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La perspectiva boasiana: El lenguaje como víía de

clasificacioí n de la experiencia

Un poema de Mahatma Gandhi que se titula “Cuida” proclama: “Cuida tus pensamientos, porque se
convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos,
porque convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino”. (Frases y Citas
http://akifrases.com)

La antropología es la ciencia que estudia al ser humano de una forma integral


utilizando como herramientas los conocimientos de las ciencias sociales y las ciencias
naturales. La antropología es, sobre todo, una ciencia integradora que estudia al
hombre en el marco de la sociedad y cultura a las que pertenece, y, al mismo tiempo,
como producto de éstas. Se la puede definir como la ciencia que se ocupa de estudiar
el origen y desarrollo de toda la gama de la variabilidad humana y los modos de
comportamientos sociales a través del tiempo y el espacio; es decir, del proceso
biosocial de la existencia de la especie humana. Los primeros antropólogos pensaban
que así como las especies evolucionaban de organismos sencillos a otros más
complejos, las sociedades y las culturas de los humanos debían seguir el mismo
proceso de evolución hasta producir estructuras complejas como su propia sociedad. A
partir de la crítica de Franz Boas a la antropología evolucionista, la Antropología vio la
aparición de varias corrientes durante el siglo XIX y el XX, entre ellas la escuela
culturalista de Estados Unidos, el Estructural-funcionalismo, el Estructuralismo
antropológico, la Antropología marxista, el Procesualismo, el Indigenismo, etc.

La antropología cognitiva o etnociencia es una rama de la antropología que se


concentra en las categorías lingüísticas para aproximarse a los sistemas de
clasificación y conocimiento cultural. Aunque la metodología y los temas de estudio
han variado a lo largo de su historia, se comparte la premisa de que la cultura es
conocimiento; cada grupo de individuos tiene su propio sistema para percibir y
entender al mundo y el conocimiento cultural se refleja en la lengua.

Para acceder a este conocimiento a través de la lengua se recurre al análisis formal


también conocido como ‘análisis semántico formal’ que puede aplicarse a cualquier
dominio lingüístico cognitivo. Este tipo de análisis se enfoca en áreas o dominios de
significación semántica y ha sido aplicado al estudio de las terminologías de
parentesco, colores y plantas, sirviendo como herramienta en la investigación e
interpretación etnográfica.

A partir de un período formativo, también conocido como el enfoque boasiano o


de Franz Boas, que va de la primera década del siglo XX hasta 1950, surge en los
años sesentas y setentas una corriente que ha sido denominada ‘etnosemántica’ o
‘etnociencia’. Bajo influencia boasiana, la etnociencia en un principio enfatizaba la
relatividad de las categorías culturales y se caracterizaba por tratar de evitar el
etnocentrismo y registrar meticulosamente el punto de vista interno de otras culturas.
Sin embargo, en otras etapas, debido a la influencia de la recién inaugurada teoría
generativo-transformacional del lingüista Noam Chomsky, se busca establecer
esquemas cognitivos universales; tendencia que, aún hoy, en varias investigaciones
toma un corte universalista y en ocasiones, evolucionista.

El lenguaje es la herramienta intelectual más flexible y poderosa que los seres


humanos hemos creado. Una de sus muchas funciones es su capacidad para reflejar
el mundo. El lenguaje es más que una herramienta reflexiva con la que intentamos
encontrar el sentido a nuestros pensamientos y acciones. A través del uso del lenguaje
penetramos en un espacio interaccional que ha sido en parte construida a nuestra
manera, un mundo en el que algunas distinciones parecen importar más que otras, un
mundo donde cada opción que elegimos es parcialmente contingente con lo que
ocurrió antes y contribuye a la definición de lo que ocurrirá después.

El lenguaje es un sistema humano de unidades de sonidos ( i . e .; fonemas ) que


pueden expresar una idea, constituido como unidades en palabras , y que
a su vez , éstas se combinan por medio de una serie de reglas ,
denominada gramática ; para formar un modo de comunicación que puede
ser a su vez , hablado , escrito y representado dentro de un contexto
culturalmente producido , y que a la vez también es dinámico , a toda
vez que se reproduce . -JOHN H. STINSON FERNÁNDEZ

El lenguaje adquiere forma y dimensión dentro de un espacio cultural,


y también, la producción del lenguaje forma parte esencial de la
formación de la cultura.

LA ACCIÓN HUMANA SOBRE LA NATURALEZA da como resultado la cultura, es


decir, las diferentes formas en que el ser humano organiza materialmente la vida
social, su modo de vida.
Hipótesis Sapir-Whorf: la lengua, que es un producto social, como sistema mediante el
cual pensamos, configura nuestra visión del mundo: vemos el mundo con los ojos de
nuestra lengua; a lenguas diferentes corresponden visiones diferentes del mundo.
(Serrano, 1983, p.83)

En todas las lenguas existen procedimientos lingüísticos estandarizados, como son el


chiste, las adivinanzas, los trabalenguas, etc., para sacar a nivel consciente las
extrañas conexiones, los vínculos fortuitos, las similitudes imprevistas de formas y
sentidos de las palabras y de las construcciones de palabras que se dan en una
lengua1 . Los juegos del lenguaje son universales porque están en la misma
naturaleza del lenguaje, es decir, en su estructura y en el uso que los hombres hacen
de él.

Lo que llamamos chiste o juego lingüístico es solo una manipulación inteligente de


materiales lingüísticos con el objetivo de causar sorpresa o risa en el hablante. Pero
hay algo más en esta actividad lúdico-lingüística, en realidad se trata del desarrollo
individual y colectivo de una conciencia metalingüística y una toma de conciencia del
papel del lenguaje con respecto a la realidad y al conocimiento de esta realidad a
través del lenguaje. El lenguaje es el medio más poderoso del que disponen los
humanos para conocer e interactuar con su entorno. La filosofía del lenguaje resalta
este papel intermediario en el conocimiento de las cosas del mundo; el lenguaje, al
mismo tiempo que conecta, organiza y facilita el conocimiento, impone al hablante sus
peculiares redes lingüístico-cognitivas creadas y estructuradas de una manera sui
generis a lo largo de milenios. El hablante capta la realidad a través de su lengua
materna. La lengua es un poderoso medio para estructurar el conocimiento del mundo
que tienen los hablantes. Cualquier lengua es un modelo de realidad, pero toda
lengua, inevitablemente, distorciona en mayor o menor medida la realidad creando
entre ésta y el hablante un universo cognitivo intermedio que es el mapa mental
mediante el cual comprende y conoce la realidad.

Entre la realidad y el modelo mental que de ésta tienen los hablantes no existe una
relación de identidad. De hecho, los estudios de las lenguas del mundo nos muestran
que hay muchas maneras de captar y representar la realidad en cada lengua y
cultura. Esta relación asimétrica entre realidad y lengua no es fácil de percibir. Para la
mayoría de las personas los límites de su lenguaje son los límites de su mundo. En la
visión ingenua de los hablantes su lengua y su organización del mundo equivalen a la
realidad.
En el punto medio entre la subjetividad privada y el lenguaje público se halla la
posibilidad de que una persona pueda compartir con el resto la experiencia propia en
forma de una narración.

Sin embargo, en ocasiones, los hablantes son capaces de detectar discrepancias


entre el lenguaje y la realidad. Hablamos entonces de que existe una reflexión
ontológica, filosófica y también metalingüística. Al indagar los mecanismos del chiste y
los juegos de palabras nos adentramos inevitablemente en la organización interna del
lexicón mental, entendiendo éste como la suma de informaciones compartidas (tanto
de carácter estrictamente lingüístico como lingüístico-enciclopédico) por los hablantes
de una lengua dada. Los juegos lingüísticos surgen de actos fallidos que ocurren en
los actos de comunicación. Se trata fundamentalmente de errores comunicacionales
que, en última instancia, se deben a deficiencias en el diseño de la comunicación
humana.

La comunicación depende de una serie de características y normas lingüísticas que


han de ser compartidas por dos personas, y durante una conversación es
imprescindible que ambas interpreten lo que se dice de la misma forma, basándose en
las mismas normas. Aunque dos personas que comparten la misma lengua nativa (y
la misma variedad) pueden interpretar lo que se ha dicho de distinta forma (por
ejemplo, muchos estudios han mostrado diferencias en las formas de comunicarse
entre niños y adultos, hombres y mujeres, personas de diferentes clases
socioeconómicas, etc.), el simple hecho de compartir la misma lengua disminuye la
posibilidad de una mala comunicación.

Suele decirse que una cultura tiene, para un concepto dado, más palabras cuánto más
importante es ese concepto para su vida diaria, es la teoría del relativismo
lingüistico desarrollada por Benjamin Whorf. los romanos tenían, por ejemplo,
3 palabras para decir "beso": distinguían tres tipos de besos: el "osculum",
que se daba en la mejilla entre amigos; el "basium", en los labios, y el avolium",
el propio de los amantes.