Sie sind auf Seite 1von 2

El problema del fanatismo en la religión

El fanatismo tal como lo definen en general los diccionarios, es la pasión


exacerbada e irracional hacia algo, sin que el fanático o el grupo de fanáticos
toleren su cuestionamiento o estudio del mismo.1

Existen varios tipos de fanatismo, y se producen debido a la afinidad con una


persona, religión, ideología, o un pasatiempo entre otros temas relacionados con
cuestiones humanas en las cuales interviene temas de conflicto.

En las religiones cristiana y musulmana este ha sido un gran problema a lo largo


de su historia, desde las guerras turcas en oriente y las guerras contra los
barbaros en Europa en el imperio romano, pasando por las cruzadas y la
inquisición, las respuesta de los sarracenos a las cruzadas (la yihad) que continua
hasta hoy en día en medio oriente.

El problema del fanatismo tiene sus raíces en varios aspectos, que obviamente
tienen que ver con la estructura del pensamiento y los valores morales y éticos
intrínsecos de cada postura y tradición religiosa, los cuales son deformados por
razones psicológicas (patologías, limitaciones mentales, psicorigidez) o sociales
(política, ideologías, guerras) impulsadas para lograr un objetivo en especifico, el
cual es defender a toda costa el ideal del cual se está obsesionado.

En psicología La conciencia de la individualidad se suprime mediante la


atenuación de la conciencia del yo, por una parte, y mediante la acentuación
del sentimiento de pertenencia a lo otro. Para lo primero sirve el alcohol y otras
drogas, el éxtasis sexual, etc. Para lo segundo se procede a la adhesión
incondicional a sectas y facciones totalitarias políticas o religiosas, la entrega a un
grupo, a personas posesivas.

La conciencia corporal se disminuye mediante la reducción de las vivencias


corporales y la desvalorización del mundo en donde la vida corporal se desarrolla.
Desde el punto de vista epistemológico, el fanático, curiosamente, se parece a su
contrario el relativista, en la medida en que para ambos no cabe el debate o la
búsqueda común de la verdad. El fanático cree poseer la verdad de manera
tajante. Afirma tener todas las respuestas y, en consecuencia, no necesita seguir
buscando a través del cuestionamiento de las propias ideas que representa
la crítica del otro.2

Esto hace que el fanático vea la religión como dios, y la trata como incuestionable.

c
Hans küng en su proyecto de ética mundial nos muestra soluciones para este
conflicto ético-social en el contexto religioso, las cuales son: no caer en un
relativismo moral y definir lo bueno y lo malo independientemente de la afiliación
religiosa que posea una persona, sino definiéndolas ubicando el concepto de
humanidad y bien común sin que estas interfieran en la experiencia religiosa de
las personas.

La otra solución posible, es que se debe aprender la crítica de los demás y no


intentar imponer una ideología religiosa, pero sin caer en lo resaltado en la
afirmación anterior, es decir, cambiar sin perder la esencia original que
caracteriza experiencia religiosa y la finalidad de esta.

—  
 
           c
       ——    c
c