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Índice

pág. ponencia

1 Representación simbólica material de una escena de parto dentro de un


contexto funerario. Salvamento Arqueológico ''Valle del Sol'', municipio de
Villa de Álvarez, Colima
Ramón López Montes, Fernando González Zozaya, Juan Joel Hernández Olvera

20 Prácticas funerarias durante las fases Colima y Armería en un sitio costero de


Manzanillo, estado de Colima
Juan Joel Hernández Olvera, Alejandro Meraz Moreno, Ma. Antonieta Moguel Cos

39 El entierro sedente del Chanal, una manera común de enterramiento para el


periodo posclásico de occidente
Rosa María Flores Ramírez, Andrés Saúl Alcántara Salinas

50 Un caso especial de contexto funerario, “El entierro A11 recuperado en


Tabachines, durante el 2007”
Rosa María Flores Ramírez, Marco Cabrera Cabello

64 “Relación historica de los hospitales de religiosos y “civiles” de la ciudad de


Colima”.
Alfredo Cesar Juárez Albarran

93 Biografía del Dr. Salvador Vizcaíno Mora, quién vivió en Colima de 1915 a
1942.
Celia Vizcaíno Hernández

99 Andrés de Urdaneta ¿pionero de la globalización?


Ángel Luis Gaona Carrasco

110 Los archivos colimenses y su importancia para la historia de Zacatecas


Limonar Soto Salazar

117 Un repositorio de la cultura originaria de la antigua Colima


Isidoro Jiménez Camberos

125 Engrosamiento radicular dental en series esqueléticas de Colima


Albertina Ortega Palma, Ismael Álvarez Zúñiga, Nancy Miramón Valdez

138 Análisis Bioarqueológico de los Entierros de la Fase Cultural Capacha de


Colima
Juan Alberto Román Berrelleza, Andrés Saúl Alcántara Salinas, Adriana Ciraní Zamora
Herrera, Martín Hernández Carvajal
169 Arquitectura prehispánica. Una perspectiva narrativa e interpretativa de la
estructura E1 del fraccionamiento Verde Valle.
Gloria Clemente Barrera

176 Los Juaninos en la Villa de Colima


América Araceli Arellano Cerritos

193 Imagen y estructura de la Villa de Colima, primera mitad del siglo XIX.
Interpretación a partir de documentos de la época
Gabriela Eugenia Abdalá Vázquez

222 La Relación jurada de gastos de funeral del Cura del Pueblo de


Ixtlahuacán, Vicente Iriarte (1768)
José Luis Silva Moreno

235 Ramón R. de la Vega: La Formación de un Actor Político, 1837-1857


José Luis Larios García

248 Bert Lindemann. Ingeniero noruego en Colima


Enrique Ceballos Ramos

257 Antiguas familias: un rescate del pasado remoto


María Guadalupe Paredes López

268 Los trabajadores de las obras del puerto de Manzanillo y la inconformidad


laboral: el caso de Mariano García Gómez
Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez

277 Patrimonio cultural, artístico e histórico y su legislación en México


María Irma López Razgado, Andrés Saúl Alcántara Salinas

284 Conocimiento y difusión del territorio: El X Congreso Geológico Internacional


de 1906
Laura Valdivia Moreno

296 Las defunciones vistas desde la perspectiva del periódico oficial del estado de
Colima; durante fines del siglo XIX
M.A. María del Carmen Ascensio Mercado

323 Después de la Cristiada. Recuperando la paz y formando opinión


Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda

337 Los procuradores de pueblos y el reparto agrario en Colima, 1921-1928.1


María J. Ramírez

364 Atenquique, Jalisco: un poblado industrial como expresión de la arquitectura


moderna del siglo XX
Luís Alberto Mendoza Pérez, Eduardo Cruz González, Ramón González de Loza

381 La curación milagrosa de una religiosa almoloyense, la “Madre Jesusita”


Isabel Eugenia Méndez Fausto

398 De indios a indígenas, identidades nahuas en Colima


Mtro. Luis Gabriel Hernández Valencia

412 Una revisión de la situación artesanal en Colima del 2000-2012


Adriana Chamery García

431 De la muerte a la melancolía. La reciente narrativa colimense.


Nohemí Yesenia Zúñiga Preciado

445 Una mirada al asentamiento prehispánico del Valle de las Garzas, Manzanillo,
Colima
Maritza Cuevas Sagardi, Rafael Platas Ruiz
Representación simbólica material de una escena de parto dentro
de un contexto funerario. Salvamento Arqueológico ''Valle del Sol'',
municipio de Villa de Álvarez, Colima.

Ramón López Montes


ramon.lopezmontes@gmail.com
Fernando González Zozaya
fregonqro@hotmail.com
Juan Joel Hernández Olvera
olvera.joel@hotmail.com
CINAH-Colima / Dirección de Antropología Física

“Llegada la hora del parto, que se llama hora de muerte, cuando


ya quería parir la preñada, lavábanla toda y jabonábanla los
cabellos de la cabeza; luego aparejaban una sala ó recamara
donde había de parir, y de padecer aflicción y tormento. Si la
preñada era mujer principal, o mujer rica, estaban con ella dos o
tres parteras, para hacer lo que fuere menester y ella mandase.”1
Fr. Bernardino de Sahagún T.II pp. 191.

Introducción

Una de las principales labores del Instituto Nacional de Antropología e Historia es


la salvaguarda del patrimonio arqueológico, labor que se lleva a cabo mediante proyectos
de rescate y salvamento, los cuales ponderan la recuperación de elementos culturales en un
lapso de tiempo muy limitado. No obstante, en los últimos años, el Centro Regional del
INAH2en el estado de Colima se ha adecuado a este tipo de proyectos arqueológicos, lo
cual ha beneficiado la reconstrucción de los procesos socioculturales ocurridos entre los
grupos humanos que habitaron el denominado Valle de Colima durante la época
prehispánica.
La presente investigación, expone uno de los contextos con mayor particularidad
dentro de esta región, se trata de un espacio destinado exclusivamente para fines funerarios,
en el cual se localizaron 13 entierros humanos: siete infantes, un subadulto y cinco adultos
(ver tabla 1), la fecha tentativa del contexto sugerimos se ubica entre el 200 a.C. al 500 d.
C. (fases Ortices y Comala respectivamente).Dicho hallazgo se llevo a cabo en el marco del
proyecto de salvamento arqueológico denominado “Valle del Sol3”, ubicado en las
postrimerías del municipio de Villa de Álvarez y cercano a la salida a Coquimatlán.

1
De Sahagún, Fr.Bernardino. Historia general de las cosas de Nueva España. Tomo II Pp.191.
2
Instituto Nacional de Antropología e Historia.
3
La etapa de excavación de dicho proyecto, fue ejecutada entre los meses de julio y octubre de 2011, en
fracciones de los predios San José y La Galera, ubicados en el municipio de Villa de Álvarez, Colima.

1
Edad Sexo Posición
UEA
Ent.1 4 años +/- 1 año Decubito ventral
UEB
Ent. 1 3 años +/- 1 año Decúbito lateral derecho
Ent. 2 6 años +/- 2 años Perturbado
Ent. 3 Adulto Perturbado
Ent. 4 35 - 40 años Femenino Decúbito ventral
Ent. 5 15 - 20 años Femenino Decúbito ventral
Ent. 6 1 año +/- 4 meses Decúbito dorsal
Ent. 7 4 años +/- 1 año Decúbito ventral
Ent. 8 25 - 30 años Masculino Decúbito ventral
Ent. 8 b 20 - 24 semanas Perturbado
Ent. 9 35 - 40 años Masculino Decúbito ventral
Ent. 10 Adulto Perturbado
UED
Ent. 1 5 años +/- 1 año y medio Decúbito ventral
Tabla 1.- Relación de entierros localizados, se contrastan en ella edad, sexo y posición de la osamenta.

La particularidad del contexto radica en la presencia de una ofrenda compuesta por


14 figurillas antropomorfas, colocadas dentro de un cajete elaborado entre el 200 a.C. y el
200 d.C. Los personajes muestran características únicas e individuales, pero en conjunto se
encontraban representando una escena de parto. Dicha ofrenda fue dedicada a una persona
de sexo femenino con una estimada entre los 15 y 20 años de edad al momento de su
deceso.
Cabe señalar, que la importancia de dicho espacio no solo radica en esta ofrenda,
sino que se trata, de uno de los pocos contextos funerarios donde se ven integrados, en su
mayoría, individuos infantiles, situación poco recurrente en la investigación arqueológica
de Colima.

Descripción de contextos y elementos arqueológicos en el predio Valle del Sol.

El sitio Valle del Sol se encuentra dentro de una franja aluvial, ubicada al suroeste
del valle y llanura de Colima, región que es irrigada por los escurrimientos de ríos y
arroyos perenes y temporales que nacen en las estribaciones de la ladera sureña del Volcán
de Fuego, los cuales tienden al cauce del río Armería, conduciéndose hacia el valle de
Coquimatlán, para posteriormente dirigirse hacia la planicie costera antes de desembocar en
el Océano Pacifico; características que forman un escenario propicio para la ocupación
humana desde tiempos remotos, como lo demuestran los vestigios culturales develados
mediante intervenciones arqueológicas controladas en parcelas aledañas al punto en
cuestión (ver fig. 1).

2
1)Predios La Tapatia,
2)El Yaqui,
3)La Fuentes,
4)Peralta,
5)El Cortijo II,
6)El Centenario,
7)Puerta de Hierro,
8)Villa Flores,
9)Villas Diamante,
10)La Reserva,
11)Villa Flores II,
12)Buenavista,
13)Los Triángulos,
14)Las Higueras,
15)Los Limones.
16) Tabachines sección f.
17) Fraccionamiento Valle del
sol.

Figura. 1.- Vista general donde se proyecta en un círculo al predio Valle del Sol, en relación con otras
parcelas intervenidas por la sección de arqueología INAH Col. (Modificado de Platas y Cuevas 4).

El predio comprendía aproximadamente 30 hectáreas de superficie, con una ligera


pendiente noreste-suroeste, dentro de la cual se ubicaron sectores de trabajo, determinados
por las características particulares del terreno y específicamente por la presencia
significativa de materiales arqueológicos (ver fig. 2).

Figura. 2.- Plano en el que se aprecian las zonas intervenidas, al centro se observan las unidades de
excavación A, B y D, coincidentes con los puntos de mayor altura en el terreno.

4
Cuevas Sagardi, Maritza y Rafael Platas Ruíz. Los sistemas de enterramiento de las fases Ortices y Comala.
Una aplicación metodológica en los contextos funerarios del sitio Tabachines. Universidad Veracruzana.
2011. Tesis de licenciatura.

3
De esta manera se localizaron al centro del terreno, dos zonas con abundante
material cerámico, en las que se apreciaban pequeñas elevaciones a manera de lomeríos de
escasa altura, situación que nos parece importante mencionar ya que, hacia los últimos
años, este indicador fisiográfico ha sido utilizado como elemento diagnóstico, toda vez que
la presencia de este tipo elevaciones ha sido un signo característico, muchas veces
coincidente con algún tipo de asentamiento prehispánico (ver fig.2).
En el caso de la loma ubicada al sur, que se mostró como el punto más alto dentro
del terreno, fueron explorados 16 m² dentro de la denominada unidad de excavación A
(U.E.A.); en este espacio nuestra excavación expuso gran cantidad de materiales,
dispuestos en tres capas estratigráficas. En las dos primeras que abarcaron hasta una
profundidad de 1.10 m, fueron localizadas concentraciones de lítica y cerámica de tipo
Comala, además de tres grandes rocas y fragmentos de barro cocido (ver fig. 3 y 4)

Figuras. 3 y 4.-A la izquierda se muestra la perspectiva donde se aprecian las grandes rocas y concentraciones
de materiales en U.E.A. / A la derecha, se disponen los fragmentos de barro cocido.

En la tercera capa, se recuperaron los restos de un individuo infantil de edad


estimada (al momento de la muerte) de 4 años +/- 12 meses, de sexo indeterminado, el cual
fue registrado como entierro #1. Dicho esqueleto refiere a un entierro individual, primario,
depositado de manera directa en la matriz, en decúbito ventral (boca abajo), a una
profundidad de 2.15 m. Entre los objetos que le acompañaban, se registró una vasija del
tipo Café Comala (0 - 400 d.C.).
Metro y medio al norte de este infante, identificamos un espacio un tanto
cuadrangular, de 1m. por lado aproximadamente, definido por una matriz muy suelta (ver
fig. 5)., por lo cual inferimos que este espacio pudo haber funcionado como acceso a una
tumba abovedada que se extendía hacia el mismo rumbo. Aunado a esto, encontramos
colocados un par de metates cuadrangulares y una mano larga de molienda (ver fig. 6),
descansados sobre fragmentos de cerámica del tipo Rojo Comala(cuya restauración
permitió distinguir dos vasijas globulares), estos materiales aparentaban haber sido
destruidos de forma intencional5.

5
La presencia de materiales (líticos o cerámicos) aparentemente matados, ha sido una caracteristica descrita
en diferentes intervenciones arqueológicas; como ejemplo podemos mencionar los contextos del sitio Loma

4
Si bien, el registro de este tipo de contextos, en donde se ve asociado un individuo
infantil a una tumba de bóveda, es de gran importancia, debimos soslayar la exploración en
este espacio, toda vez que identificamos fragmentos de papel de aluminio entre la cerámica
recuperada, situación que refiere a una indiscutible intrusión (saqueo) a este espacio en
época moderna (ver fig. 7).

Figuras. 5, 6 y 7.- A la izquierda. Vista en planta de U.E.A. / Arriba. Perspectiva del acceso de la tumba
abovedada. / Abajo. Detalle del aluminio localizado entre la cerámica tipo Comala.

Otro frente de excavación de este proyecto se ubicó a siete metros al norte, en


relación al recinto funerario abovedado. La unidad de excavación D (U.E.D), aún dentro de
la elevación sur, presentó una cantidad significativa de tiestos y piedras alineadas, además
de los restos de otro individuo infantil a los que se asociaba una vasija tipo Rojo Comala
(ver fig. 8). Este entierro, recuperado entre los 73 y los 82 cm. de profundidad, se identificó
como un entierro infantil (5 años +/- 1 año) individual, primario, extendido en decúbito
ventral, es decir, boca abajo (ver fig. 9).

Figuras. 8 y 9. A la izquierda. Representación de la vasija


tipo Rojo Comala. / A la derecha. Vista en planta de la
U.E.D.

de Santa Barbara (al norte del valle) estudiados y reportados por la Dra. Maria de los Angeles Olay. Reporte
de excavación, Rescate Arqueológico Loma Santa Bárbara. CINAH-Dir-157/2003. Pp.5.

5
La presencia de dos entierros infantiles en torno a la entrada de una tumba
abovedada, autentificaba el valor funerario del sitio, sin embargo, fue a escasos 50 metros
de este punto, en la loma ubicada al norte, que se descubrió un espacio funerario de mayor
tamaño, registrado como unidad de excavación B (U.E.B).
En ella, se exploró una superficie cercana a los 70 m², identificando dos capas
estratigráficas: la primera comprendida por rellenos y remociones de suelo, en la cual se
localizaron fragmentos cerámicos varios; mientras que en la segunda, que se distinguía a
una profundidad aproximada de 60 cm., se ubicaron 11 entierros, en su mayoría colocados
en decúbito ventral, siendo recurrente un eje de disposición Este – Oeste (ver fig. 10).
Estos individuos se registraron vinculados a ofrendas comprendidas por elementos
cerámicos como: ollas, metates, manos y utensilios de molienda variados. La mayoría
fueron recuperados con un estado de conservación regular, no obstante, algunos de ellos se
encontraron perturbados, como es el caso de los individuos registrados como entierros #2,
#3 y #10.
En el caso de los entierros #2 y #3, se trataba de elementos óseos muy
fragmentados, sin relación anatómica clara que nos permitiera distinguir el carácter
primario de la sepultura. El entierro #2, corresponde a un individuo infantil de
aproximadamente 6 años +/´2 años (al momento de su deceso) y se le asocia a un
fragmento de metate rectangular y a un cajete del tipo Naranja Pulido Comala que se
encontraba colocado boca abajo y que contenía en su interior restos óseos de un reptil
marino (tortuga) así como un molar humano (ver fig. 11).Los restos designados como
entierro #3, pertenecen a un individuo adulto de sexo indeterminado, que dada su alteración
y su mal estado de conservación, no se logró establecer con más precisión sus
características bioantropológicas.
Por otro lado, los restos óseos registrados como entierro #10, lo conformaban sólo
las extremidades inferiores, las cuales preservaban las articulaciones lábiles del pie, por lo
que hablamos de un entierro primario perturbado de edad adulta; éste fue localizado al
norte de un conjunto de materiales arqueológicos vinculados con la fase Ortices, entre los
89 y 95 cm de profundidad.
Al suroeste de nuestra unidad de excavación, localizamos dos entierros adultos. El
primero, de sexo femenino (35-40 años), fue registrado con el#4 (ver fig. 10); se definió
como individual, primario, extendido en decúbito ventral (boca abajo).
El segundo esqueleto de sexo masculino (35-40 años), se registró con el #9 (ver
fig.10). Dicho individuo fue depositado de manera individual, primaria, colocado en
posición decúbito ventral, extendido. Las extremidades inferiores se encontraban
entrecruzadas, la derecha sobre la izquierda; sobre de él, fueron colocadas a la altura de la
pelvis, cuatro piedras de dimensiones aproximadas de 10 a 20 cm. También se le asoció a
un húmero de cánido ubicado muy cerca de los pies del sujeto.

6
Figuras. 10 y 11. Arriba. Dibujo en planta de la U.E.B donde se aprecia la distribución de los entierros
localizados en ella. / Abajo. Vista en planta de los entierros 2 y 3, en relación a los materiales con que se
asociaron.

7
Al analizar los restos del individuo registrado como entierro #9, se observó en la
parte frontal del cráneo, un proceso infeccioso moderado, destruyendo la capa externa del
diplóe, sugerimos que dicha lesión se trata de la acción de la bacteria Treponema
pallidum(Sífilis), la cual actúa en regiones como la tibia, provocando un crecimiento
indiferenciado de tejido óseo6, estudios genéticos podrían en un futuro corroborar dichos
supuesto. Asimismo, fue evidente un absceso bastante considerable en la región del
maxilar, que posiblemente este correlacionado con la afección descrita anteriormente (ver
figs.12 y 13).

Figuras. 12 y 13.- A la izquierda, presencia de proceso infeccioso en región frontal. / A la derecha, absceso
ubicado en maxilar

Por otra parte, el entierro #6 fue localizado al norte de la excavación (ver fig. 10); se
trata de un individuo infantil de 1 año +/- 4 meses, perturbado a la altura de la extremidad
inferior izquierda, depositado de manera individual. Es importante mencionar que es el
único personaje que fue encontrado en posición decúbito dorsal (boca arriba) y con
orientación Norte-Sur.
Por su parte, el entierro #7 fue recuperado, al norte de la U.E.B., colocado de
manera individual y primaria. Se trataba de un infante con una edad estimada de 4 años +/-
1año, dispuesto de manera irregular, aunque mostraba cierto acomodamiento en posición
decúbito ventral. A dicho entierro se le asoció de manera directa una vasija globular del
tipo Rojo Comala. Además de una suerte de empedrado, formado por rocas angulares que
variaban en tamaños, desde 8 cm. hasta 25 cm y que se disponían en acomodo sobre el
individuo (ver fig. 14), en dicho orden sobresalía una mano de molienda.
Entre las características bioantropológicas de este individuo, se notó la presencia de
un proceso infeccioso bastante significativo en la región de las extremidades inferiores,
afectando la capa cortical del hueso, provocando un crecimiento de tejido óseo
indiferenciado en ambas tibias y fémur. Además de esto, presentó una anomalía en la
formación del esmalte, en incisivos superiores (ver fig. 15-19).

6
Michaan, Marhta G., y Cantarelli, Jorge M. Enfermedades de transmisión sexual en Cecchini, Emilio, y
González Anaya, Silvia E. (coords.) Infectología y enfermedades infecciosas, Argentina 2011, pp. 212.

8
Figura. 14. Vista en planta del entierro #7, se aprecian los materiales asociados al mismo.

Suponemos que dicha afección fue provocada por la acción de la bacteria


Treponemapallidum, que quizá fue transmitida durante el periodo gestacional vía
transplacentaria o al momento del nacimiento, Mary E. Lewis (2007) refiere que el grado
de afectación de un proceso infeccioso, en este caso osteomielitis, puede estar asociada a la
sífilis congénita, en este mismo, menciona que su distribución es asimétrica, afectando
múltiples huesos en forma circunferencial.7

Figuras. 15 y 16.- A la izquierda, imagen general de proceso infeccioso en tibia. / A la derecha, detalle de
crecimiento óseo indiferenciado,

7
Lewis, E. Mary The bioarchaeology of Children, UK, Cambridge University Press, 2007, pp.141;151.

9
Figuras. 17 y 18.- A la izquierda, vista general de tibia afectada por agente infeccioso. / A la derecha, imagen
a detalle de crecimiento y remodelación ósea en la capa externa del dicho elemento óseo

Figura.- 19.- Detalle de piezas dentales superiores en las cuales resalta la pérdida de esmalte por causas no
específicas.

Algunos entierros sobresalieron por su connotación ritual, esto es, que dadas las
características de su espacio de inhumación, así como de los elementos culturales que
integraron su ofrenda, presentan características particulares en relación a los demás
individuos inhumados en este sitio.
En este sentido, podemos mencionar al entierro #1, definido como individual,
primario, el cual se vio alterado en algunos segmentos de las extremidades inferiores. Se
trata de un personaje infantil de aproximadamente 3 años +/- 1 año, colocado de manera
extendida en decúbito lateral derecho, con orientación Oeste a Este (ver fig. 20).
Los objetos cerámicos que integran su ofrenda se encuentran asociados al tipo
cerámico Rojo Pulido, Negro, Café y Naranja, pertenecientes a la fase Comala; asimismo,
se recuperó una pequeña figurilla humana sin cabeza8, una suerte de colgante que fue
ubicada en la región de las costillas.

8
Dicha figurilla pertenece al tipo VI, según el catálogo Figurillas sólidas de estilo Colima: una tipología, de
Carolyn Baus Reed Czitrom.

10
Figura.20.- Reconstrucción gráfica isométrica del entierro #1.

Cabe señalar que el espacio donde se inhumo este infante es trataba de una
estructura de forma cuadrangular (70x130 cm.), en la cual se integraron algunos fragmentos
de utensilios de molienda, sobresaliendo un metate apodo colocado de manera vertical
sobre el individuo infantil; aunado a esto, se recuperaron tiestos correspondientes a una olla
globular de cuello corto y boca amplia, un cajete de base convexa y un cántaro, todos ellos
asociados a cerámica de la fase Comala(ver fig. 21).

Figura. 21.- Materiales asociados al entierro #1.

El siguiente entierro relevante fue el entierro #8, un adulto joven (25-30 años) de
sexo masculino, depositado en decúbito ventral; sus extremidades se encontraban de
manera extendida (ver fig. 22). Dicho entierro primario, se encontraba asociado a diversos

11
elementos líticos ya un par de conjuntos de tiestos propios de la fase Comala. La mayoría
de las piezas asociadas se encontraban cubriendo las extremidades inferiores y parte del
tórax (ver fig. 23 y tabla 2).

Figura. 22.- Representación gráfica isométrica del entierro #8. Se muestra también su vista en planta, donde
se aprecian los conjuntos de materiales asociados directa e indirectamente.

Elemento 1 Metate ovalado, abierto y apodo, de superficie de molienda ligeramente cóncava. Medidas: largo =32.5 cm., ancho =
25.5 cm., alto = 11cm. Colocado de manera vertical, recargado sobre el hombro izquierdo del individuo
Elemento 2 Metate rectangular de lados rectos y vértices redondeados, de base plana y superficie de molienda cóncava. Abierto y
apodo. Medidas: largo = 38.5 cm., ancho = 32.5 cm., alto = 9.5 cm. Mostraba en superficie, restos de mineral de
color rojo-oxido. Colocado de manera vertical, recargado sobre el hombro derecho del individuo.

Elemento 3 Metate ovalado, manufacturado en basalto gris de grano fino. De forma cerrada, apodo, de lados convexos, base y
vértices redondeados. Superficie de molienda cóncava. Medidas: largo = 42 cm., ancho = 31 cm., alto = 11.5 cm.
Colocado de manera vertical, recargado sobre el fémur derecho del individuo.
Elemento 4 Mano corta de tipo ovoidal. Manufacturada en basalto gris de grano fino. Medidas: largo = 21.5 cm., ancho = 7.8
cm., alto = 5.5 cm. Colocada bajo el elemento #3, cercana al fémur derecho.
Elemento 5 Mano corta tipo triangular (corte transversal), manufacturada en basalto de color gris claro, grano medio. Sus
extremos se encuentran desgastados. Medidas: largo = 17.7 cm., ancho = 8.5 cm., alto = 5.5 cm. Colocada al Sur de
la región lumbar del individuo, a escasos 15 cm.
Elemento 6 Pulidor de tipo ovalado. Manufacturado en basalto de color gris, grano medio. Medidas: largo = 10.8 cm., ancho = 8
cm., alto = 4.2 cm. Mostraba en superficie, restos de mineral de color rojo-oxido. Colocado al Sur de la cadera del
individuo, contiguo al elemento #3.
Elemento 7 Cajete de paredes curvas y bordes redondeados, base ligeramente plana y fondo convexo. De tipo Naranja Alisado
Comala. Medidas: altura = 7.4 cm., diámetro = 17 cm. Se localizó fragmentado, 15 cm. al sur del cráneo.
Elemento 8 Fragmento de metate, de tipo rectangular con lados rectos, apodo de base plana. Superficie de molienda cóncava y
vértices redondeados. Elaborado en basalto gris claro de grano medio. Medidas: largo = 39 cm., ancho = 29.5 cm.,
alto = 9.5 cm. Se encontró colocado 30 cm. al Este del cráneo.
Elemento 9 Fragmento de metate rectangular, apodo y abierto, de lados rectos, base plana y vértices redondeados. Superficie de
molienda cóncava. Medidas: largo = 35 cm., ancho = 29 cm., alto = 10.5 cm. Mostraba en superficie, restos de
mineral de color rojo-oxido. Colocado 15 cm. al Norte de la tibia izquierda del individuo.
Elemento 10 Pulidor de tipo ovalado. Medidas: largo = 9.3 cm., ancho = 8 cm., alto = 5.5 cm. Uno de sus extremos se encuentra
fracturado por una percusión amplia. Mostraba en superficie, restos de mineral de color rojo-oxido. Colocado bajo el
elemento 9 al Norte de la tibia izquierda.
Tabla 2.- Resumen de elementos asociados de manera directa al entierro #8.

12
Figura. 23.- Perspectiva del entierro #8, se muestra la ubicación de los materiales asociados de manera
directa.

Entre el material lítico asociado, se encontraron los restos de un infante no nato, con
una edad estimada de 20 a 24 semanas de gestación, desafortunadamente el contexto no era
muy claro, quizá porque el espacio de su inhumación fue efectuado en un periodo previo a
la inhumación del personaje principal que sugerimos es el entierro #8.
A escasos 50 cm al Norte de las extremidades inferiores del entierro #8, se registró
un conjunto de materiales conformado por seis artefactos líticos y cuatro objetos cerámicos
asociados a la fase Ortices, los cuales se localizaron distribuidos entre los 48 cm. y los 90
cm. de profundidad, en una suerte de amasado (ver fig. 24).

13
Figura 24.- Perspectiva en planta del conjunto lítico-cerámico localizado cerca de los pies del entierro #8, se
aprecia los materiales asociados al mismo.

Lo particular de este grupo es que se encuentra en relación cercana al entierro #8, el


cual se relaciona a la fase Comala; sin embargo, los materiales del conjunto referido,
señalan a una fase anterior, además es menor la distancia existente entre éste y el marcado
como entierro #10, que se infiere fue inhumado previamente al entierro #8.

Finalmente, el depósito registrado como entierro #5, que posiblemente sea el más
significativo de este espacio funerario, se interpretó como individual, primario e indirecto.
El sujeto estaba extendido en decúbito ventral (boca abajo), entre los 84 y 100 cm de
profundidad. Se trata de un subadulto de sexo femenino, con una edad estimada (para el
momento de la muerte) de15 a 20 años.
Se le vincula con un alineamiento que pudo haber servido como contención del
espacio destinado para la deposición mortuoria; éste acomodo lineal ubicado al costado
norte de los restos, se conformaba por tres rocas angulares (no mayores a 20 cm.) y un
mazo globular ovoide que presentó desgaste en los extremos y restos de pigmentos de color
rojo en su superficie9 (ver fig.23).
Su ofrenda fue muy particular; consistía en 3 vasijas vinculadas a la fase Ortíces.
Dos vasijas globulares de tipo Rojo Guinda sobre Café que, en relación con el entierro,
estaban posicionadas a aproximados 18 cm. de distancia, sobre los pies. La primera, de
cuello corto con decorados geométricos, de diámetro aproximados de 18 cm., se encontró
colocada de manera invertida a una profundidad de 63 cm.; y la segunda vasija, globular de

9
Dicha situación, ha sido recurrente en diversos contextos del valle; en este caso, el pigmento, del cual aún no
se sabe su composición, es visible en la mayoría de los elementos líticos asociados al depósito registrado
como entierro #8, sobresalen 2 metates rectangulares y 2 pulidores ovalados.

14
cuello corto, con decorados elaborados con pintura de color rojo y púrpura, con un diámetro
aproximado de 17.8 cm., se encontraba a escasos 8 cm., al Sur de la primer vasija.
El tercer objeto, que se disponía al Norte del cráneo del sujeto, se trató de un cajete
de paredes rectas, tipo cerámico Tuxcacuesco (transición de las fases Ortices - Comala),
decorado con esgrafiados de formas geométricas por la parte exterior (ver fig. 25).

Figura 25.- Vista en planta del entierro #5, se observan relacionados los elementos de su ofrenda.

En su interior fueron colocadas 14 figurillas antropomorfas10, modeladas en una


pasta de textura compacta, de cocción oxidante, la cual fue alisada y acabada con engobes y
pinturas11 (ver fig. 26).
En ellas es común el resalto de elementos mediante pastillaje, impresión y/o
punzonado. Son recurrentes los tocados cortos a manera de turbantes con bandas o en
forma de cresta, faldellines o taparrabos, acompañados por cuerdas que rematan en borlas,
collares cortos con colgantes sencillos y dobles, así como orejeras y brazaletes dobles (ver
figs. 27 y 28).

10
Dichas figuras presentan rasgos del Tipo V, mencionado como Figurillas Realistas en la obra Figurillas
sólidas de estilo Colima: una tipología, de Carolyn Baus Reed Czitrom.
11
Algunas de estas figurillas presentan en su superficie, además de residuos de pintura amarilla y roja, ligeras
motas de color negro, dispersas a manera de salpicaduras, pigmentación que pudiera resultar de la aspersión
de una suerte de resina sobre la figura ya terminada.

15
Las dimensiones promedio de estas figuras, van de 8.7 cm. a 16.2 cm. de alto, de 4.9
cm. a 6.1 cm. de ancho y un espesor que va de 1.7 cm. a 4.2 cm. En su totalidad, son de
sexo femenino y se presentan de pie con las manos encontradas al pecho, a excepción de
dos de ellas que se muestran de forma sedente.

Figura. 26 Reconstrucción de orden y colocación del conjunto de figurillas ofrendadas al entierro #5.

16
Figs. 27 y 28. Arriba. Diagrama de orden y colocación del conjunto de figurillas dentro del cajete. / Abajo.
Representación gráfica del conjunto de figurillas antropomorfas.

17
Es necesario hacer hincapié sobre el acomodo de éstos personajes sedentes; nos
referimos a las figurillas identificadas con los números 13 y 14, que fueron colocadas al
centro de la escena, de manera tal que, la primera reposaba en un plano inclinado con su
parte baja sobre las piernas de la segunda (ver fig. 29 y 30).
De manera particular, la figurilla 14 presentaba cuerpo globular ahuecado, que
contiene en su interior fragmentos aún no definidos, que al momento en que la efigies
agitada, dan un efecto y función de sonaja. Dicha representación, presentó una decoración
en tonos rojizos12, a forma de motivos geométricos, líneas que van desde los costados y se
encuentran al centro del estomago, dibujando una suerte de “V´s”. Ésta misma pintura es
notoria en una franja horizontal amplia, que abarca desde los hombros, pasa por el cuello y
termina en la barbilla. El tocado, las orejeras, los antebrazos, los brazaletes y parte de las
piernas se presentan teñidos del mismo color.
Las características antes descritas, sumadas a la posición en que fueron localizados
los personajes, definen a esta pareja como los principales en la escena, donde sugerimos se
representa la acción de parto, circunstancia en la cual se aprecia a la figura 14 como la
mujer en labor, mientras que la figura 13 parece ser referir a la partera de auxilio directo;
las 12 figurillas restantes, se muestran colocadas de manera circundante en torno a la dupla
y se perciben en apariencia como observadores13 en el acto ritual-social.

Figuras. 29 y 30. A la izquierda. Representación gráfica con color que muestra como luciría originalmente la
figurilla 14. / A la derecha. Representación de la posición en que fueron localizados ambos personajes al
centro de la escena.

12
En su superficie, este personaje mostró pintura de color rojo (10R 4/6 Red), también observamos puntos de
pigmentación negra, dispersos sobre los hombros y en la parte posterior de la figura, mismas que son
abundantes sobre el lado izquierdo del personaje.
13
Se mencionan de esta manera, dadas las particularidades de sus posturas, como pueden ser los brazos al
frente, encontrados, entrecruzados y en algunos casos sobre el pecho o la barbilla.

18
Comentarios finales

Una vez descrito el espacio funerario reconocido mediante el Salvamento


Arqueológico Valle del Sol, podemos dilucidar y sobretodo afianzar la idea de que el
evento de la muerte tuvo repercusiones fundamentales en el día a día de la gente que habitó
esta área hace más de 1500 años. Dicho contexto, exclusivamente funerario, corresponde a
las fases Ortices y Comala, en él fueron depositados mayoritariamente infantes. A pesar de
que no se detectó alguna relación entre los componentes funerarios (relación ofrenda-
deposito), el sexo o la edad; si pudimos observar rasgos característicos repetitivos, como lo
es, la colocación de más de la mitad de los individuos en posición ventral.
Resulta interesante mencionar, que en el proceso de investigación de estos depósitos
funerarios, en los cuales se incluyen elementos como herramientas de molienda, hueso,
concha, cerámica exclusiva y utilitaria, resalta la inclusión de elementos culturales que uno
podría atribuir a cuestiones domésticas, más precisamente: metates, manos de metates y
algunos morteros, como en el caso del entierro #8.
Si bien es cierto que la utilidad de estas herramientas se enfoca a la elaboración de
alimentos y que alude, en primera instancia, a una posible actividad o rol que el individuo
tuvo en vida; hallarlos en contextos funerarios a manera de ofrenda (en este caso asociados
tanto a entierros infantiles como adultos), podría sugerir que la funcionalidad o el valor del
objeto, se modificó, otorgándole una connotación ritual y transitoria al mismo tiempo14.
Interpretando las notas anteriores, surge la hipótesis de que la presencia de metates
en contextos funerarios, desempeñan el papel de un vehículo mediático para dar o renovar
el alimento a la tierra, de la cual, se obtiene a su vez el alimento en ellos procesado.
Para la reconstrucción de las sociedades antiguas de Colima, resulta significativa la
presencia de un contexto donde se encuentren mayoritariamente individuos infantiles, dado
que es poco común, aunque bien parecería un aspecto normal ante la tasa de mortalidad de
este grupo de edad (primera década de la vida) para su momento histórico15. En el registro
arqueológico, parece haber un sesgo o una anomalía, es decir, que en la mayoría de
contextos arqueológicos no han aparecido a la fecha contextos específicamente de
infantes16, repercutiendo entonces en el conocimiento acerca de la posición o el lugar que
tienen los niños en la conformación social, y por lo tanto, valdría la pena ahondar en la
investigación de este tema, como en el cuidado que se debe tener con el material óseo en las
excavaciones arqueológicas, los cuales, en ocasiones suelen ser muy endebles.
La relación vida-muerte se encuentra implícita en la mayoría de los contextos
arqueológicos de Colima, en este caso, donde se representa una escena de parto de manera
plástica, la cual da a conocer un ritual que representa un fragmento del universo en el cual
interactúan los miembros de una sociedad. Por lo tanto, este trabajo es solo un ladrillo del
camino a la reconstrucción histórica del Valle de Colima, el cual es aún joven.

14
La pigmentación localizada en algunas de las piezas, apoya la connotación ritual de los elementos, pues el
uso del mineral de color rojo, ha sido registrado continuamente en relación a espacios funerarios.
15
Muchos autores relacionan esta edad con cierta etapa en la que es posible se destetaba al individuo, situación
que los colocaba en desventaja ante la rudeza de la vida y las labores en las sociedades prehispánicas
mesoamericanas.
16
Pereira, Gregory comunic. pers. 2012

19
Prácticas funerarias durante las fases Colima y Armería en un sitio
costero de Manzanillo, estado de Colima

Juan Joel Hernández Olvera 1


olvera.joel@hotmail.com
Alejandro Meraz Moreno2
alejandro.meraz@hotmail.com
Ma. Antonieta Moguel Cos 3

El tema de las prácticas funerarias ha sido abordado ampliamente en los estudios de


las culturas antiguas que se asentaron en el territorio mexicano. Dicho interés ha surgido
por la particular dedicación que tuvieron los antiguos habitantes al momento que acontecía
el deceso de una persona. Tal es el caso de los espacios funerarios de El Opeño y
Chupícuaro en el estado de Michoacán, Mascota y Huitzilapa en Jalisco, las tumbas de tiro
ubicadas en la Presa del Cajón, estado de Nayarit o la Campana y el Chanal ubicados en la
ciudad de Colima, por mencionar algunos.
En la presente investigación se documentaron las prácticas funerarias4, de un sitio
arqueológico ubicado entre la laguna de Cuyutlán y el océano Pacífico, la dimensión
aproximada del espacio funerario es de 150 m2. En él, se inhumaron más de 350 individuos,
por más de 1500 años, esto es, durante las fases Ortices (200 a.C.-200d.C.), Comala (200-
500 d.C.), Colima (500-700 d.C.), Armería (700-900 d.C.) Chanal (900-1500 d.C.).
El área en cuestión muestra características especiales, tanto en su ubicación, como
primordialmente en su uso, el cual difiere de lo que regularmente corresponde a sitios
costeros, (los cuales son referidos comúnmente como centros de producción de objetos
elaborados en material malacológico “concheros”), ya que no se encontraron elementos
contundentes que afirmaran el posible uso habitacional o político, por lo que el uso de este
lugar, fue exclusivamente funerario.
El presente trabajo se enfoca en el estudio de las prácticas funerarias de un sitio
arqueológico de la costa de Colima, específicamente de los entierros inhumados durante los
años 500-900 d.C., las fases llamadas Colima y Armería, aunque cabe mencionar que se se
hará un breve recorrido histórico de este sitio y su correlacion con asentamientos de otras
regiones, buscando obtener una visión integral del área del Occidente.

1
Dirección de Antropología Física
2
Dirección de Salvamento Arqueológico
3
Dirección de Salvamento Arqueológico
4
En el presente texto, se retoma este concepto como la serie de actos seguidos a la muerte de una persona,
que tienen como fin acompañar al difunto en esa partida del universo físico y su transformación o entrada a
otro plano no material.
En dichos actos, elementos como la preparación del cuerpo, el lugar de enterramiento y la disposición de los
objetos que acompañan al difunto, están determinados por la constitución simbólica, política, económica y
religiosa del grupo social al cual pertenece la persona fallecida.

20
El desarrollo prehispánico en Colima y el resto de Mesoamérica

Durante la época englobada por el período Preclásico, el patrón de asentamiento de


las culturas del Occidente de México era disperso, conformando pequeñas aldeas dedicadas
a la agricultura, la caza y la recolección, e integradas por habitaciones construidas con
materiales perecederos, de ahí la dificultad para identificar estos espacios. Su manifestación
material más representativa se dio en la cerámica asociada a contextos funerarios y en la
importancia que dedicaron a los espacios destinados a contener a los muertos. En algunas
ocasiones, como en el caso de las llamadas culturas Capacha y Chupícuaro, eran
depositados en fosas excavadas sobre la tierra, y en otras, como en el caso del Opeño, se
construía una tumba subterránea que poseía una entrada con escalones, un pasillo y la
cámara funeraria.
A finales del período Preclásico mesoamericano (c. 300 a.C.), donde las
características del subsuelo lo permitían se generalizó la implementación de construcciones
subterráneas para depositar a los muertos, dando así lugar a la llamada Tradición Tumbas
de Tiro, la cual perduró hasta aproximadamente el 500 d.C. Estas construcciones consistían
en excavaciones verticales de entre 4 y 15 m. de profundidad y una o varias cámaras
funerarias, las cuales fueron reutilizadas a lo largo del tiempo, probablemente por linajes o
familias. Las vasijas cerámicas y las figurillas de barro de carácter funerario se
caracterizaron por un acabado de superficie bien logrado y un alto grado de naturalidad de
las formas fitomorfas, zoomorfas y antropomorfas. En la región de Colima, este lapso
corresponde a las fases Ortices y Comala.
Hacia los años 500-700 d.C., en el Occidente tuvo lugar una “nueva tradición”,
cuyos rasgos culturales son visibles tanto en la cerámica, como en el patrón de
asentamiento5. En la región de Colima, para la fase del mismo nombre, se abandonó la
costumbre de construir tumbas de tiro y en su lugar los muertos eran depositados en tumbas
sencillas y, en ocasiones, los lugares fueron señalados con una especie de marcadores,
formados por acumulaciones circulares o lineales de piedras, y se comenzaron a presentar
modificaciones al terreno que servían como espacios funerarios, construyéndose así, lomas
artificiales bajas que sobresalen en la topografía. Asimismo, las modificaciones al terreno
se presentaron también donde se asentaban los habitantes y comenzó la construcción de
plataformas de planta rectangular o cuadrangular ubicadas en torno a plazas y patios de
plantas similares6. Conforme a los elementos citados anteriormente, es que se enmarca el
inicio de la “mesoamericanización” del Occidente7.
Mención aparte merece la Tradición Teuchitlan, desarrollada en parte de los
actuales estados de Jalisco y Zacatecas, donde desde el 300 a.C. los asentamientos
presentaron características que podrían ser consideradas urbanas, con montículos, altares y
plazas de plantas circulares (los llamados guachimontones) y tumbas de tiro asociadas a los
montículos, observándose continuidad hasta aproximadamente el 700 d.C. Sin embargo,
5
Olay, Ma. De los Ángeles “El Occidente Mesoamericano. Una Historia en construcción”, en Introducción a
la Arqueología del Occidente de México, Braniff, C. Beatriz (coordinadora), México, Universidad de Colima-
INAH, 2004a, p. 73
6
Olay 2004b pp. 286-287.
7
Schöndube, Otto, El pasado de tres pueblos : Tamazula, Tuxpan y Zapotlán, México, 1994, Universidad de
Guadalajara.
21
entre el 700 y el 900 d.C. fueron introducidos en la región de interacción, elementos
arquitectónicos de plantas cuadrangulares y rectangulares y las tumbas de tiro tendieron a
desaparecer.8
Debido al declive y caída de Teotihuacán, ciudad que controlaba la región del
Altiplano Central y una amplia red de comercio a larga distancia, hacia los años 650-700
d.C., en la región central se creó un vacío de poder e inestabilidades políticas y territoriales
que propiciaron diversos movimientos migratorios de forma multidireccional; los flujos
poblacionales tuvieron lugar tanto de diferentes regiones hacia el centro, como de la parte
central hacia otros territorios.
En la región de Colima, hacia el 700 d.C., siguió existiendo continuidad en los
patrones arquitectónicos y de carácter funerario observados durante la fase anterior, con
algunas variantes en las formas cerámicas y la introducción de figurillas antropomorfas
planas moldeadas, identificados para la fase Armería, los cuales se presentan especialmente
en la zona costera y no más allá de las partes bajas del valle, además de que comienzan a
aparecer figurillas ligadas a la tradición Mazapa del Centro de México.
Es posible que los materiales reconocidos para las fases Colima y Armería sean
contemporáneos en algún momento y que lo Armería corresponda a la expresión de un
desarrollo cultural costero, ligado, de alguna forma, con la Costa Norte de Michoacán9.
Las figurillas de estilo Mazapa se presentaron también en otras regiones del
Occidente de México, como Jalisco, hacia el 900 d.C.10, asociadas a los edificios de planta
cuadrangular y rectangular. Queda por resolver si la influencia de tal estilo de figurillas
proviene del Centro hacia el Occidente o en sentido inverso, ya que los fechamientos de los
hallazgos de Colima son más tempranos que los del Centro de México, o bien, es necesario
revalorar éstos para el Altiplano Central.
Durante el Posclásico, en el Occidente aparecieron elementos iconográficos
claramente mesoamericanos; en Colima, la fase Chanal toma su nombre del sitio que, en
virtud de sus características monumentales, debió haber sido un importante centro con
control regional, con un espacio funerario específico y la presencia del trabajo en metal. El
sitio tuvo un desarrollo local, pero estuvo relacionado de alguna forma con Tula, dada la
profusión de similares elementos iconográficos y arquitectónicos.
Para la última fase registrada en la región de Colima, antes de la llegada de los
españoles, la fase Periquillos, existieron similitudes con la fase anterior, pero
desaparecieron los motivos o características relacionadas con Tula.
Como se ha expuesto en la sección anterior, la idea preconcebida de que los pueblos
asentados en el denominado Occidente Mesoamericano eran sociedades estáticas o con un
desarrollo cultural simple, se ha ido develando con la integración de nuevas investigaciones
que apuntan hacia una dinámica cultural, la cual retroalimento de manera bidireccional,
tanto a los pueblos asentados en la región de Colima, los estados aledaños, con el demás
territorio mexicano y, por que no, de Centro y el Sur de América.
8
Olay, 2004a: 66.
9
Novella et al. La costa norte de Michoacán en la época prehispánica, BAR International Series 1071, 2002,
Archaeopress, Oxford.
10
Weigand, Phil “Arqueología del Centro-Oeste de Jalisco: La Tradición de Teuchitlán”, en en Introducción
a la Arqueología del Occidente de México, Braniff, C. Beatriz (coordinadora), México, Universidad de
Colima-INAH, 2004, p. 334.
22
Por lo cual, nos parece de suma importancia destacar la investigación de la zona
costera de esta región, ya que suponemos fueron importantes enclaves marítimos, en los
cuales se intercambian no sólo productos de otras regiones, sino que sugerimos que los
asentamientos marinos fueron lugares donde convergieron pensamientos, creencias,
costumbres, que posiblemente se encuentren representadas en las prácticas funerarias de
estos grupos.

Arqueología de la Costa de Colima

El inicio de las investigaciones arqueológicas formales en la zona costera del


Occidente de México tuvo lugar a finales de la década de 193011, cuando Isabel Kelly
realizó reconocimientos de superficie en las costas colimense, nayarita, michoacana y
sinaloense, además de la cuenca de Sayula, los valles de Autlán y Tuxcacuesco, en Jalisco,
y la región de Apatzingán, en Michoacán.
Durante el Congreso de Americanistas de 1958, en San José, Costa Rica, Kelly
planeó la investigación de diversos sitios arqueológicos distribuidos a lo largo de la costa
del Pacífico, principalmente entre México y Ecuador, teniendo como objetivo primordial
reafirmar la premisa del posible contacto cultural entre Mesoamérica y Sudamérica durante
las diferentes etapas del periodo Preclásico o Formativo12.
Derivado de las investigaciones expuestas durante este Congreso, la University of
California in Los Angeles (UCLA) y el Institute of Andean Research (National Science
Foundation) llevaron a cabo el denominado “Proyecto A”. Clement Meighan y Henry B.
Nicholson, iniciaron el reconocimiento de una porción de la costa mexicana entre los años
1959 y 1960, desde la desembocadura del río Santiago, en Nayarit, hasta la Bahía de
Yelapa, en Jalisco, así como la desembocadura del río Marabasco, en Colima, y la Costa
Grande y Chica de Guerrero. Asimismo, se realizaron investigaciones en la denominada
Provincia Arqueológica de Cihuatlán, excavando el Conchero de Barra de Navidad,
ubicado en las inmediaciones de la laguna del mismo nombre13, lográndose la
identificación de treinta y cuatro especies de moluscos que formaban el conchero, además
de diversos tipos cerámicos. La fecha tentativa de la ocupación humana se estimó entre
1190 y 1450 d.C., por C14, y entre 650 y 1200 d.C. por hidratación de obsidiana14. Una de
las principales hipótesis de este sitio propone que este lugar fue un asentamiento estacional
debido a la sucesión de capas de concha y arena, así como a la ausencia de elementos
arquitectónicos.
11
Olay, Ma. De los Ángeles “Memoria del tiempo de la Arqueología de Colima”, Historia general de Colima,
tomo , nstituto Colimense de Cultura, 7, obierno del Estado de Colima, Universidad de Colima,
Conse o acional para la Cultura y las Artes.
(1997:78 86) refiere reconocimientos hechos por Mathieu de Fossey en 1844, Ezequiel A. Chávez y Genaro
García en 1911 y en 1922 por Miguel Galindo, donde ya se ubican algunos sitios costeros.
12
Nicholson, H.B y Meighan, C. “The UCLA Department of Anthropology Program in West Mexican
Archaeology-Etnohistory. 1956-1970, en Betty Bell (ed.), The Archaeology of West México, 1974, Sociedad
de Estudios Avanzados del Occidente de México, A.C. p. 7.
13
Kelly, Isabel “Ceramic provinces of orthwest Mexico”, en El Occidente de México, IV Mesa Redonda
de la Sociedad Mexicana de Antropología, 1948, México, pp. 55-71.
14
Long, Stanley and Wire, Marcia “Excavations at Barra de avidad, Jalisco”, en Antropológica, No. 18,
1966, Instituto del Caribe de Antropología Social Caracas, Venezuela.
23
En Playa del Tesoro, Manzanillo, tuvieron lugar trabajos de excavación en la década
de 60 por el “Proyecto A”, y posteriormente, en 85, por el Centro AH Colima, los
cuales permitieron registrar una amplia zona de enterramientos en la parte más angosta de
la Península de Santiago, conocida tradicionalmente como Antiguo Puerto de Salagua y
actualmente como Las Hadas, donde se identificaron 98 especies de moluscos, lo cual da
cuenta de las posibles actividades económicas de esta población. El sitio se logró datar por
C14, ubicándolo entre 200 y 670 d.C. La gran diversidad de material advierte, en primera
instancia, el gran conocimiento que los habitantes poseían acerca de su entorno ambiental y
el aprovechamiento de los recursos naturales15.
En el Valle de Cihuatlán, cerca del actual aeropuerto de Manzanillo, sobre una
colina de diez metros de altura y 250 metros de diámetro, muy cerca de la margen oriental
del Río Marabasco, a principios de la década de 1970 fue localizado el sitio arqueológico
de Morett, donde se obtuvieron dieciséis fechamientos por C14 y 115 por hidratación de
obsidiana, con dos fases de ocupación, denominadas Morett Temprano (300 a.C.-100 d.C.)
y Morett Tardío (150-750d.C.)16.
Durante los siguientes veinte años no se realizó ningún trabajo en la zona costera de
Colima, hasta 1990, cuando fue retomado el proyecto de salvamento arqueológico Playa
del Tesoro Manzanillo, bajo la supervisión de Samuel Mata, en un área que se encontraba
muy cercana al sitio donde habían trabajado los investigadores del Proyecto A y el entonces
Centro Regional Occidente. Este sitio arqueológico corresponde al período Clásico Tardío
mesoamericano, y en él, se encontraron treinta y dos enterramientos humanos y siete
conjuntos óseos de animales. La mayoría de las ofrendas consistían en vasijas, cajetes, lítica
y concha.
A partir de este trabajo surgieron varias dudas sobre la dinámica cultural de la zona
de Manzanillo, por lo cual, Samuel Mata y Ángeles Olay en 1991 propusieron realizar el
Proyecto Bahías de Manzanillo. Mediante el recorrido de superficie sobre la Bahía de
Salagua, lograron identificar y registrar dos tipos de sitios. El primero corresponde a los
que se encuentran asentados en un medio ambiente de playa, estero y manglar, ubicados en
la franja de playa y hasta dos o tres kilómetros tierra adentro; el segundo corresponde a los
sitios que se ubican dentro de un microambiente característico de los valles. Con esta
investigación se identificaron evidencias culturales prehispánicas de un área funeraria
fechada entre el año 200 y 600 d.C., donde se recuperaron veinticuatro enterramientos
humanos y ocho de animales. De acuerdo con estos resultados, se sugirió que la Bahía de
Salagua estaba destinada a ser una necrópolis colectiva17.
Para esta década, el crecimiento turístico se convirtió en uno de los principales
factores para el deterioro de sitios. Es así que se llevó a cabo el proyecto de
Reconocimiento Arqueológico Colimilla-Barra de Navidad, el cual abarcó las zonas
costeras del Valle de Cihuatlán y la de Navidad. La base metodológica para entender los
posibles patrones de asentamiento se encaminó en cuatro niveles: la unidad habitacional, la
15
Beltrán Medina, José Carlos “El puerto de Salagua. Playa del Tesoro” en Anales del Museo Michoacano,
1994, No. 5, Centro INAH Michoacán.
16
Meighan, Clement Archaeology of the Morett Site, 1972, University of California Press, Berkeley.
17
Mata, Samuel Informe Proyecto de investigación arqueológica Bahías de Manzanillo Colima, Col.
Reconocimiento de Superficie, junio de 1994, julio 1997. 99 págs., 3 mapas, 2 croquis, 25 dib., 125 fotos
orig., 1 plano.
24
relación entre unidades, su participación en la conformación de asentamientos y la
distribución interregional, lo que posteriormente derivó en proponer tres tipos de
asentamientos: 1) los sitios en la zona de esteros y delta del río Marabasco, los cuales eran
temporales y se encuentran asociados totalmente a la explotación de los recursos marinos;
2) los sitios localizados en terrazas de elevación inmediata a la laguna, donde ya se
desarrollan actividades agrícolas; y 3) los sitios de arquitectura monumental.
Posteriormente, al sur de la laguna de Cuyutlán, sobre la Costa Norte de Michoacán,
colindante con Colima y en las inmediaciones del río Cohuayana, se llevaron a cabo
investigaciones arqueológicas con el objetivo de reconocer una de las zonas menos
trabajadas del Occidente, lo cual se logró después de tres temporadas de campo,
observándose similitudes en algunas de las vajillas encontradas en la zona de Tecomán y la
zona aledaña al municipio Armería de Colima18.
Después de este recorrido histórico en cuanto a la investigación arqueológica de la
zona costera, es posible observar que el desarrollo cultural de la región es bastante amplio,
involucrando no solo a Colima sino a los estados circundantes: Nayarit, Jalisco y
Michoacán. Esto podría sugerir que a lo largo de todo este litoral costero las poblaciones
asentadas en este ecosistema conocieron y aprovecharon su entorno adecuadamente,
además de establecer contacto con otras áreas del resto de Mesoamérica y, probablemente,
con algunas regiones de Sudamérica

Descripción del sitio

Como parte de los proyectos gubernamentales programados para el sexenio 2006-


2012, se contempló la construcción de una Terminal de Gas Natural Licuado en unos
predios propiedad de la Comisión Federal de Electricidad dentro del municipio de
Manzanillo, estado de Colima, justo en el límite de la laguna de Cuyutlán y el litoral del
Océano Pacifico. Por su ubicación geográfica, ante la cercanía con el mar y la laguna, el
terreno representaba un espacio estratégico para el establecimiento y obtención de recursos
naturales de cualquier grupo humano, y por tanto, contaba con alto potencial cultural, por lo
que, el Centro INAH-Colima inició trabajos de prospección arqueológica en el terreno con
el fin de determinar si existían vestigios que fueran a resultar afectados por la obra,
derivando en el proyecto de salvamento arqueológico Terminal Marítima de Regasificación
de Manzanillo, contando con la participación de la Universidad de Colima y el INAH.
Para fines metodológicos y de logística, el área fue dividida en tres poligonales o
sectores, el primero (Sector uno) con una extensión de 27.5 ha., el segundo (Sector dos)
35.3 ha. y el ultimo (Sector tres) con 31 ha.; cada uno de estos sectores fue dividido en
predios. Los trabajos de excavación se llevaron a cabo del 24 de septiembre de 2007 a 15
de febrero de 2008, obteniendo como resultado el hallazgo de contextos arqueológicos
importantes ubicados en dos de los tres sectores de exploración: el sector dos y el sector
tres.
Los principales descubrimientos del Sector 2 se localizaron en los predios 88 y 92,
donde se lograron recuperar 10 entierros humanos y algunos restos óseos de animal; la
mayor parte de ellos estaban acompañados de vasijas, figurillas sólidas y artefactos líticos.

18
Novella et al., 2002
25
Asimismo, se identificaron dos piedras depositadas verticalmente, apenas visibles, que
resultaban inusuales para el contexto natural de suelos de arena.
El otro depósito arqueológico con presencia de material óseo, se ubicó en el sector
tres, en los predios 60, 63 y 66, donde se encontraron dos entierros humanos y diversos
materiales cerámicos que muestran características tipológicas de la fase Chanal.
El Centro INAH-Colima dictaminó que era necesario definir el área de actividad
humana antigua con el propósito de que no resultase afectada y proteger el patrimonio
cultural, por lo que en mayo del 2008 se solicitó la intervención de la Dirección de
Salvamento Arqueológico (DSA) del INAH para continuar los trabajos de exploración
pendientes en los tres sectores, además de delimitar el área de restricción y obtener la
cronología de la ocupación humana, entre otros objetivos.
De 2008 a 2010, el proyecto de salvamento arqueológico Terminal de Gas Natural
Licuado Manzanillo, llevo a cabo cuatro temporadas de excavación, denominando a los
tres sectores como poligonales. En la poligonal uno, se localizó una pequeña elevación de
60 cm. que no correspondía con las características naturales de la zona, cuya extensión
abarca 55 x 25 metros.
Durante los trabajos de sondeo en esta poligonal se localizaron restos óseos
humanos, cerámica, lítica y objetos de concha, estableciéndose que dicha elevación era
artificial y se trataba de un cementerio o espacio destinado para fines exclusivamente
funerarios, por lo que se decidió ampliar la excavación de manera extensiva y se designó el
espacio como Loma Funeraria, ya que no se localizó ningún vestigio de actividad
habitacional.
Los resultados después de las cuatro temporadas derivaron en el hallazgo de mas de
340 enterramientos humanos y restos de animales, la mayor parte de los esqueletos se
encontraban asociados a diversos bienes funerarios (vasijas, cuentas, malacates, figurillas
etc.) que se ubican cronológicamente desde la fase Ortices (200 a.C.-200 d.C.) hasta el final
de la fase Chanal (1500d.C.), observándose una larga secuencia de uso del espacio con
fines funerarios, así como su reutilización19 (ver fig. 1).

19
Chávez Torres y Moguel Cos (2009) Segundo informe parcial temporada 2009 (campo) y temporada 2008
(análisis cerámico), pág. 18.
26
Figura 1.- Planta general de entierros. Dibujó y digitalizó: J. Joel Hernández Olvera.

Cabe mencionar que uno de los elementos culturales resaltables de este sitio
consiste en una serie de piedras irregulares acomodadas de forma circular, además de
cuatro piedras hincadas verticalmente. Dos de estas últimas son las que habían sido
identificadas durante los trabajos del Centro INAH-Colima. La dimensión de esta
formación circular es de aproximadamente nueve metros cuadrados. (ver fig. 2)

27
Figura 2.- Formación circular. Dibujó y digitalizó: J. Joel Hernández Olvera.

Por lo que se refiere a la connotación cultural y simbólica de la formación de


piedras, al parecer rigió en un determinado tiempo el espacio en que se enterraba a los
muertos, ya que la mayor parte de los entierros se localizó en las inmediaciones de este
elemento arquitectónico, conformándose “en dos momentos, el inicial en el cual se
depositan las piedras de manera circular y una segunda donde se incluyen las piedras
verticales”20.
La formación circular se encontró presente como elemento importante desde la fase
Ortices (200 a.C.-200 d.C.) hasta la fase Armería (700-900 d.C.) y, posiblemente, la fase
Chanal (900-1500 d.C.), aunque los alineamientos iniciales no son visibles en las dos
últimas fases, a excepción de las piedras verticales, a consecuencia de la presencia del
relleno cultural.21
En cuanto al posible patrón de enterramientos, los investigadores a cargo del
proyecto mencionan que “el 55% de los entierros pertenecen al periodo temporal del
Preclásico Superior (Fase Morett-Ortices y Comala)”, remarcando que “en el sitio se
presentaron entierros removidos dejándose una cantidad considerable de entierros
incompletos, lo cual dificultó su clasificación aún como entierros secundarios”22.
De manera general, los investigadores refieren que el material recuperado durante la
excavación muestra similitudes con la cerámica diagnóstica de la llamada Tradición
Tumbas de Tiro, correspondiente al horizonte Clásico mesoamericano. Ésta cerámica se
localizó en el sector oeste de la formación circular, donde la mayoría de los entierros no
guardan un patrón establecido, ya que el área de enterramiento fue sumamente reutilizada a
lo largo del tiempo (ver fig. 3).

20
Chávez y Moguel 2009:18.
21
Chávez, comunic. pers. 2010.
22
Chávez y Moguel 2009:19.
28
En el caso del lado este del elemento arquitectónico circular, se encontraron
materiales asociados a la fase Armería, que corresponde al Epiclásico mesoamericano. En
dicha zona, los entierros son individuales -la mayoría de ellos primarios-, a pesar de que no
guardan un alineamiento ni orientación establecidas, sí muestran homogeneización en la
cantidad y el tipo de ofrendas, la cual consta de una vasija ubicada en la región de la
cabeza, acompañada de una figurilla moldeada ubicada tanto en la región del tórax, como
de la pelvis.

Figura 3.- Planta de distribución general de piezas cerámicas. Ilustración PAF Juan Joel Hernández Olvera

Metodología

La metodología utilizada para el análisis de las prácticas funerarias se basó en dos


propuestas: la primera, elaborada por Arturo Romano23, y la segunda, por Henri Duday24, a
inicios de 1990. El objetivo de incluir ambas propuestas en este trabajo yace en sistematizar
el formato de registro de una sepultura, permitiendo así exponer las características propias
de un depósito funerario, es decir, acercarse a aquellos aspectos tangibles e intangibles que
se formulan dentro de los gestos funerarios.

23 Romano Pacheco, Arturo“Sistema de enterramientos”, en J. Comas (ed.) En Antropología física, época


prehispánica, 1974, pp. 83-112. Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, D.F.
24
Duday, Henri “Antropología biológica ‘de campo’, tafonomía y arqueología de la muerte” en Elsa Malvido,
Gregory Pereira y Vera Tiesler (eds.), El cuerpo humano y su tratamiento mortuorio, 1997, Colección
científica del INAH, no 344, México, pp. 91-126.
29
La muestra ósea

La muestra se compone de 348 entierros; 23 de ellos presentan características


morfológicas propias del sexo femenino y 43 del sexo masculino25. En 27 entierros no fue
posible determinar el sexo, debido a la edad de los individuos. Finalmente, 238 entierros se
encontraron en muy mal estado de conservación, por lo cual tampoco fue posible conocer el
sexo26 (ver tabla 1)

Sexo % Frecuencia
Femenino 6.6 23/348
Masculino 12.3 43/348
Infantil/subadulto 7.8 27/348
Sin determinar 68.4 238/348
Osario 4.9 17/348
Tabla 1.- Estimacion de edad de la muestar ósea

Referente a la de edad de los individuos que integran la muestra, se logró estimar la


edad de 211 de ellos, reportando que dos fallecieron entre el periodo gestacional y
perinatal, 19 durante la primera década de la vida, 17 entre los 10 y 20 años de vida, 94
entre los 20 a 30 años, 55 durante los 30 y 40 años y, finalmente, 24 en la década de entre
40 a 50 años27 (ver grafico 1).

Rango de edad a la muerte


94

55

19 24
17
2

0-9 0-10 10-20 20-30 30-40 40-50


meses años años años años años

Grafico 1.- Representación de los individuos que integran la muestra por grupo de edad.

25
Cabe resaltar que el número de entierros analizados en esta investigación, se vio estrechamente relacionado
con el estado de conservación de la muestra, ya que gran parte del material se encuentra sumamente
fragmentado. Un segundo punto en este tenor, es que en ocasiones los entierros se encontraban sin objetos
asociados que le asignaran una cronología cultural, por lo que no entraron en análisis. Finalmente, es
importante mencionar que no se logró recopilar el total del material fotográfico dado que fue excavado por
distintos arqueólogos, por lo que fue difícil ponerse en contacto con cada uno de ellos.
26
Un aspecto importante para aclarar es que, a los conjuntos de restos óseos que no tenían un contexto bien
definido, se les designó como osarios. De ellos se registraron 17.
27
De los datos obtenidos de la estimación de edad es importante referir que la mayor parte de los individuos
que integran esta población llegaron a la etapa adulta, lo cual podría sugerir un buen sistema de amortiguación
a eventos estresantes durante gran parte de su vida. Respecto a los 19 infantes que fallecieron dentro de la
primera década de la vida, no podemos sugerir que fueron incluidos socialmente, ya que el número es poco
representativo en relación al tamaño total de la muestra. Quizá estos infantes pertenecieron a un estrato social
diferente, el cual les permitió que se les integrara en dicho espacio.
30
Consideraciones en torno a las practicas funerarias de un sitio arqueológico de
la zona costera de Colima durante las fases Ortices y Comala.

Hacia los últimos años, la mayor parte de los contextos arqueológicos localizados en
el estado de Colima son funerarios, esto no parece ser raro ya que desde periodos muy
antiguos, como lo es la llamada fase Capacha (2500 a.C.-200 a.C.), se han localizado
espacios exclusivamente para enterrar a personajes a quienes se les acompañaba de vasijas
bilobulares o trilobuladas, con decoración incisa o esgrafiada, con alusiones solares. Por lo
anterior, el establecimiento y la descripción de la estructura social, económica, política,
religiosa para esta época, queda sin vislumbrarse hasta la fecha.
Iniciamos con las consideraciones finales de esta sección dedicada al estudio de las
prácticas funerarias durante el complejo Ortices-Comala, retomando brevemente lo que
sugerimos ocurrió al final de la fase anterior que fue Capacha.
Al final de la fase Capacha se empezaron a edificar una clase de espacios
exclusivamente funerarios. Éstos se construyeron en el subsuelo, dejando un acceso
cilíndrico o en algunos casos de escalinata, el cual conducía a donde se encontraban el o los
personajes ya fuese en una o dos cámaras mortuorias.
Este tipo de recintos funerarios se han registrado en los actuales estados de Nayarit
y Jalisco y se piensa que eran reservados para personajes de status social alto o bien, para
un solo linaje. Un dato sobresaliente es que en la mayoría de las tumbas de tiro se ha
encontrado evidencia de una constante reutilización, tanto del espacio como de la posición
y colocación de los restos que fueron enterrados previamente.
De los 348 entierros que componen la muestra 70 se encuentran asociados a
elementos culturales que corresponden al complejo Ortices-Comala, siendo el 20.11% de la
muestra total. Los habitantes de este lugar decidieron entonces utilizar un elemento
arquitectónico circular, bajo el cual se distribuyeron los entierros.
Al parecer, en la fase Ortices fue cuando se comenzó a utilizar este elemento
arquitectónico y se observaron dos zonas de aglomeración de entierros: una el este de dicha
formación y otra al oeste. Éstas fueron constantemente reutilizadas durante los 700 años
correspondientes a estas fases (Ortices-Comala), lo que originó que se removieran
segmentos óseos para reutilizar, tanto el espacio como la ofrenda. Dicho movimiento derivó
en la remoción de pequeñas cuentas y orejeras de las cuales no se conoce su ubicación
original y relación con los entierros (ver fig. 4)

31
Figura 4.- Planta general de distribución de entierros correspondientes a la fase Ortices (200 a.C.-200
d.C.) y Comala (200 d.C.-500 d.C.). Dibujó y digitalización: J. Joel Hernández Olvera

Sugerimos que la práctica funeraria entre los antiguos habitantes de este sitio
costero, tiene que ver precisamente con el constante re-uso de los espacios y de las
ofrendas.
La mayor parte de los individuos inhumados durante este periodo eran adultos, no
se logró establecer un patrón de enterramiento relacionado con el sexo. En relación a la
edad, podemos mencionar que después de los 30 años de vida, se establecía una clase de
diferenciación social que les permitía preservar su espacio de inhumación.
Desafortunadamente, no se logró inferir cuál era dicho factor.
En cambio, los segmentos óseos de los individuos que aún no alcanzaban esa edad,
eran removidos quizá para la inhumación de otras personas de mayor edad.
En cuanto a la baja frecuencia de entierros infantiles, proponemos dos puntos:
1. Los individuos infantiles eran enterrados en otro lugar.
2. Los niños que fueron enterrados en este espacio funerario, quizá
pertenecieron a un linaje o familia, la cual les otorgó el derecho de ser inhumados en este
sitio. Es importante remarcar que la comparación con otros sitios podría aclarar o ampliar
esta hipótesis.
A manera de resumen, sugerimos que, llegada la muerte de un individuo,
posiblemente se le daba un tratamiento mortuorio sencillo28. Posteriormente, se buscaba el
lugar de inhumación de los demás familiares para ser depositado en una fosa sencilla. Se le

28
En algunos casos eran inhumados sin ningún tipo de tratamiento corporal; en otras ocasiones se le pudo
haber envuelto total o parcialmente.
32
colocaba de manera extendida, con una alta posibilidad de acomodarlo en decúbito dorsal
y, en menor probabilidad, en decúbito lateral o ventral. Si era hombre se le podía orientar
hacia cualquier dirección. En cambio, si era mujer, no se le orientaría de sur a norte. En el
caso de los niños, éstos no eran orientados de oeste a este, de acuerdo a lo previsto en este
trabajo.
Asimismo, mencionamos que dentro de la cosmovisión de estos pobladores las
alusiones de la flora y la fauna desempeñó un papel muy importante en su vida, al grado de
representarla en su cerámica, además de ser incluidas en el espacio funerario. Al respecto,
podemos señalar que a la mayoría de los individuos adultos se le acompañaba de una
ofrenda. En cambio, en los niños y jóvenes esto era menos frecuente.
El lugar más común donde se emplazaba la ofrenda era la cabeza para el caso de las
mujeres, en tanto que para los hombres lo fue en la región de la cabeza y el tórax.
Las representaciones más frecuentes en la cerámica de este par de fases son: míticas,
zoomorfas, fitomorfas, antropomorfas, todas éstas relacionadas a la tradición “tumbas de
tiro”.
Por otra parte, es importante mencionar que dentro de la formación circular se
localizó una concentración significativa de material cerámico y óseo correspondiente a
ambas fases (ver fig. 5 y 6). Parece ser que este depósito fue un posible ritual de clausura o
de reutilización del espacio, llevado a cabo por los habitantes que vivieron durante dichas
fases. El objetivo de esto fue quizá seguir preservando una ideología o creencia, como por
ejemplo, que ese espacio era un suelo sagrado y que continuaría siendo la tierra de sus
antepasados.
Estos materiales se encontraban por debajo de los entierros de características más
tardías: Colima y Armería. Estos últimos ocuparon también parte de la formación circular,
pero destaca el hecho de que sacaron los restos óseos correspondientes a las fases más
tempranas y se incluyeron algunos individuos al centro de las pilas verticales (ver fig. 7).
Este acontecimiento parece ser el punto central en la idea de la llegada de un nuevo grupo
social con distintas costumbres, ya que la ofrenda consistía en un cuchillo bifacial de
obsidiana y una figurilla de atributos estilísticos más tardíos.

Figura 5.- Ofrenda al interior de la formación circular. La cerámica muestra características de las
fases Ortices y Comala.

33
Figura 6.- Vista general de la ofrenda al interior de la formación circular.

Figura 7.- Vista general en la que se aprecia en la piedra ubicada en la parte superior izquierda de la imagen
un amontonamiento de restos óseos. Al centro se observa el entierro de fases más tardía (Colima 500 d.C.-700
d.C.-Armería 700 d.C.-900 d.C.

Finalmente, sobresale un acomodamiento no selectivo, ubicado a un lado de una de


las lajas verticales. Al respecto, sugerimos que los restos se ubicaban dentro del elemento
arquitectónico circular y que fueron removidos posteriormente. Dicho evento es signo claro
de reutilización del espacio funerario.

Consideraciones en torno a las prácticas funerarias de un sitio arqueológico de


la zona costera de Colima durante las fases Colima y Armería.

En lo que concerniente a las fases analizadas en este trabajo (Colima y Armería), es


pertinente aclarar que conjuntarlas podría constituir un sesgo en la información acerca de
las prácticas funerarias durante este periodo, pues es bastante amplio. No obstante, se
decidió hacerlo debido a que hasta la fecha (al igual que ha sucedido con las demás fases),
no se ha logrado definir de manera puntual la cronología de cada una de estas fases, así
como los aspectos tipológicos o estilísticos de éstas.
De los 348 individuos que componen la muestra, 71 entierros se encuentran
asociados a elementos culturales que corresponden al complejo designado como Colima-
Armería, siendo el 20.40% de la muestra ósea total.
A partir de los datos recopilados para el análisis de las prácticas funerarias llevadas
a cabo por los habitantes de este sitio entre el 500 d.C. y el 900 d.C., podemos resumir que
se preservaron los depósitos individuales y colectivos, así como los entierros primarios y
34
secundarios. Destaca el constante re-uso todavía presente en estas fases, es decir, no fue
privativo de las fases Ortices y Comala. Las posibles interpretaciones de esto se sintetizan
en los siguientes puntos:
1. Durante el periodo de transición entre las fases Comala y Colima, en este
sitio no hubo un componente cultural o funerario distintivo que estableciera con precisión
la temporalidad de los entierros, ya que se observa una constante reutilización de los
espacios de inhumación.
2. Si bien no es posible establecer o discernir un patrón de enterramiento
relacionado con el sexo, fue posible dilucidar que persiste un tratamiento y diferenciación
en cuanto a la edad. Esto implica que los entierros primarios, directos, extendidos y en
decúbito dorsal eran principalmente adultos. Por otro lado, en la distribución de los
entierros respecto a la formación circular se observaron tres concentraciones de entierros
importantes: una al noroeste, otra al noreste y una alrededor de dicha estructura (ver fig. 8).

Figura 8.- Plano general de distribución de entierros asociados a las fases Colima y Armería. Dibujó
y digitalización: J. Joel Hernández Olvera.

3. Consideramos que la transformación principal en las prácticas funerarias de


este sitio en las fases Colima y Armería, se basa en la influencia ideológica y la inclusión
de nuevos grupos en el área, propiciado en parte por los acontecimientos, rupturas y
decadencia de las grandes urbes desarrolladas en el periodo Clásico mesoamericano,
35
además del flujo migratorio bidireccional entre el occidente y el centro de México.
Esta última hipótesis se basa en los siguientes argumentos:
Durante estas fases ya no es tan frecuente las representaciones de la flora y la fauna,
los motivos decorativos de las vasijas se basan, más bien, en agregar pigmentos sobre el
cuerpo de éstas. En el caso de las figurillas, se pudo observar que son elaboradas a partir de
moldes. Además de esto, los atributos corporales difieren de las figurillas encontradas en
fases anteriores.
Asimismo, uno de los aspectos sobresalientes que probablemente transcurrió en el
periodo de transición de la fase Comala a la Colima-Armería, fue la inclusión de dos
personajes en el interior de la formación circular. Los pobladores de ese momento
removieron los entierros que se encontraban en el centro de dicha formación los cuales
posiblemente fueron de la fase Comala y los concentraron en una de las piedras verticales,
integrando a un individuo (ver fig. 9 y 10).

Figura 9 y10.- De lado izquierdo es notable observar el amontonamiento de restos óseos en una de
las piedras verticales. En la segunda imagen se advierte el entierro al centro de las cuatro pilas verticales.

Como se mencionó en el apartado anterior, uno de los entierros se encontraba


acompañado de un cuchillo bifacial de obsidiana y una figurilla antropomorfa moldeada.
Ambos depósitos quizá fueron el resultado de la incorporación de gente proveniente de otro
lugar (ver fig. 11).

Figura 11.- Foto de planta del entierro depositado al centro de la formación circular. el cual lleva en
la región del tórax un cuchillo bifacial trabajado en obsidiana y en la pelvis una figurilla antropomorfa.

36
Para complementar la hipótesis, es importante mencionar la presencia de
incrustación dental del tipo E-1 y la mutilación dental tipo A-2, localizada en una zona de
entierros de una fase más tardía (Chanal 900-1500 d. C.) y la presencia de artefactos
elaborados en obsidiana, misma que no se había registrado en periodos anteriores (ver fig.
12 y 13). Un ejemplo corresponde a la punta de flecha trabajada en obsidiana meca (ver fig.
14), cuya procedencia es referida a Michoacán y Jalisco29.

Figura 12, 13 y 14.- A la izquierda. Cuchillo bifacial fabricado en obsidiana asociado al entierro #
354. A la derecha cuchillo bifacial fabricado en obsidiana asociado al entierro #107 y al centro, punta de
flecha fabricada en obsidiana. Fotografías de Alma Vega.

Asimismo, se localizaron fragmentos de figurillas (Mazapa) con características


tipológicas del centro de México durante el Epiclásico y Posclásico temprano30 (ver fig. 15
y 16).

Figura 15 y 16.- Fragmentos de figurillas moldeadas de estilo Mazapa. Fotografías de Alma Vega.

Consideraciones finales

Por todos los argumentos aquí expuestos, sustentamos la idea de la llegada de


grupos foráneos, los cuales traen consigo nuevos elementos iconográficos, y quizá una
nueva cosmovisión y nuevas estructuras políticas y económicas, las cuales podrían irse
vislumbrando poco a poco, mediante la incorporación de datos de otros sitios del estado de
29
Arqlgo. Alejandro Meraz Moreno, comunicación personal, 2012.
30
Tipo cerámico recurrente en las fases tempranas del Posclásico en el centro de México, vinculado con la
cultura Tolteca (Arqlgo. Fernando Getino comunicación personal 2012).
37
Colima.
Asimismo, durante las fases Colima y Armería, mencionamos que el patrón de
enterramiento fue decúbito dorsal extendido, sin una orientación bien establecida. Esto no
quiere decir que se pueda considerar como un sistema estático, ya que a partir de las
representaciones iconográficas y sobre todo de los objetos que acompañaban a los muertos,
se logró esclarecer un proceso funerario dinámico dentro de este mismo espacio.
Asimismo, las posibles diferencias entre sexos o la edad con relación a la cantidad y
calidad de bienes funerarios, indicamos que las condiciones de conservación del material
óseo no permitieron aclarar dicho cuestionamiento relacionado con el sexo. En cuanto a la
edad, como se notó en los resultados, los individuos adultos son quienes fueron
acompañados con más frecuencia de algún bien funerario.
En cuanto a la estructura social y jerárquica del sitio durante las cuatro fases de
ocupación de este sitio, los depósitos funerarios son insuficientes para conjeturar la
estructura social. Lo que sí se advirtió fue que algunos personajes estuvieron acompañados
por atributos corporales y culturales particulares, como la presencia de incrustación dental o
de puntas de flecha y cuchillos bifaciales de obsidiana. Sin embargo, ninguno de ellos
permitió establecer la estructura social de los habitantes de este sitio.
Finalmente, por medio del análisis de las prácticas funerarias, es posible vislumbrar
atributos culturales locales, cambios en la conformación ideológica, dinámica cultural y
posibles redes de intercambio comercial en este sitio arqueológico de la costa de Colima.
Sugerimos que los antiguos pobladores de esta región, se asentaron en puntos geográficos
estratégicos para la subsistencia humana, permitiendo la domesticación de plantas y
animales. En este sentido, se hablaría entonces de una sociedad que aprovechó al máximo
los recursos que tenía a su disposición, aunque en algunos casos llevó al límite la capacidad
de respuesta a las presiones ambientales y culturales de algunos habitantes, siendo
perceptibles a través del análisis de la condición de salud dental31 y del apoyo de otras
disciplinas.
A pesar del poco conocimiento que se tiene de la conformación política, social y
cultural de los antiguos pobladores de Colima es posible, a través de las prácticas funerarias
y su correlación con datos biológicos, conocer algunos fragmentos de la vida y de cómo los
antiguos pobladores se relacionaban con el lugar donde habitaban. Aún permanecen
muchos cuestionamientos sobre estos pobladores relacionados con sus creencias, roles,
estatus, afecciones, conductas, todos aquellos cuestionamientos propios del ser humano y
que son tema central de la antropología.

31
La información referente a la condición de salud de esta muestra ósea puede ser revisada en el trabajo de
tesis de Juan Joel Hernández Olvera Prácticas Funerarias Entre Los Antiguos Habitantes De La Zona
Costera De Manzanillo, Colima. El Caso Del Sitio Arqueológico Terminal De Gas Natural Licuado, Tesis
inédita ENAH 2012.
38
El entierro sedente del Chanal, una manera común de enterramiento
para el periodo posclásico de occidente
Antropóloga Física Rosa María Flores Ramírez.
Arqueólogo Andrés Saúl Alcántara Salinas
Centro INAH Colima

Los estudios arqueológicos del Occidente en Colima han pasado por diversos
procesos de avance, donde la Dra. Isabel Kelly para los años cuarenta pone las bases
científicas en el estudio de esta amplia región, los cuales deja plasmadas en diversas obras
publicadas. Posterior a estos estudios, se da un letargo muy grande y se carece de estudios
formales de investigación; no es hasta que en los años ochenta, cuando se funda la
Delegación del Centro INAH en el estado, cuando se da de manera más constante la
obtención de información y con ello la aportación a cuenta gotas de datos que
incrementaban día con día los conocimientos de la historia prehispánica de este estado.
Los rescates y salvamentos de esta manera se han convertido desde hace poco más
de una década en el referente de consulta de los investigadores interesados en Colima y con
ello son la fuente de información principal en las investigaciones arqueológicas. Los datos
obtenidos con estos trabajos, nos hacen referencia al pasado más remoto de culturas con la
utilización de cerámica (el periodo Formativo) y que habitaron territorio de lo que hoy
llamamos Colima, tal es el caso de las Culturas Capacha y Ortices, denominadas así por
Kelly; existen múltiples referencias materiales de elementos que se ubican secuencialmente
posteriores a las nombradas y que conforman la época en que se define de manera clara la
cultura de Occidente (periodo Clásico), tal es el caso de diversas tumbas de Tiro reportadas
y otras que corresponden al mismo periodo, pero que no presentan ni tiro y mucho menos
bóveda, información que ha revolucionado la idea de que todo el cásico correspondía a
tumbas de tiro; de igual manera se han recuperado datos de los momentos posteriores al
periodo antes mencionado y que son elementos con poca referencia en los trabajos
publicados, correspondiendo al momento de cambios culturales donde se rompe con el uso
de tumbas de tiro y se marca una clara influencia cultural que viene empujando desde el
centro del territorio, nos referimos a las culturas denominadas Colima y Armería
(posclásico temprano), las cuales utilizan de manera regular el adobe como elemento de
construcción o bien para sellar los enterramientos a sus muertos; a su vez rompen con la
tradición alfarera que representó al occidente para el periodo Clásico, dando pie a nuevas
formas y acabados en la cerámica utilitaria y ritual.
En lo referente a nuestro trabajo, los datos que se dan para la fase de ocupación
Chanal (posclásico tardío) son diversos, pero dadas sus características al momento de
ubicarlas en el contexto durante el periodo de recuperación, no quedaba clara su ubicación
temporal, y no fue hasta la publicación del libro donde la Dra. Ángeles Olay reporta los
trabajos realizados en el Sitio El Chanal a partir de un proyecto específico INAH y a la
continuidad de investigación existente en el sitio, es que se ha podido definir con mayor
precisión los contextos y materiales de este periodo de la historia de Colima, por lo que los
datos que aparecían desde hace poco más de catorce años y los cuales aparentemente se

39
presentaban descontextualizados y sin manera clara de definir, ahora se están ubicando
temporal y espacialmente.
Como se mencionó, a lo largo de catorce años se estuvieron recuperando materiales
funerarios a lo largo del valle de Colima, especialmente en el Municipio de Villa de
Álvarez, los cuales presentaban características particulares:
 Al ser los contextos de la Fase Chanal resultado de los últimos grupos que habitaron
la región antes de la llegada de los españoles, generó que estos quedaran expuestos
o se encontraran de manera muy superficial en todo el territorio.
 La intención en los años setentas por parte del gobierno estatal en crear espacios
adecuados para ser utilizados en la siembra en los ejidos, generó una campaña de
despiedre masiva en prácticamente todo el territorio y ejidos de Colima, provocando
la destrucción de básicamente todos los contextos arquitectónicos.
 Los contextos funerarios Chanal, se caracterizan por la poca o nula deposición de
objetos suntuarios o de ofrenda, por lo que la mayoría de las veces solo era posible
reportar los huesos del personaje sepultado.
 Con la destrucción irreversible de los elementos arquitectónicos o habitacionales
existentes a lo largo y ancho del valle, además de las características contextuales
funerarias imposibilitó para el investigador el poder definir una temporalidad para
cada uno de contextos funerarios excavados y recuperados en diversas zonas del
territorio.
La ubicación de diversos entierros en aparente descontextualización que se da a lo largo
de diversos trabajos realizados en varias zonas del valle, se debió al patrón de asentamiento
que se reporta para el Valle de Colima para este periodo, el cual se identifica como un
patrón disperso, presentando una ocupación total a lo largo del Valle de Colima, donde
aldeas y caseríos aislados conformaban el paisaje urbano y trascendiendo como centro
rector se encontraba la actual zona arqueológica del Chanal, el cual con sus 180 hectáreas
de extensión y su patrón urbano bien definido y concentrado, marcaba su importancia como
centro administrativo.
En este sentido se reportan desde el año de 1999, diversos entierros sedentes asociados a
grandes rocas, los cuales no presentaban ningún tipo de elemento de ofrenda que pudiera
asociarlos a alguna temporalidad específica, tal es el caso de los trabajos arqueológicos
denominados: Cajita de Agua, Cobarrubias, Tapatía III, Los Aguacates, Tabachines Alpe,
Chanal Ramos, Chanal Magaña, entre otros muchos y gracias a los resultados obtenidos en
el Proyecto Arqueológico El Chanal durante sus diversas temporadas, es que se pudo
entrelazar la información necesaria para poder afirmar que aquellos entierros que se
pensaba descontextualizados en un principio, se trata de enterramientos de la fase Chanal,
tal es el caso de la Octava Temporada realizada en el año 2009. (Fotografía 1, 2, 3, 4, 5 y 6)

40
Fotografía 1.- Salvamento arqueológico
Cajita de Agua, Entierros 5 y 6 del pozo
56; se observa en la imagen dos cuerpos de
infantes depositados de forma sedente y
con la asociación de una gran roca, la cual
se aprecia en la parte inferior de la imagen.

Fotografía 2.- Entierros 3 y 4


del Pozo 56 del salvamento
Cajita de Agua, en donde se
observa la presencia de
diversas rocas asociadas a los
esqueletos.

41
Fotografía 3.- Rescate
Arqueológico Cobarrubias, se
observa el entierro 2 de la
Cala 1, el cual se encuentra
sedente y asociado a dos
rocas relativamente grandes.

Fotografía 4.- Muy


deteriorado se puede observar
el entierro 4 de la Cala 1 del
rescate arqueológico La
Tapatía III en la imagen se
observa un cuerpo depositado
de manera sedente y asociado
a una gran roca.

42
Fotografía 5.- Entierro sedente
recuperado durante las
excavaciones efectuadas en el
rescate arqueológico El
Aguacate.

Fotografía 6.- Entierro del rescate


arqueológico Tabachines Alpe, al que
se le asigna el nombre de Entierro 1 de
la unidad 2, en el cual se observa la
asociación roca restos óseos.

Cabe mencionar que los materiales óseos obtenidos han sido trabajados por diversos
investigadores en Antropología Física, los cuales señalan lo siguiente:
En 1999, Saúl Alcántara excava diversos entierros provenientes del sitio cajita de agua
de los cuales Rosa Ma Flores, Arturo Talavera y Israel Lara presentan resultados en 2003, y
reportan que en los 34 individuos localizados se observaron características antropofísicas
tales como desgaste, sarro, caries, abscesos, hipoplasia del esmalte en dientes, mientras en
esqueleto postcraneal se observa cribra orbitaria, hiperostosis pórotica, traumatismos,
osteítis y periostitis, un caso de posible osteoporosis, y cráneos cortos (braquicráneo), con
frontal estrecho y crestas divergentes, y una estatura de 1.52 para el sexo femenino.
43
Un entierro recuperado por Ángeles Olay, en el 2000 del Chanal Magaña, dicha
sepultura pertenece al postclásico y corresponde a una mujer.1; en el mismo año se recupera
también el entierro de un adulto depositado en decúbito dorsal flexionado, asociado a una
serie de rocas con una olla y una escultura que representa un rostro humano.2
Para el 2001 Ángeles Olay recupera otros tres entierros, uno de la sección Chanal
Ramos y dos de Chanal P, el análisis antropofísico de dichos entierros se llevo a cabo en
2005 y 2009 por los antropólogos físicos Arturo Talavera y Bertha A. Flores, los cuales
señalan que dichos entierros corresponde en el caso de Chanal Ramos a un sujeto femenino,
adulto; y del Chanal P, a una mujer joven y un adulto masculino; los tres sujetos presentan
características de anodontia, perlas de esmalte en las raíces de los dientes, sarro, caries,
atrición, abrasión, periodontitis y reabsorción alveolar, hiperostosis pórotica y periostitis en
esqueleto. 3
En el 2004 Olay recupera de la parcela 13 el entierro de un sujeto adulto, en cual fue
depositado en decúbito dorsal flexionado con la cabeza entre las piernas, sin embargo no
señala temporalidad y los resultados del análisis antropofísico aun no ha sido publicados.4
El Instituto Nacional de Antropología Historia ha permitido a partir de sus funciones de
protección, cuidado y estudio de nuestro patrimonio arqueológico, que el área nuclear y
monumental de la fase Chanal pudiera conservarse e inclusive fuera abierta al público y
gracias a ello, se logró mediante la implementación del proyecto de investigación continuo
del sitio, la recuperación de un gran número de información de los grupos que habitaron
durante este importante periodo, entre las que se encuentra la identificación de los entierros
sedentes asociados a rocas al interior de plataformas habitacionales.
La octava temporada de trabajos de investigación consistió en la liberación y estudio de
dos zonas que hasta ese momento no habían sido exploradas y las cuales se describen a
continuación:
1. Costado sur: Conjunto habitacional denominado como Plaza del Sedente, al cual se
le trabajaron solo tres plataformas habitacionales y dos escalinatas de acceso que la
conectan con otros conjuntos que se encuentran a un nivel superior de ésta.
2. Costado centro este: Se trata de 5 conjuntos habitacionales los cuales se nombraron
de sur a norte como Plaza de la Fundición la cual se conforma por 2 plataformas
habitacionales; Plaza Tláloc en la cual se recupera hasta el momento solo una
plataforma habitacional y el área de plaza; Plaza M, conformada por una sola
plataforma habitacional; Plaza de la Roca, la cual se conforma por dos plataformas
habitacionales, dos escalinatas y el área de plaza y por último el conjunto

1
Ángeles Olay Barrientos y Bertha Alicia Flores Hernández; comunicación personal 2009
2
Ángeles Olay Barrientos El Valle de Colima y sus aldeas, una visión arqueológica a través de
diversos rescates y salvamentos, informe de los trabajos de rescate arqueológico realizados en el
predio 0+160 de el camino a El Chanal (Colegio Ingles primera etapa) municipio de Colima
octubre-diciembre 2000, Archivo Técnico de Arqueología, INAH México D.F. 2000
3
Bertha Alicia Flores Hernández, comunicación personal, 2009.
4
Angeles Olay Barrientos, Informe final de los rescates arqueológicos realizado en fracciones de la parcela
19-7-1 P1/3 (Chanal Oseguera) y14 Z-1 P1/3 (parcela 13) del ejido de Villa de Álvarez, junio 2002-
septiembre 2005, agosto 2007, Archivo Técnico de Arqueología, INAH México D.F, 2007
44
denominado como Plaza L, el cual se conforma por un pequeño altar, una escalinata
de acceso y el nivel de plaza. (dibujo 1)

Dibujo 1.- mapa Chanal

Como se mencionó es en el conjunto de Plaza del Sedente donde se identificó este


contexto funerario, él cual se localizó al costado sur de la plataforma habitacional número
tres; al momento de su excavación se identificó una roca de gran tamaño que sobresalía del
nivel superior o de ocupación de la plataforma y dada su ubicación y a que la superficie
observable de dicha roca era muy plano, se decidió excavar alrededor de ella, logrando
identificar a una profundidad de 60 cm. por debajo del nivel de superficie los restos óseos
de un personaje depositado de manera sedente y en asociación directa con la roca.
(Fotografía 7 y 8)

45
Fotografía 7 y 8.- entierro
sedente

Entierro recuperado al interior de Plataforma 3 de Plaza del Sedente, en ambas


imágenes se aprecia la línea interna de muros que conforman la plataforma.
El contexto recuperado se trata de un entierro indirecto, primario que corresponde a
un sujeto de entre 40 y 45 años de edad de sexo masculino, el cual fue depositado de
manera flexionada, sedente. Dentro de las características antropofísicas tales como sarro,
proceso gingivitico, desgaste medio, caries, absceso, reabsorción alveolar en dientes, en
cráneo se tiene hiperotosis pórotica, exostosis auditiva y un proceso osteomielitico sobre
ambos malares, en esqueleto postcráneal se tienen datos de artritis y periostitis. (Fotografía
9, 10, 11 y 12)

46
Fotografía 9 y 10.- Desgaste dental

Fotografía 11.- Exostosis auditiva

Fotografía 12.- artritis

Dentro de las modificaciones culturales se tiene limado dental en incisivos


superiores del tipo A1 y A2, dichas modificaciones se levan acabo cuando el sujeto es
adulto ya que la dentición permanente esta presente, ya que es en esta cuando la dentina del
diente es mas gruesa y permite un mejor manejo del limado sin lastimar al individuo.
(Fotografía 13, 14 y 15)

47
Fotografía 13, 14 y 15

Las características que permiten inferir actividades realizadas por el sujeto en vida
se tienen marcas en axis por llevar objetos sobre la cabeza, desgaste mayor en carillas
articulares de vértebras del lado derecho lo cual refleja que la mayor cantidad de peso caía
sobre el lado derecho lo cual ocasiono que se alterara la curva normal de la columna
vertebral, de igual manera se tienen nódulos de shmorl y excrecencias en espinas de
vértebras torácicas y lumbares asociados a personas que cargan sobre la espalda media y
baja. Así mismo los datos osteométricos y una robustez general de los huesos permite
afirmar que se trata de un sujeto que llevo actividades físicas que implicaban un esfuerzo
especial, sobre todo del lado derecho. (Fotografía 16)

Fotografía 16.- entierro Chanal 2009

Se tiene individuo con nariz ancha (camerrino), con crestas intermedias y paladar
ancho (leptostafilino), de orbitas altas (hipsiconco).
Consideraciones finales
De los análisis llevados acabo hasta el momento por diversos investigadores,
sobresale la posición flexionada sedente sin diferencia por sexo, dentro de las
48
características patológicas observadas se tienen casos de sarro y caries las cuales nos
permiten conocer acerca de la dieta, ya que estas alteraciones se asocian con el consumos
de proteínas (sarro) y carbohidratos (caries), sin que exista una diferencia por edad y sexo,
así mismo se tienen casos de desgaste dental este es ocasionado por un proceso común de
masticación en el cual intervienen la dureza y tipo de alimentos, los cuales no debieron ser
muy abrasivos ya que es común el desgaste con la edad.
La limpieza de los dientes influye también ya que una mala higiene bucal es
precursor de procesos gingiviticos, caries y abscesos que terminen reabsorción alveolar, de
los cuales existen varios casos en estos sujetos.
En esqueleto fueron comunes los casos de hiperostosis pórotica aunque en un grado
ligero, asociadas con anemias, una explicación de esta alteración patológica es la manera de
preparar los alimentos, ya que el hervir mucho los alimentos ocasiona la perdida de ácido
ascórbico y vitamina B12 los cuales contribuyen a la absorción de los nutrientes, otra
posible causa es la perdida de hierro por la sudoración, ocasionando una perdida de
glóbulos rojos, que contribuye también a la aparición de anemias.
De igual manera fueron comunes los casos de periostitis, artritis la primera asociada
con procesos infecciosos y la segunda sin causa específica pero con una influencia clara del
ambiente, la edad y sexo.
Las modificaciones culturales mas comunes son la deformación del tipo tabular
erecta y solo un caso de limado dental, estas modificaciones si bien no eran comunes solo
se tienen algunos casos.
En lo que se refiere a las modificaciones en el esqueleto por la actividad que
realizaba en vida se tienen poca inserción muscular, con modificaciones en el esqueleto
asociados con la posición de acunclillamiento, cargas objetos sobre o con la cabeza, como
es el caso del mecapal, así como cargar con la espalda media o baja.
En lo que se refiere a la osteometría, solo se tiene el caso recuperado en 2009 de un
individuo masculino de nariz ancha, paladar ancho y orbitas altas, las estatura solo fue
factible obtenerla en una mujer la cual media 1.52 cm de alto, la cual además tiene un
cráneo corto, con frontal estrecho.
Como se ha visto atreves de los datos presentados, es común para la Fase Chanal
que los entierros humanos sean depositados de manera flexionada primaria, es decir no eran
removidos para depositar otros sujetos en los mismos espacios, de igual manera la
deposición de los cuerpos se realizó con algún material perecedero (fardo funerario), ya que
los restos óseos generalmente, n presentaban movimientos tafonómicos importantes,
manteniendo la posición anatómica del cuerpo.

49
Un caso especial de contexto funerario, “El entierro A11 recuperado en
Tabachines, durante el 2007”

Antropóloga Física. Rosa María Flores Ramírez


Arqueólogo. Marco Cabrera Cabello
ros19fr@hotmail.com y rosa_flores@inah.gob.mx/macck11@hotmail.com
Centro INAH Colima/Centro INAH Sinaloa

Resumen
Como parte del proyecto de antropología física” Propuesta metodológica para el análisis
antropofísico de los restos óseos depositados en el Centro INAH Colima”, se han trabajado
los entierros recuperados durante el 2007 en el sitio Tabachines sección A.
Durante el análisis antropofísico llama la atención el entierro A11, ya que es un entierro
muy completo en el que se recuperaron diversos datos tales como; alteraciones en la salud,
caracterización física, estatura, labores que llevaba a cabo en vida, edad y sexo, además de
que al revisar los datos arqueológicos nos percatamos de la colocación especial de este
individuo en el qué se localizo in situ hacia el área de las costillas una punta de proyectil,
con estos datos es que se inicia la labor de interpretación. Por esta razón es que
consideramos importante dar a conocer los resultados obtenidos hasta el momento, y las
posibles explicaciones que de este tipo particular de entierros se tiene y en el cual se
vinculan datos arqueológicos y antropofísicos; ya que la arqueología de Colima requiere no
solo establecer las características diferentes de cada fase cronológica, sino además tener
una mejor aproximación al conocimiento de los actores culturales que estén presentes.
Metodología
La metodología utilizada para la recuperación de los restos óseos, fue la común en una
excavación arqueológica, tal es registro fotográfico, dibujo con escala 1:10 y toma de datos
relevantes en una libreta de campo, sin embargo para este caso en particular se implemento
el usos de cedulas que permitieron la unificación de los datos obtenidos de cada entierro
tales como, posición, orientación, profundidad, posición del cráneo, objetos asociados,
ubicación de cuadro o pozo, área donde se encontraban, y relación con otros entierros.
Mientras que los métodos empleados en la obtención de las característica antropofísicas
observadas en el esqueleto fue la siguiente, para la asignación de edad se emplearon los
estándares de Bass Bass 1987, Brothwell1987, Krogman e Iscan 1986, White 2005, Meindl
y Lovejoy 19851, Bass 1987, White 2005 para la asignación de sexo2, Ortner y Putshar

1
Bass William, “Human Osteology, a Laboratory and Manual Skeleton”, en Davis R, Evans (ed),
tercera edición, Sociedad Arqueológica de Columbia, Missouri, 1987.
Brothwell D.R., Desenterrando huesos. La excavación, tratamiento y estudio del esqueleto. FCE,
México1987.
Krogman Wilton e Iscan Mehmet, The Human Skeleton In Forensic Medicine, Charles C Thomas,
Springfield, Illinois, 1986
50
1985; Campillo 1993 en los que se refiere a las alteraciones en la salud3, Bass 1987 y
Comas 1976, Genoves 1966 citado en Hernández y lagunas 2005 para la osteometría 4,
Pijoan, 1997; Talavera, Rojas y García, 2001 para las alteraciones tafónomicas5 y las
modificaciones culturales en base a Romano 1974, Romero1965, Dembo e Imbelloni 1938,
citado en Hernández y Lagunas 2005
Desarrollo
La arqueología añade una dimensión crucial desenterrando los vestigios de épocas
pasadas, los arqueólogos estudian secuencias de la evolución social y cultural bajo diversas
condiciones naturales y culturales, a través de sus restos materiales; mientras que los
antropólogos físicos tratan de reconstruir biológicamente a los individuos que habitaron en
épocas pasadas, mediante el estudio de sus restos óseos, intentan describir la distribución de
las variaciones hereditarias entre las poblaciones y la influencia que tiene en ellos la cultura
y el medio ambiente a la vida humana.
En esta ocasión partimos de ambas disciplinas con el fin de dar explicación a
fenómenos concretos que comienzan a partir del trabajo de rescate arqueológico realizado
en Tabachines entre el 2006 y 20076, en el cual nos propusimos plantear como objetivo
general la aproximación al estudio de los restos óseos, en este caso especifico a las
características del entierro A11 y los que fueron colocados alrededor de este, dicho entierro
es uno de los 47 recuperados en el rescate antes señalado, en el que se definieron tres áreas
de enterramiento.
Desde el inicio del trabajo arqueológico, se tenía el pleno conocimiento de que
existían restos óseos humanos ubicados en el área (1)7, con esa intención se exploró el área
2 y 3, definiendo los contextos funerarios, donde se ubicaron mayores evidencias

Meindl Richard y C. Owen Lovejoy, Ectocranial Suture Clousure; A revised Method for the
Determination of skeletal age at death based on the lateral anterior suture, No 68. 1985.
2
Bass William, 1987.
White D.Tim Pieter A. Folkens, The human bone manual, Academic Press. U.S.A, 2005
3
Campillo Domingo, Paleopatología. Primeros vestigios de la enfermedad. Colección histórica de
ciencias de la salud. Vol I-II, Fundación Uriach., 1993
Ortner J Putschar, Walter G.J. Identification of pathological conditions in human skeletal remains.
Washington D.C. Smithsonian Contribution to anthropology, 1981
4
Bass 1987,
Comas Juan. Manual De Antropología Física, México, UNAM, Instituto de Investigaciones
Antropológicas.,1976.
Lagunas Rodríguez Zaíd y Patricia Hernández Espinoza, Manual De Osteología, CONACULTA.
INAH, México DF, E.N.A.H. División de Posgrado, 1988.
5
Pijoan Carmen. Evidencias de sacrificio humano y canibalismo en restos óseos. El caso del
entierro 14 de Tlatelolco. México. Tesis doctoral, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM, 1997.
Talavera Jorge Arturo, Martín Rojas y Enrique García, Modificaciones culturales en los restos
óseos de Cantona, Puebla. Un análisis Bioarqueológico, Colección Científica, 432 México, INAH,
2001
6
Cabe señalar quela recuperación de restos óseos en campo fue llevada a cabo por el arqueólogo Marco
Cabrera Cabello y el análisis antropofísico por la Antropóloga Física Rosa María Flores Ramírez.
7
Excavación que llevo a cabo la arqueóloga Roxana Enríquez Farías.
51
materiales, ya que el quehacer en campo añade una dimensión crucial al estudio de la
antropología física y arqueología, ya que estas estudian a las sociedades pasadas bajo
diversas condiciones naturales y culturales mediante el análisis de los restos arqueológicos,
entre ellos los huesos, que de manera interdisciplinaria hacen una aportación a la
comprensión de las características de la evidencia humana mediante la aplicación de
teorías, que permiten documentar la naturaleza biológica y social del grupo o individuos
estudiados.
La importancia de dar razón a este trabajo interdisciplinario, se justifica en la noción
del registro sistemático y la interpretación, esta doble acción si se realiza de manera
adecuada nos puede aportar muchos datos y mejores maneras de ordenar la información,
por ello en todo momento, cada ves que salían restos óseos, estos se registraban de manera
individual; ya que esta forma de registro ha sido una de las mejores formas de aproximarse
a un trabajo detallado y capacitado, obviamente cada entierro cuenta con su ofrenda, que
consiste en vasijas, ollas, cajetes, figurillas, navajillas, o como en el caso del entierro A11
que poseía una punta de lanza y tres vasijas.(dibujo 1)

Dibujo 1, entierro A11

Debemos destacar que fue muy importante registrar la posición de cada entierro, la
orientación y la dimensión de los huesos de cada individuo, incluso cuando era difícil
identificarlos, la excavación se llevo acabo cuidadosamente, retirando la tierra poco a poco,
pero poniendo énfasis en cualquier cambio de coloración o cualquier aspecto que fuera de
mucha importancia, por ejemplo, en el área 2 los entierros, B2, B13 y B28 presentaron
restos óseos solo de la cintura para arriba pero con sus respectivas ofrendas, ello podría
indicar que fueron removidos para colocar otros en un tiempo espacio, en el caso del
entierro B3 se trataba de un atado de huesos, colocados de una manera muy especial
también con su ofrenda, el entierro B18 tenía medio metate a la altura de las rodillas, el
entierro B14 no tenia los huesos de los pies, por lo tanto le fue colocado un fragmento de
olla en esa parte, era asombroso describir los entierros in situ, pues estos datos nos
aproximan cada vez más a los personajes que estaban ahí depositados.
52
Describir cuidadosamente y con detalles la manera en que fueron colocados los
entierros, nos indica muchas veces la clase de rito funerario que se practicaba en esta parte
del Occidente de México, que no solo consistía en la posición del entierro tal como
extendida, de forma fetal, en posición sedente, de cubito e incluso de amontonar los huesos
o de depositarlos en forma de atados cuidadosamente colocados o el número de sujetos
depositados, sino además como ha sido posible observar en otros rescates efectuados en el
área, en algunos casos se colocaba un marcador realizado con un alineamiento de piedras o
un escalón de adobe. (Fotografía 1,2 y 3)

Fotografía 1.- Marcador de Fotografía 2.- Piedras al norte del recinto


entierro

53
Fotografía 3.- Ent A9

El entierro A11 se ubico en el área 3 y constaba diversos marcadores, tales como un


escalón de adobes hacia la parte norte y dos templetes de piedras una al centro y otra al sur
del contexto funerario, el difunto fue colocado de manera extendida, acompañado de su
arma que era una punta de lanza y de tres vasijas. (Fotografía 4 y 5)

Fotografía 4.- contexto


entierro A11

Fotografía 5.- entierro


A11

Como podemos observa el contexto funerario cuenta con dos alineamientos de


piedras, uno localizado en la parte oeste y otro que se extiende de oeste a este, es decir, se
trato de un pequeño recinto; el acceso se encontraba hacia el norte introduciéndose de norte
a sur; hacia le parte noreste a cuatro metros se observo un alineamiento irregular formando
un muro que hacia el noreste, presentaba restos de lo que seria un fogón y hacia el este del
contexto funerario, restos de un horno hecho con piedras y tierra donde encontramos tierra
quemada y el entierro A16.
54
El entierro A11 se encontraba rodeado por diversos entierros, el A9 colocado este
oeste, ubicado al norte, al interior del recinto funerario, al lado sur del escalón de adobes,
este entierro presentaba una olla decorada sobre el cráneo, el entierro A9 estaba orientado
con el cráneo hacia el este, Debajo del entierro A9 se encontraba el entierro A10 pero
orientado noreste-suroeste también con ofrenda y a un metro del escalón de adobes pero
además con un marcador de piedras hacia el este, donde ubicamos la primera vasija que
acompañaba al entierro A11, hacia el sur se encontraba el entierro A12 con el cráneo hacia
el oeste pero sin ofrenda y con los huesos amontonados o colocados en un atado, hacia la
parte este del contexto funerario que estamos describiendo también se encontraba el
entierro A14 orientado norte-sur con el cráneo hacia el norte y sin ofrenda, hacia y
delimitando hacia el este, debajo del entierro A14 se rescato el entierro A16 que consistió
en huesos, destaca que los huesos del entierro A16, estaban quemados, y en la parte sureste
también de bajo del entierro A14 pero hacia el sur se encontró el entierro A15 al pie del
muro que delimita la parte este del contexto funerario y que forma parte del interior de un
horno. (Fotografía 6, 7, 8 y 9)

Fotografía 6.-
entierro A10

Fotografía 7.- A12

55
Fotografía 8.- entierro A13

Fotografía 9.- entierro


A15

En el 2010 y como parte del proyecto de antropología física “propuesta


metodológica para el análisis antropofísico de los restos óseos depositados en el Centro
INAH Colima”, se inicia el análisis de los restos óseos recuperados durante el 2007, por el
arqueólogo Marco Cabrera cabello en el sitio Tabachines sección A, durante este trabajo de
investigación llama la atención el entierro A11, ya que, por un lado, es uno de los entierros
mas completos, por lo que es factible recuperar una gran cantidad de datos biológicos,
dentro de los cuales se tienen alteraciones en la salud, caracterización física, estatura,
actividades que llevo acabo en vida, además de la edad y sexo; y por otro, al revisar los
datos arqueológicos observamos características especiales de enterramiento entre las que se
tiene el hecho de recuperar in situ hacia el área de las costillas una punta de proyectil, que
nos llevo a preguntarnos si fue la causa de la muerte o un objeto personal.
Los datos osteológicos recuperados reflejan que nuestro sujeto de interés es un
individuo de sexo masculino de entre 40-45 años de edad, depositado de manera indirecta,
primario, con orientación de oeste-este, y el cráneo facial hacia arriba, la posición general
del esqueleto fue extendido ligeramente recostado sobre su lado derecho, las extremidades
superiores extendidas a los costados y la inferiores extendidas, destaco además el hecho de
56
contar con una punta de proyectil sobre las costillas lo que nos sugirió que se trataba de un
individuo especial. (Fotografía 10)

Fotografía 10.- entierro A11,


punta de proyectil

Las características óseas nos permiten inferir que se trata de un individuo que
presenta alteraciones patológicas en dientes tales como, tales como un color café y sarro en
dientes, proceso gingivitico, absceso en primeros molares los cuales acompañados de caries
provoco una reabsorción alveolar de los dientes, además se identifico hipoplasia del
esmalte en incisivos de la maxila de los dientes. (Fotografía 11, 12 y 13)

Fotografía 11.- entierro A11

Fotografía 12.- manchas de color café

57
Fotografía 13.- desgaste, caries y
reabsorción alveolar

En esqueleto se observo, en cráneo hiperostosis pórotica y como epigéneticos


huesos wornianos sobre sutura lamboidea, en esqueleto postcráneal se tienen excrecencias
axis y en espinas de vertebras torácicas, nódulos de schmorl en cuerpos de vértebras,
excrecencias en cara anterior de rotulas, inserciones musculares muy ligeras. (Fotografía
14), periostitis en un grado muy ligero, y como material asociado una punta de proyectil
sobre las costillas.

Fotografía 14.- excrecencias en cara anterior de rotula

Dentro de las modificaciones culturales se tienen una deformación del tipo tabular
erecto, esta se realizaba al momento de nacer ya que es cuando el cráneo es maleable y
permite modificar su forma natural. (Fotografía 15 y 16)

58
Fotografía 15.- deformación tabular erecta Fotografía 16.- deformación tabular erecta
plano frontal plano lateral izquierdo

Los datos osteométricos arrojaron que este sujeto tiene un cráneo, con crestas
divergentes y mandíbula media, en fémur una pilastra débil con estenomeria de lado
izquierdo, no se tienen datos del derecho, Euricnemia en tibia una del lado izquierdo, no se
tienen datos del derecho, euribraquia para ambas tibias, platolenia en cubito y una estatura
de 161.50 cm.Los entierros localizados alrededor del entierro A11 fueron el A9, A10, A12,
A14, A15 y A16, de estos se tienen los siguientes datos antropofísicos.
El entierro A9 corresponde a una mujer de entre 46 y 50 años de edad, fue
depositada de manera extendida en lateral izquierdo, y dentro de sus características
biológicas contaba con una estatura de 151.50cm, con cráneo redondeado, ancho, con cara
estrecha y alta, con orbitas altas, y mandíbula ancha y corta, con deformación craneana del
tipo tabular erecta, alteraciones patológicas en dientes comunes como son sarro, desgaste,
proceso gingivitico, reabsorción alveolar, en esqueleto hiperostosis pórotica, artritis,
procesos infeccioso, nódulos de schomorl y excrecencias en espinas de vértebras y
excrecencias sobre cara anterior de rotulas. (Fotografía 17)

Fotografía 17.- entierro A9

Del A10 se identifico que se trata de una mujer de entre 40 y45 años de edad,
depositado extendido boca abajo, con alteraciones comunes como sarro, desgaste medio,
gingivitis y caries en dientes; en esqueleto se observo cribra orbitalia, hiperostosis pórotica,
59
excrecencias óseos en metatarsos asociados con la posición de acunclillamiento, artritis.
(Fotografía 18)

Fotografía 18.- entierro A10

Entierro A12, es un individuo de sexo masculino de entre 46-50 años de edad,


colocado de manera extendida, con una estatura aproximada de 166.50 de estatura, con
cráneo medio, alto y frontal estrecho, cara estrecha y alta, orbitas altas, reabsorción alveolar
en dientes, y en esqueleto hiperostosis pórotica y osteomielitis. (Fotografía 19)

Fotografía 19.- entierro A12

Para el entierro A14 se obtuvieron los siguientes datos, se trata de un individuo de


sexo femenino de entre 15 y 20 años de edad, colocado en posición extendida en decúbito
dorsal, con características biológicas como sarro, desgaste, manchas de color negro.
(Fotografía 20)

Fotografía 20.- entierro A14

60
En lo que se refiere al entierro A15, se trata de un sujeto sub-adulto de entre 10 y 15
años de edad, depositado en forma extendida, con sarro y desgaste en dientes, hiperostosis
pórotica en esqueleto. (Fotografía 21)

Fotografía 21.- entierro A15

Para el entierro A16, se obtuvo lo siguiente, se trata de solo la extremidad inferior


de un sujeto de sexo masculino, de entre 35 y 40 años de edad, con periostitis en huesos
largos los cuales se encontraban flexionados, con una estatura aproximada de 166.2.
(Fotografía 22)

Fotografía 22.- entierro A16

61
Consideraciones finales
Es importante señalar que este trabajo es el inicio de una labor continua de
investigación, que día a día muestra el potencial de información que es factible recuperar de
los restos óseos y su contexto, lo cual nos permite acercarnos al conocimiento de nuestros
antepasados e inferir por que depositaban de cierta manera a los individuos.
En este caso lo que en un primer momento se identifico como algo especial, arrojo
una gran cantidad de datos, ya que de acuerdo al análisis arqueológico se trataba de un
sujeto muy especial que tenia como característica principal el hecho de contener una punta
de proyectil sobre el pecho del lado derecho, la cual después del análisis antropofísico fue
factible inferir que se trataba de una herramienta, objeto ceremonial ó utensilio de trabajo
que pertenecía al individuo y no el causante de su muerte, como se pensó en un primer
momento, ya que al analizar las costillas y vértebras al microscopio ninguna presentaba
marca de corte, que indicara alguna herida.
Sin embargo al analizar el contexto se observo que este se encontraba rodeado de
otros sujetos principalmente de entre 40-50 años de edad, de ambos sexos, dos masculinos,
dos femeninos, y un sub-adulto, la mayoría fueron depositados extendidos, solo el entierro
A16 que al parecer fue parcialmente removido se encontraba flexionado. En cuanto a las
modificaciones culturales se tienen solo dos casos de deformación craneana del tipo tabular
erecta el A9 de sexo femenino y colocado al noreste y el individuo principal A11. De igual
manera todos los sujetos presentan alteraciones comunes como son sarro, desgaste, caries,
reabsorción alveolar en dientes, hiperostosis pórotica, procesos infecciosos en huesos largos
y artritis, todas ellas relacionadas con la edad y el medio ambiente, la única diferencia
biológica entre el entierro A11 y los demás del sexo masculino en los que fue factible
determinar la estatura, es qué, a él entierro A11 se le calculo de acuerdo a las tablas
Genovés publicadas en 19668, una estatura de 161.50cm mientras que los entierros A12 una
estatura de 166.50cm y A16. Presenta una talla de 166.00 (Fotografía 23)

8
Genovés 1966, citado en Lagunas Rodríguez Zaíd y Patricia Hernández Espinoza, Manual De
Osteología, CONACULTA. INAH, México DF, E.N.A.H. División de Posgrado, 1998:55-58

62
Fotografía 23.- contexto completo

Por lo tanto la única características que hace diferente al hombre denominado como
entierro A11, que habito entre el 200 y 400 DC en el Colima Prehispánico, es el hecho de
contar con un objeto especial dentro de su ajuar funerario y el ser colocado al centro de
otros sujetos, así que seguramente este sujeto era alguien importante para este grupo, sin
embargo estaba expuesto al mismo medio ambiente social y cultural que ocasionaron
alteraciones parecidas a la de los demás sujetos. Cabria señalar que aun queda mucho por
decir y contestar al respecto de este contexto, ya que esta es una primera aproximación a los
datos obtenidos, seria interesante llevar acabo análisis como el ADN, para conocer si se
trata de una familia o hay diferencias genéticas entre los sujetos colocados alrededor y el
central.

63
“Relación historica de los hospitales de religiosos y “civiles” de la ciudad
de Colima”

Alfredo Cesar Juárez Albarran


acja@hotmail.com
Sociedad Colimense de Estudios Históricos (SCEH).

El primer Hospital conocido en la ciudad de Colima como “Hospital Civil” al


parecer para establecer diferencia con los Hospitales Militares, estuvo localizado en el
costado oriente de lo que hoy es el Jardín Núñez, antes plaza nueva (1). Hubo antes otro
“Hospital de Religiosos”, los datos de mayor antigüedad señalan como su fundador al
Padre Pedro de Solórzano quien era hijo de Juan de Aguilar y Solórzano y de Ana Martel
quien llego en l523 y es considerada una de las primeras mujeres españolas avecindadas en
Colima –la callejuela que existía hasta hace unos años en la parte posterior de Palacio de
Gobierno/Catedral llevo su nombre-, el hospital primero llevo el nombre de Nuestra Señora
de la Concepción, posteriormente se le conoció como el “Hospital de Juan de Dios”, y
cuando dicho beato fue canonizado el 16 de octubre de 1690 por el Papa Alejandro Vlll se
le añadió la palabra “San” (2). El nombre completo de Juan de Dios fue el de Juan Ciudad
Duarte o João Cidade Duarte; esta institución que estuvo conformada por el nosocomio
propiamente dicho, un templo, y un panteón de acuerdo al Director del Archivo Historico
del Municipio de Colima Doctor Jose Miguel Romero de Solís ocupaba toda una manzana -
ver plano-.

64
Fotografía: Plano reconstruido de Colima elaborado por el cartógrafo Elías Méndez Pizano, Sobresalen la
plaza mayor, la Iglesia Parroquial y abajo el Hospital de Sn Juan de Dios. (Tomado de La Revista
“Luciérnaga”, de la Asociación Colimense de Periodistas y Escritores, Numero especial Noviembre 2010, pp
11.

El sacerdote Solórzano recibió en 1599 del Virrey de la Nueva España Don


Gaspar de Zúñiga la autorización respectiva, aun cuando se menciona que comenzó a
funcionar unos años antes. Cuando vinieron a Colima los padres juaninos, o de la orden de
San Juan de Dios se hicieron cargo de su funcionamiento. El padre Solórzano por
situaciones no claramente precisadas pronto se enemisto con los frailes quienes se retiraron
de la ciudad, para regresar cuando el señor Solórzano había fallecido. A este hospital
asistían para su curación los enfermos de la jurisdicción de Colima y los que iban de paso.
El primer médico cirujano que trabajo ahí fue Don Cristóbal de Herrera quien
falleció en 1613 y fue sepultado en el entonces cercano convento de la Merced. En El libro
México Pintoresco hay un documento en el que Rivera, hace referencia a las
construcciones de la ciudad de Colima señala entre ellas al “Hospital Civil”, que ocupó
para entonces el edificio del antiguo convento de San Juan de Dios, el que según consigna
fue fundado por Fray Juan de la Concepción el 7 de enero del año de 1608.
La beneficencia pública se impartía ahí, en el convento extinguido en el que desde
principios de ese siglo, había existido reiteramos un hospital que se sostenía con algunos
fondos administrados con estricta y regulada economía; ese plantel fue administrado por un
eclesiástico, bajo la vigilancia del provisorato de Guadalajara sic (3).
El historiador J. Levy coincide con Rivera y escribe en su columna Hoy en la
historia del periódico “El Comentario” fechado el 7 de enero del 2010: “Aunque los
historiadores no se han puesto de acuerdo en las fechas, consignamos la versión de Almada
y Vizcarra sobre la fundación del Hospital de San Juan de Dios, que dice que esto aconteció
el 7 de enero de l608 y fue fundado por fray Juan de la Concepción conocido como “pobre
Juan”, quien llego a la Villa de Colima al frente de varios frailes de su orden, haciéndose
cargo de inmediato de la curación de los enfermos del hospital”.
El mismo historiador en su columna correspondiente al 10 de enero del 2012
escribe: Llega la orden de los Juaninos”. El 10 de enero de 1608 llegó a Colima la Orden
Religiosa de los frailes Juaninos, dirigidos por Fray Juan de la Concepción. Su convento
fue construido por la actual calle Gildardo Gómez. Todavía se aprecian sus ruinas. La orden
de los Juaninos sostuvo el Hospital de “San Juan de Dios” por màs de dos siglos.
Su fuente de ingresos fue la limosna que recaudaban personalmente por las calles y
casas de la Villa de Colima y otros pueblos de la región. Utilizaban para recoger las
mencionadas limosnas unas cestas de mimbre o carrizo a las que llamaban “capachas”,
razón por la cual, la gente del pueblo acostumbraba nombrar a los Juaninos, con el
sobrenombre de “capachos”.

65
Este muro que estuvo por la hoy calle Gildardo Gòmez fue el último vestigio del viejo y primer
Hospital de la Villa de Colima, el llamado Hospital de San Juan de Dios; se destruyo durante el terremoto
del año 2003. Fotografìa cortesía del Cronista de la ciudad de Colima Profesor Abelardo Ahumada
Gonzàlez.

Por demás interesante lo escrito por el historiador Felipe Sevilla del Rìo, nos dice
que en realidad la fecha en que arribó a Colima el primer médico “graduado” y ejerció su
arte y ciencia en beneficio de los colimenses, es muy difícil de precisar ; sin embargo
menciona, nos es dable asentar que a fines del año del Señor de 1606, un hecho fortuito
erigió que Diego de Rivera, médico de cabecera del navegante capitán Pedro Fernández de
Quiroz se radicara en Colima, Quiroz al volver al Perú tras explorar las Nuevas Hibridas y
al pasar por las costas de Colima la NAO SAN PEDRO, capitana, soltó un barangay con
varios hombres para ir a tierra, pero ya cerca de la playa el fuerte oleaje arrastró la canoa y
la golpeó contra unas rocas, destrozándola, saliendo a nado los marinos entre los que venía
el médico Rivera, quien al conocer la villa de Colima decidió quedarse como vecino,
casándose aquí y ejerciendo su profesión por muchos años (4). De acuerdo a al Historiador
y médico Don Enrique Brizuela se le conoció más como pendenciero que como profesional
de la medicina (5), muy posiblemente este galeno trabajo en el entonces único hospital
existente en la ciudad.
Médico cirujano, barbero y sangrador a un mismo tiempo era el privilegiado que se
hacía cargo de combatir todas las dolencias físicas de los colimenses en el siglo XVl; y de
la vida y hechos de varios de estos pintorescos curanderos existen constancias en los
archivos colimenses, señala el propio Don Felipe Sevilla Del Rìo: En 1577 Francisco
Asencio tuvo una disputa con el Zaragozano Blas de Drago…….que no tiene oficio
ninguno, mas de que es Cirujano, que ese es el arte, del que del vive en esta villa de Colima
curando a algunas personas……………En 1588 fue aprendido el Maestre Donato Genovés

66
y se le “secresto” sus bienes entre los que se hallaban la clásica “bacìa” de barbero, navajas,
pinzas, tijeras “…y unos pañitos y papeles con polvos y medicinas, e un poco de copal…..”
El Maestre Donato dijo: ….que es cirujano, soltero y de edad de màs de cincuenta años, e
que “abrà diezsiete” años poco màs o menos que pasó a estas partes y reside en ellas, y
“queste” dicho tiempo ha usado del dicho oficio en toda esta Nueva España, de
“cirujía”…………
De 1590 hasta principios del siglo XVll figuran en Colima Álvaro Fernández,
cirujano; Juan Rodríguez del Padrón, curandero, casado con hija de Juan de Iniestra; Martín
Fernández y Cristóbal de Herrera, cirujanos, este último médico del convento y hospital del
entonces beato Juan de Dios de Colima; ……………
Al fundar el padre Pedro de Solórzano el Hospital de Nuestra Señora de la
Concepción (¿así se llamo inicialmente, al Hospital de San Juan de Dios ¿) y tomarlo poco
después a su cargo los frailes de Juan de Dios (1605), la residencia en Colima de médicos y
enfermeros, frailes o legos titulados o sin título, fue continua, casi todos ellos fueron
entusiastas y caritativos, entre los que sobresalieron fray Juan Leonardo, también fundador
del convento, y fray Joseph Medrano, quien ejerció su ciencia por 10 años en Colima.
Fueron notables también fray Juan Garro Montesinos, fray Phelipe de Valdez, fray Joseph
de Villalva, don Josè Castro, doctor don Andrés Ortiz, fray Cayetano Lasso de la Vega, don
Josè Faustino, etc. En 1641, habiendo fallecido el capitán don Bartolomé Bravo de
Lagunas, alcalde mayor de Colima, su médico el padre fray Marcos Jiménez de Arteaga,
prior del convento y hospital de San Juan de Dios en Colima, reclamó ante las autoridades
judiciales la paga por sus servicios profesionales durante un año. En 1780 don Carlos Marín
de Villaseñor, alias médico de Colima, inicio un juicio contra los bienes de la casa
mortuoria de don Atanasio de Cosío, por reclamación de honorarios……….(4).
No localizamos mayores datos relacionados hasta los de julio de 1828, año en que
de acuerdo al historiador Colimense Don Alfonso De la Madrid Castro un numeroso grupo
de los más característicos vecinos de Colima, presentaron un escrito dirigido al Jefe Político
Colimense el coronel Don Mariano de la Madrid, llamando su atención entre otras cosas a
que “El Hospital de San Juan de Dios hoy en día, se encuentra reducido a la nulidad, y la
humanidad doliente reclama imperiosamente su reforma” sic (6). En un croquis del año de
1856 elaborado por el cartógrafo colimense Elías Méndez Pizano, se señala que entre las
sesenta manzanas se dice componían en ese entonces la ciudad de Colima destaca entre
otros edificios el del Hospital de San Juan de Dios. Las calles de la ciudad respondían al
nombre de algún edificio o característica especial que las identificara.
El Historiador y Arquitecto Huerta Sanmiguel menciona en uno de sus escritos que
“La calle de Hospital indica el nombre de la arteria en donde se encontraba el Hospital de
San Juan de Dios”. El mismo al hacer una comparación de esos ayeres con los nombres de
las calles en el año de 1990 dice que esa calle se llama a la fecha Independencia y se
prolonga con la Morelos.

67
Dichos señalamientos van en correspondencia con uno de los costados, el del lado
sur del actual Jardín Núñez (7).
El Profesor e Historiador Abelardo Ahumada Gonzàlez, nos comentó que el
antiguo salón de juntas de la cooperativa de salineros de Colima –hoy calles de
Independencia y Gildardo Gòmez- formo parte del Hospital de San Juan de Dios, uno de
sus últimos muros localizado por la calle Gildardo Gòmez sucumbió ante el terremoto del
21 de marzo del 2003, hoy es asiento de la Logia Masónica. En ello coincide el Historiador
Profesor Francisco Hernández Espinoza quien escribió que el primer hospital civil –así lo
llamó- funciono donde hoy se encuentra la logia masónica “Acacia”, por la entonces calle
del Hospital hoy independencia (8).
Por decreto del 16 de noviembre de 1859, y debido a la aplicación de la Ley de
Desamortización de los Bienes del Clero, el Gobernador Miguel Contreras Medellín
suprimió el Hospital de San Juan de Dios y con sus muebles y el mismo personal
“inauguro” el que llamo “Hospital Civil de la ciudad de Colima” situándolo en el
edificio del Nuevo Seminario de Colima, calle de por medio con el Templo de la Merced
frente al Jardín Núñez (9).
El 18 de agosto del año 2010 Jose Levy en su columna del Periódico “El
Comentario” señala: Se establece el Hospital de San Juan de Dios: “Por decreto del Lic.
Miguel Contreras Medellín, Gobernador del Estado, se (re) estableció el Hospital de San
Juan de Dios, en el local que antes ocupaba el Seminario Conciliar ello fue el 16 de
noviembre del año de l859. Inicio con un cirujano y un practicante, tenía un departamento
para los menesterosos”, sic. De acuerdo a esto, el primigenio hospital de San Juan de Dios
cambio de localización o domicilio, pero para fines del año 1859 seguía con el mismo
nombre.
Sin embargo en el periódico el noticiero de fecha 13 de mayo del año 2012 el Pbro.
Héctor Michel y el Lic. Miguel Aguirre Radillo en su trabajo sobre “El Seminario de
Colima de la Preciosa Sangre de Cristo” mencionan que el 17 de octubre de 1849 se inician
los cursos en la casa propia del Seminario frente a la “Plaza nueva” (Actual jardín Núñez),
en donde ahora se encuentra la Escuela Federal Tipo Republica de Argentina.

68
El 16 de noviembre el Gobierno clausura el seminario y expropia todos los bienes
legados por el Señor Cura Don Jose Marìa Melchor Silva Diaz quien murió pocos años
antes y fue uno de los fundadores del seminario inicial. En enero de 1868 es expropiada en
definitiva dicho seminario.
El Historiador Don Francisco Hernández Espinoza escribe palabras más o palabras
menos en su Libro “El Colima de ayer”: En la esquina del lugar donde ahora se encuentra
la Escuela Tipo “Republica de Argentina” existió una vieja construcción que sirvió hasta el
año de 1859, de asiento al Seminario Conciliar, al ser trasladado éste de Villa de Álvarez a
Colima.
Haciendo un paréntesis, respecto a esa época resulta interesante el mencionar que en
la aun numerosa familia Fernández de rancio raigambre colimense hubo un medico
prácticamente en cada generación, nos lo informo el Dr. Oscar Fermín Fernández
Ahumada. Comenzaremos por mencionar al Dr. Fermín Juventino Fernández Solórzano
facultativo quien hiciera la primer apendicetomía en Colima específicamente al Señor Don
Manuel Alcaraz quien era padre de Marte y Cesar Alcaraz Quiroz destacados comerciantes
de la localidad; operación efectuada en la mesa del comedor de su casa, este médico fue
director del Hospital Civil de Colima y del Hospital Militar de la Plaza.
Le siguió el Dr. Vidal Fernández Mesina quien fuese Gobernador Interino de
Colima, y luego Director del Hospital Civil y quien estuvo casado con una de las hermanas
de la Dra. Luisa M. Oldenbourg Vietsh nacida y radicada en Colima, esta profesionista
estudio en la Escuela de Medicina de la Universidad de California en los Estados Unidos,
titulándose a los 22 años de edad, y fue la primer medica Colimense que el 6 de enero de
1889 se estableció en aquí.
Se especializo en Cirugía y Obstetricia y efectuó varias intervenciones quirúrgicas
de este tipo en el Hospital Civil de enfrente al Jardín Núñez y en el del Sagrado Corazón de
la calle 27 de septiembre: ayudo a traer al mundo en la ciudad de Guadalajara a quien seria
a futuro Gobernadora de Colima Griselda Álvarez Ponce de Leon. Fue hija de Don Jorge
M. Oldenbourg, después de varios años regreso a los EU y murió en 1952 en Berkley
California, nunca se casó.
Nuevamente acudimos a los escritos de Jose Levy en su columna del Comentario de
fecha 20 de enero del año 2012, dice: Donde actualmente se ubica la parroquia de La
Merced, existía hacia el año de 1871 un pequeño paraje………….Doña Luisa Espinoza
dueña de ese lugar cedió al clero la extensión necesaria para que se construyera un templo
que se dedicaría a Nuestra Señora de las Mercedes, con el objeto de reponer el que había
expropiado el gobierno durante la Reforma y que se encontraba en la actual calle Gildardo
Gòmez, en la esquina en donde se localiza la sastrería de los Naranjo y colina con la
Presidencia Municipal.
Aparece en una de las fotografias siguientes la Dra. Louise Oldenbourg Vieths, fue
tomada del libro “Árbol genealógico de la familia Oldenbourg” que amablemente nos
proporciono la Señora Tina Oldenbourgh; la médica perteneció a la decima generación,

69
actualmente ya hay trece generaciones de dicha familia originaria del puerto de Hamburgo
en Alemania. En otra fotografía se observa a Louise en la parte central junto con sus dos
hermanas todas ellas nacidas en la ciudad de Colima, también puede observarse3 una de la
familia en las afueras de su casa de Colima.

En acatamiento a las leyes de reforma en el seminario poco abajo y calle de por


medio con el templo de La Merced, comenzó a funcionar “El Colegio Civil”, a su clausura
el edificio pasó a ser cuartel de tropas federales y finalmente “Hospital Civil”; el Sr. Blas
Ruiz –rico comerciante constructor y propietario del edificio ahora llamado Palacio
Federal, localizado frente al Jardín Núñez en su parte Norte- financió la construcción de un
2º piso de madera al que aplico pintura de aceite, en este habitaban las madres Josefinas que
el mismo mandó traer y a cuyo frente figuro la bondadosa superiora Sor Dolores del
Castillo.
El Profesor y artista plástico Jorge Chávez Carrillo anoto en su libro sobre el
Pintor Alfonso Michel, “El viejo y tétrico Hospital Civil…..” sic, lo que nos llama la
atención con respecto a las condiciones en que se encontraba este hospital en parte
construido de madera (10).

70
13

El Profesor Manuel Velasco Murguía en sus escritos sobre “Cosas de Colima”


anota: “….en el jardín Núñez, frente al cuartel, que estuvo ocupando el antiguo edificio de
madera del Hospital Civil, donde ahora se halla la Escuela Primaria Federal Tipo República
Argentina…” sic (11).
En otro de los párrafos de su libro el pintor Chávez Carrillo escribió: “……..la
cárcel era un galerón donde ahora está la Escuela Tipo. El mismo historiador nos da a
conocer que en los primeros años del Siglo XX por orden del entonces Gobernador Don
Enrique O. de la Madrid, el síndico señor Ignacio Pamplona guardo el enrejado que rodeaba
al Jardín Núñez en las bodegas del “Hospital Porfirio Diaz” (un hospital civil mas) el que
estuvo en la iniciación norte de la ahora Calzada Pedro A. Galván, y que ahora en el 2012 y
ya desde hace muchos años es asiento de la XX zona militar.
Este hermoso y ya desaparecido edificio, cuya construcción en su mano de obra se
debió al Arquitecto Antonio Aldrete, se inicio bajo el gobierno del Sr. Francisco Santa
Cruz. Cruz (8), a la fecha y dados los fenómenos telúricos que han azotado a Colima
capital, no queda ningún vestigio.

71
FOTOGRAFÍA: Templo de la Merced a la izquierda, y al frente el antiguo seminario, transformado en
cuartel de la policía y cárcel, así como en Hospital Militar, y Cuartel del 2º batallón de infantería (en la
parte superior de una de las puertas alcanza a leerse “2º batallón”), la instantánea fue tomada desde el
Jardín Núñez. Fotografìa cortesía del Ingeniero J. Levy.

El Gobernador del Estado durante los años de l858 a l859 Miguel Contreras
Medellín comunico al pueblo de Colima el día 29 de agosto del año de l859 que se
reorganizo la administración; estableció la junta de Sanidad, el Colegio Civil, la Fundación
del Hospital e inicio la construcción del portal norte del centro de la ciudad (12).
Francisco Santa Cruz Gobernador de Colima, durante su periodo comprendido
entre los años de 1869 a 1873 (fue 1er mandatario del Estado también durante los periodos
de l880-l883, y 1891-1902) informaba a la V legislatura local : “Mientras el Hospital de
San Juan de Dios, custodiado siempre por una partida de soldados, adquiría el rango de
municipal”, el Ayuntamiento de la ciudad de Colima por acuerdo del Congreso, disponía
que todas las fincas urbanas fueran pintadas obligatoriamente.
Hubo también mejoras materiales en la capital colimense (con fondos públicos y
privados) de gran importancia, como la construcción del Jardín Núñez, del teatro Santa
Cruz ahora llamado Teatro Hidalgo, del Puente Quebrado y del Puente de Álvarez; la
reparación general de empedrados; y la “reconstrucción del Hospital Civil” . Estas obras
fueron consideradas, según expresión del referido gobernador Francisco Santa Cruz,
como "el ornato de la capital del Estado”. El propio Señor Santa Cruz se dirigió a los
integrantes de la Xlll Legislatura que fungió de l894 a l897 señalando lo siguiente: “Con el
objeto de remodelar el Hospital Civil, pido permiso a la cámara para vender el edificio del

72
cuartel de policía, y con los recursos obtenidos, formar un fondo especial para iniciar
aquella obra, pues en l897 el Hospital era insuficiente y carecía de las comodidades y
condiciones higiénicas que reclamaba la ciencia médica (13).

FOTOGRAFÍA: Templo de la Merced a la izquierda, y un lado el antiguo seminario, transformado en cuartel


de la policía y cárcel, así como en Hospital Militar, y Cuartel del 2º batallón de infantería, y después en el
Hospital Civil que todavía llevo el nombre de San Juan de Dios durante una temporada. Fotografìa cortesía
del Ing. J. Levy.

Conforme al historiador Luis Virgen al despuntar el siglo XX las enfermedades que


causaban màs defunciones en la ciudad de Colima eran: Disentería, enteritis, viruelas,
sarampión, eclampsia, picadura de alacrán, tuberculosis perniciosa, debilidad congénita,
fiebre intermitente, septicemia puerperal, y paludismo, etc. Considera Andrés, autor de una
carta dirigida a Martha y fechada el 27 de octubre de 1902, entre otras cosas que la mejor
obra pública del Gobernador Santa Cruz fue la construcción del “Hospital General
Porfirio Diaz” para ayudar a remediar tantos males. Continua refiriendo que las boticas de
Colima ya expenden prodigiosos medicamentos como las píldoras de Ayer para la
inactividad del hígado, el purgante Julien para las afecciones del estomago y del hígado, la
Apiolina Chapoteaut para el flujo menstrual, la zarzaparrilla del Dr. Ayer que enriquece la
sangre expeliendo sus impurezas, el Santal Midy para el catarro de la vejiga y la hematuria,
el jarabe de pino de Lagasse que cura resfriados, tos ronquera, catarros y bronquitis, y en
especial el Wampole, miel que devuelve la vida al moribundo. Los medicos progresistas la
aprueban y recetan, y yo que soy el boticario la recomiendo…..sic…. En ese entonces y de
acuerdo al censo de 1900 el Estado de Colima tenía 37,788 habitantes, y la capital
concentraba a 20,698 esto es a más de la mitad del total (14).

73
Fotografìa: Hospital “General Porfirio Diaz” visto desde su esquina izquierda, 1905. Fotografìa cortesía del
Ing. J. Levy., este historiador nos informo que el 15/lX/98 el Gobernador Coronel Fco. Santa Cruz inauguró
en brillante ceremonia el pórtico del Hospital, se empezaron a construir después sus interiores los que fueron
destruyéndose con los temblores de 1900 y 1932, años después en este edificio a medio construir, se ubico el
cuartel del Batallón de Infantería.

En l906 durante su informe de labores el Gobernador Don Enrique O. de la Madrid –fue


primer mandatario de Colima del año de l902 al de l911- dijo: “Convencido de que en el
Hospital Civil se necesitaba el personal que se preocupara debidamente del cuidado de los
asilados, se mandaron traer de la capital señoritas que pertenecen a una institución
organizada para dedicarse a tal servicio. Desde el 1º del mes anterior, comenzaron a ejercer
sus funciones, y me es verdaderamente satisfactorio informaros que tal establecimiento de
beneficencia se encuentra ahora en las mejores condiciones de aseo, orden y moralidad.
……..y prueba de ello que, hasta la fecha, se albergan ciento cincuenta enfermos de ambos
sexos y constantemente, hay solicitudes. Con ese motivo se ha dotado al establecimiento de
suficiente ropa, camas, medicinas y demás útiles necesarios, en todo lo que se han
invertido 4,000 pesos extraordinariamente, sin incluir gastos de empleados y alimentación”
sic (2). En búsqueda de información que pudiera estar relacionada localizamos una
referencia que se atribuye al Gobernador Ramón R. de la Vega quien vivió de 1811 a 1896
y fue Gobernador del Estado durante los periodos de l862 a l864 y el de l867 a l869 –ambos
periodos fueron interinato-, donde se señala que “Construyo el Hospital Guadalupano”
(15). No se consigna su localización, al parecer se trata de otro hospital. De esta manera el
Historiador Hernández Espinoza menciona que con anterioridad a la construcción y
servicio del “Hospital del Sagrado Corazón de Jesus” –donde por el norte termina la

74
calle 27 de septiembre-, funciono otro de carácter particular que estuvo ubicado en donde
hoy es aun la factoría de Jabon “La Casa Blanca” –propiedad de la familia Aguilar-, el que
presto por un periodo largo un gran servicio a la sociedad colimense y a cuyo frente estaba
Lina Landín, auxiliada por Dolores Rendón –hermana del bisabuelo de los Levy Vázquez-,
Felicitas Vega y otras respetables damas. Más al comenzar a funcionar el Hospital del
Sagrado Corazón de Jesus, el primero mencionado en renglones precedentes quedó fuera de
servicio. (8).

FOTOGRAFÍA: El Gobernador Francisco Santa Cruz extendió esta invitación a señaladas personalidades de
la sociedad colimense, está fechada el día 14 de septiembre del año de 1898. Fotografìa cortesía del Ing. J.
Levy.

75
De acuerdo a información verbal del Ing. Jose Levy en este hospital se prestaron
servicios a la población hasta el año de 1917 en que el gobierno lo incautó, muchos años
después y debido al terremoto del 21 de enero del año 2003 dicho edificio se destruyo.
Resulta Interesante referir en este espacio un proyecto deseado por autoridades y pueblo de
Colima, desafortunadamente no cristalizado:
“En el año de l872 el ayuntamiento encargo al alarife Lucio Uribe un presupuesto
para la reparación o ampliación del hospital de “San Juan de Dios”, el nuevo hospital
vendría a cubrir gran parte de las necesidades que requería la ciudad en virtud de que el
hospital que era de beneficencia, resultaba insuficiente aun para la población de escasos
recursos. Presupuesto y planeación se concluyen en l875, para entonces la obra aun no se
inicia y es cuando se hacen las averiguaciones para conocer el lugar más apropiado para su
construcción; las autoridades consultan con la junta de sanidad y con los médicos de la
ciudad para saber su punto de vista sobre la ubicación, pero a pesar de lo necesario de este
servicio, el proyectado hospital nunca se llevaría a cabo, el proyecto se interrumpe en l877
cuando la tesorería del ayuntamiento se declara en bancarrota, y en l881 se pierde toda
esperanza de cobrar al gobierno federal el resto del dinero destinado al hospital –habían
dado un anticipo al parecer en base a recaudaciones aduaneras de Manzanillo-,
actualmente el proyecto y sus planos se encuentran extraviados (4).
Entonces como no se pudo hacer ni la remodelación del hospital, ni la construcción
de uno nuevo, las autoridades cambiaron el Hospital Civil de “San Juan de Dios” el
localizado en ese entonces frente al ahora jardín Núñez, a las instalaciones del Hospital
llamado del “Sagrado Corazón” que hasta poco antes de remodelarlo venía siendo
manejado por el clero ya que era de su propiedad. Este “Hospital del Sagrado Corazón”
se comenzó a construir en l904, y entro en funciones a partir de l909, fue donado por
particulares al padre Don Ricardo Silva, y sus instalaciones le fueron expropiadas en los
años veintes del siglo XX por el Gobierno del Estado (1).
Nos da a conocer Don Francisco Hernández Espinoza que el lugar en donde se
construyo el Hospital del Padre Silva, era en aquel tiempo un campo lleno de maleza, sin
ninguna construcción en su cercanía, al que se llegaba por medio de una vereda que venía
siendo, digamos la prolongación de la hoy calle 27 de septiembre, antes calle de la Unión y
luego calle 19 de julio de la que, a la altura de la calle Niños Héroes, se desprendía otra
hacia la izquierda para conducir al arroyo que hoy se encuentra a poca distancia, y que
continuaba hasta la esquina que por entonces tenía el nombre de “El paseo de los amantes”,
o sea contra esquina de “La atrevida”. Continuamos con el relato de Don Francisco
Hernández:…….Otra vereda tomaba la dirección oriente, hoy prolongación de la calle
citada. En el punto preciso en donde se edificó el viejo hospital, había una pequeña
elevación del suelo con una noria y una larga atarjea para el servicio del ganado que era
propiedad de la familia De la Vega. El Hospital empezó a construirse casi al inicio del
siglo XX, por el año de 1904, previo plano que ejecuto el arquitecto Trinidad Gutiérrez, y
que desplantaron los maestros albañiles Felipe Sierra y Ricardo Hernández.

76
La construcción se termino por el año de 1909 y se puso en servicio con el nombre
de Hospital del Sagrado Corazón de Jesus, administrándolo directamente el Padre Silva,
contando también con J. Tiburcio Ochoa, Ramón de la Vega, Angelina García, Isidoro
Barreto y otros.

Litografía de autor desconocido del ahora Portal Medellín y de la plaza principal de Colima durante los
años de 1800s.

Entre los primeros doctores que prestaron por ese tiempo sus servicios por una
temporada más o menos larga se recuerda como ya lo mencionamos anteriormente a la
doctora Marìa Luisa Oldenbourg, así como al doctor Vidal Fernández, lo mismo que al Dr.
Augusto Morrill y a su hijo Carlos, entre otros. El Hospital del Sagrado Corazón estuvo a
cargo del Padre Silva con el auxilio de religiosas hasta que en 1927 el Gobierno del Estado
lo incautó. (8).
El edificio del Hospital del “Sagrado Corazón” era una construcción neoclásica, sin
la mayor ambición arquitectónica. De gran altura, todos los elementos estaban dispuestos
según un eje central; lo destacable era que todos sus espacios y volumetría exterior se
atenían a un edificio pentacular central: remataba al pórtico de entrada un frontón o base de
los cuatro amplios corredores que anidaban a ese espacio, erigiéndolo como el más
característico del viejo conjunto (4).

77
Fotografìa del Frontispicio del Hospital del “Sagrado Corazón”, en los albores del siglo XX, ciudad de
Colima. Cortesía del Ing. J. Levy.

78
FOTOGRAFÍA: El antiguo Hospital del Sagrado Corazón de Jesus ya convertido en el Hospital Civil de
Colima, año de 1940. Fotografìa cortesía del Ing. J. Levy.

62

Fotografìa: Personal médico y de enfermería a las afueras del Hospital Civil de Colima. Fotografìa cortesía
de la Historiadora Bertha Luz Montaño Vázquez.

_________________________________________________________

79
Fotografìa: Captada por el propietario e iniciador de la estación de radio XERL “La voz costeña desde
Colima” Sr. Don Jose Levy R., tomada desde afuera de su casa por la calle 27 de septiembre, Al fondo se
observa la fachada del Hospital Civil Fotografìa cortesía del Ing. J. Levy.

En 1915 había muy pocos medicos en Colima, entre ellos Ciro y Gerardo Hurtado,
el Dr. Jose Marìa Herrera, el Dr. Fermín Fernández, el Dr. Alba y el Dr. Miguel Galindo.
Varios de ellos trabajaron tanto en el Hospital situado frente al jardín Núñez, como en el
del Sagrado Corazón de la calle 27 de septiembre. En 1931 se levanto un censo de médicos,
trabajaban en Colima el Dr. Luis Bayardo Anzar, Dr. Salvador Gonzàlez Ventura, Dr.
Federico Linares Hinojosa, Dr. Miguel de la Madrid Bejar, Dr. Carlos Ortiz Mariotte, Dr.
Ramón Reyes Montañés, Dr. Salvador Vizcaíno y el Dr. Juan G. Velasco.
El Hospital del Sagrado Corazón como ya se menciono se localizaba en la antigua
calle Niños Héroes ahora Manuel Gallardo Zamora, donde hace cerrada la aun hoy estrecha
calle 27 de septiembre, y cuyo conjunto de edificios pasaron a formar parte del patrimonio
universitario desde l962, ahora hay ahí instalaciones del Instituto Universitario de Bellas
Artes (IUBA), el autor en sus tiempos de preparatoriano aun recuerda que en la oficina del
Rector y medico Don Salvador Gonzàlez Ventura aun había puertas con claraboyas así
como azulejo de color verde en las paredes, ahí era el quirófano. El pasillo central se dedico
buena temporada al museo de la máscara y fue el hábitat de la colección de arqueología de
Doña Marìa Ahumada de Gòmez, en los corredores laterales había oficinas
administrativas, aulas de la Escuela de Leyes, las de contabilidad y las del bachillerato
único. De acuerdo a J. Levy en su columna del periódico “El Comentario” del día 20 de
septiembre del 2009, escribió: “….la Universidad de Colima ocupo el antiguo edificio del
Hospital Civil, ubicado en la calle Niños Héroes, cerrada con 27 de septiembre. Dicho local

80
fue entregado el 2 de septiembre de l962…….quedo listo para transformarlo de Hospital en
Escuela –Universidad de Colima- el l9 del mismo mes” sic. .

60

Fotografìa: Volcanes, calle 27 de septiembre y Hospital del Sagrado Corazon al fondo. Fotografìa cortesia
de la Historiadora Betha Luz Montaño V.

FOTOGRAFÍA: Calle 27 de spt Colima 1940, al fondo se observa el Hospital Civil.

81
Fotografía: Oratorio del Hospital del Sagrado Corazón de Jesus de la Ciudad de Colima, obsérvese a un
sacerdote en oración –se trata del padre Silva?-. Fotografìa cortesía del Ing. J. Levy.

FOTOGRAFÍA: Interior del Hospital del “Porfirio Diaz” después de uno de los fenómenos telúricos que
azotaron la ciudad de Colima. Fotografìa cortesía del Ing. J. Levy.

82
Fotografía: Pasillos del Hospital Civil de Colima el 16 de abril de l941 un dia después del terremoto
que destruyo gran parte de la ciudad y dejo numerosos muertos y heridos, aquí podemos observar a los
pacientes encamados y a sus familiares, a una enfermera y a un medico desempeñando sus labores, al fondo
se lee “Sala Rayos X”.

Fotografía: Calles Medellín y Madero después del terremoto de 1941. Cortesía J. Levy.

83
FOTOGRAFÍA: Calle Madero y Catedral de Colima, después del temblor de 1941. Cortesía J. Levy.

Fotografìa: Grupo de damitas Colimenses pertenecientes a la “Cruz Blanca Mexicana” las que ayudaron a
los heridos y a sus familiares después del terremoto de 1941.

84
Fotografìa: Año de 1942, al centro el Dr. Salvador Vizcaíno –se le despedía por irse a radicar a Torreón
después de haber laborado más de 30 años en Colima, el Dr. Miguel Trejo y la Srita. Eva Fernìza Gòmez,
entre otras personas medicos y enfermeras. Fotografìa cortesía de la C. Celia Vizcaíno hija del médico del
mismo apellido.

La prensa de la época, pasado un poco el primer cuarto del siglo pasado destaca, de
acuerdo a lo que escribió Celia Vizcaíno en su libro relacionado con su familia, legajo
concluido pero aún no impreso:
“Un nuevo y poderoso auxiliar cuenta desde ahora la ciencia médica en nuestro
raquítico medio provinciano, al ser inaugurado el “Instituto Electro Terapico” debido a los
esfuerzos de los facultativos Juan Velazco Galindo, actual Presidente Municipal y Carlos
Ortiz Mariotte. Con asistencia del cuerpo médico local, representantes de la prensa y otras
personas invitadas ex profeso, se inauguro el moderno instituto haciéndose previamente
algunos ensayos en los pacientes que se prestaron para tal efecto con los maravillosos
aparatos de Rayos X.
Entre los asistentes se contaban los doctores Miguel Galindo, Salvador Vizcaíno,
Federico Linares, Salvador Gonzàlez, Miguel Madrid Bejar y Ramón Reyes Montañés, así
como los cirujanos dentistas Adrian J. Márquez, Jose G. Rivas y Raúl F Cárdenas. Las
pruebas se iniciaron a las 12 horas del día tomándose la radiografía del pequeño hijo del

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Sr. Ingeniero Fernando Vázquez Shiaffino, en una de sus extremidades inferiores,
resultando la prueba magnífica, perfectamente visible, lo que prueba la eficiencia de los
aparatos hábilmente manejados por los doctores Velazco y Ortiz.
En 1943 el doctor Federico Linares comenzó a emplear la penicilina, noticia que
fue todo un acontecimiento, mencionando la prensa local que se trataba de una curación
nunca vista, de acuerdo a lo que escribió la señora Celia Vizcaíno Hernández en sus
memorias, ella es hija del doctor Salvador Vizcaíno y aún vive en Torreón, contando con
poco mas de 80 años de edad. También consigno que de acuerdo a la prensa nacional de la
época este producto se empleo exitosamente por vez primera en México en el entonces
Hospital Ingles, aplicándose a un destacado diplomático quien presentaba un problema
infeccioso en el hígado.
Retomando lo relacionado con el Hospital Civil de Colima, cuando se entregaron
los edificios del antiguo Hospital a la Universidad de Colima, su parte más característica
vino a destinarse para la instalación del antiguo Museo de Culturas de Occidente fundado a
iniciativa de doña María Ahumada de Gómez, coleccionista e investigadora autodidacta de
la arqueología regional. El importante sismo que sacudió la ciudad en enero del año 2003,
dejo inservibles estas edificaciones, las que ya habían sufrido los embates del macro sismo
de 1941 (16).
Fueron numerosos los facultativos que colaboraron en el Hospital Civil repetimos
previamente llamado del Sagrado Corazón, antes de pasar a ser propiedad universitaria,
entre ellos citaremos al Dr. Enrique Brizuela Virgen, Dr. Juan Velasco Galindo, Dr. Daniel
Solórzano Maldonado, Dr. Enrique Antonio Vogues Herrera, Dr. Felipe Salazar Carrillo,
Dr. Alfonso Retana Mejía, Dr. David Jimenez Villalobos, Dr. Raúl Ochoa y Ochoa, Dr.
Alfredo Huerta Duarte, Dr Casimiro Ramírez Jaime, Dr. Raúl Sevilla Ramírez, Dr. Jose
Quevedo Morrill, Dr. Rogelio Cárdenas Alcaraz, y el Dr. Miguel Antonio Núñez
Solórzano, otros medicos sin tener nombramiento de base iban a ejercer la cirugía al
hospital tal es el caso del Dr. Jose R. Llerenas Ochoa, Dr. Leonel Ramírez García, Dr. Jesus
Velasco Márquez, etc.
Un nuevo Hospital Civil para la ciudad de Colima fue construido a iniciativa del
Gobernador Lic. Francisco Velasco Curiel – Gobernó el estado de 1961 a l967-; el 9 de
marzo de l962 se inicio su construcción en la llamada Avenida Circunvalación e Ignacio
Sandoval.
Poco menos de tres meses después el Gobernador acompañado del Secretario de
Salubridad Dr. José Álvarez Amezquita y doña Eva Samano Bishop de López Mateos
Presidente de México, lo inauguraron -18 de mayo 1962-, se había calculado un costo de 2
millones 760 mil pesos, al final vino costando al erario la cantidad de 3 millones de pesos
(17). En 1978 se conformo la Sociedad Médica del Hospital Civil de Colima de la
Secretaría de Salubridad y Asistencia, la que estuvo integrada en sus inicios por el Dr.
Juvenal Ríos Ruelas –Cirujano Oncólogo- como Presidente, Dr. Julio Cesar Férraes
Hernández –Cirujano General-, Dr. José Quevedo Morrill –Pediatra-, Dr. Alfredo C. Juárez

86
Albarran –Urólogo y jefe de enseñanza-, Dr. Jorge Macedo García –Ginecólogo y obstetra-,
Dr. Rafael Briseño Montes –Pediatra-, y el Dr. J. Guadalupe Granados Novela –
Anestesiólogo-.
En 1992 cuando se desempeñaba el Dr. Jose Rivas Guzmán como Jefe de la
Secretaria de Salud, el nombre del Hospital Civil cambio al de “Dr. Carlos Ortiz Mariotte”,
personaje quien laboro varios años en la ciudad de Colima. Así se recuerda que en 1929
junto con el Dr. Juan Velasco Galindo instalo el primer aparato de rayos X en la ciudad
(18).,

Fotografía: Sra. Eva Samano de López Mateos en la inauguración del Hospital Civil de la Avenida San
Fernando, le acompañan la señora Erendira de Solórzano, la Sra. Carmen Villa de Velazco Curiel
Gobernador del Estado, la Señora Cristina Zamora, el Lic. Abel López Llerenas presidente Municipal de
Colima, y el Dr. Rogelio Cárdenas Alcaraz. Fotografìa cortesía de la Historiadora Bertha Luz Montaño
Vázquez.

Retomando renglones precedentes mencionaremos que el doctor Ortiz Mariotte


colaboro como profesor de la antigua y prestigiada Escuela Dental de Colima junto con los
medicos Daniel Oseguera, Federico Linares Hinojosa, Dr. Miguel Galindo, y Dr. Juan
Velazco (19), salió de Colima a la ciudad de México y en la Secretaría de Salubridad y
Asistencia ocupo varios importantes cargos, se menciona que fue uno de los principales
promotores de las investigaciones que llevaron a reportar la primer experiencia en el
control de diarreas con el uso de la “Terapia de hidratación oral”, con disminución de la
tasa de mortalidad infantil, en los altos de Jalisco (20). En 1944 junto con el Dr. Daniel
Martínez y otros destacados epidemiólogos formaron la Sociedad Mexicana de Salud
Pública (21 El destacado medico Dr. Alfonso Gonzàlez Galván nos dice: Recuerdo al Dr.

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Carlos Ortiz Mariotte, extraordinario epidemiólogo, iniciador de la campaña nacional
contra la poliomielitis (22). Entre los años de 1962 al año 2000 y en diferentes épocas se
desempeñaron como director del Hospital Civil de Colima el Dr. Pedro Cervantes Ochoa
(+), Dr. Rogelio Cárdenas Alcaraz (+), Dr. Jose A. Quevedo (+) (en 2 ocasiones), Dr.
Eduardo Llerenas Silva (+), Dr. Efraín Villaseñor Campos, Dr. Alfredo Cesar Juárez
Albarràn, Dr. Raúl Bello Maldonado, Dr. Julio Cesar Férraes, Dr. Rafael Meillon Lomeli,
Dr. Santos García Santiago, Dr. Rafael Pineda Mendoza (+), Dr. Héctor Gonzàlez Manzo,
Dr. Ignacio Chavolla Moreno, Dr. Dante Tapia Sandoval, Dr. Andrés Vázquez Rubalcaba
(+), y el Dr. Gilberto Nazario Velasco Pineda.

Fotografía: Año de 1977, El doctor Emilio Martinez Manatou Secretario de Salud Federal, y el Dr. Alfredo
C. Juárez Albarràn en ese entonces Director de Hospital Civil de Colima, acompañan al Lic. Josè López
Portillo Presidente de la Republica Mexicana durante su recorrido por el HOSPITAL CIVIL DE COLIMA
con motivo de la inauguración de una de sus remodelaciones, era Gobernador del Estado el Lic. Arturo
Noriega Pizano -1974-1977-.

Al que debería ser el hasta la fecha último Hospital Civil de la ciudad pero que
cambio de nombre por decisión del Gobernador del estado en turno Lic. Fernando Moreno
Peña -1998-2003-, se le dio el calificativo de “Hospital Regional Universitario”. El 12
agosto del año del 2001 la periodista Norma Dávila corresponsal del periódico de
circulación nacional llamado “Mural” escribió en su columna “Los Estados”: “Ayer se
realizo una ceremonia para anunciar la puesta en operación del Hospital Regional
Universitario de Colima, evento que se da a ocho meses de que el entonces Presidente de

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la República Ernesto Zedillo Ponce de León lo inaugurara. Mañana ese nosocomio
comenzara a ofrecer los servicios de consulta externa y en dos semanas más tendrá
instalados el resto. El Gobernador anuncio que el hospital funcionaria con l4 millones de
pesos, recursos que el Gobierno estatal asumirá; con un préstamo, en tanto se reciben
recursos federales por 45 millones de pesos prometidos por el Presidente Vicente Fox
Quezada, en su última visita a la Entidad sic (23).
Cierto tiempo después principalmente por presiones ejercidas por los medicos del
Hospital se modifico el citado nombre al de “Hospital Regional de la Secretaria de Salud
de Colima”. Han sido sus directores el Dr. Felix Rosales, Dr. Ethelberto López
Maldonado, Dr. Christian Torres Ortiz Ocampo, Dr. Saúl Adame Barreto (+), Antonio
Calderón Cendejas y actualmente ocupa dicho puesto el Dr. Cristóbal Ruiz Gaytan López.
Hace algunos años se re organizo la Sociedad Medica ahora llamada del Hospital
Regional de la Secretaria de Salud en Colima ello a instancias de su entonces presidente el
Dr. Augusto Sánchez Cárdenas, para ello se re tomaron la protocolización notariada por los
fundadores de esa asociación, así como varios de los reglamentos y estatutos de la
asociación médica que había venido funcionando en el Hospital Civil. Hay muchísimos
datos más que pudiéramos escribir, pero tenemos la limitante del espacio, de antemano una
disculpa por errores involuntarios en este trabajo de investigación histórica.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS:
1.- Escobosa H.M. 60 años de la Medicina en Colima (1940-2000), Doctor Miguel Trejo
Ochoa, 2008, 1ª ed. Tierra de Letras (México).
2.-Del Madrid C.A., Apuntes Históricos Sobre Colima, Siglos XVl-XX, Gobierno del
Estado de Colima-Universidad de Colima-Archivo Histórico del Municipio de Colima, 1ª
edición 1998; pp: a 55-60, y 188.
3.- Rivera C.M. México Pintoresco, Tomo lll, Estado de Colima, pp 600-604, Edición
facsímil Biblioteca Nacional de México, México Imprenta de la Reforma, 1883,
disponible en: http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080018126/1080018126_128.pdf.
4.-Sevilla D.R.F, Los Médicos…..en Prosas Literarias e Históricas 2005, 2ª ed.,
Universidad de Colima, pp227-237.
5.-Brizuela VE, El primer médico autorizado que llegó a Colima, Historica, órgano de
difusión de la Sociedad Colimense de Estudios Historicos, 2000; Año lV (Numero 15), 2ª
época, pp 16-18.
6-Del Madrid C.A., Apuntes Históricos Sobre Colima, Siglos XVl-XX, Gobierno del
Estado de Colima-Universidad de Colima-Archivo Histórico del Municipio de Colima, 1ª
edición 1998; pp: a 55-60, y 188.
7.- Huerta SR. Lucio Uribe, El alarife de Colima, 1ª edición, H. Ayuntamiento
Constitucional de Colima y Universidad de Colima, 1990.

89
8.-Hernandez E.F., El Colima de Ayer, Cuarta edición 2009, Universidad de Colima, pp 7-
256.
9.-Ahumada GA, La cara oscura del coloniaje: Colima, Siglos XVll y XVlll Cuarta parte.
Condiciones educativas y religiosas, médicos y hospitales, 2008, 1ª ed. Colima Seri color
diseñadores e impresores; pp 149-172.
10.- Chávez C.J., Alfonso Michel –Mito y Leyenda-, Universidad de Colima y Gobierno
del Estado de Colima, 1ª ed.; 1993.
11.- Velasco M.S. Cosas de Colima, Universidad de Colima, 1ª re edición; 2005.
12.-Informe al Pueblo de Colima, Gobernador Miguel Contreras Medellín. Disponible en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Contreras_Medellín.
13.-V Legislatura del Estado de Colima (l870-73)
http://www.congresocol.gob.mx/historia/hist-legislatura-05.html y -Solicitud del
Gobernador Santa Cruz a la X111 legislaturas del Estado de Colima, disponible en:
http://www.congresocol.gob.mx/historia/hist-legislatura-13.html.
14.-Virgen RL, Colima al despertar de un siglo, Historica (órgano oficial de difusión de la
Sociedad Colimense de Estudios Históricos) 1996; Año l (3) m 1ª época, pp 17-20.
15.-Informe del Gobernador Ramón R. de la Vega, disponible en:
http://www.joyasdemexico.com/cgi/index.php?Section=Persil&Op=2&seleccion=Colima.
16.- Levy J., “Hoy en la Historia”, Periódico “El Comentario” , De fecha Septiembre del
año 2006, agosto del año 2007, Agosto del año 2009, etc. Disponible en
http://elcomentario.ucol.mx.
17.-Diario de Colima, ediciones de Marzo y Junio de 1992.
18.-Brizuela VE, La Radiología en la ciudad de Colima, Historica (órgano oficial de
difusión de la SCEH), 1999, año lV (12), 2ª época, pp 8-10.
19.-Briseño CJM, Velasco MM, La Escuela Dental del Estado de Colima, Revista ADM,
2006, Historia Vol LXlll (4) pp 156-159.
20.-Martinez DM 131 años del quehacer epidemiológico en México, Bol de Epidemiología,
Serv Nac de Vig Epid SS Mexico, 2010; No. 2 vol 27.
21.-Gonzàlez GA, In memoriam del Dr. Pedro Daniel Martínez García, Salud Publica de
Mexico, l995; vol 37 (5) pp 477-484.
22.-Gonzàlez GA., Ventana Sanitarista 2010, Vol 15, disponible en
http://www.smsp.org.mx/ventana/2010.
23.- Periódico “Mural”, 12 de agosto del año 2001, “Inauguran de nuevo Hospital Regional
(Estados.
Agradezco a mis consocios de la Sociedad Colimense de Estudios Historicos Ingeniero
José Levy Vázquez (SCEH), al cronista de la ciudad de Colima Profesor Abelardo

90
Ahumada Gonzàlez (SCEH), así como a las señoras Celia Vizcaíno por conducto de
su sobrina Bertha Luz Montaño Vázquez (SCEH), y a Tina Oldenbourg por
haberme facilitado escritos y varias fotografías de su colección, así como por sus
comentarios y sus correcciones sin duda ello dará mas realce a mi trabajo el que lleva
dedicatoria especial a ADRIANA la compañera de mi vida, a nuestros hijos
ALFREDO, EDGAR, ALEJANDRO (+) y CARLOS lo mismo que a nuestros nietos
LYA y ALEXANDER.

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Biografía del Dr. Salvador Vizcaíno Mora, quién vivió en Colima de
1915 a 1942.
Celia Vizcaíno Hernández.
celiviz@hotmail.com

Nació en Sayula, Jal., el 19 de mayo de 1879. Hijo de Ignacio Julián Vizcayno


Cisneros y María de los Dolores Mora Armería.
Su papá fue Director Político en San Juan de los Lagos, y en otras poblaciones de
Jalisco. Avalado siempre por el Gobernador Don Ramón Corona, por su aptitud y honradez.
Asentándose definitivamente en Guadalajara, en 1889.
Sus estudios primarios los termina entre 1892 y 1893. En esa población estudia en el
Liceo de Varones y por indicaciones de algún maestro, cambia la forma de escribir su
apellido. Vizcayno y lo modifica a Vizcaíno. En 1899 ingresó a primer año de medicina en
la Escuela Médico-Farmacéutica. Trabajando para ayudarse con sus gastos.
En 1901 lo nombran preparador de la Cátedra de Química Orgánica e Inorgánica en
la Escuela de Medicina, en 1902, encargado del Arsenal del Hospital y en noviembre,
Practicante interno del Hospital Civil.
El 8 de enero de 1904 se inscribió en 6º año y en febrero de 1905 lo nombran
Practicante de Medicina de la 3° Inspección de Policía.
En julio 11 de 1905, según el Correo de Jalisco menciona: “ La Tesis que presentó
en la Escuela de Medicina el joven Salvador Vizcaíno, para sustentar su examen
profesional de Médico, Cirujano y Partero, fue un estudio sobre las fracturas expuestas de
los miembros y su tratamiento quirúrgico conservador.
Dicho trabajo mereció los elogios del jurado y su plena aprobación.”
Su título expedido en Septiembre 12 de 1905, como Doctor en Medicina, Cirugía y
Obstetricia.
Ese mismo año, presenta solicitud para ingresar al Cuerpo Médico Militar ya que no
existía aún la Escuela Militar de Medicina.
Realizando estudios sobre enfermedades tropicales del hombre y ordenanzas en el
Hospital Militar de la ciudad de México donde le turnaban a Toluca, Tula y otros sitios
(documentado esto en tarjetas postales escritas por él).
En Diciembre lo nombran Capitán Primero Médico Cirujano.
Un año después el Presidente de la República “General Don Porfirio Díaz” y el
Secretario de Guerra y Marina “Don Manuel G. Cossío”, le confieren el nombramiento de
“Mayor Médico Cirujano del Cuerpo Militar”.
En una carta extensa, en abril de 1907 recomendándolo ampliamente por sus
conocimientos y disciplina pasó de orden superior al Territorio de Quintana Roo. Iba a
Santa Cruz de Bravo, Q. R., anteriormente llamado Chan Santa Cruz y actualmente Felipe
Carrillo Puerto. Situado en la selva, en un lugar aislado e incomunicado.
El viaje lo hizo en tren de México al puerto de Veracruz y en barco a Progreso, Yuc.
Después de seis meses regresa a la misma ciudad para recibir nuevas órdenes.
En diciembre viaja a Guadalajara con permiso, retornando a México.
A su regreso, lo movilizaron a Estación Ortiz, Son. Viajando en tren a Ciudad
Juárez, Chih., por El Paso Tx.; Nogales, Az; Nogales, Son., finalmente llegando a
Estación Ortiz, el Hospital Militar se encontraba entre Hermosillo y Guaymas.

92
En Marzo de 1908 lo cambiaron a Tórim (uno de los siete pueblos yaquis) como
Sub Director en el Hospital. En ese lugar además había Juzgado y Farmacia Militar. Fueron
tierras de los yaquis que se habían ido poblando con personas de diferentes estados que las
fueron colonizando. Los yaquis no estaban conformes y siempre se habían sublevado contra
los invasores, desde lo primeros españoles que llegaron en 1533. Pasaban temporadas en
paz, pero algún grupo se sublevaba y volvían a luchar. Trataban los militares de poner paz y
él estuvo como testigo en la Pláticas sobre lo mismo. Se tienen fotos sobre esos Tratados.
Tenía que estar un año en Sonora, y estuvo dos.
Ahí conoció a una joven que tocaba guitarra y mandolina. Hicieron amistad, lo
mismo que con su familia. Mi papá en tren hizo un viaje a Guadalajara y puso su
consultorio, ya quería establecerse. Se escribía con amistades de Tórim, especialmente con
Carmen “mi mamá”. Por carta se hicieron novios.
En marzo de 1911, regresó a Tórim y el 16 de Julio de ese año se casaron. Le dieron
su cambio a Bácum (otro de los pueblos yaquis cercanos) donde vivieron recién casados. Al
término de sus servicios en Sonora le reconocieron con un Diploma.
En 1912, bajó nuevas órdenes, salieron en barco de Guaymas a Manzanillo, de ahí
en tren a Colima y Guadalajara. Mi papá continuó a México donde recibió órdenes de
trasladarse a Acapulco. Regresó a Guadalajara donde había nacido su primera hija “Ma del
Carmen”, rentaron casa en Guadalajara; él iba y venía a Acapulco, no deseaba llevarse a su
familia para allá, porque el clima era insoportable y con frecuencia salía a Zihuatanejo y
otros lugares.
El 24 de enero de 1913 hizo erupción el volcán de Colima. A mi papá le tocó verlo
en uno de sus viajes a Manzanillo.
En julio 17 de 1913 nació su segunda hija “Dolores Esther,”.
Como mi papá estaba desesperado por estar constantemente lejos de su familia
solicitó su baja del ejército. Él era muy cariñoso y apegado a su familia. Aunque le
ofrecían un ascenso, no le daban alguna plaza que le conviniera, en Noviembre de 1914
solicita la renuncia de su empleo.
La aprueban dándole las gracias por los buenos servicios que prestó al Batallón del
que era Médico Cirujano. Cuerpo del Ejército del Noroeste.
Columna del Gral. M. Diéguez”.
En 1915 animados por familiares cercanos planeaban irse a vivir a Torreón, Coah.,
por ser una ciudad con porvenir y crecimiento. Teniendo muebles y menaje empacado, no
pudieron realizar el viaje debido al recrudecimiento de las luchas revolucionarias que
destruyeron las vías del tren. Dialogaron entre ellos y como les había gustado mucho la
ciudad de Colima cuando pasaron en su viaje rumbo a Guadalajara, decidieron vivir ahí un
tiempo, él ya había estado varias veces en Colima.
Salieron a Colima en julio de 1915 rentando una casa chica que después fue kínder,
luego rentaron otra en Hidalgo No 98 esquina con Ocampo. Ahí puso su consultorio.
Pronto hicieron muy buenas amistades, todos vivíamos contentos en Colima. Mi
papá se dio a conocer y sus pacientes acrecentaron. Atendía a muchas personas sin
cobrarles, lo que le convirtió en un benefactor de la salud. En Colima nacimos 8 hijos más.
Presentó una solicitud de empleo en el Hospital Civil de Colima, confirmándole su
nombramiento el Gobernador y C.M. del Estado, Gral. Brigadier Juan José Ríos, como
Médico Auxiliar del Hospital Civil de la ciudad, en sustitución del C. Dr. Fermín
Fernández.

93
El Hospital Civil estaba situado frente al Jardín Núñez, por la calle Revolución, a
una cuadra del Templo de la Merced. Años antes había sido Seminario Conciliar, “Colegio
Civil” y después Cuartel de Tropas Federales. 1
También prestó sus servicios en el Hospital del Sagrado Corazón, que mandó
construir el Pbro. Ricardo Silva, con la cooperación de muchas personas, los terrenos los
había donado la Sra. Hermelinda de la Vega.
Este hospital estaba en la calle Niños Héroes “actualmente Manuel Gallardo”, que
era la que cerraba, la calle 27 de septiembre. Ahí mi papá daba sus servicios gratuitamente.
Nombramientos que le da el Gobernador Juan José Ríos en 1916:
–Enero 31 Vocal de Consejo de Salubridad.
–Marzo 16 lo cambian a Secretario del mismo Consejo. (Esto aparte del puesto en
el hospital).
–Marzo 28 Subdirector del Hospital con el carácter de Interino, por la licencia
concedida al Director C. Dr. Gerardo Hurtado Suárez.
El Secretario de Gobierno Francisco Ramírez Villarreal le otorga el nombramiento
como Auxiliar de sub-Director del Hospital Civil en sustitución del C. Dr. Fermín
Fernández quien pasó a sustituir temporalmente al Dr. Gerardo Hurtado Suárez por la
licencia ilimitada concedida para separarse del cargo de Director.
El Gobernador del Estado, Felipe Valle lo nombra:
–Sub-Director del Hospital Civil el 1 Sept. de 1917.
–Director del Hospital Civil el 23 enero de 1918.
Posteriormente presenta su renuncia, a la cual dan la siguiente respuesta: “En
acuerdo de hoy he tenido a bien aceptar a usted su renuncia que con fecha de ayer hizo de
los cargos que ha venido desempeñando en el Hospital Civil de esta ciudad. Al darle las
gracias por el tiempo que gratuitamente prestó sus importantes servicios en dicho
establecimiento, le renuevo las seguridades de mi consideración.
Firma. El Gobernador Constitucional del Estado, Felipe Valle.”
En Noviembre de 1919, estuvo postulado como Regidor del Partido Independiente,
estando como Presidente Higinio Álvarez y como Secretario Aniceto Castellanos- En
Diciembre recibe la certificación de que obtuvo la mayoría de votos (1794) para Regidor
Propietario.
Se tiene la fotografía del Ayuntamiento de Colima. Están algunos nombres, no
todos. Entre ellos el del Lic. J. Jesús Ahumada, Aniceto Castellanos, Héctor Pons, José
Padilla Gómez, Dr. Linares, Dr. Salvador Vizcaíno Mora e Ing. Felipe Inda. Colima, Enero
1º de 1920.
El 9 de Enero siguiente, se le extiende nombramiento: “En acuerdo de hoy he tenido
a bien dar a usted las debidas gracias por aceptar la invitación relativa de este Ejecutivo, a
la petición de prestar gratuitamente sus servicios médicos en el Hospital Civil, según se
sirve participarlo en su atenta contestación de fecha 7 del actual. Reitero a usted mi atenta
consideración. El Gobernador Const. del Estado, Miguel Álvarez García.
En ese año, apareció un periódico llamado “La Voz del Pueblo”, dirigido por el Sr.
Carlos Véjar, entre sus colaboradores se encontraban: Dr. Fidel Fernández M., Lic. J. Jesús
Ahumada, Dr. Miguel Galindo, Dr. R. I. Chávez y Dr. Salvador Vizcaíno. 3
En Colima por esas fechas, se presentó una crisis de Influenza española, a las
personas les daba gripa muy fuerte y diarrea.

94
En casa, Lola y Graciela cayeron muy malas. Él no descansaba atendiendo
pacientes, iba en su carruaje a visitarlos. Él Dr. Hurtado (creo que Ciro) estaba en cama y le
prestaba su caballo para que pudiera darle descanso al suyo.
Falleció mucha gente... Había pocos médicos y muchos eran presa de la influenza.
A Lola, que tenía como 6 años le prendían la sábana con alfileres de seguridad al colchón,
para que no se moviera, pues podía tener hemorragias (la alta temperatura le
intranquilizaba).
Gracielita en su cuna, aún no tenía un año y estaba muy delicada. Se agravó más y
no pudieron salvarla, falleciendo poco después.
Carta publicada en un periódico de Colima; “a los señores doctores Vizcaíno y
Herrera. Colima, Octubre 5 de 1920. Señor Director del semanario local “La Idea”.
Muy apreciable Director: Ruego a usted se sirva dar cabida en las columnas de su
semanario a las siguientes líneas: Hallándose gravemente enferma mi hijita María
Guadalupe, de una pleuresía purulenta, acudí a los señores facultativos Salvador Vizcaíno y
José María Herrera, quienes atendieron a dicha niña en el Hospital del Sagrado Corazón.
Fue indispensable hacer una difícil operación a la pequeña, misma que se llevó a
cabo con todo éxito y pericia del Dr. Vizcaíno, encontrándose la niña a la fecha,
enteramente curada.
Hago pública esta manifestación, en testimonio de mi gratitud a los referidos
facultativos que espero aceptarán, de su muy atento y S.S. Luciano Núñez”.
En junio 18 de 1923 le enviaron a mi papá un nombramiento de Director del
Hospital Civil, por entrega que le hizo el Dr. José María Herrera.
El Dr. Crescencio Castillo se hizo cargo del empleo de Subdirector, por entrega que
le hizo el Gobernador Miguel Álvarez García.
Mi papá tenía bastante bibliografía en francés. Aprendió este idioma de estudiante,
tal vez en la Escuela de Medicina, ya que algunos de los libros que necesitaban para
estudiar eran en francés. Tenía sus colecciones de numismática y filatelia. A todos sus hijos
también nos gustó la lectura.
María Teresa tenía como un año 5 meses y en Colima se presentaban casos de
sarampión y tosferina. Ella enfermó, lo mismo Emma y Alicia. A Mela le atacó la crup
(enfermedad viral respiratoria), mi mamá la atendía y no quería acercarse a las otras niñas
para no contagiarlas. Lola y Salvador ayudaban a cuidar a sus hermanas.
Fue muy difícil y penoso para todos. Él tenía jornadas agotadoras entre enfermos de
la familia y muchos otros en la ciudad. María Teresa empeoró y falleció.
En Diciembre de 1927 se creó la Escuela Dental de Colima y en 1932 el
Gobernador Salvador Saucedo la clausuró.7
En una carta abierta, publicada en “El Ecos de la Costa” el 17 de febrero de 1928, el
Dr. José María Herrera, hace presente su gratitud a sus colegas, los Dres. Federico Linares,
Salvador González, Ramón Reyes M. Jesús Fuentes, Salvador Vizcaíno, Daniel Cárdenas,
R. Torpey y Juan Velasco, por la manera espontánea, leal y desinteresada en que actuaron
al hacer pública su protesta por los injustificados ataques de que el mencionado Dr. Herrera
fuera víctima de parte de Rafael Ochoa F.
El Dr. Herrera había atendido al hijo de Rafael Ochoa, que estaba muy enfermo, ya
grave. Herrera no pudo hacer nada y el niño falleció. Ochoa creyó que había sido por
negligencia de Herrera y fue a reclamarle.
El cuerpo médico apoyaba al facultativo asegurando que había sido correcto el
tratamiento brindado al niño; él, trató de explicarle eso al papá del niño y un domingo

95
paseando por el jardín con otras personas, Herrera vio a Ochoa en el portal Hidalgo, afuera
de su negocio.
Se acercó para hablar con él, y éste sacó una pistola disparando varias veces
privándole de la vida.
Lola mi hermana cuenta que mi papá quedó triste e impresionado, ya que eran
buenos amigos y compadres.
Cuando mi papá viajaba, encargaba que buscaran al Dr. Herrera y en ocasiones lo
procuraba para pedirle su opinión en casos especiales.
En diciembre de 1931 “Se levantó un padrón de los médicos que prestaban servicios
en Colima. Eran 3 dentistas; J. Jesús Dueñas, José G. Rivas y Juan Linares. Ocho alópatas:
Luis Bayardo, Salvador González, Federico Linares, Miguel de la Madrid Béjar, Carlos
Ortiz Mariotte, Ramón Reyes Montáñez, Salvador Vizcaíno M. y Juan G. Velasco.
Alicia Hurtado Oldenbourg, amiga de Mela y Lola, se había casado con el Lic. y
Notario Miguel de la Madrid Castro.
En diciembre 12 de 1934 nació un niño, al que le pusieron Miguel (mi papá atendió
a la señora Alicia durante el embarazo y en el parto).
Vivían por la calle Hidalgo, a un costado de Palacio de Gobierno.
El licenciado De la Madrid llevaba el caso legal de unas tierras, le visitó su cliente
para informarse cual había sido el fallo de los jueces, y al decirle que había sido en su
contra, la persona encolerizó, sacó su pistola y le disparó. Inmediatamente buscaron a mi
papá (vivíamos a cuadra y media), llegando enseguida, pero su muerte había sido
instantánea.
La señora Alicia esperaba a su segundo hijo, naciendo meses después una mujercita.
Ella, decidió irse a vivir a México con sus hijos, platicándole a Lola mi hermana que para
ellos sería muy difícil vivir en Colima, porque cuando fueran más grandes, otros niños les
contarían lo sucedido y quería evitarles ese sufrimiento.
En septiembre de 1935 mi papá comenzó a dar clases en la Preparatoria y Normal
del Estado. Le nombró catedrático de Primera, el Gobernador Provisional del Estado José
Salvador Campero.
En 1936 lo nombra Catedrático del Laboratorio de Botánica así como Médico
Puericultor de la Oficina Central con adscripción a la Secretaría de Higiene Infantil, el
Gobernador Constitucional del Estado Miguel G. Santa Ana.
El 1º de enero de 1937 el Estado Libre y Soberano de Colima y Poder Ejecutivo,
“Con la facultad que le otorga el inciso “B” de los Servicios Sanitarios Federal y Local del
Estado le nombran Oficial Médico Sanitario “D” del Servicio de Higiene Infantil y Escolar
de los Servicios Sanitarios Coordinados”
No sé si fue cuando comenzó a trabajar él, en esos servicios, aunque en esa fecha lo
nombraban del Estado y después ya fue por Presidencia.
El 1 de Agosto de 1937, lo nombran Oficial Médico Sanitario “G”, y Medico
Sanitario “F”, el 1 de Enero de 1940.
Mi papá se relacionó con el Dr. Carlos Ortiz Mariotte, quien llegó a Colima siendo
doctor. El recorte de un periódico entre 1940 y 1942 dice: “Un nuevo y poderoso auxiliar
cuenta desde ahora la ciencia médica en nuestro raquítico medio provinciano, al ser
inaugurado el Instituto Electro-Terápico (sic) debido a los esfuerzos de los facultativos Juan
Velasco G., actual Presidente Municipal y Carlos Ortiz Mariotte.

96
Con asistencia del cuerpo médico local, representantes de la prensa y otras personas,
se inauguró el moderno instituto, haciéndose previamente algunos ensayos en los pacientes
que se presentaron para tal efecto con los maravillosos aparatos de Rayos X.
Entre los asistentes se contaban los doctores Miguel Galindo, Salvador Vizcaíno,
Federico Linares, Salvador González, Miguel Madrid Béjar y Ramón Reyes M., así como
los cirujanos dentistas Adrián J. Márquez, José G. Rivas y Raúl F. Cárdenas.
Las pruebas se iniciaron a las 12 horas del día tomándole radiografías a una de las
extremidades inferiores de Miguel A. Vázquez Schiaffino el pequeño hijo del Ing.
Fernando Vázquez Schiaffino, resultando la prueba magnífica, y perfectamente visible,
comprobando la eficiencia de los aparatos hábilmente manejados por los Dres. Velasco y
Ortiz Mariotte”.
El 1º de enero de 1941, lo nombran “Oficial Médico Sanitario”.
Un artículo, sin fecha, de aquellos últimos años y de alguna revista médica, dice:
“Esta fotografía corresponde al Sr. Doctor don Salvador Vizcaíno, el médico más antiguo
de Colima, Col. Nació el 19 de mayo de 1879. Hizo sus estudios profesionales en la
Escuela de Medicina de Guadalajara, Jal. Presentó exámenes para titularse, (sic) el 6 de
julio de 1905. Durante 9 años, prestó sus servicios en el Ejército Nacional como Médico
Militar. En dos ocasiones desempeñó el cargo de Director del Hospital de Colima como
Médico civil. Actualmente es Jefe de Higiene Infantil en los Servicios Coordinados de
Salubridad en la misma ciudad de Colima.
-Consultada su opinión acerca de las conquistas más notables obtenidas en el campo
de la medicina y de la Cirugía, respondió sin vacilación- “En cirugía la conquista más
grande de nuestros tiempos es la asepsia, en Medicina: los arsenicales”.
El 15 de Abril de 1941 fue el terremoto que pegó muy fuerte en Colima, mis
hermanas en Torreón recibieron la noticia por el radio, claro que muy exagerada. Al día
siguiente mi papá pudo enviarles un radiograma, por medio de un barco de Manzanillo,
diciéndoles que estábamos bien. Mi papá estaba en un puesto de Primeros Auxilios de
Salubridad y le dieron preferencia para enviarlo.
Mi papá pidió su cambio a Asistencia de Salud.
Después de algún tiempo le contestaron diciendo que no se podía porque en ese
puesto ya había un titular.
Presentó su renuncia y después le dijeron que lo cambiaban pero a otro puesto, el
cual sí aceptó.
Le llegó su baja de la Secretaría de Asistencia Infantil en Colima y al mismo tiempo
su alta en la ciudad de Torreón el 6 de Agosto de 1942.
Invitación. “Los empleados de Asistencia Pública se honran invitando a usted y a su
distinguida familia para asistir a un Gran Baile organizado para dar la despedida al señor
Dr. Salvador Vizcaíno Mora. Este sarao se efectuará el sábado 8 del corriente mes, a las
20.00 horas, nuestro agradecimiento por su benévola asistencia, que contribuirá al mayor
lucimiento de esta demostración de adhesión y cariño para quien ha sido ilustre titular de la
Institución en esta ciudad.
Colima, 6 de agosto de 1942.”
Mi papá, el Dr. Salvador Vizcaíno Mora durante veinte años, continuó trabajando
en Salubridad hasta principios de 1962, que ya se encontraba enfermo. Falleció el 14 de
agosto de ese año. Mi mamá, Carmen Hernández de Vizcaíno, falleció el 28 de abril de
1973.
Gracias.

97
Colima, Col., Julio 25 de 2012 (miércoles)

CVH/blmv.

FUENTES.
“Anécdotas y Recuerdos de la Familia Vizcaíno Hernández”. Celia Vizcaíno Hernández.
Torreón, Coah. 2009
“El Colima de ayer” Francisco Hernández Espinoza. Talleres IMPRE ROER, S.A. 1982.
Pag. 42.Colima, Col.
“La Educación Superior en Colima”. Vol. 1 Pag. 144. Manuel Velasco M. Universidad de
Colima. 1988.
“El Libro” Lucas Huerta Dueñas. No indica ciudad de impresión, ni editorial. 1989. Pag.
16.
”La semana en Colima…hace 35 años” Velasco Murguía 1988. Pags. 177 y 199.
“Viñetas de la Provincia” Manuel Sánchez Silva. Publicó el caso con más detalles.
“Hoy en la Historia”, José Levy Vázquez. Diciembre de 1998.
“Enciclopedia de México”, Tomo 6, 1977. Pag. 215

“Fotos”. Celia Vizcaíno Hernández, Celia Escalona Vizcaíno y Berthaluz Montaño


Vázquez.
“Escaneo” Aliosha Miranda Montaño.
“Video” Aliosha Miranda Montaño.
“Ponente” Berthaluz Montaño Vázquez.

/blmv.

98
Andrés de Urdaneta ¿pionero de la globalización?
Ángel Luis Gaona Carrasco
gaona_carrasco @hotmail.com

Con esta interrogante que sirve de título al presente trabajo de investigación, doy
inicio al relato, que basado en la amplia documentación disponible, me permite incursionar
en el estudio y análisis de la vida y obra de éste personaje histórico, que a mi juicio ha sido
injustamente ignorado, y que está a la espera de verse más allá de los círculos académicos,
donde sólo una minoría de estudiosos de la historia novohispana lo conoce cabalmente.
Pretendo pues, hacer mi aportación al conocimiento y reivindicación de este gran personaje
de la historia universal.
McLuhan comenzó a hablar de globalización en los años sesenta, en un contexto
donde los medios de comunicación transforman a la sociedad, debido a su capacidad cada
vez mayor de transmitir toda clase de información de manera inmediata, alrededor del
mundo. Andrés de Urdaneta con sus descubrimientos fue, el primer globalizador de la
historia en el ámbito del comercio intercontinental, fue el, quien realizó el viejo sueño de
Cristóbal Colón de llegar a China y Japón para comerciar con ellos. Al haber sentado las
bases para completar las rutas comerciales del mundo, podemos sin ambages calificarlo
como pionero de la globalización.
Una de las razones primordiales que me impulsaron a la realización de esta tarea,
fue darme cuenta que, en Colima Urdaneta es totalmente desconocido. Considero que su
legado ha tenido un gran impacto en la región occidental del territorio mexicano, que se
extiende al resto del país y del continente, transformando no solo el paisaje con el
advenimiento de nuevos y desconocidos productos de la tierra, sino que se proyecta a través
de los siglos posteriores a la conquista y que a la fecha, permanece y se acrecienta con la
consolidación del Puerto de Manzanillo como un enclave del comercio en la región Asia-
pacífico. El devenir histórico de nuestro país es otro a partir del descubrimiento de “La
Vuelta del Poniente”, o tornaviaje que significó el inicio del comercio entre la Nueva
España y el continente asiatico.
Colima es el primer productor de limón en México. Aquí se cosechan: mangos,
plátanos, y las palmeras son emblemáticas de la región, sólo superadas por los volcanes que
miran al valle majestuosos. Todos estos productos de la tierra fueron traídos por los
españoles que descubrieron y exploraron el inmenso océano pacífico y que iniciaron el
comercio entre las Filipinas y el puerto de Acapulco. Esta ruta comercial ha sido la que más
permanencia tuvo a lo largo de la historia, más de tres siglos ininterrumpidos haciendo el
tornaviaje que Urdaneta descubrió en el siglo XVI.
En los inicios de la travesía trasatlántica, uno de los mayores problemas a los que se
enfrentaban los navegantes: era el temido escorbuto. Ésta terrible enfermedad diezmaba a
las tripulaciones que realizaban largas travesías. La carencia de frutas y vegetales frescos
determinaba la aparición de éste padecimiento. En aquella época no se conocía la causa de
la enfermedad, además de la imposibilidad de almacenar por periodos prolongados,
hortalizas y fruta fresca a bordo de las embarcaciones.

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En la Costa Occidental que va de Guerrero a Nayarit, principalmente en el Estado
de Michoacán, existen pequeñas comunidades situadas en promedio a unos 30 kilómetros
de la playa, rumbo a las montañas, que tienen un gran parecido a las aldeas típicas de
regiones rurales en países asiáticos como Vietnam. Éste curioso fenómeno se debe con
seguridad, al flujo inmigrante que llegó de Asia a tierras novo-hispanas en el largo periodo
de tiempo (250 años) que se comerció con Asia a través de las Filipinas por medio de la nao
de China ó galeón de Manila.
La tuba, como se le dice a la savia de la palmera, es una de las bebidas tradicionales
en el estado de Colima, su nombre proviene del “tagalo”, que es uno de los lenguas nativas
de las Filipinas. Realmente desconocemos cuánto de nuestra cultura, tradiciones y
costumbres tienen una influencia que llegó a estas tierras en el periodo novohispano desde
Asia, principalmente de las posesiones españolas. Seguramente también de aquí partieron
infinidad de productos y riquezas que allá tomaron carta de naturalización, v.gr.: la nuez de
la India que en realidad es el fruto de un árbol (Marañón) que crece silvestre en la costa
cercana al puerto de Manzanillo.
Esta historia comienza en el ombligo del mundo, -para muchos historiadores este
lugar es el punto de partida donde se inicia la relación entre el Oriente y el Occidente- es
decir: Barra de Navidad, un pintoresco pueblo de la costa alegre en Jalisco. Aquí se
construyeron, y de aquí Urdaneta y Legazpi parten a las Filipinas para encontrar una ruta
que los traiga de vuelta a las costas de la América del Norte, cuando la Nueva España
expandía sus dominios a los territorios de Norteamérica aún desconocidos.
En la disputa por los dominios de las islas del Poniente con los Portugueses, a los
navegantes españoles les obsesionaba trazar una ruta de retorno de las Filipinas a la Nueva
España, (con lo cual se inicia el intercambio comercial más largo de la historia) desde el
siglo XVI hasta los primeros años del siglo XIX, a la fecha, es una de las principales rutas
marítimas del mundo moderno. Sus conocimientos en cosmografía y su experiencia como
navegante fueron la clave para que Urdaneta fuese capaz de localizar la ruta para retornar
de las islas Filipinas a Norteamérica en sólo cuatro meses, dando origen a la Nao de China
o Galeón de Manila.
Como militar se distinguió de los otros conquistadores porque nunca avasalló ni
ejerció la brutalidad contra los aborígenes de los nuevos territorios, como era la costumbre
de la época. Urdaneta, además de eclesiástico, fue Intendente de la Provincia de Avalos y
visitador de las localidades de Zapotán y Puerto de la Navidad. Ingresa a la orden de los
agustinos donde se hace Fraile y de la cual sale para embarcarse en la expedición a las
Molucas con Miguel López de Legazpi, por pedimento de Felipe II. Concluida la
exploración, Urdaneta regresa a la península a realizar todo el protocolo que valida la
veracidad de su hazaña. Recibe del Rey y las autoridades del Consejo de Indias los honores
correspondientes y vuelve a la ciudad de México al convento de San Agustín donde muere
en la capital de la Nueva España en el año de 1568, dejando un legado inconmensurable a
la corona española.
Alguno de sus biógrafos afirma, basado en escritos del propio Urdaneta, que éste,
realizó un viaje exploratorio desde las Molucas al Japón, durante su estancia en esas islas
en la fallida expedición Loaysa. Se dice que Elcano tenía la firme intención de descubrir

100
una ruta al legendario Cipango, (Japón). A la muerte de éste, Urdaneta recaba informes
entre los nativos y los portugueses asentados en las islas, que le permiten trazar y
documentar no solo la ruta, sino la periodicidad de las tormentas (tifón), alertando en que
meses del año es más propicia la navegación en estos mares. Éste valioso conocimiento le
ayudó sin duda a encontrar el tornaviaje a tierras novo-hispanas, años más tarde.

101
A los diecisiete años de edad, Andrés de Urdaneta sale de su natal Villafranca, hoy
Ordicia, en la provincia de Guipozcua. Se le considera un Cosmógrafo genial pues fue él
quien completó las rutas comerciales del mundo. Gracias a su descubrimiento, el comercio
mundial fue una realidad.
Sus dotes de gran diplomático le permitieron entablar relación cercana con dos
reyes de España: Carlos V y Felipe II, su hijo y sucesor, también se relacionó con dos
Virreyes de la Nueva España Antonio de Mendoza y Luis de Velasco.
En 1565 la Nao San Pedro completa el Tornaviaje entre las Filipinas y la Nueva
España.
Urdaneta es considerado por muchos historiadores el Colón del Pacífico, para otros,
un héroe Novohispano. Él hizo posible el viejo sueño de Colón de establecer una ruta
comercial con China.
Conoció como muy pocos de sus contemporáneos los secretos de la navegación y,
nunca desistió de sus sueños como navegador, porque sabía del beneficio que representaba
comerciar con las Islas del Tesoro, llamadas así por ser las productoras de las especies, tan
apreciadas en la Europa de la época. Se sabe que la Nao Victoria con la que regresó Elcano,
llegó cargada de mercancías valuadas en medio millón de Maravedíes, lo cual convirtió a la
navegación en un negocio altamente redituable.
En los años que tuvo que pasar en las Molucas, aprendió mucho de los portugueses,
sobre todo, en el conocimiento de la navegación y sus secretos. Oriundo del país Vasco,
dominaba además del Castellano, el Euzkera, la lengua de los vascos.
Muy joven Urdeta, se embarca en la expedición de Fray García Jofre de Loaysa,
comandada por Juan Sebastián Elcano, quien murió en el trayecto después de comer un
pescado que lo envenenó. La expedición resultó un fracaso y se convirtió en una batalla de
aventuras contra portugueses y algunos nativos que lo asediaban. Esta situación se prolonga
por ocho años, hasta que Urdaneta es repatriado a la Península. Durante la estancia de
Urdaneta y demás sobrevivientes de la expedición a las Islas del Tesoro, como eran
conocidas. Carlos V vende los derechos de la corona española para comerciar los
productos de las Islas de la Especiería a la corona portuguesa, cuestión que los españoles
acantonados ignoraron por mucho tiempo y siguieron peleando sin saber que ya la disputa
por esas tierras se había negociado entre los monarcas de ambos países. Al llegar a Lisboa,
el 26 de Junio de 1536, Urdaneta es despojado de toda la información que había recabado
en su estancia en las Molucas: documentos y cartas de navegación; informes al emperador.
Depositario de mucha información valiosa, que tuvo que transcribir de memoria los
escritos dando cuenta de la aventura. Cuando llega a Valladolid a entrevistarse con Carlos
V. La relatoría de Urdaneta escrita a mano y conocida por el rey, no hizo sino reforzar el
deseo y la determinación de los españoles por recuperar esos territorios de manos de los
portugueses.
Urdaneta llegó a la península acompañado de su hija Grecia, que había procreado
con una bella mujer, nativa de las Islas Molucas, a sus 28 años el joven padre de la niña le
había dado la vuelta al mundo. Regresó a Villafranca para dejar ahí a su hija a cargo de uno
sus hermanos.
102
Pedro de Alvarado lo trajo a la Nueva España, con la intención de llevarlo a una
expedición a las Filipinas que nunca se llevo a cabo, debido a la repentina muerte de
Alvarado. Fue por eso que en compensación lo hacen alto funcionario de la colonia
nombrándolo corregidor de la provincia de Avalos. Más adelante lo nombran visitador de
los pueblos aledaños a la demarcación de dicha provincia y es así como conoce el Puerto de
Navidad.
Luego de ocupar ese cargo por varios años, Urdaneta toma una decisión que cambia
radicalmente su vida pública. Ingresa en la orden de los Agustinos, en el convento de la
ciudad de México.
En 1556, Carlos V declina en favor de su hijo Felipe II, con lo cual se reavivan las
intenciones de la corona española por encontrar una ruta de retorno a la Nueva España
desde las Filipinas.
En el año de1559 Felipe II le envía una carta a Urdaneta, proponiéndole encabezar
un nuevo viaje, -luego de 5 expediciones fracasadas-, que encuentre la ruta de regreso.
Éste, propone a Miguel López de Legazpi, como Capitán de la expedición. Por entonces,
Legazpi ostentaba el cargo de Escribano Mayor de la Ciudad de México de la que también
fue Alcalde Mayor. Con el cual lo unía una vieja amistad, aunque otras fuentes hablan de
un vínculo familiar en el cual Urdaneta es sobrino de Legazpi.
El 21 de Noviembre de 1564 parte la expedición a las Filipinas, desde el puerto de
la Navidad en la costa occidental mexicana, comandada por la guía náutica Andrés de
Urdaneta llega a Cebú en el archipiélago filipino el 27 de Abril de 1565.
En esta parte de las Filipinas se venera al Santo Patrono de ese País: “El Santo Niño
de Cebú”, que justo en el tiempo que Urdaneta llega a estas Islas, es hallado por un
bermeano en una choza, luego de haber estado perdido 45 años, poco después que llegó a
las Islas enviado como regalo de Magallanes al cacique de la Isla.
La expedición atravesó el pacífico en 93 días. Los abusos cometidos anteriormente
por los navegantes portugueses motivaron que algunos pueblos opusieran una fuerte
resistencia a Legazpi. Urdaneta se opuso a la conquistad de esos territorios pues él sabía
que los mismos caían dentro de los dominios asignados a los portugueses. El mostró un
gran respeto por la cultura indígena, recomendando a los evangelizadores dar a conocer la
nueva religión en uno de los idiomas originales de los nativos: El Tagalo, que a la fecha
permanece vivo en cierta región del archipiélago filipíno. Se puede afirmar que la conquista
de las Islas Filipinas fue en parte un aculturamiento, a diferencia de la brutalidad y el
despojo que ejercieron los españoles en el continente americano.
Legazpi se quedó en las Filipinas hasta su muerte, Urdaneta regresó a la Nueva
España gracias a su fuerte intuición científica. Los vientos alisios lo llevan a Oriente, para
regresar, El navegante elige una ruta peligrosa y desconocida, navegó hacia el Norte para
enlazarse con la corriente del Kuro-Shivo hasta el paralelo 40, que fue lo que le permitió
llegar al Puerto de Acapulco en un recorrido de 16300 Kilómetros. Iniciando así una ruta
comercial que duró 250 años. Una de las razones que explican el intercambio comercial que
se estableció con los chinos, se debe a que en esa época ya había establecida en Luzón una

103
colonia de comerciantes chinos. Mercancías como la seda china y la porcelana llegaban al
Parián de Manila en el zócalo de la Ciudad de México.
Urdaneta muere el 3 de Junio de 1568 a los 68 años, por razones que estarán sujetas
a discusión este héroe novohispano es olvidado por la historia, es el gran desconocido, el
responsable de haber iniciado las relaciones entre el Oriente y el Occidente, es sin duda: el
gran visionario de la Aldea Global.

Apéndice.
Cito al escritor acapulqueño Édgar Pérez Pineda: Según la historia, la cosmovisión
del acapulqueño fue conformada por un batiburrillo de legados, de negros africanos, indios
mesoamericanos, escurridizos chales de oriente, españoles iracundos y otros especímenes
europeos. Somos la primera experiencia global de la historia.
En la expedición de Fray García Jofre de Loaysa, La nao “Santa María de la
Victoria” llega a Tidore (Molucas; Indonesia) el 1º de Enero de 1527. 120 españoles
supervivientes eligen como Capitán a Hernando de la Torre. Hacen un fuerte que es atacado
por los portugueses de la Isla de Ternate. Un año de enfrentamientos. Sólo regresan 24 a la
península entre ellos Andrés de Urdaneta hasta el año de 1536.
El Conquistador Gil González Dávila, es nombrado General de la Mar del Sur y
obtiene capitulaciones para explorar la ruta desde Panamá a las Molucas pero fracasa en su
intento de viaje, pues sólo bordea la costa del pacífico descubriendo lo que hoy son los
territorios de Nicaragua y Costa Rica. Luego de dos años de preparativos sale de Panamá
con rumbo a las Molucas en el año de 1521.
Álvaro de Saavedra Cerón es el primero en explorar las bahías de Manzanillo en
1527. El 31 de Octubre de ese año parte de la bahía de Zihuatanejo al mando de 3 naves y
un centenar de hombres. Descubre las Islas de los barbudos, además es el primero en
avistar las Islas del Rey (Hawai) y Las Islas Carolinas. Llega a la Moluca, en 1528 llega a
Mindanao (Filipínas) donde halla a Sebastián del Puerto, desertor de la expedición de
Loaysa, que le da valiosa información. Ejecuta a dos de los amotinados del Loaysa, recoge
a varios españoles del “Santa María de la Victoria” y repara su nao para iniciar el regreso a
México pero las tormentas lo obligan a regresar a Tidore. El 3 de Mayo de 1528 descubre
Nueva Guinea en su 2º intento por regresar a México. Muere cerca de las Islas Hawai y su
tripulación decide regresar a las Molucas, 8 de los últimos supervivientes mueren a manos
de los portugueses y 10 de ellos son capturados. Todos los sobrevivientes de ambas
expediciones ( Loaysa y Saavedra), en total 24, son repatriados vía Lisboa en el año de
1536.
En 1529 Carlos I, V del Sacro, le vende al Rey de Portugal sus derechos sobre las
Islas Molucas estableciendo la “Línea de Demarcación” de las antípodas a 297.5 leguas al
Este de las Molucas, 135° O.
En 1542 Parte la expedición de Ruy López Villalobos del puerto de Navidad en
Jalisco, redescubre y toma posesión de las Islas Revillagigedo. Luego de vanos intentos
para encontrar la ruta de regreso a Nueva España (tornaviaje), El expedicionario termina

104
entregándose a los portugueses y muere en la cárcel de Amboína en las Molucas, según la
tradición, lo hace en brazos del jesuita navarro San Francisco Javier.
Bernardo de la Torre también fracasa en el intento de completar el tornaviaje (Ruta
con vientos del Éste). Zarpó con Villalobos en 1542 a las filipinas, él fue el que, en honor
del Príncipe de Asturias, luego Felipe II, llamó a las Islas del Poniente: Islas Filipinas.
En el año de 1547 Urdaneta es nombrado Almirante de la flota que habrá de
combatir desde México al rebelde Gonzalo Pizarro, y que no llegará a zarpar.
La Isla Deseada como la llamó Urdaneta, pues fue el primer avistamiento de tierra
que observaron luego de atravesar el inmenso océano pacifico sin mirar nada que no fuera
el cielo y el mar. Hoy se llama San Miguel, y está situada frente a las costas de California.
En el año de 1537 Pedro de Alvarado viaja a la Península, donde se le hace entrega
de una carta de exploración de las costas occidentales de México y las Islas Molucas (que
no llegará a visitar, aunque Andrés de Urdaneta viaja con esa intención con el a México).
En el año de 1536 llega Andrés de Urdaneta a Lisboa, siendo el 2º hombre en dar la
vuelta al mundo (1525-1536), y le entrega al emperador su memoria sobre las Molucas.
Para consolidar los descubrimientos de Magallanes y tomar posesión de la Molucas,
Carlos I envía una expedición (1525-1526) al mando de Fray García Jofre de Loaysa, quien
pide que Juan Sebastián Elcano sea su piloto y guía mayor, salen de La Coruña 6 naos el
24 de Julio.
En la expedición de Legazpi, Alonso de Arellano a bordo del “San Lucas” es el
primero en regresar a México, El 9 de Agosto de 1565 llega a la bahía de Navidad México.
Se desconoce si la nave se pierde o deserta siguiendo una ruta distinta poco después de
haber zarpado la expedición del puerto de Navidad, lo que es un hecho es que Arellano es
el descubridor del “tornaviaje”, la superioridad de las cartas y la documentación de
Urdaneta le aseguró el crédito, pese a la prioridad histórica de Arellano.
Andrés de Urdaneta utiliza y documenta la “vuelta de poniente” para viajar a bordo
del patache “San Pedro”, y llegar en sólo 4 meses de estas islas a Acapulco el 8 de Octubre
de 1565. 16 de los 44 hombres mueren en el trayecto de 20. 000 km. Un tribunal español le
concederá el título de descubridor de la “vuelta de poniente” en perjuicio del navegante del
“San Lucas”. A pesar de que Urdaneta documenta que las Filipinas estaban dentro de la
demarcación asignada a Portugal, Felipe II las retiene a pesar de todas las dificultades, tal
vez para diferenciarse de su padre que les regaló las Molucas.
La expedición de Legazpi zarpó a la media noche del puerto de la Navidad el 21 de
noviembre de 1564. A los 10 días de haber iniciado la travesía, el patache “San Lucas”
comenzó a separarse de la escuadra debido a que por su ligereza, navegaba más rápido que
el resto de las naves, fue así que se le perdió de vista.
El nombre completo de Urdaneta es: Andrés Ochoa de Urdaneta y Cerain. Participó
en las guerras de Germania y la península itálica, alcanzando el grado de Capitán por sus
dotes de mando y su valor. Aunado a su carrera militar. Desde muy joven se distinguió por

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sus conocimientos en matemáticas, lo cual le ayudo a continuar por si mismo sus estudios
en Astronomía y Cosmografía.
En la expedición de Loaysa, Elcano los nombra su ayudante personal, lo que le dio
la oportunidad de estar al lado de uno de los cosmógrafos más importantes de la época y
propiciar en convertirse, lo que andando el tiempo sería.
En este viaje, al arribar a la Isla de Guam, les sucedió un hecho digno de contarse.
Luego de anclar las naves en la cercanía de la Isla de los ladrones, llegaron hasta ellos
piraguas repletas de indígenas que subieron a los navíos con gran destreza y la confianza de
quien llega en son de paz, pero de ellos se destaca uno que en un perfecto castellano con
acento gallego, les espeta - buenos días, señor capitán, y maestre y buena compañía…-, no
era otro que Gonzalo Vigo, uno de los tres que habían sido castigados por Magallanes, por
ser amigos de lo ajeno, y que había conseguido sobrevivir entre los nativos.
En las Molucas, sucedió otro hecho similar, ya que estando anclados, un grupo de
indígenas sube a las naves, y les comienzan a hablar en portugués a los tripulantes.
En Enero de 1527, comenzó una pequeña guerra entre portugueses y españoles, por
estar estos en territorios de aquellos, hasta que el Tratado de Tordesillas puso orden en
estos asuntos.
Durante la estancia en las Molucas de la expedición Loaysa, luego de infinidad de
vicisitudes, llega la nao “Florida” comandada por Saavedra al rescate de los sobrevivientes.
Ésta en compañía de otras dos que se perdieron en él camino había sido enviada por Hernán
Cortez a buscarlos, derivado todo esto de los informes que le llevó Juan de Areizaga,
sobreviviente del patache “Santiago”, que al dispersarse la flota, se desvío y a duras penas
pudo regresar a costas novohispanas, específicamente en el Golfo de Tehuantepec. Fue así
como Hernán Cortes envía a Saavedra al rescate de los sobrevivientes de la fallida
expedición Loaysa.
En el tercer intento de retorno, La nao “Florida”, al mando del piloto pues Saavedra
y su sucesor en el mando ya habían muerto, llegan a un punto en el pacífico en el cual se
hallaban más cerca de la nueva España que de las Molucas. Sin embargo deciden volver al
punto de partida, perdiéndose la gloria de haber sido los descubridores de la anhelada ruta
de retorno.
En Febrero de 1535 Urdaneta en compañía del resto de los supervivientes de las
expediciones Loaysa y Saavedra, parte a la península por la ruta portuguesa, arribando el 26
de Junio del año siguiente a la ciudad de Lisboa, Luego de 11 años menos 28 días
completó la vuelta al mundo, periplo que le tomó 3 años menos 24 días a Sebastián Elcano.
Urdaneta permaneció en México ocupándose de cometidos de responsabilidad,
como la investigación sobre la fracasada expedición de Cabrillo a la costa californiana en
1542. Por estas fechas escribe un relato sobre variados temas, como la navegación por el
Caribe, la formación de tormentas tropicales, la reproducción de las tortugas marinas o la
curación de las fiebres tropicales. En 1547 se le encomendó la organización de un ejército
para la pacificación del Perú, pero el éxito de Lagasca hizo innecesaria la expedición.

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En 1544 el capitán Andres de Urdaneta funge como corregidor en la Provincia de
Avalos, cargo que tuvo que dejar tres años después debido a un desfalco en las cuentas.
Estos problemas de dinero, según algunos de sus biógrafos, se atribuyen a Los apremios
que tuvo, para enviar a España la dote necesaria para que su hija pudiera contraer
matrimonio, como era la costumbre de la época. Cabe la posibilidad que su ingreso a la
orden de los agustinos se debió a que no pudo pagar éste y otros adeudos.
Alonso de Ávalos Saavedra. Primo hermano de Hernán Cortés, en 1521 ocupa
pacíficamente el Sur de Jalisco, En Sayula establece la capital de la provincia de Ávalos el
22 de Diciembre de 1522 con el nombre de San Francisco Sayula.
Se sabe que participó en la expedición de Camargo a Chile, y que después se alistó
en el ejército español como jefe de infantería en la pacificación de la Nueva Galicia. En el
año de 1553 ingresa en la orden de los agustinos en la ciudad de México.
El 24 de Noviembre de 1564 zarpa del puerto Navidad la expedición a Filipinas al
mando de Legazpi, la escuadra estaba compuesta por cuatro velas; San Pedro, San Pablo,
San juan y el San Lucas. Por carta del Rey don Felipe II, se indicó que fuera Fray Andrés
de Urdaneta el que dirigiera toda la operación. Cuando Legazpi acudió a la Real Audiencia
poco antes de partir, le fue entregado un sobre lacrado con la orden expresa de abrirlo a 100
leguas del punto de partida, pues eran instrucciones secretas y así nadie podía hacerse atrás.
Esto se debió a que Juan Pablo Carrión, maniobró y diseñó esa estratagema para evitar la
negativa de Urdaneta a partir en la expedición, sabedor de que el Fraile Agustino no habría
de participar en la expedición si esta tenía la intención de conquistar las Filipinas, pues
como él mismo decía: su misión era otra y de haber conocido los verdaderos planes no
hubiese participado. Urdaneta acató las instrucciones, similares a las de Villalobos, aunque
lo hizo a disgusto.
Juan Pablo Carrión, a la muerte del virrey Luis de Velasco, fue nombrado
Almirante de la Armada, por lo cual se convierte en un personaje importante que se
contrapone con los planes y la visión de Urdaneta acerca de la expedición a las filipinas. A
pesar de que no participa, pues al final no se embarca, pero influye de manera determinante
para la toma de decisiones, junto con el visitador Jerónimo Valderrama, que es el que se
encarga de los últimos detalles de la expedición.
Se sabe que Urdaneta recomendaba dirigir la expedición a Nueva Guinea,
descubierta por Ortiz de Retes, pues él estaba convencido que las filipinas se hallaban en la
zona dominio de Portugal.
Los Objetivos de la expedición eran fundamentalmente: 1º. Rescatar a los
castellanos que pudieran permanecer en aquellas Islas. 2º. Evangelizar a los naturales del
archipiélago y 3º. Descubrir la vuelta, es decir, el retorno a la Nueva España para establecer
una ruta comercial con chinos y japoneses. En las instrucciones de Valderrama queda
establecido lo siguiente: las naves deberán ir preparadas para su defensa si era necesario
pero no con carácter de armada de guerra, “procurarían adquirir relaciones y noticias de los
chinos y japoneses; comprarles cartas náuticas; de corregir errores de las nuestras;
adelantar los conocimientos geográficos y etnográficos; estudiar el régimen de los vientos

107
y corrientes; escribir derroteros y descripciones; hacer información en que constara si los
portugueses han hecho o no población en las Filipinas”.
Al arribar al archipiélago filipino Legazpi ordena una exploración de las islas para
buscar un asentamiento definitivo. Los informes inducen a Legazpi a elegir la Isla de Cebú
como emplazamiento final para iniciar la conquista. Urdaneta es el primero en ir a tierra
para negociar con los nativos pues hablaba fluidamente el malayo que era la lengua de
relación de buena parte del sudeste asiático, además de tener conocimiento de otras lenguas
locales.
Urdaneta acertó al afirmar que la “vuelta de poniente” era posible realizarla, pero se
equivocó al pensar que era sencillo. Cuando llegaron a Acapulco solamente 18 de los
hombres estaban en condiciones de trabajar, los demás venían enfermos y 26 de ellos,
murieron en el trayecto más 4 al estar ya en tierra y un indio que murió en la cercanía de las
Islas Marianas. Una de las causas principales de las muertes, además de los piojos era el
mal de los “Belfos Sangrantes” que en esa época diezmaba a las tripulaciones de los barcos
que hacían largas travesías.
Urdaneta es considerado el descubridor y navegante más experto quizá de todas las
épocas, sus minuciosos trabajos de situación de astros, vientos, corrientes y
posicionamiento, perduraron durante siglos en aquella derrota, siendo considerado como el
fruto dela más paciente y experta atención a todos estos datos, y consiguiendo su propósito
de convertir a Acapulco, en el más importante puerto de salida y arribada de toda América
bañada por el océano Pacífico, de los buques provenientes de las islas Filipinas, sobre todo
cuando en el siglo XVIII se centralizó en el todo el tráfico marítimo.
Los frutos directos de aquel viaje perduraron hasta 1815, que fue el año que zarpó el
último galeón de Manila; los indirectos se siguen materializando en una de las principales
rutas marítimas del mundo moderno.

Bibliografía.
Urdaneta y el tornaviaje. José Ramón de Miguel Bosch. Editorial Santillana.
Biografía de Urdaneta. Enciclopedia Católica, Volumen I.
Andrés de Urdaneta un hombre moderno. Susana Truchuelo García. Ordizia:
Ayuntamiento, 2009.
Urdaneta el dominador de los espacios del Océano Pacifico. Sociedad Guipuzcoana de
ediciones y publicaciones, 1968.
La expedición Legazpi-Urdaneta a las Filipinas (1557-1564). Sepsetentas, México.
Secretaría de Educación Pública, 1975.
El Océano Pacífico: Navegantes españoles del siglo XVI. Carlos Prieto. Editorial Alianza,
Madrid, 1984.
Andrés de Urdaneta (1508 1568) Su contribución a los Descubrimientos Geográficos de la
Época.

108
Mikel Ubillos Salaberria. Instituto Geográfico Vasco “Andrés de Urdaneta”, San
Sebastián.
El gran logro descubridor del reinado de Felipe II: El hallazgo del tornaviaje de las
Filipinas por el Pacífico hacia Nueva España. Ma. Monserrat León Guerrero.
Las expediciones en el Área de la Especiería. En Historia General de España y América,
Ediciones Rialp, tomo VII. Madrid 1982.

109
Los archivos colimenses y su importancia para la historia de Zacatecas
Limonar Soto Salazar
INAH, Zacatecas

Para un investigador del quehacer histórico la búsqueda de información de primera


mano se enfoca principalmente a realizar pesquisas en archivos que resguarden
documentación histórica, por lo general explora los acervos existentes en la localidad de su
residencia, en ellos se propone agotar los fondos que requiera según el periodo y tema que
este trabajando. Luego, en este proceso indagatorio, suele planear y realizar estancias en
archivos de orden nacional como son el Archivo General de la Nación o la Biblioteca
Nacional de Antropología e Historia, e incluso hay quienes al contar con la posibilidad
económica consideran consultar el Archivo General de Indias y otros de similar
envergadura. En este proceso heurístico pocas veces se pondera el efectuar estancias de
investigación en archivos municipales o estatales de otras entidades de la república.

 Los motivos personales


La presente ponencia se ofrece a manera de testimonio con respecto a lo
enriquecedor que puede llegar a ser el apoyarse en acervos históricos de carácter municipal
o estatal y que se encuentran fuera de la entidad de residencia, esto se expondrá a través de
diversos materiales de archivo que por un lado han permitido sustentar una investigación
propia que he emprendido con respecto a los extranjeros en el norte de Nueva España, por
otra parte el identificar documentación que considero importante para la historia de
Zacatecas, principalmente en lo tocante al comercio inter-regional durante los siglos XVI y
XVII, periodo del que en Zacatecas se carece de testimonios documentales requeridos.
Finalmente haré una breve reflexión basada en algunas propuestas temáticas factibles de ser
investigadas y que pueden ser sustentadas documentalmente por archivos colimenses.

 Geografías distantes, historias cercanas


Separadas por poco más de 400 kilómetros lineales y una diversidad de
conformaciones geográficas –sierras, valles, altiplanos-, las ciudades de Colima y
Zacatecas guardan un interesante vínculo histórico que en gran parte aun se desconoce.
Pero tal velo puede descubrirse a partir de lo que los archivos históricos ofrecen a quien
emprende pesquisas en sus acervos, mismos que resguardan una diversidad de documentos
que son testimonios de la actividad social, económica y política efectuados a través del
tiempo. Particularmente en el estado de Colima existen algunos archivos que dan cuenta de
personajes y hechos acontecidos en siglos XVI y XVII, periodo del cual Zacatecas posee
pocos materiales de primera mano.1 Circunstancia que se repite en mayor o menor grado en
otros importantes reales de minas del siglo XVI como Taxco, Guanajuato, Pachuca y
Durango.

1
Algunos ejemplos de lo expresado los encontramos en los libros de Cabildo que comienzan a partir de
1558, de igual forma podemos citar los protocolos de notarios dado que sólo aparecen en número escaso
para el siglo XVII, este tipo de fuente sobresale en cantidad a partir del siglo XVIII.

110
Las poblaciones de Colima y Zacatecas fueron concebidas en la primera mitad del
siglo XVI, una es villa de españoles fundada en 15232 cerca de la línea costera de lo que se
llegó a llamar la Mar del Sur en el occidente de Nueva España, siendo esta fundación el
resultado de las expediciones cortesianas posteriores a la conquista de Tenochtitlán,
incursiones que se vieron acompañadas por una guerra de conquista de varios años sobre
los diversos señoríos indígenas ya existentes en la región de Colima.3 La naciente Colima
contó con cerca de 100 vecinos españoles, gran parte de ellos provenientes de diversas
empresas exploratorias como las de Hernán Cortes y Pánfilo de Narvaez.4 Su actividad
económica se centró el cultivo de productos agrícolas y la explotación de las cercanas
salinas.
La otra comenzó su historia como un real de minas en el septentrión novohispano
bajo el carácter de un incipiente establecimiento creado entre los años de 1546 y 1548 por
antiguos integrantes de las huestes de Nuño de Guzmán. Quizá aquí pueda encontrase una
primera relación entre Zacatecas y Colima dado que se sabe que varios vecinos de Colima
se integraron a la empresa conquistadora de Guzmán, el principal personaje que sentó las
bases para la conformación de la Nueva Galicia, en este proceso debe incluirse parte del
actual territorio zacatecano, el cual en su región sur fue explorado hacia 1530 por Pedro
Almíndez Chirinos, aquí habrá que subrayar que este conquistador pocos años atrás fue
compañero de armas de Gonzalo de Sandoval el primer fundador de Colima.
Conforme transcurrían los años cada una de estas poblaciones consolidaron su
propia identidad. Colima fue una villa que aprovecho lo fértil de las tierras de su comarca,
así como su cercanía a la costa, teniendo así intereses y autoridad en asuntos marítimos.
Zacatecas terminó en conformarse en el centro minero más importante de toda Nueva
España para los siglos XVI y XVII, mérito que le valió obtener el título de ciudad en 1588
por parte de Felipe II.

Zacatecas: un real de minas como gran consumidor de suministros


Según una descripción anónima de Zacatecas elaborada en 1608 se nos da cuenta
que la ciudad minera tenía una prominencia comercial como enseguida se cita:5
Es la principal contratación y comercio de cuantas hay en la Nueva
Vizcaya, Sinaloa, Culiacán, Topia, San Andrés, Santa Bárbara, Parras, Minas
de Guanacevi, Reino de Nuevo León, Nuevo México, y así muchos españoles
tienen su trato y granjería en trajinar con carros y recuas, y con carretas de
bueyes.

Ciertamente la importancia mercantil zacatecana no tuvo comparación en otra


población de toda la Nueva Galicia y gran parte de la Nueva España, salvo la misma ciudad
de México y quizá Puebla. Por hacer un ejercicio de comparación, siempre tuvo un mayor
número de tiendas y mercaderes que la misma Guadalajara, la capital neo-gallega, por
2
Hay un antecedente de esta fundación cuando el 26 de febrero de 1522 se instala el primer Ayuntamiento
en la villa que se denominó San Sebastián hoy Colima.
3
López Portillo y Weber, La conquista de la Nueva Galicia, México, Colección Peña Colorada, 1975, pp. 71-
72, 103 y ss.
4
López Portillo y Weber, 1975, p. 196.
5
Mendoza Torres, Luis (Comp.), Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y
organización de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía, tomo IX, Nendeln-Liechtenstein,
Kraus Reprint, 1969, p. 187

111
ejemplo para 1585 Zacatecas contaba con un centenar de establecimientos, con similar
número de mercaderes,6 mientras que Guadalajara para el año de 1605 apenas si superaba
los 20 mercaderes cuyo capital oscilaba entre los 4 mil y 20 mil pesos, en este mismo año
de 1605 el caudal de los comerciantes zacatecanos era entre 20 y 40 mil pesos, incluso
algunos de ellos alcanzaban los cien mil pesos. Las mercancías que expendían eran todo
género de ropa de Castilla (proveniente de los reinos ibéricos y otros países de Europa), de
la China (Filipinas y otras islas y tierras del lejano oriente) y de la Tierra (diversas regiones
y ciudades del actual México, como Michoacán, Puebla y Oaxaca), en este tenor
encontramos diversos artículos como paños, lienzos, sedas, vestidos, utensilios domésticos,
vino, aceite, hierro, especias, todo ello se traía en carros y carretas.7
Ahora bien, la llamada “capital de la plata mexicana” fue una llave hacia el
septentrión novohispano, esto no sólo en el aspecto de exploración, conquista y
colonización, sino también para atender su mantenimiento, esto a través del suministro de
mercancías de la más diversa variedad. Quizá lo anterior se pueda explicar mejor a través
del Camino Real de Tierra Adentro, cuyo eje troncal fue la Ciudad de México-Zacatecas-
Santa Fe de Nuevo México.8 Este Camino Real contaba numerosos ramales que
potencializaban su importancia, de tal suerte que se conectaban con poblaciones como
Guadalajara, Saltillo, Monterrey, San Luis Potosí, Valladolid, así como numerosas
haciendas, villas y pueblos.

Colima y Zacatecas: algunos testimonios de sus vínculos


Explicado lo anterior, en Colima a través de los registros documentales existentes en
sus archivos podemos identificar numerosos expedientes que dan cuenta de una intensa
actividad mercantil y también social que tenían muchos vecinos de la villa con otras
poblaciones del septentrión novohispano, particularmente con Zacatecas. Por ejemplo
podemos encontrar a un genovés de nombre Nicolao Berro de oficio sastre, quien hacia las
últimas décadas del siglo XVI fue vecino tanto en Colima, Zacatecas y Durango, esto
quiere decir que vivió por varios años en cada una de estas poblaciones, seguramente tuvo
esta facilidad de domiciliarse en ellas por su oficio de sastre.9 Otro caso es el de Juan
Fernández Cabral, originario de Portugal y vecino que fue de Zacatecas y Colima hacia la
década de 1580,10 aunque no se tiene certeza de su profesión o actividad es posible que
haya sido un mercader, una actividad bastante común como se vera enseguida en otros
casos.
Identificar la actividad mercantil de vecinos colimenses en Zacatecas y otras
poblaciones de Tierra Adentro en los archivos históricos de Colima puede ser algo común
como ya se indicó con anterioridad, por ejemplo en 1575 Juan Núñez de Alvarado elabora

6
Enciso Contreras, José, Zacatecas en el siglo XVI, derecho y sociedad colonial, Zacatecas, México,
Ayuntamiento de Zacatecas, Universidad de Alicante, Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde,
2000. P. 471
7
Mota y escobar, Alonso, Descripción geográfica de los reinos de Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo
León, Durango, Universidad Juárez del Estado de Durango, pp. 35-36 y 111-112
8
María Teresa Huerta, “Comerciantes en tierra adentro” en Mercaderes, comercio y consulados de Nueva
España en el siglo XVIII, México, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora 2003, pp. 18-20
9
Romero Solís, José Miguel, Andariegos y pobladores Nueva España y Nueva Galicia, México, el Colegio de
Michoacán, Archivo Histórico Municipal de Colima y Universidad de Colima, 2001, pp. 91 y 179
10
Romero, p. 174

112
una memoria que da cuenta de varios productos propios de la región de Colima, los cuales
llevó a Zacatecas para su venta. Entre las mercancías se encuentran las siguientes:11
- 50 arrobas12 de pescado
- 5 arrobas de pescado blanco
- 20 arrobas de candela de sebo
- 200 jícaras
- 70 gallinas

Otro testimonio ejemplar es un documento generado en el año de 1583 por Luis


Maldonado, mercader de Zacatecas, quien es visitado por su hermano Tomás Maldonado,
vecino en Colima. Cabe mencionar que las condiciones económicas de cada hermano son
diferentes entre si, Luis es un floreciente comerciante mientras que Tomás se encuentra en
la pobreza. Con la intención de ayudar a su familiar, Luis le facilita 450 pesos en
mercancías, además de varios animales de carga, el propósito fue llevar el cargamento a
Colima e hiciera venta o trueque de ellos. Tomás emprende el viaje con tal objetivo pero al
encontrarse ya en Colima muere por enfermedad quedando bajo custodia pública -
Ayuntamiento- los bienes que transportaba para su comercio. Esta situación hace que Luis
de Maldonado se traslade a Colima para reclamar sus pertenencias, las que enseguida se
enuncian:
- Ropa de la tierra como enaguas y huipiles.
- Paños y mantas de color azul, verde, amarillo y pardo
- Cera de Campeche (miel de abeja sin aguijón o melipona).
- Confituras (dulces)
- Conservas en barriles

No se omite mencionar que la compañía de los hermanos Maldonado tenía por


interés, en dado caso que se prestaran a trueque sus mercancías, llevar a Zacatecas cacao y
gallinas, dos productos muy socorridos por el consumidor zacatecano.13 A mi parecer este
caso ilustra bien el trajín, intercambio y venta de mercancías entre las dos poblaciones aquí
reseñadas.
A través de las indagaciones documentales se continúa encontrando los
nombres de más personas residentes en Colima y vinculadas con Zacatecas y otras latitudes
norteñas. Para el año de 1616 habitaba en la villa de Colima Melchor de Rodas, quien es un
griego dedicado al comercio,14 llama la atención que unos veinte años después, pero en las
minas de Parral, se encuentra otro griego del mimo nombre y de profesión mercader, es
muy posible que se trate del mismo individuo. Con mayor precisión tenemos el caso del
francés Cristóbal de Arnao quien en 1626 tenía tienda de mercadurías tanto en Colima

11
Archivo Histórico Municipal de Colima en adelante AHMC, Sección A, Caja 7, Expediente 20, “Juan Núñez
de Alvarado contra Gaspar González por una recua de mulas y cerca cantidad de puercos y vacas. Año de
1575”.
12
Medida de peso que equivale a 11.5 kilos por arroba
13
AHMC, Sección A, Caja 11, Expediente 5 “Querella de Luis de Maldonado. Año de 1583”.
14
Romero, 2001, p. 108

113
como en Zacatecas.15 Por los mismos años podemos encontrar otro ejemplo ahora uno que
da muestra de la construcción de relaciones sociales y políticas, esto con el caso del
colimense Fernando de Nava, quien para 1622 declaró en función de una testificación de
sus bienes que fue alcalde mayor de las minas de Fresnillo.16 Aquí se debe subrayar que
Nava debió haber contado con importantes relaciones políticas para acceder a un
ambicionado cargo público en el que devengaba un sueldo de 500 pesos anuales.

Colima: un puente entre el oriente y el septentrión novohispano


A manera de una aproximación se integra este breve apartado que diserta sobre el
puente que habrá representado Colima entre el oriente, a través de la nao de China, y el
norte minero de Nueva España. Lo anterior podrá constatarse a través de diversos
testimonios documentales existentes en archivos históricos, entre ellos los de Colima.
Esta corta disertación nace por el precedente que se tuvo con los 114 desembarcados
del pirata John Hawkins en Pánuco hacia 1568. Un número significativo de estos marineros
de origen inglés llegaron a Zacatecas para trabajar como capataces en sus minas, lugar
donde se enriquecieron notablemente, por contar con sueldos de hasta 300 pesos mensuales
además del beneficio que obtenían del servicio que les entregaban los sábados los indígenas
y negros que tenían bajo su custodia, al respecto declaro Miles Philips “algunas semanas
ganábamos tanto por este medio además de nuestro sueldo que muchos nos hicimos muy
ricos y teníamos tres mil o cuatro mil pesos, porque vivimos en estas minas tres o cuatro
años”.17 Este pasaje histórico es un motivo para preguntar si Colima y sus costas habrán
dado lugar a desembarcados procedentes de oriente, interrogante que puede ser respondida
por expedientes de los archivos históricos como es el caso de la información que se registra
en torno a Manuel Pérez, marinero que venía de las islas Filipinas y que desembarcó en
1585 junto con otros cuatro marineros en el puerto de Salagua.18 Este dato bien podría ser
sólo un ejemplo, de otros tantos hechos similares en que individuos hayan desembarcado en
las costas de la Mar del Sur para luego dirigirse al interior del virreinato, siendo los reales
de minas los que bien les pudo haber llamado la atención por representar una expectativa de
riqueza.
Pero con las personas también llegaban objetos de manufactura oriental,
precisamente en el citado caso del marinero Manuel Pérez se mencionan algunas de sus
pertenencias entre las que se encontraban varios objetos de China como, porcelanas, mantas
y tocados. Estos objetos y otros más eran muy apreciados por la sociedad colonial de
carácter pudiente por lo que no es difícil encontrarlos en sus memorias y relaciones de
bienes. Un ejemplo de ello lo vemos en el testamento de la acaudalada colimense Beatriz
López en donde sobresale una merlota de la India de Portugal, que no es otro lugar que la
ciudad de Goa, cabe señalar que la merlota es un vestido de origen morisco.19

15
AHMC, Sección B, Caja 94, Expediente 7 “Testamento de Cristóbal de Arnao, villa de Colima. Año de
1626”.
16
Reyes G. Juan Carlos, Por mandato de su majestad, inventario de bienes de autoridades de Colima, 1622,
México, gobierno del Estado de Colima, 2000. p. 139
17
Ita Rubio, Lourdes, Viajeros isabelinos en la Nueva España, México, Fondo de Cultura Económica,
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 2001, pp. 153 y 166
18
AHMC, Sección A, Caja 10, “Información sobre Manuel Pérez, marinero de una nao que venía de las islas
del poniente, fallecido en el puerto de Salagua. Año de 1585”
19
AHMC, Sección A, Caja 1, “Poder que otorga Beatriz López en favor de Gonzalo López y Diego Baeza. Año
de 1552”.

114
Conclusión: algunos temas susceptibles de investigación
Tras haber expuesto en este breve ensayo algunos testimonios documentales que
considero han resultado útiles con lo que hago patente lo pertinente que ha sido el haberme
propuesto el emprender búsquedas en archivos colimenses para documentar mis propias
investigaciones, me permito exponer algunas temas de interés para la historia zacatecana,
ciertamente puede ser que ya hayan sido abordadas por algún investigador, pero para
Zacatecas son tópicos poco conocidos. Enseguida se mencionan los temas:
- Los señores de minas colimenses en los albores de Zacatecas.
Tras ser descubiertas los extraordinarios filones argentíferos de Zacatecas en
el año de 1546, un gran número de personas se asentaron en el incipiente real de
minas para dedicarse a la extracción de plata. Se trató de una generación que le
correspondió mantener y consolidar lo que en pocos años llegó a ser la tercera
ciudad más importante de la Nueva España. Algunos de estos mineros tuvieron su
residencia u origen en Colima, aunque habrá que decir que poco se conoce de ellos
dado que la historia de Zacatecas en lo que respecta al comienzo del periodo
colonial está escasamente documentada y sólo tenemos referencias aisladas de la
mayoría de los primeros pobladores del antiguo real de minas.

- Venta de cacao en un mercado emergente.


La “importación” de cacao proveniente de Venezuela y Guatemala para ser
llevado a la ciudad de México significó un problema para los productores
colimenses de esta semilla. Sin embargo, la apertura de un mercado emergente hacia
mediados del siglo XVI como fue el caso de Zacatecas resulto muy atractivo no sólo
por una relativa cercanía, sino por los precios que cualquier mercancía solía llegar a
alcanzar en la ciudad minera.

- El consumo del vino de coco.


Las sociedades mineras eran grandes consumidoras de vinos, se tiene
conocimiento de la gran cantidad de vino que se trasportaba de la ciudad de México,
previamente importado de Castilla, hacia los grandes centros mineros. Habrá que
dar pie a la pregunta de si el vino e coco habrá tenido un importante mercado en el
norte del México colonial.

- Sal para el beneficio de la plata.


Las costas de Colima contaron con varias salitreras de suma importancia
para la obtención de la sal, pero las salinas más importantes fueron las de Cuyutlán
–mismas que con una extensión de 50 kilómetros de largo y 3 de ancho.20 Aquí
debe recordarse que la sal fue requerida para el beneficio de la plata con el
procedimiento del azogue o mercurio, para el caso de Zacatecas considero que
requirió de este elemento para las últimas décadas del siglo XVI, hasta antes del

20
Guerra Pimentel, Noé “La sal en las venas” http://cronistascolima.blogspot.mx/2011/07/cuyutlan-con-la-
sal-en-las-venas.html

115
aprovechamiento de las salinas del Peñol Blanco localizadas hacia el este del
antiguo real de minas.

Finalmente no omito comentar que desde mi perspectiva una manera de valorar la


importancia de la historia de una localidad es a través de los ecos que ha tenido esa historia
en otras latitudes, considero que con ello se puede obtener una perspectiva con la que
podemos sopesar hasta qué punto trascendió el lugar o tema que hemos decidido estudiar.

116
Un repositorio de la cultura originaria de la antigua Colima
Isidoro Jiménez Camberos
Universidad Pedagógica Nacional
Unidad Tlaquepaque

Repositorio: (Del latín repositorium, armario, alacena). Lugar donde se guarda algo1.
En éste ensayo pretendo presentar la argumentación que fundamenta el supuesto, resultante
de la investigación etnohistórica en la región2, de ser la comunidad de Tuxpan el lugar
donde hasta hoy día se guardan tradiciones que tienes que ver con la cultura originaria de la
antigua Colima.
*

Enclavada en el ámbito regional conocido como “Sur de Jalisco”, Tuxpan se


localiza en un área cercana al sitio donde empiezan las barrancas hacia Colima. Desde los
alrededores se tiene una hermosa perspectiva de los dos volcanes: el de nieve y el de fuego.
Repegada a un pequeño cerro denominado Cihuapilli, ubicado al este de la montaña de los
volcanes, ésta localidad se extiende en la llanada que en declive se abre, desde las faldas de
la montaña hacia el cercano río –que toma el nombre de Río Tuxpan a su paso por este
lugar-, cuyo origen es el área montañosa de Tamazula, fluyendo su cause hacia el sur por la
imponente Barranca de Atenquique, donde se le van uniendo los afluentes que, viniendo
desde la Sierra del Halo y la montaña de los volcanes, aumentan sus aguas que desembocan
en el área costera con la denominación de Río El Naranjo y posteriormente Río
Coahuayana, entregando sus caudales hídricos al Océano Pacífico.
Desde inmemorial tiempo, los de Tuxpan se mantuvieron aislados de las
comunidades vecinas, como un esqueje colocado de manera forzada en el ámbito regional.
Reconocida por los habitantes de las comunidades cercanas como un pueblo integrado
principalmente por familias de naturales o indígenas, con una fuerte cultura comunitaria
que les mantenía encerrados en sí mismos, actuando de manera homogénea a grado tal, que
a la realización de trabajos diversos en las cercanías acudían formando cuadrillas.
Una leyenda, que forma parte de la tradición oral en las localidades de la región
cercanas a Tuxpan, señala cierto desacuerdo con los tuxpanenses sus vecinos, porque por
sus culpa “no se había parado el águila” en terrenos cercanos a la montaña de los volcanes:
“ellos corrieron el águila; aquí debía haber sido México, la capital”3. La animadversión de
los habitantes de los pueblos vecinos era notoria hasta en los encuentros que los equipos
deportivos -patrocinados por el Sindicato de Trabajadores de Atenquique-, sostenían con
equipos de esas localidades. Narra un cronista:
Llegó primero el basquetbol y conjuntos tuxpanenses iban a Tecalitlán, a Zapotiltic,
a Tamazula y apaleaban a los contrincantes. El público corría a jugadores y
aficionados a pedradas y así les gritaba: “Indios hijos de tal por cuál, váyanse a su
rancho” y el vozarrón que se oía por todo el campo de juego, de aquél inolvidable
Rascuacho, tronaba vengativo: “¡Somos indios, cabrones, pero no de su tribu!”4

**

117
El conocimiento documentado que se tiene hasta la fecha de la historia y la
organización social de los pueblos originarios de Colima es escasa y está contenido
principalmente en la información levantada a mediados del siglo XVI, denominada
“Relación de Lebrón de Quiñones” y en los datos que conocemos sobre la visita del
superior franciscano Alonso Ponce en 1587. Del siglo XVIII contamos con breves datos
que amplían el conocimiento de la población autóctona, como es el caso de la relación
geográfica denominada “Parroquia de Ixtlahuacán” fechada en 1778 y otra titulada
“Noticias de la Provincia de Colima y su agregado Corregimiento de San Miguel Xilotlán”
de 1789.
Los estudiosos de la cultura y la historia del occidente de México han buscado la
Relación Geográfica de Colima del siglo XVI, desafortunadamente sin resultados hasta la
fecha. Se mantiene la expectativa que –entre otros datos-, la información contenida en este
documento llevará a una mayor comprensión de la cultura y la historia de los antiguos
pobladores de este ámbito geográfico. Sin embargo no necesariamente puede ser así. Al ser
la Villa de Colima una fundación española, en caso de encontrarse la referida relación
geográfica, lo más probable es que en la información contenida tendrán prioridad los datos
sobre los españoles residentes en esa localidad y sus cercanías para esa fecha; muy
probablemente datos relacionados con la fundación de la villa, propiedades y actividades
realizadas por los vecinos. De manera secundaria -al igual que en las relaciones geográficas
conocidas-, será objeto de mención la población nativa, concentrada principalmente para la
fecha en la que se redactó el documento en el cercano pueblo de Almoloyan, como se
muestra en la relación que conocemos sobre la visita del superior franciscano Ponce en
1587, donde aparecen los “naturales” separados de los vecinos españoles de la Villa5.
Dada la pobreza de la información contenida en las fuentes escritas coloniales
citadas, conocemos elementos de la historia y cultura de los pueblos originarios del antiguo
Colima, principalmente sobre la base de interpretaciones de los indicios que ha aportado el
conocimiento arqueológicos de construcciones, artefactos funerarios y la cerámica,
descifrando o leyendo sus estudiosos, los componentes de estos elementos para reconstruir
el probable proceso histórico y los elementos que dan cuenta de la historia, cultura y
posible cosmovisión que articulaba el sentido de la vida en las comunidades nativas,
referente básico que determinaba la realización de las actividades de la vida cotidiana. Sin
embargo está poco explorada la opción de complementar o correlacionar la información
arqueológica con la cultura viva de las comunidades de ascendencia autóctona reconocidas
hasta la fecha y cuyos elementos culturales perviven todavía.
Con respecto de las fuentes documentales que nos aportan datos muy sugerentes
para la reconstrucción de la historia y la cultura autóctonas, tenemos que volver a leerlas
cuidadosamente, revisando la intertextualidad de las mismas, dado que el discurso de los
informantes nativos –“indios viejos y naturales” interrogados por medio de intérprete- está
mediado por el discurso de los colonizadores. Así pues, realizando una nueva lectura -sobre
la base de nuevas preguntas-, de lo contenido en las relaciones geográficas conocidas y
atendiendo a la intertextualidad, correlacionando esta información con la que aportan los
resultados de las investigaciones arqueológicas, etnográficas, linguísticas y antropológicas,
estaremos en la posibilidad de arribar a un estadio que nos permita comprender mejor parte
del proceso histórico y de la cultura de los pueblos originarios de la región.

Vayamos pues al desarrollo de un esfuerzo interpretativo que nos permita ampliar el


conocimiento de la historia y la cultura de la población originaria que habitó, entre el siglo

118
X y hasta principios del XVI, en el llanado situado al sur del cono volcánico. Si atendemos
lo expresado por el funcionario colonial Lebrón de Quiñones en su relación de 1551,
encontraremos que en su segunda parte menciona:
Aquella villa de Colima se fundó habrá treinta y dos años poco más o menos, en
otro sitio siete leguas del que al presente tienen, el cuál dicho asiento primero
estaba a una legua o legua y media de la mar del Sur; pobláronse entonces más de
ciento y veinte españoles y en este sitio estuvieron poblados dos años poco más o
menos y luego se despoblaron deste asiento y se fueron al que al presente tienen,
que era el sitio donde solía estar poblado el pueblo de Tuxpan; pasáronse a este sitio
por estar más cerca de las minas de oro y ser mejor que el primero y tener mejores
tierras y exidos6.
Por lo tanto, sobre la base de lo contenido en este texto, puede ampliarse el
conocimiento de la historia y cultura de una parte de la población autóctona, habiendo
certeza en la afirmación que los antecesores de los pobladores del actual Tuxpan en el sur
de Jalisco procedían, en su mayoría, del Tuspa originalmente localizado al sur del cono
volcánico.

¿Cómo es que población originaria del antiguo Tuxpan vino a establecerse en la


localidad que actualmente ocupa? Una relectura de las fuentes coloniales nos ayuda a
comprender este hecho del proceso histórico de los pueblos nativos. Para el caso, es la
Relación Geográfica de Tuspa de 1580 la que aporta la pieza del rompecabezas. Los
informantes interrogados de Tamazula, Zapotlán y del propio Tuspa expresaron que estaban
sujetos al cazonci, señor de Michoacán y que a él le tributaban, aunque de la afirmación de
los de Tuspa se alcanzó a colar una información adicional que nos habla de su caso
particular: “Dicen que tenían en la provincia otro señor que los gobernaba, al cuál daban lo
que cogían y le servían como a tal; y que tenían guerras con la provincia de Colima…” 7.
Tal información permite establecer el siguiente supuesto: en las campañas militares que
emprendió el Cazonci para ampliar el señorío, los habitantes de los pueblos que hoy día
conforman el ámbito regional denominado “Sur de Jalisco” quedaron como tributarios del
cazonci, situación que compartieron los habitantes del original Tuspa.
Efectivamente, en el capítulo XXXI de la Relación de Michoacán, que trata de las
conquistas para ampliar el señorío, se afirma:
Y otro señor, hijo de Hiripan, conquistó otro pueblo llamado Carapan –y el padre y
abuelo de este cazonci muerto conquistaron a Tamazula y Zapotlán y los pueblos de
Ávalos y lo demás8.
Según los estudiosos de la historia de Michoacán, tales campañas de dominio serían
realizadas estando todavía con vida Tariacuri y siendo Hiripan uno de los capitanes de
guerra del cazonci (entre 1400?-1450?). Ésta campaña militar abarcaría una extensa área
geográfica, como se expresa en el capítulo de la Relación de Michoacán citado.
Ampliando los datos referentes a estas campañas de dominio, encontramos que
también el área geográfica transvolcánica (¿como resultado de una campaña posterior?),
también quedaría sujeta, conformando la Provincia de Amole. Tiempo después, ya
concentrado el señorío en Tzinzunzan, capital del señorío michoacano (entre 1450? –
1500?) y bajo el domino de Zizispandaquare como cazonci, “tuvo su conquista hacia
Colima y Zacatula y otros pueblos”9.
Habiendo consolidado el dominio sobre Tamazula, Zapotlán y Sayula ¿los guerreros
del Cazonci emprendieron una nueva campaña de expansión del señorío, que incluyó el

119
dominio de Amole y del original Tuspa, destruyendo éste último asentamiento y tomando
prisioneros, según su forma de conquistar? No tenemos elementos para fundamentar la
respuesta al anterior planteamiento, lo cierto es que en la temporalidad arriba citada, muy
probablemente del conjunto de prisioneros tomados en el área de Tuspa, organizados
socialmente en calidad de tributarios del cazonci, fueron reubicados en el sitio donde
actualmente se encuentra la localidad de Tuxpan, quedando como pueblo-frontera del
señorío.
Ya consolidado el señorío michoacano, los pueblos dominados aportaban personal
que se integraba a las campañas de expansión del señorío en las expediciones militares que
emprendieron los cazonci Hiripan y Zizispandaquare, como se describe en la Relación de
Michoacán, en el capítulo que trata de “Cómo destruían o combatían los pueblos”:
Iban a esta conquista los de Michoacán y los chichimecas y otomíes que el cazonci
tenía sujetos y matlalcingas y uetamaecha y chontales y los de Tuspa y Tamazula y
Zapotlán10.
¿Hubo resistencia de los habitantes de los pueblos dominados para liberarse del
dominio de los de Michoacán? Hay evidencia de ello. En la Relación Geográfica de la
Provincia de Amole, se asienta lo siguiente:
Y el dicho cazonci puso tres capitanes en esta provincia, de los cuáles no les saben
los nombres estos declarantes, y éstos pelearon con los que quedaron, y los
recogieron en un pueblo que estaba aquí junto, de pocas casas. Y que, allá, los
dichos capitanes estuvieron recogidos y, peleando con los demás pueblos,
murieron11.
El caso tiene su complemento: en la Relación Geográfica de Xiquilpan se hace
mención de que el cazonci trasladó un importante grupo de gentes desde la Provincia de
Amole, principalmente del Xiquilpan -cercano al actual San Gabriel-, y con ellos fundó el
actual Xiquilpan en Michoacán12, según parece como pueblo-frontera del señorío ante
posibles incursiones de los habitantes de Ameca, enemigos de los michoacanos. ¿Sucedió
algo semejante con los pobladores del original Tuspa en la llanada al sur del volcán?
***

Los elementos anteriores de información etnohistórica amplían nuestro


conocimiento y comprensión de la historia y cultura de los habitantes de las comunidades
originarias, aunque habría que especificar su dimensión temporal, correspondiente a la
etapa en la que la historia y la cultura nativas se traslapan con los inicios de la colonización
europea. Lo anterior significa un pequeño avance que se suma al alcanzado hasta la fecha; a
pesar de ello siguen siendo muy limitados los elementos que nos permitan una explicación
integral. Existen todavía demasiadas interrogantes para cuya respuesta no contamos todavía
con elementos que aporten, tanto los documentos coloniales conocidos, como los resultados
de los estudios históricos, arqueológicos, lingüísticos, antropológicos o etnográficos, entre
otros. Hay un avance; paso a paso se van vislumbrando las respuestas.
Sin embargo las posibilidades no se cierran para los investigadores. Una posibilidad
más para avanzar en el amplio propósito de reconstruir la dinámica histórica y cultural de la
población nativa de la antigua Colima en su conjunto y a la vez enlazar el pasado con el
presente, lo constituyen las expresiones de la cultura viva tradicional que pervive hoy día
en las comunidades.
En la localidad de Tuxpan perviven tal número de celebraciones compartidas
comunitariamente, que la segunda denominación de ésta localidad es la de “Pueblo de la

120
Fiesta Eterna”, dado que en el transcurso del año se realizan un considerable número de
festividades (más de cincuenta celebraciones, de acuerdo con las investigaciones
recientes13); en algunas se involucra la mayoría de la población y en otras sólo un sector de
la misma, dado que corresponden a alguno de los barrios o colonias o segmentos sociales
directamente involucrados. Herederos de la cultura de sus antecesores, una parte de la
población de la antigua Tuspa continúa sosteniendo ancestrales tradiciones que
orgullosamente mantienen vigentes; tradiciones que tuvieron que recargar, para su
pervivencia, en los referentes del calendario cristiano:

ALGUNAS DE LAS PRINCIPALES FESTIVIDADES TUXPANENSES

PERIODO FECHA DENOMINACION RITUALES

… SECAS 1,6 y 7 de enero Niños Dios, Paixtes y Celebración de Dios


“moritos” Niño en altares
domésticos.
Ofrecimiento de la
danza de Paixtes y
Moritos

17 enero Bendición de los animales

20, 27 de enero. 2 de Fiesta grande del pueblo en Celebración de San


febrero honor de San Sebastián y Sebastián y de La
Ntra. Señora de La Candelaria.
Candelaria
Ofrecimiento de la
danza de Sonajeros y
Chayacates

5 de febrero Ntra. Señora del Platanar

Febrero, movible Ntra. Señora de la Salud

22 de febrero Ntra. Señora de Talpa

19 marzo Señor San José

25 marzo Aniversario del temblor de


1806 y juramento al Sr. Del
Perdón

Marzo/abril, movible Semana Santa

15 abril Aniversario del temblor de


1941

25 abril-2 mayo Encendios a la Sta. Cruz Altares en las casas de


las mayordomías de las
cruces.

Visitas a los altares

Inicia el periodo de 3 mayo Gran fiesta a la santa Cruz Fiesta solemne en las
AGUAS … casa de los
mayordomos donde se

121
encuentran los altares

15 mayo San Isidro Labrador

Ultimo domingo de mayo Fiesta solemne al Señor del Desfile de carros


Perdón y Misa de Buen alegóricos.
Temporal
Ofrecimiento de la
danza de Sonajeros

24 junio San Antonio de Padua

24 junio San Juan Bautista

Tercer jueves junio Corpus Christi Procesión por las calles


de la población.
Ofrecimiento de la
danza de Sonajeros

27 junio Ntra. Señora del Perpetuo


Socorro

29 junio Apóstoles Pedro y Pablo

4 julio Ntra. Señora del Refugio

16 julio Ntra. Señora del Carmen

25 julio Santiago Apóstol

Julio, movible Misa de Buen Temporal

15 agosto Asunción de María


Santísima

24 agosto Bartolomé Apóstol

28 septiembre Miguel, Rafael y Gabriel,


Arcángeles

Septiembre, movible Misa de Buen Temporal

4 octubre San Francisco

7 octubre Ntra. Señora del Rosario

29 octubre Los Niños del Limbo

31 octubre Los Angelitos

1° noviembre Todos Los Santos

2 noviembre Fieles Difuntos

22 noviembre Santa Cecilia

Noviembre, movible Cristo Rey

122
29 noviembre Acostamiento de los Niños
Dios

12 diciembre Ntra. Señora de Guadalupe

13 diciembre Santa Lucía

21 al 23 diciembre Veladas en la Capilla del


Niño

24 diciembre Gran festividad en la


Capilla del Niño

31 diciembre Levantamiento de los Niños


Dios

Si nos atenemos a los componentes del ritual y la parafernalia, encontraremos que


sus elementos tienen relación con aquellas festividades que, al momento de la llegada de
los colonizadores europeos a estos confines geográficos, se realizaban en una periodicidad
relacionada con las dos grandes etapas del año: la estación de lluvias y la de secas y la
transición entre ambas. A pesar de haberse movido de fecha algunas de estas
manifestaciones, sobre por influencia de los religiosos franciscanos sobre la población
nativa en la localidad, siguieron conservando los elementos de la antigua cultura. Estas
expresiones culturales pueden darnos idea de la cosmovisión que articulaba el sentido de la
vida entre los habitantes nativos y que era referente básico en las acciones y decisiones que
formaban parte de la cotidianidad entre los habitantes de las comunidades autóctonas, dado
que –según expresó Torquemada en su Monarquía Indiana-, “ninguna cosa se emprendía
que primero no se tratase por vía de religión”14.
En estrecha relación con lo anteriormente expuesto, otras expresiones culturales de
la cultura viva ligadas a antiguos rituales, son las leyendas y las costumbres que de manera
un tanto suelta han pervivido en la memoria colectiva y que poco a poco, conforme avanza
la urbanización de la vida cotidiana en la localidad de Tuxpan y en las vecinas, se van
perdiendo, siendo urgente sus rescate. Me refiero a temas relacionados con las culebras (las
pertenecientes a diversas especies biológicas y las relacionadas con el “temporal de las
aguas”): el cuidado que se debe tener con ellas, la forma de neutralizar sus efectos, las
formas de conjurar su impacto en la vida cotidiana de los humanos habitantes de las
comunidades de la región, etc. Las leyendas de los pueblos encantados, que se encuentran
en el interior de los cerros cercanos; la forma de conseguir los dones y los bienes a través
de la ejecución de la danza tradicional; las formas que había para conseguir una mejor
semilla para la siembra; la humanización del maíz, etc.
Así pues, Tuxpan y sus festividades -incluidas las danzas-, se constituyen en una
posibilidad de ampliar nuestro conocimiento de los elementos culturales de los habitantes
de los pueblos originarios en el antiguo Colima; elementos que bien pueden ampliar el
conocimiento y la explicación de esta parte de nuestra historia.

123
NOTAS:
1 REAL ACADEMIA ESPAÑOLA. DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición
.
http://lema.rae.es/drae/
2. Véase: Jiménez, Isidoro. DANZAR PARA MERECER, Las Cuadrillas de Sonajeros del Sur de Jalisco. CNCA-PACMyC/Secretaría de
Cultura de Jalisco. Guadalajara, 2009 y Jiménez, Isidoro. CONTACTANDO CON LA DIVINIDAD. La ancestral Danza de los Paixtes
en el Occidente de México. CECA-Jalisco. Guadalajara, 2009
3. Entrevista con Toribio Jiménez Guzmán. Huescalapa Jalisco; febrero de 1996
4. Vázquez, Jorge Salvador. TUXPAN A TRAVÉS DE LOS AÑOS. Secretaría de Cultura del Estado de Jalisco. Guadalajara, 1999; p.
102
5. RELACIÓN BREVE Y VERDADERA DE ALGUNAS COSAS DE LAS MUCHAS QUE SUCEDIERON AL PADRE FRAY
ALONSO PONCE EN LAS PROVINCIAS DE LA NUEVA ESPAÑA. Imprenta de la Viuda de Calero. Madrid, 1872, Tomo I, pp. 107-
109
6. RELACIÓN BREVE Y SUMARIA DE LA VISITA HECHA POR EL LIC. LORENZO LEBRÓN DE QUIÑONES, OIDOR DEL
NUEVO REINO DE GALICIA, POR MANDATO DE SU ALTEZA. Ediciones de la Junta Auxiliar Jalisciense de la Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística. Guadalajara, 1951: pp. 64-65
7. Ochoa, Álvaro y Sánchez, Gerardo. Editores. RELACIONES Y MEMORIAS DE LA PROVINCIA DE MICHOACÁN, 1579-1581.
UMSNH/Ayuntamiento de Morelia. Morelia, 1985; Relación de Tuspa, pp. 143-155
8. Alcalá, Fr. Jerónimo. LA RELACIÓN DE MICHOACÁN. SEP, México, 1988, p. 212
9. Alcalá, Fr. Jerónimo. LA RELACIÓN DE MICHOACÁN, p. 226
10. Alcalá, Fr. Jerónimo. LA RELACIÓN DE MICHOACÁN, p. 242
11. RELACIONES GEOGRÁFICAS DEL SIGLO XVI: NUEVA GALICIA. Edición de René Acuña. UNAM, México, 1988; p. 63
12. Ochoa, Álvaro y Sánchez, Gerardo. Editores. RELACIONES Y MEMORIAS, pp. 73-74
13. Lameiras, José. EL TUXPAN DE JALISCO, UNA IDENTIDAD DANZANTE. El Colegio de Michoacán, Zamora, 1990. Fabián,
Ricardo. FIESTAS Y COSTUMBRES DE TUXPAN JALISCO; 2003. Gaspar Esther y Hernández Luis. Compiladores. IDENTIDADES
EN FIESTA. La fiesta en Tuxpan, Jalisco. Tochtli Promoción Cultural Tuxpan A. C./PACMyC; Tuxpan, 2004. Ortíz, Miguel. TUXPAN,
SU HISTORIA. H Ayuntamiento Constitucional. Tuxpan, 2009
14. Torquemada, Juan de. LOS VEINTE Y UN LIBROS RITUALES Y MONARQUÍA INDIANA. IIH-UNAM. México, 1975-1979;
Vol. I, Libro Tercero, pp. 385-286

124
Engrosamiento radicular dental en series esqueléticas de Colima

Albertina Ortega Palma


Ismael Álvarez Zúñiga
Nancy Miramón Valdez
ENAH-INAH

Durante el análisis osteológico de las series óseas prehispánicas del actual estado de
Colima, resguardadas en el Acervo del Laboratorio de Osteología de Licenciatura de la
Escuela Nacional de Antropología e Historia, fue detectada una morfología anormal de las
raíces dentales de varios individuos. Hecho que llamó la atención, por lo que se procedió al
desarrollo de la presente investigación con el objetivo de dar cuenta de este tipo de
anomalía dental conocida en la literatura odontopatológica, como Hipercementosis. Su
presencia ha sido relacionada con trauma dental, severo desgaste dental, estrés oclusal y
enfermedad periodontal, así como, con enfermedades sistémicas, entre ellas el Paget. En
este sentido nuestro objetivo fue establecer la relación de esta alteración con las lesiones
dentales mencionadas, así como, determinar si existía relación alguna con enfermedades de
tipo sistémico detectables a través del análisis osteopatológico de los restos óseos. Para ello
fue necesario establecer su frecuencia por sexo y edad, el tipo y el grado de lesión que se
presenta e identificar los posibles factores causales que ocasionaron su presencia en los
antiguos habitantes de Colima

¿Qué es la Hipercementosis?
La Hipercementosis (Hc) es un crecimiento continuo y excesivo del cemento del diente,
dando a la raíz una apariencia bulbosa,1 es asintomática, y generalmente, no afecta la
sensibilidad. Existen dos tipos de Hipercementosis: local, cuando está confinada a un sólo
diente, y generalizada, cuando varios o incluso toda la dentición está afectada. El primero
ha sido relacionado con un proceso infeccioso crónico, trauma oclusal, la pérdida del diente
opuesto o la ausencia de erupción. Otro tipo de Hc localizada es la concrescencia, que
ocurre con la unión de dos o más dientes adyacentes por la deposición del cemento.
Respecto al segundo tipo son pocos los casos reportados, en estos casos la lesión
está relacionada con el factor de herencia genética y/o con enfermedades sistémicas, entre
ellas el bocio tiroideo, la artritis, la acromegalia, la calcinosis, la deficiencia de vitamina A
y C, la presencia de plomo y la enfermedad de Paget 2,3,4,5. Los factores sistémicos tienden a
provocar una amplia distribución de la Hc con lesiones simétricas de las raíces completas.

1
Leider, A. S. y E. Garbarino. 1987. “Generalized hypercementosis”, Oral Surgery, Oral Medicine and Oral
Pathology, 63: 375-80.
2
Basdra, E. K., Stellzig, A. y G. Komposch. 1997. “Generalized hyperementosis in young female patient”,
Oral Surgery, Oral Medicine, Oral Pathology, Oral Radiology and Endodontology, 83: 418-19.
3
Corruccini, R. S., Jacobi, K., Handler, J. y A. C. Aufderheide. 1987. “Implications of tooth root
hypercementosis in a Barbados slave skeletal collection”, American Journal of Physical Anthropology, 74:
179-84.
4
Leider y Garbarino, 1987.
5
Suter, V. G. A., Reichart, P. A., Bosshardt, D. D. y M. M., Bornstein. 2011. “Atypical hard tissue formation
around multiple teeth”, Oral Surgery, Oral Medicine, Oral Pathology, Oral Radiology and Endodontology,
111:138-45.

125
Etiología e identificación radiológica
Se conoce que la alteración en el grosor del cemento, inicia con un crecimiento
desorganizado de los cementoblastos en la zona apical de la raíz hasta ocasionar una
hipertrofia; con distintas etapas de desarrollo que pueden ir desde una ligera aposición del
cemento, hasta recubrir y engrosar toda la raíz dental.
Algunos investigadores afirman que el cemento al igual que el hueso, tiene una
respuesta dinámica a fuerzas de tensión, de esta manera, el uso intensivo del diente o una
inflamación periodontal estimularía una migración de los cementoblastos adyacentes,
produciendo una excesiva deposición de cemento alrededor de la raíz.6,7
Consecuentemente, sugieren que la Hc permite reforzar el anclaje del diente y afrontar, por
ejemplo, el estrés oclusal extremo.8
Radiográficamente dos grupos de Hc fueron descritos por Weinberger en 1954.9 La
Clase I que exhibe un engrandecimiento generalizado, con poca diferencia entre la
superficie de la raíz original y el cemento neo-formado, y que incluye los tipos asociados
con patología periapicales, estrés anormal oclusal, artritis hipertrófica, acromegalia10 y
Paget.11 En esta última, en la radiografía no es posible apreciar el espacio del ligamento
periodontal, porque existe una fusión del cemento con el hueso patológico alrededor,
resultando en una anquilosis y reabsorción de la raíz.12
La Clase II está caracterizada por un nuevo cemento menos denso y alrededor del
ápice de la raíz como un gorro bien delineado. El engrandecimiento en forma de bombilla
se observa en la raíz rodeada por un espacio periodontal normal y una lámina dura radio-
opaca.13 Para Weinberg14 esta clase es observada la mayoría de las veces en los premolares
superiores y la encontró relacionada a pacientes que han sufrido fiebre reumática.

Antecedentes
En patología oral la literatura referente a la etiología y patogénesis de la Hc es escasa y en
población antigua los casos reportados lo son también; particularmente en México no
existen reportes publicados de la lesión en series osteológicas. No dudamos que existan
casos, sin embargo, el no ser una lesión observable a simple vista a menos que el diente
6
Bosshardt, D. D. y K. A. Selving. 1997. “Dental cementum: the dynamic tissue covering of the root”,
Periodontology 2000, 13: 41-75.
7
Major M., A. y M. L. Ward. 1986 [1960] Oral Pathology. An introduction to general and oral pathology for
hygienist. Quinta edición, Lea y Febiger, Philadelphia.
8
Spounge, J. D. 1973 Oral Pathology, Mosby Company, St. Louis.
9
Leider y Garbarino, 1987:378
10
Resultado de un tumor en la hormona pituitaria que produce engrandecimiento de la mandíbula, expansión
del hueso frontal y la protuberancia occipital. Es una enfermedad de escasa presencia. Brothwell, D. 2008.
“Tumours and Tumour-like Processes”, Pinhasi, R. y S. Mays (eds.), Advances in Human Paleopathology,
Jonh Wiley & Sons, Ltd, Wiltshire: 253-282.
11
El Paget es una enfermedad metabólica con mayor prevalencia en la población de origen inglés y europeo
por arriba de los 55 años de edad, mientras que en los nativos americanos es rara encontrarse. Es caracterizada
por una remodelación y formación ósea excesiva y anormal. Su origen no es claro pero al parecer está
relacionada con factores genéticos y ambientales. Mays, Simon. “Metabolic Bone Disease”, Pinhasi, R. y S.
Mays (eds.), Advances in Human Paleopathology, Jonh Wiley & Sons, Ltd, Wiltshire: 215-252.
12
Bender, I. B. 2003 “Paget´s disease”, Journal of Endodontics, 29: 720-723.
13
Suter et al., 2011.
14
Weinberger, A. 1954. “The clinical significance of hypercementosis”, Oral Surgery, Oral Medicine and
Oral Pathology, 7:79-87.

126
esté suelto o el mal estado de conservación del borde alveolar lo permita, ésta puede llegar
a pasar desapercibida, o simplemente por su poca frecuencia se les ha considerado casos
aislados y no han sido registrados.
Entre los pocos estudios paleoodontológicos sobresalen el de Comuzzie y Stele15
realizado en una muestra prehistórica de cazadores recolectores de la costa de Texas en los
que registran una serie de lesiones en los primeros molares inferiores y superiores que
incluyen severo desgaste dental, hipercementosis y reabsorción del margen bucal del
alvéolo. Con un desgaste de la corona por debajo del margen cervical con la subsecuente
incorporación de las raíces bucales dentro del plano oclusal, provocando la ampliación de
ésta superficie con un ligero cambio de orientación. En esta muestra los autores consideran
que la presencia de Hc parece ser de tipo local y ser un signo de trauma oclusal o de severo
desgaste dental, en cuyas piezas dentales el aumento de cemento contribuye a incrementar
la superficie de oclusión.
Otro estudio es el de Corrucini y colaboradores,16 quienes en una muestra de una
centena de esclavos de los siglos XVII al XIX del cementerio de la Plantación Newton,
Barbados, hallaron un alta prevalencia de Hc, así como, un alto contenido de plomo en el
esqueleto. Los autores sugieren que en estos individuos la etiología puede estar relacionada
con periodontitis, cálculo y malnutrición crónica periódica, con una rehabilitación
estacional. Resulta interesante también mencionar que Laband y Leacock17 encontraron
también una inusual elevada frecuencia en la población moderna negra de Barbados; misma
condición que la hallada en población negra de Charleston, en el sur de California.18 Si esta
alteración es de tipo endémica en la población negra, es todavía tema de discusión.
Como es posible apreciar, a pesar de los resultados obtenidos, no existe consenso
científico para aceptar alguno de los factores antes mencionados como el elemento causal
contundente, y se prefiere seguir considerando su etiología como de origen desconocido.

Series óseas
Las series óseas proceden de salvamentos y rescates arqueológicos realizados en los
actuales municipios de Villa de Álvarez y Colima, en Colima en la primera década de este
siglo. Éstas son: Los Triángulos, Los Aguacates, Peralta, Villa de Álvarez, El Cortijo II,
Tapatía V y Real de Centenario. La temporalidad de ocupación de estos sitios abarca una
gran línea de tiempo del Occidente Mesoamericano, que va desde el periodo Preclásico
hasta el Posclásico, con una mayor incidencia del Clásico. La cronología aquí presentada es
la reportada en el respectivo informe por los arqueólogos responsables de cada sitio,
consultados en el Archivo Técnico de la Sección de Arqueología del INAH; sin precisión
de la temporalidad de cada entierro, sólo del sitio en general (ver cuadro 1).19, 20,21,22,23
15
Comuzzie, A. G. y G. Steele. 1989. “Enlarged occlusal surfaces on first molars due to severe attrition and
hypercementosis: examples from prehistoric coastal populations of Texas”, American Journal of Physical
Anthropology, 78: 9-15.
16
Corruccini et al., 1987.
17
Laband, P. F. y A. G. Leacock. 1967. “Sclerosing osteitis of the jaws”, Journal Oral Surgery, 25: 23-29.
18
Corruccini et al., 1987.
19
Alcántara, A. S. 2002. Aguacates fraccionamiento puerta de hierro, en el municipio de Villa de Álvarez,
Colima, Centro INAH, Colima.
20
Mora, C. O. 2004. Informe final de los trabajos de rescate arqueológico llevadas a cabo en el predio
rustico denominado “Los Triángulos”, Villa de Álvarez, Colima, Centro INAH, Colima.
21
Olay, M. A y J. Aguilar. 2008. “Peralta, un deposito mortuorio del preclásico tardío en el valle de Colima”,
ponencia presentada en el Foro Colima y su Región Arqueológica, Centro INAH, Colima.

127
La condición geográfica y cultural de estas poblaciones es importante, pues ello,
establece qué alimentos se producían, se consumían y cómo se elaboraban, y conocer si el
tipo de alimentación está relacionado con la presencia o ausencia de patología dental y/o
Hc, que algunos autores como Taylor24 han asociado al consumo de raíces de helechos.25
Las primeras sociedades de Colima eran agrícolas y guerreras, practicaron la caza,
la pesca y la recolección; su dieta común constituían el maíz, el frijol y la calabaza, además
de bayas silvestres y raíces, algunas frutas, yerbas, vainas de mezquite y excepcionalmente
semillas.26 Al parecer divididas en clanes y con poca estratificación social, encabezadas por
señores guerreros. Se cree que estaban conformadas por unos pocos cientos de personas;
asentados en forma más o menos dispersa alrededor de centros ceremoniales.

Serie Arqueólogo Año Ubicación Cronología


Citlálic Olivia Alce Consorcio Fase Ortíces 500 a.C. – 500 d.C.
Triángulos Mora 2004 Inmobiliario, Villa de
Bautista Álvarez. Fase Comala 200 – 600 d. C
Aguacates
Andrés Saúl Fase Colima 500- 650 d.C.
Fraccionamiento
Aguacates Alcántara 2002
Puerta de Hierro,
Salinas Fase Armería 500 – 950 d.C.
Villa de Álvarez.
Villa de * Sin
Álvarez informe

Rafael Platas 2004 - Municipio de Fase Armería 500 d.C. – 950 d.C.
Cortijo II
Ruíz 2005 Colima, Colima
Fase Chanal 1200-1480 d.C.

Fase Comala 200 – 600 d.C.

Maritza Al sureste del Fase Colima 500 d.C.- 650 d.C.


2004 -
Tapatía V Cuevas municipio de Villa
2005
Sagardi de Álvarez. Fase Armería 500 d.C. – 950 d.C.

Fase Chanal 1200 d.C. - 1480 d.C.


Jaime Fase Comala 200-600 d.C.
2004 - Predio Peralta, Villa
Peralta Aguilar
2005 de Álvarez. Fase Colima 500-650 d.C.
Rodríguez
Andrés Saúl Predio Real de Fase Comala 200 – 600 a.C. ?
Real de
Alcántara 2000 Centenario, Villa de
Centenario *Información personal.
Salinas Álvarez.
Cuadro 1.- Procedencia y cronología de las series óseas analizadas.

22
Platas, R. 2005. Informe Técnico Final del Rescate arqueológico “El Cortijo”, Centro INAH, Colima.
23
Cuevas, M. 2005. Informe técnico del rescate arqueológico “Exhacienda El Cortijo”, “Tapatía V”, Villa
de Álvarez, Colima, Centro INAH, Colima.
24
Taylor, R. M. S. 1963. “Cause and effect of wear of teeth”, Acta of Anatomy, 53: 97-157.
25
Como ya se mencionó, la presencia de Hc ha sido hallada en asociación a un cambio en la inclinación de la
superficie dental. Al respecto, Buck (1925, citado por Comuzzie y Steele, 1989:9) y Taylor (1963),
encontraron que el severo desgaste y la inclinación dental observado en aborígenes australianos y maoris fue
creada por la masticación de un tipo específico de rizomas (tallos subterráneos) de helechos.
26
Corcuera de Mancera, S. 1981. Entre gula y templanza, UNAM, México.

128
Tiempo después el perfeccionamiento alfarero a partir de la fase Comala (200-600
d. C) permitió cocer los alimentos y mezclarlos con otros ingredientes, lo que dio como
creación diversos platillos y permitió procesar sus alimentos de varias maneras; podían
asarlos directamente sobre el fuego o cocerlos sobre el comal de barro, también los hervían
o cocían al vapor.27 Ya para el Posclásico, la alimentación se vio aún más favorecida por el
intercambio comercial.28
Bernal Díaz del Castillo29 describe sobriamente la alimentación precolombina,
señalando que comían lagartijas, aves, la envoltura de las mazorcas y la gama salitrosa. Que
andaban masticando semillas de colorín, lirios acuáticos, el cuero y la piel de venado,
algunas yerbas ásperas y aún barro; conservaban los alimentos por medio del secado o
salado, para endulzarlos se disponía de mieles de maíz, abeja y otros vegetales. Muy
seguramente lo anterior no constituía su único alimento, no obstante permite apreciar de
modo general que algunos de los alimentos pudieron ser de cuerpo y textura dura, áspera y
difícil, y no procesados, lo que podría ocasionar severo desgaste dental.

Metodología
Para el estudio sólo fueron incluidos los individuos que cumplieron con las características
de ser mayores de 19 años y presentar dos o más piezas dentales. En ellos se evaluó el sexo,
la edad, la patología ósea, el estado alveolar, el desgaste dental y el estado patológico
(caries, fístulas, cálculo) de acuerdo con los criterios propuestos por Chimenos y Malgosa30
quienes establecen un protocolo paleopatológico estandarizado de toma de datos y la
evaluación de la localización y severidad de la lesión.31 Además de la presencia de
periodontitis, siguiendo la propuesta de Kerr32 que evalúa la morfología del borde alveolar
(forma, porosidad y separación), mas no el grado de reabsorción.
La Hc fue registrada a través de un examen visual en dientes sueltos, mandíbulas y
maxilares rotos. Debido a que no existen criterios de evaluación reportados dentro de la
literatura odontológica y paleopatológica, fue preciso elaborar la escala aquí propuesta con
las siguientes categorías:
O. No valorable o se encuentra in situ el diente.
1. Raíz normal.
2. Ligera aposición o engrosamiento de la raíz.
3. Raíz totalmente recubierta.
4. Raíz totalmente recubierta y engrosamiento masivo.
Los datos fueron registrados en una cédula elaborada específicamente para ello y
procesados a través de los programas estadísticos SPSS y Excel, con los que se obtuvo la
frecuencia de patologías por pieza dental en ambas arcadas (superior e inferior) y por sexo,

27
Long, J. 2008. “Tecnología alimentaria prehispánica”, Estudios de la cultura náhuatl, vol. 39, pp. 131-132.
28
Olay B., M. A. 2004. El Chanal, Colima. Lugar que habitan los custodios del agua, Universidad de
Colima, INAH, México.
29
Díaz del Castillo, B. 1961. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Fernández Editores,
México.
30
Chimenos K., E. y A. Malgosa. 2002 “Recogida de datos en Antropología Dental”, Antropología y
Paleontología dentarias, Fundación MAPFRE Medicina, Madrid, pp. 293-317.
31
Para una revisión más profunda de la metodología consúltese Chimenos y Malgosa (1999).
32
Kerr, N.W. 1988. “A method of assessing periodontal status in archaeologically derived material”, Journal
of Paleopathology, 2: 67–78.

129
en los individuos con Hc. Posteriormente se aplicó la prueba estadística no paramétrica chi
cuadrada para determinar si existían diferencias significativas entre las frecuencias por
sexo y la relación entre las variables revisadas. Además, en algunas piezas fueron tomadas
radiografías para el diagnóstico paleopatológico.

Resultados
De un total de 172 individuos, sólo 64 fueron incluidos en el estudio, por ser adultos y
presentar al menos dos piezas dentales (cuadro 2). De éstos, 24 presentaron Hc en alguna
de las piezas dentales, 9 son masculinos, 6 son femeninos y 9 son indeterminados; en la
mayoría no fue posible determinar la edad en un rango corto, abarcando desde adultos
jóvenes hasta edad avanzada.
Con un total de 103 dientes afectados (34.4%), la mayor incidencia se presentó en el
maxilar (64 piezas -62.1%-) con respecto a la mandíbula (39 piezas -37.9%-), siendo el
lado derecho, en ambas arcadas, el más afectado (gráfica 1). Respecto a la severidad de la
lesión va desde una ligera aposición de cemento en la raíz en gran parte de los casos (75%
en maxilar y 56% en mandíbula); menos casos con su raíz totalmente recubierta (21.8%
maxilar y 38.5% mandíbula), y son raros, en donde se observa un engrosamiento masivo
(3.2% y 5.1% respectivamente); este grado se encontró en terceros molares y en caninos
(figura 1). La lesión fue ligeramente mayor en los hombres; no obstante, las diferencias no
son estadísticamente significativas, este resultado puede ser debido a que en un número
considerable de individuos fue imposible determinar el sexo.

Cuadro 2.- Cuadro general de las series óseas analizadas que muestra el total de individuos
por serie, número de individuos incluidos y de sujetos con presencia de Hc (elaboración
propia).

130
Gráfica 1.- Frecuencia de Hc en las series analizadas.

Figura 1.- Maxilar con molares y premolares con Hc. En detalle se aprecia el tercer molar
derecho con Hc en grado 4. Ent. 16, Pz. 78, Real de Centenario, Colima.

131
El análisis paleopatológico dental de los individuos con Hc, muestra una importante
relación con patologías como periodontitis (65.3%) y cálculo (70.1%), en menor proporción
con la atrición (53.0%) y la caries (25.36%), y muy poca con la presencia de fístulas
(10.7%). Es decir la frecuencia de las patologías como periodontitis y cálculo es
considerable; por arriba del 65% de los individuos con Hc.
La periodontitis es mayor en el maxilar del lado derecho y en la mandíbula del lado
opuesto, con grados leves a moderados en la que el reborde alveolar es romo y/o poroso,
con una depresión de la profundidad de 2-4 mm entre el diente y el alvéolo, pero incluso
llega a ser severa en el maxilar, es decir, se observan casos en los que el reborde alveolar es
irregular y poroso, con un canal mayor de 5 mm (gráfica 2). Mientras que el cálculo tiene
una frecuencia similar en maxilar y en mandíbula, sólo que en la primera prevalece en los
dientes posteriores, mientras que en la segunda en los anteriores (gráfica 3). Ambas
lesiones es mayor en los hombres (periodontitis: 74.6% hombres y 50.0% mujeres, cálculo:
84.6 % hombres y 55.4% mujeres).

Gráfica 2.- Frecuencia de periodontitis en individuos con Hc. Los casos severos se
presentan mayormente en los dientes superiores.

132
Gráfica 3. Frecuencia de cálculo en individuos con Hc. Nótese la similitud en ambas
arcadas, aumentando su frecuencia en los dientes posteriores.

El desgaste dental va de moderado a severo (gráfica 4), esto último es más frecuente
en las mujeres (16.0%) con respecto a los hombres (12.0%). Mientras que la caries (gráfica
5) muestra mayor número de casos del lado derecho, que afectó a los dientes en todas sus
caras y bordes; con algunas ocurrencias de grado severo que alcanzó hasta la pulpa dental
(figura 2). Ambas patologías fueron también, más frecuentes en los hombres (desgaste
dental: 59.0% hombres y 58.2% mujeres; caries: 82.6 % hombres y 55.4% mujeres) y se
presentaron considerablemente en la mandíbula.

Gráfica 4. Frecuencia de desgaste dental en individuos con Hc, se observa un mayor grado
desgaste dental en los dientes anteriores.

133
Gráfica 5. Frecuencia de caries en individuos con Hc, ubicación y severidad, en la que es
patente que los dientes más afectados son los posteriores con una mayor prevalencia en los
dientes de la mandíbula.

El análisis radiológico descarta como probable diagnóstico el Paget, ya que no


existe pérdida de la lámina dura, radio-opacidad pulpar, ni reabsorción de la raíz, así como,
tampoco existe fusión del cemento con hueso patológico a su alrededor (figura 3).
Asimismo, en el estudio paleopatológico de los restos óseos (en los que el estado de
conservación lo permitió) los sujetos no mostraron signos de Paget, acromegalia, ni algún
tipo de artritis.

Figura 2. Mandíbula con presencia de cálculo dental, periodontitis generalizada y en el


premolar derecho una caries amelocementaria que afecta hasta la pulpa. Ent.4, Real de
Centenario, Colima.

134
Figura 3. Radiografía del maxilar con presencia de Hc en molares y premolares, en la que
es posible apreciar un engrandecimiento irregular en forma de bombilla que rodea la raíz
con la lámina dura radio-opaca y el espacio periodontal normal. Ent. 16, Pz. 78, Real de
Centenario, Colima.

Discusión
La Hc es una lesión que para los odontólogos generalmente pasa desapercibida por ser
asintomática y en los análisis osteopatológicos en restos antiguos es en ocasiones imposible
de detectarla debido a que las piezas dentales habitualmente se conservan dentro de sus
alvéolos. En este estudio su localización fue posible gracias a las piezas sueltas
recuperadas; a la reabsorción de hueso dental presente; a la fracturas, pérdida de hueso
alveolar y daños tafonómicos post-mortem; así como, a la aplicación, en algunos casos, de
tomas radiográficas. De esta manera, observamos que la prevalencia de Hc en las series
prehispánicas de Colima analizadas es considerable, si además, tomamos en cuenta que es
una lesión de baja prevalencia poblacional.
Los casos aquí reportados corresponden a Hc de tipo generalizada, lo que es aún
más raro de encontrar. Si bien, este tipo de lesiones han sido asociadas a enfermedades de
tipo sistémico, el análisis radiológico permite descartar la presencia de Paget y el
osteopatológico la acromegalia y artritis, asimismo, por el ambiente físico en el que se
desarrollaron es posible pensar en la inexistencia de presencia de plomo, al menos, no en
cantidades suficientes que resultara perjudicial. Aunque no por ello se descartan
padecimientos como la deficiencia de vitamina A y C o el bocio tiroideo, que son los
padecimientos que autores como Basdra,33 Corrucini,34 Wen-Chen35 y respectivos
colaboradores han reportado como factor causal.
En los individuos de Colima, las lesiones de Hc están relacionadas con
padecimientos bucales como periodontitis y cálculo. Siendo sobre todo la primera bastante
severa en varios casos. Lo que difiere de lo que Comuzzie y Steele36 encontraron entre los
cazadores-recolectores de la costa de Texas, donde la Hc parece estar ligada a trauma
oclusal o desgaste dental. En los casos aquí reportados, existen piezas con severa

33
Basdra et al., 1997.
34
Corrucini et al., 1987.
35
Wen-Chen, W., Yi-Shing, L., Chung-Ho, Ch., Yu-Ju, L., Yuk-Kwan, Ch. y L. Li-Min. 2005 “Paget´s
disease of bone in a Chinese patient: A case report and review of the literature”, Oral Surgery, Oral Medicine,
Oral Pathology, Oral Radiology and Endodontology, 99: 727-33.
36
Comuzzie y Steele, 1989.

135
hiperplasia de cemento y que sin embargo, no muestran desgaste o trauma alguno (ver
figura 1).
Los resultados demuestran que el mayor grado de afectación de Hc se encuentra en
el maxilar y con preferencia de la arcada derecha, lo que sucede de manera similar con las
frecuencias de periodontitis y cálculo dental. La asociación de periodontitis e Hc, ha sido
discutida, debido a que la enfermedad periodontal consiste en la migración apical del
epitelio de unión y la pérdida del tejido conectivo en el diente, lo que disminuiría la
capacidad de los dientes para crear nuevo cemento para la reparación. No obstante,
Corrucini y colegas37 afirman que la enfermedad periodontal asociada con periodos
alternados de severa deficiencia de vitamina C, alentaría la reparación y la formación
(aunque de manera desordenada) de cemento, resultando en la formación de Hc.
A su vez, la presencia de cálculo (placa bacteriana mineralizada) al actuar como un
cuerpo extraño, promueve también la inflamación del tejido periodontal, llegando a
provocar la pérdida de tejidos de soporte y la reabsorción del hueso alveolar. De esta,
manera el complejo cálculo-periodontitis-desnutrición con periodos de recuperación en los
individuos colimenses, podría haber provocado el desarrollo de Hc, tal como lo reportado
por Corrucini y colaboradores.38
Es probable que las poblaciones del valle de Colima, al estar circunscritos a una
alimentación no muy variada pudieran estar limitados al cultivo de temporal y sufrir de
sequías, con la subsecuentes carencias nutricionales, asimismo, varios de los alimentos no
procesados y de textura dura pudieron provocar irritación e inflamación periodontal
favorecido a su vez, por la formación de cálculo. Si bien es necesario hacer la observación
que en este sentido se esperaría un cambio en el desgaste dental debido a las
modificaciones en la producción y elaboración de los alimentos conforme estos se
perfeccionaban, es decir, se esperaría una disminución de la lesión del período Clásico al
Posclásico, sin embargo al respecto este estudio no arroja datos significativos, pues al
parecer no se observa tal cambio. Si hubo o no, cambios en la textura y dureza de los
alimentos, estos no se ven reflejados en el grado del desgaste dental.
Otra posible factor registrado ha sido el genético y hereditario al encontrar estas
lesiones en individuos de una misma familia.39,40,41 Esto nos hace reflexionar sobre la
permanencia a través del tiempo de dicha patología en estas poblaciones, ya que como ya se
ha mencionado está presente en individuos con una cronología que abarca desde el
Preclásico hasta el Posclásico.

Conclusiones
Este estudio permitió descartar como posible causa de la Hc enfermedades sistémicas como
artritis, acromegalia y Paget. Principales causas reportadas en la actualidad cuando se trata
de una Hc generalizada. Aunque no es posible descartar otras como son el bocio tiroideo, la
calcinosis, fiebre reumática y deficiencias de vitamina A y C. En el caso de las deficiencias

37
Corrucini et al., 1987.
38
Ibíd.
39
Zemsky, J. L. 1931 “Hypercementosis and heredity: an introduction and plan of investigation”, Dental
Items Interesting, 53:335-347.
40
Humerfelt, A y K. Reitan. 1966 “Effects of hypercementosis in the movability of teeth during orthodontic
treatment”, Angle Orthodontic, 6: 179-189.
41
Leider y Garbarino, 1987.

136
es necesario realizar un estudio más minucioso en relación a presencia de escorbuto, debido
a que en esta ocasión el mal estado de conservación lo impidió en gran medida.
También, en estos sujetos son descartados el estrés oclusal, el trauma y el desgaste
dental como factores relevantes o causales de la lesión. Lo observado es más bien una
fuerte relación con la presencia de periodontitis y cálculo.
Asimismo la prevalencia de esta lesión a través del tiempo, nos hace considerar que
la presencia de Hc en las piezas dentales analizadas de los sujetos de Colima puede estar
vinculada a un factor de predisposición genética, sin descartar por ello, su vinculo con
ciertas patologías bucales como son la periodontitis y el cálculo, que a su vez, tienen una
correlación directa con el tipo de alimentación y las prácticas culturales de los individuos.
Es decir, quizá se trata de una lesión de tipo endémico favorecida por factores ambientales.
Para confirmar lo anterior, es necesario ampliar la investigación en otras series óseas
mesoamericanas y en población actual.

Agradecimientos
Un especial agradecimiento al Mtro. Mirsha Sánchez-Quinto por su tiempo, apoyo
fotográfico, radiográfico y asesoría a lo largo de la investigación. A José Eduardo González
por su ayuda en la toma de radiografías. Al Arqlgo. Saúl Alcántara por la información
proporcionada.

137
Análisis Bioarqueológico de los Entierros de la Fase Cultural Capacha de
Colima.
Antrop. Fís. Juan Alberto Román Berrelleza.
Museo Templo Mayor-INAH

Arqlgo. Andrés Saúl Alcántara Salinas.


Centro Regional Colima-INAH.

Adriana Ciraní Zamora Herrera.


Escuela Nacional de Antropología e Historia-INAH.

Martín Hernández Carvajal.


Escuela Nacional de Antropología e Historia-INAH.

Introducción.
El estado de Colima, al igual que en el resto de los estados que conforman el
Occidente mesoamericano, ha presentado una serie de problemáticas con respecto a las
posibilidades de contribuir cualitativamente al conocimiento de los procesos culturales del
mundo prehispánico, siendo dos de sus principales causas las actividades de los llamados
“moneros”, quienes se han dedicado a la búsqueda de piezas arqueológicas desde hace más
de un siglo, para posteriormente comercializarlas. La otra fuente de destrucción la
encontramos en el desarrollo de infraestructura en poblados y ciudades donde se busca
mediante estas obras cubrir necesidades de un marcado crecimiento demográfico.
Tal es el caso de los hallazgos realizados en el año del 2002, en donde la compañía
constructora Casas Talismán, S.A. de C.V. realizaba trabajos de despalme y nivelación del
terreno, de lo que ellos denominaron como Fraccionamiento Las Fuentes, esto sin contar
con autorización alguna por parte del ayuntamiento local y mucho menos de uno por parte
del INAH; este último se entera mediante denuncia de estas actividades y solicita la
realización de una inspección al área, ello para verificar la presencia de vestigios
arqueológicos y hacer un dictamen de las condiciones y estado que guardaban los contextos
en ese momento.
Durante dicha inspección, se corrobora un alto grado de alteración en el terreno,
producto de un acelerado proceso de construcción con maquinaria pesada, lo que motivó la
remoción de tierra por debajo del nivel de superficie de hasta 80 cm. de sedimentos (Fotos
1 y 2) y, por tanto, la consecuente exposición de al menos dos vasijas que presentaban las

138
formas típicas de la Cerámica de la fase cultural denominada “Capacha” (Foto 3); hecho
que motivó el plantear una excavación controlada en esta área1.

Fotos 1 y 2. Aspectos de las alteraciones hechas al momento de la visita de inspección al predio


Las Fuentes.

IMAGEN 2. Vasija de forma típica Capacha, recuperada al momento de la inspección.

Foto 3. Vasija de forma típica Capacha, recuperada


al momento de la inspección.

1
Isabel Kelly propone para ésta fase cerámica una fecha de 1450 a.C. en Ceramic sequence in Colima:
Capacha, an early phase. Anthropological Papers of the University of Arizona, núm. 37, The
University of Arizona Press, 1980.

139
En el presente trabajo se abordan los resultados del análisis efectuado a tres de los
entierros múltiples recuperados en el año de 2002, mismos que, por sus características
contextuales y configuración, se han considerado como ejemplos de las costumbres
funerarias practicadas por los antiguos pobladores de Colima en el periodo preclásico.
Asimismo se ofrecen los resultados del análisis antropofísico practicado a los materiales
óseos recuperados.

Localización y Ubicación del Sitio.


El sitio Las Fuentes, se encuentra localizado en el municipio de Colima, justo en la
parte noroeste de la Ciudad de Colima, zona en la cual se conservaban hasta esos años,
áreas de cultivo las cuales se vieron afectadas por el cambio de uso de suelo, producto de
las necesidades de cubrir satisfactores de viviendas de corte popular principalmente; el
terreno formaba parte del rancho de nombre “El Cortijo” (Mapa 1).

Mapa 1. El circulo señala la ubicación del Fraccionamiento Las Fuentes.


La zona está conformada por una planicie aluvial con una suave pero constante
pendiente de norte a sur, la cual se encuentra en las márgenes del arroyo “Los Trastes”
mismo que corre por la parte central del predio hacia el este; por fuera del terreno en
estudio también cruza el arroyo “Pereira”, ambos conforman una zona muy propicia para la

140
agricultura gracias a los suelos derivados de cenizas volcánicas, muy ligeros y con gran
capacidad de retención de agua y ricos en nutrientes orgánicos; su origen es residual, se
desarrolla sobre areniscas y fija fuertemente el fósforo; presenta en su superficie una capa
oscura muy ácida, los cuales han sido producto de los continuos arrastres provocados por
las lluvias anuales. Por estas razones fueron aprovechados por el hombre desde épocas muy
antiguas para su aprovechamiento y explotación agrícolas. (Mapa 2).

Mapa 2. Detalle del predio Las Fuentes, donde en el círculo se señala la ubicación de los
contextos Capacha.

Sistema de Excavación.
La excavación realizada para la recuperación de los contextos se desarrolló en dos
sentidos: a). Vertical, donde se realizó la remoción de sedimentos, partiendo desde el nivel
de superficie y deteniéndola al momento de detectar algún elemento que pudiera
corresponder a un contexto funerario; en algunos casos se presentaron diversos niveles de
deposición en los contextos. b). Horizontal, la cual se desarrolló con la intención de
delimitar el área total de cada uno de los contextos; este tipo de excavación se realizó de
manera extensiva utilizando ampliaciones dentro del pozo con dimensiones mínimas de 2
X 3 metros. A partir de la estrategia implementada para la recuperación de los contextos
arqueológicos, se inició con los trabajos de liberación y levantamiento de los elementos que
conformaron uno a uno los contextos Capacha, dando como resultado una excavación

141
extensiva la cual presentó una extensión total de 14 metros en sentido este oeste y 22
metros en sentido norte sur (Foto 4).

Foto 4. Vista general del pozo al momento de la conclusión de los trabajos y cuadros
excavados vistos en dibujo de planta.

La Problemática de la Fase Cultural Capacha


La oportunidad de poder excavar contextos del periodo Capacha han sido escasas.
La primera de ellas fue realizada por la Dra. Isabel Kelly a fines de los años 30´y para la
cual propuso la fecha de 1450 a.C, hace notar en su trabajo de haber excavado y registrado
tan solo 10 sitios, donde documenta solamente 24 entierros primarios, dos entierros
secundarios y un entierro secundario múltiple (con restos de varios individuos)2; una
referencia más la tenemos con el hallazgo realizado en el año de 1997 por parte de la Dra.
Ángeles Olay Barrientos, donde en el rancho El Volantín, el cual se ubica al norte de la
ciudad de Colima y en la margen izquierda del arroyo Campos, donde reporta en tres pozos
excavados, la recuperación de elementos de clara filiación Capacha3; el trabajado por la

2
Kelly, Isabel, Secuencia Cerámica en Colima: Capacha una Fase Temprana, Gobierno del Edo. De Colima-
Conaculta, 2002.
3
Olay Barrientos, Angeles“Umbrales de muerte” En: Pretextos, no. 23, Archivo Histórico Municipal de
Colima, México, 2000.

142
Mtra. Judith Galicia Flores4 en el año de 2007, donde el Fraccionamiento Puertas de Rolón,
recupera un contexto muy importante con cerca de 50 contextos funerarios.
Para el caso de las Fuentes se tienen registrados un total de 54 contextos funerarios,
convirtiendo a este sitio como el contexto Capacha más importante reportado para el estado
de Colima; la complejidad de la información, la abundancia de materiales recuperados in
situ y sobre todo la poca información que aborde los contextos funerarios Capacha, dieron
la posibilidad de hacer una propuesta de interpretación de los diversos contextos
registrados, la cual se fundamentara en las características propias de cada uno de los
contextos, es decir de los datos observados en el proceso de excavación; la intención de este
planteamiento, era la de contar con un corpus de informativo que pudiera ayudar a los
investigadores que en el futuro se enfrentaran a este tipo de hallazgos; así dicha
información queda plasmada en una Tesis de Licenciatura5, en la cual se realiza una
propuesta clasificatoria de los contextos Capacha, la cual se expone en el siguiente
apartado.

Los Contextos Funerarios.


A continuación se ofrece de manera muy general la propuesta clasificatoria de los
contextos funerarios Capacha, misma que no pretende sustituir la clasificación de Romano6,
sino que basándose en ella, se busca caracterizar provisionalmente, a partir de la
información obtenida de cada uno de los contextos identificados, las costumbres funerarias
practicadas por los antiguos habitantes de esta fase cultural de Colima.
1.-Entierro múltiple complejo.- Estos entierros al parecer tuvieron la intención de resaltar
la importancia de un personaje principal, fueron depositados de manera directa y eran
contextos primarios, los cuerpos que se identificaron se encontraban en posición de
decúbito ventral y/o dorsal extendida; no presentaron una orientación definida con respecto
al norte, estaban representados por al menos dos individuos y un máximo de cuatro. En
cuanto a las Ofrendas asociadas, éstas se encontraban constituidas por diversas vasijas
cerámicas, así como una variada presencia de formas; en algunas ocasiones estuvieron
presentes elementos líticos como metates y figurillas zoomorfas y, por último, la deposición
de los elementos que constituyeron el entierro fue de por lo menos tres niveles verticales.
2.- Entierro individual complejo.- Se trató de un conjunto de entierros donde al parecer se
pretendió realzar la importancia del personaje sepultado. Los entierros fueron primario
directos y los cuerpos se colocaron en posición de decúbito ventral y/o dorsal extendida; no
presentaban una orientación definida con respecto al norte. Las ofrendas asociadas, se
encontraban constituidas por diversas vasijas cerámicas, así como una variada presencia de

4
Galacia Flores, Judith, Comunicación personal, 2009.
5
Alcántara Salinas Andrés Saúl, Un panteón preclásico en Colima; ENAH, 2005. Tesis para obtener el título
de Licenciatura en Arqueología.
6
Romano, Arturo, “Sistema de Enterramientos”. En: Antropología Física. Epoca Prehispánica. INAH,
México, 1974, pp. 83-112

143
formas; en algunas ocasiones se presentó un atado de huesos en el rostro del personaje o en
los pies y la deposición de los elementos que constituyeron el entierro fue de por lo menos
tres niveles.
3.- Entierro múltiple sencillo.- En este tipo de entierros se llegaron a depositar los cuerpos
sin ofrendas aparentes, aunque no se descarta la posibilidad de que estas pudieran haberse
elaborado en material perecedero como madera o fibras vegetales. Se trató de entierros
primarios directos y se identificó una posición de decúbito ventral y/o dorsal extendida, sin
orientación definida con respecto al norte; presentaron un número de individuos que iba de
dos hasta cinco. Las ofrendas las constituían por lo menos 3 vasijas cerámicas o piezas
líticas y la deposición de los elementos del entierro fue de un solo nivel.

4.- Entierro individual sencillo.- Se trató de entierros primarios directos que fueron
localizados en posición de decúbito ventral y/o dorsal extendido, sin orientación definida
con respecto al norte; las ofrendas no se presentaban y en algunos casos llegaban a un
máximo de dos vasijas cerámicas, en algunas ocasiones presentaron vasijas miniatura. El
entierro fue colocado en un solo nivel.
Los materiales óseos recuperados durante los tres meses de excavaciones, fueron
enviados para su estudio a los laboratorios de la Escuela Nacional de Antropología e
Historia, donde desde hace apenas poco tiempo, se han venido analizando de manera
regular; la idea del presente trabajo es exponer parte de los resultados, como un primer
acercamiento a la información obtenida de los análisis osteológicos. De esta manera se
expondrán los resultados a dos entierros múltiples complejos (Entierros 16 y 17) y uno a
un múltiple sencillo (Entierro 14), dando inicio con la descripción de cada uno de los
contextos y se pasará posteriormente a la descripción del análisis osteológico.
Entierro 14.
Entierro que se clasificó como múltiple sencillo. Se trató de dos osamentas que
presentaban mal estado de conservación, ambas presentaban una orientación hacia el norte,
su posición era de decúbito dorsal extendida, al oeste se encontraba el denominado
Individuo 1 y al este el denominado Individuo 2; asociados a ellos se presentaba parte de un
tercer cuerpo, el cual se localizaba al oeste del Individuo 2 y correspondía a las
extremidades inferiores y que se denominó Individuo 3; entre Individuo 2 y 3 se identificó
al denominado Individuo 4 que correspondió a los restos de un cráneo que se colocó a la
derecha de piernas, mismo sentido que presentó el segundo cráneo identificado como
Individuo 5 y que en el contexto se asoció al Individuo 1. Al costado derecho del cráneo del
Individuo 1 se identificó la única vasija depositada como ofrenda de este entierro (Dibujo
1) (Fotos 5 y 6).

144
Dibujo 1. Dibujo de planta del contexto
identificado como Entierro 14.

Fotos 5 y 6 . Vistas generales y de detalle de contexto denominado Entierro 14.

145
Entierro 16
Se trató de un entierro múltiple complejo, al cual se le identificaron cuatro niveles
de deposición, tres de ellos corresponden a la ofrenda y el nivel final lo conformó el
enterramiento del individuo principal y al que se le asignó el nombre de Individuo 9. De
esta manera tenemos que:
Nivel 1 de deposición lo conformaron los elementos que de manera ritual constituyeron el
final del proceso de inhumación del personaje principal; en este nivel se recuperó un cráneo
al que se denominó Individuo 1, el cual se encontró asociado a una vasija cerámica.
El nivel 2 se encontró por debajo del anterior y lo constituía un individuo primario en mal
estado de conservación que presentaba posición de decúbito ventral, al parecer de un
adolecente denominado Individuo 2, recuperándose restos de cráneo, las extremidades
superiores, incluyendo una clavícula y el fémur izquierdo; la posición en las que se
encontraban los brazos, sugirieron que la persona en cuestión se encontró atado de manos,
por lo que los restos óseos posiblemente correspondieron a una ofrenda del entierro
principal en calidad de acompañante.
El denominado Nivel 3 de deposición, correspondió a las ofrendas suntuosas depositadas al
personaje principal. Se trató de 22 elementos cerámicos de diversa manufactura, así como
restos óseos distribuidos en diversas partes del personaje principal; de esta manera se
identifican tres cráneos en el depósito, a los cuales se les asignó la nomenclatura de
Individuo 3, localizado en la parte oeste y a la altura de lo que serían las piernas en su
costado derecho, en mal estado de conservación y con faltantes; el Individuo 4 se localizó a
la derecha de cadera del individuo principal y al norte de atado central o Individuo 7, su
estado de conservación era malo; el denominado Individuo 5 lo conformó de igual manera
un cráneo en mal estado de conservación y localizado en la parte del pecho, justo entre
atado central y este. La presencia clara de tres concentraciones de huesos localizados en
tres partes del cuerpo del personaje principal, son los indicadores claros de un proceso
ritual de deposición, se trató del denominado Individuo 6, atado de huesos largos localizado
en la parte oeste del depósito, justo donde estarían las piernas del personaje principal; el
atado de huesos largos denominado como Individuo 7 se le localizó en la parte central del
depósito, justo donde se encontraría la pelvis del personaje principal; por último el atado
este o Individuo 8 lo conformaba la concentración de huesos localizados sobre el rostro del
personaje principal.
Por último el Nivel 4 lo conformaba al nivel final, consistente en cuatro vasijas
cerámicas asociadas al personaje principal, tres de ellas en mal estado de conservación. Al
centro del depósito se localizaron los restos correspondientes al personaje principal, al que
se le denominó como Individuo 9. Se trató de un entierro primario directo, que a juzgar por
las características de sus huesos podría tratarse de un personaje adulto, al parecer del sexo
masculino que presentó faltantes en las extremidades inferiores, asi como en el húmero
derecho en la parte distal y las costillas derechas incompletas (Dibujo 2). El estado de
conservación fue bueno pese a los huesos faltantes; esta ausencia pudo deberse a un
proceso ritual durante su enterramiento (Fotos 7 y 8).

146
Dibujo 2. Dibujo de planta de Nivel
3, del contexto identificado como
Entierro 16.

147
Fotos 7 y 8. Vistas generales del Nivel 3 y detalle del Nivel 4 donde se observa la imagen
del personaje principal del Entierro 16.

Entierro 17
Se trata de un entierro múltiple complejo, el cual presentó cinco niveles de
deposición, los cuatro primeros, corresponde a los niveles de ofrenda depositados para
acompañar al personaje principal, el cual se encuentra en el nivel cinco. A continuación se
describen cada uno de los niveles identificados:
Nivel 1.- Correspondió al cierre o tapa de entierro, se trató de una ofrenda que tuvo cinco
elementos cerámicos, los cuales se asociaron a dos restos óseos que correspondieron a los
cuerpos de un adolescente localizado en la parte norte del depósito y se encontró orientado
al este, al cual se denominó como Individuo 2 y un niño al sur del depósito, el cual se
orientaba al norte y al que se le asignó el nombre de Individuo 1; ambos individuos se
encontraron en posición decúbito dorsal extendidos. Ambos individuos probablemente
fueron los acompañantes de los personajes principales.
Nivel 2.- Se encontraba por debajo del nivel anterior y se conformó por 4 elementos
cerámicos asociados a dos osamentas, la primera denominada como Individuo 3, esta
osamenta se encontraba al norte del depósito y con una orientación al noreste´, con una
posición de decúbito dorsal extendida y en mal estado de conservación. El denominado
Individuo 4, se localizó al sur del contexto, era un cuerpo incompleto y en mal estado de
conservación, pese a ello se pudo definir su posición que era de decúbito dorsal extendida,
donde los huesos de la parte superior del cuerpo eran los que estaban mejor conservados,
así como parte de la pierna derecha.

148
Nivel 3.- Correspondió a un nivel depositado del anterior y el cual correspondió a un
elemento cerámico antropomorfo y a tres concentraciones de huesos depositados de norte a
sur, los localizados al centro del depósito correspondieron al denominado Individuo 5, el
cual consistió en un conjunto de huesos largos y fragmentos de cráneo; la posición de los
huesos largos siguiere que se trata de un atado. Al sur del contexto se identifico una
segunda concentración de huesos largos y fragmentos de cráneo, en este caso los huesos no
presentaban un orden de deposición y fueron denominados como Individuo 6; por último
al norte del depósito se identificó una tercera concentración de huesos, los cuales
correspondieron a huesos de cadera, de fémur y huesos de cráneo, estos no presentaban un
orden de deposición, por lo que fueron considerados como un posible osario, a estos
elementos se les asignó el registro de Individuo 7.
Nivel 4.- Se integró por la presencia de cinco elementos cerámicos asociados a tres
individuos colocados de sur a norte del deposito. El denominado Individuo 8 correspondió
a un individuo primario directo, en posición de decúbito dorsal extendido en mal estado de
conservación; al parecer se trataba de un personaje adolescente que presentó faltantes de
cráneo, húmeros y parte de una pierna derecha y que se encontró orientado al norte. En la
parte norte del depósito se identificó una concentración de huesos largos, a manera de
atado, los cuales se localizaban por arriba de lo que serían las caderas del personaje
principal del siguiente nivel, a estos se les denominó como Individuo 9. Por último se
identificó un cráneo localizado al interior de una vasija y al cual se le denominó como
Individuo 10, este elemento se encontraba al sur del atado de huesos o individuo 9.
Nivel 5.- Parte inferior del depósito donde se localizaron los restos de un personaje
depositado de manera directa y primaria, cuyos restos se identificaron en mal estado de
conservación, presentó una orientación al este, con una ligera desviación al norte,
depositado en posición de decúbito dorsal extendida. Asociado a estos restos óseos, se
identificó un pulidor de roca, el cual se localizó en el costado derecho del individuo, a la
altura de la pierna (Dibujos 3,4 y 5) (Fotos 9, 10 y 11).

149
Dibujo 3 y 4. Dibujos de planta de los Niveles 1 y 2 respectivamente del Entierro 17.

Foto 9. Foto general de Nivel 1, donde se


aprecian los dos individuos del Entierro 17.

150
Dibujo 5. Dibujo del Nivel 3, donde
se dos de los elementos cerámicos
recuperados en este contexto.

151
Foto 10. Imagen de detalle de las
piezas cerámicas recuperadas, se
trata de una vasija zoomorfa y una
antropomorfa respectivamente.

Foto 11. Imagen de detalle del


Nivel 5 de entierro, donde se
observa el personaje principal de
entierro.

El Análisis Antropofísico.
Después de efectuar la limpieza y preparación de los materiales óseos para su
estudio se procedió a realizar, en primera instancia, el inventario de las diferentes partes del
cuerpo que se hubiesen recuperado durante la excavación y posteriormente se hizo la
cuantificación del número mínimo de individuos presentes en los tres entierros analizados.
Cabe señalar que los materiales se hallaban sumamente deteriorados y fragmentados, no
solo por las condiciones mismas del sitio de enterramiento, su antigüedad y la remoción
que de ellos se hizo con la maquinaria pesada, sino también por los traslados de que fueron
objeto en varias ocasiones, hasta llegar al laboratorio de antropología física de la ENAH.
Los resultados de este procedimiento se exponen en las Tablas 1, 2 y 3. Es importante
señalar que aparte de los 25 individuos expresamente contabilizados en campo, se
agregaron piezas óseas, o sus partes, correspondientes a cuatro individuos más, por lo que
el número total de individuos de los entierros hasta ahora analizados, suman un total de 29.
Cabe la posibilidad que alguna de estas partes pertenezcan a individuos de entierros
adyacentes a los aquí estudiados. El número final se tendrá cuando se concluya el análisis
de los 54 entierros de este sitio.

152
Tabla 1. Entierro 14

Individuo Sexo Edad Inventario

1 M 14-16 años Fragmentos de la rama izquierda de la mandíbula, en la


porción del cóndilo. Diáfisis fragmentada del húmero
derecho. Ambas diáfisis de fémures. Un fragmento de
diáfisis de tibia. Maxila: M3 M2 M1 Pm2 Pm1 derecho;
1
Pm 2Pm 3M izquierdo. Mandíbula: M 3, M2, M1, Pm2, I1
derecho; 1I, 2I, 2M, 3M izquierdo.

2 M 30-35 años Fragmentos del hueso frontal, fragmentos de mandíbula.


Ambas clavículas, epífisis ausentes. Fragmentos de
diáfisis de ambas tibias. Peroné izquierdo. Maxilar: M3
M2 M1 Pm2 Pm1 C I1 derecho; C 1Pm 2Pm 1M
izquierdo. Mandíbula: M2 M1 C I1 derecho; 1I C 2Pm
1M 3M izquierdo.

3 Fragmentos de ambas extremidades inferiores (fémur,


tibia, peroné)

4 M 30-35 años Fragmentos del hueso occipital, frontal y parietal


derecho. Mandíbula completa. Mandíbula: M1 Pm2 I1
derecho; C 2Pm 1M 2M izquierdo.

5 M 30-35 años Cráneo: hueso frontal y ambos parietales. PM2 izquierdo.

Tabla 2. Entierro 16

Individuo Sexo Edad Inventario

1 M Apófisis mastoides derecha, fragmentos del hueso


occipital, parietal derecho y hueso frontal. Del esqueleto
poscraneal solamente se identificaron los siguientes
elementos; fémur izquierdo casi completo, fémur
derecho incompleto y ambas tibias fragmentadas.

2 M 35-40 años Fragmentos de mandíbula. Costilla; derechas 1,2, 5, 6, 7,


y 8. Izquierdas 1, 3, 5 y 6. Diáfisis del húmero y cúbito

153
izquierdo, y diáfisis de fémur izquierdo.

3 M 20-25 años Fragmentos del hueso occipital y frontal. Maxilar: M3


M2 M1 Pm2 Pm1 derecho; 1Pm 2Pm 3M izquierdo.
Mandíbula: M 3 M2 M1 Pm2 I1 derecha; 1I 2I 2M 3M
izquierda.

4 M 20-27 años Fragmentos del hueso occipital y frontal, bastante


deteriorados Fragmentos de radio y cúbito izquierdo.
Ambas tibias y peronés incompletos. Calcáneo y
astrágalo izquierdo.

5 F Fragmentos del hueso frontal y occipital y por último la


apófisis mastoides izquierda.

6 Ambas tibias incompletas, peroné izquierdo

7 Atado Central. Está integrado por los restos de tres


individuos. El primero está representado por un fémur
izquierdo completo y el extremo proximal del derecho;
mientras que los otros dos están representados por una
diáfisis de fémur izquierdo y un extremo proximal del
mismo lado.

8 F Cubito izquierdo y ambos fémures incompletos.

9 M 20-25 años Hueso frontal, ambos parietales fragmentos del hueso


occipital. Fragmentos de maxilar y mandíbula.

Del esqueleto poscraneal solo se identificaron los


siguientes elementos: extremidades superiores casi
completas (húmeros, radios y cúbitos) Fémur derecho
fragmentado. Maxilar: M3 M2 M1 Pm2 derecho; C 1Pm
2
Pm 1M 2M 3M izquierda. Mandíbula: M 3 M2 M1 Pm2
Pm1 C derecha; M 3 M2 M1 Pm2 Pm1 C izquierda.

154
Tabla 3. Entierro 17

Individuo Sexo Edad Inventario

1 F Fragmentos del cráneo (parietales, occipital). Diáfisis de


fémur y tibia izquierda, peroné derecho incompleto,
astrágalo izquierdo y calcáneo derecho incompletos.

2 M 16-18 años Fragmentos del cráneo (parietales, occipital). Diáfisis de


fémur izquierdo, peroné derecho incompleto, calcáneo
derecho incompleto. Maxilar: Pm2 Pm1 I1 derecho; 1Pm
2
Pm izquierdo. Mandíbula M 3 M2 M1 derecha; 1M 2M
izquierda.

Se asocian dos mandíbulas; de un individuo de 45-55


años y otra de un individuo infante de 10-11 años
aproximadamente.

3 F Fragmentos del cráneo (frontal, parietales), clavícula


izquierda, escápula derecha incompleta, fragmentos de
cúbito derecho, fragmentos de hueso iliaco derecho,
diáfisis de fémur izquierdo y fragmentos de tibia y
peroné derecho.

4 M Fragmentos del hueso occipital, apófisis mastoides del


lado izquierdo, maxilar derecho y mandíbula. Maxilar:
M1 Pm2 Pm1 C I2 derecha; 2I C1 Pm2I C1Pm 1M 2M
3
M izquierda. Mandíbula: M 3 M2 Pm2 I1 derecha; 1I 2I C
IPm 2Pm 1M 2M . Izquierda

5 F Diáfisis de fémur y tibia de lado derecho. Puede estar


asociado con el individuo 1.

6 Cráneo.

7 F Fragmentos de fémur derecho

8 16-18 años Ambos cúbitos incompletos, fémur izquierdo y


fragmentos de diáfisis del fémur y tibia derechos.
Maxilar: M2 M1 derecha; 1M 2M izquierda. Mandíbula:
M 3 M2 Pm2 Pm1 C I2 I1 derecha; C IPm 2Pm 1M 2M
Izquierda.

155
9 Diáfisis de fémur izquierdo y fragmentos de tibia de ese
mismo lado

10 Fragmentos del cráneo (frontal y parietales).

11 M 30-35 años Fragmentos de cráneo frontal, ambos parietales, el


occipital y fragmentos pequeños de ambos temporales.
Maxilar: M3 M2 M1 Pm2 Pm1 izquierda. Mandíbula: M2
M1 derecha; 1M 2M 3M izquierda

Del esqueleto postcraneal se identificaron fragmento de


atlas y axis. De las extremidades superiores se recuperó
la diáfisis del húmero izquierdo y las diáfisis de ambos
cúbitos. De las extremidades se identificaron las diáfisis
de ambos fémures y la diáfisis de la tibia derecha y la
diáfisis del peroné izquierdo.

Osteopatologías.
Otra de las tareas se enfocó a la identificación, cuantificación y evaluación de los
padecimientos que dejaron su huella en los huesos, asi como de las prácticas culturales que
alteraron la forma de las distintas unidades óseas de los esqueletos estudiados. A
continuación se exponen los resultados de dicho análisis. Para ello se respetó la secuencia
de los números de entierro que se empleó en campo, asi como la numeración que se asignó
a cada individuo recuperado de cada entierro.

Entierro 14, Individuo 1.


Se trató de un pequeño diente no identificado debido a que tanto la corona como la
raíz presentaron un desarrollo incompleto, por lo que sus características anatómicas no
fueron lo suficientemente claras como para poder saber de qué pieza se trataba. Además,
tanto como el maxilar como la mandíbula estaban sumamente fragmentados, razón por la
que tampoco fue posible ubicar su lugar correspondiente en la arcada. Dicha condición se
conoce como hipodontia y puede obedecer a múltiples causas, entre las que podemos
mencionar trauma localizado, factores ambientales y hereditarios7. (Foto12)

7
Ortner, Donald J. y Walter G.J. Putschar. Identification of Pathological Conditions in Human skeletal
Remains. Smithsonian Institution Press, City of Washington, 1981, pp. 446-450.

156
Foto 12. Hipodontia en pieza dental
no identificada.

Entierro 14, Individuo 2.


A este individuo se le identificaron cuatro condiciones patológicas, tres de ellas en
la cavidad oral y la otra en huesos del esqueleto postcraneal. El primer caso se trató de una
caries de segundo grado, que afectó el esmalte y la dentina, de la superficie oclusal del
tercer molar permanente inferior izquierdo8. (Foto 13). El segundo caso lo representó una
hipercementosis 9, que afectó el segundo premolar y el primer molar permanentes inferiores
del lado derecho, (Foto 14), asi como el tercer molar inferior permanente del lado
izquierdo. La tercera patología oral fueron dos abcesos, ubicados en el segundo y tercer
molares permanentes inferiores del lado derecho, los cuales destruyeron ambos alveolos,
con la consecuente pérdida antemortem de las piezas dentales involucradas10. (Foto 15).

Foto 14. Hipercementosis en segundo premolar y


primer molar permanentes inferiores del lado
Foto 13. Tercer molar con caries de
izquierdo.
segundo grado.

8
Darling, Arthur. “Caries Dental”. En: Patología Oral, Salvat, Barcelona, 1983.
9
Leider, A.S. y E. Garbarino. “Generalized Hypercementosis”. En Oral Surgery. Oral Med. Oral Pathol.,,
1987, 63:375-380. Vease el artículo de Ortega Palma y colaboradores en este mismo vol.
10
Darling, 1983.

157
Finalmente, a este individuo también se le identificó la condición conocida como
Periostitis, la cual representa parte de, o una reacción a, cambios patológicos del hueso
subyacente, mismo que responde a muchas agresiones con la formación de hueso nuevo,
cuyas superficies tienden a ser irregulares y de grosor variable. La hipervascularidad
resultante puede observarse en la parte afectada como pequeños y alargados poros sobre el
hueso11. En este caso la periostitis se localizó en la región posterior de la parte media de la
diáfisis de la tibia izquierda, paralela a la línea áspera, y se intensificó cerca del cuello del
trocánter mayor. (Foto 16). La lesión se observó en ambos fémures y las dos tibias.

Foto 15. Abcesos sobre el segundo y tercer molar. Foto 16. Fémur izquierdo con
periostitis.

Entierro 14, Individuo 3.


A los restos óseos de este individuo no se le identificaron patologías debido al
estado fragmentario de los huesos.

Entierro 14, Individuo 4.


Entre los restos óseos de este individuó se recuperó la mandíbula casi completa, la
cual presentó abcesos en prácticamente la totalidad de la arcada. Debido a la gravedad de
los procesos infecciosos que el individuo sufrió en vida, los alveolos que sostenían y
contenían a los dientes fueron destruidos en su totalidad, razón por la que perdió la mayoría
de sus piezas dentales, debido a caries dentales12. Solo conservó el segundo premolar y el
primer molar inferiores permanentes del lado derecho, mismos que presentaron
hipercementosis y un desgaste dentario extremo (Foto 17).

11
Ortner y Putschar, 1981, pp. 129-138.
12
Jensen, A., et. al. Fundamentos Clinicos de Endodoncia, The C:V. Mosby Co., México, 1979; Newman,
Michael G., y A. D. Goodman, “Oral and Dental Infections” En: Anaerobic Infections in Humans, Academic
Press, San Diego, 1989.

158
Foto 17. Pérdida de huesos alveolar,
desgaste dentario e hipercementosis.

Entierro 14, Individuo 5.


Este individuo solo presentó deformación tabular erecta, con una ligera
plagiocefalia del lado izquierdo, similar a la detectada en cráneos de otra colección
Capacha, recuperada en Puertas de Rolón, Villa de Álvarez, Colima..13(Foto 18).

Foto 18. Deformación craneana intencional del


tipo tabular erecta.

Entierro 16, Individuo 1.


A los restos óseos de este individuo no se le identificaron patologías.

Entierro 16, Individuo 2.


La diáfisis del fémur izquierdo de este individuo presentó periostitis, la cual es más
notoria en la parte media de la cara anterior del hueso y se extiende hasta la línea áspera
(Foto 19).

13
Román B., Juan Alberto y Judith Galicia Flores. “Los Entierros de la Fase Capacha: Un Análisis
Antropofísico de los Antiguos Pobladores de Colima. En preparación.

159
Foto 19. Fémur izquierdo con periostitis.

Entierro 16, Individuo 3.


Este individuo presentó caries de tercer grado (afectó esmalte, dentina y cámara
pulpar) en el segundo premolar y primer molar permanentes inferiores derechos e
hipercementosis. (Foto 20). Además se observó deformación craneana intencional del tipo
tabular erecta.

Foto 20. Caries de tercer grado en segundo


premolar e hipercementosis.

Entierro 16, individuo 4.


Debido a lo fragmentado de los materiales óseos recuperados a este individuo no se
le identificó ninguna patología ósea.

Entierro 16, Individuo 5.


Se trató de una mandíbula incompleta, a la que le faltaba la rama del lado izquierdo,
que presentó abcesos en prácticamente toda la arcada. Al igual que el caso del individuo 4

160
del entierro 14, perdió casi la totalidad de sus dientes y solo conservó el segundo premolar
permanente inferior del lado derecho, el cual presentó una caries de tercer grado que
destruyó por completo la corona, además de una severa hipercementosis. (Foto 21)

Foto 21. Mandíbula incompleta con


abcesos.

Entierro 16, Individuo 6.


Se trató de una diáfisis de tibia izquierda y de un fragmento de diáfisis de peroné del
mismo lado que presentaron periostitis (Fotos 22 y 23).

Foto 22. Diáfisis de tibia izquierda con Foto 23. Periostitis en peroné izquierdo.
periostitis.

Entierro 16, Individuo 7.


A los restos óseos de este individuo no se le identificaron patologías.

Entierro 16, Individuo 8.


A los restos óseos de este individuo no se le identificaron patologías.

161
Entierro 16, Individuo 9.
Se trató de una mandíbula incompleta, a la que le faltaba la rama derecha, y de un
fragmento derecho de maxilar. Este individuo presentó un abceso en la parte posterior del
tercer molar del lado izquierdo, (Foto 24) cuyo proceso inflamatorio se extendió hacia la
parte interna del cuerpo mandibular y de la rama del mismo lado. (Foto 25). También
presentó vestigios de haber padecido cálculo dentario generalizado, lo cual le provocó una
fuerte gingivitis, la cual, a su vez, le ocasionó una pérdida de hueso alveolar en ambas
arcadas. Finalmente se observó un fuerte desgaste dentario en los primeros molares,
premolares, caninos y centrales de ambas arcadas. Fue posible observar que a este
individuo se le practicó la deformación craneana intencional del tipo tabular erecta, con una
ligera plagiocranea de lado izquierdo (Foto 26).

Foto 24. Abceso en la parte posterior del Foto 25. Proceso inflamatorio en la parte interna del
tercer molar. cuerpo mandibular.

Foto 26. Cráneo con deformación


intencional del tipo tabular erecta.

Entierro 17, Individuo 1.

162
Individuo que presenta una osteomielitis14 en la tibia izquierda que afectó el hueso
en su totalidad. (Foto 27). Además, se observó un fuerte proceso inflamatorio en la cara
lateral de la diáfisis del fémur izquierdo. Es probable que su origen haya sido un
traumatismo que lesionó tanto a los tejidos blandos como al hueso. Lo anterior, a su vez,
ocasionó un prolongado proceso infeccioso que perforó la pared de hueso cortical en el
punto donde se recibió un presumible impacto. A consecuencia de la actividad bacteriana y
supurativa el hueso presenta en el área afectada una superficie irregular debido a la
respuesta del hueso a la remodelación. (Foto 28). Es muy factible que el foco infeccioso
que ocasionó la osteomielitis de la tibia se haya iniciado con la lesión del fémur.

Foto 27. Ostemielitis en tibia


izquierda.

Foto 28. Traumatismo en fémur


izquierdo.

Entierro 17, Individuo 2.

Debido a lo fragmentado de los materiales óseos recuperados a este individuo no se


le identificó ninguna patología ósea.

Entierro 17, Individuo 3.

Debido a lo fragmentado de los materiales óseos recuperados a este individuo no se


le identificó ninguna patología ósea.

Entierro 17, Individuo 4.

14
Ortner y Putschar, 1981, pp. 104-109.

163
Mandíbula incompleta que presentó abcesos en el área correspondiente a los
premolares y molares de ambos lados, con la consecuente pérdida de la mayoría de las
piezas involucradas; También se observó un extendido proceso inflamatorio que afectó
bilateralmente el cuerpo mandibular, tanto por su parte interna como externa. Las pocas
piezas que se conservaron en su lugar presentaron desgaste dentario. (Foto 29 ). Fragmento
de maxilar derecho que presenta abcesos periapicales, periodontitis y pérdida de
hueso.(Foto 30). Las piezas de este fragmento de maxilar adicionalmete presentaron un
fuerte desgaste dental que destruyó el esmalte oclusal, gran parte de la dentina, hasta llegar
a cámara pulpar. Este hecho, sin duda, provocó el acceso bacteriano que, a su vez, ocasionó
los abcesos arriba descritos.(Foto 31).

Foto 29. Abcesos en premolares y


molares de ambos lados y proceso
inflamatorio.

Foto 30. Maxilar derecho con abcesos


periapicales, periodontitis y pérdida de
hueso.

164
Foto 31. Desgaste dental en fragmento
de maxilar.

Entierro 17, individuo 5.

Se trata de fragmentos de diáfisis de un fémur y de una tibia del lado derecho que
presentan una osteomielitis muy similar a la reportada para el caso del individuo 1 de este
mismo entierro. Dadas las caracterísiticas semejantes de esta patología en ambos
segmentos, es posible que esta parte de la extremidad pertenezcan al mismo individuo.(Foto
32).

Foto 32. Osteomielitis en fémur


izquierdo.

Entierro 17, Individuo 6.

Se trata de fragmentos de huesos largos, descritos en la sección del inventario que


no presentaron patología alguna.

Entierro 17, Individuo 7.

Se trata de huesos largos, descritos en la sección del inventario que no presentaron


patología alguna.(Foto 33).

Entierro 17, Individuo 8.

165
Se trata de huesos largos, descritos en la sección del inventario que no presentaron
patología alguna.(Foto 34)

Fotos 33 y 34. Fragmentos de huesos largos “atados” asociados a individuo principal.

Entierro 17, Individuo 9.

Se trata de huesos largos, descritos en la sección del inventario que no presentaron


patología alguna.(Foto 35)

Entierro 17, Individuo 10.

Se trata de huesos largos, descritos en la sección del inventario que no presentaron


patología alguna.(Foto 36).

Fotos 35 y 36. Fragmentos de huesos largos y craneo asociados a individuo principal.

Entierro 17, Individuo 11.

Se trata de una diáfisis de fémur derecho que presenta una periostitis distribuída en
sus caras laterales y en la cara posterior sobre la línea áspera. (Foto 37) Este individuo

166
también presentó un fuerte proceso infeccioso no específico que afectó principalmente el
canal medular.

Fotos 37 y 38. Diáfisis de fémur derecho con periostitis y cubito derecho con proceso
infeccioso, respectivamente.

Discusión.
En resumen, se puede decir que hasta ahora son pocos los contextos de la Fase
Cultural Capacha del Preclásico de Colima que se han logrado recuperar, razón por la que
desconocen muchos de los aspectos y particularidades de las costumbres funerarias, por
ejemplo, de los antiguos habitantes de la región, asi como las características físicas de los
pobladores y los procesos de salud y enfermedad que los afectaron, ya que a partir de esos
datos se puede generar la información que permita establecer muchas de las dinámicas
culturales que identifiquen con mayor claridad y certeza las peculiaridades de este complejo
cultural tan antiguo.
En relación con lo anterior, resulta de especial interés la propuesta de clasificar los
distintos contextos funerarios de una manera más sistemática, aunque sea todavía en forma
exploratoria, ello con el propósito de que en el futuro sea posible trabajar desde el campo
los entierros con mayor precisión. Asi, resulta interesante que algunos de los individuos
carezcan de sus extremidades inferiores; al igual que otros presenten los denominados
“Atados” de huesos largos y otras unidades óseas que les fueron colocados en diferentes
partes del cuerpo, los cuales pudieron ser parte de los ritos funerarios. ¿Serán éstas
características mortuorias parte de las distintivas costumbres funerarias de la Cultura
Capacha? Es pronto para afirmarlo. Sin embargo, los registros arqueológicos ya establecen
ciertos parámetros a tomar en cuenta para el futuro.
Por otra parte, es importante señalar que al conjuntar la información arqueológica y
antropofísica es posible establecer un panorama de las condiciones y estilo de vida de las
poblaciones estudiadas. Asi, por ejemplo, una buena parte de las osteopatologías identificadas

167
correspondieron a lesiones provocadas por instrumentos u objetos que ocasionaron heridas en las
partes blandas del cuerpo y que, eventualmente, pudieron llegar a afectar al hueso de manera directa
o indirecta, ya que dichas heridas constituyen la puerta de entrada al cuerpo de organismos
patógenos como las bacterias. ¿Fueron estas heridas provocadas por actividades de la vida diaria,
conflictos bélicos o prácticas rituales como el autosacrificio , por mencionar algunas? Por el
momento carecemos de evidencias que apoyen una u otra posibilidad.

Dentro del ámbito de la salud dental, es notorio que casi todos de los esqueletos examinados
evidenciaron al menos una afectación en la cavidad oral. El panorama de salud de estos individuos
se complica al considerar que este tipo de lesiones dentales constituyen focos de infección a nivel
sistémico, de lo cual se derivan procesos infecciosos específicos como son las otitis, rinofaringitis,
meningitis, cuadros diarréicos, artritis, periostitis, entre otras.

Finalmente, la acción conjunta y acumulativa de estas lesiones y sus cuadros de evolución


en periodos largos de tiempo, trajeron como consecuencia que, al menos los individuos de este sitio,
hayan tenido una existencia sumamente precaria, llena de molestias, afecciones y dolores intensos y
cotidianos; lo cual se traduce en unas paupérrimas condiciones en su estilo de vida.

168
Arquitectura prehispánica. Una perspectiva narrativa e interpretativa de
la estructura E1 del fraccionamiento Verde Valle.
Arqueóloga Gloria Clemente Barrera
Centro INAH Colima
Tel: 3 087983
Cel: 3121261004
sapiensis@hotmail.com

Tradicionalmente se ha considerado arquitectura el espacio construido, delimitado


por muros, apoyos y cubiertas. La arquitectura griega, tan admirada como inicio del
clasicismo, era abordada más bien como escultura. Las fachadas de los templos se
proyectaban en armonía de proporciones con las plazas, tomando como centro el punto de
vista del observador y su cono visual a sesenta grados del eje central.

El espacio exterior circundante se ha valorado históricamente en función de la


contemplación que ofrece de los distintos monumentos como prodigios de equilibrio y
proporción. Visión ajena al contexto original, donde esos espacios tenían un uso físico y
psicológico.

Como resulta evidente, los enfoques que conciben como espacio arquitectónico sólo
el espacio interior dejan fuera de valoración a los grandes conjuntos ceremoniales
prehispánicos con su marcado predominio del espacio abierto y negación o reducción al
mínimo del espacio interior. Esta opción de manejo espacial a cielo abierto no marca
ninguna incapacidad técnica o conceptual; es la expresión consciente y laborada del
espacio arquitectónico, urbanístico y cósmico en Mesoamérica.

La concepción de los templos y sitios sagrados mesoamericanos como ordenes


cósmicos, capaces de inducir el cambio energético para los pueblos y para los individuos se
basa en que ocupan puntos especiales del planeta donde la sincronicidad es un fenómeno
recurrente. La alineación de las montañas y puntos significativos de paisaje con los
solsticios y equinoccios explica la ubicación de numerosos sitios prehispánicos y relaciona
el emplazamiento de los centros ceremoniales con los puntos de inflexión del trayecto solar
en conjunción con el paisaje.

La construcción de una unidad habitacional de alta densidad en el predio Palo Alto,


la cual modificará de manera sustantiva el espacio, justificó de manera evidente la
necesidad de sondear el área y verificar la presencia y la índole de contextos prehispánicos.
De tal suerte, el objetivo principal del proyecto fue el de realizar el registro (y del que
genero información para esta ponencia) de todos aquellos contextos culturales que hubieran
permanecido en el lugar, la recuperación de una muestra controlada de los materiales
arqueológicos que dieran cuenta de la o las ocupaciones sucedidas en el lugar y, en su caso,
en definir la presencia/ausencia de elementos arquitectónicos, áreas de actividad y
elementos varios que permitieran inferir algún patrón de asentamiento dejado por los
grupos humanos que habitaron la región durante la época prehispánica.

169
El fraccionamiento Verde Valle

Dado que el área de afectación se encuentra en un espacio en el cual se han venido


ejecutando numerosos rescates y salvamentos arqueológicos que han devenido en
importantes hallazgos, se decidió que era necesaria la realización de un proyecto de
salvamento.

El salvamento arqueológico: Palo Alto se ubico sobre el camino que conduce a la


localidad de El Espinal y que corresponde a la prolongación de la calle Niños Héroes,
accediéndose a la misma a partir de su intersección con la Avenida Pablo Silva ,en el
municipio de Villa de Álvarez. Las coordenadas UTM en las que se ubica son 0627822 E y
2131584 N. el área en que se ubica el fraccionamiento Palo Alto se encuentra al oeste de
los fraccionamientos Buenavista y Las Higueras y al NW de La Reserva. En sus
inmediaciones y más cercanas al área urbanizada de Villa de Álvarez se encuentran Los
Limones, Puertas de Rolón y las diversas etapas de la Villa Flores. Todos ellos son
desarrollos habitacionales de alta densidad algunos en y en su mayoría se han realizado
estudios arqueológicos.

1.- ubicación del predio Palo Alto. Foto. Arqlga. Gloria Clemente Barrera.

El área se localiza al poniente de la ciudad de Villa de Álvarez, lugar donde existe


una amplitud de obras de infraestructura de vivienda de interés social, muchos de los
terrenos a urbanizar están en la lateral izquierda y derecha del camino al Espinal con
dirección Este-Oeste. Al este se encuentra ubicado el fraccionamiento Buenavista así como
La Reserva, Las Higueras, Los Limones, Puertas de Rolón, San José de Buenavista entre
otros; los cuales actualmente son desarrollos habitacionales de alta densidad que se
encuentran en construcción y en cuyos terrenos se han realizado estudios arqueológicos

170
La estructura E1

Las investigaciones recientes han registrado un sinnúmero de contextos funerarios y


arquitectónicos y se focaliza en torno a la ubicación de las zonas habitacionales de contexto
domestico, ceremonial, o donde llevaron a cabo su vida cotidiana. Es evidente la poca
arquitectura que se ha registrado en la región. Pero considerando para ello el factor
importante de esta área regional y el factor medioambiental, por encontrarse en un valle
fértil y delimitada por los arroyos El Tecolotero y Los Limones, es por ello que permitieron
un desarrollo social importante y por ello un número de habitantes considerable.
La intervención arqueológica en el predio Palo Alto se realizó a partir del plano de
urbanización que nos facilitó la empresa SEAL a efecto que la exploración diera prioridad a
aquellas áreas en las cuales se llevaría a cabo una mayor afectación en el subsuelo a causa
de la introducción de servicios varios como el drenaje y las líneas de luz y agua potable.

Dado lo bien conservado de dicho basamento y de la inminente presencia de una


mayor cantidad de elementos constructivos, se llegó al acuerdo con la empresa SEAL
Bienes Raíces S.A. de C. V. (empresa constructora dueña del predio en cuestión) de que el
área fuera restringida para toda obra que implicara su afectación por lo que sería donada
como área verde a fin de impedir cualquier modificación.

El Sitio arqueológico restringido se divide en dos porciones:


1.- La parte que corresponde a los basamentos, alineamientos arquitectónicos
denominados plataformas rectangulares y remanentes cerámicos denominados como
E1,
2.- y la parte también con alineamientos arquitectónicos denominada como
E2. Con el área arriba señalada.
Para esta ponencia que me atañe, el área E1 es importante describir y señalar
primero por la importancia inherente al vestigio arqueológico – arquitectónico, y por otro
lado el sentido de reconocer este lugar como un recinto de índole ceremonial, donde
podríamos vislumbrar rituales y eventos de características cívico-religiosas.
Seguramente estas actividades religiosas daban evidencia de sus rituales con
preponderancia agrícola o la permanencia de un rito fundamentando el linaje de un grupo,
sabiendo que es rango de la interpretación puede ser amplia. Las estructuras unificadas de
la e1 nos pueden clarificar y acotar más este rango.
Por un lado se tiene dispuesto una estructura trunco piramidal, franqueada por
plataformas rectangulares y al centro lo que parecer ser un patio (es claro decir, que aquí no
tuve oportunidad de excavar). Dando un entorno de enclave cívico-religioso aunado a la
cercanía de los ríos Tecolotero y limones.

171
Esta forma de agrupación nos ofrece un centro ceremonial de una escala semi
monumental, en torno a una elevación. Y aunque no estoy hablando de un patrón
generalizado, pues habría que definirlo este a partir de todos los registros arqueológicos
vistos en el área. Si estoy hablando de un área importante y de gran preponderancia para su
época.
El estado de conservación del sitio arqueológico posee dos características diferentes.
Por una parte el área E1 donde se ubica el grueso de la ocupación prehispánica conformada
por restos de arquitectura y cerámica, el cual posee gran afectación por parte de la
ocupación moderna y por otra parte la denominada E2, que, que posee un estado
conservación medianamente bueno, las afectaciones graves, están ligados a los trabajos de
erosión y remoción de tierra por ser áreas de cultivo extensivo e intensivo, donde quedaron
solo evidencias en promedio de las hiladas de piedras con su desplante a superficie de una
profundidad de entre 30 cm. a 1.50 metros en lo más profundo y que corresponde a la
estructura piramidal del área denominada como E1

2.- Basamento piramidal. Costado este de la gran plataforma. Foto. Arqlga. Gloria
Clemente Barrera.

La metodología de excavación empleada


consistió en seguir los muros detectados en las
primeras calas para poder tener una delimitación
estimada de las proporciones de la plataforma de
planta rectangular lo cual, como se verá a
continuación, presentó el adosamiento de
diversos elementos constructivos.
3y

172
4.- vista de los trabajos en la E1. Foto de panorámica del costado sur. Foto. Arqlga. Gloria
Clemente Barrera.

A partir del análisis se identificaron materiales pertenecientes a los grupos


cerámicos pertenecientes a las fases Comala, Colima, Armería y Chanal

Los restos arquitectónicos de un emplazamiento prehispánico que, según el


comportamiento de los materiales cerámicos recuperados, parece haber surgido hacia la
fase Colima (500-650 d. C.) y haberse mantenido durante la fase siguiente Armería (700-
1,100 d.C.).

Los elementos arquitectónicos recuperados parecen indicar que se trata de una gran
plataforma que integraba varios recintos de plantas rectangulares los cuales se organizaron
alrededor de un patio interior.

5 6

173
7 8

9 10
5 a la 10.- Secuencia de fotografías del recinto arquitectónico denominado E1. Se muestra
el trabajo de exploración donde solo se muestra el seguimiento de los muros
arquitectónicos. Foto. Arqlga. Gloria Clemente Barrera.

“Se debe tomar en cuenta que se trata del control de un área sumamente rica en
cuanto a potencial de producción agrícola ya que se trata ni más ni menos que del sector en
donde se podría obtener más de dos cosechas anuales a causa de las variables que ya han
sido enunciadas” . (Esto es mencionado por Olay y Zaldívar en informe técnico final de
Palo Alto 2009.) .

Partiendo de esta información, es pertinente enunciar que en definitiva el recinto


arquitectónico visto y descrito aunque de manera breve, tiene los rasgos de tener ante todo
una influencia de poder económico, donde posiblemente derivarían los demás atributos que
mencione arriba, de ser un recinto con probable vocación ritual y suntuario.

174
Bibliografía

INEGI, Síntesis geográfica de Colima, México, Instituto Nacional de Estadística,


Geografía e Informática, 1981.

Kelly, Isabel, Ceramic sequence in Colima: Capacha an early phase, Tucson,


Anthropological Papers of the University of Arizona Press, 1980.

Olay, Ma. Ángeles, El Chanal. Lugar que habitan los custodios del agua, México,
INAH, Universidad de Colima, 2004.

Olay, Ma. Ángeles y Zaldívar Rivera Bernardette de Lourdes. Informe técnico final
del proyecto de Salvamento Arqueológico Palo Alto, Municipio de Villa de Álvarez,
Colima. 2009.

175
Los Juaninos en la Villa de Colima.
Lic. América Araceli Arellano Cerritos.
americaarellano@gmail.com

Al Maestro Juan Carlos Reyes Garza.


In Memoriam.

INTRODUCCION.

El presente trabajo es complemento de una investigación de la presencia y trabajo


desarrollado por la Orden de San Juan de Dios en el Nuevo Reino de la Galicia, cuyo
corpus principal esta definido por documentos existentes en el Archivo Histórico del
Obispado de Guadalajara, que aunque no son muchos, hasta el día de hoy es la única
información encontrada para el extenso territorio que ocupó la Diócesis, la cual abarcó no
solamente el actual estado de Jalisco, sino los de Nayarit, Zacatecas, Aguascalientes,
Coahuila y California, así como el Nuevo Reino de León.
La presencia de la Orden de San Juan de Dios en la villa de Colima, es el tema
principal que nos ocupa en esta ocasión, aclarando que hay poca información, pero debe de
existir en abundancia en alguno de los Archivos Históricos de la ciudad de Morelia,
Michoacán, ya que en los primeros tiempos coloniales, esta villa perteneció al Obispado de
Michoacán.
El trabajo está complementado con una bibliografía escasa, pero interesante, ya que
ha decir de sus autores, a los hermanos Juaninos no les gustaba mucho dejar constancia de
sus cosas y haberes, de ello no hay información suficiente en los lugares a donde la Orden
llegó y se instaló, esto es: la ciudad de México, Pachuca, Guadalajara, Zacatecas,
Aguascalientes, Colima, San Luis Potosí, Orizaba, Celaya, Atlixco, etc., por mencionar
algunos.
La Orden Hospitalaria de Nuestro Padre San Juan de Dios, nació en Granada
España en 1579, veinte años después de la muerte Juan Ciudad Duarte, mejor conocido
como Juan de Dios, quién había fundado una congregación con el objeto de ayudar a los
enfermos mentales, personas abandonadas y descuidadas tanto por parte de sus familiares
como de algunas instituciones de salud, y que estas personas en aquellos tiempos eran
considerados poseídos por el demonio, y así, esta congregación se convirtió en una Orden
mendicante, que sin olvidar su principal objetivo, no le negó la atención a otra clase de
enfermos.
Con ese espíritu de servicio la Orden Hospitalaria de Nuestro Padre San Juan de
Dios, mejor conocidos como los padres o hermanos juaninos, se dispersaron por toda
España y así pasaron a las nuevas tierras, llagando a la ciudad de México, capital de la
Nueva España a principios del siglo XVII, concretamente en 1604, y se les ubicó en el
Viejo Hospital de los Desamparados.

176
Poco después en 1606, arribaron a la ciudad de Guadalajara, capital del Reino de la
Nueva Galicia, donde el Obispo les dio como sede la ermita y hospital de la Santa Vera
Cruz y Preciosa Sangre de Cristo y casi enseguida, en 1608, hicieron su aparición en la
ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas y Durango, y muy tardíamente los encontramos
en la villa de Aguascalientes, que pertenecían todos al Obispado de Guadalajara.
Para mejor comprensión y manejo de los materiales, se trabajará en forma
cronológica y para ello lo hemos dividido en tres partes:
1. Biografía de su fundador.
2. Llegada de la Orden de San Juan de Dios a la Nueva España.
3. Los Juaninos en la villa de Colima.

177
1.- BIOGRAFIA DEL FUNDADOR.

La primera biografía de San Juan de Dios, fue publicada en 1585, por Francisco de
Castro, Presbítero Rector del Hospital de Granada, y gran amigo de Juan.
La obra titulada: “La vida de Ioan de Dios”, fue impresa por Antonio de Lebrixa en la
ciudad de Granada, España, en 134 fojas, divididas en cuadernillos de a 10 e iniciada con
poemas de Juan Latino y Juan López Serrano, el autor la dedica a dos grandes personajes
de su tiempo como lo fueron: el rey de España y Portugal Felipe II y a Juan Méndez de
Salvatierra, Arzobispo de Granada.
El 8 de marzo de 1495, nació en el pueblo portugués de Montemoro o Novo del
Obispado de Evora: Juan Ciudad Duarte, conocido tiempo después como “el loco de
Granada” y antes de alcanzar la santidad. Fue hijo de Andrés Ciudad y Teresa Duarte, para
unos o Ana Duarte para otros.
A los 22 años se incorporó a la Compañía del Conde de Oropesa, con quién combatió
en Francia y en la ciudad de Viena a los musulmanes, (particularmente al ejército de
Soleiman el Magnífico). Ya de vuelta en casa fue leñador, pastor y albañil y en Gibraltar se
inició en el oficio de librero que también ejerció en Granada hasta su conversión que se
realizó en 1539 durante la Fiesta de San Sebastián, al escuchar un sermón predicado por
San Juan de Avila.
Por sus actos un poco desconcertantes y desordenados, Juan fue encerrado en un
manicomio, en este lugar se dio cuenta de la mala asistencia que le deban a los enfermos
mentales, por lo que en cuanto salió, fundó su propio hospital con ayuda de algunos
benefactores.
Reunió a vagabundos y ancianos en un asilo y empezó a trabajar también con las
prostitutas de Granada.
En 1549 hubo un gran incendio en el Hospital Real de Granada y Juan salvó a los
enfermos y desde ese día adquirió la categoría de santo cuyo lema fue: ¿quién se hace bien
así mismo dando a los pobres de Cristo?
Murió el 8 de marzo de 1550, día del 55 aniversario de su natalicio en la ciudad de
Granada. Fue beatificado por el papa Urbano VIII el 21 de septiembre de 1630 y
canonizado por el papa Alejandro VIII el 16 de Octubre de 1690.

2.- LLEGADA DE LA ORDEN A LA NUEVA ESPAÑA.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, es una orden mendicante fundada en


1572 por San Juan de Dios, que después de establecerse en Granada, se extiende por todos
los territorios del domino español. Fue una orden masculina, en ninguna parte fueron
admitidas a mujeres, salvo las que se dedicaron al aseo del hospital o la elaboración de los
alimentos, pero no vivían en el convento.
Por Real Cédula fechada el 1º de Agosto de 1592 y firmada por Felipe II, se autoriza
que la Orden pase a las nuevas tierras, distribuyéndose y organizándose en cuatro
Provincias, a saber:
1. Provincia Hospitalaria de San Bernardo en tierra firme que comprendió: Panamá y
Colombia. Con cuatro hermanos destinados a Cartagena de Indias.

178
2. Provincia Hospitalaria del Arcángel San Rafael en Perú y Chile, que comprendió
también Bolivia y Ecuador.
3. Provincia Hospitalaria del Espíritu Santo de la Nueva España, a la que se le destinó
cuatro hermanos, y que comprendió Cuba (con cuatro hermanos que llegaron a La
Habana), El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Filipinas y un hospital en
La Guaira, Venezuela.
En el siglo XVI, las ciudades principales de la Nueva España ya contaba con 14
Hospitales y en el XVII con 27 hospitales, sin contar con los Hospitales de Indios
que se ubicaban en los pueblos, villas, poblados, puestos, etc., del Virreinato, al
arribo de los juaninos, muchos de estos hospitales se les dieron como destino,
ocupándolos hasta su supresión.
4. También se destinaron cuatro hermanos para Portobelo (Brasil), sin que esta
aparezca como una provincia propiamente dicha.
A la ciudad de México, capital de la Nueva España llegaron los Juaninos en 1604, con
la disposición de que se les diera como sede el Hospital de Alvaro Rodríguez o sea el
Hospital Real, pero el Virrey don Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montesclaros les
dio el Hospital de Nuestra Señora de los Desamparados y el Hospital Real lo destinó para
los Hipólitos.
Nuestra Señora de los Desamparados, ya en poder de la Orden, pronto fue adecuada y
modificada para el mejor servicio de las necesidades de los hermanos, construyéndose
además un nuevo templo dedicado a San Juan de Dios junto con el hospital y la casa de
cuna del mismo nombre. Y aquí permanecieron los Juaninos hasta 1820 cuando las Cortes
españolas decretaron la supresión de las órdenes hospitalarias. Regresaron al lugar y luego
se retiraron en forma definitiva; el inmueble fue adquirido por varios particulares hasta
llegar a manos del gobierno, quienes lo remodelan y su edificio actualmente alberga al
Museo Franz Mayer.
A la ciudad de Guadalajara capital del Nuevo Reino de la Galicia, arribaron fray Bruno
de Avila, fray Andrés de Arcaraz y fray Francisco Ferrer el 2 de julio de 1606, y el Sexto
Obispo de Guadalajara: don Alonso de la Mota y Escobar, les ofreció el Templo y Hospital
de la Santa Vera Cruz y Preciosa Sangre de Cristo como sede y 500 pesos para la
instalación de su orden. Justo es mencionar que al poco tiempo se le empezó a llamar al
Templo San Juan de Dios, al igual que al Barrio que fue el primero en aparecer en la ciudad
y al río que lo atravesaba de sur a norte.
Dos años después en 1608, fray Alonso Pérez, superior del Hospital de San Juan de
Dios de Guadalajara, llegó a la ciudad de Zacatecas en demanda de limosna en metálico o
especie para su institución en Guadalajara; sin embargo al ver las necesidades que había en
el lugar decidió prestar sus servicios hospitalarios y para tal efecto se les entregó el
Hospital de San Juan Bautista que al poco tiempo fue conocido como de San Juan de Dios,
sin embargo, hubo algunas condiciones para que los hermanos juaninos se establecieran en
Zacatecas entre los que estaba el recibir a todo género de enfermos y sería pedida la
fundación no para un nuevo hospital sino para transferir el que estaba en el Puerto de
Veracruz.
La atención hospitalaria fue empírica, pues ellos no se consideraban hombres de
ciencia, cada hospital era atendido por 4 ó 10 hermanos juaninos, pero en algunos había
además una cocinera, una atolera, un enfermero, una enfermera para las mujeres y algunos
encargados del aseo, sino era así, los propios hermanos hacían todo.

179
El mayor auge de la Orden, lo tuvo durante los años de 1650 a 1720 con 46 casas
fundadas, sin embargo existe enormes vacíos respecto a sus funciones o bienes materiales,
pues los hermanos no se preocupaban mucho por dejar escrito todos sus movimientos desde
económicos hasta sociales.
Estos hospitales a los que llegaron o que ocuparon los Hermanos Juaninos fueron
según la investigación de Gabriel Márquez Ramírez, los que a continuación se enumeran y
en los que se considera: el lugar de residencia, el nombre que llevó el Hospital y la duración
del mismo:

México. Nuestra Señora de los Remedios. 1604-1820.


Guadalajara. Santa Veracruz. 1606-1827.
Durango. San Cosme y Damián. 1610-1820.
Zacatecas. San Juan Bautista. 1608-1827.
San Luis Potosí. San Juan Bautista. 1611-1827.
León. Espíritu Santo. 1617-1823.
Orizaba. De la Concepción. 1619-1834.
Celaya. De la Concepción. 1623-1820.
Mérida. Nuestra Señora del Rosario. 1625-1821.
Puebla. Nuestra Señora de los Remedios. 1635-1821.
Campeche. San Juan de Dios. 1645-1820.
Morelia. San Juan de Dios. 1645-1820.
San Juan del Río. San Juan de Dios. 1662-1820.
Pátzcuaro. San Juan de Dios. 1670-1820.
Aguascalientes. Nuestra Señora de los Remedios. 1685-1817.
Parral. San Juan Bautista. 1687-1699.
Toluca. Nuestra Señora de Guadalupe. 1695-1812.
Texcoco. San José. 1699-1821.
Oaxaca. Santa Catalina. 1702-1820.
Chiapas. Nuestra Señora de la Caridad. 1712-1807.
México. San Lázaro. 1721-1821.
Pachuca. Nuestra Señora de Guadalupe. 1725-1835.
Atlixco. Nuestra Señora de la Concepción. 1731-1821.
Tehuacán. San José. 1744-1822.

180
Izúcar de Matamoros. Nuestra Señora de los Dolores. 1748-1820.
Colima. Purísima Concepción. 1816-1823.

Otra versión de estos hospitales ocupados por los Juaninos en la Nueva España nos
la proporciona la investigadora Solange Alberro, e igual se toma en consideración el
nombre del Hospital, el lugar de residencia y los años de estancia y éstos fueron:

De la Epifanía o Nuestra Señora de los Desamparados. Ciudad de México.


1604-1835.
Purísima Concepción. Colima. 1605-1835.
Santa Veracruz. Guadalajara. 1606-1835.
San Juan Bautista. Zacatecas. 1608-1824.
San Cosme y Damián. Durango. 1610-1836.
San Juan Bautista San Luis Potosí. 1611-1835.
San Juan de Dios. León, Guanajuato. 1617-1835.
Nuestra Señora de la Concepción. Orizaba, Veracruz. 1617-1835.
Nuestra Señora de la Concepción. Celaya, Guanajuato. 1623-1835.
Nuestra Señora del Rosario. Mérida. 1625-1835.
Nuestra Señora de los Remedios. Campeche. 1635-1835.
San Bernardo. Puebla. 1639-1860.
Santa Veracruz. Valladolid, Yucatán. 1645-¿
San Juan de Dios. Mazapil. 1650-¿
San Juan de Dios. San Juan del Río. 1662-¿
San José. Aguascalientes. 1668-¿
San Juan de Dios. Patzcuaro. 1670-1835.
Nuestra Señora de la Limpia Concepción. Parral. 1680-1899.
Nuestra Señora de Guadalupe. Toluca. 1695-1835.
Nuestra Señora de los Dolores o los Desamparados. Texcoco. 1695-1835.

181
Santa Catalina mártir. Oaxaca. 1699-1836.
San Juan de Dios. Zamora. 1700-¿
San José/ San Juan de Dios. Valladolid, Michoacán. 1694-1835.
Nuestra Señora de la Caridad. Ciudad Real, Chiapas. 1711-1807.
San Lázaro. México. 1721-1835.
Nuestra Señora de Guadalupe. Pachuca. 1725-1835.
Nuestra Señora de la Concepción. Atlixco. 1731-1821.
Hospital Provisional Nuestra Señora de Guadalupe en la ciudad de México. Del mes de
febrero al mes de agosto de 1737.
Hospital Provisional de San Rafael en la ciudad de México. Finales de 1737.
San Juan de Dios. Tehuacán. 1744-1835.
San Juan de Dios. Izúcar. 1748-1821.
San Juan de Dios. San Miguel el Grande. 1770-¿

Como se manifiesta en los cuadros, Márquez Ramírez contabiliza 27 hospitales que


fueron administrados por los Hermanos Juaninos, iniciándolos con el de Nuestra Señora de
los Remedios en 1608 y terminando con el de Colima en 1816.
Por su parte Solange Alberro añade 6 Hospitales más: el de Mazapil, el de Zamora, los
dos Provisionales de la ciudad de México (Nuestra Señora de Guadalupe y San Rafael) y el
de San Miguel en Grande, que dan un total de 32 Hospitales iniciándolos con el de Nuestra
Señora de los Desamparados en la ciudad de México en 1604 y terminándolos con el de
San Miguel el Grande en 1770 que no se sabe con exactitud la fecha de abandono por parte
de los Hermanos Juaninos a este Hospital, y además pone en segundo lugar al establecido
en la villa de Colima.
En 1820 se suprime la orden por disposición del rey de España, y en el año de 1881
retornan a México, sin embargo, a pesar de la orden real, en algunos lugares
permanecieron, y a su regreso en 1881, viven tres momentos:
1. Vuelven a sus antiguos conventos-hospitales.
2. Desaparecen los Hospitales como dependientes de los juaninos y pasan a depender
del ayuntamiento.
3. De alguna manera permanecieron en los lugares en su Convento-Hospital, lo que
sucedió en la villa de Colima, aunque no hemos encontrado, como es que
subsistieron y lograron permanecer aquí.

182
3.- LOS JUANINOS EN LA VILLA DE COLIMA.

La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, tuvo su última fundación en la Nueva


España, en la villa de Colima en el año de 1816 y duraron solamente 7 años dando sus
servicios hospitalarios a la comunidad, pues acatando las disposiciones de la corona
española, la orden se disolvió en 1823, según el investigador Gabriel Márquez Ramírez.
Sin embargo, la investigadora Solange Alberro afirma que el primer hospital de la
Orden de San Juan de Dios, en terreno provinciano novohispano fue en la villa de Colima,
y a cargo de los juaninos en el año de 1605, un año después de su toma de posesión del
Hospital de la Epifanía o de Nuestra Señora de los Desamparados en la ciudad de México,
versión que concuerda con el trabajo realizado por la investigadora Adriana Rocher Salas
sobre los Hermanos de San Juan de Dios, en la Nueva España.
Colima actualmente ciudad, fue fundada el 20 de Enero del año de 1522 por el
capitán Hernando (Fernando) de Sandoval con el nombre de San Sebastián, para otros San
Sebastián de los Caballeros y para otros más San Sebastián de la villa de Colima, años
después sólo Villa de Colima.
Tenía hacia mediados del siglo XVI, a pesar de su corta población un hospital, nos
dice Alberro, pero la Doctora Josefina Muriel, afirma que por esas fechas, en el actual
estado de Colima había 11 hospitales, todos dedicados a la Purísima Concepción, o sea
Hospitales de Indios, a saber:
1. Hospital de la Concepción en Cajitlan.
2. Hospital de la Concepción en Comala.
3. Hospital de la Concepción en Ixtlahuacán.
4. Hospital de la Concepción en Juchitán (Suchitlan).
5. Hospital de la Concepción en Juluapan.
6. Hospital de la Concepción en Quizalapa (Quizalapita).
7. Hospital de la Concepción, en San Francisco Almoloyán (Villa de Alvarez).
8. Hospital de la Concepción en Tecomán.
9. Hospital de la Concepción en Zacualpa (Zacualpan)
10. Hospital de la Concepción en Acautlan. Que no localizó la autora su situación
física. Y
11. Hospital de la Concepción en Xolotlan.

Al finalizar el siglo XVI, un sacerdote, el Pbro., y Lic. Pedro Solórzano, hizo donación
de una casa y una hacienda para sostener un establecimiento hospitalario y logró las
licencias necesarias del virrey don Gaspar de Zúñiga y Acevedo Conde de Monterrey y las
del Obispo de Michoacán, fray Domingo de Ulloa para el Hospital de la Purísima
Concepción. A principios del siglo XVII y al salir los franciscanos de la villa de Colima, se
llamó a los Juaninos para que se encargaran del establecimiento y el 8 de febrero de 1605,
los Hermanos Fray Gonzalo de San Esteban y Fray Juan Leonardo –dos de los primeros
llegados a la Nueva España-, recibieron el Hospital al que atendieron durante 9 años. La
falta de recursos los llevó a abandonarlo en 1614, pero a instancias del patrono y heredero
del Lic. Pedro Solórzano, que había recaído en la persona de su sobrino, seis religiosos
regresaron dos años después (1616), y pese a las pocas rentas de que disponían lograron
restaurar el hospital y asegurar su funcionamiento con muchos altibajos, pues tenía a veces
la asistencia de 6 a 8 religiosos y a veces sólo dos, y unas 120 camas, que no siempre

183
estuvieron ocupadas, excepto en el año del cólera morbus, cuando este espacio fue
insuficiente, sin embargo, el modesto establecimiento prestó sus valiosos servicios
hospitalarios, no sólo a los vecinos de la villa, sino también a los habitantes de la comarca,
de la región, a los sacerdotes de otros lugares, así como a los viajeros.
Después de la supresión proclamada en 1825, por orden real, el hospital permaneció
abierto hasta 1887 cuando fue clausurado definitivamente.
Hemos podido rescatar algunos documentos con información valiosa de la estancia de
los Juaninos en esta villa de Colima, en los años subsecuentes a partir de 1823, encontrados
en el Archivo Histórico del Obispado de Guadalajara, pero no hemos hallado documentos
que nos indiquen de las actividades que tuvo la Orden de San Juan de Dios en Colima antes
de esta fecha, aunque se sobreentiende que se dedicaban al cuidado de la salud, sin
embargo, tenemos una referencia en el que se menciona la obligación de proveer de sal a
los conventos de la Provincia Hospitalaria del Espíritu Santo de la Nueva España, porque al
parecer un “pozo de salinas” en Cuyutlan pertenecía al Hospital de San Juan de Dios de la
villa de Colima y una parte era vendida y otra era repartida a los otros hospitales de la
Orden.
Estos documentos se extienden hasta 1887, a pesar de que se había ordenado la
supresión en 1825 y su regreso en 1881 como ya lo habíamos mencionado, los hermanos
juaninos no abandonaron la villa de Colima y permanecieron en su Convento-Hospital
hasta este año de 1887; y aunque pudiera pensarse que son muchos los documentos por la
cantidad de años que abarcan, en realidad son 55, porque en 17 años sólo se encontró uno,
en seis años dos y los que más tuvieron fueron los años de 1840, 46 con cinco cada uno y
1856 con 4; la mayor parte son informes de cuentas de data, o sea, gastos y haberes tanto
del Convento como del Hospital, y a veces se añadían inventarios, remisión de diezmos,
quejas y suplicas para que mandaran a más hermanos para ayudar en el hospital; que son
remitidos por su administrador el Pbro. Teodoro Mendoza, quién tuvo una larga vida y que
las envía principalmente a los Obispos de Guadalajara: Don Diego de Aranda y
Carpinteiro, don Pedro Espinoza y Dávalos, y muy pocos al Obispo Juan Cruz Ruíz de
Cabañas y Crespo, sin embargo en estos informes, nos encontramos algunos datos
interesantes que dan idea de la vida social, espiritual y económica y aún política de la villa
en estos años, así como las penalidades que sufrieron los hermanos juaninos, muchas de
ellas provocadas por el carácter difícil, ya que al decir de Márquez Ramírez, eran
“sumamente rebeldes”, aquí en Colima el Pbro. Teodoro Mendoza no fue la excepción.
No hemos tenido la oportunidad de revisar los Archivos Históricos del Estado de
Michoacán, sobre todo los establecidos en ciudad de Morelia, principalmente el del
Archivo Capitular de la Administración Diocesana, localizado en la “Casa de Morelos”, en
donde es muy probable que exista documentación al respecto, pues como ya lo
mencionamos: esta villa de Colima perteneció a la Diócesis de Michoacán casi todo el
periodo colonial y en donde pudieran existir documentos relativos a los siglos XVII y
XVIII, que son los faltantes en el Archivo Histórico del Obispado de Guadalajara.
Estos informes fueron enviados con sumo cuidado y detención a la Mitra de
Guadalajara, a partir de 1813, o por lo menos aparecen a partir de esa fecha, ya que antes
Colima no perteneció a este Obispado, sino al de Michoacán que lo administró durante los
siglos XVII y XVIII, ni tampoco tenían la obligación de enviarle los hermanos juaninos
esta clase de informes al Obispo; y por lo menos al Provincial de la Orden vivía en la
ciudad de México, y no tenemos conocimiento de que se le haya enviado una copia o
informe por separado.

184
Es casi al finalizar el siglo XVIII (1794), cuando la corona le ordena al Obispo de
Michoacán, ceder once prósperas parroquias a la diócesis de Guadalajara, entre ellas la de
Colima, argumentando la regularización de los límites eclesiásticos y seculares de las
intendencias y de los obispados respectivos.
Estos documentos que se encuentran aquí en Guadalajara, los compartimos en esta
ocasión con todos Ustedes, esperando su benevolencia al realizar su lectura.
Así pues, el primer documento encontrado en este Archivo del Obispado de
Guadalajara, está fechado en 1813 (inicios del siglo XIX), y dirigido a su Obispo Juan Cruz
Ruíz de Cabañas y Crespo y firmada por fray Antonio de la Merced, en donde dice que
obedeciendo a la superior orden de publicar el Edicto del 9 de Octubre, relativo a la
extinción del Santo Oficio de Inquisición, que fue verificado el 21 de Octubre, así como el
7 y 14 del siguiente mes de noviembre, lo ha hecho publico, pegándolo en las puertas de la
iglesia y del convento, a la vista de todos los vecinos para que se enteren de su contenido.
Diez años después, en 1823, aparece el segundo documento firmado por el prior del
Convento de Nuestro Padre San Juan de Dios de Colima, fray Ignacio Ibarra, quién envía
cuentas del gasto anual.
En 1830, de nuevo Fray Ignacio Ibarra del Sagrado Orden Hospitalario de Nuestro
Padre San Juan de Dios y prior actual del Convento de la Purísima Concepción de Nuestra
Señora y encargado de la curación de esta ciudad de Colima, certifica que llegó a este
hospital el Pbro. Antonio Valdovinos.
Un documento fechado el 26 de mayo de 1832, que es un informe detalladísimo que
envía el Pbro. Teodoro Mendoza, administrador del Convento-Hospital de San Juan de
Dios, sobre datos geográficos y cultivos que se daban en la región, y que le habían sido
solicitado el 16 de abril, en el que concretamente le pedían: “sobre las prácticas de cultivo
observadas en este territorio… sobre el cultivo de toda clase de plantas … según los
climas… la calidad de la tierra…la situación del territorio de Colima…sobre el riego…. y
sobre las fincas establecidas en él, que el Presbítero envió con exactitud en un total de 6
fojas.
El segundo documento de este año, fechado el 27 de Julio, es en donde Teodoro
Mendoza manda condolencias por la muerte del Obispo Cabañas.
El primer documento del año de 1833, está firmado por fray Ignacio Ibarra, quién
solicita permiso al Obispo Aranda, para realizar una colecta en el departamento de Jalisco,
argumentando el mal estado en que se encuentran las fincas del Hospital por motivo de
estar cerca de los volcanes. El Obispo le contesta que se le concede el permiso por dos
años.
El 5 de abril de este año de 833, Teodoro Mendoza escribe al Gobernador y Vicario
General de la Sagrada Mitra de Guadalajara, sobre su ida a las salinas de Cuyutlan debido a
su mal estado de salud. Y se excusa de todavía no poder cumplir las órdenes dadas por esa,
motivo a que el Pbro. Celso García no ha estado.
El 12 de abril nuevamente Teodoro Mendoza escribe quejándose del poco personal que
tiene para atender a los enfermos.
Fray Ignacio Ibarra envía el 16 de Noviembre de 1834, una petición sobre el arreglo a la
Ley 5ª Titulo 4º Libro 4º de la Recapitulación de Indias del año de 1760, con la obligación
de mantener 4 camas de enfermos y 1,000 pesos de fondo, y que con los continuos
terremotos no ha quedado más que 300 pesos, con tal razón se han reunido los vecinos y las
autoridades y solicitan una parte del 9º ½, aunque sea para 8 camas más.

185
Lo vuelve a solicitar el 16 de diciembre de ese año, informándole también que ha
habido varias muertes a causa de que no tienen medicinas, debido a que la farmacia esta
cerrada y no tienen dinero para comprar material curativo.
A principios del año de 1835 (febrero), fray Ignacio Ibarra envía las cuentas del gasto al
Gobernador y Vicario General de la Mitra, así como las cuentas extraordinarias que se
realizaron con motivo de la visita que hizo a este convento de Colima, el 27 de octubre de
1820, el R. P. Juan Nepomuceno Alonso, Provincial de la Orden de Nuestro Padre San Juan
de Dios de la ciudad de México.
Meses después (agosto), fray Ignacio Ibarra solicita permiso para vender unas tierras
pertenecientes al Convento de San Juan de Dios, al señor Marcial Durán. Y el Pbro.
Teodoro Mendoza que es el administrador oficial del convento, envía las cuentas anuales.
Al año siguiente de 1836, fray Ignacio Ibarra informa al Visitador Aranda sobre las
deplorables condiciones en que se encuentran algunas fincas en Colima pertenecientes al
Hospital de San Juan de Dios a causa de los continuos terremotos y una inundación que
sufrió la ciudad. Así mismo le avisa sobre la visita que realizará el Padre Superior de
Durango a Colima.
En este año (1836), el cura Francisco Delgadillo firma como administrador del
Convento y envía las cuentas de gasto anual a la Mitra, que fechan del 28 de octubre de
1820, al 31 de marzo de 1836, se ignora porque el Padre Mendoza no lo añadió en el
informe que envió el año anterior, cuando éste fungía como administrador.
El 21 de agosto de este año de 836, fray Ignacio Ibarra en una extensa misiva informa
que no fue arreglada a la Ley 5º de la recopilación de Indias por no gozar este convento-
Hospital del manejo de ninguna renta nacional, pero si se les concedió el 9º ½ de los
Diezmos que produce el territorio, que aunque es poco, con ello se está arreglando la iglesia
que la necesita con urgencia debido al tiempo de aguas; se queja del poco apoyo del cura
Delgadillo.
El 31 de agosto de 1837, Teodoro Mendoza se queja del carácter indomable de las
monjas de Santa Clara, motivo principal por el cual se realizó su salida del Convento de
Colima y su agradecimiento por este acontecimiento.
Dos años después, el 21 de febrero de 1839, fray Ignacio Ibarra envía copia del acta de
visita del Señor visitador Don Diego de Aranda, que realizó al Hospital de San Juan de
Dios de Colima, en donde se presentaron las cuentas desde el 28 de Octubre de 1820 fecha
en que hizo su ultima visita el R. P. Provincial fray Juan Nepomuceno Abreu hasta el
último de marzo del presente año, incluido lo tocante a la enfermería, a lo de la fábrica
material del templo, a sus ornamentos y alhajas, al edificio del convento y los inventarios
de las fincas y capitales a réditos, plasmados en 5 cuadernos y 58 fojas, desglosados en los
temas siguientes:
- El Hospital tiene 8 camas y se ha dado asistencia a 1269 enfermos.
- El Convento de San Juan de Dios recibe cada año por renta de sus fincas y réditos
193 pesos, debiéndose ingresar más de 800 pesos anuales. Se le adeudan más de
2,000 pesos, por diversos giros.
- Del Señor de Esquipulas y otras limosnas, se colectan 400 pesos, más 6,000 pesos
del 9º. ½.
- Manejó el Hospital D. Ignacio Ochoa, 20 meses, desde junio de 1835 hasta enero de
1837.

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A principios del año de 1840, el 25 de febrero, fray Ignacio Ibarra informa al Obispo
Aranda, que don Marcial Durán vendió unas tierras llamadas Juanacatlan que fue una
hacienda de caña del Convento de San Juan de Dios en 500 ó 600 pesos, que compraron
inicialmente Alonso y Pedro Guzmán en 1620 ante escribano público y en 1806 se
remataron y vendieron a fray José Montemolina que en ese tiempo era capellán y
administrador del dicho convento de San Juan de Dios en 400 pesos ante el Alcalde Mayor.
Solicita de nuevo licencia para colectar limosna en Morelia, Michoacán y en Jalisco (no
dice que parte de Jalisco).
El 3 de Marzo de 1840, el cura Francisco Delgadillo informa que tiene a dos individuos
“atacados benignamente de la enfermedad de las viruelas” y que las vacunas que se
producen en el Hospital de San Juan de Dios son pocas y de mala calidad, ya que son pocos
los hermanos que hay y además está abandonada la botica, por lo que piensa dotar al
Profesor en Medicina D. Cirilo Murillo, el que la con ayuda de algunos vecinos
administrará una vacuna de buena calidad.
En el mes de mayo, fray Ignacio Ibarra, solicita licencia de pedir limosna ahora en las
poblaciones de Zapotlán el Grande y La Barca del Obispado de Guadalajara, argumentando
la restauración de la iglesia de Colima, dañada por el terremoto del año de 1816.
En Julio, se recibe una misiva interesante, en donde se queja el padre Teodoro Mendoza
por los malos manejos que se ha hecho de los fondos y diezmos del Hospital de San Juan
de Dios fray Ignacio Ibarra. Al mes siguiente y con el mismo asunto, Teodoro Mendoza
escribe al Gobierno de la Sagrada Mitra de Guadalajara, lo siguiente: “El Ilmo. Sr. Obispo
desde la Sierra de Pinos con fecha 28 de Julio me manda recibir del padre de San Juan de
Dios Fray Ignacio Ibarra todos los documentos relativos a obras pías consignadas al
Hospital de San Juan de Dios y así mismo esté al cuidado del referido padre de cuyo mal
manejo en dichas fincas está su Señoría Ilma., perfectamente impuesto, y como hace mucho
tiempo no se asiste allí un solo enfermo, sino que la que se colecta se invierte en objetos
muy diversos de los que manda la voluntad de los que dejaron estos intereses, con
murmuración del público y faltando a la caridad y a los que tiene un derecho a que se les
socorra en este establecimiento; se me hace de toda necesidad consultar a Vs cuál sea la
cantidad que debe asignar a cada uno de los dos padres que viven en el Convento y que
siendo el rendimiento el de 400 pesos anuales, por los capitales impuestos, fuera de las
limosnas, si apenas alcanza para la mantención de los padres según su superior resolución
de prescindir y de socorrer a los enfermos. Dios conceda a Vs, muchos años. Colima,
agosto 17 de 840. Teodoro Mendoza (rúbrica).
A pesar de lo fuerte de la carta, la Mitra no ordena ninguna investigación, ni contesta a
la misiva y todo sigue igual.
En diciembre de 1840, fray Ignacio Ibarra informa que el bandolero Gordiano Guzmán
entró a Colima con mil hombres el 23 de Diciembre y al día siguiente 24 con un cañón que
sustrajo de la villa se apoderó de la Barranca de Atenquique, en donde se libró de una feroz
batalla. También informa sobre el fallecimiento del señor Miguel Ceballos cura de
Tamazula que era interno del hospital.
En 1841, se recibe un informe del señor Ignacio Ochoa, y copia de la solicitud que hace
la Junta de Sanidad en el cual se les pide:
1. Se entregue al H. Ayuntamiento de Colima, el local que ocupan los religiosos de
San Juan de Dios y su hospital.
2. Que se le pague al hospital los diezmos.
3. Que el Ayuntamiento pague 600 pesos para la subsistencia del hospital.

187
Contesta la Mitra que ha ordenado a la clavería y al jefe político que entregue las
mismas cantidades con relación a dicho objeto 592 pesos anuales.
En el mes de Mayo de este año (1841), Teodoro Mendoza inicia un litigio a
consecuencia de la cobranza sobre diezmos que debía Martín Anguiano que murió y fue
remitido a Juan de Dios Ochoa que debía a Anguiano, pero éste también murió por lo que
regreso nuevamente con los herederos de la testamentaría de Anguiano iniciándose un
juicio que duró hasta el 4 de abril de 1844 y cuya deuda recayó en una casa y parte de la
Huerta nombrada La Albarradita, bienes que pasaron al Convento de San Juan de Dios.
En el año de 1842, sólo hay una queja que envía el Pbro. Teodoro Mendoza, sobre los
malos manejos que ha efectuado el prior Fray Ignacio Ibarra, sin embargo en el mes de
agosto, se envía a la Mitra una Relación de Bienes con los que cuenta el Hospital de San
Juan de Dios de Colima que fueron expuestas por Fray Ignacio, en su lecho de muerte y que
son las siguientes:
- Doña Rosa Malbaso posee un terreno cuya renta anual es de 20 p
- Fray Filomeno Ursúa (sic) paga por la casa en que vive 60 pesos anuales.
- Don Jacinto Basulto de una casa 300 pesos.
- Don Pedro Basavilbaso (sic) paga 10 pesos anuales por rédito de 200 pesos de
principal y debe los años de 41 y 42.
- La Testamentaria de Don José María Ahumada paga 10 pesos anuales de dos pozos
de Salinas en el Real y debe los años de 40, 41 y 42.
- Don Juan Novela por un pozo de Salinas en el Real paga 5 pesos anuales debe el
año de 41 y 42.
- Don Joaquín Campos por el capital de 1200 pesos que carga sobre su hacienda,
paga 60 pesos anuales.
- Doña Antonia Torres por el principal de 300 pesos que carga sobre su casa, no sabe
cual es el total de su deuda.
- Don Blas Huertas paga 5 pesos por el arrendamiento de las tierras de Los Chinos y
debe 30 pesos.
- Don Tomás Quiroz por el principal de 1000 pesos impuestos sobre la Hacienda de
la Estancia, paga 50 pesos y debe el año de 42.
- Don Martín Cruz por el principal de 390 pesos que cargan sobre un potrero debe el
año de 41 y 42.
- Doña Dolores Auzar por el capital de 700 pesos que carga sobre un potrero, no ha
pagado nada.
- Don Joaquín Deza por el arrendamiento de las tierras de Juotan y Cuatecomatan
paga 40 pesos anuales y debe el año del 42.
- D. Liberato Maldonado por arrendamiento de las tierras de La Noria paga 2 pesos
anuales y debe el año de 42.
- Doña Antonia Prieto paga 2 pesos anuales por un solar.
- Rafaela Vicente paga 2 pesos anuales por un solar.
- La testamentaría de D. Francisco Vidriales, reconoce una casa perteneciente al
Convento situada en la plaza principal de esta ciudad y paga 29 pesos anuales, debe
el año del 42.
- Doña María Vega por un solar paga 12 reales anuales debe el año de 41 y 42,
- Francisco Delgado por un pedazo de solar paga 1 peso.

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Cómo se puede ver, son varios los bienes que posee el Convento-Hospital de San Juan
de Dios, sin embargo, les cuesta mucho trabajo que paguen y tanto el convento como el
hospital tienen mucha austeridad.
A inicios del año de 1843, Teodoro Mendoza agradece el nombramiento de Receptor de
Diezmatorio de Colima para el bienio de 1843-44. De aquí en adelante toda la
correspondencia versará sobre este asunto, iniciándose con la información al Obispo sobre
el manejo del dinero referente al 9º y ½ por parte de Ignacio Ochoa, así como otras
irregularidades administrativas provocadas por el propio Ochoa. Y anexa noticia sobre los
capitales y réditos pertenecientes al Convento de San Juan de Dios.
Una misiva fechada en 1844 del señor Manuel Ocampo de Guadalajara, se recibe e
informa al Obispo sobre el compromiso tácito entre él como proveedor de medicamentos y
los administradores del Hospital de San Juan de Dios de Colima.
En febrero de ese mismo año, Teodoro Mendoza informa sobre un terreno que se llama
Valenzuela que es de la capellanía del finado padre Viana y que tiene problemas de límites
con Tecomán. Contesta el Señor Secretario de la Mitra que se libere orden al cura
encargado de Tecomán para que deje de molestar al administrador del Hospital de San Juan
de Dios de Colima en la posesión que tiene ese hospital en el terreno que llaman de Los
Chinos recurriéndosele la escritura y mapa que acompaña el Pbro. Mendoza para que se
contenga en los límites.
Por dos años no hay documentos, en 1846 aparece uno en el que se celebra un convenio
entre el doctor Reyes Flores de Guadalajara y el administrador del Hospital de San Juan de
Dios de Colima, sobre el arrendamiento de un Mesón en aquella ciudad, perteneciente a
dicho Hospital. No hay seguimiento sobre cuales fueron las intenciones de Reyes Flores, ni
que pasó con el convenio.
En abril de 1846, el señor cura Francisco Delgadillo informa que el Hospital de San
Juan de Dios de Colima necesita recursos ya que con los que cuenta no son suficientes,
aunque admite que estos informes pueden estar exagerados o equivocados, ya que el actual
administrador el Pbro. Teodoro Mendoza se encuentra de vacaciones en las playas de
Cuyutlán.
En el mes de agosto de este mismo año de 46, el Pbro. Teodoro Mendoza, en un largo
informe y a consecuencia de la misiva enviada en el mes de abril por Francisco Delgadillo,
remite al Obispo lo siguiente:
a) Cuentas y el estado en que se encuentra el Hospital de San Juan de Dios.
b) El arrendamiento detallado de las casas y haciendas que reconoce el Hospital en
Colima.
c) Las cantidades que ha percibido y distribuido en el tiempo que ha sido de su cargo
el Hospital de San Juan de Dios desde el 1º de Mayo de 1841 a fin de agosto del
presente año de 1846.
En el mes de septiembre de 1846, el cura Francisco Delgadillo manda al Obispo Diego
Aranda información sobre el Hospital de San Juan de Dios, que es la única enviada en todo
el tiempo de su administración del dicho inmueble y dice: “El local de dicho Hospital se
compone de una sala de diez varas, seis cuartos, cocina y dos corredores angostos. Todo
estaría ya en ruinas si el Padre Paz no lo hubiera reparado todo con limosnas que colectó
personalmente…”
En el mes de noviembre de ese mismo año, el Pbro. Teodoro Mendoza muy molesto
solicita una indemnización y propone al padre Carlos Pazcasio como su sucesor, debido a
que se encuentra dolido del hígado. No hay respuesta, pero creemos que se le dio o un

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tiempo de descanso, o una buena reprimenda personalmente, porque como veremos en años
posteriores sigue apareciendo él como administrador del Hospital de San Juan de Dios.
En Diciembre de 1847, el Pbro. Mendoza solicita comprar una casa perteneciente al
Hospital de San Juan de Dios, que se encuentra en la Plaza principal de Colima, que ha
estado arrendada, se anexan los gastos hechos a la misma en el mes de octubre, así como el
avalúo practicado por el señor Luis Michel.
El 18 de febrero del siguiente año (1848), se remite la venta de la casa.
En 1850, se envía un listado de enfermos egresados del Hospital de San Juan de Dios de
diferentes enfermedades, así como de muertos y curados. Ahí mismo José María Gutiérrez,
remite un listado de utensilios sobrantes del Hospital que se estableció en tiempos de la
epidemia del cólera morbus, los que pasarán a poder del señor cura don Francisco de Paula
Avila como individuo de la Junta de Sanidad de esta capital.
Al año siguiente: 1851, el señor José Cassini envía a la curia el avalúo y un plano del
Hospital de San Juan de Dios y de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad de Colima,
por orden del Cura Francisco de Paula Avila.
En 1852, el cura Francisco de Paula Avila, informa detalladamente sobre el Hospital de
San Juan de Dios de Colima y anexa una lista de los enfermos actuales atendidos por este
nosocomio, así como las cuentas desde el 1º de mayo de 1844 hasta finales de octubre de
1850.
A principios del año de 1853, el Pbro. Teodoro Mendoza solicita permiso para arrendar
una casa perteneciente al Hospital a la que se le tienen que hacer varios arreglos físicos. Le
contestan afirmativamente, pero que los arreglos tienen que ser por cuenta del propio
Mendoza. Meses después el Pbro. Mendoza solicita facultades a Carlos María Colina para
comparecer ante el Juzgado de Primera Instancia y exigir la desocupación de una casa que
quiere en arrendamiento. No se sabe si es la misma finca de la que habla en el párrafo
anterior, o es otra, porque no da más detalles.
En 1854, el Pbro. Teodoro Mendoza informa al Obispo Pedro Espinoza que entregó el
Libro de cuentas del Hospital de San Juan de Dios al cura finado Francisco Avila y que éste
lo remitió a otro lugar, por lo que solicita su remisión.
Para el año de 1855, encontramos como administrador del Hospital de San Juan de Dios
de Colima al señor cura Rafael Z. Vargas, quién pide autorización para arrendar por siete
años al señor Domingo González, una casa perteneciente al Hospital. La mitra lo autoriza.
En este mismo año, la Mitra recibe una carta enviada por un señor Aguilar vecino de
Colima, en donde se queja del mal estado que guarda el Hospital de San Juan de Dios. Por
lo que el Obispo orden al cura que vea este problema. El administrador del Hospital, el
señor Rafael Z. Vargas manda un informe detallado de la situación. La Mitra le contesta
satisfecha y agradecida por el informe y lo invita a continuar administrando el Hospital con
la eficiencia que ha demostrado hasta el presente.
Llega el año de 1856 y con el todos los cambios radicales que se dieron en materia
religiosa en todo el país, estos cambios violentaron tanto la vida religiosa como civil en
todos los ámbitos, Colima lo sufrió más porque en estas fechas ni el Obispado de
Michoacán ni el de Guadalajara tuvieron los suficientes fueros como para abrigarlo por
completo en sus respectivas jurisdicciones. Y así el 17 de Julio de 1856, el cura Vargas
informa que el día anterior se publicó un bando en la ciudad: la Ley de manos muertas
expedida en la ciudad de México el 25 de Junio. Y como en el curato hay muchas fincas
pertenecientes a las Cofradías y al Hospital de San Juan de Dios, solicita instrucciones a la
Mitra de cómo tratar este asunto. No hay respuesta.

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El 25 de agosto de 1856, el cura Rafael Z. Vargas informa que no ha recibido ninguna
citación judicial respecto a la ley del 25 de Junio por lo que toca a las fincas rústicas y
urbanas de cofradías y del Hospital de San Juan de Dios que son las que están a su cargo.
Pero como el Decreto del 30 de Julio que reglamenta a aquella en sus artículos 11 y 12
permite las ventas convencionales con las corporaciones, por tal motivo algunas personas lo
han inducido a que lo haga, solicita a la Mitra para que nombre a una persona para que a
nombre de ésta celebre éstos convenios.
El cura Rafael Z. Vargas el 13 de Octubre de 1856, informa que el señor Salvador
Marcuchi quiere comprar dos terrenos en Cajitlan y Los Chinos, los primeros pertenecen a
Tecomán y los segundos al Hospital de San Juan de Dios, en la cantidad de 6024 pesos,
pero que el señor Marcuchi tiene varias deudas pendientes, espera instrucciones.
El 27 de Octubre vuelve a informar Rafael Z. Vargas sobre de que las fincas
pertenecientes a obras pías, en su mayoría han sido denunciadas y pronto se escrituraran,
aunque ha habido algunas personas que en articulo de muerte y totalmente arrepentidas han
querido hacer la restitución, y pregunta como actuar y si les puede dar la absolución. Lo
mismo ha sucedido con todos los bienes del Hospital y pregunta si lo cierra por no haber
con que sostenerlo, finalmente pide sea relevado del cargo de administrador del Hospital,
porque “privado de sus recursos no tiene medios de llenar su oferta”. Tampoco hay
respuesta.
El 11 de Junio de 1857, Rafael Z. Vargas, envía copia del bando publicado por el Jefe
Superior Político y Comandante Principal del Territorio de Colima: General Manuel
Alvarez, quién en cuatro artículos decreta lo dispuesto en el artículo 2º de la Ley de 11 de
abril sobre derechos y obvenciones parroquiales.
El señor Santos de la Vega, administrador del Hospital de San Juan de Dios, el 21 de
Noviembre de 1857, informa a la Mitra y al cura Vargas que le han ordenado que entregue
la administración al prefecto Gabriel Orosco, así como las fincas que pertenecen a los
fondos respectivos; a lo que contesta al cura Rafael Z. Vargas, que el acatará lo que ordene
la autoridad del Obispado.
El cura Rafael Z. Vargas el 30 de Noviembre de 1857, informa sobre el estado actual
del Hospital de San Juan de Dios y dice: “tan luego como las tropas del gobierno que
desbarataron el motín de agosto entraron a esta ciudad de Colima y se posesionaron
primeramente de una pieza del Hospital para encerrar el parque, por consiguiente pusieron
la guardia, entraron también algunos soldados enfermos, por esto y por estar el cuartel en la
casa de enfrente, se llenó el Hospital, los enfermos paisanos que había se salieron, la
cocinera y el mayordomo no pudieron sufrir tal compañía y quedaron los soldados únicos
dueños del establecimiento”. El señor General Núñez informado pero mal, de que el
Hospital era dueño de cuantiosísimos bienes y abundantes fondos, mandó hacer camas
nuevas y sobrecamas de damasco y para ello exigió al Mayordomo el señor Santos de la
Vega, dinero, por lo que cambió de Mayordomo, y el cargo quedo en poder del señor
Antonio Ferrer y solicita la ayuda de la Mitra para sacar al Gobernador de su error.
El Pbro. Teodoro Mendoza el 15 de Octubre de 1858, informa con gran asombro que el
Gobernador del Estado Miguel C. Medellín lo mandó salir de la República con destino a la
Alta California. Se retira con un certificado del señor cura porque no hay tiempo para
ocurrir al señor Provisor y suplica al Señor Obispo mande extender una certificación de su
buena conducta. No sabemos si efectivamente cumplió con esta disposición, o si lo
perdonaron o que pasó. Pero cinco años después: el 15 de Diciembre de 1863, dice en una
misiva que en el año del 47 (por lo visto equivoco la fecha ó ya no recordaba bien) tuvo que

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salir al extranjero por orden del gobierno político, pero que se fue a Guadalajara por orden
del Obispo. Con esta fecha vuelve a pedir un documento para presentarlo en caso de que
tenga que salir de la Nación y que se la envíen a la casa de don Juan Fermín Huarte del
comercio de Colima. Por lo visto no salió de Colima, ni siquiera fue a la ciudad de
Guadalajara como dice, en fin todo un enigma.
El cura Crescencio González, el 2 de Diciembre de 1866, envía al Doctor Germán
Villalbazo las partidas para los padres inválidos (que no dice en donde se encuentran), en
ellas aparece el Pbro. Teodoro Mendoza con 80 pesos por 8 meses, esto es lo último que se
sabe del Pbro. Mendoza.
Finalmente, en el año de 1887, se encuentra la última misiva que se recibió del Hospital
de San Juan de Dios de Colima, que lo remite Sor Vicenta Campos a la Mitra, y en donde
informa sobre el nombramiento como capellán de este establecimiento al Pbro. Ignacio
Ceballos.
Muchas gracias por su atención.

192
Imagen y estructura de la Villa de Colima, primera mitad del siglo XIX.
Interpretación a partir de documentos de la época

Gabriela Eugenia Abdalá Vázquez


gavdala@hotmail.com abdalagaby@gmail.com
Instituto Tecnológico de Colima

Introducción

La labor del historiador consiste en la aportación de nuevos datos acerca de los


sucesos, de diversa índole, ocurridos en un sitio y periodo determinados. La interpretación
que se hace de los hechos pasados y que se alimenta de buena parte de experiencia e
imaginación, es el ingrediente fundamental para reconstruir un acontecimiento. Este trabajo
lleva la intención de exponer los primeros esbozos de nuestra modesta, pero entusiasta
contribución en el ejercicio de reconstruir la historia de nuestra ciudad, basándonos
principalmente en la interpretación de algunos de los documentos que mayormente
aportaron información en el conocimiento de la estructura y la imagen de la ciudad de
Colima, desde finales del siglo XVIII y en la primera mitad del XIX.

Tales documentos contienen una enorme riqueza de información de carácter urbano, aun
cuando esa no haya sido la intención original. La carencia de planos, croquis, fotografías o
pinturas que otorguen una visión aproximada de la imagen urbana de ese entonces, fue la
motivación para adentrarnos en la interpretación de dichos textos, escudriñándolos y
extrayéndoles la información relevante y valiosa, en relación a la composición y estructura
urbanas, llenando así, ese vacío en cuanto al conocimiento de cómo pudo ser la imagen de
la entonces Villa de Colima.
Para establecer ese primer acercamiento a la Villa de Colima en los albores del siglo XIX,
se cuenta (entre otros) con dos importantes documentos elaborados por personajes de

193
aceptable reputación, se trata primeramente, de la Descripción del Distrito de Colima, de
Miguel José Pérez Ponce de León, del año de 1789; y en segundo lugar, la Descripción
Geográfica del Partido de Colima, de Diego de Lasaga, del año de 1793 y que contiene el
Padrón de españoles, castizos y mestizos, del mismo partido.

A partir de tales documentos, fue posible hacer algunos planteamientos hipotéticos acerca
de cuáles pudieran haber sido las características urbanas de la Villa de Colima en la última
década del siglo XVIII y en las dos primeras del XIX, es decir, de 1789 a 1818. Estos años
pueden considerarse un periodo de gestación de cambios políticos en el nivel nacional,
como lo fue la guerra de independencia, pero que en la región no repercutió de igual forma
que en el centro del país.

Después del padrón levantado por Diego de Lasaga, en 1793, que se hizo principalmente
con el objeto de conocer la calidad racial y actividad productiva de los habitantes de la
Villa, se desconoce la existencia de algún otro que se haya efectuado con la exactitud y
minuciosidad requeridas, hasta el Padrón de 1842, elaborado principalmente con intereses
electorales para la capitación establecida por el Decreto del 7 de abril del mismo año, y que
no fue otra cosa que la continuación de otro padrón iniciado el año anterior, de acuerdo con
la ley establecida el 8 de marzo de ese año de 1841.

A pesar de las limitaciones para obtener información que, muy probablemente, debieron
prevalecer, estas descripciones y padrones permiten que 170 años después, podamos tener
una idea aproximada de cómo era la estructura urbana de Colima en la primera mitad del
siglo XIX.

Fisiografía y Estructura Urbana de la Villa de Colima, definidas a partir del padrón de


Diego de Lasaga, de 1793.

194
Para el tiempo en que Don Diego de Lasaga elaboró su padrón, la Villa de Colima
era cabecera de la Provincia del mismo nombre y según sus propias palabras “...la
población de Colima al tiempo de mi Padrón constaba de 1,939 Almas de Españoles, 85
castizos de 181 mestizos y 2,109 de mulatos, que su total asciende a 4,314”1.

El asentamiento se encuentra situado en un valle de pendiente uniforme y constante, de


norte a sur, surcado por varios ríos, de los cuales dos atravesaban la villa en esa época (río
Colima y arroyo Chiquito) y otro más definía, al oriente, los límites de sus arrabales (arroyo
Manrique). La función de esos ríos, además de delimitar, era la de dotar a la población del
agua necesaria para subsistir. El río Colima era el más importante por el caudal que llevaba,
proveyendo la mayor cantidad del líquido a la Villa. A su vez era el límite más difícil de
franquear.
“Cuasi por el centro de la Villa pasa un río, el que en tiempo de verano suele
esquilmarse mucho a causa de algunos regadíos en los altos y su falta es perjudicial
porque de él se proveen para sus necesarios aseos de ropa y baños que usan mucho
todos los patricios” 2

El arroyo Chiquito nacía en terrenos de La Capacha y, aunque llevaba poca agua,


representó, durante los siglos anteriores a esa época, un obstáculo para el crecimiento de la
mancha urbana hacia el oriente; sin embargo, adentrado el siglo XIX, se podrá advertir que
tal límite es sobrepasado hasta casi hacerlo desaparecer.

Río y arroyo provocan dos depresiones correspondientes a su cauce y que generan, al


centro de ambos, una especie de planicie. Ahí nació la Villa y entre esos límites, durante
casi cuatro siglos, se fue desarrollando el casco principal, creciendo lentamente en el
sentido norte-sur. Los arrabales, sin embargo, fueron más extensos hacia el nor-oriente del
mismo.

1
Archivo General de la Nación (AGN), Ramo Padrones. Descripción Geográfica del Partido de Colima,
1793. Diego de Lasaga.
2
Descripción del Distrito de Colima y del corregimiento agregado de Sn. Miguel de Xilotlán, 1776-1777.
Miguel José Pérez Ponce de León. En CALDERON Quijano, José Antonio, Documentos para la Historia del
Estado de Colima, siglos XVI-XIX, Colección Peña Colorada, 1979, p.243

195
Mapa 1

Mapa elaborado en 1684, por Francisco Pérez de Palencia, alcalde mayor de Motines, y que muestra los límites
entre Colima y Motines. Se aprecia la plaza al centro y las primeras manzanas, así como algunas iglesias.
(Tomado de Mirafuentes Galván y Soberón Mora, Mapas y Planos Antiguos de Colima y el Occidente de
México, Colección Peña Colorada, 1978, p. 79)

La Villa de Colima se componía básicamente de Plaza Mayor, casco y arrabales, cuya traza
presentaba, hacia el año de 1800, una forma alargada en el mismo sentido, con una
extensión aproximada de 600 metros de Norte a Sur y 400 de Oriente a Poniente3 y se
apreciaban, dentro del casco y en sus arrabales infinidad de árboles de diversas especies.
Acerca de la extensión y características urbanas de la Villa, a partir del padrón de Lasaga,
las referencias que existen conciernen exclusivamente al casco principal. El empadronador
menciona que ésta se ubicaba...
“...en terreno algo desigual y sus calles están del Nor Nordeste al Sur Sudoeste y del Oes
Noroeste al Le Sueste, extendiéndose por los primeros rumbos como ochocientas varas
(672 mts.) y por los últimos como quinientas (420 mts.), pero en sus desordenados
arrabales hay más casas que en el casco principal, cubiertas de árboles y matorrales que
forman un espeso bosque..” 4
Aún cuando la intención de Don Diego de Lasaga no era la de adentrarse en cuestiones
urbanas, se vio en la necesidad de dividir a la Villa en cuatro cuarteles, a fin de llevar a
cabo su padrón con cierto orden, según lo establecían las tradiciones borbónicas. (Ver
plano No. 1)

3
Descripción Geográfica del Partido de Colima, 1793, Diego de Lasaga. Se hizo la conversión a metros, en el
texto original se manejan 800 y 500 varas, respectivamente.
4
Idem.

196
Como él no presenta un plano (o croquis) que ubique con exactitud tal división, resultó de
gran dificultad poder establecer cuál era la correspondencia espacial de los cuatro cuarteles,
así como los límites entre cada uno5.

Para la elaboración de este plano que muestra el trazado de manzanas y localización de


algunos elementos representativos, nos basamos principalmente en la información que
aporta el padrón de Lasaga y en el croquis que se incluye en la Descripción de Don Miguel
José Pérez Ponce de León6, que aunque carece de escala y proporción, resultó de gran
utilidad (Véase Croquis No. 1).

Previo a este croquis solo encontramos pocos datos gráficos. El primero es un mapa
elaborado por el alcalde mayor de Motines, Francisco Pérez de Palencia, en 1684 en donde
se muestra a la Villa de Colima compuesta por ocho manzanas dispuestas de manera
regular en torno a una plaza central; al oeste se observa el río Colima y al este el río
Chiquito (Mapa 1). Se puede así comprobar que la plaza y los edificios principales han
ocupado el mismo sitio desde la fundación de la villa. Otros elementos que sirvieron de
base para elaborar nuestro plano, fueron las interpretaciones realizadas por algunos
profesionales interesados en el tema7.

5
El Empadronador ubica el 2º cuartel “del Oes Noroeste al Nor Nordeste” y el 4º “del Sur Sudoeste al Le
Sueste”, y haciendo la pertinente relación con los puntos cardinales, quedarían invertidos. ¿Porqué suponemos
esto? Porque existen muchos otros indicios (nombres de calles, de personas, número de habitantes, etc.) que
nos inclinan a pensar que es más fácil que él se hay equivocado en una referencia cardinal que en una serie de
datos que se pueden fácilmente comprobar. Las actas de cabildo y los expedientes que obran en el Archivo
Municipal, nos ayudaron en esa tarea.
6
Descripción del Distrito. Op. Cit. (p. 266)
7
Véase: Rosa Margarita Nettel Ross, “Un Censo una Historia. La Villa de Colima a fines del siglo XVIII”.
Gob. del Edo. de Colima, INAH, 1992, p.14; Sergio A. Camarena Villaseñor, “Declaratoria de Zona de
Monumentos Históricos para la ciudad de Colima, Colima” Tesis para obtener el grado de Maestro en
Ciencias en Revitalización Patrimonial, por la Universidad de Colima, en 1998, págs. 35 y 37.

197
La Villa de Colima en 1793
Primer Quartel

87. 6% españoles,
Casc criollos y
o mestizos
97 9.27% pardos
Cuarto Quartel casas 1.03% indios
2.06% no
68 92.65% españoles, habitadas
casas criollos y
mestizos Arrabal = 249 casas
1.47% pardos Y 51.8 % pardos
5.88% no habitadas

Arrabal = 151 casas


29,56% pardos
0.66% indios

Segundo
Quartel

66.69%
españoles,
Tercer Quartel 48 criollos y
casas mestizos
83% 22.9% pardos
47 españoles, 10.41% no
casas criollos y habitadas
mestizos
6.38% pardos Arrabal = 66 casas
10.69% no 69% pardos
habitadas

Arrabal = 175 casas


45.14% pardos

Plano No. 1
Basado en el croquis de Miguel José Pérez Ponce de León (1789) y en la Descripción Geográfica de Diego de
Lasaga (1793). Representa una hipótesis, más o menos a escala, de la extensión del casco urbano, la disposición
de manzanas y ubicación de algunas construcciones y sitios de importancia. Se incluye una posible lotificación
basada en los datos obtenidos del Padrón levantado por Lasaga.

198
Croquis 1
Croquis de la Villa de Colima en 1789, de Miguel José Pérez Ponce de León. Con éste concluye su Descripción
del Distrito de Colima elaborada por él en los años 1776 y 1777. A pesar de carecer de escala y proporción da
una idea de la traza y el número de manzanas y de la función que desempeñaban los ríos como límites del área
urbana de entonces. También localiza los edificios de gobierno y eclesiásticos. El croquis fue dibujado
considerando el norte en forma inversa a como se indica comúnmente.

En el plano No. 1, puede apreciarse la extensión y delimitación de cada cuartel y el orden


en que Lasaga fue empadronando la Villa, casa por casa. Aparecen los nombres de las
calles que él utilizó para identificarlas. Algunos nombres él los inventó, pero otros ya
servían de referencia para ubicarse dentro de la Villa, coincidiendo por lo general, con
algún elemento urbano de importancia (calle de la Parroquia, de la Cárcel, de la Merced, de
la Soledad, etc.), otras veces tomaban el nombre de alguien que habitaba en ella y que
gozara de cierto reconocimiento popular (callejón de Anaya, callejón de Vargas, etc.) El

199
resto fueron bautizadas por él. Para el trazado de manzanas y localización de algunos
elementos nos basamos en el croquis que se incluye en la Descripción de Don Miguel José
Pérez Ponce de León8 (Croquis No. 1).

En el tiempo en que Lasaga elaboró su padrón, se supone que se había hecho una nueva
subdivisión de lotes, ahora en ocho partes; pues asignando cuatro lotes por frente,
concuerda, más o menos, con el número de manzanas que aparecen en el croquis de Pérez
Ponce de León. El plano No.1 resulta apenas una aproximación de cómo pudiera haber sido
la Villa de Colima en 1793, debido a que todos los datos son conjeturados; sin embargo, su
utilidad radica en que presenta la información de manera gráfica y con una escala más o
menos proporcionada que ayuda a situarse espacialmente.

Revisando minuciosamente el padrón de Lasaga, se obtuvieron datos significativos para


determinar la cantidad de almas que habitaban los arrabales. Con dicha información se
elaboró el siguiente cuadro, donde se puede observar que el primer cuartel era el de mayor
extensión, tanto la parte correspondiente al casco, como al arrabal. El segundo cuartel
contenía el mayor porcentaje de habitantes pardos (49.16% en total, casco y arrabal)9,
observándose en su arrabal hasta un 65 % de éstos. La existencia del templo del Dulce
Nombre de Jesús en ese cuartel, a cuya cofradía pertenecían los pardos, corrobora la
ubicación de éste. Nos podemos dar cuenta también que dentro de la Villa de Colima casi
no había indígenas, existiendo sólo dos casas habitadas por éstos (una en el primer cuartel y
otra en el cuarto); así como algunas menciones de criollos o mestizos casados con
indígenas, que en todos los casos habitaban fuera del casco, haciendo un total de ocho
individuos.10

No. DE CASAS Y GRUPO ETNICO QUE LAS PRIMER SEGUNDO TERCER CUARTO
HABITA (%) CUARTEL CUARTEL CUARTEL CUARTEL

8
Descripción del Distrito… Op. Cit. (p. 266)
9
Debido al continuo arribo de esclavos africanos a Colima, a lo largo de todo el virreinato y al constante
mestizaje que se dio, tanto con españoles como con indígenas y filipinos, derivando en una extensa lista de
denominaciones diferentes, se optó a finales del siglo XVIII por llamar “pardo” a todo aquel que tuviera
sangre africana, y que por esa época constituía el 35% de la población. Véase, Juan Carlos Reyes, “La antigua
provincia de Colima. Siglos XVI a XVIII. Historia General de Colima. Vol. II Univ. de Col., Gob. del Edo. de
Col., Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. México 1995. (pp.50-58)
10
Descripción Geográfica… Op. Cit.

200
Número de casas en el CASCO 97 48 47 68
% habitado por ESPAÑOLES, MESTIZOS Y 87.6 % 66.69 % 83.0 % 92.65 %
CASTIZOS
% habitado por PARDOS 9.27 % 22.9 % 6.38 % 1.47 %
% habitado por INDIOS 1.03 % 0 .0% 0.0 % 0.0 %
No habitadas 2.06 % 10.41 % 10.63 % 5.88 %
TOTAL 100.00% 100.00 % 100.00 % 100.00 %
Número de casas en el ARRABAL 249 66 175 151
% habitado por ESPAÑOLES, MESTIZOS Y 48.2 % 33.48 % 53.71 % 78.81 %
CASTIZOS
% habitado por PARDOS 51.8 % 65.0 % 45.14 % 19.86 %
% habitado por INDIOS 0% 0% 0% 0.66 %
No habitadas 0% 1.51 % 1.14 % 0.66 %
TOTAL 100.00 % 100.00 % 100.00 % 100.00 %
Cuadro No. 1
Resume los porcentajes totales de habitantes empadronados por cuartel, tanto en el casco como en los
arrabales, especificando su calidad racial.

Dentro de los arrabales, en esa época ya se distinguían y nombraban frecuentemente los


barrios de Tarímbaro, Triana, El Manrique, la Plaza Nueva, la Presa, España, las Cabezas,
la Teja y Guadalajarita; siendo los más poblados, en orden descendente, el del Manrique,
Triana y España; el resto contenían un número similar de pobladores 11. Es claro que los
arrabales se extendían entonces hasta donde actualmente se ubican dichas zonas, y en
comparación a la extensión del casco principal, podemos afirmar que, de acuerdo a la
percepción moderna, las distancias, por ejemplo del barrio del Manrique o Guadalajarita
hacia la Plaza Mayor, eran excesivas para recorrerlas a pie, aunque no debemos olvidar que
se tenía un ritmo de vida diferente. La existencia de los barrios de Guadalajarita y del
Manrique, sugiere que la extensión de la Villa pudiera ser mayor de la que se cree que
tenía, ya que por su lejanía, los barrios, unidos al casco por tan solo caminos de tierra, (que
después fueron calles) al irse extendiendo fueron ocupando los espacios libres. Si esto fue
así, para 1842, la Villa no aumentó de tamaño, simplemente llenó sus arrabales. (Ver
Plano 2)

11
Archivo Histórico del Municipio de Colima (AHMC), Ramo Actas de Cabildo, Sección F, Cajas 2, 3 y 4
(1796-1816) y Ramo Expedientes, Sección D, Cajas 19, 29, 30 y 33 (1800-1819) Nota aclaratoria: Las
referencias en cuanto a la sección y número de caja especificadas a lo largo del texto fueron hechas antes de
elaborarse el Inventario de Actas y Expedientes del Archivo Histórico del Municipio de Colima, por lo que es
probable que algunas no concuerden. En tal caso hemos agregado la leyenda “Revisar inventario”.

201
La Villa de Colima en 1818

Sus barrios y arrabales

B. de Guadalajarita

B. de la Presa
Barrio de los
Martínez B. de
8 Tarímbaro

San Francisco
de Almoloyan B. de El Salate
B. de la Soledad

Barrio de La B. de la Salud B. del Hueso


Teja 7
B. de Triana
B. de La Merced

B. de las Cabezas 6 1 3
2
4 B. de El
B. de España B. del Dulce Manrique
1. Plaza Real
5 Nombre B. de la Plaza
2. Plaza Nueva de Jesús Nueva
3. Parroquia
B. de San Juan de Dios
4. Conv. de Sn. Juan
B. de Playas del Río
de Dios
5. T. del Dulce
Nombre de Jesús
6. Conv. de La
Merced
7. T. de La Soledad
8. Conv. de Sn
Francisco

Plano No. 2
Resulta apenas una aproximación de cómo pudieron haber estado los arrabales con respecto al casco principal.
El Plano No. 1 sirvió para ubicar el casco y la localización de barrios y arrabales se obtuvo de los documentos
antiguos consultados. Su disposición y límites han sido deducidos de acuerdo con la extensión y límites
actuales. La escala y proporción son reales, pues se basó en el Plano Urbano de Colima y Villa de Álvarez, en el
año de 1887, de Jaime Pizano.

El emplazamiento de estos barrios no cambia al transcurrir el tiempo y, más adelante,


cuando el casco principal se va extendiendo, dichas células van quedando dentro de éste, ya
no a “las afueras de la ciudad”, sino constituyéndose en una parte de la misma,
conservando, por lo regular, el nombre con el que se les conocía.

También hubo barrios dentro del casco principal, pero generalmente correspondían a las
cofradías que se daban en torno a las iglesias. Se tiene conocimiento de los siguientes:

202
barrio de la Soledad, de la Merced, de San Juan de Dios, del Dulce Nombre de Jesús 12, y
para 1809 también el de la Salud13.

Vale la pena aquí una reflexión. Si examinamos a la Villa de Colima en los albores del
siglo XIX, basándonos exclusivamente en lo que compete al casco principal, percibiremos
que era de reducida extensión; sin embargo, si nos detenemos a escudriñar sus arrabales,
podremos percatarnos de que la Villa de Colima era de un tamaño mucho mayor del que el
mencionado croquis de Pérez Ponce de León nos permitía suponer.

De las características urbanas y zonificación

La Plaza Real “...es cuadrada y de bastante extensión, a cuyo frente a la parte de


Le Sueste, están la Parroquia, las Casas Reales y el que se llama Cárcel...”14 Fue el centro
del cual partió la Villa y el núcleo de diversas actividades (y lo sigue siendo), entre las que
destacaban el comercio, las ceremonias públicas, las festividades, etc. Quizás por ello es
que carecía de vegetación o de mobiliario urbano, para dejar todo el espacio libre.

La Plazuela del Mercado correspondía al espacio que anteriormente ocupara el Cementerio


de la Parroquia, ubicado a espaldas de la misma, y aún no estaba consolidada como tal,
por lo que debía tener en esas fechas un aspecto similar al de los solares baldíos, pero sin
vegetación. La Plaza Nueva, por su extensión y por encontrarse fuera del casco, sólo era un
paraje un tanto despoblado de árboles, en comparación con las huertas y vegetación
existente en los arrabales que la rodeaban. Esta última servía como área de recreo, aunque
también se hacían excursiones a la Piedra Lisa, que entonces era una ranchería habitada por
dos familias.
El comercio dentro de la Villa también fue una actividad importante. De acuerdo al padrón
de Lasaga, la calle de San José (hoy Venustiano Carranza), en el cuarto cuartel, agrupaba la
mayor cantidad de comerciantes, con un número de seis tiendas localizadas. Además, había
otro tipo de servicios, entre los que se pueden mencionar la carpintería, curtiduría, herrería

12
AHMC, Sección F, Caja 3, 23 noviembre 1809; Caja 4, 1 marzo 1816. (Revisar Inventario)
13
AHMC, Sección D, Caja 19, sin fecha. (Revisar Inventario)
14
Descripción Geográfica… Op. Cit.

203
o barbería; predominando los oficios de sastre (10 vecinos) o tejedor (7), en el primer
cuartel. Había 5 tejedores en el tercer cuartel y 10 en el cuarto, además de 7 sastres y 8
plateros. Lasaga sólo contabilizó a un albañil para toda la Villa y, cosa curiosa, un buzo15.

Pero indudablemente, la actividad comercial más intensa se efectuaba en la Plaza Mayor,


de seis de la mañana a seis de la tarde, donde el intercambio de todo tipo de productos se
llevaba a cabo sin interrupción y bajo la estricta vigilancia del comisionado o mayordomo,
16
quien tenía a su cargo evitar la venta de productos no autorizados – como la tuba – , la
evasión del pago establecido o que se excedieran de los horarios reglamentarios

En las construcciones ubicadas en torno a la Plaza Mayor también había diversos giros,
destacándose el Mesón, en el costado norte, propiedad de don Francisco Guerrero del
Espinal17, así como dos barberías y una nevería, entre algunos otros “tendejones”18.

El comercio se había extendido hacia 1818, y se tenía previsto ocupar la plazuela que
quedaba a espaldas de la Parroquia (eliminando de ahí el cementerio). También la Plaza
Nueva se iba definiendo, ubicándose en torno a ella viviendas con “tendejones”, donde se
expedían productos diversos19.

Entre los elementos de mayor relevancia dentro y fuera del casco principal, podemos
mencionar las iglesias. Don Miguel José Pérez Ponce de León las enumera y describe de la
siguiente forma:
Tiene iglesia parroquial dedicada al Apóstol Santiago, compuesta de tres naves a la
moda antigua con sobre techo de teja. En la iglesia de Nuestra Señora de la Merced se
venera con particular aprecio de todos los vecinos la imagen de María Santísima de la
Merced… El Convento Hospital de San Juan de Dios, tiene como el anterior, decente
iglesia […] en el que se dedicó un retablo al Santo Cristo de Esquipula, en el que está
colocada la Santa Imagen en competente nicho… En la iglesia de la Soledad se venera la
imagen de María Santísima de la Concepción […] En dicha iglesia se forma todos los
años la procesión del Viernes Santo… En la iglesia del Nombre de Jesús que pertenece a
los mulatos de dicha Villa, se ve decente adorno y el principal retablo está dedicado a un
15
Descripción Geográfica… Op. Cit.
16
La tuba es una bebida típica de la región, que se extrae de la palma de coco y que después de unas horas se
fermenta y se vuelve embriagante, por lo cual se prohibía su venta.
17
AHMC Sección D, Caja 33, 23 diciembre 1819. (Revisar Inventario)
18
AHMC Sección D, Caja 30, 24 octubre 1818. (Revisar Inventario)
19
AHMC, sección D, Caja 30, 34 octubre 1818. Otra referencia en Caja 25, 11 enero 1814. (Revisar
Inventario)

204
Niño Jesús muy hermoso.[…] En dicha iglesia se forma la procesión del Jueves Santo
por la tarde. La iglesia de Nuestra Señora de la Salud, dedicada a María Santísima […]
se halla cuasi en términos de la vega del río que divide la villa con el pueblo de
Almoloyan. Las referidas son las iglesias que hay en la Villa de Colima, en cuya
parroquial, que tiene decentes retablos, se ve el correspondiente a San Felipe de Jesús,
patrono jurado de dicha Villa…20

Diego Lasaga, por su parte dice: “Hay una Parroquia […] un Convento de la Merced y
otro de San Juan de Dios; por lo que no hay escasez de Ministros para el Pasto Espiritual
y las tres iglesias están bastante aseadas y decentes”21.

Compitiendo en importancia con los edificios religiosos, se pueden mencionar a los civiles
y gubernamentales, específicamente los de la Plaza Mayor, los cuales eran conformados por
portales sencillos, de madera y techos de teja muy bajos (Ver ilustración No.1), y de las
casas de habitantes prestigiados. El conjunto partía de la Plaza de Armas al centro, en torno
de la cual se podían observar, además de la iglesia parroquial, las Casas Reales con
corredor al frente (dicho portalito era el “paraje acostumbrado para los pregones”22,
seguidas de la Sala de Cabildos, donde tenían lugar las reuniones, y después la Real Cárcel.
En contra esquina de ésta, el Estanco de Tabacos, administrado por don Pablo Duesso, y
más hacia el poniente, en el mismo portal, la Casa del Diezmo. Fuera de ese conjunto, sobre
la misma acera hacia el poniente, la Real Estafeta, y por la calle de San José y callejón
Oscuro, las Reales Alcabalas.

20
Descripción del Distrito. Op. Cit. (pp. 241-242)
21
Descripción Geográfica… Op. Cit.
22
AHMC. Sección C, Caja 42, 28 marzo 1796. Los pregones se efectuaban durante las acostumbradas
“subastas de bienes” o de puestos de gobierno, y que generalmente duraban un mes. (Revisar Inventario)

205
Ilustración 1
Pintura de principios del siglo XIX. Es una de las muy escasas recreaciones que pueden dar una idea de cómo
era la imagen de la Plaza Mayor en esos años. Se aprecia al frente la Parroquia, a la izquierda los portales y al
fondo la Calle de la Parroquia (hoy calle Madero) (Tomada de Margarita Nettel Ross, Un Censo una Historia,
1992, p. 107)

Es importante señalar que las primeras tres décadas del siglo XIX se caracterizaron, en el
nivel nacional, por la desestabilización política, generada por la lucha independentista.
Colima, a pesar de su aislamiento físico,23 no pudo sustraerse a la influencia negativa de
esos acontecimientos, además de atravesar por una serie de cambios políticos inherentes a
su particular situación geográfica que frenaron su desarrollo, principalmente durante la
primera mitad del siglo.

23
La distancia entre la entonces Villa de Colima con otras ciudades era: 175 leguas con la Capital de la
República, 110 con la ciudad de Morelia y 66 con la de Guadalajara. La comunicación se dificultaba por las
barrancas intransitables que circundaban la región y que tenían pocos pasos estrechos. Ver Jaime Olveda
(compilador) Estadísticas del Territorio de Colima, Colección Fuentes INAH (p. 71)

206
En los años que siguieron a la consumación de la Independencia, considerado como un
período de sometimiento, oscilando entre los intereses de Jalisco, Michoacán y el centro, 24
Colima buscaba definir su identidad, tenía prisa por ser independiente, por abrirse al
mundo a la par que lo hacían otras entidades. La Villa, por su parte, obtiene la categoría de
ciudad en 1824, tal vez como una forma de frenar las ansias de libertad. La vida económica
del entonces territorio o partido, transcurre apoyándose, entre otros factores: primeramente,
en el Puerto de Manzanillo, abierto al comercio exterior y de cabotaje, en 1825; en el auge
de sus salinas; y en el arribo paulatino de extranjeros (principalmente alemanes), que se
integran a la vida económica de la región. La recién nombrada ciudad de Colima va
cambiando de imagen y de dimensiones, los efectos de la crisis social y política del país
parecieran no mermar el crecimiento poblacional y urbano que se mantiene casi estable
hasta 1842 y otros años más. Aunque persistían el aislamiento, la inexistencia de caminos
adecuados y de un mercado interno integrado, todas las esperanzas se centraban en la
situación ventajosa de contar con un puerto, a diferencia de otras ciudades del altiplano.

Y así, entre clausuras y reaperturas del Puerto de Manzanillo, el progreso se fue abriendo
paso, sobre todo después de 1847, año en que dicho puerto volvió a abrirse, ahora ya
definitivamente, estableciéndose con ello, un paulatino intercambio comercial con otras
zonas del país. Esto propició que el crecimiento de la ciudad de Colima se acelerara, en
comparación con los siglos anteriores.

Estructura Urbana de Colima, a partir del Padrón de 1842

Durante las primeras décadas del siglo XIX, en Colima existía el Ramo de Propios y
Ejidos a cuyo fondo iban a dar las contribuciones de los propietarios de tierras, solares y
casas, es decir, se pagaba lo que ahora se conoce como impuesto predial. Saber cuántos
habitantes había en la ciudad y sus alrededores, así como de qué manera estaban
distribuidos, era indispensable para llevar a buen término la recaudación.

24
Colima fue Partido del Estado de Jalisco (1823), Territorio de la Federación (1824-1836), Distrito del
Sudoeste de Michoacán (1837-1846), y de nuevo Territorio (1847-1855), obteniendo finalmente su autonomía
el 5 de febrero de 1857, al constituirse como Estado Libre y Soberano.

207
Esta información era además necesaria para efectuar las elecciones de funcionarios locales,
llamados por entonces compromisarios, y que se refería a los miembros del congreso local,
que era la primera elección que se hacía de este tipo en Colima, en 1842, en su categoría de
territorio. Los términos “padrón” y “censo” fueron en algún tiempo, conceptos sinónimos,
ya que el conteo, además de que permitía conocer el número total de habitantes, sus edades,
ocupación y ubicación de la vivienda entre otros datos, también permitía establecer el
número de electores de que se componía la población. Conforme ésta fue creciendo, se hizo
necesario definir los procedimientos relativos a cada caso y entonces los padrones
electorales fueron levantados con mayor frecuencia que los censos de población, y en
muchos casos eran confundidos.

En julio de 1842, se habla de las dificultades que se tienen en la ciudad para verificar con
exactitud el empadronamiento, amagada como estaba la población por las levas y en las que
se habían cometido múltiples abusos, provocando “...inmensos males a la población y por
consiguiente a la agricultura, a las artes y al comercio. La forma en que se recluta
ahuyenta a los mejores individuos y exenta a los vagos y sin oficio, a quienes debiera
25
perseguirse...” , por lo que se retardó la conclusión de los padrones,26 aún cuando se
contaba con una reglamentación explícita al respecto27.

El Padrón de 1842, resulta ser un documento que, por su carácter casi inédito, arroja
información valiosa no solo desde el punto de vista estadístico, sino particularmente del
urbano, pues con ello surgió la posibilidad de definir un plano que establece forma,
extensión y límites urbanos, así como la nomenclatura correspondiente28 (Ver Plano No.
3). Aunque los datos poblacionales se refieren específicamente a las personas capacitadas
para participar en la votación, (entiéndase sólo varones mayores de 18 años, si eran casados

25
AHMC, Ramo Expedientes, Caja D-77, Exp. 89, Noviembre de 1842. (Revisar Inventario)
26
AHMC, Expedientes, Caja D-76, Exp. 145, año de 1842. . (Revisar Inventario)
27
AHMC, Expedientes, Caja D-76, Exp. 179, 1842. Fragmento de Reglamento que trata de las elecciones
primarias o de compromisarios. Documento por demás interesante que plantea el procedimiento en que
deberán llevarse a cabo las elecciones. . (Revisar Inventario)
28
Plano Urbano del Distrito del Sudoeste denominado Colima, Departamento de Michoacán, elaborado por el
cartógrafo Elías Méndez Pizano.

208
y de 21 si eran solteros, y otras excepciones29) resulta de sumo interés la división de
manzanas hecha para tal efecto así como la nomenclatura empleada, que por no haberse
encontrado datos anteriores donde aparezcan tales nombres, nos hace suponer que éstos
fueron designados ex profeso para dicho padrón electoral. Existe la seguridad de que el
plano urbano a que hacemos mención, fue derivado de un análisis detallado de los datos
contenidos en el padrón, ya que hemos cotejado la información y corresponde casi en su
totalidad, y el casi se debe al hecho de haberse encontrado incompleto en una de sus
secciones.

Por tratarse de un padrón electoral, el de 1842 no permite conocer qué cantidad de


población había por entonces en la ciudad de Colima; se tiene el dato de 1,290 electores
(cantidad que es aproximada por no tenerse el padrón completo), pero se debe considerar a
las mujeres, que generalmente rebasaban en número al género masculino; a los niños, que
también conformaban un buen número, y a una gran cantidad de personas considerados
“exceptuados”; es decir, que no eran incluidos en el padrón refiriéndose a: los extranjeros
(que para entonces ya eran muchos y ya habían echado raíces en Colima), los presos, los
enfermos, los religiosos, algunos militares de alto rango, los vagos y malvivientes y los que
“mantengan juegos prohibidos o vivan de ellos” 30 .

Como puede verse, se excluía a mucha gente. Sin embargo, podemos tener una idea
aproximada del número de habitantes en 1842, de acuerdo al estudio realizado por De la
Vega en 1849, que menciona una población total de 31,774 y si en 1837, según el Análisis
Estadístico de Eduardo Harcort, Colima tenía 30, 673 habitantes, se puede suponer que en
el año del padrón, la ciudad contaba con alrededor de 31,000 almas. (Ver Cuadro 2)

AÑO 1783 1793 1802 1830 1837 1837 1849

29
AHMC, Expedientes, Caja D-76, Exp. 179, 1842. Reglamento para elecciones primarias. (Revisar
Inventario)
30
AHMC, Expedientes, Caja D-76, Exp. 179, 1842. Reglamento para elecciones primarias. (Revisar
Inventario)

209
No. De 3,693 4,314 10,447 29,865 20,000 30,673 31,774
habit.
Pérez Diego de Padrón Harcort32 Análisis Análisis De la
Fuente Ponce de Lasaga del Estadístico Estadistico Vega
León Curato31 182933 1837
Cuadro No. 2
La información contenida en este cuadro da una idea de cómo fue aumentando el número de habitantes de
Colima, durante la primera mitad del siglo XIX.

El área urbana fue dividida en cuatro secciones, muy similares a las que se observan en el
Padrón de Lasaga, que en ese entonces eran denominadas cuarteles. Cada sección se dividió
a su vez en manzanas34. La sección 1, corresponde a la parte Nor-poniente de la ciudad, con
32 manzanas; la sección 2, a la parte Nor-oriente, con 55 manzanas; la sección 3 a la Sur-
oriente, con 54 manzanas y la sección 4 a la parte Sur-poniente, con 34 manzanas. Esto nos
habla de una población más numerosa hacia el oriente, tal vez por el obstáculo natural que
representaba el Río Colima, hacia el poniente. En esas fechas se observa una mancha
urbana alargada en el sentido oriente-poniente, a diferencia de 1793, que se desarrolló de
norte a sur. (Ver Plano No. 3)

Aún cuando en el Padrón de 1842 sólo se incluyeron los varones en edad laboral, es posible
tener una idea clara de las actividades productivas predominantes en la ciudad, así como las
zonas urbanas que se definen de forma natural en función de tales actividades, sobre todo si
consideramos que ni los niños, ni los ancianos, ni las mujeres, ni los enfermos, ni los
presos, que no se incluyeron en el padrón, estaban en condiciones de trabajar. Por tanto, se
puede pensar que los individuos censados representaban, en efecto, la población
económicamente activa de la ciudad, en ese año. Partiendo de esto, se observa que la
población urbana se componía de la siguiente forma: (Ver Tablas 1 a 4)

31
Descripción eclesiástica de Colima. Visita de 1802. En CALDERON Quijano, José A. Documentos para la
historia del Estado de Colima, siglos XVI-XIX, Colección Peña Colorada. 1979. (p. 276)
32
Documento elaborado por Eduardo Harcort en 1830, con el título: Noticias Geográfico-Políticas del
Territorio de Colima y que fue publicado y actualizado por Ramón R. De la Vega, en 1842; citado por Jaime
Olveda, Estadísticas del Territorio de Colima, Op. Cit. (pp. 13-26)
33
Rosa Margarita Nettel Ross, Noticias históricas y estadísticas de Colima en el siglo XIX. Antología,
introducción y notas. Historia Gral. de Colima. Documentos Colimenses No. 4, Universidad de Colima,
Gobierno del Estado de Colima, CNCA. (p. 5). En su antología, la autora incluye el “Análisis estadístico del
Territorio de Colima” de 1829, el cual localizó en el Archivo del Congreso del Estado de Michoacán, en 1992
y del que obtuvo estos datos.
34
Padrón de 1842, para la capitación establecida por el Decreto del 7 de abril; encontrado por el Profr.
Ricardo Guzmán Nava, quien lo prestó para realizar este trabajo.

210
PRIMERA SECCION NUM % SEGUNDA SECCION NUM %
Artesano 106 27.9 Trabajador del campo 35 45.45
Operario 55 14.47 Artesano 23 29.87
Trabajador del campo 50 13.15 Comerciante 5 6.5
Comerciante 41 10.8 Prestador de servicios 4 5.19
Trabajador de la construcción 24 6.32 Trabajador de la construcción 3 3.89
Militar 22 5.8 Empleado de Gobierno 2 2.6
Arriero 19 5 Militar 2 2.6
Dependiente 18 4.73 Vendedor de comida o bebida 2 2.6
Prestador de servicios 17 4.47 Artista 1 1.3
Sirviente 14 3.68 77 100%
Vendedor de comida o bebida 8 2.1
Empleado de Gobierno 3 0.8 Tabla 2
Clérigo 2 0.52
Artista 1 0.26
Tabla 1 380 100%

TERCERA SECCION NUM % CUARTA SECCION NUM %


Trabajador del campo 104 36.88 Militar 184 31.9
Operario 60 21.27 Sirviente 111 19.24
Artesano 37 13.12 Artesano 81 14.03
Trabajador de la construcción 17 6.03 Comerciante 52 9.02
Comerciante 16 5.68 Trabajador del campo 44 7.62
Vendedor de comida o bebida 16 5.67 Trabajador de la construcción 25 4.33
Arriero 10 3.54 Prestador de Servicios 20 3.47
Sirviente 7 2.48 Dependiente 17 2.94
Sin oficio y otros 5 1.77 Vendedor de comida o bebida 11 1.9
Prestador de servicios 4 1.42 Arriero 9 1.56
Artista 4 1.42 Clérigo 8 1.38
Empleado de Gobierno 2 0.72 Artista 7 1.21
282 100% Empleado de Gobierno 4 0.7
Tabla 3 Sin oficio y otros 4 0.7
Tabla 4 577 100%

Tablas 1 a 4: Elaboradas a partir de la descripción de las cuatro secciones del Padrón de 1842

Existen algunos datos que no concuerdan del todo con los que arroja dicho padrón y éstos
se refieren particularmente a la nomenclatura y a la designación de algunos nodos o hitos
urbanos, como algunas plazas, templos o caminos, posiblemente porque fueron deducidos
por no estar contenidos en el mismo. Un ejemplo de esto puede ser el hecho de que en
varias actas de cabildo se menciona la existencia de alguna calle cuya denominación no
concuerda con la nomenclatura establecida en el padrón. No obstante, existen otras muchas

211
que sí corresponden: Se hipoteca una casa en el barrio del Puente Verde, calle de Franclin,
manzana No. 12 35.

Por otro lado, la nomenclatura siempre representó un problema. Desde el Padrón de Lasaga,
éste tuvo que inventarles nombres a las calles, los que él consideró que las identificaría con
mayor facilidad, tomando algunas que ya utilizaba el común de la gente. Pero esa
denominación establecida por Lasaga no perduró. Como la mayoría de las calles eran
conocidas por algún elemento que las distinguía de las demás (calle de la Cárcel, calle de la
Parroquia, calle de la Soledad) o por los individuos destacados que tenían su vivienda sobre
ellas (calle de Dn Francisco Campos, calle de Doña Dolores Anzar) al cambiar las
circunstancias, la calle vuelve a quedar sin nombre. En algunos casos se sigue mencionando
“la calle del finado Campos”, hasta que en ella habite otro personaje de importancia que “la
bautice”. De igual forma, los sismos frecuentes hacían que las referencias urbanas
desaparecieran en muchos de los casos y aunque por algún tiempo se siguiera utilizando el
mismo nombre, posteriormente aparecía otro elemento que fuera digno de ser integrado
como referencia. Lo cierto es que la gente de Colima parecía estar muy conforme con ese
sistema, aunque originara confusiones y desorientara a los que venían de fuera.

El Padrón de 1842, llevó el asunto de la nomenclatura al extremo. Una misma calle en cada
cuadra cambiaba su nombre, y podemos mencionar el caso de la calle más larga en el
sentido ote-pte que contaba con 18 nombres diferentes, y la más larga en el sentido nte-sur,
con 13. Había nombres extravagantes tales como: calle de La Floresta, calle de la
Filantropía, etc.; nombres míticos como: calle de Vulcano, de Apolo, de Aqueronte, etc.; o
simpáticos: calle de Salsipuedes, del Chiste, etc.; otras más hacían alusión a los valores
humanos: calle de la Templanza, de la Tolerancia, de la Caridad, etc. Sin duda alguna se
hizo patente la imaginación de los que intervinieron en ello, sin poder aún precisar
claramente a quién le correspondió esa labor. Por supuesto que no faltaron los nombres de
los héroes de la Independencia, Hidalgo, Morelos, Allende, etc. y muy pocas conservaron la

35
AHMC, Expedientes, Caja D-82, Exp. 19, octubre de 1845. (Revisar Inventario)

212
nomenclatura asignada por Lasaga, aunque solo fuera a lo largo de una cuadra: calle de la
Parroquia, de la Soledad, de San Juan de Dios, por nombrar algunas36.

Plano No. 3
Plano Urbano del “Distrito del Sudoeste del Departamento de Michoacán, denominado Colima”, realizado por
el cartógrafo Elías Méndez Pizano, sin que se especifique su fecha de elaboración.
El afán del Gobierno de contar finalmente con una nomenclatura adecuada no rindió frutos
una vez más, pues los colimotes siguieron llamando a las calles por otros nombres que les
eran más familiares o por referencias que fueran más claras, según observamos en actas y
testamentos de años posteriores: calle de Salomé Romero o calle de la Plaza Nueva hacia el

36
Padrón de 1842 y Plano Urbano, Op. Cit.

213
Campo Santo Nuevo, en un expediente de 184537 . Esa actitud es comprensible si pensamos
en la dificultad de aprenderse tal variedad de nombres. Inmediatamente los gobernantes se
percataron del error, ya que al año siguiente de haberse efectuado el padrón, se consideraba
como indispensable reformar la anterior nomenclatura38.

Otro aspecto importante era la necesidad que se tenía de conocer el número de extranjeros
que residían en la ciudad y debido a que éstos no podían ser incluidos en los padrones
electorales, el Ayuntamiento se vio en la obligación de formar un Padrón de Extranjeros,
con el objetivo de tener registro exacto de sus actividades y su lugar de residencia. Sin
embargo, llegar a un acuerdo en cuanto a cuál sería la nomenclatura definitiva en la ciudad
de Colima, era de suma importancia para el Ayuntamiento, y en septiembre de 1844 se
proponía lo siguiente:
“Para expeditar las elecciones así como para formar con exactitud la estadística,
subsanando los errores que se han padecido en la que se formó [...] conviene se hiciese
un padrón exacto del vecindario, no solo de esta municipalidad, sino de todo el Distrito,
a cuyo efecto se comisionaren sujetos de providad y respetables, uno por cada manzana
[...] haciendo el gasto que fuere necesario, tanto para esto como para la enumeración y
arreglo de las manzanas...”39
y para finales del mismo mes, el comisionado da cuenta en cumplimiento de su comisión,
sobre la nomenclatura y arreglo de las manzanas, que dicho trabajo se mandó suspender por
falta de fondos40.

El asunto no paró ahí. Se sabe que en 1856, se encargó a Dn. Filomeno Medina, que era
pintor, decorar las losas con los nuevos nombres de las calles, y hacer un croquis de la
ciudad (Ver plano No. 4)
”Sírvase Usted mandar pagar a la orden del Sr. Secretario del Gobierno Político, D. Antonio
Rodríguez, cincuenta pesos para el pago del croquis de esta ciudad formado por D. Filomeno
Medina, por orden del mismo superior Gobierno; cuya cantidad será bien dada previos los
requisitos de estilo.” 41

37
AHMC, Expedientes, Caja D-82, Enero de 1845. . (Revisar Inventario)
38
AHMC, Actas, Caja F-11, Pos- 1, Enero de 1843. . (Revisar Inventario)
39
AHMC, Actas, Caja F-11, Pos 2, Septiembre de 1844. . (Revisar Inventario)
40
Idem.
41
AHMC, Expedientes, Caja D-102, 26 de Julio de 1856. (Revisar Inventario)

214
Al año siguiente, al mismo Filomeno Medina se le encargó el padrón correspondiente, pero
éste no lo llega a realizar por haber renunciado al cargo, y los que continuaron la labor
también renunciaron42.

Plano No. 4
Plano realizado por Don Filomeno Medina en 1856. Obtenido de “Mapas y Planos antiguos de Colima y del
Occidente de México” (1521-1904) Mirafuentes G. José Luis/Arturo Soberón Mora. Colección Peña Colorada.
Archivo Histórico del Municipio de Colima. Tomar en cuenta que el plano apunta hacia el poniente, en su
parte superior.

Parece un tanto incomprensible, que dotar de nombre a las calles en ese tiempo resultara un
asunto tan difícil de resolver, y mientras las autoridades decidían qué hacer, los habitantes
de Colima optaban por denominarlas como siempre lo habían acostumbrado: por

42
AHMC, Expedientes, Caja D-103, Junio de 1857. (Revisar Inventario)

215
referencias urbanas o personas que vivían ahí, mientras el tamaño de la ciudad lo
permitiera.

Se observa, para 1845, cómo los otrora arrabales fueron absorbidos por la expansión del
viejo casco principal, formando barrios más consolidados y nuevas calles. La extensión del
mismo sobrepasaba las 200 manzanas, predominando aún el crecimiento en el sentido
Norte–Sur. La población aumentó de 29,865 que tenía en 1830,43 a 32,000 en 184244;
incremento relativamente poco, en comparación con el crecimiento urbano que se tuvo en
el mismo periodo45. (Cuadro 1)

La mancha urbana se extendía rápidamente y las solicitudes de arrendamiento de solares


manifiestan que el crecimiento se dio hacia varios puntos: el barrio de Guadalajarita, al
norte; el del Manrique, al este o el de la Garita, al sur, eran muy solicitados, así como las
playas del río principal.46 Había por tanto, necesidad de abrir nuevas calles y edificar
nuevos puentes.

Si observamos el plano levantado por Filomeno Medina en 185647 (Plano 4), apreciaremos
el crecimiento de la mancha urbana, así como la ocupación de áreas que antes tenían
construcciones dispersas. Se define claramente otro límite natural hacia el Oriente, que es el
arroyo Manrique, y por el Poniente casi llega a otro, el arroyo Pereyra. La ciudad cambió la
forma alargada que había prevalecido en el sentido Norte-Sur durante el virreinato, por una
tendencia de crecimiento de Oriente a Poniente, sobrepasando dichos límites naturales

De las características urbanas y la zonificación en 1842

43
Rosa Margarita Nettel Ross, Noticias Históricas… (p.5) Op. Cit.
44
Eduardo Harcort, Noticias Geográfico-Políticas… Op. Cit.
45
Conviene tomar en cuenta que tales estadísticas (Harcort y De la Vega) se elaboraron con el propósito de
demostrar que Colima era autosuficiente y así poder obtener su autonomía, por tanto, el compilador sugiere
que es probable que los datos hayan sido adulterados. Veáse la Presentación de Jaime Olveda (p. 11).
46
AHMC, Ramo Expedientes. Cajas D-102 y D-103 (1856-1857) . (Revisar Inventario)
47
AHMC, Ramo Expedientes. Caja D-102 (Exp. 5) Contiene una orden de pago a favor de D. Filomeno
Medina, por la elaboración del “croquis de esta ciudad”. Se puede constatar entonces, que las iniciales F.M.
corresponden a este personaje colimense. . (Revisar Inventario)

216
Los datos que arroja el Padrón de 1842, nos hablan de una gran variedad de actividades,
tantas como necesidades existían en el lugar; por ello optamos por englobar a aquellas que
fueran más o menos similares o se encaminaran a un mismo fin. Como puede verse, existe
un predominio de artesanos. Se denominó de este modo a los fabricantes de todo tipo de
enseres de uso común y que, a falta de productos industrializados, constituían un sector
imprescindible en la vida urbana, ya que proporcionaban artículos manufacturados, la gran
mayoría de primera necesidad. Un ejemplo de ello son los zapateros, que eran 60,
sobrepasando en número a cualquier otro rubro, existiendo diseminados en toda la ciudad,
pero principalmente en la 1ª y 4ª secciones. Le sigue el grupo dedicado a las actividades del
campo, lo que nos habla de una sociedad eminentemente agrícola, como seguramente lo era
la mayoría en ese tiempo.

Siguen en importancia los militares, que en realidad no son particularmente representativos


de la población de la ciudad de Colima, ya que constituían un grupo conformado por
individuos de varios puntos del territorio, que se concentraban en Colima para efectos de
organización, pero variaban constantemente, conforme se fueran suscitando algunos hechos
defensivos, o fueran cumpliendo con la obligación del servicio militar.

Llama la atención el alto porcentaje (10.61%) de sirvientes domésticos (incluidos aquí los
mandaderos), porcentaje aún mayor que los mismos comerciantes. Esto nos muestra una
sociedad con grandes diferencias sociales, ya que éstos regularmente habitaban en las casas
de las personas de clases más acomodadas. Los operarios constituyen un grupo cuyas
funciones son un tanto ambiguas, pues no se especifica exactamente cuál es la actividad
productiva a la que apoyan, aunque es de suponerse que podrían ser las labores del campo,
o el ramo de la construcción48. Siguen los comerciantes cuya importancia radicaba no tanto
en el intercambio para la subsistencia, (aunque también se daba); el cual se efectuaba
generalmente del productor al consumidor y en el ámbito del tianguis popular; sino más
bien consistía en el abastecimiento de productos más sofisticados, provenientes
principalmente de fuera, y que no estaban al alcance de todas las clases sociales, y por
ende, era acaparado por los más pudientes.
48
AHMC, Expedientes, Caja D-75, Exp. 85, 1842, menciona el Diario para la Raya de Operarios en las
Consistoriales, cuando éstas se estaban reconstruyendo. (Revisar Inventario)

217
Los anteriores fueron los grupos de mayor importancia, aunque también podríamos señalar
que los trabajadores de la construcción destacaban, localizándose 15 albañiles y 53
obrajeros49, sin considerar a los operarios que pudieran estar relacionados con esa actividad.
En el otro extremo se encuentran los médicos o boticarios, que solo eran 3 para toda la
ciudad.

En cuanto a los empleados de Gobierno, no existe la certeza del dato, ya que la gran
mayoría seguía con su actividad productiva, a la par que desempeñaba el cargo público que
se le había asignado; por tanto, es probable que el número de éstos fuera mayor. Lo mismo
sucede con los clérigos, puesto que eran considerados como exceptuados y los
empadronadores no emplearon el mismo criterio al hacer las listas y también es muy
probable que fueran más de los 10 que arroja el censo. El grupo de los arrieros, que en el
Padrón de Lasaga fuera de gran importancia, en este año de 1842, bajó notablemente en
número.

Por otro lado, resulta de sumo interés observar las diversas secciones de la ciudad y notar
que la población de más bajos recursos (artesanos y labradores) se ubicaba en la zona
oriente (2ª y 3ª secciones) y los comerciantes, sirvientes, operarios, y empleados de
gobierno se localizaban en las secciones 1ª y 4ª, siendo la parte central y poniente de la
ciudad donde se asentaban las clases más acomodadas y donde también se localizaba el
comercio. Los militares ocupaban el Cuartel, ubicado en la 4ª sección y los carniceros se
situaban todos en la 3ª sección que era donde estaba el Corralón, construido para la
matanza de reses. La mayor cantidad de población se asentaba al oriente, teniendo como
límite el arroyo Manrique.

49
Se consideraba obrajero al trabajador de una obra, aunque no se especifica que sea de la construcción.

218
Plano No. 5
Interpretación personal basada en el Plano Urbano del “Distrito del Sudoeste del Departamento de
Michoacán, denominado Colima”, realizado por el cartógrafo Elías Méndez Pizano, donde se muestra, con
colores, las diferentes zonas identificadas a partir de las actividades económicas de los habitantes de Colima en
1842.

Para entonces, ese primer cuadro de la ciudad fue el de mayores transformaciones en su


fisonomía. Las construcciones que rodeaban a la plaza de armas se modifican y se van
vistiendo de modernidad, debido a la influencia de otras zonas del país. Cambiaron sus
derruidos portalitos de madera y teja, por nuevos y resistentes portales, ostentando cada
uno aspectos diferentes según el periodo en que fueron reedificados: el Portal Hidalgo, en
1790; (Ver Foto 1) el Portal Morelos en 1848 y el Portal Medellín en 186050 . El de mayor
importancia estética fue este último.

50
Francisco Hernández Espinosa. El Colima de ayer, 3ª edición, Colima, Col. 1982. (p. 72)

219
Foto No. 1
Primer portal sólido que se edificó en torno a la plaza (hoy Portal Hidalgo). Archivo fotográfico del Archivo
Histórico del Municipio de Colima, Foto 252

En cuanto a los espacios abiertos destinados para el esparcimiento, hacia finales de la


década de los 40s, Colima contaba con el Paseo de las Parejas, posteriormente llamado
Paseo del Progreso (hoy Parque Hidalgo) y el Paseo de la Piedra Lisa. Los dos se
caracterizaban por la abundante vegetación y hermosos paisajes. Además funcionaban
como plazas, la principal o de Armas (para eventos de gobierno), la del Mercado (cuya
función era netamente comercial) y la Plaza Nueva (hoy Jardín Núñez) y que hacía las
veces de Alameda. (Ver Plano 3)

Por lo general, sus construcciones siguieron siendo de factura sencilla, proporciones


horizontales y achaparradas por razones de seguridad. Los frecuentes sismos fueron
partícipes de esa imagen, al ser reedificadas constantemente, aunque las hubo de dos
niveles en las cercanías de la Plaza Mayor. Sin embargo, su fisonomía en general, se
caracterizaba por la repetición de los mismos esquemas:

220
“Debido a que el estilo de la arquitectura es generalmente el mismo, las calles en su mayoría se
parecen unas a otras, y siendo que todas son de un ancho semejante, sin escaparates que sirvan como
puntos de referencia, resulta asunto difícil para un extranjero hallar el rumbo sin perderse” 51

Colima obtuvo finalmente su autonomía en 1857, al ser considerado Estado Libre y


Soberano y durante las siguientes tres décadas, a pesar de los vaivenes políticos nacionales
y la situación local también inestable (cambios drásticos de gobierno, enfrentamientos,
estados de sitio,52 etc.) la entidad manifestó una tendencia de crecimiento que se debió
seguramente al esfuerzo reiterado de sus gobernantes por integrarse a la corriente de
progreso y modernidad imperante en el país, aún cuando la situación económica de los
ayuntamientos fuera precaria. Aparece en escena el protagonismo político, es decir, la
necesidad gubernamental de trascender a toda costa, lo cual tuvo impacto directo en la obra
pública, afectando indiscutiblemente, la fisonomía del Colima de entonces.

Breve reflexión final

Recrear cómo pudo haber sido la estructura, traza y composición urbanas de Colima en la
primera mitad del siglo XIX fue uno de los objetivos que motivaron a realizar esta
investigación. Es un trabajo que está en proceso, que debe completarse y depurarse, y
esperamos que sea del interés de los lectores para, con sus atinados comentarios y
observaciones, podamos mejorarlo y completar aquellos aspectos que aún quedan
inconclusos en la fascinante labor de reconstruir la historia, y en este caso particular, la
historia urbana de Colima.

51
John Lewis Geiger, “De Manzanillo a Colima, 100 años atrás” citado por Servando Ortoll, Por tierras de
cocos y palmeras. Apuntes de viajeros a Colima, siglos XVIII a XX. Instituto de Investigaciones Dr. José
María Luis Mora, Editorial Ofset, México 1987. (p. 205)
52
Servando Ortoll. “Dulces inquietudes, amargos desencantos. Los colimenses y sus luchas en el siglo XIX”
Hist. Gral. de Colima, Tomo III, Univ. de Col. Gob. del Edo. de Colima y CNCA México 1997, (pp.93-162)

221
La Relación jurada de gastos de funeral del Cura del Pueblo de
Ixtlahuacán, Vicente Iriarte (1768)
José Luis Silva Moreno, AHEC
María Irma López Razgado, INAH-Colima

A fines del año de 1767 falleció en la villa de Colima el bachiller Josep Vicente de
Iriarte, cura propietario del pueblo de Ixtlahuacán. El 15 de diciembre de 1768, una vez
alcanzado el término del llamado “cabo de año”, su hermano, don Gregorio de Iriarte,
vecino de esta misma villa, de la que había sido su alcalde ordinario hacía apenas unos
cuantos meses, y de oficio comerciante, presentó, como era usual al realizar la
testamentaria de todo difunto en ése tiempo, la memoria y relación jurada de todo lo que se
gastó en la enfermedad, el velorio y el funeral de dicho eclesiástico.

Esta memoria y relación es un documento muy detallado que, por su naturaleza, se


presentó ante el juez ordinario de Colima, seguramente como parte del expediente formado
para realizar el inventario y división de los bienes entre sus herederos. Ello usualmente
incluye un tanto del testamento respectivo realizado ante juez receptor, escribano público o
al menos cuatro testigos; en su caso, la memoria y relación de los gastos que se hayan
realizado en el entierro, la cuantía de sus deudas, y el inventario de todos sus bienes
muebles, inmuebles y capitales, para proceder entonces al pago de los adeudos totales y la
división de la cantidad restante entre los legítimos herederos.

De la misma manera en que para conocer la vida cotidiana de los pueblos debemos
consultar los archivos eclesiásticos, para conocer el entorno privado de los hombres de la
iglesia podemos acudir, como en este caso, a expedientes de justicia ordinaria, cuya
importancia ha sido ya puesta en relieve para el estudio del mundo novohispano, pero que
para sigue siendo una fuente documental por atender, especialmente para el siglo XVIII, en
esta provincia del mar del sur.

Las cuentas que realiza don Gregorio Iriarte, como primer albacea, de la suma de
gastos realizados, permiten una lanzar una mirada al universo privado de la enfermedad y
los rituales relacionados con la muerte, de obligado cumplimiento para garantizar la
disposición final del cuerpo y la salvación del alma, pero también, como afirma un
historiador que ha trabajado las piedades funerarias en el ámbito maya, Mario Humberto
Ruz, “era momento privilegiado para reafirmar, así fuere por última vez, las diferencias
entre los poderosos y el pueblo común”1

Este ensayo está dividido en cuatro partes. En la primera, se mostrarán las cuentas
generales de la relación jurada y otros documentos relacionados con el mismo. En la
segunda, se hablará de la enfermedad; los remedios y los cuidados del paciente; en la
tercera hablaremos de los ritos de la muerte y en la cuarta, daremos una breve conclusión a
modo de resumen.

1
“Fastos y piedades funeraias en el ámbito maya”. Mario Humberto Ruz., p. 249; en HISTORIA DE LA
VIDA COTIDIANA EN MÉXICO

222
PRIMERA PARTE
MEMORIA y RELACIÓN JURADA

El expediente de los gastos del funeral del Cura Vicente Iriarte, consta de varios
documentos. La precede una constancia y varios recibos relativos al cumplimiento que hizo
don Gregorio Iriarte, fechadas el 21 de octubre de 1768 en Jolotlán, de una disposición
testamentaria de su hermano. En dicho lugar, hizo entrega de 15 reses a los alcaldes e
indios principales de los pueblos de indios de Ixtlahuacan, Tamala, Cautlán, Zinacamitlán y
Chamila, así como de otras 18 al pueblo de Jolotlán, todos ellos en dicha parroquia de
Ixtlahuacán, de las 140 cabezas de ganado que tenía el cura en su rancho. Constan
asimismo, cada uno de los recibos que dieron estos alcaldes; pero, por alguna razón, dichos
animales y otros gastos realizados en ese momento, no constan en la memoria.

La memoria y relación, por su parte, consignó, hasta un total de 3,605 pesos siete
reales y medio, la cantidad y costo de todo lo que se compró, y gastó en la enfermedad, el
funeral, el velorio, y las honras; así como para cumplir las disposiciones testamentarias,
deudas y habilitaciones de dinero dejadas en su momento por el difunto.

He de reconocer que, en principio la cantidad erogada y consignada en esta


memoria me sorprendió por su magnitud, sobre todo tomando en cuenta que se habría
realizado para “los gastos de funeral, y entierro, novario, honras y cabo de año”.

Sería, en relación a la época, una cantidad considerable, sobre todo si tenemos en


cuenta que, por ejemplo, los 633 pesos 5 reales gastados durante el funeral del cura del
pueblo de Retalhuleo, Chile, don Tomás Antonio Zapata en 17912, pero un gasto aceptable,
en todo caso, en una época donde la salvación del alma tenía más valor que los bienes
materiales.

Usualmente hemos utilizado para medir estos gastos y actitudes, los de la corona.
En la monarquía española el representar era tan importante como el hacer. La lejanía de los
reyes era compensada en América con imágenes o símbolos que los representaban como si
estuvieran presentes, por ejemplo, en sus propios funerales, y podemos medir contra éstos,
el gasto efectuado por otros. Así, apenas en 1767, en la ciudad de Guatemala, se habían
gastado 1,500 pesos solo en la cera utilizada en la pira funeraria en honor de Isabel de
Farnesio, la segunda esposa de Felipe V, fallecida el 10 de julio de 1766.3

Una lectura más detalla de la memoria y relación del bachiller Iriarte mostró, sin
embargo, una situación diferente. El gasto se divide en tres grandes rubros: enfermedad,
disposición final del cuerpo y del alma, y gastos obligados; encontramos asi que,
desglosadas las cantidades que había sido destinadas al pago de deudas, los gastos
necesarios y el cumplimiento de diversas disposiciones o habilitaciones dispuestas por el
difunto, estas son la mayor parte del total: 2,872 pesos con tres reales y medio; mientras
que lo gastado en el entierro, velorio, el túmulo, el novenario y las honras comprendió

2
Humberto Ruiz, op. Cit., pp. 256.
3
Humberto Ruiz, p 252

223
apenas 361 pesos con dos reales, que fue a su vez cinco veces lo dispuesto durante la
enfermedad: 68 pesos y medio real.

MEMORIA Y RELACIÓN JURADA DE GASTOS DEL FUNERAL


TABLA 1
SUMAS PARCIALES Y TOTALES
RUBRO CANTIDAD CANTIDAD PARCIAL
Enfermedad 68 pesos ½ real 68 pesos ½ real
Entierro 223 pesos 6 reales
Velorio 22 pesos
Túmulo 45 pesos 1 real
Novenario 33 pesos 3 reales
Honras 37 pesos 361 pesos 2 reales
Deudas 348 pesos 4 reales
Gastos 546 pesos 4 ½ reales
[Ganado] [135 pesos 6 reales]
Habilitaciones 2325 pesos 7 reales 2,879 pesos 7 ½ reales
[Disposiciones en vida o
testamentarias]
TOTAL DE LA MEMORIA 3,613 pesos 3 reales
Incluyendo ganado [3,752 pesos]

361 pesos que, sin embargo, habrían sido suficientes 30 años después, en 1797, para
comprar en 55 pesos un solar en la calle de Tarímbaro a don Antonio Falcón y su esposa
María Antonia Fuentes4, otro junto al río de Colima, en 79 pesos, situado a un costado del
templo de la Salud, a don Antonio Pérez5; y una casa y solar al otro lado del río chiquito,
frente a la casa del regidor don Pedro Norverto de Orozco, valuada en 180 pesos6.

En suma, los más de tres mil pesos 600 pesos hacen referencia al cacao, chocolate,
frijol, gallinas, bizcochos, aguardiente, vino, aceites, agua de la Reina de Hungría, alucema
y otros gastos en la enfermedad; hasta el número y tipo de misas, repiques dobles de
campana, cantores, cera labrada, cirios, velas de sebo, balleta, pontibí, reata, clavos, tablas,

4
AHEC, Virreinal, Caja 28, exp. 1. Protocolo 1797 ante Agustín Brizuela, alcalde ordinario de segundo voto;
Villa de Colima. 26 agosto 1797. Antonio Falcón, marido y conjunta persona con María Antonia
Fuentes, vecinos del Pueblo de Sayula, otorga escritura de venta de un pedazo de tierra en la calle
de Tarímbaro que sube para San Francisco Almoloyan, a doña Felipa Pineda.
5
AHEC, Virreinal, Caja 28, exp. 1. Protocolo 1797 ante Agustín Brizuela, alcalde ordinario de segundo voto.
Villa de Colima.02 mayo 1797. Don Antonio Pérez, vecino de Colima, heredero de doña Gertrudis
Mata, vende a Juan Torivio Velásquez, también vecino de Colima, un solar en la otra banda del rio de esta
villa, que linda al sur con la capilla de Nuestra Señora de la Salud.
6
AHEC, Virreinal, Caja 28, exp. 1. Protocolo 1797 ante Agustín Brizuela, alcalde ordinario de segundo voto;
Villa de Colima. 16 mayo 1797. Don Marcos Samora, don Miguel, don Antonio, don Felipe, doña Josefa,
casada con Felipe Virgen, María Rosa, viuda, y María Aleja, casada con Gerónimo Solórzano, venden a don
Atanacio Gómez, de esta vecindad, un solar y casa al otro lado del rio Chiquito.

224
tachuelas, el hábito y la ropa talar con que fue enterrado, lo que se pagó a quienes lo
trasladaron, hicieron el cajón de entierro, ayudaron en la tumba, deudas pendientes,
novenarios sin pagar, compromisos adquiridos, y un largo etcétera.

SEGUNDO
ENFERMEDAD Y REMEDIOS

En 1767 el apellido Iriarte era importante en la villa de Colima para 1767. Por este y
otras escrituras públicas otorgadas en febrero de ese año7, sabemos que era una familia de
comerciantes formada por don Gregorio de Iriarte, ya finado, y cinco hermanos: Antonio,
Francisco, Gregorio, Juan Ygnacio, Joseph Vicente y Rita. Juan Ygnacio y Gregorio
formaban parte del cabildo; el primero ya había sido alcalde ordinario de 1766 a 17678; y
Gregorio lo sería de 1769 a 17709.

Joseph Vicente era clérigo presbítero domiciliado en el obispado de Michoacán y


cura propietario de la parroquia de Ixtlahuacán, cuya jurisdicción parroquial incluía
entonces el valle de Alima, con cabecera en la congregación de Coahuayana como una
vicaría propia. Era un curato pobre, de tercera categoría, con rentas inferiores a los mil
pesos anuales, pero con suficientes ingresos propios para el mantenimiento de su párroco,
no obstante ser un curato de indios, gracias a que Coahuayana era una congregación de
criollos y mulatos dedicados a la siembra de algodón.

En 1796 el cura Pedro Pablo Pintado se lamentaría que en un año antes, se le


hubiera segregado a esa parroquia la vicaría de Coahuayana, al quedar agregado Colima al
obispado de Guadalajara. En una representación que escribió entonces al obispo Alcalde le
dijo que

“este Curato a más de haver sido siempre corto, ha quedado ahora mucho
más, por que como abrasaba de dos Provincias en el se dividieron los Obispados,
quedando de la parte de Valladolid lo que verdaderamente lo componía y hacía
Curato, y era lo que mantenía al Cura con Obenciones y Primicias, pues se le
segregaron tres Pueblos, una Congregación muy crecida nombrada Cuahuayana, y
muchas Aldeas anexas Capaces y háviles de sostener un Subdelegado como lo
mantienen, y a la presente Cura”10

7
AHEC, Fondo Virreinal, Serie Protocolos, caja 23, carpeta 2; Colima 6 febrero 1768 ante Don Norberto
García Menocal. Poder que otorga Joseph María de Yriarte, vecino de la ciudad de Valladolid a Don Gregorio
de Yriarte su hermano; Villa de Colima 9 febrero 1768 ante Don Antonio María Azbuzúa, Poder que otorgan
don Juan Ygnacio, don José María de Yriarte, vecinos de esta villa, a Don Gregorio de Yriarte, su hermano;
Villa de Colima, 9 febrero 1768; Reconocimientoque hacen don Gregorio y Don Juan Ygnacio de Yriarte, de
una cláusula del testamento del bachiller Joseph Vicente de Iriarte.
8
AHEC, Virreinal, Caja 23, exp. 1
9
AHEC, Virreinal, Caja 23, exp. 5
10
Año de 1797. Representación del cura de Ixtlahuacán D. Pedro Pablo Pintado, sobre unos puntos y entre
ellos la redificación de la Iglesia Parroquial. AHAG, GOBIERNO, PARROQUIAS, IXTLAHUACÁN DE
LOS REYES, CAJA 1: EXP. 1797 MARZO 22.

225
El bachiller Iriarte enfermó de gravedad en Ixtlahuacán a mediados de 1767, por lo
que hasta ese pueblo viajó don Gregorio, como dejó consignado, bien surtido de alimentos
y medicinas, ya que, excepto sal, no había otro mercado y todo debía llevarse desde la villa
de Colima.

La memoria indica que don Gregorio llegó con 7 libras de cacao, de a real la libra,
vino de parras y aguardiente, además de condimentos como clavo, romero, pasas y
almendras para aderezar su comida, tal vez demasiado magra para un enfermo como él; así
como ollas, jarros y unto, o manteca, para cocinar frijoles, pollos, gallinas, pollas y un
carnero, ya que comer carne era parte de los tratamientos médicos habituales, además del
cacao, cuya ingesta era soportada incluso por quienes padecían problemas digestivos.

No dice de qué enfermó don Vicente; de hecho, pero, además de aceites de


almendras y aceite rosado, se mencionan un par de cosas que pueden dar una pista al
respecto. había llevado consigo dos reales de “Agua de la reyna de Ungría”, y medio almud
de alusema.

El primero es un destilado aromático, refrescante y con propiedades digestivas, que


se prepara macerando unos días en alcohol flor de romero, cuyo resultado se aplica
directamente en la piel; una receta, consultada en internet, le añade esencia de azahar,
corteza de naranja, corteza de limón, pétalos de rosa y flor de lavanda; hay referencias de su
uso en la corte española a mediados del siglo XVIII11, pero no en el Colima de ese tiempo.
Por su parte, la alhucema, también llamada lavanda, salvia o espliego, es una planta,
también macerada y utilizada en forma de aceite, recetada para padecimientos digestivos,
así como expectorante, por lo que era útil para casos de diarrea, flema y tos crónica. En este
caso, encontramos que se menciona su uso en el siglo XVI, pero no en más allá.

Por la memoria tenemos idea de que fue necesario traer al enfermo a la villa de
Colima, para lo cual se pagó 2 pesos y 4 reales en regalar con vino y vizcochos a los mozos
que lo trajeron a hombros, probablemente en una hamaca, por la delicada salud del párroco;
por el entonces muy transitado camino a las salinas de Ixtlahuacán, que pasa por el pueblo
de Tecolapa.

En la villa de Colima, el cuidado de don Vicente corrió a cargo de “varias mujeres y


hombres” que lo asistieron hasta que falleció y a quienes se les pagó chocolate, comida y
cena, así como de las cinco visitas que le hizo Fray José y por Rafael, el barbero, quien le
hizo propiamente la barba. Vino de parras, aguardiente y agua de la reyna de Ungría
constan también en las cuentas mencionadas, así como la compra de una colcha y de una
frazada.

Como ya hemos dicho, hasta su deceso, la enfermedad del bachiller Joseph Vicente
de Iriarte había costado, según su hermano don Gregorio, la suma de 72 pesos con 1 real.

11
Según Juan de Vicente González, 2002; Boticas monásticas cartujanas y conventuales en España”

226
LA MUERTE

Los ritos de disposición final del cuerpo del bachiller Joseph Vicente de Iriate
corresponden al velorio propiamente dicho, que ocurre inmediatamente tras el fallecimiento
del enfermo; el entierro; novenario, honras, y cabo de año.

No disponemos la información suficiente para darles fechas a estos actos litúrgicos;


el documento carece de precisión al respecto; por él sabemos de “la noche que se veló al
difunto”, “el día del entierro”, del “día que se acabó el novenario” del “día de las honras”,
así como de “el cabo de año del mencionado difunto”; asimismo que fue importante “el
discurso de seis meses”; la ofrenda que se le hizo el día de los finados y una misa más el 5
de diciembre. Pero como la memoria está fechada apenas el 15 de ese mes, parece posible
interpretar el dato como que el citado día 5 sería el del acabo del año; entonces tiene lógica
que los hermanos del bachiller hayan otorgado en los primeros días de febrero de 1768,
poderes para vender las propiedades de la familia y cumplir cláusulas de su testamentaría,
una vez concluidos los periodos pertinentes del entierro, novenario y duelo.

Ello tiene la ventaja añadida de explicar el que, a finales de ese mes o marzo a más
tardar, don Gregorio viajara a la ciudad de Valladolid, en compañía de dos mozos, para
arreglar diversos negocios de familia, de los cuales se detalla tan solo uno: el que haya
otorgado un poder a otro comerciante de esa ciudad para que en su ausencia cobrara los
arrendamientos de la casa de sus padres y

En la noche que se veló el difunto, sabemos, se dispuso el gasto de más chocolate,


vizcochos y vino para las personas que acudieron al mismo; se le mando construir un cajón
de tablas de madera, para lo cual se requirió que un herrero fabricara clavos y tachuelas con
fierro de Coalcomán; cajón que fue asimismo forrado de balleta negra, una especie de
terciopelo, con detalles en puntibí; posiblemente el cuerpo sería velado con un hábito
franciscano, consignado en esta memoria, y el cual, según otros testamentos
contemporáneos, era usual en la mayoría de los sepelios de esta época, y por el cual se pagó
la cantidad de

Ocho misas cantadas se dedicaron por su alma el día del entierro, que sería a la
mañana siguiente del velorio, a un costo de pesos tanto en el derecho parroquial respectivo
como en costo de los cantores; ello implicó, además, además el servicio de otros mosos
para transportar y colocar en la nave de la iglesia parroquial bancas, que no formaban parte
del mobiliario eclesial ni eran comunes, sino excepcionales para el uso de altos cargos del
cabildo, funcionarios reales y otras personas con derecho.

Se le construyó un túmulo funerario, aunque no sabemos si en Colima o su


parroquia de Ixtlahuacán, de donde fue titular, con gasto de cera labrada, de 28 libras de
cera labrada; hubo replique doble de campanas en las iglesias de los conventos de San Juan
de Dios y de Nuestra Señora del Carmen, aunque en ninguno de los dos sería enterrado,
sino en el de la parroquia de la villa; para inhumar el cuerpo, fue vestido además con los
ornamentos talares propios de su cargo: casulla, alba, estela y manipulo, los que costaron
80 pesos.

227
CONCLUSIONES

Hemos estudiado apenas por encima a los eclesiásticos en Colima, no solo en este
siglo XVIII sino a lo largo de todo el periodo novohispano; don Vicente de Iriarte es quizás
un ejemplo típico para esta región de hombres de la iglesia que surgen de familias con
poder y dinero capaces de darles a sus hijos una educación eclesiástica completa, como
ocurrió también con don José María Arzac y Díaz, natural de Zapotlán el grande cuya
familia se había distinguido por aportar varios hombres y mujeres al servicio divino12.

Los funerales del Bachiller Joseph Vicente Iriarte nos indican, sin bien a falta de
otros documentos contemporáneos que nos informen más con mayor amplitud sobre los
ritos de la enfermedad y la muerte no solo de los hombre de la iglesia sino entre los vecinos
de la villa y de los pueblos, son una ventana de oportunidad para conocer la amplia
dimensión de estas prácticas, sus costos y su valor relativo para asegurar la salvación del
alma por sobre el económico, que forman parte de las prácticas culturales presentes en el
partido de Colima a mediados del siglo XVIII.

Pero documentos como esta memoria nos replantean también que tenemos que
reconocer desde distintas perspectivas el momento y lugar en que se encuentran estos
párrocos. Datos como la disposición y relación de su familia, la mayor o menor disposición
de ingresos al curato en relación con la riqueza o producción de los pueblos de su
jurisdicción, el gasto promedio dedicado a la enfermedad y a los ritos mortuorios, son
temas en los que hace falta un trabajo más extenso, para que el bachiller Joseph Vicente de
Iriarte, Pedro Pablo Pintado y José María Gerónimo Arzac sean parte de un universo más
amplio de eclesiásticos y no, como ahora, casos aislados y sorprendentes.

12
José Luis Silva Moreno. Tierras de Dios, territorios del hombre. Párrocos y parroquias en el origen de los
ayuntamientos constitucionales en el Partido de Colima. 1808-1816. Tesis de Maestría. Universidad de
Colima, 2007.

228
ANEXOS

Nota: las cantidades de peso son en libras, que hemos tomado como 0.486 kilo, y onzas
La unidad de medida, el peso, se divide a su vez en 8 reales

Tabla 1
Número, tipo y costo de las MISAS pagadas por el bachiller Joseph Vicente de Iriarte
8 ENTIERRO 8 pesos
8 HONRAS 8 pesos
9 DIFUNTOS 9 pesos
1 CANTADA 3 pesos
100 PARROQUIA, SAN JUAN, 100 pesos
LA MERCED
2 NOVENARIOS 54 pesos
TOTAL: 126 misas y 2 202 pesos
novenarios

Tabla 2
Peso, destino y costo de la CERA utilizada en los actos funerarios por el bachiller
Iriarte
14 libras [ a 5 reales libra] TÚMULO 86 pesos 6 reales
11 libras ALTARES DEL TÚMULO 8 pesos 6 reales
3 libras 13 onzas 2 pesos 3 reales
45 libras TUMBA 28 pesos 1 real
46 libras ALTARES, CRUZ, 28 pesos 6 reales
CIRIALES, TUMBA
20 libras [líquida] 5 pesos
1 libra 5 reales
4 libras 7 reales
2 libras OFRENDA 2 pesos 2 reales
3 libras MISA 5 DICIEMBRE 1 peso 7 reales
6 libras CIRIOS 2 pesos 6 reales
VELAS SEBO 2 pesos
TOTAL: 155 libras 13 173 pesos 2 reales
onzas [50k]

Tabla 3
Ceremonia en que se registran CANTORES y su costo, en los actos funerarios por el
bachiller Iriarte
MISA 8 pesos 5 reales
ENTIERRO 2 p 4 reales
HONRAS 3 pesos
[SIN IDENTIFICAR] 3 pesos
TOTAL 17 pesos 1 real

229
Tabla 4
Derechos pagados a ECLESIÁSTICOS en los actos funerarios por el bachiller Iriarte
PADRE COMENDADOR 20 pesos
CURA ENTIERRO 27 pesos
CURA NOVENARIO 27 pesos
VIGILIA, MISAS HONRAS 17 pesos
MISA Y VIGILIA 16 pesos
SACRISTÍA NOVENARIO 6 pesos
SACRISTÍA HONRAS 1 peso
SACRISTÍA DERECHOS 2 pesos 2 reales
TOTAL 116 pesos 2 reales

Tabla 5
Gastos efectuados por REPLIQUES DE CAMPANA DOBLES en los actos funerarios
por el bachiller Iriarte
DOBLES SAN JUAN DE DIOS, LA 2 pesos
MERCED
DOBLES ENTIERRO, NOVENARIO 3 pesos 2 reales
DOBLES HONRAS 3 pesos
DOBLES LA MERCED, SAN JUAN 3 pesos
DOBLES PARROQUIA 1 peso
TOTAL 14 pesos 2 reales

Tabla 6
Costo del CAJÓN funerario del bachiller Iriarte
Pieza Balleta negra 1 peso 4 reales
2 varas Pontiví 1 peso 2 reales
[pieza] Cinta de reata 2 pesos 4 reales
5 docenas Clavos 5 reales
[sin indicar número] tachuelas 2 pesos 2 reales
[sin indicar número] Clavos y tachuelas 2 pesos 3 reales
[sin indicar número] tablas 3 pesos
Manufactura 6 pesos
TOTAL 12 pesos 3 reales

230
Tabla 7
Costos realizados durante la ENFERMEDAD del bachiller Iriarte
Tipo Motivo Costo
Remedios Agua de la Reina de Hungría 3 pesos 3 reales
Aceite de almendras y rosado 6 pesos 6 reales
Alusema, polvo de cangrejo 4 reales
Varios remedios 11 pesos 2 reales
Cacao y azúcar 7 pesos 5 reales
Vino de Parras 4 pesos 1 real
Rosa de Castilla, pasas, 7 ½ reales
almendra, clavo, romero
Aguardiente 5 pesos 1 real
Alimentos Ollas, jarra, unto 4 reales
Frijol 4 reales
Pollos, gallinas y pollas 2 pesos
Carnero 1 peso 4 reales
Chocolate, comida, cena 10 pesos
Otros servicios Velas sebo 2 pesos
Visitas P. Fray José 5 pesos
Colcha y frazada 4 pesos 2 reales
Barbero 2 pesos
Mozos 10 pesos
TOTAL 68 pesos ½ real

Tabla 8
Gastos erogados durante el ENTIERRO del bachiller Iriarte
Misas 29 pesos
Cantores 5 pesos 4 reales
Fábrica 23 pesos
Dobles de campana 6 pesos 2 reales
Hábito de San Francisco 12 pesos 4 reales
Cera 57 pesos 4 reales
Antonio Carrillo 3 pesos
Cera labrada en altar, cruz, ciriales, padres y 28 pesos 6 reales
tumba
Misa cantada 3 pesos
Capa 1 peso
Mozos 1 peso
Benegas 1 peso
Monaguillos 6 reales
Cura 43 pesos
Sacristía 2 pesos 2 reales
Ofrenda 1 peso
TOTAL 223 pesos 6 reales

231
Tabla 9
Gastos erogados por el TUMULO del bachiller Iriarte
Cera labrada 8 pesos 6 reales
Cirios 2 pesos 2 reales
Cirios 8 pesos 6 reales
Cera 2 pesos 3 reales
Doble de campanas 2 pesos
20 pesos
TOTAL 45 pesos 1 real

Tabla 10
Gastos erogados durante el NOVENARIO del bachiller Iriarte
Mozos 3 reales
Derechos del Cura 27 pesos
Derechos de la Sacristía 6 pesos
TOTAL 33 pesos 3 reales

Tabla 11
Gastos realizados en las HONRAS al bachiller Iriarte
Dobles 2 pesos
8 misas 8 pesos
Misa 1 peso
Cura 17 pesos
Sacristía 1 peso
Cantores 3 pesos
Juan Benegas 3 pesos
Diáconos 2 pesos
TOTAL 37 pesos

Tabla 12
Monto de las DEUDAS que fueron cubiertas a la muerte del bachiller Iriarte
Papel 4 pesos
Yegua 8 pesos
Buceo Panocha 5 pesos 6 ½ reales
Cebolla 4 reales
Balleta 1 peso 4 reales
Belduque y suadero 7 ½ reales
Chile 1 peso 3 reales
Canoa 4 pesos 3 ½ reales
clavos 1peso 4 reales

232
Buzo Santiago 2 pesos 6 reales
Martínez

Buzo Thomás García 3 pesos


Sombrero 1 peso
Fresada 1 peso 2 reales
Una libra de fierro y media de acero para 1 peso 4 ½ reales
componer un guango
Cigarrera empeñada 2 pesos 2 reales
Cocinero Francisco González 7 pesos 4 reales
A Lorenzo el Vaquero 8 pesos 5 ½ reales
Pensión conciliaria a Don Agustín de 29 pesos
Esquivel y Vargas
Cofradía del Santísimo Sacramento de 48 pesos
Tepalcaltepeque
Indios de Jilotlán 28 pesos
Esclava 80 pesos
TOTAL 348 pesos 4 reales

Tabla 13
Monto de los GASTOS diversos presentados en la cuenta del funeral del bachiller
Iriarte
A Don Gregorio e hijo por nueve meses y 86 pesos
medio como porqueros
Ración de maíz y frijol 23 pesos 6 reales
Viajes al Rancho 25 pesos
Arrendamiento de las tierras 6 pesos
4 libras de Cera 4 pesos 3 reales
Cera labrada 5 pesos
Una carga de Harina, 5 cuartillos de vino 5 pesos 4 reales
por ofrenda y una misa resada
Vino de Parras y misa 2 pesos 4 reales
Inventarios 150 pesos
Amanuense 15 pesos
Mozo Francisco López 49 pesos
Mozo Phelipe Bega 32 pesos 6 reales
Viaje de ida a Valladolid 20 pesos
Cocinera en Valladolid 36 pesos
Pan, chocolate y almuerzo 45 pesos 6 reales
Herradura de 2 mulas y 1 caballo 6 pesos
Camino de regreso a Colima 20 pesos
Poder notarial a Pablo Fonz 6 pesos

233
Vestuario del difunto: alba, cíngulo, 80 pesos
estola, manipulo
Avaluadores 30 pesos
TOTAL 681 pesos 2 ½ reales

Tabla 14
Monto de las HABILITACIONES realizadas a voluntad del Bachiller Iriarte
Hermano 60 pesos
Recaudo 5 ½ reales
Memoria 360 pesos 3 ½ reales
Por 34 mulas 591 pesos
Yegua 6 pesos
Mula 25 pesos
Avalúo 57 pesos 3 reales
Aparejos 10 pesos
Machos 162 pesos
Memoria 436 pesos 4 reales
Comunicado 600 pesos
Herrero 14 pesos
Amanuense 4 pesos 6 reales
TOTAL 2,325 pesos 7 reales

234
Ramón R. de la Vega:
La Formación de un Actor Político,
1837-1857
José Luis Larios García
<joseguis@hotmail.com>
Sociedad Colimense de Estudios Históricos
Archivo Histórico del Municipio de Colima

Apuntes Biográficos
Este ensayo hace un recuento de la primera etapa en la vida de Ramón R. de la Vega (1811-
1896), quien se dedicó muy pronto a la política, con un vertiginoso crecimiento y progreso
en la sociedad colimense. De la Vega fue un hombre con amplia trayectoria en la
administración pública.
Describe a un ciudadano dedicado a las actividades personales, pero forjado en
acciones tendientes a superarse como miembro de familia y actor político. Desde un
principio manejó a la par estas dos labores, que lo llevaron a ser una figura importante de su
época.
También enfatiza nuestro estudio su desempeño como secretario y regidor del
Ayuntamiento. Igualmente, expone los sucesos ocasionados por la anexión del territorio de
Colima al estado de Michoacán, tiempos en que De la Vega participó con ahínco por
devolver a Colima su anterior condición federal.
De igual manera participó en los debates por mejorar el sistema educativo y, con
ello, vino el establecimiento de las Juntas de Instrucción Pública, cuya importancia radicó
en crear políticas para instruir a la sociedad.
Nos señala cuando los inversionistas de Michoacán incursionaron en el ámbito textil
y establecieron la fábrica de hilados y tejidos San Cayetano, donde De la Vega fungió como
socio fundador de la misma; además de los cuestionamientos a su persona a raíz de la
acusación de contrabandista que emprendieron el jefe político interino del Territorio, José
Mª Gutiérrez, y el director de la Aduana Marítima de Manzanillo, Salvador Iturbide.
José Ramón de la Vega Escamilla, mejor conocido como don Ramón R. de la Vega,
nació en la población de Zapotlán, jurisdicción de la Nueva Galicia, el 11 de septiembre de
1811. Fue bautizado en la iglesia parroquial de ese lugar al día siguiente por el bachiller

235
José Antonio Barreda. Hijo legítimo de Agustín de la Vega y Ramona Escamilla, sus
abuelos paternos fueron José de la Vega y María Díaz, y maternos, José Escamilla y Juana
Pérez.1
En un primer acercamiento a la vida del personaje, destaca en su nombre una
diferencia muy evidente, con respecto a su apellido: De la Vega está textual en su acta de
bautismo, mientras la letra “R” no aparece como nombre oficial. Asimismo, el significado
no corresponde a ningún apelativo de sus ascendientes a no ser el de su madre.2
Los padres de Ramón R. de la Vega eran originarios y vecinos de la Villa de Colima,
así lo demuestra el acta de matrimonio fechada el 11 de diciembre de 1803, que se
encuentra en el Archivo de la Parroquia de San Felipe de Jesús (Beaterio), donde quedó
registrado que Agustín Garcilazo de la Vega y Ramona Escamilla se casaron ese día.3 No
sabemos los motivos que llevaron a la familia De la Vega Escamilla trasladarse hasta
Zapotlán, pero es probable que, para 1830, se encontraran de regreso en Colima.
El joven De la Vega, arraigado ya en la ciudad de Colima, comenzó a tener
amistades con amigos políticos, empresarios locales y extranjeros. Según Daniel Moreno,
realizó estudios de contabilidad, quizás por eso tuvo experiencia de trabajo en lo
administrativo y comercial, lo cual le permitió emprender un proyecto ambicioso en la
esfera pública y aspirar a puestos clave en el gobierno estatal y municipal de Colima. 4 En
los documentos analizados no hallamos ningún referente que ahonde en su formación

1
Archivo Parroquial del Sagrario de Zapotlán, Jal. : Libro de Bautismos, nº 34 (1808-1813), f. 45: Ramón
León Morales comenta que Ramón R. de la Vega “apenas contaba con 11 años de edad cuando quedó
huérfano de padre, ya que este militar del ejército insurgente murió en 1822, en un combate contra las tribus
salvajes del norte del país”: Ramón León Morales, “Ramón R. de la Vega. La consolidación de Colima como
Estado”, en: Pablo Serrano Álvarez (coord.), Personajes de Colima. Colima, Gobierno del Estado de Colima
e INEA (1997), p. 27.
2
No se encontró un documento donde se explique porqué agregó la letra “R” en su firma, en su acta de
bautismo no la contempla. Es probable que comenzara a usarla en 1837, ya que así aparece su nombre en un
documento oficial. José Óscar Guedea y Castañeda señala que la letra “R” corresponde a un castigo que le
impuso la masonería por haber renegado un tiempo de ella. Filomeno Medina Limas consiguió su perdón,
según nos informó el Sr. Guedea y Castañeda el 27 de octubre de 2008.
3
Archivo Parroquial de San Felipe de Jesús, de aquí en adelante (APSFC): Libro 13 de Matrimonios (1795-
1805), f. 157 vta. En cambio, Daniel Moreno asegura que eran originarios de Sinaloa y se trasladaron a
Zapotlán El Grande: Daniel Moreno, Colima y sus gobernadores: un siglo de historia política. México,
Studium (1953), p. 31.
4
Ibid., p. 31. De la Vega en los años treinta aparece en los documentos de archivo como impresor del
Ayuntamiento de Colima. Acta del 28 de enero de 1830, en: Archivo Histórico del Municipio de Colima, de
aquí en adelante (AHMC): Actas de Cabildo, 1830, caja F-7, pos. 3, f. 17 fte.

236
académica. Es muy probable que haya aprendido teneduría de libros, algo similar a la
contabilidad, pues a principios del siglo XIX no existía dicha carrera como tal.5
En 1830, propuso hacerse cargo de la imprenta del Gobierno del Territorio. Como lo
menciona Francisco R. Almada, esa actividad lo condujo a iniciar los primeros trabajos
periodísticos en la entidad.
Fue entonces cuando Ramón R. de la Vega y Ramón Fajardo ofrecieron pagar
cincuenta pesos anuales por el arrendamiento de la imprenta del Gobierno Territorial. Esta
oferta fue gestionada en la sesión de Cabildo el día 28 de enero de 1830.6 A la sazón, De la
Vega tenía 19 años de edad, por lo que se puede deducir que contaba con las nociones
apropiadas para hacerse cargo de la misma. Se les notificó el requisito de operar la imprenta
bajo un contrato de tres años,7 con pagos de fianza de seguridad, obligándose a imprimir
todo lo perteneciente al Ayuntamiento sin estipendio alguno, excepto el cargo del papel.
Por último, tendrían que detallar un informe de los gastos y ganancias de la imprenta.8
Figuró como editor de los primeros periódicos Observador de las Leyes, El Popular y La
Unión. De la Vega y Fajardo se convirtieron así en precursores del periodismo colimense.
La primera experiencia de De la Vega en el servicio público la realizó en el
Ayuntamiento de Colima, como escribiente de Aduana en 1833, con un sueldo de treinta
pesos mensuales, y en sus ratos libres se dedicaba a curador. 9
Su vida personal cambió por completo a los veinticuatro años de edad, pues se casó
en la iglesia parroquial de Colima (hoy Catedral Basílica Menor) el 25 de mayo de 1835. El
presbítero Andrés Rodríguez casó a Ramón de la Vega, vecino de la ciudad de Colima, con
Micaela de León, de 17 años, hija legítima de Juan Francisco de León y Dolores Soto. Sus

5
Mª de los Ángeles Rodríguez Álvarez, “Primeros proyectos de enseñanza comercial en el mundo y en
México”, en: María de los Ángeles Rodríguez Álvarez (coord.), Origen y desarrollo de la contaduría en
México, 1845-2000. México, Instituto Politécnico Nacional, Escuela Superior de Comercio y Administración
(2000), p. 16.
6
Acta del 28 de enero de 1830, en: AHMC: Actas de Cabildo, 1830, caja F-7, pos. 3, f. 17 fte. Almada
comenta que se les entregó en arrendamiento por la cantidad de 50 pesos mensuales: Francisco R. Almada,
Diccionario de historia, geografía y biografía del Estado de Colima, Colima, Tipografía Moderna, Talleres
de “Ecos de la Costa” (1939), art. “Imprenta”, p. 106.
7
Acta del 28 de enero de 1830, en: AHMC, Actas de Cabildo, 1830, caja F-7, pos. 3, f. 17 fte.
8
Acta del 14 de enero de 1830, en: AHMC, Actas de Cabildo, 1830, caja F-7, pos. 3, f. 10 vta.
9
Circulares y comunicados, (23 de julio, 1833): AHEC, Siglo XIX, caja 43-44 A., exp. 2, f. 68 fte. Curador,
“persona elegida o nombrada para cuidar los bienes y negocios del menor, o de quien no estaba en estado de
administrarlos por sí”. Real Academia Española, Diccionario de la Lengua Española, 22ª ed., art. “Curador”:
http://buscon.rae.es/draeI

237
padrinos fueron, Liberato Maldonado y María Trinidad Garibay, y sus testigos, Carlos
Carrillo, José María Castellanos y Rafael Nieves.10
Muy pronto la felicidad rodeó a la nueva familia De la Vega León. Al año siguiente,
el 31 de junio, nació su primera hija en el barrio del Dulce Nombre de Jesús, bautizada con
el nombre de María Petra de las Mercedes.11

Ingreso a la Administración Pública


En 1837, el escenario político del Estado mexicano tuvo cambios muy drásticos
bajo el poder de Antonio López de Santa Anna, quien decidió ejercer el mando nacional y
optó por abolir la Constitución de 1824, remplazándola con lo que se llamaron las “Siete
Leyes” o la Constitución de 1836, para así convertir su gobierno en un régimen
conservador y centralista. De acuerdo con el nuevo sistema político, Colima pasó a ser
parte de Michoacán y se convirtió en Distrito del Sudoeste.
Y así fue, el Ayuntamiento se conformó por los alcaldes: Tomás Quiroz, Joaquín
Campos, Ignacio Bravo y Juan Virgen; los regidores, Pedro Bazavilbazo, Rafael Murguía,
Félix Orozco, Ignacio Martínez, Ignacio Gómez, Antonio Colina, Ramón de la Vega y
Ángel García; y los síndicos, Juan Ramírez y José María Verduzco. Todos ellos
conformaron el nuevo Ayuntamiento de Colima, en 1837.12 Al constituirse las comisiones
del Ayuntamiento, Ramón R. de la Vega quedó integrado en dos de ellas: la Revisora y la
de Instrucción Pública.

Fábrica de Hilados y Tejidos de San Cayetano


Corría el año de 1842 cuando inversionistas de Michoacán incursionaron en el
ámbito textil y establecieron la fábrica de hilados y tejidos San Cayetano, donde De la Vega
fungió como socio fundador y ocupó la administración hasta unos meses antes de su muerte
en 1896.13

10
APSFC: Libro de Casamientos (1834-1838), acta de matrimonio, nº 68, f. 72.
11
APSFC: Libro de Bautismos (1835-1837), nº 40, f. 112.
12
Acta del 8 de junio de 1837, en: AHMC: Actas de Cabildo, 1837, caja F-10, pos.1, f. 45 fte-46 vta.
13
“Al presidente del Ayuntamiento de esta capital” (Colima, 23 de abril, 1896) Papeles sueltos sobre Don
Ramón R. de la Vega (1831-1899), en AHMC: Fondo Sevilla del Río, caja 1, exp. 16, f. 15 fte. Más de
150,000 pesos costó “esta magnífica fábrica, fundada por una compañía de michoacanos y colimenses”, cuya
maquinaria fue traída de Estados Unidos por uno de los socios, el Sr. Jones. Quedó establecida en 1842 y ya
en 1846 dio de 30-40% de utilidades. “Tan brillantes resultados se deben al celoso administrador D.R.R. de la
Vega”: “Ensayo estadístico sobre el territorio de Colima, mandado formar y publicar por la muy ilustre

238
La mayoría de las personas, en especial los hombres del campo y con pocos recursos,
utilizaban calzón y camisa de manta, debido al clima. Otros utilizaban en su vestimenta el
algodón. Por ello existió gran demanda de telas en todas las poblaciones cercanas a Colima.
De la Vega era el administrador de la fábrica, razón que aprovechó para decir que la
producción de San Cayetano era de las mejores.
El 12 de abril de 1845 De la Vega, como miembro del Ayuntamiento, dispuso la
apertura de la calle recta de San Cayetano (hoy Venustiano Carranza) a la fábrica del
mismo nombre.14 Con esta obra le dio acceso rápido a la parte norte de Colima, donde más
tarde comenzó a poblarse de casas. Además, tres años después, en 1848, José Levy comenta
que se construyó un puente sobre el arroyo llamado “Santa Gertrudis”, conocido como “El
puente de las niñas” (junto al antiguo Panteón de los gringos, hoy entre la avenida
Tecnológico y Venustiano Carranza).15 Durante muchos años fue el camino que condujo a
la fábrica de San Cayetano.

Un Personaje en las Juntas de Instrucción Pública


El 30 de mayo de 1831 se creó la Junta Inspectora de Instrucción Pública, compuesta
por siete individuos residentes en Morelia, Michoacán. Esta corporación tenía por fin
gobernar y vigilar la enseñanza.
Al cambiar el régimen federal por el centralista, la Junta Departamental de
Michoacán declaró, en 1837, que las escuelas siguieran bajo el cuidado y responsabilidad
de la Junta Inspectora de Instrucción Pública.
Michoacán tomó las riendas jurisdiccionales y las normas de la instrucción pública.
Se estableció en la ciudad de Colima una Junta Inspectora de Instrucción Pública,
compuesta por cinco vocales nombrados por el gobierno. La integraron: Liberato
Maldonado, presidente, Ramón de la Vega, secretario, Ignacio de la Madrid, visitador,

municipalidad de la capital del mismo territorio”, en: Jaime Olveda (Comp.), Estadísticas del territorio de
Colima. México, Instituto Nacional de Antropología e Historia (1985), p. 71.
14
Apertura de una calle desde la fábrica de San Cayetano a esta ciudad (12 de abril, 1845): AHMC, caja D-
82, exp. 54, f. 1 fte.
15
José Levy, “Puentes con historia: III Puente «de las Niñas»”, en: J. Levy (Pte) Ruinas del Convento de San
Francisco de Almoloyan, Colima, Sociedad Colimense de Estudios Históricos, ( Histórica, año IV, 2ª época,
nº 13:, diciembre, 1999), p. 12.

239
Manuel Álvarez y Pedro Bazavilvazo, vocales, con sus suplentes Antonio Colina y Félix
Figueroa.16
El 4 de junio de 1840 la Junta Subalterna de Morelia creó un decreto para establecer
dos escuelas normales de ambos sexos en Colima. Pero fue hasta el 21de febrero de 1842
cuando entró en funciones.
Se nombró a dos preceptores: José María Cardoso que se encargó de la escuela de
niños y Francisca Olañeta y Menéndez de la de niñas. Por cierto, este último plantel
“se inauguró con general aplauso abriendo sus puertas al bello sexo, que
ávido de instrucción, asistió a recibir con entusiasta empeño, y fue
sorprendente el aprovechamiento de las alumnas, siendo de las más
distinguidas la Srita. Rafaela Suárez”17

El propósito fue “distribuir directores en todos los puntos expresados”, que egresaran
de las escuelas normales de ambos sexos, pero el funcionamiento de éstas se suspendió en
1846, cuando el distrito se separó de Michoacán y adquirió de nuevo la denominación de
territorio federal:
De la Vega asumió un papel importante como miembro de la junta. Desde el inicio
de su trayectoria política, demostró interés en los asuntos educativos, pues él mismo llegó a
impartir clases a un grupo de niños.
El 21 de septiembre de 1848 se comisionó a Ramón R. de la Vega para redactar una
“noticia” circunstanciada del estado que guardaba la primaria y secundaria, con el fin de
enfrentar todo tipo de rezagos en la entidad.18 Ese mismo año fungió como jefe político
interino del Territorio.19
De la Vega planeó una reforma educativa el 31 de diciembre de 1849, la cual
proponía establecer dos grupos normales para hombres y mujeres y sustituir a los que ya

16
Mª de los Ángeles Rodríguez Álvarez y Alberto Paul Ceja Mendoza “Las juntas de instrucción pública de
1840-1857” en: Mª de los Ángeles Rodríguez Álvarez (Coord.), Escenarios, actores y procesos: la educación
en Colima durante el siglo XIX y primeras décadas del XX. Colima, Universidad de Colima (2007), p. 57.
17
Informe que el C. Inspector de Instrucción pública del estado de Colima rinde el gobierno sobre la
situación del ramo en el año escolar de 1889, Colima, Imprenta del Gobierno, p. 58. en: Archivo Histórico
del Estado de Colima, de aquí en adelante (AHEC), Fondo siglo XIX, caja 517, exp. 648.
18
“A Ramón R. de la Vega” (28 de septiembre, 1848), en: Comunicaciones de la Junta Superior de
Instrucción Pública: AHEC, caja S. XIX - 79-80, exp. 2. f. 3 fte.
19
“Decreto del ciudadano Ramón R. de la Vega, jefe político de este territorio” (Colima, 19 de enero, 1848),
en: Papeles sueltos sobre Don Ramón R. de la Vega (1831-1899): AHMC, caja FSR-1, exp. 16, f. 4 fte.

240
estaban; también planteaba dos escuelas unisexuales en poblaciones con más de dos mil
habitantes, mientras que en las poblaciones de menos de quinientos, una sola y mixta.
En 1850 se reestructuró de nuevo la Junta de Instrucción, integrándola esta vez
Manuel Álvarez y Liberato Maldonado, funcionarios con experiencia en las actividades
públicas. De la Vega le dio el respaldo a esa corporación, con el interés de cuidar y vigilar
el buen funcionamiento de las escuelas. Se contrató a Fossey con el sueldo de mil
doscientos pesos anuales y la escuela se instaló en la casa de Ramón R. de la Vega, cuya
renta ascendía a ocho pesos.20 Fossey impartió la clase de dibujo a veinte alumnos de al
menos 12 años cumplidos en adelante. También podían tomar la clase las estudiantes de la
escuela normal de niñas. El jefe político trajo a Fossey para educar a sus hijas, y se dice que
quien también aprovechó las clases fue la profesora Rafaela Suárez, quien recibió la misma
educación.
Los planes de Ramón R. de la Vega no se terminaron de concretar, pues se vieron
truncados por los constantes ataques que recibía el jefe político. Acusado de contrabando en
el puerto de Manzanillo y despojado de su puesto, nada pudo hacer por la continuidad de su
proyecto educacional. En 1852 Fossey tuvo que abandonar Colima, en medio de un
ambiente desfavorable. Los malestares que provocaba su presencia, no le convenían a él.
Los intolerantes argumentaban que gozaba de preferencias, y que su sueldo perjudicaba al
erario público.21
En los años siguientes continuó organizándose la Junta de Instrucción Pública con
diversas personalidades. Se rolaban los cargos o los dejaban, para luego regresar.
Aquí se muestran las fechas de la presencia de Ramón R. de la Vega en la Junta de
Instrucción Pública:

1. 1840, secretario.
2. 1841, presidente y secretario.
3. 1842, presidente y cuatro veces secretario.

20
“Carta de Ramón R. de la Vega” (21 de julio, 1849), en: Expediente contraído al establecimiento de
escuela normal a cargo del señor profesor Mathieu Fossey: AHPJ, caja 64, exp. 28.4. “De la Vega negoció
ante la diputación territorial que Fossey siguiera al frente de las normales con un sueldo de 2,000 pesos
anuales y 500 más por hacerse cargo de la escuela de dibujo”: La instauración de la educación pública en
Colima: pugnas y conflictos, 1830-1870. Colima, Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Colima.
(2003), p. 79.
21
Rodríguez Álvarez (Coord.), Escenarios, actores y procesos… (2007), p. 93.

241
4. 1843, vocal.
5. 1856, presidente22

Hacia la Autonomía de Colima.


En 1842 el escenario interno no era muy alentador, pues el Supremo Gobierno mandó
clausurar el puerto de Manzanillo. La decisión tomada se apoyó en las condiciones insalubres y la
escasa vigilancia que tenía el comercio de cabotaje y ante ello, el Ayuntamiento de Colima
comisionó a Ramón R. de la Vega para gestionar con el gobierno federal la derogación del decreto
de prohibición.
De la Vega publicó en 1842 las Noticias geográfico–políticas del territorio de
Colima, elaboradas por Eduardo Harcort años atrás,23 con el fin de dar a conocer las
potencialidades de la región en agricultura, ganadería, industria, clima, flora, fauna y demás
rubros importantes. Sugirió también la posibilidad de que tal riqueza podía proporcionar las
bases para que Colima se elevara como entidad autónoma separada de Michoacán, del que
había dependido desde 1837.
El propio de la Vega se afanó en defender la rehabilitación del puerto. Es posible
suponer que el cierre de Manzanillo repercutía en sus intereses empresariales, pues a través
del puerto se importaba materia prima para la fábrica de hilados y tejidos San Cayetano, y
la situación implicaba problemas y pérdidas a la empresa que representaba.24
En 1846 las cosas cambiaron a nivel federal y local, con el triunfo del federalismo
encabezado por Mariano Salas, general del Ejército Libertador Republicano, quien derrocó
al fallido general Mariano Paredes Arrillaga, de ideología monárquica, puso fin al

22
Ibíd. 67-68.
23
Noticias geográfico-políticas del territorio de Colima, escritas por el coronel ingeniero D. Eduardo
Harcort, en 1834, y publicadas en 1842 por Ramón de la Vega (1842). México, S. Pérez lo imprimió en su
oficina.
24
Servando Ortoll, “Los primeros sinsabores”, en Servando Ortoll (Coord.), Colima: una historia
compartida. México, Secretaría de Educación Pública e Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis
Mora. (1988), p. 72. No fue posible conseguir la apertura a pesar de las gestiones que hizo de la Vega y ser
apoyado por el General Francisco Duque, gobernador de Sinaloa. En 1845, el Congreso de la Unión autorizó
de nuevo la apertura pero quedó sin efecto a consecuencia de los conflictos políticos nacionales y haber
triunfado el “cuartelazo” encabezado por el general Mariano Paredes Arrillaga. En 1848 terminó el bloqueo al
firmarse los tratados de Guadalupe Hidalgo que pusieron fin al conflicto del país. El presidente Manuel Peña
y Peña expidió en Querétaro el decreto de la rehabilitación definitiva del puerto al comercio interior y
exterior. Véase: Almada, Diccionario de historia, geografía y biografía... (1939), art. “Manzanillo (historia)”,
p. 128.

242
centralismo. Después de once años, los federalistas volvían al poder aunque con la
problemática de la inminente invasión de Estados Unidos al territorio nacional.25
Colima logró separarse de Michoacán y recobrar su condición de territorio federal.
El Congreso de esa entidad se opuso a la nueva organización territorial, pues perdía un
territorio anexado desde 1837. Arremetieron con dureza:

Colima olvida los pueblos de Michoacán que se le subordinaron: Colima


olvida que a Michoacán debe su instrucción pública: Colima olvida que
Michoacán previsor y generoso cuidó siempre de aquel departamento
tuviese una representación inmediata y directa en nuestros legislativos
generales: Colima olvida los constantes esfuerzos con que por
Michoacán se promovió la apertura del puerto de Manzanillo: Colima
olvida que por Michoacán tiene hoy una de las industrias más
acreditadas y mejor establecidas en el ramo de algodones.26

El 19 de noviembre de 1849 a De la Vega se le designó jefe político y bajo su gestión


hubo obras muy importantes como la colocación subterránea de la nueva cañería de plomo,
de mucha utilidad para los pobladores por la toma de pajas de agua y las fuentes públicas.27
Una parte se instaló en la plaza principal, otra en la plaza nueva y en la placeta de la Sangre
de Cristo.28
Ramón R. de la Vega dispuso regular la policía de seguridad y emitió un reglamento
en 1849 sobre la misma.
Estipuló la división de la ciudad en ocho secciones, subdivididas en ciento noventa y
dos fracciones, que eran las manzanas y grupos de casas marcadas progresivamente en el
plano de la cuidad. En cada una de las fracciones se nombró a un jefe de manzana, quien

25
Josefina Zoraida Vázquez, “Los primeros tropiezos”, en: Centro de Estudios Históricos, Historia general de
México: versión 2000. México, El Colegio de México, (2000), pp. 548-549.
26
Memoria sobre el estado que guarda la administración pública de Michoacán leída al Honorable
Congreso por el Secretario de Despacho, el 23 de noviembre de 1846. Morelia, Mich., Imprenta de I. Arango
(1846), p. 6 [referencia proporcionada por la Dra. Mª de los Ángeles Rodríguez Álvarez]. También en 1846,
Ramón R. de la Vega junto con Antonio Ferrer y Longinos Banda formaron por segunda ocasión el Ensayo
estadístico del territorio de Colima, con el mismo propósito de la vez anterior: dar a conocer la riqueza y el
potencial que tenía la región en esos momentos.
27
Acta del 22 de agosto de 1848, en: AHMC, Actas de Cabildo, 1848, caja F-12, pos. 2, ff. 64 fte-vta. A
propósito a esta referencia, el propio De la Vega hizo uso de la cañería dos años después: Los señores Don
Sixto y Ramón de la Vega solicitan una paja de agua para cada uno (7 de noviembre, 1850): AHMC, caja D-
94, exp. 4. Otro expediente describe sobre la compostura de un caño. Noticia de los dineros que el señor Jefe
político Don Ramón R. de la Vega ha ministrado al que suscribe para construcción del caño a la cárcel (5 de
junio, 1851), en: AHMC: caja D-96-A, exp. 6.
28
Acta del 9 de septiembre de 1848, en: AHMC, Actas de Cabildo, 1848, caja F-12, pos. 2, f. 73 fte-vta.

243
tenía que llevar un registro de altas y bajas de aquellos que se avecindaran o se retiraran de
la misma; se averiguaría la conducta de los vecinos y se debería aprehender y poner a
disposición del juez respectivo a todo aquel que portara un arma sin la debida licencia, a los
escandalosos, ebrios, ociosos y quienes perturbaran la tranquilidad y la moralidad públicas.
Se tenían que hacer rondas en las noches, cuidar el aseo y la salubridad del espacio y de los
vecinos. En las disposiciones se creó la figura del jefe de Policía, quien a su vez tendría la
responsabilidad de que se cumpliera la ley.29

Una Infame Calumnia: ¿Contrabandista?


Durante su gestión como jefe político, se amenazó con clausurar de nuevo el puerto
de Manzanillo.
De la Vega tuvo que separarse de su cargo nuevamente en 1850, con el fin de viajar a
los Estados Unidos de Norteamérica, por asuntos relacionados con la fábrica de hilados y
tejidos San Cayetano, y atender su enfermedad, conocida como erupción herpética crónica.
Su médico de cabecera, el doctor Luis Kegel, comentó que en el tiempo de calor y,
especialmente, en las aguas, tomaba un carácter más agudo y molesto, impidiendo al
enfermo muchas veces moverse con libertad.30 Dejó como responsable en la jefatura
política a José Mª Gutiérrez.
Gutiérrez comenzó a tener problemas con la diputación territorial, a causa de algunos
cambios que hizo sin la anuencia de ésta y mucho menos de Ramón R. de la Vega. Los
miembros afirmaron “que apenas de haberse embarcado el Sr. Vega, cuando disminuyendo
el cólera y otras enfermedades las filas de esta legislatura, se formó luego en su seno una
mayoría opuesta al jefe político ausente y a sus adictos, es decir a toda la población.”
Es probable que los enemigos y algunos miembros de la diputación querían derrocar a
Ramón R. de la Vega, al señalar su bajo desempeño por

haber dejado caer la Hda. Pública y aumentado los gastos; ejercer un


despotismo con capa de libertad, estar las calles desaseadas y llenas de
inmundicias; no haber constituido el tribunal de 2ª Inst. que era

29
Reglamento de policía, dictado por Ramón R. de la Vega, Jefe Político de Territorio de Colima (1849), en:
AHMC: caja D-89, exp. 1, ff.1-2 vta.
30
Periódico Oficial El Estado de Colima (9 de junio, 1870): AHMC, tomo IV, nº 24, 197.

244
necesario para la administración pública de Justicia y haber amenazado
a los diputados para hacerse obedecer.31

Los detractores de De la Vega pugnaban por destruir las escuelas normales y


despedir a su director, Mathieu de Fossey; además, se opusieron a que se reinstalara el
cuerpo municipal anterior, o se procediera a realizar nuevas elecciones. Las rencillas no
tardaron en causar efecto, pues Gutiérrez aprovechó diversas circunstancias: el escenario
político, la epidemia de cólera en la capital, el contrabando en las costas y el posible cierre
del puerto de Manzanillo. Junto con el director de la Aduana Marítima de Manzanillo,
Salvador Iturbide, hijo del primer emperador de México, acusaron a De la Vega de
contrabandista.
Según la aduana, había excesos y diferencias en los paquetes y cajas que se
encontraron en el cargamento del bergantín Sylvina, se registró en el inventario: tres mesas
para madejear [sic], piedras de mármol para mesa de sala, caja con dos botes para pintura,
tres calentadoras de fierro, rellenas de clavazón, caja con catorce bombas, siete rejas para
cultivador y ocho guadañas sin inventariar.
Mathieu de Fossey escribió una carta dirigida a Urbano Fonseca, ministro de Justicia,
donde defendió la integridad y honradez de su amigo, y reclamó que existían personas en
Colima que deseaban dañar a un hombre de bien.
Servando Ortoll comenta que un defensor y amigo anónimo publicó el 25 de
noviembre de 1851, en el periódico La Voz de la Razón, su posición referente a este tema.
El texto señala que De la Vega era inocente de los cargos que se le imputaban. Los mismos
argumentos utilizados son citados por Mathieu de Fossey en la carta enviada al ministro
Urbano Fonseca, el 12 de octubre de 1851. No es arriesgado afirmar que Fossey pudo ser
el amigo anónimo que publicó el escrito. También que el contenido de la carta se utilizó
para los argumentos de la defensa de Ramón R. de la Vega. Probablemente Fossey tuvo
mucho que ver en las pesquisas para demostrar la inocencia de su amigo.
Con su reingreso a la administración pública quedó claro que no era contrabandista.
Al menos en los archivos, no se encontró otro documento que diera cuenta de la conclusión
del juicio de contrabando padecido por Ramón R. de la Vega.

31
Almada, Diccionario de historia, geografía y biografía... (1939), art. “Vega, Ramón R.”, 183.

245
Propósito Cumplido: Colima, Un Nuevo Estado
El gobierno de Antonio López de Santa Anna fue derrocado en 1853 por el plan de
Ayutla. Se proclamó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos el 5 de
febrero de 1857, que declaró a Colima y a Tlaxcala como estados de la federación.
El 19 de julio de 1857, De la Vega declaró solemnemente instalada la legislatura del
estado.
Así quedó conformada la primera legislatura del Estado de Colima
Presidente: Ramón R. de la Vega.
Puntos constitucionales: Francisco Vaca, Ramón R. de la Vega y Juan Nepomuceno
Salazar.
Gobernación: Miguel Escoto.
Hacienda: Liberato Maldonado
Justicia y negocios eclesiásticos: Francisco Vaca.
Guerra: Liberato Maldonado.
Industria, agrícola y fabril: Ramón R. de la Vega.
Policía interior y de peticiones: Pedro Brizuela32

Al ocupar la presidencia del Congreso, Ramón R. de la Vega comenzó a desplegar


más sus ambiciones políticas. En ese momento, ya era un hombre respetable, con liderazgo,
además de un acaudalado empresario de la región occidente.
No obstante, al poco tiempo, las convulsiones políticas estallaron en Colima, tras el
asesinato en la plaza principal del primer gobernador, Manuel Álvarez.33 José Silverio
Núñez asumió el gobierno interino y decretó estado en sitio tras la revuelta encabezada por
Francisco Ponce de León, ex jefe de la Guarnición de la Plaza de Colima, quien quiso

32
Acta del 21 de julio de 1857, en: Dirección de Servicios Documentarios del Honorable Congreso del Estado
de Colima., Libro de actas de las sesiones del Honorable Congreso del Estado, 1857, caja 1, pos. 1, ff. 604
vta. y 605 fte.
33
Ensayo geográfico, estadístico e histórico del Estado de Colima, formado de orden del Gobernador del
mismo C. Esteban García, en vista de los datos más fehacientes, tanto oficiales como privados. Edición de
Daniel Moreno. México, Imprenta de Editorial y Litografía Regina de los Ángeles (1973), p. 51 (Colección
Club del Libro Colimense) [facsimilar de la edición hecha por la Imprenta del Gobierno del Estado, a cargo
de Carlos Véjar, 1886]. El 26 de agosto de 1857 se apoderó de la capital un grupo de revoltosos quienes
dieron muerte al gobernador Manuel Álvarez. La noche del 7 de septiembre de 1857, entonces se hizo cargo
de la plaza el Coronel José Washington de Velasco. Ibid., 52.

246
apoderarse del mando gubernamental. Así terminaría una época para Colima y para el
personaje, abriéndose un porvenir insospechado en ambos.
En los años venideros De la Vega ganó terreno en la élite política, fue el hombre más
influyente de Colima durante muchos años. Su ascenso al poder en varias ocasiones a la
gubernatura del estado durante la década de los sesenta del siglo XIX, le permitió estar en
la coyuntura de los asuntos más controversiales de México.

247
Bert Lindemann. Ingeniero noruego en Colima

Enrique Ceballos Ramos


tierra.letras@hotmail.com
Sociedad Colimense de Estudios Históricos

Resumen

El 15 de septiembre de 1904, la compañía norteamericana Ferrocarril Central inició


trabajos de construcción de vía férrea entre Tuxpan y Colima, tramo faltante de la ruta
Guadalajara-Manzanillo. Cuatro años después, el 12 de diciembre de 1908 se celebró la
llegada del ferrocarril a Colima, trayendo como invitados de honor al presidente de México
Porfirio Díaz y al gobernador jalisciense coronel Miguel Ahumada, de origen villalvarense.
Fueron recibidos por el gobernador de Colima Enrique O. de la Madrid, abuelo del
presidente de México 1982-1988 Miguel de la Madrid Hurtado.

Bert Lindemann, ingeniero civil noruego participó en la ruta ferroviaria Tuxpan-


Colima. Radicado en Colima casó con Emilia Vogel Quevedo, hija de los propietarios de la
hacienda de San Antonio de Comala, Colima, Arnoldo Vogel Von Der Wettern y Clotilde
Quevedo Rivas. La familia Lindemann-Vogel procreó cinco hijos: Emilia, Bert Hans, Hilde
Clotilde, Elena y Bertha. La familia Lindemann-Vogel se fue de Colima en 1922,
radicándose en California, Estados Unidos de Norteamérica.

Presento la historia del noruego que al participar en la construcción del ferrocarril


contribuyó al progreso de Colima como lo han hecho otros notables extranjeros que han
dejado huella de su paso por tierras colimotas.

Introducción

Los extranjeros en Colima

Durante los siglos XIX y XX Colima ha recibido un flujo importante de extranjeros


que han contribuido a nuestro progreso en todos los órdenes comerciales, agrícolas o
industriales. Muchos de ellos, al terminar sus labores han retornado a sus patrias, pero
muchos otros han echado raíces en nuestro solar y sus familias han seguido contribuyendo a
nuestro desarrollo económico y social.

Varios escritores han dejado constancia del paso de los extranjeros por nuestras tierras
con la publicación de libros que son de mucha utilidad para entender nuestro pasado. Entre
otros podemos citar a titulo de ejemplo a:

“Las expediciones alemanas” en Cuentos Colimotes de Gregorio Torres Quintero


(1931); Por tierras de cocos y palmeras de Servando Ortoll (1987); “Extranjeros en

248
Colima: El caso del barón De Brackel-Welda” en Los años de crisis de hace cien años de
José Miguel Romero de Solís (1988); Vogel. Las conquistas y desventuras de un cónsul y
hacendado alemán en Colima de Servando Ortoll (2005); Las migraciones alemanas en
Colima, 1848-1890 (Un estudio de caso: familia Schulte Vogel) de Leopoldo Barragán
Maldonado (2007); “Dos haciendas transmutadas” y “Leyenda de dos poblados: Tonila y
La Esperanza” en Por las faldas del volcán de Colima; Cristeros, Agraristas y Pacíficos de
Julia Preciado Zamora (2007) y La construcción del ferrocarril Manzanillo-Colima:
empleadores y empleados (1880-1889) tesis de maestría regional de J. Jesús Jiménez
Godinez (2009).

Con los escritos antes mencionados, con mis propias investigaciones y con el apoyo
importantísimo de J. Jesús Jiménez Godinez, logré redondear una aproximación a la vida y
obra de Bert Lindemann que expongo a continuación.

Trabajos de Lindemann en Colima

Bert Lindemann vino a México probablemente bajo el mando del ingeniero Edgar K.
Smoot en 1897 para efectuar trabajos portuarios en Mazatlán, Sinaloa, al parecer venía
procedente de Galveston, Texas, Estado Unidos de Norteamérica. Posterior a los trabajos
de Mazatlán estuvo en las montañas de Guerrero trabajando para la empresa del Coronel
Hampson’s, construyendo una red ferrocarrilera1.

En 1900 ya se le ubica en Colima en trabajos de construcción de obras del puerto de


Manzanillo bajo las órdenes del contratista Smoot. En conferencia de prensa en la ciudad
de México, en septiembre de 1904, donde también estuvieron presentes Arnoldo Vogel y el
Ing. Smoot, se informó que ya se habían invertido cuatro millones de pesos y se emplearía
otro millón y tres cuartos, todo para el mejoramiento del puerto. Se dijo entonces que
Manzanillo, con los trabajos que se efectuaban, sería uno de los mejores puertos del mundo
sin la menor duda. Los principales trabajos fueron la construcción del rompeolas y el
dragado de la laguna de Cuyutlán2.

Lindemann se involucró después como contratista de la línea del ferrocarril Tuxpan-


Colima, tramo faltante del ramal Guadalajara-Manzanillo. El tramo que le tocó construir
bajo la firma Lindemann y Van Zandt fue el contrato de 28 kilómetros partiendo de Colima
hacia Tuxpan3.

Los trabajos de inicio son descritos así por Servando Ortoll basándose en datos del
Periódico Oficial El Estado de Colima: “A las 10 de la mañana del jueves 15 de septiembre
de ese año [1904], tuvo lugar en el llano “El Peregrino” una ceremonia de iniciación de las
labores de construcción del ferrocarril de Colima a Tuxpan. En el acto estuvieron presentes
las “principales personas de la localidad”; y el licenciado Manuel Rivera, orador que por lo
regular pronunciaba discursos en diversos actos oficiales, “tomó la palabra [para] felicita [r]

1
J. Jesús Jiménez Godinez, Bert Lindemann. Colima: mecanoescrito, 2012, p. 1
2
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 4
3
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 5

249
al gobierno y al vecindario de Colima porque al fin iban a ver realizada una mejora que
desde hac [cía] muchos años estaban deseando [...]”. En realidad esto era de suma
importancia porque las riquezas que encerraba el territorio alcanzarían de una vez por
todas, su pleno desarrollo.

Después del discurso de Rivera, Enrique O. de la Madrid, tomó un zapapico que el Sr.
Bert Lindemann del Ferrocarril Central, le prestó.

“y después de cavar un poco de tierra, arrojó a un lado con una pala una cantidad de
aquella [...] este acto conmovió a los presentes quienes con un atronador aplauso y
vivas lo festejaron, tocando los músicos el himno nacional y disparándose morteros y
nutrida salva de cohetes: a la vez en la ciudad tuvieron verificativo un repique general
y salvas.”4

“En 1907 se inició la construcción del ferrocarril del Cerro Grande, montaña cuya
riqueza maderera aguardaba a la modernidad. Dice una nota de La Patria: “Los
trabajos han empezado activamente bajo la dirección del ingeniero Lindemann y se
han dedicado a ellos un gran número de operarios, no siendo imposible que muy
pronto comiencen a tenderse los primeros rieles”5

El miércoles 28 de octubre de 1908 llega a Colima la máquina 514 cuyo objeto tenía
practicar el reconocimiento de la vía, previa a su inauguración.

Servando Ortoll señala los preparativos que se efectuaron para recibir la llegada
oficial del tren a Colima:

“Las autoridades del estado hicieron febriles preparativos para recibir


dignamente a esa figura casi mítica [...]. Orden terminante para encalar las fachadas
de todas las casas de la población: repaso al empedrado de las calles principales,
pintura nueva y brillante para el kiosko, y bancos de la plaza; desinfección y limpieza
a fondo del tren de mulitas por si a don Porfirio le daba la humorada de treparse en él
para subrayar la enorme diferencia entre la tracción animal y la de vapor; uniformes
de gala a la veintena de gendarmes que hasta entonces no habían tenido otro quehacer
que acarrear muy de vez en cuando a algún borrachito por cantar a horas
inconvenientes [...]. Los charros convocados de todos los rincones del estado, daban
la nota de mayor brillo.”6
Por fin el 12 de diciembre de 1908 se inauguró con la presencia de Porfirio Díaz, la
ruta de Tuxpan a Colima, según el órgano oficial, citado por Ortoll:

“ese día en la mañana se encontraba la estación del ferrocarril de esta ciudad pletórica
de familias de nuestra elegante sociedad y de pueblo [...]. A las 10 a. m. llegó la
locomotora que traía a los señores Felton, Presidente del Ferrocarril Central; Lic.

4
Servando Ortoll (Coordinador). Colima una historia compartida. México, D. F.: Secretaría de Educación
Pública, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, 1988, pp. 262-263
5
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 6
6
Servando Ortoll, p. 267

250
Salvador M. Cancino, apoderado de la Compañía de dicho ferrocarril; Julio
Limantour, Licenciados Rivas Cervantes, Juan L. Lomelí, Secretario de Gobierno de
Jalisco; Rafael López, Presidente del Tribunal de Justicia del mismo estado y Sergio
Sánchez, Presidente del Congreso. Diez minutos después llegó la locomotora que
conducía al primer magistrado de la nación, quien venía acompañado de los señores
Vice-presidente de la República, Ramón Corral, Ing. Leandro Fernández, Secretario
de Comunicaciones y Obras Públicas; Coronel Miguel Ahumada, Gobernador de
Jalisco y del Estado Mayor,”7

Con esta llegada del tren, Colima iniciaba una era de progreso en todos los órdenes.

Emilia Vogel, la novia de Lindemann

María Juana Emilia Vogel, hija de Arnoldo Vogel Von Der Wattern y de Clotilde
Quevedo Rivas se convierte en novia de Bert Lindemann.

Tuvo tres hermanas: Enriqueta Luisa quien casó con Carlos Schulte Kuhlmann;
Manuela Rosa quien lo hizo con José Francisco Santa Cruz Ceballos, y Clotilde Sofía quien
casó con José Schneider. Tuvo además un hermano, hijo de un segundo matrimonio de su
papá con Modesta Carrillo, que llevó el nombre de Arnoldo Vogel Carrillo, quien casó con
Carmen Guzmán Valencia.

En cuanto a primos hermanos en línea paterna, no tuvo en México, ya que su padre


llegó solo a México, sin hermanos o hermanas.

Primos hermanos en línea materna si tuvo, ya que una hermana de su mamá de


nombre Luisa casó con Adolfo Kebe y tuvieron ocho hijos y por lo tanto fueron primos
hermanos de Emilia: Luisa, quien casó con Enrique Schondube; Emma, Carlos, Adolfo,
Emilia, Clotilde, Gustavo y Oscar, todos de apellidos Kebe Quevedo.

Su mamá Clotilde tuvo una hermana más de nombre Carolina quien casó con un señor
de apellido Capetillo y tuvieron dos hijos que fueron primos hermanos de Emilia Vogel,
éstos son Guillermina y Manuel Capetillo Quevedo, éste a su vez tuvo un hijo que llevó su
mismo nombre y que fue un famoso torero.

Boda Lindemann – Vogel

En principio se fijó la fecha de la boda el 15 de junio de 1904, pero por una seria
enfermedad de un familiar de la novia, fue pospuesta por doce días y se efectuó el 27 de
junio.

7
Servando Ortoll, p. 268

251
En una nota de prensa de la ciudad de México se dice que estará presente en la boda
su primo Gustavo Kebe, que se desempeña como asistente de la gerencia del Hotel Bazar
de la ciudad de México.

Se reproduce parte de la nota:

“Finalmente se llegó el día en que la doncella Emilia Vogel, vecina de la hacienda de


San Antonio, enclavada en la circunferencia original del volcán de Colima, entre las
umbrías huertas de cafetos y frutas tropicales; contraería nupcias con el ingeniero
ferrocarrilero Bert Lindemann”.8

Otra nota de la ciudad de México expresa:

“Ayer en el templo de La Merced en Colima, la señorita Emilia Vogel, hija del señor
y la señora Arnoldo Vogel, de esa ciudad, se casó con el señor Bert Lindemann, un
ingeniero asistente de Edgar K. Smoot de los trabajos portuarios de Manzanillo. El
señor Lindemann, es bien conocido en esta ciudad.”9

Una nota más hace mención de la fiesta y de la asistencia de otro primo:

“Adolfo Kebe, hermano del asistente de Gerencia del Hotel Bazar [Gustavo] regresó
de Colima, en donde acudió a la boda de su prima la señorita Emilia Vogel, hija del
cónsul alemán en Colima, con Bert Lindemann, ingeniero en jefe a cargo de la
construcción de trabajos portuarios en Manzanillo. El novio y la novia fueron
calurosamente felicitados y ovacionados en Manzanillo por los amables empleados
del señor Lindemann, y fueron trasladados de Colima a Manzanillo en un tren
especial. Celebraron también en Manzanillo un banquete. El señor Kebe estuvo
presente en los banquetes y también celebró banquetes con sus amigos. Esta fue la
primer visita a Colima en seis años.”10

La pareja Lindemann – Vogel salió por ferrocarril en su luna de miel a California.

No cabe duda que el Ing. Lindemann se relacionó bien con esta boda. Su suegro
Arnoldo Vogel en un viaje a la capital del país es entrevistado, en agosto de 1904 y así es
presentado:
“Arnoldo Vogel, cónsul alemán en Colima, está en el hotel Palacio. El señor Vogel es
el director de la sucursal del Banco Nacional en Colima, es propietario de una gran
firma comisionista de negocios en Colima y en Manzanillo y agente de la línea
naviera Kosmos, la línea correo del Pacífico y la línea mexicana Compañía Naviera
del Pacífico.”11

En la entrevista Vogel confía en la prosperidad de Manzanillo y Colima al mencionar:

8
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 2
9
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 2
10
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 3
11
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 3

252
“Creo en el gran futuro de Colima y Manzanillo. Edgar K. Smoot quien es el
contratista de los trabajos portuarios está buscando convencer al Gobierno de darle a
él el contrato para rellenar una parte de la laguna de Cuyutlán. Él es el hombre
adecuado para hacerlo y tiene toda la ayuda necesaria y material a la mano.
Esperamos que logre su objetivo. Mi yerno, Bert Lindemann, ingeniero en jefe en los
trabajos portuarios y apoderado del señor Smoot estará en esta ciudad de México,
mañana.”12

El 15 de diciembre de 1904, acude Bert Lindemann a la ciudad de México a un baile


con motivo del inicio de un nuevo mandato presidencial de Porfirio Díaz, pero también
diseñado para honrar a Carmen Romero Rubio, su esposa. La crónica social del baile
registró la presencia elegante de su esposa describiendo su vestido. A este baile también
fueron invitados Trinidad Alamillo, Francisco Santa Cruz, Enrique O. de la Madrid, Miguel
Ahumada y Edgar K. Smoot.13

Hijos del matrimonio Lindemann – Vogel

Tuvieron cinco hijos, a saber:

1. Emilia Lindemann Vogel nació en Colima el primero de enero de 1906. Murió de 98


años de edad, en 2004, en Palo Alto, California. Su nombre final fue Emilia
Lindemann Rathbun.

Su obituario menciona que su padre fue un ciudadano americano, ingeniero civil que
construyó líneas de ferrocarril y puertos en México y se casó con la hija de una rica
familia mexicana. Su familia se movió a San José, California en 1922.

Se casó con el profesor Rathbun en 1931, abogado de la Universidad de Stanford,


California. Vivieron en Portola Valley, California de 1974 a 1979. Tuvieron dos hijos,
Richard y Juana.

2. Bert Hans Lindemann Vogel nació en Colima el 25 de febrero de 1908. En su acta de


nacimiento observamos que sus abuelos paternos fueron Henry Hans Lindemann y
Emma Lindemann. Su papá Bert Lindemann, declaró tener 35 años por lo que habría
nacido en 1873.

No logré obtener mayores datos, excepto que un hijo, John Lindemann vive en
Kennewick, Washington, USA, al que conocí en Colima en 2005, cuando vino a la
presentación del libro Vogel de Servando Ortoll. Lo contacté telefónicamente y
mostró voluntad de proporcionarme datos, pero perdí la comunicación con él. No
contesta mis llamadas ni responde por correos de internet.

12
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 4
13
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 5

253
3. Hilde Clotilde (Coco) Lindemann Vogel debió haber nacido en Colima en 1917, por
su obituario logrado por internet con el nombre de Clotilde (Coco) Lindemann
Southgate Gibson. Murió a los 84 años de edad, en 2001 en Portola Valley,
California. En dicho Lugar vivió por 52 años. También menciona el obituario que
pasó su infancia en un vasto rancho cerca de Colima, México, fundado en 1879 por su
abuelo, un diplomático alemán. En un tiempo la hacienda tuvo su propia moneda y
100 militares como protección contra bandidos. La familia se movió a San José
[California] durante la revolución mexicana [1922].

Se menciona que siendo joven trabajó en un hotel de Yosemite por más de 10 años,
cantando melodías folclóricas mexicanas con sus dos hermanas.

Se casó primeramente en 1942 con Harry W. Edwards pero dos semanas después se
fue a la guerra y murió en 1944, quedando viuda.

En 1949 casó con Hugh Southgate de Portola Valley, quedando viuda en 1982. Tuvo
una hija, María Cristina Southgate.

En 1989, casó por tercera ocasión, con William Gibson.

4. Elena Lindemann Vogel. No se han localizado datos de ella.

5. Bertha Lindemann Vogel. No se han localizado datos de ella.

De las cuatro hermanas, ignoro quiénes formaban el coro en California, pero sé que
grabaron una melodía: “Music and Flowers”. Song Spanish, en 1932 en Gwendolen Brooks
Penniman.

La otra familia Lindemann

En marzo de 2012, recibí una invitación de Juan Carlos Reyes para participar en el
séptimo foro Colima y su región. El hecho de haber participado en todos los anteriores (los
seis realizados), me motivó a participar también en éste.

En el mismo mes de marzo, estuve en McAllen, Texas, visitando a familiares que ahí
viven y por azares del destino platiqué con Tove Lindemann, abogada que reside en ese
lugar y a la que ya conocía. En la plática me refirió que su abuelo Bert Lindemann había
vivido y trabajado en Colima en vías ferroviarias, por lo cual me animé a estudiar el caso de
su abuelo, porque sería una fuente importante de información para mi trabajo, por lo que
regresando a Colima registré mi tema con Juan Carlos.

La información que me proporcionó Tove Lindemann fue escueta: su abuelo Bert


Lindemann de 25 años se casó en 1909 con su abuela Alvide Sevilda Hjellestad, noruega y
mitad judía de 22 años, al año siguiente, en 1910 nació su hijo al que le pusieron Bjorne
Emili Lindemann. Su abuelo abandonó a su esposa e hijo y con el tiempo, el hijo de Bert o
sea su papá, se casó con Gertrudis Midtun, noruega y tuvieron dos hijos, ella de nombre
Tove nació el 17 de junio de 1940 y Truls Halbor Lindemann el 12 de noviembre de 1946,

254
que sigue viviendo en Noruega, mientras que Tove, como ya dije, vive en McAllen, Texas
y pasa periodos de vacaciones en Chapala y Guadalajara, Jalisco.

También me dijo que su papá y ella vinieron a Colima a buscar rastros de su padre y
abuelo. Localizaron un busto de Bert Lindemann y ambos aseguraron que se parecían
mucho. También se entrevistaron con el notario Adolfo Virgen Schulte, quien se sorprendió
mucho de que en Colima no se supiera que Bert tenía otra familia en Noruega. Me
confirmó que sin duda alguna se trata de la misma persona y que no comprende porqué en
Colima se hizo pasar por soltero.

Los datos que proporciona Tove me hacen aventurar varias hipótesis:

1. Que se trata de dos personas distintas con apellido común.

2. Que Bert en Noruega se casa, pero no en 1909, en base a las fechas dadas por Tove,
sino en 1895 (de 22 años de edad) naciendo su hijo a fines de 1895 o principios de
1896 y luego abandonarlos y venirse a Estados Unidos en 1896 y empezar una nueva
vida de soltero, casándose nuevamente en Colima en 1904.

3. Que Bert hubiera efectuado un viaje a su natal Noruega a visitar a su familia o pasar
navidades a fines de 1909, allá haber mentido sobre su situación civil en México y
haberse casado y tener el hijo en 1910 y haber regresado como si nada hubiese pasado
por tener su vida hecha en Colima.

Esta última teoría la considero más difícil pero no imposible, ya que se casa en 1904,
nace su primer hija en 1906, su segundo hijo en 1908, desconozco cuándo nacen otras dos
hijas y aparentemente la última nació en 1917, yéndose la familia a California en 1922. Hay
un hueco de tiempo entre las fechas de nacimiento de los hijos, aunque falta acreditar las
fechas de dos de ellas.

Por otro lado Bert es localizado en un boletín hotelero el 12 de mayo de 1909 en el


Hotel Iturbide de la ciudad de México.14 Pudiera estar viajando rumbo a Veracruz a abordar
un buque que lo llevara a Noruega a visitar familiares.

En una nota de la Gaceta de Guadalajara, de fecha 20 de junio de 1909 se dice:

“Después de una corta permanencia en la villa veraniega de Chapala, regresó a esta


Ciudad [Guadalajara], la señora Clotilde Vogel de Schnaider, a quien acompañaba su
apreciable hermana, la señora Emilia Vogel de Lindemann.”15

Se pudiera colegir que visitaba a su hermana por estar su esposo Bert de viaje a
Europa.

14
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 7
15
J. Jesús Jiménez Godinez, p. 8

255
En fin, este descubrimiento de un posible abandono de familia y engaño al decirse
soltero en 1904 o bien en incurrir en un acto de infidelidad en 1909 y abandono de familia,
no cambia el gran peso que tuvo Bert Lindemann en la historia del progreso de Colima por
su destacada labor en el ramo ferrocarrilero en Colima y el portuario en Manzanillo.

Muchas gracias.

256
Antiguas familias: un rescate del pasado remoto
María Guadalupe Paredes López
paredeslmg@hotmail.com

Introducción

¡Han aprehendido a Cuauhtémoc!


es cercado por la guerra el Tenochca,
es cercado por la guerra el Tlatelolca!

Preso este señor, luego en ese punto cesó la guerra.


Martes, día de San Hipólito, 13 de agosto de 1521.

Era el día 1–serpiente del año 3–casa1

Esta fecha marca el inicio de la exploración, conquista y asentamiento de parte de los


españoles en el territorio que se denominará Nueva España.
Hernán Cortés desde ese momento busca con sentido estratégico en primer lugar
consolidar, la villa Rica de la Vera Cruz —fundada en 1519—, reforzar los sitios o puertos
que le permitieran la comunicación con la metrópoli. Con este fin acude personalmente a
Pánuco para llegar a un acuerdo con Francisco de Garay; Coatzacoalcos es sometida por
Gonzalo de Sandoval en 1521. Asegurados estos tres puntos se vuelve hacia el Pacífico con
dos propósitos: la búsqueda de un puerto a fin de continuar la anhelada ruta de Colón a
costas asiáticas y localizar los yacimientos que habían abastecido a los purépechas de
metales preciosos.
Cristóbal de Olid es elegido para entrar a los reinos de Michoacán y Zacatula.
Sometidos los purépechas, a finales de 1522 penetra por Mazamitla llega a Tamazula y
regresa a Tzintzuntzan, —centro de operaciones— dejando a Hernando de Saavedra a
cargo de la exploración minera y la penetración silenciosa en la zona sin encontrar mayor
resistencia de los naturales.2
En 1523 de nuevo Cristóbal de Olid sale a la costa rumbo a Zacatula donde ya había
españoles, de su tropa se desprende una parte encabezada por Juan Rodríguez de
Villafuerte, misma que penetra a Colima. En Tecomán son atacados por los nativos y hubo
de retroceder con gran apuro a Zacatula.
Ante el fallido intento Cortés considerando la importancia que tiene la zona para sus
propósitos, —además, de castigar, de llevar presos a los involucrados, relatar la
desafortunada incursión al emperador en la Carta de Relación de 15 de octubre de 1524—,

1
Alejandra Moreno Toscano, “El siglo de la conquista”, en Historia General de México 2, 1ª reimpr. 1980,
México, El Colegio de México, p. 21.
2
José María Muría comenta que Cortés no deseaba que llegarán noticias a España o al Rey para “no ceder al
monarca la quinta parte de los productos obtenidos en [la] región”. José María Muría, Sumario Histórico de
Jalisco, Prol. de Miguel León Portilla, México, Gráfica Nueva, 1996. p. 49.

257
envía a Gonzalo de Sandoval a principios de 1523 quien somete la región y funda la Villa
de Colima el 25 de julio del mismo año y establece su cabildo.
A partir de esa fecha Cortés mantiene su interés en el territorio, envía a Francisco
Cortés conocido por San Buenaventura a explorar tierras de Jalisco y Nayarit, con amplios
poderes para dar nombramientos, repartir tierras. Entrará en conflicto con su
contemporáneo Nuño Beltrán de Guzmán —gobernador de la provincia de Pánuco y
presidente de la Primera Audiencia de México— por el codiciado occidente.
Así se fue configurando el espacio, motivo de la investigación cuya avance hoy
presento, donde Colima junto con Michoacán y el Sur de Jalisco comparten una historia
común desde hace más 489 años. De la misma manera se establece el tiempo considerando
éste, desde la presencia hispana en esta demarcación hasta nuestros días.
Definido el espacio geográfico – temporal, se buscó situar al hombre como morador y
sujeto histórico. Y definir la forma de interrogar el ayer dar vida a los actores y traerlos al
presente, es decir, cómo y con qué: aspecto metodológico y técnico.
Para cumplir este cometido, hubo que recurrir a las fuentes localizarlas, conocerlas,
estudiarlas, interrogarlas, confrontarlas, “ordenar sus signos en apartados que permitan
establecer identidades y actos”.
En esta tarea fui conociendo un gran número de documentos: crónicas, historia
regional, estudios locales, biografías, anecdotarios, monografías, genealogías…; así mismo
a los autores que, a través de sus estudios han resuelto dudas, aportado datos, corregido
información, iluminando caminos, estimulando nuestro trabajo al descubrir que
compartimos problemas, incertidumbres y dilemas comunes. Además pude visualizar en
ellas y con ellos las distintas maneras de cómo y con qué interrogar el pasado.
Por mi parte opté por hacer genealogía, antigua disciplina cultivada desde los tiempos
remotos, presente en la Biblia y leyendas de la antigüedad; desvirtuada con frecuencia para
halagar la vanidad y el orgullo del hombre, al extremo que muchos personajes se les hacía
descender de héroes legendarios y míticos y aún de los mismos dioses.
La ha utilizado la literatura, el arte y la historia en la sucesión de linajes gobernantes,
las estructuras y mentalidades nobiliarias, los privilegios políticos, sociales y económicos
de determinados estamentos. Y en la actualidad ha recuperado su estatuto de ciencia, se han
descubierto nuevas y sugerentes posibilidades de investigación, análisis y reflexión,
renovando sus métodos y objetivos. En suma porque es la

Ciencia que atañe directamente al hombre en su dimensión más personal e intima: la


que estudia los antecedentes familiares, sus orígenes próximos o remotos, afectando tanto
a sus derechos civiles —herencias— como su natural interés o deseo de conocer sus
antecedentes o historia personal.3

3
Manuel Sánchez Mariana, en el prólogo de la obra de Luis García Cubero, Bibliografía Heráldico–
Genealógico–Nobiliario de la Biblioteca Nacional (Manuscritos), Madrid, Biblioteca Nacional Ministerio de
Cultura, 1992, p [9].

258
Estudio genealógico de Antiguas Familias: Colima, Michoacán y Sur de Jalisco

Desde el año de 1990 de manera circunstancial inicié la investigación genealógica,


con el estudio del linaje de la Torre, familia ubicada en Madrid desde el siglo XVI.
Algunos de sus miembros pasaron a Cuba asentándose en las principales provincias,
donde participaron en la fundación de pueblos, en relevantes puestos de la
administración, ligándose además con las más notables familias de la isla.
Este apellido tomado por vía materna se antepuso al de su padre Diego de Cifontes,
del que tengo la hipótesis ser de la misma familia de Francisco de Cifontes nacido en la
provincia de Portillo en 1497, llegó con Pánfilo de Narváez. Además de conquistador
fue vecino de Colima, nombrado en distintos documentos de la época por destacados
investigadores estudiosos del siglo XVI.4
El material encontrado sobre esta familia en Madrid y Cuba, lo utilizó la escritora
Julieta Campos para trazar su novela La Forza del Destino,5 que reconstruye 500 años
del pasado familiar.
Un segundo acercamiento al campo de la genealogía se presentó cuando el
empresario jalisciense don René Rivial León, con el deseo de conocer el pasado familiar
y legar a sus descendientes el estudio de sus ancestros, me encomendó la investigación
sobre la familia de su señora madre doña María Asunción de Jesús León Galván y la de
su esposa doña María Guadalupe Vergara Ochoa. El resultado se plasmó en dos obras
una: Apuntes Genealógicos de la Familia Vergara Ochoa, la otra Familia León y sus
linajes adherentes: Borja, Campos, Galván, Rivial y Servín, Notas genealógicas,
publicadas en 2007. Estos trabajos permitieron dar seguimiento a 14 generaciones y más
de 430 años en los Ochoa, alrededor de 226 años en la familia León con 10
generaciones y en la estirpe Vergara 9 generaciones y más 234 años. Y sobre todo
permitió entrar al espacio geográfico – temporal ya mencionado. Este andar, iluminado
y respaldado por la rica experiencia relatada hizo surgir en mí, un nuevo desafío:
proseguir la investigación.
Primero, para aprovechar el material obtenido y no utilizado completándolo,
ampliándolo y profundizando en él.
Segundo, dar al estudio un enfoque social, incluyendo a todas las familias que
aparecen en los primeros libros parroquiales, y que permitieran con certeza seguir las
líneas del mismo tronco familiar, considerando que todos los habitantes, fueron
protagonistas, todos con su esfuerzo en el momento que les tocó vivir, dieron sentido al
territorio, diseñando y construyendo una vecindad, todos fueron forjadores del rostro
actual de la región.

4
Entre ellos destaco al doctor Rubén Villaseñor Bordes, Materiales para Biografías, s/l, s/e, 1952, pp. 4, 5,
14, 17, 19, 21, 24, 26; Thomas Hillerkuss, Diccionario biográfico del occidente novohispano. Siglo XVI.
Zacatecas, Universidad Autónoma de Zacatecas–Centro de Docencia Superior, vol. 1 A-C, 1997. José Miguel
Romero de Solís, Andariegos y pobladores. Nueva España y Nueva Galicia (Siglo XVI), Zamora, Mich., El
Colegio de Michoacán, Archivo Histórico del Municipio de Colima, Universidad de Colima y
CONACULTA–FONCA, 2001, pp. 114-115; y otros que no tengo a la mano.
5
México, Alfaguara, 2004.

259
Tercero, contribuir a través de la genealogía, a hacer la historia del Occidente desde
el siglo XVI, en especial de la región que hoy ocupan los estados de Michoacán, el Sur
de Jalisco y Colima, zona de paso y asentamiento, lugares donde se realizaron grandes
empresas, origen de pueblos, “Señuelo de la imaginación” como llama a Colima
Romero de Solís, que permitió en este “Finisterre Novohispano”, lograr las
exploraciones del Mar del Sur y luego el arribo a tierras de oriente para cumplir el sueño
colombino y darle la “auténtica universalidad que anhelaba en lo espiritual y material”
el imperio español.

Un ambicioso proyecto:

La propuesta la presenté a don René Rivial León, quien, de manera generosa autorizó
la beca de investigación y más tarde los recursos para la edición del primer tomo. De esta
manera proseguí la 3ª etapa de indagación genealógica con un proyecto de mayor
envergadura, que pretende ir rescatado los antiguos linajes asentados en la región ya
mencionada. El titulo: Estudio Genealógico de Antiguas Familias. Colima, Michoacán y
Sur de Jalisco. Siglos XVI – XXI. La obra busca:
Ofrecer una panorámica de cómo se fue configurando el espacio geográfico,
comprendido hoy por el territorio mencionado con la llegada de los españoles.
Registrar primero, la presencia apellidos españoles, que permitan dar seguimiento a las
líneas de sucesión, así como aquellos que a partir del siglo XIX van aparecer por la
necesidad de un segundo nombre o apellido a fin de servir de complemento al nombre de
pila para evitar confusiones y sobre todo como seña de identidad.
Facilitar el conocimiento del pasado remoto, al establecer orígenes, parentescos y
enlaces de los linajes estudiados.
Dar rostro a los personajes, que con su quehacer cotidiano: en el hogar, la agricultura,
la ganadería, la minería, el comercio, como oficiales reales o eclesiásticos o en los oficios
participaron en formar la sociedad que se fue gestando a partir de de la segunda mitad del
siglo XVI.
Constituir una base de datos de familias y apellidos, que facilite a los investigadores o
curiosos el uso y comprensión de documentos, la clara vinculación de las familias.
Revelar los acervos a los que puedan acudir a profundizar un tema o iniciar otros.
Facilitar el recorrido por la geografía familiar, conocer el itinerario de un viaje y su
peregrinar, para poder reconstruir su historia integrando los eslabones perdidos.
Poner al alcance de los investigadores en rápida consulta una serie de nombres que
aparecen en las fuentes documentales y estimular el estudio de nuevos temas.
El primer tomo se imprimió en octubre de 2009 incluye 75 apellidos castellanos, —
cuyo listado se anexa al final—, con un mayor número de familias pues cabe hacer notar
que, aparecen muchas que comparten el mismo apellido, no así los lazos de parentesco,
origen y tiempo de asentamiento.
La obra esta estructurada en tres apartados: Introducción, estudio de los 75 apellidos,
bibliografía. El primero presenta breve bosquejo histórico de la implantación de la cultura
occidental en el espacio geográfico mencionado, los actores y el tiempo de su presencia: del

260
siglo XVI hasta el siglo XXI. Se comentan los objetivos propuestos, la metodología y
técnicas empleadas, los alcances y limitaciones de la investigación.
La segunda, —parte sustancial del trabajo—, describe los 75 apellidos pertenecientes a
familias asentadas en la región, en su mayoría localizadas a partir del siglo XVII en los
archivos parroquiales, municipales, en testamentos, informaciones de limpieza de sangre,
escrituras públicas, etc.
Su presentación inicia colocando el apellido como nombre base del estudio, le siguen
los subtítulos: apellido y armas. En el apellido se da a conocer de manera sencilla y amena
su origen, significado y evolución esto es abordarlo desde el punto de vista etimológico con
el fin de dar información breve: “a qué lengua pertenece, de qué palabra procede, y cuál es
su significado” aderezada, cuando es posible con relatos de nacimiento del apellido. La
fuente básica fue el Diccionario de Apellidos Españoles.6
Para los apellidos no localizados en el anterior se consultó el Diccionario Heráldico y
Nobiliario,7 mismo que aborda los apellidos desde la heráldica, íntimamente ligada a los
escudos de armas, pertenecientes a las familias nobles que llevan dicho apellido.
Aquellos no encontrados en los mencionados diccionarios se localizaron en otros
autores o bien se acudió a internet. Todos los datos de identificación de la fuente están
mencionados en cada apellido.
En la publicación de estudios genealógicos es casi una tradición que aparezcan las
armas de las familias allí descritas, en otros a falta de ellas, la descripción es tomada de
diccionarios —como es mi caso— haciendo la aclaración que dichas armas no pertenecen
al apellido descrito, ni a la familia(s) mencionada(s) por carecer de documentos que así lo
demuestren, sin embargo consideré que, como formación intelectual puede despertar
curiosidad adentrarse a una materia que pide el mismo rigor que otras ciencias para probar
su dicho; así como recrearnos con personajes y hazañas que inspiraron de alguna manera a
muchos de los primeros conquistadores del nuevo mundo.
La parte medular del trabajo es la integración de las familias, se hizo estudiando cada
personaje primero en su identificación a través de la investigación de sus datos individuales
(nombre, lugar y fecha de nacimiento, matrimonio, defunción), familiares (padres,
ascendientes, cónyuges, hijos) y circunstanciales (actividad o profesión, hechos
sobresalientes y sucesos) que ayudaran a recrear su presencia en la sociedad que perteneció,
el espacio donde actúo y el tiempo en que vivió.
Logrado esto, se procedió armar el gran rompecabezas donde cada historia individual
se unió primero a su familia o bien se integró a la que por vínculo o enlace matrimonial se
adhirió.
Es importante destacar que la información de cada personaje es desigual en unos es
rica, abundante, se han podido incorporar datos de testamentos, información de limpieza de

6
Roberto Faure, María Sunción Ribes, Antonio García, Diccionario de apellidos españoles, 3ª ed. España,
Espasa Calpe, 2005. Este importante estudio de apellidos españoles tiene más de 6125 entradas o
descripciones. Da cuenta de la historia de los apellidos desde el siglo IX, fecha donde aparecen en los
primeros manuscritos en latín, relata su tránsito por los siglos XI – XII cuando debido al empobrecimiento de
la onomástica —ciencia que estudia los nombres propios—, fue preciso utilizar el segundo nombre o apellido.
7
Fernando González – Doria, Diccionario Heráldico y Nobiliario, España, Editorial Bitácora, 1994.

261
sangre, escrituras, actividades laborales, cargos públicos y hasta bosquejar pequeñas
biografías, otros apenas están registrados con una fecha y, algunos sólo mencionados,
rescatados del anonimato a través de un testamento, una escritura, un poder o un cargo
público.
El tercer apartado titulado Bibliografía da cuenta de los acervos, bibliografía y fuentes
a las que se acudió, entre ellas se puede citar archivos eclesiásticos, municipales, el Archivo
Casa de Morelos, en Morelia, Michoacán, el Archivo Histórico de Jalisco, el Archivo
General de la Nación, en cuanto a fuentes consulté bibliografía locales y regionales,
diccionarios y enciclopedias, árboles genealógicos, realicé entrevistas y acudí al internet,
pero muy especialmente utilicé los libros parroquiales, indispensables para este tipo de
estudios. A partir del siglo XIX el Registro Civil complementa la información.
Esta tercera investigación se convirtió en un gran desafío por la cantidad de individuos
que es necesario estudiar. Entre las dificultades encontradas en el manejo de las fuentes esta
la forma en como se usan los apellidos.
 Ausencia en los primeros libros parroquiales en su mayoría de los apelativos maternos.
 Las mujeres en las primeras épocas, casi siempre usan el apellido materno
conservándolo en sus descendientes, otras regresando al paterno.
 Mudanzas sin conocer la razón del cambio.
 Apellidos compuestos usados indistintamente en esta forma o de manera sencilla,
encontrando además su reducción a través del tiempo o privilegiando uno de ellos.
 El surgimiento de homónimos. Problema que tras una indagación cuidadosa y cotejo de
documentos se pudieron en la mayoría de los casos resolver.

Los libros parroquiales inician su registro hasta mediados del siglo XVII (1640), cien
años después de presencia y aculturación hispana en la zona, razón por la cual los estudios
del doctor José Miguel Romero de Solís, Thomas Hillerkuss, entre otros, enfocados
especialmente al siglo XVI vienen a llenar el gran vacio de fuentes de este periodo.
Entre el listado de linajes estudiados destaca, desde el siglo XVI el del conquistador
don Juan Villaseñor y Orozco, asentado en Michoacán de cuya ilustre familia descienden
varios títulos de nobleza de Nueva España, las familias de don Miguel Hidalgo y Costilla y
don Agustín de Iturbide, así como una noble y distinguida sucesión forjadora de pueblos en
el Bajío, Michoacán y Jalisco. Procedentes de Santa María de Galdácano, Vizcaya, España,
a finales del siglo XVIII, los hermanos Mateo y Francisco Antonio Garibi y Jugo se
establecieron en Zapotlán el Grande, Nueva Galicia, donde casaron y fueron padres de
familias que llegan hasta nuestros días, entre las que destacan la de don José Garibi Rivera,
primer cardenal mexicano y la de don José Ignacio Dávila Garibi. Por ese mismo tiempo
procedente de Guadalajara se asienta en la mencionada población la familia formada por
don José Gerardo Palafox Lozano y doña María Manuela Gil Calatayud, dando origen a
un distinguido linaje. Entre sus herederos se cuentan políticos, eclesiásticos, militares,
magistrados, abogados y doña María de la Gracia Palafox Garibi, quien en los aciagos
años del siglo XIX mexicano, fue esposa del presidente de la República don María Félix
Zuloaga y Trillo. También es de mencionarse la familia de don José Paulino de Jesús
Rolón Alcaraz, conocido por José Rolón, destacado músico y compositor, uno de los
mayores exponentes de la música clásica mexicana, fundador de la primera orquesta

262
sinfónica del país. Otro notable linaje es Rulfo, del cual desciende don Juan Nepomuceno
Carlos Pérez – Rulfo Vizcaíno, Juan Rulfo, escritor de reconocimiento universal, quién
durante su vida, recibió varios homenajes, condecoraciones y premios, entre ellos destaca el
Premio Príncipe de Asturias en 1983. Y una larga lista de familias que a través de su
estudio, nos han dado agradables sorpresas en el rescate de la microhistoria y la historia
regional.
Es importante destacar que las familias asentadas en la zona la mayoría procedían de
Michoacán, las cuales a través de varias generaciones fueron ocupando poco a poco el
territorio estudiado, flujo que también se efectúa a la inversa o en ambos sentidos.
De ello da cuenta el origen michoacano de la familia Rulfo (Real de Tlalpujahua), los
Alcaraz, Anaya, Balbuena, Barragán, Béjar, Cárdenas, Coria, Fuentes (Chilchota),
Mendoza, (Cotija), Sánchez Aldana (Puruándiro), Silva (Cotija), Villaseñor y Jasso, así
como la familia Arzac (Jiquilpan) de la cual desciende el inquieto cura de San Francisco de
Almoloya, (Villa de Álvarez), don Joseph María Gerónimo de Arzac Díaz, originario de
Zapotlán el Grande, donde nació el 28 de septiembre de 1769, bautizado el 3 de octubre,
hijo de don Joseph de Arzac Fernández, y de doña María Francisca Díaz Mancilla.
Estudió la carrera eclesiástica y en una relación de méritos, apunta

‘que no ha sido Insurgente ni un instante y es de alabarle que siendo sobrino y discípulo


en gramática del Apóstata Padre Díaz (bachiller José Antonio Díaz), y discípulo en
Teología del revolucionario Hidalgo y condiscípulo, concolega o amigo de los más de
sus perversos secuaces, con quienes se vio cuando la ciudad de Guadalajara estaba
poseída por ellos, ninguno fue capaz de arrancar de su corazón la firme esencia de que
la causa que actualmente defendemos y era la justa y Santa, y tuvo política para
defenderse de los muchos seductores que procuraron atraerlo a su infame partido, contra
el que luego que tuvo oportunidad se declaró enemigo acérrimo.8

Toda obra tiene sus límites irremediables: al revisar los documentos se encuentra que
apenas se ha podido capturar una pequeña porción de información sobre un personaje,
familia, espacio, época, etc. El tiempo en que hay que rendir cuenta de nuestro trabajo
obliga a hacer un alto y decir: hasta aquí. Uno más, saber de antemano que ninguna obra es
completa ni perfecta y por tanto se encontrarán en ella vacios, imprecisiones,
equivocaciones; pero a pesar de ello, se puso el mejor esfuerzo para la primera entrega.
El trabajo ha proseguido sin descanso, puedo anunciar la próxima aparición del
segundo y tercer tomo para el próximo mes de octubre, en ellos se documenta el origen
colimense del linaje Orozco, del cual desciende el célebre pintor José Clemente Orozco, los
linajes: Álvarez, Brizuela, Basavilvazo, de la Madrid, Pérez Ponce de León, Rangel,
Solórzano y muchas otras que muestran ese dinamismo humano, ese ir y venir sin fronteras.
Finalmente quiero dejar constancia de mi agradecimiento a don René Rivial León, pues
sin su apoyo esta ardua y paciente investigación no se hubiera podido realizar.

8
Carlos Martín Boyzo Nolasco, La Independencia en la Región de Autlán y Costa de Jalisco, México, Acento
Editores, 2008.

263
Portada del libro

264
Relación de apellidos publicados en el tomo I.

1. Aguilar 39. López del Amo


2. Alcaraz 40. López de Lara
3. Anaya 41. Maciel
4. Arias 42. Mancilla
5. Arzac 43. Manríquez de Lara
6. Ascencio 44. Manzano
7. Ávalos- 45. Mendoza
8. Avellaneda 46. Ochoa
9. Avendaño 47. Orbe, de
10. Balbuena 48. Orilla
11. Barragán 49. Padilla
12. Barreto 50. Palafox
13. Béjar 51. Pérez
14. Blanco 52. Pérez Hurtado
15. Cárdenas 53. Plasencia
16. Carrasco 54. Pizano
17. Carrillo 55. Preciado
18. Ceballos 56. Quesada
19. Cobián 57. Ramírez
20. Coria 58. Rodríguez
21. Covarrubias 59. Rodríguez-Cano
22. Díaz 60. Rolón
23. Díaz Infante 61. Ruiz-Galindo
24. Dosal 62. Rulfo
25. Espinosa 63. Sánchez-Aldana
26. Figueroa 64. Sánchez de la Mejorada
27. Fuentes 65. Sayago
28. Garibi 66. Silva
29. Gómez 67. Trejo
30. Gómez-Dávalos 68. Urzúa
31. Gómez de Cárdenas 69. Vargas
32. Gómez de Velasco 70. Vargas-Machuca
33. González 71. Vázquez
34. Gutiérrez 72. Velasco
35. Lambarena 73. Villalvazo
36. León, de 74. Villaseñor
37. López 75. Villaseñor y Jasso
38. López de Andrada

265
Relación de apellidos que aparecerán en los tomos II y III

1. Ábrica 43. Gutiérrez de San Juan


2. Álvarez 44. Hinojosa
3. Álvarez Tostado 45. Huerta
4. Adame 46. Jiménez
5. Andrade 47. Juárez
6. Anguiano 48. Lancaster Jones
7. Arreola 49. León
8. Árzaga / Álzaga 50. López
9. Ayala 51. Lorenzana
10. Barajas 52. Luis Juan
11. Barreda 53. Madrueño
12. Baz 54. Madrid, de la
13. Bazavilvazo 55. Magaña
14. Bonales 56. Marín
15. Brizuela 57. Martínez
16. Bueno de Viveros 58. Martínez de los Ríos
17. Calderón 59. Medina
18. Campos 60. Meillon
19. Carranza 61. Mójica / Moxica / Mújica
20. Casillas 62. Monroy
21. Castolo 63. Montero
22. Cervantes 64. Montes de Oca
23. Contreras 65. Mora, de la
24. Cortés 66. Moreno
25. Cueva / Cuevas / Cueva, de la 67. Murguía / Munguía
26. Chávez 68. Navarro
27. Dávila 69. Núñez
28. Delgado 70. Ochoa Garibay
29. Dipp 71. Olaso, de
30. Dueñas / Dueña, de la 72. Olivera
31. Elías 73. Oramas
32. Enríquez 74. Oranday / Uranday
33. Farías 75. Orozco
34. Flores 76. Parra / Parra, de la
35. Galindo 77. Pedraza
36. Galván 78. Peña, de la
37. García 79. Peralta
38. Gaytán 80. Pérez
39. Gudiño 81. Pérez de Garfías.
40. Guerra 82. Pérez Ponce de León
41. Gutiérrez 83. Pinto
42. Gutiérrez de Ceballos 84. Plaza, de la

266
85. Prieto 103.Toledo
86. Quiñones 104.Toro, del
87. Rangel 105.Torre, de la
88. Reyes 106.Torres
89. Robledo 107.Tortolero
90. Rojas 108.Tortoriello
91. Saavedra 109.Toscano
92. Sánchez 110.Ugarte
93. Sánchez Anaya 111.Vázquez
94. Sánchez Antúnez 112.Vega
95. Sánchez Picazo 113.Vera, de la
96. Sandoval 114.Verduzco
97. Serrano 115.Vergara
98. Silva (II) 116.Villanueva
99. Solís 117.Villegas
100.Solórzano 118.Vizcaíno
101.Soto 119.Vizcarra
102.Sotomayor 120.Zúñiga

267
Los trabajadores de las obras del puerto de Manzanillo y la
inconformidad laboral:
el caso de Mariano García Gómez

Héctor Porfirio Ochoa Rodríguez


rodrigo5794@hotmail.com
Archivo Histórico del Municipio de Colima

Introducción: las interminables obras portuarias


Desde fines del porfiriato y principios de la revolución las obras portuarias de Manzanillo
quedaron suspendidas durante años y tardaron mucho tiempo en reanudarse,1 con perjuicio
para todos los trabajadores del puerto, pues el aumento del desempleo ocasionó una mayor
oferta de mano de obra y, por consiguiente, el abaratamiento de la misma, dando mayor
poder a los patrones.
En octubre de 1920, el cónsul estadounidense en Manzanillo, Harry L. Walsh,
envió un reporte en donde informaba acerca de la posible reanudación de las obras
portuarias, según los planes del ingeniero Edgar K. Smoot, quien desde 1895 se había
involucrado en diversos trabajos por contrato en México. En Manzanillo, el contratista

1
Por ejemplo, el 9 de abril de 1912 el vecindario de Manzanillo se opuso a que se almacenara alcohol en la
bodega del referido Edgar Smoot, conocida como “Finca de Reinsch”, por considerarlo un peligro: Archivo
Histórico del Estado de Colima (=AHEC), caja 806, año 1912, exp. s/núm., 9 de abril de 1912.
El 10 de mayo siguiente, el ayuntamiento dirigió al prefecto político del distrito de Medellín un
acuerdo tomado por la corporación para pedirle al coronel Edgar K. Smoot, contratista de dichas obras, el
desalojo de la calle principal, obstruida completamente por cañería y vía férrea de la compañía respectiva, en
vista de que los trabajos estaban suspendidos y no se sabía cuándo se reanudarían. El representante del
contratista respondió que por motivo de estarse tramitando ante el gobierno federal la suspensión definitiva o
no de los trabajos, y no conocerse todavía la resolución correspondiente, resultaría sumamente perjudicial a
sus intereses hacer cualquier maniobra, sobre todo porque no era posible en ese momento activar gestiones
del caso, debido a la crítica situación por la que atravesaba el país. Por ello suplicaba que se le concediera un
plazo más amplio, hasta el día último del año, para el cumplimiento de la disposición. El 14 de diciembre, el
ayuntamiento volvió a insistir, porque no se había desalojado la calle. El secretario de Gobierno contestó de
enterado, pero ya no se tuvo más información al respecto: AHEC, caja 821, año 1912, del Ayuntamiento de
Manzanillo al secretario general de Gobierno, Manzanillo, 14 de diciembre de 1912.
Por esas mismas fechas, la corporación municipal se quejó ante el gobernador Alamillo por las
dificultades que causaba un depósito de carbón mineral instalado en las playas del puerto, a inmediaciones
del vecindario y dentro de la zona federal. El gobernador tramitó ante la Secretaría de Gobernación el asunto,
y ésta, a su vez, hizo lo propio con la de Hacienda. Tampoco en ese caso se dio cuenta cabal de la
terminación del trámite: AHEC, caja 821, año 1912, de la Secretaría de Gobernación al gobernador del
estado de Colima, México, D.F., 21 de diciembre de 1912.

268
estadounidense había realizado obras de mejoramiento del puerto durante la administración
porfirista y, en esta ocasión, los nuevos proyectos incluían agregar al rompeolas 657 pies a
los 1446 que ya tenía; edificar un embarcadero en el malecón frente al puerto; extender el
malecón hacia el este, desde el ferrocarril hasta la Punta de San Pedrito; dragar el fondo de
la bahía a un mínimo de 30 pies de profundidad, y remover un pequeño cerro en el extremo
oriente de la ciudad, para ampliar el paso hacia la hacienda de Santiago. También había
planes en cuanto al sistema de agua potable, y consistían en construir una estación de
bombeo en El Colomo, a nueve kilómetros de Manzanillo y una presa con una elevación de
85 pies, que permitiera tener un sistema de distribución de agua en todas las calles y en el
muelle, con bocas contra incendios en las vías públicas. Asimismo, se planeaba abrir un
sistema de drenaje y pavimentar con asfalto las calles para mejorarlas. Además, se
pretendía utilizar el material de desecho generado al quitar el cerrito, para llenar la laguna
al sur de la población, y rehabilitar cuanta tierra fuera posible para sitios de construcción. 2
El contrato con Smoot se firmó el viernes 10 de diciembre de 1920 a las 10 p.m., y
las mejoras consistían, como ya se dijo, en la ampliación del rompeolas, el dragado de la
bahía y la construcción de malecones, desembarcaderos, obras hidráulicas, sistema de
drenaje, excavación y pavimento. Sin embargo, una cosa era firmar el contrato y otra iniciar
labores. El 16 de junio de 1921, el nuevo vicecónsul estadounidense en Manzanillo,
Stephen E. Aguirre, reportó que la prensa de la ciudad de México había informado de los
planes del gobierno mexicano para las mejoras del puerto de Manzanillo, en las cuales se
gastarían alrededor de treinta y dos millones de pesos, y se incluía el suministro de agua
para la población, que era bastante cara y resultaba una demanda impostergable. No
obstante, el 8 de julio, el vicecónsul informó que apenas se reiniciaban las mejoras en el
puerto, una vez que al coronel Smoot se le había concedido el contrato y había concluido
una huelga general entre los trabajadores portuarios, en vigor desde el mes de abril de ese
año. De hecho, las actividades comenzaron con una fuerza de alrededor de veinte hombres,
con salarios de dos pesos al día en moneda mexicana, y los trabajadores se dedicaban a
remover un cerro que sobresalía hasta la orilla del agua y obstruía la continuación del
puerto, según lo propuesto.3

2
Citado en Servando Ortoll (comp.), Noticias de un puerto viejo. Manzanillo y sus visitantes, siglos XIX-XX,
Colima: Universidad de Colima-Gobierno del Estado de Colima-CONACULTA, 1996, p. 50.
3
Ibid., pp. 50-53.

269
Un editorial del periódico El Informador, de Guadalajara, Jalisco, hizo un resumen
de lo que habían sido las obras portuarias de Manzanillo, desde la época porfirista. En él se
acusaba al contratista Smoot de incumplimiento, incompetencia y corrupción. El texto no
tiene desperdicio:

Las obras del puerto de Manzanillo en los últimos años del porfirismo fueron en
rigor uno de los más escandalosos panamás de aquella época […], fue el Presidente
con un brillantísimo y numeroso acompañamiento a inaugurarlas, antes de
concluidas, sin que estuvieran ajustadas a los proyectos primitivos y sin que
correspondieran al gasto de aquellos doce millones de pesos que tan alegremente se
habían derrochado en menos de cinco años.
El contratista Smoot, no cumplió honradamente ninguno de sus compromisos,
ni construyó las obras conforme a los planos presentados. El rompe-olas resultó con
otra longitud y otra dirección contrarias a las requeridas por las corrientes; los
bloques de concreto empleados en esta obra no tuvieron ni el volumen ni la
consistencia especificada en el contrato […].4

Los acres señalamientos del diario tapatío se convirtieron en crueles premoniciones,


pues esta nueva etapa de construcción de las obras portuarias de Manzanillo estuvo plagada
de complicaciones, como se verá más adelante.

La inconformidad laboral: el caso de Mariano García Gómez


El 25 de febrero de 1921, el gobernador de Colima, Miguel Álvarez García, reportó al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo el hecho de que los trabajadores de las obras
del puerto de Manzanillo se habían declarado en huelga, pidiendo aumento de jornales.
Agregó en un escueto telegrama que, después de hablar con ellos, los había convencido de
volver al trabajo y, además, conseguido el incremento solicitado, con lo que terminó la
huelga.5
Hasta donde la documentación consultada permite suponer, no se tuvieron noticias
el resto del año de nuevas movilizaciones laborales en el puerto, aunque resulta sintomático
el hecho de que un evento como el referido no hubiera generado la formación de alguna

4
“Las obras del puerto de Manzanillo”, en El Informador, Guadalajara, miércoles 26 de octubre de 1921,
sección editorial, p. 3.
5
Archivo General de la Nación (=AGN), fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp.
10, telegrama del gobernador Miguel Álvarez García al secretario de Industria Comercio y trabajo, 25 de
febrero de 1921.

270
agrupación sindical entre los trabajadores de las obras portuarias, sobre todo cuando ya
existía la Unión de Estibadores, es decir, en un momento en que se había logrado por
primera vez la permanencia de un sindicato en Manzanillo.
En ese contexto, es interesante lo que aconteció hacia fines de ese mismo año, al
presentarse la inconformidad de un trabajador despedido de la compañía contratista,
reveladora del tipo de desacuerdos que se iban incubando. Así las cosas, Mariano García
Gómez denunció ante el secretario de Industria, Comercio y Trabajo que desde el 1 de
agosto de 1921 había entrado a laborar con el contratista de las obras, el ingeniero
estadounidense Edgar K. Smoot. Permaneció en su puesto hasta el mes de noviembre, y
desempeñó todos los trabajos que le fueron encomendados: rayador, pasador de tiempo,
capataz, bodeguero y ayudante de ingeniero, todo al mismo tiempo, según su decir. Durante
ese lapso cubrió jornadas de nueve horas y media, y recibió como pago $ 4.00 por día
trabajado. Literalmente señaló: “Se me estaba explotando, pero tenía que trabajar y me veía
obligado a disimular”.6
El anterior comentario resulta interesante porque es revelador de formas de
resistencia que la gente desprovista de poder suele implementar ante sus dominadores. Los
engaña, haciéndoles creer que está de acuerdo con sus arbitrariedades y que tienen su
consentimiento, cuando en realidad cuestiona día con día su situación. Es necesario aclarar,
sin embargo, que García no era un operario sin calificación, sino un hombre con
entrenamiento en diversas labores, colocado por encima del promedio de sus compañeros.
A García le colmó la paciencia el hecho de que entre el grupo de extranjeros que
laboraban en la compañía contratista de las obras portuarias, el que ganaba menos era un
estadounidense llamado Federico Tate, y aun así recibía $ 240.00 mensuales, a pesar de ser,
según su decir, “un hombre por completo incompetente”, que realizaba “trabajos de
ninguna importancia”.7
Al darse cuenta de lo anterior, García se puso a averiguar los sueldos de todos los
estadounidenses. Lo que obtuvo, a consecuencia de su inusitada acción detectivesca, fue
que el día 22 de noviembre el jefe de los trabajos, señor Otis S. Smoot, hermano del

6
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, comunicado de Mariano
García Gómez al secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 22 de diciembre de 1921.
7
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, comunicado de Mariano
García Gómez al secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 22 de diciembre de 1921.

271
contratista Edgar K. Smoot, lo despidiera de su empleo, supuestamente con mucho pesar,
aduciendo cumplir con órdenes de su familiar, pero con el compromiso de reponerlo en su
puesto a más tardar en ocho días. Al transcurrir el plazo, García se presentó a las oficinas
de la empresa. Llevaba una carta en la que, previendo la negativa a su reposición en el
cargo, exigía la indemnización correspondiente. Lo recibió otro extranjero de apellido
Vallencey, quien con lujo de prepotencia rompió la carta ante sus ojos y después le entregó
los pedazos.8
El 1 de diciembre García se dirigió ante el presidente municipal de Manzanillo,
Eusebio Zaragoza, a fin de buscar su intervención ante la Junta de Conciliación y Arbitraje,
sólo para encontrarse con la inexistencia de la mencionada instancia mediadora, que en
teoría debía de existir.9 Entonces el munícipe le comunicó el caso al gobernador Álvarez
García, quien le contestó que a dicha presidencia municipal le correspondía resolverlo. Con
esas instrucciones, se concertó una reunión entre Otis Smoot, la autoridad municipal y
García, para tratar de llegar a un arreglo, lo cual fue imposible, por argumentar Smoot que
no podía aceptar ninguna propuesta debido a la ausencia de su hermano, a quien calificó
como “jefe nato del trabajo”.10
El oficial mayor de la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo, haciéndose eco
de las quejas de García, tramitó ante la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas que
se giraran instrucciones al capitán de puerto en Manzanillo, para que interviniera en dicho
conflicto y procurara que se atendiera en lo procedente, “conforme a las prescripciones
constitucionales relativas al trabajo”.11 Sin embargo, la ambigüedad de esas disposiciones
permitía la evasión de responsabilidades para cumplirlas. En consecuencia, la participación
del capitán de puerto brilló por su ausencia. De hecho, García mencionaba tener
conocimiento de que el anterior presidente municipal de Manzanillo, Eusebio Zaragoza, no
había remitido ante la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo el expediente relativo a

8
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, copia del comunicado de
Mariano García Gómez al presidente municipal de Manzanillo, 2 de diciembre de 1921.
9
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 22 de diciembre de 1921. Sobre la Junta de Conciliación y
Arbitraje puede verse: AHEC, caja 901, año 1917, exp. de Autoridades.
10
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 22 de diciembre de 1921.
11
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, del oficial mayor de la
Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo al secretario de Obras Públicas, 29 de diciembre de 1921.

272
su caso, por lo que gestionó ante el nuevo munícipe, Isaac R. Chávez, el envío de la
información aludida, para agilizar su trámite.12
Chávez recabó la documentación y mandó a la Secretaría de Industria, Comercio y
Trabajo copias fieles de la misma. Cuando el capitán de puerto dio señales de vida y pidió
informes respecto a la indemnización referida, García ofreció al presidente municipal
presentar cuatro testigos que dieran fe de sus aseveraciones, pues no trataba sólo de lograr
su indemnización, sino también que se le pagaran las horas extras trabajadas durante cerca
de cuatro meses, a razón de una y media diaria, que debían cubrirse con sobresueldo de cien
por ciento.13
De acuerdo a lo prometido, el 8 de febrero de 1922 acudieron ante el presidente
municipal los declarantes propuestos por García. Así, Ignacio Rueda afirmó que en los
primeros días del mes de diciembre de 1921 arribó al puerto el vapor inglés “Chihuahua”,
consignado a la casa “Adolfo Stoll y Cía.”, con una carga de 200 ó 300 toneladas de carbón
mineral para la empresa de las obras del puerto, y que él estuvo recibiendo en el buque el
cargamento aludido, por cuenta de la agencia Stoll, mientras que por parte de la compañía
constructora estuvo, junto con Otis S. Smoot, un extranjero de apellido Sammson, quien
presuntamente ocupaba el puesto de García Gómez.14
De igual manera, Miguel Aguilar y José C. Amador, empleados del Resguardo
Marítimo del puerto, también declararon que cuando García Gómez fue separado de su
cargo entró a sustituirlo un extranjero, quien “trabajó en compañía de un señor de apellido
Vallancey [sic]”, dedicándose “por varios días a tomar algunas medidas en el malecón
frente al edificio de la Aduana Marítima”.15
No obstante, el testimonio más extenso fue el que rindió el carpintero Aurelio
Flores, ex empleado del ingeniero Edgar K. Smoot, quien señaló que, efectivamente, García
trabajó durante algún tiempo en las obras del puerto, desempeñando distintas labores
durante el día; que trabajaba nueve y media horas diarias, como todos los demás empleados

12
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
jefe del Departamento del Trabajo, 27 de enero de 1922.
13
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
presidente municipal de Manzanillo, 7 de febrero de 1922.
14
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, acta de las nueve de la
mañana del 8 de febrero de 1922.
15
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, acta de las once de la mañana
del 8 de febrero de 1922.

273
y operarios; que le constaba que era cumplido y puntual en sus obligaciones, y bastante
respetuoso con sus superiores, y que fue suspendido de su trabajo,” entrando a sustituirlo
un señor de nacionalidad extranjera”.16
Con toda esa información, el 20 de febrero de 1922 el presidente municipal de
Manzanillo, Isaac R. Chávez, envió a la Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo el
expediente que había reunido a favor de García Gómez,17 pues le habían indicado que él
debía mediar en el asunto y buscar su solución. Cuando el legajo llegó a la mencionada
Secretaría, el 24 de febrero de dicho año, el jefe del Departamento del Trabajo, de índole
federal, citó al ingeniero Smoot, quien se encontraba en la ciudad de México, para
informarle oficialmente del caso relatado.18
A pesar de que todo indicaba que la razón le asistía a García, y de tener a su favor la
franca simpatía del presidente municipal, ello no fue suficiente para que la balanza se
inclinara de su lado. Por tal motivo, el 10 de marzo, al borde de la desesperación, García
seguía pidiendo informes de su caso, debido a “las difíciles circunstancias” en que se
encontraba, y a la escasez de trabajo en el puerto. Todo ello, agregaba, lo obligaba “a no
permanecer en silencio”19 y a buscar por todos los medios que “cuanto antes se pudiera
resolver este tan dilatado asunto”.20
El 28 de marzo llegó una noticia por demás adversa. La Secretaría de Industria,
Comercio y Trabajo informó a García Gómez que no había sido posible obtener por la vía
conciliatoria una solución favorable, y le sugería, sin más, “llevar el asunto ante los
Tribunales Comunes”, a fin de que éstos resolvieran en definitiva sobre el particular. 21 De
nada sirvió que al día siguiente el presidente municipal abogara nuevamente por García22 ni
que el día 30 el oficial mayor de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas

16
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, acta de las diez de la mañana
del 8 de febrero de 1922.
17
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, del presidente municipal de
Manzanillo al secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 20 de febrero de 1922.
18
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, memorándum del jefe del
Departamento del Trabajo al ingeniero Edgar K. Smoot, 24 de febrero de 1922.
19
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 10 de marzo de 1922.
20
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 22 de marzo de 1922.
21
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, del oficial mayor de la
Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo a Mariano García Gómez, 28 de marzo de 1922.
22
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Isaac R. Chávez,
presidente municipal de Manzanillo al secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 28 de marzo de 1922.

274
remitiera un informe favorable al atribulado trabajador, elaborado por un inspector a su
servicio, en el que asentaba haber consultado al señor Otis S. Smoot, quien informó que la
separación de su empleado no fue por mal comportamiento ni porque diera motivo para
ello, sino que, teniendo órdenes de su hermano Edgar de cesar al personal que prestaba sus
servicios en las obras por haberse paralizado éstas, tuvo que manifestar a Gómez que
quedaba sin empleo. Agregaba el oficial mayor que la opinión de su oficina era que la
solicitud del trabajador debía tomarse en consideración y resolverse favorablemente por ser
de justicia, toda vez que su caso estaba considerado en la fracción XXII del artículo 123 de
la Constitución General de la República.23
La respuesta de García Gómez al secretario de Industria, Comercio y Trabajo no
pudo ser más clara. En un elocuente comunicado afirmó que si esa secretaría se consideraba
incompetente para el efecto, no sabía a quién más recurrir en lo sucesivo, en vista de que
las autoridades del puerto no tenían capacidad legal para gestionar un asunto por valor de
más de $ 99.00, y si se le proponía seguir tramitándolo por la vía judicial, lo consideraba
completamente perdido, no obstante que lo favorecía el artículo 123 de la Constitución
Federal.24
A pesar de lo anterior, García Gómez tuvo la paciencia de proponer, todavía, que el
caso pasara de nuevo al presidente municipal de Manzanillo, y se le ordenara a éste la
formación de una Junta de Conciliación y Arbitraje, pues en su concepto esa era la manera
más práctica para terminar una cuestión de tanto interés para él, ya fuera en pro o en contra,
en vista de que no existían en la localidad otros tribunales, ni había en el estado la junta de
conciliación correspondiente.25

23
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, del secretario de
Comunicaciones y Obras Públicas al secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 30 de marzo de 1922. La
fracción XXII del artículo 123 constitucional dice textualmente: “El patrono que despida a un obrero sin
causa justificada, o por haber ingresado a una asociación o sindicato, o por haber tomado parte en una huelga
lícita, estará obligado, a elección del trabajador, a cumplir el contrato o a indemnizarlo con el importe de tres
meses de salario. Igualmente tendrá esta obligación cuando el obrero se retire del servicio por falta de
probidad por parte del patrono o por recibir de él malos tratamientos, ya sea en su persona o en la de su
cónyuge, padres, hijos o hermanos. El patrono no podrá eximirse de esta responsabilidad, cuando los malos
tratamientos provengan de dependientes o familiares que obren con el consentimiento o tolerancia de él.”
24
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 5 de abril de 1922.
25
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Mariano García Gómez al
secretario de Industria, Comercio y Trabajo, 5 de abril de 1922.

275
Pero la decisión de las autoridades laborales estaba tomada y, un mes después,
todavía insistían en que el conflicto se arreglara en los tribunales comunes o federales del
distrito en donde se hubiera celebrado el contrato.26
Cuando el jefe del Departamento del Trabajo federal, Ricardo Treviño, se volvió a
interesar en el asunto y giró instrucciones al inspector Pedro M. Chávez, residente en
Guadalajara, para que le diera seguimiento al caso,27 era demasiado tarde. García Gómez ya
no se encontraba en Manzanillo.28 Probablemente sus apremios lo habían llevado a buscar
el sustento en otros horizontes, decepcionado de la lentitud e incapacidad de las autoridades
laborales, impotentes para hacer que una empresa comandada por extranjeros,
específicamente estadounidenses, cumpliera con las leyes del país.

26
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, del oficial mayor de la
Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo a Mariano García Gómez, 15 de mayo de 1922.
27
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Ricardo Treviño a Pedro
M. Chávez, 5 de septiembre de 1922.
28
AGN, fondo Departamento del Trabajo, serie Conciliación, vol. 302, exp. 28, de Pedro M. Chávez a
Ricardo Treviño, 6 de noviembre de 1922.

276
Patrimonio cultural, artístico e histórico
y su legislación en México
María Irma López Razgado y
Andrés Saúl Alcántara Salina

En la actualidad está de moda hablar del patrimonio cultural y de su defensa. En la


familia se dice “cuida el patrimonio familiar” y en la escuela nos inculcan a cuidar el
patrimonio de la nación, incluso nos dicen que el patrimonio es de todos, pero qué
significa, en realidad, este término y ¿de qué manera nos involucra?

Patrimonio cultural. El término más conocido se refiere a “aquellos productos


culturales tangibles o intangibles (materiales o inmateriales) que tienen un valor
excepcional para una colectividad social determinada y que forma parte fundamental de su
identidad cultural”1 localizado en un territorio específico, elementos que pueden ser
acumulados y heredados.

En el patrimonio cultural, las sociedades humanas inscriben y reconocen los


elementos de su identidad; los mismos que crean y recrean en su tiempo y espacio y
heredan a sus sucesores para su posteridad, de esta forma vemos que el patrimonio cultural
no es estático pues las sociedades constantemente con su creación o con la apropiación de
esos elementos culturales que integran a su acervo, enriquecen o sustituyen al acervo
original. Así, de esta forma el patrimonio de las sociedades actuales está compuesto por los
elementos aún vigentes y por aquellos conservados como parte de su memoria histórica.
Los elementos vigentes tienen valor por su utilidad, mientras la memoria adquiere sentido
cuando es reconocida, comprendida y valorada.

En la sociedad actual, por ejemplo, pasamos de calificar a los restos prehispánicos


de “ruinas” a “monumentos arqueológicos” o de nombrar a un archivo público de “papeles
viejos” a “acervo histórico”. Estas nuevas definiciones comportan todo un cambio de
significado y un trabajo de reconocimiento formal y de contenido.

Los bienes culturales son objetos antiguos de valor artístico, histórico, cultural,
científico o técnico, relacionados con una civilización, y con base en su permanencia física
se dividen en bienes muebles e inmuebles.

Los bienes muebles pueden ser desplazados espacialmente, como las obras de arte
(pinturas, esculturas, cerámica, etc.); los escritos (códices, estelas, manuscritos, incunables,
documentos, expedientes, ediciones, libros, etc.); las fonograbaciones; las fotografías; las
películas; las colecciones etnográficas, científicas y técnicas y los archivos documentales,
de imagen y sonido.


Investigadores del Centro INAH-Colima
1
Bolfy Cottom, “Patrimonio cultural nacional: el marco jurídico y conceptual”, Derecho y cultura, Número 4,
otoño 2001, pag. 84 y Cf. Olivé Negrete, Julio y Bolfy Cottom, Leyes estatales en materia del patrimonio
cultural, CNCA-INAH, México, 1997.

277
Los bienes inmuebles son construcciones estacionarias “producto de asentamientos
que representan a una cultura”2, son monumentos arqueológicos, artísticos e históricos
como centros ceremoniales precolombinos, castillos, fortalezas, ciudades, almacenes, casas
de correo, casas de moneda, casas históricas, edificios de interés histórico o artístico, etc.
El uso religioso u oficial que se le haya dado a una construcción o edificio es un factor
determinante en su catalogación como bien cultural.

Por su temporalidad, estos bienes también se clasifican en arqueológicos,


históricos y artísticos; en nuestro país, de acuerdo con la Ley Federal sobre Monumentos
y Zonas Monumentales, Arqueológicos, Artísticos e Históricos (LFMZAAH) de 1972, los
bienes arqueológicos son los que fueron producidos antes de 1521, los bienes históricos de
1521 a 1900 y los bienes artísticos después de 1900. Estas fechas corresponden a tres
periodos culturales determinantes en la historia de México: el precolombino, el
novohispano y el de la modernidad.

En México para la protección del patrimonio nace el Instituto Nacional de


Antropología e Historia, líder en la defensa del patrimonio cultural y fue creado con un
elevado compromiso académico en el estudio, protección y difusión de la diversidad
cultural de nuestro país, que se fundó en 1939. Las labores de la institución en materia de
conservación de los monumentos arqueológicos, históricos y artísticos, quedaron definidos
a partir de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e
Históricos de 1972, donde se menciona que son propiedad de la nación, inalienables e
imprescriptibles, tanto los muebles como los inmuebles3, por esto la presencia del INAH
ha sido determinante en toda la República para la protección de los monumentos
arqueológicos e históricos.

Patrimonio arqueológico. Compuesto por los bienes culturales muebles e


inmuebles, restos humanos y paleontológicos vinculados a las culturas que habitaron el
territorio nacional antes de la colonización española. Los restos paleontológicos son
yacimientos fosilíferos de flora y fauna, junto a los restos humanos proporcionan
información sobre las características de la vida social de los pueblos precolombinos a
través del registro de fenómenos bioculturales; a esto se debe su incorporación a este tipo
de patrimonio.

Específicamente los restos humanos permiten conocer las características biológicas


de los miembros de las sociedades antiguas, de las que se pueden deducir aspectos de su
historia demográfica como sus expectativas de vida y su densidad poblacional; estos
materiales también aportan conocimientos sobre la práctica de alteraciones corporales
rituales, como deformaciones, incrustaciones y mutilaciones intencionales.

2
Marmolejo Morales, Emma y Monzón Flores, Martha. “Los bienes muebles: su protección y
conservación como patrimonio cultural”. En 1er. Foro por la defensa del patrimonio arqueológico,
histórico y subacuático. Ediciones Import. México D.F, 1989, pag. 48.
3
Rodríguez García, Ignacio. "Para una revalorización social del patrimonio arqueológico". México, 1996,
pag. 3

278
Dentro de los bienes arqueológicos inmuebles destacan las cuevas que fueron
utilizadas por los antiguos pobladores como viviendas, centros ceremoniales, tumbas,
graneros y corrales; estos usos modificaron su composición natural con escaleras, pozos y
galerías, y las convirtieron en depósitos de materiales líticos, cerámica, cestas y pinturas
rupestres que ofrecen datos relevantes sobre la cultura de las civilizaciones cazadoras-
recolectoras, nómadas, seminómadas y sedentarias que vivieron en el pasado.

Los bienes arqueológicos pertenecen a la nación por lo que su comercio es


ilegal; la nación es responsable de su estudio, protección, conservación y difusión. Estos se
encentran en la mayoría de los casos, bajo diversas capas de sedimentos que a lo largo de
los años ocultan los restos de nuestro pasado; a estos elementos ocultos se les denominan
contextos arqueológicos. Los arqueólogos junto con diversas especialidades con las que se
apoya para el estudio de su campo de acción, tienen la oportunidad de estudiar y trabajar
un sinnúmero de contexto arqueológico, en los cuales vienen plasmados diversos
momentos históricos de las sociedades que los crearon, entre los que se encuentran formas
de enterramientos, sistemas constructivos, rituales, tipos de vestimentas, usos de utensilios,
comercio, entre otros muchos que van formando los procesos culturales que se daban en
las sociedades antiguas que estudian.

En este sentido, es de suma importancia el poder hacer un buen estudio de los


contextos ya que al momento de entrar en contacto con ellos, los arqueólogos solo tenemos
una oportunidad de registrar y tomar las muestras necesarias que permitan la obtención de
todos los datos que nos pueden dar cada uno de los momentos históricos de aquellas
personas que los depositaron. La relación de las vasijas en un entierro, la forma en que
depositaron un cuerpo para su enterramiento, el lugar que guardan cada uno de los objetos
existentes dentro de un área determinada, la orientación de los edificios en una ciudad
prehispánica, todos y cada uno de ellos marcan un dato relevante que unidos uno con otro,
permiten dar una imagen clara de lo que hacían cada una de las sociedades antiguas.

Es por lo anterior que se considera al saqueo, como un fuerte enemigo de la


investigación arqueológica, ya que se trata de una actividad que por origen es totalmente
ilegal, el cual se basa en la extracción de aquellos bienes patrimoniales muebles, algunas
veces se realizan por desconocimiento y otras muchas son totalmente intencionales. Esto
conllevan a la pérdida total del contexto e información que estos nos pueden proporcionar,
originando además la pérdida patrimonial del objeto en sí, los cuales la gran mayoría de las
veces son trasladadas al extranjero para formar parte de colecciones particulares o a alguna
colección museográficas de algún otro país.

Al contar en el país con una gran riqueza arqueológica, la cual se encuentra


presente en todo el vasto territorio, el INAH apoyado de la legislación vigente y
particularmente de La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Monumentales,
Arqueológicos, Artísticos e Históricos, presenta mecanismos mediante los cuales trata de
cumplir las funciones constitucionales que le son inherentes. Los Proyectos de
investigación, son dichos mecanismos, estos se realizan en tres formas, los Proyectos
específicos, los de Salvamento y los de Rescate arqueológicos; a continuación se especifica
de manera general cada uno de ellos:

279
 Proyectos específicos.- Trabajos que se enfocan a la investigación,
protección, y difusión de sitios arqueológicos prioritarios, los cuales son propiedad
o están en proceso de adquisición del instituto; esta investigación es a largo plazo y
cuenta con un presupuesto anual asignado.
 Proyectos de Salvamento.- Trabajos que se enfocan a la
investigación, protección, y difusión de sitios arqueológicos que se encuentran en
eminente afectación e incluso perdida, causada principalmente por obras de
infraestructura necesarias por la modernidad; esta investigación se encuentra
limitada a un tiempo y un presupuesto determinado.
 Rescates Arqueológicos.- Trabajos que se enfocan a la protección, y
difusión de sitios arqueológicos, mediante la recuperación del mayor número de
datos y contextos, aunque estos se encuentren muy afectados de manera
intencional, causada principalmente por obras de infra estructura necesarias por la
modernidad; esta investigación se encuentra limitada a un tiempo y un presupuesto
determinado.

En el caso del patrimonio histórico. En un país es una parte de la memoria de la


nación y su preservación forma parte de la conservación del patrimonio nacional. La
legislación vigente en México prevé la manutención de este patrimonio a través de la Ley
Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos Artísticos e Históricos.

Los monumentos históricos son construcciones declaradas como bienes por su


belleza y su valor histórico. No pueden ser alterados ni demolidos. Sin embargo, la falta de
control hace que cada año se destruyan más monumentos de este tipo, muchas veces por
falta de información.

Actualmente las ciudades se entienden como la materialización de la memoria,


como depósito de vida que compartimos con quienes nos precedieron y cuya realidad
construida constituye un patrimonio colectivo que hay que recuperar y mantener. Es
necesario, pues, olvidarse del ideal único de ciudad y esforzarse en comprender el espíritu
y la construcción de cada una de ellas, aproximándose a la memoria y lugares concretos.

En los años ochenta los administradores de las ciudades abordaron los grandes
planes urbanísticos, con esta ola de planeación se produjeron las primeras desilusiones
cuando los centros históricos fueron relegados en la gestión urbanística cotidiana; hubo
honrosas excepciones, ya que para algunas ciudades si se tuvo como objetivo la
recuperación de su patrimonio histórico. Las intervenciones más frecuente han sido las
específicas desde el INAH y algunas empresas públicas, sin embargo poco se ha abordado
de forma integral la recuperación del soporte físico y los problemas de la población
residente más necesitada que nunca de políticas públicas que velen por la integralidad de
su hábitat.

Los bienes históricos pueden ser propiedad de particulares si su adquisición y


derechos de propiedad corresponden a lo dispuesto en la citada Ley Federal sobre
Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, sus dueños son los
encargados de protegerlos, conservarlos y en su caso restaurarlos.

280
Uso social del patrimonio. En materia de patrimonio cultural es urgente que las
instituciones de enseñanza hagan contrapeso a la cantidad y calidad de los mensajes que se
transmiten por medios masivos de comunicación. En éstos se difunde muy poco la noción
de uso social del patrimonio y se privilegia demasiado la idea mercantil, turística o
decorativa. Es muy escaso lo que los antropólogos, arqueólogos o historiadores pueden
hacer llegar a los medios electrónicos y, en cambio, es abrumador el discurso de los
noticieros sobre la progresiva destrucción del patrimonio e incapacidad del INAH para
protegerlo. Muchas veces vemos documentales de otros países donde se da voz a los
especialistas para explicar las características de la cultura egipcia o de algún grupo humano
de la selva amazónica, pero casi no se hace lo mismo respecto a las culturas con asiento en
territorio mexicano. El ambiente educativo es, sin duda, el lugar propicio para profundizar
en el conocimiento de la diversidad cultural mexicana y en la formación de una conciencia
abierta, receptiva y generosa.

A manera de conclusión.
Hoy, desafortunadamente, el INAH, en algunos casos, ha perdido eficiencia en la
realización de sus labores sustantivas debido a las formas administrativas adoptadas por los
gobiernos neoliberales y la forma en que se han echado a andar las políticas culturales.
Teotihuacan, por ejemplo, fue la autorización de un proyecto de luz y sonido,4 mismo que
acarreo que la población, y muchos otros, ya no respeten la normatividad vigente del INAH,
lo que está haciendo que una gran cantidad de vestigios se estén destruyendo. Además ya
todo lo quieren iluminar, sin control y sin norma.

Pues lo que vemos es que no hay información amplia sobre el tema del patrimonio y
su conservación a nivel nacional. Se otorgan licencias para demoler monumentos
arqueológicos e históricos y serias limitaciones para actuar en materia de conservación,
protección y difusión en cada uno de los municipios, que es materia de competencia del
INAH. Por otra parte, hay falta de voluntad de las autoridades para establecer puentes entre
las diversas instancias de gobierno para aplicar la Ley Federal sobre Monumentos.

En muchas ocasiones, el INAH no cuenta con los recursos suficientes para el


mantenimiento de los sitios arqueológicos, y es cuando se busca y establecer acuerdos o
convenios con los gobiernos estatales y municipales, y por el otro lado, se debe intentar
recibir apoyo para estas actividades por parte de quienes se benefician de los sitios como
son las industrias turísticas locales, nacionales e internacionales.

La experiencia ha demostrado que los aspectos académicos y técnicos de la


conservación del patrimonio cultural no son de interés de los gobiernos estatales o
municipales, interesados más por la actividad turística y la desincorporación administrativa
de las zonas arqueológicas, olvidándose del aspecto social y educativo, con lo que fue el
espíritu de creación del INAH.

4
Afortunadamente este proyecto de luz y sonido llamado “Resplandor Teotihuacano” se frenó con la defensa
y denuncia con argumentos, presentada por los investigadores del INAH en donde algunos funcionarios del
Consejo de Arqueología, fueron sustituidos de sus cargos por haber autorizado dicho proyecto.

281
Por otro lado, cada día existe más personas interesadas en proteger patrimonio
cultural, que conjuntamente con los especialistas ponen en la mesa la problemática del
patrimonio, “se pone en el centro del debate la concepción de mirar el patrimonio como un
espacio que potencialmente es de todos, en tanto que es un espacio público, en donde todos
los ciudadanos nos reconocemos porque forma parte del imaginario colectivo que lo
autoinstituye en la recreación de nuestra identidad, así y sólo así, el patrimonio que es el
patrimonio de todos nosotros puede ser algo más que un conjunto de edificios, piedras u
objetos sin sentido, ya que su valoración es recreada desde nuestra propia historia hacia el
futuro y nos capacita para intervenir de manera directa y constante en la programación de
nuestro propio destino”5.

El patrimonio visto así no es una cuestión lejana o ajena a nosotros, es nuestro


patrimonio; la defensa para evitar que se destruya nos habilita a los ciudadanos en general,
es decir, a la sociedad civil, pueblos indígenas y especialistas a instituir el propio
imaginario social colectivo, es decir, que al involucrarnos en su protección se produce la
legitimación del patrimonio; la adhesión a la causa de su defensa rompe el cerco y
establece un vínculo directo entre los diversos sectores sociales y el patrimonio con lo cual
se puede garantizar la preservación de éste, toda vez que este proceso ha recreado al
patrimonio como un elemento de identidad, pero sobre todo, como un elemento de unidad
de lo diverso.

Por ello, se debe impulsar la articulación del Instituto Nacional de Antropología e


Historia (INAH) con otras dependencias de los tres niveles de gobierno, para crear acuerdos
de colaboración interinstitucional y tomando en cuenta la opinión de la ciudadanía, siempre
y cuando sea el INAH quien legisle y regule sobre monumentos arqueológicos, artísticos e
históricos, cuya conservación sea de interés nacional puesto que 70 años de experiencia y
conocimiento avalan su trabajo. Propuesta que sale dentro la Ley Orgánica del INAH que
prevé también la celebración de acuerdos y convenios de coordinación con los estados y
municipios en materia de investigación, protección y conservación del patrimonio cultural.

FUENTES
López Razgado, Irma, “Presentación” en López Razgado, Irma (coord.),
Política Cultural y Patrimonio, México, DII-IA-1, H. Cámara de Diputados
LVIII Legislatura, 2003, pp. 13-14. (Serie Patrimonio Cultural).

Mena Gutiérrez, María del Rayo. “El ascenso de la sociedad civil en México.
Las ONGs y Alianza Cívica”. Tesina presentada para obtener el Diplomado de
Analista Político, Universidad Iberoamericana, México, 1995.

Mena Gutiérrez, María del Rayo. El debate del patrimonio cultural a fin de
milenio. Tesis- ENAH, México, 1998.

5
Maestre, Agapito. “Ensayo preliminar”. En La Cuestión Democrática. Ed. Huerga y Fierro, Col.
Solitarios Solidarios. España, 1997, pag. 20.

282
Olivé Negrete, Julio César, Augusto Arteaga Castro-Pozo (coords.), INAH, una
historia, México, INAH, 1988 (Colección Divulgación).

Rodríguez Morales, Leopoldo, “Relatoría de la mesa 4: INAH. Una Historia”


Foro Nacional sobre reformas constitucionales en materia de monumentos
arqueológicos, históricos y artísticos e institucionales concernientes a la
cultura general de los habitantes de la Nación sede Ciudad de México, México,
MNA, 16 junio 2006.

Sánchez, José Guadalupe, “Relatoría de la mesa 4: INAH. Una Historia” Foro


Nacional sobre reformas constitucionales en materia de monumentos
arqueológicos, históricos y artísticos e institucionales concernientes a la
cultura general de los habitantes de la Nación sede Guadalajara, México, 16
junio 2006.

Velasco Ávila, Cuauhtémoc, Edgar O. Gtz. López, Pedro Quintito Méndez y


Mario Ceja Moreno “Política cultural y patrimonio” en López Razgado, Irma
(coord.), Política Cultural y Patrimonio, México, DII-IA-1, H. Cámara de
Diputados LVIII Legislatura, 2003, pp. 17-48. (Serie Patrimonio Cultural).

Revista Derecho y cultura, Número 4, Órgano de Divulgación de la Academia


Mexicana para el derecho. La educación y la cultura, A.C., México, D.F. 2001.

283
Conocimiento y difusión del territorio:
El X Congreso Geológico Internacional de 1906
Laura Valdivia Moreno

Introducción
A través del trabajo de geógrafos y geólogos se fueron conociendo las
características del territorio nacional. Las comisiones y exploraciones realizadas bajo el
auspicio del gobierno, principalmente de Porfirio Díaz, proporcionaron un conocimiento
que se trataría de explotar posteriormente. De la misma manera, los resultados de estas
expediciones fueron demarcando, institucionalizando y profesionalizando la práctica
científica relativa al estudio de la tierra.1
En 1906 se realizó el X Congreso Geológico Internacional con sede en México.
Sabios de diversas partes del mundo recorrieron nuestro territorio, dirigidos por topógrafos
o ingenieros de minas convertidos en geólogos, como Ezequiel Ordóñez y José Guadalupe
Aguilera. Entre los volcanes estudiados están El Jorullo y el de Colima.2
Este trabajo forma parte de una investigación denominada Científicos de la Tierra
en México (1846-1906). Uniformismo y práctica científica. Se buscan resaltar los
resultados del X Congreso Internacional como producto de una etapa de amplio desarrollo
intelectual relacionado con las ciencias de la tierra, que proporcionó a México mayor
conocimiento de su territorio con descripciones geológicas de su superficie. De la misma
manera, la publicación y difusión de estos resultados es una muestra de la
profesionalización que se iniciaba en esta rama.
El presente trabajo hace referencia a un periodo: siglo XIX; y a un lugar: México.
También, a un grupo de hombres que buscaban por una parte, comprender y explicar la
naturaleza, y por la otra, ayudar a que el país lograra salir de la incertidumbre que lo
caracterizó desde 1821, cuando firmó su acta de nacimiento como nación independiente. Y
en este espacio, en este tiempo, fue que comenzó la institucionalización de la geología en el
país.3
En Europa, a finales del siglo XVIII y principios del XIX, la Geología comenzó a
delimitarse; esto es, a separar su cuerpo de conocimientos y a construir su propia
metodología, que la distanciase de la Historia Natural, de la Geografía y de la Mineralogía.4

1
Omar Moncada y Luz Fernanda Azuela, entre otros, han realizado investigaciones individuales y publicado
libros sobre estos temas, individuales y colectivos. Una muestra de estos últimos es Moncada Maya, José
Omar y Patricia Gómez Rey (coords.), El quehacer geográfico: instituciones y personajes (1876-1964),
Instituto de Geografía de la UNAM, México, 2009, 140 p. Véase también, Moncada Maya, Omar, e Irma
Escamilla, “La geografía en México en el siglo XIX. Institucionalización y profesionalización”, en: Ciencia,
Revista de la Academia de la Investigación Científica, México, vol. 44, núm. 2, junio de 1993, pp. 269-278.
2
Raúl Rubinovich realizó una compilación de la obra completa de Ezequiel Ordóñez en seis tomos; en ella se
describe la participación de este geólogo en dicho congreso, y se presentan los trabajos y las expediciones que
dirigió. En su primer volumen se incluye además su biografía. Véase: Rubinovich, Raúl (comp.), Ezequiel
Ordóñez, vida y obra (1867-1950), El Colegio Nacional, México, 1998, vol. I, 318 p.
3
Véase Azuela Bernal, Luz Fernanda, De las minas al laboratorio, la demarcación de la geología en la
Escuela Nacional de Ingenieros (1795-1895), México, UNAM, 2005, 188 p.
4
Idem.
284
Para expresarlo en términos de Thomas S. Kuhn, la geología adquirió en ese periodo un
grado tal de madurez como ciencia que le permitió contar con un cuerpo de académicos y
seguidores que la desarrollaran.5
Estudiosos de la historia de la Geología, como Francisco Pelayo, Carmina Virgili,
C.C. Albritton Jr. y Arthur F. Hagner6, entre otros, determinan que, como ciencia, ésta
nació con los trabajos de Abraham Gottlob Werner en la escuela de Freiberg, en Prusia,
dado que con su teoría, denominada neptunista,7 se encargó de sistematizar el conocimiento
geológico y de realizar clasificaciones con base en las características de los minerales.
Francisco Pelayo sostiene que la fecha de 1775, año en que es nombrado profesor de
Mineralogía, puede ser tomada como punto de partida para la organización de las ciencias
geológicas.8
Para los sabios del siglo XVIII el neptunismo se convirtió en la teoría que explicaba
de mejor manera las características de la superficie del planeta, su estructura y
composición,9 lo cual, aunado a la organización y delimitación de la geología, al
establecimiento de una clasificación propia y a la conformación de un grupo –o
comunidad– que siguió estos principios, cumple con los aspectos que Kuhn señala que una
teoría debe tener para convertirse en paradigma.10 Es por esto que autores como Francisco
Pelayo son de la idea de que con Werner se delimitó y profesionalizó la geología. Y el
paradigma dominante hacia finales del siglo XVIII fue el neptunismo.
Hablar de modernización es referirse a las modificaciones que una disciplina ha
sufrido para conformarse como la conocemos ahora, esto es, bajo el paradigma de que la
ciencia debe:

Organizar los conocimientos de modo sistemático, capaz de revelar patrones de relaciones entre
fenómenos y procesos, proveer explicaciones para la secuencia de sucesos ocurridos y, por último,
proponer hipótesis explicativas que pudieran ser accesibles a la observación y la refutación.11

Si bien con Werner nació la geología, el inglés Charles Lyell fue el creador de la
geología moderna porque su método aplicaba el principio newtoniano “de que las leyes

5
Véase lo que expresa este autor en su capítulo denominado “El camino hacia la ciencia normal”. Kuhn,
Thomas S., La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, primera reimpresión,
2007, pp. 70-87.
6
Véase Pelayo, Francisco, “Las teorías geológicas y paleontológicas durante el siglo XIX”, Akal, Historia de
la ciencia y de la técnica, núm. 40, Madrid, 1991, 56 p.; también, la compilación de Albritton sobre aspectos
filosóficos de la geología, en la que participan Arthur F. Hagner, Donald B. McIntyre y el mismo Albritton,
entre otros, en Albritton, C.C. (editor), Filosofía de la Geología, 1ª edición en español, Cía. Continental
Editorial, 1970, 305 p. Cfr. con Virgili, Carmina, Lyell, el fin de los mitos geológicos, Nivola libros y
ediciones, España, 2003, y con Moreno, Pedro, El explorador del tiempo, Charles Lyell, 1ª edición, Pangea
editores, México, 1988, 114 p.
7
Véase Pelayo, “Teorías de la tierra y sistemas geológicos: un largo debate en la historia de la Geología”,
Asclepio, Vol. XLVIII-2-1996, pp. 21-52.
8
Idem.
9
Idem. Cfr. Virgili, Carmina, op. Cit., pp. 49-52.
10
Véase el capítulo denominado “La prioridad de los paradigmas”, en Kuhn, Thomas S., op. Cit., 117-128.
11
Pinar, Susana, “El peso del carácter, algunas consideraciones sobre la historia de la botánica española en el
tránsito de sistemas”, en: Asclepio, Revista de Historia de la Medicina y de la Ciencia, Vol. XLVIII, Fascículo
2, 1996, p. 8.
285
naturales han permanecido invariables en el transcurso de los tiempos”. También validó
sus teorías e hipótesis de investigación con base en la observación, para lo cual recorrió
varias regiones de Europa y América tomando notas, clasificando y estudiando muestras y
fósiles para tener una base sobre la cual elaborar sus trabajos.12
Y este tránsito hacia la modernidad comenzó a darse en el siglo XVIII, aunque fue
el siglo XIX el que vio nacer varias disciplinas y subdisciplinas, al multiplicarse el estudio
de la naturaleza siguiendo el método científico, único camino válido para conocer lo
material desde ese entonces.
En México, la delimitación de la Geología comenzó en el siglo XIX. Al principio
quienes realizaron las exploraciones e investigaciones fueron extranjeros, pero poco a poco
fueron interviniendo mexicanos como Antonio del Castillo, Santiago Ramírez, Mariano
Bárcena, entre otros, de modo que para el último cuarto del siglo puede verse que sus
trabajos comenzaron a destacar.13 Como todavía no se contaba con la carrera de Geología
en el país, los recursos humanos que realizaron investigaciones geológicas en México
tuvieron que profesionalizarse en este campo. Siguiendo a Teresa Pacheco Méndez, cuando
se profesionaliza una actividad, se hace con base en clasificaciones y en niveles de
calificación formal, así como con el apoyo de las instituciones y de las asociaciones
científicas profesionales; de la misma manera se requiere de publicaciones subsidiadas por
el gobierno. De este modo, la ciencia se convierte en una profesión socialmente
legitimada.14
La institucionalización de una ciencia tiene que ver con el conjunto de normas,
reglamentos, acuerdos y/o leyes, con que el gobierno da legitimidad a una institución. En el
caso de México, y hablando de la geología, el instituto bajo el cual se creó la el Mexicano
de Geología, si bien tiene como antecedente la Comisión Geológica, ambos creados a
finales del siglo XIX bajo el gobierno de Porfirio Díaz.

Exploraciones en México
Como es sabido, desde antes de la llegada de los colonizadores al territorio de lo
que es hoy México, los habitantes originales ya utilizaban algunos minerales en su
beneficio. Sin embargo, se puede decir que con la conquista comienzan las ciencias de la
tierra en México.15
Las primeras exploraciones realizadas constan en las crónicas de Cristóbal Colón,
Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo, si bien incluyen descripciones acerca de lo que va

12
Ibid., p. 54.
13
En las revistas periódicas de la época, como el Boletín de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística,
o la revista La Naturaleza, puede observarse el cambio paulatino de contenidos y de autores, desde mitad del
siglo XIX hasta el último cuarto de dicho siglo, donde se presentan con más frecuencia los nombres de
autores mexicanos. Al respecto, José G. Aguilera también se pronuncia. Véase: Aguilera, José G., “Reseña
del desarrollo de la Geología en México”, en Boletín de la Sociedad Mexicana de Geología, 1906, Tomo I,
s/p. Visto en línea: boletinsgm.igeolcu.unam.mx/.../1904-1resenageologiaenmexico.pdf (consulta: 11 de mayo
de 2012).
14
Pacheco Méndez, Teresa, La organización de la actividad científica en la UNAM, México, CESU. UNAM,
1994, p. 17. Véase también Morelos Rodríguez, Lucero, La vida y obra de Antonio del Castillo (1820-1895)
en el proceso de institucionalización de las ciencias de la tierra en México (Tesis de licenciatura), UMSNH,
Morelia, 2007, p. 13.
15
Ver Aguilera, José G., op. Cit., s/n.
286
conociendo, de las plantas, de los minerales –sobre todo yacimientos de oro–, éstas son
generales y sirven para despertar la curiosidad de los naturalistas europeos y la codicia de la
corona que reclamó las tierras.16 Se organizaron expediciones científicas que comenzaron a
descubrir el territorio, como la de Francisco Hernández, médico del rey, en el siglo XVI, y
la de Martín de Sessé, a finales del siglo XVIII.17 En estas exploraciones se dedicaron a
hacer una recopilación de muestras de flora y fauna sobre todo para la Historia Natural, si
bien prestaron atención a la Mineralogía, y sobre todo en la de Sessé se contó con la
descripción de los terrenos donde podían encontrarse los minerales de interés.
Pero fue la expedición de Alexander von Humboldt la que mayores beneficios trajo
al estudio de las ciencias de la tierra. Por sus estudios en mineralogía y esa capacidad que
tenía para abstraer y organizar el conocimiento, realizó aportes importantes para la geología
mexicana al visitar volcanes como el Jorullo, o al tratar de clasificar los estratos de la
superficie del país y compararlos con los de otros continentes, y al sistematizar y englobar
la información que ya se disponía en la Nueva España, en una sola obra, denominada
Ensayo político del reino de la Nueva España.18
Humboldt, además, encontró en el Real Seminario de Minería a dos de sus antiguos
compañeros de la escuela de mineralogía de Freiberg: Andrés del Río y Fausto Delhúyar,
quienes al abrirle las puertas de esta institución pusieron a su alcance los conocimientos que
se tenían en ese entonces y de los cuales el mismo barón se mostró impresionado.

La geología en México
Cuando Humboldt salió de México, dejó establecidas redes de correspondencia con
Andrés del Río y otros colegas, y después se afilió como miembro honorario a la Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE).
Por otra parte, cuando Fausto Delhúyar asumió la dirección del Seminario de
Minería en 1792, observó que el atraso de la oritocgnosia y la geognosia 19 que acusaba la
metrópoli no era nada en comparación con la situación que privaba en la colonia, puesto
que: a) existía un escaso conocimiento geológico del territorio novohispano; b) las técnicas
para la prospección, explotación y beneficio de los metales estaban escasamente
desarrolladas; y c) la falta de reflexión científica sobre las características de los yacimientos
de minerales y su entorno ecológico tenía como consecuencia un “pobre aprovechamiento
metálico de sus menas”.20
De modo que había mucho trabajo. Y para hacerlo, se formó un equipo de
profesores provenientes de Europa, entre los cuales se encontraba Andrés del Río, otro
16
Cortés, Hernán, Cartas de relación, Porrúa, México, 2002, 397 p.; Díaz del Castillo, Bernal, Historia
verdadera de la conquista de la Nueva España, Editorial Pedro Robredo, México, 1939, 415 p.
17
La expedición de Francisco Hernández fue la primera realizada de carácter científico. Por su parte, La Real
Expedición Botánica a la Nueva España, dirigida por Martín de Sessé, de 1787 a 1803, y a la cual se unió el
criollo Mariano Mociño, formó parte de un programa de la Corona española para reconocer y dominar su
territorio de ultramar.
18
Véase Humboldt, Alexander von, Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, Porrúa, México, 470
p.
19
Oritocgnosia y geognosia eran los nombres con los cuales eran conocidas, respectivamente, la mineralogía
y la geología, en el siglo XVIII y la primera mitad del XIX.
20
Uribe Salas, y María T. Cortés Zavala, “Andrés del Río, Antonio del Castillo y José G. Aguilera en el
desarrollo de la ciencia mexicana del siglo XIX”, Revista de Indias, 2006, vol. LXVI, núm. 237.
287
sabio que impulsó el desarrollo de la geología en México, a través de su trinchera como
profesor de Mineralogía en el Colegio Nacional de Minería. Español, de origen madrileño,
como ya se ha dicho fue otro de los que aportaron a la demarcación de la geología en
México, si bien para ello tuvo que desligarse poco a poco de las teorías de su maestro
Werner.
Por medio de sus expediciones y trabajos fue cambiando gradualmente de la antigua
enseñanza de la geognosia (geología primitiva desarrollada por Werner) a la enseñanza de
la geología, si bien no se desligó completamente de las teorías de su maestro, como muestra
en su Manual de geología que escribió para sus alumnos.21
Fue uno de los alumnos más brillantes de Andrés del Río quien jugó un papel
fundamental en esta modernización y demarcación de la geología: Antonio del Castillo, al
abrir varios “frentes” para lograr este objetivo: los planes de estudio, la práctica geológica,
la producción del conocimiento, la conexión con las políticas del gobierno por medio de
proyectos de ley y comisiones específicas, la creación de sociedades científicas, la
participación de comisiones en exhibiciones internacionales y, finalmente, su
institucionalización, que culminó en 1892 con la creación del Instituto Geológico
Nacional.22
En cuanto a los planes de estudio, Antonio del Castillo se esforzó por modificar los
correspondientes a la materia de Mineralogía, Geología y Paleontología, para separarlos en
tres especialidades diferentes. También propuso mayores tiempos de práctica de los
estudiantes, a través de exploraciones y del trabajo en una escuela práctica, adscrita al
mismo Colegio de Minería, pero en lugares donde había yacimientos mineros, de modo que
la primera se ubicó en Fresnillo y después, cuando se reabrió, en Pachuca.23
Cabe aquí hacer el comentario de que durante la segunda mitad del siglo XIX es
posible observar la estrategia que los hombres de ciencia utilizaron para insertarse en el
discurso hegemónico, así como el interés del Estado por impulsar el desarrollo y la
institucionalización de las ciencias, en una estrecha relación donde científicos y gobierno
hicieron mancuerna para trabajar en el progreso de la ciencia y del país. Los primeros se
sirvieron del Estado para que apoyara sus proyectos, y los segundos utilizaron el desarrollo
científico para su sostenimiento y legitimidad. Se propició el intercambio de aportaciones
para una interacción en la cual los hombres de ciencia también incursionaron en el gobierno
en turno, realizando actividades diversas, ya fuera como grupo intelectual de apoyo, como
observadores, divulgadores, promotores o legisladores.24

21
Puede verse en los libros que escribió como apoyo para impartir sus clases, cómo poco a poco fue
incorporando elementos nuevos, para mantenerlas vigentes, como es el caso de la clasificación de minerales
de Bercelius. Véase Del Río, Andrés M., Elementos de oritocgnósia ó del conocimiento de los fósiles según el
sistema de Bercelio, y según los principios de Abraham Gottlob Werner, Segunda edición, Filadelfia,
Imprenta de Juan F. Hurtel, 1832 y sus posteriores ediciones.
22
Véase Morelos, Lucero, op. Cit., 231 p.
23
Ramírez, Santiago, Apuntes para la historia del Colegio de Minería, Sociedad de Exalumnos de la Facultad
de Ingeniería de la UNAM, México, 1982, p. 313.
24
Véase Morelos, Lucero, Ciencia, Estado y científicos. El desarrollo de la Geología mexicana a través del
estudio de los ingenieros Antonio del Castillo, Santiago Ramírez y Mariano Bárcena (1843-1902) (Tesis de
maestría), UNAM, 2010, pp. 2-4.
288
Porfirio Díaz fue un mandatario que identificó el progreso del país primordialmente
en términos de su avance material, ya que consideró que las obras materiales tendrían un
“efecto civilizatorio” sobre la población; de la misma manera, siempre tuvo en mente que
tanto su legado a México como su papel en la historia quedarían asociados
fundamentalmente a este tipo de realizaciones. La era de Díaz –dice Enrique Krauze– fue la
era del progreso material.25
A nivel nacional, esta obra le sirvió para que “manipulara los hilos de la política,
tanto en el plano nacional como internacional. Nacionalmente, le permitió establecer
alianzas con distintos grupos políticos, otorgar prebendas a sus amigos, imponer castigos a
sus oponentes y neutralizar a sus potenciales enemigos, todos elementos necesarios para el
funcionamiento de su régimen. En el frente internacional, le permitió establecer un
equilibrio entre los diversos intereses extranjeros, construir relaciones personales con
importantes capitalistas de la época y proyectar a nivel mundial su imagen como uno de los
más grandes estadistas de finales de siglo.
Antonio del Castillo, a través de la Secretaría de Fomento, presentó ante la Cámara
de Diputados el 26 de mayo de 1886, la intención de formalizar la creación de una
institución geológica. Dicho organismo tendría por objeto “practicar el estudio geológico
del territorio, dando a conocer éste desde los puntos de vista científico e industrial”.26
Pero mientras este instituto seguía el cauce burocrático para su creación, se formó la
Comisión Geológica de México, cuyo objetivo principal fue preparar el material que el país
presentaría en la Exposición Internacional de París en 1889, como el Bosquejo Geológico y
la reproducción, en papel maché, de grandes meteoritos metálicos que habían caído en
Chihuahua y Zacatecas.27
En cuanto al Bosquejo Geológico, a decir de Raúl Rubinovich realmente merecía tal
nombre, puesto que podían verse espacios en blanco del territorio que no había sido
explorado geológicamente, como Baja California28. Sin embargo, aunque estaba centrado
en el bosquejo geológico general del país, también se contemplaba la preparación de cartas
geológico-mineras de los principales distritos mineros, como Pachuca-Real del Monte,
Guanajuato, Zacatecas y Real de Catorce, así como las memorias sobre los depósitos de
mercurio, cobre, hierro y carbón de piedra, con sus mapas mineros y geológicos. Asimismo
se presentó un catálogo descriptivo de las especies minerales de México y otro de fósiles,
además de cortes geológicos de sectores atravesados por el ferrocarril y la formación de
colecciones de minerales, rocas y fósiles.29
Cuando presentó con éxito su material en la exhibición de París, Antonio del
Castillo también:
 Imprimió el Bosquejo geológico para distribuirlo entre los representantes de los
países participantes en la exposición.

25
Enrique Krauze, Porfirio Díaz, místico de la autoridad, FCE, México, 1987.
26
Diario de los Debates de la Cámara de Senadores, 1889, p. 99.
27
Véase Rubinovich, op. Cit., pp. 33-39.
28
Ibidem, p. 38.
29
Ibidem, pp. 39-40.
289
 Aprovechó el viaje para revisar la forma de organización y de funcionamiento de
los organismos geológicos en Londres, Berlín, Bruselas Viena y Washington.30

Antonio del Castillo fue quien puso todo su empeño para lograr los mejores
resultados. Cabe destacar que en ese tiempo se creía que para que el país alcanzara a los
más desarrollados hacían falta inversionistas que explotaran la abundante riqueza de
recursos del país.
Todo este desarrollo científico tuvo la doble función de mostrar hacia el exterior y
el interior del país una cara civilizada, que diera la seguridad de que se tenía rumbo hacia el
progreso, para demostrar que el Estado-nación mexicano era capaz de conocer y dominar su
territorio, es decir que tenía soberanía sobre él. Y quería este reconocimiento a nivel
nacional e internacional.
Una vez terminados los trabajos de la exhibición, y de regreso ya en México,
Antonio del Castillo procedió a la organización del Instituto Geológico Nacional.

X Congreso Geológico Internacional

En 1891 comenzaron las actividades del Instituto Geológico Nacional, en


seguimiento de las que había tenido la comisión antecesora. La muerte de Antonio del
Castillo en 1895 marcó un cambio en la dirigencia, de la que se hicieron cargo José
Guadalupe Aguilera y Ezequiel Ordóñez, como director y subdirector, respectivamente. De
acuerdo con Raúl Rubinovich, este hecho marca el fin de la etapa inicial del instituto y el
inicio de su “época de oro”, por los éxitos obtenidos a nivel nacional e internacional.31
Entre las actividades del instituto, una que tuvo seguimiento fue la asistencia a los
congresos geológicos internacionales, que se celebraban cada tres años en un país sede. En
estos, se formaban comisiones que realizaban recorridos por el país sede para aplicar los
conocimientos, métodos, nomenclatura, clasificaciones y representaciones gráficas, cuyas
conclusiones después presentaban en forma escrita por medio de informes. De esta manera
se podía apreciar el avance del conocimiento geológico y el entorno territorial del país
sede.32
Al asistir a estos congresos, lo que buscaban los mexicanos era conocer los avances
de la geología para aplicarlos a México, y crear redes de sociabilidad con los representantes
más prominentes de esta disciplina. De hecho utilizaron estas redes para terminar de
conformar la plantilla de personal del Instituto Geológico Nacional, puesto que todavía no
existía la carrera de geólogo en el país y los egresados de la Escuela Nacional de
Ingenieros33 era la que proveía de personal con otra formación, que tenía que “hacerse”
geólogo sobre la marcha.
Y es que el instituto debía contar con la infraestructura y los recursos humanos para
asumir los compromisos que constituían su razón de ser, es decir, debía ser capaz de ofrecer
30
AGN, Fomento, Exposiciones Extranjeras, 1, 16, 69 y siguientes. Carta de A. del Castillo al secretario de
Fomento, Colonización, Industria y Comercio, abril 27 de 1889.
31
Rubinovich, op. Cit., p. 50.
32
Ibidem, p. 54. Luz Fernanda Azuela amplía la información con respecto de la Exposición Internacional de
Filadelfia de 1876. Véase: Azuela Bernal, Luz Fernanda, op. Cit., pp. 132-133.
33
El Colegio de Minería se transformó en Escuela Nacional de Ingenieros.
290
información práctica sobre aspectos relacionados con sismos, derrumbes, inundaciones,
erupciones volcánicas, fallas, entre otros.
De modo que cuando Aguilera viajó al Congreso Internacional de Viena, en 1903,
tenía en mente dos objetivos:
 Conseguir personal especializado entre los extranjeros para el Instituto, y
 Conseguir la sede del siguiente Congreso Internacional.

Cabe destacar que en las dos empresas tuvo éxito, puesto que consiguió atraer al
instituto al estratígrafo y geólogo suizo Carl Burckhardt, y al geoquímico austriaco Paul
Waitz. Y con respecto del congreso, aun cuando había otras sedes propuestas como Canadá
y Portugal, los organizadores eligieron a México porque el material presentado en otras
exhibiciones, y el propio conocimiento de su riqueza geológica –como los yacimientos de
metales preciosos, los meteoritos y los volcanes– les atrajo.34
De este modo, en el mismo año de 1903 comenzaron a alistarse para este congreso
geológico, con un aumento de presupuesto, con una plantilla completa, con un edificio
propio y con el apoyo decidido del gobierno del General Díaz. A la par, se creó una
sociedad que pudiera reunir a la comunidad geológica nacional. En la convocatoria se
mencionaba:

México es un país eminentemente minero y agricultor; para estas dos industrias, la base científica es
la geología. Hay ya muchos trabajos sobre la constitución geológica del suelo de nuestro país, pero
todavía no está organizado el trabajo de los aficionados; una multitud de observaciones útiles se
pierde por falta de una publicación que reúna tanto los artículos formales, como las noticias y
observaciones aisladas y las revistas de la literatura geológica relativa á México… 35

A la par de la formación de esta asociación, se creó su correspondiente órgano de


difusión: el Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, que comenzó a ser publicado al
año siguiente.
Cuando llegó la fecha del Congreso, los mexicanos estaban preparados para hacer
frente al compromiso, al unirse el Instituto y la Sociedad de geología. El programa se
desarrolló de manera cuidadosa e incluía el transporte en ferrocarril hacia los distintos
puntos programados, aspecto importante porque para construir dichas vías ferroviarias se
habían requerido estudios geológicos, de modo que ya se contaba con los que formaban
parte del itinerario. Las excursiones, de acuerdo con Ordóñez y Rubinovich, fueron las
siguientes:
1. Con duración de diez días, la primera excursión recorrió lugares del sur de la
República Mexicana, hacia Esperanza y Tehuacán, y San Juan Raya, mientras
Ordóñez se encargó de los esquistos cristalinos del cañón de Tomellín, en el
tramo Tehuacán-Oaxaca. Está de más decir que en estos recorridos se apreciaron
los aspectos geológicos como la estratificación.36
2. La segunda excursión fue al volcán de Colima, bajo la dirección de Paul Waitz.

34
Rubinovich, op. Cit., pp. 82-84, 97-98.
35
Boletín de la Sociedad Geológica Mexicana, op. Cit.
36
Rubinovich, op. Cit., pp. 102-103.
291
3. De manera simultánea a la segunda, otro grupo se dirigió al Nevado de Toluca,
bajo la dirigencia de Teodoro Flores. Un grupo de excursionistas que regresaban
de Oaxaca se le incorporaron en Toluca, para dirigirse a Michoacán, a donde
llegaron hasta el Jorullo. Allí Ezequiel Ordóñez dio a conocer los resultados de
su investigación sobre este volcán.
4. Regresaron a la ciudad de México en septiembre, para partir al día siguiente a
visitar la parte oriental del país. Llegaron por ferrocarril a Xalapa, donde
Ordóñez habló sobre las rocas neovolcánicas del camino, así como de los
volcanes de los alrededores.
5. Después viajaron a Santa María Tatetla y al cerro de Escamela, guiados por
Böse, quien explicó los rasgos de la tectónica de la Sierra Madre Oriental.37

Después de estas expediciones regresaron a la ciudad de México para la


inauguración formal del Congreso, a la cual asistieron el presidente Díaz y algunos
diplomáticos de países participantes.
En las sesiones del congreso, la mayoría fueron disertaciones de extranjeros. Los
aspectos que se tocaron fueron la expedición sueca a la Antártida, aspectos petrográficos, la
relación entre la oceanografía y la geología y sobre la geología tectónica, entre otros temas.
Los mexicanos que participaron, además de Ordóñez y Aguilera, fueron Juan de
Dios Villarelo, quien habló sobre la génesis de las menas metalíferas; Severo Díaz, del
Seminario Mayor de Guadalajara, quien disertó sobre las erupciones del volcán de Colima;
también se desarrollaron presentaron trabajos escritos, como la reseña de la geología de
México organizada por eras geológicas, de Aguilera. También se presentaron los trabajos
de Ordóñez y Böse sobre “la relación entre los volcanes, el relieve, la tectónica y la
actividad sísmica del territorio”, que incluía un plano sísmico elaborado por Ordóñez.38
Un aspecto que estuvo ausente en las presentaciones del congreso fue el referente a
los campos petroleros, aunque sí se hicieron unas excursiones para los interesados en este
tema, visitando la Mexican Petroleum Company en la Huasteca potosina.
Entre las excursiones que se realizaron posteriores al congreso, se recorrieron
puntos hacia el norte del país, y también se visitaron los depósitos y geología de la ciudad
de Guanajuato; se partió a Zacatecas, donde un grupo descendió a la mina para observar la
exploración y explotación de plata. Y de ahí siguieron a varios puntos del norte del país.
Finalmente concluyó este esfuerzo de hombres de ciencia y del gobierno mexicano
de manera exitosa.

Conclusiones
En este esbozo de la geología que se ha hecho en esta presentación, puede verse
cómo en conjunción con el gobierno se trató de avanzar en el conocimiento del territorio
del país, por medio de exploraciones y de eventos organizados. Los sabios mexicanos eran
conscientes de la necesidad de que el gobierno se involucrara en estas actividades, para
recibir los fondos que les sirvieran para profesionalizar e institucionalizar su actividad, en
este caso la geológica. Y supieron vender el proyecto de manera que el gobierno aceptó

37
Ibidem, 103-108.
38
Idem.
292
crear un organismo que pudiera responder a necesidades prácticas pero que también pudiera
ser muestra del desarrollo del país bajo el mandato de Díaz, puesto que es bien conocido
cómo este mandatario daba un peso importante al desarrollo “material”, que pudiera
palparse como resultado de su liderazgo.
Por estas razones puede decirse que este congreso internacional es la culminación
de una etapa de desarrollo geológico importante no quiere decir que después de este
congreso no hubiera seguido el desarrollo de la geología, lo que se intenta clarificar es que
este congreso puede tomarse como producto de un esfuerzo iniciado desde finales del siglo
XVIII, pero que tuvo mayor auge desde la mitad del siglo XIX, cuando los ingenieros
egresados del Colegio de Minería se dieron a la tarea de modernizar la enseñanza y la
práctica geológicas, con la introducción de nuevas teorías, nuevas materias, nuevas
metodologías, nueva tecnología y nueva legislación.
Para ello puede hablarse de una “columna vertebral” que durante medio siglo
sostuvo este trabajo, compuesta por: Antonio del Castillo, José G. Aguilera y Ezequiel
Ordóñez. Fueron ellos quienes desarrollaron las actividades conducentes a la
profesionalización e institución de la geología en el país, cuya mayor manifestación fue la
organización del X Congreso Internacional de Geología.

293
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Morelia, 2004, pp. XI-XXXI.
Pinar, Susana, “El peso del carácter, algunas consideraciones sobre la historia de la
botánica española en el tránsito de sistemas”, en: Asclepio, Revista de Historia de la
Medicina y de la Ciencia, Vol. XLVIII, Fascículo 2, 1996, p. 8.
Ramírez, Santiago, Apuntes para la historia del Colegio de Minería, Sociedad de
Exalumnos de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, México, 1982, p. 313.
Rubinovich, Raúl, María Lozano, Ezequiel Ordóñez, vida y obra (1867-1950), primera
edición, El Colegio Nacional, 1998, pp. 315 p.
Uribe Salas, José A. y María T. Cortés Zavala, “Andrés del Río, Antonio del Castillo y
José G. Aguilera en el desarrollo de la ciencia mexicana del siglo XIX”, Revista de
Indias, 2006, vol. LXVI, núm. 237, pp. 491-518.
Virgili, Carmina, Lyell, el fin de los mitos geológicos, Nivola libros y ediciones, España,
2003.

295
Las defunciones vistas desde la perspectiva del periódico oficial del estado
de Colima; durante fines del siglo XIX.
M.A. María del Carmen Ascensio Mercado1.

La muerte en cada lugar y cada región ha tenido una concepción de manera singular.
Desde la mirada del periódico oficial del Estado de Colima, se redactaron las defunciones
haciendo alusión a las costumbres propias del estado, en ocasiones vagamente, otras
plagadas de efusividad y remembranza, pero siempre caracterizadas por el respeto a la
muerte, el cobijo bajo la religión católica y posteriormente su rompimiento en algunos
sectores de la sociedad. Denotar mediante la presente investigación la perspectiva
consignada en este medio de publicación estatal, representa un acercamiento a los modos de
vida de la sociedad colimense del siglo XIX, lo que nos permite deducir las costumbres
funerarias y los ritos de respeto hacia la muerte propios de la región, es decir, proporciona
una perspectiva más clara y específica del pensamiento y la filosofía asociados a la cultura
del estado. Los datos consignados en las líneas subsecuentes representan un esfuerzo de
recopilación, con la finalidad de obtener material para reinterpretar las contemporáneas
visiones hacia la muerte.
Palabras clave: defunciones, periódico oficial, estado de Colima.

1
Arquitecta por la Universidad de Colima. Maestra en Arquitectura por la misma Universidad. Miembro de la
Red mexicana de Espacios y Cultura Funeraria A.C. desde el 2009.

296
Al reflexionar acerca de la aparición de los periódicos oficiales como órganos
informativos en los estados del territorio mexicano resulta necesario abordar la filosofía
imperante hacia el siglo XIX para entender el formato, y lo que se en ellos se consignaba,
pues el pensamiento mexicano de la mencionada centuria estuvo marcado por varias luchas,
entre ellas la de mayor significación es la independencia.
El período independentista está marcado por ideas no sólo de la ilustración sino
también de la escolástica2, mismas que postreramente fueron apoyadas en el grupo
denominado los liberales que abanderados en el progreso y la libertad pretendían obtener el
poder del territorio.3
Debido a la inestabilidad que imperaba en el país, y tras la guerra de reforma en la
segunda mitad del siglo, llega el positivismo que se veía como un remedio a tantas luchas
fratricidas4. El positivismo se oponía a la violencia y proponía el orden y progreso con la
ciencia y la educación. Ya no se impondría nada por la fuerza, sino por la persuasión
educativa; y si se enseñaba la ciencia positiva, se tendría no solamente paz, sino adelanto,
y progreso, ya que México tenía que colocarse a la par de las naciones avanzadas como lo
establece Sosa5. De acuerdo a los postulados del positivismo la población culta era quien lo
predicaba, ya que estaban dentro del mundo científico, pero fue degradando hasta llegar a
ser una doctrina popular y con principios muy simples y aceptados por cualquiera como lo
declara Beuchot6, resultando el reflejo de los escritos consignados en el Periódico Oficial
del Estado de Colima, identificando en ellos comunicación, difusión, señales claras de
educación de un pueblo, empero surge el cuestionamiento de que si en su totalidad lo
consignado por este medio era de conocimiento público, lo más seguro es que no, pues la
suscripción tenía un costo a pagar por adelantado, además de que en el siglo XIX una
elevada cifra poblacional se consideraba analfabeta7. De tal manera y con el preámbulo de
las disertaciones anteriores establecemos que el Periódico Oficial del Gobierno del Estado

2
O escolasticismo. Filosofia cristiana de la edad media. Movimiento filosófico iniciado por Escoto Erigena y
San Anselmo: llegó a su apogeo con San Alberto Magno, Santo Tomás de Aquino y Duns Escoto en el siglo
XIII. En: Diccionario Porrúa de la Lengua Española. 2005. México. Editorial Porrúa. 5° edición, pp. 296.
3
S. Ramos.1993. Historia de la filosofía en México. México, CONACULTA. pp. 126.
4
L. Zea.1943. El positivismo en México. México. El Colegio de México. El mismo, “El positivismo”, en M.
de la Cueva et al., op. cit., pp. 227-247.
5
I. Sosa. 2005. “Prólogo” a Varios. El positivismo en México. México. UNAM, pp. 13.
6
Doctor en filosofía. Profesor del Colegio y Posgrado de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la
UNAM. E investigador del Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM. Pertenece al Sistema Nacional de
Investigadores (SNI), nivel III.
7
La divulgación de resultados del primer censo de población en 1895 constituyó, además de un testimonio de
la nueva etapa de la historia de México, la base para un conocimiento más objetivo y amplio no sólo sobre
efectivos poblacionales y su distribución en el territorio nacional, sino además sobre las condiciones de vida
de la población y aspectos relacionados con su dinámica. Para las esferas gubernamentales y los incipientes
centros de estudio e investigación, los datos censales significaron la oportunidad para desarrollar nuevas
líneas de trabajo tanto para el diseño e instrumentación de políticas de gobierno como de diagnóstico
socioeconómico, al disponer de información detallada. La población total "de hecho" fue de 12 millones 632
mil habitantes, incluyendo casi 141 mil personas de paso. Se captaron además casi 209 mil residentes
ausentes, cifras todas presentadas con desglose por entidad federativa y grupos municipales (partidos).
Sobresale el hecho de que los estados de Jalisco y Guanajuato se ubicaban con los mayores montos
poblacionales, ambos con más de 1 millón de habitantes. Destaca también la juventud en la estructura por
edad de la población, con poco más de 40% de menores de 15 años, así como un analfabetismo cercano al
80%. En: Estados Unidos Mexicanos. Cien años en Censos de Población. 1996. Instituto Nacional de
Estadística, Geografía e Informática. México, pp. 10.

297
de Colima se comienza a publicar el día nueve de febrero de 1867, con la finalidad de
comunicar a un sector distinguido del pueblo de los acontecimientos de mayor envergadura,
siendo un órgano de publicación sabática ofreciendo suscripciones y avisos como consta en
la siguiente nota que es fiel reproducción de la portada:

CONDICIONES.
Se publica los sábados. El precio de suscrición [sic.] es de dos
reales adelantados cada mes. Los avisos se insertarán á [sic.] precios
convencionales. Las suscriciones [sic.] se reciben en el despacho de esta
imprenta.8

Los redactores de este periódico justifican la impresión con la columna


introductoria, que denota la función informativa no sólo de leyes y reglamentos, sino de
buenas noticias, sufrimientos, progresos del territorio nacional y del mundo con el objetivo
de contribuir a mantener la paz, así como alimentar el espíritu de hombres justos, como a
continuación se reproduce textual un fragmento y posterior en la imagen digitalizada como
verificativo:
México está pasando por una de esas pruebas amargas á [sic.]
que el destino sujeta por lo regular á [sic.] las naciones. Quizá los
sufrimientos que sobre él pasan, sean un elemento de regeneración, quizá
una rehabilitación ante los que la escarnecían y la befaban, tal vez un
elemento de unión ó [sic.] en fin, el desarrollo de sus fuerzas físicas o
morales con cuyo que se le tiene reservado entre las naciones todas del
globo…9

8
Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Colima. Colima, Febrero 9 de 1867. Tomo I. Núm. 1.
9
Op.cit.

298
Ilustración 1. Periódico Oficial del Estado de Colima. 9 febrero de 1867. TOM. I. NÚM. 1. Fuente:
AHEC. Archivo Histórico del Estado de Colima.

299
Con las reproducciones anteriores, se delata la nueva forma en que el pueblo liberado
asumía la búsqueda de su identidad, aprovechando los recursos y tecnología de la época, se
rechazaba la suntuosidad que remontaba a las ceremonias virreinales, así que por el
contrario, se pretendía celebrar con algarabía, pero imprimiendo nuevo sentido a las
ceremonias oficiales, actos protocolarios y festividades. En publicaciones de Vásquez
Meléndez10 se establece como el general Santa Anna favoreció el cambió en las ceremonias
oficiales y actos protocolarios del gobierno, impulsando el periodismo decimonónico, con
lo cual se favorecía la publicación de poemas, himnos, sonetos y cantos a propósito de
acontecimientos y personajes celebrados o remembrados.
Con la expansión del periodismo y los periódicos oficiales era posible conocer las
noticias, cada semana como es el caso de Colima, de tal manera se leían sonetos, canciones,
odas o versos en honor a fechas importantes como aniversarios u onomásticos, o se
notificaban las honras fúnebres de los personajes destacados de la sociedad. Lo anterior
contribuyó a nutrir la memoria colectiva de los habitantes y denotar su postura, opiniones o
desacuerdos hacia los acontecimientos conforme sucedían.
Múltiples funerales se anunciaban desde el periódico oficial, en ellos se exaltaba en
inició las cualidades del ausente, el extrañamiento y vacío familiar que dejaba, y en
ocasiones si eran gobernantes la esperanza de que se encontrara en su lugar un reemplazo
que diera continuidad a su proyecto, al tratarse de personajes sobresalientes como escritores
y artistas se enunciaba parte de su obra, se les recordaba en versos, sonetos, canciones o
extensivos discursos de despedida. Los términos y la simbología para representar estas
publicaciones eran variados, desde lo formal, lo casual, lo elegante, alterando el formato así
como el vocabulario y las iconografías empleadas.
Estas noticias públicas, condolencias colectivas, y pésames solemnes redactados en
la prensa, es lo que acostumbramos denominar como esquelas aduciendo según el
Diccionario Porrúa de la lengua española como carta breve. Comunicación escrita o
impresa para dar citas, pasar invitaciones o comunicar ciertas noticias11. La definición
otorgada con antelación es demostrativa de que los acontecimientos eran difundidos para
invitar al acompañamiento, en Colima existía aún en las primeras décadas del siglo XX,
una imprenta en el centro de la capital encargada de las tareas de comunicación de
funerales imprimiendo las esquelas y posteriormente repartiéndolas a domicilio con niños
que acudían casa por casa o lloronas que imprimían sensacionalismo a las noticias de los
decesos; como ejemplo mostramos una esquela perteneciente al municipio de Comala:

10
Instituto Nacional de Bellas Artes, Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información
Teatral “Rodolfo Usigli”. En: Antonio López de Santa Anna: entre la continuidad y el cambio de las
ceremonias públicas oficiales en la Ciudad de México.
11
Diccionario Porrúa de la Lengua Española. 2005. México, pp.304.

300
Ilustración 2. Esquela del municipio
de Comala. 1946. Propiedad de la
Familia Senteno.

301
Para el análisis de este trabajo se agruparon las esquelas en estratos hasta finiquitar el
período correspondiente al siglo XIX en 1894, año en que ya no encontramos periódicos
oficiales del estado en los archivos correspondientes al siglo mencionado.
A continuación se describirán las esquelas por período, detallando la redacción,
iconografía, vocabulario y profesión de los personajes, entre otras características:

Esquelas Periódico Oficial del estado de Colima 1867-1869.


En este periodo es común encontrar esquelas separadas del texto únicamente por el
término defunción para referirse a muerte, fallecimiento, deceso u óbito12 limitándose a
comunicar el hecho ocurrido como se describe a continuación:

Defunción
________________

D. Catarino Navarro, de 57 años, natural de Colotlán, Estado de


Jalisco, México, falleció en la Ciudad de Mariposas el 25 de Enero
último, después de una larga y penosa enfermedad. El finado era de
estado soltero y de oficio carpintero.
Se suplica á [sic.] los periódicos de México reproduzcan la
anterior noticia para que llegué á [sic.] conocimiento de los deudos y
amigos del finado Navarro.
“La voz de Chile”. – San Francisco California.13

12
En Diccionario Porrúa de la Lengua Española. 2005. México. Editorial Porrúa, pp. 230.
13
Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción de Catarino Navarro. 16 de marzo de 1868, pp.7 vuelta.

302
Ilustración 3. Periódico Oficial
del Estado de Colima. Defunción de
Catarino Navarro. 16 de marzo de
1868, pp.7 vuelta.

En otras comunicaciones funerarias consignadas en el periódico, se hace un


apartado denominado necrología con el cual se describe toda noticia o biografía de una
persona notable y respetada muerta recientemente, o se adjetiva la lista de muertes14. El
término atañe el cambio de pensamiento que aunado a la propiedad del lenguaje mostraba
el título separado del texto regular, con tipología en tamaños mayores y resaltados en
negrillas o subrayado, como en el siguiente caso enunciativo a la muerte del escritor
Filomeno Medina:

14
En Diccionario Porrúa de la Lengua Española. 2005. México. Editorial Porrúa, pp. 509.

303
NECROLOGIA.
El sábado 18 del corriente á [sic.] las seis y media de la tarde
falleció en esta ciudad el distinguido escritor público, el poeta popular, el
satírico profundo C. Filomeno Medina. Nosotros que lo conocemos hace
muchos años, que lo hemos seguido paso á [sic.] paso en su gloriosa
carrera, que hemos tenido orgullo en llamarnos sus amigos, lamentamos
como es debido, esa pérdida irreparable para el partido democrático
porque era una de las mas [sic.] firmes columnas de las ideas liberales,
que inculcaba al pueblo con la gracia inimitable de sus escritos.
Desde muy joven y sin auxilios ni elementos de ninguna clase sin
educación literaria de ningún género, porque faltaba absolutamente en
Colima, se dedicó Medina á [sic.] escribir lo que la naturaleza le
dictaba, lo que su sola inteligencia le sugería, sin reglas de ningún
género y sin mas [sic.] modelos que las muy pocas obras que en esa
época venían á [sic.] Colima á [sic.] las manos de uno que otro
aficionado á [sic.] la lectura que a la verdad eran muy pocos. Sin
embargo el génio [sic.] se eleva sobre todos los obstáculos y Medina sin
estudio alguno, ha sido uno de los primeros escritores de la Republica.

Ilustración 4. Periódico
Oficial del Estado de
Colima. Defunción de
Filomeno Medina abril
20 de 1868, pp. 6 vuelta.

304
Resulta denotativa la observación de que si continuamos en la lectura de la noticia
del fallecimiento de Filomeno Medina, encontraremos, acciones, trabajos y beneficios a la
sociedad que indudablemente exaltan la vida de un hombre ejemplar para el estado; y la
mención anterior es recurrente, así como el titular de necrología cuando se trata de hombres
ilustres, políticos y literatos importantes, como se observa en la siguiente nota:

NECROLOGÍA.
DEFUNCIÓN.
A las tres de la mañana del día veinte del corriente, falleció en
esta Capital el C. Higinio Alvarez [sic.], diputado al Congreso actual del
Estado.
Nosotros, al consignar este hecho desgraciado, damos el pésame
á [sic.] su apreciable familia, acompañándole en su justo sentimiento, y
haciendo votos por el eterno descanso del finado.

Ilustración 5. Periódico Oficial del


Estado de Colima. No. 47. Defunción de
Higinio Álvarez, septiembre 30 de 1869,
pp. 7 vuelta.

305
Se manifiesta como imperante la significación de la frecuente aparición de
estructuras funerarias que yacen bajo un árbol de ramas caídas que asiduamente es
denominado como árbol de la vida, lo que con frecuencia representa la cruz porque la cruz
une al cielo con la tierra, oriente con occidente, y tiene un centro: La religión cristiana. El
sacrificio de Cristo. La cruz de cristo es relacionada con frecuencia con un sauce llorón,
porque este árbol tenía las ramas elevadas al cielo, las cuales se colgaron cuando se eligió
para que su madera sirviera para construir la cruz de Cristo15.

Ilustración 6. Periódico Oficial del Estado


de Colima. No. 47. Defunción de Higinio
Álvarez, septiembre 30 de 1869, pp. 7
vuelta.

15
Monterrosa Prado, Mariano y Talavera Solórzano, Leticia. Repertorio de símbolos cristianos. 2004.
México. INAH. Primera edición, pp. 76-77.

306
Esquelas Periódico Oficial del estado de Colima 1870-1875.
Las comunicaciones de este período conservan similitud con las del período
anterior, como lo denota el seguimiento al utilizar el término necrología para los decesos de
los personajes importantes, como lo ilustra la siguiente esquela correspondiente a la Sra.
Doña Margarita Maza de Juárez, cabe señalar sin embargo que el énfasis en la presentación
del título necrología se ve disminuida, pues ya no se separa, sino se coloca en negrillas
separada con un guión como se observa a continuación en la reproducción y posterior en la
ilustración:
Necrología.- El día dos del corriente falleció en México la Sra.
Doña Margarita Maza de Juárez, esposa del Sr. Presidente de la
República.
Los relevantes méritos de la Sra. Juárez, por las virtudes con que
se encontraba adornada, fueron apreciados en su justo valor, por toda la
sociedad, la que, en el sentimiento que manifestó por el fallecimiento de
tan recomendable Sra., dio una prueba evidente de la estimación que le
profesaba.
Damos al Señor Juárez y á [sic.] su familia el más sincero
pésame, acompañándoles en su justo sentimiento, y deseando descanse en
paz la ilustre difunta.

Ilustración 7. Periódico Oficial del


Estado de Colima. Defunción de
Doña Margarita Maza de Juárez.
19 de Enero de 1871, pp. 22 vuelta.

307
La participación de la defunción de la Sra. Maza de Juárez no termina en la
redacción de la nota, sino que continúa en la exaltación de sus virtudes, sus actos y reseña
biográfica entre otras características propias del medio político del siglo XIX como se
transcribe acto seguido:
La Sra. D. ª Margarita Maza de Juárez.- Leemos en el Diario
Oficial:
Después de una agonía lenta y dolorosa ayer a las cuatro y media
de la tarde, ha dejado de existir la inolvidable esposa del presidente de la
República.
Los primeros días del año 1871; han marcado una huella de dolor
y de lágrimas en la apreciable familia de la ilustre difunta.
Nació la Sra. Doña Margarita Maza de Juárez, en la ciudad de
Oaxaca el 29 de Marzo, de 1826, y allí contrajo su enlace con el Sr. D.
Benito Juárez, cuya vida política puede decirse que es la historia íntima
de su familia en la parte que ha tenido aquella de persecuciones y
sinsabores.
La señora Juárez, por la benevolencia de su carácter, por la
magnanimidad de su alma, y por el tesoro de las virtudes domésticas de
que era el más perfecto modelo, estaba llamada a recibir el respeto y la
consideración de los más irreconciliables enemigos políticos de su
esposo. No fue así, sin embargo; y todos recuerdan su peregrinación por
la sierra de Oaxaca, huyendo con su inocente familia de la vengativa y
rencorosa persecución de Cobos, que pretendía herir en aquellos seres
queridos al hombre indomable de la Reforma.
En los peligros, su deber la encontraba siempre al lado del
Presidente, sin tratar en ningún momento de interponer los afectos de la
esposa y de la familia, entro la crisis que ha tenido que atravesar el jefe
de Estado. Así presenció el bombardeo de Veracruz, cuando el elemento
reaccionario llevó hasta los muros de aquella Ciudad los estragos de la
guerra civil.

Sin embargo, hacia 1875 existe la ausencia de titulares y encabezados para las
defunciones, se presentan bajo la cintilla intitulada como Gacetilla y con el ícono de una
cruz procesional como representación de alta jerarquía y primacía, no descartando que el
símbolo de la cruz sea reflejo de la fe como lo describe Monterrosa16. De tal manera que
enmarcando este símbolo, se detenía el lector a ocuparse en la nota primero por
observación y luego por interés de enterarse quién era el fallecido como se expresa en la
siguiente misiva:

16
Monterrosa Prado, Mariano y Talavera Solórzano, Leticia. 2004. Repertorio de símbolos cristianos.
México. INAH. Primera Edición, pp. 74-76.

308
GACETILLA

Con el más profundo sentimiento participamos á [sic.] nuestros


lectores la muy temprana muerte del Sr. Coronel D. Miguel Topete,
Diputado al Congreso de la Unión por este Estado. A las doce del día
quince del actual lo perdió Colima, cuyos habitantes se llenaron de
consternación al saber tan infausto suceso. El señor Topete comenzó su
carrera militar en las filas liberales que pelearon por la reforma, y más
tarde, combatiendo á [sic.] los francotraidores [sic.], se distinguió por
actos de heroísmo verdaderamente temerarios, hasta el fin de la tragedia
de Querétaro, á cuyo sitio concurrió.
Al estado de Colima, de que era hijo adoptivo, prestó importantes
servicios, primero peleando contra los franco-traidores hasta su
expulsión de esta plaza en Enero de 1867, y después como Prefecto,
Diputado al Congreso del Estado, habiendo últimamente merecido de sus
conciudadanos que lo elijieran [sic.], Diputado al Congreso de la Unión.
Entre varias virtudes que distinguieron al finado, resaltan las de
haber sido muy buen hijo, liberal patriota, excelente amigo y pródigo con
los necesitados.

309
Ilustración 8. Periódico Oficial del Estado
de Colima. Defunción de Sr. Coronel D.
Miguel Topete. 19 de Noviembre de 1875,
pp. 448 vuelta.

Esquelas Periódico Oficial del estado de Colima 1880-1885.


Esta etapa se caracteriza por la utilización de cruces procesionales y de la cruz celta
que es un ícono religioso que combina una cruz cristiana con un círculo rodeando su
intersección, como a continuación se presenta:

Los periódicos de Guadalajara han traído oportunamente la triste


noticia del fallecimiento del Sr. Dr. En Medicina D. Pablo Gutiérrez, á
[sic.] quien solo conocimos por su universal reputación como sabio y
como hombre útil á [sic.] la humanidad. Razón han tenido, pues, todos
los hombres de ciencia de Jalisco, de Colima y de toda la República,
para participar del duelo que la sociedad jalisciense ha resentido con tan
sensible pérdida. El Sr. Gutiérrez, como maestro, produjo innumerables
profesores que forma hoy la honra del cuerpo médico mexicano, y como
médico, salvó de la muerte incontables personas, pues era un profesor
que ha formado época en los anales de la medicina en nuestro país.

310
Por estas razones unimos nuestra expresión de duelo con las
manifestaciones que en el mismo sentido se han tributado á [sic.] la
memoria del que fué [sic.] tan ilustre mexicano.

Ilustración 9. Periódico Oficial del Estado de


Colima. Defunción de Dr. Pablo Gutiérrez.
24 de mayo de 1881. No. 34, pp. 209.

311
También hacia 1884 encontramos la ausencia de íconos y grandes titulares, después
de un cintillo ancho de color negro se enunciaba la palabra defunción, seguida de las
posteriores defunciones, como es demostrativo en la siguiente transcripción:

Defunción.
En Guadalajara dejó de existir la virtuosa Sra. D. Paula Alatorre
de Alcaraz, madre de la Srita. Preceptora Soledad de este último apellido
y de nuestro estimado amigo D. Rosendo Alcaraz ¡Que el alma de la
finada haya encontrado el premio que merecían su excelente corazón y
sus apreciables cualidades, y que sus deudos, alcancen la resignación
necesaria para sufrir tan irreparable pérdida!
Otra defunción.
Antes de ayer, á [sic.] las ocho de la mañana, dejó de existir en
esta ciudad el Sr. Don. Fernando Carrillo, a consecuencia de una caída
que le dio un caballo que montaba, fracturándole un brazo, el cual a pesar
de haberle sido amputado, fue invadido por una gangrena que le produjo
la muerte.
El Sr. Carrillo era un tipo de honradez y de constancia en el
trabajo y deja á [sic.] su familia el recuerdo de estas virtudes que por
todos le fueron reconocidas durante su vida.
La sociedad colimense pierde uno de sus miembros más útiles en
la persona del Sr. Carrillo; la familia de este queda entregada á [sic.] la
desesperación, pues es inmenso el dolor que le ha causado semejante
desgracia.
No parece sino que esta se había posado sobre el hogar del Sr.
Carrillo; aún no hace un año que una descarga eléctrica había herido al
que es hoy ya difunto y todos temimos por su vida; pero estaba dispuesto
por la Providencia, la prolongación de aquella por algún tiempo más y
que otro accidente de diferente orden viniera á [sic.] extinguirla, y así se
ha cumplido. Entonces, en este mismo periódico nos congratulábamos de
la ineficiencia del rayo, para terminar con la existencia del industrioso y
honrado amigo, hoy tenemos que resignarnos ante la fosa que lo cubre
¡Paz a su alma! ¡Consuelo para su familia!

312
Ilustración 10. Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción de la Sra. Alcaraz y el Sr.
Carrillo. 25 de abril de 1884, pp, ilegible.

Esquelas Periódico Oficial del estado de Colima 1886-1890.


Resulta imperante, como en este lapso de tiempo las comunicaciones funerarias eran
más sucintas y breves, incluso en la impresión se ven disminuidas, pues se hacían
inclusivas en los textos sin separarlas, y en ocasiones colocando una sencilla cruz bizantina
(denominada así por los remates pometeados) seguida de la nota, como se demuestra en la
transcripción:

Defunción.
El jueves de la semana pasada falleció en esta capital la Sra.
Fermina A. de Sánchez. Damos el pésame al Sr. Higinio Sánchez esposo
de la finada, así como á [sic.] su estimable familia, deseando para el alma
de aquella la bienaventuranza eterna.

313
Ilustración 11. Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción de la Sra. Fermina A.
de Sánchez. 19 mayo de 1888, pp.80.

Otras esquelas pertenecientes a este sustrato contienen los titulares en mayor


número de tipología y participando a la sociedad de la lamentable partida e invitándolos al
acompañamiento al cementerio:

Defunción.
Ayer recibimos la siguiente esquela:
“A N O C H E
A LAS DIEZ HA DEJADO DE EXISTIR
EL SR. JESÚS A. GUTIERREZ.
Sus amigos participan á [sic.] Vd. Tan doloroso acontecimiento y
le suplican se sirva elevar sus plegarias al SER SUPREMO por el
descanso del alma del finado y acompañar al cadáver al Cementerio de
esta ciudad, hoy a las cinco de la tarde, por cuyo favor protestan a Vd. Su
eterno reconocimiento.
Colima, 6 de Enero de 1881”

314
Ilustración 12. Periódico Oficial del Estado de Colima.
Defunción del Sr. Jesús A. Gutiérrez. 6 de Enero de 1881, pp.
Ilegible.

315
En otras esquelas se relata el deceso del personaje y posterior se invita a las honras
fúnebres en la iglesia correspondiente:

Defunción.
Ayer a las nueve de la noche dejo de existir en esta capital el Sr.
Francisco Pamplona, apreciabilisimo [sic.] profesor de instrucción
primaria y catedrático del liceo de Varones de esta misma capital. El Sr.
Pamplona fue [sic.] un distinguido ciudadano por su honradez, por su
inteligencia, por su patriotismo. Colima estaba orgullosa de contar en el
número de sus hijos, al que fue [sic.] sabio sin pretensión, humilde por
naturaleza y amante del trabajo por convicción. La instrucción pública
pierde a uno de sus más activos y eficaces propagandistas, la sociedad un
miembro útil; la industria un obrero infatigable, porque Pamplona
dedicaba todo el tiempo que le dejaba libre su profesión al ejercicio de
diferentes ramos de la industria. Nosotros que conocimos á [sic.] fondo
todas estas virtudes que adornaban al Sr. Pamplona, no podemos menos
que lamentar su desaparición, consolándonos la idea de que aquellas han
de haber alcanzado el premio correspondiente en la otra vida. Reciba la
apreciable familia doliente nuestro más sentido pésame.

Honras fúnebres.
Sabemos que los comprofesores en el liceo de varones, del finado
Sr. Pamplona, están organizando una función religiosa dedicada á [sic. ]
su memoria y en cuya función tomará parte “La Lira Colimense”. Dicho
acto tendrá lugar próximamente en la Iglesia del Beaterio.

Ilustración 13. Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción del Sr.
Pamplona. 15 Febrero de 1884, pp.28. 316
Esquelas Periódico Oficial del estado de Colima 1891-1894.
Aquí observamos las últimas emisiones del periódico oficial legibles, pues algunos
ejemplares están en máximo deterioro y por lo tanto ilegibles tanto manual como
digitalmente. Está etapa se caracteriza por la inclusión de actas de fallecimiento como en el
caso de Don Benito Juárez, que posterior a la noticia de su deceso, se incluye el acta que
reza:
En la ciudad de México, á [sic.] las cuatro de la mañana del 19 de
julio de 1872, se reunieron en uno de los salones del Palacio Nacional, y
en presencia del cadáver del C. Lic. Benito Juárez, Presidente
Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, los CC. Ministros de
relaciones exteriores José Ma. Lafragua; de guerra Ignacio Mejía; de
fomento Blas Valcárcel; y de hacienda Francisco Mejía; los CC.
Ciudadanos Dr. En medicina Ignacio Alvarado, y los notarios públicos
Crescencio…

Ilustración 14. Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción del Sr. Lic.
Don Benito Juárez. Acta de Fallecimiento. 18 de Julio de 1891, pp. 114.

Entre otros aspectos denotativos destacan entre las notas varias, el abstencionismo
de cintillos y de negrillas, utilizando una cruz bizantina y la palabra óbito como sinónimo
de fallecimiento17 para enmarcar la noticia, como se describe:

17
Diccionario Porrúa de la Lengua Española. 2005. México. 5° Edición, pp.520.

317
Obito [sic.].
El martes 17 del corriente, á [sic.] las siete de la noche falleció en
esta ciudad el Sr. Don FELIPE MARTINEZ, miembro de la sociedad
filarmónica “LA LIRA COLIMENSE”.
El Sr. Levy, con una generosidad que hace mucho honor a sus
sentimientos, suministro á [sic.] la familia del finado los auxilios
necesarios. A la inhumación del cadáver asistieron los miembros todos de
la “LIRA” con la bandera de la asociación y los instrumentos enlutados.
¡Hermosa manifestación de duelo por el compañero ausente!

Ilustración 15. Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción del Sr.
Felipe Martínez, miembro de los Filarmónicos. 21 de Noviembre de 1891, pp.
188.

Aparecen detalles de tipología en la reproducción de esquelas como enmarcarlas


para resaltar la comunicación, y así visualmente atender como primicia la nota. También en
este estrato hacen su aparición las abreviaturas en las esquelas, tal como reza la siguiente
redacción:
El martes de la presente semana, de una manera inesperada, voló
al cielo el espíritu purificado de la virtuosísima Señora:
D.A LUISA ROSALES DE PADILLA.
Buena hija, modelo de esposa y madre llena de ternura y
abnegación, tenemos fé [sic.] en que ya habrá recibido en el cielo la
recompensa de sus virtudes. Aquí en la tierra, acompañamos al Sr. Lic.
Padilla y demás deudos de la finada en su justísimo duelo.

318
Asistieron á [sic.] la casa mortuoria, lo mismo que á [sic.] la
inhumación del cadáver las personas más prominentes de la localidad, lo
cual demuestra las universales simpatías que con su bondad infinita supo
captarse la Sra. Rosales de Padilla.
D.E.P.

Ilustración 16. Periódico Oficial del Estado de Colima. Defunción de Doña


Luisa Rosales de Padilla. 7 febrero de 1891, pp. Ilegible.

Como relevante para llevar las estadísticas y mostrar informes de los registros
civiles se publicaban las listas de defunciones con nombres, edades y las enfermedades o
padecimientos causantes del deceso, como se presenta a continuación:
Defunciones

Nombres Edad Enfermedad


Pablo cruz 8 días (ilegible)
Antonio Ramírez 25 años Hidropesía
Mauro Valdovinos 25 años Fiebre
Luisa Rosales 38 años Congestión cerebral
Plácida Huerta 41 años Pulmonía
Mónica Ochoa 28 años Impaludismo [sic.]
José Falot segundos Congestión
pulmonar
M. Jesús Velásquez 50 años Indigestión
Margarita Ramírez 50 años Perniciosa
Andrés Medina 20 años (ilegible)

319
Luis López 25 años Diarrea
J. Jesús Cervantes 4 meses Hepatitis
Rafael Ochoa Hidropesía
Telesforo Gómez 33 años Fiebre
Pedro Valencia 2 meses Diarrea
Vicente Ramírez 25 años Caquexia palúdica
Cirilo…(ilegible) 25 años Fiebre
Anacleta Cortes 61 años Tuberculosis
Teodoro Gómez (ilegible) Apoplejía

Ilustración 17. Tabla de defunciones del Registro Civil. Reproducida de la contenida en el


Periódico Oficial del Estado de Colima. 24 de Febrero de 1891, pp. Ilegible.

Ilustración 18. Defunciones del


Registro Civil. Periódico Oficial
del Estado de Colima. 24 de
Febrero de 1891, pp. Ilegible.

Hacia 1894 desaparecen los titulares que nos refieren a la muerte, como óbitos,
esquela, necrología, entre otros; y en su lugar aparecen iconos que inducen la condición del
fallecido en este caso una infanta, por lo que se le simboliza con un ángel esperando,
velando el sueño eterno. Los ángeles como lo describe Monterrosa enlazan el origen y la
revelación, lo ascendente y descendente, el mundo invisible18, y la nota declara:

Ayer a las 3.50 p.m. después de larga y penosa enfermedad,


abandono este mundo para remontar su vuelo á [sic.] la región de los
ángeles, la niña, ANA MARÍA, hija de nuestro amigo el Sr. D. Ignacio D.
Gutiérrez y la virtuosa Sra. Concepción Santacruz de Gutiérrez y nieta
del Sr. Gobernador del Estado.

18
Monterrosa Prado, Mariano y Talavera Solórzano, Leticia. Repertorio de símbolos cristianos. 2004.
México. INAH. Primera Edición, pp.33.

320
El rayo siquiera hiere los altos árboles y las nevadas cimas; la
muerte es cruel e inexorable, pues con su guadaña siega también las
tiernas mieses, los renuevos de las plantas y los botones de la rosa. Debe
ser muy triste y sombrío un eclipse de sol a la hora en que la naciente luz
de la aurora tiñe de gualda y nácar la región de oriente. Los niños son la
aurora de la vida, y cuando mueren, la luz del hogar se eclipsa dejando
sombras de tristeza.
Acompañamos en su justo dolor á los estimables esposos y demás
deudos que acaban de perder una de sus más preciosas joyas.
¡Resignación a los decretos del destino! ¡Paz a las cenizas de los
muertos!

Ilustración 19. Periódico Oficial del estado de Colima. Defunción de Ana María.
28 de Junio 1894, pp. Ilegible.

Con la enumeración de características clasificadas por estratos en los que se dividió


el siglo XIX para analizar las defunciones del Periódico Oficial del Estado de Colima, se
establece y denota de manera específica la evolución de pensamiento durante el siglo en
cuestión, a la vez que se refleja mediante las redacciones la repercusión en los modos de
vida de la sociedad del Colima decimonónico.
Como nota conclusiva, establecemos que las evidencias escritas otorgan un cúmulo
de indicadores para desarrollar investigación, a la vez que esclarecen y detallan el
pensamiento, la expresión, las creencias y costumbres que se amalgaman para fundirse en

321
las particularidades culturales de una localidad. La muerte jamás ha sido ajena, es parte de
nuestro vivir cotidiano, y como parte del quehacer del hombre se ha reinterpretado, dando
lugar a nuevas concepciones que se hacen tangibles en los cementerios como reflejo de la
sociedad y sus modos de vida. Como reflexión concluyó con el siguiente pensamiento: “La
muerte se visiona lejana, y en un segundo se acerca…no te detengas a llorar en una tumba
mejor vive la vida, agradece y sonríe; recuerda que el tiempo perdido hasta los ángeles lo
lloran”.

322
Después de la Cristiada.
Recuperando la paz y formando opinión

Mirtea Elizabeth Acuña Cepeda


mirtea@ucol.mx
Universidad de Colima / Instituto Superior de Educción Normal de Colima

Resumen
Es interesante, desde la perspectiva sociocultural de la región de Colima una
revisión histórica de los esfuerzos de la prensa en difundir las ideas liberales que llegaron
con la Revolución mexicana al estado e intentaron borrar su identidad conservadora, se
aplicaron leyes y reglamentos que en conjunto alteraron la paz porfiriana en la región.
Aparentemente, la población superó los cambios y siguió adelante, pero en 1924 ya no
aceptó la imposición gubernamental y se levantó en armas, defendiendo su estilo de vida;
al término de la contienda (1929) era necesario restablecer la tranquilidad, una acción social
en la que participaron escritores y periodistas en el semanario Ecos de la Costa.

Abstract
It is interesting, from the sociocultural perspective of Colima's region a historical
review of the efforts of the press in spreading the liberal ideas that came with the Mexican
Revolution to the condition and tried to erase his conservative identity, there were applied
laws and regulations that as a whole altered the porfiriana peace in the region. Seemingly,
the population overcame the changes and continued forward, but in 1924, the people did
not accept the governmental imposition and rose up in arms, defending his way of life; at
the conclusion of the war (1929) it was necessary to restore the tranquility, a social action
in which writers and journalists took part in the Ecos de la Costa newspaper.

Introducción

Los medios de comunicación, en particular la prensa escrita, han sido


históricamente un foro donde se expresa un discurso en el que subyace la intención de guiar
o formar la opinión pública; en consecuencia, llama la atención la fundación de un
semanario en una situación particular en la región de Colima, durante el movimiento social
contrarrevolucionario de la Cristiada.

En los movimientos sociales, la lucha no sólo es armada, sino que existe una
ideológica que la precede, acompaña y prosigue. En tiempos donde los conflictos sociales
se manifiestan de modo notable, los artículos periodísticos pueden tener un propósito
formativo, esto significa que el mensaje se dirige hacia una reflexión educativa, de ahí que

323
se considere que el semanario Ecos de la Costa (EC en adelante)1, denominado “decano de
la prensa colimense”, haya jugado el papel de “prensa pedagógica” en el periodo
mencionado; esto a través de la acción social del Sujeto, que es plural al estar constituido
por los escritores y periodistas que publicaban sus artículos en este órgano informativo.

Dicha pluralidad, base de la libertad de prensa en una de la razones por las cuales se
considera interesante conocer cuáles pudieron ser las influencias ideológicas (conservadora,
ideal y hasta socialista) en los mensajes en dicho semanario.

Para la región de Colima2, el periodo histórico que inicia con la llegada de la


Revolución se puede entender como la colisión entre dos trenes, uno iba a toda marcha,
cargado de ideas liberales y el otro de conservadoras, se mantenía detenido en la estación.
Desde la perspectiva pedagógica, este choque se explica como un intento por borrar la
identidad local mediante la aplicación de la Ley, decretos y reglamentos, entre otros, fijar
el número y la duración de las campanadas para llamar a misa. En su conjunto, los cambios
impuestos por el gobernador militar (1914 – 1917)3 alteraron la paz porfiriana en la región
y sembrarían el malestar social; además, se podría considerar que los referentes a los que
impactaron la educación escolarizada fueron en buena parte una las causas de la Cristiada.

Ahora bien, tomando en cuenta que ese periodo histórico la mayoría de colimenses
mantenía una postura conservadora, resulta interesante el rescate histórico de los esfuerzos
de la prensa por recobrar la paz, pero también de formar opinión mediante la difusión de
ideas liberales.

Metodológicamente, el objeto de estudio se aborda a parir de la lectura y


sistematización mediante el análisis de contenido –cuantitativo-, para el posterior análisis
del discurso –cualitativo- de los artículos de editores y periodistas, así como las
contribuciones de profesionistas, sobre todo los profesores que formaban parte de la élite
intelectual de la localidad.

1
El Ecos de la Costa se consultó en: Archivo histórico y hemeroteca de la Universidad de Colima; por lo que
las referencias bibliográficas son de acuerdo al registro digitalizado por: la carpeta (C), el número de
diapositiva (n) y la fecha de publicación (dd/mm/aa). Los nombres de los escritores se incluirán en caso de
estar firmados, señalando que una buena parte de artículos carece de firma de autor, pero se considera que en
conjunto integran el Sujeto de estudio, como agentes que ejercían una acción social.
2
Así como gran parte de la región Centro Occidente de la República mexicana, los estados donde más tarde
se presentaría con mayor fuerza la Contrarrevolución cristera.
3
General Juan José Ríos (1882 – 1954), originario de Zacatecas, estuvo prisionero 5 años en San Juan de
Ulúa por escribir un artículo contra el presidente Porfirio Díaz. En 1913 se incorporó al ejército
constitucionalista, después de ser gobernador militar en Colima, ejerció distintos cargos: Secretario de Guerra
y Marina (1918 – 1920), Director del H. Colegio Militar (1927 – 1928), Jefe del Estado Mayor (1929 –
1931), Secretario de gobernación (1932) con Ortiz Rubio, siendo presidenciable en ese año.
324
La interpretación del discurso es sociológica, por ende, es preciso llevar a cabo un
análisis textual y contextual; el análisis textual caracteriza el discurso y como objeto de
estudio se centra en los enunciados y en lo que concierne al contextual, se considera
indispensable para comprender el discurso, pues más allá del enunciado, es preciso
dimensionar los hechos o acontecimientos que permiten interpretar y explicar el discurso,
considerando sus dimensiones ideológicas o de producto social4

El material analizado es esencialmente periodístico, la unidad de muestreo es el


periódico EC. El semanario se fundó el 15 de octubre de 1927, pero sólo se pudieron
recuperar los periódicos a partir del último año de la Cristiada (1929), de ahí que se haya
delimitado el periodo a partir de ese año y hasta 1933, cuando se escuchaban en Colima los
preludios de la educación socialista.

El segmento de contenido del objeto de estudio, que se consideró como unidad de


registro se conformó siguiendo los encabezados y titulares, al tomarlos como indicadores
para la selección de los mensajes en torno a los acontecimientos; ya que se intenta conocer
la tendencia ideológica y la intención formativa. Lo anterior se aplica a la unidad de análisis
documental (EC) la cual es susceptible de ser estudiada de modo objetivo y de acuerdo a
los propósitos de esta investigación, se sitúa en el contexto sociocultural de la región de
Colima al finalizar el movimiento social contrarrevolucionario o Cristiada.

Para realizar el trabajo se consideraron los aspectos cualitativo y cuantitativo. El


primero corresponde al análisis del discurso y segundo al análisis de contenido, dado que
ambos se admiten para obtener indicadores, mediante procedimientos sistemáticos y
objetivos de descripción de los mensajes, que permiten inferir conocimientos relativos a las
condiciones de su producción y recepción con el propósito de efectuar deducciones
lógicas.5

La interpretación del análisis del discurso, pese al rigor científico puede estar
marcado por la subjetividad, de ahí el interés de conjugarlo con el de contenido, pensado
como una técnica de cuantificación en términos numéricos de los procesos de
comunicación en diversos contextos, aquí entre la guerra y la paz, y con base en ellos,
poder realizar el análisis del discurso.6

Se intentará describir las tendencias en el contenido del periódico, esto con base en
el supuesto que se podrán identificar creencias, valores, actitudes. El primer paso consistió

4
Ruiz Ruiz Jorge (2009). “Análisis sociológico del discurso: métodos y lógicas”, en: FQS, Forum Qualitative
Sozialforschung / Forum: Qualitative Social Research, Vol. 10, No. 2, Art. 26, mayo de 2009, en:
http://www.qualitative-research.net/ http://www.academia.edu/
5
Bardin L. (1996). Análisis de contenido. 2ª ed., Akal universi