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El feminismo

El feminismo es un conjunto heterogéneo de movimientos políticos, culturales,


económicos y sociales que tiene como objetivo la búsqueda de la igualdad de
derechos entre hombres y mujeres, y eliminar la dominación y violencia de los
varones sobre las mujeres y de los roles sociales según el género.

La influencia del feminismo ha conseguido cambios en ámbitos como el derecho a


la educación, el voto femenino, el derecho al trabajo, la igualdad ante la ley o los
derechos reproductivos, entre muchos otros.8 En su vertiente intelectual, la teoría
feminista también ha influenciado la teoría crítica, dando lugar a los estudios de
género, así como a subdisciplinas de ciencias sociales y de estudios de las ciencias
naturales.

Concepto

El feminismo es definido por la Real Academia Española (RAE) como un «principio


de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.». La definición de este concepto
ha sido tema de debate entre diferentes autores e incluso ha generado diferentes
movimientos sociales y culturales.

Como movimiento de transformación de la sociedad, tiene una vocación de


influencia sobre la forma en la que se conceptualiza la realidad y en el discurso
científico. A medida que el movimiento feminista adquiere relevancia en el mundo
académico, se va generando un cuerpo teórico independiente con herramientas
conceptuales propias.

Etimología

Aunque el tema de la igualdad se trataba en publicaciones del siglo XVII, como De


l'Égalité des hommes et des femmes (1622), el neologismo francés féminisme se
formó a finales del siglo XIX, a partir de la palabra latina "femina" y el sufijo "isme".
El primer uso del término, aunque con un significado distinto, se produce en 1871,
cuando un estudiante de medicina, Ferdinand-Valérie Fanneau de la Cour, lo utilizó
en su tesis, Du fèminisme et de l'infantilisme chez les tuberculeux (Del feminismo y
el infantilismo en los tuberculosos), para referirse a la patología que aquejaba a los
varones que sufrían de este mal.

Cronología

Los estudios feministas europeos, entre los que destacan los que se realizan en
idioma español, distinguen como primera fase la del feminismo e Ilustración,
también llamada la polémica feminista.

Una de las primeras mujeres filósofas con principios feministas fue Hiparquía,
esposa de Crates de Tebas. Era miembro de la escuela cínica, por lo que se despojó
de sus posesiones, familia y comportamiento acuerdo a la sociedad, dejó el rol
tradicional dado a la mujer y comenzó a vestir ropa de hombre a modo de no seguir
las tradiciones de la sociedad griega. Teodoro el Ateo, que se reía de ella, le
preguntó por qué no se dedicaba a las tareas propias de su sexo. Hiparquía,
consciente de lo que podía haber de revolucionario en su actitud, le respondió:
"¿Crees que he hecho mal en consagrar al estudio el tiempo que, por mi sexo,
debería haber perdido como tejedora?".

Protofeminismo, feminismo premoderno, memorial de agravios

Se denomina protofeminismo o feminismo premoderno a las protestas expresadas


por mujeres como «memorial de agravios» y a la defensa de las mujeres que se
llevó a cabo en el contexto de las polémicas sobre mujeres, durante la época que
precede a La Ilustración y que se remonta hasta la Edad Media. Este feminismo
premoderno no surge del discurso de exaltación de las virtudes femeninas que es
parte de la tradición europea del siglo XIII conocida como Amor cortés. Tampoco es
un discurso que reivindique la igualdad entre los sexos, pues se mueve en el marco
de una sociedad estamental en la que rige el prejuicio de que es por voluntad divina
que existan diferentes «estados» y diferentes formas de servir al amo, según los
sexos.

Primera fase: feminismo e Ilustración

Salvo excepciones, los principales autores varones de la Ilustración relegaron el


papel de la mujer en la modernidad. Tanto Rousseau como Kant consideraban que
las mujeres, al igual que los niños, estaban excluidas «por naturaleza» del derecho
de ciudadanía. Celia Amorós estudió el tema, señalando que aunque el feminismo
se encontraba ínsito en "la cara romántica de la Ilustración", registrando importantes
iniciativas aún desde sus etapas más tempranas, sería finalmente una "senda no
transitada", que llevó a que el pensamiento feminista sea habitualmente ignorado
en los estudios sobre del movimiento ilustrado.

Segunda fase (primera ola)

La segunda fase o primera ola del feminismo se refiere al movimiento feminista que
se desarrolló en Inglaterra, Estados Unidos y otras partes del mundo como América
Latina a lo largo del siglo XIX y principios del siglo XX.

Originariamente, se concentró en la obtención de igualdad frente al varón en


términos de derecho de propiedad e igual capacidad de obrar, así como la demanda
de igualdad de derechos dentro del matrimonio. A finales del siglo XIX, los esfuerzos
se van a concentrar en la obtención de derechos políticos, en concreto el derecho
al sufragio

Segunda ola

La Segunda Ola Feminista, del Movimiento de la Mujer o de liberación de la mujer


hace referencia un período de actividad feminista que comienza a principios de los
años 1960 y dura hasta los años 90 del siglo XX.

Tercera ola

Feminismo de tercera ola es un término identificado con diversas ramas del


feminismo cuyo activismo e investigación comienza en 1990 y se extiende hasta el
presente. El movimiento surgió como una respuesta a los fallos percibidos en el
llamado Feminismo de segunda ola: la toma de conciencia de que no existe un único
modelo de mujer, por el contrario, existen múltiples modelos de mujer, determinados
por cuestiones sociales, étnicas, de nacionalidad, clase social, orientación sexual o
religión.
Impacto del feminismo en la sociedad

El feminismo ha conllevado importantes cambios en parte del mundo; gracias a su


influencia, en muchas sociedades las mujeres han logrado el acceso a la educación,
el ejercicio del derecho al sufragio activo y pasivo, la protección de sus derechos
sexuales y reproductivos —incluyendo, en algunos países, la interrupción voluntaria
del embarazo— entre muchos otros que configuran la noción de ciudadanía en la
democracia. Unas de las aportaciones más importantes del feminismo es el edificio
teórico que han construido las diferentes autoras a lo largo de siglos; la teoría
feminista ha introducido en la sociedad y en el mundo académico, multitud de
nuevos conceptos y áreas de estudio que, de no ser por la vitalidad del movimiento
feminista, no habrían aparecido. Entre estos podemos destacar ejemplos como los
estudios de género, la crítica literaria feminista, la teoría y crítica feminista de cine,
la teoría legal feminista o, de forma más indirecta, la teoría Queer.