa después de permanecer latente en el organismo
por varios años sin síntomas cuando no se ha recibido tratamiento. generar enfermedades más
complejas como una neurosífilis, que es la infección a nivel del cerebro o una infección de la aorta
denominada aortitis por sífilis.

2. Gonorrea:

Es una de las ITS más comunes en la población joven, entre los 20 y 30 años. Puede ser
asintomática en las mujeres o presentarse de manera leve, llegando a pasar desapercibida para
quienes la portan, lo cual eleva el riesgo de contagio para otras personas.

Los síntomas más comunes en las mujeres incluyen flujo vaginal amarillento y de mal olor,
sangrados entre periodos menstruales y dolor o ardor cuando orina. Mientras que los hombres
tienen manifestaciones más pronunciadas como dolor o escozor cuando orinan y secreción blanca,
amarilla o verdosa del pene.

La gonorrea progresa a lesiones más severas y permanentes para la mujer si no se trata


oportunamente. Se puede causar la Enfermedad Inflamatoria Pélvica con procesos inflamatorios
crónicos de sus genitales internos, el útero y las trompas, de forma que se altera la anatomía de su
aparato genital y las estructuras que ayudan a que se consolide un embarazo.

También te puede interesar: ´7 mitos, actitudes y comportamientos que te ponen en riesgo de


adquirir una ITS’

3. Clamidia:
Es una infección silenciosa, pero los síntomas, aunque parecidos a los de la gonorrea tienen
diferencias. Básicamente, las secreciones vaginales y del pene que produce la clamidia son más
ligeras y blanquecinas, contrario a las de la gonorrea. Igualmente, de no tratarse puede producir
lesiones en el aparato reproductor femenino.

4. Tricomoniasis:

Es causada por un parásito y es más frecuente en mujeres, aunque también se presenta en los
hombres. Se requiere un contacto físico de las áreas genitales para su contagio.

Principalmente se manifiesta mediante una vaginitis con flujo vaginal fétido, inflamación e
irritación de la zona vaginal y dolor durante las relaciones sexuales.

Cuando la infección ocurre durante el embarazo, hay mayor riesgo de que el bebé nazca
prematuro y con bajo peso. Incluso, tienen altas probabilidades de nacer muertos o de morir al
nacer en comparación con los bebés de madres no infectadas.

5. Herpes genital:

La infección es causada por el virus del herpes simple que no se puede curar, pero que en la
mayoría de los casos no presenta síntomas o son mínimos. Sus manifestaciones consisten en
ampollas en la zona de los genitales, el ano o la boca.

Por su carácter biológico puede presentar recurrencias, vuelven a generar el cuadro clínico de
manera cíclica y bajo ciertas circunstancias, pero eso está sujeto a la situación inmunológica de la
persona.

También te puede interesar: `¿Qué son las infecciones de transmisión sexual y cómo afectan tu
salud?´

6. Hepatitis B:

Es de origen viral y no produce afectación a nivel de los genitales, pero se traduce en una infección
crónica del hígado, que puede llevar a la cirrosis hepática y el cáncer de hígado.

7. VIH:

Este virus ataca el sistema inmunitario de la persona, dejando a su organismo vulnerable a


infecciones y enfermedades y disminuido para combatirlas.

Cuando se encuentra en una etapa avanzada, el virus progresa a SIDA (Síndrome de


Inmunodeficiencia Adquirida) y la inmunosupresión es tal que puede causar la muerte.

La llegada del SIDA se puede retrasar si la persona asume el tratamiento con antirretrovirales
desde que recibe el diagnóstico, de forma que disminuye los efectos del virus en su organismo.

8. VPH:
El Virus del Papiloma Humano (VPH) produce manifestaciones locales. Por ejemplo, puede generar
verrugas virales, a nivel genital, que tienen un impacto estético y eso afecta llevar una sexualidad
plena. Pueden progresar a lesiones más grandes que se conocen como condilomas y así generar
incomodidad con la higiene personal tanto en hombres como en mujeres.

Este virus se relaciona con el desarrollo de cáncer de cuello uterino en las mujeres y cáncer de la
región anal en los hombres.

La única manera de estar 100% seguro de protegerse es NO TENER SEXO. Solamente se necesita
un contacto sexual con una persona que tiene una ITS para contraerla. Si usted es activo
sexualmente, protéjase usando un condón de látex cada vez que tiene relaciones sexuales. Pero
tenga en cuenta que los condones no pueden prevenir que usted entre en contacto con algunas
úlceras, tal como aquellas que ocurren con el herpes o con las verrugas genitales.

Las implicaciones que tendría en un adolescente el contagio de una ITS (infecciones de transmisión
sexual) pueden ser físicas, por las consecuencias de la enfermedad; o psicológicas, por la manera
en que puede afectarle anímicamente.

Antes de analizar esta implicaciones hay que explicar que las ITS, también conocidas como
enfermedades de transmisión sexual (ETS), son aquellas que se contagian a través del acto sexual,
debido al intercambio de fluidos que se produce durante el mismo.

Las más conocidas son la gonorrea, el herpes o, más grave, el VIH (virus de inmunodeficiencia
humana o sida).

Implicaciones de una ITS en un adolescente

Los adolescentes constituyen un grupo de riesgo para el contagio de estas enfermedades. Esto se
debe a la falta de información que poseen acerca de los métodos de prevención, así como a las
dificultades que pueden encontrar para hacerse con estos.
Además, a esas edades existe un sentimiento psicológico de invulnerabilidad, lo que les hace ser
más imprudentes.

Las consecuencias del contagio de una ITS pueden ser físicas o psicológicas. A continuación se
detallarán los aspectos más relevantes de cada una:

Implicaciones físicas

La adolescencia es el momento en el que el ser humano empieza a descubrir su sexualidad. Esto


hace que comiencen a darse las primeras relaciones sexuales, en muchas ocasiones sin la
protección adecuada.

Algunas de estas implicaciones son, por ejemplo, los daños que los órganos sexuales pueden sufrir,
con úlceras o herpes en la zona. También pueden aparecer fiebres u otros síntomas como ceguera,
en el caso de la gonorrea o la clamidia.

Igualmente, la esterilidad de la persona contagiada es un riesgo que conllevan algunas de estas


enfermedades.

Las infecciones más graves pueden llegar a provocar cáncer de cérvix uterino o síndrome de
inmunodeficiencia adquirida; en el peor de los casos, estos males pueden llegar a provocar la
muerte.

Lo que complica más el tema es que en algunas de estas enfermedades no aparecen síntomas
visibles hasta que la infección se ha desarrollado en el tiempo, por lo que las soluciones se
complican.

Implicaciones psicológicas

Aunque las consecuencias físicas de este tipo de infecciones son más graves, también hay una
serie de implicaciones psicológicas que deben tenerse en cuenta.
Si para los adultos existen dificultades en aceptar o contar que se padece una de estas afecciones,
en el caso de los adolescentes esto se multiplica.

Esta ocultación no solo es negativa en el aspecto emocional, sino que hace que la cura se retrase,
agravando los efectos.

Pueden encontrarse casos de depresión por este motivo. El joven no es capaz de gestionar la
situación sin atreverse a contarlo a sus padres. Esto, en los casos más graves, puede llegar a
provocar el suicidio del afectado.

Estos casos son más frecuentes en las mujeres que en los hombres, ya que ellas, además, piensan
que pueden ser más criticadas por mantener relaciones sexuales.

Por último, se ha comprobado que el haber padecido una ITS en la adolescencia hace que el
desarrollo emocional de la persona se complique, lo que hace que aparezcan problemas para
mantener nuevas relaciones.